Un blog desde la diáspora y para la diáspora

martes, 21 de mayo de 2013

Soroa | «Flores» en el Adiós

El vasquito colonizado Antonio Basagoiti dice adió a la primera línea de la política y las reacciones no se han hecho esperar.

Con pluma afilada Maite Soroa disecciona una de esas reacciones.

Vean:


Maite Soroa

Antonio Basagoiti, ese animal político, anuncia que se va, y a servidora le da la impresión de que son más amables las despedidas de algunos adversarios que la que le hacen algunos supuestos amigos. Porque resulta que a una parte de la derechona el lenguaraz Antonio no le cae muy bien. Por ejemplo, a Luis F. Quintero, quien en «Libertaddigital» titulaba su última columna: «Balance de Basagoiti: aplausos de Sortu y fuga de votantes». Se preguntarán cuándo ha aplaudido Sortu a Basagoiti, y la respuesta es nunca, pero qué importa eso si el titular sirve para hacerle pupita al cesante... Quintero hace balance y afirma que «desde aquel mes de octubre de 2008 cuando Antonio Basagoiti se hizo cargo del partido han pasado cinco años en los que el PP vasco ha formado parte de una coalición para sacar a los nacionalistas del Gobierno, pero también ha protagonizado un giro político que ha terminado dando la espalda a la trayectoria llevada por antecesores como Jaime Mayor, Carlos Iturgáiz o la propia María San Gil. Así se lo han reconocido y aplaudido a su despedida no sólo los nacionalistas, sino también el entorno de ETA». Ah, o sea que lo que le escuece al columnista es que Basagoiti sucediera a los tres ultramosqueteros. Según Quintero, «el presidente de Sortu, Asier Arranz ensalzaba los esfuerzos realizados por el ya expresidente del PP vasco, Antonio Basagoiti, por cambiar la línea ideológica de su formación y alejarse de la herencia política que había dejado su antecesora en el cargo, María San Gil. Según Arranz, 'Basagoiti se dio a sí mismo la misión de reconducir al Partido Popular vasco desde la extrema derecha de María San Gil, Santiago Abascal y compañía hasta un centro que entonces se antojaba poco menos que remoto. Toda una proeza, porque la distancia política que separaba todo aquel PP del centro político era entonces galáctica'». Resulta que Hasier Arraiz -para qué escribir bien el nombre, pensará el abajofirmante...- reprochaba después a Basagoiti haber abandonado ese viraje, ceder a los más ultras y rechazar el diálogo. Pero eso no le venía bien a Quintero, que aprovecha el coscorrón que le dieron los votantes al PP en las últimas elecciones para concluir que «el saldo político de Basagoiti no puede ser peor». Eso es algo que servidora no va a poner en duda, pero por razones muy, muy diferentes.






°

Patologías Artificiales

El capitalismo necesita de seres humanos angustiados para poder entonces llenar los huecos existenciales con productos que satisfacen necesidades implantadas a través de los medios de comunicación.

Dicho lo anterior, les compartimos este texto dado a conocer en Gara:


Estas patologías no surgen de la nada, están disparadas por quienes fabrican la violencia invisible. Su finalidad es potenciar las industrias del tratamiento con el fin de hacer negocio con la desesperación humana

César Manzanos Bilbao | Doctor en Sociología

Durante las últimas décadas se han consolidado los dispositivos para extirpar del cerebro la capacidad de pensar, disentir y rebelarse a las grandes mayorías sociales. Esto se ha hecho mediante la acción intensiva de las empresas mediáticas transnacionales que operan a escala local, instalando en las sociedades y en las personas una realidad virtual que asesina lo real. Ahora, en nuestra sociedad, estamos en un fase en la cual esas corporaciones artífices de la civilización audiovisual que controlan el capital financiero especulativo han organizado la recesión económica con el único fin de precarizar irreversiblemente a las clases subalternas y dilapidar los ahorros de las clases medias haciéndolas así desaparecer.

Las consecuencias son además altamente rentables en términos de negocio. Se están disparando las diversas formas de enfermedad mental: suicidios, depresiones, crisis de ansiedad, fobias, estrés, etc. Se están disparado las diversas formas de adicción: al juego, al alcohol, a las drogas ilegalizadas, a la comida, etcétera. Se están disparando diversas patologías sociales: violencia contra las mujeres, intrafamiliar, abandono encubierto de la infancia, insolidaridad, aislamiento social, etc.. Pero estas patologías no surgen de la nada, están disparadas por quienes fabrican la violencia invisible. Su finalidad es potenciar las industrias del tratamiento con el fin de hacer un negocio con la desesperación humana, haciéndonos creer que quienes las han provocado son quienes nos van a liberar de ellas.

Nada se puede esperar de una sociedad de sujetos sociópatas clonados mentalmente mediante el enganche a las pantallas de televisiones, ordenadores o teléfonos móviles, que no hablamos de lo que vivimos, entre otras cosas, porque ya no vivimos nuestra propia vida, sino que vivimos la vida a través de su espejo. Vivimos de rumores, cuentos, tópicos y acontecimientos del circo político, personajes mediáticos y deportivos que si algo tienen que ver con nuestra vida real es que se han instalado como virus infecciosos que carcomen nuestro cerebro, impidiendo a las personas pensar en sí mismas y en quienes tenemos a nuestro alrededor. Ya lo decía aquel viejo chiste: la diferencia entre el amor de ahora y antes es que antes nos mirábamos a los ojos y ahora, miramos los dos en la misma dirección: a la televisión.

Las vacunas sociales y los antídotos colectivos son recetas altamente eficaces; darnos cuenta de ello, rebelarnos, ser solidarios con quienes peor lo están pasando, no despilfarrar recursos naturales y energéticos, liberarnos del consumismo, no usar a las cosas y a las personas como objetos de usar y tirar, no individualizar nuestros problemas colectivos, no recurrir a entidades financieras o empresariales, ni a profesionales y políticos cuya intencionalidad es enfermarnos para luego cobrarnos por recetas que tan solo combaten los síntomas inmediatos y cuyos efectos iatrogénicos nos destruyen a larga. Pero sobre todo hacer de la protesta y la acción colectiva nuestra forma de vida, la única manera de hacer presente esa sociedad justa e igualitaria en la que creemos.






°

lunes, 20 de mayo de 2013

Los Frutos de Ezkaba

El escape de presos del franquismo de la prisión de Ezkaba en Nafarroa es uno de los hitos que más han marcado la resistencia antifascista antepuesta por el pueblo vasco frente a los excesos represivos del fascismo español.

Les invitamos a leer esta crónica publicada por Gara:


Las palabras no alcanzan cuando se desborda el alma; fue lo que les ocurrió a los familiares en el homenaje de Ezkaba. «Sobran las palabras», expresó Ángel Vaillo, nieto del preso del mismo nombre, que habló desde el corazón de su abuelo, como si fuera su voz, poniendo la piel de gallina a las numerosas personas de diversas edades y lenguas reunidas ante el fuerte. Entre ellas, por primera vez, los allegados de los tres fugados que lograron llegar al Estado francés.

Maider Iantzi

El acto de ayer en Ezkaba fue muy completo, con muchos testimonios de primera mano y más emociones. Con jóvenes -como la cantante andaluza Lucía Socam, que dedicó temas a los presos y a las republicanas que «amamantaron la sed de la verdad y la libertad», o Leire y Ekaitz, que hicieron las labores de presentadores- y mayores, hombres y mujeres a los que de repente se les perdía la mirada en un intenso viaje interior y luego volvían a seguir el hilo del homenaje. Gente de diferentes generaciones y también de lenguas y pueblos que se dieron la mano, unos sacando fuera lo vivido y otros escuchando y conociendo la historia que no se ha enseñado en los colegios. Transmitiendo un único mensaje, el que escribió Koldo Pla, de la asociación Txinparta, en su libro de poemas: «Los mataron, pero no tuvieron en cuenta que los muertos tenían vivos y los vivos memoria». Como añadió Ángel Vaillo, tienen memoria y, sobre todo, no tienen miedo: «Si lo tuvo alguna generación, si eso ocurrió y se perdió ese valor, se ha recuperado».

Animaron a no olvidar y a luchar, porque los que fueron matados seguirán vivos en los recuerdos. Y porque «la vida es muy peligrosa, no por los que hacen el mal, sino por los que se sientan a mirar lo que pasa».

Ante el penal de esta montaña de Iruñerria, desde donde el 22 de mayo de 1938 escaparon 795 presos y 207 de ellos fueron muertos -«cazados en el monte como a conejos»- y otros 14 fusilados, intentaron meterse en la piel de estas personas y recomponer lo sucedido.

Describieron las condiciones de esta prisión de San Cristóbal, de «este cementerio de hombres vivos» caracterizado por los malos tratos, torturas, asesinatos y falta de higiene. Entre el 1 de enero de 1937 y el 6 de julio de 1945, fecha del cierre como penal, consta la muerte de 305 presos por motivos variados, predominando la desnutrición y los paros cardíacos.

La chispa de la solidaridad

El acto tuvo lugar en una fecha redonda: 75 años después de la fuga y 25 después del primer homenaje y de que Txinparta empezara a trabajar en la recuperación de la memoria histórica. Por eso, los miembros de la asociación de Antsoain salieron al pequeño escenario montado a las puertas del fuerte, bajo una carpa, y Ekaitz les dedicó unos bertsos. «Txinparta berezia da zuena/ berotzeaz gainera argi egiten duena», terminó el primero (la vuestra es una chispa especial, además de calentar, alumbra).

Recordaron el trabajo de este tiempo, en el que el número de los participantes en el homenaje anual ha ido en aumento: el descubrimiento del Cementerio de las Botellas en 2010, las 130 personas identificadas, las 140 exhumadas, la publicación del libro de Félix Sierra e Iñaki Alforja... Los protagonistas directos se están muriendo, pero la historia está viajando, llegando cada vez a más gente, y agradecieron la labor de las personas que les han acompañado hasta ahora y que les acompañarán de aquí en adelante.

Pero el centro de este acto siempre han sido los familiares -«víctimas y luchadores colaterales»- y ayer no fue diferente. El primero en tomar la palabra fue Ángel Vaillo, para transmitir el mensaje de su abuelo: «Soy de Madrid, militante del Partido Comunista. Me detuvieron por defender el legítimo gobierno y nuestros valores. Al final de esta guerra no ganada, nos tocó vivir ese tiempo donde la primera víctima es la justicia. Donde hay poca justicia es un peligro tener razón. Y nosotros teníamos mucha razón».

Recordó a su compañero Miguel Hernández, el poeta rojo que se preguntaba qué hizo para que pusieran tanta cárcel en su vida y elogió a la asociación Aranzadi, asegurando que no podrá olvidar esa pasión, ese respeto y cuidado con el que limpiaron cada uno de sus huesos: «Daba la sensación de que temieran hacerme daño».

Hablando ya en su propio nombre, el nieto le contó a su abuelo que aprendió de su padre a buscarlo sin haberlo conocido, a llorarle, a sentirse orgulloso de él, a experimentar esa rabia de querer minar la tierra hasta encontrarlo y devolverlo con los suyos, de los que nadie tenía que haberlo separado. «Ahora estás con tu familia», le dijo.

Cuando Martin Erro tocó una pieza con el txistu en agradecimiento y honor a Ángel y todos los presos, solo se movían las banderas republicanas que llenaban la cima, que junto al viento acompañaban con su sonido la melodía.

Después, salieron al escenario los allegados de Jovino Fernández, José Marinero y Valentín Lorenzo, los fugados que consiguieron llegar al Estado francés. Los familiares vinieron de este estado y de México. Pilar Marinero, hija de José, con una rosa en la mano, se disculpó por no poder hablar por la emoción. Ana Fernández, hija de Jovino, indicó que ha encontrado aquí «una verdadera familia acogedora y relató las dificultades que tuvo que pasar su padre: reflectores, camiones de la Guardia Civil y los requetés en el monte... «A la mañana siguiente, desde nuestro escondrijo comprobamos con qué rabia nos buscaban», contó Jovino en una entrevista. «Y ahora otra vez soldado hasta el fin. Para esto quería salir de este infierno».

Sol Gómez recreó la historia de su bisabuelo Andrés Carrero Callejo, de 59 años, casado y jornalero. Y J. Ramón Pousa, a quien le causó «gran impacto» conocer hace poco que su tío abuelo murió aquí. Expresó que «no entierran cadáveres, están enterrando semilla» y que esa semilla «está empezando a fructificar», como se pudo comprobar ayer.






°

domingo, 19 de mayo de 2013

Cuestión de Neuronas

Desde Gara traemos a ustedes este texto que hará las delicias de los lectores:


Txisko Fernández | Periodista

Me parece curioso que, en un mundo en el que ya es habitual escuchar algunas palabras que comienzan por el prefijo «nano» -generalmente relacionadas con la nanotecnología-, todavía no se haya establecido el número concreto de neuronas que contiene un cerebro humano, por muy pequeñas que sean. No obstante, muchos científicos nos ofrecen un número redondeado: nada más y nada menos que cien mil millones.

Cien mil millones de esas células tan nerviosas ellas que, cada vez que reciben un estímulo, descargan un latigazo que puede tener consecuencias tan extraordinarias como que se mueva el dedo gordo del pie izquierdo o que, de repente, te acuerdes de que hace diez años que te diste el primer baño en el mar.

Popularmente, se suele responsabilizar a las neuronas de la capacidad de pensar. Bueno, mejor dicho, se suele relacionar la falta de raciocinio con la escasez de neuronas, llegando a ponerse en duda que tengas más de una, al menos en funcionamiento, cuando eres incapaz de comprender lo que el resto del mundo -es decir, quienes te rodean en ese momento- observa tan claramente que le lleva a la hilaridad, que es lo mismo que reírse de ti en tu cara simplemente porque entonces tus conexiones neuronales discurrían en otra dirección.

La cuestión que quiero plantear parte del hecho de que últimamente estoy leyendo artículos más o menos sesudos sobre el funcionamiento del cerebro humano y no dejan de asombrarme. Me asombra que cuando se habla de estereotipos el mundo sea tan perfecto y que cuando repasas la realidad te encuentres con tantas deficiencias.

Me produce escalofríos pensar que tengamos, más o menos, cien mil millones de neuronas inactivas y solo un par de ellas trabajando a destajo, siempre a punto de desfallecer. Y esa me parece la explicación más positiva, porque la otra que se me ha pasado por la cabeza (¡vaya, alguna neurona me estaba funcionando!) es que tengamos cien mil millones de neuronas trabajando a tope para hacer las cosas tan rematadamente mal.

Pero me queda el consuelo de pensar en lo bien que nos lo pasamos cuando pillamos a alguien in albis gracias a que sus neuronas andan desconectadas. Y me asombra la capacidad de asombro de mis neuronas.






°

Los Principios Ideológicos de EA

Nos da gusto ver como EA retoma el rumbo después de haber servido de patiño al PNV.

Aquí lo que nos informa Gara:


Eusko Alkartasuna ha llegado a su décima cita congresual con la intención de reforzar su apuesta por la alianza de fuerzas abertzales y de izquierdas. Y observando por el retrovisor lo que ha ocurrido en los últimos cuatro años en Euskal Herria, su Ejecutiva considera que los «principios ideológicos» de este partido se han visto reforzados.

«Alkartasuna indartuz!» es el lema que preside el cónclave que tiene lugar este fin de semana en el Auditorio de Barañain. Un lema que resume tanto el objetivo estratégico -continuar sumando fuerzas en el camino hacia el ejercicio de la soberanía reforzando el modelo socialdemócrata- como el ambiente interno con el que Eusko Alkartasuna ha llegado a su décimo Congreso -marcado por una tranquila confraternización-.

Maiorga Ramírez, coordinador territorial de Nafarroa, actuó ayer de cicerone ante los medios de comunicación en un receso abierto poco antes del mediodía. Y sus primeras explicaciones sobre lo que se puede esperar de este cónclave fueron concisas: «En EA tenemos muy claro la responsabilidad que tenemos en el nuevo ciclo político abierto. Sabemos que Euskal Herria requiere de propuestas realmente efectivas para avanzar en la construcción nacional, social, y en el respeto del conjunto de los derechos que corresponden a la ciudadanía, y esta es la cuestión fundamental a abordar en este Congreso».

Siguiendo las palabras recogidas por Europa Press, subrayó que, para alcanzar ese nuevo ciclo, «la firmeza con que EA ha defendido sus principios ideológicos ha sido fundamental, como también lo ha sido la apuesta, desde que nació, por la suma de fuerzas políticas, por la búsqueda de puntos en común». Una suma de fuerzas que, por ejemplo, se refleja en el grupo parlamentario de Bildu en la Cámara navarra, del que forma parte Ramírez. «Se ha constatado que esa es la clave de futuro para el conjunto del país, en todos los territorios», añadió.

Una estrategia que, considera EA, está sirviendo para orientar a Euskal Herria hacia un futuro mejor, aun partiendo de un escenario que se observa muy preocupante: «Este país está viviendo una situación de emergencia social, una situación en la que la ciudadanía demanda respuestas de las instituciones y, en paralelo, este país quiere avanzar con determinación hacia el respeto de su voluntad de decisión para poder conformar un Estado vasco independiente».

En cuanto al funcionamiento interno, la primera jornada del Congreso comenzó con la elección de la Mesa que dirigirá el encuentro y con la exposición de Pello Urizar sobre la actuación realizada por la Ejecutiva en los últimos cuatro años. A continuación, se debatieron las enmiendas a las ponencias.

«La clave del futuro»

Maiorga Ramírez también esbozó ante la prensa cómo se había programado este largo debate: «Vamos a analizar más de 400 aportaciones del conjunto de juntas y organizaciones locales de EA para seguir con esos principios éticos que han posibilitado un encuentro entre formaciones abertzales, progresistas y de izquierdas, algo en lo que reside la clave del futuro para este país».

Y precisó que entre «las respuestas que EA se propone encontrar en este Congreso» está la que debe ayudar a aclarar «cómo hacer de EH Bildu, de la propuesta abertzale, la mejor herramienta para ese cambio político y social que ansía la ciudadanía y que no ha encontrado respuestas ni en el regionalismo de derechas foral y español de UPN, en el caso de Navarra, ni tampoco en las actitudes poco comprometidas en muchos ámbitos por parte del nacionalismo vasco de derechas», en alusión al PNV.

Hoy se procederá a la votación de los documentos definitivos y se elegirá a la nueva Ejecutiva Nacional. Está previsto que Urizar sea reelegido secretario general porque, como señaló Ramírez, «ha sabido mantener el tipo en unas situaciones políticas muy complicadas».






°

Entrevista a James Petras

El estadounidense James Petras se encuentra de visita en Euskal Herria y desde Gara traemos a ustedes esta entrevista que le han realizado:


De la mano de LAB y la fundación Ipar Hegoa, James Petras (Boston, Estados Unidos, 1937) ha llegado a Euskal Herria con una agenda apretada que incluye dos conferencias en Bilbo, el viernes pasado junto al profesor Luciano Vasapollo, e Iruñea, mañana a las 19.00 en el instituto Plaza de la Cruz. Ayer participó en las jornadas de solidaridad con Palestina.

Iker Bizkarguenaga

Hablar de James Petras es hablar de uno de los referentes de la izquierda del último medio siglo, de una de las mentes más lúcidas del planeta. Pero también de una persona afable, cercana, que recuerda las entrevistas que le hicieron en «Egin». Y hablar con James Petras es un placer.

El título de las conferencias que el profesor Vasapollo y usted están dando en Euskal Herria es «Crisis del capitalismo y del imperialismo», sin embargo parece que hay más capitalismo e imperialismo que nunca.

Obviamente el capitalismo en crisis varía según las regiones. Cuando el sistema económico genera tasas de desocupación del 50% entre la juventud y del 30% en mano de obra, y subempleo en otro porcentaje importante, cuando lleva en recesión ya cinco años, no tiene capacidad de recuperarse y profundiza en las enormes desigualdades, es una situación catastrófica. Y cuando un sistema está generando tantos desequilibrios profundos uno debe concluir que ya no funciona. Estamos en una crisis sistémica.

En otro nivel, los gobernantes están desgastados, no tienen reconocimiento. En Estados Unidos, por ejemplo, el Congreso tiene una opinión desfavorable del 80%. El sistema político está desprestigiado. Y, por otra parte, hay una falta de capacidad para buscar soluciones. Repiten como papagayos que debemos profundizar en lo que ellos llaman austeridad y nosotros llamamos medidas retrógradas, están volviendo a un pasado de hace 50 años, rompiendo el tejido social, restringiendo los sindicatos, aprobando leyes antilaborales, despidos masivos...

Es una situación insólita en la historia, en el sentido de que nunca hemos visto una combinación de factores tan negativos funcionando al mismo tiempo.

También podemos ver que hay una crisis del imperialismo. Sí, están destruyendo países como en el periodo del colonialismo. Lo hemos visto en Irak, que tenía una sociedad moderna, secular, desarrollando una gran capacidad científico-cultural. Más allá de que tenía un gobierno dictatorial, existía la sociedad como estructura. Después de la invasión imperial, tras la ocupación, la desarticulación, la salida de miles de profesionales, los asesinatos, de sembrar divisiones religiosas, étnicas, termina siendo una selva. Lo mismo en Afganistán: doce años de ocupación, miles de muertos y desplazados, y termina en una sociedad destruida. Lo mismo en Libia, en Siria; destruir para mandar. Pero este tipo de imperialismo salvaje no tiene un vínculo con un proceso de requisar por parte de los conquistadores. Incluso genera crisis fiscales, porque se genera un gasto conquistando, ocupando, pero sin beneficio económico. Por esta razón en EEUU hay ahora una gran oposición a empezar otras guerras. Es una crisis del imperialismo porque cuanto más guerras mayor pobreza. El imperialismo actual no genera ventajas económicas, sino que ha exacerbado las crisis.

En Europa, sobre todo en el sur, hay una importante contestación social, con movilizaciones, huelgas... sin embargo no se ha conseguido revertir la estrategia de recortes, reformas y desmantelamiento de los servicios públicos. ¿Qué es lo que falta?

Hagamos balance de lo ocurrido. Los gobernantes y el sistema entraron en una gran crisis económica y empezaron a canalizar dinero para cumplir con los acreedores, empobreciendo a la sociedad. Y eso genera la movilización de los trabajadores, de los desocupados, etc. que buscan cambiar esa política. Los gobernantes han ignorado primero las demandas individuales, parciales, sectoriales, abriendo una etapa de huelgas y movilizaciones generales, extendiendo la oposición. Pero tampoco los toman en cuenta, porque creen que son protestas transitorias, que van a pasar y que luego todo volverá a lo anterior.

Hay una rigidez en el sistema, que no quiere reconocer la legitimidad de las demandas de las grandes mayorías. Estamos en situación de extremismos, en el sentido de seguir una política perjudicial para las grandes mayorías sin tomar en cuenta la necesidad de modificaciones. Yo creo que este extremismo, esta intransigencia, tarde o temprano va a provocar un levantamiento. Cuando encuentras una situación de crisis tan profunda llega el momento en que el pueblo no aguanta más, la gente llega un momento en que se rebela en un levantamiento popular desplazando al gobierno de turno. La intransigencia, la represión, la incomprensión, el fanatismo de imponer algo que no funciona, que se ha demostrado fracasado, tarde o temprano va a provocar algo más allá de lo que estamos acostumbrados.

El descrédito de la clase política es evidente y lógico. Pero, por otra parte, ¿no existe el riesgo de que ese descrédito venga acompañado de un resurgir de movimientos fascistas?

El fascismo, en el sentido de movimientos militares vinculados a instituciones tradicionales, no es un peligro hoy. La derecha extremista está ya en el Gobierno. Es difícil imaginar una política más extremista que la que se está aplicando ahora. Dado que la derecha en el poder está cada vez más desprestigiada, creo que cualquier reacción será un movimiento de izquierdas. Como los ultras ya están en el Gobierno la reacción tiene que venir del otro lado. En Grecia, por ejemplo, está el grupo fascista Amanecer Dorado, pero si tiene cierta fuerza es más que nada como fuerza de choque de los actuales gobernantes. Son una especie de salvavidas de los gobernantes, tratando de desviar la atención hacia los inmigrantes, en vez de enfocar sobre los verdaderos problemas.

El día 30 hay convocada en Euskal Herria una huelga general. Hasta ahora ya se han celebrado unas cuantas, exitosas, pero cada vez que llega una convocatoria así se abre el debate, interesado, sobre su «utilidad». ¿Qué le diría usted a un trabajador o trabajadora que se debate entre secundar o no la huelga?

La huelga general es, primero, una muestra de fuerza, de mostrar que los sindicatos, las organizaciones combativas, tienen respaldo y representan a la mayoría de la sociedad y que no existen solo para cobrar salarios. También es una forma de articular alternativas, de mostrar que hay una salida, hay otra manera de organizar la economía. Incluso puede servir para acumular fuerzas y dar otros pasos más adelante, si el Gobierno sigue descartando las demandas populares. Puede servir asimismo para llegar a sectores que antes no participaban en estas movilizaciones. Por ejemplo, aquí en el País Vasco hemos visto el deterioro de la clase media, de la pequeña burguesía, de los comerciantes, gente que siempre esperaba que la cosa mejorara con un Gobierno de derechas y ya está fastidiada. Hay un gran sector que no ha sido de izquierda ni progresista que ya está dando el paso de considerar que la huelga también es para ellos. Creo que, objetivamente, seguir este camino extremista en favor de los banqueros no tiene posibilidades de acumular fuerzas e incluso está perdiendo fuerza, lo que tiene su expresión en el aumento de la represión, de buscar provocaciones para desprestigiar una fuerza en ascenso. La huelga general va a fortalecer la tendencia a mostrar que hay otra forma de hacer política, otra forma de gobernar y que hay una fuerza capaz de mover a un gobierno que solo tiene la respuesta del palo. Y el palo no es programa, no es paliativo y no es salida.

«Podemos hablar de una segunda emancipación en América Latina»

Una de las claves para entender el cambio en América Latina ha sido el proceso bolivariano. ¿Cómo lo ve usted?

Ha sido proceso: neoliberalismo, levantamientos populares, cambio de regímenes y paso a un sistema posneoliberal, con algunas nacionalizaciones selectivas, mejor control sobre los ingresos de las exportaciones y un proceso de incorporar a sectores populares en el desarrollo. El bolivarianismo no es revolucionario. Yo estoy en desacuerdo con la gente que habla del bolivarianismo como proyecto revolucionario. No ha cambiado la estructura de la clases. Pero sí ha cambiado el peso del Estado y de las masas populares en relación con lo que existía antes. La distribución de los ingresos ahora está mejor, ha bajado la pobreza, ha bajado el desempleo, han aumentado los impuestos sobre las grandes multinacionales, han introducido otras prioridades en la política económica y, sobre todo, han asumido la independencia frente al imperio norteamericano. Podemos llamarlo la segunda emancipación. Estados Unidos sigue buscando maneras de intervenir, pero no ha conseguido suficiente acceso. Cuando ataca a Venezuela se queda solo, cuando mantiene el bloqueo sobre Cuba se queda solo, cuando apoya un golpe en Honduras se queda solo, los nuevos proyectos de integración excluyen a EEUU… Hay una mayor diversificación y una menor influencia norteamericana, y eso ha fortalecido la independencia para elaborar proyectos más autónomos.

Henrique Capriles no aceptó el resultado de las últimas elecciones venezolanas y respondió con violencia, ¿hay peligro de un nuevo golpe?

Sí, existe ese peligro. Pero hay que buscar de dónde procede ese peligro. Es difícil que Estados Unidos obtenga ningún apoyo en América Latina. Ya no tiene capacidad de influir en los gobernantes de los países principales para formar una alianza contra Venezuela. Faltan palancas económicas; con el petróleo a alto precio y la demanda existente es imposible imponer un embargo, un bloqueo. Por las múltiples guerras en Oriente Medio tiene muy difícil montar una invasión. Una opción era Colombia, pensaba montar bases militares, pero Colombia tiene actualmente su propia definición de la realidad, quiere quedarse dentro del marco de crecimiento e integración de América Latina, tiene 8.000 o 9.000 millones de comercio con Venezuela y tiene el quid pro quo de que Venezuela deja de apoyar a los insurgentes y Colombia trata de evitar que los paramilitares y los militares entren en Venezuela. Así que EEUU tiene poco trampolín en Colombia. Lo que queda es la oposición interna. La burguesía venezolana, que es muy compradora, no tiene vocación empresarial. Muestra muy poca capacidad de invertir, de desarrollar las fuerzas productivas. Viven de los ingresos del petróleo, son subcontratistas del Gobierno, que nunca cumplen el trabajo en tiempo, pero cobran. Viven del Estado petrolero, y queda para el Estado asumir esas tareas que no ha asumido la burguesía. Mientras tanto sigue controlando el sistema financiero, los medios de comunicación en un 80%, y no tiene ningún compromiso con el marco constitucional. Son lo que podemos llamar en términos comunes, delincuentes, tienen una vocación delincuencial.






°

Nuevos Migrantes Vascos

Durante siglos, el pueblo vasco ha visto a muchos de los suyos migrar, muchas veces por dinámicas sociales propias de nuestra identidad como pueblo, las más de las veces por condiciones y circunstancias generadas desde el exterior.

Fue así como los vascos han terminado habitando en todos los continentes del mundo, con mayor presencia en América, desde el norte hasta el sur.

Pues bien, aquí les presentamos este reportaje acerca de la nueva ola migratoria vasca, una mucho más contemporánea:


Son los testimonios de seis jóvenes que, ante la falta de trabajo en Euskal Herria, han probado suerte, o están a punto de hacerlo, en el extranjero. Estas experiencias bien podrían representar a otros miles que han tomado la misma decisión. Esta es una realidad que ha dejado de ser ajena y casi todos conocemos ya a alguien que lo ha hecho.

Oihane Larretxea

Uxue, Mario, Natalia, Idoia, Xabier y Fabio son seis nombres de una larga lista de jóvenes vascos que han visto en el extranjero una oportunidad de trabajo. Algunos se fueron hace unos pocos años, cuando vieron las orejas al lobo, y ya han vuelto. No obstante, no descartan volver a marcharse. Es más, presienten que así será. Otros están trabajando actualmente en países como México y Chile, mientras que el resto se ha decantado hace poco por el destino que será su hogar por un período indefinido, porque determinar de antemano por cuánto tiempo se prolongará la estancia es muy difícil; todo depende de cómo se desarrollen las cosas. Tienen ganas, buenas expectativas, y también nervios e incertidumbre porque todo resulta desconocido. Y lo desconocido, por lo general, asusta.

Todos ellos coinciden en la escasa orientación y ayuda que han recibido por parte de las administraciones, así que el remedio ha sido ayudarse los unos a los otros; nadie mejor que ellos mismos, que han vivido la experiencia, para asesorar a las personas que están a punto de partir. Con ese fin, una veintena de jóvenes ha creado la asociación Kooperaktiboa. En breve esperan ofrecer charlas y abrir una oficina; de momento se puede contactar con ellos a través del teléfono 606 913 589 o enviando un correo a kooperaktiboa@gmail.com.

Desde la asociación aseguran que «existe mucho ruido en torno al tema», pero advierten de que «las cifras esconden una realidad» y que existen contradicciones entre las administraciones. El joven que emigra se registra ante el país de destino, al tratarse de un trámite obligatorio. En cambio, no existe la obligación de darse de baja del registro en Euskal Herria y esto es lo que genera una distorsión en las cifras, ya que las autoridades no cruzan la información.

A través de Kooperaktiboa también tratarán de poner en marcha proyectos de cooperación sobre el terreno porque esto ayudará a los emigrantes a su integración en el país receptor. Otro de los objetivos es dar respuesta a la nueva relación que estos jóvenes mantendrán con la familia, el círculo de amistades y todo aquello que engloba el desplazarse miles de kilómetros fuera de casa. «Es duro, pero merece la pena», sostienen al relatar a GARA sus experiencias.

Mario Seoane «Marcharse no es una oportunidad, sino una decisión personal»

Mario se encuentra actualmente en Bilbo, aunque en breve debe decidir si regresa o no a Malta. Se marchó por primera vez a esta isla del Mediterráneo en setiembre del pasado año para mejorar su inglés, a la vez que buscaba un trabajo relacionado con lo que ha estudiado: «Para perfeccionar el idioma hubiese sido más apropiado marcharse al Reino Unido, pero la vida allí es muy cara y Malta, con mis escasos ahorros, me permitía una estancia más larga». La opción de partir no la considera una oportunidad, sino una decisión personal. Cree que solo se le puede llamar oportunidad «cuando alguien desde el otro lado te apoya» o cuando la oferta está acompañada de ciertas facilidades.

En Malta le espera un oferta de trabajo «interesante» en el mundo del marketing, pero ha vuelto a Euskal Herria para buscar un puesto lo más cerca posible. «No me apasiona vivir allí -comenta-. La mayor dificultad es el propio país, no es una cultura fácil para alguien que llega, por ejemplo, de una ciudad como Bilbao, que es una ciudad dinámica. Más allá del tamaño de la isla, la actividad en invierno es muy escasa».

Sobre las administraciones y su burocracia se muestra muy crítico. «Se dan situaciones que no son justas. En mi caso, tenía un paro de dos años, y se supone que mientras cobras la prestación no puedes marcharte al extranjero pero, claro, ese dinero se termina y de algo hay que vivir. Si para trabajar tengo que salir, saldré. La prestación es un derecho adquirido».

Desde que volvió de Malta ha tenido alguna entrevista de trabajo, aunque sigue buscando. En este punto, subraya que en los dos años de paro ha recibido una única llamada de Lanbide. «No hay oportunidades interesantes. No las hay. Y la cuestión no es que no encuentres nada, sino que una persona que tiene una formación determinada debe buscar algo acorde con ello. La gente joven, si quiere tener experiencia o tener una oportunidad de desarrollo profesional, tendrá que irse fuera ahora mismo».

Fabio González «La persona que emigra una vez, no descarta hacerlo de nuevo»

Cuando se marchó en 2010 tenía su vida «organizada y muy arraigada» en Euskal Herria. De hecho tenía trabajo, pero recibió una llamada en la que le comunicaron que la fundación GIS XXI de Venezuela, con sede en Caracas, estaba buscando asesores y sociólogos extranjeros para ayudarles en ciertas investigaciones sociales. Además, Fabio tenía conocimiento del país porque previamente había colaborado con ellos. Dijo que sí porque era una buena oportunidad profesional. La estancia, que estaba previsto que durara cuatro meses, se prolongó dos años y medio.

Su trabajo ha consistido, especialmente, en hacer estudios sociológicos en procesos electorales. Ha aprendido mucho y ahora, ya de vuelta, quiere aplicar todo lo adquirido. También ha vuelto porque «necesitaba volver a casa, ver qué se plantea y comprobar si hay alguna posibilidad de trabajar aquí». Destaca que uno de los aspectos más duros de la experiencia de vivir tan lejos de su hogar es la falta de contacto con el euskara y nuestra cultura, porque, según indica, al tratarse de una cultura minoritaria las opciones de poder hacerlo se reducen.

Preguntado sobre si piensa en volver a salir responde rápido: «Quien vuelve no deja la puerta cerrada a un posible regreso. El impacto emocional es enorme, uno sabe de dónde viene pero hay cierto desarraigo. Es como vivir entre dos aguas, siento que seré un inmigrante esté dónde esté porque allí he hecho buenos amigos, y la nostalgia es inevitable».

Idoia Díez «Fuera te construyes una nueva vida; regresar tampoco será fácil»

Lleva un año y medio en Chile trabajando en aquello para lo que estudió durante años. Vive con su pareja, que la acompañó en esta aventura. Él está en paro y busca trabajo. Idoia es consciente del enriquecimiento de salir al extranjero -«Te abre la mente y te vuelves más tolerante»-, pero resalta que hacerlo «no es tan bonito como te lo pintan». Por eso aconseja a quienes están planeando emigrar que se informen «muy bien, muy bien y, sobre todo, que comprueben que su titulación esté reconocida en el país receptor». Ella ha tenido muchos obstáculos en ese sentido: «Regulé mis títulos. En el Departamento Internacional del Colegio de Ingenieros de Caminos, con sede en Madrid, me garantizaron que no tendría ningún problema, pero resulta que no me reconocen el título. Es más, en Chile me están haciendo estudiar el equivalente a dos años de carrera y me resulta imposible compatibilizarlo con el trabajo porque por la responsabilidad que tengo, las reuniones no las puedo aplazar ni modificar».

También ha tenido problemas con los bancos y ha tardado más de un año en poder abrir una cuenta.

Trabaja en la misma compañía para la que lo hacía en Bilbo porque a ella le ofrecieron la oportunidad de encabezar la delegación que debía dar el salto a América Latina. «Tenía en esta empresa siete años de experiencia y tomé esta decisión pensando que sería un empuje en mi currículo», explica. El puesto de Bilbo lo tiene reservado, pero por el momento no baraja volver. Piensa en ella y también en su pareja. «Él tendrá que empezar de cero: buscar un trabajo, adaptarse de nuevo... aquí al final haces una nueva vida. Estar fuera te cambia y te marca». Por eso, no cree que el regreso vaya a ser fácil.

Uxue González  «Lo hago por necesidad. Tengo miedo pero, sobre todo, muchas ganas»

Siempre le picó el gusanillo de marcharse de su Donostia natal para probar la experiencia de vivir fuera, ya que toda su vida, estudios incluidos, se ha desarrollado en la capital costera. En octubre partirá hacia Uruguay y en cierta medida cumplirá con ese deseo, aunque sea por motivos diferentes a los que siempre imaginó: «Salga como salga mi estancia allí, sé que será una experiencia gratificante, pero lo hago porque me empuja la necesidad de buscar nuevas oportunidades de trabajo».

La decisión la tomó las pasadas navidades, al poco tiempo de que cerrara la tienda de la Parte Vieja donostiarra en la que trabajaba. «Intenté buscar un empleo en las guarderías públicas pero las listas están cerradas y en las privadas tampoco tenía opciones. También busqué, al menos para salir del paso, seguir trabajando en un comercio, pero los que se mantienen abiertos no atraviesan una buena situación. `Este es el momento', me dije».

En un principio pensó en ir a Chile, pero recabando información concluyó que la situación no era tan prometedora como había oído. «Tengo un amigo chileno. Él fue contundente y me dijo que en Santiago los sueldos son bajos y que alrededor hay más esperanza que trabajo». Finalmente se decantó por Uruguay porque «el presidente José Múgica está haciendo políticas más sociales y en ese sentido, al parecer, hay más oportunidades».

Lo más engorroso de todo el proceso ha sido el papeleo, que ha durado unos tres meses. Entre otros asuntos, ha tenido que solucionar la convalidación del título. Para ello tuvo que enviarlo primero a Gasteiz, donde debían ponerle un sello; tardaron tres semanas. Con ello viajó hasta Madrid, al Ministerio de Justicia, primero, y al de Asuntos Exteriores después. Cuenta que allí se encontraron con decenas de jóvenes del Estado español en su misma situación.

Uxue acaba de encontrar un nuevo trabajo en Donostia para los próximos meses, pero eso no le hace dudar de su decisión. «Este empleo me servirá para ahorrar más, porque eso me preocupaba. Ahora solo me queda mirar vuelos de avión y elegir una fecha concreta. Tengo miedo, claro, pero, sobre todo, muchas ganas. En casa me animan y eso me da fuerzas».

Xabier Vallina «Quiero dedicarme a la cooperación; tengo asumido que emigraré»

Este joven de Arrasate no cruzó el charco para trabajar, sino para cursar 4º de Psicología, y lo hizo atraído por una cultura diferente y el portugués, un idioma que le interesaba aprender. Cada año, la UPV-EHU otorga muy pocas becas para Latinoamérica, pero él tuvo suerte. Asegura que la experiencia le ha cambiado la vida, que ese año ha sido un punto de inflexión que ha marcado todo lo que ha hecho después. Ahí sitúa la petición de realizar las prácticas de su carrera también en el extranjero, en ese caso en un pueblo de Mozambique llamado Chimoio, donde la fundación Haurralde tiene una escuela en la que trabajan con niñas y niños con diversidad funcional. «Colaborando en este proyecto he descubierto mi vocación por la cooperación», cuenta.

Acaba de volver del país africano pero no cierra la puerta del todo a un posible regreso. «Primero buscaré trabajo en Euskal Herria, pero está claro que si quiero dedicarme al mundo de la cooperación antes o después volveré a marcharme, seguramente a África o Latinoamérica». Y aunque partió en calidad de estudiante, viajar y el hecho de poder comprobar «la brecha entre la pobreza y la riqueza» ha sido como sembrar una semilla para proyectos futuros. Ya tiene en mente hacer un máster sobre cooperación y cree, «sin duda», que los conocimientos adquiridos le servirán en el mundo laboral.

Natalia Hernández  «Animo a los jóvenes a que sean valientes, que tengan aspiraciones»

Después de un año buscando empleo sin éxito, a Natalia le hablaron de la beca Global Training para trabajar seis meses en el extranjero y decidió solicitarla. La experiencia ha sido gratificante. Tanto que en abril, cuando la beca llegó a su fin, le ofrecieron un puesto para seguir trabajando en la empresa. «Barajé todas mis posibilidades de futuro y decidí que aceptarlo era la decisión correcta», relata a GARA desde México.

El mayor obstáculo, según comenta, es la regulación del trámite migratorio, «bastante lento y tedioso». Por lo demás, en su vida diaria, y sobre todo los primero días, le costó «adaptarse a la segunda ciudad más poblada del mundo y a todo lo que ello conlleva: diferencias sociales abismales, tráfico, contaminación...».

Mira a Euskal Herria desde el otro lado del charco y dice que la información que le llega no es muy alentadora. «Es por eso que decidí quedarme más tiempo -admite-, creo que volver sería un retroceso a nivel profesional, y para mí es algo necesario el seguir aprendiendo y desarrollándome como persona».

A los jóvenes que estén pensando en hacer lo que hizo ella siete meses atrás les anima «a ser valientes y a que valoren todos los pros y contras que tiene estar lejos de sus familias y amistades». Una vez tomada la decisión de partir, han de tener claro lo que quieren. «Que tengan la mente abierta a otras realidades, a otras formas de ver el mundo, que tengan aspiraciones pero que sean humildes, que enseñen pero, sobre todo, que aprendan. ¡Ah! Y parece un tópico pero aunque por estos lares se come muy bien, que aprovechen y coman un buen bacalao al pil pil, marmitako o unos pintxos porque luego se echan mucho de menos».






°

Las Cartas de la Izquierda

Les invitamos a leer este texto para la reflexión y el debate, mismo que ha sido publicado en Gara:


Del análisis de la situación política italiana, el autor pasa a señalar un proceso de deslegitimación de la democracia «de baja intensidad» existente a nivel global. Ante la cada vez mayor el distancia entre la ciudadanía y la toma de las decisiones y la creciente escasez democrática, consistente en procesos electorales cada cuatro años como único modo de participación, cree que la ciudadanía y los partidos políticos han de «extraer lecciones que nos preparen para enfrentar el futuro de la mejor manera posible», y advierte de que a la derecha, para gobernar y mantener el poder, le son suficientes los votos, pero la izquierda debe «convencer, formar, proponer alternativas», acumular fuerza política.

Gonzalo Fernandez Ortiz de Zarate | Alternatibako Mahai Internazionalista

El culebrón postelectoral al que Italia ha asistido en los últimos tiempos, motivado por la irrupción del Movimiento 5 Estrellas y el desbarajuste consiguiente entre los partidos tradicionales al elegir presidente podrían ser analizados simplemente como una anomalía más en un país con una democracia peculiar.

No obstante, y analizado el caso italiano en clave histórica y mundial, podríamos llegar a defender la idea de que la onda expansiva generada por este movimiento osado, radical, complejo e indefinido iría más allá. Así, se insertaría en un amplio y profundo proceso de creciente deslegitimación de la democracia de baja intensidad en la que vivimos a nivel global, que es incapaz de satisfacer los intereses de las grandes mayorías y de dar respuesta a los deseos globales de participación, justicia y paz. Este proceso habría llegado con fuerza a Europa.

En este sentido, cada vez es mayor el alejamiento entre la ciudadanía y la toma de las decisiones importantes; cada vez es más notoria la escasez democrática de una participación entendida como elección de representantes cada cuatro años; cada vez es más evidente la primacía de las empresas y de los mercados sobre las personas y los gobiernos; cada vez, también, se constata la deslegitimación en la que han caído los partidos políticos como instrumento de masas y vehículo de defensa de propuestas transformadoras y emancipadoras.

Así, el modelo de la democracia liberal-representativa y sus agentes fundamentales -los partidos- están siendo cada vez más cuestionados, y la población llega incluso a entender el entramado institucional-electoral generado en torno a dicho modelo como algo irrelevante e incluso contrario a sus intereses. En esta clave se entienden por ejemplo alguno de los más significativos procesos de cambio en América Latina: muchas de las iniciativas más alternativas -Bolivia, Ecuador y Venezuela- comparten un origen al margen de los partidos tradicionales, de sus agendas estrechas y de su cultura política miope, y proponen nuevas formas de participación al margen del enfoque liberal, incluso llegando a enfrentarse con la llamada partidocracia. Al mismo tiempo, observamos que son diferentes movimientos sociales los que a lo largo y ancho del mundo están protagonizando las luchas de transformación y aglutinando en torno a nuevas agendas a importantes sectores populares.

Cierto que siempre ha habido contestación a esta democracia devaluada, y gentes y organizaciones que la desbordaban. No obstante, el cansancio y la desidia frente a este modelo corrupto e injusto es creciente, así como la necesidad de sustituirlo por otras formas de entender la democracia, la participación, el poder. Por ello, tanto la ciudadanía como los partidos políticos -hijos de ese modelo- debemos extraer lecciones que nos preparen para enfrentar el futuro de la mejor manera posible.

Asistimos en la actualidad a un proceso de devaluación de la ya de por sí devaluada democracia. Por un lado, vemos cómo en Italia todos los partidos defensores del sistema -derechistas, liberales, socialdemócratas- se unen para garantizar la gobernabilidad del país, esto es, mantener el statu quo del que viven. Esta unión de las derechas es algo a lo que asistiremos cada vez más a menudo en cualquier latitud, intentando frenar los vientos del cambio; por otro lado, la represión, la criminalización de la protesta y la violencia institucional parecen ir en aumento, al mismo ritmo que las desigualdades aumentan y que la gente se organiza en la defensa de sus derechos. Los asesinatos políticos a lo largo y ancho del mundo (Guatemala, México, Colombia, etc.), así como la criminalización en el Estado español de la Plataforma contra los Desahucios, o la detención de varios jóvenes vascos por parte de la Ertzaintza por su militancia política son sólo algunos ejemplos de esta nueva fase vinculada a la crisis y al intento de los poderosos de mantener sus privilegios, cueste lo que cueste. No podemos perder de vista esta realidad cada día más presente.

Ante esto, la izquierda debe extraer otra lección fundamental de este diagnóstico sobre la democracia: el juego electoral-institucional, pese a mantener en la actualidad una relevancia notable, cuenta con profundas grietas, está profundamente deslegitimado, por lo que cada vez representa menos para la sociedad. Si nos contentamos con priorizar básicamente la estrategia electoral-institucional, sus ritmos y sus dinámicas, corremos el riesgo de acabar como los músicos que seguían tocando cuando el Titanic se hundía.

Pretendemos ganar jugando solo -o sobre todo- a un juego en el que la derecha ha amañado las cartas, cuando cada vez parece más claro que los campos donde se producen los cambios son múltiples y diversos, y donde las cartas son también diversas. A la derecha le vale con votos para gobernar y mantener el poder, a la izquierda le hace falta algo más que votos: le falta convencer, formar, proponer alternativas; le falta acumular fuerza política. Esas deben ser nuestras cartas, ese es nuestro juego, y eso no solo -ni fundamentalmente- se hace desde las instituciones -aunque también-.

La ola que pudiera arrasar este modelo de democracia de baja intensidad puede no distinguir entre agentes, incluso podría llevarse por delante a aquellos más honestos si no son capaces de entender el momento y ampliar sus miras. Por ello debemos ampliar la democracia, también en las instituciones donde estamos: en primer lugar, priorizar de manera estructural y permanente la puesta en marcha de experiencias de democracia directa y participativa allí donde sea posible, siendo importante el qué y el cómo, y sin miedo al resultado: en última instancia, la democracia directa es en sí un ejercicio de izquierdas; en segundo lugar, fomentar las herramientas de la desobediencia civil activa (gran ejemplo de la juventud vasca en el Aske Gunea); en tercer lugar, y de manera estratégica, dedicar esfuerzos, recursos y tiempo a la articulación con movimientos sociales, generando espacios y agendas de confianza y entendimiento real. En definitiva, superar y desbordar -antes de que nos desborden- los estrechos marcos de esta democracia decadente, ofreciendo a la ciudadanía formas de democracia más emancipadoras. La democracia es de izquierdas, reclamemos esta bandera.






°

En Positivo

Traemos a ustedes esta editorial que Gara dedica a los turbulentos tiempos actuales:


Todo el mundo tiene contradicciones, y cuidado con quienes presumen de no tenerlas. Asimismo, la mayoría de la gente tiende a justificar las propias y a señalar las ajenas. Los hay que las sobrellevan sin problemas, otros las disfrazan con cinismo, mientras que algunos las padecen martirizados. Por suerte, muchas personas aspiran a superarlas y trabajan duro para ello. Parafraseando a Bertolt Brecht, estas son las imprescindibles. Las personas que aspiran a la dignidad, a la justicia, al respeto, a la libertad... tienen una batalla permanente con las propias contradicciones, dentro de una guerra que dura toda la vida. En esa lucha, a menudo, serán víctimas de las contradicciones ajenas, con el añadido de que intentarán traspasarles la responsabilidad de las mismas con total descaro.

Las contradicciones acechan a todos, lo mismo en los aspectos más cotidianos de la vida de las personas (como pueden ser los hábitos de consumo) que en los más fundamentales (por ejemplo, cuando hacer aquello que consideramos bueno o mejor puede tener consecuencias incómodas, muy desagradables o incluso dañinas). Esto es así para todos y, en consecuencia, también lo es para la política como actividad humana.

En política, en un sistema tan injusto como este, en el que la desigualdad entre las personas está tan instalada, tan institucionalizada y puede llegar a ser tan cruel, en un sistema en el que la democracia es tan débil y los aparatos institucionales tienen tantas constricciones de partida, quienes quieran cambiar la realidad y superar esas contradicciones desde la política están abocados a pelear aún más duro contra esas contradicciones. En lo referente a la toma del poder y su gestión, una de las diferencias sustanciales está entre quienes conciben el poder como una palanca para cambiar el estado de las cosas y quienes lo entienden como una posición, como un objetivo en sí mismo. No tiene que ver con la falta de contradicciones, que es propia de sistemas religiosos o idealistas, no de la política, que es el terreno del poder, de la lucha de poder.

Aquí entra el delicado equilibrio entre los ineludibles principios y la necesaria flexibilidad o cintura política. De no tener un poder absoluto, algo poco común en las democracias representativas, las decisiones políticas no suelen darse entre lo bueno y lo malo, sino entre lo mejor y lo peor (o incluso entre lo malo y lo menos malo). También está si se acierta o no, si se juegan bien las bazas, cómo reacciona el adversario, lo que se transmite a la gente... de la suma de estos y otros factores suele depender el resultado. También la sensación que deja ese resultado, tanto o más importante. Esa sensación puede ser dulce ante una supuesta derrota. Por ejemplo, si en un escenario de «no violencia», aun cuando una ciudadana vasca ha sido detenida y entregada a las autoridades españolas para ser encarcelada, habiendo sido juzgada con un procedimiento extraordinario sin atender a su denuncia de malos tratos, pero se ha puesto de manifiesto la propia voluntad de paz y justicia, la necedad del adversario, el coraje y apoyo de todo un pueblo, una estrategia de futuro... También puede ser agria tras una «victoria», del estilo de la que expresa una sentencia como «sí, la hemos detenido y hemos cumplido con nuestro deber, acatar órdenes, por mucho que nos parezcan injustas, provengan de un poder impuesto y vayan contra nuestro pueblo, contra los derechos y la voluntad de sus ciudadanos».

¿Cuál es la alternativa que propone el PNV?

La postura del PNV esta semana en relación a la detención de Urtza Alkorta o al debate sobre los presos políticos resulta decepcionante no solo por las decisiones que ha tomado, sino sobre todo por la lógica a la que responden, por la perspectiva que perfilan. Quizá sea iluso pretender a estas alturas que el PNV se plante ante Madrid, pero el verdadero problema es que, en un escenario como el actual, los jeltzales no ofrecen al país más expectativa que la resignación, cuando no la sumisión; eso sí, llevada con gran deportividad e incluso con bastante altanería por alguno de sus dirigentes, cabe esperar que con cierta vergüenza intelectual y moral por parte de otros. Tanto la operación de Ondarroa como la abstención que propició el delirante texto del Parlamento sobre la perfección del Estado de Derecho y la inexistencia de presos políticos en el Estado español muestran a un Partido Nacionalista Vasco más preocupado en mantener el pulso con EH Bildu y en no decepcionar a Rajoy -pese a que su apisonadora no necesita dar siquiera la imagen de consenso, tal y como se ha visto con la LOMCE- que en buscar alternativas a la situación de bloqueo partiendo de su propias iniciativas, de sus intereses, de su fuerza y de su opción de liderazgo.

El PNV ha rendido muchos fuertes, demasiados desde un punto de vista abertzale, pero no debería renunciar a hacer política en positivo, a no abstenerse ante injusticias o falsedades, a no gestionar sus propias contradicciones con un discurso infantil, acusando a EH Bildu cuando ellos no están dispuestos a tomar ningún compromiso, cuando son ellos los que actúan con posiciones extremas que no solo son contradictorias con su cultura política, sino que además debilitan su posición -tanto la política a largo como la negociadora a corto-. A fuerza de interpelar a la izquierda abertzale en ese sentido, el PNV ha perdido la noción de lo que quiere decir unilateralidad en este contexto: no es hacer lo que quiere tu adversario, sino lo mejor para tus intereses y los de los tuyos, independientemente de lo que haga el otro. Si su apuesta es repetir el esquema de la beligerancia bilateral, no ha entendido nada, para empezar porque la otra parte no piensa en qué hará el PNV sino en qué demanda la gente, en positivo.






°

sábado, 18 de mayo de 2013

Egaña | El Lazo Azul ya es Historia

Una de las más nocivas farsas en contra del pueblo vasco ha llegado a su fin, desmantelada por el peso de la mentira y la simulación.

De eso nos habla un poco más este texto de Iñaki Egaña en Gara:


Iñaki Egaña | Historiador

La Coordinadora de Gesto por la Paz ha decidido bajar la persiana. Dicen que han logrado sus objetivos, porque ha desaparecido la violencia. Casualidades de la vida, y no pretendo ser un aguador, el hecho ha coincidido con el aniversario de la muerte impune (a día de hoy) de Iñigo Cabacas.

La movilización contra la izquierda abertzale tuvo diversos y especiales episodios. Aquella manifestación de octubre de 1978, la de las palomas, produjo una conmoción en la sociedad que salía del franquismo. Mientras que el PNV exigía la paz a ETA porque las competencias autonómicas estaban al llegar, otros ciudadanos eran apaleados en una concentración en recuerdo de los compromisos de varias generaciones.

El secuestro y muerte del ingeniero jefe de Lemoiz (1981), la bomba en el Banco de Bizkaia que causó tres muertos (1983), etc. originaron manifestaciones numerosas en contra de la violencia de ETA. Las últimas de envergadura en recuerdo de Miguel Ángel Blanco (1997). Es evidente que la contestación social a ETA ha existido, también en la calle. Y, como en otras facetas, es notorio que grupos de tendencias distintas (defensa derechos humanos, gentes con profundas creencias religiosas...) lo han hecho de forma sincera.

Ha existido, sin embargo, una apuesta política destinada a combatir la disidencia con el aval de los estados, implicados, no lo olvidemos, en el conflicto como parte activa, muy activa. Un proyecto demasiado profundo como para creer en la improvisación. Ya avanzado en el Plan ZEN.

Los grupos pacifistas apostando el fin de una de las violencias fueron creaciones de laboratorio, muy similares a las surgidas en otros conflictos tanto simultáneos (Irlanda), como recientes (Argelia y Vietnam). Tomaron parte en la agenda política vasca al concluir el GAL (1987) y, en consecuencia, asumir Francia un papel estelar en la represión a los huidos que se refugiaban en su Estado. No sería hasta el fracaso de las Conversaciones de Argel (1989) que estos grupos fueron aupados para ser referencia contra la acción política de la disidencia.

Las primeras organizaciones que surgieron con el apellido de la paz (Asociación de Afectados por la Violencia, Asociación por la Paz...) crearon serias dudas no sólo en el seno de la izquierda abertzale, sino también del PNV. El objetivo era evidente: movilizar a los sectores sociales contrarios a la violencia de ETA para avalar las tesis de los estados. Estados que no eran vistos como estructuralmente opresivos. De hecho, la desaparición de Gesto avala esta tesis. No todas las violencias son iguales y, por tanto, la legítima (legal) sufría un espaldarazo.

La competencia entre los grupos, subvenciones, iniciativas, etc. fue grande. La unanimidad entre sus valedores (PP y PSOE) tenía fisuras. Felipe González gobernaba España bajo la sombra del Borbón. Y la oposición de derechas abría la espita de la investigación de algunos detalles de la guerra sucia. Aquellas fisuras estallaron a partir del Foro de Ermua.

Antes, ocurrió un hecho de envergadura. ETA y representantes del Gobierno español se sentaron en Argel. Una Mesa de Conversaciones Políticas, según expresión acordada por ambas partes. La explosión social y electoral de la izquierda abertzale alertó a los físicos y químicos de Moncloa y Ajuria Enea.

El lehendakari Ardanza (PNV) tomó entonces la batuta. El pavor a la pérdida de protagonismo. El Pacto de Ajuria Enea, la manifestación «pacifista» de Bilbao contra las Conversaciones de Argel y... el apoyo decidido a Gesto por la Paz, surgido entre bastidores del PSOE. Un movimiento político que apostaba por la defensa del Estatuto de Autonomía para la CAV y el Amejoramiento Foral para Navarra. Un movimiento creado desde las alturas para el control social, para acreditar la Constitución (española) en tierra vasca. Uno más. Pero en esta ocasión diferente.

Gesto se convirtió en el ariete del Pacto de Ajuria Enea, concebido, como es sabido, como un Pacto Antiterrorista (con la complejidad en el organigrama que conocemos). Algún día habrá que completar las ramas de ese árbol contrainsurgente. Objetivos: deslegitimar la lucha armada, sensibilizar socialmente en el sentido de que la izquierda abertzale carecía de proyecto político y, consecuentemente con lo anterior, reforzar las posiciones de quienes lo sustentaban. Todo ello con grandes dosis de teatralidad.

El proyecto conjunto del Pacto de Ajuria Enea y Gesto era una copia exacta de lo sucedido en Irlanda en la década de los 70. Incluidos los ritmos. Me permitiré viajar un poco más atrás en el tiempo, aunque me tachen de errático, para atreverme a decir que el origen nos lleva a las reflexiones del Pentágono en las áreas de guerrilla en Latinoamérica desde 1960.

Viaje resumido en una sola frase que entonces se hizo célebre: ahogar al bebé en su propia leche. Se trataba de, incidiendo en la paz en abstracto, lograr en la práctica la separación de la sociedad de la dirección política o de las vanguardias de los procesos de liberación. Washington invirtió millones de dólares en esa estrategia que, por cierto, luego se amplió a sectores religiosos.

La comparación con Irlanda se refiere al fracaso de las conversaciones entre el IRA y el entonces Gobierno laborista inglés de Harold Wilson. Desde la ruptura de la tregua y de las negociaciones, las fuerzas inglesas comenzaron una fuerte ofensiva represiva contra los republicanos en los condados del norte irlandés. Simultáneamente, los medios de comunicación dieron amplitud al movimiento de la paz y de manera consensuada trataron el tema uniformemente.

También a causa del fin de la tregua un sector de la población irlandesa expresó su pesar por volver a una situación de guerra. Y el Sinn Féin Oficial, si me permiten las comparaciones un grupo muy similar a la Euskadiko Ezkerra de Mario Onaindia, era quien mayor beligerancia mostraba contra el Provisional, es decir contra quienes continuaban en la brecha.

Cuando el Movimiento de Mujeres por la Paz, liderado por Betty Willimas y Mairead Corrigan, saltó a las portadas de los diarios y revistas, temas como la presencia permanente de 15.000 soldados, las prisiones de máxima seguridad, la tortura o las acciones paramilitares dejaron de constituir, para los mismos medios, aspectos de la violencia contra la que habían partido en cruzada.

Luego se supo que el movimiento por la paz irlandés había sido concebido por el Gobierno inglés. Gestado en el cuartel general del Ejército en Lispurn para aislar políticamente al IRA de la población de las zonas irlandesas. El Movimiento de Mujeres por La Paz norirlandés llegó incluso a lograr el premio Nobel de la Paz en 1978.

En Euskal Herria, el mimetismo, como apuntaba, fue total. Al día siguiente de que el Dalai Lama recibiera la noticia de que había sido elegido Nobel de la Paz y de que el Supremo condenara a los policías que habían matado por torturas a Joxe Arregi a 7 meses de prisión, el PP presentaba una iniciativa en el Parlamento de Gasteiz. Iniciativa que recibió el apoyo de PNV y PSOE. Hoy, quienes (re)escriben la historia nos dicen que el apoyo fue «unánime». Gesto como Nobel de la Paz para 1990. No fue así porque Gorbachov se les cruzó en el camino.

El resto de la historia es, precisamente, eso. Historia. El propio Gesto se ha encargado de remarcar, en su disolución, la importancia del relato y de cargar la responsabilidad del conflicto en 50 años a la izquierda abertzale. Un gesto muy propio de Gesto.

Y llama la atención este relato (construido, si tienen interés, en la propia página web del grupo ahora disuelto) por la sinceridad del mismo. La misma que han tenido al decir que la violencia ha concluido («Lortu dugu» como lema).

Quiero decir que destaca el alineamiento de su opción y su aportación política al Estado. Y como botón bien vale una muestra. Durante el secuestro de Julio Iglesias Zamora, Gesto, junto a otros colectivos, impulsó el lazo azul, como rechazo a ETA. El mismo que llegó a lucir George Bush (padre). Recordarán que durante el secuestro, dos ciudadanos vascos (Gurutze Iantzi y Xabier Kalparsoro) murieron tras pasar por calabozos policiales. En su relato actual, la trascendencia gestual no recae en la muerte de Gurutze y Xabier, sino en los insultos que recibieron algunos miembros de Gesto.

Hoy, los del lazo azul han dicho adiós. Y han comenzado a construir el relato de un supuesto logro: el de la paz. Una paz con las matizaciones que conocemos y otras que llegarán. Una paz, pax, que hace años tildaron de «romana», más adelante de «americana» y nuestro cercano Frantz Fanon definió, acertadamente, como una «creación de la situación colonial». Porque la verdadera paz, decía Alfonso Sastre, es «una idea aún subversiva».






°