Un blog desde la diáspora y para la diáspora

lunes, 3 de agosto de 2015

Mas Convocará el 27S

Con especial cariño a Iñigo Urkullu compartimos este artículo referente al escenario político catalán y publicado por Naiz:


El president de la Generalitat de Catalunya, Artur Mas, firmará este lunes el decreto de convocatoria de las elecciones del 27 de setiembre, unos comicios que se han planteado como plebiscitarios pero en cuyo decreto no figurará ninguna alusión al proceso soberanista para impedir que sean impugnadas por el Gobierno español.

El propio Mas aseguró ante el Consell Nacional de CDC este jueves que será un decreto «inatacable desde el punto de vista jurídico», pero subrayó que, aunque legalmente serán unas elecciones autonómicas normales, no lo serán desde el prisma político ya que los partidos las habrán convertido en un plebiscito sobre la independencia.

Con la firma del decreto, Mas cumplirá el compromiso adquirido el 14 de enero con ERC y las entidades soberanistas de convocar elecciones el 27 de setiembre, justo un año después de que firmase en el Palau de la Generalitat el decreto de convocatoria de la consulta sobre la autodeterminación, un decreto que fue impugnado y suspendido y que acabó con un 9N alternativo.

La rúbrica de la orden finiquitará las especulaciones sobre si el president iba a cumplir o no su palabra, ya que a lo largo de estos meses la oposición ha puesto en cuestión en varias ocasiones la celebración de las elecciones, e incluso el propio Mas ha amagado alguna vez con no convocarlas si veía que los partidos no las convertían en plebiscitarias.

La firma del presidente de la Generalitat abrirá la cuenta atrás para unas elecciones cuya campaña empezará el 11 de setiembre coincidiendo con la Diada, y que llegan tras una sacudida al tablero político que ha provocado que muchos partidos se presenten con fórmulas nuevas y que ningún cabeza de lista repita respecto al 2012.

Novedades

Así, por primera vez CiU no se presentarán juntos después de que en junio se rompiera la federación, y mientras UDC concurrirá en solitario, CDC lo hará dentro de Junts pel sí, la lista unitaria independentista que también integra a ERC, personalidades independientes –el cabeza de lista es el ex de ICV Raül Romeva– y políticos llegados de escisiones de UDC y PSC.

Otra novedad destacada es la irrupción de Catalunya sí que es pot, la confluencia que –siguiendo el ejemplo de BComú en Barcelona– reúne a Podemos, ICV, EUiA y Equo en una candidatura que encabezará el activista vecinal Lluís Rabell y de la que se caen los colíderes de ICV Joan Herrera y Dolors Camats.

Más allá de Mas y Junqueras –que van de 4 y 5 en Junts pel sí aunque el primero repetirá como presidente si ganan–, el resto de candidaturas también han renovado a sus candidatos respecto a 2012, así que los principales contendientes en estos comicios serán cabeza de lista por primera vez.

Además de Romeva (Junts pel sí), optan a la Presidencia de la Generalitat: Ramon Espadaler (UDC) Miquel Iceta (PSC); Xavier García Albiol (PP); Lluís Rabell (Catalunya sí que es pot); Inés Arrimadas (C's) y Antonio Baños (CUP), que sustituyen respectivamente a Pere Navarro; Alícia Sánchez-Camacho; Joan Herrera; Albert Rivera y David Fernández.





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Salvaje Historial Policíaco en Euskal Herria

Con respecto a recientes acontecimientos en el Caso Cabacas les compartimos esta editorial de Gara:


El historial de la Policía en Euskal Herria es verdaderamente negro, salvaje. Esto no es una opinión, es un hecho. Según el informe de vulneraciones de derechos humanos encargado a un grupo de expertos por el Gobierno de Lakua, durante las últimas cinco décadas 40.000 ciudadanos vascos han sido detenidos, de los cuales 30.000 no fueron posteriormente imputados. Es decir, tres de cada cuatro detenidos en el marco del conflicto vasco lo han sido sin evidencias suficientes para tomar una decisión que afecta de manera drástica a la vida de las personas.

Este dato por sí solo es realmente escandaloso si atendemos a la demografía de este pequeño país. Un porcentaje muy alto de la población se ha visto de un modo u otro afectado por esas razzias. Y es más escandaloso aún si tenemos en cuenta que la mayoría de esos arrestos han sido bajo legislaciones excepcionales, con una merma evidente de los derechos básicos de defensa, lo que ha derivado en graves vulneraciones de derechos.

La tortura es, sin duda, la más bestial de ellas, especialmente porque ha sido empleada de manera sistemática e impune contra un amplio pero identificado sector de la población. Un caso único en Europa.

En diferente medida y grado, con importantes diferencias entre ellas pero bajo el mismo marco ideológico y jurídico, todas las Policías que actúan en Euskal Herria han aplicado esa excepcionalidad. Ese conjunto de decisiones injustificables –insistimos, esto no es una opinión, son datos–, tienen responsables políticos, policiales y judiciales. Se han ganado un triste lugar en ese relato que tanto les preocupa y ocupa.

Todos ellos conforman una tradición policial ajena a lo que debe ser un cuerpo de servicio a la sociedad, destinado a garantizar la seguridad y la libertad de las personas, a defender los derechos de la ciudadanía. La mentalidad «txakurril» es una constante por parte de los mandatarios españoles –y algunos vascos– a la hora de enfrentar los problemas de raíz política en Euskal herria. Una mentalidad enfermiza, represiva y, desde un punto de vista puramente criminológico, muy poco inteligente y profesional. Esto es una opinión, pero una opinión muy compartida en Euskal Herria. Son demasiadas las personas que han sufrido esa política represiva como para que esa idea no sea muy compartida.

De Jorge a Jorge, desfachatez cruel

La desfachatez de esos responsables acrecenta esa opinión negativa sobre las Policías que actúan en tierras vascas. Esta misma semana, el ministro de Interior español, Jorge Fernández Díaz, reivindicaba en Gasteiz la misión de la Guardia Civil en este país. No solo a futuro, ni siquiera solo la Guardia Civil de Intxaurrondo, de Galindo. También reivindicaba la del franquismo. Frente a eso, que el escándalo lo genere el que la festividad de la virgen del cuartel de Tutera lo patrocine un grupo de proxenetas es, cuando menos, surrealista.

Pero este no ha sido el único «Jorge» policiaco que ha marcado la semana informativamente. La Consejería de Seguridad del Ejecutivo de Gasteiz ha tenido vacante durante un año la jefatura de la Ertzaintza a la espera de que Jorge Aldekoa recuperase sus galones. Han guardado el sillón al «nagusi» del operativo en el que murió Iñigo Cabacas, del responsable de que no existan los obligatorios informes sobre el uso de armas de aquella noche, lo que dificulta enormemente determinar quién efectuó el disparo mortal, qué agente fue el homicida. Lo evidente es que aquella noche hubo como mínimo una cadena de errores de la que Aldekoa era el responsable directo. Si ni él ni el PNV son capaces de entender que a ojos de una parte importante de la sociedad a la que debe servir, a ojos de las víctimas de aquella nefasta actuación, ese episodio le inhabilita para este cargo, que no pidan «mesura» cuando lo único que se les pide a ellos es responsabilidad, profesionalidad y empatía.

El nuevo tiempo, la izquierda y la Policía

La relación de la izquierda con la Policía, como cuerpo armado pero también como concepto, ha sido y es tortuosa. Como no podría ser de otra manera, por otro lado, en un mundo básicamente de derechas, en un país básicamente ocupado –que Euskal Herria sigue teniendo el mayor ratio de policía por habitante de Europa es otro hecho–. Pero si el planteamiento de la izquierda no es de resistencia, es de ganar, de poder y política, debe repensar esa relación. Lo necesita para un nuevo tiempo que, en cierta medida, ya está aquí.

Prueba de ello es el enorme reto que tiene María José Beaumont, la consejera de Interior del Gobierno navarro. Los dogmas y los estribillos de poco le van a servir en esa labor, por lo que, además de mirar a los vecinos para ver lo que no hacer, se deberá buscar un modelo policial para avanzar en servicio, seguridad y libertad.






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Los Vasco-Estadounidenses

La adhesión de diferentes personalidades de la sociedad estadounidense a la campaña por la liberación de Arnaldo Otegi no ha pasado desapercibida y desde el portal de el portal La Tribuna del País Vasco traemos a ustedes este artículo acerca de la visión que se tiene en la caverna de la diáspora vasca asentada en los Estados Unidos:


Claudia Martínez Toledo

La presencia vasca en los Estados Unidos ha sido y es muy destacable, en todos los sentidos. Un ejemplo diáfano lo hallamos en Boise, la capital del estado de Idaho. Diversas fuentes afirman que en el área metropolitana de esta ciudad residen alrededor de 20.000 vascos. Incluso su actual alcalde, David H. Bieter, es de ascendencia vasca. La importancia del grupo vasco en Boise es tal que, en zonas próximas al centro de la localidad, existen un sinfín de restaurantes y establecimientos regentados por personas procedentes de esa región española que reciben el nombre de “Basque Block”.

A diferencia del resto de españoles que marcharon a hacer las Américas, los vascos no se han desperdigado a lo largo y ancho de Norteamérica, sino que han confluido y permanecido estables en zonas muy concretas. En 1975, Douglass y Bilbao realizaron una interesante investigación sociológica titulada “Amerikanuak” (“Los americanos”). Como objetivo, buscaban determinar en qué Estados de la Unión residían los inmigrantes vascos así como los norteamericanos de tal ascendencia. Los resultados fueron clarificadores en este sentido y arrojaban como resultado el hecho de que la comunidad vasca se asentaba esencialmente en los Estados del Oeste.

Sin embargo, fue sorprendente constatar que existía, asimismo, una subdivisión interna. Vascofranceses y navarros se habían instalado en los estados de California, Arizona, Nuevo México, Colorado y Wyoming. Por su parte, el grupo vascongado –es decir, los originarios de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya- se localizaba preferentemente en Idaho y Oregón. Tan sólo existía una cierta mezcolanza de las tres comunidades en Utah y Nevada. Al igual que en sus tierras de origen, los vascos no mostraban una unidad en el sentido más amplio del término. La historia volvía a repetirse. Algunos autores explican el hecho en una serie de factores que dificultaron la existencia de los vascos como un grupo diferenciado como, por ejemplo, la implicación de los vascos norteamericanos en la floreciente industria del ganado ovino que exigía la trashumancia en no pocas ocasiones.

A pesar de estas interpretaciones, los vascos que vivían en Estados Unidos no manifestaron ningún interés en generar efectivamente una unidad política e, incluso, social. Simplemente, se dedicaron a trabajar con ahínco, en esforzarse a participar en la vida de sus comunidades e integrarse en una tierra que les ofrecía –a diferencia del País Vasco hasta finales del siglo XIX- oportunidades de prosperidad. Rápidamente, fueron copando responsabilidades y prestigio entre sus nuevos compatriotas.

En España, la derrota del bando republicano en el Frente del Norte en la Guerra Civil Española (1936-1939) provocó el exilió de vascos que habían apoyado –en mayor o menor grado- a la coalición frentepopulista. Si bien eligieron como nuevos lugares de acogida Francia e Iberoamérica, muchos de ellos marcharon a Estados Unidos, más concretamente a las zonas con eminente presencia vasca como las ya mencionadas. Precisamente, es en este contexto histórico cuando se inician las primeras maniobras por generar una unidad –inexistente, como acabamos de analizar- entre los vascos en los Estados Unidos.

Muchos de los vascos exiliados provenían de organizaciones políticas de marcado carácter nacionalista y vieron en estas nuevas tierras de libertad y acogida la ocasión de realizar proselitismo con vistas a generar grupos de presión que forzaran al gobierno federal a cambiar su política con respecto a España y al presunto problema vasco.






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Pacto Contra Natura

El PNV sabe muy bien, dado el historial del PSOE, que pactar con los sociatas es pactar con quienes se oponen a aceptar que siquiera existe algo llamado de Euskal Herria.

El cálculo entonces no beneficia en nada al pueblo vasco, pero por lo menos desenmascara a un PNV que apuesta por el colaboracionismo ante la insistencia por parte de Madrid de negar la autodeterminación de sus colonias europeas.

De lo espurio de dicho pacto nos habla este artículo en Naiz:


El parlamentario de EH Bildu y secretario general de EA, Pello Urizar, ha acusado al PNV de actuar como «contención al independentismo», un objetivo que, a su juicio, está detrás del acuerdo suscrito con el PSE. Además, ha destacado que será la militancia jeltzale la que empujará a su partido hacia la vía soberanista porque «Madrid, antes o después, defraudará».

En una entrevista concedida a Europa Press, Urizar ha afirmado que espera que los catalanes en las elecciones del próximo 27 de setiembre opten por la independencia y ha destacado que la sociedad vasca «tiene que hacer su propio recorrido».

«Y algunas formaciones estamos dispuestas a ayudar o a ser parte de ese recorrido, sin buscar protagonismos innecesarios, pero sabiendo que nos toca un papel. Otras formaciones que se autodenominan abertzales o que dicen que uno de sus objetivos es la independencia de Euskal Herria están ahora mismo en una fase contraria», ha aseverado.

De esta forma, se ha referido al PNV que, a su juicio, «está claramente en una fase de contención del independentismo». «Y el acuerdo con PSE tiene ese objetivo de contener al independentismo y trasladar que, con acuerdos puntuales con Madrid, se puede conseguir más, lo suficiente», ha apuntado.

Por ello, ha indicado que a EH Bildu le va a «tocar trabajar en sentido contrario, sabedora de que, al final, la ultima palabra la tendrá la ciudadanía vasca» y que tiene que trabajar para conseguirlo.

Además, ha afirmado que el objetivo de «atraer al PNV al área soberanista no le toca» a EH Bildu, sino a la propia militancia y bases de la formación jeltzale, que «serán las que decidan a dónde tiene que ir».

«Nosotros sí creemos que parte de esa base social del PNV es soberanista», ha indicado, para señalar que la dirección del partido, sin embargo, «está promoviendo ahora otras vías, otros acuerdos». «No sé si es el típico movimiento pendular del PNV y estamos, de nuevo, en una nueva etapa ‘Ardanza bis’, que es lo que parece que buscan Andoni Ortuzar e Iñigo Urkullu», ha añadido.

No obstante, cree que serán las bases de la formación jeltzale las que deban «iniciar, antes o después, ese proceso soberanista». «Y eso llegará porque, si algo nos enseña la historia, es que Madrid defraudará y no cumplirá lo que pacta. Nosotros podemos recordar que todavía tenemos el Estatuto de autonomía sin completar», ha dicho.

En su opinión, este episodio se repetirá en el futuro «porque todavía hay una visión centralista de lo que tiene que ser España». «Más allá de las palabras y más allá de los acuerdos que se puedan dar, antes o después Madrid defraudará y, entonces, vamos a tener que buscar la única alternativa que tenemos, que es iniciar un proceso propio y llevarlo hasta el final como están haciendo los catalanes», ha manifestado.

«El pueblo catalán tiene más que ganar que perder con este proceso porque la alternativa es que, poco a poco o mucho a mucho, dependiendo de quién esté en Madrid, se vaya cercenando los derechos que, como pueblo y como ciudadanía tenemos, incluso aquellos que están pactados y acordados», ha señalado.

Ponencia de autogobierno

Pello Urizar se ha mostrado convencido, además, de que «durante la siguiente fase de la ponencia de autogobierno» del Parlamento de Gasteiz, que arrancará a partir del próximo mes de setiembre, se verá «cómo se van a ir aproximando las posiciones del PNV y del PSE».

No obstante, cree que no habrá «nada concluyente» al respecto hasta que haya «una fotografía clara de lo que van a deparar las próximas elecciones generales». «Hasta entonces, cada uno puede lanzar sus propios mensajes para reforzar a su propio electorado y a su propias bases, pero no veo al PNV incómodo dentro de un Estado federal, mientras, de alguna manera, se satisfagan esas peticiones de reconocimiento del hecho diferencial», ha indicado.

Urizar ha mostrado sus «dudas» sobre la posibilidad de que surja un nuevo estatus de esa ponencia en esta legislatura y ha subrayado que, en todo caso, el lehendakari, Iñigo Urkullu, ya ha dado «pistas» de lo que pretende del acuerdo parlamentario que busca, como son«el reconocimiento del hecho diferencial vasco y el derecho a la consulta como herramienta, pero sin posibilidad de desarrollar luego esa decisión tomada en esa consulta». «No es el derecho a decidir y el matiz es importante. Desde luego, a mí me parece insuficiente», ha manifestado.






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domingo, 2 de agosto de 2015

Egaña | Listas Negras

Desde las páginas de Gara traemos a ustedes este indispensable texto de la pluma de Iñaki Egaña;


Iñaki Egaña | Historiador

María José Beaumont fue elegida para el cargo de Seguridad y Justicia en el nuevo Gobierno de Navarra, después de las elecciones recientes que supusieron la caída del régimen surgido de la Transición. Su nombramiento activó de inmediato los resortes de los ordenadores de la Seguridad, esta vez española. Beaumont estaba en una lista de potenciales enemigos del Estado, por ejercer la abogacía en favor de colectivos y personas contra aquel proyecto delirante que fue el embalse de Itoiz.

La campaña contra su designación comenzó por las altas esferas. El omnipresente Jorge Fernández, que otorgó recientemente a «Nuestra Señora María Santísima del Amor» la medalla al mérito policial, fue el primero en avisar de los cuernos y el rabo de la abogada. Lucifer. Su séquito hizo el resto.

Beaumont forma parte de un Gobierno elegido en las urnas. Si la abogada hubiera sido elegida para una empresa privada u otra dependiente de alguna institución, la campaña en su contra hubiera alcanzado su objetivo. Las llamadas listas negras están, precisamente, para ejercer. En favor del principal lobby peninsular, el de la unidad del Estado.

Ejemplos hay a patadas. Me viene a la cabeza el del portero Eñaut Zubikarai, cedido en 2011 por su hoy exequipo, la Real Sociedad, al Hércules de Alicante. El hecho de que en esa época su padre fuera uno de los presos políticos vascos dispersos por España, activó una campaña en su contra. El superordenador Clara, antes Berta, o alguna de las 161 bases de datos que acumula el Ministerio del Interior, elevaron la alarma. Finalmente el Hércules rescindió la cesión de Zubikarai.

Recuerdo también aquella terrorífica lista de febrero de 1981, cuando un golpe de Estado controlado dejó en evidencia la existencia de las llamadas «listas de sangre» que iban a repetir las de Pinochet en el putsch contra Allende. Detenciones en campos de fútbol y plazas de toros españolas, clasificación de los prisioneros, y fusilamiento de cientos de personas. La «lista de sangre» de los vascos que hubieran sido afectados fue publicada en 1982. Una repetición, asimismo, de las de 1936, cuando 5.500 vascos fueron ejecutados por pelotones de voluntarios y guardias civiles, después de que sus nombres fueran señalados en inscripciones realizadas en despachos militares y civiles.

La existencia de listas negras tanto en el Estado español, como en el francés, en las que los vascos tenemos un rango de excepción, es evidente. En algún momento de nuestras vidas nos ha afectado, y hemos sido testigos en primera persona. No me refiero a cuestiones que, a pesar de su anormalidad, como el cambio climático o la vigencia de la sangre azul monárquica, aceptamos sin más. Me refiero a otras menos visibles que afectan a puestos de trabajo, visibilidad mediática, carrera profesional, etc. Esa lista interminable de vulneraciones de derechos humanos que acopiamos en las últimas décadas. Que siguen vigentes. Y que afectan, en su mayoría, a decenas de miles de hombres y mujeres de nuestro país que, en un momento u otro, se destacaron por su implicación en el proyecto emancipador de la izquierda abertzale.

Hace bien poco, y supongo que el caso habrá afectado a más de uno, un preso vasco salía de una cárcel francesa. Fue puesto en ese aeropuerto de Madrid que recibe el nombre del presidente hispano que lideró la denostada Transición, la que concluyó fijando los límites de la democracia con el golpe de Estado citado.

Mientras estuvo en prisión, la compañera del preso tenía abierta una cuenta en Deutsche Bank que opera en España a través de las sucursales de Correos. Una situación habitual, para que la familia enviara mensualmente un giro postal a la prisión con el que poder hacer frente a los gastos del internamiento. Hasta ese punto unas circunstancias normalizadas.

Sin embargo, a las pocas semanas de recobrar la libertad el entonces ex preso y su compañera normalizaron la cuenta poniéndola a nombre de ambos sin problemas. La sorpresa llegaría a los meses cuando recibió una carta de la dirección del Deutsche Bank en la que se le indicaba que, más o menos, era considerada persona non-grata como cliente, y que se le citaba para cancelar cuanto antes la cuenta de la que era titular en la entidad. Antzarrak ferratzera, es decir que se fuera a freír espárragos, en dicho castizo. Una evidencia más de cómo funcionan las listas negras.

En mi caso, y lo hago para no tirar la piedra y esconder la mano, la tradición de escribir en este medio, GARA, y anteriormente en “Egin”, ha supuesto que tenga constancia personal de ser uno de los miles de vascos que completa las listas negras. Desde medios hispanos progres, entre ellos aquel ya desaparecido en papel que se llamaba “Público”, hasta los locales subvencionados con la aportación de las arcas públicas.

Especialmente notoria fue, siguiendo con mi experiencia, la etapa en que Patxi López ejerció de lehendakari en la CAV. En cierta ocasión fui avisado in extremis para dar mi opinión sobre un acontecimiento conmemorativo de la II Guerra mundial, al fallar el titular para comentar la noticia. Era el informativo de la radio pública vasca. El técnico fue explícito: «eres quien eres y antes de entrar en antena necesito el visto bueno de mi jefe». Por una vez lo tuvo. Al parecer, la guerra mundial estaba lejos de las coordenadas conflictivas donde el pensamiento debía ser único.

Hace también poco, y vuelvo a la universalidad vasca, los llamados Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado no tuvieron reparo en admitir que barajaban una lista negra de 40.000 vascos que, a pesar de no haber sido procesados la mayoría jamás, no deberían tener derechos civiles. En los años anteriores, cualquiera de esos 40.000 era suficiente para «contaminar» listas electorales. ¡Qué pensar si esa lista fuera trasladada a la esfera privada! El Supremo español dijo que «no hay que confundir lo subjetivo con lo objetivo». Pero no para enmendar la circulación de la lista sino para rotundamente señalar que la misma era un «dato objetivo».

En Ipar Euskal Herria, la disidencia también ha colmado listados. Tenemos constancia de uno bien amplio, hecho público en 1988, cuando algunas prácticas poco ortodoxas de la PAF de Hendaia saltaron a los medios. De hecho, desde 1990 la PAF (Policía de Aire y Fronteras) fue descabalgada de la llamada «lucha antiterrorista».

En su defensa, la PAF convocó a una rueda de prensa y ofreció detalles reveladores. Los datos permitieron conocer la existencia de dos ficheros controlados aparentemente por la CNIL (Comisión Nacional Informática y de Libertades), un órgano administrativo que regulaba la situación de los ciudadanos franceses. Desde mayo de 1968, la prensa se había hecho eco de un programa llamado Safari en el que estarían «fichados» quienes supusieran amenaza para el Estado. Pero en esta ocasión, el informe permitió conocer que la PAF tenía su propio fichero de «terroristas vascos». En esa lista negra aparecían 7.656 ciudadanos vascos. Una cifra extraordinaria ya que, a modo de ejemplo, los votantes abertzales en las últimas legislativas francesas habían sido 6.756.

De esa lista, el informe de la PAF puntualizaba que 1.848 eran simpatizantes de ETA, 1.223 de Iparretarrak, 37 de ETApm y 27 de los CCAA. Lo más sorprendente de estos datos residía en que de los «simpatizantes» de ETA, 1.452 eran «miembros legales de ETA residentes en España». Un eufemismo, sin duda, para ocultar que, en realidad, se trataba de ciudadanos de Hego Euskal Herria que habitualmente cruzaban la muga.

Si en 1981 en Madrid y en 1988 en Hendaia, las listas negras se confeccionaban a mano, ¿qué dimensión habrán adquirido en 2015, cuando la vida social y política está informatizada hasta límites insospechados?







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Pregunta Candente



¿Por qué fueron deportados los ciudadanos vascos?

Víctor García Zapata
El 27 de julio de este año fueron detenidos en el aeropuerto de la Ciudad de México los ciudadanos vascos Asier Altuna, representante para América Latina de Sortu; y Floren Aioz, presidente de la Fundación Iratzar. Después de estar retenidos y ser interrogados por varias horas, fueron deportados al Estado Español en vuelos diferentes. Si bien ambos están ahora en casa y con los suyos, el episodio es grave y, por muchas razones, no debiera pasar desapercibido. Dado que las autoridades no cumplieron con el protocolo de notificar por escrito a los afectados sobre los motivos para impedirles entrar al país, hemos de suponer que se trata de algún arreglo entre los gobiernos de México y España. Si este fuera el caso, se repite la sujeción del gobierno de nuestro país a intereses ajenos y conservadores, al grado extremo de definir de manera discrecional quién entra y quién no a territorio nacional.

Difícil pensar que Altuna y Aoiz hayan violado alguna ley. Forman parte de instituciones cuya participación política está reconocida constitucionalmente en España, juegan en coaliciones de gobierno en Navarra y en País Vasco, y tienen representación en redes internacionales de partidos con registro. Se trata, sea como sea, de un evento de represión política probablemente solicitado allá y cumplimentado acá.

Tras la firma de la declaración de Aiete en 2011 (hoja de ruta para la paz firmada por actores gubernamentales, políticos, sociales y empresariales del País vasco), el anuncio de ETA de cese definitivo al fuego, y en tiempos en los que las izquierdas han normalizado su participación electoral mediante la coalición Bildu, lo lógico sería pensar que todos los actores involucrados abren caminos y facilitan procesos para fortalecer la vía político–institucional de solución del conflicto. Sin embargo, trabas como la interpuesta por el gobierno mexicano, que se suma a la dispersión de los presos (prisiones alejadas de sus lugares de origen) o a la prisión e inhabilitación del dirigente Arnaldo Otegi, no hacen sino restar velocidad a un camino de construcción de paz que, de cualquier manera, ya ha sido decidido de manera irreversible por una de las partes.

La solidaridad desde México pasa por exigir explicaciones al gobierno mexicano sobre este caso y los que se presenten, pero también por exigir retomar aquellas printernacionalistas que facilite ácticas de relación con el mundo basadas en la solidaridad, en la soberanía y en la disposición a recibir a los exiliados. Habría que preguntarnos, por ejemplo, de qué manera exigimos modificar o derogar el artículo 33 constitucional. Resulta arcaico, como muchas cosas en nuestra política, que extranjeros residentes o visitantes no puedan emitir opinión o intercambiar puntos de vista sobre política mexicana. Desde supuestas posiciones de izquierda se ha caído en la contradicción de pretender limitar el derecho a opinar a extranjeros conservadores. Actitudes como esas restan fuerzas para construir escenarios libertarios donde cada quien pueda expresar su opinión y sumar su posición a quien convenga. Al final son las posiciones de izquierda las que suelen ver castigadas sus solidaridades.

Desde los movimientos sociales y las organizaciones de izquierda habría que repensar cómo es que retomamos los impulsos internacionalistas que facilite construir circuitos de solidaridad y contrastar las arduas discusiones internas con lo que sucede en otros países. Grave es para un país en lucha permanente por su democracia, anclarse en discusiones domésticas. Desde la sociedad tiene que restituirse el espacio de encuentro con América Latina que el gobierno ha perdido. Hay que mirar y acompañar los conflictos internacionales y geopolíticos sin dejarnos llevar por los estigmas creados por las grandes potencias. Entenderlos y procesarlos no solo es un deber moral sino un factor de enriquecimiento para reconstruirnos como nación.

Con respecto al País Vasco, algunos son los esfuerzos realizados por organizaciones mexicanas. En 2013, la Fundación para la Democracia y Serapaz organizaron el Encuentro Latinoamericano de Solidaridad con el Proceso de Paz del País Vasco, para ratificar el apoyo internacional a la Declaración de Aiete, sumando sus firmas Piedad Córdoba, de Colombia; Lucia Topolansky, de Uruguay; Adolfo Pérez Esquivel, de Argentina; Rodrigo Borja, de Ecuador; y Cuauhtémoc Cárdenas, de México, entre otras personalidades políticas del continente. Con amplia repercusión en Euskadi, se considera que dicho encuentro relanzó los impulsos internacionales por la paz.

En el campo internacional, está en marcha la campaña global por la libertad de Arnaldo Otegi, dirigente emblemático de Batasuna y secretario general de Sortu. Otegi permanece preso por una estrategia que parece estar montada para prohibirle participar electoralmente. (información sobre la campaña: http://bit.ly/1KBEetd)

En fin. Muchas cosas habrá que decir al respecto y varias más que seguir haciendo. Quizás lo más importante por ahora sea exigir explicación al gobierno mexicano en el caso de Altuna y Aoiz. También, por lo pronto, vencer todos los escozores remanentes con respecto al conflicto vasco, para impulsar desde diversas trincheras la libertad de los presos y el proceso de paz según lo establecido en Aiete.




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sábado, 1 de agosto de 2015

El Títere Mexicano de Rajoy

El gobierno del colaboracionista mexicano Enrique Peña no permitió la entrada al país a dos representantes de la izquierda abertzale que acudían la Ciudad de México para asistir a las actividades del Foro de Sao Paulo.

Ahora nos enteramos que tampoco se le permitió la entrada a la boliviana Leonilda Zurita. El hecho nos llama la atención porque paradójicamente, el apellido de Leonilda es vasco.

Les compartimos pues este artículo de Naiz que relata las reacciones que ha habido ante la actitud del régimen peñanietista que se ha negado a permitir la entrada al país a luchadores sociales de distintos rincones del planeta:


Representantes políticos y de la sociedad civil han mostrado su rechazo a la deportación de los miembros de Sortu Floren Aoiz y Asier Altuna a principios de semana y previo a su participación en un encuentro del Foro de Sao Paulo en la Ciudad de México.

El senador del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Luis Sánchez, ha exhortado a los parlamentarios mexicanos a exigir explicaciones al Gobierno Federal por la deportación este lunes de Floren Aoiz y Asier Altuna, ambos integrantes de Sortu, según detalla en un comunicado.

Asimismo, Sánchez ha denunciado la negativa a otorgarle la visa a Leonilda Zurita, secretaria de Relaciones Internacionales del Movimiento al Socialismo (MAS) de Bolivia, que también iba a participar en el Foro de Sao Paulo de la Ciudad de México.

Durante la inauguración del IV Encuentro Parlamentario del XXI Encuentro del Foro de Sao Paulo, una reunión de partidos y organizaciones de izquierda que se celebra del 29 de julio al 1 de agosto en la capital de México, el senador ha mostrado su extrañeza, desconcierto y condena por unos hechos que calificó de «lamentables».

Desde la tribuna del foro, que tiene como sede el Senado de México, Sánchez ha denunciado que no ha habido explicación alguna del Gobierno mexicano del porqué de estas acciones.

Ha señalado que Altuna y Aoiz «se han caracterizados por ser impulsores de la Hoja de Ruta de Paz en el País Vasco».

El senador ha conminado a sus compañeros legisladores mexicanos a firmar el documento dirigido al Ejecutivo en el que se les solicitan explicaciones por estas ausencias.

De la misma manera, Fundación para la Democracia ha denunciado también que la deportación «se realizó sin entregar información oportuna y por escrito» de parte del Gobierno mexicano.

«Creemos que actos de este tipo refuerzan la falta de libertad y democracia que ha mermado la política internacional de México. Este tipo de deportaciones selectivas, en el marco de un encuentro de política internacional, sólo profundizan la imagen autoritaria del actual Gobierno», han señalado en un comunicado.

Sortu calificó el suceso de «grave ataque» y acusaron al Gobierno mexicano de no dar explicaciones ni argumentos oficiales. Destacaron también los lazos entre el presidente mexicano, Enrique Peña Nieto, y la estrategia represiva del Ejecutivo de Mariano Rajoy.






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'Artzainak Gogoan'

Iñigo Urkullu se encuentra en territorio estadounidense por motivo de la celebración del Jaialdi 2015 en Boise - Idaho -, la capital de la diáspora vasca estadounidense.

En ese contexto, desde El Mundo traemos a ustedes este artículo:


El programa 'Artzainak gogoan' persigue investigar la procedencia de estos pastores

El Gobierno vasco tratará de localizar en Euskadi a los descendientes de 64 pastores vascos que murieron en Boise, (Idaho, Estados Unidos) y están enterrados en tumbas sin identificar en el cementerio de Morris Hill.

El lehendakari, Iñigo Urkullu, que estos días visita Boise con motivo del "Jaialdi-Festival Internacional de la Cultura Vasca", ha visitado este cementerio, donde ha presentado el programa "Artzainak gogoan" (pastores en el recuerdo), que persigue investigar la procedencia de estos pastores para localizar a sus familias.

El proyecto llega tras la investigación desarrollada durante tres años por Liz Hardesty, que junto a un grupo de voluntarios, ha localizado en el cementerio de Morris Hill más de 120 tumbas sin nombre, de las cuales 64 son de pastores vascos.

Se trata de personas que llegaron a la ciudad entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX. Murieron solos y sus familias no tuvieron posibilidad de saber nunca más de ellos ni de las circunstancias de sus muertes.

Ahora, el Gobierno vasco quiere identificar a estos pastores, determinar su procedencia exacta y enviar los datos a los municipios vascos en los que nacieron para tratar así de localizar a sus descendientes.

El lehendakari ha explicado que el programa "Artzainak gogoan" pretende que las familias de estos pastores "lleguen a conocer su historia, sepan que sus ancestros yacen en este cementerio y puedan rendirles tributo".

Ha reconocido que "no será una tarea fácil" porque será necesario "cotejar la lista de vascos enterrados en Morris Hill con la lista de registro de entradas en la Isla de Ellis de Nueva York" la que fuera la puerta de entrada de los inmigrantes a los Estados Unidos.

Por otra parte, Urkullu ha aprovechado si estancia en Boise para visitar la ikastola de la ciudad, impulsada por un grupo de voluntarios, inaugurada en octubre de 1998 y respaldada económicamente por el Gobierno vasco.







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La Defensa de la Ikurriña

Las actitudes tardo colonialistas asumidas por Madrid en Hegoalde han llevado a que localidades vascas se declaren en rebeldía.

Aquí un recuento en Público de parte de nuestro amigo Danilo Albin:


La Delegación de Gobierno tramita denuncias contra el 63% de los municipios de Euskadi. “Quieren hacer sentir español a quien no lo es”, argumentan los alcaldes rebeldes.

Danilo Albin

Vence, pero no convence. A esta hora, la bandera española ondea por imposición legal en muchos ayuntamientos que, en realidad, no quieren verla ni en pintura. Aquellos que se niegan a colocarla están en la mira del Delegado del Gobierno, Carlos Urquijo, quien a día de hoy mantiene 158 expedientes contra los consistorios díscolos. Los últimos en ser obligados por el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) a izar la rojigualda en sus balcones han sido los alcaldes de Arratzu –municipio rural de 250 habitantes- y Bermeo, una localidad pesquera de la costa vizcaína.

A través de estas sentencias, el TSJPV daba la razón por enésima vez a Urquijo, convertido en el máximo observador de balcones municipales de Euskadi. Tanto la alcaldesa bermeana, Idurre Bideguren (EH Bildu) como el alcalde de Arratzu, Josu Sabin Olano (PNV), han preferido no hacer declaraciones sobre este espinoso asunto, que cada día afecta a más responsables municipales vascos. Según datos proporcionados a Público por la Delegación de Gobierno, el territorio más conflictivo es Bizkaia, donde actualmente hay 75 expedientes abiertos contra igual número de ayuntamientos. Le sigue Gipuzkoa, con 54, mientras que en el territorio de Araba se contabilizan 29 denuncias aún en trámite en los tribunales.

El ayuntamiento guipuzcoano de Oñati forma parte de este listado. Si bien en este preciso momento hay una bandera española en la fachada del consistorio, Urquijo entiende que no dispone de las medidas apropiadas, por lo que el asunto aún discurre en los juzgados. “Es una bandera de tamaño normal”, defiende el alcalde de Oñati, Mikel Biain (EH Bildu), quien en mayo de este año ha sido reelegido por la mayoría de sus vecinos. Entonces, las urnas volvieron a reflejar que se trata de un pueblo de claro dominio abertzale: aquí sólo hay concejales de EH Bildu –primera fuerza, con 10 ediles- y del PNV –en segundo lugar, con siete representantes-. El PP y el PSE apenas consiguieron 214 y 86 votos respectivamente, por lo que quedaron fuera de la institución.

“Se nos hace muy duro que en nuestra fachada ondee la bandera de un estado que, históricamente, ha vulnerado los derechos de nuestro pueblo. Preferimos no poner ningún símbolo antes de tener la española”, resume Biain a Público. Su compañero de partido y alcalde de Hernani –un pueblo guipuzcoano de histórica mayoría abertzale-, Luix Intxauspe, es otro de los responsables municipales que mantiene la enseña por “imperativo legal”. Si la bandera del reino ondea en este balcón es porque el delegado del Gobierno, siempre mediante la vía de la denuncia, obligó a colocarla. “Se trata de una imposición”, denuncia el alcalde.

Para tratar de contrarrestar el 'efecto rojigualdo', la corporación de Hernani situó un enorme mástil con una no menos enorme ikurriña en el medio de la plaza, justo frente al ayuntamiento. “Ese es nuestro símbolo identitario nacional”, dice un orgulloso Intxauspe. La misma escena –ikurriña en plaza contra rojigualda en ayuntamiento- se repite en varios municipios vascos de mayoría abertzale. Es el caso de Mungia (Bizkaia), donde en febrero pasado su hasta entonces alcaldesa, Izaskun Uriagereka (PNV), optó por renunciar antes de tener que colocar el máximo símbolo español fuera del ayuntamiento, tal como había sido ordenado –tras un largo proceso judicial- por el Tribunal Constitucional.

Actualmente, cuatro pequeñas banderas –la mungiarra, la ikurriña, la española y la vizcaína- están situadas en el costado izquierdo del balcón. “El problema no es dónde se colocan, ni el tamaño. Aquí tuvimos la voluntad de mantener una balconada limpia de banderas, renunciando incluso a que la ikurriña ondease, porque somos conscientes de que hay un conflicto pendiente de resolver, y no es en el marco de los ayuntamientos donde corresponde solucionarlo”, recuerda Uriagereka a Público.

Ya alejada de la política activa –“hoy sólo soy una militante de base del PNV”, afirma-, la ex alcaldesa de Mungia califica como “lamentable” que aún hoy “se imponga una bandera por la fuerza y a golpe de sentencia”. “Imponiendo una bandera nadie se siente más español, sino más bien todo lo contrario. Lo que ocurre es que quieren hacer sentir español a quien no lo es”, sostiene. A su criterio, este conflictivo asunto “debería formar parte de la agenda de los políticos”.

Cuando se produjo su renuncia, la dirección del PNV mostró su “comprensión” hacia Uriagereka y advirtió sobre la “imposición” que representaba la bandera amarilla y roja para muchas instituciones vascas. En declaraciones a Público, el senador e histórico dirigente nacionalista Iñaki Anasagasti añade que los cargos públicos peneuvistas se ven obligados a “cumplir la ley a regañadientes”. “Esa fue la bandera de la dictadura durante cuarenta años, por lo que su recuerdo no es grato”, subraya Anasagasti. En ese contexto, el veterano político no duda en definir a Urquijo como “un obseso de trivialidades”. “No se preocupa de cosas sustanciales, como el desarrollo autonómico. En vez de un Delegado del Gobierno, parece un Jefe de Policía”, ironiza.

“Odio independentista”

Quienes sí aplauden las actuaciones de Urquijo son los integrantes de España Generosa, una asociación que defiende a ultranza la “españolidad” del País Vasco y Catalunya. El pasado sábado, miembros de esta organización trataron de desplegar una bandera española de 50 metros en Donostia, a modo de protesta contra aquellos ayuntamientos vascos que incumplen la Ley de Símbolos. Lo hicieron a medias, rodeados por un dispositivo de la Ertzaintza y frente a una concentración de independentistas que denunciaban este acto de “provocación”.

“Es triste no poder sacar la bandera de tu país en tu propio territorio”, señala a Público Santiago Ribas, presidente de España Generosa. El pasado sábado, él y sus compinches tuvieron que abandonar el Paseo de la Concha a bordo de las patrullas policiales. “El odio independentista está muy arraigado”, reflexiona. Aún así, al día siguiente consiguieron su objetivo: según revela el propio Ribas, consiguieron desplegar los 50 metros de rojigualda en la playa de Donostia. Foto para la web, video para Youtube y otra vez a la autopista: según reconoce el propio Ribas, todos los participantes en esta acción –unas cinco personas- venían de “diferentes partes de España”.






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La Chulería Jeltzale en el Caso Cabacas

Les presentamos este texto que denuncia soez y contumaz decisión por parte del PNV de continuar premiando al responsable directo de la muerte de Iñigo Cabacas, lo cual constituye de hecho un acto de colaboracionismo con los mismos sociatas españolistas que en el pasado desplegaran a los GAL.

Aquí lo tienen:


Igor Meltxor | Escritor y analista político

Han pasado ya más de tres años desde la muerte de Iñigo Cabacas. Tres años de dolor, incomprensión, injusticia y humillación. Y digo bien humillación, porque humillados se sienten los familiares y amigos del joven Iñigo al ver cómo está actuando tanto el PNV y PSE como la Consejería de Interior en el caso de su hijo. Decía Gandhi: «Siempre ha sido un misterio para mí cómo puede haber hombres que se sientan honrados con la humillación de sus semejantes». Y es que en este caso se va más allá, y se honra con ascensos y reconocimientos policiales a miembros de la Ertzaintza con responsabilidad directa en la muerte de Cabacas. Honrar a unos para humillación de otros. ¡Qué bonito! Y mientras tanto, una familia que no entiende el porqué de este escarnio público.

Han tenido que sufrir el ninguneo y la indiferencia del presidente del club de fútbol su hijo seguía con pasión, y que solo tuvo la deferencia de ponerse en contacto con ellos tras denunciar la familia el comportamiento de este en un medio de comunicación. Por no hablar de la retirada de placa en el exterior de San Mamés en memoria de Iñigo. Han sufrido la cobardía altanera del exconsejero de Interior Rodolfo Ares, o la falta de sensibilidad del actual director de la Ertzaintza, Gervasio Gabirondo, quien afirmara que la muerte de Iñigo había sido «un accidente», o que no era partidario de eliminar las pelotas de goma. Para recordar también aquellas imágenes en el Parlamento de Gasteiz, donde tras una comparecencia de los padres de Cabacas, y en el transcurso de una discusión con el jeltzale Joseba Egibar, otro parlamentario del PNV daba órdenes a una Cámara de ETB para que no grabara el incidente. Les dispensan el trato de victimas de segunda y pretenden además que no alcen demasiado la voz no vaya a ser que molesten. Indignante. Si hablamos de imágenes, otros que no debemos olvidar es la de familiares y amigos de Iñigo golpeados por ertzainas a las puertas de los juzgados de Bilbo, mientras eran grabados con cámaras por los policías.

Vivimos tiempos donde se habla mucho de relato, de memoria, de vícitimas… y donde escuchamos con insistencia el reconocimiento del daño causado a una parte de la sociedad vasca y a un sector en concreto. ¿Quién le ha pedido cuentas al ertzaina que ordenó «entrar con todo» el día de la muerte de Iñigo? Nadie. Cinismo e hipocresía. Decía Moliere que «la hipocresía es el colmo de todas las maldades». En el caso Cabacas, es un hecho. Politicos que se tapan los ojos, la nariz y la boca, para ocultar sus vergüenzas, mientras lucen sus carnets de demócratas que no hace sino dejar al descubierto su mezquindad. Muchos de esos políticos y ertzainas jamás podrán mirar a sus ojos a los familiares y amigos de Iñigo. Jamás podrán tener una mirada limpia frente a ellos, porque en el fondo, muy en el fondo, saben que su actitud no sería la misma si de un familiar suyo se tratara. Decía el escritor francés anteriormente citado que «aquellos cuya conducta se presta más al escarnio son siempre los primeros en hablar de los demás». Y así es, los mismos que piden responsabilidades del pasado, condenas… Los mismos que miran para otro lado con Iñigo.

Ertzainas que ascienden o vuelven a sus puestos, consejeros que se van de rositas y, para colmo, se le da un sitio de honor como miembro del Instituto de la Memoria, Convivencia y Derechos Humanos en el Parlamento de Gasteiz. Esto, aparte de indignante, resulta grotesco. Y mientras tanto, un fiscal que parece tomarse con calma este caso, actúa con mayor celeridad cuando se trata de juzgar declaraciones de políticos independentistas, mientras calla, por ejemplo, cuando el expresidente de Kutxabank aclara que «no acostumbro a dejar heridos». Distintas varas de medir. Le faltó tiempo para investigar la elección de la alcaldesa de Andoain, gracias al voto de un concejal independiente. Diría el señor Calparsoro: «Igual me he equivocado con lo de Andoain, pero pensé en los concejales asesinados y merece investigarse». Dejo a la valoración del lector cualquier tipo de comentario al respecto.

En este relato, digno del esperpento de Valle Inclán, nos encontramos con que el Departamento de Seguridad nombra a Jorge Aldekoa como jefe de la Ertzaintza. Aldekoa ya fue elegido para el cargo en noviembre de 2013, lo que generó cierta contestación porque él era el máximo mando de la Comisaría de Bilbo la noche del operativo que mató de un pelotazo a Iñigo Cabacas. En julio del año pasado, el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco le quitó el cargo de intendente al aceptar el recurso de otro compañero que había quedado por delante de él en el proceso selectivo. Semanas después Aldekoa dejó el cargo, volvió a optar al curso de ascenso y ahora que lo ha logrado el Gobierno de Lakua le devuelve al puesto de jefe de la Ertzaintza, que había quedado vacante esperándole. Una más, a la lista de despropósitos en este caso.

Jorge Aldekoa, ‘nagusi’ de la Comisaría de Bilbo cuando mataron a Iñigo Cabacas, también tuvo un papel protagonista en otra de las cargas de la Ertzaintza que será largamente recordada. Se trata de la intervención policial contra la multitudinaria manifestación convocada el 14 de setiembre de 2002 en Bilbo, en la que la Ertzaintza intervino causando diversos heridos y en la que la multitud respondió sentándose en el suelo para evitar ser dispersada. Ni el uso de tanquetas con cañones de agua la movió.

Aldekoa era entonces el jefe territorial de la Ertzaintza de Bizkaia, y aquel 14 de setiembre formó, en calidad de ‘responsable policial más alto’, una ‘mesa de crisis’ junto a los ‘responsables políticos con mando directo’, que eran el viceconsejero de Seguridad, Mikel Legarda, y el director de Seguridad Ciudadana, Jon Uriarte. Según consta, las funciones de esa ‘mesa de crisis’ eran «ir tomando decisiones, planificar dispositivos `in situ’ y supervisar su ejecución».

Sin embargo, en una cadena de hechos que recuerda mucho a las exculpaciones que ahora se están realizando desde el Gobierno sobre el papel de Jorge Aldekoa en el dispositivo que acabó con la vida de Cabacas, los tres integrantes de la ‘mesa de crisis’ declararon en su día ante el juez que ni se les pidió permiso ni dieron la orden de cargar contra la multitud. Tampoco saben con certeza lo que ocurrió, porque habían perdido la visión del lugar que les proporcionaba el helicóptero, que justo en el momento más determinante de la tarde tuvo que ir a repostar. La responsabilidad la dirigieron hacia los mandos que estaban frente a la manifestación.

Algunos de los heridos interpusieron denuncia por las lesiones padecidas. Aunque la vía penal fue archivada hasta en tres ocasiones, en la última de ellas se reconoció la responsabilidad de la Ertzaintza, aunque no se pudo identificar a los agentes. Por vía administrativa, el TSJPV ordenó indemnizar a dos personas que perdieron un ojo y un testículo por sendos pelotazos.

Indemnizaciones y solucionado. En este caso, el resultado fue otro. La muerte de Iñigo Cabacas.
En todo este fatídico relato se repiten los nombres de policías que han tenido responsabilidades con actuaciones represivas en el pasado. Mismos nombres, similares hechos, conductas inadmisibles, desproporcionalidad y negligencia. Y todo ello rodeado por un aureola de absoluta impunidad.

Este es el caso del ertzaina Raul Alberto Otaola, identificado como el agente 3325, el mismo mando que en 1995 gritaba «cargar, cargar» en el cementerio de Tolosa, con la llegada de los cuerpos de Lasa Y Zabala, y que era uno de los dos máximos responsables del dispositivo del 5 de abril de 2012 en la zona del callejón María Díaz de Haro de Bilbo. Número dos de Jorge Aldekoa en la comisaria de la capital vizcaína. En su comparecencia en el Parlamento de Gasteiz, el anterior jefe de la Ertzaintza, Antonio Varela, señaló a Otaola como la persona que se desplazó al lugar de los incidentes, y que se trataba de un policía que había sido subjefe de la Brigada móvil, cargo que ostentó Otaola. Por cierto, hablando del señor Varela, jefe de la policía autonómica con Patxi López y que tras la vuelta del PNV a Ajuria Enea emigró a Andalucia raudo y veloz para ostentar el puesto de director general de Interior, Protección Civil y Emergencias de la Junta de Andalucía. El PSOE le buscaba acomodo en tierras andaluzas, mientras la familia de Cabacas pedía su imputación en el caso.

Todo en este caso es grotesco, zafio, oscuro… Los espejos cóncavos del Callejón del Gato, del que hablaba Valle Inclán en su ‘esperpento’, reflejan las caricaturas ignominiosas de personajes con cuentas por saldar, pero que caminan con la firmeza del que se sabe impune y con la soberbia del que conoce las entretelas del corrompido sistema. Pero detrás de lo grotesco, de la ignominia y hasta de lo absurdo, se vislumbra siempre una situación dramática, como es el caso de la muerte de Iñigo.

Justizia iñigo cabacas lizeranzurentzat





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