Un blog desde la diáspora y para la diáspora

viernes, 30 de marzo de 2018

La Humillación Como Política de Estado

Esto está circulando en redes, se trata del artículo de opinión escrito desde Suiza - refugio de dos políticas catalanas ante el embate represivo español - titulado Catalogne, l’ignominie est en marche!, mismo que ha sido dado a conocer en el blog de Gabriel Laflèche.
Aquí la traducción al castellano por conducto de la página Català Digital:


Gabriel Laflèche

Si uno tuviera que definir en una línea el carácter del español, ¿como seria?  Básicamente, español es en el inconsciente colectivo, aquel que aplastó civilizaciones de América del Sur. Un conquistador, un guerrero, un soldado orgulloso de sus batallas. Además, los españoles, a su entender, nunca han conocido la derrota. Algunos contratiempos, a lo sumo. El tipo de batalla es no importante: ¡él es un soldado! Un guerrero que fundamenta su razón de existir en el enfrentamiento, la aniquilación del otro y la humillación del que ha sometido. Que este sea un hombre, un toro o un molino, es indiferente. ¡Él ha vencido, el es fuerte y valiente! Que el combate sea desigual, ridículo o burlesco no le importa. Su propósito es mostrar su valor ridiculizando al que ha derribado. ¿Y si pierde una batalla? Borra el evento de su memoria y de la historia. El español es un personaje de la mitología ibérica: no lo es de una región en particular. Pero la región que mejor se adapta a esta descripción es la Castilla histórica, o el gobierno de Madrid. De ahí es donde emana ese pestilente olor a testosterona. Sin embargo, hay una constante remarcable: Castro era gallego, Franco era gallego, Rajoy es gallego, Hitler ... Ah, no, no lo era, ¡El era austríaco! " Las Españas son los países donde se pone el sol como decían los romanos (en francés se dice “donde se acuesta el sol”). Sera el país donde tenemos que vivir acostados? (En francés, vivir acostado significa vivir sometido. Todo eso es un juego de palabras preguntando si España es un país donde solo se puede cuando uno es sometido al poder.)

¿Y el del catalán como es? Su legado histórico hace de el un negociante. El Fenicio, el veneciano de la península ibérica. Primeramente, porque su derecho hereditario le ha forzado a ello: El derecho del "hereu", que no es otra cosa que los hijos mayores heredan todo y no se comparten las propiedades. Esto obligó a los menores a establecerse en la ciudad y convertirse en burgueses. Es a partir de este momento que el tejido urbano, comercial e industrial se vuelve más denso en Cataluña. Cuando Castilla abre el monopolio del comercio con las Américas en los finales del siglo 18, Cataluña está lista: es la explosión económica. Además, el decreto de Felipe V prohibiendo a los catalanes hacer política no hace más que incentivar este activismo económico e intelectual. 

Cataluña es una tierra de acogida desde la antigüedad. Los flujos migratorios de toda la cuenca mediterránea hicieron muy pronto de esta región un remanso de paz para muchos pueblos. Esta mezcla y estas migraciones son parte constituyente de la riqueza cultural y económica de Catalunya. A título de ejemplo: durante la inquisición, el conde de Barcelona fue el único que castigó a los culpables del genocidio del barrio judío de Barcelona.

¿Entonces como hacer coexistir dos sociedades, dos mentalidades tan diametralmente diferentes?  Una jerárquica y absolutista, en que el pueblo teme el poder y cumple con reglas, que no superó la Revolución Industrial, que lideró la contra-reforma ignorando el Siglo de las Luces. Y la otra compuesta por comerciantes, artesanos y juglares, en la que el poder es pactado, que ha experimentado la revolución del mercado además de la Revolución Industrial, que practicó la tolerancia, estimulado la innovación y ha hecho de la democracia una realidad natural y compartida.

Lo que sucede hoy en Cataluña es la pesadilla del conquistador: el pueblo al que intenta someter resiste y se niega a someterse al yugo. Entonces intenta aplicar sobre el insumiso las técnicas que conoce y que funcionan sobre si mismo: infligir violencia y humillación.

Humillación ... Erigida en institución por el gobierno español a través de la aplicación del artículo 155 de la constitución española. Esta violencia practicada por el Estado y también legalizada por el Estado. De esta forma se permite a los medios de comunicación, a los políticos, a la gente de la calle, intimidar, insultar y menospreciar a los catalanes. Como en pleno franquismo, época bendecida por el gobierno actual, puesto que permitía a cada uno despreciar y oprimir al otro de forma legal. Comportarse con respecto a quien debe someterse a la condescendencia más despectiva. En la forma del racismo más inmundo. ¿Sabían ? En el período franquista, los otros idiomas distintos al castellano estaban prohibidos. Cuando una persona hablaba uno de los idiomas prohibidos, catalán, euskara o gallego, era reprimido de la manera más dura: " Háblame Cristiano!” Ejemplo para mostrar la diferencia entre el conquistador y el bárbaro. Hoy vuelve a ser lo mismo.

Hoy, este tipo de práctica está de nuevo permitida. Según Ramón Blázquez, la avalancha de ignominias y vejaciones derivadas de la aplicación del artículo 155 estaba programada por el gobierno. Es persistente y violenta en la prensa, especialmente televisión y en las redes sociales. Incluso el País Vasco, dice, durante los más violentos periodos del terrorismo no sufrieron tal tipo de vejaciones, humillaciones, insultos, descalificaciones y atropellos.

Hay dos caras en este torrente de ignominia: el primero es frontal y primario. Se trata de insultar y despreciar públicamente cuando Ana Rosa Quintana trata en directo al vicepresidente del Gobierno Catalán, Oriol Junqueras, de “gilipollas” o cuando Eduardo Inda califica en directo al presidente del gobierno Catalán, Carles Puigdemont, de "mierda". En esto se debe añadir la calidad más dudosa de los diferentes grupos de debate en foros de discusión o de entretenimiento que se lanzan a una verdadera carrera de insulto e ignominia.
La segunda cara de esta ignominia y quizás la peor, es la manipulación medios. Pesadamente orquestada en la prensa, artículos de opinión, editoriales y sobre exportada a todas las agencias de noticias, de forma coordinada como debe ser, el repertorio anti catalán es bastante unánime en los términos utilizados: desafío independentista, referéndum ilegal, golpe de estado, cobardes, adoctrinamiento contra el gobierno central, .... La violencia de los ataques, la manera desvergonzada de acusar con mentiras y la permisividad de las autoridades frente a esta situación digna de desencadenar muchas causas penales por difamación, muestra hasta qué punto el gobierno de los hidalgos de Madrid está decidido a hundirse en el desprecio y la humillación al pueblo catalán sin ningún límite ético.
Delante esta voluntad Medieval de hacer perder el honor al enemigo, se reconoce la impotencia y la debilidad del gobierno español. Mientras hace todo lo posible para matar al pueblo catalán humillándolo, no se da cuenta de que sus valores no son los de los catalanes. Los catalanes son obstinados, cautelosos y resistentes. Hace ya trescientos años que el español tratar de constreñirlos por la fuerza, pero es inevitable: Cataluña será independiente o no será. Los catalanes están unidos a la idea de república al menos tanto como los españoles lo están a la dictadura.
Los catalanes saben, y especialmente sienten muy profundamente en su alma, que su salud está en la independencia. Que ellos no podrán vivir en España debido a que su gobierno los va a tratar siempre como a una colonia. Los catalanes saben que un día ellos vivirán, ellos o sus hijos, en su país y que compartirán sus valores democráticos y respetuoso con todos aquellos que quieran ser catalanes.

Y los españoles lo saben también ...






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Entretenidos con Himnos

Desde las páginas del Diario 16 les traemos este texto que llama a los españoles de bien a reflexionar sobre las incongruencias en las que están cayendo sus compatriotas.

Lean ustedes:


Miguel Ángel Cerdán

Mientras la España casposa se enfervorizaba con la letra que Marta Sánchez, esa residente en Miami, ha puesto al himno nacional, científicos españoles publicaban en la revista Nature un estudio según el cual se identificaba una diana terapéutica presente en los cánceres más comunes. La primera, la señora Marta Sánchez, mereció la felicitación de M. Rajoy. Los segundos, el silencio más absoluto.

La apuesta de nuestras élites extractivas, y de nuestro gobierno, esos patriotas de hojalata, es clara. Así, mientras, como recuerda Juan Mulet, director de Cotec, la fundación para la innovación tecnológica, “España es la décima potencia en creación científica, algo que se mide mediante las publicaciones que realizan los científicos españoles”, la inversión en I+D y el apoyo a la Ciencia siguen perdiendo peso en nuestro país. De esta manera, según recuerda el INE, por sexto año consecutivo el desembolso español en Investigación y Desarrollo retrocede en relación al PIB, para alcanzar un ridículo 1,19 %. Conviene recordar al respecto, que la media de la UE se sitúa en un 2 % en relación al PIB de inversión en I+D, que Alemania invierte un 2,94 % de su Producto Interior Bruto, Francia un 2,23 % y Finlandia un 4 %. En estas cifras, lamentables en todos los sentidos, tienen una enorme responsabilidad las políticas seguidas desde el 2010 y en especial las llevadas a cabo por los gobiernos del señor Rajoy. Pero también tienen un gran y patético papel nuestras penosas élites empresariales. Así, entre las 1.000 empresas de la UE que más invierten en I+D sólo 21 son españolas. El ranking lo encabezan, no podía ser menos, las empresas de Alemania. Según la Caixa además, para alcanzar la media europea, las compañías españolas deberían invertir en investigación casi el doble, y si el objetivo fuera alcanzar los valores medios de la OCDE, el triple de lo que gastan ahora. Como afirma Mulet “hacemos mucha ciencia pero poca tecnología pues no hay clientes, empresas que la demanden”. ¿Y por qué se da esto? Pues muy sencillo; las élites extractivas españolas han decidido, como siempre han hecho, competir en base a mano de obra barata, y servicios y productos de escaso valor añadido. De ahí las sucesivas reformas laborales, que no han tenido ni tienen otro objetivo que abaratar la mano de obra y facilitar la competitividad empresarial en base a la misma. De ahí una reducción además de la inversión en Educación en relación al PIB que nos aproxima a Gambia y que supone que invirtamos en la misma un 75 % menos que Finlandia y un 30 % menos que la media europea. Ese es el patriotismo de hojalata de nuestros dirigentes: que nuestro país se asemeje cada día más a Marruecos o a países del Tercer Mundo. ¿Qué más les da a ellos? Ellos, a forrarse, que es lo suyo. Y nosotros a estar entretenidos con letras de himnos y demás gilipolleces.






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Manifiesto Aberri Eguna 2018

Les compartimos el manifiesto por parte de Independentistak para este Aberri Eguna 2018, mismo que nos han hecho llegar por correo electrónico:

“Menpekotasunetik askatasunera, burujabe hobe” será el lema del Aberri Eguna que la Red Independentistak convoca en Iruñea 

La Red Independentistak, como hizo público hace un mes, llama a celebrar el Aberri Eguna 2018 en Iruñea, el día 1 de abril. Como es habitual, se pretende organizar una programación de todo el día, uniendo la reivindicación con la celebración. Al mediodía tendrán lugar la manifestación y el acto político, tras lo cual, se dará paso al ambiente festivo en las calles de Iruñea.  

Este año, la manifestación tendrá un recorrido diferente al habitual. Partirá del Paseo Sarasate a las 12:00 y, tras recorrer diversas calles del centro de la ciudad, terminará en el mismo lugar, donde se celebrará el acto político.

La soberanía será el elemento central del discurso político como queda plasmado en el lema de la convocatoria: “Menpekotasunetik askatasunera, BURUJABE HOBE. Un futuro para todas y todos entre todas y todos” 

Ante el proceso de Catalunya el Estado español se ha despojado de todas sus caretas y nos ha mostrado con claridad la realidad en la estamos. En el Reino de España, más allá de las correlaciones de fuerzas y los juegos políticos entre los partidos, los poderes fácticos del estado son quienes han tomado directamente el timón de la política. Han puesto en marcha una enorme involución política y social, y, a su vez, un duro ataque para erradicar de raíz las reivindicaciones independentistas. El ataque contra Catalunya es una estrategia general mirando a todo el Estado y especialmente a Euskal Herria.

Desde hace tiempo son cada vez más patentes los costes de la dependencia a todos los niveles, y el empeño permanente de desprogramación y los ataques y sabotajes directos contra la construcción del futuro político, económico, social y cultural de Euskal Herria dejan claro que el camino de la soberanía es la única alternativa.

Si pensábamos que el desgaste del régimen del 78 iba a abrir las puertas a una transición más progresista y, tal vez, se pudieran dar las condiciones para avanzar en la vía soberanista, ahora, la realidad va en dirección contraria. El Estado no solo niega toda posibilidad de un nuevo estatus, sino que, además, ha puesto sobre la mesa la amenaza de poner patas arriba incluso el status quo y las cotas de autogobierno actuales.

Pero a esta grave situación no se le puede hacer frente desde el miedo y las posiciones defensivas. Es el momento de activar e ilusionar la base social y comenzar a construir la mayoría social independentista. Es la hora de acumular la fuerza que deberá impulsar y sostener el proceso: el sujeto soberanista que tenemos que integrar entre todas y todos quienes estamos dispuestos a compartir un futuro común basado en democracia, justicia social, diversidad y libertad. 

En medio de la sensación de desactivación y despolitización de la sociedad vasca, las grades movilizaciones de las y los pensionistas y la explosión feminista del 8 de marzo suponen unos brotes de ilusión y esperanza. Muestran que en la base social hay fuerza y voluntad de lucha. Ahora, es misión del movimiento independentista mostrar a esos miles y miles de  ciudadanas y ciudadanos que sus reivindicaciones y la lucha por la soberanía van en la misma dirección. Porque el cambio político y social, y por lo tanto sus reivindicaciones, que son imposibles en el Reino de España, incluso a largo plazo, sí serán posibles en un Estado democrático y social vasco construido entre todas y todos.

Es la hora de dar el salto desde la dependencia a la libertad. Es la hora del proceso soberanista. Ese es nuestro mensaje rotundo en el Aberri Eguna: “Menpekotasunetik askatasunera. BURUJABE HOBE”.

Saludo a la diáspora

Lagun agurgarriok! Estimadas amigas y amigos!

Nuevamente nos encontramos ante la celebración del Aberri Eguna, el día de Euskal Herria. Un día para reivindicar que nuestro pueblo debe ser reconocido como nación y debe tener su sitio entre los pueblos del mundo. El día del Aberri Eguna debemos expresar ante el mundo que queremos construir nuestro futuro basado en la libertad, la democracia y la justicia social, sin ningún tipo de imposición o injerencia externa, y, para ello, necesitamos plena soberanía.

El Aberri Eguna exige que nos mostremos ante el mundo como pueblo y, por encima de las siglas y las familias políticas, lo celebremos unidos tanto en Euskal Herria como en toda la comunidad vasca a lo largo y ancho del planeta. 

Desde la red Independentistak valoramos muy positivamente el esfuerzo que año a año realiza la diáspora vasca organizando celebraciones del Aberri Eguna en multitud de lugares del mundo. Os mostramos todo nuestro apoyo y os animamos a trabajar para que se vayan fortaleciendo y extendiendo las celebraciones.

Pensamos que en Euskal Herria no se conoce suficientemente el enorme trabajo de construcción de la nación vasca que se lleva a cabo en la diáspora con el mantenimiento activo de vuestra identidad nacional vasca, con la recuperación del euskera, el impulso a la cultura vasca y un largo etcétera. 

En ese sentido os pedimos que nos enviéis fotografías y videos de las celebraciones; y si es posible una pequeña crónica, aún mejor. Lo daremos a conocer inmediatamente tanto en Euskal Herria como en nuestra red en la diáspora.

Animo eta Aurrera!
Besarkadak denontzat!






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De Companys a Puigdemont

Les compartimos este reportaje de Ingo Niebel en el cual el periodista alemán aclara lo que realmente sucedió durante el arresto de Lluis Companys en 1940, detallando como la Gestapo de hecho, no estuvo involucrada, pero dejando constancia del grado de colaboración que existía entre la dictadura de Francisco Franco y el régimen nazi de Adolph Hitler. Más o menos como el que existe hoy en día entre el régimen de Felipe VI y Angela Merkel, lo cual ha llevado a la captura del president catalán en funciones Carles Puigdemont en pleno 2018.

Llega a ustedes desde las páginas de Gara:


La sombra del nazismo planea sobre el caso Puigdemont por el precedente de Companys y hace incómoda su detención para muchos alemanes. La versión del franquismo concede una alta responsabilidad a la Gestapo. Conviene repasar los hechos y las autorías.

Ingo Niebel

Tras el arresto del president Carles Puigdemont, en Alemania se está haciendo mucha referencia a la detención de su antecesor, Lluís Companys, atribuida a la Gestapo. Pero dejar el asunto así sería aceptar el relato (post)franquista sobre lo que ocurrió aquel 13 de agosto de 1940 en un pueblo bretón.

Aquel día soldados alemanes registraron la villa alquilada Ker Himer Vad, que Companys habitaba junto a su esposa, Carme Ballester, en el pueblo bretón de Ar Baol (La Baule). Iban acompañando a dos policías españoles. Uno de ellos era Pedro Urraca Rendueles, adscrito a la Embajada española en París. Este falangista dirigía la caza de «rojos» y separatistas en territorio galo. Hasta dos meses antes solamente podía vigilar al exilio republicano, vasco y catalán, puesto que el Gobierno francés no quería extraditar a otros refugiados políticos, aunque ya estaba normalizando sus relaciones con la dictadura del general Francisco Franco.

El panorama cambió cuando la Wehrmacht conquistó París, el 14 de junio de 1940. De acuerdo con la legislación internacional, el Ejército de Tierra estableció su administración militar sobre el territorio ocupado, manteniendo la civil gala. En consecuencia, el alto mando alemán asumió también las labores policiales, ya que con el beneplácito de Hitler no quería ceder estas competencias a las SS de Heinrich Himmler y a su aparato policial y de inteligencia. Como argumento, la élite militar esgrimía que no quería que las SS provocaran una masacre en masa –como antes en Polonia– contra la élite política y académica de países occidentales. De hecho, subyacía una lucha de poder entre militares y SS.

El Ejército pensaba que con su policía militar, la Feldgendarmerie; su servicio secreto, la Abwehr; y el brazo ejecutivo de esta última, la Policía Secreta de Campo (GFP), disponía ya de suficientes organizaciones parapoliciales para no tener que recurrir a las SS. No obstante, Himmler envió a un reducido grupo de sus agentes a París, camuflados con el uniforme del GFP y sin autoridad alguna.

En esta situación, Urraca se hizo amigo de las SS, entregándoles el archivo de la Policía francesa a cambio de la liberación de un alto cargo policial galo. La Abwehr no tenía problemas con dejarle la caza de los rotspanier («rojoespañoles») puesto que tenía otras prioridades. Parece que fue la GFP «auténtica» la que, con Urraca, detuvo a Companys. Después los alemanes lo recluyeron en la la prisión parisina de La Santé, donde la Wehrmacht tenía todo un ala a su disposición.

El caos de competencias complicó la entrega de Companys, porque el Ejército germano desconocía el acuerdo policial que en 1937 firmó Himmler con su homólogo franquista, el general Severiano Martínez Anido. Así se aceleró en plena guerra del 36 la entrega de presos políticos entre Gestapo y Policía española, dejando al margen a ambos ministerios de Exteriores, que tradicionalmente trataban estos asuntos judiciales.

Los problemas que la Wehrmacht puso a Urraca fueron tales que su jefe –el director general de Seguridad, el falangista conde de Mayalde, José Finat– intervino personalmente en París, de escala a Berlín. Aun así, tuvo que recurrir a su superior, el ministro de Gobernación Ramón Serrano Suñer, a la sazón cuñado de Franco, para que intercediera con el régimen nazi. Al final las autoridades militares cedieron, pero exigiendo que la diplomacia española solicitara por escrito la entrega del político catalán. Mayalde presionó a su Embajada para que emprendiera los respectivos pasos. «He dirigido un escrito a las Autoridades de la prisión de La Santé a fin de que COMPANYS sea entregado a primeras horas del día de mañana al Señor URRACA, para su conducción a Madrid», reconoce el ministro consejero encargado de la Embajada, Cristobal del Castillo y Campos, el 26 de agosto, trece días después de la captura.

Al día siguiente día Urraca se llevó a Companys. Un oficial alemán les acompañó hasta Irun, donde formalizó la entrega. Tras torturarle y juzgarle, el régimen franquista ejecutó al president el 15 de octubre de 1940 en la fosa que rodea al castillo de Montjüic de Barcelona. La Embajada alemana documentó la ejecución a base de las informaciones facilitadas por personas cercanas. Ni Suñer ni Mayalde tuvieron que responsabilizarse del crimen.

50 años después, el ministro de Exteriores alemán, Hans-Dietrich Genscher, famoso por sus jerseys de color amarillo, reconoció públicamente: «Somos conscientes de la participación alemana». Mientras el Parlamento alemán invalidó todas las sentencias de la Justicia nazi, el español mantiene en vigor las franquistas, incluida la pena de muerte al president Lluís Companys.






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jueves, 29 de marzo de 2018

Lxs 233 Rehenes Vascxs

Empezamos esta publicación aclarando que Euskal Herria entera cabe en los corazones de todxs y casa unxs de esxs 233 presxs políticxs vascxs.

Continuamos estableciendo que en los hogares de Euskal Herria sobra espacio para acoger a todxs y cada unx de los 233 presxs políticxs vascxs aún siendo utilizadxs por el régimen borbónico franquista como rehenes de su política vengativa, Javier de Andrés lo ha dejado claro con sus declaraciones acerca de los recibimientos. No queremos que ni sus familiares ni sus amigos sigan sufriendo los nocivos efectos de la dispersión.

Insistimos en dejar claro que lxs queremxs, libres y entre nosotrxs.

Dicho lo anterior, les compartimos este artículo dado a conocer por Gara:


En estos momentos en las cuatro cárceles de Euskal Herria hay plazas suficientes para poder agrupar en ellas a todas las presas y presos vascos, tanto a los prisioneros políticos que se encuentran dispersados por el Estado español como a los comunes que tienen su residencia en los cuatro territorios vascos, según datos del Gobierno español.

Iñaki Iriondo

En los cuatro centros penitenciarios de Hego Euskal Herria hay en la actualidad plazas suficientes para agrupar en ellas a todas las presas y presos empadronados en Araba, Bizkaia, Gipuzkoa y Nafarroa, según datos remitidos al Senado por el Gobierno español.

En estos momentos las cárceles de Zaballa, Basauri, Martutene e Iruñea disponen de 1.711 plazas, que están ocupadas por 1.514 presas y presos. Es decir, todavía hay sitio para otras 197 personas.

Sin embargo, según los datos remitidos por el Gobierno español al Senado, a petición de Jon Iñarritu, de EH Bildu, los internos con residencia habitual en Araba, Bizkaia, Gipuzkoa y Nafarroa encerrados en esos centros penitenciarios son 1.059. Es decir, el resto se encuentran alejados de su lugar de empadronamiento, al que podrían ser repatriados.

233 presos dispersados

Según los últimos datos recogidos por Etxerat, hay 233 prisioneros condenados por motivos políticos que se encuentran dispersados por centros penitenciarios del Estado español.

Se da además la circunstancia de que las cárceles más pobladas en la actualidad son las más lejanas: entre Puerto I y Puerto III hay 19; entre Murcia II y III, 16; Castelló I y Castelló II, acogen a 15; Valencia II y Valencia III suman 14; en Granada, 13; en Alacant, 12; internos en Algeciras, 11; en Huelva, 10; en Curtis (A Coruña), otros 10. Por contra, cerca de Euskal Herria apenas aparecen: 2 en Burgos, 1 en Logroño y Soria, y en Santoña ya no queda ninguno. En centros vascos solo hay 3 y enfermos.

Del cruce de datos se ve claramente que todos estos presos hoy alejados de Euskal Herria podrían estar en cárceles vascas, sin problemas de espacio.

La prisión vasca más grande es la de Zaballa, en Araba, con 803 plazas. La de Iruñea tiene 371, la de Martutene, 312, y la más pequeña es la de Basauri, con capacidad para 225 presos.

De Andrés: «Distanciamiento»

El delegado del Gobierno español en la CAV, Javier de Andrés, insistió ayer en la defensa del alejamiento de los presos vascos. Afirmó que con «los presos de ETA» se actúa «igual que con otras bandas criminales», lo que tradujo en «un distanciamiento de sus miembros».

De Andrés, entrevistado en Onda Vasca, aseguró que «ésa es la forma en la que se va a seguir actuando, especialmente porque, por desgracia, los presos de ETA tienen un importantísimo soporte en la sociedad vasca».

El delegado del Gobierno español añadió que ese respaldo «lo estamos viendo con los homenajes que están recibiendo los presos que salen de las cárceles. Y esto afecta a la política penitenciaria y a su propio proceso de reinserción, sin lugar a dudas», aseveró.

Jon Salaberria, libre diez años después

A primera hora de la mañana recuperó la libertad después de una década entre rejas el donostiarra Jon Salaberria, muy conocido anteriormente por haber sido parlamentario en Gasteiz y una de las caras públicas de Jarrai en los años 90. Fue excarcelado desde Mont de Marsan (adonde había sido traído hace unas semanas dentro del plan de acercamientos del Gobierno francés) y puesto en la muga, donde quedó libre tras constatarse que no tenía causas pendientes. Salaberria fue detenido en mayo de 2008 junto al fallecido Xabier López Peña, Ainhoa Ozaeta e Igor Suberbiola, acusados de formar la «dirreción política» de ETA. Antes de acercarlo a las Landas, cumplía pena en Alençon, a 830 kilómetros.






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Aberri Eguna Transpirenaico

Estamos a escasos días de la celebración del Aberri Eguna e Independentistak ha llamado a celebrarlo en Iruñea, dando así a la capital de todos los vascos la importancia que merece. En conferencia conjunta EH Bildu ha anunciado que se une a la convocatoria de Independentistak mientras que EH Bai invita a llevar a cabo la celebración en la otra capital histórica de todos los vascos, Donibane Garazi. Ambas formaciones ya habían dado a conocer el manifiesto que estarán leyendo en sus respectivas locaciones.

Aquí la nota dada a conocer por EiTB


Reivindicarán la necesidad de constituir una República vasca que dote a Euskal Herria de un estado propio, que evite que las decisiones las sigan tomando los estados francés y español.

La coalición EH Bildu se ha unido a la convocatoria de la plataforma Independentistak Sarea para celebrar el Aberri Eguna en Pamplona-Iruña. Por su parte, la formación que representa a la izquierda abertzale en Iparralde, EH Bai, lo hará en Donibane Garazi.

La izquierda abertzale reivindicará la necesidad de constituir una República vasca que dote a Euskal Herria de un estado propio, que evite que las decisiones las sigan tomando los estados francés y español, y llamará a "todos los demócratas" vascos a "dar pasos" y "actuar de manera conjunta" en la construcción de una "nueva Euskal Herria".

Los portavoces de EH Bildu en los parlamentos vasco y navarro, Maddalen Iriarte y Adolfo Araiz, respectivamente, y los responsables de EH Bai Txomin Casteigts e Itxaso Cuevas, presentaron ayer, en una rueda de prensa en San Sebastián, el manifiesto político redactado por las dos formaciones para el Aberi Eguna.

Iriarte lamentó que el pueblo vasco "jamás" haya podido celebrar este día "en libertad" y que "tampoco sea posible" hacerlo este 2018, pese a lo cual ha asegurado que miran al futuro "con una sonrisa" porque ven "la oportunidad" de "avanzar en su condición de pueblo, respetando los ritmos y especificidades" de cada territorio.

El manifiesto, titulado 'Una nueva Euskal Herria', estima además que "la deriva antidemocrática y autoritaria del Estado español obliga a todos los demócratas a actuar de manera conjunta para conseguir mayores cotas de soberanía" y para construir "un muro democrático y popular contra el autoritarismo español".

Destaca la preocupación que tienen ambas formaciones por la actitud del Gobierno de Mariano Rajoy en Cataluña y porque "mañana" podría trasladarse a Euskadi, así como por sus "políticas de austeridad y recortes" y por "los obstáculos que se empeña en poner a la construcción de la paz y la convivencia" de Euskal Herria.





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La Incivilizada Unión Europea

Les compartimos este texto publicado por Gara en el cual se plantea una interesante cuestión con respecto como Madrid ha terminado por exponer los aspectos más represivos por parte de una Unión Europea que se resiste a civilizarse como se muestra por su afán de sofocar jurídicamente el sueño de autodeterminación del pueblo catalán:


Iñaki Vigor | Periodista

Delito es lo que los poderes de un país deciden que es delito, y lo tipifican como delito en su ordenamiento jurídico. Hay países en los que es delito que las mujeres conduzcan, o que personas del mismo sexo mantengan relaciones sexuales. En la actualidad, la esclavitud es delito en casi todos los países del mundo, pero no lo ha sido hasta hace siglo y medio en países que hoy se consideran civilizados. En EEUU fue abolida en 1863, pero hasta entonces no era delito que una persona fuese propiedad de otra. En el Estado español fue una práctica legal hasta 1870, y también se mantuvo legal hasta 1873 en Puerto Rico y hasta 1880 en Cuba. Hubo que esperar hasta 1926 para que los tratados internacionales recogiesen la prohibición de la esclavitud, por considerarse un crimen contra la humanidad. Es decir, un delito.

También hay países en los que es legal celebrar referendos sobre la independencia, y países en los que está tipificado como delito. En el año 2014 Escocia celebró un referendo para decidir si quería independizarse del Reino Unido. Salió que no. En 2017 Catalunya celebró un referendo para decidir si quería independizarse de España. Salió que sí. Si hubiera salido que no, España lo habría dado por bueno. Pero salió que sí, y las consecuencias están a la vista: suspensión de la autonomía catalana, encarcelación de políticos independentistas, exiliados, detenciones en colaboración con otros países, represión policial…

España acusa a los independentistas catalanes de los delitos de sedición y rebelión. Hay países, como Suiza, en los que no están tipificados como delito si no se ha ejercido violencia. ¿Qué violencia han ejercido los catalanes?

En Alemania, donde ha sido detenido Carles Puigdemont, está tipificado el delito de «alta traición». Los españoles se han apresurado a equipararlo con los delitos de sedición y rebelión para conseguir su extradición y encarcelarlo. ¿A quién ha traicionado Puigdemont? Desde luego, no a los catalanes.

Cuando un país quiere perseguir determinadas opciones políticas, basta tipificarlas como delictivas. El independentismo puede ser completamente legal en la Unión Europea si así lo deciden los países que la integran. Bastaría con dotarse de una legislación unificada para que todas las opciones políticas, incluidas las independentistas, pudieran llevarse a la práctica sin incurrir en delito. Esta legislación podría comenzar así:

Artículo 1. Ningún país podrá imponer su nacionalidad a otro.

¿Está imponiendo España su nacionalidad a otros países, como Catalunya o Euskal Herria? ¿Por qué prohíbe referendos para saber qué nacionalidad quieren tener catalanes y vascos? La respuesta es obvia.

Hace menos de tres décadas, en 1990, las dos Alemanias se unificaron en una sola. No fue un acto delictivo, sino completamente legal, y los demás países europeos lo vieron como algo natural. Entonces, ¿por qué no se contempla como algo natural la unificación de Catalunya o de Euskal Herria? ¿Por qué la Unión Europea ve normal que estos dos países estén divididos entre dos Estados y no puedan tener un Estado propio si así lo deciden?

Probablemente llegará un día en que la legislación europea y los tratados internacionales tipifiquen como delito que un país imponga su nacionalidad a otro, es decir, que lo considere de su propiedad. De momento, los países que integran la Unión Europea no han alcanzado ese nivel de civilización.






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El Tesoro Neandertal de Barrika

Por medio de Deia traemos a ustedes información de un interesante hallazgo antropológico en Euskal Herria:


La conservación de utensilios de madera anteriores a 40.000 años en Europa es muy excepcional

En 2015, bajo la dirección de Joseba Rios Garaizar, arqueólogo del CENIEH, se alcanzaron unos niveles de limos y arenas encharcados con una excepcional conservación de materia vegetal, de los que se recuperaron dos restos trabajados, uno de ellos un objeto apuntado de 15 cm de longitud, que se publican en la prestigiosa revista PLOS ONE.

El estudio detallado de este resto y de su contexto arqueológico ha revelado que los sedimentos en los que se encontró tienen una edad aproximada de 90.000 años, siendo por tanto fabricado por neandertales. Se ha podido saber, gracias a la información obtenida mediante la micro tomografía computerizada y al análisis de la superficie, que una rama de tejo fue cortada longitudinalmente y luego aguzada mediante raspado por un utensilio lítico y tratada con fuego para endurecerla o facilitar su trabajo. Posteriormente la punta fue utilizada para cavar en la tierra en busca de alimentos, rocas, o para hacer pequeños fosos.

La conservación de utensilios de madera anteriores a 40.000 años en Europa es muy excepcional ya que la madera se degrada muy fácilmente. Así, solo en contextos muy especiales como los sedimentos encharcados de Aranbaltza, ha sido posible encontrar evidencias de una tecnología, la de la madera, que debió ser muy relevante para los grupos de neandertales. En la Península ibérica hasta el momento sólo se han recuperado objetos de madera en los sedimentos de travertino del Abric Romaní (Barcelona), y en el resto de Europa sólo otros cuatro yacimientos (Clacton on Sea, Schöningen, Lehringen y Poggeti Vechi) han ofrecido utensilios fabricados en madera. Por tanto, hallazgos como el de Aranbaltza nos permiten investigar la tecnología y la función de un utillaje poco común en el registro arqueológico que debió ser, sin embargo, usado de manera regular por los grupos humanos del Paleolítico Medio.

El proyecto arqueológico de Aranbaltza se inició en 2013 con el objetivo de investigar las formas de vida de los últimos neandertales, responsables de la cultura Chatelperroniense, en el occidente de Europa. Las excavaciones, aún en curso, han revelado distintas ocupaciones de grupos de neandertales entre 100-44.000 años, siendo por ello Aranbaltza un lugar excepcional para investigar la variabilidad de las formas de vida de estos grupos humanos.

El proyecto arqueológico de Aranbaltza está coordinado por el CENIEH y el INRAP, y financiado por el Servicio de Patrimonio de la Diputación Foral de Bizkaia (2013-2017) y por el Gobierno vasco (2014-2015). En la investigación sobre el utillaje de madera han participado investigadores del CENIEH, Universidad Autónoma de Barcelona, Universidad de Burgos, INRAP, Universidad del País Vasco y Universidad de Cantabria.






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América Latina, Actualidad y Pasado

Les compartimos este escrito dado a conocer por la Corriente Marxista Internacional en el cual se comparan las actuales luchas de autodeterminación de los pueblos de América Latina con lo que estaba sucediendo a finales de los años 30 del siglo pasado:


David Rey

El estudio de la posición de León Trotsky sobre la lucha antiimperialista en América Latina tiene una gran relevancia para la realidad actual de nuestro continente. Concretamente, la teoría de la Revolución Permanente, formulada por Trotsky, dotó al marxismo de la base teórica correcta para comprender en toda su amplitud el carácter de la lucha antiimperialista de las masas trabajadoras en los países ex-coloniales y de capitalismo atrasado.

Por eso debemos comenzar nuestro análisis con una exposición de esta teoría, como punto de partida para analizar la aplicación concreta que hicieron de ella Trotsky y sus partidarios en América Latina.

Vigencia de la teoría de la Revolución Permanente

La condición para sacar a los países ex-coloniales y subdesarrollados de su atraso secular, en la época actual de dominación imperialista, es la consumación de las tareas democrático-nacionales no resueltas: como la unificación nacional y liberación de la dominación imperialista, plenos derechos democráticos para la población y las minorías nacionales oprimidas, la reforma agraria, un desarrollo industrial y cultural avanzado, un sistema de transporte moderno y eficiente, la separación de la religión del Estado, entre otras.

Pero la burguesía nacional de estos países está totalmente incapacitada para culminar estas tareas al haber llegado demasiado tarde a la cita de la historia y estar su propio desarrollo sofocado por la presencia de un puñado de potencias imperialistas que dominan el mercado mundial a través de empresas multinacionales. Además, las burguesías nacionales, resultantes de la fusión de la vieja oligarquía terrateniente con la burguesía financiera e industrial, están vinculadas al capital monopolista imperialista por diferentes vías, a menudo enlazadas entre sí: como suministradoras de materias primas y bienes semielaborados a los países imperialistas y multinacionales extranjeras, participando en negocios comunes con empresas extranjeras, o actuando como agente de los negocios imperialistas en el país.

Por eso, las tareas democrático-nacionales inconclusas sólo pueden ser terminadas por la clase obrera en el poder a través de la revolución socialista y sus organismos democráticos de poder (soviets), con el apoyo del campesinado pobre y demás clases populares oprimidas de la sociedad. Al expropiar el capital extranjero y a la gran burguesía nacional, la clase obrera podría comenzar a resolverse los acuciantes problemas que ahogan a la sociedad, por medio de la planificación democrática de la economía y el desarrollo de las fuerzas productivas.

Aunque pueden existir contradicciones y rivalidades de intereses entre el imperialismo y la burguesía nacional de un país capitalista atrasado, la experiencia histórica demuestra que la burguesía nacional teme más a las clases oprimidas de su país que a su rival imperialista, una vez que las masas trabajadoras son movilizadas y puestas en pie por el conflicto desatado con el imperialismo. Por eso, la burguesía nacional termina traicionando a las masas populares, indefectiblemente, para volverse a cobijar bajo el ala de su amo imperialista.

La teoría de la revolución permanente, por lo tanto, considera como falsas y enemigas de los intereses de la clase obrera y del pueblo pobre las teorías de colaboración de clases, como la teoría reformista de las dos etapas (“primero unámonos con la burguesía progresista para alcanzar la liberación nacional y la democracia, y luego lucharemos por el socialismo”) que tantas derrotas y sufrimientos ha traído a las masas trabajadoras de nuestro continente, y más allá.

La teoría de la Revolución Permanente contiene otra implicación transcendental: la revolución socialista triunfante en un país de capitalismo atrasado, para no perecer aislada o degenerar burocráticamente, debe encontrar un eco en los países de su entorno a través de un proceso revolucionario internacional que culmine en los países capitalistas más desarrollados, quienes también enfrentarían contradicciones de clase agudas como resultado de la crisis general del capitalismo.

Así, la revolución que comienza en un país atrasado aislado y culmina en la revolución socialista mundial adquiere un desarrollo ininterrumpido, permanente; de ahí el nombre de Revolución Permanente que León Trotsky le dio a esta teoría, adoptando una expresión acuñada por Marx después de la fracasada revolución alemana de 1848.

El triunfo de la revolución socialista en la Rusia de 1917 confirmó brillantemente la perspectiva de Trotsky y la validez científica de la teoría de la Revolución Permanente. La revolución triunfó en un país muy atrasado y expropió a los capitalistas y terratenientes rusos y extranjeros, y desató la revolución en Europa y gran parte de Asia. Lamentablemente, la ausencia de partidos revolucionarios de masas con direcciones a la altura de las tareas que la Historia requería frustró el triunfo de la revolución socialista fuera de Rusia, que quedó aislada, lo cual preparó las condiciones para la posterior degeneración burocrática y totalitaria de la revolución soviética.

De una manera distorsionada, la teoría de la Revolución Permanente encontró su expresión en China, Cuba y otros países donde el capitalismo fue derrocado, aunque no por la acción dirigente de la clase obrera sino por ejércitos guerrilleros con una base campesina, lo que junto a la presión de la burocracia estalinista de la URSS, favorecieron la aparición de deformaciones burocráticas en la revolución.

Más actualmente, el hecho quela Revolución Bolivariana en Venezuela haya puesto en discusión su carácter socialista, si bien aún dista de estar completada, subraya la tendencia socialista inherente a cualquier revolución en la época moderna.

Trotsky en Latinoamérica

Trotsky arribó a México en enero de 1937 procedente de Noruega. En su exilio mexicano, Trotsky pudo prestar una atención concreta a los problemas de la revolución latinoamericana. Él mismo lo admitió cuando desembarcó en el puerto mexicano de Tampico: “Quiero estudiar exhaustivamente la situación de México y de América Latina, ya que es muy poco lo que sé al respecto” 1.

Pero el interés de Trotsky por América Latina a fines de los años 30 del siglo pasado, se asentaba en sólidas bases objetivas y subjetivas.

Desde el punto de vista político subjetivo, a mediados de los años 30, la Liga Comunista Internacional2 contaba con grupos en muchos países latinoamericanos: México, Brasil, Chile, Cuba, Argentina, Puerto Rico, Bolivia, Uruguay, Colombia, Venezuela, Costa Rica y Panamá; que atravesaban diferentes etapas de desarrollo, siendo los más importantes los de Brasil, Chile y Cuba. En estos dos últimos países, los trotskistas llegaron a superar en número de militantes, durante algún tiempo, a los partidos comunistas oficiales.

En el plano objetivo, América Latina había conocido un cierto desarrollo industrial desde comienzos del siglo XX, y más aceleradamente a partir de la Primera Guerra Mundial, que dio lugar al nacimiento de un proletariado joven y muy combativo que había protagonizado grandes luchas y había sido sometido también a represiones sangrientas feroces por parte de la clase dominante y las empresas extranjeras asentadas en sus países.

Latinoamérica jugaba ya un papel muy importante en el suministro de materias primas (petróleo, caucho, estaño, manganeso, níquel, carne, trigo, etc.) y en la generación de un mercado para las mercancías de los países imperialistas; pero, además, emergía como un área estratégica y diplomática de gran importancia para estas potencias imperialistas en la antesala de la 2ª Guerra Mundial, cuyo estallido era inminente.

Casi todos los países latinoamericanos entraban en la categoría de países atrasados, con un campesinado pobre numeroso y relaciones semifeudales en el campo, combinado con un cierto desarrollo industrial en las ciudades más importantes.

Incluso países como Argentina, Uruguay o Chile, que tenían el mayor desarrollo industrial del continente, con una población mayoritariamente urbana y un campesinado poco numeroso, y cuyas tareas democrático-nacionales habían sido resueltas en un grado mayor que las de los demás países latinoamericanos, no podían ocultar su humillante dependencia del capital extranjero y de la diplomacia imperialista.

Consecuentemente con este análisis, la Liga Comunista Internacional ya había establecido las tareas y el programa general para los marxistas revolucionarios de America Latina. Así, en junio de 1934, la LCI publicaba una importante declaración con el título: “La guerra y la Cuarta Internacional”, en uno de cuyos apartados establecía:

Sud y Centroamérica sólo podrán liquidar el atraso y la esclavitud uniendo sus estados en una única y poderosa federación. Pero no será la atrasada burguesía sudamericana, agencia totalmente venal del imperialismo extranjero, quien cumplirá esta tarea, sino el joven proletariado sudamericano, llamado a dirigir a las masas oprimidas. Por lo tanto, la consigna que debe guiar la lucha contra la violencia y las intrigas del imperialismo mundial y contra la sangrienta domina­ción de las camarillas compradoras nativas es Por los estados unidos soviéticos de Sud y Centroamérica”. (La guerra y la cuarta Internacional, 10 de junio 1934).

De esta manera, el carácter de la futura revolución latinoamericana quedaba claramente establecido y se correspondía completamente con lo planteado en las tesis de la Revolución Permanente. La burguesía latinoamericana era caracterizada como atrasada y agente del imperialismo, correspondiéndole al joven proletariado latinoamericano la tarea doble de desembarazarse de la asfixia imperialista y de terminar con la explotación de las burguesías nativa y extranjera, mediante la toma del poder. Al mismo tiempo, rechazaba cualquier tipo de salida “nacional” y abogaba por la unidad socialista (soviética) de América Latina.

El bonapartismo “sui generis”

De toda la participación de Trotsky en las polémicas y debates sobre la revolución latinoamericana durante su estadía en México, fueron dos asuntos los que ocuparon principalmente su atención. Por un lado, la actitud hacia el gobierno mexicano de Lázaro Cárdenas, un gobierno que contó con un apoyo de masas en la población y tomó medidas audaces contra los intereses imperialistas en México. Y por otro, los debates y polémicas que sostuvo con el APRA peruano (Alianza Popular Revolucionaria Americana), que por aquellos días se postulaba a sí mismo como el heraldo del nacionalismo revolucionario antiimperialista latinoamericano. Creemos que las posiciones de Trotsky sobre ambos temas arrojan mucha luz a los marxistas sobre fenómenos históricos actuales.

A mediados de los años 30 comenzaba a darse un fenómeno peculiar como fue la proliferación, en casi todos los países latinoamericanos, de gobiernos bonapartistas de diverso tipo: desde presidencias “fuertes” ejercidas por civiles hasta dictaduras militares extremadamente represivas.

Las bases materiales que daban origen a tales regímenes fueron explicadas por León Trotsky:

En los países industrialmente atrasados el capital extranjero juega un rol decisivo. De ahí la relativa debilidad de la burguesía nacional en relación al prole­tariado nacional. Esto crea condiciones especiales de poder estatal. El gobierno gira entre el capital extran­jero y el nacional, entre la relativamente débil burgue­sía nacional y el relativamente poderoso proletariado. Esto le da al gobierno un carácter bonapartista “sui generis”, de índole particular. Se eleva, por así decirlo, por encima de las clases. En realidad, puede gobernar o bien convirtiéndose en instrumento del capitalismo extran­jero y sometiendo al proletariado con las cadenas de una dictadura policial, o maniobrando con el proletariado, llegando incluso a hacerle concesiones, ga­nando de este modo la posibilidad de disponer de cierta libertad en relación a los capitalistas extranjeros. La actual política [del gobierno mexicano] se ubica en la segunda alternativa; sus mayores conquistas son la expropiación de los ferrocarriles y de las com­pañías petroleras”. (La industria nacionalizada y la administración obrera. 12 de mayo 1939).

Trotsky ubicaba al régimen de Cárdenas en el bonapartismo “de izquierda” que se apoyaba en los trabajadores y campesinos para golpear al imperialismo con vistas a garantizar un desenvolvimiento más libre a la débil burguesía mexicana que, en palabras de Trotsky, era mucho más raquítica, social y económicamente, que la burguesía rusa de 1917 3.

Es importante detenerse en esto. No fue la burguesía mexicana, débil y miedosa, sino un sector del aparato del Estado comandado por oficiales del ejército que se habían formado al calor de la revolución mexicana de 1910-1920, como Lázaro Cárdenas y Francisco Mújica, quien tomó medidas contra intereses imperialistas y terratenientes del país que abrían nuevas perspectivas de desarrollo al capitalismo mexicano.

En modo alguno la aparición de este tipo de gobiernos en una serie de países a lo largo de los años 30, 40 y 50 del siglo pasado (Cárdenas en México, Perón en Argentina, Arbenz en Guatemala, etc.) fue un resultado necesario e inevitable condicionado por el desarrollo objetivo del capitalismo. Pese a la disparidad de desarrollo capitalista de estos países entre sí, la clase obrera jugaba ya un papel importante en la vida económica y social a través de sus organizaciones de masas, principalmente los sindicatos. Fue la orfandad política en que se encontraba el proletariado en estos países, favorecido por la degeneración nacional-reformista de los partidos comunistas locales, lo que permitió a personalidades como el General Lázaro Cárdenas, y otras, utilizar las aspiraciones revolucionarias de las masas trabajadoras para encumbrarse en el poder. En la medida que no podía existir una “tercera vía” entre capitalismo y socialismo, sus medidas para limitar el saqueo del país por el capital extranjero y sus ataques contra los sectores más parásitos de la burguesía nacional (los terratenientes, principalmente) elevaron el nivel de vida de las masas, ampliaron el mercado interno del país y abrieron objetivamente un camino más amplio al desarrollo de la pequeña y la mediana burguesía local.

Y no obstante, los sectores decisivos de la burguesía nacional terminaron conspirando con el imperialismo norteamericano en todos estos países para sustituir esos gobiernos “semiindependientes” por otros más afines a los intereses imperialistas y oligárquicos que disciplinaran al movimiento de masas. En el caso de Cárdenas, tal desplazamiento se dio por “vías democráticas”; en los casos de Perón y Arbenz, e incluso en el caso de Vargas en Brasil, que comenzó siendo un bonapartista de derecha y terminó escapando al control del imperialismo norteamericano, lo fueron por medio de golpes militares sangrientos y conatos de guerra civil. Desde entonces, la burguesía nacional en todos estos países selló, con sangre, su alineamiento con el imperialismo.

El gobierno de Lázaro Cárdenas

¿Qué actitud recomendó Trotsky a sus partidarios en México, y a nivel internacional, hacia este tipo de gobiernos? Esto se derivaba del análisis de clase de este tipo de regímenes:

El México semicolonial está luchando por su independencia nacional, política y económica. Tal es el significado básico de la revolución mejicana en esta etapa. Los magnates del petróleo no son capitalistas de base, no son burgueses corrientes. Habiéndose apoderado de las mayores riquezas naturales de un país extranjero, sostenidos por sus billones y apoyados por las fuerzas militares y diplomáticas de sus metrópolis, hacen lo posible por establecer en el país subyugado un régimen de feudalismo imperialista, sometiendo la legislación, la jurisprudencia y la administración. Bajo estas condiciones, la expropiación es el único medio efectivo para salvaguardar la independencia nacional y las condiciones elementales de democracia.

Qué dirección tome el posterior desarrollo económico de México depende, decisivamente, de factores de carácter internacional. Pero esto es cuestión del futuro. La revolución mejicana está ahora realizando el mismo trabajo que, por ejemplo, hicieron los Estados Unidos de Norteamérica en tres cuartos de siglo, empezando con la Guerra Revolucionaria de la Independencia y terminando con la Guerra Civil por la abolición de la esclavitud y la unidad nacional.” (México y el imperialismo británico. 5 Junio 1938).

Partiendo del carácter progresivo y antiimperialista de las reformas introducidas por el gobierno de Cárdenas “en esta etapa”, Trotsky planteaba que, en un contexto donde el proletariado –pese a jugar un papel económico y social importante– se encontraba rodeado de un mar de campesinos, y ambos tenían ilusiones en el gobierno de Cárdenas, la única táctica viable para los trotskistas era establecer un frente único con el movimiento de masas que se agrupaba alrededor del presidente Lázaro Cárdenas, a condición de no mezclar las banderas y de conservar su libertad de crítica. Esta era la única manera de hacer pie en las masas y agrupar a la vanguardia de trabajadores avanzados.

En el artículo citado, Trotsky explicaba:

Sin sucumbir a las ilusiones y sin temer a las calumnias, los obreros avanzados apoyarán completamente al pueblo mejicano en su lucha contra los imperialistas. La expropiación del petróleo no es ni socialista ni comunista. Es una medida de defensa nacional altamente progresista…

… El proletariado internacional no tiene ninguna razón para identificar su programa con el programa del gobierno mejicano … Sin renunciar a su propia identidad, todas las organizaciones honestas de la clase obrera en el mundo entero, y principalmente en Gran Bretaña, tienen el deber de asumir una posición irreconciliable contra los ladrones imperialistas, su diplomacia, su prensa y sus aúlicos fascistas… La lucha por el petróleo mejicano es sólo una de las escaramuzas de vanguardia de las futuras batallas entre los opresores y los oprimidos.” (Íbid.)

Además, había que agitar por un programa de transición al socialismo, donde las demandas democráticas jugaran un papel importante, y esperar a los choques y enfrentamientos entre sectores de aparato del Estado, y de fracciones de éste con la burguesía nacional, que reflejarían las presiones de la burguesía nacional para cobijarse de vuelta bajo el ala del imperialismo. El pronóstico de Trotsky era que esto crearía condiciones para el desarrollo de un movimiento independiente del proletariado que podría ser aprovechado por una corriente marxista revolucionaria que en el período previo hubiera organizado una tendencia significativa en los sindicatos, las fábricas y el transporte.

Esta fue la orientación general que Trotsky planteó a sus seguidores. Sin embargo, una fracción ultraizquierdista del grupo trotskista mexicano, dirigida por Luciano Galicia, desdeñaba las ilusiones democráticas de las masas y atacó de manera sectaria al gobierno de Cárdenas por indemnizar a los antiguos dueños de los ferrocarriles y a las compañías petroleras expropiadas; de la misma forma que hoy día las sectas ultraizquierdistas se burlan de las nacionalizaciones llevadas a cabo por el Presidente Hugo Chávez y atacan con saña a su gobierno.

Trotsky y la dirección de la IV Internacional condenaron sin contemplaciones las posiciones ultraizquierdistas de Galicia y sus seguidores quienes, meses antes, habían llamado al “sabotaje” y la “acción directa” para oponerse a la suba de precios.

Se daba la paradoja de que mientras representantes oficiales de la IV Internacional participaban en mítines públicos dentro de México en apoyo a las nacionalizaciones de los ferrocarriles y del petróleo, Galicia y sus amigos se dedicaban a pegar carteles en las calles, en nombre del grupo trotskista mexicano, para denunciar al gobierno de Cárdenas por indemnizar a las empresas nacionalizadas.

Trotsky escribió a sus partidarios: “Vuestra participación en el mitin aquí tuvo un resultado “inesperado”. Galicia, en nombre de la Liga restaurada, publicó un manifiesto en el cual atacaba a Cárdenas por su política de compensar a los capitalistas expropiados y colocó este manifiesto principalmente en los muros de la Casa del Pueblo. Tal es la ‘política’ de esta gente”. (Por la reorganización de la sección mejicana. 15 Abril 1938).

Ante el peligro de caer en el descrédito y de ver ensuciada la bandera de la IV Internacional delante de los obreros y campesinos mexicanos Trotsky rompió con los ultraizquierdistas, y el Secretariado Internacional de la LCI acordó reorganizar la sección mexicana. La propia Conferencia fundacional de la IV Internacional, celebrada unos meses después, condenó las actividades del grupo de Galicia y ratificó su expulsión de las filas de la IV Internacional.

Un aspecto destacado de la lucha antiimperialista de Trotsky en América Latina fue denunciar la demagogia “democrática” del imperialismo representado por EEUU, Gran Bretaña, Francia, etc. que buscaban justificar el saqueo del continente en aras de la “democracia” y la “libertad”. Trotsky señaló que todos los países imperialistas, fueran “demócratas” o “fascistas” ocultaban sus intereses bajo máscaras diversas para tratar de esclavizar naciones y continentes enteros, apropiarse de sus recursos e incorporarlos a la órbita de su diplomacia. Trotsky insistía que la verdadera contradicción no era entre países “democráticos” y “fascistas”, sino entre naciones imperialistas y naciones oprimidas; pero, siguiendo la teoría de la Revolución Permanente, encontraba la solución a esta contradicción en el triunfo de la revolución socialista mundial.

Específicamente, entabló una lucha contra los estalinistas y denunció su claudicación frente a los imperialismos “democráticos”. Hasta la víspera del inicio de la 2ª Guerra Mundial, en septiembre de 1939, cuando se firmó el infame pacto Molotov-Ribbentrop entre la Alemania nazi y la URSS estalinista, la burocracia del Kremlin había apostado toda su política exterior a congraciarse con las potencias “democráticas” en un supuesto “frente antifascista” contra Alemania e Italia. Stalin estaba aterrorizado ante la perspectiva de una invasión de la URSS por la Alemania nazi y no tenía ninguna confianza en la victoria soviética. A cambio, la URSS se comprometía a descarrilar cualquier proceso revolucionario que amenazara los intereses de las potencias “democráticas”, como lo hizo en la Guerra Civil española de 1936-1939. Las políticas de los Partidos Comunistas locales quedaban así subordinadas a los estrechos intereses nacionales de la burocracia rusa.

En una entrevista con el trotskista argentino, Mateo Fossa, Trotsky explicaba: “En sus negociaciones con los imperialistas, los países latinoamericanos sólo les sirven al Kremlin de moneditas para el cambio menudo. A Washington, Londres y París Stalin les dice: ‘Reconózcanme como su igual y yo les ayudaré a aplastar el movimiento revolucionario de las colonias y semicolonias; para eso tengo a mi servicio a centenares de agentes como Lombardo Toledano’ [dirigente de la Central de Trabajadores Mexicanos]. El stalinismo se ha transformado en la lepra del movimiento de liberación” (La lucha antiimperialista es la clave de la liberación. Una entrevista con Mateo Fossa. 23 Septiembre 1938).

Debates con el APRA

Los debates que mantuvo Trotsky con el APRA peruano guardan una rabiosa actualidad porque, hasta cierto punto, las posiciones defendidas por el APRA en aquella época encuentran un eco hoy en sectores nacionalistas de la izquierda latinoamericana.

Trotsky, al principio, mantuvo una actitud cuidadosa hacia el APRA y llegó a tener a sus dirigentes en cierta estima, hasta el punto que consideró la posibilidad de alcanzar acuerdos de frente único con ellos. En la entrevista anteriormente citada, Trotsky se pronunciaba del siguiente modo:

No conozco al aprismo como para arriesgar un juicio definitivo. En Perú la actividad de este partido es ilegal y por lo tanto difícil de observar. En el con­greso de setiembre contra la guerra y el fascismo, el APRA, junto con los delegados de Puerto Rico, adoptó una posición que, hasta donde yo la puedo juzgar, fue valiosa y correcta … Creo que los acuerdos con los apristas, para determinadas tareas prácticas, son posibles y deseables a condición de mantener una total independencia organizativa.” (Íbid).

Sin embargo, Trotsky terminó dándole completamente la espalda al APRA y a sus dirigentes cuando dejaron al descubierto su demagogia e insuficiencia pequeñoburguesa, y sus ilusiones en el imperialismo norteamericano como garante de la “democracia” en el continente.

Trotsky juzgó muy duramente los prejuicios pequeñoburgueses de los dirigentes del APRA contra los obreros de los países imperialistas, y particularmente de los Estados Unidos, cuando aquéllos insistían en que los trabajadores norteamericanos no se interesaban por la lucha antiimperialista de las masas latinoamericanas y, por lo tanto, no tenía sentido buscar ningún tipo de alianza con ellos.

Trotsky explicó que los pueblos coloniales y ex-coloniales tenían los mismos enemigos que los obreros de los países imperialistas: las burguesías imperialistas de EEUU, Europa y Japón. De ahí que, objetivamente, debían buscar una alianza para mejor combatir y tumbar al enemigo común.

En este sentido, el “Manifiesto de la Cuarta Internacional sobre la guerra imperialista y la revolución proletaria mundial”, publicado en Mayo de 1940 y redactado por Trotsky, señalaba:

Sólo bajo su propia dirección revolucionaria el proleta­riado de las colonias y las semicolonias podrá lograr la colaboración firme del proletariado de los centros metro­politanos y de la clase obrera mundial. Sólo esta colabo­ración podrá llevar a los pueblos oprimidos a su emanci­pación final y completa con el derrocamiento del impe­rialismo en todo el mundo. Un triunfo del proletariado internacional libraría a los países coloniales de un largo y trabajoso período de desarrollo capitalista, abriéndoles la posibilidad de llegar al socialismo junto con el proletaria­do de los países avanzados.

La perspectiva de la revolución permanente no signifi­ca de ninguna manera que los países atrasados tengan que esperar de los adelantados la señal de partida, ni que los pueblos coloniales tengan que aguardar pacientemente que el proletariado de los centros metropolitanos los libere. El que se ayuda consigue ayuda. Los obreros deben desarrollar la lucha revolucionaria en todos los países, coloniales o imperialistas, donde haya condiciones favorables, y así dar el ejemplo a los trabajadores de los demás países. Sólo la iniciativa y la actividad, la decisión y la valentía podrán materializar realmente la consigna ‘¡Obreros del mundo, uníos!’

Uno de los dirigentes del APRA, Guillermo Vegas León, se jactaba diciendo que el gobierno nacionalista de Lázaro Cárdenas en México no había necesitado la colaboración del proletariado norteamericano para nacionalizar el petróleo, y que por lo tanto tampoco se necesitaría la ayuda de los obreros de los países imperialistas para proseguir las reformas democráticas que México y los demás países latinoamericanos demandaban.

Trotsky respondió a las tesis de Vegas León en un artículo titulado “La ignorancia no es una herramienta revolucionaria” (30 enero 1939), en el que afirmaba: “Todo este razonamiento demuestra que el publicista del APRA no comprende el abecé de un problema que es de importancia fundamental para su partido, es decir, la relación entre los países imperialistas y los semicoloniales

Efectivamente, el grado de emancipación económica que México alcanzaba con la expropiación del petróleo de las manos británicas sólo tenía un carácter relativo y condicional, dado que México seguía dependiendo de su venta a los países imperialistas; además, la expropiación podría revertirse en un marco desfavorable de relación de fuerzas – presiones diplomáticas o militares, un golpe de estado proimperialista, derrotas y retrocesos del proletariado mundial, etc. Trotsky añadía:

Este es uno de los aspectos de la cuestión. Pero también hay otro. ¿Por qué pudo el gobierno mexicano realizar con éxito las expropiaciones, al menos por el momento? Sobre todo, a causa del antagonismo entre Estados Unidos e Inglaterra. No había que temer una intervención activa, inmediata, de parte de Inglaterra. Pero éste es un problema menor. El gobierno mexicano también consideraba improbable la intervención militar de su vecino del norte cuando decretó la expropiación. ¿Sobre qué base se apoyaban esos cálculos? Sobre la actual orientación de la Casa Blanca: el “New Deal” en la política interna iba acompañado de la política de “buena vecindad” en las relaciones exteriores.

Evidentemente Vegas León no entiende que la actual política de la Casa Blanca está determinada por la profunda crisis del capitalismo norteamericano y por el crecimiento de las tendencias radicales en la clase obrera” (Ibíd.). Y continuaba:

Roosevelt aplica la misma política a las relaciones internacionales, sobre todo a América Latina: hacer concesiones secun­darias para no perder en los problemas importantes. Justamente estas relaciones políticas internacio­nales posibilitaron que la expropiación del petróleo por México no provocara una intervención militar ni un bloqueo económico. En otras palabras, se pudo realizar un avance pacifico en el camino hacia la emancipación económica gracias a la política más activa y agresiva de grandes sectores del proletariado norteamericano” (Ibíd.).

Y concluía:

En esencia, esta cuestión sólo se podrá resolver por un abierto conflicto de fuerzas, es decir por la revolución, o para ser más exactos por una serie de revoluciones En esas luchas contra el imperialismo participaran, por un lado, el imperialismo norteame­ricano en defensa propia; por otro, los pueblos de América Latina, que luchan por su emancipación, y que precisamente por esa razón apoyarán la lucha del proletariado norteamericano” (Ibíd.)

Unos meses antes, el principal dirigente del APRA, Raúl Haya de la Torre, publicó un artículo en la revista argentina Claridad en la que, luego de considerar al eje fascista Alemania-Italia-Japón como el principal peligro para los pueblos latinoamericanos, declaraba: “En caso de agresión, estamos seguros de que Estados Unidos -el guardián de nuestra libertad- nos defenderá … En tanto Estados Unidos sea fuerte y esté alerta, ese peligro no será inmediato, pero… será un peligro”. Trotsky le respondió yendo al meollo de la cuestión:

¿En qué sentido se puede calificar a Estados Unidos de ‘guardián de la libertad’ de los mismos pueblos a los que explota? Solamente en el sentido de que Estados Unidos está dispuesto a “defender” a los países de América Latina de la dominación europea o japonesa. Pero cada uno de esos actos de ‘defensa’ implica la sumisión total del país “defendido” (Haya de la Torre y la democracia: ¿Un programa de lucha militante o de adaptación al imperialismo norteamericano? 9 noviembre 1938).

Y concluía:

Si se considera que la burguesía imperialista norteamericana es el ‘guar­dián’ de la libertad de los pueblos coloniales no se puede buscar una alianza con los trabajadores norte­americanos. Esa subestimación del rol del proletariado internacional en la cuestión colonial surge inevitable­mente del intento de no asustar a la burguesía imperia­lista ‘democrática’, sobre todo a la de Estados Unidos. Está claro que quien espera encontrar un aliado en Roosevelt no puede transformarse en aliado de la vanguardia proletaria internacional. Esta es la línea divisoria fundamental entre la política de la lucha revolucionaria y la política de la conciliación sin prin­cipios” (Ibíd.).

La historia posterior del APRA no ha hecho más que confirmar el papel de esta organización como un instrumento a favor de los intereses imperialistas en la región, y en el Perú en particular.

Lucha anti-imperialista y lucha de clases

Es necesario establecer algunas conclusiones de las posiciones planteadas por León Trotsky sobre la realidad latinoamericana en los años 30. Si bien es correcta su distinción, siguiendo a Lenin, entre naciones opresoras y naciones oprimidas, en modo alguno esto significa que los marxistas estemos obligados a dar apoyo, del tipo que sea, y bajo cualquier circunstancia, a todos los gobiernos latinoamericanos o de cualquier país ex-colonial que, circunstancialmente, entren en conflicto con el imperialismo, como suelen hacer las sectas ultraizquierdistas. Lo que sí constituye una política de principios es denunciar y combatir al imperialismo como enemigo bajo cualquier circunstancia, pero dependerá de factores concretos: como el carácter o la orientación de clase del gobierno que colisiona con el imperialismo, su relación con las masas oprimidas de su país, la situación concreta de la lucha de clases dentro del país y en los países de su entorno, etc. lo que determinará el grado de apoyo o de no apoyo de los marxistas a dichos gobiernos y, por lo tanto, de las tácticas y consignas que debamos plantear en cada caso concreto; incluida la de plantear una alternativa obrera independiente a la de ambos contendientes. En definitiva, los conflictos con el imperialismo y a lucha anti-imperialista en general, como cualquier aspecto de la lucha y de las reivindicaciones democrático-nacionales, están supeditados para los marxistas al interés supremo de la lucha de la clase obrera para hacer avanzar la revolución socialista, en cada país e internacionalmente.

La lucha anti-imperialista y la construcción del partido revolucionario

Otra de las conclusiones que debemos extraer está vinculada a la construcción del partido revolucionario. Trotsky señalaba que movimientos políticos como el PRM de Cárdenas (antecesor del PRI mexicano) o el APRA eran una especie de Frente Popular bajo la forma de partido, en el sentido que eran organizaciones policlasistas que incluían desde fracciones de la burguesía hasta sectores del proletariado. Trotsky consideraba que, enfrentados al imperialismo, estos partidos-Frente Popular tenían un cierto carácter progresista del que carecían los frentes populares organizados en Europa en los años 30 para abortar la revolución. Aunque Trotsky planteaba que los núcleos de la IV Internacional deberían organizarse independientemente de esas organizaciones, insistía en que mantuvieran una actitud amistosa hacia el movimiento de masas, y opusieran de manera cuidadosa el programa científico del marxismo al programa amorfo y vacilante del nacionalismo pequeñoburgués, teñido con fórmulas semisocialistas, de estas organizaciones.

Aun así, Trotsky no se ataba a fórmulas organizativas rígidas y llegó, incluso, a proponer hipotéticamente un trabajo fraccional dentro del APRA: “Por supuesto no podemos entrar en un partido así; pero podemos crear un núcleo dentro de él para poder ganarnos a los trabajadores y separarlos de la burguesía” (Discusión sobre América Latina. 4 noviembre 1938).

Esto tiene relevancia para sacar lecciones del trabajo de los marxistas en movimientos políticos de masas de carácter nacionalista donde la clase obrera sí constituye la fracción mayoritaria y decisiva de dichos movimientos, que no fue el caso del PRM ni del APRA, pero sí el del peronismo en Argentina hasta los años 80 del siglo pasado. En estos casos, cuando los marxistas agrupan a una fracción muy pequeña de la clase trabajadora, no sólo está justificado un trabajo a largo plazo dentro de estas organizaciones, con la condición de no diluirse y mostrar un perfil claro, sino que es una absoluta necesidad para penetrar en las masas obreras y construir en el seno de las mismas sólidas fracciones marxistas que permitan agrupar a las capas más avanzadas de la clase y de la juventud revolucionaria, como un trabajo preparatorio para la formación de partidos obreros revolucionarios de masas en un estadio posterior, a partir de la escisión de estos movimientos de masas en líneas de clase cuando la revolución alcance un punto decisivo.

Corolario

El fermento revolucionario que sacude nuestro subcontinente nos obliga a los marxistas intervenir en los movimientos de masas con las tácticas y las consignas más correctas para conectar con las capas más avanzadas de la clase obrera y hacer avanzar la lucha por la transformación socialista de la sociedad. Extraer las principales conclusiones de la intervención de León Trotsky en los problemas de la revolución latinoamericana de su época resulta muy útil, por lo tanto, para abordar los desafíos que nos plantea la revolución latinoamericana en la nuestra.


1.-Declaraciones en Tampico, 9 de enero 1937 (Escritos Latinoamericanos, Ed. CEIP. Pág. 31)

2.- Nombre adoptado por la Oposición de Izquierda Internacional en 1934 cuando tomó la decisión de iniciar la tarea de fundar una Cuarta Internacional, al margen de la Tercera Internacional estalinista, tras constatar la degeneración irreversible de esta organización después de la toma del poder por Hitler en Alemania. El nombre de Liga Comunista Internacional fue sustituido por el de Cuarta Internacional, cuando ésta fue fundada en septiembre de 1938 en París. La Oposición de Izquierda Internacional fue lanzada por Trotsky en 1929, tras su exilio de la Unión Soviética, para organizar la lucha de sus seguidores contra el estalinismo dominante en los Partidos Comunistas y la Internacional Comunista, donde estaban siendo expulsados y perseguidos.

3.- Sobre el segundo plan sexenal en México (León Trotsky, 14 de marzo 1939)






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