Un blog desde la diáspora y para la diáspora

jueves, 4 de julio de 2019

20,000 Víctimas Mortales

De víctimas querían hablar después de la entrevista de Arnaldo Otegi y de víctimas ha estado hablando el gobierno de la CAV los últimos días.

A la ya escandalosa cifra de 5887 víctimas de distintos crímenes de lesa humanidad cometidos por los sublevados españoles en Euskal Herria añadimos esta otra dada a conocer en este artículo de Gara:


La guerra de 1936 y la represión de la posguerra se cobraron la vida de 19.998 personas en la CAV. Así lo recoge la primera fase del «Informe de vulneraciones de derechos fundamentales entre 1936-1978», elaborado por el Gobierno de Lakua, la Cátedra Unesco de Derechos Humanos y Poderes Públicos de la UPV-EHU y Aranzadi. Es una «investigación viva», cuyos resultados se tienen que calificar de provisionales y abiertos a nuevas incorporaciones.

Ion Salgado

El Gobierno de Gasteiz presentó ayer la primera fase del “Informe de vulneraciones de derechos fundamentales entre 1936-1978”, en el que se recogen los datos de las víctimas mortales acaecidas durante la guerra y los primeros años del franquismo. Un total de 19.998 personas que perdieron la vida en combates, en bombardeos, en prisión y en ejecuciones extrajudiciales.

En una rueda de prensa ofrecida en la sede de Lehendakaritza, el secretario general de Derechos Humanos, Convivencia y Cooperación, Jonan Fernández, y la directora de instituto Gogora, Aintzane Ezenarro, explicaron que en el listado se recogen los datos de las víctimas registradas en la CAV, así como de los ciudadanos de Araba, Bizkaia y Gipuzkoa fallecidos en otros puntos del Estado español.

Se ha elaborado una base de datos en la que se detallan las causas de los fallecimientos y las fuentes archivísticas o bibliográficas de donde se ha extraído la información, a la que se puede acceder en los ordenadores de Gogora.

Es fruto de una «exhaustiva» investigación, que ha combinado la perspectiva histórica con la perspectiva internacional de los derechos humanos. Así, los datos históricos sobre el número de víctimas producidas se acompañan de la calificación que el derecho penal internacional otorga a la causa de la muerte, siempre que esta causa tenga reflejo en el derecho internacional de los derechos humanos.

Crímenes de lesa humanidad

En cuanto a los datos, de las 19.998 fichas incluidas en la base de datos, 998 corresponden a mujeres y 18.958 a hombres. En las 42 restantes no ha sido posible determinar el género. 1.363 murieron en bombardeos, 1.130 en ejecuciones extrajudicales, 895 fueron ejecutadas tras ser condenadas a muerte y 2.252 fallecieron en prisión. Todas ellas se pueden considerar víctimas de «crímenes de lesa humanidad». Además, hay datos de los 6.767 gudaris y milicianos y de los 5.479 franquistas muertos en combate. También se incluyen 910 casos «sin clasificar».

Cabe señalar que, al margen de estos datos, existen 1.252 casos que no cuentan, de momento, con un respaldo bibliográfico o familiar. A este respecto, Fernández remarcó que se trata de una investigación «viva», cuyos resultados se tienen que calificar de provisionales y abiertos a nuevas incorporaciones.

No en vano, quedan todavía por identificar y analizar los casos de muchas personas de origen vasco que fallecieron luchando contra el fascismo lejos de Euskal Herria. Además, se ha constatado la existencia de inscripciones tardías en los registros civiles que fueron realizadas a finales de los años 70 e inicios de lo 80, a los que, por el momento, no se ha podido acceder. Sin contar con el hecho de que muchas víctimas, sobre todos combatientes del lado republicano, no fueron inscritas en ningún registro archivístico. El vacío documental solo se puede solventar por medio de fuentes orales y familiares, gracias a las que se ha podido incluir 470 casos en la base de datos.

En este sentido, Fernández y Ezenarro realizaron un llamamiento a las familias que puedan ofrecer datos sobre personas que murieron en la guerra y en los primeros años de la dictadura. Y destacaron que esta investigación es un primer paso necesario para cumplir «un objetivo prioritario: contribuir a culminar el proceso de reconocimiento institucional de la verdad de la Memoria Histórica».

Como se puede leer en la información aportada, con este trabajo «se establece una base sólida para promover un acuerdo interinstitucional con el más amplio y plural respaldo en torno a la declaración que institucionalice una reparación oficial de la verdad de la Memoria Histórica y contribuya a completar el ciclo de la reparación moral de las víctimas de la Guerra Civil en Euskadi».






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Borrell y la Diplomacia Eurofascista

¿Está usted escandalizado por la detención de la capitana alemana Carola Rackete?

¿Piensa que  Matteo Salvini es la excepción a la regla en una Europa realmente preocupada por el bienestar de los migrantes y por la defensa a ultranza de los derechos humanos?

Lea usted este artículo de Naiz acerca del nuevo cargo al que ha accedido el pendenciero ultraespañolista de nombre Josep Borrell - socialista de los buenos según Vargas Llosa - y podrá reconocer su error:


Solo mirando a estos últimos meses, el nuevo jefe de la diplomacia europea ha dado portazo en la televisión alemana, molestado a la «enemiga» Rusia, indignado con su banalización del genocidio de los indios americanos y protagonizado un Neymar en el Congreso. Pero no conviene caricaturizar a Josep Borrell.

Ramón Sola

Y es que dentro del «hooligan» español elevado a la categoría de jefe de la diplomacia europea por el acuerdo de este martes hay una mezcla del fallecido Rubalcaba y del renacido Sánchez: un político al servicio del Estado y un superviviente a reveses.

Lo que obviamente no anida dentro de Josep Borrell es un espíritu diplomático. Ni tampoco el «seny» al que aludía la pancarta con la que retornó a primera línea política en 2017, en las movilizaciones de Sociedad Civil Catalana, de la mano de los líderes de Ciudadanos Albert Rivera e Inés Arrimadas. Pero el caso es que Borrell siempre reaparece cuando el Estado lo necesita para el combate. Y lo hace en modo boxeo, no esgrima.

Desde ese retorno no ha dejado de acaparar polémicas, más allá del frente catalán, en el que uno de los episodios más sonado fue el «piscinazo» en el Congreso al denunciar que el diputado de ERC Jordi Salvador le había escupido al pasar, lo que se mostró falso. Pero el más potente políticamente fue el abandono del plató de la televisión alemana en el que no aguantó una serie de preguntas incisivas sobre el derecho a decidir de Catalunya y las cargas del 1-O. «Hay que pararles los pies», se jactó Borrell de su «espantada».

Que Borrell muestre una actitud chulesca en la pantalla tampoco tiene que ver con el entrevistador: en pleno «procés», en la víspera del Pleno del Parlament 10 de octubre, se mostró desconcertantemente impertinente en La Sexta, pese a que las preguntas de Antonio García Ferreras eran complacientes.

En una charla en una universidad madrileña a finales del pasado año, el ministro de Exteriores español volvió a sembrar la polémica al afirmar que en «en Estados Unidos lo único que hicieron fue matar a cuatro indios», banalizando así un genocidio en toda regla. Y poco después motivó una petición de explicaciones de la diplomacia rusa al calificar a este país como «nuestro viejo enemigo».

Barrena y Guadalajara

Formas al margen, este ilerdense de nacimiento pero afincado en Madrid (comenzó su carrera en el Ayuntamiento de Majadahonda en 1979 y ya era secretario de Estado cinco años después) es ante todo un furibundo jacobino. Y ello supone un plus para alcanzar altos cargos en la Europa de los estados; antes de esta nominación ya presidió el Parlamento Europeo entre 2004 y 2007.

Desde esa posición prohibió por ejemplo la entrada a Pernando Barrena, que como representante de la Mesa para el Acuerdo constituida en Euskal Herria para abrir vías de resolución iba en diciembre de 2005 a realizar allí una serie de contactos políticos. Caprichos del destino, el pasado 26M ambos han sido elegidos eurodiputados, uno por EH Bildu dentro de la coalición Ahora Repúblicas y otro como cabeza de lista del PSOE.

Borrell justificó aquel veto en la atribución de relación entre Batasuna y ETA que sustentaba la ilegalización. Sin embargo, no había tenido empacho en acompañar en 1998 hasta la puerta de la cárcel de Guadalajara a José Barrionuevo y Rafael Vera, condenados por los GAL. Felipe González les dio el último abrazo, pero tanto Borrell como el entonces líder del PSOE, Joaquín Almunia, estuvieron también en primera línea. «La solidaridad con estos compañeros va irrenunciablemente unida a nuestro proyecto de futuro», dijo en aquel tiempo el próximo jefe de la diplomacia europea.

Hasta entonces, Josep Borrell había sido noticia en Euskal Herria sobre todo por su impulso al cuestionado proyecto del pantano de Itoitz, desde el Ministerio de Obras Públicas que lideró entre 1991 y 1996, los años claves del conflicto. Lo dejó justo después del sabotaje que cortó los cables y paró las obras un año, tras llamar «comando» al grupo de solidarios y sentenciar que «esto ya es un problema de orden público, no ecológico».

Hombre de Estado

Por debajo o por encima de lo anterior, la trayectoria de Borrell muestra su condición de hombre de Estado. Cuando se consume su nueva responsabilidad, que lleva aparejada la vicepresidenta de la Comisión, pondría la guinda a un curriculum en el que ha sido de todo y en muy diferentes áreas (primero Hacienda, luego Obras Públicas, más tarde Exteriores...). Constan sus buenas relaciones con la Monarquía (se asegura que fue Felipe de Borbón quien instó a Pedro Sánchez a hacerle ministro de Exteriores) y también con PP o Cs, hermanados en el frente anticatalán. Ello le sitúa en una posición y una escala muy similares a las del recientemente fallecido Alfredo Pérez Rubalcaba.

Otros lo comparan con Sánchez por la resiliencia mostrada en esta carrera. Igual que el presidente español, ha tenido victorias internas épicas y resurrecciones inesperadas. En 1998 ganó las primarias del PSOE para ser candidato al Gobierno español frente al aparato que apostaba por el entonces secretario general, Almunia (55% y 45% respectivamente), si bien renunciaría antes de las elecciones de 2000 por el fraude fiscal de un colaborador. De ahí Borrell saltaría a Europa, de Europa a las «puertas giratorias» (consejo de administración de Abengoa en 2009) y de estas a Catalunya cuando el interés de Estado lo requirió de nuevo, para escalar nuevamente primero a Madrid y luego a Bruselas.

Inmigración, Rusia, Irán, Estados Unidos o Venezuela son algunas de las carpetas que tendrá delante Borrell, en una tarea diplomática que habitualmente exige finura y no puños. Dará que hablar seguro. Pero mejor no tomárselo a broma.






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Diccionario Histórico-Etimológico Vasco

Desde El País traemos a ustedes información interesante con respecto a la labor de Euskaltzaindia en favor del euskera.

Lean ustedes:


Euskaltzaindia publica un glosario con 200 familias de palabras y 2.600 entradas dirigido a los interesados en el origen de la lengua vasca

Euskaltzaindia ha completado el Diccionario Histórico-Etimológico Vasco (EHHE-200), que contiene de momento 200 familias de palabras y 2.600 entradas y subentradas que explican, de modo resumido, la intrahistoria aplicada de la lengua vasca, esto es, un diccionario en el que se detalla el origen de las palabras.

La Academia Vasca de la Lengua ha presentado este miércoles en Bilbao este nuevo diccionario dirigido a todos aquellos interesados en investigar la historia del euskera, pero también tendrá utilidad para lingüistas, filólogos y todas aquellas personas interesadas en la historia de nuestra lengua. "Por ahora se ha publicado en papel, pero en un futuro se ofrecerá también en formato digital", ha avanzado Andrés Urrutia, presidente de Euskaltzaindia.

Este proyecto comenzó a gestarse en 2009 y desde entonces han trabajado en el proyecto Julen Manterola e Iñaki Segurola, comandados por el académico de número Joseba Lakarra, a quienes se han unido en los últimos años Gabriel Fraile y Koro Segurola.

Lakarra, coordinador del proyecto EHHE-200, ha explicado que  la publicación "no es más que la intrahistoria aplicada del lenguaje, la investigación y posterior explicación de la historia de la lengua", y ha advertido de que aún no está acabado: "Aquí no buscamos una integridad absoluta, mucho menos ahora, que el proyecto es incipiente. Pero sí que esperamos haber fijado las bases para ese gran diccionario modular del futuro".

Lakarra también ha expuesto los criterios que han utilizado a la hora de elaborar el trabajo: "Hemos tenido en cuenta muchas circunstancias: la extensión geográfica antigua y actual de las palabras, la calidad y cantidad histórica de los y las testigos, la antigüedad de las palabras en la protohistoria y en la prehistoria, la generosidad morfológica y léxica de las bases de esas procedencias, la cantidad y la calidad de las fuentes bibliográficas que hay sobre ellas".

Las palabras están organizadas por familias, no como entradas sueltas, tal y como ocurre en los diccionarios comunes. Lakarra ha insistido también en la importancia que tiene en el nuevo diccionario el "abundante análisis que se ha hecho de la protohistoria, más allá de las fuentes que ya ofrece el Diccionario General Vasco".

"El nuevo diccionario no nace con vocación de ser un depósito de anéctodas divertidas", advierte Lakarra, sino que tiene "la intención de ser una herramienta útil y eficaz para poder avanzar en todos aquellos campos implicados en la investigación de las palabras". Así, el Diccionario Histórico-Etimológico Vasco se ha confeccionado para todos aquellos interesados en investigar la historia del euskera, pero también podría ser útil para lingüistas, filólogos y para todas aquellas personas interesadas en la historia de nuestra lengua.






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El Naburro Maya

Afortunadamente para Mario Vargas Llosa, el tal Felipe González no es el único español que sabe ser socialista, también están María Chivite y Mayte Esporrín, las navarricas que han aupado al poder a un tipo que en otro lugar y en otro tiempo sería huésped de un hospital psiquiátrico.

Claro que para la metrópoli este desquiciado tiene un gran valor, su profundo rencor hacia todo lo vasco.

Aquí su perfil, por cortesía de Naiz:


Víctor Moreno | Miembro del Ateneo Basilio Lacort

El alcalde de Pamplona, Enrique Maya, tras recuperar la vara de mando del Ayuntamiento, anunció en su discurso protocolario que haría los posibles por «trabajar en lo que nos une y desterrar lo que nos separa, centrarnos en la ciudad y desterrar la ideologización extrema». Aparentemente, expresiones muy claras, pero, como diría Hamlet, «palabras, palabras, palabras». Veamos por qué.

Trabajar en lo que nos une y desterrar lo que nos separa. En política, es un tópico que no tiene sentido práctico alguno. Porque ¿qué mérito hay en trabajar en lo que todos están de acuerdo? Eso se hace sin más, sin discusión.

Además, ¿qué es lo que une a Maya con el resto de los partidos políticos con representación en el Ayuntamiento tras las elecciones municipales y que no sean de Navarra Suma? Nada. Y si es nada, ¿cómo pretende desterrar lo que les separa? Hay que ser un tanto iluso para trabajar en aspectos que no se dan en la realidad. En nada puede trabajar Maya con la oposición, porque no hay nada que los una.

De hecho, Maya, nada más ponerse a trabajar en la línea de esa pretendida unidad, la ha hecho añicos. Desde el poder que le confiere ser alcalde, ha tomado medidas que muestran a las claras que esa unidad en la acción le importa un carajo.

Primero, asiste a una procesión religiosa el día 23 de junio, la del Corpus. El alcalde entenderá que su gesto no es nada positivo para estrechar lazos de unidad con quienes consideran que la presencia de un cargo público en actos estrictamente religiosos no es asunto de un funcionario del Estado que, según la Constitución, es aconfesional, si nos atenemos a su artículo 16.3. El hecho en sí revelaría, entre otras fisuras, que Maya no está dispuesto siquiera a trabajar en lo que debería unir a todos por mandato expreso de la Constitución. Lo que en un político es muy grave.

Segundo. Como el objetivo de Maya es trabajar en lo que nos une, ha decidido reducir hasta la invisibilidad la impronta de las áreas de Igualdad y Participación Ciudadana, que ya no tendrán concejalías específicas, sino que dependerán de otras áreas. Y la Política Lingüística, adscrita al área de Transparencia con el Cuatripartito, desaparecerá. Sin duda que se trata de una manera exquisita, por no decir cínica, de ahondar en el trabajo fraternal y unitario.

Centrarnos en la ciudad y desterrar la ideologización extrema. ¿Ideologización? ¿Extrema? ¿La de quién? Todos los partidos políticos están rebosantes de ideología. La derecha navarra un poquito más. Hasta bien poco, solo tenía que responder de la que le dejó en herencia su fundador, Aizpún –hijo de Rafael, ministro de la CEDA en 1934–, y, ahora, en cambio, debe arrear con el plus sumado –nunca mejor dicho– del PP y Ciudadanos.

Maya quiere colar que su comportamiento como político no responde a una ideología, sino que actúa bajo el imperativo del inmenso amor que le une a Pamplona y a sus ciudadanos. Los demás, no. Los demás están en política impulsados por una ideología extremista y poco le ha faltado decir, como dirían sus socios, comunista y atea, además de negadora de los valores auténticos de Navarra, que son los que encarna Maya y el Opus Dei.

¿Acaso considera Maya que su asistencia como alcalde a una procesión religiosa no es un acto ideológico extremo, producto de entender de manera integrista la confesionalidad del Estado? ¿Acaso no es un acto ideológico cambiar el nombre de una calle por otro –Catalina de Foix por Avenida del Ejército–, sobre todo, cuando al hacerlo niega la ideología del anterior alcalde? ¿Acaso, no responde a un sustrato ideológico más o menos atávico de la derecha de su partido, decir que el euskara tiene un «peso excesivo» en las plazas municipales, cuando sabe, además, que no es verdad?

Si hay algo evidente en las primeras palabras y actos del alcalde Maya, es ideología. Y una ideología enfocada directamente a unir a los suyos en la misma dirección. Por lo que trabajar en «lo que nos une» con nuestros «amigüitos» no tiene ningún mérito. Lo realmente positivo y necesario es trabajar para hacer desaparecer las enquistadas diferencias históricas que surgen con violencia de géiser cada vez que se trata de defender el propio pesebre.

El humus ideológico del que procedemos unos y otros tiene fuentes diferentes. Ser diferentes es una cualidad fundamental del ser humano. Para unos, una riqueza cultural importante: para otros, un problema que hay solucionar con la exclusión y la uniformidad, es decir, el supremacismo racial e ideológico, valga la redundancia. A Maya, en el fondo más superficial de su ideología, no le gustan las diferencias, de ahí que apueste por trabajar en lo que nos une y para ello, como ha demostrado en tan solo cinco días en el cargo, no tiene cosa mejor que hacer que cargarse lo que no encaja en su ultramontana ideología.

La perspectiva de Maya es la que cabría esperar de su partido, ahora reforzado por Ciudadanos y PP. Es decir, trabajar en lo que une más a la derecha con sus políticas sociales, educativas y económicas: privatizando al máximo las prestaciones en educación, sanidad y servicios sociales claves; negar la participación ciudadana en las instituciones públicas; incriminar programas educativos de coeducación solventes como Skolae y, finalmente, arremeter contra las formas diferentes que tiene cierta izquierda de solucionar los problemas de la gente.

El eslogan político de Maya –trabajar en lo que nos une–, solo tiene un correlato final: la imposición de un modelo de sociedad donde se niega la diferencia y el derecho a hacerla valer tanto en el plano individual como colectivo.






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miércoles, 3 de julio de 2019

Makazaga | Terrorismo de Estado Franco-Español

Ahora que Vargas Llosa ha tenido a bien informarnos que socialista lo que se llama socialista fue Felipe González, desde Naiz les traemos este recuento de los crímenes cometidos por el Sr. X en contubernio con su socio francés Francois Mitterrand:


Xabier Makazaga | Investigador del terrorismo de Estado

Siendo presidente del Gobierno, Felipe González aseguró que jamás habría pruebas de la implicación de las autoridades españolas en la guerra sucia. Se equivocó por completo y entonces dichas autoridades pasaron de negar toda implicación en la guerra sucia a justificarla, aduciendo que la colaboración francesa contra ETA se consiguió gracias a dicha guerra sucia.

En concreto, argumentaron que las autoridades francesas empezaron a colaborar en la lucha contra ETA a cambio de que cesaran los atentados de los GAL. Algo completamente falso, porque el acuerdo de colaboración franco-española fue anterior a que se iniciaran los asesinatos de exiliados vascos reivindicados usando las siglas GAL.

Recuérdese al respecto, el argumento que esgrimió Felipe González cuando tuvo que declarar ante el Tribunal Supremo en relación a la primera acción reivindicada por los GAL, el secuestro de Segundo Marey. Según González, carecía de toda lógica que las autoridades españolas estuviesen involucradas en dicho secuestro, porque antes de que este se produjera, el 4 de diciembre de 1983, ya había acordado en secreto con el presidente francés François Mitterrand unas sólidas bases de colaboración en la lucha contra ETA.

Un gran amigo de Felipe González, el embajador francés en la época de los GAL, Pierre Guidoni, ya había utilizado ese mismo argumento en una tribuna titulada “Una página de historia”, publicada por el diario “El País” el 23 de enero de 1995. En concreto, arguyó que los atentados de los GAL «no podían conducir a obtener la cooperación de Francia», porque para entonces «ya se había conseguido», gracias al antes mencionado acuerdo secreto de colaboración franco-española contra ETA en el que él también participó.

Guidoni ligó aquel acuerdo a unas negociaciones más amplias sobre intereses comunes y descartó por completo que el ministro del Interior en la época de los GAL, José Barrionuevo, y el entonces secretario de Estado para la Seguridad, Rafael Vera, tuviesen nada que ver con el secuestro de Segundo Marey, porque ambos acababan de participar en el acuerdo secreto.

He aquí lo que se preguntó Guidoni: «¿Cómo creer que los mismos hombres, simultáneamente, organizaban los GAL y negociaban la cooperación legal, oficial, con Francia?». Sin embargo, está judicialmente probado que Vera y Barrionuevo hicieron ambas cosas a la vez y solo caben dos explicaciones. O las autoridades españolas engañaron arteramente a las francesas, o ambas actuaron de común acuerdo.

Ahora bien, no tiene ninguna lógica que el PSOE lanzara aquella campaña de guerra sucia en Iparralde sin el acuerdo de Mitterrand y otros dirigentes del PS. En ese caso, tenían mucho que perder y poco que ganar, como explicaron Felipe González y Pierre Guidoni. Sin embargo, con el beneplácito francés sí que tenían mucho que ganar y muy poco que perder... si no hubiesen actuado con tanta prepotencia y cometido tantas chapuzas.

Cabe resaltar al respecto el repentino cambio de actitud del principal dirigente del PS francés en Iparralde, Jean-Pierre Destrade, quien pasó de acusar públicamente a la Policía española de los primeros atentados de los GAL, a finales de 1983, a guardar un más que sospechoso silencio tras reunirse a principios de 1984 con el presidente Mitterrand.

Unos días después, se celebró en Baiona una reunión de una quincena de secretarios locales y dirigentes del PS en Iparralde con un enviado gubernamental, el ministro André Labarrere. Una reunión en la que este les transmitió el mensaje de que los GAL eran «un mal necesario». Muchos protestaron con vehemencia. Destrade, en absoluto.

Tras ello, mientras se seguían produciendo los asesinatos reivindicados usando las siglas GAL, las autoridades francesas hicieron exactamente lo mismo que durante la anterior campaña de guerra sucia en Iparralde: empezaron a tomar contundentes medidas contra las víctimas de dicha guerra sucia. Primero se produjeron múltiples detenciones, confinamientos y deportaciones de exiliados vascos a terceros países y poco más tarde llegaron las extradiciones.

En todo caso, es indiscutible que la colaboración francesa contra ETA no se produjo a partir de que cesaran los atentados de los GAL, sino que fue simultánea a dichos atentados que, según todos los indicios, contaron con el beneplácito de las autoridades francesas. Aquellos atentados fueron «un mal necesario» que les permitió conseguir múltiples beneficios y por eso se trató, sin duda, de un terrorismo de Estado franco-español.

Por otra parte, todo indica que, si las autoridades francesas se avinieron a hacer la vista gorda, lo harían a cambio de contrapartidas de la parte española en la negociación secreta mencionada por Guidoni. De ahí la importancia de investigarla a fondo en todos sus aspectos: colaboración contra ETA, ingreso de España en la CEE, compra por parte española de tecnología y armamento francés (el representante de la firma Alsthom, fabricante del Tren de Alta Velocidad francés adquirido por los españoles, fue precisamente Pierre Guidoni)...

Se trata de una investigación que debemos a todas las víctimas como Segundo Marey quien, antes de morir, resaltó que «se debe aclarar toda la verdad de los GAL para que las víctimas de esas siglas dejen de sufrir».

En efecto, es imprescindible que se aclare no solo todo lo referido a los GAL, sino también a las demás siglas usadas en la guerra sucia (BVE, ATE, Triple A...). Unas siglas que fueron puras pantallas para ocultar el terrorismo de Estado y cuyas víctimas necesitan saber toda la verdad. Lo necesitan con urgencia, porque sin esa verdad jamás podrán recibir la justicia y reparación, con garantías de no repetición, que les deben los Estados español y francés. Ambos.






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Entrevista a Ken Loach

Deje a Ken Loach ir a una de las madrigueras del fascismo europeo a hablar en contra del... fascismo.

Y lo hizo frente a la personificación misma del fascismo más longevo de la Europa Occidental, la reina Letizia, esposa de Felipe VI, hijo de Juan Carlos I, sucesor de Francisco Franco.

Cadena Ser la trae a ustedes:


El director británico, referente del cine social y azote de las dinámicas del capitalismo recoge el premio 'Masters of Cinema' del Atlàtida Film Fest en presencia del ministro de Cultura y la reina Letizia

Pepa Blanes

Es la figura clave para entender el cine europeo. El director más reivindicativo de los que hoy están en activo. El único capaz de agradecer la Palma de Oro en Cannes a los trabajadores del festival o cenar un trozo de pizza en cualquier bar barato alejado del glamour de premios y festivales. Ken Loach tiene contradicciones, como todos, pero es la persona más consecuente dentro de la industria del cine. En sus cincuenta años de carrera, que comenzó con Cathy come home, todas sus películas han servido para poner ante los espectadores los problemas a los que se enfrenta la clase obrera.

En estos años, acompañado de su guionista Paul Laverty, también ha revisado la guerra civil española en Tierra y libertad, de cuyo rodaje en Cataluña se cumplen 25 años. También habló de la independencia de Irlanda en El viento que agita la cebada, con la que consiguió su primera Palma de Oro en Cannes. La segunda llegó con Yo, Daniel Blake, una crítica a los efectos de la austeridad en Europa. Ahora recibe el premio Masters of Cinema del Atlàntida Film Fest, festival que organiza la plataforma Filmin con dos sedes, una en Mallorca y otra online. A Palma acudió Ken Loach a recoger el premio, puño en alto, bajo la mirada de la Reina Letizia.

Lleva cincuenta años haciendo películas y retratando a la clase obrera británica. Si comparamos su primer trabajo con el último, no parece que haya mucho progreso, ¿Qué ha cambiado?

Sí que ha habido muchos cambios, pero la esencia sigue siendo la misma, y es que la vida de la gente está determinada por sus circunstancias económicas. Las elecciones que pueden hacer cuando son jóvenes dependen de la familia en la que han nacido, de su clase social y todas las posibilidades que puedan tener van a estar determinadas por ese estatus. Algunos han tenido mucho éxito, han ganado mucho dinero, pero la mayoría de la gente no, y debemos tratar de contar las historias de esa mayoría.

¿Se ha acabado el Estado del bienestar?

Cuando empezamos tenías la posibilidad de tener un trabajo para toda la vida, tener una familia, tener una casa, tus hijos tenían una educación, si te ponías malo tenías médico, si envejecías tenías una pensión. No eras rico, pero tenías una estabilidad, ahora esa estabilidad, esa seguridad, se ha desvanecido. La comunidad está fracturada, los trabajos no duran más de seis meses, los trabajadores de la clase media están más o menos igual, están inseguros. El nivel de vida ha bajado. En general, las opciones que tenemos son peores. Pero el gran cambio es que la seguridad ha sido sustituida por inseguridad, creo que ese es el gran cambio.

¿Qué ha pasado? ¿Por qué ha cambiado tanto todo?

Crecí en los 40 y 50 cuando la conciencia de la gente era trabajar por el bien común. Eso ya no está, se fue cuando llegó Margaret Tatchert e impuso la conciencia neoliberal en toda Europa. Ahora lo que prima es mirar por uno mismo, pensar que estás solo, que tienes que cuidar de ti. o pensar en los demás como competidores, enemigos, pensar qué lo puedes hacer mejor que ellos. Cuando crecí todos estábamos juntos, ahora prima el individualismo. Eso es el gran problema.

¿Por qué le cuesta tanto al cine retratar eso? ¿Es un arte plenamente burgués?

La mayoría de las películas cuestan mucho y necesitan inversiones de burgueses, y acaban contando sus historias, de los burgueses. Aunque intenten que los personajes no sean burgueses, la mirada es burguesa. Retratan a los trabajadores, víctimas, que se merecen la pobreza, débiles. A la gente no le gustan las películas sobre sí mismo, prefieren ver a ricos. Personajes ricos de los que no sabes de dónde han sacado el dinero. Prefieren eso porque no hay culpables, no hay problemas. Ese es el primer problema, y luego los directores tienen que darse cuenta de que la industria tiene que adaptarse al mundo. Nosotros tenemos suerte porque hacemos cine desde nuestro rincón y no hacemos películas sobre lo individual, porque creemos que para hacer una película tiene que haber un interés común. Eso es bastante radical, porque es todo el mundo trabajando por lo mismo y con el individualismo pasa lo contrario, la gente lucha por su propio beneficio.

Pero usted es de los pocos directores que no se ha acomodado, sigue captando cada desafío a los que la gente se enfrente. Lo último la uberización del trabajo en su retrato de Amazon en Sorry we miss you, ¿Cómo se hace para seguir lo que pasa en la calle?

El secreto está en escribir con escritores, yo trabajo desde hace más de 25 años con Paul Laverty, somos como una pareja, y la película es más suya que mía. El secreto es que esos escritores con los que he trabajado son muy talentosos. Hablamos de la historia primero, pero ellos crean a los personajes, las historias, todo. Pero es que no hay elección, no es indulgencia, tienes que ser consciente de cómo la gente vive. Eso es maravilloso, es lo más emocionante de hacer una película, tratar de retratar la vida los trabajos, las casas de la gente, las vidas normales y llevarlas a la pantalla con la mayor verdad posible.

¿Le ha perjudicado la etiqueta de cine social?

No ha sido de mucha ayuda para ser sincero, desearía que la gente fuera al cine y se sorprendiera con apelícula, y parece que con eso dices que es aburrida, y puede ser triste, divertida, o muchas cosas… Así que no ha ayudado. Pero el problema es que el cine se está cultivando para satisfacer expectativas cada vez más estrechas, solo ver cosas de otro mundo, extraordinario, superhéroes, efectos CGI. El cine ha tenido muchas tradiciones como retratar el mundo en el que vivimos, o la comedia, y esas tradiciones las están destrozando. Si vas a una biblioteca y solo hubiera ciencia ficción dirías que no es una buena librería, es una cuestión de diversidad.

Se cumplen 25 años del rodaje de Tierra y libertad, su película sobre la Guerra Civil española, ¿Qué recuerdos tiene de aquello?

Fue una experiencia extraordinaria, por muchas razones, primero porque estábamos totalmente asustados por lo que estábamos haciendo. Estábamos en las calles de Barcelona con los productores pensando todo el rato en la estupidez que estábamos haciendo. No hablaba español, nadie quería hablar de la Guerra Civil... Pero cuando preguntabas te contaban historias, historias muy personales, era importante. Conocimos a mucha gente, y el guionista, que era un obrero inglés, pero muy político, que se había leído todo sobre la guerra, decidió que el punto de vista que era la división de la izquierda, esa competición por las ideas y una vez decidimos eso fuimos para adelante.

Conocimos a gente maravillosa, un hombre Juan Rocabell, que quería que rodáramos en Cataluña y Aragón. Había vivido en Francia durante el franquismo y nos contó o la historia que cierra la película. Cuando filmamos eso fue una de las cosas más maravillosas que pasaron, porque le cayeron las lágrimas por sus mejillas, estábamos muy emocionados. De todas las que he hecho, creo que es la más maravillosa.

 ¿Y qué le parece que Franco siga en el mismo sitio todavía? ¿O qué les diría a los que dicen que la Guerra Civil es el pasado?

Lo primero es que la historia es contemporánea, esto pasa porque los asuntos no mueren. Esto va de cómo interpretas la Guerra civil y la dictadura, ese es el problema. Y este asunto habla de nuestra política actual no es una cosa solo del pasado. Sirve para entender el fascismo y comprender cómo funciona y para saber por qué la clase más alta lo apoya cuando se siente amenazada. Los hombres de negocios apoyaron a Hitler, financiaron el nazismo. Por eso, para entenderlo hay que saber que defendió la propiedad de los más ricos, cuando se veían amenazados, cuando pensaban que los procesos democráticos podían funcionar. Entender cómo funciona el fascismo es algo que nos sirve hoy, porque vemos que funciona de la misma manera. Cuando el sistema económico falla, como pasa ahora, se culpa a los inmigrantes, a las personas de color, a los pobres y dicen eso de que hay que bajar los impuestos a los ricos para que creen empresas. Es el mismo programa, el mismo. Si entendemos lo que es el fascismo podremos enterrar de una vez a Franco.

Sigue en plena forma, ¿eso quiere decir que no se retira? Ya dijo que lo dejaba y volvió...

Lo dije rodando en el oeste de Irlanda, en un clima muy húmedo. Tenía los pies húmedos, estábamos hundiéndonos en el barro y pensé que no podía hacer esto más. Pero terminé la película y vi que la vida no era tan mala y me seque y me dije 'puedes hacer una más'. Esto es como el fútbol, hay que ir partido a partido, no prometo más que la siguiente. Así que no sé si haré otra, es la respuesta más breve a eso.

En su discurso en Cannes, cuando ganó con Yo, Daniel Blake, dijo que ese festival era necesario para el futuro del cine, ¿qué opina del surgimiento de las plataformas y del nuevo momento que vive el cine?

Soy bastante mayor ya, y creo que el cine funciona mejor cuando ves las películas con gente, cuando tienes una experiencia común, nos reímos juntos, nos tocamos, hay una respuesta común. Eso es enriquecedor, más fuerte que sentarte en casa solo y verlo en un portátil. Sientes que entras en la película, en casa no hay nadie con quien compartir. Pero bueno, es que no tengo ni ordenador.






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La Tortura a Julian Assange

Damos continuidad al caso de Julian Assange con este texto dado a conocer por la Revista Contexto:


Los mismos que nos entretuvieron con el gato, el patinete y la suciedad en los pasillos de la embajada han ignorado voluntariamente el informe del relator de la ONU sobre la tortura al disidente encarcelado número uno

Rafael Poch

El relator especial del Alto Comisariado para Derechos Humanos de la ONU, el suizo Nils Melzer, logró en mayo obtener permiso para visitar a Julian Assange en la prisión británica de alta seguridad de Belmarsh. Melzer y dos reputados expertos médicos, uno de ellos psiquiatra y el otro forense, reconocieron a Assange. El 31 de mayo, hace más de un mes, el relator divulgó las conclusiones del peritaje médico realizado.

Melzer es profesor de Derecho Internacional en la Universidad de Glasgow y no era en absoluto un admirador del fundador de WikiLeaks. De hecho, solo aceptó la misión que le encomendó la ONU después de que los abogados de Assange y una doctora apelaran en dos ocasiones solicitando un peritaje al Alto Comisariado de Naciones Unidas.

“Como la mayor parte del público, yo fui inconscientemente contaminado contra Assange por la incesante campaña de desprestigio orquestada durante años, pero una vez metido en los hechos de este caso, lo que encontré me llenó de repulsión e incredulidad”, explica.

“Assange fue sistemáticamente calumniado (como “violador”, “agente ruso”, “hacker” y “narcisista”) para desviar la atención de los crímenes que expuso. Una vez deshumanizado por el aislamiento, el ridículo y la vergüenza, al igual que las brujas que solíamos quemar en la hoguera, era fácil privarlo de sus derechos más fundamentales sin provocar indignación pública en todo el mundo”. Llegamos así al dictamen del equipo de Melzer sobre el trato infligido a Assange. Es inequívoco.

“Durante un periodo de varios años, Assange ha sido expuesto a graves e incrementadas formas de castigo, a un trato inhumano o degradante, cuyos efectos acumulativos solo pueden ser descritos como tortura psicológica”, ha escrito Melzer.

“En veinte años de trabajo con víctimas de guerra, violencia y persecución política, nunca me encontré con un grupo de Estados democráticos compinchados para aislar, demonizar y abusar deliberadamente a un individuo durante tanto tiempo y con tanta despreocupación por la dignidad humana y la legalidad”.

Nils Melzer envió sus conclusiones en forma de tribuna a los diarios australianos Sydney Morning Herald, Camberra Times y a los habituales anglosajones de Europa y América, Financial Times, The Guardian, The Telegraph, The New York Times, The Washington Post, al semanario Newsweek y otros. Ninguno de ellos publicó una línea. En su día todos ellos nos informaron con detalle de los excrementos de Assange en las paredes de la embajada ecuatoriana en Londres, de su patinete y de su gato. En España, los principales medios también ignoraron por completo el asunto. El informe Melzer llegó discretamente a las ediciones digitales de El Mundo y La Vanguardia (solo el primero mencionaba la palabra “tortura” en el titular), con cero referencias en los demás. En los últimos treinta días, la prensa establecida española ha mencionado a Assange lo menos posible.

En todo el mundo occidental los medios de comunicación participan voluntariamente, vía el silencio y la denigración, en esa “persecución colectiva” denunciada por el relator de la ONU, y cuyo principal motor se encuentra en el Pentágono, según fuentes de la Administración Obama en declaraciones al abogado Geoffrey Robertson. 

En la última cumbre del G-20, el primer ministro australiano (Assange es australiano), el conservador Scott Morrison, no mencionó el caso Assange en su entrevista con Donald Trump, manteniendo así la línea de su predecesora laborista, Julia Guillard. El ministro de Exteriores británico, Jeremy Hunt, ha definido el silenciado informe de los expertos de la ONU en tortura como “acusaciones inflamatorias”.

Julian Assange es el disidente encarcelado número uno de Occidente, como Edward Snowden es el exiliado número uno. Actualmente Assange está pendiente de ser extraditado por el Reino Unido a Estados Unidos, donde se arriesga a una sentencia por espionaje de hasta 175 años de cárcel en el tribunal del distrito Oeste de Virginia en el que nunca un acusado por asuntos de “seguridad nacional” ganó el caso y fue absuelto.

La suerte de Assange es un retrato del mundo de hoy, del pésimo estado de las democracias, del poder de la propaganda del establishment y de la apatía de los movimientos sociales en Europa.






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5887 Crímenes de Lesa Humanidad

Pues bien, ahora que todo el establishment españolazo se ha rasgado las vestiduras por la entrevista televisiva de Arnaldo Otegi y con el Trifachito intentado privar a las víctimas navarras del terrorismo de estado español de su designación como tales, desde Público traemos a ustedes esto que ha dado a conocer Lakua:


Un informe oficial del Ejecutivo documenta las muertes en bombardeos, ejecuciones o desapariciones forzosas, unos delitos que no prescriben. Los datos forman parte de una nueva base de datos en la que se seguirán incorporando casos.

Danilo Albin

“Mi querida Faustina e hijos: dentro de una hora, poco más o menos, me van a ejecutar”. Así empezaba la última carta que escribió Julián Hermosa, uno de los presos republicanos de la cárcel de Larrinaga, en Bilbao. Cuando terminó de redactar aquellos párrafos sobre un papel hoy amarillento, los verdugos del franquismo destrozaron su cuerpo en el garrote vil. Su asesinato forma parte del largo listado de crímenes de lesa humanidad cometidos por la dictadura franquista en Euskadi.

Desde este verano, las víctimas vascas están incluidas en la primera fase del “Informe de vulneraciones de derechos fundamentales entre 1936-1978”. En este apartado, que ha sido presentado este lunes en Vitoria por la directora de Gogora (Instituto Vasco de la Memoria), Aintzane Ezenarro, y el secretario de Paz y Convivencia del Ejecutivo vasco, Jonan Fernández, se abordan las “víctimas mortales durante la Guerra Civil y el primer franquismo (1936-1945)”. El trabajo ha sido elaborado mediante un convenio suscrito entre el Gobierno Vasco, la Cátedra Unesco de Derechos Humanos y Poderes Públicos de la Universidad del País Vasco y la Sociedad de Ciencias Aranzadi.

Están todos los que son, pero no son todos los que están. “En esta primera fase este informe ofrece un listado con los nombres de las víctimas mortales ocasionadas desde 1936 a 1945 en la guerra civil y la posguerra en Euskadi así como de los vascos que murieron a consecuencia de la guerra” fuera del País Vasco, informaron sus responsables. Los resultados obtenidos se han volcado en una base de datos que “contiene un total de 19.998 fichas de víctimas mortales, de las cuales 698 no están identificadas”. Del total de documentos elaborados, 998 corresponden a mujeres y 18.958 a hombres. “Sobre las 42 restantes –explicaron-, no ha sido posible determinar el género”.

Allí se recogen “los datos personales disponibles, la causa del fallecimiento y las fuentes archivísticas y/o bibliográficas de donde se han extraído, así como la información que las instituciones han ido recopilando en cada caso en otras actuaciones relacionadas como exhumaciones, informes individualizados solicitados por allegados, recogida de ADN a familiares y otras investigaciones”. “De este modo, en una única base de datos se puede acceder a toda la información disponible de cada persona fallecida en la guerra civil en Euskadi”, apunta el Gobierno Vasco.

En cualquier caso, sus promotores subrayaron que “se trata de una investigación viva, cuyos resultados se tienen que calificar de provisionales, y abiertos a nuevas incorporaciones, porque quedan todavía por localizar muchos casos personas de origen vasco que fallecieron durante la Guerra Civil fuera de Euskadi”.
Imprescriptibles

Uno de los aspectos novedosos de esta base de datos –que podrá consultarse en las oficinas del Instituto de la Memoria en Bilbao- es que “los datos históricos sobre el número de víctimas producidas se acompañan de la calificación que el derecho penal internacional otorga a la causa de la muerte, siempre que esta causa tenga reflejo en el derecho internacional de los derechos humanos”. “Las víctimas mortales causadas en combate, por ejemplo, no tienen calificación en el derecho penal internacional”, subrayan.

De esta manera, el Gobierno Vasco registra oficialmente 1.363 casos de personas muertas en bombardeos y 247 en “otras causas no combatientes”, calificadas todas ellas como “crímenes de lesa humanidad de asesinato”. En esa misma categoría están incluidas 895 ejecuciones sumarísimas –penas de muerte- y 2.252 muertes en prisión. Además, hay 1.130 ejecuciones extrajudiciales, calificadas según el derecho penal internacional como “crímenes de lesa humanidad de desaparición forzosa”. Se trata en total de 5.887 crímenes contra la humanidad. Tal como indica el derecho penal internacional, los delitos que tienen esa categoría no prescriben.

Asimismo, el informe del Gobierno Vasco documenta 6.767 gudaris y milicianos muertos en combate y 5.479 sublevados que fallecieron en idénticas circunstancias. Hay, además, 955 muertos “causados por los republicanos en acción no combatiente” y otros 910 casos “sin clasificar”.
Llamamiento a las familias

En un comunicado, el Gobierno Vasco indicó que “muchas víctimas mortales de la Guerra Civil no fueron inscritas en ningún registro archivístico, sobre todo en el caso de los ejecutados y combatientes del lado republicano”. “Este vacío documental solo se puede solventar por medio de fuentes orales y familiares”, precisó, remarcando precisamente que “esta ha sido, de hecho, la vía de incorporación de 470 casos a esta base de datos”.

Por este motivo, el Ejecutivo de Iñigo Urkullu realizó un llamamiento “dirigido a las familias de víctimas que puedan ofrecer datos sobre familiares que murieron en la Guerra Civil” para que “aporten a esta investigación la información de la que dispongan”.






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Muertos Vascos de la Dictadura Franquista

Le dedicamos este artículo de Naiz a quienes continúan obstaculizando el proceso de paz y reconciliación en Euskal Herria utilizando para ello a "sus víctimas".

¿800?

¿900?

¿1,500?

¿Qué les parecen 19,998?

Lean:


El informe presentado por Lakua sobre la guerra del 36 y los primeros años de la dictadura franquista responde a «una investigación viva», cuyos resultados se tienen que calificar de provisionales y abiertos a nuevas incorporaciones.

Ion Salgado

El Gobierno de Lakua ha presentado hoy la primera fase del ‘Informe de vulneraciones de derechos fundamentales entre 1936-1978’, en el que se recogen los datos de las víctimas mortales acaecidas durante la guerra y los primeros años del franquismo. Un total de 19.998 personas que perdieron la vida en combates, en bombardeos, en prisión y en ejecuciones extrajudiciales.

En una rueda de prensa ofrecida en la sede de Lehendakaritza, el secretario general de Derechos Humanos, Convivencia y Cooperación, Jonan Fernández, y la directora de Instituto de la Memoria Gogora, Aintzane Ezenarro, han explicado que en el listado se recogen los datos de las víctimas registradas en la CAV, así como de los ciudadanos de Araba, Bizkaia y Gipuzkoa que murieron en otros puntos del Estado español.

Se ha elaborado una base de datos en la que se detallan las causas de los fallecimientos y las fuentes archivísticas o bibliográficas de donde se han extraído la información, a la que se puede acceder en los ordenadores de Gogora.

Según han señalado, se ha realizado una «exhaustiva» investigación, que ha combinado la perspectiva histórica con la perspectiva internacional de los derechos humanos. Así, los datos históricos sobre el número de víctimas producidas se acompañan de la calificación que el derecho penal internacional otorga a la casa de la muerte, siempre que esta causa tenia reflejo en el derecho internacional de los derechos humanos. En el caso de los muertos, por ejemplo, en combate no se da.

Represión y combates

En cuanto a los datos, de las 19.998 fichas incluidas en la base de datos, 998 corresponden a mujeres y 18.958 a hombres. En las 42 restantes no ha sido posible determinar el género. 1.363 murieron en bombeos, 1.130 en ejecuciones extrajudicales, 895 fueron ejecutadas tras ser condenadas a muerte y 2.252 fallecieron en prisión. Estas se pueden considerar víctimas de «crímenes de lesa humanidad». Además, hay datos de 6.767 gudaris y milicianos, y 5.479 franquistas muertos en combate. También se incluyen 910 casos «sin clasificar».

Cabe señalar que, al margen de estos datos, existen 1.252 casos que no cuentan, por el momento, con un respaldo archivistivco, bibliográfico o familiar. A este respecto, Fernández ha remarcado que se trata de una investigación «viva», cuyos resultados se tiene que calificar de provisionales y abiertos a nuevas incorporaciones.

No en vano, quedan todavía por identificar y analizar los casos de muchas personas de origen vasco que fallecieron luchando contra el fascismo lejos de Euskal Herria. Además, se ha constatado la existencia de inscripciones tardías en los registros civiles que fueron realizadas a finales de los 70 e inicios de lo 80, a los que, por el momento, no se ha podido acceder. Sin contar con el hecho de de que muchas víctimas, sobre todos combatientes del lado republicano, no fueron inscrita en ningún registro archivístico. Este vacío documental solo se puede solventar por medio de fuentes orales y familiares, gracias a las que se ha podido incorporar 470 casos en la base de datos.

Reconocimiento de la verdad

En este sentido, Fernández y Ezenarro han realizado un llamamiento a las familias que puedan ofrecer datos sobre personas que murieron en la guerra del 36 y en los primeros años de la dictadura. Y han destacado que esta investigación es un primer paso necesario para cumplir «un objetivo prioritario: contribuir a culminar el proceso de reconocimiento institucional de la verdad de la Memoria Histórica».

Como se puede leer en la información aportada a los medios, con este trabajo, en el que han participado la Cátedra Unesco de Derechos Humanos y Poderes Públicos de la UPV-EHU y la Sociedad de Ciencias Aranzadi, «se establece una base solida para promover un acuerdo inter-institucional con el más amplio y plural respaldo en torno a la declaración que institucionalice una reparación oficial de la verdad de la Memoria Histórica y contribuya a completar, de esta manera, el ciclo de la reparación moral de las víctimas de la Guerra Civil en Euskadi».






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De un Maya a otro Maya

Les recomendamos ampliamente este texto dado a conocer por Naiz:


Iñaki Otermin Maya

Mi madre, una Maya de Zudaire, me enseñó que hay que apoyar causas justas y enfrentarse a las injustas, no siendo cómplice o testigo silencioso porque a mí no me afecte, antes y ahora.

El Maya de Pamplona dice representar y defender a los suyos. Yo quiero defender a los míos, a los que no represento, quede claro, pero considero una causa justa: la parte débil contra toda una estructura de poder injusta, a la que apoya el primer edil de Pamplona, como nos lo ha demostrado cuando le hemos pedido ayuda.

Unos jóvenes tuvieron una mala noche, y muy mala suerte... coincidieron con 4 personas que se han dejado utilizar, no gratuitamente, para saldar cuentas de un pasado en el que los jóvenes no han tenido nada que ver.

Si hay que hablar del pasado, se habla, pero sin miedo ni amenazas de denuncias por apología del terrorismo por grupos que viven económicamente de ello, porque más terroristas que los golpistas del 36, con más de 3.000 asesinados en una Navarra sin guerra, sus herederos, sus palanganeros y sus encubridores, es difícil de ser. Y quedan muchos, de hecho recuperan una calle para el Ejército que, a partir de 1936, causó 1.000 veces más muertos que ETA. Al parecer un homenaje merecido si los muertos son los otros, no los míos, como mantener el Monumento a los Caídos, con las tumbas de los artífices del genocidio. Punto y final por mi parte a este tema, vayamos al que nos ocupa.


Una discusión-disputa-pelea-enfrentamiento nocturno y embebidos en alcohol... ¿o estábamos a tónica todos? Una lesión difícil de explicar para un médico por una pelea, más propia de un retortijón en la acera que conocemos del Koxka, unas imágenes como única prueba documental, es decir objetiva, demostrando que no es cierta la versión de la guardia civil... y 7 jóvenes en la carcel, y una octava pendiente. Sin pruebas, solo como escarmiento a un pueblo a través de sus jóvenes.

En este país corrupto, porque lo es ya hasta para algunos jueces, lo único que no se permite es meterse con la unidad de España, el Ejército, y por ende la Guardia Civil, la Policia y el rey, es decir, lo que ni se ha elegido, ni nos dejan elegir. Todo ello proviene de un golpe de estado y una dictadura, junto con una transición, no tan pacífica ni ejemplar como quieren hacer creer.

Si se meten con nosotros,el sistema sanitario público, ya que soy médico, no pasa nada, es legítimo, que si nos vendemos a las farmaceúticas, que si trabajamos poco o que metemos horas en peonadas a cincuenta brutos... pero pensar y decir que sobran policías, que deben cuidarnos y no vigilarnos, y que cuanta más confrontación tengamos cobran más horas extras, es delito. ¿Yo no puedo criticar sus actuaciones y su función? 
¿Dónde hemos llegado, si alguna vez hemos partido?

Un país corrupto, con políticos y partidos corruptos, ¿qué poder judicial puede elegir? ¿Uno justo? ¿Uno que los controle? ¿Uno que cuide a su pueblo? Difícil, ¿no?

Es muy complicado vivir aquí si criticas a cualquier estamento de este Estado. En cualquier momento dirán que he o hemos hecho algo contra ese sistema que tanto protege al sinvergüenza, y acabaremos ante un juez nombrado por ellos o controlado por otro juez nombrado por ellos, que si se sale de la línea, no cobra o no asciende, o peor aun, piensa como ellos sabiendo que son un pozo corrupto y no le importa.

Que jueguen con la vida de unos jóvenes por una pelea, que está por demostrar, con otras personas que está por demostrar lo que hicieron, con unas lesiones mínimas, nos tiene que hacer pensar cual es nuestro futuro y qué debemos hacer.

Que no se critique la actuación del jefe de puesto del cuartel más complicado del país, cuando está más de cuatro horas en un bar, discutiendo con unos jóvenes, y se considera solo su derecho a tomar unas copas, me alucina. Además es condecorado, ¿por qué mérito?

Sé que la cita de «a grandes males grandes remedios» no les gusta a los políticos, porque sus vidas son un privilegio, pero para unos padres y madres de Altsasu, como somos mi mujer y yo, nos jugaríamos todo para salvar a nuestros hijos e hijas de esta catástrofe.

¿Qué haríamos para rescatar a ocho jóvenes secuestrados en un país llamado x....tan? pues eso... es lo que nos está pasando.

Lo de los grandes remedios va para los políticos, locales y menos locales, ya que parece más importante un tren que 8 jóvenes. A nosotros nos vale incluso no viajar, pero con todos en casa.

Nadie está orgulloso de lo que ocurrió, fuera lo que fuera, y por ello nosotros no condecoramos a nadie, pero sabéis que es lo peor que le ha pasado a nuestro pueblo desde 1936, y nos lo están haciendo los herederos de los que provocaron aquella barbarie, y no les importa.

Hagamos que les importe, o al menos que nos oigan.

Prioricemos a las personas.

¡Que no digan, si no os quejasteis! Yo sí me quejo y quiero que conste.

Altsasuarra y primo de Enrique Maya, que tuvo más suerte cuando su hijo riñó con la Policía... ¿O no fué suerte? ¿O esa Policía es menos creíble? ¿O qué?

Te puedo asegurar que yo no apoyé a los que os querían linchar, como has hecho tú al posicionarte junto a Consuelo Ordóñez contra nosotros.






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