Un blog desde la diáspora y para la diáspora

lunes, 19 de agosto de 2024

La Calle de Fraga

De acuerdo con el relato vigente del españolismo, Manuel Fraga Iribarne es uno de esos valientes que guió al estado español por el camino de la democratización.

Es parte del lavado de rostro que se le hizo al régimen tras la muerte del genocida Francisco Franco, lavado de rostro necesario para dar legitimidad a la continuidad bajo Juan Carlos Borbón - y hoy bajo su hijo Felipe -.

Leamos lo que de Fraga nos informa este artículo de Naiz:


Fraga, de «la calle es mía» a Euskal Herria es «algo mío»

A Manuel Fraga se le atribuye una frase que resume a la perfección el ordeno y mando franquista: «La calle es mía». Años después, el 18 de agosto de 1983, ya como líder de AP, afirmó que Euskal Herria es «algo suyo» y propuso ilegalizar HB. Una idea que daba cuenta de su talante democrático.

Ion Salgado

«Fraga Iribarne dice que el País Vasco es ‘algo suyo’». Así rezaba el titular de EGIN el 19 de agosto de 1983, a colación de las declaraciones realizadas el día anterior por el líder de Alianza Popular, germen del PP, que ya en aquel entonces abogaba por ilegalizar HB. Las palabras utilizadas traen a la memoria otra frase celebre atribuida al político franquista: «La calle es mía».

3 de Marzo

Dicha expresión, que la derecha española se empeña en vincular a una leyenda urbana, se remonta a 1976, un año marcado a sangre y fuego en la historia de Euskal Herria. Fraga ocupaba en aquel entonces el cargo de ministro de Gobernación en el Ejecutivo de Arias Navarro y era el responsable de los policías que mataron a cinco trabajadores del 3 de marzo en el barrio gasteiztarra de Zaramaga.

El 6 de marzo, sin ápice de autocrítica, culpó «íntegramente» de lo ocurrido a «los que siguen echando la gente a la calle con mensajes de un tipo o de otro». «No se van a tolerar planteamientos anarquistas o utópicos. Que este triste ejemplo sirva de gran lección a todos los españoles en los próximos meses», manifestó el ministro, al que también se le atribuye un papel destacado en la llamada ‘Operación Reconquista’, que se saldó con dos muertos en Montejurra en mayo de 1976.

Montejurra

Documentos hechos públicos el año pasado por el Partido Carlista confirman que el Estado español reventó la cita tradicionalista de Montejurra por ser contraria a Juan Carlos de Borbón. La intervención ultra fue planteada por el gobernador civil de Nafarroa, José Ruiz de Gordoa, con el respaldo de Fraga, que ante la opinión pública definió lo sucedido como «una pelea entre hermanos».

Sin embargo, tal como reveló GARA el 26 de febrero de 2023, un tradicionalista movilizado desde Sevilla reconoció a varios de los jóvenes que participaban en el sangriento sabotaje mientras introducían «un auténtico arsenal de armas con pasmosa tranquilidad» en un coche. Un año después comprobó que esos jóvenes formaban parte de la escolta personal de Fraga. Otros testimonios confirmaron que Rodolfo Almirón, exmiembro de la Triple A, fue guardaespaldas de Fraga y estuvo aquel día en Montejurra.

Regreso a Gasteiz

Puede que el propio Almirón, u otro de los integrantes del séquito de guardaespaldas, regresase con Fraga a Gasteiz el 14 de marzo de 1983. Acudió para participar en un acto de AP, y fue recibido al grito de «¡Asesino!» por cientos de personas que le esperaban en la calle General Álava, frente al antiguo Cine Astoria.

Veinte años después de avalar la ejecución de Julián Grimau (PCE) durante su etapa como ministro franquista de Información y Turismo, el líder de la derecha española se presentó con apariencia de demócrata ante quienes protestaban contra su presencia. No dudó en sonreír y saludar a los congregados, lo que encendió los ánimos.

Tal como narró ‘Egin’, «tras la entrada de Fraga en el cine continuaron los gritos, a la vez que aumentaba la tensión y el nerviosismo entre los miembros de la escolta y de un reducido grupo de seguidores derechistas, los cuales ‘elegantemente’ vestidos hacían gestos despectivos a los manifestantes desde la puerta de entrada al local». Es más, uno de los guardaespaldas respondió a los gritos con un «toque de pito», en sentido literal.

«Los manifestantes retaron entonces a dicha persona a que cruzara la acera, cosa que efectivamente realizó, aumentándose considerablemente la crispación, a la vez que se le dirigían gritos de ‘mercenario’. Fue entonces cuando, desabrochándose uno de los botones del chaleco, dejó entrever su pistola, llegando en un momento a hacer ademar de sacarla. Lejos de aterrorizar a los concentrados, este gesto no hizo sino encrespar todavía más sus ánimos y, de esta forma, sin retroceder, comenzaron a llamarle ‘pistolero’», recoge la crónica.

Y una columna firmada por J. Abiraneta da cuenta de la «salida a la americana» de Fraga, «a lo gánster de Chicago, con chirridos y acelerones de los coches blindados y los guardaespaldas amenazantes apuntando con sus pipas desde las portezuelas entreabiertas».

De Madrid a la Xunta

Tras dos debacles electorales, Fraga dejó el liderato de AP, formación que volvió a presidir en 1989, ya bajo las siglas del PP, para ceder posteriormente el testigo a José María Aznar. De aquel entonces queda la frase «ni tutelas ni tutías».

En el año 90 llegó a la presidencia de la Xunta, donde permaneció hasta 2005, cuando perdió la mayoría absoluta, arrastrado por la marea negra del Prestige.

Su figura se vio envuelta en diferentes polémicas hasta su muerte en 2012.  Sobre Franco aseguró que fue «un gran hombre», «el mayor y más representativo de los españoles del siglo XX» y «uno de los mayores gobernantes que hemos tenido en nuestra historia».

Aseveró que «la legalización del Partido Comunista es un verdadero golpe de Estado», y consideró la homosexualidad una «anomalía». Dejó claro su rechazo al condón, cerrando filas con el Vaticano, y se negó a condenar las dictaduras de Pinochet y Videla. «Yo sólo pido perdón ante Dios y mi confesor».

Nuestro columnista Fede de los Ríos recordó los crímenes vinculados a la figura de Fraga, desde Grimau al 3 de Marzo, pasando por Montejurra o la ejecución a garrote vil de Salvador Puig i Antich, en un artículo publicado en GARA.

«Han tardado, pero esta vez las campanadas a morts sonaron para Don Manuel. Como su admirado Caudillo, gracias a la ‘Transición’, también murió en la cama. Todo había quedado ‘atado y bien atado’. Pide el arzobispo, al final de su homilía, que con el patrocinio del Apóstol Santiago y con la intercesión de la Virgen María, el Señor lo acoja en el banquete del reino de los cielos. Yo, rogaría a nuestra memoria que los recuerdos persigan, a él y a los suyos, hasta el fin de la Historia».

 

 

 

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domingo, 18 de agosto de 2024

El Satélite Lur-1

Desde el ámbito de la ciencia y la tecnología traemos a ustedes información del satélite vasco Lur-1 por medio de este reportaje publicado por El Diario Vasco:


El primer satélite vasco ya transmite los primeros datos y ratifica el éxito de la misión

Lur-1 logra contactar con la base de AVS tras 16 horas de tensión desde su lanzamiento, lo que sitúa a Euskadi en la vanguardia del sector aeroespacial

Oskar Ortiz de Guinea

Su tecnología vanguardista permite a Lur-1 fotografiar la superficie de Euskadi desde los 515 kilómetros de altura a la que desde la noche del viernes orbita la Tierra, a una velocidad de 7 kilómetros por segundo. Sin embargo, su cámara multiespectral no atraviesa muros, por lo que el primer satélite vasco no pudo fotografiar ayer al equipo de ingenieros de la empresa AVS en el momento en que estos lograron establecer la esperada conexión con él. Sin embargo, forzosamente tuvo que ser capaz de registrar los enormes gritos de júbilo que los empleados de la compañía de Elgoibar soltaron en su sede del parque tecnológico de Miñano, minutos después del mediodía, hora en Euskadi. «¡Ahora sí que sí! ¡Acabamos de contactar con Lur-1!», se felicitó la directora de Espacio de AVS, Cristina Ortega. Era «el paso que nos faltaba para dar por exitoso el lanzamiento», añadió.

Eran las 12.42 horas de ayer, cuando, tras prácticamente 16 horas circunnavegando el espacio, se produjo el esperado contacto con la señal entre el microsatélite y el centro de operaciones alavés. Fue la culminación del lanzamiento del primer satélite vasco, tras casi cuatro años de intenso desarrollo científico y tecnológico de la empresa Adde Value Solutions (AVS). De nada valía que el dispositivo continuara en órbita si no lograba conectar con Vitoria.

El contacto con Lur-1 vino con cierto suspense. Fue al tercer intento, después de que no fuera posible en las dos primeras pasadas del satélite por encima de Euskadi: la primera hacia las 23.40 horas del viernes y la segunda, a las 1.30 horas de ayer. Para el sábado, sin embargo, aún estaban reservadas dos opciones más: a las 12.42 horas, y hora y media después, el tiempo que tarda en dar cada giro a la Tierra y sobrevolar nuevamente Euskadi. No hizo falta esta cuarta tentativa. A la tercera fue la vencida.

Pese a la lógica incertidumbre y la tensa espera hasta lograr recibir la primera señal de su satélite, la confianza en el éxito era absoluta en el equipo técnico de AVS desde que Lur-1 despegara de la Tierra. Lo hizo el viernes, a las 20.56 hora española y a bordo del Falcon-9, el cohete de la empresa SpaceX –propiedad de Elon Musk–, en el en el que Lur-1 viajó insertado junto a otros 115 satélites que fueron siendo liberados uno a uno, cada uno para cumplir su respectiva misión.

En apenas una hora, Lur-1 alcanzó ya la altitud prevista –515 kilómetros–, unos 20 minutos después se desplegó tal como estaba previsto, y entró en una órbita nominal a una velocidad de 27.400 kilómetros por hora, esto es, 7 kilómetros por segundo. Todo iba bien, pero faltaba la confirmación que llegó ayer.

Los primeros datos

Realmente, tal como trasladó Cristina Ortega, ahora es realmente «cuando empieza todo». Una apasionante aventura de cinco años de duración, el tiempo tras el que será jubilado Lur-1. Sin tiempo que perder, ayer mismo comenzó a transmitir sus primeros datos telemétricos, sobre el estado de las baterías y la temperatura del artefacto en forma de números y letras en las pantallas de la sala de control. Será capaz de trasladar hasta 20 gigabytes de datos.

Lur-1 ha sido concebido como un microsatélite de 57 kilos de peso que incorpora antenas de diversas bandas, un brazo desplegable y paneles solares. Además, cuenta con una cámara multiespectral de siete bandas y también un experimento de comunicaciones cuánticas con el que se pretende demostrar que es posible enviar desde tierra fotones polarizados y recibirlos en el propio satélite. Esto es algo determinante para conseguir comunicaciones seguras, imposibles de ser ciberatacadas.

Todo este desarrollo tecnológico ha sido concebido, en primer lugar, para la captura de imágenes de alta definición de la Tierra, aunque en principio el foco de la misión está puesto en la geografía del País Vasco para estudiar la evolución del litoral, analizar controles de plagas y ríos o gestionar la distribución de cultivos, entre otras tareas. Cada metro y medio de superficie equivale a un píxel. El caudal informativo que generen sus imágenes servirá a sus potenciales clientes: instituciones y centros de investigación de todo el país, como Azti, así como clientes comerciales de todo el mundo. Esta última línea de negocio es algo habitual que ya realizan otros gigantes del sector aeroespacial mundial.

La vida útil del satélite vasco será de cinco años. Cumplido este plazo será capturado de su órbita espacial para su posterior reentrada a la atmósfera, donde se desintegrará. Cuando le llegue la hora del retiro, se convertirá en uno de los primeros objetivos de misiones de demostración de deorbitación para lograr un espacio más sostenible. Y en ese espacio, Euskadi tiene su hueco.

 

Y claro, no podía faltar un poco de buen humor vasco:

 

Aquí podéis ver a Patxi lanzando ayer el primer satélite vasco de la historia! LUR1 ya está en órbita...


Y bueno...




 

 

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Fernández de Betoño | Menudo Circo

Estamos de vuelta en Iruña-Veleia, escenario de uno de las grandes desvergüenzas del españolismo en contra de la historiografía vasca, la lawfare desencadenada en contra de los grafitos ahí encontrados.

Pues bien, han vuelto a las andadas con el tandem sociata-jeltzale anunciando que no se llevarán a cabo las excavaciones pertinentes, no vaya a ser que lo encontrado redimensione a los vasco(ne)s en el contexto del Imperio Romano.

Lean esta denuncia publicada en Naiz:


Menudo circo

Lakua y la Diputación Foral de Araba informaron, el 17 de julio pasado, del hallazgo de un circo romano en Iruña-Veleia y de su intención de no desenterrarlo. Para entender el porqué de esa decisión, afirma el autor, basta con «darse un paseo por los alrededores».

Unai Fernández de Betoño

El notición del hallazgo de un circo romano de casi 300 metros de largo en Iruña-Veleia se explica en una rueda de prensa a la que no asiste la nueva consejera de Cultura, Ibone Bengoetxea. Los arqueólogos anuncian que el circo es solo parte de un gran descubrimiento: hay numerosos restos de edificaciones, tanto dentro como fuera del recinto amurallado del oppidum. Un gran yacimiento urbano de más de 250 hectáreas revelado gracias a técnicas de teledetección, todavía por desenterrar. ¿O no se quiere desenterrar?

Surge la duda, por los curiosos avisos lanzados en dicha rueda de prensa, organizada por Gobierno Vasco y Diputación. «Excavarlo en su totalidad implicaría luego la conservación en su totalidad. La excavación arqueológica es destructiva: la mejor conservación del yacimiento es la no excavación», aseguró el jefe de Arqueología de la Diputación, Javier Fernández Bordegarai, ante las preguntas de los periodistas, que no se podían creer que no se quiera planificar ya la excavación.

Y qué problema habrá para conservarlo en su totalidad, se pregunta cualquiera. A ver si el problema no va a ser solo presupuestario. El mercado de Iruña-Veleia también se descubrió extramuros por teledetección, y posteriormente se excavó. ¿Por qué se pone ahora en duda la excavación de un descubrimiento bastante más importante? El plano enseñado en la mencionada rueda de prensa, que indica las edificaciones romanas en amarillo, nos da varias pistas. Tanto por lo que muestra, como por lo que se ha decidido no mostrar.

Grava, árido y hormigón

Lo más evidente: justo sobre el circo romano ya existe un edificio. Un pabellón abandonado de una empresa de remolques, cuya parcela está llena de bloques de hormigón. Precisamente, la actividad de la contigua fábrica de bloques Faconor. Otra ruina industrial semiabandonada, usada como vertedero de áridos desde hace años, propiedad de la conocida familia Echave. Familia que, a través de la empresa Ecalsa, también posee la vecina cantera de Azkorrigana, situada a escasos 200 metros del oppidum, y que, como quedaba fea en el plano de la rueda de prensa, se cortó del mismo, evitando así preguntas acerca de los posibles efectos de las voladuras sobre las ruinas romanas (la Audiencia Provincial ya condenó a la empresa por causar grietas en viviendas de Trespuentes). Desenterrar el yacimiento, ponerlo en valor y ampliar su perímetro de protección supone luchar contra el extractivo negocio de la grava, el árido y el hormigón.

Y lo más importante: toda la parte sureste del yacimiento que ahora se ha descubierto trasciende las 126 hectáreas que tradicionalmente se han delimitado como conjunto arqueológico, traspasándose la carretera A-3302 a Mendoza. ¿Qué supone eso? Que el descubrimiento mayor de ahora linda con (si no yace abajo) otra obra, que por supuesto no se ha indicado en el plano de la rueda de prensa, a pesar de estar ya bastante avanzada: la descomunal macroplataforma logística de Jundiz-Billodas, ideada por el PNV, y su dique de contención de inundaciones sobre el que irá la vía del TAV. Un dique de 11 metros de alto cuya base se está construyendo con la piedra caliza extraída mediante voladuras de la cantera de Trespuentes.

Una obra del TAV, realizada en ese tramo porque el PNV se empeñó en construir otra plataforma intermodal gestionada por ellos (al lado de la de ADIF), que a escasos metros de Iruña-Veleia ya sepultó bajo hormigón el pasado 2023 un importante tramo de la calzada romana Burdeos-Astorga y un poblado neolítico de hace 5.000 años. En ese caso también se nos explicó, con no poco paternalismo, que tal vez los yacimientos se conservarían mejor sepultados. Como si fuéramos bobos. Es el comodín que juegan cuando no es válido lo de que «el yacimiento está muy lejos de la vía del TAV», como ya colaron el pasado año sobre el inaceptable destrozo en Lezetxiki.

En Girona, Soria o Cuenca deben de estar locos, porque desenterraron completamente los yacimientos de Empúries, Numancia y Segóbriga. En la CAPV somos más de dibujar, documentar y «proteger» bajo hormigón. Para entender el porqué, basta con darse un paseo por los alrededores del circo romano ahora desvelado: cantera, bloques de hormigón, vertedero de áridos, dique de contención, plataforma intermodal. Suficiente ‘opus caementicium’.

En el vídeo de la rueda de prensa se ve cómo la diputada de Cultura, Ana del Val, hace gestos a los arqueólogos para que no sigan dando explicaciones sobre los pros y los  contras de excavar. Eso ya lo decidirán los gobernantes. Menudo circo.




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Infancia Refugiada en Gales

Noticias de Gipuzcoa ha publicado este artículo acerca de un grupo en particular de todas aquellas infancias que conforman lo que Dorothy Legarreta muy acertadamente bautizó como la Generación Gernika.

Nos referimos a todos las niñas, niños y adolescentes hijos de socialistas, comunistas, anarquistas y nacionalistas que tuvieron que ser evacuados de Euskal Herria ante el avance del fascismo al inicio de la criminal embestida militar en contra del naciente proceso revolucionario en el estado español, mismo al que se ha calificado de forma equívoca como Guerra Civil Española.

Muchos de ellos forman parte hoy de la diáspora vasca pues nunca pudieron regresar a sus hogares dado el inicio de la Segunda Guerra Mundial y el terror desatado por Franco aprovechando que todos los ojos estaban puestos en el avance nazi tanto en Francia como posteriormente en la Unión Soviética.

Adelante con la lectura:


80 niños y niñas de la Guerra Civil en busca de su identidad

Intxorta 1937 Kultur Elkartea ha obtenido fotos y nombres de 80 vascos que tuvieron que exiliarse a Gales. El objetivo es relacionar cada rostro con un nombre para recuperar la identidad de esas personas

Adur Sarasua

La Guerra Civil española fue una de las épocas más oscuras y violentas en Euskal Herria. El dolor, el miedo, la sangre y la violencia reinaban en un país en el que miles de niños y niñas soñaban con jugar y ser felices. No eran conscientes de lo que había fuera, ni de lo que tenían que sufrir a diario sus padres. Ante la inocencia de aquellos jóvenes, la mejor y única manera de tener un futuro era enviarlos a un lugar seguro, un acto igual de desgarrador que valiente.

Muchos niños y niñas vascas dejaron atrás sus raíces por lugares como Francia, Catalunya, Gran Bretaña, Unión Soviética, Bélgica o, incluso, América Latina (México, Chile, Argentina, Venezuela o Uruguay). Los pasos de muchos y muchas se borraron por el camino y jamás volvieron a Euskal Herria, mientras que otros más afortunados pudieron retomar sus vidas en el lugar que los vio crecer. La memoria de esos que jamás volvieron merece ser recordada, recreada y reconocida, sobre todo, por y para las familias. Se merecen que se conozca su realidad y se reconozca el sufrimiento que padecieron.

Intxorta 1937 Kultur Elkartea

En ello está la asociación Intxorta 1937 Kultur Elkartea, cuyo objetivo es el mismo desde 1986, año en el que empezaron a trabajar en el tema de la memoria: recuperar el nombre de las personas reprimidas pasando de la niebla de la memoria y de las profundidades del olvido a la luz de la historia del conocimiento y el reconocimiento. Desde septiembre de 2019 lo están haciendo con los niños y niñas de la Guerra Civil.

Una de las consecuencias más dramáticas de la violencia indiscriminada de los golpistas ante la II. República Española fue contra la población civil. Durante los meses de marzo a julio de 1937, los bombardeos en localidades como Elgeta, Eibar, Elorrio, Durango, Bilbao o Gernika empujaron a muchos padres y madres a tomar una decisión muy dura: tener que enviar a sus hijos e hijas al exilio.

Se habla de que entre julio de 1936 y agosto de 1937 cerca de 30.000 niños y niñas vascas tuvieron que abandonar su casa y su familia para evitar la guerra, aunque tal y como declara Juan Ramón Garai, miembro de Intxorta 1937 Kultur Elkartea, “creemos que esa cifra se acerca más a 35.000”.

Aunque en los registros figuran que eran de Bilbao, la realidad es que muchos eran guipuzcoanos, alaveses o navarros, ya que mucha gente se escapaba al extranjero desde la capital vizcaina. “Nosotros no buscábamos niños guipuzcoanos que habían ido a Reino Unido, y resulta que hemos encontrado a 350. Es porque no figuraba el lugar exacto de su origen”. Muchos guipuzcoanos salieron de la provincia en 1936 cuando los nacionales tomaron Donostia en dirección a Bilbao, y en junio del año siguiente, cuando Bilbao cayó en manos de los golpistas, se exiliaron. Gracias a varias labores de investigación que ha llevado a cabo esta asociación, se sabe que unos 10.500 guipuzcoanos menores de 17 años fueron al exilio durante la guerra.

Algunos volvieron al lugar del que jamás debieron salir, pero otros, en cambio, se quedaron en el país de acogida. Uno de esos territorios fue Gran Bretaña, donde se agruparon en decenas de colonias. Eso sí, el gobierno británico no ayudó en la manutención de los jóvenes, y fueron los sindicatos de mineros y otros grupos de ayuda los que se encargaron de su cuidado.

Orratz Begia

Una de esas colonias fue la de Sketty Park, en Swansea (Gales). La gran novedad y uno de los alicientes de este proyecto es que se han encontrado fotografías y datos personales de 80 menores de entre siete y quince años exiliados en esa colonia. Pero hay un problema: no se sabe qué nombre corresponde a cada foto. Hay una fotografía donde aparecen los 80 jóvenes y otro documento en el que figuran sus nombres y apellidos. Por ello, el objetivo es relacionarlos con la ayuda de los y las ciudadanas vascas.

Este material estuvo expuesto en el Instituto Cervantes de Manchester y, para tratar de relacionar los nombres con las fotos, Intxorta 1937 Kultur Elkartea llevará a cabo una exposición llamada "Orratz begia" (El ojo de la aguja) y que se estrenará en el claustro de Kulturate, Arrasate, el 19 de septiembre. Ese mismo día también se presentará un libro-catálogo.

Este trabajo es el resultado de los talleres realizados en septiembre del año pasado en Arrasate con trece niños y niñas de la guerra y sus descendientes con la colaboración de The Association for the UK Basque Children (Asociación para los niños y niñas vascas de Reino Unido) y el equipo Memory as Transgenerational Care (La Memoria como Cuidado Transgeneracional) con Mónica Jato, profesora de la Universidad de Birmingham, como comisaria. A excepción de siete personas, el resto volvió a Euskal Herria tras finalizar la guerra.

Además de las 80 fotografías que necesitarán de la colaboración ciudadana para tratar de descifrar la identidad de cada persona, se dará a conocer un libro que recoge la síntesis de los talleres, las obras que se van a exponer, el trabajo de investigación realizado sobre las niñas y niños exiliados de Gipuzkoa, extractos de las entrevistas realizadas y varios centenares de fotos de jóvenes que huyeron a otros países.

Este proyecto subvencionado por la Diputación Foral de Gipuzkoa y el Ayuntamiento de Arrasate se presentará en una rueda de prensa a principios de septiembre en la Diputación. En él se explicará el contenido de la exposición y del libro-catálogo. En todo ello han formado parte Judith Martínez Estrada, una artista afincada en Australia; José Calvimontes Barrientos, alumno becado en la Universidad de Birmingham; el escritor Joseba Sarrionaindia y la música Ines Osinaga; el historiador Josu Chueca Intxusta; los fotógrafos Mauro Saravia Belles, Juan Luis Elizaran, Josefe Díaz de Tuesta y Saioa Ugarteburu; Josuren Murgizu, Itziar Bastarrika y Nerea Villa, que han recogido los testimonios de decenas de personas que pueden transmitir su experiencia en el exilio.

Este artículo también es para que todos ustedes tengan la oportunidad de ayudar a estas familias. Si pueden relacionar el nombre de alguna persona con su respectiva fotografía, envíen un email a Intxorta1937@gmail.com.

Cillero Arrillaga, Ana Mª
Cillero Arrillaga, Santiago
Peña Ortiz de Urbina, Eduardo
Ochoa Echeverría, Juan
Villar Melgar, Fernando
Villar Melgar, Mª Pilar
Labiano González, Ana Mª
Echebarría Sustaeta, Fernando
Echebarría Sustaeta, Manuela
Barrero Ugalde, Mª Ángeles
Nuño Galdano, Alejandro
Merino Vallejo, Francisco
Merino Vallejo, María
Ecenarro Pesquera, Andrés
Santamaría García, José Mª
Santamaría García, Luis
Santamaría García, Ramón
Sainz de Aja Aira, Mª Ángeles
Sainz de Aja Aira, Julio
Palencia Rodríguez, Margarita
Fariñas López, Mª Josefa
Lumbreras Vargas, Félix
Manso Baldras, Santos
Colino Muerza, Mª Luisa
Colino Muerza, Eleuterio
Lera Herrero, Germinal
Lera Herrero, Eliseo
Fuentes Olascoaga, María
Montegui Elorriaga, Mª Teresa
Montegui Elorriaga, Jesús Mª
Montegui Elorriaga, Luis Mª
Montegui Elorriaga, Ana Mª
Ortiz de Pinedo Ibarra, Enrique
Ortiz de Pinedo Ibarra, Mª Dolores
Ortiz de Pinedo Ibarra, Alejandro
Hinojal Calvo, Jerónimo
Villarreal Santiago, Alicia
de la Fuente Marcos, Ignacio
Santos Postigo, Octavio
Lorenzo Gallego, Mª Trinidad
Lorenzo Gallego, Emilia
Ortega Burgos, Heliodoro
Pérez Pérez, Esther
Pérez Pérez, María
Pérez Pérez, Angel
Zamora Portero, Anastasio
Zamora Portero, Julián
Gil Marin, Araceli
Gil Marin, Purificación
Ortiz de Zarate Fuentes, José Luis
Ortiz de Zarate Fuentes, Mª Teresa
Asencor Rodríguez, Eusebio
Martínez Verguizas, Victoriano
Martínez Verguizas, Herminio
Sagastume Sanz, José
Mesones Roldan, Aurea
Rico Iñiguez, José Mª
Hernández Sanchez, Julio
Fuentes Luis, Amelia
Fuentes Luis, José Luis
González Penagos, Félix
González Penagos, Martín
Sanchez Urquijo, Mª Begoña
Sanchez Urquijo, Esteban
Maleta Gueñes, Jesús
Fernández García, Mª Rosario
Roda Merino, José Luis
Roda Merino, Emilio
García Gutiérrez, Teodoro
García Gutiérrez, Fausto
Merino Santamaría, José Luis
González Obregon, Jesús
González Obregon, Santos
Rubiano Bustillo, Mª Concepción
Rubiano Bustillo, Begoña
Rubiano Bustillo, Antonio
Egusquiza Lecue, Julita
Egusquiza Lecue, Mª Josefa
Egusquiza Lecue, Mª Milagros
Egusquiza Lecue, Mª Ángeles




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Egaña | Presidentes en Fuga

La fugaz visita del represaliado político catalán Carles Puigdemont es puesta dentro del contexto de la lucha de los pueblos contra el tardo colonialismo español mediante este escrito de nuestro amigo Iñaki Egaña, mismo que pueden encontrar en su perfil de Facebook:


Presidentes en fuga

Iñaki Egaña

La breve escapada desde Bélgica a Barcelona de Carles Puigdemont ha sido mostrada como una aguja en un pajar, en un escenario donde lo lógico y al parecer, era la comparecencia del huido ante la justicia del estado profundo. La imagen del ex president detenido y esposado, trasladado a Madrid para exposición pública, con el añadido de la eficacia policial y el escarnio. Introducido en los calabozos de la Audiencia Nacional y aplicándole el protocolo habitual con los detenidos políticos, desde la desnudez, la requisa de sus pertenencias, las huellas dactilares y, probablemente (de manera alegal), la extracción de ADN para añadirlo a la base de datos engrandada con los ya tomados a los delincuentes habituales (políticos y comunes). Conociendo a los medios españoles y a sus “fuentes”, algún día parte de ese proceso sería filtrado para jolgorio de tertulianos y los “online influencers”, creando el magma propicio para, de nuevo, mostrar esa supremacía histórica de la naturaleza hispana. Para ser buen español, el perfil únicamente obedece a determinadas pautas, conocidas de sobra desde el burladero vasco. Sobran las explicaciones.
Su vuelta, ficticia o real, a Waterloo, descolocó a gran parte de los medios y a sus espectadores. Puigdemont es un cobarde. La crónica política no comenzó ayer, con las olas de calor veraniegas, ni siquiera con los juegos olímpicos y la medalla del combinado futbolístico. La historia cercana tiene una sombra más alargada, sin tener que recurrir a la perspectiva china, esa que lanzó el primer ministro Zhou Enlai cuando le preguntaron por la Revolución francesa y contestó que era demasiado pronto para hacer valoraciones. En las últimas décadas, han sido unos cuantos los presidentes “cobardes”, democráticamente elegidos, perseguidos por España, algunos con visitas fugaces desde el exilio.

Hace exactamente cincuenta años, como si se tratase de un bucle interminable y para ajustar las efemérides, otro presidente, esta vez lehendakari, había hecho un viaje similar al de Puigdemont. Se trataba de Jesús María Leizaola, entonces en el exilio, que cruzó clandestinamente la muga y afloró en Gernika para lanzar un pequeño discurso y desaparecer de inmediato. Tal como aquella canción de cantaba Luis Eduardo Aute a la muerte del dictador: “ahora sí, ahora no. Mañana es tarde, hoy es pronto y ayer pasó.”

Más de uno pensará que medio siglo y una convulsión política de por medio (Transición, restauración monárquica, ley de Amnistía de 1977, Estado de las Autonomías, Pactos de la Moncloa, etc.) es suficiente para que la idea de enlazar Leizaola con Puigdemont sea un anacronismo. Que la comparación está introducida con calzador. No tengo una respuesta. Pero en ese continuo debate que necesitamos quienes damos nuestra opinión habitualmente en medios públicos, es decir escuchar más que hablar, me surgió lo que se suele llamar una “duda razonable”. Compartía mesa con viejos disidentes del estatus centralista, algunos con años de presidio a sus espaldas, cuando surgió el tema: “te equivocas cuando escribes sobre el Régimen del 78, su fracaso, la expresión ´de aquellos barros estos lodos´”, me dijeron. “En realidad se trata de la reedición del Régimen del 36”. Y a continuación una cadena de argumentos, el último el de las llamadas Leyes de Concordia que reviven las tesis de los golpistas y vencedores de la guerra civil. También el artículo 8 de la Constitución que avala la intervención militar para atajar las intenciones separatistas e imponer la “unidad patria”. Efectivamente, es muy posible que el Régimen del 78 sea una subcontrata más del Sistema del 36.
La presencia de Leizaola en el Aberri Eguna de 1974, concitó muchos de los detalles que ha vuelto a repetir Puigdemont, con las particularidades territoriales. El lehendakari vivía en París, trabajando en una oficina de mala muerte, en la calle Singer, después de que el Gobierno demócrata francés hubiera expoliado la sede del Gobierno vasco en la Avenida Marceau para ofrecérsela al dictatorial de Franco, que la convirtió, con sarcasmo, en embajada española. Hoy, como los tiempos han cambiado, aquella delegación vasca es la sede del Instituto Cervantes. Taza y media. De París, Leizaola se trasladó a Donibane Lohizune donde unos mugalaris le prepararon el cruce de la frontera, que lo hizo por Bera. Dos años después, en las cercanías de donde había pasado el lehendakari clandestinamente, la Guardia Civil mató a Manuel Mari Garmendia, de Legorreta, cuando cruzaba la muga clandestinamente para dirigirse también al Aberri Eguna de 1976. Leizaola se refugió en Algorta la noche anterior a su presencia en Gernika y tras un breve acto, volvió a retornar al exilio, donde llevaba 37 años. Unos mugalaris le prepararon la huida, sin gorros de paja (los drones pertenecen a la modernidad), quizás con txapelas para evitar la humedad del sirimiri que acompañó el ambiente.
Manuel Azaña, Juan Negrín, Niceto Alcalá Zamora, Largo Caballero, Diego Martínez Barrio… presidentes españoles republicanos en fuga que murieron en el exilio. Por cierto, Azaña, fue enterrado en Montauban bajo la bandera de México porque Francia prohibió hacerlo con la tricolor republicana española. Apenas reconocimiento porque, según el Régimen del 36, también fueron unos “cobardes”.
En el bucle vasco-catalán habría que recordar al president Lluis Companys y al lehendakari José Antonio Agirre. La dictadura puso tras ellos a uno de sus mejores agentes, Pedro Urraca Rendueles, que como el cercano Melitón Manzanas, trabajaba también para la Gestapo. Urraca capturó al catalán que fue ejecutado en el Castell de Montjuïc. Agirre se le escapó y cruzo el océano. De haberlo capturado hubiera tenido el mismo final de Companys. Y lo que es la línea del tiempo. Condenado a muerte en rebeldía por Francia, Madrid reubicó a Urraca, le dio una nueva identidad y lo envió a Bélgica para espiar a los primeros exiliados de ETA. Su sombra estará tras los pasos de Puigdemont.

 

 

 

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sábado, 17 de agosto de 2024

El Txupinazo de Itziar

La actriz vasca Itziar Ituño, a pesar del gran éxito alcanzado por la serie televisiva 'La Casa de Papel', ha estado bajo constante asedio del más rancio lawfare españolista.

Afortunadamente, en Euskal Herria se le quiere y se le respeta, como lo muestra el que haya sido elegida para dar el pistoletazo de salida a la Aste Nagusia de Bilbo.

Aquí lo que nos informa Naiz:


Itziar Ituño inaugura la fiesta apelando al alma del Bilbo abierto, solidario y libre

Pese al nudo en el estómago, Itziar Ituño ha demostrado ser una mujer valiente. Desde el Arriaga ha lanzado un pregón reivindicativo ante un Arenal atestado, en el que ha querido recordar a Bilbo que es como Marijaia: una ciudad solidaria, obrera y feminista. Y, con un irrintzi, ya es Aste Nagusia.

Amaia Ereñaga

Ya está. Llegó por fin. Aquí está Aste Nagusia, con sus días y noches de fiesta, juergas, resacas, encuentros, enamoramientos, enfados, música, mucho ruido, risas y hasta lloros. Hay de todo, porque aquí se desarrolla el teatro del mundo, concentrado en nueve días y desplegado en el escenario de la vieja Bilbo. Una ciudad que recibe con los brazos abiertos, como la desmadrada Marijaia, a quien venga, venga como venga –aquí no hay uniformidad de vestimenta, cada uno va del color que quiera–, siempre que sea con buenas intenciones.

A ese espíritu abierto, solidario y libre ha apelado Itziar Ituño, nuestra actriz más internacional, con trabajos como ‘La casa de papel’ o ‘Intimidad’, en el emocionante y reivindicativo pregón que ha lanzado este viernes ante un abarrotado Arenal. Ha habido emoción, mucha, pero es que de emociones reales se nutren las buenas historias. Y también las buenas fiestas.

Marijaia ha asomado al balcón del Teatro Arriaga y ha estallado el txupin que ha lanzado la comparsera de Txinbotarrak Nagore Ugarte. La euforia ya reina en Bilbo, ha comenzado Aste Nagusia. Y la cantante Aiora Renteria ha entregado la makila a la nueva pregonera, Itziar Ituño.

Todo preparado para empezar

El primer día de esta Aste Nagusia venía precedido por elementos tan dispares como el habitual runrún de los haters en las redes sociales contra Itziar Ituño –¿y a quién le importa lo que digan?–, la visión de los aledaños del museo Guggenheim llenos de visitantes extranjeros –el alcalde, Juan Mari Aburto, ya ha avisado de que, nuevamente, esta será la Aste Nagusia más multitudinaria; cada año esto va a más, muy a la bilbaina– y las críticas a la dura actuación, días atrás, de la Policía Municipal contra los manteros.

De hecho, la presencia policial en el Arenal y la plaza Arriaga antes al txupin llamaba la atención; parecía que había más agentes que nunca. Algunos, sorprendentemente, se habían dedicado previamente a quitar pancartas a favor de Palestina en el Casco Viejo.

Con las txosnas preparadas para la batalla y ‘vestidas’ de mensajes muy reivindicativos, muchos de ellos criticando el genocidio que está llevando a cabo Israel en Gaza –por cierto, que se ven también por aquí y por allá muchos ‘ojos’ de Hugo Chávez con el lema ‘no pasarán’; pintadas de apoyo a la lucha bolivariana–, ha arrancado a media tarde la kalejira de las comparsas desde San Antón.

Mientras que los comparseros han ido recorriendo el Casco Viejo en una especie de desordenadamente ordenada serpiente –es uno de los actos más divertidos del inicio de la fiesta–, el Arenal se ha ido vaciando de turistas algo despistados y llenándose de gente que iba tomando posiciones.

Bajo los ojos de Kepa Junkera

Al interior del teatro Arriaga, el corazón desde donde se bombea Aste Nagusia con el lanzamiento del txupin, han ido llegando las autoridades, los invitados y los representantes de las comparsas, flanqueando a la pregonera y la txupinera: una Itziar Ituño que señalaba su estómago cada vez que cruzaba la mirada con la también actriz Itziar Lazkano –pregonera esta en 2022, comentaba que «luego sales al balcón y, con toda la cantidad de la gente que está esperando y las ganas que tiene de txupin, te vienes arriba»– y una Nagore Ugarte, txupinera y comparsera de Txinbotarrak, que muchas veces ha agarrado la mano a Ituño y no ha podido evitar, a ratos, las lágrimas.

Ambas emocionadas... y asfixiadas de calor en sus elegantes trajes, con guantes incorporados, en una tarde marcada por ese especial bochorno que suele preceder a lluvia.

Kepa Junkera contemplando la plaza desde el foyer del Arriaga ha sido una de las imágenes de la jornada, con su ‘Badator Marijaia’ cantado por toda esa gente, mucha de ella embadurnada de harina, dispuesta a celebrar la fiesta... Y, entre esa marea de gente, la amplia presencia de banderas de Palestina, además de alguna venezolana.

Una declaración de intenciones

La otra imagen del día ha sido la de Ituño, Ugarte y Marijaia en el balcón del Arriaga, presidiendo la fiesta. Con «los pies temblando, el corazón galopando, emocionada hasta los huesos», Itziar Ituño ha leído su discurso íntegramente en euskara. Un texto en el que ha querido reconocer el trabajo de las comparsas «trabajando todo el año por amor al arte» y ha reconocido que dijo que sí al órdago que se le lanzó, al nombrarla pregonera de Aste Nagusia, con valentía: «Es un lujo poder hablar en un mundo repleto de censura y exclusión. Con honor, acepto el desafío. ¡Y que venga lo que venga!», ha exclamado, a modo de declaración de intenciones, entre los aplausos del respetable.

Más: «Soy Itziar. Mujer, actriz, persona, pero no personaje. Basauritarra, nacida en Solokoetxe. Por parte de padre, vizcaina. Por parte de madre, navarra. Euskaldunberri orgullosa, gracias a AEK. Siempre de la clase trabajadora. Feminista total. Las Once de Basauri eran de mi barrio, y desde el alma de esas once mujeres este es un aviso importante: ¡No aceptaremos ningún ataque sexista, ni en Aste Nagusia ni en ningún lugar!».

Ituño ha aprovechado para hablar. De mucho. Lo ha hecho en contra de los ataques a las txosnas de Lizarra, y a favor, sobre todo, del respeto al diferente –«Aquí hay sitio para todos, las fiestas son de todas. Y el mundo también»–, así como de la libertad de expresión. «Porque calladas no estamos más bonitas», ha recordado.

«Hablaremos alto y claro. Y a los cuatro vientos, sin miedo, para reivindicar lo que es justo, cueste lo que cueste», ha añadido. Y otro mensaje al respetable: «Los artistas también tenemos todo el derecho a tener una opinión, como todos los demás. Como dijo Mercedes Sosa, ‘por ser artistas no tenemos la patente de ser idiotas’. El arte siempre ha sido revolucionario, motor de cambio. Bailad, amad, y cantemos libres, no nos callemos. Que si se calla el cantor, calla la vida».

La actriz ha apelado al ‘alma’ de Bilbo, una ciudad «orgullosa, noble», que se está poniendo «muy moderna, pero todavía lleva el olor a fábrica pegado a la piel –ha continuado–. Bilbo, trabajadora infatigable, eres la hija de miles de trabajadores, abre los brazos a quienes desde lejos vienen a trabajar, recíbelos con cariño. Ellos también son tu porvenir, el nuestro. Alarga los brazos a los que, entre nosotros, y por diferentes razones, están lejos».

Un Bilbo euskaldun y solidario con situaciones como las que sufre Gaza, ha querido añadir también. Por cierto, luego Ituño ha lucido un pañuelo solidario con Palestina sobre el azul oficial.

Y con un irrintzi lanzado junto con la txupinera, ha explotado después el txupin. Y la fiesta.




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'Identidad(es) Vasca(s)'

Les compartimos este análisis publicado por Deia acerca de un estudio llevado a cabo para estudiar y entender lo vasco.

Queda agradecer que se haya incluido a la diáspora vasca.

Adelante con la lectura:


Explorando la esencia de Euskal Herria

El estudio ‘Identidad(es) vasca(s) en el siglo XXI: objetivo 2050’, impulsado por Eusko Ikaskuntza, analiza cómo se redefine la identidad vasca en una era de cambios constantes

Javier Alonso

¿Quiénes somos? Esta pregunta, tan sencilla y a la vez tan compleja, resuena hoy con fuerza en toda Euskal Herria. En un mundo que se mueve a un ritmo frenético, donde las fronteras culturales parecen desvanecerse y las identidades se mezclan, la identidad vasca se enfrenta un importante desafío: cómo mantenerse fiel a sus raíces mientras se adapta a un futuro globalizado.

El euskera, el deporte rural, los dantzaris y las fiestas tradicionales son algunos de los pilares que han sostenido la identidad vasca a lo largo del tiempo. Sin embargo, la modernidad y la globalización plantean nuevos retos y preguntas. ¿Qué significa ser vasco y vasca hoy en día? ¿Dónde debemos situar la identidad vasca en una sociedad plural y cada vez más diversa? ¿Cómo cambiará esta identidad en el futuro? ¿Qué papel juega la juventud en esta evolución?

Un Proyecto de futuro

Para responder a estos interrogantes, se ha realizado un ambicioso proyecto de investigación, titulado Identidad(es) vasca(s) en el siglo XXI: objetivo 2050, que no solo busca comprender el presente, sino también anticipar y moldear el futuro de la identidad vasca.

“El objetivo es ver cuál es el contexto actual, entender sobre qué elementos se fundamenta la identidad vasca y a partir de ahí, identificar posibles retos, y ver cómo se puede proyectar en el futuro. Esto siempre en términos hipotéticos y con mucha cautela. Lo que decimos no es contundente. Una cosa es la imagen que vemos hoy en día y otra lo que nos gustaría que fuera en el futuro”, señala Iñaki Zaldua, uno de los miembros del equipo de expertos encargado de realizar el estudio.

Por su parte, Josune Etxaniz, responsable de proyectos de Eusko Ikaskuntza, resalta la importancia del proyecto: “La cuestión identitaria es un tema que interesa porque forma parte de nuestro ser. Lo llevamos dentro, aunque cada uno lo vive de una manera diferente”.

 Para Etxaniz, compartir estas reflexiones “ayuda a acercarse a otras personas y hacer comunidad”.
Investigación a fondo

Dirigido por Patxi Juaristi Larrinaga, profesor de Ciencias Políticas en la UPV/EHU, este estudio se ha desarrollado en tres fases desde 2022, con la intención de proponer una renovada identidad plural, cohesionadora e integradora para Euskadi, Nafarroa e Ipar Euskal Herria.

En la primera fase del proyecto, que tuvo lugar de marzo a diciembre de 2022, se recabó información de manera exhaustiva. Mediante narraciones personales y entrevistas en profundidad a personas de diferentes edades, géneros y orígenes geográficos, se ha intentado explorar cómo se vive la identidad vasca en los diferentes territorios de Euskal Herria y cuál es la proyección que se hace para los próximos años en cada uno de ellos. “La identidad es algo complejo. Dependiendo del sector, del ámbito político y sociológico al que pertenezca la persona va a desarrollar una serie de discursos u otros”, reconoce Zaldua.

También se analizaron diferentes páginas web para entender cómo las asociaciones, empresas e instituciones reflejan la identidad vasca en sus espacios digitales. “Hemos hecho un análisis bastante complejo en el que hemos estudiado su imagen, si era más moderna o tradicional, el idioma, las referencias al territorio, si aparecen símbolos y de qué tipo…”, explica Iñaki Zaldua.

La segunda fase, celebrada entre enero y noviembre de 2023, se centró en profundizar y contrastar la información obtenida. Durante esta etapa se organizaron grupos de discusión con jóvenes de entre 17 y 25 años en varias localidades de Euskal Herria como Baiona, Leioa, Idiazabal, Iruñea y Gasteiz, recogiendo así una visión amplia y diversa de la identidad vasca contemporánea. Su aportación ha sido muy relevante. “Hay una serie de elementos generales, comunes para la mayoría, como son el territorio y el euskera. Sin embargo, la juventud, aunque encuentra aspectos compartidos, estructura su identidad en elementos diferentes entre ellos”.

La fase final del proyecto, que se ha extendido hasta junio de 2024, buscaba contrastar las propuestas de futuro con todos los actores involucrados, incluidos aquellos que se encuentran en la diáspora.

A través de un enfoque basado en la teoría fundamentada, el equipo de investigación ha recogido y analizado datos directamente de la ciudadanía. Esta metodología inductiva ha sido clave para asegurar que las conclusiones se deriven directamente de la información recopilada, en lugar de imponer teorías preconcebidas. Además, ha permitido realizar un análisis continuo y dinámico, donde cada nueva información ha contribuido a completar las hipótesis iniciales.
Conclusiones del estudio

De la información obtenida se extraen algunas ideas interesantes. Una de ellas es que la identidad vasca no es monolítica, sino que posee una diversidad interna significativa. Esta diversidad se manifiesta en dialectos del euskera, tradiciones culturales y actitudes políticas.

“Euskal Herria es muy compleja y diversa. Eso ha salido reflejado en las entrevistas y en los grupos de discusión. Existen diferencias incluso dentro de un mismo territorio. En Bizkaia no es igual la zona de Enkarterri o Meatzaldea que la de Gernika o Lekeitio. Gipuzkoa también tiene sus diferencias; no es lo mismo Irun que Azpeitia. Y qué decir de Nafarroa, que tiene políticas lingüísticas diferentes en el norte y en el sur. En Ipar Euskal Herria no se percibe igual la identidad vasca en la costa de Lapurdi que en Zuberoa”, expone Zaldua.

Sin embargo, a pesar de las diferencias, hay elementos comunes que sirven como nexo de unión: “No hay duda de que el euskera es una parte fundamental de nuestra identidad. El territorio como estructura es también algo muy importante”.

Así, quienes definen la identidad vasca de manera diferente, manifiestan que el euskera es un elemento esencial. Sin embargo, aparecen diferentes puntos de vista sobre su función en la identidad vasca. Algunas personas asocian el ser vasco con el conocimiento del euskera, con hablarlo o con vivir en euskera. Para éstas, sin euskera no hay identidad vasca. Para otras personas, en cambio, quienes no saben euskera o tienen dificultades para utilizarlo en el día a día, también poseen identidad vasca si manifiestan su adhesión o expresan un sentimiento a favor del euskera.

Además del euskera, existen diferentes valores como la tradición, la comunidad, la solidaridad, el inconformismo, la tendencia a la resistencia y la participación, que configuran la identidad vasca.
Desafíos y Oportunidades

A pesar de los objetivos ambiciosos del proyecto, no faltan desafíos. Algunos críticos señalan que la globalización y las nuevas tecnologías podrían diluir aspectos esenciales de la identidad vasca. Las personas participantes en el estudio parecen tenerlo claro en este sentido: la identidad vasca es algo que hay que proteger y desarrollar.

Iñaki Zaldua se muestra optimista ante estos desafíos: “Evidentemente hay una serie de miedos ante lo desconocido; no sabemos cómo se va a consolidar la identidad vasca en el futuro. Pero también hay ilusiones y esperanzas. Las nuevas tecnologías nos dan la oportunidad de poner Euskal Herria en el mundo. Internet puede hacer que elementos como un partido de pelota o un concierto de txistu puedan tener una difusión que hasta hace bien poco era impensable”.

La diversidad demográfica, debido a la inmigración y la movilidad interna, es otro de los retos a los que debe enfrentarse la sociedad. “Uno de los principales rasgos de la identidad vasca es la integración de todas las personas. No hay una actitud de miedo hacia el inmigrante. En el grupo de discusión de Idiazabal señalaban la necesidad de potenciar elementos como el euskera, pero integrando a todas las personas que vienen aquí a trabajar, a vivir y a compartir”.
Congreso histórico

Estas son solo algunas ideas que se derivan de la investigación. Las conclusiones finales se presentarán en el XIX Congreso de Estudios Vascos, que se celebrará del 2 al 4 de octubre en Vitoria-Gasteiz bajo el lema Elkartzen Gaituena / Lo que nos une / Ce qui nous rassemble. Será la quinta ocasión en que la capital vasca acoja un congreso de este tipo tras los celebrados en 1926, 1993, 2009 y 2018.

El evento aspira a ser un punto de inflexión en la construcción de la identidad vasca. “Espero una discusión muy interesante sobre los resultados del estudio para seguir ahondando en todo esto”, manifiesta Iñaki Zaldua.
Una mirada al futuro

¿Y después del congreso? No será el final, sino más bien el principio. “Veremos qué se hace una vez que expongamos los resultados y las conclusiones. Si se siguen analizando estos aspectos, si se apuesta por potenciarlos o si se quieren tomar decisiones políticas al respecto”, confiesa Zaldua.

El estudio deja “la puerta abierta para poder continuar con la investigación”, asegura el autor, quien proyecta un futuro donde la identidad vasca siga siendo una cuestión de profundo interés y orgullo para todos los vascos.

La clave del éxito será encontrar un equilibrio entre tradición y modernidad, inclusión y diversidad, asegurando que los valores y las raíces vascas sigan siendo una guía en un mundo en constante cambio. 




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viernes, 16 de agosto de 2024

Brujas e Intereses Geoestratégicos

Desde las páginas de Noticias de Navarra traemos a ustedes este reportaje acerca de la producción de un documental que echará por tierra todas las mentiras acerca de la 'caza de brujas' en Euskal Herria.

Adelante con la lectura:


¿Qué hubo detrás de la caza de brujas?

El historietista navarro Asisko Urmeneta impulsa el documental ‘Ni ez naiz sorgina’, que deconstruye el relato único sobre un siglo de persecución en Euskal Herria

Paula Etxeberria Cayuela

Deconstruir el relato único sobre la llamada caza de brujas que durante un siglo padeció Navarra y toda Euskal Herria, una “gran mentira” que ha imperado durante 400 años, y cambiar el imaginario popular y en muchos casos oficial que todavía circula torno a esta persecución histórica, es el objetivo del documental Ni ez naiz sorgina, un proyecto impulsado por el historietista navarro Asisko Urmeneta (Pamplona, 1965).

Tras publicar en 2020 el cómic Sugarren mende, un ensayo gráfico sobre el proceso llevado a cabo en Logroño por el tribunal de la inquisición española contra 31 vecinos de Zugarramurdi, Urmeneta vio claro que “no estaba todo contado” sobre la caza de brujas, así que siguió recopilando nuevo material con el que ahora da forma al documental Ni ez naiz sorgina. Suak errerik, keak gorderik (Yo no soy bruja. Lo que destruye la hoguera, lo que esconde la humareda), una aventura en la que se ha embarcado en la producción junto con Aitor Karasatorre y Eneko Gallartzagoitia, y que se estrenará en Auritz-Burguete en junio de 2025, cuando se cumplirán 500 años de la primera ejecución colectiva en Navarra por brujería satánica, que tuvo lugar en dicha localidad navarra.

 “Se ejecutaron a unas cinco personas y eso marcó el pistoletazo de salida para toda una represión que duró un siglo”, cuenta Urmeneta.

El absolutismo contra la resistencia de poblaciones enteras

Ni ez naiz sorgina aporta “una visión y una hipótesis innovadoras sobre los motivos y antecedentes que llevaron a esa caza de brujas en toda Euskal Herria y las motivaciones que de la noche a la mañana pusieron fin a aquella locura, comparando lo que sucedió en territorios navarro y vasco con lo que ocurrió en muchas otras zonas de Europa, en focos como Bolonia y Saboya”.

Aunque, puntualiza Urmeneta, la caza de brujas “se acabó de una manera no definitiva, sin acabar. Y de ahí las mistificaciones que han perdurado durante siglos y que ahora se están reconvirtiendo en otro tipo de mitos”, dice, aludiendo a ese imaginario de la bruja que ha calado y que no hace justicia a la verdad.

 “Nunca, nunca, nunca se celebró en Navarra ni en territorio vasco un akelarre. Todo lo que se nos ha transmitido es mentira y nos la hemos tragado, porque no ha habido otro relato durante 400 años. Y seguimos con las mismas chorradas y paparruchas, con películas como la de Álex de la Iglesia...”, afirma Asisko Urmeneta.

El relato que traerá Ni ez naiz sorgina se está elaborando con la colaboración de grandes expertos de Euskal Herria y también americanos, ingleses, franceses..., “que coinciden en nuestra hipótesis de que la caza de brujas no fue más que una instrumentalización del absolutismo que estaban haciendo en ese momento en Europa las grandes potencias para vencer la resistencia de poblaciones enteras”.

Entrevistas a expertos

El propio título del documental, Ni ez naiz sorgina, es una frase que sale en un montón de sumarios de aquel siglo, de 1525 a 1620: la negación de aquellos delitos. Yo no soy bruja / Yo no soy brujo. Un grito de denuncia de toda aquella instrumentalización con métodos como el tormento, la incomunicación en cárceles lejanas, la depresión, la instigación, la coerción... “Hemos intentado dar voz a todos los reprimidos y reprimidas que dejaron bien claro que ellos y ellas no se estaban comiendo a los niños, no cocinaban a los viejos, no le besaban el culo al cabrón, no envenenaban al vecino... todo fue una construcción, el invento de una coartada”, dice el historietista navarro.

“La propia palabra akelarre, que hoy se reivindica como algo de rebeldía y muy euskaldun, es una invención de los inquisidores de Logroño para satanizar las reuniones o los batzarres de la gente de los pueblos, que eran un contrapoder a ese absolutismo que estaba creciendo y que tenía sus peones y sus alfiles”, apunta Urmeneta, que en Ni ez naiz sorgina ejerce, además de director y coproductor, de narrador-ilustrador que va de pueblo en pueblo con su tableta gráfica dibujando e intentando reconstruir gráficamente lo que pasó.

El rodaje del documental, que se está haciendo en euskera y posteriormente tendrá versiones en castellano, inglés y francés, ya está en marcha. Se han iniciado grabaciones de entrevistas a expertos en la materia, desde Roldán Jimeno que aporta la historia del Derecho o Peio Monteano, técnico del Archivo de Navarra, hasta Sophie Houdard de la Universidad de la Sorbona, William Monter de Illinois, Diarmaid Macculloh de la Universidad de Oxford o Natalia Silva Prada de la Universidad Autónoma Metropolitana de México y residente en Chicago, que es la persona que más ha investigado los tribunales de la Inquisición de las Indias.

“Ella dice que no se ha estudiado suficientemente el carácter político y policiaco de la Inquisición. Eran herramientas de la corona, en este caso española pero pasó lo mismo en Baviera, Italia... Era un brazo judicial muy potente de la monarquía en ese momento. Y muchas de las cosas que Natalia aporta de América son muy aplicables al tribunal de Navarra”, apunta Asisko Urmeneta.

Dar voz a los pueblos perseguidos

Además de a estudiosos y expertos, el documental da voz a gente de los pueblos donde hubo persecución: Zugarramurdi, Auritz-Burguete, Hernani, zonas de Roncal, Salazar, Aezkoa, Anotzibar, Ultzama, Sakana, también Pamplona, Ataun, Senpere (Lapurdi)..., para reflejar qué se ha transmitido en las familias y en las casas sobre el tema y cómo estamos representando hoy esa historia.

“Por ejemplo, la quema de la bruja que se hace en Vidángoz o el akelarre que se celebra en Hernani. Y hay sitios, como Anotzibar, donde hay una representación pero no queman a la bruja sino que queman al inquisidor. Queremos reflejar cómo se deconstruye hoy aquella patraña y cómo podemos seguir profundizando en la huella de la memoria histórica y la recuperación de aquella salvajada sin caer en el discurso único que fue el que nos dejaron los inquisidores”, insiste Asisko Urmeneta.

Porque en el año 1614, una vez que se dio carpetazo a la caza de brujas, la inquisición española dictó un edicto de silencio por el que se prohibía hablar, nombrar, etc, cualquier caso, cualquier proceso. “Como había miles de sumarios abiertos, decidieron que había que callarse. Entonces, el único discurso que ha habido durante estos cuatro siglos ha sido el de los inquisidores. Y por eso hay pueblos donde se queman las brujas, pueblos donde aparece un cabrón y se le besa el culo, o pueblos como Zugarramurdi donde han decidido retirar una figura de una bruja que tenían en la plaza, una visión misógina, injusta, de una vieja bruja montada en una escoba, cosas que nunca han existido. Han decidido quitarla, y los jóvenes del pueblo en su local han hecho un mural donde aparecen los nombres y apellidos de los zugarramurdiarras que fueron perseguidos, encausados, torturados y acusados de canibalismo, vampirismo, profanación... cosas increíbles”.

Fueron mujeres y hombres. “Sí, ahí hay un hilo a seguir. Hay más mujeres represaliadas, pero en los territorios vasconavarros también hubo muchos hombres. Y otra cosa que rompe tópicos es que muchísimos acusados y acusadas no responden a la imagen de la bruja huesuda que vive en la cueva, que hace pócimas, no, no, era gente poderosa, líderes de sus comunidades. Hay muchos curas en Lapurdi y frailes en Zugarramurdi que fueron procesados y ejecutados, hay jueces, hay médicos, hay una élite social, económica y política que tiene que ser quitada de en medio. Y como por la vía legal ordinaria no es posible, se inventan unos delitos tan terroríficos que tiene que juzgarlos un tribunal especial de fuera del Reino de Navarra, en ese momento de Logroño”, apunta Urmeneta.

Logroño, último destino

Precisamente en Logroño terminará la grabación de Ni ez naiz sorgina, en noviembre, mes en que tuvo lugar el Auto de Fe de Logroño. “Allí estaba el palacio inquisitorial que abarcaba toda la zona de Euskal Herria del sur más La Rioja y una parte de Cantabria, y ni siquiera hay hoy una placa que diga dónde estaba. Durante un siglo a vascos y navarros les han llevado allá, torturado y quemado, y no hay ni una placa que lo diga. Con investigadores de La Rioja estamos reconstruyendo cómo pudo ser aquel último Auto de Fe multitudinario de 1610 y estamos hablando con el Ayuntamiento de Logroño para marcar dónde estuvo el palacio inquisitorial y dar fe de aquella barbarie”, dice Asisko Urmeneta, apuntando que la intención con este documental es “que se vea y se hable. Creemos que tenemos algo que contar, algo que aportar en la deconstrucción y reconstrucción de la memoria y la reparación de aquellos antepasados que sufrieron lo indecible injustamente”.

En corto

Una barbarie por intereses geoestratégicos. La caza de brujas respondió a intereses geoestratégicos de las potencias de Europa que estaban iniciando el absolutismo. En nuestro territorio, se inicia tras la conquista de Navarra por parte de España. Ahí empieza la persecución en todo el pirineo. Y un siglo después termina de la noche a la mañana por ese interés geoestratégico, sobre todo cuando Francia inicia las conversaciones de paz con España. Entonces, el que era el enemigo hereditario, Francia, pasa a ser amigo y aliado.

En busca de cofinanciación.Ni ez naiz sorgina se estrenará en junio de 2025 en el cine de Auritz-Burguete, pueblo donde tuvieron lujar las primeras ejecuciones por brujería en Navarra, y a partir de ahí la intención es difundirlo por otros pueblos, así como en televisión. El equipo, que actualmente busca cofinanciación y más apoyo de coproducción, está en conversaciones con Euskal Telebista.


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 Video | Ni Ez Naiz Sorgina

 

 

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jueves, 15 de agosto de 2024

Igualdad en el Marco Europeo

Cuando existe una verdadera izquierda trabajando con ahínco en favor de los derechos de los segmentos más vulnerables de la sociedad, los resultados se dejan ver, incluso en las mediciones burguesas de la muy neoliberal Europa.

Lean este artículo de Gara para que vean por donde va nuestro comentario:


Hego Euskal Herria, en las primeras 30 regiones europeas en igualdad

Hego Euskal Herria figura entre las 31 primeras regiones europeas en el índice de logro femenino de un total de 235, con Nafarroa en el puesto 26 y la CAV en el 31, según se recoge en un estudio realizado a nivel de la Unión Europea. Hay áreas en las que destaca, como Salud y Poder, pero otras en las que se reflejan carencias importantes, como Conocimiento, Trabajo y Dinero.

Martxelo Díaz

Entre las 30 primeras regiones europeas en igualdad de género se sitúa Hego Euskal Herria, según se recoge en un trabajo realizado a nivel de la Unión Europa y a partir del cual el Gobierno de Nafarroa ha realizado un informe que fue presentado ayer por el vicelehendakari Félix Taberna.

Según explicó Taberna, el índice de logro femenino es un parámetro que coordina la Dirección General de Política Regional de la Comisión Europea, que tiene en cuenta parámetros como Trabajo y Dinero, Conocimiento, Tiempo, Poder, Salud, Seguridad y Calidad de vida. A la región que mejores resultados tiene se le adjudican cien puntos y el resto aparece en la clasificación en base a esa referencia.

Teniendo en cuenta esos parámetros, Hego Euskal Herria se sitúa entre las 30 primeras regiones europeas, con Nafarroa en el puesto 26 al contar con 71,1 puntos y la CAV en el 31 con 69,9 puntos. Una baremación que las coloca en los dos primeros puestos entre las comunidades del Estado español.

Los datos específicos de Ipar Euskal Herria no ha sido posible obtenerlos del trabajo realizado a nivel de la UE al estar englobada en la región de Aquitania, que agrupa también a otros territorios.

Salud y poder

Por ámbitos, Nafarroa ocupa un destacadísimo 90,5 en Salud y un elevado 83,1 en Poder. En el caso de la CAV, descienden hasta situarse en el 85,5 en el primer caso y en el 81,8 en Poder.

Sobre esta cuestión, Taberna recordó que Nafarroa está gobernada por una mujer y que se ha producido un notable incremento de la presencia femenina en los ayuntamientos. Así, en 1979 las alcaldesas eran solo el 1% del total y actualmente son el 32%.

En Seguridad, protección y confianza, todos los herrialdes llegan hasta el 76,2 y en Calidad de vida se sitúan en el 64. Otro parámetro analizado es Tiempo, donde Nafarroa está en el 69,5 y la CAV en el 66,8.

En el apartado Trabajo y Dinero, Nafarroa baja hasta el 61,1, que en la CAV se queda en el 60,9. En Conocimiento, en el caso navarro desciende hasta el 53,5 y este último es el único parámetro en el que Araba, Bizkaia y Gipuzkoa superan al primer herrialde, ya que llegan al 54. El vicelehendakari navarro destacó que hay que seguir avanzando en estos ámbitos. «Son áreas para la mejora», indicó Taberna.

El marco estatal «pesa»

Preguntado por los motivos por los que se puede dar esta última situación, Taberna respondió que «el marco estatal pesa», aunque puso en valor que el Gobierno español haya impulsado medidas como la subida del salario medio interprofesional o mejoras en la negociación colectiva. Nafarroa ocupa el primer puesto en el ranking estatal en este apartado, pero desciende hasta el 169 en el europeo.

Subrayó que el Gobierno navarro tiene «un compromiso en materia de igualdad» y que es uno de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). En este sentido, recordó que la lehendakari María Chivite compareció en julio en Nueva York en un foro de la ONU para dar cuenta de los avances registrados en el herrialde.

En la misma línea, valoró positivamente la Ley Foral de Igualdad aprobada en 2019 o el Plan Estratégico de Igualdad vigente hasta 2027 y se mostró optimista ante las perspectivas que traerá la Ley Orgánica de Paridad. «Vamos por buen camino. Lo que hacemos tiene resultados. Debemos seguir avanzando», concluyó.




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Ocho Siglos de Continuidad Política

Si algo hay que reclamar a Mark Kurlansky por su obra de amor al pueblo vasco fue el no haberse atrevido a desafiar a Madrid y a París, afirmando en su libro 'The Basque History of the World' que los vascos (vascones) nunca habían gozado de autonomía política en toda su historia, negando así la existencia del Ducado de Vasconia y el Reino de Pamplona/Navarra.

Para enderezar ese entuerto tan conveniente al nacionalismo colonialista español traemos a ustedes este texto publicado en Naiz precisamente en el aniversario de la batalla que abriría la posibilidad a los vascos de gozar de un territorio en el cual desarrollarse política y culturalmente.

Adelante con esta interesante lectura:


Los vascones iniciaban hace 1.200 años en Nafarroa ocho siglos de Estado independiente

En el año 824, hace 1.200 años, los vascones conseguían crear el reino de Iruñea, más adelante llamado de Nafarroa, y que iba a tener una trayectoria como Estado de ocho siglos. Esta es la historia de una lucha permanente por la independencia.

Pello Guerra

Hace 1.200 años, en el 824, los vascones conseguían sacudirse el dominio de sus vecinos francos y del emirato de Córdoba para crear el reino de Iruñea, más adelante de Nafarroa, que terminaría perdurando durante ocho siglos, hasta que fue conquistado en su mayoría por los españoles en el siglo XVI e incorporada su parte norte por la Corona francesa en 1620.

Estos últimos años se vienen recordando los quinientos años de la conquista española de Nafarroa y aunque ese hecho armado ha supuesto cinco siglos de dominación, lo cierto es que el viejo reino tuvo una trayectoria como Estado independiente muy superior, de un total de 800 años.

Se considera que esos ocho siglos arrancaron a raíz de la segunda batalla de Orreaga, ocurrida en el año 824 de nuevo ante los francos y que supuso que los vascones lograran sacudirse definitivamente el dominio que sobre ellos venían ejerciendo sus poderosos vecinos.

De esta manera se conformaba el reino de Iruñea, al frente del cual se puso en sus comienzos la dinastía Aritza, iniciada por Eneko y al que sucederían en el trono su hijo García Iñiguez y su nieto Fortún.

Ese nuevo Estado independiente arrancaba con unos dominios que, aproximadamente, se extendían desde las actuales Elizondo a Altsasu, pasando por Tafalla y Zangoza, hasta territorios ahora en Aragón, con Iruñea como capital.

Tras conseguir mantener vivo ese incipiente reino de Iruñea durante casi un siglo, en el año 905 se produjo un relevo abrupto en el trono. No está claro si fue decisión de Fortún o una especie de golpe de Estado, pero ese año se hacía con las riendas del territorio Sancho Garcés I, iniciando la dinastía Jimena.

Entonces comenzó una expansión a costa de los dominios musulmanes de Córdoba, que, a pesar de atacar el reino en varias ocasiones y de llegar a arrasar Iruñea en el año 924, no consiguió frenarla.

De hecho, cien años más tarde y bajo el reinado de Sancho el Mayor, el reino de Iruñea alcanzó la máxima extensión territorial de su historia. Cuando ascendió al trono en el año 1004, su Estado iba desde los Pirineos hasta las inmediaciones de Lizarra, incluyendo Gipuzkoa, Bizkaia y Araba, el condado de Aragón y la tierra najerense riojana. Naiara era la capital del reino.

La política de enlaces matrimoniales de el Mayor hizo que al finalizar su reinado en el año 1032, fuera monarca «en Pamplona y Aragón, en Sobrarbe y en Ribagorza y en toda Gascuña y en toda Castilla, además de todo esto, imperando en León y Astorga por la gracia de Dios», según se recoge en una donación al monasterio de Leire de esa época.

Unión con Aragón

Al fallecer, esos dominios fueron distribuidos entre sus hijos, aunque con el mayor, García el de Nájera, como soberano de todos ellos. Sin embargo, algunos hermanos de García no asumieron esa situación y de ese territorio conjunto terminarían surgiendo cuatro reinos.

Castilla pasó a ser el principal enemigo del reino de Iruñea y sus soberanos estuvieron implicados, en mayor o menor medida, en las muertes violentas de García el de Nájera y su sucesor, Sancho el de Peñalén, que supusieron la pérdida de las tierras riojanas y la unión con el reino de Aragón en el año 1076 a través de Sancho Ramírez, respectivamente.

La unión con Aragón se mantuvo hasta 1134, cuando las noblezas iruindarra y aragonesa no aceptaron el testamento de Alfonso el Batallador, que otorgaba a las órdenes militares cristianas unos reinos que había expandido recuperando territorios ante Castilla y a costa de los reinos de taifas musulmanes.

Gracias a ese proceder de los nobles, Iruñea volvía a contar con su propio soberano en la figura de García Ramírez el Restaurador y sus sucesores, Sancho VI el Sabio y Sancho VII el Fuerte.

Pese a su fama de gran guerrero, uno de los reyes navarros más conocidos de la historia perdió la Nafarroa marítima a manos de la insaciable Castilla en 1200 a pesar de los esfuerzos bélicos de su padre el Sabio, que fundó durante su reinado Vitoria, en el emplazamiento de Gasteiz, y Donostia. Este último soberano además cambió el nombre al reino, que pasó a llamarse Nafarroa, y que compensó sus pérdidas territoriales ante Castilla extendiendo su zona de influencia al norte de los Pirineos.

Bajo dominio francés

Con la muerte de Sancho el Fuerte sin hijos en 1234 terminaba la dinastía Jimena y comenzaba el reinado de la casa de Champaña, con la que había emparentado la monarquía navarra. Supuso la llegada al trono de soberanos «de extraño lugar y extraño lenguaje» a través de los dos Teobaldos y de Enrique I.

La hija de Enrique, Juana, terminó casándose con el rey galo Felipe el Hermoso, lo que hizo que Nafarroa estuviera bajo dominio francés entre 1274 y 1328 bajo el cetro también de los hijos de Juana: Luis el Hutin (el Obstinado), Felipe el Largo y Carlos el Calvo. Los dos últimos se proclamaron reyes de Nafarroa a pesar de que la verdadera heredera de Luis era su hija Juana, usurpándola en el trono.

La muerte de Carlos sin descendencia masculina y sin hermanos facilitó la separación de la corona navarra de la francesa, aunque también influyó el empeño de los navarros por tener su propia reina.

La hija de Luis I finalmente fue izada en el pavés en la catedral de Iruñea, convirtiéndose en Juana II e iniciando la dinastía Evreux, que viviría un reinado especialmente convulso con Carlos II y otro mucho más pacífico de Carlos III el Noble. Bajo su cetro y como en el caso de la casa de Champaña, Nafarroa vería incrementados sus territorios con los dominios de sus soberanos en el actual Estado francés, aunque perdiendo algunos ante la Corona gala.

Un reino roto

Entonces también se sentaron las bases de una división nefasta para el devenir del reino. Carlos III dotó a los diversos bastardos de los Evreux de unas prebendas que terminaron generando dos bandos rivales: los beaumonteses y los agramonteses.

Esa fractura fue aprovechada por Juan II, esposo de la reina Blanca, sucesora de Carlos III, para impedir el acceso al trono de su hijo Carlos, príncipe de Viana y heredero de su madre, escudándose en un polémico testamento de su consorte. De esa manera se apropió de un trono que no le correspondía.

Ese contrafuero hizo que terminara estallando en 1451 una guerra civil entre padre e hijo que desgarró el reino y en la que al final se impuso Juan II con el apoyo de los agramonteses. En 1461 moría bajo sospecha de envenenamiento el príncipe de Viana, como posteriormente sucedió con su hermana Blanca.

Después de utilizar y romper Nafarroa para defender sus intereses personales en Castilla y Aragón, Juan II moría el 19 de enero de 1479 tras 52 años de gobierno. Le sucedió su hija Leonor, que solo reinó quince días, entre el 28 de enero y el 12 de febrero.

El reino lo heredó su nieto Francisco Febo, que llegó al trono navarro con 11 años y que tan solo cuatro años más tarde fallecía en el castillo de Pau, en los dominios de su abuelo Gastón de Foix, bajo la sombra de haber sido envenenado. Las miradas se dirigían hacia Fernando de Aragón, hermanastro de su abuela Leonor, tan maquiavélico o más que su padre Juan, y que ya tenía sus miras puestas en Nafarroa.

Sucedió a Francisco su hermana Catalina de Foix, que se casó con Juan de Albret, incrementando más los dominios navarros por el actual territorio francés. El conde de Lerín se convirtió en su pesadilla con el apoyo de los Reyes Católicos, hasta que la muerte de Isabel de Castilla en 1504 puso fin a la tutela que venían ejerciendo sobre los monarcas navarros y estos consiguieron pacificar el reino expulsando al levantisco Luis de Beaumont.

Pero el rey de Aragón volvió a hacerse con las riendas de Castilla tras morir su yerno Felipe el Hermoso, otra vez bajo sospechas de haber sido envenenado, y apartar de la corona a su hija Juana por loca. Entonces es cuando Fernando el Católico decidió invadir una pacificada Nafarroa.

Entre 1512 y 1524 se prolongó esa conquista militar debido a la resistencia de los navarros fieles a Catalina y después a su hijo Enrique II, el Sangüesino, que mantuvo vivo el Estado independiente en Nafarroa Beherea y el Bearne. Ese reino amenazado por los soberanos españoles Carlos V y Felipe II fue gobernado también por Juana III y su hijo Enrique III, que terminó convirtiéndose en soberano de Francia como Enrique IV en 1589.

Este último mantuvo separadas las coronas navarra y francesa, pero tras morir apuñalado en 1610 en París por un ultra católico de nombre Ravaillac, su sucesor, Luis XIII, forzó diez años después la incorporación de la Nafarroa todavía independiente a Francia.

Con esa decisión del monarca galo y la conquista española del siglo anterior, se ponía fin a una trayectoria de Nafarroa como reino independiente de ocho siglos. Una historia que sigue muy presente en la sociedad actual, que mira hacia el futuro recordando ese rico pasado que comenzó en Orreaga hace 1.200 años.

 

 

 

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