lunes, 27 de julio de 2015

Entrevista a Iñigo Errejón

Por su valor como registro histórico en todo lo referente a Euskal Herria les compartimos esta entrevista al podemita Iñigo Errejón dada a conocer por Naiz:


Alberto Pradilla

En su dinámica de confluencia han puesto especial énfasis en las naciones del Estado. Sin embargo, han excluido a Euskal Herria. ¿Por qué?

Porque tiene una dinámica propia y muy diferenciada. Ya en las municipales, en las candidaturas de las que formábamos parte, allí donde han sido decisivas han favorecido el cambio político. También en las autonómicas, en Navarra. Además, hay que felicitarse la lectura que se ha hecho en Madrid ha sido mucho más normalizada, lo cual es una buena noticia en general. Sí que ha habido las clásicas arremetidas de los sectores más conservadores pero, en general, se ha vivido con bastante normalidad, lo que quiere decir que estamos en un terreno mucho más allanado para la posibilidad de soluciones políticas. Más incluso de lo que nosotros podríamos creer. Más allá, la verdad es que no ha habido ningún avance ni conversaciones.

El pasado miércoles, personalidades vascas presentaron un manifiesto en el que abogaban por una lista unitaria entre EH Bildu, Podemos, Ezker Anitza e Irabazi en términos de cambio político, afianzamiento de la paz y procesos constituyentes reconociendo sujetos de decisión. ¿Cómo valoran la iniciativa?

El jueves se cerró la consulta sobre la forma de alianzas posibles, en la que la dirección le pidió a las bases apoyo para una política de alianzas. Esta política tiene mano tendida pero también límites. El límite fundamental es que entendemos que en estas elecciones generales el articulador del cambio es Podemos. Que solo está en condiciones de ser Podemos. Esto significa que concurrimos como Podemos y el tipo de espacio político y electoral que se haya construido en cada territorio. Eso para nosotros es una condición.

La criminalización ha sido uno de los mecanismos utilizados en su contra. Además, en el Estado español se penaliza la defensa de determinados Derechos Humanos, al tiempo que hay que tomar en cuenta que los procesos electorales no son el mejor momento para hacer pedagogía. En este contexto, ¿cuándo será un momento apropiado para hablar sobre consecuencias del conflicto como presos y víctimas?

Por una parte creo que hay cosas que han ido cambiando. Contra nosotros han disparado muchas balas con el objetivo de estigmatizar y que Podemos diera miedo. La primera es un clásico del establishment en España: que Podemos tenía vínculos con ETA. Se dijo también de Zapatero. Se ha dicho de Ada Colau, se ha dicho prácticamente de todo el mundo. Creo que han abusado de eso. Han abusado tanto que empieza a generar cosas hilarantes en las redes sociales. La gente empieza a reírse, aunque no es una cosa en absoluto para reírse. Este no funcionó mucho. Por eso lo descartaron. Hay sectores empeñados pero no cala. Y esto implica que hay una cierta comprensión de que el escenario es otro. Por otra parte, los años de carrera electoral son los peores para hacer pedagogía. Y aún así vemos que hay que hacerla en el carril lento mientras que en el rápido se pelea para construir una mayoría diferente. Aún así hay actores institucionales, homologados, que creo que pueden ayudar a abrir vías para que cuestiones que tenemos como normales en la política inglesa o irlandesa las podamos debatir con normalidad sin que sea algo que te saque de la competición. Creo que ha habido movimientos que han avanzado mucho. A mí no se me olvida la reacción absolutamente encomiable, que me conmocionó, de Irene Villa. Esto son cosas que hace unos años habrían sido impensables.






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