Un blog desde la diáspora y para la diáspora

domingo, 4 de octubre de 2020

Krask Soinua

El llamado a esta campaña solidaria para reunir fondos que permitan la producción de un documental acerca de los casos de tortura documentados y comprobados fehacientemente ha sido publicado en Gara pero llega a nosotros por medio de una convocatoria espejo en Facebook.

Aquí tienen la información:


«El sonido del crack», crowdfunding para arrojar luz sobre la tortura invisible

El equipo de Paco Etxeberria lo puso en blanco sobre negro y el de Ander Iriarte lo llevará a las pantallas, situando el foco sobre un prisma nuevo: el impacto de la tortura moderna, sicológica o invisible es tal que «muchos torturados no se sienten a sí mismos como tales». Una campaña de crowfunding se activa en días para contribuir al rodaje.

Ramón Sola

El informe del equipo de Etxeberria encargado por Lakua detalla ya 5.000 personas torturadas. Es una cifra enorme, una barbaridad, pero aun así el cineasta oiartzuarra Ander Iriarte tiene claro que se queda corta. Y es que en su viaje de cinco años ya por esta dolorosa lacra ha interiorizado una peculiaridad llamativa: la «tortura moderna, tortura sicológica o tortura invisible de estas últimas décadas provoca que muchas de sus víctimas no se vean como personas torturadas».
Para entenderlo mejor no tuvo que ir muy lejos; estaba en casa. Como muestra el avance de este trabajo, su aita (Joxe Iriarte, Bikila) es una de esas personas. Se percibe leyendo el pasaje de sus memorias de activismo político (‘‘Borrokaren gorrian’’) en el que narra su paso por comisaría.

Ander Iriarte ligó fácilmente el testimonio paterno con lo escuchado al siquiatra Pau Pérez en el congreso posterior a la presentación del informe del Instituto Vasco de Criminología. Pérez detalló allí cómo muchas personas dicen que a ellas no les torturaron porque en realidad no les pegaron mucho. O no les pusieron electrodos. O no les hicieron la «bañera»...

Iriarte ubicará la cámara en este punto de vista. El guión, el equipo, la producción (Mirukotana, Irusoin, Gastibeltza; una colaboración «marca de calidad»)... están listos. Falta el crowdfunding que se pondrá en marcha este próximo jueves 8 de octubre para dar impulso al rodaje. El resultado, en 2021.
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El efecto «Itziarren semea»

Ander Iriarte hará de guía del espectador en este camino; la senda a seguir, el informe del IVAC. «¿Y qué nos dice ese trabajo? –explica a GARA el documentalista–. Si tomamos todas las detenciones en el Estado español y cuántos casos de tortura hay, quizás no sea algo sistemáticamente, pero si lo aplicas a un sector determinado de Euskal Herria sí que lo es».

En paralelo a la sistematización llega algo más siniestro: el perfeccionamiento de la técnica. «Tras la II Guerra Mundial, cuando en las décadas de los 50 y 60 la tortura se prohíbe, quienes la usan tienen que hacerla invisible, y entonces pasa de tortura física a síquica. Y con el tiempo vemos que es peor así».

«En la medida en que no deja marcas –continúa Iriarte–, en cierta medida se convierte en más vergonzosa para quien la sufre. Ion Arretxe [torturado junto a Mikel Zabalza en Intxaurrondo] hablaba del efecto ‘Itziarren semea’, y así es. Nadie puede negar –bueno, la Audiencia Nacional sí, pero ese es otro tema– que Unai Romano fue torturado. Pero ¿qué pasa con quien no tiene señales? ¿Cómo cierras el proceso con quien llega a no sentirse torturado?».

En estos años de indagación, Ander Iriarte ha constatado que la tragedia de la tortura ha quedado «ahogada en el silencio» y ha dejado «un trauma en la sociedad que no somos capaces ni de medir». El documental cuenta con la participación de Paco Etxeberria y de otros profesionales del autor para desarrollar todo ello. E Iriarte confía en que esta aportación contribuya a poner en el centro del debate social un informe escandaloso pero que quizás podría acabar olvidado en las estanterías.

Romperse por dentro

Avanzando su trabajo, Iriarte detalla que «no es lo mismo torturar a un vasco que a un árabe o a un hombre que a una mujer. Puedes llegar a machacar a cualquier persona sin tocarla siquiera, pero hay que saber cómo hacerlo». Así que ha llegado a la tremenda conclusión de que «hay una ciencia ahí detrás».

Es dramática también la intrahistoria del título, ‘’El sonido del crack’’. Duele hasta oírlo. «Es algo que he escuchado a muchas personas torturadas. Da igual que sea a ostias, que sea sicológico... siempre hay un momento en que notas que te has roto por dentro. Las descripciones que hacen son diferentes: una muñeca de porcelana que cae al suelo, una cucaracha a la que aplastan, un palo que se rompe... pero en los testimonios siempre está ese ‘crack’, ese sonido, ese romperse. Y a la vez, ese ‘crack’ es lo que están esperando los torturadores, porque saben que cuando eso llega, se acabó, firmarás lo que haga falta, te pondrás a merced suyo».
En la conversación llegamos a las consecuencias: depresiones, problemas familiares... Añade que «yo no sé si se ha investigado la relación entre tortura y cáncer, pero hay casos conocidos, ¿puede ser una consecuencia de ese estrés? Y cuando machacas así a alguien, no solo es a él; también machacas a su familia, a su entorno, todo».
En el acceso a parte de los testimonios recogidos por el IVAC ha hecho otro descubrimiento tremendo: hay quienes, tras ser torturados, lo pasan peor quedando en libertad que habiendo acabado en la cárcel.

La tortura pueden ser unas horas, quizás algunos días, pero su rastro queda a menudo para toda la vida. En Copenhague está el centro de rehabilitación que es referencia planetaria. Uno de los sitios en que quiere rodar Iriarte si el crowdfunding da el impulso necesario.

Se pondrá en marcha este jueves y se prolongará durante 40 días. Al entrar en el programa Meta!, por cada euro ciudadano la Diputación de Gipuzkoa aportará otro. Iriarte es tan sincero como tajante en este punto: «Este relato se hará con respaldo popular o no se hará».

De Euskal Herria al mundo

Ello no implica que el documental se dirija a quienes ya conocen la realidad de la tortura. Tampoco obviamente a los irreductibles negacionistas. Su impulsor lo dirige a «cualquiera que crea en los derechos humanos y que quiera saber qué ocurre aquí, pero también qué ocurre en otras partes del mundo».

Ahondando en ello, ha llegado a concluir que la tortura ha sido aquí especialmente intensa y a la vez visible por su particular contexto: «Un conflicto armado de 50 años que empieza con Franco, que implica a las cloacas del Estado... aquí se percibe muy clara la tortura, pero ¿quién dice que esto no pueda ocurrir en Catalunya o que no pueda usarse contra movimientos que no sean ‘abertzales’?». En este sentido, tratarán de dar difusión internacional al trabajo, con el plus de interés añadido de que esto «ha ocurrido en una sociedad moderna, que tiene firmados todos los tratados internacionales... no ha sido en una sucia cárcel de México ni en un lugar remoto de Africa, y tampoco son desviaciones de cuatro chalados, sino que es algo sistemático y sistematizado».

La actualidad obliga a preguntar a Iriarte qué sitio ve para su trabajo en el magma de películas, series o documentales sobre el tema vasco que no para de llegar a las pantallas. Aprecia en ‘‘La línea invisible’’ o ‘‘Patria’’ un modelo muy diferente al de hace un par de décadas, cuando «se hacían ‘El Lobo’ o ‘GAL’, cosas tan maniqueas que eran intragables hasta para muchos españoles. A estas de ahora no se les puede negar calidad de producción y un mayor acercamiento a la realidad, lógicamente». Sin embargo, remarca que hay margen, y más aún necesidad, de mostrar otras violencias. E incide aquí de nuevo Ander Iriarte en la necesidad de aportación popular, determinante ya para gestar ‘‘Non dago Mikel?’’, ‘‘Caminho Longue’’ o ‘‘Bi urte, lau hilabete eta egun bat’’.

«Es una ironía que quienes cuentan ‘la verdad’, según dicen, estén haciendo películas de ficción, y mientras tanto los que según ellos contamos ‘la mentira’ estemos rodando cine documental», concluye el joven director oiartzuarra, que en 2013 ya dejó huella con ‘‘Echeverríatik Etxeberriara’’.

Respaldo popular

Iriarte tiene claro que «este relato se hará con respaldo popular o no se hará. Estamos viendo que otros tienen series, tienen millones... y nosotros lo que tenemos es esto, apoyo popular».

Universal

El director percibe Euskal Herria como un ecosistema en el que la tortura ha crecido y resulta más visible, pero remarca que esta lacra es universal o podría serlo: «Lo veo como las Galápagos de Darwin; fue allá para probar la evolución, pero lo que constató allá vale para cualquier otro sitio».

Citas

«Resulta que quienes cuentan ‘la verdad’,están haciendo ficción y los de ‘la mentira’ rodamos cine documental».

«Se ven como una muñeca de porcelana que se rompe, un palo que se parte, una cucaracha aplastada; rotos por dentro»

«He oído a muchos decir que escucharon ese ‘crack’ en su cabeza; a partir de ahí ya está, vas a firmar lo que sea»

«¿Cuántos son aún los que no se ven como torturados? ¿Cuántos piensan que tortura son solo una sierra o electrodos?»

 

 

 

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sábado, 3 de octubre de 2020

Masacre Milenaria en Araba

Hace unos días les compartíamos las tribulaciones en la localidad vitivinícola arabesa de Samaniego dadas las difíciles circunstancias generadas por la contingencia del SARS CoV-2.

Pues bien, hoy, desde las páginas del ABC traemos a ustedes este artículo acerca de un sitio arqueológico muy cercano a Samaniego en el que hace poco más de dos mil años ocurrió un hito sumamente violento, uno que ha llamado mucho la atención de quienes trabajan en el sitio desentrañando sus misterios.

Aquí la información:


Así fue la masacre de La Hoya, la Pompeya ibérica arrasada por las llamas de un contingente implacable

Los atacantes destruyeron, entre el 350 y el 250 a. C., este importante poblado peninsular de la Edad de Hierro pero no lo ocuparon, lo que ha permitido que la matanza haya quedado congelada en el tiempo. Decapitaciones, desmembramientos... la escabechina quería «infligir el máximo daño» en esta ciudad, situada en el País Vasco, que nunca volvió a ser habitada

Javier Villuendas

Un equipo de arquéologos del Reino Unido y España ha descubierto pruebas de cómo fue exactamente la masacre de La Hoya en la Edad del Hierro, que, de alguna manera, quedó congelada en el tiempo a pesar de las llamas que asolaron el poblado. Hallada la ciudad en 1935 y excavada por primera vez en 1973, sabemos que este importante enclave situado en el País Vasco fue masacrado entre el 350 y el 200 a. C.

Los atacantes destruyeron la ciudad pero no la ocuparon, lo que ha permitido que los muertos permanecieran en el mismo lugar hasta... que se produjo su excavación. Los especialistas pudieron recuperar hasta 13 esqueletos. «Un argumento clave de que fue una masacre es que dentro de las víctimas hay de todos los rangos de población y sexo, la violencia se hizo sobre todos sin miramientos ni criterios. No eran todos varones guerreros, había niños, mujeres, varones de todas las edades y ambos sexos», nos explica el arqueólogo Javier Ordoño.

Y hubo una gran brutalidad. De las 13 víctimas analizadas, en cinco de ellas pudieron encontrar evidencias claras: «Hay una decapitación con una espada seguramente que seccionó el cuello, tenemos una adolescente a la que amputaron el brazo y se encontró el brazo a dos metros manteniendo los brazaletes que llevaba. También hay otros individuos que han sufrido amputaciones completas o parciales, y apuñalamientos en las costillas», continúa el especialista.

Las razones para esta escabechina no se conocen, ni la identidad de los atacantes. La Hoya era un poblado bastante grande en el que vivían más de 1.500 personas, con murallas potentes, urbanismo desarrollado y gran complejidad social. «Era un nodo principal en la región de la época, una ciudad importante de la tribu de los berones que habitaban la actual Rioja. No se sabe si fueron atacados por competencia de otros berones de otra ciudad u otra sociedad. Al final son zonas fronterizas, con los vardulos, los caristios y los autrigones».

Hay más detalles de la destrucción. En principio, debió ocurrir «probablemente un día de mercado», nos cuenta Ordoño, y no fue un saqueo sino que fue un ataque «destinado a causar el mayor daño posible a la población». Además, la ciudad ya no volvió a ser habitada, en un nivel de violencia que, básicamente, el que pudo huyó y el resto murió pasto de las llamas. «También acabaron con piaras de cerdos y otros animales y dejaron vasijas llenas de cereal, objetos de bronce y hierro». El hecho de que el ataque fuera tan brutal y asesino permitió que allí quedaran los restos y se conservaran a buen recaudo para ser estudiados, ya que los cuerpos seguían tumbados en las calles en las que despidieron su último aliento. «Por eso, está intacta. Es la Pompoya ibérica pero no arrasada por un volcán sino por un contingente armado que hizo estragos», dice Ordoño.

La Hoya era un enclave comercial, social y político entre el Cantábrico, el Mediterráneo y la meseta interior de España. De hecho, estos investigadores creen que es posible que en aquella Edad de Hierro fuera el único asentamiento destruido por comunidades locales, quizá en una guerra a gran escala en España, porque ocurrió 100 años antes de la llegada de los romanos. «Probablemente, si se ampliaran las excavaciones aparte de las víctimas encontraríamos, con suerte, algún atacante. Pero de momento, no sabemos nada», cuenta el arqueólogo.

Por otro lado, siempre se ha creído que los pueblos de la Prehistoria, quizá no tanto los de la Edad de Hierro, eran más pacíficos por su menor complejidad. «Violencia siempre ha habido desde que el humano pisó la tierra», afirma Ordoño, que cuenta que «en otras investigaciones de épocas neolíticas se están dando evidencias de que la violencia es inherente al ser humano, solucionamos nuestras diferencias por medio de la violencia y hay evidencias que lo demuestran». El problema con la Edad de Hierro, añade, es que «el rito funerario de la época era la cremación, por lo que cuando alguien moría se depositaban las cenizas en una urna y no teníamos datos de la brutalidad de la muerte. Y, por eso, La Hoya es tan interesante».

 

 

 

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viernes, 2 de octubre de 2020

Egaña | Ermua

Implacable como acostumbra ser, Iñaki Egaña le saca los colores a las administraciones vascas al sur de la muga con este texto dado a conocer en su muro de Facebook:

Ermua

Iñaki Egaña

La gestión institucional de la pandemia en los cuatro territorios vascos peninsulares hace aguas. Tanto en educación como en sanidad, trabajadores y sindicatos han puesto el dedo en la llaga para denunciar que, a pesar de la situación excepcional, las medidas adoptadas son el reflejo de una política neoliberal cuyo objetivo principal sigue siendo ganar dinero en el menor tiempo posible. Incluso en estos complicados tiempos.

Entre tantos patrones, el paradigma de la gestión de la residencia de ancianos Abeletxe de Ermua me ha producido un enorme desasosiego, una empatía hacia una población estigmatizada hace ya más de un par de décadas por aquel Foro que, legítimamente, surgió a raíz de la muerte de Miguel Angel Blanco por ETA. Un Foro que mantuvo el nombre faro de Ermua y con el tiempo se convirtió en refugio de ultras como Rosa Diez o Iñaki Ezkerra y concluyó su andadura echándose los trastos entre ellos, por un minuto más o menos en las tertulias televisivas.

El municipio de Ermua fue marcado, asimismo, por la tragedia del vertedero de Zaldibar, el incendio que afectó a su barrio de San Lorenzo y, en esa resaca, por la chulería de su alcalde Juan Carlos Abascal (PSOE) que minimizo sus efectos, achacó a “gente que de manera intencionada está provocando miedo”, echó la culpa del derrumbe a EHBildu y bloqueó a todo aquel que no siguiera su relato. Otro negacionista más, de la cuadrilla de los que rechazaron en su día la explosión en el reactor de Chernóbil.

Ahora y desde hace un par de semanas, los familiares de los mayores confinados en Abeletxe, han denunciado la muerte de medio centenar de personas a causa del coronavirus. ¡50 personas fallecidas en seis meses! La mayor cifra de decesos en una residencia vasca.

Se me quebró la vista cuando descubrí diversas instantáneas de los familiares depositando claveles entre los 50 nombres de los fallecidos que, de manera sencilla, habían pegado en la pared del centro. Me recordaba a esas otras imágenes de los muertos del 11S, de los del 15M. Cuando identificamos a una víctima la recuperamos para la humanidad.

La lejanía aplaza el dolor. Pero Ermua no es Cincinnati. Ermua es veta de nuestro país. El sentimiento no puede ser sino compartido. Más aún en una época en la que ciertos sectores, económicos y sociales, infantilizan a los mayores, restan la trascendencia de su fallecimiento y hacen cuentas políticas en función de su nivel de consumo y su grado de gasto social.

La gestión de la residencia de Ermua corresponde a una empresa privada de nombre Vitalitas que tiene la llave de otras 20 en Bizkaia. Una empresa cuyos gestores tienen nombre y apellidos y pertenecen a familias relacionadas con el que llaman “régimen anterior” (los Gorostiza Ezquerra), pero también a esa pléyade de antiguos cargos del PNV que, tras hacer carrera institucional, se refugian en constructoras, empresas de servicios, y toda clase de negocios fáciles debido a su condición. Incluso para llegar a la cúpula de Confebask, como Eduardo Zubiaurre.

Hace 30 años, sólo el 9% de las residencias de mayores de la Comunidad Autónoma Vasca estaba en manos de la iniciativa privada. El resto eran de utilidad publica, directamente o a través de fundaciones. Hace apenas tres años, la propiedad había dado un vuelco espectacular. De los 370 centros de la CAV, 277 privados y 93 públicos. No es Cincinnati ni la Madrid de Isabel Díaz Ayuso. Es “Euskadi”.

Un buen porcentaje de estas 277 empresas se han unido en una red empresarial que tiene en la trastienda de sus consejos a ex cargos públicos del PNV que hoy han encontrado el negocio en la gestión privada de la vejez. Según Ahoztar Zelaieta, las residencias gestionadas hoy por empresas conectadas a ex cargos del PNV representan el 42% de la patronal de residencias en Bizkaia y el 37% en Gipuzkoa.

Sus nombres son del todo conocidos para quienes, aun en baja intensidad, seguimos la actualidad diaria. Cargos antiguos del PNV, hoy ligados a las residencias: Asier Atutxa (BBB), Nerea Ahedo (senadora), Iñigo Lasuen (alcalde de Otxandio), Eusebio Larrazabal (alcalde de Zeaunuri), Iñaki Josu Iribar (concejal en Elantxobe), Iñaki Isasi (alcalde de Arrigorriaga). Una interminable lista en la que se mezcla el negocio asistencial, con el de la construcción.

Josu Olazaran, ex secretario del EBB del PNV dirige la empresa de limpieza Garbialdi, expandida por España. Recordaran a las trabajadoras del Clínico San Carlos de Madrid denunciando la gestión de Garbialdi en su hospital. El facha Mayor Oreja, que acaba de firmar contra la eutanasia, ha hecho su carrera en Eulen, otra de las empresas que lleva la gestión de las residencias en la CAV. En el departamento de Salud, la comunicadora Usoa, no es otra sino la hija del belicoso Koldo Mediavilla.

El empresario jeltzale Juan Carlos del Campo Bizaurraga (Con V su segundo apellido en función del lugar donde inscribe su firma) preside GESCA, la Asociación Empresarial de Gestores de Centros Asistenciales. Ha sido consejero delegado de Vitalitas, la empresa que gestiona Abeletxe de Ermua, hasta el inicio de la pandemia, cuando se ha producido un terremoto de cambios y dimisiones en los consejos de las residencias, supongo que para evitar acciones penales.

Tanto ELA como LAB ya habían denunciado reiteradamente la degradación de los condiciones sanitarias y humanas en algunas de estas residencias privadas. Los familiares de Abeletxe habían protestado previamente por la calidad de la comida. ELA ha interpuesto 14 denuncias contra otras tantas residencias. Los jueces con la patronal.

La respuesta la conocen. Los mastines dispuestos a defender su territorio. Joseba Egibar con su paraguas amenazante frente a las trabajadoras de residencias en Donostia. Iñigo Urkullu enfrentándose a los trabajadores de Osakidetza a los que niega su derecho a la protesta y envía a sus puestos de trabajo. Por cierto, precarizados e infravalorados. Y Ortuzar, como siempre, frivolizando. En este caso con la muerte, la ajena.




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Cinco Bocinas en Gernika

Que dice Urkullu que hay que endulzar lo salado y profanar lo sagrado. Nosotros hoy nos conformamos con traer a ustedes una perla histórica rescatada del olvido, misma que llega a nosotros por cortesía de Deia:



J. Fernández

Puede que fueran nueve las cimas desde las que haciendo sonar un cuerno de vaca se convocara a la Bizkaia nuclear (sin Enkarterri ni Durangaldea, que disponían de parlamentos propios) a debatir en las Juntas sobre pleitos y peticiones entre villas o particulares; quizás en realidad fueran siete esos puntos elevados en los que puede que, además, se hicieran unas hogueras para que los apoderados elegidos por los pueblos supieran que en el próximo cambio de luna tenían que estar en Gernika. Y puede que, en realidad, únicamente sonaran cinco bocinas y, además, se hiciera en la explanada de la Casa de Juntas para abrir las sesiones.

Lo realmente importante es que casi 700 años después del primer testimonio que recoge esta forma de convocar a los habitantes del Señorío de Bizkaia, la ceremonia se mantiene viva. La fina línea entre la leyenda y la historia se ha borrado con el paso de los siglos y ha hecho posible que la tradición –que se renueva cada año en las cumbres de Gorbeia, Ganekogorta, Oiz, Sollube y Kolitza– fusione los hechos narrados en crónicas de la Edad Media con las interpretaciones que ilustres vizcainos como Antonio Trueba consensuaron en el siglo XIX para defender la foralidad.

Precisamente, él fue quien en 1872 vertebró sobre esos cinco montes lo que acabaría siendo un emblema de las costumbres y de las libertades del Territorio. Y así lo recordó ayer Ana Otadui cuando expresaba que más allá del tañir de cuernos y campanas, la subida a los montes bocineros "significa la adecuación de la tradición a nuestros tiempos y la defensa de nuestras costumbres a instituciones más arraigadas" como son las Juntas Generales de Bizkaia, que ella preside. Las bocinas, cinco, volvieron a resonar ayer junto al Árbol de Gernika en un acto simbólico para reemplazar a la jornada que iba a celebrarse mañana en Gorbeia.

La tradición de los montes bocineros fue recuperada en 2004 (los cuernos sonaron aquella vez de forma simultánea en las cinco cumbres) y transformada en fiesta popular que cada año desde entonces peregrina por una cima distinta. "Continuamos festejando esta creencia relacionada con los Fueros vascos: una creencia que no hemos querido que caiga en el olvido tampoco este año de pandemia", subrayó Otadui. Los orígenes de esta tradición y su evolución a través de los siglos ha sido analizada por Goio Bañales y Javier Barrio, director del Museo de Enkarterri.

Ambos firman el trabajo de investigación El tañido de las cinco bocinas. Símbolo de Bizkaia y en palabras de este último el tañido de aquellas cinco bocinas "simbolizaba el pacto firmado entre el Señor de Bizkaia y los vizcainas y vizcainos, que permitía que estos siguiesen gobernándose libremente por sus propias leyes". Con todo, el sonido de las bocinas forma parte del universo simbólico vizcaino. Lo resumía Barrio cuando decía que si hay una tradición que ha perdurado y se ha convertido en símbolo es el tañido de las bocinas en los montes.

A ello contribuyó que Lope García de Salazar decidiese incluir este rito dentro de la leyenda fundacional del Señorío (Jaun Zuria y la batalla de Padura) al escribir que la decisión que tomaron los vizcainos de ponerse bajo el caudillaje de Jaun Zuria para luchar contra los leoneses en el siglo X se tomó en Gernika tañidas las cinco bocinas. "Por primera vez se mezclarán tradición y realidad institucional. Además, refrendará la idea de que el vasallaje de los vizcainos a su señor se basaba en un pacto entre ambos y no en una mera sumisión", zanjó.

El dato histórico | 1321

Ya desde el documento más antiguo del que se tiene constancia (1321) se muestra que la Junta de Gernika daba comienzo tras tañer las bocinas: faciendo junta en Guernica, asentado y ayuntados en la yunta las bocinas tañidas segund fuero de Vizcaya. La fórmula utilizada en ese documento y en otro de 1342 dejan claro que las bocinas se tañen tras reunir a todos los junteros en Gernika. En el prólogo del Cuaderno de Juan Nuñez de Lara (1342) se dice: en la Junta de Garnica, seyendo juntados caualleros e escuderos/ e fijosdalgo de Vizcaya, llamados a Junta General, e tannidas las cinco vozinas.

 

 

 

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Su Masculino Demonio Interior

Esta reseña publicada en el portal de La Marea deja el tema central de la cinta 'Akelarre' bien en claro, el patriarcado ha recurrido a todo tipo de estrategias para someter a las mujeres a su más completo arbitrio, desde la mistificación de la figura materna hasta la demonización de su esencia femenina.

Adelante con la lectura:


‘Akelarre’: el demonio está en ellos

Llega a los cines 'Akelarre', de Pablo Agüero, un alegato contra la violencia patriarcal con el telón de fondo de la caza de brujas en la Euskal Herria del siglo XVII.

Manuel Ligero

Es sabido que todo lo relacionado con las brujas y su persecución durante 300 años, entre el siglo XV y el XVII, es la historia de un delirio. La propia palabra akelarre es un invento de los inquisidores. No existía en lengua vasca antes de que unos frailes oligofrénicos y libidinosos tradujeran de forma errónea o malintencionada el término alkelarre durante el proceso a las llamadas brujas de Zugarramurdi, en 1609. Donde los interrogados decían, en euskera, “campo de pasto para las cabras”, los perseguidores, inventándose un palabro, interpretaban “prado del macho cabrío”, que era el escenario donde se desarrollaban, según ellos, los supuestos rituales de adoración a Satán.

Akelarre, la película que dirige el argentino Pablo Agüero y que llega este viernes a los cines, se inspira libremente en el libro Tratado de la inconsciencia de los malos ángeles y demonios, del juez francés Pierre de Lancre. Este magistrado fue enviado por Enrique IV, rey de Francia y de Navarra, a la región de Labort, en el País Vasco francés, para purgar de brujas el territorio y, en especial, la localidad de San Juan de Luz. Se decía que allí las esposas de los pescadores, en ausencia de sus maridos, se dedicaban a la práctica de la hechicería. Y allí que se fue el funcionario dispuesto a dar tormento y a achicharrar en la hoguera a las amantes del diablo.

Se estima que, como poco, quemó a 24 mujeres. Otras cifras hablan de 60. Y porque no le dio tiempo a más: tras cuatro meses de instrucción, los marineros volvieron de Terranova, detuvieron por la fuerza aquella locura y Lancre se volvió a la corte oliendo a chamusquina y con un calentón de aúpa. Porque a eso se reducía todo. Las muchachas estaban solas en el pueblo y Lancre era un trastornado. El magistrado dejó abundantes muestras de su babosidad en sus escritos. Por ejemplo, la visión de la gente joven bañándose en la playa de Biarritz le ponía cachondísimo: “Esa mezcla de muchachas y jóvenes pescadores que se puede ver en la costa, todos en camisola y sin nada debajo, revolcándose entre las olas…”.

El gran acierto de Agüero a la hora de tratar el tema de la caza de brujas ha sido aparcar el misterio de las típicas producciones de terror, incluso su lectura como pura metáfora política (alabado sea Arthur Miller), y centrarse en aquella infamia como lo que fue (¿y aún es hoy?) en realidad: un crimen del patriarcado. Los dos protagonistas de la cinta, el inquisidor interpretado por Alex Brendemühl y la acusada encarnada por Amaia Aberasturi, transmiten de forma extraordinaria esta relación malsana entre el puritanismo religioso y el sexo femenino. “Si la mujer no obedece a su marido y a su padre, se derrumba el sistema de poder. La mujer ha estado siempre en lo más bajo de la pirámide. En toda nuestra cultura cristiana se le acusa del origen del mal, es la culpable de la expulsión del paraíso, está maldita”, explicaba el director a la agencia EFE durante la presentación de la película en el pasado el Festival de San Sebastián.

El odioso personaje interpretado por Brendemühl, además de tomar como referencia a Pierre de Lancre, adquiere también alguno de los rasgos de Heinrich Kramer, monje dominico coautor, junto a Jacob Sprenger, del libro Malleus Maleficarum (El martillo de las brujas). Aquel volumen escrito por Kramer fue todo un best seller en el siglo XVI y en él detallaba los rituales de las supuestas hechiceras y las torturas a las que debían ser sometidas durante los interrogatorios. El problema, claro está, es que todo era producto de su rijosa y retorcida imaginación. Kramer estaba obsesionado con el sexo y con las mujeres, y les atribuía todo tipo de relaciones con el diablo, además de un insaciable y genérico apetito sexual con el que buscaban condenar a los hombres.

Era asimismo un fanático de las ordalías. Esta aberración consistía en torturar a la acusada y si esta se curaba milagrosamente de las heridas en poco tiempo es que era inocente. Y si no, a la hoguera. Si las obligaba, por ejemplo, a sumergirse en agua bendita helada y estas acababan por salir a flote para tomar aire, es que eran culpables. A la hoguera. También conminaba a los inquisidores a afeitarles todo el cuerpo con un hierro candente para buscar la “marca del diablo”, que era el símbolo de su unión con el maligno.

El panfleto terrorista firmado por Kramer tuvo al menos 34 ediciones a lo largo de casi 200 años. El cúmulo de disparates que exponía el lujurioso fraile era tan manifiesto que hasta la Iglesia católica, escandalizada ante tanta fantasía demoníaco-sexual, lo prohibió poco después de su primera edición en 1486… con poco éxito. El libro fue enormemente difundido en Europa central, donde la quema de brujas gozó de gran popularidad entre los fieles protestantes hasta bien entrado el siglo XVII.

Alessandro Manzoni, en su libro Historia de la columna infame, un texto demoledor y ya clásico contra la tortura, analizaba con gran lucidez las razones últimas de estos ejecutores de tormentos: “Conviene reconocer los motivos verdaderos y efectivos: que fueron actos inicuos provocados… ¿por qué sino por pasiones perversas?”. En eso incide también Pablo Agüero: “Es la belleza y la libertad de esas mujeres lo que les perturba, lo interesante es que este juez lo admite mientras que otros lo niegan, buscan subterfugios porque no quieren admitir que el demonio, en realidad, está en ellos”.

El director argentino prescinde de la parte fantástica pero no de los mitos ni de la cultura vasca, a los que se acerca con el respeto y la delicadeza recomendados por Julio Caro Baroja en Las brujas y su mundo: “Cuando uno se llegaba a interesar por ellos y a no considerarlos como puro signo de rusticidad, percibía los acentos misteriosos a veces, líricos otras, burlescos también en ocasiones, de que estaba henchida tal imagen [arcaica]”. El elemento burlesco, por cierto, tiene un gran protagonismo en el filme. Las chicas acusadas de brujería no pueden tomarse en serio las mamarrachadas de esos hombres y se resisten a perder la alegría incluso en los momentos más dolorosos.

Entre todas ellas destaca Aberasturi, revelación de esta película y rostro de esa “belleza y libertad” de la que habla su director. Su personaje, Ana, es una versión vasca de la Scheherezade de Las mil y una noches. Con la esperanza de aplazar su ejecución y la de sus compañeras, Ana va desgranando poco a poco ante el atónito e inflamado inquisidor los detalles de un imaginario ritual del akelarre o sabbat. Su plan es ganar tiempo hasta que los marineros que están en alta mar regresen al pueblo. Pero dejémoslo aquí para no destripar más el argumento.

Y en ese momento Scheherezade vio aparecer la mañana y, discretamente, dejó de hablar…



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jueves, 1 de octubre de 2020

Replantear el Modelo D

Uno de los mayores retos que ha asumido el equipo detrás de este blog desde un principio es el de dar a conocer al mundo entero todo el esfuerzo que se ha llevado a cabo por parte de la sociedad vasca para revitalizar, fortalecer y normalizar el uso del euskera, tarea titánica dado el hecho de que es un idioma que convive territorialmente con dos gigantes lingüísticos.

Dicho lo anterior, les invitamos a leer esto publicado por Deia:

 

El incremento de estudiantes no euskaldunes podría ser la causa del "bajo nivel de euskera"

Ha llegado la hora de repensar la enseñanza en modelo D (todo en euskera) por el "bajo nivel de euskera" que alcanza el alumnado al finalizar la educación obligatoria. Esta es una de las principales conclusiones del informe de situación que cada dos años realiza el Consejo Escolar de Euskadi (CEE) para conocer el estado de salud de la escuela vasca. Tanto la presidenta del consejo, Nélida Zaitegi de Miguel, como su vicepresidenta, Maria Teresa Ojanguren, advirtieron ayer que "hoy parece necesario hacer una reflexión en profundidad sobre la situación del proceso de euskaldunización y específicamente sobre la situación competencial en euskara del alumnado escolarizado en el modelo D, tanto público como privado concertado, dado que es el mayoritario".

Y es que la realidad indica que los resultados en competencia lingüística en euskera disminuyen desde hace años en las dos etapas obligatorias. Y eso antes del confinamiento, en el que miles y miles de estudiantes no tuvieron o tuvieron poco contacto con el euskera. La radiografía realizada por el órgano consultivo del Gobierno vasco en materia educativa también aprecia que la comprensión lectora es insuficiente en una parte importante de este modelo y que "un alto porcentaje" de alumnos tanto públicos como concertados, que realiza todo su proceso de aprendizaje en esa lengua, "muestra hoy un bajo nivel en euskera".

Dicho informe reconoce que, en materia lingüística, "lo avanzado hasta ahora y los logros conseguidos han sido muy importantes y el avance es muy notorio". Sin embargo, tras detectar que el cambio de perfil del alumnado puede ser una de las causas del retroceso en el nivel de euskera del alumnando, el Consejo entiende que "después de 35 años de desarrollo, es necesario hacer un análisis en profundidad de los modelos lingüísticos". En su opinión, en la evolución de los seis estratos (A, B, D público y A, B, D privado concertado), "dirigidos inicialmente a diferentes sectores de la población escolar, su relación con el euskera, ha transitado por rutas diferentes a las previstas, decantándose mayoritariamente a favor del modelo D, independientemente de la lengua familiar y del contexto sociolingüístico".

El informe alerta de que en la última evaluación de diagnóstico, el 37% del alumnado de Primaria y el 46% de ESO mostraron "un bajo nivel en euskera". También, que, según los resultados tanto de evaluaciones propias como de las internacionales, "se aprecia que la comprensión lectora del alumnado del modelo D es insuficiente en una parte importante del alumnado de este modelo".

Para Ojanguren, "no se puede hablar hoy de un único modelo D, sino de diversidad de situaciones lingüísticas y educativas, lo que exige un planteamiento educativo y de tratamiento lingüístico adaptado a las características de su alumnado y del entorno sociolingüístico. En este punto, y a la vista de la evolución de los resultados, remarcó que "un modelo de inmersión lingüística por sí mismo no garantiza unos resultados competenciales y, al ser el perfil del alumno más diverso, pierde peso el alumno euskaldun". Por ese motivo, pidió moderar las expectativas de los resultados según en qué zonas de Euskadi se den".

Entre sus propuestas, el Consejo Escolar pide intensificar el trabajo en relación con los planes de lectura y comprensión lectora, e impulsar proyectos que ayuden a mejorar la lectura por gusto o por diversión, dada su fuerte relación con el rendimiento en comprensión lectora. Así mismo reclama "revisar" el actual currículo de Euskal Hizkuntza eta Literatura para identificar elementos básicos del aprendizaje y establecer una secuenciación adecuada a distintas situaciones. Finalmente, considera necesario "elaborar un estudio en profundidad sobre el modelo D, a través del que se puedan identificar y caracterizar las distintas realidades lingüísticas y educativas que lo integran y se valore la adecuación de estrategias organizativas y metodológicas". 




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Los 53 Diputados de Vox

Hoy es 1° de octubre, tercer aniversario de la gesta del pueblo catalán que, deseoso de ejercer plenamente sus derechos civiles y políticos saliese de sus casas para acercarse a las urnas y así, dejar bien claro su sueño independentista.

Se cumple también el tercer aniversario de una de las mayores vergüenzas españolas: la brutal represión de un pueblo queriendo ejercer uno de los principios más básicos de la democracia, expresar su voluntad a través de una papeleta, de un voto.

En ese escenario compartimos con ustedes la nota de HuffPost en la que se relata la hazaña protagonizada por Gabriel Rufián, hazaña que ha funcionado a tres bandas pues ha conseguido exhibir en toda su miseria la sumisión de los podemitas al Régimen del '78.


Vean:

“Vox tiene aquí, desgraciadamente, 52 diputados. Pero en total tiene 53 porque tiene uno en la Zarzuela".

La intervención de Gabriel Rufián este miércoles en el Congreso ha causado toda una algarabía. El diputado de ERC ha comenzado criticando que con el acuerdo de este martes entre el Gobierno central y la Comunidad de Madrid para aplicar las mismas restricciones a las ciudades de más de 100.000 habitantes “pillamos todos”.

“Lo que ustedes pactaron ayer con Ayuso no es un café para todos, es que el médico le diga a Ayuso que no puede tomar café, entonces ninguno podemos. Un 155 para toda España”, ha sentenciado.

En su cara a cara con el ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, ha criticado que en menos de 24 horas se haya “condenado a un presidente por una pancarta”, en referencia a la inhabilitación de Quim Torra, “se ha absuelto a un corrupto por una estafa”, por la sentencia sobre Bankia y “se ha rebajado la pena de un profesor pederasta de un colegio del Opus Dei”. “Eso es el poder judicial en España”, ha lamentado.

“Vox tiene aquí, desgraciadamente, 52 diputados. Pero en total tiene 53 porque tiene uno en la Zarzuela, he aquí lo dramático”, ha añadido.

En ese momento se ha dirigido a los “señores y señoras de la derecha, de la extrema derecha” al tiempo que exhibía una fotografía en blanco y negro: “Tienen razón, a Felipe VI le votó un español. Es éste, Francisco Franco. Tenía unos 10 años él, un poco joven”.

Rufián ha aludido así a la polémica de los últimos días después de que Pablo Casado, líder del PP, asegurara que “a Felipe VI lo votamos los españoles, a Garzón y a Iglesias no”, algo en lo que ha insistido este miércoles.

“Están haciendo muchísimo daño a la monarquía parlamentaria. Cuando identifican con las ideas de la derecha la monarquía están quitando años de vida. Perdonen esta recomendación de republicano: no nos hagan el trabajo”, le ha rebatido el vicepresidente Pablo Iglesias.

 

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Rufián dice que Vox tiene 53 diputados, uno en la Zarzuela

 

 

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Elkarrekin Podemos Acuchilla a Torra

 El ejercicio del poder desgasta, se han cansado de decirnos.
 
¿Pero que sucede cuando ese desgaste le ocurre a una formación política cuyos principios fundacionales se han diluido a marchas forzadas?

Pues se es testigo de vergüenzas ajenas cm la protagonizada por los podemitas euskaldunes en lo referente a la "inhabilitación" del president catalán Quim Torra.

No olvidemos ni por un segundo que precisamente hoy se cumple el tercer aniversario de la fecha en la que el pueblo catalán acudió a las urnas para expresar su voluntad siendo apaleado por las fuerzas represivas de una metropoli obsesionada con negar los derechos políticos de catalanes, vascos, galegos, andaluces et al.


Lean esto que reporta El Correo:


Los morados rechazan instar al Estado a «respetar el ejercicio de los derechos fundamentales y las libertades básicas»

Xabier Garmendia

La enésima declaración de partidos vascos en contra de una decisión judicial relacionada con el 'procés' se ha saldado esta vez con una novedad nada desdeñable. Elkarrekin Podemos-IU ha roto el bloque que en la anterior legislatura conformó de manera reiterada con PNV y Bildu al negarse a firmar una declaración conjunta en apoyo a Quim Torra tras su inhabilitación como presidente de la Generalitat. El obstáculo, según fuentes de los morados, ha sido el segundo punto del texto, que insta al Estado a no «judicializar legítimas reivindicaciones políticas y a respetar el ejercicio de los derechos fundamentales y libertades básicas».

En paralelo al pleno ordinario que se celebra este jueves en el Parlamento vasco, los portavoces de PNV y EH Bildu, Joseba Egibar y Maddalen Iriarte, han presentado una declaración de tres puntos que continúa la senda de anteriores pronunciamientos. El primer párrafo muestra el «rechazo y alarma» de ambos partidos por la ratificación por parte del Tribunal Supremo de la inhabilitación de Torra. «Significa, además de una grave agresión al autogobierno de Cataluña, un ejercicio de deslegitimación de la voluntad popular», coinciden en alusión a la elección del ya expresidente por parte del Parlamento catalán.

El punto más polémico, el que finalmente ha supuesto la espantada de Elkarrekin Podemos-IU, es el segundo. La coalición morada, participante en el Gobierno central, se siente de alguna manera interpelada por un texto que tiene un claro destinatario: el Estado. El contenido de este párrafo viene a poner en duda que el Ejecutivo de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, como parte fundamental del Estado, respete los derechos fundamentales y las libertades individuales. Y ante ese escenario, la alianza de izquierdas en suelo vasco no ha querido pasar por el aro de firmar una declaración en contra de sus propios compañeros de Madrid.

El grupo liderado por Miren Gorrotxategi ha tratado de contrarrestar ese objetivo con una propuesta para cambiar la redacción de ese punto. En concreto, buscaba que se denuncie «el uso que algunos partidos políticos vienen haciendo del Poder Judicial con fines políticos». Por lo demás, la petición de este párrafo se respetaba, pero eso sí, cambiando el destinatario del mensaje para virarlo hacia PP, Vox y Ciudadanos, formaciones que iniciaron el proceso de inhabilitación de Torra con sus respectivos recursos ante la Junta Electoral Central. PNV y Bildu, sin embargo, se han negado a reformular el texto.

Por último, el tercer punto de la declaración de jeltzales y abertzales insta a «que se posibilite la expresión de la voluntad democrática del pueblo de Cataluña y se respete su decisión».

 

 

 

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Entrevista a Ángel Viñas

Esa imposible equidistancia a la que quiso someter a su propio pueblo el Efialtes literario Aramburu ha volado por los aires en la propia capital de la metrópoli. Resulta que la socialdemocracia española ha sido testiga de como la derecha a la que está atada y bien atada, esa que nunca ha tenido reparos en hacer ver su estrecha vinculación con el fascismo más retrograda, ha cargado en contra de dos figuras históricas del campo de los vencidos durante el golpe de estado militar que elevase a Francisco Franco al poder.

Hasta ahí ha llegado pues el manido mantra del "no hablemos del pasado para no reabrir heridas, miremos al futuro".

En ese tenor, presentamos a ustedes esta entrevista dada a conocer por Público y desde ya expresamos nuestra coincidencia en lo que respecta a eso de reírnos de los de Vox todo lo que podamos, sin perder de vista cuán peligrosos son ahora que Felipe VI ha demostrado que estará recurriendo a ellos para atrincherarse en La Zarzuela, algo que el independentista catalán Gabriel Rufián ha dejado diáfanamente claro al señalar, urbi et orbi, quién fue el español que emitiese su voto para que hoy Felipe VI sea el caudillo de España.


Adelante con la lectura:

Ángel Viñas: "Los concejales de Madrid que votaron la proposición de Vox son unos ignorantes"

Entrevista al catedrático emérito de la Universidad Complutense Ángel Viñas.

Alejandro Torrús

Ángel Viñas acumula tantos títulos universitarios, logros académicos, éxitos profesionales y libros publicados que cada año resulta más complicado describir en unas líneas su figura. A modo resumen, señalar que es catedrático emérito de la Universidad Complutense de Madrid; que fue Técnico comercial del Estado, con el número uno de su promoción; exfuncionario del FMI; y exdirector de Relaciones Exteriores en la Comisión Europea. También ha sido catedrático de Economía Aplicada y de Historia en distintas universidades, especialidad esta última en la que acumula solo en los últimos años, de la mano de Crítica, títulos tan significativos como los siguientes: ¿Quién quiso la Guerra Civil? ; La otra cara del Caudillo; La conspiración del general Franco; o Las armas y el oro.

Ayer, en conversación con este medio, dijo que la proposición de Vox era una "sarta de mentiras" "y "basura histórica maloliente". Finalmente se aprobó con los votos a favor de PP y Cs. ¿Qué le parece que el Pleno de la ciudad de Madrid apruebe retirar 'honores' a Largo Caballero e Indalecio Prieto de esta manera?

La propuesta de Vox es completamente inadmisible históricamente hablando. Falsifica de manera torticera el pasado y lo hace de forma radical. Todos los temas que ha abordado han sido objeto desde hace años de cuidadosas investigaciones historiográficas. Algunas de ellas se remontan a los años terminales de la dictadura y pasaron la censura de la época, que ya es decir.

Naturalmente, en aplicación de las máximas del maestro Goebbels, por no decir del propio Hitler de Mein Kampf, contienen unos granos de verdad indudables. Largo Caballero fue el lider socialista más destacado en los años treinta y presidente del Gobierno desde septiembre de 1936. Indalecio Prieto no cabe duda de que fue otro líder socialista (un tanto enfrentado al primero) y fue ministro de Marina y Aire en dicho gobierno. Después, ministro de Defensa Nacional. Ambos han sido objeto de largas, prolijas, detalladas biografías. Pero de ahí a hacerles responsables del estallido de la guerra civil, de las exacciones cometidas en zonas republicanas (salvo el País Vasco) durante los primeros meses, de haber enviado el famoso oro del Banco de España a Moscú (como si hubieran debido esperar a que los sublevados entraran en Madrid) y, nada menos, que de Paracuellos hay varias leguas de mentiras. Todos esos temas, insisto, están muy estudiados.

Pero es que además la propuesta es incongruente. De querer quitar 'galardones' cívicos en Madrid a quienes quisieron la guerra civil hubieran debido empezar por José Calvo Sotelo.

Precisamente su último libro en el mercado, 'Quién quiso la Guerra Civil', usted refleja a base de documentación de la época que los que más empujaron para el golpe de Estado del 18 de julio fueron los monárquicos, con Calvo Sotelo a la cabeza.

Me ratifico en todos y cada uno de los argumentos y pruebas que aduje en ese libro para responsabilizar a los monárquicos alfonsinos, empezando por Calvo Sotelo y siguiendo por Goicoechea, Pedro Sainz Rodríguez y muchos más de haber querido conscientemente ir a la guerra civil (que pensaban, dicho sea en su honor o deshonor, según se prefiera, sería corta) con la ayuda fascista, por la que empezaron a bregar en 1932.

Es cierto, claro, que Calvo Sotelo fue asesinado (en represalias) por un grupo de agentes de la ley que se la tomaron por su mano, pero para el 13 de julio de 1936 la sublevación era imparable. Ya no tenía marcha atrás desde el momento en que Mussolini declaró la guerra a la República el 1º de Julio, y me refiero a la firma de contratos para la compra de militar bélico. Los historiadores franquistas han hecho, y continúan haciendo, juegos malabares para negar la evidencia, pero no han aportado un átomo de información que desmienta los documentos italianos desclasificados hace más de veinte años.

Antes comentaba usted la cantidad de mentiras que incluía la proposición de Vox. Entre ellas, está el oro de Moscú. Un tema sobre el que usted ha escrito mucho sobre este asunto.

Las referencias al "oro de Moscú" que contiene la basurilla de Vox y que ahora ha sancionado el Excmo. Ayuntamiento de Madrid muestra que todos los concejales que han votado la proposición son unos ignorantes.

La historia empecé a contarla en El oro español en la Guerra Civil, en 1976. Un libro que fue inmediatamente retirado antes de su circulación. He explicado que me valió un rapapolvos del entonces Secretario General Técnico de Hacienda que luego fue, nada menos, que Alcalde de Madrid. Lo expandí en El oro de Moscú, en 1979. Luego le he dedicado una trilogía sobre la República en guerra. He manejado documentación republicana, franquista, francesa, británica y soviética para situarla en su contexto. He publicado todas las disposiciones legales que la ampararon y en Las armas y el oro he mostrado como los sublevados estuvieron al corriente de todo lo que pasó con el oro y cómo, en su infinita sapiencia, el inigualable jefe del Estado diseñó una estrategia para "recuperarlo" tras la llegada a sus manos de la documentación conservada por Negrín. Terminó como el rosario de la aurora. La incompetencia -o la senilidad precoz- de Franco le hizo jugar con la baza de recurrir al Tribunal Internacional de Justicia de La Haya, cuando España no estaba ni cualificada para hacerlo.

¿Qué aportaciones rescataría usted de Largo Caballero e Indalecio Prieto?

La mejor etapa de Largo Caballero es, para mí, aquella en la que actuó como ministro de Trabajo en el primer bienio de la II República. Con algunas sombras, trató de poner el sistema de relaciones laborales en España a la altura de otros países más avanzados. En el caso de Prieto, también destaco su etapa como ministros de Obras Públicas en el mismo bienio. Fue un hombre más complejo que Largo Caballero y fue lamentable que no viera lo que estaba en juego en la Guerra Civil.

En el último año usted ha escrito, como mínimo, dos artículos en su web combatiendo bulos sobre Largo Caballero y Prieto. ¿Usted cree por qué ahora está siendo objeto de críticas y ataques desde la extrema derecha? Antes era mucho más recurrente la supuesta revolución comunista en la España de 1936

La verdad es que no tengo ni idea. Para mí es inexplicable. Aunque tengo una hipótesis. Ambos eran socialistas y, con Besteiro y De los Ríos, las cabezas del PSOE. Los últimos no jugaron un papel decisivo en la primavera del Frente Popular y luego se eclipsaron, uno sin papel significativo en el Madrid asediado y el otro como ineficaz embajador en Washington. Por contra, Largo Caballero y Prieto dieron la batalla en España.

Desde el hundimiento de la Unión Soviética se ha operado un cambio de paradigma. Atacar al PCE hoy como se hacía antes ya no tiene demasiado sentido porque el comunismo no es el enemigo existencial. Vox ha recuperado la propaganda anti Frente Popular, pero en el caso del comunismo por los recelos que todavía despierta en un sector de la sociedad española. El enemigo de antaño (el PCE) es hoy también el PSOE. Ergo, hay que batir, abatir al PSOE. Y en el PSOE de la época, el más estridente fue, sin duda, Largo Caballero.
¿Considera peligroso que un Ayuntamiento como el de Madrid ande dando credibilidad a este tipo de textos y, además, aprobando retirar estatuas o calles como las propuestas?

Esta es una pregunta ambigua. Una respuesta posible sería afirmativa. Otra, la mía, es que se trata de una pataleta, mal medida, mal aprobada. Una provocación. Pero también implica dar una cancha a Vox que este partido no merece bajo ningún concepto al utilizar argumentos absurdos, torticeros, estúpidos, carentes de toda base.

El alcalde debería poner al ponente, y a los que votaron la ponencia, a una dieta de lectura sobre las muy buenas biografías que existen en el mercado sobre Largo Caballero y Prieto. Estarían ocupados, y quizá incluso aprendiendo, durante varios días.

Un historiador, al que respeto muchísimo, me comentó en relación a esta proposición que prefería no entrar a desmentir los bulos de Vox, que era como debatir como con los negacionistas del cambio climático o del propio coronavirus y, también, entrar en su juego.
¿Usted piensa similar? A mí me me llama la atención el esfuerzo que dedica a actualizar su web luchando contra cada mito de la historiografía franquista.

Yo respeto mucho la opinión de ese historiador que usted menciona. Yo la practico al no nombrar jamás a un advenedizo, alabado nada menos que por Stanley G. Payne, con quien habitualmente cruzo espadas. Pero Vox es un partido político de indudable influencia. Yo no voy a discutir sus teorías, que me parecen aberrantes, pero en la medida en que tocan temas históricos de los que algo sé, considero un deber de higiene intelectual y política elevarme contra sus distorsiones y además riéndome de ellos.

Precisamente ayer publiqué en mi blog una pequeña puntualización sobre lo que tales caballeros (es un decir) afirman en torno al Oro de Moscú. Continuaré riéndome de ellos.

Por último, sé que está usted trabajando en un nuevo libro que saldrá dentro de no mucho tiempo.

El libro está totalmente terminado. La versión final, tras incontables revisiones en las que he tenido en cuenta la opinión de varios colegas y amigos, que no me han dejado pasar una, la envié el último fin de semana a la editorial. La temática es la II República, desde una perspectiva una tanto inhabitual. Está basada estrictamente en evidencia primaria relevante de la época.

En mi modesta opinión, es un guantelete a los historiadores de derechas. Pero insisto, como siempre, en que no me considero detentador de la verdad. Hacer Historia es participar en una tarea común. Cada uno, como puede.




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Vascófoba de la Semana | Macarena Olona

La estrategia por parte de La Zarzuela con respecto a los presos políticos vascos es completamente transparente, ha quitado el bozal a los perros rabiosos para entonces hacer ver a los represores de siempre como unos angelitos dispuestos a todo por defender el 'estado de derecho'.

Entendiendo lo anterior se puede entonces ver claramente el gran favor que Macarena Olona ha hecho a Fernando Grande-Marlaska quien, más que la lupa española está muy al pendiente de la lupa europea. Aún así, por su desdén a los presos y en específico a sus familias, Macarena se ha ganado un galardón que ya hace tiempo no otorgábamos.

Establecido lo anterior, les conminamos a leer esto dado a conocer por Naiz:



El acercamiento a la legalidad traducido en el traslado con cuentagotas de presos vascos a Euskal Herria por parte del Gobierno español es considerado por Vox «un privilegio». El ministro Grande-Marlaska le ha respondido que «el Estado de Derecho no es vengativo, aunque a Vox esto le sea ajeno».

El ministro del Interior español, Fernando Grande-Marlaska, ha defendido en el Congreso que el Gobierno cumple la ley penitenciaria y ha subrayado que «el Estado de derecho no es vengativo», en una respuesta a Vox en la que este grupo le ha acusado de «dinamitar la política penitenciaria de dispersión».

La realidad de los hechos es que una gran mayoría de EPPK sigue a cientos de kilómetros de casa en el Estado español, si bien con cuentagotas y tras una batalla legal aprobada por el Colectivo se van logrado algunos acercamientos y traslados a Euskal Herria, por lo que la ley está lejos de cumplirse.

Ajena a ello, la diputada de Vox Macarena Olona ha preguntado este miércoles a Grande-Marlaska en la sesión de control al Gobierno sobre si tiene voluntad de garantizar la ley, que en su opinión dicta alejar y dispersar, castigando así a las personas presas y también a sus familias.

Olona ha acusado al ministro del Interior de «aplaudir a EH Bildu y dinamitar la política penitenciaria de dispersión, otorgando privilegios penitenciarios a 95 etarras presos de un total de 220 que cumplían prisión en 2019». Los números son inferiores, entre otras cosas porque algunos movimientos presentados como acercamientos no lo son.

«Hoy negocian presupuestos por presos y discriminan, ya que recriminan que se diga 'Viva el Rey' mientras consideran libertad de expresión la expresión 'Gora ETA'», ha añadido Olona, tras asegurar que algunos de los partidos que integran el Gobierno estatal «son los que han alentado que se cometan desórdenes públicos en la Comunidad de Madrid por puro interés político».

El ministro ha contestado que el Gobierno se ciñe al «cumplimiento de la legislación penitenciaria» con los presos vascos, ha reiterado el discurso de que «fue el Estado de Derecho el que venció a la organización terrorista ETA» y ha añadido que «el Estado de derecho no es vengativo», algo que -ha dicho- «puede resultar ajeno» a Vox.

Marlaska ha asegurado que su ministerio, junto al resto del Gobierno y de instituciones, tiene «el firme compromiso de garantizar la ley y el ejercicio de los derechos y libertades para el conjunto de los ciudadanos».




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