Un blog desde la diáspora y para la diáspora

viernes, 9 de mayo de 2003

Vinieron por los Vascos

Hacemos un ejercicio de memoria, hoy que se ha privado al pueblo vasco de una opción política en las urnas, compartiendo este poema:

 

Primero se llevaron a los judíos, pero como yo no era judío, no me importó.
Después se llevaron a los comunistas, pero como yo no era comunista, tampoco me importó.
Luego se llevaron a los obreros, pero como yo no era obrero tampoco me importó.
Más tarde se llevaron a los intelectuales, pero como yo no era intelectual, tampoco me importó.
Después siguieron con los curas, pero como yo no era cura, tampoco me importó.
Ahora vienen por mí, pero ya es demasiado tarde.

 

~Pastor Martin Niemöller

 

 

Hoy vinieron por los vascos.

 

 

 

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Elecciones sin Batasuna

Convocados por el ideólogo de extrema derecha peruano Mario Vargas Llosa, los mexicanos Carlos Fuentes y Carlos Monsiváis decidieron estampar su rúbrica en un manifiesto injerencista que busca enrarecer aún más el escenario político de la Comunidad Autónoma Vasca.

Lo curioso es que dicho manifiesto fue dado a conocer casi al mismo tiempo que Washington anunciara la adición del partido político vasco Batasuna a su lista de organizaciones terroristas.

O sea, voluntariamente, tanto Fuentes como Monsiváis se han alineado con George W. Bush, uniéndose así a la campaña por parte del régimen borbónico franquista en contra de las libertades y derechos políticos del pueblo vasco.

Ese es el peligro de no tener un fundamento teórico sólido, gentes como Monsiváis y Fuentes son fácilmente convertidos en tonto útiles al servicio de los regímenes totalitarios. Y es que, en el caso de estos dos, incapaces de liberarse del españolismo que mamaron en la cultura hegemónica vasconceliana, hacerles encaminarse a la trampa fue todavía más sencillo para Vargas Llosa.

Así que, establecido lo anterior, les invitamos a leer este artículo de La Jornada:


Comenzó oficialmente esta madrugada la campaña electoral en España

Llama Batasuna al electorado de izquierda nacionalista a anular el voto

Armando G. Tejeda | Corresponsal

En el primer minuto de hoy comenzó oficialmente la campaña electoral en España, en cuyos comicios se decidirá el futuro político de 13 comunidades autónomas, centenares de municipios en todo el país y 30 escaños del Senado.

Pero también será un "plebiscito" sobre el apoyo irrestricto del Ejecutivo español, José María Aznar, a la invasión de Irak por parte de Estados Unidos y Gran Bretaña.

Además de la guerra, la situación en el País Vasco tendrá una enorme relevancia en las elecciones del 25 de mayo, ya que a raíz de la ilegalización de la coalición Batasuna, de la izquierda independentista vasca, miles de personas podrían quedarse, por primera vez desde la reinstauración de la democracia en España, sin representación política.

La vieja historia de las dos Españas, la misma que provocó la hecatombe de la guerra civil, parece resurgir en estos comicios autonómicos y municipales, en los que las etiquetas de derecha e izquierda han cobrado brío inédito desde que sucumbió el régimen dictatorial de Francisco Franco Bahamondes (1939-1976).

Los métodos "autoritarios" de Aznar y su gabinete, así como su "errática" actuación en la catástrofe ambiental y socio-económica provocada por el hundimiento del buque petrolero Prestige, han provocado un cisma en la sociedad que, en teoría, deberá quedar patente en las próximas elecciones.

A pesar de que los sondeos son ajustados, analistas y dirigentes políticos sostienen que el proceso electoral que empezó hoy significará un severo revés para el gobernante Partido Popular (PP, derecha), la única formación parlamentaria que apoyó sin restricciones la estrategia belicista del presidente estadunidense, George W. Bush, pero que también ha "mentido" y "manipulado" a la opinión pública mediante los poderosos mecanismos del Estado, entre ellos la televisión pública, convertida, según sus críticos, en una "maquinaria de manipulación sin escrúpulos".

En este contexto se elegirán representantes municipales de todo el país y autoridades comunitarias en Aragón, Asturias, Islas Baleares, Islas Canarias, Cantabria, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Extremadura, Madrid, Murcia, Navarra, Rioja y Valencia, la mayoría -salvo Extremadura, Asturias, Canarias y Baleares- gobernadas por la derecha de Aznar, quien como único mensaje electoral ha adoptado un lenguaje ofensivo y amenazante al advertir de la supuesta "tragedia" que significaría el triunfo de lo que el gobernante llama "la coalición social-comunista".

En estas elecciones hay al menos tres partidos políticos que podrían variar sustancialmente su presencia en el territorio español: el PP, que arriesga perder una buena parte de su coto de poder; el Partido Socialista Obrero Español (PSOE, principal fuerza opositora), en posición de recuperar algunos de los municipios y comunidades autónomas perdidos en los últimos años de su ejercicio en el poder, que bajo el mando de Felipe González estuvo plagado de corrupción y escándalos, como la guerra sucia por parte del Estado contra el independentismo vasco y el desfalco del patrimonio nacional; y, por último, Izquierda Unida (republicanos y comunistas), formación en ascenso que se convertiría en la clave para facilitar la alternancia en decenas de municipios y comunidades autónomas.

Ilegalización vía fast track

Mientras en la mayoría del territorio español las elecciones no tendrán más sobresaltos que mitines o protestas contra algunos líderes conservadores, en el País Vasco la situación es incierta y tiene visos de convertirse en un elemento más de crispación en la región, que vive desde hace más de cuatro décadas un histórico conflicto político.

La "anomalía democrática" es consecuencia de la ilegalización de Batasuna, que en menos de medio año fue borrada del mapa político, embargada y considerada "organización terrorista" en España y en Estados Unidos, más no así en Europa, en donde algunos estados, como Francia, se niegan a reconocer este extremo.

Al respecto, Aznar criticó en Washington "la arrogancia" del presidente francés, Jacques Chirac, al ser interrogado por la cadena de televisión CNN sobre la actitud de Bush hacia su homólogo francés, quien, dijo, que no será invitado a la residencia presidencial de Campo David.

"No creo que la arrogancia sea la mejor compañera. Yo estoy seguro que no la queremos a nuestro lado", dijo al señalar que el objetivo que ahora deben buscar Bush, él mismo y sus aliados políticos es "tener el mayor número posible de países contribuyendo de la manera más valiosa" a la reconstrucción de Irak.

Pero, a juicio de analistas, la "anomalía democrática" en España, ha quedado patente frente a los futuros comicios, después que fueron ilegalizadas vía fast track más de 200 listas electorales supuestamente vinculadas con Batasuna.

Llama la atención que en menos de dos semanas y ante manifiestas presiones sobre el Poder Judicial por parte de Aznar -que exigió una sentencia a la "altura de la situación"-, las listas de candidatos de AuB, muchos de ellos independientes y ajenos a la antigua formación radical, fueron también ilegalizadas mediante un proceso judicial inédito por su rapidez y su sentencia.

En menos de 14 días, el Tribunal Supremo confirmó la supuesta ilegalidad de las citadas listas, y ante la presentación de más de 200 recursos de amparo ante el Tribunal Constitucional, este alto tribunal decidió ayer, a sólo unos minutos del comienzo de la campaña electoral, corroborar la mayoría de las sentencias que confirman la vinculación de estos candidatos con la organización armada vasca ETA, al considerar que hay "identidad de contenidos" entre Batasuna y las listas ilegalizadas.

La sentencia del Tribunal Constitucional, de más de 500 folios, únicamente concedió el amparo a 12 de los 395 recursos presentados en defensa de las listas ilegalizadas. Ante esta decisión judicial, el colectivo abertzale (nacionalista) exigió la presencia de "observadores internacionales" en los comicios en el País Vasco.

Cabe destacar que la ilegalización de Batasuna y sus presuntos "sucesores" es consecuencia de la nueva Ley Orgánica de Partidos Políticos, aprobada en solitario por el PP y el PSOE, pero que ha suscitado críticas por parte de diversas organizaciones de defensa de los derechos humanos -como Amnistía Internacional o Elkarri- y de destacados intelectuales, como los premio Nobel José Saramago, Rigoberta Menchú y Adolfo Pérez Esquivel.

Por lo pronto, Batasuna llamó al electorado de la izquierda independentista vasca a que opte por el voto nulo en los comicios y demuestre así su fuerza electoral.

Dijo que hay que usar las papeletas electorales de otras plataformas con candidatos que han sido impugnados por la justicia por pertenecer a su formación, de modo que se haga de esto un "arma democrática".

Tras conocer la sentencia del Tribunal Constitucional, el presidente del gobierno vasco, el nacionalista moderado Juan José Ibarretxe, criticó la medida y anunció que en su partido, el Nacionalista Vasco, "somos demócratas y abertzales y esas son las dos cuestiones en las que se sustenta nuestro proyecto político y de las que debemos sentirnos muy orgullosos", en lo que fue un manifiesto espaldarazo a los candidatos proscritos por la justicia española.

En relación con la inclusión de Batasuna en la lista de organizaciones terroristas por parte de Estados Unidos, la mayoría de las formaciones políticas, salvo el PP, coincidieron en que la medida no tendrá ninguna incidencia en el conflicto, al asumir que tiene un claro tinte "electoralista".

El consejero de Interior del gobierno vasco, Javier Balza, expresó que la medida es "perjudicial para la lucha antiterrorista porque confunde el objetivo, que es ETA".

El periódico vasco Gara reseñó en su editorial de ayer que "la futilidad del objetivo, la forma en la que se ha conseguido y cómo se ha cocinado su anuncio, demuestran la cortedad de miras del presidente del gobierno español, su escasa talla ética y su monumental desprecio a la inteligencia de sus administrados", por lo que "resulta penoso" que una decisión "políticamente inocua" para el conflicto vasco se convierta en una medida "socialmente inicua".

Según este rotativo, Aznar "toma por tontos a sus conciudadanos" al sostener que la inclusión de Batasuna por parte de Estados Unidos en la lista de organizaciones terroristas es sólo "una operación de marketing o, si se prefiere, un engañabobos, puesto que la inclusión ya había sido ordenada y firmada el pasado 30 de abril y se publicó ayer sin esperar siquiera a que George W. Bush recibiera a José María Aznar".

El ministro español del Interior, Angel Acebes, señaló en cambio que la ilegalización de Batasuna será probablemente incluida en la lista de grupos terroristas de la Unión Europea en la próxima reunión para abordar la revisión de esta lista, a fines de mayo o principios de junio.

En medio de las turbulencias que ha provocado la campaña electoral, el juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, recibió una amenaza de muerte del etarra Ignacio Javier Bilbao Goikoetxea -la segunda de esta misma persona-, procesado por su presunto nexo con el comando Donosti de ETA, quien acusó al magistrado de "fascista" y le aseguró que tenía "los días contados" y que iba a "acabar como Luis Carrero Blanco", el supuesto sucesor de Franco, quien fue asesinado por ETA en 1973.

Por último, la Audiencia Nacional decidió admitir ayer a trámite una querella criminal contra los responsables del clausurado diario vasco Euskaldunon Egunkaria, a quienes una asociación de guardias civiles acusa de "injurias a los cuerpos de seguridad del Estado" por haber denunciado torturas durante su detención.

Los periodistas y directivos del rotativo presentaron también sendas denuncias por malos tratos y torturas, que aún no han sido resueltas por los tribunales competentes. 




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jueves, 8 de mayo de 2003

El Premio de Aznar

Como lo anunciaba La Jornada en su editorial de ayer, Washington ha incluido al asediado partido político vasco Batasuna en su lista de organizaciones terroristas.

De esta forma, Bush hijo premia a Aznar hijo por su bochornoso papel como promotor de la genocida invasión militar a Irak protagonizada por las maquinaria militares de Estados Unidos e Inglaterra - tal como hicieran en su momento Hitler y Mussolini dejando fuera a Francisco Franco de las acciones militares de envergadura -.

Aquí el artículo de La Jornada al respecto, misma que incluye información acerca de un manifiesto en contra de Batasuna por parte de una lista de supuestos intelectuales, misma que incluye a los mexicanos Carlos Monsiváis y Carlos Fuentes, sí, esos que nunca se pronunciaron en contra del cierre de Euskaldunon Egunkaria y la tortura sufrida por los periodistas detenidos. Lean:


EU incluye a Batasuna en la lista de "terroristas", a petición de Aznar

Rechaza el Parlamento vasco disolver el grupo que sustituyó a la coalición independentista

Estados Unidos incluyó hoy a la coalición nacionalista vasca Batasuna, recientemente proscrita en España, en su lista de organizaciones "terroristas", en un gesto agradecido por José María Aznar, jefe del gobierno español.

"Estados Unidos comprende que Batasuna es igual a (la organización armada vasca) ETA", dijo en Washington Aznar. "Para la gente que se pregunta qué consecuencias tiene la relación con Estados Unidos", la respuesta es que "esta decisión es una de ellas", añadió el mandatario conservador, en alusión a las críticas en España por el alineamiento de Madrid con Washington en el ataque a Irak, pese a la oposición ciudadana.

Sin embargo, el mandatario conservador se negó a responder a una pregunta de si consideraba que esto es una "recompensa" del gobierno de George W. Bush a Madrid.

Aznar interrumpió la pregunta, y sostuvo que la decisión del Departamento de Estado "es un ejemplo de colaboración legal en materia de lucha contra el terrorismo", y se atribuyó la autoría de la decisión, al afirmar que "esto fue una iniciativa personal con el presidente Bush".

El secretario de Estado estadunidense, Colin Powell, en una orden firmada el 30 de abril, decretó que Batasuna y sus predecesoras Euskal Herritarrok y Herri Batasuna son parte de ETA, que ya estaba en la lista de grupos terroristas.

Sin embargo, la publicación de estos decretos se posterga siempre para que las organizaciones no puedan evitar las sanciones financieras de Estados Unidos. La decisión obliga también a denegar el visado de entrada a cualquier miembro o simpatizante de Batasuna, que era hasta su proscripción, en marzo pasado en España, la cuarta fuerza política de la comunidad autónoma del País Vasco.

Aznar hizo estas declaraciones durante una conferencia de prensa antes de un encuentro con Bush, en el cual ambos se agradecieron mutuamente el apoyo al ataque contra Irak y se dedicaron elogios.

"José María es un hombre de principios y de coraje", indicó Bush a la prensa tras reunirse durante unos 50 minutos con Aznar, a quien calificó de "amigo" y "consejero". Al apoyar la guerra en Irak "hemos hecho lo que teníamos que hacer", subrayó el español, quien habló de las "profundas convicciones que nos unen".

El mandatario estadunidense, quien llegó a afirmar que "España y Estados Unidos continuarán asumiendo las responsabilidades de las naciones libres por la paz y la seguridad del planeta", ofreció sus condolencias a los familiares de dos periodistas españoles muertos durante los bombardeos angloestadunidenses, uno de ellos por disparos del Pentágono contra el hotel Palestina de Bagdad.

Consultado sobre si cree que el tiroteo contra el hotel fue un error, Bush respondió que "la guerra es un lugar peligroso, y creo que nadie mataría a un periodista intencionalmente".

En España, entre tanto, ministros y dirigentes del gobernante Partido Popular (derecha) se congratularon por la decisión estadunidense. En la oposición, los socialistas calificaron la medida de "positiva", mientras que partidos de izquierda y nacionalistas vascos moderados coincidieron en que es una medida "propagandística" de cara a las las próximas elecciones municipales y regionales del 25 de mayo.

El Parlamento regional del País Vasco, en tanto, rechazó disolver al grupo legislativo Sozialista Abertzaleak (SA), ex Batasuna, hasta que el Tribunal Supremo español defina si ese bloque remplaza al de la proscrita formación radical vasca.

Mientras, 12 intelectuales denunciaron el clima de "impunidad moral que propician en el País Vasco las instituciones nacionalistas y la jerarquía católica vasca" frente a los atentados de ETA.

"Hoy los candidatos de los ciudadanos libres del País Vasco están condenados a muerte por los mercenarios de ETA y condenados a la humillación por sus cómplices nacionalistas", señala el manifesto firmado, entre otros, por los escritores Mario Vargas Llosa, Carlos Fuentes, Alfredo Bryce Echenique, Carlos Monsiváis, Nadine Gordimer y Juan Goytisolo. 




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miércoles, 7 de mayo de 2003

La Lista de Aznar

Desde el mismo 11 de septiembre de 2001 dimos cuenta en este blog de lo que hoy es ya una realidad; que el régimen borbónico franquista aprovecharía tan magnífica oportunidad para blindar su estrategia represiva en contra del pueblo vasco aprovechando el escenario abierto por los avionazos en contra de el World Trade Center.

Aquí el editorial de La Jornada dedicado a la iniciativa presentada por José María Aznar ante la ONU, a la que le hará asumir la doctrina del "todo es ETA" acuñada por el promotor de la tortura Baltasar Garzón,

Adelante con la lectura:


Terrorismo y totalitarismo

El jefe del gobierno español, José María Aznar, propuso ayer al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que elabore una "lista general" y única de organizaciones terroristas. A lo que puede verse, la iniciativa no busca erradicar o combatir con mayor eficacia la práctica ciertamente inaceptable del terrorismo, sino convertir a la ONU en instrumento para perseguir a los enemigos políticos del propio Aznar y del presidente George W. Bush.

Si hubiera en el plan de Aznar el más pequeño rastro de buena voluntad y de legítimo interés por enfrentar al terrorismo, el procedimiento habría debido empezar por la búsqueda de consensos mundiales sobre lo que puede considerarse terrorismo, y luego buscar mecanismos de cooperación internacional para hacer frente al problema.

Pero si se procediera por la vía de las definiciones, se habría evidenciado muy pronto la enorme similitud moral entre, por ejemplo, los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York y los bombardeos aéreos de Bagdad año y medio después: en ambas ocasiones, los autores intelectuales actuaron, con toda impunidad, a miles de kilómetros de distancia del teatro de operaciones; en ambas se asesinó a miles de civiles inocentes y se provocó una cuantiosa destrucción material; en ambas, se buscaba llevar destrucción, terror y muerte a las respectivas poblaciones con el propósito de golpear a un adversario político.

Otro paralelismo inquietante, si se habla de terrorismo, es el que existe entre los atentados de Hamas, Hezbollah y Jihad, por una parte, y las represalias del gobierno israelí, por la otra. Tanto en los ataques dinamiteros de terroristas aislados contra blancos israelíes como en las incursiones aéreas y terrestres de Tel Aviv contra Cisjordania y Gaza, la mayor parte de las víctimas mortales son, invariablemente, niños, jóvenes, mujeres y ancianos no combatientes. Fuera de eso, las únicas diferencias sustanciales entre los ataques de grupos palestinos radicales y las respuestas del gobierno de Ariel Sharon residen en el mayor poder de fuego y en la superioridad tecnológica del segundo. Las organizaciones extremistas envían al blanco sus explosivos en el cuerpo de uno de sus militantes; el aparato militar de Tel Aviv lo hace mediante misiles, helicópteros y aviones suministrados, por cierto, por el gobierno de Estados Unidos.

Por si hiciera falta algún elemento para dejar en claro el carácter totalitario de la iniciativa de Aznar, ayer mismo Condoleezza Rice lo puso en evidencia al informar que Washington se apresta a incluir, entre su lista de "organizaciones terroristas", al partido vasco Batasuna, ilegalizado por el gobierno de Madrid, a pesar de que representa el intento de un sector de la sociedad vasca por expresar mediante la política, y no mediante las armas, su demanda independentista.

Los aliados en la destrucción de Irak buscan, en suma, disponer de una suerte de policía mundial que se encargue de criminalizar y perseguir a sus opositores. No lograrán su propósito, afortunadamente, porque Bush, Blair y Aznar, con todo y sus blasones como devastadores de esa nación árabe, no son los dueños del mundo, y porque semejante lista universal de grupos terroristas, cortada y definida al gusto de Washington, Madrid y Londres, no sólo es una clara expresión de absolutismo, sino también un disparate.

 

 

 

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martes, 6 de mayo de 2003

Solidaridad con Llona Olalde

Damos seguimiento al caso del represaliado político vasco Lorenzo Llona - doblemente, tanto por las fuerzas represivas españolas como por las mexicanas - con esta misiva solidaria publicada en la sección El Correo Ilustrado de La Jornada:


Expresa su solidaridad con el vasco mexicano Lorenzo Llona Olalde

Señora directora: Ojalá publique esta carta en la sección El Correo Ilustrado.

Mediante estas líneas quiero expresar mi preocupación por la difícil e injusta situación que atraviesa el señor Lorenzo Llona Olalde, ciudadano mexicano de origen vasco que fue detenido el pasado 26 de abril en su lugar de residencia. Mi preocupación está motivada por varios hechos:

1. La visita que recibió (según relataron familiares del detenido) hace aproximadamente un mes de dos personas que se identificaron como policías pidiéndole que facilitara información sobre otros vascos y la amenaza de que si no colaboraba "su familia iba a sufrir las consecuencias". Parece que ya las está sufriendo. ¿Quiénes eran esas personas? ¿A quién representaban? ¿Qué poder tienen?

2. El señor Llona Olalde está preso en el Reclusorio Sur y enfrenta un proceso de extradición acusado de un hecho ocurrido en 1981. Sin embargo, Lorenzo Llona reside en México desde 1980. ¿Cuál justicia?

3. Me preocupa enormemente que, según manifiesta el letrado Néstor de Buen en entrevista publicada en este diario el pasado 30 de abril, el presidente Vicente Fox tenga potestad para ordenar la extradición. ¿Qué garantía existe de que se ajuste a criterios de legalidad y justicia? Coincido con él en que hay un pacto entre Aznar y Fox que aleja cualquier posibilidad de una resolución justa.

El ciudadano Lorenzo Llona tiene más de veinte años de vivir en México y más de diez de que obtuvo la nacionalidad mexicana. Se casó en México, sus dos hijos son mexicanos. En resumen, este es el país donde ha vivido y trabajado los últimos veinte años.

Por todo ello, quiero mostrar mi solidaridad con el detenido y considero que es de justicia su inmediata puesta en libertad para que pueda seguir con la vida tranquila y pacífica que llevaba aquí en México junto con su familia.

Ignacio Pineda Flores | Multiforo Alicia 




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lunes, 5 de mayo de 2003

Roitman | Cuba sin Acritud (III de III)

Con ustedes la tercera y última entrega del texto solidario con la Revolución Cubana por parte de Marcos Roitman, mismo que traemos desde su trinchera habitual en La Jornada y en la que se hace mención al papel del régimen borbónico franquista en el asedio a Cuba. Lean:


Cuba sin acritud /III y último

Marcos Roitman Rosenmann

En esta estrategia, el Partido Republicano estadunidense busca cambiar la dirección de los acontecimientos. Para sus ideólogos, la administración demócrata de James Carter había dejado un reguero de fracasos: las crisis de Irán y Afganistán, los tratados Torrijos-Carter en Panamá, el abandono de amigos como Pinochet, Somoza o Videla bajo una política espuria de derechos humanos y lo más sangrante: Centroamérica convertida en un mar "comunista".

El triunfo de la revolución sandinista en 1979 colmó la paciencia de la nueva derecha estadunidense. Era necesario recuperar el liderazgo y superar el síndrome de Vietnam. El triunfo de Ronald Reagan fue el advenimiento de una nueva era y con ello de un cambio radical en la política internacional hacia América Latina y por ende hacia Cuba. Si en principio apoyar a los sandinistas se consideró deber de gobiernos y partidos socialdemócratas en Europa occidental e incluso en Estados Unidos, fue por una verdad de perogrullo: Nicaragua no era Cuba. Su proclama, ser una revolución democrática, popular, nacional, de economía mixta y antimperialista se enmarcaba en otro contexto. Para los detractores de Cuba, Nicaragua era el contrapunto. Ahora se podía aislar mejor a la isla. La década de los 80 se inició bajo estos principios. Mientras Cuba era un satélite de la Unión Soviética, Nicaragua podría seguir otro camino. Sin embargo, poco duró esta visión. A escasos meses de tomar el poder Reagan, sus tanques de pensamiento definen las reglas del juego; las guerras de baja intensidad. A la contención activa y la disuasión por el uso de la fuerza y contrafuerza, se une el convencimiento de estar en presencia de una guerra prolongada contra el comunismo. Por ello la guerra de las galaxias y la reversión de procesos.

En ese contexto, el documento elaborado por el llamado Comité de Santa Fe señaló: "En contraste con las políticas simplistas estadunidenses (crítica a la política de Carter), la Unión Soviética ha empleado tácticas sofisticadas para incrementar las conexiones del comunismo internacional en América latina, como para reducir la presencia de Estados Unidos en la región. Fruto de ello es que Estados Unidos se enfrenta a una Unión Soviética vigorosamente instalada en el Caribe y a una Centroamérica posiblemente marxista". Tampoco Kissinger se quedó atrás al señalar: "La embestida soviético-cubana para convertir a Centroamérica en parte del desafió geoestratégico es lo que ha tornado la lucha en América Central en un problema político y de seguridad para Estados Unidos y para el hemisferio". Roger Fontaine, asesor de Reagan, definirá el problema como una nueva doctrina Truman. La invasión a Granada, la desestabilización en Jamaica, la articulación de la contra en Nicaragua, el apoyo militar, logístico y económico a los gobiernos contrainsurgentes en la región son el perfil de la década. Cualquier proyecto por desarrollar la soberanía será cuestionado: Lula en Brasil, Torrijos en Panamá, o Roldós en Ecuador. Estos dos últimos, muertos en extrañas circunstancias. A finales de los años 80, la invasión a Panamá con Bush padre en la presidencia de Estados Unidos señala el camino. En los 90, los sandinistas han sido derrotados y en El Salvador y Guatemala asistimos al desarme del Farabundo Martí para la Liberación Nacional y de la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca, respectivamente. En el cono sur de América Latina las tiranías han sido lentamente desplazadas por regímenes electorales en que se negocian los límites de transiciones interminables. Referendo o guerra de las Malvinas, es indistinto. Bajo esta coyuntura, la caída del muro de Berlín, la disolución del bloque del Este, la nueva balcanización de Europa central y la crisis de los partidos comunistas son los estertores de la guerra fría. El capitalismo parece haber ganado la batalla. En esta nueva realidad, se dirá, Cuba ya no tiene sentido. Felipe González, aún presidente de gobierno en España, abandera esta posición y la lanza a los cuatro vientos. Si Camboya y Pol-Pot fueron el símbolo máximo de la barbarie comunista y China no se consideraba "enemigo inmediato", Cuba sustituía al país asiático y representaba un anacronismo. Sin el sostén de los países del Este y, según sus detractores, dada su condición de satélite de la Unión Soviética, era cuestión de pocos meses su caída. Todos se frotan las manos. El bloqueo y la propaganda contra el orden constitucional cubano debía intensificarse. Había que crear una imagen de caos, crisis global y desintegración. Junto con ello se debía personalizar aún más el régimen político cubano. La Cuba de Castro y el castrismo. Un país controlado por un déspota. Por ello, la población se levantaría contra el tirano. Todos contra uno. La política de adjetivos era coherente. Si durante años había funcionado el plan de desdibujar la revolución, ahora sólo bastaba recoger sus frutos. En un mundo globalizado no hay lugar para revoluciones triunfantes, parafraseando a Mario Benedetti. La euforia de una pronta caída de la revolución cubana es bien recibida y cuenta con la anuencia de la mayoría de gobiernos de Europa occidental. Para España, Estados Unidos reserva un papel de intermediario, papel iniciado con Felipe González y que continúa Aznar.

Las presiones se multiplican. Sin embargo, hay un problema: es imperioso crear una oposición política en Cuba. Dar legitimidad a un interlocutor que hasta los años 90 no existe. Los personajes que se proponen no aúnan voluntades. Establecer un proyecto que destruya la revolución es difícil, entre otras cosas porque sus principios están enraizados en el pueblo cubano y si bien no pocos manifiestan abiertamente su descontento con políticas coyunturales o decisiones erróneas y arbitrarias dentro del proceso democrático cubano, no confunden la libertad de expresión, la crítica y la disidencia con el derribo del orden constitucional legítimo. Es ésta la diferencia, no otra. La política de Estados Unidos y sus aliados estratégicos busca crear una plataforma política que defina un programa de transición cuyo contenido cuente con el patrocinio de instituciones y organismos internacionales, abriendo el reconocimiento de facto de un gobierno en el exterior como interlocutor válido para una Cuba "poscastrista". El proceso de desestabilización interno debe acelerarse. La estrategia de guerras preventivas puede ayudar, más aún después del 11 de septiembre. Es necesario poner en tensión a todos los jugadores de campo. Medios de comunicación social, lobby cubano en Estados Unidos, gobiernos latinoamericanos sumisos, políticos mundiales, personajes del mundo de la cultura y, desde luego, cubanos en Cuba. Durante 2002 y 2003 el plan se concreta designando a James Cason como jefe de la sección de intereses de Estados Unidos en la isla. Nada se improvisa: declaraciones, entrevistas, visitas a casa de anticomunistas alentando secuestros y alzamientos. En esta vorágine se produce el secuestro, el 19 de marzo de 2003, de un DC-3 cubano, punto de inflexión. El objetivo final está a la vista. Con la guerra de Irak de por medio y una acción beligerante las opciones de sobrevivir de la revolución cubana disminuyen. La aplicación de la pena de muerte por la justicia cubana a personas acusadas de secuestro, sabotaje y atentar contra la seguridad del Estado, además de las duras penas de prisión, levantan una ola de protestas mundiales. Todo o casi todo estaba pensado. Es el momento de dar la estocada final. Con una presión internacional sin precedente y muchos intelectuales hasta ahora amigos de Cuba con crisis de identidad, las posibilidades de una acción destinada a destruir la revolución cubana tendría pocas voces discrepantes. La inquisición vuelve a ser el punto de partida de un nuevo orden mundial que no permite la existencia de un país que lucha dignamente por mantener en alto las banderas de su revolución martiana. Por suerte el futuro no está diseñado. La revolución cubana sigue existiendo para bien de América Latina y la dignidad mundial. 




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domingo, 4 de mayo de 2003

Roitman | Cuba sin Acritud (II de III)

Marcos Roitman no da respiro a los blandengues pseudo rojillos que en los últimos días se han sumado a la campaña de linchamiento mediático orquestada desde Washington en contra de Cuba. Incluso vacas sagradas como José Saramago y Gabriel García Márquez han caído en el garlito, exponiendo todas sus vergüenza ante el mundo entero, deseosos de hacerse ver a sí mismos como guardianes de la ética revolucionaria y de la cordura, presentándose a sí mismos como seres pensantes que anteponen el intelecto a la barbarie, tome lugar donde tome lugar.,

Aquí les presentamos la segunda entrega de su texto, misma que también ha sido publicada en La Jornada:


Cuba sin acritud /II

Marcos Roitman Rosenmann

La derrota de Fulgencio Batista, 1959, encuentra una situación mundial caracterizada por una Europa inmersa en su reconstrucción tras la Segunda Guerra Mundial y un Estados Unidos absorto en aplicar su estrategia de seguridad mundial, diseñados para los tiempos de la guerra fría con la Organización del Tratado del Atlántico Norte como fuerza de contención. Europa occidental, dependiente militar y económicamente de Estados Unidos, facilitaba su proyecto de liderazgo mundial. No se equivocaban, porque medio siglo después la estrategia diseñada tuvo éxito en la guerra contra Irak, en 2003.

Pero volvamos a nuestro problema. América Latina estaba bajo el imán de Estados Unidos. Los procesos políticos con rostro antimperialista o nacionalista eran reconducidos o simplemente abortados, como Guatemala en 1954. Todo discurso anticomunista era apoyado, y con ello se facilitó el acceso al poder de Alfredo Stroessnner, en Paraguay, y se mantuvo el aval para regímenes oligárquicos y militaristas nacidos en los años 30 o 40, ahora integrados como aliados en la estrategia de guerra fría. Batista, en Cuba, o Somoza, en Nicaragua, por ejemplo. Bajo el Tratado Interamericano de Defensa Recíproca se construyó la política de contención del comunismo. Por consiguiente, se urdieron guerras civiles como la de Costa Rica, en 1948; el pacto de Nueva York, en 1958; en Venezuela, con Rómulo Betancourt y Rafael Caldera para poner fin a la dictadura de Marcos Pérez Jiménez; pero también se desestabilizó la revolución boliviana de 1952.

En este contexto, la lucha contra Batista podía perfectamente considerarse fruto de un deseo nacionalista y de guerra justa contra la tiranía. Nada hacia presagiar su evolución ni su rumbo. Tras los primeros pasos, todo parecía cuadrar. No fue hasta 1961, con el desembarco de mercenarios en Playa Girón, Bahía Cochinos, maniobra apoyada por el gobierno demócrata de John F. Kennedy, cuando se produce la ruptura definitiva. La decisión de articular el bloqueo político y económico hará cambiar el curso de los acontecimientos en Cuba, en América Latina y en el mundo entero. La guerra fría fue el contexto hasta 1989. La decisión de desestabilizar y derribar el proceso político cubano por parte de todas las administraciones estadunidenses condiciona el devenir de la revolución cubana y la historia de América Latina. La crisis de los misiles fue el punto crítico de la tensión entre las superpotencias, y el principio de una manipulación maniquea que duró hasta la desaparición de la Unión Soviética. Cuba sería visto como un satélite del boque comunista. Este será el tópico que pondrá a Cuba en el punto de mira de Europa occidental, iniciándose un proceso de descalificación generalizado por parte de analistas, intelectuales y gobiernos. Se trataba de presentar a Cuba mecánicamente unida a la historia de los países de Europa del este. Cualquier alusión a la isla debía caer bajo la referencia de ser su régimen político una marioneta cuyos hilos los manejaba la Unión Soviética. No se trataba de comprender la realidad cubana , sólo de identificar su orden político con el comunismo internacional. También con ello se pretendía llamar la atención sobre los procesos de descolonización en Africa y Asia, cuyo rumbo podía torcerse y con ello hacer caer otros países en manos del bloque comunista. Europa occidental, aceptó la forma de ver el problema y dejó la dirección de los asuntos de América Latina, y en especial de Cuba, en manos de los estrategas estadunidenses.

Cuba ya había sido definida en los parámetros de Occidente. Así, pasará a ser más o menos democrática, más o menos dictadura, más o menos socialista, más o menos comunista, más o menos nacionalista y más o menos antimperialista según se redefinan los procesos políticos en el bloque occidental y sea la estrategia definida por Estados Unidos. Lo que piensen los cubanos no interesa destacar, ni explicar. Menos aún conocer sus instituciones y su realidad; ella existe dentro de otro contexto, no por sí misma. Durante los años 60 Cuba sobrevivió en un difícil entorno mundial y latinoamericano. Aun perteneciendo a los países no alineados, fue atacada y pensada como satélite comunista. Cualquier protesta en América Latina -en Chile, República Dominicana, Brasil, Perú, Bolivia o Argentina- era visualizada como una maniobra del comunismo internacional, cuyos conspiradores eran cubanos a las órdenes de Moscú. Con ello, los problemas en América Latina no tenían causas endógenas. Con estos argumentos se dieron los golpes de Estado contra Juan Bosch, en República Dominicana, y Joao Goulart, en Brasil.

La guerra de Vietnam fue otro punto de inflexión. Así, los procesos de descolonización y los movimientos revolucionarios en América Latina fueron generando adeptos y críticos. La visión romántica de la revolución creció en Europa occidental. Francia, Alemania, Italia, Portugal, España e Italia vieron desplegar banderas con el retrato de Ernesto Che Guevara, y los deseos de ir a Cuba, Bolivia, Perú o Colombia para combatir en las guerrillas. La visión más deformada de los procesos revolucionarios, a la luz de la experiencia cubana, quedó reflejada en la obra del francés Regis Debray: Revolución en la revolución. Así, a finales de los años 60 y principios de los 70 Cuba pasó a ser, no sólo para los gobiernos de Europa occidental y Estados Unidos, un problema estratégico. La muerte del Che en Bolivia alivió la tensión y permitió la construcción de un relato tendiente a poner fin a una utopía sin futuro. Comienza una nueva estrategia contra Cuba. Ahora es necesario llamar la atención hacia el fracaso de la revolución y su aislamiento. La presión estadunidense hacia los países de América Latina para que rompan relaciones tiene su efecto. La mayoría cae rendidos. Sin embargo, ello debía ser acompañado de un discurso más elaborado sobre la crítica al socialismo y la revolución antimperialista. Su definición como una dictadura totalitaria y represiva fue cobrando forma. Ella entraba perfectamente en la reafirmación de los valores culturales de Occidente. Recuérdese el documento de varios intelectuales europeos y latinoamericanos contra la revolución cubana, encabezado por Jean Paul Sartre.

La década de los años 70 no fue mejor para la revolución cubana. La profundización de la guerra fría, el mantenimiento del bloqueo económico contra la isla y las ma-niobras de desestabilización se mantuvieron, inclusive con renovada energía. La experiencia del gobierno de la Unidad Popular en Chile, con el consiguiente golpe de Estado contra el presidente Salvador Allende, era el signo de los tiempos. Ni Cuba, ni nada que aludiese a socialismo o se definiera desde los principios teóricos del marxismo, podría tener cabida en la realidad latinoamericana. Curiosamente, el advenimiento de dictaduras jugará en favor de una nueva visión estratégica donde se iguala la realidad de Cuba a la desaparición, tortura, muerte y asesinato de miembros de partidos de la izquierda argentina, chilena, boliviana uruguaya, paraguaya y brasileña. Todo calza. Cuba deja de ser una tiranía comunista para revivir como simple dictadura aborrecida por principio de definición. Interpretación que coincidirá con la propuesta del presidente estadunidense Jimmy Carter de potenciar la política de derechos humanos en América Latina. Cierto es que ello propició un acercamiento entre la administración estadunidense y el Estado cubano para levantar el bloqueo.

A partir de ese instante, Cuba pasó de hecho a ser considerada para los gobernantes occidentales de partidos socialdemócratas una dictadura difícil de apoyar, unificando criterios con dirigentes conservadores y liberales. Los argumentos para su descalificación: Fidel Castro era un dictador más, como Augusto Pinochet, Jorge Rafael Videla, Hugo Bánzer o Somoza, sin entrar en mayores análisis. Apoyar a Cuba era ya un lastre para quienes querían, en Europa y América Latina, recuperar una imagen de demócratas para acceder al poder político. Una especie de autoinmolación y de buscar romper las ataduras con un pasado hizo que esta posición tomara fuerza. Bastaba señalar que en Cuba no había elecciones según el procedimiento occidental para descalificar su sistema social y político. Seguía sin querer reconocerse algún logro. Educación, salud, libertad social, democracia participante, trabajo, deporte y ocio y cultura no tenían ningún valor a la hora de calificar el orden político. Sin una oposición partidista no podría haber oposición ni disentimiento. Todo estaba decidido. 




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sábado, 3 de mayo de 2003

Roitman | Cuba sin Acritud (I de III)

La izquierda continúa debatiendo el fusilamiento de tres saboteadores por parte de la Revolución Cubana. Claro está que los rojitos desteñidos han aprovechado la excusa perfecta para deslindarse de Cuba y anunciar por todo lo alto que le retiran su apoyo, si es que alguna vez se lo otorgaron.

En México los ejemplos de estos Efíaltes de izquierda lo han puesto los troskos blandengues de siempre; Pedro Miguel, entre otros. Incidentalmente, estos señores - que escriben columnas muy sabihondas en La Jornada - también se han distinguido por su desdén hacia el proceso de autodeterminación del asediado pueblo vasco.

Pues bien, a ellos y a otros les dedicamos este texto de Marcos Roitman y les avisamos desde ya que el planteamiento  ahí elaborado también aplica para Euskal Herria y las formas de lucha que el pueblo vasco ha elegido.

Disfruten de la lectura:


Cuba sin acritud /I

Marcos Roitman Rosenmann

Nadar contracorriente supone un doble esfuerzo. Primero saber nadar, y segundo un conocimiento exhaustivo del medio donde lo hacemos; por ejemplo, percatarse de la profundidad del agua, no sea que nos lancemos y la hondura no supere los 20 centímetros. El porrazo sería de escándalo, además de quedar en ridículo. Tampoco sería conveniente precipitarnos en medio de corrientes que nos hundan y ahoguen. Más temerario es intentarlo con temperaturas bajo cero o en mares o ríos repletos de tiburones, pirañas, medusas, etcétera. Lo más probable es la muerte. Y no es buen criterio pedir a otros que naden contracorriente mientras nosotros tenemos miedo al agua. En otras palabras, nadar contracorriente exige un saber previo, única posibilidad de salir airoso del intento. Cualquier error de cálculo supone la muerte o el fracaso.

Por el contrario, podemos flotar y decir que estamos nadando. Chapotear en el agua nos sugiere estar practicando estilos olímpicos. La diferencia es profunda. Asimismo, explicar y comprender procesos políticos cuyos contenidos ponen en cuestión valores ideológicos y afectan las estructuras mentales del pensamiento dominante, y me refiero a Cuba, presiona hasta límites insospechados principios y convicciones. La manera de solventar la presión y dar respuesta cabal de las decisiones de un gobierno o régimen político, sometido desde sus orígenes a un proceso de descalificación continua, sólo es posible conociendo su historia y su realidad. Sin un contexto que explique decisiones, digo explique y no justifique, no es posible desplegar el juicio crítico. Caer en la descalificación completa, negar las evidencias y subsumir realidades disímiles, sin ninguna conexión, por la vía fácil del estamos contra todo, nos ubica en el polo contrario de lo que queremos defender o negar. Otro tanto sucede cuando creemos actuar bajo imperativo categórico y nos sumamos a críticas espurias, desdibujando nuestra personalidad y los principios que defendemos. Alejados cada vez más del contexto de la crítica y de su lugar olvidamos nadar contracorriente y simplemente flotamos para sobrevivir.

Resulta obvio que el régimen político consolidado en Cuba a patir de 1959 despierta el interés de analistas, fuerzas sociales y actores políticos, sobre todo en Occidente. Las interpretaciones generadas se han articulado la mayoría de veces fuera de Cuba, pero no al margen de una imbricación personal que juzga y sentencia cómo debe ser y hacia dónde debe ir dicho proceso político. Por ello, los argumentos esgrimidos son resultado de un planteamiento ajeno a la dinámica interna cubana, cuya lógica se recrea extramuros del espacio que se dice analizar. Los resultados obtenidos por esta vía terminan, más temprano o más tarde, participando en el baremo con que la razón cultural de Occidente evalúa y dictamina imparcial o neutralmente cuáles son los estándares aceptables para que un país sea considerado democrático, dictatorial o tiránico.

Así, las reflexiones sobre un proceso tan rico y contradictorio como el cubano termina inconsciente o deliberadamente sometido a los patrones ideológicos hegemónicos considerados políticamente correctos. Siendo este el principio de explicación utilizado, la historia de Cuba se excluye o se convierte en compartimentos estancos donde no hay principios causales de explicación para hechos tan disímiles como el partido único, los derechos sociales, la existencia de la pena de muerte, la forma de concretar las libertades públicas y privadas o los mecanismos de participación ciudadana en el proceso de toma de decisiones. Sin embargo, al realizar una evaluación global del orden político cubano, las partes se unifican en una forma Frankenstein. Con ello surge el modelo, el patrón, el tipo perfecto de régimen político, estableciéndose los niveles de tolerancia y aceptación de desviación. Cuba ya no es Cuba, es una "anomalía" en Occidente. Todo análisis de su realidad se subsume en la razón cultural de Occidente. Serán las coyunturas internacionales y el pensamiento hegemónico la vara para medir el nivel de rechazo o aceptación del proceso político de la isla.

Por ello, quienes en algún momento -largo o corto- de su vida han apoyado el proceso político cubano, al rechazarlo recurren necesariamente a valores considerados universales y por tanto insoslayables en cualquier parte del mundo civilizado. El recurso a los ejemplos comparativos cobra en esta dimensión papel fundamental. No sólo contra Cuba, sino contra cualquier dictador, tirano o régimen totalitario. Así, se generaliza el argumento y se obtiene la absolución de conciencia. En estas circunstancias el debate sobre la revolución cubana, sus éxitos, sus fracasos, sus errores, sus miserias y sus riquezas cede el paso a una crítica sin juicio reflexivo, sólo normativo. Una opinión común occidental se generaliza como referente para juzgar evolución, vida y desarrollo del proceso político cubano. La nueva propuesta para analizar y explicar los hechos en la isla se incorpora a una dinámica cuyo principio es rechazar un orden político que, a partir de determinados hechos, sean los que fuesen desde nuestra peculiar perspectiva, pone fin a una relación de amistad, silencio o complicidad. Los casos son múltiples. Desde los años 60 se han ido sucediendo estas actitudes. Los nombres son muchos. Pero no son lo mismo. Lamentablemente la responsabilidad de unos y otros y la distancia que los separa desaparece cuando bajo objetivos diferentes y principios distintos el protagonismo y la presión social terminan "haciéndonos comulgar con ruedas de molino".

No hablamos de guardar silencio o de cobardía. No se trata de adjetivar o descalificar, sino de explicar desde dónde se realiza la crítica y qué valores subyacen en las argumentaciones. No se trata de más firmas y más desplegados. El problema no deviene de que x, y o z decidan hacer explícito su rechazo al régimen político cubano y al mismo tiempo criticar la falta de libertades en Estados Unidos, España, Francia o Gran Bretaña. Los ejemplos no son causa, son efecto de principios. Con ellos hay que caminar en la vida y no con ideologías hueras, cuya existencia forma parte del unilateralismo con que se observa en la actualidad el devenir del mundo. Cuba siempre ha movido pasiones. Pocos han querido conocer su historia. Tal vez este sea el camino para evitar descalificar una revolución que ha sido presentada como una tiranía cuyos adjetivos se han correspondido a las propuestas de sus detractores. Nacida durante la guerra fría, su historia es ésta. 




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Cacería de Vascos en México

Les invitamos a leer este editorial con el que La Jornada complementa la información acerca de la detención y deportación de ciudadanos vascos a solicitud del violento régimen español, siendo el caso más reciente, el de Lorenzo Llona Olalde.

Adelante con la lectura:


Sin derecho de apelación

Poco después del fracaso del Acuerdo de Lizarra, que pretendía tender puentes para un diálogo político entre la organización separatista vasca ETA y el Estado español, en 1995 el presidente Ernesto Zedillo acordó revisar el tratado bilateral de extradición con el gobierno de Madrid. Según el nuevo pacto, México se compromete a conceder la extradición de ciudadanos españoles a petición de la policía ibérica, aun cuando ésta no demuestre la razón jurídica de su petición.

Desde entonces a la fecha los gobiernos de Zedillo y Vicente Fox han entregado a la justicia española a más de 20 ciudadanos vascos, aunque la mayoría han sido deportados en procesos "de policía a policía" sin permitirles a los detenidos el derecho de apelación.

Antes de Llona, solamente Oscar Cadena fue enviado a España en el marco de la ley de extradición.

Abierta la puerta a la persecución extraterritorial para la policía española, la comunidad de refugiados de Euskadi en México empezaron a vivir las consecuencias casi de inmediato. Un grupo de refugiados de facto de los años 70 y 80 recuerdan que fue entonces cuando, fuera de cualquier marco legal existente, empezaron a actuar en México agentes del Centro Superior de Informaciones de la Defensa (Cesid) de España.

Suelen llegar precedidos por dos agentes judiciales mexicanos a los domicilios de los residentes vascos. "Vienen conmigo dos amigos que quieren platicar contigo. Te aconsejo que los recibas", dicen. Bajo esa presión, pocos se resisten a recibir a los agentes de inteligencia militar española. Su modus operandi es similar al que denuncia la familia Llona Orozco. Piden que el refugiado "colabore" poniendo el dedo sobre algún otro compatriota extraditable y le ofrecen una tregua. De lo contrario, amenazan con activar alguna vieja orden de captura internacional, tenga o no sustento con la realidad.

Todo parece indicar que los agentes del Cesid están nuevamente de cacería por México. En marzo, precisamente durante los días en que Lorenzo Llona fue amenazado en su casa en Zacatecas, el Centro Vasco de México fue visitado por policías de esta institución. Acompañados por judiciales mexicanos, los agentes del gobierno de José María Aznar vigilaron la entrada y salida de los socios del club y el restaurante aledaño durante tres días, hasta que finalmente decidieron entrar. Abordaron al portero, le exigieron nombres de los socios y ante la negativa del empleado, lo amenazaron. 




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La Entrega de Llona Olalde

Se consuma la traición del gobierno de Vicente Fox al legado histórico de México como refugio para quienes huyen de la represión dictatorial con la entrega del asilado político vasco Lorenzo Llona al régimen borbónico franquista.

Desde La Jornada traemos a ustedes este reportaje de la autoría de Blanche Petrich:


En trámite exprés, el gobierno entrega a un vasco mexicano a la justicia española

Condena la esposa de Lorenzo Llona este "atropello de una policía extranjera"

Blanche Petrich

Dos semanas exactas tardó el gobierno mexicano en responder a la petición de la policía española de extraditar al ciudadano mexicano de origen vasco Lorenzo Llona, a pesar de que el delito por el cual se le pretende juzgar fue cometido en el pueblo guipuzcoano de Tolosa seis meses después de que este ex etarra llegara a México y asentara su domicilio en Querétaro, hace ya 23 años. Fue un trámite exprés, sin fundamento jurídico y además, según denuncia la esposa del detenido, Guadalupe Orozco, anunciado.

"Lo habían amenazado. Hace dos meses llegaron a nuestra casa -en la capital zacatecana- dos judiciales mexicanos que le dijeron a Lorenzo que dos personas querían hablar con él. Le aconsejaron que accediera a la plática. Eran dos policías españoles, un hombre y una mujer; se identificaron como del Centro Superior de Información de la Defensa (Cesid, policía política). Lo presionaron para que diera información sobre otros vascos radicados en México. Lo pusieron contra la pared. Si proporcionaba nombres de presuntos etarras le ofrecían hacer a un lado su expediente y hasta le ofrecieron dinero. Si no cooperaba, según dijeron, lo acusarían. Mi esposo no sabía nada, pero además les dijo que no tenía por qué dar información alguna. Se despidieron con una amenaza: te vamos a fastidiar. Y nos fastidiaron... a todos... a una familia mexicana que nada debe a la justicia española. Lorenzo no tiene nada que ver con ese atentado que dicen, y lo saben. No entiendo cómo el gobierno mexicano permite tamaño atropello de una policía extranjera."

Asistencia mutua

El 11 de abril la embajadora española Cristina Barrios de Almazor presentó a la Secretaría de Relaciones Exteriores una nota diplomática a nombre del reino de España con la solicitud formal de aplicar en el caso mencionado el tratado bilateral de extradición y asistencia mutua. La dirección de asuntos jurídicos de la cancillería turnó a la Procuraduría General de la República (PGR) el caso, y el 23 de abril, sin conocer el expediente, el juez 15 de distrito, Ranulfo Castillo, turnó orden de arresto. El 26, 14 días después de recibido el requerimiento del reino de España, agentes de la policía judicial se presentaban en el domicilio de Llona en Zacatecas para detenerlo. Y lo hicieron con lujo de violencia.

Lorenzo Llona tenía 23 años en 1980. Era miembro de una célula de la organización separatista Euskadi Ta Azkatasuna (ETA) y en esos años en los que operaban los paramilitares Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL), creados durante el gobierno de Felipe González, se refugió, como muchos otros, en el país vasco francés. Pero ahí llegó también el largo brazo de las GAL y decenas de etarras buscaron nuevas tierras de refugio. Se dispersaron hacia Sudamérica y México.

Aquí, el gobierno de José López Portillo les negó un estatuto formal de refugiados, pero acordó con un numeroso grupo concederles residencia legal y protección del país a cambio de que no abandonaran territorio mexicano y mantuvieran contacto con la entonces directora de Migración, Diana Torres. Enrique Olivares Santana era secretario de Gobernación y él se encargó de emitir los documentos migratorios correspondientes.

No se sabe exactamente cuántos refugiados informales recibió México esos años. La prensa española llegó a hablar de cerca de 200, pero fuentes mexicanas afirman que es una apreciación exagerada, que el grupo, que entró a cuentagotas en el lapso de dos o tres años, nunca sobrepasó las tres decenas. Y en efecto, los judiciales que comandaba Diana Torres, conocida por su intransigencia y su cooperación con las dictaduras militares de la época, mantuvieron durante años un estricto control sobre estos refugiados.

Muchos de ellos rehicieron aquí su vida, sin volver a participar en las luchas de su tierra de origen. El caso de Llona es uno de éstos.

Llona llegó a México antes de la Navidad de 1980. Casi de inmediato se fue a radicar a Querétaro, donde se dedicó al comercio. Allí conoció a la joven parralense Guadalupe Orozco. Se casaron en 1982. Ese año solicitó y obtuvo la nacionalidad mexicana. Intentaron establecer su negocio en Chihuahua, Juárez, Aguascalientes, León y finalmente su empeño se vio coronado en Zacatecas. Siempre cumplió con su compromiso de notificar a las autoridades federales su lugar de residencia.

El matrimonio Llona Orozco comercializa quesos menonitas y carnes frías. Es un pequeño negocio familiar, en el que trabajan incluso los hijos: Xabier, de 20 años; Asier, de 19, y el joven Iker, de 14, quien tiene responsabilidades en la pequeña empresa.

Los tres jóvenes y la esposa fueron testigos de la detención de Llona. "Salimos de la casa a las 4 de la tarde y todos nos subimos al coche. Hacía meses que espiaban a mi esposo. Con humor, me dijo, como solía comentar: mira, ahí están mis amigos. Y así era. En la esquina estaba una camioneta Suburban y varios agentes obervándonos. Pensamos que era una situación como de costumbre. Pero cuando íbamos a arrancar, la caminoneta se arrancó en reversa a toda velocidad, ocho hombres de negro, pero sin insignias, se bajaron y con ametralladoras nos encañonaron y se llevaron a mi esposo. A mi hijo Asier, que estaba al volante, le cortaron cartucho". Eran elementos de la Judicial Federal, asegura Guadalupe Orozco. Todo el operativo fue videograbado.

Reclusorio Sur

Llona fue llevado al aeropuerto de Zacatecas y en un avión de la PGR fue trasladado a la ciudad de México. Allí, cuenta la familia, los mismos agentes que lo detuvieron bajaron y a los pocos minutos lo volvieron a subir a la nave. Sólo entonces elementos de la Agencia Federal de Investigación, ya plenamente identificados, subieron al avión y volvieron a escenificar el traslado del detenido al Reclusorio Sur.

Según el diario español El Mundo, el nombre de Lorenzo Llona Olalde figura en las listas de la influyente organización Asociación de Víctimas contra el Terrorismo. Según este dato, el refugiado habría participado en un atentado cometido por ETA durante las fiestas del pueblo de Tolosa, el 24 de julio de 1981. En esa fecha, un comando disparó contra tres jóvenes viajantes a la salida de un bar. Dos murieron.

Para entonces, Llona tenía medio año radicando en Querétaro y ya había iniciado su negocio de comercio de quesos. Su esposa confía en poder demostrar con documentos la presencia ininterrumpida del vasco en México desde diciembre de 1980.

Por su parte, integrantes de la diáspora de Euskadi en distintas ciudades latinoamericanas se preguntan por qué una orden internacional de búsqueda y una solicitud de extradición de la policía española pueden cometer un error tan evidente como el desfase de las fechas del crimen que pretende juzgar y la ausencia del presunto autor.

Recientemente, en Venezuela, otro residente de origen vasco, Koldo Olalde, fue también aprehendido con una orden de detención similar. Por tanto, algunos miembros de esta diáspora se preguntan si la policía española "está dando palos de ciego o simplemente actúa confiada en la total impunidad". 




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