Un blog desde la diáspora y para la diáspora

jueves, 3 de marzo de 2016

Se Agradece el "Detalle"

Vaya vaya, la liberación de Arnaldo Otegi ha provocado una curiosa e inesperada reacción.

Al respecto, este comentario publicado en Naiz:

La enternecedora preocupación externa por el futuro de EH Bildu

Resulta que políticos, columnistas y tertulianos que jamás han mostrado ni simpatía ni empatía alguna con la izquierda abertzale andan ahora inquietos y un punto desasosegados con si Arnaldo Otegi será o no un buen candidato a lehendakari para EH Bildu.

Iñaki Iriondo
En su opinión tiene demasiado pasado y, además, es un pasado malo. ¡Vaya por dios! Dicen que es viejo –«será el candidato más veterano»– y anticuado –demasiado «histórico», demasiado «política tradicional»–. Incluso critican que «la ‘épica del conflicto’ suena ya viejuna» y se lo dicen a quien acaba de dejar atrás seis años y medio de cárcel por hacer política.

Es ciertamente enternecedor que sus contrincantes políticos y sus denostadores mediáticos estén a estas alturas interesados en que EH Bildu obtenga los mejores resultados posibles en las próximas elecciones autonómicas, y de ahí que le aconsejen sobre como ha de ser, o mejor dicho no ser, su candidato o candidata. Alguno incluso ha tenido la osadía de dar un nombre. Es tan enternecedor como verdaderamente increíble.

En lugar de lanzar avisos tan luminosos, deberían callar a la espera de que las bases de EH Bildu elijan en libertad y si, como adelantan, cometen el error de optar por un candidato tan malo como Arnaldo Otegi, alegrarse de ver más cerca de Ajuria Enea a sus propios cabezas de lista, a los que supongo novedosos, vanguardistas y llenos de la frescura con la que se ducha cada mañana la nueva política.

Andan algunos irritados también con que se presente a Arnaldo Otegi como «el Mandela vasco». En realidad son ellos mismos los que hacen la comparación, para después enfadarse primero y tratar de desmontarla después.

Dicen que Nelson Mandela fue un símbolo de los oprimidos por el apartheid, pero olvidan que su condena de cárcel fue por sabotaje, terrorismo, conspiración para derrocar al Gobierno e invasión de fuerzas extranjeras; por ser creador y comandante en jefe de la organización armada Umkhonto we sizwe (La lanza del pueblo).

Pero como eso es historia (1961-1963), podemos acercarnos a 2010, cuando Arnaldo Otegi estaba ya en prisión y se hizo pública la Declaración de Bruselas, que en su primer punto afirma que «nosotros, los abajo firmantes, damos la bienvenida y elogiamos los pasos propuestos y el nuevo compromiso público de la Izquierda Abertzale». El primero de esos «abajo firmantes» es la Fundación Nelson Mandela, y con un anexo que explica que el texto está completamente de acuerdo con el pensamiento político del primer presidente negro de Sudáfrica.

Tampoco concuerda con la historia el intentar presentar el discurso social de la izquierda abertzale como una reacción defensiva de última hora ante el auge de Podemos, puesto que el binomio «independentzia eta sozialismoa» es intrínseco a este movimiento político, desde el nacimiento de ANV al estallido que supuso la decantación ideológica de ETA en los últimos años 60 y primeros 70. Las reivindicaciones de los trabajadores y de las empresas en lucha, la consecución del cierre de las obras de la central nuclear de Lemoiz, el feminismo, el internacionalismo... están, con sus aciertos y con sus errores, en el ADN de la izquierda abertzale.

Difícilmente puede hablarse, pues, de «maquillaje» social cuando se comentan los dos discursos del martes de Arnaldo Otegi.

El nivel de éxito de su candidatura se medirá en las urnas. Hasta llegar a ellas, primero habrá de ser elegido por las propias bases de EH Bildu y después sortear las trabas judiciales que a buen seguro querrán ponerle a cuenta de una inhabilitación que cada vez más expertos consideran inaplicable.

De momento, los dos primeros discursos de Arnaldo Otegi han conseguido ilusionar a quienes asistieron en directo a los actos de Logroño y Elgoibar, a los que los siguieron por las emisiones de internet o a los miles que se los han descargado con posterioridad.

Hemos aprendido que también la política depende de los estados de ánimo y la excarcelación de Arnaldo Otegi ha supuesto un aumento de la temperatura en las bases de EH Bildu. Habrá que ver si a la efervescencia le acompañan primero el acierto táctico y estratégico, y luego el electoral. De momento, a Arnaldo Otegi se le ve muy fresco.






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Conferencia en Getafe Acerca del 3 de Marzo

Les compartimos esta nota y video publicados en La Haine como parte de la memoria histórica por los hechos acaecidos en Gasteiz hace cuatro décadas:


Memoria de lucha obrera necesaria para hoy

Raul Capín

Charla-debate realizada el 19 de febrero de 2016 en Ágora de Getafe con la participación de Andoni Txasko, Amparo Lasheras, Imanol Olabarría (asociación 3 de marzo) y Ángeles Maestro (Red Roja).

Texto completo en: http://www.lahaine.org/video-40-anos-de-una

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Una Matanza Planificada

Hablando del derecho a la verdad y a la memoria histórica, les compartimos está crónica de uno de los peores actos de terrorismo de estado llevados a cabo en la Europa contemporánea. Sucedió hace un día como hoy hace 40 años, en Gasteiz, Euskal Herria.

Ha sido publicada en el Correo Vasco, aquí está:

«Aquí ha habido una masacre»

40 años después, Vitoria sigue reclamando justicia para los cinco trabajadores muertos en una sangrienta carga policial en la iglesia de San Francisco durante una jornada de lucha obrera

Francisco Góngora
El 4 de marzo de 1976, Vitoria se despertó tratando de convencerse de que lo que había sucedido el día anterior era una pesadilla especialmente atroz». Así comenzaba su crónica nuestro compañero Carlos Pérez Uralde 20 años después. Era su manera de narrar el estado de shock, terror, miedo, rabia desatada, estupor, sorpresa, trauma, dolor y sentimientos de tristeza de una población que no daba crédito. Muchas calles presentaban el aspecto de haber sufrido un vendaval de proporciones gigantescas y en los hospitales no cabían los heridos de bala.

Pero eran los muertos, tres el mismo 3 de marzo, y dos más en los días y semanas siguientes, los que daban a la jornada su orla más trágica, un balance tan inesperado y desproporcionado que aquel hecho fue portada de la prensa internacional. En ‘la ciudad en la que nunca pasa nada’ –título del libro del historiador Carlos Carnicero– había ocurrido una catástrofe. Otros dos sucesos, el crimen del Bar Carabanchel en 1955 (con 6 muertos) y la explosión de dos camiones de butano en 1974 (13 fallecidos) habían dejado dos decenas de cadáveres en las calles, pero no tenían la dimensión histórica de aquel latigazo que puso de manifiesto que la capital alavesa vivía su revolución industrial y social un siglo después del famoso 1 de mayo en Nueva York. Vitoria pagaba un alto peaje en sangre por querer mejorar las condiciones laborales de la clase trabajadora y tratar de romper a su manera el yugo de una dictadura de 40 años.

Cuando en 2004 el Instituto Social Valentín de Foronda, organismo dependiente de la UPV, elabora el dictamen que luego aprueba el Parlamento vasco sobre los acontecimientos, se acerca más que nadie a la verdad histórica. Falta la judicial, aún en pañales, a pesar de las cuatro décadas pasadas.

Una chispa en Forjas

El 23 de diciembre de 1975, un mes después de la muerte de Franco, en Forjas Alavesas se produce un hecho que va a desencadenar un tiempo nuevo. Los trabajadores se reúnen por vez primera al margen del Sindicato Vertical en una asamblea que decidirá el día 9 de enero iniciar una huelga por reivindicaciones laborales. Mevosa, Areitio, Aranzabal, Ugo, Gabilondo, Olazábal y Huarte, Industrias Galycas, Cablenor, Tuboplax y otras se suman a ese movimiento. En ese momento, no había libertad sindical ni ningún derecho democrático. Se utilizaban los templos para reunirse porque estaban amparados por el Concordato.

Después de dos meses de paros se había convocado para el día 3 de marzo una huelga general con el fin de recabar la solidaridad de la ciudadanía con unos trabajadores sin ingresos desde diciembre de 1975. Tras disturbios y enfrentamientos graves por la mañana, a las cinco de la tarde se había convocado una asamblea de la llamada ‘Coordinadora de Comisiones Representativas de Empresas en Lucha’ en la parroquia de San Francisco de Asís, en el barrio de Zaramaga de Vitoria, el lugar habitual. Era la asamblea número 241. La afluencia de la gente comenzó a ser masiva desde una hora antes y entraron unas 4.000 personas, según el informe del Jefe de Policía de Vitoria. A las 16.50 la policía impide el acceso a más gente, que se concentra en los aledaños en número de 4.000 obreros.

El gobernador civil de Álava, Rafael Landín, ordenó que acudieran a la zona la 11 Compañía de Reserva de la Policía Armada con base en Miranda de Ebro y la compañía de guarnición en la plaza al mando del capitán Jesús Quintana Saracibar, militar vitoriano. A ellos se uniría, a las 18 horas, la 2 Compañía de Reserva de Valladolid. La orden del gobernador civil era la de desalojar la iglesia, según el dictamen del Valentín de Foronda, que concluye que los responsables de las fuerzas policiales necesitaban la autorización eclesial para acceder al templo. Según el Obispado, no se dio esa autorización ni por parte de la jerarquía, ni por parte del párroco de la iglesia, Esteban Alonso de Mezquia. Otro sacerdote, Antonio Quilchano, que trató de mediar ante la fuerza pública, fue zarandeado.

 Las emisoras de radio de la Policía son grabadas y en esas conversaciones entre oficiales se puede escuchar lo siguiente: «De acuerdo. Que desalojen por las buenas; si no, a palo limpio, cambio». En otro momento, se oye también «gasead la iglesia».

Asalto al templo

Sobre las 17.10, se produjo el asalto firme al templo por parte de la Policía Armada con el fin de desalojarlo. Según el dictamen, y este es uno de los puntos de desacuerdo con la asociación de víctimas, no consta si fue una decisión tomada por el Ministerio de Interior (que se mantenía en contacto), por el gobernador civil o por los mandos de las unidades desplegadas. En algunos de los testimonios recabados a los pocos días, el sacerdote Antonio Quilchano afirmó que durante el contacto mantenido con las fuerzas de orden público, le fue exhibida la orden de intervención firmada por el gobernador civil. En cualquier caso, fue un acto ordenado por funcionarios del Estado.

En el asalto se utilizó inicialmente gases lacrimógenos que se lanzaron al aire en el interior del templo, prosigue el dictamen. La gente empezó a salir. En las inmediaciones de la iglesia, a pocos metros de la puerta, varios de los desalojados fueron alcanzados por pelotas de goma y por disparos de arma de fuego con resultado de tres muertes y decenas de heridos –de los cuales dos murieron varios días después como consecuencia de las heridas–. En concreto, de los disparos efectuados por armas de fuego por las unidades policiales desplegadas resultaron muertos en el mismo lugar de los hechos Pedro María Martínez Ocio y Francisco Aznar Clemente. Romualdo Barroso Chaparro, gravemente herido, fallecería poco después. Al menos, se constata la existencia de 47 hospitalizados, la mayoría por heridas de bala. Otras 37 personas precisaron de asistencia sanitaria aunque no ingresaron. Dos de los diagnosticados como graves, José Castillo y Bienvenido Pereda morirían en fechas posteriores a consecuencia de las heridas recibidas por arma de fuego.

«En defensa propia»

Según las declaraciones del máximo responsable policial, el capitán Quintana, «el uso de armas se debió al ataque de la masa y en defensa propia». Argumentó también este oficial vitoriano que hubo 28 policías heridos, uno de ellos «gravísimo» por el empleo «por parte de los trabajadores de armas de fuego, e instrumentos agresivos de capacidad letal como bombas, cócteles, machetes, palos, cadenas, porras etc....».

«Sin embargo», afirma el dictamen del Valentín de Foronda, «nunca fue probado este hecho, ni por requisa, ni por una inspección en el lugar. Nunca apareció casquillo, cartucho ni arma de fuego alguna, arma blanca u objeto incendiario procedente de los concentrados. Nunca fue presentada prueba alguna del uso de este material por parte de los trabajadores».

Las versiones de la Policía y los damnificados difieren radicalmente en cómo se hizo el desalojo y lo ocurrido posteriormente en las inmediaciones de San Francisco. El dictamen, recogiendo la versión de los testigos señala que los reunidos se negaron a desalojar por temor a ser golpeados por los agentes; que tras el lanzamiento de botes de gas se produjeron estados de asfixia y contusiones y una situación de pánico generalizado; que este estado condujo a los congregados a la rotura de ventanas y vidrieras con objetos como macetas y candelabros sin otro propósito que el de poder respirar; que la supuesta salida atropellada de los congregados –que los informes policiales atribuyen a una reacción violenta y premeditada contra la presencia de los agentes– fue consecuencia únicamente del pánico causado en el interior de aquel recinto cerrado por los gases acumulados.

No lo dice el dictamen, pero EL CORREO, con motivo del 20 aniversario conversó con el gobernador civil, ya fallecido, que reiteró «su inocencia». «No hubo un solo culpable», dijo Rafael Landín en 1986. «Aquello fue una acción revolucionaria que había comenzado un mes antes de que yo llegara a Vitoria. Nos encontramos con todo el jaleo preparado. La actuación de la Policía fue instintiva. Los agentes fueron desbordados, superados. Tenían medios muy pobres y los refuerzos no llegaron. Eran fuerzas escasas y mal dotadas de medios materiales. Si los hubiéramos tenido podría haberse evitado aquella desgracia».

El dictamen del Valentín de Foronda, cuando recoge la versión oficial insiste en esas dos ideas: la escasez de fuerzas de la dotación policial y que usaron las armas de fuego tras verse «desbordados y para defender sus propias vidas».

Las grabaciones de la Policía revelan cómo se fue agotando el material antidisturbios durante la mañana y cómo a partir de ese instante se usan armas de fuego. Hasta mil detonaciones. Textualmente, se afirma: «Hemos contribuido a la paliza más grande de la historia... Esto ha sido una masacre».

En sus conclusiones, el Instituto de Historia Social Valentín de Foronda considera probado que las muertes de los cinco jóvenes obreros vitorianos el 3 de marzo de 1976 tienen que ver «con la falta de libertades esenciales en la España de la época, con la inadecuada dotación de las fuerzas antidisturbios y con instrucciones que en nada estimaban los derechos humanos. Con el uso irresponsable y quizá criminal de armamento de guerra frente a un problema de orden público y con órdenes procedentes de algunas instancia en la línea de mando cuyo vértice en ese momento era el Gobierno de España, que tomó las decisiones».

«Delitos de homicidio»

También apunta que se infringió el Concordato de 1953 y el Código Penal, «a través de varios delitos de homicidio» y por lo tanto «existen responsabilidades penales claras» en el caso de los fallecidos» y que las decisiones que condujeron a los hechos descritos fueron tomadas –sin poder determinar responsabilidades personales– «por funcionarios del Reino de España». El dictamen está escrito por los historiadores José Antonio Pérez, Rafael Ruzafa y Javier Ugarte.

Dentro de 10 años, cuando se desclasifique la documentación secreta a la que aún no se tiene acceso, se podrá saber con certeza si hubo planificación en la matanza o fue una reacción incontrolada.


Tras leer las declaraciones de Antonio Quilchano tal vez pueda uno entender aún mejor el por que El Vaticano sigue imponiendo su voluntad en Euskal Herria a favor de Madrid, especialmente ahí, en Gasteiz.

Nosotros no necesitamos esperar 10 años, como lo indica el nombre de esta publicación, ya tenemos la certeza de lo sucedido.

Y esto, lo confirma:








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3 de Marzo en la Memoria

40 años.

Un proceso de paz negado, vilipendiado.

Un régimen que sabiéndose impune, al mismo tiempo agrede y se victimiza. 

Un pueblo que recuerda y resiste el olvido ordenado desde la cúpula de la metrópoli.

Una nación que busca liberarse.

Les compartimos este reportaje publicado en Naiz:

40 años después del 3 de Marzo, Gasteiz no olvida

Impresionan. Uno rodea la iglesia de San Francisco, en Zaramaga, y comprueba que muros y ventanales conservan impactos de bala recibidos en la trágica jornada del 3 de marzo de 1976, cuando la Policía Armada disparó fuego real contra la multitud y se cobró la vida de 5 trabajadores. Los orificios, las grabaciones de audio y el testimonio de los testigos ayudan a entender el terror desatado por el régimen franquista en la capital alavesa aquellas aciagas jornadas.

Gotzon Aranburu
En la posguerra franquista, Araba permaneció bien sujeta por el régimen y las fuerzas vivas locales. Nada se movía en los 50 y 60. Era la «placidez» que tanto añoraba hace poco el dirigente del PP Jaime Mayor Oreja. Ni libertad de expresión, ni de actividad política, ni de sindicación. Pero a principios de los 70 algo empezó a moverse. La huelga de Michelin, declarada en 1972, fue un aldabonazo, el despertador para los obreros alaveses. Aquel primer conflicto laboral no se coronó con éxito –para los obreros, se entiende– pero la semilla de la rebeldía quedó plantada.

En aquel entonces, no existían los sindicatos, o solo existían en la clandestinidad. Había una organización del régimen que formalmente ostentaba tal nombre, el Sindicato Vertical, pero su labor se limitaba a asentir sumisamente a lo que los empresarios decidieran en cuanto a condiciones laborales y salarios. Además, a mediados de los 70 la situación económica general había empeorado a ojos vista, con una inflación que rondaba el 20%, salarios congelados… Había, en definitiva, un caldo de cultivo propicio a la protesta y a la reivindicación.

Poco a poco, en las fábricas se empezaron a celebrar asambleas de trabajadores. Se acordaban plataformas reivindicativas que eran trasladadas a la dirección, nada acostumbrada a este cauce de negociación y muy poco predispuesta a atender las reivindicaciones. Comenzaron los conflictos laborales, en forma de paros y manifestaciones, en un principio a pequeña escala. También los estudiantes empezaron a movilizarse, igual que las recién nacidas asociaciones de vecinos. En definitiva, sectores sociales de Araba –como del resto de Euskal Herria– despertaron del letargo y salieron a la calle a exigir derechos y libertades democráticas, mejoras económicas y/o reconocimiento nacional.

Huelga en Forjas Alavesas

Ya antes de las Navidades de 1975 –el dictador Francisco Franco había muerto el 20 de noviembre de aquel año– se habían vivido conflictos laborales en varias fábricas de Araba, pero fue el 9 de enero cuando se declaró en huelga gran parte de la plantilla de una gran empresa, Forjas Alavesas. Poco después se unieron al movimiento huelguístico Aranzabal, Cablenor, Esmaltaciones…

La patronal reaccionó cerrando las empresas, de forma que los trabajadores no pudieran celebrar sus asambleas en los propias fábricas. Los obreros buscaron espacios alternativos para reunirse y los encontraron: las iglesias de los barrios. Los párrocos, tras comprobar que las asambleas informativas en los templos eran pacíficas, no se opusieron a su celebración. En este marco, la iglesia de San Francisco, del barrio de Zaramaga, se convirtió en marco para las asambleas generales semanales, en las que se valoraba la situación del movimiento de protesta.

En las semanas anteriores al 3 de marzo se habían convocado dos huelgas generales, que no obtuvieron la respuesta prevista. Sí hubo paros, pero la ciudad no se paralizó. Sin embargo, tras la asamblea celebrada la víspera en la iglesia de San Francisco, todo indicaba que el 3 de marzo sí, que aquel día que amaneció despejado y frío en la capital alavesa se iba a registrar una huelga general. Y así fue. Una gran mayoría de empresas se declaró en huelga y desde el cinturón industrial de Gasteiz partieron distintas columnas de manifestantes con destino al centro de la ciudad.

Estas columnas de huelguistas fueron acosadas por la Policía Armada desde un primer momento, con gran dureza, y para media mañana ya se habían registrado los primeros heridos de bala. Al contrario de lo que había ocurrido en jornadas precedentes, la Policía no permitió las asambleas en las iglesias de los barrios y desalojó por la fuerza a quienes habían logrado acceder a los templos. No actuó así en la iglesia de San Francisco, en la que la gente fue entrando con normalidad, hasta reunirse unas 4.000 personas, pero una vez lleno el recinto la Policía lo sitió. En los aledaños del templo se habían reunido cerca de 10.000 personas. Los mandos policiales conminaron a los sacerdotes de San Francisco a que impidieran la asamblea, alegando que era ilegal, pero los curas se negaron, argumentando que se estaba desarrollando pacíficamente.

Primero, gasear
Al no conseguir sus propósitos, los mandos policiales ordenaron a sus hombres que gasearan el interior de la iglesia con botes de humo y gases lacrimógenos. Y así lo hicieron, provocando la asfixia y el pánico de los encerrados, que rompieron ventanas y cristales para poder respirar y salir. Pero al intentarlo eran aporreados por los grises, que se habían colocado ante cada ventana u ojo de buey de los muchos con que cuenta el templo, de factura moderna.

A la vista de la situación, la gente que se había quedado fuera comenzó a arrojar piedras a los policías, con el fin de atraer su atención y rebajar la agobiante presión que los antidisturbios ejercían sobre los encerrados en la iglesia. Los policías hicieron entonces fuego real, hacia dentro y hacia afuera, tirando a matar. Y mataron. Tres jóvenes murieron ametrallados en los alrededores del templo. Se trataba de Francisco Aznar Clemente, de 17 años; Romualdo Barroso Chaparro, de 19; y Pedro Mari Martínez Ocio, de 27 años. Otras dos personas heridas aquella tarde –José Castillo García y Bienvenido Pereda Moral– morírían en días posteriores. Se había producido lo que a partir de entonces se conocería como la Matanza de Vitoria.

Otros dos muertos en las protestas posteriores

El reguero de muertes continuó, aunque en otros puntos: Juan Gabriel Rodrigo murió en Tarragona el 6 de marzo y Vicente Antón lo sería en Basauri, el día 9, a manos de la Guardia Civil, ambos en el transcurso de manifestaciones de protesta por la masacre de Gasteiz.

Según datos recabados por la Asociación Martxoak 3, fueron más de cien los heridos aquel día, la mitad de ellos por disparos de bala. Además, no pocos de los heridos rehusaron ser atendidos en hospitales, por miedo a que su filiación cayera en manos policiales. Hubo jóvenes que cumplían el servicio militar en Gasteiz que participaron en la asamblea, aprovechando el pase de pernocta, y que al resultar heridos e ingresar en centros sanitarios fueron posteriormente juzgados en consejo de guerra.

Varias comunicaciones de radio entre los mandos policiales que dirigían a los antidisturbios en la calle y sus responsables en el cuartel fueron grabadas, y en ellas se refleja claramente la voluntad de dar un escarmiento brutal a los reunidos en la asamblea de San Francisco. «Que no se escapen», «más de mil tiros», «esto ha sido una masacre»… son expresiones utilizadas por los propios policías en las citadas comunicaciones. Incluso el día del funeral, cuando miles de personas marcharon por las calles portando los féretros de los fallecidos, las comunicaciones de radio muestran que las dotaciones policiales se mostraban dispuestas a cargar contra la multitud: «¿Pero cómo se puede seguir consintiendo toda esta manifestación y todos estos gritos y esta masa? ¿Vamos a estar así hasta que terminen de pasar?» se preguntaban.

Fraga: «Espero que sirva de gran lección»

Por si cupiera duda sobre la intencionalidad del Estado en los sucesos de Gasteiz, el entonces ministro de Gobernación español y por tanto responsable máximo de la matanza, Manuel Fraga Iribarne, despejó cualquier duda cuando poco después de los funerales declaró «espero que este triste suceso sirva de gran lección en los próximos meses a todos los españoles». En otras palabras, marcaba y acotaba el terreno en el que debía transcurrir la Transición recién iniciada.

La versión oficial, aún vigente, afirmó que la responsabilidad de las muertes correspondía a los manifestantes. Que los policías, mandados sobre el terreno por el capitán Jesús Quintana Saracibar, vitoriano, se habían visto acorralados y tuvieron que defenderse. Los informes médicos emitidos por los hospitales obligaron a abrir diligencias, que derivaron en dos sumarios que fueron pasando de tribunal en tribunal, tanto militares como ordinarios, para acabar sobreseidos.

Sin embargo, ni las víctimas ni muchos colectivos gasteiztarras aceptaron nunca la impunidad de los autores, y cuando tuvieron oportunidad –1999– comparecieron en el Parlamento de Gasteiz para reivindicar su memoria y exigir justicia. Poco después la Asociación de Víctimas Martxoak 3 presentó una querella en los juzgados, solicitando la reapertura del caso, pero sin éxito.

El Estado español se ha negado en todo momento a reconocer el carácter de víctimas a los muertos en aquella jornada, por lo que Martxoak 3 recurrió a instancias internacionales. La primera iniciativa fue una denuncia ante el Comité Internacional de la ONU para los Derechos Humanos, para hacer ver que el tratamiento que reciben las víctimas en el Estado español es diferente según quién haya sido el causante del daño –organizaciones armadas o cuerpos policiales–. A día de hoy siguen esperando respuesta desde Ginebra.

Recorrido judicial

Un hilo de esperanza se abrió cuando en 2010 la justicia argentina admitió la querella presentada por las víctimas de la violencia de Estado en España durante el periodo comprendido desde el alzamiento militar de 1936 hasta las elecciones de 1977. Martxoak 3 se personó en esta iniciativa y solicitó la imputación de responsables relevantes en el momento de la matanza, desde el capitán Jesús Quintana hasta los ministro Manuel Fraga Iribarne o Rodolfo Martín Villa. La jueza María Servini, tras estudiar las peticiones de las víctimas de todo el periodo citado, solicitó 19 extradiciones al Estado español, en base al principio de justicia universal. La respuesta de Madrid fue negativa… apelando a la Ley de Amnistía.

Ralentizado el proceso argentino, Martxoak 3 recurrió el año pasado al Parlamento Europeo. En julio se presentó ante la Comisión de Peticiones con un voluminoso dossier sobre los sucesos  de 1976. Aunque se preveía difícil, pues la inmensa mayoría de los cientos de peticiones recibidas anualmente no se admiten a trámite, la de Gasteiz lo ha sido, por lo que Martxoak 3 espera poder comparecer próximamente en la comisión de la Eurocámara para defender su reivindicación: que el Estado español asuma sus responsabilidades y reconozca el derecho de las víctimas del 3 de marzo de 1976 a la justicia y la reparación.





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Memoria Histórica vs Historicismo

Por medio de las redes sociales nos han hecho llegar este texto publicado en el blog Nihil Obstat en el cual se hacen precisiones a uno anterior que les compartimos titulado Sobre patriotismos y patrias, aquí lo tienen:

El pecado mortal identitario

Angel Rekalde

‘Nuestro objetivo no es reformar España, sino construir la República Catalana’ (Joan Tardà)
Mea culpa, mea culpa. Pater, me acuso de identitario… En pocos días, desde distintas publicaciones veo cómo se repite el artículo de Joxe Iriarte, Bikila, viejo militante de LKI y ETA VI, que define el trabajo de Nabarralde como historicista e identitario. Viento Sur, Rebelión, Gara… Es un análisis muy personal, muy ligado a la evolución de su pensamiento, que propone la alianza de Bildu con Podemos para “propiciar un proceso constituyente rupturista respecto al régimen”. Como es normal, habla del régimen español, de la constitución del 78, etc.

Vaya por delante mi aprecio por Bikila, luchador histórico en posiciones cada vez más abertzales. Y por su escrito, un excelente artículo. Pero pienso que su tesis reproduce tics y tendencias muy presentes en el país en esta época de confusión, desmovilización y desmotivación del soberanismo vasco. Como ejemplo, ese toque de autismo, que le lleva a hablar de una gente de oídas, por rumores y chascarrillos, sin haberles leído en realidad, porque si lo hubiera hecho sabría que el nombre no es Naparralde.

Si nos hubiera leído entendería que más que el ‘historicismo’ lo que Nabarralde trabaja es la memoria histórica, además de una visión específica de nuestro país, duramente castigado por una profunda aculturación. La memoria histórica no reproduce los mitos historicistas; más bien proporciona una visión crítica de la construcción de la estructura de poder desde la perspectiva de la población, de los derrotados[i]. Pero me temo que, en ese autismo, los matices resbalan y se pierden.

Creo que todos, Bikila, estamos a favor de un proyecto cívico, de “amplio contenido democrático”, aunque algunos sí valoremos la importancia de que ese proyecto democrático corresponda a una cultura y una identidad que consideramos un valor y una aportación colectiva a la Humanidad. Y que nos defiende de la homogeneización –alienante- impuesta por proyectos estatales ajenos.

Por eso me desconcierta esa descalificación directa contra la reivindicación ‘identitaria’. Va muy en la línea de recientes propuestas de desactivar el componente abertzale de las estrategias vascas, supuestamente para favorecer así (¿?) el independentismo sin color, marca blanca de supermercado. Creo que también el filósofo Savater haría suya esta propuesta, y le divertiría mucho.

Como esa postura, que cada vez veo más alentada y extendida entre la izquierda abertzale, me parece una incongruencia intelectual y una estupidez estratégica, y es posible que el equivocado sea yo, quisiera plantear mis perplejidades. Cuando hablamos de cohesión identitaria, ¿incluimos el recibimiento a Arnaldo Otegi, que a su salida de prisión llegó a la plaza de Elgoibar en medio de un vendaval de ikurriñas? ¿O eso no es identitario? ¿Sólo lo es la bandera navarra?

Quizás también sea identitaria la polémica de la zonificación del euskera en Navarra y la posibilidad de estudiar en el modelo D que se empieza a vislumbrar. Y por eso tal vez haya que plantearla en términos mucho más cosmopolitas y universales, como lo hacen UPN, PPN o PSN, cuando defienden la exclusividad de la educación en castellano… con un poco de inglés para tapar la boca a los abertzales. Como vemos, mis incertidumbres tienen un contenido inmediato y pragmático.

No sé si en esa comprensión identitaria se contempla la versión memorial de Nabarralde de interpretar la historia a través de un sujeto específico, nacional, vasco o navarro; o si es mejor una educación en los valores del nacionalcatolicismo que sigue poniendo a los Reyes Católicos, así con mayúscula, como referente de la unidad, la religión, el imperio… Y no es que nos alejemos del debate; basta con mirar los libros de texto, las películas y series que se producen en España, las calles de nuestras ciudades.

Quizás sea más preciso acercarse al debate del nacionalismo banal, ese que se practica a diario, y no se siente. Que pasa desapercibido: el mapa del tiempo, el diario que se lee, los sellos con cara del rey, el equipo de fútbol (y la liga en que interviene)… ¿Ahí no contabilizamos las claves identitarias? Porque la autoridad ahí deja su impronta, y no da puntada sin hilo. Me viene a la memoria una reflexión de hace unos días, un escritor de pluma cortante: “Es obligada una cultura (…) que entienda que detrás de todo, desde la manera de hablar hasta la forma de comer, se debate siempre una cuestión de poder”[ii].

¿Serán identitarias las políticas de inmigración que propongan los ideólogos universitarios que cita Bikila, partidarios de “articular un independentismo cívico desetnizado y de fuerte contenido social” en ese Estado independiente que dicen? ¿O no tiene nada que ver? Lo pregunto porque los problemas de la inmigración en la Europa en que nos situamos son tremendos, y se entiende que los estados contemporáneos que nos rodean no son nada étnicos ni historicistas, pero lenguas e identidades bien marcadas sí que tienen.

Podríamos seguir, largo y tendido. Pero cansa. A veces, Bikila, uno siente que estamos en la discusión de siempre, marco estatal de lucha de clases frente a estrategia nacional… Y en otras, cuando esto se deja de lado, parece que estamos incapacitados para pensar la realidad con instrumentos y conceptos del presente, que operamos con clichés y nos perdemos en las ideologías y discursos que nos venden creadores de opinión y tertulianos. Que nos venden crecepelos, que vienen de París, como si no supiéramos lo que vale un peine.


[i] Es un dato que lleva a cuestionar expresiones polémicas, como la de “no patriotas vascos, porque españoles si lo son (con toda legitimidad)”. ¿Se puede ser español ‘legítimamente’ haciendo abstracción de toda la violencia con que se ha construido ese Estado, cuyo origen es un imperio genocida, que nos ha conquistado –como en su tiempo a otros muchos pueblos y naciones–? Ahí se percibe la falta de memoria histórica de Bikila.

[ii] Gregorio Morán.







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Otegi Regresará a Anoeta

Seguimos dando cobertura a las primeras horas y días del retorno de Arnaldo Otegi a su insumisa Euskal Herria.

Aquí les presentamos este texto de Ramón Sola en Gara:

El efecto Otegi supera mugas y multiplica la expectación ante el acto del Velódromo

El eco de la excarcelación de Arnaldo Otegi ha superado las expectativas de propios y extraños. Al impacto en Euskal Herria y el Estado de sus dos primeras intervenciones se suma el reflejo en medios internacionales, donde es comparado con Nelson Mandela o Gerry Adams. Y ha multiplicado la expectación para el Velódromo de Anoeta.

Ramón Sola
Los promotores del acto del sábado en el Velódromo de Anoeta (17.30) empiezan a temer que el recinto, con un aforo más limitado ahora que aquel que acogió a 15.000 personas en 2004, pueda quedarse pequeño este sábado para escuchar a Otegi. Se esperaba que su excarcelación tuviera impacto, pero el eco ha superado cualquier expectativa.

Ni siquiera el debate de investidura en el Congreso español ha tapado la noticia de la liberación, como cabía prever de antemano. Al contrario, fue el propio debate sobre la figura de Arnaldo Otegi el que terminó colándose ayer en las Cortes españolas. También en el Parlament catalán se habló de Otegi, cuando en una interpelación al conseller Raül Romeva un diputado del PP se quejó de que el político vasco saliera de prisión con una estelada en la solapa. La CUP salió entonces en defensa de Otegi y hubo acusaciones cruzadas que concluyeron con el abandono del pleno por parte de la CUP.

La noticia ha tenido difusión en medios de los cinco continentes. En Estados Unidos, a lo publicado por ‘‘The New York Times’’ ya el lunes se une la crónica del martes de la agencia Asociated Press, recogida por diarios como ‘‘The Washington Post’’. Califica a Otegi de «destacado separatista vasco» y añade que «era considerado antes de su encarcelamiento en 2009 como el líder político del movimiento independentista».

Diarios de todo el mundo, de Portugal a Vietnam, titulan con la frase de Arnaldo Otegi en Logroño en la que recalcaba que en el Estado español hay presos políticos. El parisino ‘‘Liberation’’ se refiere a él como «el Gerry Adams vasco» y destaca el tono «enérgico» de sus palabras anteayer. Desde la City londinense, ‘‘Financial Times’’ subraya que con esto «el expediente vasco ha vuelto a la agenda política española». Se refiere también a Otegi como «líder vasco». Mucho más lejos van otros medios, como el serbio ‘‘Kurir’’, que lo califica de «leyenda». Y fue foto de portada en ‘‘La Jornada’’ de México, pasando entre un pasillo de ikurriñas en Elgoibar.

Irlanda y Sudáfrica

‘‘The Irish Times’’ es uno de los rotativos que, además de dar información propia del recibimiento a «la figura separatista vas que ha tenido más influencia en ETA», editorializa sobre la cuestión. Considera que esta excarcelación debe ser vista por Madrid como «una oportunidad» para terminar de cerrar el conflicto. Reconoce que hay voces contrarias a la solución, como la AVT, pero cree que este punto de vista ya ha dejado de ser generalizado en el Estado. Y estima que el Gobierno que salga de la actual fase de investidura, sea cual sea, puede tomar medidas como «trasladar a la gran cantidad de presos de ETA dispersados a cárceles mucho más cercanas a sus domicilios».

Contrariamente a lo que suele ser habitual, muchas de estas crónicas están firmadas por enviados especiales a Logroño y/o Elgoibar. En varias de ellas se menciona la bolsa con la bandera de Sudáfrica con la que Otegi salió de prisión, en un claro guiño político. Y precisamente el sindicato sudafricano Nehawu (agrupa a trabajadores de la educación, sanidad y otros sectores) ha agradecido ese gesto: «Es el símbolo de la fuerza de la solidaridad entre nuestro pueblo y el vasco», dice en una nota que saluda la liberación. Nehawu liga la lucha de Arnaldo Otegi con la de Nelson Mandela, «por el derecho de la gente a la libertad y a la democracia».

En Euskal Herria

El efecto revitalizador sobre los abertzales de izquierdas también es muy evidente. Como botones de muestra, Ainhoa Etxaide (LAB), además de recordar a Rafa Díez, dijo que «el sindicato se alegra mucho de ver a Arnaldo con esa fuerza y determinación»; y la diputada Marian Beitialarrangoitia lo llamó «líder natural» y añadió que «si su nombre está en el proceso de elección de candidato a lehendakari, serán muchos, yo incluida, los que apostemos por él».

Las muestras de alegría salvaron también barreras ideológicas. Como ejemplo, Gemma Zabaleta (PSE) difundió en Twitter este mensaje en euskara: «Ongi etorri Arnaldo Otegi! La política necesita liderazgos como el suyo, especialmente para reivindicar el socialismo».

La noticia con mayor impacto en los casi cuatro años de NAIZ

Desde su arranque en junio de 2012, ninguna noticia difundida por NAIZ había alcanzado el seguimiento que tuvo la excarcelación de Otegi, bien en la propia web o mediante la difusión de las diferentes piezas por redes sociales como Facebook. Aunque no cabe establecer comparaciones directas dado que entonces no existía NAIZ sino el portal Gara.net, con infraestructura más reducida, el impacto informativo se situó en términos equiparables a los de los grandes hechos de 2011, como la Conferencia de Aiete o la decisión de ETA. El mayor pico de atención se produjo con la salida de prisión y su posterior intervención, entre las 8.55 y las 9.10, pero también fue muy elevado en su discurso vespertino de Elgoibar. Destacó además el gran tiempo de permanencia en ambos eventos, muy superior al habitual. Se superaron con ello otros hitos anteriores de NAIZ, como las revelaciones sobre el caso de Iñigo Cabacas, los «herri harresiak» o las sucesivas movilizaciones por los presos del mes de enero.





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miércoles, 2 de marzo de 2016

Infancia Palestina Frente al Sionismo

Parece ser que la izquierda internacionalista ha terminado por desinteresarse por Palestina. Muy poco se lee en las páginas alternativas o contrasistema acerca de los crímenes cometidos por Tel Aviv en contra de una sociedad que sin embargo, resiste.

Cortesía de la página Palestina Libre les compartimos este texto-denuncia acerca del día a día que solventan los palestinos más jóvenes: 

La guerra silenciosa de Israel contra los hijos de Palestina

Afortunadamente gran parte del mundo ahora está plenamente consciente del Muro de Apartheid de Israel y la grotesca la ocupación ilegal del estado sionista, de los territorios palestinos que representa.

Equipo Al-Khalil
Sin embargo, pocos son conscientes del sinfín de otras estructuras del apartheid repartidos por toda Palestina con el directo propósito de desmoralizar y deshumanizar aún más el orgullo de su pueblo. Con tan sólo cuatro y cinco años algunos podrían preguntarse si los niños de jardín de infantes Sasrriya en Al-Khalil (Hebrón) son conscientes del Muro de Apartheid que encuentran cada mañana para caminar hacia y desde el jardín infantil. El domingo 29 de febrero, bajo protección de los voluntarios internacionales, estos niños palestinos del jardín de infantes partieron de su casa durante un corto viaje pero desafiante a la escuela.

El jardín infantil se encuentra encima de una colina. Cerca de una valla de apartheid. Este símbolo de la persecución y el maltrato divide el camino en dos. A la izquierda hay un camino bien pavimentado y mantenido regularmente. A la derecha uno viejo, erosionando con tramos de escombros lleno de residuos. La valla y sus caminos se encuentran en la zona H2 de Hebrón, el hogar de palestinos y colonos israelíes ilegales, sin embargo, sólo uno es accesible para estos jóvenes palestinos. El camino bien conservado fue construido específicamente para el uso exclusivo de los colonos sionistas y las fuerzas israelíes se encuentran en el área para servirles a ellos, los niños pequeños se ven obligados a caminar penosamente arriba y abajo del camino peligroso, no uniforme para ir y volver desde la escuela. Resbalones y deslizamientos en el suelo suelto son comunes, los activistas internacionales siempre hacen todo lo posible para guiar a los niños a través de los desniveles del terreno lleno de basura y para que lleguen con seguridad a su destino.

"Es una cosa horrible de ver. Al estar expuestos a este proceso insensible de opresión y degradación a una edad tan joven... Lo siento realmente por los niños palestinos", indica un defensor de los derechos humanos en Hebrón.
Los padres sólo permiten que sus hijos asistan a la guardería bajo la guía y protección de los activistas internacionales. Cada mañana los voluntarios de todo el mundo recogen a los emocionados niños de sus hogares y los guían de la mano por el camino de apartheid. Con soldados israelíes y colonos ilegales que abusan y acosan a estos inocentes niños pequeños con regularidad, la presencia de estos activistas internacionales es esencial para garantizar la seguridad de los niños. Pero incluso con los esfuerzos de estos defensores de derechos humanos las fuerzas israelíes y los colonos sionistas todavía tratan de deshumanizar a los niños, a menudo arrojándoles basura, haciendo ruidos de animales, aprendiendo sus nombres para confundirlos y asustarlos e incluso intentan tomar su mano y guiarlos por otro camino. El acoso es tan grande que incluso los maestros de preescolar temen por su seguridad al salir por el día y buscan la protección de los voluntarios a través de múltiples puntos de control.

"Los niños son tan inocentes, que nacen inocentes... No nacen lleno de odio o división, ningún niño. Pero la ocupación deliberadamente intenta envenenarlos con la esperanza de que un día los pueda etiquetar como la causa de este desastre", dice un voluntario de ISM.
"Se puede resumir perfectamente al Israel sionista. Sin agallas y sin corazón en su limpieza étnica de Palestina. Ni siquiera pueden dar a los niños de jardín de infantes un descanso... Ellos sólo quieren hacer la vida insoportable para esta pobre gente, desde todos los ángulos posibles", indica un activista Internacional sobre los hechos.
El apartheid puede definirse como cualquier sistema o práctica que separa a las personas según el color, la etnia, etc. Las estructuras construidas a lo largo de los territorios palestinos son representativas de este proceso de separación y el castigo colectivo impuesto por el Estado sionista de Israel. No sólo bloqueando a los palestinos por un inmoral Muro de Apartheid construido sobre límites de ilegal, pero los jóvenes de la nación están expuestos a estructuras similares de división diariamente, enseñándoles una auto-imagen de desprecio, de aislamiento y de inferioridad. Los maestros y niños de kinder se ven obligados a hacer frente a estas estructuras diariamente, sin un final a la vista. A medida que la confianza y la dignidad de los preciosos niños palestinos se están despojando lentamente, los responsables nunca tienen que rendir cuentas. Al igual que el uso excesivo de la fuerza empleados en muchos puestos de control, donde los gases lacrimógenos y granadas de concusión son utilizados con frecuencia en los niños, este maltrato psicológico, tristemente, es un componente esencial de la ocupación sionista que el resto del mundo ha aceptado desde hace mucho tiempo. Ahora corresponde al resto del mundo sentir el dolor de Palestina y mostrar su amor y apoyo muy necesarios para las personas injustamente condenadas.







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Crónica de un Retorno Imprescindible

En cualquier lucha por la libertad, todos somos necesarios pero nadie es imprescindible... con sus excepciones.

Les presentamos la crónica que Ramón Sola ha publicado en Gara con respecto su tan esperado retorno:

Otegi pone en pie Elgoibar: «Sonreíd porque vamos a pelear... y ganaremos»

Arnaldo ha vuelto. No es una obvia constatación física, sino el sentimiento común de todo el que ayer a media tarde estaba en Elgoibar. La Plaza se abarrotó para recibirle. Pero, además, acabó enardecida. Diez minutos bastaron. Y un mensaje final: «Sonreíd, porque vamos a pelear, y si peleamos, ganaremos».

Ramón Sola
Se compartan o no sus ideas, guste más o menos Arnaldo Otegi, quienes escucharon ayer tarde esos diez minutos en la Plaza de Elgoibar se fueron con la convicción de haber vivido un momento político importante, además de emotivo. El animal político que anida en Otegi ha andado enjaulado más de seis años. Bastó que se abriera la celda y tuviera un micrófono delante, dónde y en la plaza de su pueblo, para que se desatara. Dio la impresión de que no quería hablar mucho («estoy algo desentrenado, ya le cogeré el truquillo», comenzó), y realmente fue un discurso breve, pero sin desperdicio. A su final, las cerca de 2.000 personas que abarrotaban la plaza eran un clamor. Tanto que Fermin Muguruza, que subió luego al escenario con su Bad Sound System, admitió que calentar más el ambiente «nos lo ha puesto difícil».

En esos diez minutos, Otegi tuvo tiempo para todo: Saludar el nuevo escenario, pero recordar que los familiares de los presos siguen sufriendo, destacar el ejemplo del proceso catalán, reivindicar el orgullo y la historia de la izquierda abertzale, lanzar algunos mensajes a Podemos... Y sobre todo, reilusionar desde el realismo. Para ello retocó un tanto su lema: «Sé que tenemos grandes dificultades y sé que las cosas están o han estado algo revueltas, pero os quiero decir ‘sonreíd porque vamos a pelear, y si peleamos, ganaremos’». Una ovación tremenda sirvió como acuse de recibo del emplazamiento, pero la plaza ya estaba encendida antes, cuando Otegi bromeó con que «me habían dicho que estabais bajos, pero no tiene pinta».

El recibimiento fue mucho más masivo que el de 2008. Pero el protagonista estaba especialmente contento por otra cosa añadida: «Me ha saludado gente del PNV, del PSE, de Podemos... Dicen que Euskal Herria ha cambiado mucho y yo no estoy tan seguro». Trajo a colación que entonces, al salir de Martutene, «dijimos que haríamos la paz y hemos cumplido. La izquierda abertzale siempre cumple y por eso estamos orgullosos. Me congratula que haya gente que entonces vivía con escoltas y hoy puede hacerlo en paz y libertad», citó, para añadir a continuación que «lo que hoy llevo en el corazón es a esas madres, padres, compañeros que llevan 30 años haciendo la bolsa para las visitas». Llegado a este punto, prometió hacer lo posible para que todas las personalidades internacionales que han impulsado la campaña ‘‘Free Otegi, free them all’’ pidan con la misma fuerza la libertad de todos los presos vascos, hasta el último: «Free denak!», clamó.

Tras acordarse muy especialmente de los dos kides que ha dejado en Logroño, «Eneko [Etxaburu] el de Ondarroa y Santi [Aragón] el de Iruñea», y también de Rafa Díez Usabiaga, subrayó que «las únicas puertas giratorias para los independentistas son las de las cárceles, no las de los consejos de administración. La casta a nosotros nos mete en la cárcel, será porque somos peligrosos».

Enseñó los dientes a Madrid al recordar que mañana se cumplen 40 años de la matanza de Gasteiz y explicar que en estas horas de libertad había oído una canción de Los Chikos del Maíz que dice que «terrorismo es Manuel Fraga asesinando trabajadores en Vitoria». «Y me ha gustado mucho», apostilló antes de matizar: «Que conste que no lo digo yo, lo dicen Los Chikos del Maíz, por si acaso». Antes había comentado, en otro toque de humor, que «me han dicho que en la Plaza está hasta Carlos Urquijo, así que andad al loro».

De Catalunya a Kurdistan

Arnaldo Otegi retomó una afirmación suya a la mañana en Logroño para hacer un homenaje la trayectoria política de la izquierda abertzale. Colocando sobre el atril la txapela que le había regalado la plataforma local que ha impulsado su causa, dijo que para él lehendakaris han sido «Jon Idigoras, Jokin Gorostidi, Periko Solabarria, Txomin Ziluaga, Izaskun Larreategi... Y lehendakaris sois todos vosotros, porque el mejor lehendakari es siempre el pueblo». Gritos de ‘‘Euskal presoak etxera’’ y de ‘‘Independentzia’’ interrumpieron sus palabras varias veces.

No olvidó Otegi dar las gracias a nadie. Destacó que en la plaza había gente «de la CUP, de Esquerra... ¡nos están dando una auténtica lección!». Lo prolongó con un saludo a los camaradas andaluces que le siguieron toda la jornada, de Logroño a Elgoibar: «Porque nuestra lucha no ha sido contra el pueblo andaluz ni castellano, ni el de Vallecas, ni los jornaleros... sino contra ese Estado español de la oligarquía, que niega la libertad a los pueblos y a los trabajadores», recordó. Y después de haber acabado su discurso volvió al estrado para lanzar otros dos guiños internacionalistas de plena actualidad: a quienes malviven en el Tinduf (en el 40 aniversario de la proclamación de la República Árabe Saharaui Democrática) y a las mujeres kurdas, envueltas en una eterna guerra cruenta.

«Bueno, tendré que terminar porque algo habrá que dejar para Anoeta, ¿no?», ironizó Otegi. El efecto del ongi etorri había sido el inverso. Los cientos de personas que habían ido a arropar al preso recién excarcelado eran las que se marchaban a casa reconfortadas. Una caravana de sonrisas, con ganas de luchar y con esperanzas de ganar.


Por cierto, la caverna mediática ha estado escupiendo artículo tras artículo en contra de Otegi, de entre ellos les recomendamos el de el bipolar Javier Rúperez, el franquista que lideró la entrada del régimen español al grupo terrorista conocido por sus siglas OTAN. En el mismo se habla de que el que en su momento, como embajador de Madrid ante Washington, fuese derrotado sonoramente por Pete Cenarrusa con su Memorial de Idaho en favor del proceso de autodeterminación para Euskal Herria.

Pues bien, Rúperez, quien incluso rubrica que 2en su mirada no hay ira2, se despacha con esta:

"Otegi no tiene biografía, tiene historial delictivo y quienes le visitan en la cárcel me causan repugnancia".

O esta:

"...y sobre todo tenemos una justicia buena o mala, yo creo que a veces excesivamente benévola, que naturalmente permite que en algún momento los criminales salgan a la calle porque han cumplido la sentencia".





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Apostar por la Paz... y la Independencia

Les presentamos la editorial del periódico mexicano La Jornada con respecto al regreso a Euskal Herria por parte del líder de la izquierda abertzale Arnaldo Otegi:

El dirigente independentista radical Arnaldo Otegi fue liberado ayer por el gobierno español, tras cumplir condena de seis años y medio de cárcel que fue vista como la culminación de una persecución por sus ideas independentistas.

Aunque Otegi abandonó las filas de la organización armada independentista Euskadi Ta Askatasuna (ETA) hace más de cinco lustros y desde entonces ha hecho política por las vías institucionales, ha sido sometido, junto con buena parte de los dirigentes independentistas vascos de izquierda, a una sistemática persecución por sus opiniones, y las organizaciones en las que participó, Herri Batasuna, Euskal Herritarrok y Batasuna, fueron ilegalizadas.

En sus diversas estancias en la cárcel Otegi ha recibido el apoyo del Tribunal Europeo de Derechos Humanos y de personalidades como los ex presidentes uruguayo, paraguayo y hondureño José Mujica, Fernando Lugo y José Manuel Zelaya; Noam Chomsky, Angela Davis, Tariq Ali, Desmond Tutu y Adolfo Pérez Esquivel, entre otros, y se ha hecho acreedor al Premio Gernika por la Paz y la Reconciliación "por su aportación en la consecución de la paz en Euskal Herria".

Si hasta el 20 octubre de 2011 el regular hostigamiento policial y jurídico a la izquierda abertzale pudo aferrarse a alguna suerte de justificación, se quedó sin ella cuando ETA anunció, en esa fecha, el "cese definitivo de su actividad armada". Ha sido evidente, desde entonces, que la persecución contra los dirigentes de la izquierda independentista vasca obedece a su decisión de buscar la autodeterminación de esa nacionalidad por las vías pacíficas y políticas.

Aunque tal persecución no ha cesado –como lo prueban los intentos de Carlos Urquijo, delegado en el País Vasco del gobierno español,por impedir que el dirigente liberado se expresara en público–, Otegi fue recibido en su natal Elgoibar (Guipúzcoa).

Allí se refirió a la necesidad de una autocrítica por parte de la izquierda abertzale, "no porque lo digan en Madrid", recalcó, "sino porque nos debemos a este pueblo" vasco.

En el momento actual las causas regionalistas –la vasca y la catalana– tienen ante sí el gravísimo empantanamiento de la institucionalidad española.

Ayer mismo, en el Congreso de los Diputados se realizaba una sesión de investidura del socialista Pedro Sánchez, quien tratará durante los próximos 60 días, y sin muchas esperanzas, de integrar una mayoría gubernamental mínimamente estable. Parece poco probable, pues, que en los próximos meses vascos y catalanes encuentren en Madrid un interlocutor, así sea adverso, con el cual dirimir el conflicto.

Sin embargo, aun en tales condiciones cabe esperar que la excarcelación del dirigente independentista sea el preámbulo a la liberación de decenas de otros presos políticos de Euskadi, que el independentismo vasco logre concretarse en una fórmula política viable y nadie vuelva a ser llevado a la cárcel en España "por apostar a la paz", como le ha ocurrido al propio Otegi.





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"Free Them All"

Les compartimos la editorial de Naiz con respecto a la salida de la cárcel de Logroño por parte de Arnaldo Otegi, su discurso ante quienes le esperaban a las puertas del encierro, sus palabras ante quienes le aguardaban en su pueblo natal, las reacciones suscitadas y el lanzamiento de la campaña «Free Them All»: 

Frente a mandatarios silentes, tartajeantes o intrigantes, Arnaldo Otegi mostró ayer por qué es considerado un líder por todos. Hizo algo tan sencillo y tan extraño como hablarle a la gente, exponerle sus ideas, sugerir sus preocupaciones, plantearle soluciones, mostrarse humilde y honesto. Trasciende a su parroquia, empatiza, tiene talento y humor. Lo hizo con la fuerza moral y política que le daba su salida de prisión, tras haber sido castigado por su labor y por sus capacidades. Ayer, unos y otros confirmaron que lo encarcelaron para eliminar ese activo, para mantener la ventaja. Lo lograron parcialmente, no en lo esencial. Ahora vuelve reforzado.   

Ayer, en sus dos alocuciones, Otegi reafirmó sus compromisos vitales y políticos. Entre ellos destaca el de lograr la liberación de los presos, con mención lógica a Rafa Díez. A la espera de Anoeta, conviene recuperar ese compromiso. Hay condiciones para abrir otra fase.

«Free Them All», uno a uno, de 392 a 0
Ya en el número cero que publicó para dar a conocer su proyecto, el 9 de enero de 1999, GARA se sumaba a la iniciativa «Presoak Euskal Herrira». En su primer editorial, tres semanas más tarde, se recordaba a los cientos de presos políticos vascos, refugiados y deportados. Desde entonces hasta ahora, las iniciativas en favor de los derechos de los presos y sus familiares y la denuncia de las violaciones de esos derechos han sido una constante en estas páginas. Hemos dado testimonio y lo hemos puesto en contexto. En esa línea, hace ahora poco menos de un año nos adheríamos a la campaña internacional «Free Otegi, Free Them All», lanzando un llamamiento a estar a la altura de esa iniciativa, cada cual desde su ámbito; nosotros, desde el periodismo. Entonces decíamos lo siguiente: «En este contexto, nos hemos hecho la pregunta de qué podríamos hacer nosotros como periódico, además de informar y analizar lo sucedido. Nos hemos preguntado cómo ponerlo en valor. Y, atendiendo al llamamiento de los firmantes del manifiesto por Otegi y los presos, hemos decidido adherirnos a la campaña por su liberación y su regreso a casa. A partir de hoy GARA incorpora en su cabecera el lema ‘Free Otegi, Free Them All’». Hasta hoy.   

Hoy esta respuesta ya no sirve, pero queda la pregunta: ¿qué podemos hacer? Tras la liberación de Otegi, Guimón y Labaka quedan 392 presas y presos políticos, según el recuento que realiza la asociación de familiares Etxerat. Son la consecuencia más visible de la anterior fase del conflicto. Ellos, ellas y sus familiares sufren severas violaciones de derechos humanos, dentro de un plan vengativo que tiene la dispersión como punta de lanza. Son utilizadas como rehenes por parte de los estados, mientras sus mercenarios gozan de total impunidad. Son un capítulo de su relato, que narra una historia en blanco y negro guiada por el castigo, la venganza y la tortura. Un triste cuento que vive de la inercia y del desequilibrio de poder pasados, pero que tiene un recorrido muy corto si se le contrapone otro relato que tenga los derechos, la responsabilidad, el compromiso, la libertad y la justicia como principios rectores. Si el objetivo compartido de la sociedad vasca debe ser una escenario en el que se respeten todos los derechos de todas las personas, la situación que viven los presos y sus familiares no es sostenible. Conviene dejarlo sentado ahora, en vez de lamentarse después.

A partir de hoy, haciendo nuestras las palabras de una de las firmantes del manifiesto internacional, Angela Davis, esperamos «que la gente dentro y fuera del país salude la liberación de Arnaldo Otegi como una señal para acelerar los esfuerzos que garanticen la liberación de todos los presos vascos». Por eso, junto con el lema «Free Them All», a partir de hoy en la cabecera aparecerá diariamente el número de presos que quedan. Una cifra que debe pasar en el plazo más breve posible de 392 a 0. Nuestra páginas centrales marcan hoy esa hoja de ruta, de tal manera que nuestra comunidad la pueda sostener, acompañar y enriquecer.

Al fin y al cabo, también de eso va esta apuesta política. Frente a quienes, desde los intereses particulares o desde el cinismo, plantean como horizontes desistir, abandonar y empobrecerse, Arnaldo Otegi le propuso a este país ayer –como ya hizo hace seis años– un futuro mejor, libre y más decente. Y lo hizo con la contagiosa calidez de un líder que inspira y que ha invertido estos años en aprender, pensar y proyectar. Un militante al servicio de su pueblo. Ni más, ni menos.







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