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martes, 14 de agosto de 2001

Ha Fallecido Segundo Marey

La Jornada nos informa del deceso de Segundo Marey, la víctima de terrorismo de estado español cuyo caso vino a correr la tupida cortina de falsedades con las que la prensa internacional insiste en distanciar al actual régimen español de la dictadura de Francisco Franco.

Lo ocurrido a Segundo Marey dejó constancia fehaciente del criminal recurso utilizado por Madrid para violentar el día al día de la sociedad vasca; el despliegue de grupos paramilitares de extrema derecha en lo que se denominó la Zona Especial Norte, o sea, las cuatro provincias vascas continentales.

Más aún, no olvidemos el trato de ciudadanos honorables que Madrid le prodigó -y le prodiga- a quienes resultaron evidenciados por su papel en lo que gustan llamar 'guerra sucia', que no es mas que otro componente de la estrategia de conculcación de derechos que se lleva a cabo por parte de los estamentos del estado español en contra de las organizaciones del pueblo vasco que trabajan en pos de la autodeterminación de Euskal Herria.

Para resumir, ha fallecido una víctima del terrorismo de estado español, hecho que por sí solo debió haber devuelto a Madrid al estatus de estado paria que mantuvo durante dos décadas el régimen del golpista Francisco Franco. Al no ser así, el españolismo se atreve a dar las declaraciones como las que le hemos escuchado a José María Aznar, a José Luis Rodríguez, a Jaime Mayor Oreja et al.

Aquí la información:


Muere Segundo Marey, primera víctima de los GAL

El agente de ventas siempre denunció la amnistía otorgada por Aznar a sus secuestradores

Armando G. Tejeda | Corresponsal

El ciudadano francés Segundo Marey murió el pasado viernes a los 69 años, después de un largo periodo de convalecencia fruto de un hecho que marcó su vida: el secuestro, las torturas y las vejaciones que sufrió en 1983 en lo que fue la primera acción de los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL), grupo paramilitar financiado por el gobierno socialista español de Felipe González en la década de los 80.

Marey lamentó en una de sus últimas declaraciones públicas la "impunidad" de los integrantes de los GAL, que perpetraron al menos 23 atentados mortales financiados por el Estado español y que fueron amnistiados recientemente por el Ejecutivo español del conservador José María Aznar, al aducir "razones humanitarias".

A casi 20 años del secuestro de Marey, los responsables intelectuales y materiales de la acción permanecen impunes a la justicia, máxime cuando los responsables incuestionables para los propios tribunales españoles son el ex ministro del Interior, José Barrionuevo, el ex secretario para la Seguridad del Estado, Rafael Vera, y el ex gobernador civil de Vizcaya, Julián Sancristóbal, así como los comisarios de policía Francisco Álvarez, Miguel Planchuelo y José Amedo.

Marey fue secuestrado el 4 de diciembre de 1983, cuando un comando de los GAL tocó a las puertas de su casa en Hendaya, Francia, confundiéndole con un supuesto miembro de la organización armada vasca ETA, Mikel Lejua. Marey fue trasladado a una casa de seguridad en Santander, España, donde durante diez días sufrió torturas, amenazas y vilipendios por parte de los agentes españoles, que una vez que se percataron del "error" de que no era miembro de ETA sino un agente inmobiliario de ventas dudaron entre "dejarlo con vida o eliminarlo".

Marey pudo salir con vida de la "confusión" del grupo paramilitar, pero desde ese día su ya entonces precario estado de salud fue deteriorándose mientras exigía justicia.

La justicia, relativa, llegó diez años después, cuando a través de la prensa se destapó el escándalo de los GAL, lo que motivó las primeras diligencias judiciales.

Comenzó así un proceso judicial calificado como "histórico" que puso en la palestra de la justicia a los altos mandos de Interior, del gobierno de Felipe González, durante el cual se desclasificaron varios documentos "secretos".

El Tribunal Supremo español dictó en 1998 una sentencia por el secuestro de Marey: Barrionuevo y Vera fueron condenados a diez años de cárcel, mientras Sancristóbal, Alvarez y Planchuelo a nueve años de prisión.

Sin embargo, 90 días después José María Aznar decretó una amnistía por "razones humanitarias" que dejaron en libertad vigilada a los torturadores de Marey, quien replicó que "en España la justicia no existe y menos cuando el crimen se comete desde el Estado".

En otro asunto, el fiscal de la Audiencia Nacional española presentó una querella criminal contra los dirigentes de Batasuna, sucesora de Herri Batasuna, considerada brazo político de ETA, por las manifestaciones de apoyo al grupo armado que se celebraron el pasado fin de semana en ciudades del País Vasco. 




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