Un blog desde la diáspora y para la diáspora

sábado, 9 de enero de 2021

Un Acuerdo Vital

La fecha para mostrar solidaridad con los represaliados políticos vascos hoy en las mazmorras de los estados español y francés así como con sus familiares ya está aquí, como cada enero.

A ese respecto les compartimos este artículo de Naiz:


El «acuerdo» del Euskalduna

Posiblemente, si no hubiera sido por la pandemia, la pancarta de inicio de la manifestación de Sare hubiera llamado la atención, a la vista de la potente representación política, sindical y social que reunida esta mañana en el Palacio Euskalduna.

Amaia Ereñaga

Mucho frío, algo de nieve que asoma en los montes de alrededor, y poca gente en las calles, muy poca, pese a los carteles de rebajas que ya ‘adornan’ los escaparates. Así aparecía esta mañana el centro de la capital bilbaina, en un día que, si las circunstancias sanitarias no hubieran sido las actuales, estaría ya animado por la llegada de miles de personas que, desde horas antes, empezaban a calentar el ambiente para la manifestación contra la dispersión y a favor de los derechos de los presos vascos. La cita de hoy está siendo tan poco habitual como la época que nos está tocando vivir.

Algunos paseantes fuera; en el interior del Palacio Euskalduna, y mientras se escucha cómo Gatibu ensaya para esta tarde, en el primero de sus conciertos en la capital bilbaina, muchos grupos reunidos en el hall y declaraciones ante la prensa. De uno en uno; no en vano, la presencia recabada por Sare para el acto institucional , que ha servido de avance de la movilización convocada para esta tarde en más de doscientos pueblos y ciudades de toda Euskal Herria, ha sido posiblemente más amplia que en años anteriores.

Y todos, pero todos, en sus declaraciones –con las lógicas matizaciones–, han  abogado por la finalización de la política penitenciaria de excepción contra los presos vascos.

Diez años no son nada

Por los sindicatos: representantes de ELA, LAB, CCOO, UGT, Steilas, ESK, Etxalde, Hiru, CNT y CGT. Por los partidos políticos vascos: PNV, EH Bildu y Podemos Euskadi, aunque el temporal ha impedido que pudieran acudir Podemos Navarra y Geroa Bai.

De Catalunya, otro tanto. Algo mermados también por la nieve, pero han acudido ERC, CUP y representantes de ANC, mientras Omnium Cultural y Junts ha enviado su apoyo. De agentes sociales, representantes de Gure Esku, Egiari Zor, Etxerat, Paz con Dignidad y Foro Social.

Y de personalidades, varios ex consejeros del Gobierno de Gasteiz, como Angel Toña, Tontxu Campos y el propio Joseba Azkarraga, el portavoz de Sare. Como ha apuntado Nekane Altzelai, quien ha hablado en representación de Ahotsak, «cada vez somos más, y un ejemplo de ello es la fotografía de quienes estamos en este Palacio Euskalduna. Más agentes que nunca nos hemos adherido al llamamiento de Sare».

Todo ello de un año crucial como este, en el que se cumplen diez años del Acuerdo de Aiete y del final de la actividad de ETA, como ha recordado Paul Ríos. Quien fuese partícipe activo en aquellos hechos históricos, no ha querido esconder la frustración que siente personalmente por lo lento que va el cambio de la política penitenciaria. Aquí no hubo un acuerdo escrito «de 400 áginas» como en Colombia o Irlanda, aquí «todo ha sido más difícil y más difícil de gestionar que cuando hay un acuerdo clásico. Pero la situación es de no vuelta atrás».

Cara a abrir vías para el análisis, Paul Ríos ha puesto hincapié en los tres errores en los que se ha caído en su opinión: uno, el excesivo foco puesto en lo lejos que están los presos, «cuando lo relevante es el impacto negativo de este alejamiento en sus familias», que «cumplen pena sin haber sido juzgadas».

Dos, «que hemos dado la llave al Gobierno de Madrid», cuando el foco de la solución debería estar en la sociedad vasca; en este sentido ha llamado a articular «un compromiso compartido y a alcanzar una colaboración estratégica» entre todos los agentes de la sociedad vasca, representados allí mismo, en el Palacio Euskalduna.

Y tres, «hemos interiorizado un relato en que el alejamiento era necesario para acabar con ETA», cuando, ha apuntado, «el acercamiento no esta sujeto a condiciones; la dispersión debe de terminar porque es una situación injusta en sí».

Las peticiones

Precisamente, en este mismo sentido ha hablado Joseba Azkarraga, en nombre de Sare, para recordar a los familiares que posiblemente en un día como el de hoy, con las carreteras nevadas y heladas, en unas condiciones en las que las autoridades recomiendan no coger el coche, han tenido que ‘comer’ kilómetros y atravesar la península para que sus hijos, padres, familiares o amigos encarcelados no se queden sin una visita.

Azkarraga ha hablado de tiempos de esperanza, porque «algo se está moviendo en política penitenciaria» ante el acercamiento a centros penitenciarios cercanos a Euskal Herria, pero aún así, ha agregado, «no queremos normalizar una situación que no es aceptable». Un ejemplo de ello, y en lo que ha puesto un acento importante, son las progresiones de grado, tan limitadas que todavía el 65% se encuentran en primer grado penitenciario, a pesar de que una parte importante de este colectivo se acerca al cumplimiento íntegro de treinta años de privación de libertad.

Además, y a raíz de la ley orgánica 7/2003, 67 presos tienen cadenas perpetuas encubiertas, con los 40 años de privación efectiva de libertad.

«Urge aprovechar este tiempo, para dar pasos firmes, sin vuelta atrás», ha añadido, y dejarse de «una política penitenciaria antiterrorista nostálgica y disfrazada de reparación», de «la utilización que algunos hacen del dolor y sufrimiento [de las víctimas] como arma arrojadiza contra el oponente política».

Y de la fotografía del palacio Euskalduna, pasaremos esta tarde, a las 17.30 concretamente, a la que ofrecerá la sociedad vasca. A esa hora, las linternas de los móviles reclamarán lo que, año tras año, ha clamado una gran mayoría en las calles de Bilbo.




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jueves, 7 de enero de 2021

'Emoción' Txirrindulari

El ciclismo es un deporte con muchos seguidores en Euskal Herria y el equipo Euskaltel Euskadi con su equipamiento color anaranjado fue un gran animador durante varios lustros del Tour de France y otras competencias. Tampoco podemos obviar las hazañas de Joseba Beloki y el Once Eroski con su equipamiento color amarillo.

Desafortunadamente en años recientes este deporte ha caído en un bache y la pandemia del SARS CoV-2 vino a complicar un año en el que se podía sentir un repunte, así las cosas.

Es por lo anterior que con alegría compartimos esta reseña dada a conocer por el Diario Vasco:


Gran aceptación del libro 'Emoción', sobre la vida de 20 ciclistas profesionales vascos

Su autor, el zarauztarra Juan Mari Tolín, indica que «si alguién estuviera interesado, le entrego en persona la publicación»

Anton Etxeberria

El libro 'Emoción' del zarauztarra Juan Mari Tolín ha tenido una gran aceptación, aunque todavía le quedan medio millar de ejemplares por vender de los dos millares editados. En esta publicación hace un somero repaso a la vida y experiencias de una veintena de ciclistas profesionales, desde los tiempos de Marino Lejarreta, pasando por Abraham Olano, hasta los ciclistas actuales como Mikel Landa. Para ello se ha valido de sus fotografías, captadas en sus años como fotógrafo del pelotón ciclista y no solamente en carreras como el Giro, Tour o la Euskal Herriko Itzulia, sino que, sobre todo, acudiendo con su cámara a las pruebas de las categorías de base y aficionados, donde comenzaron sus trayectorias estos ciclistas.

Arguiñano y 20 ciclistas

El libro, prologado por Karlos Arguiñano, recoge más de 350 fotografías para plasmar la vida y anécdotas txirrindularis de 20 ciclistas profesionales vascos, unos cuantos de ellos todavía en activo. Karlos Arguiñano es un gran aficionado al ciclismo y tenía fuerte amistad con Manolo Saiz. No era raro verle en el coche de la ONCE en careras como la Vuelta o el Tour, de ahí que Tolín le invitara a escribir el prólogo, aunque los protagonistas son la veintena de cicilistas y en concreto, los siguientes: Marino Lejarreta, Abraham Olano, Joseba Beloki, Mikel Landa, Joane Somarriba, Haimar Zubeldia, Markel Irizar, Juanma Garate, Mikel Astarloza, Mikel Nieve, Roberto Laiseka, Igor Astarloa, Ion Izagirre, Leire Olaberria, Omar Fraile, Patxi Vila, David Etxebarria, Amets Txurruka, Gorka Izagirre y Jon Odriozola.

Según contaba Tolín cuando hizo la presentación, «me rondaba por la cabeza hacer un libro aprovechando la gran cantidad de fotografías que tenía de todos ellos, y no solamente de la etapa profesional, sino de cuando eran cadetes, juveniles y aficionados. Acudía con mi mujer a todas las carreras. En 10-12 años hice fotos en unas 1.000 carreras de ciclismo de base, sin contar las grandes vueltas, formando un archivo muy importante». Los 25 años que lleva retratando carreras, tanto profesionales como de aficionados, han llenado su trayectoria de incontables experiencias y, sobre todo, de innumerables fotografías de ciclistas de primer nivel.

Tolin se siente muy satisfecho por todo lo que le ha dado el ciclismo y la fotografía. Ha trabajado para medios de comunicación nacionales y extranjeros, como el periódico italiano 'La Gazzetta dello Sport' y la revista italiana 'Sprint Cycling Magazine' y para las webs de varios equipos de ciclismo profesional. Su trabajo también ha sido publicado en medios locales y deportivos, así como en libros, anuarios, catálogos, etc.

Ha vivido momentos únicos, como aquella cena de celebración del quinto Tour de Francia de Miguel Indurain en París, que recuerda con tanta emoción. Además, ha tenido la oportunidad de conocer y mantener amistades con muchos ciclistas, algunos de los cuales han conseguido grandes logros en las carreras más importantes del mundo.

Entrevistas y anécdotas

Como decimos, se trata de un libro que recopila imágenes de archivo de 20 ciclistas de primer nivel, con entrevistas personales y más de un centenar de anécdotas que ha sacado a todos ellos. Los ciclistas se han 'entregado' y han contado a Tolín detalles que nunca habían contado, lo que hace la lectura del libro que sea muy amena y entretenida, ilustrado cada protagonista con una quincena de fotos de sus diferentes etapas en el ciclismo, muchas de ellas inéditas, terminando todos ellos con un agradecimiento a toda la gente que les ha ayudado durante sus trayectorias ciclistas.

«Lo mejor que he podido»

Tolín, exciclista, que compitió hasta la categoría de aficionados, piensa que «es un libro completo. Por mi parte, he puesto todo el cariño en ello; he hecho lo mejor que he podido; es mi granito de arena que aporto al mundo del ciclismo». Añade que ha derramado muchas lágrimas de emoción por lo que le han contado los ciclistas, pero también risas con las anécdotas en las carreras, en los hoteles... Cada ciclista habla de sus inicios, de cómo fue su paso al profesionalismo, de sus ciclistas favoritos, sus lugares y puertos preferidos para entrenar, carreras y pruebas donde más han disfrutado, las ciudades y países que más les han gustado de donde han competido, lo que piensan cuando están encima de la bicicleta, sus victorias favoritas, si siguen el ciclismo de las categorías inferiores, quienes han sido los compañeros de entrenamiento, otras aficiones que comparten con el ciclismo.

A quienes han tenido ocasión de leer 'Emoción', les ha gustado mucho, les ha parecido un libro muy completo. Cuenta con 218 páginas, pero se lee en dos días. «Fue idea mía la publicación, edité 2.000 libros, pero me quedan medio millar por vender y cubrir los gastos que me ha acarrerado la publicación. Si alguién quisiera un ejemplar , se lo llevo y entrego personalmente y si quisiera, con dedicatoria incluida», comenta. Se vende a 30 euros y se puede conseguir un ejemplar llamando al propio Juan Mari Tolín, al teléfono 687931771 o, escribiendo a la dirección: info@tolin.es

 

 

 

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lunes, 4 de enero de 2021

¿Next Generation Vasco?

Desde Naiz traemos a ustedes este editorial en el que se analiza el fondo Nex Generation con el que la UE busca responder a los retos que está dejando la pandemia del SARS CoV-2. Y es que una cosa es ver el tema como se percibe en Bruselas y otro muy distinto como se vive en Euskal Herria.

Aquí el texto:


Un plan estratégico de país no admite un enfoque burocrático

Al concluir su mandato de seis meses, la presidencia alemana del Consejo de la Unión Europea ha firmado el pacto comercial con Gran Bretaña para gestionar el postbrexit, ha cerrado un importante acuerdo de inversiones con China tras una negociación de siete años y, una vez inhibido el veto de Polonia y Hungría, la UE ha puesto en marcha el fondo Next Generation. Pueden estar razonablemente satisfechos.

Portugal, cuya presidencia comenzó el 1 de enero, tendrá que implementar esos pactos a la vez que coordina la gestión de la pandemia, cuya tercera ola se muestra ya muy agresiva en varias zonas de Europa. Esa ola, marcada por la expansión de variantes del virus –por ahora la británica, cuyas características están a estudio– y por las consecuencias de la relajación de las medidas por las navidades –que traerán otro test de estrés a los sistemas sanitarios, otro repunte de muertes y otro ciclo de restricciones–, determinarán estos seis meses en el carril de las urgencias. En el otro carril, el estratégico, se debatirá sobre los fondos, sin perder de vista las UCIs.

Un nuevo consenso con muchos límites

Next Generation responde no solo a la crisis del covid-19, sino a la crisis existencial de la UE, que está obligada a impulsar un desarrollo endógeno y coordinado. Teniendo en cuenta el penoso balance de las políticas de austeridad con las que, precisamente de la mano de Alemania, la UE respondió a la crisis de 2008, este plan de recuperación supone un cambio de doctrina. Enfoca la intervención estatal a la inversión y a misiones, en vez de priorizar el control del déficit. Por ahora, claro está, porque la deuda, deuda es.

Uno de los problemas del nuevo consenso del establishment global es que, mientras se formula y se acuerdan las medidas, las inercias neoliberales siguen actuando: no se toma ninguna de las políticas requeridas para solventar la crisis climática; la promesa teórica de la abundancia no sirve de nada a quienes tienen cada vez menos; crecen la desigualdad y el riesgo de pobreza; la fiscalidad sigue sin adaptarse; la desregulación genera nuevas víctimas en diferentes sectores; el poder de las grandes empresas tecnológicas está descontrolado y supera al de los estados; la financiarización y el rentismo siguen saliendo beneficiados frente a actividades productivas y esenciales… Todo ello a gran velocidad.

Que nadie se engañe. El objetivo declarado del nuevo consenso es salvar el sistema: revertir sus desviaciones y, quizás, compensar los desequilibrios en una transición hacia una mayor multipolaridad. Nada más, nada menos, y sin embargo difícil de creer. Movido por el riesgo de colapso, se busca inhibir alternativas radicales.

Una alternativa socialista, feminista y adecuada a una pequeña nación como la vasca, requiere captar el momento y asumir sus prioridades, fortalezas y debilidades. Para empezar, su escala. Su pequeñez, un límite objetivo, la hace apropiada para ciertos experimentos.

Oportunidad perdida para una reflexión crucial

Más allá de la retórica sobre la digitalización y la emergencia climática, los criterios para el reparto de los fondos que marcarán a una generación de europeos y europeas no están claros. Lo que sí se sabe es que serán los estados los que reciban y repartan el dinero entre los territorios. La falta de soberanía va a volver a penalizar la capacidad de desarrollo de Euskal Herria.

Las administraciones vascas han diseñado sus planes a medio camino entre el marketing político y el examen burocrático. “Reactivar Navarra / Nafarroa Suspertu” y “Euskadi Next” tienen aroma a consultorías dedicadas a la captura de fondos públicos. Están bien escritas, pero con sesgos y lagunas importantes. Por ejemplo, en el contexto europeo, tendría sentido que se impulsase la Eurorregión Nueva Aquitania-CAV-Nafarroa, pero solo aparece en el informe navarro, no en el de la CAV.

Fuentes europeas dicen que habrá un mayor seguimiento del gasto, de las partidas y del desarrollo de los proyectos. Si es así, las desviaciones en plazos y presupuestos, habituales en nuestro entorno, se van a penalizar. Cambiar esa cultura clientelar ya sería algo.

Con todo, el mayor déficit de estos planes es la falta de participación social. El plan navarro la contempla, pero el Gobierno de Gasteiz la rechaza. Un debate estratégico de esa envergadura requiere contraste, cooperación, discrepancias y consensos. Un plan que quiere ser para generaciones requiere un debate abierto y serio.




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Entrevista a Esparza Zabalegi

Hemos entrado al 2021 pero hay temas sin resolver del 2020 que continuarán con nosotros por un tiempo... y no, no estamos hablando del SARS CoV-2 ni de su prima la gripe aviar que ya se multiplica en Ipar Euskal Herria. Hablamos de la propuesta acerca de convertir al 'Gernikako Arbola' de Iparragirre en el himno oficial del pueblo vasco... porque de Euskal Herria será difícil mientras su territorio histórico esté dividido en cuatro entidades políticas -CAV, enclave de Trebiñu y Argantzon, Nafarroa e Iparralde- y desgajada entre dos estados tardocolonialistas.

Dicho lo anterior, les presentamos esta entrevista en Gara en donde se aborda el asunto de la mano de un historiador impecable.

Lean:


«‘Gernikako Arbola’ puede y debe ser el himno nacional vasco»

Jose Mari Esparza ha publicado con Txalaparta “Biografía del Gernikako Arbola” como una aportación para el debate sobre la designación del zortziko escrito por José María Iparragirre como himno nacional vasco. Subraya su enraizamiento en el el conjunto país y que, pese a las críticas en sentido contrario, transciende las mugas ideológicas y territoriales.

Martxelo Díaz

¿Euskal Herria necesita un himno?

Más que eso: necesita mantener y cultivar rasgos de identidad que nos identifiquen como pueblo y recreen el imaginario nacional: una lengua vertebral, un mapa territorial, un nombre, una historia compartida, unos medios de comunicación comunes, una iconografía y, por supuesto, un himno. Es triste acabar un Aberri Eguna en Gernika y quedarnos todos en silencio; que se juegue una final de pelota y no suene un himno; que acabe una manifestación nacional y no se cante nada. ¿Quién no ha tenido envidia estos años del pueblo catalán? Carecer de un himno nacional es prueba del nivel de colonización a la que estamos sometidos. ¿Que hay algunos que no gustan de banderas e himnos? Bueno, pues que no lo canten. Ya lo cantaremos los demás. A mí tampoco me gusta el fútbol pero quiero que juegue la Euskal Selekzioa.

¿Por qué tiene que ser “Gernikako Arbola”?

Porque no hay otro que cumpla tantos requisitos. Los himnos nacionales surgen en el siglo XIX con los movimientos románticos de los pueblos en favor de sus libertades e instituciones. Y en 1852 surgió el “Gernikako Arbola” con una fuerza arrolladora, superando los destierros y las masacres por cantarlo, imponiéndose en todos los territorios y en todo el abanico político, y logrando un reconocimiento como pocos himnos han tenido. Además, es un bello zortziko. Haciendo el libro me ha sorprendido cómo ha sido llamado «himno nacional vasco» en todas las lenguas. Por lo tanto, si tenemos un himno con larga historia, épica reivindicativa, sangre derramada, traducciones y citas en toda la literatura mundial, infinidad de versiones musicales, memoria en todos los lugares y familias políticas del país… ¿a qué estamos esperando? Para colmo, es un himno con un mensaje de rabiosa actualidad, pues, ante la globalización que nos amenaza, canta a un tiempo a las libertades locales, la solidaridad internacional y la veneración a la naturaleza. ¿Se puede pedir más? Solo falta una cosa: su divulgación entre la juventud. Pero el día que suene en un Hatortxu Rock, o en una manifestación nacional en favor de los presos, al día siguiente lo cantará hasta la última adolescente.

Se ha solido destacar, a modo de crítica, que se trata de una composición excesivamente vinculada a una corriente política como el carlismo.

Eso es un gran error y basta ojear el libro para comprobarlo. Desde el inicio, toda la intelectualidad liberal vasca (Becerro de Bengoa, Campión, Olóriz, Iturralde y Suit, Unamuno, Baroja...) glosó el himno precisamente porque lo consideraban un canto a las libertades republicanas. La élite musical que lo divulgó: Gayarre, Sarasate Arrieta, Gorriti, Fagoaga... ¿eran carlistas? Los dirigentes del comunismo y socialismo vasco (Zugazagoitia, Meabe, Indalecio Prieto), ¿no lo cantaban como himno socialista e internacionalista? Es cierto que los carlistas siempre lo cantaron, y lo cantan, como lo hacían los socialistas de Eibar o el batallón de gudaris comunistas “Gernika”. También Sabino Arana lo llamó «himno nacional», como Gallastegi, Telesforo Monzón y luego la primera generación de ETA, con Krutwig o Txabi Etxebarrieta. Por eso es un himno nacional, porque lo ha cantado todo el mundo. Como cantan “La Marsellesa” o “Els Segadors” desde los burgueses a los revolucionarios.

Asimismo, se ha criticado que la letra es demasiado religiosa.

Otro error. Siempre se cantó la primera estrofa, que no tiene nada de religiosa, y sí mucho de pagana. Iparragirre se inspiró en las barricadas de París de 1848, cuando los revolucionarios plantaban los árboles a la libertad por todo el mundo. El mismo Sabino Arana se alejó del “Gernikako Arbola” y creó el “Gora ta Gora” porque para él el zortziko no era religioso. Y ahora vienen algunos diciendo que si es carlista, que si es del PNV, que si es religioso… el mundo al revés. Darle la vuelta a esto es también recuperar la memoria histórica. En este sentido, creo que el libro es clarificador.

Subraya que la composición se ha extendido y ha sido tomada como propia en todo el territorio de Euskal Herria, desde el Aturri hasta el Alhama.

No ha habido una canción en euskara, y menos de carácter político, que se haya cantado tan masivamente en todos los rincones de Euskal Herria. Y donde más material he recogido es en la Ribera de Navarra. Lo mismo en Iparralde, en toda la diáspora y en otras partes del mundo, donde era símbolo de libertad. Como los brigadistas internacionales que lo cantaban con letra en esperanto en el frente de Valencia. Y tras el bombardeo de Gernika, el himno pasó a la iconografía antifascista mundial. Yo estoy convencido de que pocos himnos nacionales tienen una biografía tan hermosa.

Ha afirmado que el libro es fruto de la pandemia…

Hace ya algunos años que venimos insistiendo sobre el tema, y este año, aniversario del nacimiento de Iparragirre, todo se ha precipitado: hubo una iniciativa de cientos de músicos de todo tipo solicitando su recuperación y comencé a investigar para contrarrestar la desinformación que había sobre el himno. Hallé tanto material que decidí editar un resumen en euskara y castellano. A los músicos siguieron otro tipo de asociaciones culturales; docenas de historiadores de cuatro universidades; gente significada del PNV que, sin menoscabo del “Gora ta Gora” para tres provincias, admiten un himno para las siete; gentes del PSOE; de Podemos, de UPN… A mí me tocó trabajar un manifiesto con gente histórica de la izquierda abertzale y cuál fue nuestra sorpresa cuando del medio centenar de contactos que hicimos todos estaban de acuerdo y reconocían la diferencia de un himno entrañable y nuestro, como es el “Eusko Gudariak”, con un himno nacional que cante cualquier vasco o vasca. Hay más consenso del que creíamos. Al final, el tema saltará de la cultura a la agenda de los partidos vascos. Recuperar un himno nacional no es ninguna nonada.





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domingo, 3 de enero de 2021

Alfredo Espinosa y Orive

Noticias de Gipuzkoa vincula de forma muy efectiva y afortunada lo recién vivido en nuestra anterior vuelta al sol con la memoria de un pueblo que se niega a dejar en el olvido los crímenes de lesa humanidad cometidos en su contra por el empequeñecido imperialismo españolista.

Lean por favor:


El ‘mártir’ del Gobierno Vasco

Alfredo Espinosa fue el único consejero del ejecutivo del lehendakari Aguirre que fue fusilado por los franquistas, tras la traición de un aviador en 1937

Iban Gorriti

El calendario del aciago 2020 ha cerrado año con la evidente importancia de la actuación de las sanitarios y sanitarios de Euskadi, así como del mundo entero, ante la pandemia del coronavirus. Durante la Guerra Civil también fueron imprescindibles, como los imprescindibles de los históricos versos de Bertold Brecht.

En aquel episodio bélico el consejero del lehendakari Aguirre fue Alfredo Espinosa y Orive. Y pasó a la historia como el único de los máximos representantes del Gobierno Vasco que fue fusilado por los golpistas de julio de 1936 y más adelante franquistas. Aconteció al día siguiente del fusilamiento del histórico periodista y escritor Esteban Erkiaga Lauaxeta. Asombra la sangre no fría sino helada de quien lo ejecutó. Lo detallaba el jesuita que les confesó antes de ser asesinados. "Lo que es la vida. El sargento que hace seis años y aún menos le había hecho la guardia a Espinosa, cuando este era gobernador civil de Burgos, hoy lo va a fusilar. El guardia lo comentó ayer con el mismo Espinosa, consejero bilbaino por el partido Unión Republicana". Así lo escribía letra por letra el sacerdote Alfonso Moreno.

Espinosa nació en Bilbao, el 6 de septiembre de 1903. Con 16 años se trasladó a Madrid, terminando la carrera de Medicina en 1926. En la Universidad tomó contacto con los grupos republicanos y desde muy joven comenzó a militar en la clandestina Unión Republicana, partido liberal de izquierda.

En abril de 1931 fue elegido concejal del Ayuntamiento de Bilbao y más tarde sería nombrado gobernador civil de Burgos, y luego de Logroño. Durante el "bienio negro" regresó a Bilbao, dedicándose a impartir la medicina, entre las capas sociales más humildes. Espinosa era presidente de UR de Bizkaia cuando triunfó el Frente Popular y fue, a partir de agosto de 1936, comisario de Comunicaciones en la Junta de Defensa de Vizcaya.

Como responsable del departamento de Sanidad, Espinosa dedicó una prioritaria atención a los niños y niñas. Su labor durante aquel año fue inmensa. En mayo de 1937 se trasladó a Francia con objeto de buscar lugares de residencia que garantizaran la asistencia sanitaria ante la inminente evacuación de la población bilbaina. En París gestionó la adquisición de productos médicos, farmacéuticos y quirúrgicos que eran imprescindibles en el País Vasco.

El regreso a aquella Euskadi no era fácil. Intentó llegar desde Burdeos a Santander escondido en un barco, pero fue sorprendido y desembarcado. Finalmente, consiguió un avión para volar desde Toulouse hasta la capital cántabra. Durante el viaje fue víctima de la traición del piloto, el aviador Yangüas, que aterrizó en la playa de Zarautz, donde les estaban esperando las autoridades franquistas.

Cuando se conoció la traición, se inician una serie de contactos diplomáticos para tratar de salvarle la vida. El Gobierno de Euskadi ofreció canjear todos sus presos por Espinosa. A pesar de ello, el consejero fue trasladado a la prisión de Vitoria y juzgado dos días después sumarísimamente, condenado a muerte y ejecutado en la misma ciudad el 24 de junio de 1937.

Carlos Labra fue secretario general de la Consejería de Sanidad. Reivindicó su figura en Euzko Deya de Buenos Aires en junio de 1945: "Es ya hora que alguien se acuerde de este gran hombre que considero ha estado injustamente olvidado, pues mientras se hacían grandes elogios de otros caídos al servicio de nuestra causa, sobre el Dr. Espinosa se guardaba el más absoluto silencio que yo y otros no comprendíamos, teniendo en cuenta sus merecimientos".

Labra fue quien recibió los objetos personales del fusilado cuando aún se trataba de conseguir mantenerlo con vida ante los irracionales franquistas. "Pocas horas después de su muerte, en un hotel de Biarritz, se me entregaba por medio de un sacerdote los objetos de uso personal de Espinosa; su cartera (sin dinero, por supuesto) su reloj, un escapulario empapado de su sangre heroica y dos cartas, una para su señora e hijos y otra para mí. El choque recibido fue tremendo y se imaginará el dolor de su señora a quien yo tuve que comunicarle tan terrible noticia".

En la carta de despedida a su esposa, Espinosa firmó: "Si alguna vez el Gobierno de Euzkadi condena a muerte a alguien, vete de rodillas si es preciso hasta los pies del presidente José Antonio de Aguirre y pídele por mi memoria, el indulto". Labra le definió como "el mártir del Gobierno de Euzkadi".

Como responsable del departamento de Sanidad, dedicó una prioritaria atención a los niños y niñas; su labor fue inmensa.




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sábado, 2 de enero de 2021

Cuidados Dignos

El año 2020, recién concluido, pasará a los anales de la historia como el año en el que todo se detuvo... todo menos la capacidad del ser humano para enfrentar la adversidad dimensionando claro está que no se trata de enfrentar lo que se nos vaya presentando en años venideros solo porque sí, nada de eso, el 2020 le vino a demostrar a la clase trabajadora que el modelo neoliberal actual solo puede generar catástrofes humanitarias como la que se ha vivido durante esta particular vuelta al sol pero que ha servido para poner la lupa sobre las muchas otras injusticias que se han estado viviendo por décadas a lo largo y ancho de nuestro planeta.

En ese contexto, presentamos a ustedes este análisis dado a conocer por Naiz:


Los cuidados como motor hacia un cambio de modelo

Cuidarnos ha sido nuestra mayor preocupación estos últimos meses, sin embargo, el cuidado implica mucho más de lo que creemos. Estos trabajos son esenciales para sostener nuestras vidas, la pandemia lo ha demostrado. Pese a ello, es una labor invisibilizada, castigada y feminizada.

Iraia Oiarzabal | jefa de redacción de contenidos

Es difícil poner la perspectiva en el año que empieza sin comenzar por la pandemia que hace diez meses irrumpió de la manera más inesperada en nuestras vidas. Entre otras cosas, porque ha hecho más evidentes, si cabe, algunas de las grietas más profundas que ya existían en nuestra sociedad. Si bien gran parte de los agentes de este país, con el feminismo a la cabeza, llevaba años tratando de poner la cuestión de los cuidados en el centro del debate, la convulsión producida por el covid-19 ha hecho inevitable que la reflexión se abra.

Hemos tenido que cuidar nuestros cuerpos y mentes ante la amenaza del virus y en este contexto se han visto las costuras de nuestro modelo, porque hablar de cuidar implica muchas cosas y nos interpela a todas y cada una de nosotras. Intentar completar un listado de lo que suponen los cuidados y las personas implicadas en ello sería un ejercicio complicado y en parte injusto porque seguro que siempre alguien queda por mencionar. Otra muestra más de lo central que es esta cuestión.

La crisis del coronavirus ha hecho más palpable el abismo entre el capital y la vida, algo de lo que se venía advirtiendo desde hace tiempo. Los cuidados son parte esencial para el sostenimiento de nuestras vidas, aunque no han tenido el reconocimiento debido. Devaluados social y económicamente, han recaído históricamente en las mujeres y el paso del tiempo no ha dado muestras de cambio. Y, pese a su no reconocimiento, son eje vertebral en nuestra sociedad. Si lo medimos en términos monetarios, según un estudio publicado por Oxfam a principios de 2020, se calcula que el valor del trabajo de cuidados no remunerado que realizan las mujeres supera, cada año, los 10,8 billones de dólares. Medido en tiempo, esto supone alrededor de 12.500 millones de horas diarias dedicadas a tareas sin ningún tipo de contraprestación.

Son datos que ahondan en la desigualdad, más si tenemos en cuenta que toda esa riqueza no se materializa en monedas mientras se multiplican millones en otros sectores gracias al trabajo oculto de todas esas mujeres. Todo ello tiene implicaciones directas en las condiciones de vida y viene marcado por nuestro modelo social.

El cuidado informal condena a las mujeres del entorno familiar y, por supuesto, sucede gratuitamente. En los casos en los que se busca esa atención fuera de la red familiar, en la gran mayoría de los casos la tarea recae igualmente sobre mujeres. Cuidadoras que muchas veces lo hacen en condiciones laborales y salariales miserables. A ello hay que añadir los estigmas alimentados al infravalorar una labor que sin embargo es primordial para sobrevivir y un engranaje para que nuestro defectuoso sistema de bienestar siga en marcha.

En su trabajo sobre los cuidados, el empleo y la participación sociopolítica, Marina Sagastizabal pone sobre la mesa un dato que habla por sí solo. En el Estado español se calcula que el 86% de los trabajos de cuidados se realizan en el entorno familiar. El 14% restante se lleva a cabo en otros ámbitos, el 51% de ellos en servicios privados informales, el 3% en servicios privados formales, el 37% en servicios públicos y el 9%, en comunidad.

La principal conclusión que sacamos de todo ello es que son las mujeres las que soportan esa carga en el ámbito privado. Las políticas de conciliación surgen para tratar de cambiar ese desequilibrio pero el modelo familiar que todavía hoy predomina entre nosotras hace imposible cambiar la balanza de lado. La participación de las mujeres en el mercado laboral implica que o bien realicen también el trabajo de cuidados en el hogar o que recaiga sobre otra mujer en condiciones muchas veces vergonzosas. Es un círculo que se retroalimenta una y otra vez.

Replantearnos el modelo para cambiarlo de arriba abajo es un reto que no podemos seguir esquivando. Para ello será necesario reflexionar en comunidad y debatir sobre cómo afrontamos un futuro incierto que ahora más que nunca pide a gritos que pongamos las vidas en el centro. El feminismo lleva mucho tiempo guiando el camino. La crisis sanitaria nos ha enseñado algo que sabíamos pero preferíamos olvidar, que somos interdependientes y vulnerables. Ahora toca luchar por unos cuidados dignos.




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Joseph Ygnacio de Urrutia

Para entender su actualidad los pueblos deben de tener un profundo conocimiento de su historia y el pueblo vasco no es la excepción.

Es por ello que desde las páginas de Deia traemos a ustedes este rescate histórico que nosotros consideramos primordial para entender la complejidad y diversidad del pueblo vasco al que la propaganda españolista ha intentado desdibujar para retratarlo como un pueblo atrasado, unidimensional, monofacético, sin mayores pretensiones que la defensa a ultranza de un lenguaje milenario  e inoperante.

Lean:


Joseph Ygnacio de Urrutia, una vida y una obra truncadas por el destino

La figura del lekeitiarra Joseph Ygnacio de Urrutia resulta una gran desconocida para la generalidad del país, pero en su corta trayectoria profesional, debido a su prematura muerte en el ejercicio de su profesión, dejó trabajos en cartografía, pintura, dibujo y arquitectura que bien merecen ser recordados

Jabier Aspuru | Exprofesor de Enseñanza Secundaria en el Instituto Zaraobe, de Amurrio

Hay personajes de nuestra historia que, aun siendo importantes, por un motivo u otro, no han sido tratados como se merecen. En el caso de Joseph Ygnacio de Urrutia (en adelante, José Ignacio de Urrutia) ello puede deberse a su súbita muerte, que provocó que su obra se quedase corta, aunque no exenta de importancia y simbolismo.

José Ignacio Urrutia y Chopitea nació en Lekeitio en 1750. Hijo de Joseph Agustín Urrutia Saraspe, natural de Irun, y de Michaela Chopitea Coscorrotza, de Lekeitio, su progenitor trabajó de tallista y ensamblador de retablos, además de realizar labores de peritaje junto al arquitecto durangarra Juan de Urquiza en la zona de Busturia, Lekeitio y Durango.

Poco se sabe de su formación académica. El que una de sus obras, el mapa de Durango, lo dibujase en Madrid, con 28 años, permite suponer que algún tipo de estudios realizó en la capital del reino. Sin embargo, su nombre no aparece entre las búsquedas efectuadas tanto en las academias de la Historia y de Bellas Artes de San Fernando como en la Biblioteca Nacional.

En sus obras, José Ignacio Urrutia desarrolló las artes de la pintura, la arquitectura y el dibujo cartográfico. Sin embargo, el único título oficial reconocido del que se tiene referencia es el de maestro agrimensor, como queda reflejado en el siguiente documento de 1782:

Josef Ignacio de Urrutia humilde hijo de la Noble Villa de Lequeitio con la más profunda veneración. Diré que de algunos años a esta parte se ha dedicado al Arte y Pericia de medida de heredades y terrenos, reconocimiento de Mojones y Apeos, separación de casas, Molinos y otras fábricas y edificios y su valoración y deseando ejecutarlo en lo sucesivo con legítimo título.

Don Ignacio de Albiz vecino de Bilbao maestro de Náutica y Examinador general del Señorío€. Declaro haber examinado a Josef Ignacio de Urrutia y he hallado que el susodicho está hábil en la dimensión de tierras, valoración de ellas y circunstancias de Apeos y Mojones como también en la dimensión de edificios y maderamen y que siendo del agrado de los señores de la Diputación General podrán mandársele despache para los citados fines el correspondiente título".

En 1773, con 23 años, realizó una copia al óleo del cuadro de Francisco de Mendieta Jura de los Fueros de 1609, en un tamaño más reducido (114,5 x 200 centímetros) que el original, al que, además, modificó ligeramente el estilo de la cartela donde aparece el texto en euskera, en el que se explica el motivo de la pintura. Urrutia, para evitar confusiones, indicó claramente su autoría y expresó que se trataba de una copia, resaltando además la fecha de la réplica. Esta copia, actualmente, se encuentra en el despacho oficial de la Presidencia de las Juntas Generales de Bizkaia.

Esta obra de Urrutia no es la única réplica del original de Francisco de Mendieta (158 x 300 centímetros), actualmente en el salón de plenos de la Casa de Juntas de Gernika. En este sentido, cabe decir que de la pintura de Mendieta existen varias copias más, entre ellas, una de Enrique Nieto Ulibarri, de 1941 (170 x 260 centímetros), expuesta en el vestíbulo de la primera planta del Palacio Foral de Bizkaia, en Bilbao. Otra se halla en el vestíbulo del Palacio Foral de Gipuzkoa, en Donostia, junto a otra pintura de Mendieta titulada Boda en Begoña, pintada en 1600. En esta pintura de los esponsales de Begoña, al igual que en el cuadro de la jura, aparecen los tocados coniformes femeninos característicos de varias localidades vascas. Basándose en esta copia, el pintor de Hondarribia José Echenagusia pintó la obra Alfonso VIII jurando los fueros de Gipuzkoa en 1200, motivo que, llevado al vidrio, actualmente se puede contemplar en una vidriera que ocupa la escalera central del Palacio Foral.

Vista de Durango

Cronológicamente, su segunda obra más interesante por su valor cartográfico es un dibujo acuarelado sobre una vista elevada de todo el valle de Durango, realizada en Madrid en 1778, según consta en la cartela en la que se menciona su autoría. Lo tituló Vista de la Villa de Durango en el M. N. Y. M. L. Señorío de Vizcaya. En el dibujo ubica y describe en un faldón inferior 27 motivos de la villa: iglesias, conventos, plazas, ermitas, casas palaciegas, casas torre y puentes. Como fondo aparece el imponente cresterío del Duranguesado que envuelve al valle surcado por el río Ibaizabal. En el centro del dibujo, Urrutia representó el entramado urbano de Durango con sus calles alineadas. Muchos de los elementos que se reflejan en la pintura han desaparecido devorados por el desarrollo urbanístico y ello hace que el valor del documento sea excepcional. Para situar su importancia hay que tener en cuenta que por aquellas fechas Tomás López, cartógrafo bajo mandato de la corte, preocupado por el atraso de la cartografía hispana, hizo una solicitud mediante una encuesta dirigida a las parroquias para que fuera respondida por los escribanos y clérigos. Las respuestas de numerosos lugares de Bizkaia fue importante, aunque algunos de los bocetos y de los mapas remitidos fueran realizados por manos no adiestradas en la cartografía, lo que no mengua su interés y valor histórico. De esa época son también algunos interesantes planos y óleos de zonas de Bizkaia pintados por motivos litigiosos y de delimitaciones territoriales dirimidos en la Chancillería de Valladolid.

En este contexto, la vista de Durango de José Ignacio de Urrutia es una perla extraordinaria por su factura panorámica y precisión, lo que nos lleva a preguntarnos con más interés sobre los motivos que le llevaron a realizarla y de quién partió el encargo. En Bizkaia, solamente la villa de Bilbao, por su importancia comercial y de comunicación con Europa, dispone de vistas panorámicas de la ciudad anteriores y de semejante valor: Vista del Civitates, de 1544; Plano de Bawdin, de 1739, y Vista de Joseph Antonio de Rementería, de 1737. También de esa época y de un valor descriptivo importante, aunque en otro estilo y formato, contamos con el cuadro de Luis Paret del puerto de Bermeo, actualmente expuesto en el Museo de Bellas Artes de Bilbao.

El mapa de Durango de José Ignacio de Urrutia ha sido un documento no muy conocido y sobre el que no abundan los estudios e investigaciones a pesar de lo extraordinario de la obra. Este hecho, tal vez se ha debido a que el cuadro se ha movido en manos privadas y muy exclusivas, además de no haber sido editado y publicado hasta el siglo XX. En el número 11 de la revista Vizcaya, editada por la Diputación, un número extraordinario correspondiente al segundo semestre de 1958, se incluye un desplegable a color del mapa. La reproducción se presentó en la revista como una cortesía del señor Rotaeche, director de Celulosas del Nervión. bajo el título: Panorámica, grabado siglo XVIII.

En 1989, el departamento de Cultura de la Diputación Foral de Bizkaia dentro de la exposición Bizkaia 1789-1814, editó un libro y un catálogo con los elementos de la exposición en el que figura el mapa de Durango de Urrutia. Asimismo, en el año 2000, el museo de Arte e Historia de Durango hizo una segunda impresión en gran formato con vistas a su divulgación.

Una nueva reproducción del dibujo de Urrutia se halla en el cuaderno monográfico sobre la Cartografía histórica de la Merindad de Durango, editado por Gerediaga Elkartea en 2015. Junto a la citada vista de Urrutia, aparece otro importante plano en planta con mucho detalle del entramado urbano de Durango de 1772, con una cartela donde se describen quince edificios y lugares de Durango. El plano lleva la firma de Joseph Santos Calderón, presbítero ingeniero perteneciente a los ejércitos reales que participó en los proyectos y diseño de los caminos de acceso de Bilbao a la meseta por Orduña y por Urkiola. Al mismo ingeniero corresponden varios planos descriptivos del camino de Bilbao a Pancorbo, entre los que se encuentra el del puerto de Orduña, que se corresponde con el diseño de la carretera actual.

Arquitectura

Para terminar con otra faceta artística de José Ignacio de Urrutia, es necesario mencionar su dedicación a la arquitectura. En este sentido, diseñó y dirigió la obra de construcción del tabernáculo, sillería y colocación del órgano en la colegiata de Zenarrutza en el presbiterio, modificando el altar mayor. De esta obra, se conservan tres planos a color en acuarela firmados por Urrutia con fecha de 9 de febrero de 1782. Según Juan J. Mugartegui, con este nuevo proyecto desaparecía todo el retablo, la mesa del altar mayor y los dos altares colaterales, colocándose en su lugar una lujosa sillería. En el centro del presbiterio se levantaba un templete circular formado por ocho columnas pareadas con capiteles corintios.

Ese mismo año de 1782 fue construida la casa abacial. Según cuenta Juan R. de Iturriza, el 13 de mayo de 1783, hallándose en el balcón de esta, el abad Andrés Nabajas de Barrenengoa, en compañía del canónigo Juan Manuel Uriarte y Ansotegui y del maestro arquitecto José Ignacio de Urrutia, cayeron los tres, juntamente con el balcón, falleciendo en el acto José Ignacio de Urrutia, sepultado por el peso de las piedras. 17 horas después murió el abad Andrés Nabajas, habiendo tenido tiempo de testar y de recibir los sacramentos. El canónigo Juan Manuel Uriarte fue el único que salió del trance, aunque con varias fracturas, y fue quien reemplazó al abad fallecido. Los finados tenían 33 años de edad y fueron enterrados en Zenarrutza.

De esta forma tan traumática, en el ejercicio de su profesión, en su entorno y a una edad muy joven, murió José Ignacio de Urrutia, un personaje que de haber tenido una vida larga, habría aportado grandes obras a la historia de nuestro país. Aun así y a pesar de todo, su legado merece un recuerdo. A pesar de algunas incógnitas sobre su vida y obra, es seguro que habrá nuevas investigaciones que aportarán más luz sobre la importancia de la obra de José Ignacio de Urrutia.

 

 

 

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Egaña | Pueblo Vasco

Hemos cerrado el fatídico y pandémico 2020 e iniciado el aún enigmático 2021 un poco lentos en cuanto a las publicaciones en el blog, pero que mejor que abrir apetito con este texto que Iñaki Egaña nos ha compartido en su perfil de Facebook:


Pueblo vasco

Iñaki Egaña

Conocí a Miguel Bonasso hace más de treinta años, cuando coincidimos en una conferencia en la Universidad alemana de Hamburgo. Nos sentaron al lado en la cena, comenzamos a hablar y concluimos al amanecer, después de unos cuantos tragos. Desde entonces mantenemos una afectuosa amistad. Bonasso fue el último montonero en regresar a Argentina, tras la caída de la dictadura. Y muchas de nuestras conversaciones fueron sobre el peronismo, su hábitat. A pesar de su paciencia jamás entendí su ideología, más aún cuando algunos de esos seguidores fueron mercenarios contra la causa vasca.

Retomé aquellas reflexiones hace unos días, cuando concurrí en una concentración por el acercamiento de los presos políticos vascos, con Claudia, una amiga argentina, peronista también, que en el calor de una discusión anterior me había puesto a todo volumen el himno de su partido y, a modo de insulto, tras afearle sus lloros por la muerte de Maradona, me llamó sinvergüenza y trotskista.

La verdad es que eso de trotskista ha sido empleado como afrenta en décadas. Hace unos meses, en una conferencia sindical, uno de los ponentes nos llamó trotskistas por utilizar el término “ecosocialista”. Superando el vértigo de hablar ante 500 asistentes tomé el micrófono para contestarle que, en Cuba, el término había sido incorporado a la Constitución y que Evo Morales había creado un ministerio del mismo nombre. Y para rematar acusé al interlocutor de estalinista. Pataletas mutuas.

Preparando el libro que edité hace unos meses sobre el Proceso de Burgos, me reuní con parte de aquella cúpula de ETA VI, trotskistas de tomo y lomo les señalábamos en la década de 1970, con una naturalidad que me conmovió, como si el pasado aquel de desplante jamás hubiera existido. Algo similar me ha ocurrido con viejos militantes autónomos con quienes apenas compartí acera en la década de 1980 y durante estos últimos años nuestros caminos se han cruzado y alineado. Tanto que me llamaron hace poco más de un año para poner voz al recuerdo de uno de los suyos y de todos nosotros, que falleció en la clandestinidad en un accidente en Brasil, en el que perdió también la vida su hija Maddi. Me sentí aliviado al llorar con ellos.

Me resulta extraordinario, después de tantos años, recobrar sentimientos de comunidad con viejos militantes de cierto partido político que vetaron mi presencia institucional por mi heterodoxia y que, años más tarde, me echaron en cara que me valía de mi supremacía periodística y literaria para pulverizar su trayectoria. El tiempo aplaca a veces, ahonda otras. En esta ocasión, afortunadamente, ha sucedido la primera de las opciones.

Estas líneas me han trasladado al presente más activo, donde distingo que ciertos viejos y nuevos roqueros han puesto el objetivo en la izquierda abertzale, acusándola de traidora a los ideales históricos. Sé que, por las mismas razones del párrafo anterior, algunos me han enfilado por ciertas frases intempestivas que he escrito sobre mis posiciones políticas y, en consecuencia, por las suyas, lejanas. Lo que no es óbice para que mantenga ese abrazo permanente hacia colegas posicionados con trincheras que no comparto. Hace unas semanas, disfrutamos mutuamente con apenas un par de cervezas y una tarde completa de conversación pausada, Patxi y el que escribe estas líneas. Mal vistos por los sectores enfrentados. Le visité durante dos décadas en prisión y no es tiempo de rupturas.

Me sirven estas letras para recuperar cientos de impresiones de los años del plomo, ahora que concluimos un trabajo sobre los presos políticos vascos en las últimas décadas. A pesar de aquellas diferencias que creíamos insalvables, me ha seducido sobremanera la colaboración desinteresada de antiguos polimilis, incluidos aquellos que enfrentamos por su política de reinserción, allá por la mitad de 1980. Incluso la de aquellos comunistas y sindicalistas a los que llamábamos con descaro “felipes”, “chinos” o llanamente “españolistas”.

Con esa nostalgia que la premura de las tardes invernales me envuelve en estas fechas, se me agolpan esas relaciones irreverentes que jalonan ese pasado y este presente. Y lo hago animado por un reciente escrito en favor del uso del “Gernikako Arbola”, firmado por un elenco sorprendente, desde gentes del UPN, PNV y PSOE hasta los nuestros: “Del Adur al Ebro, ha sido entonado durante generaciones por vascos que solo se sentían vascos y por vascos que se sentían, además, españoles o franceses. Por su carácter integrador y transversal es un auténtico himno nacional”.

A pesar de vetos modernos y activos, mantengo ese grado de agradecimiento a Rafaela Romero, e incluso Odón Elorza, que me recibieron en 2010 para oír el testimonio de torturas de más de 30 jóvenes, entre ellos uno de mis hijos, detenidos en una redada reciente. La entonces presidenta de la Juntas Generales de Gipuzkoa fue excepción en su partido, y el alcalde donostiarra fue reprochado públicamente por el consejero de Interior, Rodolfo Ares. Agradecimiento que no implica compartir más allá que tierra y humanidad. Elorza me bloquea en twitter y yo aprovecho lo que considero deslices políticos para criticarle en público.

La lista de paradojas sería larga. Las cercanías y lejanías sorprenderían a quienes no saben más de mí que a través de estas y otras letras. Todo lo anterior, sin embargo, es una pequeña muestra para penetrar en mi conclusión. Durante años, la izquierda abertzale y otros agentes han incidido en el sujeto del proceso revolucionario, entendido el concepto como motor de cambio. Desde aquel “Pueblo Trabajador Vasco” hasta el más moderno de “Izquierda Independentista”. Me quedo, sin embargo, con aquel que repitieron hasta la saciedad los imputados ahora hace 50 años en Burgos. Y sé que no está en uso: el Pueblo Vasco. Desde la argentina Claudia hasta mi adversaria política Rafaela, junto a los que han forjado mi naturaleza política. Como dijo Pepe Mujica: “El sujeto del cambio sos vos, querido pueblo”.

 

 

 

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viernes, 1 de enero de 2021

Anuncian Diez Traslados Más

2020, el año de la pandemia, ha cerrado con el aviso del traslado de una decena de represaliados políticos vascos -aún presos a pesar de la década larga de que haya iniciado del proceso de paz y reconciliación- a centros penitenciarios menos alejados de Hego Euskal Herria.

La información nos la proporciona el portal Timis:


Diez presos vascos serán acercados y uno trasladado al País Vasco

Hasta la fecha, es el movimiento más grande en el proceso de acercar a los presos

Dioni Abaurre

Según el Ministerio del Interior, la Secretaría General de Prisiones ha aprobado el traslado de diez presos vascos a cárceles del País Vasco y el traslado de uno al País Vasco. Los presos vascos Iñigo Guridi, Igor Portu, Ainhoa ​​García, Manex Castro, Fermin Vila, Juan Carlos Besance, Javier Gallaga, Juan Carlos Iglesias, Iker Lima y Endika Garate, y Josune Arriaga. Es el mayor movimiento de presos anunciado hasta ahora en un solo golpe.

Arriaga cumple condena en Topas (460 km) y será trasladado a la cárcel de Pamplona. Fue encarcelado en mayo de 2010 para cumplir una sentencia de 23 años y cumplirá tres cuartas partes en diciembre de 2023.

Según el Ministerio del Interior, ha aceptado la legislación penitenciaria, ha dejado de lado la violencia y ha reconocido el dolor que ha causado, y ha aceptado pasar del primer al segundo grado.

El resto ha sido aprobado por Instituciones Penitenciarias.

Se acercarán a Juan Carlos Besance y Juan Carlos Iglesias Dueñas (315 km). Besance está en Huelva (1.000 km) y cumple una condena de 30 años desde octubre de 2010; En 2033 cumplirá las tres cuartas partes. Iglesias, en cambio, está en Villena (700 km); Fue sentenciado a 30 años de prisión en julio de 2003 y cumplirá las tres cuartas partes de su condena en 2031. Se les colocará en segundo grado a partir de ahora, después de reconocer el dolor causado y comprometerse a no usar la violencia.

Fermín Vila también está preso en Villena y será trasladado a Zuera (245 km). Se incorporó en 2014 para cumplir una condena de 30 años y cumplirá las tres cuartas partes en diciembre de 2036. Pasarán al segundo grado.

Iker Lima se trasladará de Huelva (1.000 km) a Mansilla (370 km). Fue encarcelado el 25 de noviembre de 2002 y cumple una condena de 25 años; Cumplirá las tres cuartas partes de su condena en agosto de 2021. Él es el único al que no se le colocará en segundo grado; harán flexible el primer grado.

Iñigo Guridi también será trasladado a Mansilla. Fue encarcelado en febrero de 2001 y cumple una condena de 30 años en Jaén (775 km). Completará las tres cuartas partes en junio de 2023. Las instituciones penitenciarias han acogido con agrado la progresión de grado, reconociendo que la legislación penitenciaria reconoce el daño causado.

Igor está preso en Portu Córdoba (835 km) y será trasladado a Daroca (345 km). Fue encarcelado el 11 de enero de 2008 y está cumpliendo una condena de 40 años. Cumplirá las tres cuartas partes de su condena en junio de 2035. El Ministerio del Interior dice que aprobó una legislación penitenciaria y presentó una orden judicial para suspender «los vínculos con actividades terroristas». Pasarán del primer grado al segundo.

Javier Gallaga también será trasladado a Daroca, desde Córdoba. Ha estado en prisión desde diciembre de 2004 y cumplirá las tres cuartas partes de su condena de 30 años en junio de 2027. También estaba en primer grado, y las Instituciones Penitenciarias acordaron pasar al segundo, argumentando que se niega a usar la violencia y acepta el dolor que causa a las víctimas.

Manex Castro también será trasladado a Daroca desde la prisión de Puerto III (1.020 km). Ha estado cumpliendo una condena de 40 años desde marzo de 2009 y cumplirá las tres cuartas partes de su condena en 2039. Como el resto, pasará del primer al segundo grado, argumentando que apoya la legislación penitenciaria y ha dejado de lado la “actividad terrorista” por escrito.

Ainhoa ​​García está cumpliendo una sentencia de 30 años en Topas y cumplirá las tres cuartas partes de su sentencia en marzo de 2035. A propuesta de la Comisión de Tratamiento Penitenciario, se ha aprobado su colocación en segundo grado y su traslado a la cárcel de Asturias (385km). El Ministerio del Interior destacó que además de aprobar la legislación penitenciaria, García rechaza la violencia y reconoce el dolor que ha causado.

Finalmente, Endika Garate se encuentra en la cárcel de Puerto I (1.020 km) y será acogido por Dueso (170 km). Ha estado en prisión desde abril de 2016, cumpliendo una condena de 30 años, y en 2029 cumplirá tres cuartas partes de su condena.

133 acercamientos y repatriación vasca

Desde que Pedro Sánchez asumió la presidencia del gobierno en junio de 2018, se han trasladado 133 presos: 31 al País Vasco y 102 a cárceles del País Vasco circundante. Además, a 66 presos se les otorgó un segundo grado y a dieciocho un tercero.

Además de los 11 presos vascos, uno de los GRAPO también será trasladado de Castellón a Madrid -Manuel Pérez Martínez, Camarada Arenas- , por lo que son doce las maniobras anunciadas por el Gobierno.

En respuesta, la asociación de víctimas de AVT dijo que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, había dado «doce campanas» cerca de estos presos, y recordó que hoy se cumplen catorce años desde que ETA colocó un explosivo en el aeropuerto de Barajas y mató a dos personas.

El preso Igor Portu está acusado de realizar el atentado, y entre quienes se acercarán a él, la AVT destacó que es «aún más doloroso» para las víctimas anunciar estos acercamientos en el aniversario del atentado.

 

 

No es para nada una sorpresa la furibunda e inhumana reacción por parte de la AVT.

 

 

 

 

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«Naziometroa»

Estamos iniciando el 2021 y desde Gara se nos informa del resultado de un ejercicio llevado a cabo por Gure Esku.

Aquí la información:


«Naziometroa», termómetro y brújula

Amalur Alvarez e Irati Elizalde | Miembros de Gure Esku

Dos de cada tres vascos y vascas (63%) cree que debería tener derecho a decidir su futuro político. En la Comunidad Autónoma Vasca es el 64% de la ciudadanía la que apoya el derecho a decidir, en Ipar Euskal Herria, el 58%, y en Nafarroa, el 63%.

Son algunas de las conclusiones de la primera medición del Naziometroa que acaban de publicar el Laboratorio Telesforo Monzón y el grupo de investigación de la UPV Parte Hartuz. Consideramos este nuevo barómetro sobre soberanía muy valioso: por un lado, porque medirá y analizará las opiniones de la ciudadanía de toda Euskal Herria, y por otro, porque, con una frecuencia semestral, nos ayudará a entender las tendencias, más allá de lecturas coyunturales.

La conclusión más clara de esta primera medición: la ciudadanía quiere participar más en la toma de decisiones. Tal y como se ha mencionado, el 63% ha asegurado que desea tener derecho a decidir su futuro político y sólo una de cada cinco personas se ha situado en el no. El 66% cree que en caso de existir un consenso político en su comunidad, Madrid o París deberían aceptar que la ciudadanía decidiera en referéndum, y sólo una de cada cinco cree que deberían prohibirlo.

También es significativo que, preguntadas por la Comunidad de Aglomeración del País Vasco, el Estatuto de Autonomía del País Vasco, y la Ley Foral de Amejoramiento de Navarra, sólo una de cada seis personas haya manifestado su conformidad con la normativa actual. El 30% desearía más competencias, y el 34%, un estatuto o normativa que recogiera el derecho a decidir.

El deseo de participar más en las decisiones es muy evidente. El 72% señala que se deberían consultar medidas relacionadas con temas sociales, ecológicos y económicos, y el 73% considera que se debería preguntar por los problemas cotidianos de su lugar de residencia. Por tanto, una amplia mayoría de la ciudadanía apoya modelos de gobernanza más democráticos y participativos que el actual.

Estado propio y bienestar

En un referéndum acordado con Madrid o París, el 42,5% de la ciudadanía vasca se mostraría a favor de un estado vasco, y un 31,5%, en contra. En el caso de Navarra, es significativo que, si en lugar de un estado vasco, se pregunta a la ciudadanía sobre uno navarro, aumenta la conformidad hacia un estado propio del 26% al 35%.

No podemos negar que es de gran interés conocer la opción que se impondría en un posible referéndum. Pero nos parece igual de remarcable saber que las posturas tanto a favor como en contra de un estado vasco o navarro no son opciones rígidas y que la opinión de la ciudadanía varía según las características de ese estado propio. Por ejemplo, un 40% de los que se muestran en contra o están en duda respecto a un estado propio cambiaría de opinión si en ese estado se desarrollaran las políticas sociales; y, en el sentido contrario, un 49% de los que estarían a favor haría una elección diferente si el nuevo estado quedase fuera de la UE. La situación económica o las políticas de igualdad de género también son factores que condicionan esta decisión.

A la vista de que tanto las posiciones a favor de la independencia como a favor del unionismo son cambiantes e incluso van más allá de los sentimientos de ciudadanía o identidad, nos parece necesario reforzar y ampliar el debate público en torno a los diferentes proyectos políticos, realizando a su vez análisis y previsiones de los posibles escenarios.

Además, ante la tendencia a entender la decisión sobre el estatus político y la toma de decisiones sobre políticas públicas concretas como dos debates separados, las conclusiones de este análisis confirman que desde la ciudadanía no se hace tal distinción. Los y las ciudadanas queremos decidir a todos los niveles y en todos los ámbitos.

Es el momento

No se puede retrasar más el debate. Más de uno o una pensará que en medio de una pandemia, inmersas en una crisis social y económica, no es el momento de actuar a favor del derecho a decidir. Y, si bien podemos entender las dudas, nos parece que, precisamente en estos tiempos, es clave abordar este tema de raíz. En las próximas semanas se decidirá, por ejemplo, a qué se van a destinar los Fondos Europeos para hacer frente a la crisis –la mayor partida de dinero que la Unión Europea ha emitido en ayudas y créditos–. Está en juego cómo saldremos de esta crisis o en qué dirección se definirá aquello que llamamos “la reconstrucción”, sobre la cual la ciudadanía no ha tenido la oportunidad de que su opinión sea tenida en cuenta. Por otro lado, también nos ha tocado vivir graves retrocesos antidemocráticos, como la represión contra el procès y la decisión de repetir el juicio del caso Bateragune. Frente a las tendencias reaccionarias, creemos que no sólo debemos defender nuestros derechos, sino también ampliarlos, y es que la única manera de no retroceder es avanzar.

Y existen oportunidades para avanzar

Desde Europa llega una nueva ola democrática, y si queremos estar preparadas para tomarla, tenemos que empezar a nadar desde hoy mismo. Puede que tengamos más cerca que nunca la posibilidad de legalizar eficazmente el derecho a decidir, y no estamos dispuestas a aceptar menos.

Naziometroa ha mostrado una amplia mayoría a favor del derecho a decidir, y ahora, es el momento de que los y las ciudadanas y agentes que conformamos esa mayoría sumemos fuerzas y avancemos con determinación en el camino hacia nuestra soberanía. Convencidas de que la recogida de firmas a favor del referéndum Hamaika Gara (www.hamaikagara.eus) puede ser una buena base para ello, nos enfrentamos al reto de aunar el compromiso de miles y miles de ciudadanos y ciudadanas.

 

 

 

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