Un blog desde la diáspora y para la diáspora

viernes, 17 de mayo de 2013

El Pentágono Consolida su Fascismo

Lean esto que nos han hecho llegar por correo electrónico:

Escalofriante: el Pentagono se otorga el poder de reprimir “disturbios inesperados”

Jean-Guy Allard

El carácter fascista del poder imperial se acentuó gravemente este lunes. Con la introducción de unos cambios sutiles a una regulación de la ley, titulada "Apoyo a la Defensa Civil de Agencias del Orden Público", los militares se han concedido – silenciosamente – el privilegio de tomar el control de las calles sin obtener el consentimiento previo de las autoridades locales o estatales.

Un precedente que cambia reglas del juego respetadas desde unos dos siglos, según un texto del analista Jed Morey, publicado este martes en el rotativo Long Island Press, de Nueva York.

Según Morey, el aspecto más preocupante de la modificación de la normativa es la inclusión de un lenguaje impreciso que permite la intervención militar en caso de "disturbios civiles".

Aquí la nueva formulación tal como enunciada por el Pentagono.

"Los comandantes militares federales tienen la autoridad, en circunstancias extraordinarias de emergencia donde la autorización previa del Presidente es imposible y las autoridades locales debidamente constituidas son incapaces de controlar la situación, de participar temporalmente en las actividades necesarias para calmar disturbios civiles inesperados a gran escala.”

Bruce Afran, un abogado de libertades civiles y profesor de derecho constitucional en la Universidad de Rutgers, citado por Morey, llama la regla "una toma de poder desenfrenada por los militares," y dice: "Es muy impactante porque en realidad esto viola la presunción que el ejército está bajo control civil ".

Uno de los aspectos más inquietantes de los nuevos procedimientos que rigen el mando militar sobre el terreno en caso de disturbios civiles se refiere a la autoridad.

No sólo no se logró definir qué circunstancias serían tan graves para que la autorización del presidente sea "imposible" sino que se concede la autoridad presidencial por completo a unos funcionarios de Defensa definidos como "comandantes militares”.

"Esto no es diferente de la cláusula de los poderes de emergencia en la Constitución [del Reich alemán] Weimar. Se trata de una concesión de poder de emergencia a los militares para gobernar sobre cualquier parte del país a su discreción ".

Afran también expresa temor sobre la referida autoridad "para participar temporalmente en las actividades necesarias para sofocar disturbios a gran escala."

"Todas estas leyes (represivas) tienen una cosa en común y es que no tienen definiciones. ¿Por cuánto tiempo es temporal? No hay nada que lo diga aquí. Las definiciones son absurdamente amplias", insiste el académico.

El comentario de Morey – titulado “U.S. Military ‘Power Grab’ Goes Into Effect” (longislandpress.com) - permite darse cuenta de la lenta pero segura evolución de la “democracia” norteamericana hacia el fascismo más auténtico. El que sueñan las grandes corporaciones que orientan de verdad y más que nunca, el destino de esta nación.

La tragedia de Boston y cualquier evento violento reportado por la prensa sensacionalista norteamericana tiene como función de ofrecer al fascismo imperial más oportunidades de expandirse, frente a un público ya bien condicionado, rehén de su ignorancia.






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jueves, 16 de mayo de 2013

Cronopiando | ¿Con Quén Baila España?

Koldo Campos pone en salmuera a quienes queriendo ser muy españoles se pasan tres pueblos.

Lean:

¿Con quién baila España?

Koldo Campos Sagaseta | Cronopiando

“España no es Uganda” afirmaba no hace mucho el  presidente del Estado español estableciendo las oportunas distancias entre el  llamado tercer mundo y el reino de los Borbones. Antes, también había descubierto y declarado que España tampoco era Grecia.

Y es que España sigue siendo… ¡España! Un conventillo de ilustres alpargatas y mantillas que primero  olvidaron la memoria, después extraviaron los sentidos y han acabado perdiendo  la razón.

Pero como tantas otras cifras que, en su parca crudeza, ignoran la  mesura y la etiqueta, las del paro ponen al descubierto los patéticos alardes de esa España cañí que, emplazada a saberse y, como siempre, arranca por peteneras.

“España no es Portugal” insistía su presidente.

Por las redes  sociales circula un mapa del reino en el que cada una de las autonomías del  Estado español aparece compartiendo con otro país su porcentaje de desempleo. En  ese triste baile, estas son las parejas formadas: País Vasco con Georgia (16%);  La Rioja con Túnez (18%); Navarra con Sudán (19%); la Comunidad de Madrid con las Islas Comores (20%); Cantabria con Gabón (20%); Galicia con Serbia (22%);  Aragón con Lesotho (22%); Castilla y León con Dominica (22%); Cataluña con Nigeria (24%); Asturias con Sudáfrica (25%); Baleares con Honduras (28%); la Comunidad Valenciana con Mauritania (29%); Murcia con Guinea Ecuatorial (30%);  Castilla-La Mancha con Macedonia (31%); Canarias con Yemen (34%); Extremadura con Afganistán (35%); Andalucía con la Franja de Gaza (36%); y Ceuta con las  Islas Marshall (38%).

España sigue siendo aquella unidad de destino en lo  universal que acuñara el caudillo y que siguen los mismos recitando e  imponiendo.

España baila sola o, peor aún, con sus fantasmas.





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miércoles, 15 de mayo de 2013

Entrevista a José Solís

El estado español tortura sistemáticamente, así de simple.

Desde Naiz traemos a ustedes esta entrevista que da relieve a esta lacra:


José Solís | Preso torturado en el motín de Quatre Camins | José Solís fue el portavoz de los presos durante el motín de 2004 en la cárcel de Quatre Camins (Barcelona), tras el que fue gravemente torturado junto a otros reclusos. Nueve años más tarde, junto a otros presos, ha conseguido sentar en el banquillo de los acusados a nueve de los funcionarios acusados de tortura, en un juicio que durará hasta el 5 de junio.

@zalduariz

Jordi Solís nos recibe ante la puerta de la Audiencia de Barcelona, sonriente y con una sudadera de Askapena que le dio en su día un preso político vasco a cambio de una sudadera anarquista. Ya en libertad, sigue con atención el juicio a sus torturadores, sin olvidarse de todos los que quedan dentro, con los que han puesto en marcha la iniciativa «Cárcel = Tortura».

La de 2004 no fue la primera revuelta en Quatre Camins. ¿Cuál era la situación en la cárcel?

El amotinamiento ocurre cuando el preso, en una situación sin salida, tiene que defender su vida, en legítima defensa. Lo que ocurría en Quatre Camins era una acumulación sistemática de la tortura. La semana anterior habían asesinado en aislamiento al americano, aunque ellos siempre dijeron que se había suicidado. Yo mismo tenía puestas varias denuncias de tortura. Aquel 30 de abril estábamos en el patio, cuando entran dos carceleros muy descarados en la lavandería, agreden a un preso y se lo llevan a aislamiento. Un grupo de presos vamos a exigir que lo traigan de vuelta y se nos presentan una treintena de carceleros más, con una prepotencia absoluta, vuelven a agredirnos y se llevan a otro chaval a aislamiento.

Y ahí empezó todo...

En aquel momento, de forma totalmente espontánea, la gente actuó en legítima defensa, y se lió un piquete. Se perdió el miedo y cuando se disolvió este piquete, apareció inconsciente el subdirector y otro carcelero quedó retenido. Pero hay que recordar que a este carcelero lo encerraron sus propios compañeros al cerrar la puerta blindada del patio, tal y como quedó claro en el juicio anterior.

Una vez se quedan solos , empieza la negociación. ¿Cómo fue?

Ahí es donde vemos que todo toma un carácter de motín y empezamos a organizarnos un poco. Por unanimidad en el patio, se elige que sea yo quien lleve la negociación, por mi conciencia y lucha política. Hacemos un listado reivindicativo, con la tortura en el primer punto, con el tema de la dispersión, los enfermos, la sanidad, la demanda de que viniera Montserrat Turà -entonces consellera de Interior-, etc. Yo utilizo un medio burgués, que es la Ser y entonces empiezan a venir el departamento de justicia, Valdivieso, el uno, el otro, y nos dicen que va a haber una investigación y que se va a atender a los presos. Luego no lo cumplieron, pero nosotros entonces decidimos abandonar el tema, porque no se pretendía agredir a nadie, solo se actuó en legítima defensa. Queríamos explicar lo que realmente había pasado.

Y así llegamos a la noche...

Una vez en la celda, yo ya era muy consciente de que me iban a dar la de mi vida. Me parapeté de mucha ropa, pero me empezaron a desnudar y a golpear al mismo tiempo, me esposaron por detrás, me tiraron desde una segunda planta escaleras hacia abajo. En el pasillo, más golpes; aquello fue una auténtica bestialidad, ahí tengo la declaración. Entre ellos se decían «no le deis más en la cabeza» y me tomaban el pulso, a ver si realmente me habían matado de un golpe, me volvían a levantar y otra vez, arrastrándome ya de los pelos, de la barba larga que llevaba entonces. Así hasta el departamento de ingresos. Allí, tirado en el suelo, que no podía respirar por el hundimiento de costillas, con perforación y rotura de tímpanos, etc., vi batas médicas y pensé «mira, ya están aquí los servicios médicos, no te van a pegar». Iluso de mi. Allí estaba el subdirector médico, Xavier Martínez, acusado ahora por torturas. Me levantaron del suelo y me dijo unas palabras que me quedaron muy incrustadas, porque los carceleros me las han ido repitiendo: «hombre, tú eres el listillo de la pandilla, ¿no? Ahora listillo, llama a la consellera, llámala». Coge directamente una porra y me aporrea. Les dolió mucho la denuncia de torturas que hice.

De ahí le trasladaron a la cárcel de Can Brians. ¿Cómo recuerda aquellos días?

Allí llegó lo peor. Me tuvieron 64 días en aislamiento absoluto, esposado a la pata de una cama, tirado en el hormigón, casi sin comer, sin dejarme dormir. No pararon ni pese a la intervención del Observatori (Observatorio del Sistema Penal y los Derechos Humanos, de la Universitat de Barcelona). De hecho, me quisieron hacer firmar una declaración para inculpar al Observatori y que así no me pudiesen visitar. Un día me vine abajo y me derrumbe, pero conseguí aguantar. Entiendo perfectamente a los compañeros que firmaron, porque eso es una represión directa y los responsables son la administración y sus trabajadores. Yo resistí hasta que me cambiaron a la Modelo y un día a las tantas de la mañana, se me presentan varios tecnócratas y me repitieron la palabrita: «Tú eres el listillo de la pandilla, pues por listillo te vas a Puerto I». Me sacaron en régimen FIES.

Y aquí empieza un periplo por las cárceles del Estado español que no finaliza ni cuando acabas tu condena...

Estaba cumpliendo una condena de ocho años y ocho meses por dos robos, uno de ellos en una entidad bancaria. Tenía que salir en 2006, pero me decretaron prisión incondicional y sin fianza, y me comí dos años de preventiva, hasta poco antes del juicio de 2008. Yo era totalmente inocente, mi defensa era el de la legítima defensa y salí absuelto; eso es lo que ellos nunca se pensaban. Lo jodido es que a los compañeros les metieron más de 200 años de cárcel, cuando no hubo ni homicidio, ni asesinato, ni nada. El responsable fue Miguel Ángel Gimeno, que hoy es presidente del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya, el que tiene en libertad a Millet y a Pujol.

¿Cómo se entiende que el juicio por torturas haya tardado nueve años?

Han ido retrasando el juicio para enfriarlo. Hay que recordar que en un primer bloque íbamos 28 denunciantes, pero por el camino muchos han fallecido, asesinados en la cárcel, otros han retirado la denuncia por las presiones y torturas. El tiempo jugaba a su favor. Por eso cabe agredecer aquí a los compañeros que han aguantado este tiempo, porque sin su acto de resistencia no estaríamos en este proceso. Yo ya estaba harto de poner denuncias que no servían para nada, porque eran sobreseídas o archivadas. Un acto de resistencia fue para mi más efectivo que toda la lucha institucional. Las torturas nunca se habrían conocido si no hubiese sido por el amotinamiento en la prisión.

¿Qué espera de este juicio?

La verdad es que no creo en la justicia, pero pienso que el juicio ya lo han perdido; han presentado una serie de pruebas sacadas con torturas que la jueza no ha admitido y han llevado incluso a un confidente que ha acabado acusando a la fiscalía de Granollers, una cosa surrealista. Pero esto tiene otra vertiente, que tiene que ver con el populismo punitivo y que convierte el caso en un caramelo para la jueza, sobre todo después del informe internacional sobre la tortura en el Estado español. Porque no olvidemos que siempre ha habido Garzones de la vida, jueces populistas que cogen ciertos casos de derechos humanos para quedar bien y luego decir que el estado democrático funciona, dándole así legitimidad. Los pueden condenar, pero también me espero después que salgan indultados o clasificados en regímenes abiertos.

Y mientras tanto, muros adentro, ¿todo igual?

Así es. La cárcel y las torturas no tienen nada que ver con las elecciones, eso no se vota, está dirigido por tecnócratas. Yo hablo de mi experiencia y es que he estado con unos gobiernos y con otros y las cárceles siempre las han gobernado los mismos, los Valdivieso o los Poyuelo de toda la vida. Es el estado que a través de estas vías crea a su propio enemigo, para luego legitimarse a si mismo. Yo no tengo nada de marxista, soy muy anarquista, pero Marx lo define muy bien: el estado de guerra permanente.

Sin embargo, esto no se suele percibir así en amplias capas de la sociedad. ¿Ha calado mucho el discurso de la democracia y la reinserción social?

Es muy interesante cómo se legitiman las cárceles, mediante la pedagogía y la llamada reinserción social, que no lo es. Sin ir más lejos, en la acusación del primer juicio contra nosotros estaban UGT, CCOO y CATAC. Aquí se ve cómo la cárcel se legitima por su propia construcción de base. Igual que la propia democracia de la que tanto se habla, como si fuera la panacea de los derechos humanos. No nos olvidemos que bajo ese nombre están bombardeando países y reventando vidas, y si no que vayan a la gente de Irak y se lo cuenten, o a los presos y las presas que están siendo ahora mismo torturadas.






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Alvarez-Solís | Sindicatos y Sociedad

Con este texto, su autor Antonio Alvarez-Solís, nos ofrece una radiografía del sindicalismo españistaní.

Lean ustedes:


Antonio Alvarez-Solís | Periodista

«No es admisible, dentro de una conciencia liberadora, que se hable de un sistema económico distinto sin mantener activa en todo momento la aspiración de abrogar el capitalismo como pilar básico de la vida colectiva». Es la tesis del veterano periodista en este artículo, en el que analiza el papel del sindicalismo en la sociedad actual y sostiene que la acción sindical no tiene por qué alejarse de la acción de un partido realmente de izquierdas: «se podría decir que el sindicato opera entre las masas trabajadoras y el partido funciona de cara a la calle».

Los sindicatos CCOO y UGT han subrayado la reciente celebración del día de los trabajadores con la propuesta de un gran pacto de estado entre el Gobierno, los partidos y los sindicatos con el fin de frenar la destrucción del empleo. El empresariado, con su propia representación, parece que también está dispuesto a sentarse a esa mesa dada la situación de urgencia en que se encuentra España. Evidentemente, el empresariado tratará de romper el último muro de contención que protege los escasos derechos laborales que quedan a fin de redondear una economía basada en la más descarnada rapacería.

Por su parte, los dos grandes sindicatos estatales llevan ya años buscando ese pacto bajo la especie de que «es mentira que no exista otro modelo económico», como ha proclamado este primero de mayo en Madrid el secretario general de UGT, curiosamente Cándido de nombre y que sostiene la posibilidad de reformar benéficamente el vigente modelo de sociedad.

Pues bien, la cuestión, planteada en profundidad, estriba en saber si es posible «otro» modelo económico en el marco de la sociedad actual o lo que precisan los trabajadores para salir del desastre presente es una sociedad radicalmente distinta. Una sociedad de trabajadores de todas clases, como afirmaba la Constitución de la II República Española, cuyas banderas poblaron con preferencia la gran manifestación anual conmemorativa del asesinato de los Mártires de Chicago.

La creencia de que es posible otro modelo económico sin quebrar la estructura de la sociedad capitalista llevó en EEUU a la instauración de un sindicalismo de pura gestión, con lo que la sangre de Chicago fue amortizada por las dos poderosas centrales obreras norteamericanas, con sindicatos como el poderosísimo de camioneros dominado, hasta su asesinato, por un sujeto mafioso como  James Hoffa, que acabó constituyendo uno de los apoyos fundamentales del ultra reaccionario Partido Republicano. El sindicalismo estadounidense es una gran empresa más que opera en el cuadro de la explotación social. Las capas inferiores del mundo del trabajo han desaparecido prácticamente como fuerza política y con esa desaparición ha sido congelada cualquier posibilidad de sustituir el modelo de existencia que la primera potencia mundial sostiene con todos los métodos a su alcance.

Como resulta obvio, los sindicatos han de proceder con una acción diaria de defensa ante la minoría dirigente de la sociedad, lo que incluye determinadas negociaciones circunstanciales, pero sin perder jamás de vista que su gran objetivo es cambiar el capitalismo como sistema de relaciones laborales. No es admisible, dentro de una conciencia liberadora, que se hable de «un sistema económico distinto» por parte de los dirigentes sindicales sin mantener activa en todo momento la aspiración de abrogar el capitalismo como pilar básico de la vida colectiva. Se puede llegar a un pacto determinado en un momento determinado, pero sin ceder un milímetro en la voluntad de enfrentar y sustituir el sistema actual.

El problema del presente sindicalismo estatal es que ha renunciado, incluso formalmente, a su papel político. Si un sindicato de trabajadores se declara ajeno a la edificación política de otra sociedad radicalmente opuesta a la sociedad instalada, está embarrancando a los trabajadores en los bajíos capitalistas. Los sindicalistas, como defensores de los derechos del mundo del trabajo, no pueden obviar, sin incurrir en traición de clase, que su fuerza ha de generarse básicamente en una voluntad revolucionaria, es decir, de carácter y sustancia políticas.

Hablar de que es urgente llegar a un pacto dominado por el estado, protector de los grandes empresarios y de sus corifeos, equivale a cometer dos errores colosales. El primero de ellos consiste en desconectar al trabajador de las ambiciones de libertad y justicia que lógicamente le corresponden. El segundo error estriba en que cualquier convenio generado en la situación actual conlleva un debilitamiento de la fuerza del trabajo en el orden de las retribuciones, de las condiciones de trabajo y de los demás derechos conquistados en muchos años de combate y sacrificio. Pactar la destrucción del empleo es necesario, pero ese pacto no ha de adquirir el relieve de un llamado pacto de estado, ya que el estado es un agente de explotación. La batalla contra la destrucción del empleo ha de desenvolverse con el empleo de los propios medios de fuerza social, con la ocupación persistente de la calle y el uso muy meditado de la herramienta huelguística. Los sindicatos no pueden pedir fuerza de cambio prestada por los agentes del poder. Cualquiera que se apoye en una lógica elemental para dirigir su acción sabe que en el seno de un pacto solemne con el adversario dominante no se va a conseguir nada relevante. El confuso funcionamiento del llamado Pacto de Toledo acerca del trabajo y su elemental protección, que se ha deshinchado imparablemente, ha de constituir una referencia básica para no entregarse de hoz y coz a este tipo de encerronas tenidas por oferta cordial y sincera de entendimiento. El poder siempre está dispuesto a sentarse a una mesa de negociación con el mundo del trabajo a condición de que la mesa sea suya.

No se trata, pues, de proceder con un radicalismo que ya un revolucionario como Lenin motejó de infantil, sino de mantener firme y sin contaminación ideológica el arma del cambio social. Todo pacto sobre el empleo ha de amparar siempre la primacía y calidad del mismo y el progreso de fondo en el camino hacia «otra» sociedad. Lograr una victoria ofertada, ya sospechosamente, por el adversario que conduce ferozmente la máquina trituradora del neocapitalismo es admitir de antemano una derrota en profundidad. La victoria ha de contener un irrenunciable contenido de fuerza.

Sorprende que a estas alturas del desarrollo capitalista, culminado en el neocapitalismo evidentemente fascista, muchos dirigentes sindicales sostengan que la acción sindical tiene un carácter distinto a la acción propia de un partido realmente de izquierda. Todo lo más que cabe admitir es que el sindicato tiene un ámbito propio de acción en la vida diaria, pero esta distinción es puramente instrumental y no libera al sindicato de su exigible conexión orgánica con el partido que lucha por la sustitución del modelo social. El sindicato es la fracción del partido que opera fuera de las instituciones gubernamentales. Esta relativa autonomía le facilita una agilidad de respuesta inmediata, dejando para el partido un ámbito de acción mucho más elaborada, en que se prima lo ideológico. Para resumir de un modo quizá muy elemental, se podría decir que el sindicato opera entre las masas trabajadoras y el partido funciona de cara a la calle, con una composición más heterogénea.

Lo anterior parece obligar a una unión sindical amplia y profunda, pero debe tenerse en cuenta que la variedad sindical -excluyendo a los sindicatos amarillos, sostenidos directa o indirectamente por la patronal de acuerdo con el gobierno- tiene desgraciadamente una explicación muy preocupante: que esos sindicatos que obstaculizan la unión sindical de carácter revolucionario suelen tener su raíz en una falsa izquierda cuya preocupación fundamental es impedir precisamente el progreso para implantar un modelo social radicalmente distinto al existente. La diversidad sindical -y en muchos casos su dependencia del poder- revela con mucha claridad la débil fuerza de cambio con que se cuenta para edificar un mundo que haga del ser humano un verdadero protagonista de la igualdad, la libertad y la justicia.






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Soroa | Salvad la Monarquía

Una nueva andanada a la línea de flotación del españolismo monárquico desde las páginas de Gara:


Maite Soroa

El director de «El Mundo», que últimamente ejerce de fervoroso monárquico, titulaba su carta del domingo «El retorno del Rey batallador». En ella hacía afirmaciones como esta: «La figura de don Juan Carlos sigue siendo el mayor activo de nuestra democracia», y proponía que el Borbón «impulse un proyecto regenerador, similar al de la Transición, que nos saque del hoyo».

Ayer, ese diario daba a conocer la segunda parte de una encuesta que, curiosamente, reflejaba la idea de Pedro J.: «Un 72% pide que el Rey impulse un pacto anticrisis y la reforma constitucional». Y editorializaba sobre ello: «El Rey lo tiene difícil pero puede lograrlo». Decía que, a pesar del desgaste sufrido por la corona, «un 46% sigue considerando que el balance del reinado de don Juan Carlos es bueno o muy bueno, frente a sólo del 22,3 que lo ve mal o regular». Si esos porcentajes son reales, habrá que concluir que el masoquismo está muy arraigado. Afirmaba que en un escenario «de descrédito mucho mayor del resto de las instituciones, ésa es la razón por la que el Rey tiene ante sí una oportunidad única». Solo le faltaba decir que la oportunidad es gentileza de Pedro J.

Claro que, advertía, «El empeño no será nada fácil, e incluso la mayoría cree que el Rey no podrá recuperar el prestigio perdido», aunque «la masa crítica monárquica -PSOE e IU son republicanos por definición- está con Don Juan Carlos. El ideal republicano puede ser atractivo en abstracto, pero se trata de una aventura suicida frente a las ventajas que esta Monarquía tiene para la estabilidad del país». Están clarísimas esas ventajas.

El caso es que según «El Mundo», «Todos los poderes públicos saldrían fortalecidos si el Monarca, con su acreditada capacidad de comunicación y autoridad moral, tomara el pulso a la sociedad civil, con el fin de impulsar ese gran pacto que España demanda y necesita». La verdad es que parece que no estaba de cachondeo. Como tampoco lo estaba Federico Jiménez Losantos en el mismo diario al decirle a Pedro J. que tururú: «Si la única democracia conocida en España, aunque no en toda ella, lo ha sido con Juan Carlos I como Rey Constitucional, es lógico el escalofrío ante la desaparición política del Rey actual. Pero, sustos al margen, hay un hecho inocultable: la crisis nacional e institucional, que tiene en el Rey el símbolo de su descrédito y de la dificultad de su regeneración». Parece que no le convence ni la carta de Pedro J. ni la encuesta de «El Mundo».






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Vascófobo de la Semana | Juan Carlos Moreno

La eterna lucha del pueblo vasco por la defensa del euskera, su marca de identidad histórica y antropológica... frente a personajes como el laureado esta semana por su fobia al mismo.

Lean por favor esto que publica Gara:


Jon Odriozola | Periodista

Así titula el madrileño Juan Carlos Moreno Cabrera, catedrático de Lingüística General, este opúsculo que, con descaro, «fusilo» copyleft y resumiré sus ideas básicas.

Hay juicios y prejuicios. Los primeros se figuran sentencias firmes. Los segundos son peores: son sentencias verdaderas, consuetudinarias. Ambas letales y fulminantes, por fas o por nefas, socialmente hablando, que no jurídicamente. También hay prejuicios lingüísticos de muy difícil erradicación. Tanto que determinan y condicionan actitudes y modos de comportamiento, v. gr. casticismos y boronismos de patulea variopinta.

Señala Moreno Cabrera al menos cinco prejuicios sobre el euskara que, en el fondo, quieren desprestigiar la lengua madre de esta nación sin estado. El primero dice que el euskara es una lengua muy antigua y arcaica. Es cierto que es antigua... como lo son todas. La lástima, para quienes la odian, es que es una lengua que se habla, ergo es una lengua contemporánea aunque sea preindoeuropea o ugrofinesa o caucásica o bereber. Las lenguas romances, por ejemplo, surgieron del latín vulgar y no de la nada. No existe ni hay lengua nueva. Ni el papiamento. El esperanto o el völapuk son otra cosa, otra historia.

El segundo prejuicio expresa la idea de que el euskara es una lengua aislada perteneciente a una sola familia lingüística. Una especie de fósil sobreviviente, que diría Unamuno para quien, antropoformizando la lengua, pedía honor y sincero embasalmamiento y exequias nobles.

Dice el tercer prejuicio que todas las lenguas habladas se manifiestan en multitud de dialectos. Es cierto. Nos parece que el idioma inglés es único (en la escuela) y, sin embargo, está fragmentado en centenares de variedades que incluyen no sólo los dialectos de Gran Bretaña, sino los que existen en África, América, Asia y Oceanía, o sea, lo que fue parte de su imperio que, como dijera el malhadado Nebrija, es acompañado por la lengua.

Unido estrechamente a este tercer prejuicio va el cuarto que, con mala baba y con balín, mantiene que el euskara estándar o euskara batua es una lengua artificial (y quienes la hablan, deduzco, robots). También esto es cierto, en parte. Igual que no lo es menos que todas las lenguas actuales son estándares. ¿O qué fue, si no, la Real Academia Española, fundada en 1713 por Felipe V a imitación de la francesa, sino el propósito de dictar -y «fijar, limpiar y dar esplendor»- normas reguladoras? Ni el español o castellano moderno estándar nació entonces ni el euskara en 1968.

Y, por último, el quinto prejuicio que reza que el euskara -siempre oímos esto- es difícil de aprender. No más que el alemán que yo estudié un año con sus declinaciones de mozalbete. No para niños que ni saben de declinaciones, pues ya mamaron la lengua en sus madrigueras vernáculas antes de ir a la escuela. Lo que me lleva a la coda prometida contra el etnismo lingüístico que ni sabe lo que dice. Para mí tiene más mérito quien aprende algo, una lengua, verbigracia, que quien, sin esfuerzo alguno, la mamó ab initio y ab ovo. Y esto en todos los órdenes. Vale.






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Romper la Impunidad

Gara trae a nosotros este escrito en el que se hace un llamado a sumar fuerzas para acabar con la impunidad de que han gozado los criminales al servicio del estado español.

Aquí el texto:


Julia Monge, Eduardo Gonzalez, Mikel Arregi | Plataforma Vasca contra los crímenes del franquismo

El polvo de los años y, sobre todo, los acuerdos realizados en la transición han cubierto con una capa gruesa y pesada el recuerdo del sufrimiento que la victoria militar del franquismo produjo. Con la memoria enterramos también la justicia y la reparación. Sí, enterramos, porque también nosotros, los que luchamos contra el franquismo, no hemos sabido poner de manifiesto esa memoria ni en los años de la transición ni en los que vinieron después.

El gallego Darío Rivas Cando, que había emigrado a Argentina en 1930, fue quién comenzó a desbrozar el camino de la querella cuando decidió aclarar la muerte de su padre. Severino Rivas, alcalde del municipio gallego de Castro de Rei y padre de Darío, fue asesinado por la Falange en 1936 y hasta 2010 la verdad, la justicia y la reparación de esta muerte fueron ocultadas por un velo de silencio. El 14 de abril de aquel año, la juez argentina María Servini de Cumbría recibió la querella presentada por Darío. A pesar de los obstáculos, la querella ha ido avanzando gracias a que la legislación argentina permite que los juzgados de ese país investiguen los crímenes contra la humanidad.

En este año una primavera de esperanza ha llegado a quienes han sufrido en sus cuerpos y en los de sus familiares el dolor producido por los crímenes sepultados por la transición española, a quienes ven en la querella la anteúltima oportunidad. Tomando declaración a los primeros doce querellantes, la juez titular del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal número 1 de Buenos Aires está dando un paso importante pues, como consecuencia de estas declaraciones, los ministros del periodo franquista Rodolfo Martín Villa, Fernando Suárez y José Utrera Molina, así como varios policías y jueces de la misma época pueden resultar imputados.

Quienes han tenido que vivir casi toda su vida con el peso de su sufrimiento tienen por primera vez esta oportunidad. Entre ellos hay muchos españoles, catalanes, gallegos y vascos familiares de asesinados en las cunetas, obligados a trabajar en los batallones de castigo, encarcelados, exiliados, despojados de sus hijos e hijas y obligados a soportar durante todas sus vidas que el nombre de sus seres queridos fuera ensuciado. También los asesinados en la lucha contra el franquismo, quienes fueron torturados y encarcelados.

La decisión de todos ello es la que ha permitido pedir la imputación de los citados exministros, policías y jueces. Andoni Txasko, quien durante los sucesos de Gasteiz de 1976 resultó herido gravemente como consecuencia de la paliza sufrida a manos de la Policía, iba a tener la ocasión de hacer realidad el derecho que durante largos años le ha sido negado; junto a él, otro vasco, Jon Etxabe, condenado a 50 años de cárcel en el Juicio de Burgos y algunos catalanes y españoles también iban a desgranar ante la juez argentina su propia verdad, pero las presiones de Madrid lo impidieron.

En cualquier caso, este último año hemos avanzado mucho. Mucho más que en los anteriores 36 años. Pero las declaraciones que los querellantes iban a llevar a cabo y el apoyo que instituciones vascas que representan a un tercio de la población del sur de Euskal Herria dan a la querella no eran sino el comienzo, y la Plataforma Vasca contra los crímenes de franquismo tiene la intención de mantenerse firme. Pero necesitamos la ayuda de quienes habéis sufrido cualquier tipo de persecución durante el franquismo. Animaros y atreveros a romper su impunidad.






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Ernesto Prat Absuelto

Otra vida triturada por capricho, otra absolución que pone en evidencia la sucia estratagema utilizada por el régimen español en contra del pueblo vasco: acusa y luego sustenta, si no se sostiene legal y jurídicamente, algo quedará en el imaginario colectivo.

Lean lo que nos reporta Gara:


La Audiencia Nacional española ha absuelto a Ernesto Prat, natural de Berriozar y vecino de Baztan, de la acusación de «integración en ETA» por su pertenencia a Ekin, ante la falta de «pruebas concluyentes» de que fuera un «militante activo» esta última organización. La Fiscalía pedía una pena de ocho años de prisión. En su sentencia, la sección primera de la Sala de lo Penal recuerda que, según «reiterada doctrina» del Tribunal Supremo, para condenar por el delito de integración «no basta con la mera pertenencia» a este tipo de organizaciones «sino que es necesario ser miembro activo de la misma».

Tras un operativo de la Guardia Civil en 2008, Prat se trasladó a vivir a Urruña, donde fue detenido en enero de 2012. Algunos medios españoles lo presentaron como «uno de los terroristas más buscados», pese a que llevaba una vida normal en la localidad labortana.

Un mes después fue extraditado al Estado español, donde ingresó en prisión. Salió bajo fianza ese abril, a la espera del juicio, que tuvo lugar hace un mes. Las principales pruebas esgrimidas por la Fiscalía, y desechadas por los magistrados, eran una carta que le remitió un preso en el año 2000 pidiendo información sobre Ekin, los testimonios de dos personas en sede policial y no ratificadas en sede judicial, una cita en una agenda y una expresión en una postal en la que consta la expresión «ekiMez».






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martes, 14 de mayo de 2013

Aritz Arzallus Absuelto

Vaya, por fin, buenas noticias desde el frente de la solidaridad con los presos políticos vascos.

Lean lo que nos informa Gara:


El Tribunal Supremo anuló ayer una sentencia de la Audiencia Nacional que condenaba a un año de cárcel a un vecino de Azpeitia por poner una pancarta con la imagen de un preso y el lema «Etxera». Según el Supremo, esta reivindicación no es constitutiva de delito alguno.

El Tribunal Supremo ha absuelto a Aritz Arzallus del delito de «enaltecimiento de terrorismo» por el que fue condenado por la Audiencia Nacional española a un año de cárcel y siete de inhabilitación, en relación con la colocación de una pancarta con la foto de un preso y el lema «Etxera» durante las fiestas de Azpeitia en 2011.

En su sentencia, el Supremo considera que los hechos probados descritos en la condena «no hacen referencia alguna a esas finalidades de alabanza, ensalzamiento ni justificación de la actividad terrorista», ni tampoco «a la finalidad de ofender a las víctimas del terrorismo».

Por el contrario, continúa el Supremo, la pancarta alude «a la expresión del deseo y la demanda de que los presos condenados por tales actividades sean reagrupados, trasladándoles a centros penitenciarios próximos a sus domicilios de origen». Para el Alto Tribunal esta reivindicación entra «dentro de la lícita expresión de unos meros deseos y pretensiones».

El PP de Getxo insiste

El presidente del PP de Bizkaia, Antón Damborenea, presentó ayer un escrito ante la Fiscalía para denunciar que el pasado 30 de abril, en el pleno de Getxo, dos ediles de Bildu vistieron una camiseta con la imagen del preso Iñaki Gonzalo Casal, Kitxu, vecino de la localidad. Esta imagen también aparecía en sendos carteles algunos vecinos presentes en la sesión.

«Venimos hoy a la Fiscalía a denunciar hechos que según el Supremo son constitutivos de delito y están empezando a ocurrir en los ayuntamientos», apuntó Damborenea. En los carteles, junto al rostro de Iñaki Gonzalo, se leía el lema «Bizi osorako zigorrik ez. Kitxu etxera orain».

«Vemos que hay cierta relajación en los partidos e, incluso, en las instituciones de Justicia a la hora de aplicar las normas, las mismas que regían hace dos o tres años. Algo que era delito hace tres años, también es delito hoy», remarcó el líder del PP vizcaino.

Imputación por la web de Ernai

El juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco imputó ayer por «enaltecimiento» a Mikel Button, como presunto autor de varios textos publicados en la web de Ernai tras la muerte en un hospital parisino del preso Xabier López Peña.

Velasco decretó el 26 de abril el cierre de la página www.ernaiantolakundea.org e imputó en principio a Aitor Ortuondo, pero anuló esta última decisión al comprobar que no era responsable de la web, sino solo un técnico.






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Cronopiando | Mejor No Preguntar

Un sociata bastante quisquilloso se ha ganado la atención de nuestro amigo Koldo Campos y el resultado está aquí:

Mejor no preguntar

Koldo Campos Sagaseta | Cronopiando

Pero a Ramón Jáuregui, diputado del PSOE, no le valen consejos y se puso a hacer preguntas cuando no quiere respuestas. Con su mostrenca sorna habitual se preguntaba: ¿la alternativa al socialismo es el chavismo? Ayer hubiera hablado de castrismo.

Y se lo preguntaba, precisamente, el mismo día en que la ONU felicitaba a Cuba por los logros de una revolución bloqueada y agredida que, en poco más de 50 años, casi lo que viene a ser mi vida, se sobrepuso a su condición de colonia, se sacudió vasallajes e imperios, adquirió su independencia, erradicó el analfabetismo, construyó escuelas y hospitales, distribuyó el pan y el trabajo, mientras se la invadía, se la difamaba y bloqueaba. Y que aún tiene arrestos para recibir a miles de estudiantes sin recursos del llamado tercer mundo y, gratuitamente, brindarles una carrera; o acoger y sanar a cientos de niños ucranianos víctimas de Chernóbil; o abrir sus aulas gratuitas a niños saharauis, o sostener con cientos de médicos la precaria salud de un precario país como Haití. No deja de ser curioso pero, nadie como Cuba practica mejor el evangelio.

Cuba es hoy el país de Latinoamérica con mejores condiciones para la maternidad. Todas las mujeres cubanas paren en centros de salud y reciben asistencia médica gratuita y permanente desde el primer mes de embarazo. Menos de cinco niños mueren por cada mil nacidos en lo que representa la menor mortalidad infantil de América, incluyendo los Estados Unidos. Cuba disfruta de una de las mayores coberturas del mundo en vacunación infantil.

Cuba es también, lo decía UNICEF, el único país de América Latina y el Caribe que no padece desnutrición infantil, y todas las niñas y niños están escolarizados. Y subrayo las niñas porque el 63% de las plazas universitarias están ocupadas por mujeres cubanas. Además de la gratuidad de la salud pública y de la educación, el Estado cubano subsidia alimentos, transporte, agua, electricidad y otros servicios. Y su sistema de seguridad social facilita ropa y muebles a familias con problemas, mantiene centros de acogida para huérfanos y financia comedores para jubilados. Cuba es parte de un reducido grupo de países en los que la esperanza de vida supera el 78% entre los hombres y el 80% entre las mujeres. Cuba dedica el 9.3% de su Producto Interno Bruto a la educación, situándose a la cabeza de Latinoamérica y de la mayoría de países europeos. De ahí el millón de graduados universitarios que hay en Cuba.

Y Venezuela sigue ese mismo camino que también secundan, cada una a su ritmo, otras patrias latinoamericanas tras siglos de penar la tutela de un modelo económico y social que sólo ha demostrado su eficacia en la multiplicación de la miseria, en la destrucción del medio ambiente, en la desigualdad social y en la degradación humana.

Pero Ramón Jáuregui no pregunta por saber sino por confirmar. Busca que se le aplauda que el socialismo que promueve presidiera la OTAN en sus humanitarias guerras, si fuera imprescindible; o financiara a los bancos en su voraz expolio, si fuera necesario; o arropara a la corte en su matanza de elefantes, si fuera inevitable. Y todo es inevitable, necesario e imprescindible porque no hay delito en el código penal que no se haya practicado con tanta impunidad como insistencia.

Ramón Jáuregui siempre ha sabido la respuesta a su pregunta: las cloacas.






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