Un blog desde la diáspora y para la diáspora

sábado, 8 de enero de 2022

El Caso Borja Lázaro

Colombia es un país que no ha podido librarse de la violencia que ha generado su clase política caracterizada por su conservadurismo y alineada desde hace décadas a los designios de Washington en el área.

Desaparecer en Colombia puede deberse a una orden directa de las más altas esferas del poder, a una acción represiva por parte del ejército o de los cuerpos policíacos o a un acto por parte de los paramilitares al servicio de Bogotá. Solo hay que tomar en cuenta el número de víctimas del terrorismo de estado desde que se llevasen a cabo los diálogos de paz con las FARC en La Habana.

A todo lo anterior, se tiene que agregar, definitivamente, el accionar de los grupos delincuenciales como tales.

En ese difícil contexto se mueven las coordenadas para una familia vasca en específico. Aquí el artículo que Naiz dedica a ellos:


Familia y amigos mantienen vivo el caso de Borja Lázaro, desaparecido en Colombia en 2014

Allegados de Borja Lázaro se han concentrado hoy en Gasteiz para reivindicar que el caso de este ingeniero gasteiztarra desaparecido hace ya ocho años en la Guajira colombiana no caiga en el olvido.

Decenas de personas se han dado cita hoy en la plaza de los Celedones de Oro de Gasteiz para recordar a Borja Lazaro, desaparecido hace ya ocho años en La Guajira colombiana. Su rastro se perdió la noche del 7 al 8 de enero de 2014 en una posada de la localidad costera de Cabo de Vela, donde se localizaron sus pertenencias.

La Policía colombiana se hizo cargo de la investigación, y planteó tres hipótesis sobre la desaparición del ingeniero gasteiztarra, que estaba realizado un reportaje fotográfico en la zona. Se barajó que hubiese sido víctima de un secuestro, que se ahogará en el mar o que se perdiera en el desierto de La Guajira.

Tras ocho años no se han dado pasos en ninguna dirección. Su cuerpo no ha sido localizado y nadie se ha puesto en contacto con las autoridades para solicitar un rescate. No se sabe nada de lo ocurrido, y la familia y amigos de Lázaro siguen movilizándose para evitar que su caso caiga en el olvido.

Esta es la principal reivindicación de los allegados, que han luchando durante todos estos años para hacer frente a la desidia institucional. Su deseo es que «la investigación no cese y se llegue a saber lo que le pasó esa noche a Borja», tal como apuntó hace uno días su hermano Sergio en declaraciones a la Cadena SER.

Su madre: «Para no olvidar»

Su madre, Ana Herrero, en declaraciones a los medios de comunicación ha explicado que estas concentraciones sirven para no olvidar la desaparición de su hijo y ha reclamado que la investigación abierta en Colombia no pare.

Herrero ha explicado que según le ha trasmitido el cónsul general español en Bogotá «la investigación sigue activa pero no hay indicios nuevos».

«Por eso hacemos estas concentraciones, para que no se olvide, se busquen esos indicios y que la investigación no se pare», ha subrayado la madre de Borja Lázaro, quien desea que la difusión de su caso a través de las redes sociales y los medios de comunicación ayude a que «llegue a Colombia y allí sean sensibles».

Durante la concentración un amigo de Lázaro ha interpretado una canción compuesta para él y otro ha leído un correo electrónico que recibieron de él desde Colombia en el que les relataba que estaba en La Guajira desconectado de todo y describía el lugar como un «mundo diferente, apartado de todo, un desierto que acababa en el mar». «Es por esto por lo que quería viajar. Es esto lo que buscaba», afirmaba.

«Mientras se siga hablando de Borja nunca será un desaparecido. No olvidar en nuestro eslogan», ha remarcado un amigo antes de finalizar la concentración con la canción ‘Txoria, txori’ de Mikel Laboa.

La madre de Borja Lázaro ha tomado finalmente la palabra para agradecer el apoyo recibido y el acto ha finalizado con un cerrado aplauso.

La concentración ha contado entre otros representantes políticos con la presencia del viceconsejero de Seguridad del Gobierno de Lakua, Rodrigo Gartzia, y del diputado general de Araba, Ramiro González.




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Rescatar el Patrimonio Olvidado

Desde Naiz traemos a ustedes este texto de uno de sus colaboradores habituales, Iñaki Uriarte, en el cual se aborda el siempre complicado tema del patrimonio inmaterial, material y natural de los pueblos, en específico, del vasco.

Lean por favor:


Abandono y ruina, memoria, emoción y belleza

Como es ya habitual en esta época y por décimocuarto año consecutivo, NAIZ patrocina la conferencia de nuestro colaborador y especialista en arquitectura y patrimonio Iñaki Uriarte ofrece en el museo Guggenheim, con entrada libre, y cuyo argumento resumen en esta síntesis.

Iñaki Uriarte

La inagotable temática del patrimonio ofrece innumerables variedades de conceptos para contemplar la riqueza del legado cultural que la humanidad, a través del tiempo, ha ido constituyendo y que ha permanecido no solo como testimonio de épocas pretéritas sino como algo mucho más notable. Unos parajes, edificaciones, conjuntos urbanos, espacios públicos y elementos singulares apreciados por su monumentalidad, epopeya constructiva, importancia histórica, calidad artística, cualidad paisajística, trascendencia etnográfica y otros variados valores que, por su singularidad, los califican como bienes culturales de interés para las respectivas, y en ocasiones todas, las comunidades que integran la humanidad.

En esta ocasión se aborda todo el repertorio de referencias materiales, básicamente construcciones y otros diversos elementos que, por diferentes circunstancias, una vez perdida su prestancia original han entrado en un declive formal, y se deterioran, quedan abandonados, por lo que pierden el interés social que los considera, despectivamente, como ruinas.

Se trata de rescatar del olvido elementos que constituyeron un patrimonio de riqueza cultural actualmente carentes de la armonía en su composición, forma y textura original, que se muestran disonantes, descontextualizados pero que merecen un cambio de paradigma. Una reflexión, una mirada comprensiva incluso compositiva, virtualmente restaurativa hacia lo inexistente pero imaginable. Un súplica imaginativa a lo incompleto, a lo imperfecto pero perceptible, lo que estuvo pero que el tiempo no retuvo. En definitiva, la admiración por una decadencia en abandono.

El vestigio, el último testigo de un todo fragmentado, desintegrado, es la huella que transmite una historia ya caducada, las circunstancias que lo crearon, su pérdida de relación con el lugar, pero que también genera una inquietud de indagación de cómo fue. Theodor Adorno (1903-1969), filósofo, sociólogo y músico alemán proclamaba: «Las cosas se cargan de todo tipo de significados secretos cuando pierden su utilidad…».

Monumentalidad heroica

En este relato, como habitualmente otros referidos a Euskal Herria, se expone en el ámbito de las referencias patrimoniales aquellas que, por su emplazamiento, naturaleza y estado, apenas suelen ser consideradas como parte del legado cultural pero cuyos restos abandonados conservan matices merecedores de atención.

Entre ellos destacamos los vinculados con la geología, sean explotaciones mineras exhaustas o canteras de piedra, incluso con recientes intervenciones funcionales o artísticas; cuevas rupestres pictóricas, o de espeleología; testimonios de arqueología en excavaciones de restos de civilizaciones primitivas o de hallazgos en el fondo de estuarios y mares; arquitecturas en sus diversas modalidades, civil, aristocrática con palacios y castillos, conjuntos residenciales de señoríos; religiosas de iglesias y conventos; edificaciones militares, fuertes, búnkers, refugios; construcciones industriales, portuarias y de obra pública. Y finalmente, un bien apenas percibido en entornos urbanos: el firmamento y las estrellas, patrimonio universal para toda la humanidad. Allí donde se encuentre existe un cielo con el derecho de contemplarlo en la noche y percibir el cosmos, sin la contaminación de la iluminación artificial.

Desde hace ya tiempo la variedad y variación de los ideales estéticos pone en consideración aquello que anteriormente aparecía como un valor negativo o no valor, modificando la apreciación contemplativa de estos elementos desolados que podría expresarse como la belleza de lo no bello, la poesía de lo no poético.

Recordando una frase de Miguel de Unamuno (1864-1936) –«hasta una ruina puede ser una esperanza–», el arquitecto y dibujante José María Pérez ‘Peridis’ en 2017 editó un libro con el mismo título donde afirma que «hasta en las ruinas hay oportunidades, que incluso producen recursos». Son vestigios que apelan a la memoria y merecen una apreciación cuando no, en ciertos casos, una reintegración que detenga su deterioro o una recuperación integral que en ocasiones según su tipología, culmine con su rehabilitación.

En definitiva, el ocaso visible de un tiempo. Un regreso del ayer, un deber de memoria.





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Tres Ausencias en Etxerat

Lo hemos repetido en otras ocasiones, a nadie engañan ni el régimen español ni el gobierno francés con respecto a las políticas de excepción aplicadas en contra del colectivo de presos políticos vascos; todas y cada una están diseñadas para proveer con castigos añadidos a ellas y a ellos además de criminalizar a sus familiares y amigos, haciéndoles padecer como si ellos y ellas tuvieran algún tipo de deuda con la sociedad española o con el estado.

Por demasiado tiempo la comunidad internacional le ha permitido a Madrid y a París salirse con la suya a este respecto, sin importar que los afectados sean personas de la tercera edad o niños pequeños.

Les dejamos pues con este sentido homenaje por parte de Etxerat a tres de sus miembros que han partido en los últimos días, mismo que ha sido publicado en Naiz:


Orgullo por Xanti, Tibur, Mertxe, y el resto de familiares que nos han dejado

Xanti, Tibur y Mertxe son tres de los tantos y tantos familiares que no han podido despedirse de sus hijas e hijos como hubiera correspondido.

Patricia Vélez | En nombre de la permanente de Etxerat

Con el nuevo año, en tres días consecutivos, hemos conocido el fallecimiento de Xanti Iparragirre Perurena (88 años), Tibur Elezkano Barrenetxea (91) y Mertxe Romano Catalán (79), familiares, aita y amas de presos políticos vascos. Desde la comunidad de Etxerat, como familiares de presas y presos, exiliados y deportados 
vascos, queremos manifestar nuestro orgullo por haberlos conocido y nuestro agradecimiento por todo el amor compartido.

Manifestamos asimismo nuestras más sincera solidaridad y enviamos un cariñoso abrazo, desde el corazón, a Marixol Iparragirre, Iñaki Krutxaga e Iñigo Zapirain a sus respectivas celdas de Zaballa, León y El Dueso.

Desgraciadamente, el listado de presos y presas, exiliadas y deportados políticos de este pueblo continúa siendo interminable. Son ya más de cuatro décadas de castigo contra las y los represaliados políticos vascos y, por lo tanto, para sus familiares. La excepcionalidad penitenciaria aplicada desde hace más de tres décadas, el alejamiento, la dispersión, han provocado que, como tantas y tantas madres y padres, hermanos, el chantaje al que se han visto sometidos para poder mantener el vínculo familiar, les haya llevado a tener que realizar largos desplazamientos para poder estar unos pocos minutos con sus hijos.

Xanti, Tibur y Mertxe son tres de los tantos y tantos familiares que no han podido despedirse de sus hijas e hijos como hubiera correspondido, en clave humana, por razón del mantenimiento de la excepcionalidad en una lógica de venganza, el alargamiento de condenas a los presos vascos y el bloqueo que se mantiene para impedir que las y los presos vascos hagan un itinerario penitenciario que sí se permite a otros presos.

Debemos seguir empujando, como lo vamos a hacer el 8 de enero en las calles de Euskal Herria, para conseguir que todos y todos los presos sean traídos inmediatamente a Euskal Herria y que comiencen a salir en libertad como les corresponde ya a una buena parte de ellos, para poder volver a estar con los suyos, con los familiares que tanto han sufrido también y para contribuir a la resolución definitiva y la convivenca en este país. Y desde luego, les enviaremos a Xanti, Tibur y Mertxe, al igual que a todos y todas las familiares que nos han ido dejando, un beso a cada uno, para mostrales que no les olvidamos.





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Avanzar sin Olvidar

Desde Naiz traemos a ustedes este recuento de los planteamientos realizados por Sare con respecto a la situación actual de los presos políticos vascos, sin obviar el tema pendiente de las víctimas.

Lean:


Sare: «Es hora de avanzar, de reencuentro, nosotras a lo nuestro»

El mensaje principal de esta jornada de Sare ha sido enunciado por Joseba Azkarraga y Arantza Aldeazabal ante la mayoría política y sindical reunida, tras escuchar a las víctimas y antes de las movilizaciones vespertinas: fin de la excepcionalidad, empatía y derechos humanos, tres subrayados

Ramón Sola

La mesa redonda entre víctimas en esta jornada de movilización de Sare ha dado paso en el Palacio Euskalduna a la lectura de la declaración principal de la jornada. Joseba Azkarraga y Arantza Aldeazabal han resumido en ella el momento actual y han mirado sobre todo a los retos futuros, fijados en dos ámbitos interconectados: presos y víctimas.

Antes que nada, han expresado su agradecimiento a las fuerzas sociales y sindicales vascas reunidas, además de otros agentes y del apoyo llegado desde el exterior, sobre todo Catalunya. Y han recogido el testigo de las cinco víctimas reunidas en la mesa, y de otras que se han sumado al acto como María Jáuregui, Peru del Hoyo o Carmen Galdeano. «Es muy gratificante escuchar este deseo de avanzar, avanzar sin olvidar pero también sin odiar, a personas que han sufrido tanto. Gracias a vuestro ejemplo. Cuántos tenemos que aprender de vosotras. Vamos a seguir trabajando por un acuerdo de mínimos para que todas las víctimas del conflicto seáis objetivo de reconocimiento y reparación. Empatía, empatía y empatía, ponerse en lugar del otro, debe ser la clave para avanzar hacia la convivencia y, si es posible, la reconciliación».

«Hace un año hablábamos desde la esperanza, decíamos que esperábamos avances significativos –han apuntado los dos portavoces de Sare–. Hoy diríamos que ha sido un año de claroscuros, se ha avanzado en algunos aspectos y retrocedido en otros. Hay que seguir dando pasos porque nos quedan muchas y complejas situaciones que entre todos y todas debemos superar. Si no, no será posible», han alertado.

En una fotografía de la situación actual, Azkarraga y Aldeazabal han expuesto que «se ha aliviado la situación de muchas familias, pero tenemos que recordar que a fecha de hoy aproximadamente el 50% de los presos y presas continúan alejados de los suyos. En este momento son 84. En este momento muchas familias están viajando por las carreteras de Castilla, Aragón y Asturias para poder verles cuando podrían estar aquí. Sare va a continuar trabajando para que aquellas instancias políticas que tienen en sus manos resolver esta situación lo hagan cuanto antes».

De cara a impulsar nuevos escenarios, «seguiremos hablando con las víctimas de todas las violencias y también con las personas presas. Hablar menos de ellas y más con ellas. Ese va a ser nuestro objetivo este año que comienza», han prometido antes de enfatizar: «Es absolutamente compatible el respeto a las víctimas con el respeto a la exigencia de derechos de las personas privadas de libertad».

A las víctimas han querido trasladarles aquí «una petición de perdón» en caso de que alguna iniciativa concreta de Sare «haya ahondado más en vuestro sentimiento. Creemos que merecéis estas disculpas y este respeto».

Lo han hilado con la voluntad «manifiesta y mantenida en el tiempo» de los presos y presas vascos, que con declaraciones como la de noviembre sobre los ongi etorris públicos se han ratificado «dispuestos a aportar lo que esté en su mano por la convivencia y la paz».

«Somos conscientes de que siempre habrá quien legítimamente piense que esto no es suficiente, siempre habrá alguien que traslade otra exigencia más, aunque la ley sobre esto no diga nada -han apuntado antes de interpelarles directamente-. A la derecha y a la derecha extrema hay que recordarles que ETA dejó de existir hace años, que no se debe hablar en presente de una organización inexistente, que es hora de avanzar, de reencuentro y, si cabe, de abrazo. Que nos entretengan, nosotros a lo nuestro, avanzar, avanzar, avanzar, sin olvidar y sin odiar».

De 200, solo 11 en tercer grado

Volviendo a profundizar en la situación carcelaria, Aldeazabal y Azkarraga han traído a colación que «el régimen de excepcionalidad sigue siendo la norma» con esta personas. Mientras en el ámbito general se recorre la vía legal con cierta normalidad, «aquí es a la inversa, de 200 solo 11 están en tercer grado, pese a que con una política de carácter ordinario la mayoría podrían estar en su casa. A la lentitud del camino a la normalización se le suma una Justicia que mira a través del espejo retrovisor. El camino a la normalidad queda anulado algunas veces por una Fiscalía y unos jueces que desconocen la evolución en la cárcel de estos presos y presas».

«Es hora de que la política penitenciaria permita el acceso a permisos, a las salidas, y todo dentro de la legalidad. No estamos pidiendo ningún privilegio», resume Sare.

La situación cambia un tanto desde el pasado 1 de octubre, al haber asumido Lakua la competencia sobre Martutene, Basauri y Zaballa: «Las autoridades autonómicas tienen la posibilidad pero también la obligación de hacer una política penitenciaria sin privilegios y también sin excepciones», les han trasladado, recogiendo las propias palabras de sus actuales rectores. «Estaremos a su lado. Hay que regirse por criterios de normalidad, sin una legislación de excepción implantada hace tres décadas en un contexto muy diferente al que estamos».

Relato, último apunte

El mensaje central de Sare en esta jornada se cierra con un apunte sobre otro nudo por resolver: el afán de imponer un relato único, que complica en gran parte la situación de los dos grandes asuntos pendientes, presos y víctimas. «Es de suma importancia dejar atrás la reivindicación de la existencia de un solo relato en la vulneración de derechos. Esto es imposible. No será posible avanzar si queremos que todas las vulneraciones entren solamente en un concepto, y más cuando hay quienes piensan que empiezan y terminan con ETA. Si hablamos de un relato de la memoria, que sea plural; este país lo conformamos y construimos todas las sensibilidades».

A partir de ahí, Azkarraga y Aldeazabal han abogado por establecer como bases el respeto al derecho a la vida, por encima de todo, pero también la memoria de la tortura y la conculcación de derechos políticos y sociales. Un mínimo común compartible para cualquiera y que «impida la hipocresía de las dos varas de medir».




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Un Lustro de la Mancomunidad Vasca

Desde las páginas de Noticias de Gipuzkoa traemos a ustedes este balance de los cinco años desde que se conformó la Mancomunidad Vasca de Iparralde, cuanto se ha avanzado y qué camino queda por recorrer.

Aquí la información:


La Mancomunidad Vasca de Iparralde cumple cinco años

Varios cargos electos reclaman la creación de una institución dotada de más competencias

Franck Dolosor

La primera institución que por primera vez agrupó los 158 municipios de Lapurdi, Baja Navarra y Zuberoa celebra su quinto aniversario. Dotada de un presupuesto anual de 639 millones de euros, la entidad gestiona una veintena de competencias como el desarrollo económico, los transportes, la vivienda, el medio ambiente y la política lingüística a favor del euskera y del gascón, la segunda lengua minoritaria del territorio.

Tras la Revolución Francesa, Euskadi norte fue integrada en el departamento de Pirineos Atlánticos, cuya capital se ubica en Pau, en la vecina región del Béarn. Desde entonces, Francia ha rechazado todas las peticiones de creación de una institución propia que se han venido formulando desde los sectores económico y político. Durante más de dos siglos, París ha negado toda posibilidad de avance en el reconocimiento de los vascos dentro de la República francesa, rechazando la creación de un departamento vasco o de una colectividad territorial específica, aunque esta fuera una reclamación de la mayoría de los cargos electos locales.

Finalmente, en 2016, dentro del proceso de descentralización desarrollado en todo el Estado, el Ejecutivo socialista propuso la creación de una nueva entidad que aglutinase las diez mancomunidades del territorio. La nueva mancomunidad no equivale a un estatuto de autonomía y no supone una ruptura con el actual departamento de Pirineos Atlánticos o la región de Nueva Aquitania.

Sin embargo, siendo pragmáticos, siete de cada diez cargos electos votaron a favor de su creación, en un proceso que provocó una crispación poco habitual al norte del Bidasoa. Algunos de sus detractores no dudaron en advertir de que la propuesta lanzada por París suponía el primer paso para la construcción de un Estado vasco. Cinco años más tarde, las aguas han vuelto a su cauce y todos colaboran en una institución que gestiona asuntos de la vida cotidiana, como la ordenación del territorio, en una zona que cada año acoge a 3.000 nuevos habitantes.

Balances

Louis Labadot, el alcalde comunista de Maule, se opuso a la creación de la entidad y sigue teniendo dudas respecto a una institución que califica de inmensa. "Reconozco que nos ayuda en cuestiones locales como la compra del complejo hostelero Agerria, en la que se han invertido dos millones de euros, pero la mayoría de las decisiones se toman en Baiona", lamenta el primer edil de la capital del territorio más pequeño de Euskal Herria. "Existen buenas relaciones y podemos expresarnos en las asambleas pero todavía faltan muchas respuestas", zanja.

Peio Etxeleku se congratula, por su parte, de que por primera vez Iparralde goce de una institución propia. "Hace dos siglos que reivindicábamos un nuevo marco y por fin lo hemos conseguido", explica el concejal jeltzale de Kanbo. "En los últimos cinco años han tenido lugar debates profundos, existe más solidaridad entre las distintas comarcas y los cargos electos se conocen mejor", asevera.

El también presidente del Ipar Buru Batzar del PNV añade que "además, los de Hegoalde tienen ahora un interlocutor único y deseamos que esto facilite la puesta en marcha de proyectos concretos para construir puentes con nuestros hermanos del sur". Con todo, Peio Etxeleku lamenta que la dirección de la mancomunidad haya dado prioridad a un "eje centralizador en vez de una organización más federalista con más proximidad para los electos de las zonas rurales y la población".

Etxeleku critica a su vez cierto "clientelismo" en el reparto de determinadas ayudas económicas, como los dos millones de euros concedidos al equipo de rugby de Baiona o para la adquisición de Agerria en Maule. "En cuanto al desarrollo económico, la nueva institución ha dado de momento pocos frutos", lamenta el jelkide. "Las empresas han sufrido un aumento de la fiscalidad y faltan terrenos para crear empresas, por lo que muchos emprendedores se marchan al sur de las Landas".

Mixel Oçafrain, primer edil de la localidad bajo navarra de Banka, reconoce que la nueva entidad es "un barco enorme que avanza lentamente". Sin embargo, califica el cambio institucional de oportunidad. "Supone una buena dinámica para conocer los demás territorios y a sus electos. Por primera vez colaboran las zonas rurales del interior y las comarcas urbanas de la costa. Es muy positivo", agrega Oçafrain. "La mancomunidad nos acompaña en casi todos proyectos de la vida cotidiana y su aportación no se puede comparar con la que podía realizar la antigua Mancomunidad de Garazi-Baigorri".

Desde el norte de Nafarroa Behera, Chantal Erguy, alcaldesa de Aiziritze, está totalmente de acuerdo y va más allá. "Para un pueblo de 700 habitantes como el nuestro, la mancomunidad es una máquina enorme pero no existe ningún problema. Desde el principio apoyamos el cambio. En nuestra comarca de Amikuze hemos mantenido una dinámica local con numerosos proyectos que presentamos a la mancomunidad y casi siempre conseguimos apoyo", explica una de las pocas alcaldesas de Iparralde. "Encontramos servicios que no teníamos antes en ámbitos como el urbanismo, la vivienda, las carreteras o la gestión del agua. Para nosotros es muy positivo".

Nuevas competencias

Varios representantes de la mancomunidad, con su presidente a la cabeza, siguen reclamando nuevas competencias e incluso la creación de una Colectividad Territorial Específica con un presupuesto mayor al actual y que ofrezca a los ciudadanos la opción de elegir directamente a los miembros de la asamblea. El centrista Jean René Etchegaray ha recordado en varias ocasiones que la ley contempla esta posibilidad y al mismo tiempo apela al derecho de experimentación en cuestiones como la agricultura o la política lingüística.

Según Peio Etxeleku, la actual institución tan solo representa una primera etapa. "Está claro que este territorio merece ir más allá, pero de momento hay que seguir trabajando de forma eficaz para mejorar lo que tenemos hoy en día", asegura. Los alcaldes de Aiziritze y Banka tampoco ven inconvenientes en profundizar en la descentralización. El de Maule, en cambio, señala que un sufragio universal con parte de proporcionalidad inventado por Macron y la derecha no sería favorable a las fuerzas progresistas. "Tampoco sabemos quién gobernará Francia en los próximos meses", afirma el primer edil comunista. Las elecciones presidenciales y legislativas se celebrarán en abril y junio.

 

 

 

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Egaña | Derecho a Llorar a Nuestros Muertos

Les invitamos a leer este texto que Iñaki Egaña nos ha compartido en Facebook. Después de ello, les conminamos a la reflexión acerca del tema central del mismo. Ya después contrastan todo ello con el manejo que se ha hecho en los medios de comunicación con respecto al "conflicto vasco". Entenderán mucho mejor aquello que dijo Malcolm X acerca de tener cuidado con todo aquello que digan las corporaciones informativas.

Adelante con la lectura:


Derecho a llorar a nuestros muertos

Iñaki Egaña

Hay una tendencia política que se reproduce sistemáticamente, como si el planeta se hubiera parado en el meridiano, en su rotación a su paso por el campo de Volantín o la Plaza del Castillo, acuciados por la cercanía del cuartel de La Salve o el de la Avenida de Galicia. Nacemos y crecemos viendo cómo se reproducen los acontecimientos, como si el descubrimiento del ribonucleico o las partículas hadrones y leptones tuvieran un contenido exógeno a nuestra existencia. Porque la nuestra sigue siendo tribal. Nos exigen ser de la manera que se definen ellos.

Hace ya muchos años, lo recuerdo porque el tema ha sido recurrente en las reuniones familiares de estas fechas, mi bisabuelo y varios de sus hijos, fueron encarcelados en la prisión donostiarra de Zapatari, hoy desmantelada y hasta hace poco refugio de los sintecho. Había concluido la guerra y mi bisabuelo, junto a otros 225 parroquianos, se hallaban en la iglesia de los Padres Franciscanos, en el barrio de Egia. Se trataba del funeral de un “gudari”, palabra entonces, tal como ahora, maldita por el diccionario de la uniformidad ideológica.

Los 226 donostiarras fueron detenidos, junto a 20 frailes, en el interior de la iglesia e internados en las prisiones de Ondarreta y en la ya citada de Zapatari y juzgados un año después “por actividades anti-españolas y comisión de actos indiscretos y aún sacrílegos por aprovecharse de solemnidades litúrgicas”. Hasta los jarrones de la iglesia fueron confiscados porque llevaban los colores de la “bandera nacionalista”. Llorar y recordar a los muertos de un sector social estaba castigado.

Años más tarde, un día de estos se han cumplido 47 años del suceso, un joven amigo de nuestra familia volvía de una cena hacia su vivienda. Era espigado, 21 años, amaren seme kutuna, y con la ilusión de una vida por delante. En el barrio de Rekalde, la Guardia Civil, aún no se sabe por qué razones, le descerrajó 17 tiros que acabaron con su vida. Sin darle el alto previamente. Quizás se repitió aquella macabra actividad de la Gestapo con los jóvenes de Ipar Euskal Herria durante la ocupación. Ebrios, por lo general, disparaban contra los jóvenes, por apuestas o diversión supremacista.

El funeral del joven Mikel Salegi fue una catástrofe inducida. Aún resuenan entre las paredes de la basílica de Santa María los ecos de la razia. Marisa la madre y Miren, Nekane e Itziar, hermanas del fallecido, lo relataron compungidas unos años más tarde: “La salida de la Iglesia fue terrible. Nos rodeaba la Policía Nacional y una primera línea de civiles de extrema derecha armados. Nos apalearon. Empezaron a pegar a la ama, una compañera dijo "no le peguen que es la madre, péguenme a mí". Y así lo hicieron, le pegaron a ella. Estaba embarazada y perdió a su hijo. Hubo más de 10 heridos (uno de ellos perdió un ojo) y 200 detenidos. Una mujer murió de un infarto por la impresión recibida ante aquella masacre”. No podíamos siquiera recordar a quienes los del tricornio nos habían arrebatado.

Todavía era primavera, pero aún no habían comenzado los calores que en La Mancha hacían detestable el verano, especialmente en la prisión de máxima seguridad de Herrera. Aquella mañana de domingo, Joseba Asensio no apareció al recuento. Había muerto esa noche de tuberculosis, una enfermedad que tratada con antibióticos no es mortal. En el Ayuntamiento de Bilbao, diversos concejales presentaron una moción denunciando las condiciones de vida “infrahumanas, tanto físicas como psíquicas a las que están sometidos los presos políticos vascos, una de las consecuencias la vemos hoy con la muerte de Joseba Asensio”. El PNV se abstuvo y el PSOE votó en contra. A Joseba le quedaban apenas unas semanas para recobrar la libertad.

La ignominia por su muerte alcanzó el paroxismo con el apaleamiento en las calles de Bilbao a la comitiva que llevaba el féretro del preso. Con especial ensañamiento a los que lo trasladaban a hombros, provocando cuarenta heridos que fueron hospitalizados, en una actuación que fue filmada por varias televisiones europeas. Tres inspectores de policía llegaron a disparar fuego real lo que provocó un pánico generalizado.

El secuestro del féretro de Telesforo Monzon unos años antes, las cargas policiales en funerales incluso de muertos por torturas, el destrozo y la vandalización de tumbas siguieron siendo una constante. En ocasiones atribuidos a las llamadas fuerzas de seguridad, en otras sin autores conocidos porque fueron realizados con nocturnidad y alevosía. Y resultó que la Autonomía, PNV en la gobernanza, intuyó que se quedaba atrás y elevó el listón, para demostrar que su policía, la Ertzaintza, también podía ser una policía “integral”.

Fue ya en 1995, cuando los féretros con los restos de Josean Lasa y Joxi Zabala llegaron al aeropuerto de Hondarribia, después de estar casi 12 años desaparecidos. Fueron apaleados por Guardia Civil, Policía Nacional y Erztaintza. Luego llegó lo del cementerio: “Nos disponíamos a poner unas flores encima de los féretros y, a la voz de ‘cargar, cargar’, el mando de la Ertzaintza creó una situación que no tiene ninguna explicación. Ver las coronas por los aires, los familiares por los suelos, la gente llorando, los golpes... la verdad es que describir todo ese dolor es muy difícil”. Comentó uno de los hermanos de Lasa. El dolor, al parecer tiene exclusividad gubernamental.

Hace unos días, la situación se ha vuelto a repetir. Esta vez no ha habido cargas policiales, pero sí en cambio una presión mediática excitada y ya como costumbre, por los sectores ultras y por el PNV, a través de su portavoz, la ETB. Antton Troitiño, muerto por una política penitenciaria de exterminio, no ha merecido ser llorado por los suyos. Los que asistieron a sus exequias han sido criminalizados, siguiendo esa interminable estela bélica vengativa: desaparecido el contrincante, el enemigo, vayamos a por su familia y a por sus amigos. Un simple cálculo político: inhabilitarlos.

 

 

 

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Presos y Justicia Restaurativa

Pasos en positivo han sido anunciados por Lakua con respecto a los presos políticos vascos.

Suponemos que esto no agradará ni al vascófobo Alejandro Toquero ni a su comparsa Carlos Iturgaiz, furiosos ante las movilizaciones convocadas por Sare.

Traemos a ustedes la información desde Público:


El Gobierno Vasco blindará el fin de la política penitenciaria de excepción contra los presos de ETA

El Ejecutivo autonómico facilitará la justicia restaurativa, de manera que podrán acceder a regímenes de semilibertad. Se trata de un paso más dirigido a fomentar la aplicación de medidas ordinarias a los reclusos de ese colectivo.

Danilo Albin

Euskadi será testigo y protagonista de los cambios sustanciales en la política penitenciaria que se aplica contra los presos de ETA. Con la competencia de gestión de Prisiones ya transferida, el Gobierno que dirige Iñigo Urkullu recurrirá a la justicia restaurativa y fomentará que los reclusos puedan acceder a medidas de semilibertad, una medida que, en última instancia, dependerá del Juzgado de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional.

Los cambios que el presidente Pedro Sánchez anunció en el verano de 2018 se han acelerado durante los últimos meses. El Gobierno señaló entonces que se aplicaría otra política penitenciaria, ajustada al nuevo escenario sin ETA.

En una primera etapa apenas hubo acercamientos u otras iniciativas legales dirigidas a desactivar esas medidas de excepción que, encuadradas en la lucha antiterrorista, se aplicaban contra ese colectivo de presos desde los años ochenta.

Tras la conformación del Gobierno de coalición entre PSOE y Unidas Podemos, los tiempos cobraron otro ritmo. A día de hoy, 79 presos han sido acercados a cárceles vascas. Otros 12 están en Navarra, mientras que 84 se encuentran en centros penitenciarios ubicados en la mitad norte de España.

Salvo 10 presos que se encuentran clasificados en tercer grado, el resto se encuentra en segundo grado. Esto último supone también un cambio: hasta hace apenas unos meses la mayoría seguía clasificado en primer grado, el régimen más restrictivo.

De acuerdo a un artículo del diario El País, el Gobierno Vasco considera que "la política penitenciaria de dispersión no tiene sentido cuando ETA lleva diez años sin actividad", por lo que "los presos de ETA se incorporarán como un preso más". "El criterio para su traslado a cárceles vascas es el cumplimiento de la pena cerca de su lugar de residencia porque facilita su reinserción", señalan las fuentes citadas por ese periódico.

Movilizaciones en Euskadi

En ese contexto, este sábado tendrán lugar alrededor de 200 movilizaciones en Euskadi promovidas por la red ciudadana Sare, todas ellas organizadas con el objetivo de reclamar que se siga avanzando hacia el fin de la política penitenciaria de excepción.

Estos actos sustituyen a la movilización anual que se celebra cada enero en Bilbao en defensa de los derechos de los presos de ETA. La situación pandémica hizo que los convocantes readaptaran el formato para evitar las clásicas aglomeraciones que se producen ante este tipo de actos. En su lugar, habrá movilizaciones de carácter local en los municipios vascos.

En cada uno de esos escenarios se pedirá "el acercamiento de todos y todas las presas vascas, sin excepción y demora"; "el desbloqueo de la progresión de segundo a tercer grado" y del "disfrute de permisos penitenciarios y de la libertad condicional"; así como la "reivindicación de continuar avanzando en pro de la convivencia y la paz, con responsabilidad, respeto y empatía".

El acto más significativo tendrá lugar en el Palacio Euskalduna de Bilbao, donde PNV, EH Bildu, Elkarrekin Podemos y Podemos Navarra participarán en un acto organizado por Sare. También estarán los sindicatos ELA, LAB, UGT, CCOO, CGT, CNT o STEILAS, entre otros. También habrá una representación de la Oficina del Ararteko (Defensor del Pueblo vasco), mientras que varias víctimas de la violencia "han manifestado su interés en asistir, como oyentes, a la mesa redonda", han anunciado los organizadores.




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viernes, 7 de enero de 2022

Los Mucho Españoles Toquero e Iturgaiz

Vuelve a las andadas el vascófobo Alejandro Toquero, esta vez, haciendo mancuerna con el infumable Carlos Iturgaiz. Resulta que ambos han decidido lanzarse de lleno en contra de las movilizaciones en favor de los derechos de los presos políticos vascos convocadas por Sare. 

Recordemos que este año, debido a las dificultades propias que conlleva la contingencia sanitaria derivada de la pandemia de SARS CoV-2, se ha decidido no convocar a la habitual mega marcha de Bilbao y a cambio, se ha optado por que en cada ciudad, pueblo y barrio de Euskal Herria se lleven a cabo actos en favor de los presos. 

Todo ello, recordemos, dentro del marco del proceso de paz abierto ya hace más de diez años.

Les dejamos pues con la información provista por Naiz:


Iturgaiz y Toquero intentan arremeter contra las convocatorias de Sare

Carlos Iturgaiz y Alejandro Toquero han sido los protagonistas de los últimos intentos de la derecha de arremeter contra las movilizaciones convocadas mañana por Sare. El alcalde de Tutera, incluso, ha pedido que se prohíba la convocada en la ciudad ribera (Plaza de San Jaime, 17.00).

El parlamentario del PP Carlos Iturgaiz y el alcalde de Tutera, Alejandro Toquero (Navarra Suma), han intentado arremeter contra las movilizaciones convocadas por Sare para mañana en defensa de los derechos de los presos y para reclamar el fin de la política de excepción.

En el caso de Toquero, incluso, ha pedido al delegado del Gobierno español en Nafarroa, José Luis Arasti, que prohíba la movilización convocada en la plaza de San Jaime de Tutera a las 17.00, sin motivo alguno para ello.

Iturgaiz ha criticado por su parte que «EH Bildu pida en las calles la excarcelación de los terroristas mientras PNV-PSE lo facilitan».

«Ni a los terroristas de Bataclan en París, ni a los de las torres de Nueva York, no a los del mercado en Berlín se les homenajea en las calles de Francia, Estados Unidos o Alemania», ha argumentado.

Toquero, por su parte, se ha dirigido a Arasti pidiendo la prohibición de la movilización de Tutera, sumándose a la petición en el mismo sentido realizada por la AVT, que considera «justa y coherente», obviando que, en cualquier caso, una decisión de este calibre correspondería a la Audiencia Nacional española y no al delegado del Gobierno.

El alcalde de Tutera interpreta que «el objetivo de esta manifestación no es otro que ensalzar a quienes han sido condenados por pertenecer o colaborar con ETA y su largo y sangriento historial criminal de la banda terrorista».

Por ello, asume que «nuestra misión como responsables públicos es mantener el verdadero relato sobre la historia del terrorismo en nuestra tierra y en nuestro país».

«Considero que la manifestación de este sábado humilla a las víctimas, por lo que solicito oficialmente que acepte esta solicitud», concluye el alcalde.




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Carmen Castellote

Desde la página Vanguardia traemos a ustedes información acerca de una integrante muy particular de la diáspora vasca en México. Nacida en Bilbo en 1932, forma parte de la Generación Gernika.

Adelante con la lectura:


Obra de Carmen Castellote, poeta exiliada en México, llega a España

La obra poética completa de la escritora Carmen Castellote, niña de la guerra civil española exiliada en México desde hace más de medio siglo, llega por primera vez a España.

Mauricio Ortega Galindo

Nacida en el País Vasco (norte de España) en 1932, sus padres enviaron a Carmen Castellote a la Unión Soviética con tan solo cinco años, apenas unos meses después del bombardeo de la localidad vasca de Guernica. Desde entonces, ha vivido en países como Ucrania, Rusia, Polonia o México, donde reside desde hace más de cincuenta años.

En 1937, Castellote fue enviada junto a su hermano a una de las “casas de niños” que se habilitaron para acoger a los menores.

La intención era que los niños regresaran a España al acabar el conflicto, pero la Segunda Guerra Mundial retrasó sus planes de vuelta.

A Castellote la enviaron lejos del frente, a un pueblo de Siberia. La guerra y la perdida se convirtieron en una constante: “Y con todo y estar advertidos, / con todo y que la guerra era asombro, / fue tan nueva tu muerte”, escribirá después. Tras la guerra, fue reagrupada junto a otros niños en Moscú.

En 1957, Castellote se enamoró de un joven socialista polaco, Tadeusz Wolny. Se casaron en la casa de estudiantes de Moscú y emigraron a Polonia, donde nació su primer hijo.

A finales de la misma década decidieron emigrar a México, donde residía el padre de Castellote desde 1939. Allí establecieron su hogar y conocieron a algunos de los poetas del exilio español, como León Felipe o Pedro Garfias.

Durante años, Castellote trabajó en la editorial UTEHA, una de las más importantes de Latinoamérica.

Publicó cuatro títulos, difíciles de encontrar hasta la fecha fuera de México: “Con suavidad de frío” (1976), “Vuelo de nieve al sol” (1979), “Diálogo con la esfinge” (1983) y “Acta de renacimiento” (1985).

Estos cuatro incluyendo el inédito “Gavilla de horas”, se forman parte en el libro editado por Torremozas, “Kilómetros de tiempo”.

 

 

 

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Entrevista a Miguel Indurain

Cuando afirmamos que Euskal Herria es una tierra prodigiosa pues, a pesar de ser un pequeño rincón de Europa ha sido cuna de personas que han logrado el reconocimiento a nivel internacional desde hace ya varios siglos lo decimos por individuos como el entrevistado por Noticias de Navarra; el gran campeón del ciclismo en general y de Tour de France en particular... Miguel Indurain.

Sí, sabemos que nuestros detractores argumentarán que Indurain nunca se ha identificado a sí mismo como vasco, pero lo navarro no se lo quita nadie, así que, pues con la pena.

Adelante con la entrevista:


Miguel Induráin: “Me extraña que en una sociedad tan inmediata se acuerden de mí”

El pasado domingo se cumplieron 25 años de la retirada de Miguel Induráin del ciclismo. Aquel 2 de enero de 1997 el deporte mundial sufrió un seísmo gigante. Un cuarto de siglo después Induráin sigue siendo el Induráin de entonces

Luis Guinea

Hay grandes estrellas de la historia del deporte mundial que, una vez jubilados, han envejecido mal. Porque una vez salidos de la burbuja del deporte no han sabido adaptarse a la vida civil. No es el caso de Miguel Induráin Larraya. A sus 57 años, 25 como ciclista jubilado, Miguel sigue siendo el Miguel de siempre. El pentacampeón disfruta de una vida plena, que es así.

El 2 de enero se cumplieron 25 años de su retirada del ciclismo, ¿cómo vivió una efeméride así?

Como un día normal. Han pasado 25 años de que dejé el ciclismo, tampoco le he dado muchas vueltas.

Han pasado 25 años, un cuarto de siglo. Mucho tiempo.

Sí, es un número redondo, te das cuenta de que el tiempo va pasando muy rápido, pero sin más. Tampoco le he dado importancia.
Pasados 25 años, ¿qué imagen le viene a la memoria de aquel día?
Ninguna en concreta. Sí que fue un día importante, porque decidí terminar mi carrera deportiva y fue un paso difícil de dar. A la hora de plantearte la retirada le das vueltas, lo piensas porque quieres acertar con la decisión. Pero en cuanto ves que es lo mejor que puedes hacer, no hay más problemas.

¿Estaba nervioso cuando empezó a leer aquello de hoy 2 de enero de 1997...?

No, nervioso para nada. Ya tenía experiencia de haber dado muchas ruedas de prensa y de comunicar cosas. Fue diferente decir que retiras que lo que haces cuando ganas una carrera, pero no estaba nervioso, no.

¿Durmió bien la víspera?

Perfectamente. Lo pasé peor en los meses previos, porque tenía la incertidumbre de si seguía o no seguía corriendo. Recuerdo que me retiré de la Vuelta, me tomé unos días de vacaciones y luego estuve un tiempo pensando qué hacer con mi carrera deportiva. Pero una vez tomada la decisión no le di más vueltas. Lo del día 2 de enero era decir que se terminaba, ya está.

¿Cuánto le costó decidirse?

Mucho. Y no era una cuestión de tener más o menos ofertas o de dónde correr, sino ver si yo estaba convencido o no de qué hacer con mi carrera, de si seguir o no seguir. Esa era la cuestión. Lo de buscar ofertas o correr en uno u otro equipo no me preocupaba tanto. Y en cuanto me decidí, adelante.

¿Usted dejó el ciclismo por una cuestión física, motivacional...? Cuando anunció su retirada hace 25 años dijo que estaba convencido de que podía pelear por ganar el sexto Tour.

Yo empecé en el ciclismo muy joven, llevaba muchos años en profesionales, llevaba mucha paliza encima, y me costaba mucho trabajo ponerme en la mejor forma; había lesiones y notaba que el esfuerzo que tenía que hacer para ser competitivo era muy grande. Si estás arriba, tienes que estar al 100%, en cuanto bajas un poquito, se nota. Yo vi que era el momento de dejarlo. Si seguía era para estar arriba, al 100%, no estar por estar. Por eso lo dejé.

25 años después, ¿cómo fue su aterrizaje en la nueva vida más allá del ciclismo?

Cuando dejé la bicicleta no sabía muy bien qué hacer. Probé varias cosas. Estuve en organismos del ciclismo, como la UCI, también estuve de comentarista en la radio, en la tele, de columnista en el Marca... Eso no me gustaba. Al final tenía que viajar y acababa haciendo la misma vida que cuando era corredor compitiendo, todo el día de aquí para allá. Eso ya lo había vivido, ya lo había hecho, y no me gustaba. A mí me gusta andar en bici, no lo otro. Y después con el tiempo he ido probando, haciendo y eligiendo. He entrado en negocios, he salido... Con el paso del tiempo eliges lo que quieres, lo que te gusta.

En realidad usted nunca ha estado quieto. Siempre ha estado metido en algo.

Desde que he dejado el ciclismo, sí. Es verdad que en los dos últimos años he estado más tranquilo, porque el Covid ha suspendido muchas cosas y eventos. Pero hasta entonces siempre he tenido cosas para hacer.

¿Le hubiera gustado poder llevar una vida más tranquila?

Yo llevo la vida que quiero, la verdad. Sí que me debo a gente que me ha ayudado en otras etapas de la vida y con la que tengo relación y quiero colaborar con ellos. También tienes obligaciones y compromisos. No tengo muchos días de no hacer nada, siempre tengo cosas y si me quiero liar, hay mil propuestas.

¿Qué cosas le gustan que no sean la bici?

Me encanta hacer cosas en casa para mí. Desde arreglar bicis a chapucillas de casa... menos cosas de electricidad hago de todo.

¿Se ve en un despacho, en una oficina, en una fábrica?

No, no no. No me van ningún trabajo de ese tipo. A mí me ha gustado siempre ir a mi aire.

Y en todo este tiempo nunca ha dejado de andar en bici.

Nunca. Es lo que más me gusta y en estos años he ido haciendo mis kilómetros, unos más y otros menos.

¿Cuántos kilómetros hace ahora al año?

No los cuento. Hay años que tengo compromisos fuertes, como la Mallorca 312 o la Quebrantahuesos, y ando mucho más porque a ese tipo de eventos hay que ir preparado. Y otros, bastante menos.

10.000 kilómetros al año en bici ya se hará.

Sí, o bastantes más. Pero salgo cuando me apetece, sin obligaciones. Por ejemplo, en este mes y medio que hemos tenido de tiempo muy malo en Pamplona casi no he salido en bici. Yo los días que llueve, no salgo. Otra cosa es que me pille el agua cuando ya he salido. Pero mojarme por mojarme, no. Ya no estoy para humedad ni para andar con lluvia. Eso cuando era profesional.

¿Va por donde siempre?

No tengo una ruta fija. Sí que tiro más por la zona norte de Navarra o por la parte de Lumbier, porque me viene más a mano. Hacia Estella, Alsasua o por ahí suelo ir menos, me gusta menos.

¿Salidas con puertos o sin puertos?

Depende. A mi ritmo yo subo lo que sea. Por Urepel y esa zona hay buenas emboscadas y disfruto. Con los desarrollos que llevan ahora las bicis se puede ir casi a cualquier sitio.

Ha hecho también mountain bike, gravel...

Sí, he probado casi de todo. Campagnolo, por ejemplo, va sacando componentes y me las pasan para que los pruebe. Pero a mí lo que me gusta es la bici de carretera. Solo me queda por probar las marchas tipo retro y la bici eléctrica, que ya la probaré.

¿Caerá en las bicis eléctricas?

Sí, sí... En cuanto evolucionen un poco las bicis eléctricas, allí voy. Me gusta probar materiales.

En las marchas, ¿sale a disfrutar o a competir?

Pues hago de todo. En algunas salgo a competir, lo doy todo, me pico y luego se va todo al cisco. Pero mi idea de partida es no competir, pero al final porque vas con uno o con otro o por lo que sea terminas liado. Pero hay cosas que tengo claras, no arriesgo en las curvas ni bajando. Eso, no.

¿En 25 años ha hecho en bici alguna locura confesable de 300 kilómetros o más?

Alguna, alguna y algún kilómetro más de 300.

¿Confesable esa locura?

No, no. Sí, eran más de 300 kilómetros.

Si mira la gente con la que usted corrió hace 25 años, hay más de uno que ha terminado con problemas.

Bueno, el ciclismo es un reflejo de la vida. Al final hay gente que tiene problemas y acaba mal, otros pasa el tiempo y sigue andando muchísimo en bici, otros se meten a hacer Iron Man, otros dejaron el ciclismo y desde entonces no han hecho absolutamente nada. Hay gente que se ha puesto a trabajar, otros que llevan mala vida y terminan como terminan... Hay de todo, como en la vida.

Usted siempre ha llevado la misma vida, muy tranquila, como si nada hubiera cambiado.

Hago lo que me gusta, siempre he llevado la misma vida. He tenido ofertas de trabajo, pero no me han convencido.

¿Le han tentado para entrar en política?

Hace muchos años me tentaron medio en broma, pero en serio no. No me metería ahí. Los políticos ya saben como soy, y ya saben que ese no es mi campo, no estoy cómodo.

Una de las cosas que dijo el día que se retiró fue que su familia le esperaba. ¿Cómo ha sido eso 25 años después?

Tengo tres hijos, los he visto crecer a todos y he disfrutado de ellos. Otra faceta diferente, ahora los hijos ya están a otra cosa.

¿Es un padre muy exigente?

No, tampoco. Los tiempos son diferentes. Yo volé de mi casa a los 17 años, y tampoco les voy a decir que no. Hay que aceptar los cambios, son ley de vida.

¿Cómo ha cambiado el ciclismo en los 25 años que han pasado desde que lo dejó?

Yo creo que todo sigue siendo muy parecido. Las carreras, el calendario, la forma de correr... no sé, tampoco veo que haya cambiado mucho. La mayor diferencia que veo es que ahora todo es mucho más global, desde las carreras a los equipos. Antes funcionábamos por Europa, básicamente. El Tour, el Giro y la Vuelta siguen siendo igual.

Es un ciclismo mucho más tecnológico.

Claro, pero como se aplica la tecnología a otros aspectos de la vida. Todos los medios tecnológicos se aplican al ciclismo, es lo normal. No puede ser que la sociedad vaya por un lado y el deporte por otro.

¿Usted es muy tecnológico?

A mí me gusta ir a la última en bicicletas y me gusta probar materiales nuevos. En eso sí que me gusta la tecnología.

¿Pero usted mide vatios y rendimientos en bici?

No, no esas cosas no van conmigo. Tampoco tengo Strava ni registros de nada. No, no me gustan

Pero cambio electrónico, sí.

Tengo bicis con cambios electrónicos, otros con cambio manual, de todo. La tecnología me gusta en la bici.

Han pasado 25 años de su retirada y no ha escrito su biografía.

No. Sé que ha habido gente que ha escrito libros y tal sobre mí, pero una biografía, no.

¿Por?

Porque es algo que no me llama la atención. No va mucho conmigo.
Todos los grandes deportistas tienen su biografía.

La tienen los grandes, los que no son tan grandes y los pequeños que quieren parecer grandes también. No, no me van esas cosas. La gente ya sabe muy bien cómo ha sido mi trayectoria y mi historia. Y ya está, no me llama la atención.

A usted no le va el famoseo.

Yo sé que, por la vida que he llevado, en el deporte era una persona pública y la fama o el ser conocido es algo que va con mi carrera. Yo agradezco mucho que la gente me siguiera, pero no soy alguien que viva de la fama ni de ser conocido, ni dándole bombo a las cosas que hago. Sé que soy conocido, eso ha formado parte de mi trabajo, lo acepto y ya está. Pero una cosa es eso y otra es publicar todo lo que haces. No tengo redes sociales, ni publico nada.

25 años después de su retirada usted sigue siendo muy querido y conocido por los aficionados. ¿Qué le dice eso?

Pensaba que con el tiempo iba a pasar más desapercibido. Sí que entiendo que la gente que me siguió en aquellos años se acuerde de mí o me siga o me de las gracias por todo lo que vivimos en aquellos años. Pero me sorprende que por la calle me pare gente joven que no me ha visto correr. Hombre, hoy todo está muy a mano en internet, pero me extraña que los jóvenes me sigan.

¿Le apura que la gente le dé las gracias por aquello?

No, lo llevo bien. Pero que después de tantos años la gente te lo agradezca es emocionante. Ha pasado mucho tiempo, y hay gente que me viene y me recuerda que tal etapa del Tour la vio con su padre... La gente se acuerda mucho, y es algo muy bonito que se acuerden de uno.

¿Alucina?

Supongo que la gente hace conmigo como yo hago con los ídolos que tenía cuando era un chaval. Cada aficionado te viene con una historia, con su historia de cómo vivió toda aquella época.

¿Y le encuentra un motivo a todo esto o le da igual?

Me extraña que viviendo en una sociedad en la que todo va rápido y a los 10 minutos una cosa ya se ha olvidado, haya gente que se acuerde de mí y de lo que hice. Vivimos en una sociedad marcada por la inmediatez. Creo que en la pandemia mucha gente ha tenido tiempo para ver en Youtube las cosas que yo hice hace unos años. Internet ha hecho mucho en ese sentido, y por eso creo que la gente joven sabe y conoce lo que hice.

¿Cuántos amigos le quedan de los de hace 25 años del ciclismo?

Sí que tengo mucha gente conocida, lo que pasa es que cada uno vive donde vive y hace su vida. Verse y coincidir es más complicado. Ahora en los dos últimos años de pandemia ha sido más difícil coincidir en eventos. Pero sí que tengo buenos amigos de hace 25 años y de incluso más tiempo atrás del ciclismo con los que estamos en contacto, sí.

¿Cómo es su relación con José Miguel Echávarri y Eusebio Unzué?

Bien. El fin de semana pasado coincidí con José Miguel y su nieto en el acto que se hizo con Juan Carlos Unzué en Orkoien y nos saludamos. Cada uno llevamos nuestra vida y solemos coincidir casi siempre en historias de ciclismo, y allí hablamos. Pero cada uno lleva su vida.

 

 

 

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