Un blog desde la diáspora y para la diáspora

miércoles, 5 de julio de 2017

Egaña | Ana Tere Barrueta

Desde Gara traemos a ustedes esta pieza de memoria histórica:


Mañana se celebra en Derio un acto de reconocimiento a las víctimas de la guerra sucia de Txorierri (13.00, Plaza Aldekone). Como Ana Tere Barrueta, un caso particularmente trágico y relativamente desconocido. A los 19 años, fue violada y muerta por miembros de la organización parapolicial GAE. Este hecho da pie a analizar el uso de la violencia sexual como arma de guerra en Euskal Herria, siempre de mano de los aparatos del Estado.

Iñaki Egaña | Historiador

A comienzos de 1980 y en los estertores de la década anterior se produjeron una serie de agresiones, violaciones, incluso muertes, que quedaron impunes. Fueron reivindicadas por grupos paramilitares, algunas, y, otras, más evidentes porque se produjeron detenciones, quedaron ligadas a la actuación particular de diversos agentes del Estado. Las violaciones, seguidas de la muerte de la víctima, tuvieron su máxima expresión en los casos de Ana Tere Barrueta, en Loiu, y Mari José Bravo en Donostia. Tenían 19 y 16 años.

Las agresiones sexuales y violaciones de ciudadanas vascas por agentes policiales o parapoliciales son un capítulo de la historia de Euskal Herria de gran complejidad para su tratamiento. Aún quedan muchos flecos abiertos. En la retaguardia de la guerra de 1936 y en los primeros años del franquismo hubo violaciones masivas que fueron denunciadas en las publicaciones de la oposición clandestina. Pero la humillación de las víctimas y la impunidad asegurada del victimario selló los testimonios.

Las escasas denuncias de violaciones, incluidas de menores de ambos sexos, fueron archivadas y, en el mejor de los casos, el agresor resultó trasladado a otro destino. Los archivos militares dan fe, en la actualidad, de la impunidad y tratamiento vejatorio, esta vez de los jueces. Los testimonios desgarradores, entre ellos los de una niña donostiarra rescatada de un orfanato y enviada al cuartel de Burgos donde fue violada interrumpidamente durante dos meses, han quedado precisamente como eso, testimonio de vidas rotas que luego el paraguas político de la Transición prefirió obviar.

Más recientemente, las violaciones sexuales de mujeres «con reivindicación política» ya fueron recogidas explícitamente por el informe del Gobierno Vasco de 2008 -Víctimas de vulneraciones de derechos humanos derivados de la violencia de motivación política-, relativo a las décadas de 1970 y 1980. En dicho informe, asimismo, se recogen varios casos de detenidas en dependencias policiales, en fechas posteriores, que denunciaron haber sido violadas o agredidas sexualmente en el transcurso de su arresto. Entre ellas, Begoña Sagarzazu (1987), Nekane Txapartegi (1999), Iratxe Sorzabal (2001), Amaia Urizar (2004)...

Las capitales, Bermeo, Orereta, Irun...

La fuente de todas esta crónicas, al margen de las hemerotecas, fue el exhaustivo trabajo del abogado Miguel Castells, que recogió las transgresiones de derechos humanos del Estado español en Euskal Herria, incluidas las violaciones. Le llevaron a una conclusión compartida por gran parte de nuestra sociedad: la actividad paramilitar estaba diseñada desde el Estado. Fue condenado por los tribunales españoles y el de Estrasburgo le dio la razón en 1991.

Gracias a estas fuentes, hoy conocemos que hubo varias localidades que concentraron la mayoría de las agresiones sexuales: las cuatro capitales de Hego Euskal Herria y otros puntos menores como Bermeo, Orereta o Irun. Las violaciones tuvieron lugar en escenarios donde también se produjeron otro tipo de represiones tanto asumidas por el Estado (torturas, secuestros) como negadas (acciones paramilitares). Lo más llamativo del tema reside en que casi la totalidad de las manifestaciones por esas agresiones sexuales fueron reprimidas violentamente por las Fuerzas de Seguridad Españolas, provocando heridos. Tras la muerte de Ana Tere Barrueta, una joven de Bilbao que participaba en las protestas por el hecho, estuvo en coma a consecuencia del ensañamiento de la carga policial.

El modus operandi de los victimarios fue muy similar a pesar de la distancia entre localidades. En todos los casos, los violadores exhibieron sus armas para coaccionar a las víctimas. A mediados de noviembre de 1979, una pareja de jóvenes de 16 y 17 años fue detenida en el barrio de Alaberga, en Orereta. Puestos contra la pared, fueron cacheados, mientras se les exigía la documentación. La chica no llevaba la documentación encima, por lo que fue arrestada. En el muelle de Lezo fue violada. Al día siguiente la Policía se presentó en su domicilio.

Un mes después, se produjo una violación idéntica, repitiéndose los mismos pasos de la anterior. Hasta PSOE, UGT y CCOO llamaron entonces a manifestarse contra estos hechos. El gobernador civil les amenazó con querellarse y poner sus declaraciones en manos de la Fiscalía, pero jamás lo hizo. Un mes más tarde, otras dos jóvenes serían de nuevo violadas en el mismo lugar, después de haber sido interrogadas sobre cuestiones de matiz político.

A partir de entonces, y con la alarma social que identificaba las agresiones sexuales con agentes estatales, las violaciones fueron reivindicadas por hasta tres organizaciones diferentes: GAE (Grupos Armados Españoles), GAR (Grupos Armados Revolucionarios) y BVE (Batallón Vasco Español). Unos meses después, una de las violadas, en el barrio de Loiola de Donostia, sería muerta tras la agresión. Se llamaba Maria José Bravo. Su compañero, Javi Rueda, resultaría herido de gravedad. Las FOP cargaron contra las protestas y atacaron incluso con botes de humo la casa de Mari José.

El caso de Ana Tere Barrueta

No era la primera muerte, sin embargo. El 9 de enero de ese mismo año de 1980, Ana Tere Barrueta fue asaltada en Loiu cuando volvía a su domicilio después de asistir a clases de perfeccionamiento de euskara. Fue encontrada a cien metros de su domicilio, prácticamente desnuda, con signos de haber forcejeado con sus agresores que la violaron. Según las fuentes, fue atacada por tres hombres y torturada. Su madre fue contundente: «Lo sucedido a mi hija no se le deseo ni a un animal».

Su muerte la reivindicó el GAE. Este mismo grupo llevaría a cabo una matanza de grandes dimensiones, diez días después, en Alonsotegi, al colocar un artefacto en el bar Aldana, provocando cuatro muertos y diez heridos. «Luchamos por la unidad de España», señalaron en el comunicado leído a un diario. Meses después, un colaborador policial, Rogelio González Merino, detallaba en un informe las conexiones policiales del BVE con el GAE, Fuerza Nueva y la Triple A y apuntaba a los responsables del GAE. Ninguno de ellos sería procesado.

Gran parte del arco político del Txorierri, desde PSOE y PNV a KAS, convocaron protestas conjuntamente. Hubo paros, minutos de silencio y una manifestación histórica. En Iruñea, en cambio, la Policía asaltó a los manifestantes, provocando varios heridos. Simultáneamente, otra joven de 19 años era secuestrada y violada en Irun. Un año después, en el primer aniversario, la Policía cargó violentamente en Bilbao contra la manifestación en recuerdo de la muerte de la joven de Loiu.

La Guardia Civil se encargó de la investigación de la muerte de Ana Tere. Ante la falta de resultados, se creó una Comisión de Investigación Popular que, de inmediato, fue amedrentada. Ana Ereño, una de las participantes de la Comisión, vio su casa asaltada. Los intrusos pintaron en sus paredes: «Marxista. Cerda. Te vamos a violar».
Las violaciones continuaron con una candencia estremecedora. Cuatro meses después de la muerte de Barrueta, una joven de Bermeo de 17 años fue violada a punta de pistola en las cercanías de Bakio. Memorizó la matricula del coche que, al poner la denuncia, se encontraba aparcado en el cuartel de la Guardia Civil de Bermeo. El agresor, un agente llamado Pedro García López, sería trasladado de destino.

Con motivo de la violación de Bermeo y posterior denuncia, diversos grupos políticos, entre ellos PNV, Euskadiko Ezkerra y Herri Batasuna, dieron luz a un comunicado conjunto en el que se decía: «Desde hace algún tiempo, la mujer en Euskadi viene padeciendo un estado de psicosis motivada por las frecuentes y reiteradas violaciones que se han producido en Rentería, Txorierri, etcétera. Violaciones que tienen en muchos casos los agravantes de ser los violadores miembros de las FOP y que, por demás, hacen ostentación de sus armas».

Aquellas agresiones sexuales quedaron impunes, a pesar de que sus autores fueron, a veces, identificados. El manto de la impunidad, las amenazas como en el caso de Ana Ereño, y todo tipo de intimidaciones indujeron a que, como en otras épocas de nuestra historia no tan cercana, las víctimas callaran su tragedia. De este modo, las denuncias fueron únicamente la parte superior de un iceberg que hoy sigue ocultando su porción más gruesa.






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martes, 4 de julio de 2017

Tratando la Enuresis Nocturna

Este artículo en El Diario Vasco nos detalla los avances con respecto al tratamiento de la enuresis en la CAV:


Alrededor del 40% de las consultas de urología pediátrica en el País Vasco son por incontinencia urinaria. Los especialistas aconsejan sacar a los niños de sus zonas de comfort y enseñarles buenos hábitos de micción

En torno al 40% de las consultas de urología pediátrica en el País Vasco son por incontinencia, y el 25% por incontinencia nocturna, según datos del II curso Interactivo Patologías Frecuentes en Pediatría, que ha reunido a 70 pediatras de Euskadi.

El objetivo de este curso ha sido informar de una patología "bastante prevalente en la consulta" como es el niño enurético y establecer unas "pautas de diagnóstico y tratamiento" para poder tratar a estos niños en la propia consulta "y que no tengan que ser derivados a un hospital de tercer nivel", ha indicado en un comunicado el doctor Arturo Galbarriatu, adjunto de Cirugía Pediátrica en la Unidad de Urología Pediátrica del Hospital Universitario de Cruces.

La enuresis

Se denomina enuresis nocturna a la pérdida de orina durante el sueño a partir de los cinco años. Pasado este tiempo hay una prevalencia estimada en torno al 15% de los niños. Debido al carácter madurativo de esta enfermedad los casos van disminuyendo progresivamente con la edad hasta llegar a un 1-2% en la época de la pubertad, alrededor de los 14 años, mientras que en la edad adulta se considera extraordinario.

En los chequeos regulares de atención primaria al paciente pediátrico una de las preguntas obligadas a partir de los 5 ó 6 años es la de hábitos miccionales del niño durante el día y si se orina todavía en la cama, "para poder identificar el problema y transmitir a los padres, en caso de enuresis, que no es normal mojar la cama a esa edad y que se puede tratar el problema, porque una identificación precoz permite instaurar antes un tratamiento efectivo", ha resaltado el doctor Galbarriatu.

La enuresis, además, tiene un importante componente genético. "Si un padre fue enurético de niño, su hijo tiene un 33% más de posibilidades de ser enurético, y si los dos lo fueron sube al 77%. Debido a la propia experiencia, los ahora padres consideran que con el tiempo se acabará solucionando el problema, pero ese tiempo puede ser largo, 4, 5 ó 6 años que provocan en el niño baja autoestima", ha subrayado el doctor.

Baja autoestima y miedo

La primera petición de consulta por parte de las familias surge entre los 10 y 12 años, cuando el niño demanda salir a dormir fuera del domicilio, a casa de amigos, colonias o campamentos para poder disfrutar de actividades normales para el resto y muchos sienten vergüenza y no quieren participar de las actividades.

"La consecuencia de la enuresis, que no es su causa si no su consecuencia, es la baja autoestima y la sensación de tener miedo a lo que puede pasar por la noche. Es algo que a los niños, cuando son cada vez más mayores y conscientes del problema, en la pubertad, les preocupa", ha destacado este experto.

Tratamiento y prevención

Del mismo modo, ha manifestado que desde la atención primaria y los hospitales se anima a que a partir de los 5 ó 6 años se consulte, "pues hay estrategias de tratamiento adecuadas para intentar acortar y solucionar esta patología".

También ha recordado que a partir de la retirada del pañal durante el día se deben instaurar unos buenos hábitos miccionales en los niños, animarles a orinar cada tres o cuatro horas, sin prisa y con comodidad, con buenas posturas miccionales, lo que incluye bajar la ropa hasta las rodillas para evitar la compresión durante la salida de la orina.

Para este experto "hay que sacar al niño de la zona de confort", ya que ha lamentado que muchas familias utilizan el pañal "por comodidad, para que la orina no pase a las sabanas y el niño no esté húmedo toda la noche".

"Es muy cómodo retirar el pañal a la mañana siguiente, pero el niño se encuentra a gusto con el pañal y no se preocupa de este tema. Una de las claves para que el niño enurético solucione su problema es que sea consciente de lo que pasa, que sepa que no es normal y no tiene que pasar esto por la noche. Cuando empezamos una estrategia de tratamiento, conductual o médica, solemos decir a los padres que saquen al niño de la zona de confort, que le quiten el pañal para que las noches que se hacen pis el niño sea consciente", ha finalizado.






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Manifiesto Social | Altsasu Gurasoak

La fiscalía franquista ha culminado su despropósito, pidiendo condenas carcelarias de 50 años para siete de los ocho represaliados de Altsasu.

Aquí les compartimos el enlace al manifiesto que han dado a conocer sus padres, en el mismo se puede firmar la adhesión:


A raíz de los hechos acaecidos el pasado 15 de octubre, de madrugada, en un bar de la localidad de Alsasua, once jóvenes de la localidad han sido imputados por actos de terrorismo y siete de ellos han sido encarcelados provisionalmente. Tras un mes en prisión, cuatro de ellos han sido puestos en libertad con cargos y tres siguen en la cárcel. Desde el compromiso por la convivencia, la libertad, la justicia y el respeto por los derechos humanos y los principios del Estado de Derecho, las personas abajo firmantes mostramos nuestra preocupación por el desarrollo de los acontecimientos en torno a este caso.

Consideramos fundamental que la sociedad, sus representantes institucionales, los medios de comunicación y el sistema judicial observen los criterios de cautela, ecuanimidad y proporcionalidad. En este sentido, debemos ser respetuosos con la presunción de inocencia y, por ello, mostramos nuestra preocupación por la publicación de las identidades de los jóvenes —dos de ellos menores de edad—, y por la forma en que se han producido las detenciones, sin citación judicial, en lugares y horarios públicos a pesar de haberse personado anteriormente y de forma voluntaria a declarar. Se les ha negado el derecho al Juez natural y, como han señalado reputados juristas, las garantías procesales (derecho a la defensa, individualización de las responsabilidades, interpretaciones no extensivas, proporcionalidad, no arbitrariedad…) han quedado en entredicho.

Por otra parte, mostramos nuestra preocupación por la calificación judicial de los hechos como delito de terrorismo. La falta de proporcionalidad y la interpretación extensiva vulneran las libertades, las garantías procesales y la seguridad jurídica que a todas las personas nos deben proteger. En este sentido queremos resaltar que los primeros informes policiales, redactados por la Policía Foral y la Guardia Civil, contradicen y rechazan la calificación de los hechos como delito de terrorismo.

Si nos atenemos a las consecuencias penales derivables de la calificación como acto de terrorismo, la privación de libertad entre 10 y 15 años, equivalente a la de un delito de homicidio, no resulta ajustada al grado de gravedad de las lesiones recogidas en los partes médicos. Debemos señalar el perjuicio irreparable que ocasionaría el cumplimiento de penas desproporcionadas en el futuro de estos jóvenes. Debemos subrayar la excepcionalidad de una medida cautelar como la prisión provisional. Preocupa su implementación en jóvenes que reiteradamente han demostrado su voluntad de personarse ante los juzgados. Entendemos el sentimiento de indefensión y desamparo que han mostrado las familias.

Por otra parte, durante el transcurso de estas semanas hemos asistido a un sobredimensionamiento mediático que ha distorsionado la imagen del municipio navarro dañándolo sobremanera, haciendo flaco favor a la convivencia.

Por todo ello, pedimos que imperen los principios de proporcionalidad, justicia y equidad, y requerimos la eliminación de la calificación penal como delito de terrorismo, la devolución de la competencia al Juzgado de Instrucción nº 3 de Pamplona, y la consiguiente puesta en libertad de los siete jóvenes.

A la vez, solicitamos a las autoridades competentes (Fiscalía General, Audiencia Nacional y Audiencia Provincial de Navarra) a que reconsideren sus actuaciones en el sentido mencionado y a las administraciones públicas, medios de comunicación, agentes sociales y políticos y a la sociedad en general que colaboren en la consecución de estas peticiones.






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lunes, 3 de julio de 2017

Garzón y Barcelona '92

Para quienes todavía abrigan simpatía hacia el ex-juez clown Baltasar Garzón, aquí esta joya periodística de El Nacional:


Nicolas Tomás

Entre paliza y paliza, tuvieron la gentileza de traerle los dos esprays que necesita para el asma. Solo había un problema: antes los habían vaciado expresamente. Aunque no veía nada, porque tenía los ojos vendados, lo sabía porque había oído el ruido de cómo se vaciaban.

Jaume Oliveras, primer concejal electo que tuvo la CUP, era entonces un simple militante de la izquierda independentista, del Moviment de Defensa de la Terra (MDT). Salía de la sede de la ronda de Sant Pere, en Barcelona, cuando fue detenido a punta de pistola el 1 de julio de 1992 a las siete de la tarde. Estaban organizando las Marchas por la Independencia. Con motivo de los Juegos Olímpicos querían reivindicar el derecho de autodeterminación de Catalunya. Fue una vez dentro del coche en que lo habían metido que se identificaron: eran agentes de la Guardia Civil. Bajo la ley antiterrorista, estaba acusado de pertenecer a Terra Lliure.

Entre golpes, siempre con los ojos tapados, lo trasladaron al cuartel de Barcelona. Allí empezaron los interrogatorios, con los esprays vacíos. En varias ocasiones lo amenazaron con hacerle la "bañera". De madrugada fue trasladado a Madrid, donde pasó tres noches antes de declarar en la Audiencia Nacional e ingresar en la prisión de Alcalá-Meco. "Aunque cuando lo pedía me daban los medicamentos para el asma, de nada sirvió, porque me hicieron la 'bolsa' unas cuantas veces", relata Oliveras.

"Estuvieron a punto de hacerme la 'bañera', llegando incluso a tirarme agua por encima", continúa el hoy alcalde por ERC de El Masnou, en el Maresme. También lo amenazaron con aplicarle electrodos. "Psicológicamente quedé destrozado. Me amenazaron con que, si no les decía lo que querían que dijera, me lanzarían al puerto de El Masnou hasta ahogarme", añade. Finalmente, la Guardia Civil consiguió una declaración autoinculpatoria, que fue una "auténtica farsa", según el mismo detenido.

Con los Juegos Olímpicos de Barcelona a las puertas, había muchos nervios entre las autoridades españolas. Entre las autoridades políticas, pero también entre las autoridades judiciales. Es así como el 29 de junio se desencadenó la después denominada Operación Garzón, dirigida por el juez Baltasar Garzón. El objetivo, al menos oficialmente, era dar un golpe a la organización Terra Lliure, aunque esta había anunciado ya su disolución. La banda terrorista, que contó más muertos entre sus propias filas por accidente que fuera de estas (una sola persona), ya estaba en plena decadencia.

A pesar de todo eso, la operación fue llevada a cabo, en tres fases: la primera, entre el 29 de junio y el 14 de julio de 1992; la segunda, el 25 de septiembre, después de los Juegos Olímpicos, y la tercera, el 8 de diciembre. Fueron detenidos miembros de Terra Lliure, pero las detenciones fueron mucho más allá de la organización. También fueron detenidos periodistas del diario El Punt y el semanario El Temps y miembros del MDT, los Comitès de Solidaritat amb els Patriotes Catalans, ERC y el Partit Comunista de Catalunya. De hecho, con el tiempo, la mayoría acabaron siendo absueltos o indultados. En total, 45 detenidos: seis en el País Valencià y el resto, en el Principat. El objetivo estaba claro: el incipiente y residual movimiento independentista que quería reivindicarse en ocasión de los Juegos Olímpicos. Muchos de los detenidos, como Jaume Oliveras –que niega todo vínculo con Terra Lliure-, denunciaron haber sido torturados. Nadie les hizo caso.

"Fue un golpe de efecto antes de las Olimpiadas para 'poner orden' y que no hubiera ningún incidente de ningún tipo", asegura Jaume Oliveras, que pasó dos años en prisión. Y añade: "Podíamos ser críticos con los Juegos, pero no era una cosa opuesta frontalmente. Era una campaña donde aprovechábamos para reivindicar el derecho a la autodeterminación, que estos días, 25 años más tarde, está plenamente vigente".

Todo un sistema de encubrimiento

El mismo le pasó a Eduard López. La policía lo "secuestró". A efectos de su familia, de su entorno, fue así. Entonces era corresponsal del diario El Punt en Barcelona. Eran las once y media de la noche, estaba en casa, y llamaron al interfono. Le dijeron que una supuesta "amiga de Vic" lo quería ver y bajó. Lo metieron en un coche detenido bajo la ley antiterrorista, acusado de pertenecer a Terra Lliure. Era un simple militante del MDT y colaboraba con los Comitès de Solidaritat amb els Patriotes Catalans. De hecho, acabó siendo absuelto. Una vez arrestado, entró directamente en régimen de incomunicación. Durante 48 horas nadie supo nada de él. "Se podían creer que me había marchado a por tabaco tabaco y no había vuelto", dice López, que hoy es vicesecretario general de acción política de ERC.

Primero lo llevaron al cuartel de la Guardia Civil de la avenida de Madrid, y después directamente a la capital española. También denuncia haber sido torturado. Durante toda la primera noche, aparte de recibir golpes y patadas, fue obligado a permanecer de pie, sin sentarse. Al día siguiente aumentaron los golpes, lo amenazaron con hacerle la "bolsa". También la "bañera" y meterle la cabeza en una taza de inodoro. Eso fue en Barcelona; en Madrid, todavía fue más violento. Incluso lo amenazaron con aplicarle electricidad si no "colaboraba". En total fueron tres días y medio que, 25 años después, recuerda perfectamente.

Su caso acabó en la Audiencia Nacional, donde declaró ante el juez Baltasar Garzón. De allí salió a la calle con libertad condicional bajo fianza. En una entrevista con Jordi Évole en el 2012, Garzón decía que "de las personas que comparecieron ante mí, ni una sola, ni una sola, denunció torturas". Eduard López lo desmiente: "En el momento en que declaré, dije que mi declaración estaba contaminada, porque había sido sometido a torturas. El juez Garzón tomó nota". Otros detenidos relatan lo mismo.

Sin ir más lejos, hay documentos que corroboran esta versión. La periodista Sònia Bagudanch los hizo públicos por primera vez en el 2013 en su libro Et presento el jutge Garzón (Edicions Saldonar). Estos documentos son las declaraciones que hicieron diez de los detenidos en el despacho de Garzón en la Audiencia Nacional. Estas declaraciones, que incluyen las denuncias de las torturas sufridas, van firmados por los detenidos y por el mismo juez. Garzón lo sabía, pero nunca abrió una diligencia para investigarlo.

Todos los detenidos fueron examinados por la médico forense de la Audiencia Nacional, Leonor Ladrón de Guevara, que vio el estado en el que llegaban algunos detenidos. A pesar de eso, no reportó torturas. Su informe sería después cuestionado por el Tribunal de Estrasburgo, que no lo consideró una investigación efectiva. "Me hizo una revisión y comprobó que tenía una herida en la rodilla. Tomó nota, pero no me preguntó cómo se había producido la herida", recuerda Eduard López.

La madre del cordero, según López, es la ley antiterrorista, que es la que permite que se den estas situaciones, como han denunciado organizaciones como Amnistía Internacional. "La ley antiterrorista hace que los cuerpos de seguridad del Estado puedan tenerte durante días aislado del mundo exterior", asegura. Y añade: "Todo el entramado represivo del Estado español, desde la Audiencia Nacional hasta la ley antiterrorista, está pensado para que el detenido no tenga derechos. No tengo ningún tipo de duda de que la clase política española sabía que la ley antiterrorista amparaba la tortura. Otra cosa es que no lo quisiera mirar".

Una prensa cómplice

A Oriol Malló primero fueron a buscarlo en la redacción de El Temps en Barcelona, donde era coordinador de la sección de cultura. Cuatro guardias civiles, sin orden judicial, reventaron la puerta, pero no lo encontraron, porque oficialmente estaba de vacaciones. En realidad estaba en casa de la maestra Maria Teresa Codina, entrevistándola para un proyecto personal. En aquella casa se refugió hasta que, al día siguiente, por consejo del abogado August Gil Matamala, se presentó voluntariamente a los Mossos d'Esquadra. "¡Qué error cometí!", dice Malló hoy. "Mucha gente después de mí decidió que era mejor irse a Perpinyà una temporada".

Su relato de las torturas sufridas es tan escalofriante como el de los otros denunciantes. Le hicieron la "bolsa", recibió golpes y patadas por todo el cuerpo y llegaron a amenazarlo con aplicarle electrochoques (en el pene, concretamente). "Este fue el punto que me desencadenó la angustia", admite. En un momento de soledad, con una grapa que tenía en el bolsillo, intentó cortarse en vano las venas y, cuando oyó que venían a buscarlo, se la tragó y se golpeó la cabeza contra la pared. El objetivo era salir de allí como fuera. Cuando los agentes vieron en la radiografía que no tenía nada, fue peor. "Ahora sí que te vas a enterar", le dijeron.

Malló militaba en el Moviment de Defensa de la Terra (MDT), del cual era una especie de jefe de prensa. Lo acusaban por haber atracado una tienda de Santiveri el año 88 (atraco que sí cometió) en nombre de Terra Lliure. Era el vínculo que tenía con la organización. De hecho, en 1989, cuando entró a trabajar en El Temps, ya había abandonado el activismo político. "No pensaba que me pudiera ocurrir", asegura Malló, que añade: "Terra Llliure ya estaba casi extinguida. Además, yo era periodista, incluso había ganado un Premi Nacional de Periodisme, y ya estaba desvinculado de todo aquello. Los años noventa eran otra historia".

Malló cree que la prensa fue una pieza más del engranaje del Estado en la Operación Garzón. Según él, el tratamiento mediático que ofreció El País, a excepción de un artículo de Manuel Vázquez Montalbán, "fue una vergüenza", y más tratándose de un diario progresista. Lo mismo piensa de La Vanguardia: "Xavier Rius [entonces Javier Tejedor] escribía unos artículos en La Vanguardia que le venían directamente dictados por Luis Roldán. Le hacía el trabajo sucio a la Guardia Civil. Se dedicó a hinchar la operación en hilo directo con la Guardia Civil. La orden era que en España no se torturaba".

Eduard López también cree que una parte de la prensa fue cómplice. Si bien medios como El Punt y El Temps "lo vivieron más de cerca y tuvieron una actitud muy valiente desde el primer momento", otros medios se dedicaron "a dar más resonancia a la versión del aparato del Estado". Pone como ejemplos La Vanguardia, El Periódico y, sobre todo, El País, "que publicó un editorial que era una infamia" ("Una operación necesaria"). Por el lado positivo, López destaca el papel de Carles Puigdemont, entonces redactor de El Punt en Girona, a quien considera uno de los "artífices intelectuales" de la campaña que puso en marcha el diario.

La victoria de Estrasburgo

Algunos lo calificaban como el abogado de las causas perdidas, pero la verdad es que, al menos en este caso, acabó ganando. Junto con otros juristas como August Gil Matamala, el abogado gerundense Sebastià Salellas, fallecido en el 2008, se encargó de la defensa de los independentistas detenidos en 1992, muchos de los cuales resultaron absueltos. Con él, el caso acabó en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), en Estrasburgo. Hasta esta ciudad francesa lo acompañó su hijo Benet Salellas, también abogado y hoy diputado de la CUP en el Parlament. "El camino hasta Estrasburgo fue realmente complejo", admite Salellas, que detalla cómo fue.

Las demandas iniciales interpuestas fueron archivadas por el juzgado de instrucción número 22 de Madrid, donde estaba la jueza Teresa Palacios, que años más tarde sería magistrada de la Audiencia Nacional. Recurrieron el archivo y el caso acabó llegando a Estrasburgo, pero no fue admitido. Después del juicio por la acusación de terrorismo, como la sentencia pedía que hubiera una investigación sobre las torturas denunciadas, se reabrió la causa en el juzgado de instrucción número 22 de Madrid. Hubo un nuevo archivo, que permitió rehacer el camino: Audiencia de Madrid, Tribunal Constitucional y Estrasburgo. Esta vez, sí: la causa fue admitida. Y hubo sentencia favorable.

El 18 de noviembre de 2003 tuvo lugar la vista, a la que acudió Benet Salellas. Y el 2 de noviembre de 2004, se hizo pública la sentencia, que condenaba al Estado español por violación del artículo 3 del Convenio Europeo de Derechos Humanos, por la ausencia de una investigación oficial "efectiva" de las denuncias de torturas por parte de las autoridades españolas. También obligaba a indemnizar a los 15 denunciantes –entre ellos, a Jaume Oliveras y Eduard López- con 8.000 euros cada uno por daños morales y 2.009 euros por gastos y costas. Gran parte de este dinero fue después destinado a organizaciones de lucha contra la tortura.

Benet Salellas admite que no esperaban que pudiera acabar así. "Era la primera condena al Estado español, en aquel momento no había un precedente", afirma el abogado y diputado. Y añade: "Fue una victoria porque estableció una argumentación jurídica que nosotros hemos utilizado después muchas veces en otros procedimientos. Es evidente que la impunidad de los sujetos concretos torturadores se ha mantenido, pero la impunidad del sistema quedó resquebrajada".

La condena a raíz de las torturas denunciadas por los independentistas en la Operación Garzón supuso, efectivamente, la primera condena del Tribunal Europeo de Derechos Humanos contra el Estado español por no investigar las denuncias de torturas. Después vendrían otras siete condenas del mismo tribunal por casos de ciudadanos de Euskal Herria, donde la tortura llegó a ser sistemática. Otros organismos internacionales, como el Comité contra la Tortura de las Naciones Unidas, u organizaciones no gubernamentales, como Amnistía Internacional, también han puesto el foco reiteradamente en el Estado español por los casos de tortura y el sistema de incomunicación previsto en la ley antiterrorista.

¿Qué había detrás de la operación?

¿Qué objetivo había realmente detrás de aquella operación contra el independentismo, que iba mucho más allá de Terra Lliure? "Nuestra idea era visibilizar nuestra demanda, en el marco de los Juegos Olímpicos, porque Barcelona era aquellos días un punto de atracción mundial", asegura Jaume Oliveras. "Había que silenciar cualquier reivindicación independentista, y por eso lo que ocurrió con nosotros", añade el alcalde de El Masnou.

Oriol Malló ve un objetivo estrictamente propagandístico. "Necesitaban una operación para demostrar la eficacia de los cuerpos policiales antes de los Juegos", afirma el periodista, que hoy vive en México. "Un caso como este, para ellos, era inocuo: tenía un efecto propagandístico y demostraban poder, con 4.000 agentes de policía desplegados por toda la ciudad. También era importante hacer creer a los medios internacionales que controlaban la situación".

En la misma línea, Eduard López cree que se trataba de una simple demostración de poder del Estado español. "El independentismo de aquellos años no representaba un peligro a nivel de seguridad para los Juegos Olímpicos", defiende López, que añade: "No se sostiene por ningún sitio la amenaza a la Barcelona y la Catalunya de aquel momento. Aquello fue una demostración de fuerza del Estado".

Benet Salellas destaca las ganas de protagonismo del juez Baltasar Garzón. "Garzón básicamente es un ególatra y se ha apuntado en cada momento a la lucha que más le ha convenido: el narcotráfico, la izquierda abertzale, la jurisdicción universal...", dice el abogado, que admite sus contradicciones delante de la figura del magistrado. "Al mismo tiempo que perseguía a Pinochet también perseguía la izquierda independentista despreciando los derechos humanos".






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Lluvia de Bilbao

Ver para creer.

Les dejamos con este artículo dado a conocer por EcoDiario:


¿Hay quien echa de menos la lluvia? Al parecer, los vascos, sí. Y mucho. En ciudades como Bilbao, donde la lluvia, al igual que los cielos plomizos, forma parte del paisaje cotidiano, sus habitantes desarrollan un vínculo especial con el fenómeno atmosférico. Tanto, hasta añorarlo cuando les toca vivir lejos del País Vasco.

De esto se dio cuenta Charly Rodríguez, un vasco que, disfrutando de un contemplativo día de lluvia, pensó que ninguno de sus conciudadanos debería vivir sin ella, a pesar de los avatares del destino. Y así se le ocurrió embotellar la llovizna en frascos artesanales y con un diseño rebosante de originalidad y enviarla a los más recónditos lugares, allá donde un vasco -o enamorado de la lluvia de Bilbao- pudiera reclamarla. De momento estas divertidas botellas han llegado a prácticamente todas las provincias de España, además de a Italia y Francia. En envío más exótico hasta el momento se ha efectuado a Melbourne, donde un estudiante vasco se vio en la necesidad de un poco de 'euskolluvia'.

"Está dirigido a la persona que son de aquí pero vivne fuera y tienen añoranza por lo nuestro. Es tener un cacho de tu tierra en tu exilio", explica Rodríguez a la cadena Herri Irratia.

La botella contiene 100 mililitros -con vista a que pueda transportarse en viajes de avión- y se vende por 9,50 euros en la web www.lluviadebilbao.com

El proceso de recogida se realiza con un ingenio desarrollado por este empresario, utilizando paraguas invertidos que conducen el agua directamente a un bidón. Rodríguez suele elegir lugares emblemáticos para su acuática cosecha, como San Mamés o el parque de Doña Casilda. Además, cada botella tiene un localizador impreso en su etiquetado, que aporta información a su propietario acerca de la fecha y el lugar donde fue recogida su lluvia.

El mayor porcentaje de ventas procede de la página web, aunque estos frascos con precipitaciones también pueden encontrarse en algunas tiendas de souvenirs artesanales en Vizcaya. El embotellador de lluvia bilbaína subraya el carácter artesanal de su producto, especialmente en el remate decorativo, con un pañuelo y la txapela típica elaborados manualmente por su mujer, Rakel.

Aunque el trabajo recae actualmente sobre su familia, el plan de Charly Rodríguez comprende que, una vez recuperada la inversión, la labor sea delegada a centros de trabajo de personas con discapacidad intelectual, para los que quieren destinar parte de los beneficios.






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domingo, 2 de julio de 2017

Cronopiando | Radicalización Exprés

Por si estaban teniendo un día aburrido, aquí el Cronopiando de hoy:

Koldo Campos Sagaseta

Radicalización exprés

Gilip Olla había sido un joven normal, común y corriente, como tantos otros jóvenes, con las naturales preocupaciones propias de su edad y que, según se ha informado, en modo alguno había dado señales de alarma en el pasado ni entre sus vecinos ni entre sus compañeros de trabajo que lo definían como un joven muy callado y tranquilo. Tal vez porque vivía solo y apenas salía del apartamento que ocupaba en un populoso barrio de la ciudad, nadie en su entorno fue capaz de advertir los radicales cambios que se fueron produciendo en el joven. Expertos consultados que han estudiado el caso creen que el joven se idiotizó rápidamente a través de Tele-5.

Los mismos expertos también han indicado que en lo que va de año podrían ser más de tres mil los jóvenes que han radicalizado su cretinismo a través de Tele-5 y otros canales sociales y que el número de imbéciles irá en aumento de no controlarse las estúpidas emisiones de las televisiones.

Grandes empresas de la comunicación, a través de sus canales, están captando jóvenes a los que idiotizan rápidamente para que, vueltos asiduos de sus necias emisiones, atraigan a otros jóvenes a los que radicalizar su cretinismo de manera que todos terminen formando parte de sus programas de mierda.






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HBO Hace el Feo a Euskelos

Malas nuevas para los seguidores vascos de la serie televisiva Game of Thrones... según Noticias de Gipuzkoa pareciera ser que HBO ha decidido ya no volver a Euskelos para usarla como locación en la octava y última temporada.

Lean ustedes:
 

Sevilla repite y se especula con posibles localizaciones en Valencia y Asturias

Rosana Lakunza

Faltan menos de dos semanas para que comience la séptima temporada de Juego de Tronos y apenas se ha hablado de cuáles serán los escenarios para la octava y última entrega de la serie. Euskadi ha sido descartada y Sevilla repite mientras se especula con posibles localizaciones en Asturias o Valencia. Fuera del Estado, Irlanda, Croacia y Malta serán los países por los que circulen los protagonistas de esta ficción que se ha convertido en un fenómeno fan sin precedentes. La producción en Sevilla se realizará a partir del próximo mes de enero.

Hace justo un año empezaba a conocerse el goteo de los puntos vascos por donde iba a circular la serie y los ayuntamientos, primero de Zumaia y después de Bermeo y Barrika, confirmaban el acuerdo con los responsables de la serie para grabar el invierno de Juego de Tronos en las playas de estos tres municipios. Mientras el verano pasado se especulaba en Euskadi cómo iban a ser las grabaciones en los escenarios elegidos para la serie de HBO: San Juan de Gaztelugatxe, Zumaia y Barrika, hoy la tranquilidad impera. Nadie se pregunta cómo, cuándo y dónde serán los casting para escoger a los extras, ni tampoco el rastro económico que dejará esta serie en el territorio vasco. Sin embargo, nada es definitivo y puede que la postura se reconsidere y que algún punto de Euskal Herria sirva para cerrar la historia de los Siete Reinos.

Hay varios motivos por los que Euskadi no aparece, por el momento, en el mapa de las grabaciones para la octava y definitiva temporada de Juego de Tronos. Por una parte, dicen que es un escenario agotado que ya no aporta nada en las tramas que cerrarán la serie. Por otro lado, los responsables de la grabación no acabaron muy satisfechos por las reclamaciones económicas de algunos propietarios de terrenos cercanos a los lugares de rodajes.

Preservar algunos set de la vista de curiosos, cámaras de televisión y fotógrafos de prensa resultó muy costoso y en algunos casos imposible de controlar por las cantidades “abusivas”, según dijeron desde la empresa encargada del rodaje en el Estado, que se solicitaban para impedir el paso a curiosos y prensa. También se criticó por parte de los responsables el hecho de que las actividades de los actores fuera de los rodajes tuvieran una repercusión mediática tan importante. Su visita a lugares como el Guggenheim o restaurantes con estrellas Michelin fueron publicitados, algo que no gustó nada a los productores.

El secretismo que HBO mantiene en todas sus grabaciones sobre esta serie chocó el pasado año con la curiosidad. Se asegura que en el caso de Zumaia se acortó el rodaje para impedir que se difundieran más imágenes de la serie y que pudieran seguir haciéndose especulaciones sobre lo que iba a ser la trama de la octava temporada. Alfie Allen (Theon Greyjoy), Conleth Hill (Lord Varys), Joe Dempsie (Gendry), Staz Nair (Qhono), Iain Glen (Jorah Mormont), Peter Dinklage (Tyrion Lannister), Liam Cunningham (Davos Seaworth), Jacob Anderson (Grey Worm), Nathalie Emmanuel (Missandei) y los más solicitados: Kit Harington (Jon Snow) y Emilia Clarke (Daenerys Targaryen) fueron los actores que durante dos semanas del otoño de 2016 pusieron patas arriba con su presencia algunos puntos de Euskadi.

A lo largo de estas siete temporadas, Juego de Tronos ha grabado en Nafarroa, Bizkaia y Gipuzkoa, la única excepción es Araba. Las localizaciones donde se ha escenificado la lucha por conseguir el poder de los Siete Reinos se han convertido en lugares de culto por parte de los que siguen esta serie. La web de turismo del Gobierno Vasco promociona desde marzo los puntos de grabación en el País Vasco. Recoge en cinco idiomas recorridos por el peñón de San Juan de Gaztelugatxe en Bermeo y la playa de Barrika, en Bizkaia;y por el arenal de Itzurun en Zumaia y su flysch, una espectacular formación rocosa. La página se completa con los restaurantes que visitó el equipo de la serie durante el rodaje, como Nerua, en el Museo Guggenheim; Mina, también en Bilbao; Martín Berasategui en Lasarte-Oria y Arzak, en Donostia, entre otros.

Primeras imágenes

Tanto desde HBO como desde Movistar+, los dos canales por donde se podrá ver la séptima temporada de Juego de Tronos a partir de la madrugada del 17 de julio, el bombardeo de imágenes ha sido constante. En mayo se lanzó el primer tráiler donde queda constancia de la presencia de Euskadi en esta entrega, tanto Zumaia como San Juan de Gaztelugatxe son reconocibles al cien por cien. Hasta ahora, no hay imágenes del primer lugar vasco donde rodaron, la playa de la Muriola en Barrika.

El primer tráiler se ha convertido en uno de los vídeos más vistos de los últimos meses. “Todo lo que se interponga en nuestro camino lo derrotaremos”, dice Cersei Lannister, ahora sentada en el ansiado Trono de Hierro tras el final de la sexta temporada. “Nací para gobernar los Siete Reinos y lo haré”, dice Daenerys Targaryen. “Tu padre y hermanos esperan que reclames tu posición”, anima Meñique a Sansa Stark. “La última esperanza ante la tormenta que se avecina”, añade, en referencia al protagonista del póster de la temporada, el Rey de la Noche. “La gran guerra está aquí”. Así concluye el primer vídeo.

Juego de Tronos se ha convertido en la serie más premiada de la televisión, con 38 Emmy, éxito que según han declarado recientemente los intérpretes Jacob Anderson y Daniel Portman, Grey Worm y Podrick Payne respectivamente en la ficción, radica en que “tiene todo lo que se puede esperar” de una producción televisiva.






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sábado, 1 de julio de 2017

Sortu y la Hoja de Ruta del EPPK

En la página de EiTB han dado a conocer esta nota acerca de la respuesta por parte de Sortu a la hoja de ruta dada a conocer por el EPPK:


Según la formación de la izquierda abertzale, 'el colectivo hace una aportación tanto al proceso independentista como al proceso de paz de Euskal Herria'.

El portavoz de la comisión por los presos de Sortu Antton López 'Kubati' ha considerado que el último comunicado del EPPK sobre su debate interno es "positivo", ya que supone "un paso importante" en el camino hacia la paz.

En rueda de prensa en San Sebastián, López y la también portavoz de la citada comisión Oihana Garmendia han afirmado que el colectivo de presos se sitúa ahora "en las nuevas condiciones socio-políticas emanadas del cambio de estrategia de la izquierda abertzale" y muestra "una gran unidad y cohesión".

López, en respuesta a una pregunta,  ha indicado que el colectivo EPPK mantiene sus "líneas rojas" que son "no arrepentimiento y no delación" y ha apuntado que la palabra arrepentimiento "no aparece en la ley". Además, ha señalado que "no se puede pedir solamente a una parte que haga una serie de ejercicios que a la otra parte no se pide".

Ha señalado que "el futuro nos irá indicando cuáles son los caminos en los que nos tenemos que mover" y no están "cerrados a ninguna iniciativa que pueda desarrollar que el proceso de paz se consolide", al tiempo que ha abogado por lograr "un consenso en Euskal Herria" sobre las cuestiones relativas a los presos.

Garmendia y López han destacado la participación en el debate de EPPK, que "ha rondado el 90%", sobre todo, "teniendo en cuenta las dificultades en las que el colectivo se mueve", en alusión a la "dispersión", así como que lo haya apoyado "tres cuartas partes" del colectivo.

"Nos sentimos satisfechos con este proceso porque el colectivo hace una aportación tanto al proceso independentista como al proceso de paz de Euskal Herria", han señalado, para añadir, a continuación, que, además, "al aceptar el documento el colectivo se sitúa mucho más cerca de la sociedad vasca a la hora de interpretar cómo hay que solucionar las consecuencias del conflicto".






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La Hoja de Ruta del EPPK

En Gara se ha dado a conocer un reportaje en el que se desgrana el acuerdo al que ha llegado el EPPK con miras al componente de desmovilización y eventualmente el de reinserción dentro del proceso de DDR emprendido por ETA hace ya seis años, mismo que idealmente abre un panorama diferente en la relación entre Euskal Herria y los estados ocupantes.

Lean ustedes:


El crucial debate interno de EPPK ha deparado un resultado nítido tanto en participación (87,2%) como en apoyo al documento de base que establece una hoja de ruta para lograr acercamientos y excarcelaciones (solo 14,2% de No). A la espera de completar el texto y elegir la nueva dirección, se abre otra etapa que insiste en recorrer «con el pueblo».

Euskal Preso Politikoen Kolektiboa ha aprobado con gran participación y cinco veces más Síes que Noes (221 frente a 42) el documento base de su debate interno, que abre puertas a opciones inéditas hasta ahora con el objetivo de ir solucionando punto por punto el problema carcelario con el retorno a casa como horizonte final. Con ello se da por superada, según explicaba la propia ponencia, la «fase de resistencia».

EPPK da cuenta de ello en un comunicado remitido a GARA y que se reproduce en las dos siguientes páginas, que incluye todo el detalle de los resultados en un ejercicio de transparencia también novedoso. Recuerda que la dispersión hace inviable el logro de un consenso total entre los presos y presas, por lo que el sistema empleado ha sido de presentación de aportaciones y votación final sobre ese texto de base. Destaca tanto el gran porcentaje de participación (87,2%) como el nivel de apoyo a la propuesta formulada por la dirección (73,4% de Síes, 14% de Noes, casi 6% de votos en blanco y un 6,6% restante que ha preferido no decantarse).




El Colectivo concluye que la propuesta «ha obtenido una amplia adhesión». Destaca la presentación de 91 aportaciones, bien individuales o colectivas, cuyo encaje en el documento se abordará a partir de ahora para dar pie al texto final a lo largo del verano. Otra fase a desarrollar es la elección de las ocho personas presas que compondrán la dirección del Colectivo en lo sucesivo, y para las que se aceptan 43 propuestas (las más reiteradas).

Únicamente 40 miembros del Colectivo han declinado participar en el debate interno. EPPK matiza que las razones son diversas: estar cerca del final del cautiverio, enfermedad, imposibilidad técnica, libre decisión de no participar, situarse fuera del Colectivo… También son variadas las razones de quienes han mostrado su discrepancia, entre las que se destacan tres: «Que consideran errónea la línea planteada, que advierten imposibilidad de desarrollarla y que consideran que dificultaría o haría imposible mantener la unidad del Colectivo». Por encima de ello, pone en valor que tanto quienes han votado Sí como No comparten una misma «inquietud por cómo fortalecer la vía más correcta para ser partícipes en el proceso de liberación de Euskal Herria».

A la batalla legal

Los efectos de esta decisión anuncian una etapa absolutamente nueva, al apostarse rotundamente por la vía legal para ir logrando excarcelaciones, entendida como un «espacio de confrontación» que debe abordarse con unidad, solidaridad y unión con el pueblo. Así, en lo sucesivo, según establece el documento ya aprobado, «será cada preso quien decida aprovechar o no las posibilidades que ofrezca la línea jurídica, será cada preso quien decida utilizar o no las diferentes solicitudes o cauces legales (redenciones, destinos, cambios de grado, permisos, acercamiento a Euskal Herria, libertad condicional, etc.), y, dado que la línea ha sido aprobada de manera colectiva, contará en todo momento con el apoyo y la ayuda del Colectivo».

En este camino, recuerda el texto que habrá que actuar «con enorme flexibilidad» dada la actitud de los estados. Y se reiteran las dos líneas rojas definidas por EPPK hace ya tiempo: «Arrepentimiento y delación».

La transparencia continuará en lo sucesivo, detalla este comunicado. «Sería demasiado complejo explicar aquí cuándo logrará la libertad cada uno (...) Pero, en esta línea que mira al futuro, tenemos intención de compartir con la ciudadanía el informe jurídico y penal de cada uno, para que todos seamos conscientes de a qué nos enfrentamos y podamos dar esos pasos con el respaldo popular».

43 nombres para la dirección

En cuanto a la futura dirección de EPPK, el comunicado revela los 43 nombres más propuestos y que se someterán a votación. Se escogerán dos presos en el Estado español, de estos 21: Lorenzo Ayestaran, Fernando Alonso, Iñaki Arakama, Josetxo Arizkuren, Josu Arkauz, Joseba Arregi, Julen Atxurra, Iñaki Beaumont, Joseba Enbeita, Aitor Esnaola, Unai Fano, Harriet Iragi, Alberto Lopez de Lacalle, Jon Olarra, Asier Ormazabal, Andoni Otegi, Gorka Palacios, Igor Portu, Mikel San Argimiro, Balbino Saenz y Jon Igor Solana. Dos presas en el mismo Estado, entre 6: Lierni Armendariz, Oihane Bakedano, Anabel Egues, Idoia Martinez, Ainhoa Mujika y Maite Pedrosa. Dos encarceladas en el Estado francés, entre este cuarteto: Marixol Iparragirre, Izaskun Lesaka, Iratxe Sorzabal e Itxaso Zaldua. Y dos presos también en el Estado francés, con 12 candidatos: Mikel Albisu, Jon Bienzobas, Iñaki Esparza, Ibon Fernández Iradi, Zigor Garro, Mikel Irastorza, Mikel Karrera, Zigor Merodio, Mikel Orbegozo, David Pla, Iñaki Reta e Igor Suberviola.

El comunicado incluye otras menciones de actualidad, como los siete accidentes provocados por el alejamiento este año («no ha muerto nadie, pero podía haber ocurrido, puede pasar») o la situación de los presos enfermos. EPPK da las gracias a todos los que posibilitan desarrollar ese debate y anima a acudir tanto a la Marcha por la Libertad como a la 20. edición de Hatortxurock, ambas en este mes entrante. Y anuncia apoyo concreto a la iniciativa de los artesanos en París el 9 de diciembre.


Aquí enlaces a mayor información:






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Egaña | Errekaleor

Le damos seguimiento al caso del barrio okupa de Gasteiz con este texto publicado por Iñaki Egaña en su cuenta de Facebook:


Iñaki Egaña

Vivimos en un mundo "libre", acotado por unas normas que, en la teoría, nos las hemos puesto entre todos. Normas de convivencia, de justicia, de comportamiento, de pluralidad... de vida. Sabemos, sin embargo, que todo eso es una farsa, que estamos enfilados a consumir, a mantener en la sociedad las diferencias marcadas por el lugar nacimiento y acogotadas por el medio laboral.

En las sociedades tecnológicamente más avanzadas, se nos dice que todo tiene cabida, dentro de esas normas de convivencia pactadas, incluso el derecho a decidir individual y colectivamente. Pero ahí la comedia también se impone sobre la realidad. Los límites son notorios cuando el sistema se pone de verdad en cuestión, aunque sea en detalles. Entonces, el matonismo ideológico no deja lugar a la poesía.

El proyecto comunitario de Errekaleor ha sido enfocado por los seguidores del razonamiento único. Dicen que hay alternativas. Pero siempre y cuando no dejen un poso positivo, creíble, que se pueda repetir en otros lugares y que sirva de faro para colectivos que no encajan en la fotografía del sistema.

Las alternativas que ofrece el sistema son aquellas enlatadas en museos y campos de fútbol, en culturas apropiadas por el derroche. En consecuencia, no son alternativas, sino incitaciones a mantener un estado eterno de consumo, bajo la apariencia de superaciones y progreso. Tenemos decenas de anuncios que ahondan con una desfachatez extrema en conceptos a los que han hurtado su significado. Y, nos escupen, que si no seguimos su huella nos convertiremos en marginados.

Gorka Urtarán y con él la representación agazapada bajo su sombra, aspiran a mantener ese viejo eslogan franquista que decía "libertad sí, sin alcanzar el libertinaje". Es decir, libertad entendida como un conjunto de leyes amenazantes, argumento supremo de esa democracia descolorida de la que se apropian ajenos y extraños. Hay permiso para la pluralidad hasta que esa pluralidad pone en tela de juicio el pensamiento único.

Ejemplos de esa última afirmación los hemos conocido y sufrido en los últimos años, en los últimos tiempos, con una cadencia que demuestra que no estamos ante una respuesta sistémica excepcional, sino ante un código defensivo habitual. Código que utilizan quienes defienden las posiciones de ese poder omnipresente, gestionado con medios, policía o hábitos, con el objetivo de perpetuarse. Nunca olvidaré aquel desalojo del Euskal Jai de Iruñea, en nombre de la "civilización".

Los primeros objetores de conciencia al servicio militar y los miles de insumisos posteriores fueron tachados de inadaptados sociales, como si el Ejército fuera un pilar básico social, educativo y con un valor ético supremo. A los ecologistas que se enfrentaron a Lemoiz se les embarcó en la txalupa de la marihuana y el hipismo folclórico, hasta que la central comenzó a tambalearse. Fue entonces cuando la cosa se supo seria, que la respuesta se convirtió en que aquellos alternativos estaban en contra del progreso, de la normalidad, que querían volver a poblar las grutas de Santimamiñe y comer berzas de Berriz.

Con una sociedad entregada a cuatro desalmados que entienden la vida en función de los balances positivos de sus cuentas de resultados, que ganan a espuertas y crean tendencias de todo tipo gracias a sus compañías de propaganda, la autogestión ha sido sistemáticamente demonizada. Porque autogestión significa precisamente salir de esas normas que nos estrujan desde que suena el despertador por la mañana. Porque autogestión tiene numerosos sinónimos, reñidos precisamente con el poder capitalista: autodeterminación, soberanía, colectivización, socialismo, independencia... Y la búsqueda de sus antónimos nos deja en el punto actual: subordinación y dependencia.

Han sido precisamente las gestas autogestionarias las que con mayor insidia han tratado las instituciones destinadas a su perennidad. Kukutza en Bilbao había sobrepasado las tasas de "libertad controlada" y, sobre todo se había convertido en referencia y cohesión para un sector social distraído hasta entonces en la marginalidad cultural. Por eso el difunto alcalde Azkuna arremetió no sólo contra su símbolo sino también contra su proyecto real. Es un insulto a la inteligencia que a la antigua alhóndiga de la capital vizcaina se le llame hoy precisamente Azkuna Zentroa "lugar de ocio y cultura". Al menos sirve para explicar en qué términos hablamos unos y otros de cultura.

Una experiencia similar corrió el proyecto Kortxoenea en Donostia, desmantelado en vísperas de la capitalidad cultural europea de 2016, asaltado por hombres de uniforme cuando se inauguraba el proyecto multicultural y multimillonario de Tabakalera. Parece mentira que propósitos tan humildes y concentrados en comunidades abiertas como las de Kukutza, Kortxoenea o la más extensa de Errekaleor, puedan provocar respuestas tan airadas en el establisment, como si se tratara de una confrontación a vida o muerte, cuando en realidad se trata de experiencias en las que el principal lema tiene que ver con "otra vida, otro modelo, es posible".

Errekaleor es un proyecto autogestionario. Modesto, pero simbólico. Y lo simbólico es parte de esa gran batalla ideológica que tanto molesta a los defensores de una libertad como la que anuncia recientemente el ministerio de Defensa español para alistarse a su Armada. Nadie hablará de esclavitud, de dependencia, de prisión, de consumo inducido. Esos defensores del pensamiento único, sin embargo, nos citarán la palabra libertad precisamente para tapar el significado que le dan, esclavitud, dependencia, prisión, consumo inducido. Por ello sobran los experimentos que puedan demostrar otras verdades diferentes a las oficiales.

El potencial de Errekaleor es su fortaleza. Y así lo entienden quienes quieren que desaparezca del mapa. Hay una lectura que los colegas de Gorka Urtarán hacen para el conjunto de Euskal Herria. En Bizkaia y en Gipuzkoa les ha dado sus frutos. En Ipar Euskal Herria acaba de fracasar estrepitosamente en las elecciones legislativas. En Araba tiene sus frenos con los ecos aún recientes del caso del corrupto y ex jeltzale Alfredo de Miguel.

La lectura tiene que ver con su crecimiento electoral. Es notorio que su mejora electoral tiene que ver con su penetración en el nicho de votantes del PP, de la derechona española. Una derecha que en Gasteiz estaba asentada por razones ya conocidas, alcaldía incluida. Una derecha todavía muy potente numéricamente. Y puesto que el PNV tiene una lectura únicamente electoral para marcar su estrategia política, la sustracción de las señas de identidad de esa derecha española (contra la autogestión de Errekaleor, contra las ayudas del RGI...) se ha convertido en táctica inminente.

No me preocupan en absoluto las definiciones de autogestión que puedan confeccionar quienes apoyen o vivan in situ el proyecto de Errekaleor. Ni siquiera si se convertirá en un hito sobre el tan manido "poder popular" que hemos destacado desde siempre en nuestros tratados de democracia vasca participativa. Me encandilaron aquellas palabras que escuché en la reciente manifestación solidaria de Gasteiz: "Por pedir, pediríamos mucho, pero nos conformamos con que nos dejen tejer nuestro mundo, nuestra alternativa".

Y es que, en definitiva, de eso se trata. De descentralizar, de crear, de avanzar y, a veces retroceder, de construir. Y también de equivocarse. Me han recordado tantas veces que la autogestión es un término utópico, reñido con el tamaño, que ya olvidé cuando fue la primera. Por eso hago caso omiso a esas recomendaciones de pragmatismo y sé que experiencias como las de Errekaleor son las mías. Porque creer en la utopía es lo que nos hace ser más humanos. Y experimentar en pequeñas comunidades lo que nos hace fuertes. Así haremos camino.






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