sábado, 7 de julio de 2012

Traiciones y Dignidad


La defensa del derecho a un medio ambiente sano en Euskal Herria no es juego de niños, las actividades de colectivos encaminadas a denunciar las arbitrariedades de los que no se tientan el corazón para destruir la naturaleza a cambio de exorbitantes ganancias económicas se han enfrentado con una oleada represiva que incluso se ha materializado en asesinatos, tortura y cárcel.

Hace muchos años la lucha se presentó alrededor de la construcción de Lemoiz, después vendría el asunto de Itoiz, la movilizaciones para cerrar Garoña, el alto a las actividades militares en las Bardenas, la decidida apuesta por detener el Tren de Alta Velocidad.

Hoy una de las trincheras está en el asunto de las incineradoras y la gestión de residuos. Pues bien, una vez más los jeltzales han demostrado por qué las siglas de su partido han pasado a ser conocidas como Partido del Negocio Vasco, y sin tapujos se han asociado con los partidos españolistas para defrenestar a Juan Carlos Alduntzin.

Aquí un recuento del vergonzante hecho publicado en Gara:

La mezcla explosiva entre el apoyo a la incineración y la necesidad de atacar a Bildu tuvieron ayer un desenlace ya previsto en las Juntas Generales de Gipuzkoa: una moción apoyada por PNV, PSE y PP obligó a dejar su cargo a Juan Carlos Alduntzin. Su puesto lo tomará Haritz Salaberria.
Oihane Larretxea
Las mariposas en el estómago que dijo sentir nada más tomar la palabra consiguieron cortarle la voz en un par de ocasiones. Dos momentos en los que le invadió la emoción. El ya ex diputado de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de Gipuzkoa, Juan Carlos Alduntzin, se enfrentó ayer en las Juntas Generales a la moción de censura firmada dos semanas atrás por PNV, PSE y PP, que ayer se materializó tras cuatro horas de debate con 28 votos a favor del cese y 22 en contra. Es la primera vez que ocurre algo así en la historia de la Cámara foral.
No obstante, Alduntzin no estaba solo, y fue precisamente el apoyo que una treintena de concejales y alcaldes del herrialde le mostraron in situ lo que provocó esa flaqueza; si es que esa emoción se puede considerar una flaqueza del ser humano.
Después de que el jeltzale Xabier Ezeizabarrena rehusara aprovechar los 90 minutos de los que disponían los tres impulsores de la moción para argumentar su posición de manera conjunta, ya que la iniciativa también lo era, se hizo un receso. Solicitaron intervenir por separado a razón de 30 minutos por formación, pero la presidenta de las Juntas, Lohitzune Txarola, descartó esa opción.
En el exterior, Alduntzin fue fuertemente ovacionado y, aunque en él no sea habitual, se quedó sin palabras. «Zeuena dena, zeuena da. Eutsi!», les dijo a los alcaldes, en alusión a la competencia que tienen los ayuntamientos en materia de gestión de residuos.
La guinda de las emociones la puso la alcaldesa de Pasaia, Amaia Agirregabiria. Minutos después de que oficialmente fuera cesado, le anudó al cuello el pañuelo rojo que tanto se va a ver en sanfermines, no solo en Iruñea, sino también en Pasaia, localidad en la que se festejan y de la que Alduntzin fue alcalde entre los años 1999 y 2003.
Responder a las mentiras
«La estrella mediática que nos ilumina», tal y como le llamó Juan Carlos Cano (PP) a Alduntzin, habló durante 75 minutos, admitiendo que la tentación de preparar un discurso breve había sido enorme. Pero optó por responder con «sensatez y seriedad» a todas las «tonterías y mentiras que se han vertido durante los últimos meses».
A los tres firmantes de la moción de censura les dijo que su desgracia había sido haber dado «en hueso» porque «hay un Gobierno que no está dispuesto a imponer nada a los ayuntamientos. Y eso les duele; os resulta insoportable». Intentó que rectificaran, advirtiendo de que «habían ido muy lejos» y de que aún había tiempo de «ser humildes, parar y adoptar acuerdos».
Al igual que este comentario, otros tantos los hizo dirigiéndose al portavoz del PNV, Markel Olano, pero este no levantó la mirada en ningún momento de su teléfono móvil, a excepción de cuando Ezeizabarrena tomaba la palabra. Curiosamente, no fueron ni Olano ni Rafaela Romero (PSE), portavoces de sus respectivos partidos y firmantes de la moción, quienes salieron al estrado a defender sus posturas. No fue así en el caso del PP, porque sí lo hizo el portavoz y también firmante Juan Carlos Cano.
«Será un honor dejar el cargo si la moción se debe al hecho de haber cumplido con mi deber», concluyó el diputado, agregando que seguía sin entender «qué es lo que he hecho mal».
En el turno del PNV, al igual que hiciera Markel Olano el día que firmaron la moción de censura, Ezeizabarrena dijo que lo de ayer no era «plato de buen gusto», pero aseguró que se habían sentido obligados. «No estamos enfadados, simplemente ejercemos nuestra responsabilidad. Por una pequeña moción de censura individual... no creo que le pase nada», señaló con sorna. Hubo lugar para las bromas irónicas, al decir que después de lo de ayer no parecía «lo más lógico» que hoy se fueran todos juntos a sanfermines.
Mencionó, por último, el acuerdo al que en diciembre llegaron con Bildu para aprobar los presupuestos, pactando un paréntesis de seis meses para la incineradora. Ayer, el PNV consideró que la coalición soberanista «se ha cargado» ese acuerdo presupuestario y dijo que la moratoria «nos está costando a los guipuzcoanos un ojo de la cara, concretamente 200.000 euros al mes en intereses».
Rebeka Ubera, por Aralar, apoyó a Alduntzin, dándole las gracias por el trabajo realizado. A su vez, a Ezeizabarrena, que fue concejal en el Ayuntamiento de Donostia, le refrescó la memoria al recordarle que ni su formación ni Alternatiba votaron nunca en ese Consistorio a favor de la incineradora. «Lo debería saber mejor que nadie», le insistió en respuesta a un dato erróneo que dio el jeltzale.
Por lo que respecta a los discursos de PSE y PP, bastante vacíos de contenido, el tono de ambos fue muy semejante, y más que argumentos aportaron comentarios que parecían ser un «aviso a navegantes». «No se vayan a equivocar, esto es solo un primer paso, porque si somos valientes y generosos (...) el siguiente e indiscutible paso es la moción de censura a su persona, señor Garitano», indicó Cano.
Mikel Durán, que ocupó el atril en lugar de Romero, reiteró la disposición del PSE a configurar «mayorías alternativas y estables» en los ayuntamientos y la Diputación, es decir, a desbancar a Bildu de los gobiernos, para lo que sería preciso, de nuevo, el acuerdo con el PNV.
Minutos antes de que fuera cesado, Alduntzin criticó la actitud paternalista del PNV e insistió en que «la solución está escrita». «A los alcaldes les diré que muchos ánimos. Y Xabier, a los sanfermines me voy con mis amigos», le dijo a Ezeizabarrena.
El «tripartito» también se hace patente en Lasarte-Oria
PNV, PSE y PP han presentado una moción en el Ayuntamiento de Lasarte-Oria para modificar la representación municipal en la Mancomunidad de San Marcos. Con ella, pretende sustituir a la edil de Bildu Nerea Sánchez por un concejal del PSE. Paradójicamente, Bildu gobierna este Ayuntamiento con el apoyo del PNV.







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