Un blog desde la diáspora y para la diáspora

miércoles, 6 de noviembre de 2024

Nero | La Memoria de la Transición en Euskal Herria II

Traemos a ustedes la segunda parte del reportaje que el portal de Periodismo Alternativo ha dedicado a la "módelica transición" del estado español y sus efectos nocivos en Euskal Herria.

Adelante con la lectura:


La Memoria de la Transición en Euskal Herria

Angelo Nero

Volvemos a interesarnos por el trabajo del colectivo inglés de videoactivismo creado por Shaun Dey, Reel News, que ha puesto el foco en el cambio climático, las luchas políticas y sociales en Grecia, Francia o EEUU, en la solidaridad de Palestina, o en la Memoria Antifascista del estado español, como en la serie documental que, entre 2012 y 2018, recorrió la geografía de la memoria en Madrid o Euskadi, bajo el título, “Punto final: Memoria de la Transición 1969-82”.

El segundo de los viajes de Shaun Dey, después de entrevistar a los protagonistas de la lucha antifranquista en Madrid, durante los tres primeros capítulos de la serie, fue el País Vasco. Del primer capítulo ya hablamos en su momento, y hoy hablaremos del segundo, en esa Euskalherria donde se fraguo una de las oposiciones más combativas y plurales del estado.

El primero de los apartados en este trabajo es el titulado “Historias de la Margen Izquierda”, con tres protagonistas Pedro Santisteban, Antxón Karrera y Alfredo Izquierdo.

Pedro Santisteban fue uno de los fundadores de las Comisiones Obreras en el País Vasco, durante la dictadura, siendo detenido en Madrid, en una reunión sindical, el 24 de junio de 1972, e incluido en el Proceso 1001, donde se juzgaba a la cúpula de la organización clandestina, convirtiéndose en uno se los 10 de Carabanchel, junto a Marcelino Camacho, y Nicolás Sartorius, siendo condenado a 12 años de prisión, cumpliendo finalmente dos años y ocho meses. Ya en democracia, fue el primer secretario de la federación estatal del Metal de Comisiones Obreras, a la que ha estado vinculada hasta su jubilación.

Antxón Karrera militó en ETA en el franquismo, vinculado especialmente a la Frente Obrera. Detenido en 1969 con otros cuadros de la organización, fue uno de los 16 miembros de ETA que protagonizaron el Proceso de Burgos, en el que sería condenado a 12 años y un día por rebelión militar. Posteriormente se alinea con ETA VI, y sería el primero de los procesados en ese juicio que saldría de prisión, siete años después. Ya en libertad, renueva su actividad política y sindical, por una parte en la LKI, y por otra en Comisiones Obreras. Sería candidato, en 1984, en las elecciones al Parlamento Vasco, por la coalición Auzolan -integrada por la LKI, LAIA y EMK-, y en 1995 es elegido concejal en Donostia por Esquerda Unida-Ezker Batua. Encabezaría las listas de esta formación en Gipuzkoa, siendo elegido como parlamentario vasco en 2001 y 2005.

Alfredo Izquierdo es otro histórico militante de CCOO Euskadi, del PCE-EPK y de Ezker Anitza-IU. Participó desde sus inicios en las movilizaciones y en la organización de la Huelga de Bandas. Fue uno de líderes de este conflicto en la fábrica de Etxebarri, Laminación de Bandas en Frío, la huelga más larga sostenida durante la dictadura, que se extendió durante 163 días, entre noviembre de 1966 y mayo de 1967.

El segundo de los apartados se detiene en El atentado del bar Aldana. El 19 de enero de 1980, en el barrio de Alonsotegi, en la localidad bizkaina de Barakaldo , una fuerte explosión sacudió los corazones de sus vecinos, minutos antes de la una de la mañana del domingo, cuando muchos de ellos se encontraban socializando en los bares, después de una semana de trabajo. La explosión se produjo a las puertas de un bar frecuentado por simpatizantes del PNV, el Aldana, aunque también por afines a la izquierda abertzale. La detonación de la bomba segó la vida de cuatro personas: Liborio Arana Gómez, Manuel Santacoloma Velasco, María Paz Armiño y Pacífico Fika Zuloaga, dejando, además diez personas más heridas, dos de ellas muy graves.

El último de los apartados trata el caso de La muerte de Víctor Manuel Pérez Elexpe, que “en la mañana del 20 de enero de 1975 tuvo la desgracia de toparse con un siniestro guardia civil que lo persiguió a tiros por las calles de Portugalete, cuando repartía octavillas del PCE(i) en solidaridad con los trabajadores navarros; unas octavillas que llamaban al pueblo a sumarse a la justa lucha de los mineros convertida en aquellos momentos en huelga general.” El documental cuenta con el testimonio de sus hermanos, Mariefi, Fermín y María José, además de varios de sus amigos.


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martes, 5 de noviembre de 2024

Jaialdi de Vuelta en 2025

National Geographic informa que el Jaialdi de Boise estará de vuelta en 2025 después del parón obligado por la pandemia del Covid-19. Recordemos que después de la semana celebrada en Argentina, esta es la segunda festividad más importante de la diáspora vasca.

Este es el artículo que El Diario Vasco dedica a la publicación de National Geographic:


Boise, el rincón vasco que al que recomienda viajar National Geographic para descubrir su festival

La compañía estadounidense destaca las fiestas vascas que acogerá esta ciudad el próximo verano, el Jaialdi 2025

J. Falcón

La gastronomía, con los pintxos incluidos, la cultura ancestral o un paisaje con frontón conforman algunas de las señas de identidad claras y reconocibles de la cultura vasca, con una gran imagen que atrae a turistas de todo el mundo, también fuera de la geografía europea. De hecho, un rincón vasco ha sido elegido entre los 25 mejores destinos a descubrir en 2025 por la revista National Geographic aunque está ubicado en Idaho, Estados Unidos.

La ciudad elegida entre los 25 mejores viajes para el próximo año es Boise. Su idioma oficial es el inglés y está a 8.300 kilómetros de San Sebastián pero es el rincón de este país con mayor presencia de la cultura vasca, llevada hasta allí por cientos de pastores a finales del siglo XIX y principios del XX. El principal motivo que ha llamado la atención a los expertos en viajes de la publicación con sede en Nueva York es su singularidad cultural, su entorno natural y, especialmente, la gran fiesta vasca que volverá este próximo verano.

Jaialdi es la gran celebración de la identidad vasca que acoge el centro de Boise cada cinco años para celebrar las raíces de buena parte de su población. La anterior edición, en 2020 tuvo que cancelarse por la pandemia del Covid y este 2025 volverá con fuerza como el evento más destacado de la ciudad. Allí se combinarán la degustación de lo mejor de la gastronomía vasca, kalimotxo incluido, con exhibiciones de dantzaris, herri kirolak, pelota o artesanía en un acto que espera reunir a más de 40.000 asistentes.

Un evento que se celebra entre los días 29 de julio y 3 de agosto con claro sabor vasco pero con ingredientes tan estadounidenses como algunos de sus patrocinadores, Coca-Cola o Alaska Airlines, aunque también está el Gobierno Vasco. Entre las actuaciones ya están anunciadas las de Gatibu, Neomak o Arkaitz Añorgako Dantzariak. Aquí tienes el programa completo:

 


 


Jaialdi tendrá lugar en el denominado Basque Block, en pleno centro de la ciudad que se llena cada verano, especialmente durante las fiestas de San Ignacio (conocido como el San Inazio Festival). La primera edición del Jaialdi de Boise se celebró en 1987 con 30.000 participantes. Fue tal su éxito que el gobernador de Idaho pidió una nueva edición para incluirla dentro de las conmemoraciones del centenario de la ciudad, en 1990 y después se decidió que se celebrara cada cinco años.

El jurado que ha elegido estos destinos está compuesto por un grupo de exploradores, fotógrafos y editores de National Geographic que han seleccionado viajes por todo el mundo. Una visita al Volcán de Fuego (Guatemala), escapada a los bosques de Ocala en Florida, inmersiones submarinas en aguas de Raja Ampat (Indonesia), los monasterios entre las rocas de Cenobitic (Italia), un viaje en tren de lujo por Malasia, descubrir la huella del imperio romano en Túnez o los futuristas museos de Abu Dhabi son algunas del resto de propuestas para viajar en 2025 que propone National Geographic.


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lunes, 4 de noviembre de 2024

Nero | La Memoria de la Transición en Euskal Herria I

Desde el portal de Periodismo Alternativo traemos a ustedes este reportaje que arroja luz sobre ese periodo en el estado español que la socialdemocracia y sus promotores han dado por llamar 'La Transición', misma que de transición poco o nada tubo y que podría ser mejor descrita como 'el cambio de piel del franquismo'.

Aquí la información:


El Segundo de los viajes, que la productora londinense realizó con la pretensión de cubrir la totalidad del Estado, fue el realizado a Euskal Herria, uno de los focos más activos de la resistencia antifranquista, y donde la movilización obrera y estudiantil generó sinergias propias
Angelo Nero

“Punto final: Memoria de la Transición 1969-82”, es una interesante producción documental de Heliópolis Producciones y Reel News, del que ya hemos hablado de sus tres primeros capítulos, “que tiene por objetivo recuperar para la memoria histórica la lucha política llevada a cabo contra la dictadura franquista durante la transición a la democracia en el conjunto del Estado español, entre los años 1969 y 1982. El proyecto ha recabado, entre los años 2012-18, testimonios de lucha en torno a los movimientos sindicales, estudiantiles y vecinales con especial énfasis en las historias de vida de aquellos que sufrieron persecución, cárcel, exilio, torturas o muertes durante esta etapa de la historia.”

El Segundo de los viajes, que la productora londinense realizó con la pretensión de cubrir la totalidad del Estado, fue el realizado a Euskal Herria, uno de los focos más activos de la resistencia antifranquista, y donde la movilización obrera y estudiantil generó sinergias propias, canalizadas, en gran parte por el componente nacionalista, y por la organización armada ETA, cuyas escisiones darían lugar también a partidos como el EMK (Euskadiko Mugimendu Komunista), LKI (Liga Komunista Iraultzailea) o LAIA (Langile Abertzale Iraultzaileen Alderdia), muy activos asimismo en la Transición.

El primer apartado de este capítulo -el cuarto en la serie Punto Final- es el titulado Historias de Errentería, en el que recoge el testimonio de tres protagonistas de la Transición en Euskal Herria. El primero de ellos es Peio Mindegia, que comenzó a militar en LAK (Langile Abertzale Komiteak), un movimiento sindical asambleario, creado en 1974, a partir del Frente Obrero de ETA, para después entrar en el EMK (Euskadiko Mugimendu Komunista). Cuando tenía 27, en las fiestas de Errentería, en medio de una carga policial, tal como él lo cuenta, “en una de las barricadas que yo estaba defendiendo un policía me disparó un bote lacrimógeno, con una escopeta, a cuatro metros, y me tiró a matar”, ese disparo dejó ciego a Peio, que ya había perdido el otro ojo de pequeño. Después de muchos años litigando, Peio, que ahora milita en el ecologismo, consiguió que el Estado reconociera su responsabilidad y lo indemnizara.

El testimonio de Peio Mindegia sobre la represión en Euskal Herria es bastante concluyente: “Las detenciones aquí han sido un dinamizador de conciencias impresionante, la represión ha generado más conciencia que la propia dinámica de búsqueda de militancia. La represión era tan brutal, por parte de la policía, que generaba toda una dinámica de apoyos y de solidarias.”

La siguiente voz es la de Txomin Goñi Tirapu, entonces militante del PCE (m-l), que cuenta lo decisivas que fueron las movilizaciones populares tras los asesinatos de Germán Rodríguez, en los Sanfermines de 1978, y tres días después, el 11 de julio, de Joseba Barandiaran, en una marcha de protesta por la primera de las muertes: “Decidimos que el pueblo lo íbamos a defender con barricadas, y que esas barricadas las íbamos a defender con lo que hiciera falta, con cócteles molotov o con lo que hiciera falta, pero que no nos iban a tomar el pelo más.”

También este bloque recoge el testimonio de José Iriarte, Bikila, que comenzó su militancia en ETA, para, a partir de la VI Asamblea ser uno de los referentes de la trotskista LKI (Liga Komunista Iraultzailea), fue elegido juntero en Guipúzcoa por Euskal Herritarrok en 1999, y en 2015, se sumó al proyecto de EHBildu, integrado en Alternatiba, cuya cara más visible es el diputado Oskar Matute. “De ETA se pueden decir muchas cosas, se puede ser todo lo crítico que se quiera, yo lo he sido siempre, nunca he estado de acuerdo con su actividad militar, desde que cambié de línea política, pero es evidente que en la época de la dictadura, la gente veía a ETA como un referente de la lucha contra la dictadura, no solo porque habían matado a Carrero Blanco, sino por la cantidad de presos que habían aportado, y una parte de la población siguió viendo a ese mundo como referente, y más cuando la Transición le frustró tanto.”

El segundo apartado está dedicado a La muerte de Joseba Barandiarán, que ocurrió en medio de la Huelga General declarara en Euskal Herria, tras la sangrienta represión desatada por la policía, el 8 de julio de 1978, en los Sanfermines de Pamplona, donde fue asesinado el militante de la LKI Germán Rodríguez. En una de las manifestaciones de protesta, en San Sebastián, la vida de Joseba, que tenía 19 años, fue segada por una ráfaga de metralleta disparada por un policía. Sus hermanos Iñaki y José Miguel, así como su amigo Iñaki Alejos, que lo acompañaba en aquella manifestación, son los que dan testimonio de aquellos días. “En aquel entonces era ministro Martín Villa y dijo que los asesinatos los cometía ETA, y que los suyos eran errores, y como estas muertes ha habido otras, y no pasa nada, no hay justicia para ellos”, señala Iñaki Barandiarán. Su muerte, como la de Germán, quedaron impunes.

El tercero de los bloques, titulado Historias de Ondárroa, recoge el testimonio de los hermanos de Andoni Arrizabalaga, militante de ETA, que fue sometido a tortura en las detenciones que sufrió, primero en 1964 y luego en 1968, tortura que también sufrieron sus hermanos, Mikel y Josu, por lo que interpusieron una querella contra el capitán de la Guardia Civil Jesús Muñecas, condenado a cinco años de cárcel por su implicación en el golpe militar del 23-F. “El estado no puede reconocer que ha habido torturas, porque no se hacía a unos individuos, eso estaba organizado, y con el respaldo de todo el aparato del estado,” señala Mikel Arrizabalaga.

El documental también trata el tema de los curas obreros, que eligieron comprometerse con el pueblo, en contra de la jerarquía eclesiástica que apoyaba al régimen franquista. La voz del cura de Ondarroa Imanol Oruemazaga, que también fue trabajador portuario, promotor de la cultura vasca en plena dictadura, por lo que fue detenido, torturado y encarcelado varias veces, y que en 1979 fue concejal de Herri Batasuna en el ayuntamiento de Ondarroa, es importante también para comprender el alcance del movimiento católico de base, que en muchos lugares fue el germen del sindicalismo clandestino. Junto con Altzalei Basterretxea, recuerda al joven Koldo Arriola, ejecutado el 23 de mayo de 1975 en el cuartel de la guardia civil de Ondarroa. En 2010 Imanol publicaría “Koldo Arriola, una historia tan oscura como un asesinato bien conectado.”

El ultimo de los bloques está dedicado a La muerte de Ángel Etxaniz, militante de la izquierda abertzale, detenido y torturado en varias ocasiones durante el franquismo, en la Transición su local fue atacado por la Triple A, con un artefacto explosivo que no causó víctimas, y finalmente, el 30 de agosto de 1980, fue asesinado por un comando del Batallón Vasco Español, otro de los nombres con los que actuaban las bandas paramilitares al servicio de las cloacas del estado, en el atentado también fueron heridas Francisca Urresti y Noelia Olabarri. Su familia y sus amigos son los que dan testimonio del asesinato de Ángel.


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 Video | Punto FInal: País Vasco Primera Parte

 

 

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domingo, 3 de noviembre de 2024

Contactos Autorizados

En un ejercicio de memoria histórica reciente desde las páginas de Naiz traemos a ustedes este hito, mismo que involucra al infumable José María Aznar.

Adelante con la lectura:


Aznar: «He autorizado personalmente contactos con el entorno del Movimiento Vasco... de Liberación»

«Todos los presidentes del Gobierno de la democracia han intentado un diálogo con ETA. La única diferencia es que Aznar fue el único que la llamó MLNV». La frase de Felipe González sobre su sucesor en la Moncloa resume a la perfección el episodio que se dio el 3 de noviembre de 1998.

Iñaki Iriondo

«Yo he querido que los ciudadanos españoles supieran y tengan muy claro que el Gobierno y yo personalmente he autorizado personalmente contactos con el entorno del Movimiento Vasco... de Liberación. Lo he autorizado personalmente y quiero que los españoles lo sepan». La frase del presidente del Gobierno, José María Aznar, pronunciada el 3 de noviembre de 1998, y que exigió que la tuviera que explicar el portavoz del Ejecutivo, supone todo un hito.

Como dijo tiempo después su antecesor en la Moncloa, Felipe González, todos los gobiernos españoles que han existido mientras ETA estaba en activo han intentado negociar con la organización armada. Pero fue José María Aznar, que el 19 de abril de 1995, antes de llegar al poder sufrió un atentado del que se salvó por el blindaje de su coche, el primero en hablar de «entorno del Movimiento Vasco... de Liberación», con esa pausa que no se sabe si es «dramática» o simplemente  torpe.

Aquella orden sirvió para abrir primero contactos directos con Herri Batasuna en un punto aislado de Burgos, y después una negociación en Suiza del Gobierno con la dirección de ETA. Luego le ha perseguido cada vez que ha criticado a otros por tomar medidas como las que él mismo ordenó, como traslados de presos políticos, o por hacer críticas exageradas a sus sucesores, siguiendo incluso la línea de que ETA sigue existiendo tras haber anunciado su disolución, y afirmando que hoy está aún más fuerte que nunca.

«El Estado hablará con el MLNV» titulaba con gran tipografía el diario 'Euskadi Información' en su número 101. Aquel y otros titulares de la época tuvieron algo de justicia poética después de la fanfarronada de José María Aznar tras cerrar 'Egin' el 15 de julio. «Acaso pensaban que no nos íbamos a atrever», dijo el presidente del Gobierno español desde Turquía dando muestras de cómo funcionaba la separación de poderes en el Estado. Se atrevieron y no les sirvió de nada. Ahí estaba 'Euskadi Información' como una victoria cada mañana y en cada quiosco.

ETA había decretado un alto el fuego en septiembre y fuerzas abertzales y democráticas habían firmado el Acuerdo de Lizarra-Garazi. El anuncio de José María Aznar fue breve y esquivo. Lo tuvo que explicar el portavoz del Gobierno, Josep Piqué, que precisó que se pretendía dar «un nuevo impulso hacia la consolidación definitiva del fin de la violencia».

El anunció fue en general bien recibido por todo el arco político, aunque el PSOE se quejó de que el Gobierno del PP no hubiera recabado su opinión. Herri Batasuna, por su parte, reclamó al Ejecutivo español que actuara con seriedad y claridad, y le instó a no propiciar «escenarios de confusión» con su maniobra.

Explicaciones junto a Yasser Arafat

Al día siguiente de su primer anuncio, José María Aznar dio una rueda de prensa en Madrid junto al líder palestino Yasser Arafat, y en esa compañía aseguró que la «transparencia, el consenso y la coherencia» guiarán los pasos de su Gobierno «para llegar a una situación que consolide la paz» en sus anuncios con el MLNV. También garantizó que las decisiones que tomase «serían conocidas por los ciudadanos».

Un Aznar que hora se antoja desconocido manifestó que «la sociedad española deseaba fervientemente que el Gobierno diese un paso amparado en la razón de los hechos y de las urnas habiendo hablado los ciudadanos vascos, y por eso he lanzado este mensaje».

En opinión de 'Abc', «el éxito electoral» del PP y de Euskal Herritarrok en las elecciones habían resultado «claves» en la decisión gubernamental. La izquierda abertzale pasó de 160.147 votos en las autonómicas de 1994 a 224.001 en 1998. Y el PP creció de 146.960 a 251.743.

Reuniones con HB y ETA

José María Aznar no quiso avanzar el nivel de representación de los contactos que había autorizado. Pidió a los medios «discreción y comprensión» y que «no nos pidan que transmitamos ni radiemos cosas que no podemos; yo no sé cuál es la voluntad del entorno al cual hemos lanzado ese mensaje».

Pero con el tiempo se conoció que el 11 de diciembre de 1998, delegaciones del Gobierno y de Herri Batasuna se reunieron en la pequeña localidad burgalesa de Juarros, en una especie de casa rural, con todas las medidas de confidencialidad que se pueden imaginar, y a donde llegaron dirigidos/escoltados por un vehículo policial que les recogió en un peaje de autopista.

Por parte de la izquierda abertzale acudieron Arnaldo Otegi, Rafa Díez, Iñigo Iruin y Pernando Barrena. Sus interlocutores no conformaban estrictamente una delegación del PP, sino algo aún de mayor nivel: una «troika» experta designada por el presidente español, José María Aznar. Los tres enviados eran el sociólogo Pedro Arriola, gurú demoscópico; Ricardo Martí Fluxá, a la sazón número dos del Ministerio del Interior que dirigía Jaime Mayor Oreja; y Javier Zarzalejos, secretario general de la Presidencia del Gobierno.

Hasta que en su momento fue dada a conocer por GARA, esta reunión se mantuvo en secreto incluso después de que ya se hubiera hecho público que la misma delegación del Gobierno español se había reunido el 19 de mayo de 1999 en Zurich con una representación de la dirección de ETA formada por Mikel 'Antza' y Belén González Peñalba, con la mediación del obispo Juan María Uriarte.

Luego, aquella oportunidad se rompió, y José María Aznar, que había dicho cosas increíbles y había acercado a decenas de presos –por lo que él mismo pondría ahora mismo el grito en el cielo– retomó la senda represiva del «todo es ETA», hasta los atentados del 11 de marzo de 2004 que sacaron al PP de la Moncloa mientras seguía difundiendo mentiras.




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Un Pulso Histórico

Desde la hemeroteca traemos a ustedes este esclarecedor texto publicado en las páginas de Naiz:


Asunto de estado, solución de estado

Eugenio Etxebeste Arizkuren, 'Antton', y Rafa Díez Usabiaga

La historia de Euskal Herria ha sido un permanente pulso entre una sociedad que ha buscado mantener su modelo político, sus niveles de soberanía, y una monarquía española, Estado español, que, en permanente colonización, ha buscado la homogenización política y cultural a través de múltiples estrategias y actuaciones impositivas.

Las guerras carlistas reflejaron ese conflicto político entre el sujeto vasco y español con la soberanía como eje de motivación. Tras la dictadura de Primo de Rivera y restauración monárquica, la breve etapa republicana se desarrolló con un Estatuto de Autonomía aplastado por el alzamiento fascista de 1936.

La «Guerra del 58», entendida como nuevas generaciones implicadas en el proceso de liberación, con la lucha armada (ETA) como instrumento vanguardista de resistencia y ofensiva, marcó una etapa de regeneración de la reivindicación nacional y de la demanda soberanista e independentista, ligando la lucha antifranquista con la exigencia de reconocimiento nacional y soberanía.

La llamada transición democrática no abordó el problema nacional en sus verdaderas raíces y contenidos, dejando abierto un conflicto que, a pesar de la evolución institucional, en su esencia sigue irresuelto en términos realmente democráticos, cuando estamos ya cumpliendo el primer cuarto de este siglo XXI. Unas élites políticas pretendieron encauzar el caudal reivindicativo y de lucha, gestado en la resistencia franquista, hacia una democratización formal y engañosa influida por el ansia de las capas populares por espacios de libertad y representación agarrotados durante la larga noche franquista. En esos momentos también los servicios secretos del Estado hicieron intentos por articular espacios de negociación con la resistencia armada pero fueron de un marcado carácter instrumental represivo.

Tras la forzada implantación de la Constitución en el Estado, la entrada en la OTAN, la evolución contradictoria del sistema organizativo o modelo territorial del Estado de las Autonomías, la propia existencia y actividad de ETA y del MLNV seguía reflejando un déficit político en la democratización del Estado.

En los años 80, 90 y primera década del siglo XXI la existencia de un contencioso político-militar en torno al conflicto político, no resuelto al inicio de la transición, ha estado encima de la mesa, con diferentes sujetos y protagonismos, con distintos niveles de acuerdos y compromisos. En estas más de tres décadas postfranquistas, esas conversaciones y negociaciones han sido desarrolladas indistintamente por Gobiernos del PSOE y PP. Siempre, el núcleo básico, la sustancia de contenidos, ha estado pivotando en el reconocimiento de la nación vasca, como fuente de derechos políticos, institucionales y sociales. Y, siempre, contando con la firme voluntad del MLNV, por trasladar el campo de confrontación bélica al foro diplomático y político resolutivo de los derechos del pueblo vasco.

La primera gran experiencia fue el denominado «Proceso de Argel», que tuvo un primer periodo de contactos entre 1987 y 1988, que desembocaron en una etapa de «conversaciones políticas» entre enero y abril de 1989. Estas conversaciones supusieron la primera oportunidad de abordar, públicamente y a escala internacional, la existencia del conflicto político vasco. El Gobierno Español estuvo representado al máximo nivel ante una delegación de ETA presidida por Eugenio Etxebeste 'Antton' que dispuso, además, de asesores políticos reconocidos. Todo ello con la intermediación del Gobierno de Argelia como anfitrión del proceso de dialogo y negociación.

El «Proceso de Argel» prosiguió su andadura desde la derivada abierta en Santo Domingo, con una reanudación de contactos entre una representación del Gobierno español, 'El Botijero”, y la delegación de ETA expulsada de Argelia y retenida manu militari en el país caribeño. En estos encuentros, autorizados por la Presidencia del Gobierno Dominicano, intervinieron, como facilitadores y/o mediadores, representantes de la Fundación Carter y el premio Nobel de la Paz, Pérez Esquivel y, asimismo, estuvieron complementados con encuentros al máximo nivel de representantes del PSOE-Estado (Rafael Vera, Txiki Benegas) con los miembros de la izquierda abertzale-MLNV José Luis Elkoro y Rafa Díez, interviniendo en labores de mediación asociaciones como Gernika Gogoratuz. La que se denominó «ventanilla de Santo Domingo» quedó definitivamente cerrada en agosto de 1997, con la extradición y el ingreso en prisiones españolas de una parte de la interlocución de ETA, borrando así escenarios y testigos del «Proceso de Argel».

La segunda experiencia se configura en el marco de los Acuerdos de Lizarra, entre ETA y el PNV. Unos acuerdos que alumbraron una tregua ligada a espacios de compromiso y colaboración institucional y social, inéditos entre las fuerzas mayoritarias abertzales a nivel político, sindical y social. El Estado, en una posición defensiva, movió ficha para incidir política y represivamente en el escenario creado. Aquí tenemos que situar las históricas palabras de Aznar del 3 de noviembre de 1998, reconociendo al MLNV y dando paso a contactos con el mismo. Fruto de ello, en diciembre de 1998 una delegación del Presidente de Gobierno conformada por el Secretario de Estado, Martín Fluxá, el Secretario General de Presidencia de Gobierno, Javier Zarzalejos, y el asesor personal del Presidente de Gobierno, Pedro Arriola, se reunieron en un pueblo de Burgos con una delegación de la izquierda abertzale conformada por Arnaldo Otegi, Rafa Díez, Iñigo Iruin y Pernando Barrena. La reunión y sus contenidos políticos fueron fiel reflejo del interés de orientar soluciones al carácter político del conflicto.

Unos meses más tarde, una delegación de ETA se reúne en Zúrich con la misma delegación del Gobierno español, siendo el obispo Juan María Uriarte moderador de la reunión.

La tercera etapa se desarrolla en el periodo 2004-2007 y tiene diversas escalas. Por un lado los espacios de diálogo entre Arnaldo Otegi y Jesús Eguiguren y, por otro, el proceso que se abre con las tregua y compromisos del 2006. Las conversaciones y acuerdos de Loiola entre izquierda abertzale, PNV y PSOE situaron una base solida de acuerdo político para haber podido avanzar hacia soluciones integrales. La segunda fase de este proceso de dialogo, con la presencia de ETA, el Gobierno del Estado y la aportación del Centro para al Diálogo Humanitario Henri Dunant, derivó en un fracaso y ruptura que conllevó un enorme efecto político de múltiples dimensiones. Este hecho fue la palanca más determinante para que la Izquierda Abertzale iniciase un proceso de cambio estratégico en el proceso de liberación nacional y social

En este relato de «momentos» nos encontramos que la resistencia vasca y el Estado establecen periódicamente, en función de la evolución de la confrontación y otras variables sociopolíticas, espacios de dialogo, conversaciones y, en su caso, de negociación para afrontar el déficit de reconocimiento político. Un marco que permita abordar las relaciones de Euskal Herria con el Estado en claves democráticas, solidarias y de colaboración.  Cuestiones estas que, más allá de la desaparición de ETA, siguen siendo asignaturas pendientes ante la pertinaz obstinación del Estado en no reconocer y respetar la voluntad democrática de nuestras instituciones, como bien quedó reflejado con el llamado «Plan Ibarretxe». Y escenario que reviviremos en los próximos meses, ante la posibilidad de que mayorías institucionales vascas planteen un nuevo estatus político en las relaciones entre EAE, Nafarroa y el Estado.

Así pues, conflicto de Estado, soluciones de Estado. Esa es la estela del conflicto en términos de las relaciones con el Estado y ese será, a futuro, la clave de soluciones democráticas y estables para nuestra nación vasca y sus derechos.

 

 

 

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sábado, 2 de noviembre de 2024

Genaro García Andoain

Naiz regresa la mirada al 1986 con este artículo que nos habla acerca de la muerte de uno de esos personajes que definen los años más álgidos del terrorismo de estado español en contra del pueblo vasco.

Adelante con la lectura:


Muerte de Genaro García Andoain, un crisol de aquellos años en Euskal Herria

El 2 de noviembre de 1986, el jefe de un grupo especial de la Ertzaintza Genaro García Andoain murió por disparos del comando de ETA que mantenía secuestrado al empresario Lucio Aginagalde, al que liberaron. Conocedor de secretos del GAL, negociador con 'Pakito' Mujika, interlocutor de Galindo... un crisol de su tiempo.

Iñaki Iriondo

En una decisión técnica y policialmente cuestionable, Genaro García Andoain, de 68 años de edad, oficialmente delegado general para Asuntos de la Policía de la Ertzaintza y «presunto jefe del grupo especial de ese cuerpo conocido extraoficialmente como Ekintza» –según se recogía en 'Egin'– decidió encabezar un pequeño grupo de agentes que buscaba al secuestrado Lucio Aginagalde en las  cercanías del puerto de Barazar. Pudo influir que el mando y el empresario fueran viejos amigos.

La versión oficial de lo ocurrido resultó confusa, pero lo cierto es que García Andoain resultó herido y muerto en la operación de liberación del secuestrado. Se habló de que en una batida de rutina los ertzainas se toparon con una persona que dijo estar cogiendo setas, pero al que descubrieron una pistola. Sin esperar refuerzos, lo detuvieron y acudieron a una cueva cercana. Según aseguró el viceconsejero de Interior, Eli Galdos, al llegar al lugar se identificaron como miembros de la Ertzaintza, lo que fue respondido con una ráfaga de metralleta por un miembro de ETA que logró huir.

Otro militante resultó herido. Juan Mari Gabirondo presentaba cinco impactos circulares de posta en axila, cadera, muslo y tobillo izquierdo, y declaró que en ese estado fue colocado tumbado boca abajo, esposado y golpeado repetidas veces por los ertzainas. Incluso uno de los agentes simuló su ejecución de un disparo en la cabeza.

Hubo informaciones de que en realidad un vecino de la zona descubrió el zulo el día anterior y avisó a la Ertzaintza, pero inicialmente fue negado por el Departamento de Interior, aunque su declaración era muy detallada. También hay contradicciones sobre los horarios de la versión oficial y la llegada de heridos a los hospitales y del propio secuestrado, Lucio Aginagalde, que fue sometido a un chequeo. Además, desde el Gobierno se dijo que García Andoain había muerto por disparos de metralleta, aunque luego un informe de la Guardia Civil determinó que la bala era de la pistola de quien consiguió huir y la abandonó en las cercanías.

Genaro García Andoain fue el primer mando propio de la Ertzaintza muerto en un enfrentamiento con ETA. Anteriormente, la organización armada había atentado contra el superintendente del cuerpo Carlos Díaz Arcocha, teniente coronel del Ejército español.

Una persona singular

Gerardo García Andoain se alistó en el batallón de gudaris Sabino de Arana con 17 años. Finalizada la guerra, continuó con su activismo militante dentro del PNV, fue encarcelado en numerosas ocasiones y sufrió durísimas torturas que le afectaron gravemente a un riñón y al oído. El partido decidió entonces encomendarle tareas menos arriesgadas. Fue amigo personal de Luis María Retolaza, que acabó llevándolo con él a la cúpula de la Ertzaintza.

En una entrevista, quien fuera consejero de Interior recordaba la muerte de Brouard. «Era muy amigo mío –dijo–. Vivía en la Alameda Rekalde, como yo. Era el médico de nuestros hijos. Una persona muy buena. Genaro (García Andoain) vivía cerca, era también amigo de Brouard y se ocupó personalmente de la investigación».

Retolaza reconoció que «tuvieron sospechas pero no pruebas, que las sospechas les conducían a Sancristóbal y Barrionuevo», pero que se dejaron engañar, que podían haber hecho más, que debieron haber recurrido a la prensa para denunciarlo»

Gerardo García Andoain sabía mucho de los GAL, porque –como se informó en su momento– la Ertzaintza descubrió las identidades de muchos de sus mercenarios en un maletín que llevaba el policía José Amedo Fouce. El reclutador de los GAL sufrió un accidente en la autopista cuando volvía a Bilbo de un encuentro con sicarios en Iparralde. En medio de la confusión por el siniestro y debido a su estado, Amedo fue trasladado a un centro hospitalario de Bilbo, el maletín con los documentos quedó en poder de agentes de la Ertzaintza durante unas horas, con tiempo más que suficiente para realizar las oportunas fotocopias.

Amedo sospechó que el maletín había sido abierto y revisado y, según afirmó, años después salió de su incertidumbre cuando el propio responsable de estos servicios de la Ertzaintza, Genaro García de Andoain, le reconoció en una reunión en el hotel Ercilla de Bilbo que sus agentes habían fotocopiado sus papeles y desde 1983 iban tras él. De todas formas, no consta que ni la Policía autonómica ni el Gobierno de Lakua hicieran nada contra los GAL pese a toda la información de la que disponía.

Por lo visto, además de con José Amedo, Genaro García Andoain tenía también una buena interlocución con el entonces comandante de la Guardia Civil Enrique Rodríguez Galindo. En su biografía, el jefe de Intxaurrondo asegura que el director del Servicio de Información de la Policía Autónoma «desarrollaba una gran actividad y estaba bien informado». Añade que «hicimos mucha amistad e intercambiamos información sobre la situación aquí y al otro lado de la muga, entre otros aspectos. Nos veíamos casi siempre discretamente, unas veces en su despacho y otras en el mío, hasta que, preocupado el PNV porque trascendieran estos encuentros, lo hicimos en las zonas de descanso de las autopistas. A mí me parecía que llamábamos más la atención así. Conocía a alguno de mis contactos y yo a los suyos».

Rodríguez Galindo confiesa que «sentí profundamente» la muerte de García Andoain. Apunta que «existía entre nosotros una franca complicidad, un desinteresado intercambio de información. La colaboración y ayuda mutuas habían pasado a la historia».

Pero Genaro García Andoain fue también el encargado del PNV de mantener negociaciones con ETA mientras otros de sus dirigentes lo hacían con líderes de Herri Batasuna. El director de las unidades especiales de la Ertzaintza se reunió entre abril y julio de 1986 hasta seis veces con Francisco Mujika Garmendia 'Pakito'. Así se recoge, entre otros, en el libro 'ETA 1958-2008. Medio siglo de historia', escrito por Iker Casanova.

Como puede comprobarse, Genaro García Andoain estaba en medio de los asuntos más espinosos de su tiempo.

 

 

 

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Egaña | La Gauche Caviar

A la izquierda militante no la engañan los de la izquierda caviar, Iñaki Egaña lo deja claro con este texto que ha publicado en su perfil de Facebook:


La Gauche Caviar

Iñaki Egaña

Quienes tenemos ya unos años y venimos de una cultura mestizada por la cercanía de la muga, nos quedamos con la frase que se hizo celebre en los círculos a la izquierda del presidente francés Mitterrand y que se engarza en el título del artículo, la izquierda caviar. Mitterrand llegó a la presidencia en 1981, sobrepasando por un suspiro a Chirac, convocó elecciones y su partido, el PSF, las ganó con mayoría absoluta. Incluyó a cuatro comunistas en su gobierno, y estableció diversas medidas progresistas, nacionalizaciones y demás. Alguien lo comparó al Allende que unos años antes la CIA había hecho caer en Chile. Unos meses después, Felipe González llegaba a la Moncloa y se anunciaba en nuestros estados vecinos un cambio en profundidad. González y Mitterrand estaban en sintonía, incluso para dejar la OTAN.

La idea del cambio degeneró en poco tiempo. Mitterrand no cumplió su promesa del departamento vasco y se alió con el estado profundo para que la historia la manejara a su antojo. Hasta los de Greenpeace vieron cómo eran asaltados y su barco referencia dinamitado, mientras que González se dedicaba a dar rienda suelta a toda la policía franquista que cambió las siglas del BVE por la de los GAL. Ambos descubrieron que el poder no sólo se refiere al hecho de ordenar la vida política, sino también a llevar la propia a la cúspide de la pirámide social. Las relaciones de poder, o lo que es lo mismo, de dominación y subordinación. Estas relaciones se suponen y son más que evidentes en la vida pública. Pero también acaparan la privada. Mitterrand y González descubrieron los salones de Versalles y la Zarzuela, el boato, aquella existencia que hace un siglo estaba únicamente reservada a la aristocracia más selecta.

Y fue entonces cuando esa izquierda maltratada, traicionada en sus esperanzas, denunció lo que se mostraba con toda su crudeza. Ambos, junto a su séquito, eran izquierdistas de pacotilla. La condición humana, en consecuencia también la militancia, lleva aparejada la prueba del algodón. Desde un despacho, un ordenador, un púlpito… la revolución, el reparto de la riqueza, y la toma del Palacio de Invierno, puede tener soportes sólidos. Pero el método científico avala únicamente lo que la praxis es capaz de corroborar. Cayeron mitos y nombres pomposos, revestidos de rojo. Uno tras otro. Siguieron reivindicando el socialismo, el comunismo, el federalismo, mientras descorchaban una botella de Moet Chandon, vestían chaquetas de Emilio Pucci, los fines de semana rebosaban de farlopa y ejercían su poder eligiendo con quien tener sexo.

Quienes tenemos ya años, como relataba al comienzo del artículo, hemos conocido decenas de antiguos compañeros que a la mínima posibilidad eligieron mantener el celofán y saltar la que un día habían considerado línea roja. La gauche caviar, los champagne socialists británicos o la beautiful people española. Y ese camino ha hecho mucho daño a la izquierda del Primer Mundo. Por una sencilla razón, le ha restado credibilidad. ¿Cómo creer a u dirigente político, a un cuadro militante, cuando su experiencia vital, a la vista en su vida pública y cada vez más en la privada, está presentando lo contrario a lo que predica?

Es precisamente lo que ha sucedido con el líder y portavoz de una formación política hispana, referente en el discurso de la izquierda en conceptos además aún no asimilados por el conjunto de una sociedad educada durante siglos en la supremacía de género. También sucedió con los lideres de otra formación aparentemente hermana de la anterior, cuando dos de sus referencias -pareja-, adquirieron una vivienda socialmente inadecuada. Entonces el debate pareció centrarse en que era del todo lícito. Efectivamente. Pero que no diera lecciones.

En nuestra singularidad, sin embargo, son mayoría aquellas y aquellos que contribuyen a mantener viva la llama de la rebeldía. Quizás no sean tan duchos en la teoría que emana de academias y en los debates políticos. Pero los siento en mi alrededor. Y lo han hecho anónimamente durante décadas, dejando relatos de autor desconocidos porque, precisamente, su vida pública no aparece en los informativos. Estamos rodeados de compañeras y compañeros que han llevado a la práctica, quizás sin saberlo, esa teoría que nos desbrozaron quienes nos han precedido. Sin alardes.

Un estudio en profundidad nos enseñaría que esa comunidad anónima, que cada día intenta reventar esta maldita sociedad sustentada en el enriquecimiento de unos pocos, está salpicada de tintes realmente socialistas, comunistas, anarquistas, me atrevería a decir que incluso pre-políticos. ¿Cómo entender sino esos miles de voluntarios que preparan y reparten cenas solidarias, que ayudan a cruzar el Bidasoa, que limpian los plásticos de las playas y montes, que levantaron las ikastolas de la nada, asociaciones de vecinos, comités pro-amnistía, antinucleares? ¿Cómo entender que la universidad es espacio de formación teórica del mismo modo que lo puede ser la fábrica? Aquellos de la gauche caviar de la década de 1980 o los actuales de 2024 deberían saber lo que es fichar en una máquina antes de entrar al tajo y trabajar a turnos.

Todas estas microhistorias nos han forjado como comunidad. En la cercanía las conocemos. Pero en la lejanía, desde París o desde Madrid, se desdeñan. El Atturri y el Ebro parecen hacer de parapeto para la comprensión. Esa izquierda francesa o española miraba por encima del hombro, mostraba sus credenciales universales y teóricas para acotarnos como aldeanos. Sin Lenin, Marcuse, Habermas, Marchais, Negri, Badiou, Althusser… nos deberíamos quedar huérfanos. No seré yo quien desplace a pensadores universales. Pero sin la calle no hay cambio. Y por eso, algo habrá en la izquierda vasca que mantenga su constancia. Y no sólo por su sindicalismo. También por su compromiso (casi diez mil presos en medio siglo). El resto, queridos camaradas, postureo.

 

 

 

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Mujika | La Desinformación como Herramienta Política

Desde el portal de EH Bildu traemos a ustedes este interesante artículo de opinión en el que su autor detalla las sucias estratagemas con las que los medios de comunicación manipulan la información acerca de eventos actuales en Euskal Herria.

Adelante con la lectura:


La desinformación como herramienta política

Garikoitz Mujika

En el primer cuarto del siglo XXI la comunicación se ha convertido en un eje estratégico de la política y el poder. La hiperconectividad y el acceso inmediato a información infinita han transformado la manera en la que los ciudadanos se relacionan con la realidad y, a la vez, las narrativas que construyen los actores políticos para influir en la opinión pública. Así, la desinformación emerge como una poderosa herramienta para moldear percepciones, reforzar prejuicios y manipular conductas.

Hoy, el fenómeno de la desinformación nos está mostrando qué capacidad tiene para penetrar y enraizarse en el tejido social y político, con unos niveles sin precedentes gracias a las nuevas tecnologías. La rapidez y el alcance de las noticias, hoy en día, son también las pistas de circulación de las noticias falsas, las campañas de desinformación y las manipulaciones en redes sociales. Y son estos mismos quienes redibujan el tablero político. La desinformación sirve para polarizar a la ciudadanía, sembrar la duda y legitimar agendas y postulados que de otra forma no podrían ser asumidas socialmente. Para ello se usan tácticas de desinformación con el fin de erosionar la confianza en las instituciones y desacreditar a los opositores: es decir, cuentan con una estrategia y objetivos políticos claros y definidos. El lenguaje y el discurso político, campo y responsabilidad exclusiva de la clase política, es hoy en día campo abonado y reiterativo de falacias, mentiras y medias verdades. Al respecto, quienes en el ejercicio de una política convencional potencian con su  irresponsabilidad la polarización mediática y política deben situarse ante el espejo de las graves consecuencias que la desinformación está generando en la sociedad. Porque de esa forma son parte activa del engranaje político y mediático que tiene por objeto deslegitimar al oponente y cuestionar, cuando no tumbar, los principales pilares y fundamentos de cualquier sistema democrático.

El uso de la desinformación como herramienta política no puede entenderse plenamente sin examinar cómo ha cambiado el papel de la comunicación en la era digital. Hoy en día, la comunicación no se trata únicamente de transmitir información, sino de gestionar percepciones, construir realidades y movilizar emocionalmente a las personas. El mayor potencial y, a la vez, el mayor riesgo que tiene la comunicación hoy en día radica en su capacidad de ir más allá de la persuasión para movilizar a las audiencias hacia la acción. En un mundo polarizado, saturado de bulos y narrativas manipuladoras, esta capacidad puede derivar en consecuencias desastrosas, transformando ideas en movimientos y percepciones en actos concretos que desafían el estado de las cosas, incluso los cimientos de los sistemas democráticos. Un ejemplo paradigmático de este fenómeno se vivió con el asalto al Capitolio de los Estados Unidos el 6 de enero de 2021, donde miles de personas, impulsadas por falsedades y teorías conspirativas, pasaron de ser receptores de mensajes a actores directos, cuestionando el sistema mismo en tiempo real. Y es que, en última instancia, la desinformación no es solo un problema de información, sino de poder y control.

La realidad comunicativa de hoy día es que, aunque la era digital de hiper-conectividad y la hiper-fragmentación de mensajes y comunidades ha restado poder a los medios tradicionales de marcar y dirigir tanto la agenda pública, política como la mediática. Es decir, ha favorecido cierta democratización en ese aspecto, la categorización informativa de qué es importante y qué no para la sociedad, sigue siendo inoculado y dirigido por vía de informaciones sesgadas y manipuladas. Se llega a una situación crítica cuando se renuncia al cuestionamiento de que cualquier información que se reciba sea verdad o veraz, en unas sociedades donde el bien más preciado es justo lo que más escasea: la atención y el tiempo.

En Euskal Herria tenemos una realidad y situación particular. Pero no por ello somos una isla ni estamos exentos de riesgos. Es más, seguramente los riesgos para una nación pequeña como la nuestra en un mundo hiperconectado y globalizado son mayores que para cualquier otro. Nos encontramos en una nebulosa al tener la percepción de salvaguarda al atestiguar que Euskal Herria es diferente, vota diferente y se presenta social y políticamente diferente al resto de naciones y Estados que nos rodean. Justamente por eso, por no estar tan contaminado ni polarizado el marco mediático y político vasco y navarro, tenemos una ventaja y una oportunidad. Podemos adelantarnos a lo que ya está llegando y podemos elaborar un plan de contención, atendiendo a los problemas sociales, educativos y políticos que ya estamos viendo en otros lugares del mundo.

Ejemplos de casos de desinformación en Euskal Herria

Durante los años más intensos del contencioso violento con el Estado español se propagaron bulos y desinformación de formas sistemática y con sentido de propaganda y manipulación. Los relatos se exageraban o se distorsionaban, entre otros aspectos, para criminalizar movimientos y organizaciones políticos o incluso para poder justificar el cierre de dos medios comunicativos.

En ocasiones, especialmente durante crisis económicas, han surgido rumores infundados sobre el cierre de importantes industrias en el País Vasco, lo que generó temor e inestabilidad entre los trabajadores. Un ejemplo fue la difusión de noticias no contrastadas sobre la crisis de empresas como Fagor en la Corporación Mondragón, que alimentaron el pánico entre la población y los inversores antes de confirmarse oficialmente la quiebra.

Ni qué decir en períodos electorales. En este espacio también se han detectado campañas de desinformación que intentan influir en la opinión pública sobre partidos y candidatos. En las redes sociales se han difundido bulos sobre candidatos a la Lehendakaritza, manipulando o sacando de contexto declaraciones o noticias para desacreditarlos.

También se debe señalar que al igual que en otras partes de Europa, en Euskal Herria se han difundido bulos y noticias falsas sobre la inmigración. Por ejemplo, se han viralizado noticias falsas que afirmaban que los inmigrantes recibían más ayudas que la población local o que cometían más delitos, lo que contribuyó a alimentar actitudes xenófobas en ciertas partes de la sociedad. Algo para lo que los medios de comunicación tienen una responsabilidad social muy grande.

Sabemos que la desinformación circula principalmente en comunidades digitales. Comunidades cerradas y excluyentes, que solo se retroalimentan con mensajes y comunicaciones ligados a sus postulados políticos, en su mayoría de extrema derecha e incluso fascistas. Pero la realidad es que esas comunidades cerradas y excluyentes se están convirtiendo en comunidades reales y físicas. Los problemas y los conflictos, se deben abordar, y en este caso combatir. También en Euskal Herria. Mirar a otro lado sólo sirve para ser parte de quienes voluntaria o involuntariamente vierten más gasolina a un fuego creado para socavar gobiernos y sistemas democráticos y segar proyectos políticos diferentes al discurso dominante. Eje que hoy día se caracteriza por sus postulados de extrema derecha y fascista.

La desafección social para con la clase política se convierte en una brecha que sigue en aumento. La realidad es que el humor social, su estado de ánimo, se define mejor como fatiga crónica. Es un humus peligroso que debemos revertir con prioridad y responsabilidad máxima. El dimensionamiento real de esta problemática y, sobre todo, las consecuencias que está generando, ofrece una instantánea que, sinceramente, da miedo. Pero el miedo, que puede ser paralizante, lo debemos convertir en iniciativa política para que podamos ser un país que, como punta de lanza, combata esta nueva expresión del fascismo y la extrema derecha. Mirar a otro lado no es una opción.

Europa optó por actuar, y en primavera aprobó la denominada Ley de Libertad de Medios de Comunicación que pretende abordar esta realidad con medidas de distinta índole. Entre ellas, diferencia qué es un medio de comunicación y qué un pseudo-medio, acota espacio a las grandes plataformas mediáticas, fuera elementos de transparencia por parte de los dueños de los medios comunicativos, y sitúa la importancia de reforzar un periodismo de calidad que ofrezca confianza y veracidad a la sociedad, refuerce su nuevo rol social en la sociedad digital y aboga por revisar las ayudas económicas a los medios comunicativos con criterios de objetividad, transparencia y refuerzo de las fuentes informativas acorde a códigos éticos y deontológicos.

El Estado español tiene que aplicar obligatoriamente la directiva europea, pero aquí, en Euskal Herria tenemos la oportunidad de avanzar, ahondar y planificar con más ambición y profundidad, acordes a nuestra realidad particular, las formas de afrontar las consecuencias nocivas de esta realidad. Y tenemos una oportunidad de ofrecer un debate político de calidad y altura. Cosa que no estamos viendo ni en Madrid ni desgraciadamente ni en la Cámara de Gasteiz ni en la navarra.

Y hay aspectos que se pueden realizar y empezar a actuar de forma activa, si es que se cuenta con una mínima voluntad política y toma de conciencia del peligro real de la desinformación. Fomentar el pensamiento crítico es esencial y para ello la educación. Programas educativos que enseñen a los jóvenes a identificar la desinformación y los bulos son clave. Enseñar a los alumnos cómo contrastar fuentes, interpretar noticias y detectar la manipulación mediática es una inversión estratégica para el futuro de nuestro país. Un ejemplo práctico sería la de activar cursos en secundaria o educación para adultos sobre "alfabetización mediática" donde se enseñe a los estudiantes a comprobar la veracidad de la información en línea utilizando herramientas que se pueden crear ad hoc para ello, y propiamente del marco mediático y político propio.

Se deberían crear plataformas propias para ello en Euskal Herria. Y en ello, tanto medios locales y propiamente vascos como el ente público vasco EiTB deberían de jugar un rol esencial. “EitBk egiaztatu” o EiTB Verifica podría denominarse, por ejemplo, la plataforma central para contrastar las noticias falsas. Lanzar desmentidos públicos con rapidez e inmediatez, ayudaría a prevenir la difusión masiva de bulos. Cómo ejemplo práctico, en periodo de procesos electorales los principales medios de comunicación vascos, con liderazgo de EITB, podrían asociarse con plataformas de verificación para hacer análisis en tiempo real de las afirmaciones de los candidatos durante los debates o las campañas.

También ayudaría que, por ejemplo, todos los medios escritos creen una sección dedicada exclusivamente a corregir errores y retractar noticias falsas que se hayan publicado previamente, explicando qué falló y cómo se va a evitar en el futuro. Los gobiernos locales y las asociaciones sociales también pueden jugar un papel clave promoviendo campañas de concienciación para evitar la propagación de bulos, especialmente en temas sensibles como la salud pública o la convivencia.

Aquí y ahora, bajo nuestro prisma, el debate de la desinformación debe convertirse en un debate de país que, entre otras realidades, debe afrontar esta nueva realidad de época. Tenemos una oportunidad para construir lo que aún no tenemos: un espacio comunicativo vasco. Somos una pequeña nación que tiene que pensar y actuar como Estado si quiere sobrevivir como tal. Afrontar este debate y construir un espacio comunicativo vasco, propio y sin injerencias, es dotarnos de herramientas para el futuro Estado vasco.

 

 

 

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jueves, 31 de octubre de 2024

Arte Vasco en Iruñea

Desde el portal del Ayuntamiento de Pamplona/Iruñeko Udala traemos a ustedes este comunicado acerca de una muestra dedicada a tres grandes del arte vasco.

Aquí la información:


Tres figuras fundamentales en el arte vasco del siglo XX, Oteiza, Chillida y Basterretxea, protagonizan el mes de noviembre en Civivox Condestable

El Ayuntamiento de Pamplona y la Fundación Museo Jorge Oteiza plantean conferencias, talleres, una mesa redonda y proyección de audiovisuales

El Ayuntamiento de Pamplona a través de la red Civivox, en colaboración con la Fundación Museo Jorge Oteiza, ha programado un ciclo de actividades del 6 al 27 de noviembre que busca recordar tres figuras capitales del arte vasco del siglo XX: Jorge Oteiza, Eduardo Chillida y Néstor Basterretxea. En Civivox Condestable tenga lugar un ciclo de conferencias, talleres, una mesa redonda y diversas proyecciones audiovisuales en torno a la figura de Néstor Basterretxea, a través de las que se explorará la vida y obra de estos creadores, profundizando en su legado y su impacto en el arte contemporáneo.

Esta mañana han presentado las actividades Íñigo Gómez Eguiluz, director del Área de Cultura, Fiestas, Educación y Deporte del Ayuntamiento de Pamplona; Gregorio Díaz Ereño, director del Museo Oteiza, y Patxi Burillo, tallerista. En esta propuesta colabora, además, el festival de cine Punto de Vista. Todo el ciclo de actividades tiene carácter gratuito, con entrada libre, y sus contenidos están diseñados para personas mayores de 18 años.

Tres conferencias
Las conferencias tendrán lugar en Condestable a las 19 horas, con entrada libre, y serán los días 6, 13 y 20 de noviembre. Bajo el título ‘Oteiza, Basterretxea, Chillida, lugares de encuentro’, el día 6 Javier González de Durana abordará la compleja relación que unía a Oteiza y Chillida, que cruzaron agrias palabras y demostraron una intensa camaradería.

La segunda conferencia, a cargo de María Teresa Muñoz, tendrá lugar el 13 de noviembre bajo el título ‘Oteiza y Chillida. Los años de formación, los viajes’. A Jorge Oteiza (Orio 1908 - San Sebastián 2003) y Eduardo Chillida (San Sebastián 1924 - San Sebastián 2002) les separan dieciséis años, pero ambos coincidirán a comienzos de los años cincuenta en la obra colectiva de la Basílica de Arantzazu y ambos estarán marcados por dos viajes decisivos en su actividad posterior: el de Oteiza a Sudamérica y el de Chillida a París.

La última sesión será, el miércoles 20 de noviembre, ‘Cruces de miradas en torno a la arquitectura: Oteiza, Chillida y Basterretxea’. La charla se acercará a tres artistas que se aproximaron a la arquitectura con diferentes perspectivas e intenciones, que propusieron y resolvieron las relaciones entre el espacio habitado y las personas. La ponente será Emma López Bahut.

Talleres experimentales
Dentro del ciclo está previsto un taller experimental, tan del gusto de los tres escultores vascos. El artista Patxi Burillo ofrecerá cada día, entre el 25 y el 27 de noviembre, una sesión teórico-práctica en la que, se trabajarán proyectos arquitectónicos, buscando de manera conjunta nuevas formas de hacer y pensar el espacio.

Este ejercicio de plasmación práctica de imaginarios personales una forma de trabajar que se centra en el sistema experimental con el que Oteiza, Chillida y Basterretxea, por medio de materiales sencillos y a pequeña escala, se asomaron a las profundidades de su universo creativo. Las tres sesiones tendrán lugar en Condestable de 16 a 19 horas.

Néstor Basterretxea y el cine
En este ciclo, además, colaboran activamente la Fundación Oteiza y del Festival Punto de Vista. Dentro de la oferta fílmica de ‘Oteiza, Basterretxea, Chillida, lugares de encuentro’, el 27 de noviembre se realizará una sesión con audiovisuales a partir de las 19 horas, con entrada libre. La sesión ‘Néstor Basterretxea y la imagen’ llevará como eje conductor una mesa redonda en la que participarán Manuel Asin, director de Punto de Vista; Peio Aguirre, crítico de arte y Juan Pablo Huercanos, subdirector del Museo Oteiza.

Para empezar, se proyectará ‘Alquezar. Retablo de pasión’ de Néstor Basterretxea & Fernando Larruquert. Este cortometaje de 12 minutos, filmado en 1966, propone una aproximación expresionista a la estética y las formas de la tradición religiosa de la época. Después llegará el turno de ‘Operación H’, de Néstor Basterretxea. El industrial Juan Huarte encargó a Jorge Oteiza y a Néstor Basterretxea sendas propuestas para la realización de un cortometraje documental sobre los productos y los procesos de producción de las empresas del grupo Huarte. El filme, grabado en 1963, dura 12 minutos.

También de Basterretxea es el cortometraje de 5 minutos sin sonido ‘Sin título’, un registro experimental rodado en 16 mm en el que el autor recorre con su cámara diversas fotografías de revistas ilustradas e incorpora algunos collages realizados en directo por él mismo. La cuarta pieza audiovisual es ‘Un retrato de N.B.’ de Peio Aguirre. la película, realizada en el año 2020 se convierte en sus 24 minutos en una biografía y un retrato del artista Néstor Basterretxea (1924-2014). El filme es un documental y un ensayo producido casi en su totalidad a partir de la colección fotográfica del propio artista en el caserío Idurmendieta, en Hondarribia.

El último filme será ’Labo’, de Jesús María Palacios (España, 2019, 13’). la pieza es un acercamiento a la memoria de la antigua Universidad Laboral de Tarragona, desarrollada como modelo formativo acorde con el modelo social y político del régimen franquista. La película combina imágenes de época y registros actuales de la arquitectura y de las expresiones plásticas realizadas por diversos artistas, Basterretxea entre ellos.




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Gau Beltza 2024

En México se libra una batalla "a muerte" en contra del Halloween yanqui como defensa para su propia celebración del Día de Muertos y del Janal Pixan en la Península de Yucatán.

Lo mismo está ocurriendo en Euskal Herria y su Gau Beltza, tal como nos relata este reportaje publicado por Noticias de Gipuzkoa:


Gau Beltza, luz y oscuridad en una noche que habla euskera

El Antiguo y Altza son dos de los barrios donostiarras que disfrutan de esta celebración

Arantxa Lopetegi

A fuerza de mucho trabajo y entusiasmo, en numerosos puntos de Gipuzkoa y en diversos barrios de Donostia la Gau Beltza va comiendo terreno a un Halloween que muchas personas consideran una fiesta importada y sin arraigo.

Recuperar la Gau Beltza es recuperar arcaicas tradiciones, la de las Noches de las Ánimas. Quien quiera saber algo más de esta tradición no tiene más que consultar la web https://gaubeltza.eus.

Porque en Euskal Herria también se conservan relatos en los que se recoge la costumbre de vaciar calabazas, poner una vela en su interior y colocarlas en los caminos para asustar a los vivos y mostrar la ruta a seguir a las ánimas de los fallecidos.

Muchas son las costumbres y ritos que se han ido perdiendo en el tiempo, pero también ha sido importante el trabajo llevado a cabo para recuperarlos.

Y con la Gau Beltza el trabajo va dando sus frutos, que se recogerán mañana en muchos municipios y barrios de los pueblos y ciudades de Euskal Herria.

Beldurrak piztu, Iluntasuna Bizi! (¡Enceder los miedos, Vivir la oscuridad!). Es el lema con el que se vive una jornada que discurre entre la luz y la oscuridad, entre el miedo y la diversión. Y que se disfruta en euskera.

Porque vivir esta singular jornada en euskera y huir del “consumismo”, apostando por crear los disfraces con “trapos viejos” que se encuentren por casa, son algunas de las premisas con las que los barrios donostiarras de Altza y El Antiguo organizan su Gau Beltza.

El Antiguo

El Antiguo es uno de los barrios en los que la Gau Beltza se vive con ganas, gracias a un trabajo que inició la asociación de madres y padres de la ikastola Jakintza, Jakindura, y a la que se suman cada año un mayor número de colectivos.

La Gau Beltza antiguotarra echó a andar en 2021, siguiendo la estela de un movimiento surgido para recuperar esta fiesta a nivel de Euskal Herria.

Jakindura, explica Amaia Kortajarena, quiso activar esta celebración por varios motivos. Uno de ellos, para impulsar el uso del euskera y otro, para recuperar tradiciones antiguas.

“Las niñas y los niños estaban acostumbrándose al truco o trato y decidimos sumarnos al movimiento que se estaba dando en diversos municipios para recuperar una celebración antigua, que no hemos llegado a vivir”, explica Kortajarena.

Un grupo de madres y padres de Jakintza empezó a darle vueltas a una propuesta que “año tras año ha ido extendiéndose”. Tanto es así, que al comprobar que cada vez eran más los colectivos que se adherían a la misma, decidieron crear un logo para la Gau Beltza de El Antiguo que los englobara a todos.

Cada año quienes organizan esta iniciativa se plantean un reto a conseguir. Este año han trabajado para involucrar “a jóvenes y adolescentes”. “Quienes este año están cursando primero de la ESO, incluso segundo, ya conocen la Gau Beltza, también en la escuela porque el cuarto año que se organiza. Pero los que son algo mayores no tanto”, apunta.

Esta edición, entre otros agentes, el Instituto Luberri se ha involucrado en esta iniciativa y, en palabras de Kortajarena “ha hecho un gran trabajo”, profundizando en los personajes de la noche de la mitología vasca y en temas como el miedo o la muerte.

La Gau Beltza del Antiguo quiere alejarse del consumismo a la hora de elaborar los disfraces. “Tenemos nuestros bailes, nuestras koplas, pero veíamos que los disfraces eran comprados, como ajenos. Sin imponer, pero con ejemplos, hemos querido fomentar que los disfraces se elaboren con materiales que se tengan en casa”, explica Kortajarena.

“También nos hemos planteado como reto que madres y padres participen y se disfracen. Se verá si lo hemos conseguido”, señala.

Para mañana la diversión está asegurada. Uno de los ingredientes de la jornada es una especie de búsqueda del tesoro por los comercios del barrio, cada vez más, en el que los txikis deben hallar los trabajos manuales que ido haciendo previamente. Las palabras clave, por supuesto, en euskera.

A partir de las 16.30 horas quienes se acerquen a El Antiguo podrán tomar parte en la sesión de fotos, “el txoko del miedo” donde depositar por escrito los que esconde cada cual y juegos para los más pequeños. Después, le tocará el turno a un recorrido también con tintes tenebrosos, que comenzará en Txalupagillene y acabará en el frontón, donde a las 19.00 se dará inicio al que han bautizado como Akelarre, con diversas actuaciones. La fiesta se despedirá de El Antiguo a las 20.30 horas con el zezen suzko.

Altza

En Altza la Gau Beltza, que nació asimismo en 2021, es un atractivo que congrega cada año a un mayor número de personas. Organizado también por madres y padres de los centros escolares del barrio, la fiesta calienta motores los días anteriores con distintas propuestas, como la de hoy, con el taller en el que se procederá al vaciado de las calabazas y el reparto de velas para colocarlas en su interior.

La idea surgió también de un grupo de madres y padres que pensaron “que sería bonito hacer algo así en nuestro barrio, con el euskera como eje, para reforzarlo, porque esta zona no es muy euskalduna”, detalla Oihana Latasa.

 “Viendo que Halloween tenía cada vez más fuerza en el entorno y que todavía no había llegado al barrio, pensamos que podíamos poner en marcha una alternativa”, añade.

“Es una actividad que empezamos a hacer solo en euskera y que se sigue haciendo solo en euskera. Viene gente muy diferente, pero todo el mundo tiene asumido que es una fiesta en euskera”, incide Latasa.

La unión hace la fuerza, y por ello han sido varios los centros escolares que se han sumado a la propuesta en la que también colabora Bizarrain Euskara Elkartea. En la primera edición su organización requirió de innumerables reuniones. Pero la experiencia es un grado, y este año han sido muchas menos porque se ha optado por un reparto de la tareas y por encuentros de puesta en común.

En los centros se explica qué es y cuál es la historia de la Gau Beltza y se dan pautas para que cada cual se haga su propio disfraz con trapos viejos e imaginación. También ensayan para tomar parte activa en el Zazpi Jauzi, baile de despedida.

A Latasa le ha tocado asumir la tarea de organizar el tema de la decoración pidiendo objetos a las y los baserritarras del entorno, como “mazorcas para adorar el Ayuntamiento”, madera para hacer fuego, hablar con los actores y actrices sobre su vestimenta... El trabajo administrativo de obtención de permisos, etc. le ha correspondido a otra persona y el resto de cometidos se han ido repartiendo.

Aunque en los días previos la actividad también ha sido incesante, mañana es el día grande.

A las 17.00 comenzará la fiesta con la colocación de adornos en la zona y los juegos organizados por el haurtxoko.

Pero el plato fuerte empieza a las 19.00 horas. Malabaristas, dantzaris, txalaparta, un acto de quema de los miedos, pintxos, DJ Jhony, un recorrido de las ánimas y zezen suzko son los ingredientes de una pócima irresistible. 




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