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sábado, 8 de enero de 2005

Con la CEE Hemos Topado

El nacionalcatolicismo, piedra angular ideológica sobre la que se construyeron los Principios del Movimiento Nacional a los que Juan Carlos I juró lealtad .

Y como tal hoy somos testigos del cierre de filas por parte del episcopado español con los dos partidos políticos mayoritarios del estado, el Partido Popular y el Partido Socialista Obrero Español.

Lo anterior, para quienes repiten ad nauseum aquello de que a la muerte del sanguinario dictador Francisco Franco se vivió un proceso de transición hacia la democracia en el estado español.

Porque es importante recalcar que dicho cierre de filas obedece al planteamiento por parte del Parlamento de la CAV para rediseñar el encaje político de esa comunidad (que no de Euskal Herria) en el conjunto del estado toda vez que prevalece la opinión de que el Estatuto de Gernika ha quedado superado.

O sea, domuit vascones, alerta que ahí vienen los vascos.

Lean ustedes lo que reporta La Jornada:


Rechazan obispos españoles el plan soberanista vasco

Rechazo de PSOE y PP

Los obispos españoles rechazaron hoy el plan soberanista impulsado por los nacionalistas moderados vascos, que aboga por la libre asociación de la región al Estado español, al argumentar que es "inadmisible" alterar la Constitución vigente.

"La Constitución (de 1978) es hoy el marco jurídico ineludible de referencia para la convivencia (...) Pretender unilateralmente alterar este ordenamiento jurídico en función de determinada voluntad de poder (...) es inadmisible", afirmó la Conferencia Episcopal Española en comunicado titulado Sobre nación y nacionalismos.

Los obispos señalaron que "cuando las naciones (regiones autonómicas españolas) están legítimamente vinculadas por lazos históricos, familiares, religiosos, culturales y políticos a otras naciones dentro de un mismo Estado, no puede decirse que gocen de derecho a soberanía política".

El Plan Ibarretxe -denominado así por el apellido del presidente del gobierno vasco, Juan José Ibarretxe- busca remplazar el estatuto de autonomía vigente según la Constitución, y otorgar más competencias al País Vasco en seguridad social, fiscalidad y justicia, e introduce la nacionalidad vasca.

"Resulta moralmente inaceptable que las naciones pretendan unilateralmente una configuración política de la propia realidad y, en concreto, la reclamación de la independencia en virtud de su sola voluntad", afirmó el episcopado al recordar nueve puntos de su instrucción pastoral de 2002 titulada Valoración moral del terrorismo en España, sus causas y consecuencias, en que aborda la situación política en el País Vasco.

El Parlamento español abordará la iniciativa vasca entre febrero y marzo próximos, pero se prevé sea rechazada, toda vez que los dos principales partidos españoles, el Socialista Obrero Español (del presidente José Luis Rodríguez Zapatero), y el opositor Popular se han manifestado en contra. 




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