Un blog desde la diáspora y para la diáspora

domingo, 27 de septiembre de 2020

Eso es el Franquismo

Desde la sección de blogs de Público hacemos llegar a ustedes este texto en el que se hace un recuento de los aciagos días que se vivieron en el estado español en septiembre de 1975.

45 años de burlas y de impunidad.

45 años de victimarios haciéndose pasar por víctimas.

45 años de fascistas haciéndose pasar por demócratas.

Lean:

Fernando Sierra Marco | miembro de la Plataforma de apoyo a la Querella Argentina del País Valencià

Hace 45 años, durante el mes de septiembre de 1975, tribunales militares dictaron 11 sentencias de muerte en España. Fueron dictadas en cuatro Consejos de Guerra, el primero el 28 de agosto y el último el 19 de septiembre, 22 días.

Once condenas a muerte en 22 días. Eso era el franquismo.

En el primer Consejo de Guerra, celebrado en Burgos el 28 de agosto, Ángel Otaegui fue condenado a muerte junto a José Antonio Garmendia, este último incapacitado físico, por un disparo durante su detención. La duración del Consejo fue de seis horas y media, desde las 8 de la mañana hasta las 14:30, cuando el tribunal se retiró a deliberar.

Yo fui juzgado en el Consejo de Guerra realizado en el Goloso los días 11 y 12 de septiembre. El Consejo duró dos días, más tiempo del previsto porque hubo que repetir la sesión inicial que se había hecho durante la mañana del primer día. Medio día de más. No parece mucho tiempo si tenemos en cuenta que éramos cinco los procesados, que había que leer la acusación, presentar las pruebas, oír las defensas, interrogar a los testigos y que se pedían cinco penas de muerte... En realidad para el franquismo era mucho más tiempo del necesario. El tribunal no necesitaba pruebas, ni testigos, ni abogados defensores, que además fueron amenazados. Sólo se leyeron las acusaciones basadas en declaraciones obtenidas por torturas y no ratificadas.

En el segundo Consejo de Guerra en el Goloso se prescindió de cualquier apariencia de legalidad. Celebrado el 17 de septiembre, se aplicaron leyes con carácter retroactivo y sobraron hasta los defensores que fueron expulsados y expedientados. El último Consejo de Guerra, el 19 de septiembre en Barcelona, se celebró aplicando también con carácter retroactivo a Ley Antiterrorista, aprobada por decreto el 26 de agosto de ese mismo año, y con graves defectos de procedimiento que lo invalidaban.

En total, 11 penas de muerte en "juicios" que duraron unas pocas horas y sin opción de defensa. Eso era el franquismo.

Un mes después del primer Consejo de Guerra, en la mañana del 27 de septiembre de 1975, esperábamos conocer en el patio de la cárcel qué había pasado con los condenados a muerte. Por fin la puerta del patio se abrió y entraron Manuel Blanco Chivite, Vladimiro Fernández Tovar y Manuel Cañaveras de Gracia. Faltaban Xosé Humberto Baena, José Luis Sánchez-Bravo y Ramón García Sanz. Unas horas antes habían sido fusilados en Hoyo de Manzanares por voluntarios de la Policía Armada y la Guardia Civil. También supimos que habían sido fusilados Juan Paredes Manot, "Txiki", en Barcelona y Ángel Otaegui en Burgos. Los recuerdos de aquella mañana están borrosos, quizás porque se mezclaba la tristeza por las pérdidas, la rabia contra los fascistas y la alegría por los indultados.

Cinco antifascistas fusilados. Eso era el franquismo.

Franco terminó como había comenzado: asesinando. El régimen lanzó un mensaje claro: había llegado al poder fusilando, se había mantenido en el poder fusilando y estaba dispuesto a seguir fusilando para continuar. Ante el rechazo internacional y la cada vez mayor contestación social en contra del régimen, se aceleraron los cambios. Muerto Franco, fue proclamado rey Juan Carlos, sucesor designado por el mismo Franco, y los gerifaltes franquistas pasaron a ser demócratas de toda la vida. El cambio se llamó Transición. Una Transición que tuvo centenares de muertos antifascistas y que sobre todo garantizaba la impunidad del franquismo y de los franquistas.

En estos días, 45 años después, Martín Villa, uno de los jerarcas franquistas de aquella época, ha tenido que declarar ante la justicia argentina acusado por su responsabilidad en doce asesinatos que estaban encuadrados en un plan sistemático de eliminación de toda oposición política en España entre 1936 y 1978. Es decir, por delitos de lesa humanidad.

Martín Villa es un ejemplo de los franquistas que diseñaron la Transición para su beneficio, de la misma forma que se beneficiaron de la represión. Durante la dictadura fue jefe sindical, procurador en Cortes, gobernador civil, jefe del Movimiento en Barcelona e, inmediatamente después de la muerte de Franco, ministro... y demócrata de toda la vida. Como demócrata de toda la vida fue uno de los principales dirigentes de la Transición. Ya en esa etapa fue ministro de interior, senador, diputado y tuvo diversos cargos en la empresa privada y pública, entre otros la presidencia de Endesa en su fase de privatización. Martín Villa ha declarado ante la jueza Servini creyéndose protegido por la ley de Amnistía de 1977, una ley de punto final para los crímenes del franquismo. La represión durante la Transición permitió a Martín Villa, y a todos los mandos franquistas, mantener sus privilegios. Hay que insistir en ello.

También en estos días es noticia una de las figuras más relevantes de la Transición: Juan Carlos el Borbón. En este caso, por su huida de España a un país que le proteja contra los procesos por corrupción que tiene en curso. El sucesor de Franco a título de rey parece tener un patrimonio oculto en paraísos fiscales. La Transición también blindó las correrías del Borbón. No es cierto que no se supiera nada sobre las fechorías del rey; hubo personas que lo sacaron a la luz, pero fueron silenciados y algunos terminaron en la cárcel por injurias a la corona.

En estos días, 45 años después de los fusilamientos de nuestros compañeros, no han faltado los personajes que han defendido el trabajo hecho en la Transición. Nos han vuelto a recordar lo mucho que hicieron gente como Martín Villa y lo mucho que le debemos al sucesor de Franco. Tanto es así que los 93 puestos directivos ocupados por Martín Villa en empresas de todo tipo han sido una pequeña recompensa por su labor. Y tanto le debemos al sucesor de Franco, que el patrimonio oculto que pueda tener en paraísos fiscales es poco para lo que ha hecho. Sin duda se merecía haber robado más. Nosotros seguiremos pidiendo que se esclarezca la verdad sobre los crímenes del franquismo y de la Transición, el juicio de los responsables y la reparación a las víctimas. Verdad, justicia y reparación.

Cuatro Consejos de Guerra. Once condenas a muerte. Cinco fusilados: Xosé Humberto Baena, José Luis Sánchez-Bravo, Ramón García Sanz, Ángel Otaegui, Juan Paredes "Txiki". Eso era el franquismo y así empezó la llamada Transición.

 

 

 

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Zaporeak Emplaza a la UE

El internacionalismo vasco está presente en Lesbos, una de las locaciones en las que la realidad se materializa de la forma más cruel y brutal para los miles de migrantes condenados a una insufrible espera a las puertas de la fortaleza europea.

De ello nos habla este reportaje publicado por Nius:


Vascos en acción en Lesbos: “Esto es inhumano, Europa tiene que actuar”

La ONG vasca se queja de la respuesta de la UE “ha sido la misma píldora, con la misma medida, con otro campo de contención”

Enrique Tena y Diego Arévalo

En las últimas semanas, tras el incendio del campo de Moria, las ONG se han convertido en el paliativo más humano ante la mayor crisis humanitaria en territorio europeo. Desde 2019, la ONG vasca ‘Zaporeak’ prepara en estas instalaciones un plato de comida caliente para los refugiados más vulnerables. Ahora, con la creación del nuevo campo de refugiados frente al mar, estas organizaciones denuncian de nuevo las instalaciones y piden medidas urgentes a la Unión Europea.

Hablamos con Irati Azkue, miembro de Zaporeak, responsable de comunicación y quien controla cada movimiento desde España. “Nacimos en 2016, en Donosti cuando vimos la necesidad vital de ayudar a aquellas personas que cruzaban el Mediterráneo huyendo de la guerra”, según Irati.

Desde Euskadi, una cuadrilla decidió actuar ante el horror e las imágenes

Todo arrancó con una cuadrilla de siete amigos del barrio Intxaurrondo de Donosti. Esta cuadrilla se planteó: “¿Qué sabemos y qué podemos hacer? Cocinar, pues vamos a acudir allí y ofrecer una comida digna”. Esta idea se convirtió en una realidad. A solo 6 km del antiguo campo de Moria está la cocina de la ONG que ofrece comida a miles de refugiados. “Kaixo, Salam”. Así nos dan la bienvenida a su centro en Lesbos. Con un ‘hola’ en euskera y farsi.

Sus voluntarios hacen posible esta labor social y humanitaria. Un ejemplo es Aurora San Vicente con cinco años de voluntariado en Grecia nos cuenta su experiencia. “No tenían nada y ahora tienen menos aún. Los niños están con una mirada tan triste. Esto es inhumano”, comenta mientras emplata raciones de comida para repartir por la carretera.

Aurora, es una de las 20 voluntarias del centro. En uno de los merecidos descansos intenta hacer una radiografía tras el incendio de Moria. Sus palabras muestran la crudeza de esta realidad: “Es que va a peor. No ha mejorado nada. No tienen un rayo de luz, ninguna esperanza. No hay más que barreras… Esto es terrible”.

¿Cómo es un día a día de la ONG?

A las 8 de la mañana empieza el trabajo en Lesbos. Malen Garmendia, coordinadora de este centro, analiza cuáles serán las necesidades de ese día y hace un pedido de productos frescos. En solo un día pueden comprar 10 sacos de arroz de 25 kg y 5 sacos de lentejas. Cocinan en cinco grandes fogones, y desde las 13:00 horas hasta las 18:00 emplatan las más de 2.000 raciones que luego intentan repartir entre los refugiados.

Zaporeak colabora desde febrero de 2019 con la ONG británica “Kitrinos Healthcare”. Ofrecen comida a personas con enfermedades crónicas: hipertensión, mujeres con problemas mentales, diabetes, etc. “La comida que ofrece el gobierno griego no siempre es suficiente ni saludable para estas personas. Nosotros ofrecemos una alternativa que no existe”, comenta Malen.

Tras la semana más trágica, Zaporeak continúa su labor y reparte un plato de comida entre los refugiados que están en el recinto de Team Humanity, entre los MENAS que están en el campo de Pikpa, y también entre las personas que malviven en Mitilini.

Actuar en el nuevo campo de refugiados supone mayores problemas que antes. Kará Tepé ha supuesto una reorganización de los migrantes y de cada acuerdo que había anteriormente. “El gobierno griego solo autoriza de momento la entrada del catering militar que ofrece la Unión Europea, pero este servicio no es suficiente, ni adecuado para todos ellos”, dice Malen días después de enseñarnos el centro a este diario.

Urge asistencia sanitaria

La ONG Médicos Sin Fronteras también ha tenido y tiene un papel esencial en esta crisis. Su clínica delante del extinguido campo de Moria ha ayudado desde 2017 a miles de refugiados. Tras el incendio, la ONG instaló una clínica provisional en el nuevo campo, donde atendieron más de 500 consultas. Estos refugiados presentaban heridas, enfermedades de la piel, entre otros problemas.

“Muchos de nuestros pacientes eran niños y recién nacidos con enfermedades de la piel, que thabían inhalado el humo del fuego y los gases lacrimógenos de la policía” nos comenta Faris Al-Jawad, miembro de MSF en Lesbos.

Niños de solo diez días, vomitando durante la noche

Además, Faris afirma que: “Nuestros equipos han sido testigos del constante deterioro de la salud y la salud mental de las personas durante más de cinco años, el acuerdo UE-Turquía sigue manteniendo a las personas atrapadas en ciclos de sufrimiento.” En la semana más trágica, nos comenta este médico que las condiciones han sido demasiado extremas. “Hemos atendido a niños de solo 10 días vomitando durante la noche y mujeres embarazadas con graves problemas. Es inaceptable esta situación”.

Para ambas ONGs hay una única solución. La evacuación de todas las personas de Lesbos a un alojamiento seguro en los estados de la UE, donde puedan tener la oportunidad de comenzar una nueva vida.






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Acción Radical Necesaria

Desde Gara traemos a ustedes esta editorial inspirada en la nefasta postura adoptada por París que por conducto del titular de la Fiscalía General de la Corte de Apelación ha hecho saber a quien quiera enterarse su decisión de asegurarse de que las condenas de tres presos políticos vascos transmuten a la modalidad de auténtica cadena perpetua... en la Europa de las Luces que supuestamente tiene prohibido dicho exceso represivo.

Lean:

Morir en la cárcel, a fuego lento y sin testigos

El lohizundarra Xistor Haranburu de haber sido detenido y encarcelado en el Estado español estaría en libertad. Sus compañeros Jakes Esnal y Ion Kepa Parot, también. Sencillamente habrían llegado al máximo de cumplimiento de la pena. Sin embargo, tras 30 años de cárcel, el fiscal general de la corte de apelación del Tribunal de Aplicación de Penas, con una frase reveladora, ha cerrado toda posibilidad a la libertad de Haranburu: «presenten las veces que presenten la demanda de libertad condicional, mientras siga siendo fiscal la echaré para atrás». Unas palabras inaceptables, contrarias al derecho de acceso y tratamiento individualizado de la Justicia, de una falta de humanidad aterradora. Fueron la confirmación de un macabro afán: dejar morir a esos presos vascos en la cárcel, fuera del alcance de la mirada públicas, a fuego lento y sin testigos.

Al margen del recorrido legal que tenga el recurso que la abogada de Haranburu ya ha anunciado, y los tecnicismos jurídicos que evitan abordar el fondo de la cuestión y se alargan en el tiempo, el caso de este preso vasco de 69 años resulta estremecedor. Los argumentos de derecho y la evidencia de una mínima humanidad brillan por su ausencia para poner en escena una muerte discreta. Para los poderes públicos y la sección antiterrorista de la Justicia francesa, la gravedad de los hechos hace que la pena deba guardar todo su sentido y efectividad en la duración del tiempo. Cruelmente, con una cerrazón implacable, se niegan a adaptarla ante las nuevas realidades como evolución sociopolítica de Ipar Euskal Herria y la demanda mayoritaria de sus representantes.

Este caso deja un pregunta que golpea como un mazo en la conciencia colectiva del país: ¿los presos vascos deben cumplir sus condenas en la cárcel hasta que mueran? En París, Madrid o Bruselas, pueblo a pueblo, con los medios necesarios, Euskal Herria debe responder, decir «no». Es momento de acción, con radicalidad.




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«Pena de Muerte» Soterrada

Hace ya casi una década que la sociedad vasca al norte del Bidasoa se volcó por completo a la consecución de un proceso de paz que pusiera fin a la violencia estatal a la que recurren obtusamente Madrid y París por su incapacidad para poner fin a la política guerrerista con la que perpetúan un modelo colonialista anacrónico y genocida.

Esa movilizacion social obtuvo de parte de ETA el compromiso de iniciar un proceso de Desarme, Desmovilización y Reintegración (conocido como DDR por sus siglas y recomendado por la ONU como vía para poner fin a conflictos enquistados), mismo que la organización antifascista llevase a su pleno cumplimiento hace ya más de dos años.

Pues bien, tras un aparente cambio de actitud frente al tema de los presos políticos -aspecto toral para llevar a buen fin el componente de la reintegración-, París ha optado por atrincherarse y dar continuidad a su decisión de llevar hasta las últimas consecuencias la condena de tres ciudadanos vascos en particular, decisión que se contrapone a los preceptos humanistas exigidos por la Unión Europea, cabe recordar.

Y es que, para ser sinceros, no estamos ni mínimamente sorprendidos, al final de cuentas, fueron los franceses más ilustres quienes sistematizaron e institucionalizaron el terrorismo de estado.

En ese tenor, les presentamos esto que acerca del tema nos informa Naiz:

La Mancomunidad Vasca denuncia la «pena de muerte» impuesta a los presos con largas condenas

El presidente de la Mancomunidad Vasca ha presentado a los asistentes a la reunión de consejo comunitario de la institución de Ipar Euskal Herria, reunidos en la sala Lauga de Baiona, una moción de urgencia que, en la línea de lo apuntado ayer por la delegación vasca, denuncia el rechazo sistemático de las peticiones de libertad condicional a presos con largas condenas. El texto aprobado califica de «condena a muerte» el rechazo de la petición de excarcelación presentada por el prisionero lohizundarra Jakes Esnal.

Maite Ubiria

El presidente de la Mancomunidad Vasca, Jean-René Etchegaray, ha sorprendido a los asistentes a la reunión del consejo comunitario, reunido este sábado en el polideportivo Lauga de Baiona, con la presentación de una moción de urgencia en la que se hace referencia a las últimas actuaciones de la Justicia gala con los presos vascos.

Concretamente en el texto defendido por el dirigente centrista se menciona el rechazo a la demanda de libertad condicional presentada por el preso Jakes Esnal, excarcelación aceptada en primera insancia por el juez, el 12 de mayo, pero desestimada esta semana por la sala de apelación.

Igualmente se hace hincapié en la reiterada actitud de la Fiscalía de bloquear esas demandas, señalando a la declaración hecha por el fiscal, el mismo jueves, en la vista en apelación de Frédéric Xistor Haranburu, como Esnal y Ion Parot, con 30 años de cárcel a sus espaldas.

La moción aprobada por la primera institución de Ipar Euskal Herria, que ha sido votada adoptada mediante el procedimiento de voto a mano alzada y sin que ningún consejero de la institución  se haya manifestado en contra, toma como base el comunicado difundido ayer por la delegación vasca.

El texto suaviza una expresión. La delegación consideraba que la decisión adoptada con Esnal -y en general la actuación de la justicia francesa de retener en prisión a los tres presos labortanos condenados en 1990 a cadena perpetua- equivale a una «orden de ejecución».

Tras un debate rico en intervenciones, en el que algunos consejeros, caso de la ecologista baionarra Martine Bisauta y el alcalde socialista de Hendaia, Kotte Eznarro, han dicho que secundarían con o sin cambios el texto, y otros, como Mathie Bergé han abogado por una versión corregida, se ha optado por emplear en el texto el concepto de «condena a muerte».

Se ha escuchado alguna que otra queja por el hecho de que Etchegaray haya presentado, sin previo aviso, el texto, lo que no ha impedido al veterano comunista, Alain Duzert, significarse anunciando que secundaría el texto, aunque, ha dicho, «lo hago sin saber lo que le parece a mi partido».

Voto mayoritario

Con la aprobación de esa moción, según estimaciones de Euskal Irratiak, con el respaldo de unos 200 de los 232 miembros del consejo -cerca de una veintena de electos no han intervenido en la votación, en algunos casos porque ya habían abandonado la sesión- la Mancomunidad Vasca se pone en primera línea en la reclamación una salida para los presos con largas condenas.

«La pelota está en el Elíseo, ya que este voto deja claro que en Ipar Euskal Herria hay una mayoría fuerte y estable que pide una solución para que estas tres personas que han cumplido 30 años de prisión vuelvan a casa ayudando así a resolver en su conjunto la situación de los presos», ha explicado a Naiz la presidenta de Bake Bidea, Anaiz Funosas, tras conocer el resultado de la votación en la Mancomunidad.

Apoyos precedentes

No es la primera vez en que la institución respalda el proceso de paz. De hecho el anterior consejo también avaló expresamente las iniciativas de la delegación vasca que encabeza Etchegaray e integran otros representantes políticos y agentes sociales implicados en el proceso de resolución.

Lo hizo por dos veces, en vísperas de la movilización que llevó, el 9 de diciembre de 2017, a 11.000 ciudadanos a manifestarse en las calles de París, y por segunda vez para llamar a otra protesta ciudadana, la marcha con makilas que recorrió las calles de Baiona el 11 de enero de 2019.

Con todo, ahora da un paso más allá, y en una situación de bloqueo, adopta por amplia mayoría -apenas una veintena de consejeros no han participado en el voto- una declaración que pide a París, como lo han hecho ya incluso algunos jueces, que diseñe una «política penitenciaria materializable», o lo que es lo mismo que «renuncie a la actual posición de bloqueo, que pone a Euskal Herria ante un riesgo de que se produzcan derivas que quisimos evitar con el proceso de paz», según se lee en la declaración.

 

 

 

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La Metilprednisolona y el SARS CoV-2

Dentro del ámbito del combate que está siendo librado por las comunidades médica y científica en contra de la pandemia del SARS CoV-2, desde Naiz traemos a ustedes este reporte:


Un estudio vasco señala que un glucocorticoide reduce la mortalidad por Covid

Los resultados muestran una disminución de la mortalidad o de la probabilidad combinada de muerte o intubación de más del 60% en los pacientes tratados con pulsos de metil-prednisolona durante la segunda semana tras el inicio de los síntomas.

La administración de dosis altas de un glucocorticoide denominado metil-prednisolona disminuye «drásticamente» la mortalidad y la necesidad de intubación en pacientes con neumonía por Covid-19, según un estudio realizado por el Hospital Universitario de Cruces, Biocruces Bizkaia, la UPV-EHU y el centro de investigación biomédica CIBERESP.

Este estudio, publicado en la revista científica ‘Plos One’, tenía como objetivo principal analizar el efecto de una tanda corta de 3 días (pulsos) de la metil-prednisolona, administrada a dosis altas, de manera análoga a como se hace en enfermedades pulmonares inflamatorias autoinmunes, e identificar qué pacientes y en qué momento evolutivo de la enfermedad se podían beneficiar de este tratamiento.

La conclusión del trabajo es que la administración de pulsos de este glococorticoide (hormona que participa en la regulación del metabolismo de carbohidratos) al inicio de la segunda semana de la enfermedad en pacientes graves de neumonía por Covid-19, con parámetros inflamatorios elevados y disminución de la saturación de oxígeno, es «de gran utilidad» para evitar muertes e intubaciones y, por tanto, ingresos en unidades de cuidados intensivos.

En la investigación ha participado el Grupo de Estudio COVID compuesto por profesionales sanitarios de la Unidad de Enfermedades Autoinmunes, Medicina Interna, Epidemiología Clínica, Unidad de Enfermedades Infecciosas y Reumatología del Hospital Universitario Cruces, bajo la dirección de Guillermo Ruiz Irastorza.

El estudio observacional ha incluido a un total de 343 pacientes con neumonía por Covid-19 ingresados en los servicios de Medicina Interna y Enfermedades Infecciosas del Hospital de Cruces durante los meses de marzo y abril de 2020.

Los resultados muestran una disminución de la mortalidad o de la probabilidad combinada de muerte o intubación de más del 60% en los pacientes tratados con pulsos de metil-prednisolona durante la segunda semana tras el inicio de los síntomas, un efecto que se observó únicamente en aquellos con elevación de los parámetros analíticos de inflamación y que presentaban deterioro respiratorio.

La mortalidad global de la serie fue del 7,5%, aumentando hasta el 14% en los pacientes con mayor perfil de gravedad, cifras que están muy por debajo de lo observado en la mayoría de estudios publicados. Por otro lado, sólo el 2% de los pacientes que no presentaban datos analíticos de inflamación fallecieron.

Además, este estudio ha permitido identificar a un subgrupo de pacientes con neumonía por Covid-19 con buen pronóstico, aquellos que durante la primera semana de enfermedad no alteran los parámetros analíticos de inflamación y mantienen una buena función respiratoria, y que serían susceptibles de seguimiento domiciliario con vigilancia activa, lo que podría contribuir a aliviar la presión sobre los hospitales.




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La Herencia de Zumalakarregi

Les recomendamos lean esta misiva dada a conocer en las páginas de Noticias de Navarra, contiene una serie de datos históricos que vienen muy a mano para entender tanto la actualidad de Euskal Herria como también el fenómeno de la migración vasca hacia América.

Adelante:

Las guerras carlistas o forales

Arantzazu Ametzaga Iribarren | bibliotecaria y escritora

Leo en este diario la noticia de que la diáspora vasca se apunta al Euskaltegi, y también cierta revolucionaria apreciación sobre la figura de Zumalakarregi, gracias al documento que nos ha encontrado el escritor Sorauren, y sin poderlo evitar uno las dos noticias que en realidad están unidas.

Veo el mapa de América sembrado de ikurriñas, de Euskoetxeas que se adhieren al proyecto del euskera y la memoria me va relatando el origen de semejante querencia. Terminada en 1841, la primera guerra denominada civil o carlista, muerto en 1835 el hombre que la lideró, al que la tropa llamaba Osaba Tomás, cientos de jóvenes vascos abandonan el país en lo que podría denominarse un primer exilio de causas políticas y económicas. Tenemos a voluntarios vascos, el Batallón Vasco, interviniendo en la Guerra Grande del Urtuguay, culminada en 1851, en el oficio de dinamiteros. Solicitaron, para su intervención en la misma, que sus oficiales fueran vascos y hablaran euskera. Oribe, el caudillo, beligerante, lo aceptó.

La segunda guerra carlista (1872-76) que termina también en fracaso militar y económico, promueve un abundante exilio de vascos/as a América, unido además que a la brutal suspensión del Fuero Vasco, por el que habían luchado, los obliga al Servicio Militar, el cual aborrecen. Prefieren cruzar el mar e intentar fortuna, a morir en las calientes arenas de África, matando hombres. En esto, resultan por igual los vascos de los siete territorios históricos. Lo que resulta curioso y aclarador es que tenemos en 1877, apenas llegando al nuevo país, la fundación de una Eusko Etxe, el Lasurak Bat, un lema utilizado en la guerra, por trece hombres. Se trata de un ente social, que exige biblioteca para recuperar la cultura vasca, un frontón donde practicar su oficio de pelotaris que prontamente se hace con apuestas, y una sociedad de socorros mutuos. Todo vasco tenía derecho a un trabajo, a una asistencia social, a una iglesia, a departir en su lengua, y a un camposanto, y en tal determinación trabajaron desde la propia penuria económica, Así se han construido los múltiples centros vascos de América, de norte a sur, y con baremos semejantes, incluso en la arquitectura de sus edificios. El Laurak Bat de Buenos Aires, reconstruido en 1939, y el de Caracas, levantado en 1950, son caseríos vascos.

Lo curioso de este comportamiento está en el origen de las guerras carlistas. Hasta donde sé, no hubo en ninguna de las casas primeras, un retrato del aspirante a rey, Carlos, aunque sí de Zumalakarregi. La Gran Semana de Montevideo, 1943, un evento de importancia cultural y política sin precedentes, se inició con una charla sobre la figura del militar que en tres años de guerra resultó invicto, con tácticas de guerrilla, contra los formidables ejércitos cristinos por más que fueran hombres derrotados en Boyacá, donde se consumó la independencia de América.

Lo importante para evocar clave de la figura y obra de Zumalakarregi, un viejo militar reaccionario, es al escapar de Iruña, donde permanecía confinado, por el portal de la muralla que rodeaba la ciudad, es que llega a Etxarri Aranatz y allí jura los Fueros Vascos, antes de comenzar su guerra. Amenazada la vieja ley que regía el país, y de la que todos al parecer estaban contentos, por un centralismo español activo, disfrazado de liberalismo, los pueblos vascos deciden una guerra que consumió largos años al país. Y luego su derrota propició la emigración.

Pero cuando un exiliado parte con su mochila al confín del mundo no pierde su alma. Eso, al menos, no. Se lleva su sueño y esperanza y los vascos que arribaron al puerto de Buenos Aires y Montevideo, como los que un siglo después, ya consolidado el nacionalismo vasco, lo harían también a Venezuela, Colombia y México. Llevaban clara su identidad. Su guerra no fue una causa dinástica, aunque apoyan un candidato que les promete los Fueros, sino por la causa propia del Fuero. Eso es lo que los desterrados dejaron constancia en su quehacer y en su testamento tan vivo actualmente.

Los líderes militares, del signo que sean, cambian a veces el designio de los pueblos. Atropellan derechos en nombre de la patria, cual sea, y convierten en carne de cañón a quienes dirigen. Pero los pueblos resultan más vigorosos y resueltos a la larga. He escrito mucho de Zumalakarregi porque su importancia en nuestra historia y su evolución hacia un Laurak Bat resultan innegables, según gente que como el inglés Hennigsen le acompaño en su guerra, y otros que contemplaron no tan solo la formidable fe de su tropa, a la que hablaba en euskera, sino de la eficacia militar que estaba demostrando.

 

 

 

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El Euskera es de Tod@s

En una Europa que celebra un Día de las Lenguas se permite que dos estados con un pasado colonialista y genocida continúen suprimiendo los derechos lingüísticos de las naciones históricas ubicadas dentro de sus respectivos límites territoriales. Una muestra más de que en la Unión Europea se dice más que lo que se hace en lo que respecta a los derechos culturales y que en realidad la apuesta es clara en favor de la homogeneización en favor del constructo identitario que cada uno de los estados ha labrado a partir del surgimiento del nacionalismo del siglo XIX, fuertemente marcado por el desarrollo del capitalismo.

Dicho lo anterior les invitamos a leer este texto publicado por Noticias de Navarra:


Nadie debe ser excluido de la tarea común de hacer posible una enriquecedora convivencia bilingüe

Juanjo Álvarez

La celebración ayer sábado del Día Europeo de las Lenguas se enmarca en un contexto de homenaje a la diversidad lingüística de un continente, Europa, con más de 200 lenguas propias y en el que la Unión europea posee 24 lenguas oficiales y otras 60 lenguas propias (y en muchos casos, cooficiales en sus respectivos territorios que, como nuestro euskera, buscan su lugar en el mundo).

El territorio del euskera, nuestra lengua propia vertebradora de Euskal Herria, se proyecta en realidad sobre sociedades y contextos sociolingüísticos heterogéneos, diversos, con personalidades diferenciadas. El euskera es de todos. Nadie debe ser excluido de la tarea común de hacer posible una enriquecedora convivencia entre las dos lenguas. Hay que impulsar de manera especial y activa el uso de aquella lengua propia (el euskera) que, si bien es oficial, se encuentra en condiciones de debilidad respecto a la otra lengua oficial (el castellano).

Hay que huir de discursos maniqueos y simplistas. Se trata de reflexionar y de debatir sin prejuicios ni miedos, sin temor a ser tachado o contaminado ni como enemigo del euskera ni como talibán del euskera. Y hacerlo entre todos, porque de todos es el euskera, y, por consiguiente, a todos corresponde la responsabilidad de desarrollarlo. Como dijera Mitxelena, "al igual que nuestro pueblo debe encontrar un lugar entre los pueblos, también el euskera debe encontrar un lugar entre las lenguas, sin maximalismos, capaz de asegurar su conservación y crecimiento".

Y esto solo puede hacerse con un amplio consenso. La mera inercia no sirve como pauta metodológica de avance: hace treinta y siete años, con motivo de la aprobación de la ley del euskera de 1982 se produjo un importante acuerdo que ha hecho posible el gran salto cuantitativo y cualitativo a favor del euskera.

Hoy día es necesario consolidar y acrecentar ese consenso. Los tres elementos troncales o vertebradores de la vigente política lingüística se asientan en el uso, la adhesión de la ciudadanía y el consenso. Frente a quienes pretenden ejercer el darwinismo lingüístico abandonando a su suerte, como si de un fenómeno natural se tratara, las lenguas, hay que apostar de forma sincera por la diversidad y por el fomento del uso del euskera y de su prestigio social como lengua propia.

Los procesos y cambios lingüísticos son procesos muy complejos y largos y reclaman constancia, paciencia, flexibilidad así como capacidad para sumar a favor de políticas siempre activas, nunca de pura inercia o de laissez faire, y siempre adaptadas a los ritmos de la propia sociedad.

Ésa es la clave y ése es el nutriente principal del consenso como motor de todo este proceso de consolidación y modernización, de asunción social del prestigio de una lengua como el euskera. Hace falta generosidad y sentido de la realidad. Es un déficit que una parte de nuestra sociedad (parte del mundo erdaldun) viva de espaldas hacia el mundo del euskera, con un desconocimiento absoluto sobre su existencia, su creación y sus inquietudes.

Nadie debe caer en la tentación de patrimonializar en exclusiva el euskera, ni nadie debe exonerar su responsabilidad hacia el euskera, porque el euskera es de todos. Para algunos todo lo que se haga a favor del euskera siempre es mucho y demasiado. Para otros todo lo que se haga por el euskera es poco, insuficiente.

El euskera es de todos, no solo de una parte de la sociedad vasca, y su solución descansa en caminar hacia una sociedad cada vez más bilingüe; por ello, la promoción del uso y del prestigio del euskera es una tarea de todos, vasco hablantes y no vasco hablantes, de todos, sin exclusión.

Si asumimos que es una tarea de todos y que forma parte del corazón, de la columna vertebral de nuestra sociedad, es evidente que el desarrollo de una política lingüística que potencia el uso y el prestigio social del euskera debe ser objeto del mayor consenso social, cultural y político posible en una sociedad tan diversa como la nuestra.




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Sueño Pendiente

Hoy es el Gudari Eguna, el día que el pueblo vasco reconoce la lucha y el sacrificio de quienes han pagado el precio más alto por la libertad.

Este texto alusivo lo traemos a ustedes desde la página de inSurGente:

45 años después de ser fusilados por Franco, sus sueños aún no se han materializado

(A la memoria de Txiki, Otaegi, Sánchez Bravo, García Sanz y Baena Alonso)
Paco Azanza Telletxiki | Baraguá

UNO

Ninguno de los últimos fusilados por el Franco luchó y perdió la vida por lo que los herederos de éste ahora tratan de vendernos como democracia.

El FRAP fue fundamentalmente impulsado por el PCE (marxista-leninista), que era una escisión del PCE y no tragó con la farsa de la llamada Transición. Está claro, pues, que Sánchez Bravo, García Sanz y Baena Alonso lucharon por el socialismo como fase previa hacia el comunismo. En cuanto a Txiki y Otaegi se refiere, decir que éstos militaron en ETA para construir una Euskal Herria reunificada socialista e independiente. No hace falta esforzarse demasiado para darse cuenta de que los objetivos de los cinco revolucionarios están a siglos luz de ser alcanzados.

Quien derrocó al Gobierno republicano legalmente constituido murió en la cama dejando todo atado y bien atado. Lo que vino después no fue otra cosa que la adaptación del franquismo sin Franco camuflado con el falso sello de la democracia.

Hubo una amnistía, pero los mayores beneficiados fueron los propios franquistas, que nunca pagaron por sus horrendos crímenes. La ya mencionada Transición fue un engaño en toda regla; no hubo ruptura con el franquismo, que es lo que se demandaba en la calle, sino que a día de hoy todavía sus estructuras siguen intactas.      

Hoy, muchas personas y formaciones políticas que se autodenominan de izquierdas, pero que en realidad son sostenedoras del régimen, recordarán los últimos fusilamientos de Franco. Será una actitud hipócrita, el enésimo intento de hacernos creer (lo lamentable del caso es que muchísima gente se lo cree) que vivimos en democracia.

Sí, recordarán los cinco últimos asesinatos del golpista, pero siempre procurarán ocultar lo más importante: que, además de antifranquistas e independentistas (esto último en el caso de Txiki y Otaegi), los fusilados lucharon por una sociedad sin clases, es decir, por el comunismo.       

DOS

El 27 de septiembre de 1975 no fue un día cualquiera. En la mañana del citado día Franco consumó sus últimos fusilamientos; las balas asesinas acabaron con la vida de cinco militantes antifranquistas. Cuando cuarenta años después y de diferentes maneras el sangriento dictador sigue vivo en la “democracia española”, bien vale la pena recordar aquel fatídico día.

Francisco Franco intervino en público por última vez el 1 de octubre de 1975, durante el aniversario de su proclamación como Jefe del Estado. Y largó su retórica fascista desde el balcón principal del Palacio Real, sito en la madrileña Plaza de Oriente. Siempre se dijo que aquel acto se celebró ante un millón de seguidores, pero lo cierto es que en aquella plaza difícilmente pudieron caber más de cien mil personas. No podía faltar a su lado Juan Carlos de Borbón. Entonces príncipe y desde seis años atrás heredero de Franco a título de rey, ultimaba su siniestro aprendizaje. Solo cuatro días antes habían sido fusiladas las cinco últimas victimas del franquismo con Franco: Juan Paredes Manot (Txiki), Ángel Otaegi, José Luís Sánchez Bravo, Ramón García Sanz y José Humberto Baena Alonso; los dos primeros militantes de Euskadi ta Askatasuna (ETA) y los otros tres del Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP).

Los cinco revolucionarios fueron condenados a muerte tras juicios farsas. El 20 de noviembre de 1973, ETA hizo volar literalmente a Luís Carrero Blanco, y, de regreso a tierra, el Presidente del gobierno franquista ya era cadáver. Entre aquel año y el verano de 1975, la actividad de la organización vasca golpeó con bastante intensidad a las Fuerzas de Orden Público (FOP). Por su parte, el FRAP, que existía desde mediados de los años sesenta, aunque su actividad armada la inició en el verano de 1975, combatía a la dictadura con atentados contra policías y guardias civiles.

A Franco le urgía, pues, poner freno al movimiento armado contra el fascismo que él representaba. Así que, el 22 de agosto de 1975, el Consejo de Ministros presidido por el sangriento dictador aprobó el Decreto Ley Antiterrorista. La ley fue aprobada única y exclusivamente para aplicársela a los militantes de ETA y del FRAP. Aquella Ley Antiterrorista contemplaba la posibilidad de celebrar juicios sumarísimos contra civiles en menos de veinticuatro horas. También permitía prorrogar el plazo de detención en dependencias policiales, pasando de tres a cinco días (obsérvese cómo en la actual “democracia española” la ley en ese aspecto no difiere gran cosa), y con autorización judicial hasta diecinueve.

Al amparo de la citada ley, entre el 28 de agosto y el 19 de septiembre se celebraron cuatro juicios sumarísimos. El fin de los mismo no era otro que el de condenar a muerte a los supuestos responsables de varios atentados producidos contra las FOP. Concretamente, se juzgaron la muerte del Guardia Civil Gregorio Posadas Zurrón, en Azpeitia, el 3 de abril de 1974; la del policía muerto en el transcurso del atraco a una sucursal bancaria en Barcelona, el 30 de julio de 1975 (estas dos acciones fueron atribuidas a ETA); la muerte del teniente de la Guardia Civil Antonio Pose Rodríguez en el madrileño barrio de Carabanchel, el 16 de agosto de 1975, y el atentado contra el policía Lucio Rodríguez, igualmente en Madrid, el 14 de julio del mismo año (la autoría de éstos dos últimos atentados se le atribuyó al FRAP).

Se debe recordar que las únicas pruebas presentadas por la acusación, para condenar a los militantes revolucionarios, fueron las declaraciones que aquellos mismos habían hecho ante la policía y la Guardia Civil bajo salvajes torturas.

En un principio fueron once los condenados a la pena capital, pero el Consejo de Ministros del 26 de septiembre conmutó la pena de muerte a seis de los condenados por la de 30 años de cárcel. Ese mismo día, a las ocho de la tarde, León Herrera y Esteban, ministro de Información y Turismo por aquel entonces, anunció que sería al amanecer del día siguiente, el 27 de septiembre de 1975, cuando se ejecutarían las cinco penas de muerte.

Masivas movilizaciones se sucedieron en todo el Estado español para protestar por las injustas condenas y exigir su abolición. También en Europa el rechazo de las mismas fue muy importante. En Lisboa asaltaron la embajada española; en Estocolmo se celebraron numerosas concentraciones con Olof Palme, primer ministro sueco, a la cabeza; en Oslo, al frente de las manifestaciones se puso el presidente noruego, Uro Kekonen… Incluso el papa Pablo VI solicitó clemencia para los condenados.

Sin embargo, de nada sirvieron las movilizaciones; el corazón del dictador no podía ablandarse. A Juan Paredes Manot “Txiki”,preso en la prisión Modelo de Barcelona, lo fusilaron junto al cementerio de Collserolla, en las afueras de la ciudad. Nacido en Extremadura y crecido en la gipuzkoana localidad de Zarautz, tan sólo contaba con 21 años. Ángel Otaegi, de 33 años y natural de Nuarbe, Gipuzkoa, fue fusilado a las nueve menos veinte de la mañana, en la prisión de Burgos. Los tres militantes del FRAP fueron fusilados en Hoyo de Manzanares, Madrid. José Luís Sánchez Bravo contaba con 22 años y murió a las nueve y media; Ramón García Sanz, con 27, a las nueve y diez, y José Humberto Baena Alonso, de 24, a las diez y cinco.

Francisco Franco murió cincuenta y cuatro días después, pero previamente ya había dejado todo atado y bien atado, Así lo anunció públicamente en 1969: “Cuando, por  ley natural, mi Capitanía llegue a faltar, que inexorablemente tiene que faltar algún día, es aconsejable la decisión que hoy vamos a tomar, que contribuirá, en gran manera, a que todo quede atado y bien atado para el futuro”.

A día de hoy, el Jefe del Estado ya no es Juan Carlos de Borbón, el sucesor formado e impuesto por el mismo Franco. Ahora, con el único mérito de ser su hijo y sin que la ciudadanía tampoco lo haya elegido, es Felipe VI. No le defraudó al sanguinario dictador en todos estos años su obediente alumno. El ahora rey emérito y fugado a Abu Dabi (Emiratos Árabes), ya dejó bien claras sus intenciones desde el principio: “No consiento que se hable mal de Franco en mi presencia”. Y la clase política más influyente de éste país siempre le facilitó su trabajo.

No cabe la menor duda, cuarenta y cinco años después de sus últimos fusilamientos, Franco sigue vivo. Satisfecho de su alumno y de su obra, ahora reside en la “democracia española”.


 


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viernes, 25 de septiembre de 2020

Egaña | Nómadas

Estamos en vísperas de una de las fechas más significativas en el calendario de rebeldía del pueblo vasco y desde el baúl de la memoria Iñaki Egaña nos comparte este texto en su perfil de Facebook:

Nómadas

Iñaki Egaña

Un sábado 27 de setiembre de aquel año declarado Internacional de la Mujer por Naciones Unidas, unos días más tarde de que Papúa Nueva Guinea se independizara de Australia, las oficinas de prensa de las Capitanías Generales tanto de la VI como de la IV Región Militar, difundían la noticia de que Ángel Otaegi y Txiki Paredes habían sido “pasados por las armas” en Burgos y Barcelona.

En 2007, España reconoció el carácter “radicalmente injusto” de la condena de 1975, junto a todas las de la época. Y hace poco más de una semana, el Gobierno hispano ha anunciado que declarará nula la sentencia que llevó al patíbulo a Ángel y a Txiki. Una nulidad simbólica. Otaegi nació hace 78 años. Txiki, en cambio, hace 66. Les hurtaron unos cuantos.

Recordando aquella fecha, en la que en Madrid fueron también ejecutados tres militantes comunistas, Humberto Banea, José Luis Sánchez Bravo y Ramón García Sanz, diversas organizaciones independentistas fijaron un día para conmemorar la memoria de viejos y nuevos combatientes. El Gudari Eguna. Desde entonces, en la “ilegalidad”, a veces en circunstancias de permisibilidad, siempre bajo la vigilancia de jueces, delegados de Gobierno y policías.

No sólo se alargó la silueta de Ángel y de Txiki, sino la de otros hombres y mujeres que recorrieron nuestra tierra antaño y se nos fueron tras una bala traicionera, la picana en un cuartel o en el exilio a tantos kilómetros del fuego del hogar que apenas hubo lugar para la suma. José Mari Azkarraga, Lurgorri, ejecutado tras notificar a los intermediarios que no aceptaba ser canjeado por presos franquistas porque no quería acogerse a los “privilegios” de su profesión, periodista. Manuel Cristóbal Errandonea, que agonizó en un oscuro y lúgubre piso de París antes que ir al hospital para tratarle la apendicitis que padeció, por miedo a ser detenido. Maddi Heguy, arrollada por un tren por la negligencia de un gendarme que bloqueó su coche sobre la vía.

Leonard Cohen cantaba esos objetivos que aún siguen intactos, lejanos y cercanos, en ese horizonte irregular que un día acariciamos con la punta de los dedos y otros apenas divisamos entre la bruma: “Freedom soon will come then we'll come from the shadows” (La libertad pronto llegará, y entonces nosotros saldremos de las sombras).

El PNV celebró su Gudari Eguna en la clandestinidad, conmemorando en el último domingo de mayo de cada año, las gestas de los batallones bajo su disciplina durante la guerra civil y, por extensión, los muertos jeltzales. En los últimos años del franquismo, el Gudari Eguna se abría con una misa de campaña en Kalamua, Sollube y Bizkargi. A la muerte de Franco, la fecha jeltzale fue trasladada de mes y lugar en función de la agenda del Partido (de febrero a noviembre), hasta que la desaparición biológica de los protagonistas de la guerra diluyó la memoria con un último acto en Enkarterri, ya hace cinco años.

ANV, por su parte, recordaba y recuerda todos los años en el hayedo de Albertia, cerca de Legutio, una de las batallas más sangrientas de la guerra, en la que murieron decenas de sus militantes. Desde la década de 1980, el acto se celebra bajo el lema de “Atzoko eta gaurko gudarien omenez”. En 2014, los brotes de roble que había plantado en Aritxulegi, en la memoria de sus milicianos de 1936, junto a otras decenas de retoños de recuerdo más reciente, fueron destrozados por la Guardia Civil.

Suspirar por los muertos de cada trinchera es un acto de humanidad que no siempre se respeta. Benedetti nos recordaba en un conmovedor poema que es “mejor llorar que traicionar” y animaba, en una carta a su hijo, que llorase pero que no olvidase. Y esa es, precisamente, la esencia embrionaria del recuerdo de aquellos hombres y mujeres que ya se fueron y con los que otros hombres y mujeres aún sobre la faz de la tierra, compartieron sueños, ideales y proyectos. Aquellos que retrató otro poeta, Lauaxeta: "Dana emon bear yako maite dan askatasunari".

Ez dugu beldurrik ez dugu lotsarik nor geran, zer geran aitortzeko! Ez gaituk lapurrak ez eta zakurrak kataiaz loturik ibiltzeko!” declinó aquel hombre que a pesar de su tono, de su posición, también fue poeta. Telesforo Monzón, un nombre de otra época, un porte anterior al de su nombre, un empeño tan vigente que aún creo oír su voz aguda entre los ecos de Altabizkar, Lemoatx o Morlans.

Somos nómadas de la vida, acotados en un territorio que nos dio el halo de la supervivencia. Y cuando la edad aprieta, nuestros recuerdos tienen, en ocasiones, más peso que el día a día al que nos obliga nuestra condición. Nómadas a los que la primavera, el verano, otoño o ese invierno que se acerca, nos convierte en hojarasca, en pueblo activado hacia esos sueños libertadores que nos unen a otros hombres y mujeres con los que ni siquiera compartimos generación. Pero de los que heredamos su sonrisa, un gesto singular, una lectura emotiva.

En nuestro cuaderno de bitácora hemos ido marcando con muescas los hitos de nuestro viaje. Algunos con letras gruesas, otros con símbolos más finos. Llenos de colores estacionales, brillantes bajo el sol de la Bardena, amortiguados entre los robles melojos de Izki, hinchados en el reflejo del hierro rojo de Gallarta, sazonados en las marismas de Urdaibai, agrietados en las faldas del Sardekagaina.

Territorios que recogen los ecos que nos precedieron. Que guardan el caudal que es la vida y que acumulamos acarreando una carga repleta de utopías de los que se fueron, de aquellos nómadas cuyo viaje hoy compartimos. Con la responsabilidad de que los acogemos en el trayecto.

Somos esos caminantes que arrastran entre lluvias y sequedades la memoria que hemos ido acumulando por los rincones de nuestra tierra, la evocación de los nuestros, rellenada de nostalgia, pero también colmada de sonrisas cómplices, de amistades eternas que continuarán por la senda que un día allanarán los hijos y los nietos de Aitor y de Amaia. Los hijos y los nietos de Ramuntxo, Maite, Andoni, Belén, Goio, Blanca, Zefe y Maddi. 




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Saludos en Euskera

Miren lo que les traemos desde EiTB con respecto al euskera y su capacidad para incorporarse al habla de los lugares frecuentados por los pescadores vascos en el pasado, merecedor en buena lid de la etiqueta Kurlansky:

Los indígenas de Terranova saludaban en euskera en el Siglo XVI

La influencias del euskera es notable en las costas de Canadá. Cuando los franceses llegaron en el S. XVI a Canadá pensaron que eran los primeros, pero había "más de mil vascos pescando".

Álvaro Arbina nos retrotrae al S. XVI en la sección El armario del tiempo cuando el explorador y navegante francés Jacques Cartier alcanzó las costas de Canadá tras un largo viaje por el océano Atlantico. Se creían los primeros europeos en pisar aquellas remotas tierras. Clavaron una gran cruz y las bautizaron con el nombre de Terra Nova, reclamándolas para la corona francesa. Días después, cuando empezaron a explorar la costa y las numerosas islas de la zona, dibujando mapas detallados, Jacques Cartier anotó en sus cartas algo que nunca había imaginado. Si hoy las leemos encontramos un sorprendente hallazgo: “En aquellas aguas remotas encontré a más de mil vascos pescando bacalao”.

Siempre ha corrido el mito de que los balleneros vascos y otros pescadores procedentes de poblaciones del litoral cantábrico habían viajado a Terranova (Canadá), en torno al año 1375, mucho antes de que lo hiciera Cristóbal Colón. Aunque no existan evidencias historias que lo afirmen, es una posibilidad que no se puede descartar. Lo que está claro es que pescadores vascos dejaron una profunda huella en la zona noroeste de Canadá.

Según la versión más estricta del mito, estos intrépidos pescadores arribaron en Terranova hacia 1375 y decidieron guardar el secreto para evitar compartir con otras flotas los prodigiosos caladeros de la zona. A parte de los diarios de Jacques Cartier y de sus anotaciones sobre esos apacibles pescadores vascos que ya estaban allí cuando arribaron, también hay constancia de que cuando los exploradores franceses entraron en contacto con los indígenas de Terranova, éstos les saludaron con la fórmula «Apezak hobeto!» Es decir: “¡Los curas mejor!”, una frase habitual entonces que los marineros vascos usaban a modo de respuesta si alguien les preguntaba por su salud.

Es una evidencia. No hay dudas respecto a esto. Hay una enorme huella de la lengua vasca en los idiomas de los pobladores de la Isla de Terranova desde el siglo XVI. Lo podemos apreciar en muchos de los nombres actuales de ciudades y otros lugares de Terranova. Tenemos, por ejemplo, la ciudad Port-aux-Basques, que está ya presente en mapas de 1612; Port-au-Choix es una desfiguración de portutxoa «puertecito»; y Ingonachoix (Aingura TXarra) que se traduce como lugar de «mal anclaje».

Su presencia se extendió hasta tal punto durante los siglos XVI Y XVII, que las factorías vascas repartidas por las costas de Terranova, Labrador y el golfo de San Lorenzo llegaron a reunir hasta diez mil personas en algunas temporadas y constituyeron la primera industria en la historia de América del Norte. En 1788 el presidente estadounidense Thomas Jefferson dejó para la Historia una frase que lo deja bastante claro: “Los vascos lo empezaron”. Refiriendo a que estos intrépidos marinos descubrieron al mundo conocido de entonces la técnica de la caza industrial de las ballenas. La colaboración con los nativos mikmaq y beothuk, que trabajaban para los vascos a cambio de pan y sidra, permitió un intercambio cultural que ha sobrevivido parcialmente hasta nuestros días.

Durante aquellos años, la población de las ballenas quedó tan diezmada que casi rozó la extinción. Acabaron salvándose y hoy gozan de una mejor salud como especie. Su fortuna no radicó en la benevolencia humana. Simplemente dejaron de tener una grasa tan valiosa. Se hallaron otros combustibles más eficientes que explotar.



 

 

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