Un blog desde la diáspora y para la diáspora

miércoles, 21 de octubre de 2009

Cronopiando: Cárceles de Exterminio

Por correo electrónico nos ha llegado el más reciente Cronopiando de Koldo:

Cronopiando

Cárceles de exterminio

Koldo Campos Sagaseta

Alguien dijo una vez, y hago mía la opinión, que el mejor indicador para medir el desarrollo de un país lo constituye la manera en la que trate a sus presos.

Obviamente, el Estado español no es un país tercermundista porque la categoría todavía le viene grande. En cualquier infierno penitenciario encontraría la población reclusa vasca un trato más humano que en las cárceles españolas. Cualquier sistema judicial, por fallas que registre o recursos de los que carezca, ofrece un trato más digno que el que dispensa el estado español a los presos y presas del País Vasco.

Y ni siquiera estoy hablando de justicia.

La presa vasca Belén González Peñalva, con más de veinte años de prisión repartidos entre la República Dominicana y los estados francés y español, padece una grave patología cancerígena de la que era necesario operarla. Sus allegados solicitaron que la operación se realizara en el hospital Donostia, donde pudiera estar cerca de sus familiares y dispusiera de mejores condiciones de rehabilitación, pero el Juzgado Central de Vigilancia Penitenciaria ha desestimado la medida.

Belén González ha sido operada en Pontevedra, a 780 kilómetros de su familia, condenada junto con ella por el mismo sistema judicial que, sin embargo, hace años tiene libres en la calle a todos los terroristas del Estado que con recursos públicos y el amparo oficial, asesinaron, secuestraron y robaron impunemente. Delincuentes que se valieron del respaldo de un infame Estado a cuyo servicio no dejaron un solo artículo del código penal sin vulnerar, y que fueron condecorados, rehabilitados y puestos en libertad los pocos que tuvieron que pisar algún juzgado.

Siempre he creído que la independencia para el País Vasco es necesaria pero ahora, más que nunca, el estado español me hace saber que además de necesaria es urgente.


Por cierto, nos llega con este comentario:

Y eso que Koldo no conoce las cárceles francesas... mucho peores...


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Alvarez-Solís: Resurreción de la Libertad

Este texto ha sido publicado en Gara:

Antonio Alvarez-Solís | periodista

Resurrección de la libertad

La reflexión sobre la libertad que Antonio Álvarez-Solís ofrece en este artículo está motivada por la situación que el encarcelamiento reciente de dirigentes políticos abertzales evidencia. Con todo, no se limita a la denuncia y al lamento, sino que también muestra su esperanza, fundamentada en «las reacciones populares contra la dictadura política».

En el amplio espacio que dedica al análisis de la libertad, el «Diccionario de Filosofía» de Ferrater Mora dice lo siguiente: «El concepto de libertad ha sido usado de muy diversas maneras: como posibilidad de elección, como acto voluntario, como margen de indeterminación, como ausencia de interferencia, como liberación frente a algo, como liberación para algo, como realización de una necesidad».

Ahora contrastemos esta variada oferta de posibilidades que definen la libertad -que como forma de razón es absoluta- con su posibilidad de ejercicio en el marco de la política española en Euskadi. Hagámoslo sintéticamente: «Como posibilidad de elección» (ahí está su repetida cohibición con una radicalidad furiosa). «Como acto voluntario» (apareja un riesgo altísimo en su ejercicio cotidiano). «Como marco de indeterminación» (la creatividad propia de la indeterminación se agosta en la omnipresente definición de crimen). «Como ausencia de interferencia» (¿hay acaso duda alguna sobre la inexistencia de cualquier camino franco para la palabra plena?). «Como liberación frente a algo» (ese «algo» está armado hasta los dientes tanto en sus medios humanos como en sus leyes, porque las leyes son también armas). «Como liberación para algo» (ese «algo» es nada menos que la imposible libertad del pueblo vasco). «Como realización de una necesidad» (las necesidades o son previa y estrictamente constitucionales o se las niega como tales).

Es muy misteriosa la libertad, decía Agustín de Hipona. Se altera con sólo una ráfaga de violencia, se arruina con una imposición, se corrompe con una única torpeza. Un solo hombre sin libertad destruye la libertad. Lo grave es que esa materia tan perecedera es con la que se hace el ser humano. Para ser hay que ser libre. La definición no es mía, sino de Fichte, es decir, se abrió como una luz en el siglo XVIII y aún no ha llegado a España. La medida española para alcanzar la madurez filosófica es de años-luz. Pero si no se es cuando no se es libre, ¿qué somos, ya que estamos innegablemente aquí? Esta situación es terrible. Resulta volcánica. El hombre puede padecer necesidades, vivir con injusticia, pero lo que no puede es existir si se le niega su propio ser. El hombre de papel, el que existe únicamente en el documento contable de los poderosos inclementes, se debate por tener carne y alma. No es lícito, pues, acusarle de violencia si procura como sea su propio nacimiento. Y, sin embargo, el hombre vasco -no el censado como tal, sino el hecho de vasquidad- trata de explicarse, de usar la razón que posee como un bien precioso frente a la rudeza intelectual de su oponente. Sobre las tierras vascas pasaron muchas oleadas humanas para que el vasco no sepa que únicamente puede serlo si se ata al roble. Usted, Sr. Pérez Rubalcaba, quizá no entienda esto porque es cántabro y Cantabria está siempre erizada de suspicacias entre la genuinidad asturiana y la solidez vasca. Conste que no quiero usar etnicismos en mis palabras, pero es usted quien los sugiere con sus actitudes. Piense usted que con los robles no puede fabricarse el papel que sostiene las Constituciones.

Pero avancemos un poco más en eso de la libertad, que es lo que importa. Yo me eduqué en una nación de tejedores, es decir, en Catalunya. Allí aprendí, entre otras cosas, que el tejido, que la tela, es cuestión de tramas y urdimbres. Para lograr la urdimbre hay que manejar hasta quinientos hilos. Son muchos hilos, evidentemente. Pero el resultado final es que nace la materia con que confeccionar el vestido. La libertad es como un telar. Hay que dejar que los hilos se crucen y entrecrucen para lograr la riqueza del resultado. Ya sé que digo cosas muy simples, pero los españoles ¿saben realmente cómo funciona un telar? Uno no puede abrigarse siempre con la dura piel de un toro. Ustedes, Sr. Rubalcaba, se indignan pomposamente cuando los irritados por la injusticia queman un cajero, pero no reflexionan sobre el hecho de que ustedes queman diariamente los hilos de la libertad. Ahora mismo han encarcelado a un grupo de tejedores nacionalistas bajo la ridícula especie de que tejen para destejer, que fabrican un abrigo democrático para ocultar bajo él la daga asesina. En Madrid siempre piensan como el marqués de Squilache, que recortaba las capas para evitar las navajas, cuando la realidad es que lo que había que recortar era la monarquía perversa que poblaba con su ejemplo la vida de navajeros.

Pero realmente ¿a ustedes les importa la violencia, que es un accidente moral tantas veces producido por el malévolo acoso del adversario? Si fuera creíble esa indignación de ustedes ante la violencia procurarían ponerla sobre la mesa de las palabras para que funcionara bien el telar de la libertad. No hay que tetanizar las heridas, sino desbridarlas para que el oxígeno actúe abiertamente. Van ustedes desnudando a Euskadi de toda posibilidad de ejercer las libertades. El gozo de ver pueblos libres no es un gozo que ustedes vivan con admiración. ¡Y mire que es hermoso contemplar un pueblo libre! Claro que el imperio asfixiante del colonialista funciona con la genética de los virus, que necesitan invadir las células circundantes para poder reproducirse. Están ustedes vacíos de vida.

La libertad es el otro. Es la compañía en la marcha de la humanidad hacia su propio reconocimiento. Todo esto puede sonar a rousseaunianismo, pero tampoco viene mal un poco de sueño, que es el ámbito en que se fabrican las más sugestivas imágenes en libertad. ¡Lástima que ustedes no duerman, siempre ocupados en la cacería nocturna! Ahora han añadido ustedes otro problema más al pisto que está cocinando el Sr. Zapatero. Con las detenciones en LAB, sindicato repleto de fuerza popular, nos abren el horno a los demás, al que hemos de entrar, si somos resignados, con la misma alegría con que lo hicieron los macabeos. Muchos pensamos lo mismo políticamente que el Sr. Diez Usabiaga: deseamos ámbitos políticos que no se disuelvan en el apetito de los grandes estados y amamos vivir en pueblos definibles. Pueblos para pueblos. Esto de la globalización no es sino el último intento de supervivencia de un imperialismo desesperado que sólo puede vivir mediante transfusiones de sangre. Deseamos una dimensión institucional en que los hombres y las mujeres no hayamos de delegar nuestra estatura en secretas órdenes de caballería mecanizada. Es decir, ser siendo, que dicho en el lenguaje filosófico alemán suena de lujo. Pero ¿dónde se puede emplear ya ese lenguaje? Yo me pregunto si quienes andamos por la calle no acabaremos por solicitar un adecuado encarcelamiento para poder discutir con holgura temas apasionantes, como el de la libertad. Sé que la vida exige más terreno que un patio de prisión para entretener la mente y buscar el corazón, pero es lo que queda tras sus leyes del suelo.

No valdrían nada estas reflexiones de anciano si no expresase a la par mi esperanza. Quizá por la edad no me animan nada los funerales. Uno siempre teme que lo confundan con el muerto. Pues bien, esa esperanza está penetrada por algo patente: por las reacciones populares contra la dictadura política. Las gentes se levantan aunque les den con la porra, mecánica que es ya de uso universal. Y me consuela, pese al dolor de la herida, porque al fin y al cabo siempre pienso que hay más ciudadanos que porras. No soy gandhiano, porque la India se liberó también por otras cosas, pero en esto de caer y levantarse radica lo más soberbio de la especie humana. Un día ustedes caerán también, pero dudo que el suelo les sea propicio.


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domingo, 18 de octubre de 2009

Miles de Voces Contra el Fascismo



Originally uploaded by Soniko
El pueblo vasco ha rechazado una vez más la violencia represiva del estado español y lo ha mostrado claramente durante la manifestación de ayer en Donostia.

Las detenciones de la última semana ha dejado bien claro que en el estado español no hay una sola persona con la suficiente inteligencia y la suficiente valentía para afrontar el carácter político del llamado "conflicto vasco". Incapaz de romper con viejas estructuras como el colonialismo, la clase dirigente española reacciona con brutal dureza ante las iniciativas presentadas por el pueblo vasco para resolver de una vez por todas las inercias negativas a su deseo de autodeterminación (que es además un derecho consagrado por las Naciones Unidas).

Aquí tenemos la nota de La Jornada acerca de la manifestación por las libertades civiles y los derechos políticos de Nabarra:

Multitudinaria protesta en San Sebastián en favor de la liberación de cinco líderes vascos

Armando G. Tejeda | Corresponsal

Madrid, 17 de octubre. Una multitudinaria manifestación recorrió hoy las calles de San Sebastián para exigir la liberación de los cinco líderes de la izquierda abertzale encarcelados ayer después de su detención, el pasado 13 de octubre.

La protesta, convocada por sindicatos y organización sociales, congregó a militantes y simpatizantes de diversos partidos políticos nacionalistas, desde el conservador Partido Nacionalista Vasco (PNV) hasta los seguidores de la ilegalizada Batasuna.

El operativo policial dirigido por el juez de la Audiencia Nacional española Baltasar Garzón significó la detención de dos destacados líderes políticos que, además, tenían el objetivo de crear una nueva plataforma nacionalista desde la cual pilotar un nuevo proceso de paz y previa condena explícita de la violencia etarra.

Se trata de Arnaldo Otegi, ex vocero de Batasuna puesto en libertad en agosto del año pasado después de pasar un año en prisión, y el ex secretario general del sindicato nacionalista LAB Rafa Díez Usabiaga, un referente ideológico y político de los sectores independentistas de la región.

Ante el operativo, miles de personas marcharon de forma pacífica en San Sebastián bajo el lema "En favor de la libertad; todos los derechos para todas las personas", en lo que fue un claro mensaje tanto a los tribunales españoles como a la estrategia del Ejecutivo español, del socialista José Luis Rodríguez Zapatero, de reprimir cualquier intento de reconstrucción de un partido político similar a Batasuna, coalición ilegalizada desde 2007.

El vocero del sindicato ELA, Txiki Muñoz, señaló al final de la protesta que la operación policial supone en realidad "un intento de torpedear un proceso que tiene que acabar irremediablemente confrontándose con el Estado de manera civil", por lo que instó a los manifestantes a "abrir un espacio civil para confrontar democráticamente al Estado".

El éxito de la protesta fue posible en parte gracias al respaldo de todos los partidos vascos nacionalistas, incluido Esker Batua (EB, comunistas). A la protesta se sumaron diversos responsables políticos de la región e históricos dirigentes de la izquierda abertzale, incluido alguno de los detenidos en la operación policial en cuestión, como Rufi Etxeberrria, o líderes como Tasio Erkizia, Jone Goirizelaia y la alcaldesa de Hernani, Marian Beitialarrangoitia.

Pero también había destacados dirigentes del PNV, como el ex vocero Joseba Egibar, de Aralar, de Eusko Alkartasuna y de EB.

Todos ellos clamaron contra "agresión" que supuso la detención de los dirigentes vascos, lo que supondrá en realidad "un paso atrás de un proceso que tiene que encarrilar las soluciones democráticas que necesita este país". Tasio Erkizia aseguró durante la protesta que "la mayoría social y política de Euskal Herria se manifiesta contra las razzias policiales y en favor de las soluciones democráticas al conflicto".

Durante la manifestación también se escucharon consignas en favor de los presos de la organización armada ETA y se reclamó, como es habitual, su repatriación a cárceles de la región.


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Eusko Flickr: Sin Título


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Originally uploaded by tranpaulina

viernes, 16 de octubre de 2009

Egaña: El Principio del Umbral

La extensión territorial de una nación sin estado ha sido usada como pretexto para coartar el derecho a la autodeterminación de los pueblos, en particular el vasco. En este texto publicado en Kaos en la Red el escritor Iñaki Egaña somete este alegato a la prueba del ácido. Aquí lo tienen:

El principio del umbral

Todos los líderes socialistas, comunistas e incluso anarquistas apoyaron la Gran España. Miguel Hernández lo condensó en una hermosa poesía, Vientos del pueblo, pero vientos del pueblo… español.

Iñaki Egaña

Hace ya unos años se corrió el rumor sobre la presencia de un guardia civil que en los controles policiales ubicados en la vía entre Bilbao y Gasteiz se dedicaba a debatir sobre temas políticos con los retenidos. Estas cosas ya se sabe, en un país como el nuestro tan acotado por razones de Estado, suelen tener un soporte indefinido, a medias entre la verdad y la fábula. Habitualmente, han sido fuente de numerosas leyendas urbanas.

Sin embargo, tuve la ocasión y la fortuna de comprobar que, al menos esta vez, la leyenda era cierta. Acababa de dejar el peaje de Arrigorriaga cuando una señal de control policial y unos gestos inequívocos me llevaron al arcén. Allí estaba el mítico guardia civil, destacando entre los suyos. Viajaba con un compañero y, por razones inescrutables, yo fui el elegido. Me indicó un sendero que penetraba en un terreno lleno de zarzas y arbustos y, juntos, nos adentramos en el bosque. Miré para atrás y allí divisé a mi colega, al otro lado del cristal del coche. Acongojado.

No hubo prolegómenos. La conversación, por razones obvias, no tuvo excesivo recorrido. Ahorraré al lector sus términos, no así la conclusión. El tema elegido por el agente fue el de la autodeterminación. Y su desenlace no pudo ser más paradigmático: “Si los vascos se desgajan de España –decía el policía- luego vendrán los catalanes y los gallegos detrás”. “Y entonces –añadió- España será muy pequeña”. Y para reforzar su afirmación realizaba un gesto muy expresivo con los dedos de su mano, que de estar extendidos, menguaban.

La historia no pasaría de ser una nimiedad más en el libro del anecdotario esquizofrénico de este país sino fuera porque detrás de semejante idea, trasmitida por un agente anónimo de una fuerza policial, se encuentra uno de los argumentos más sólidos de la unidad española. Se me tachará de manipulador o de confundir un contenido con un continente. Y, en previsión, me cubro las espaldas con un texto casi idéntico de uno de los padres del liberalismo cuya versión aplican los gestores del constitucionalismo español: John Stuart Mill.

El londinense Stuart Mill escribía en su Utililitarianism, liberty and representative government (1863) algo así como: “Nadie puede suponer que no es más beneficioso para un bretón o un vasco de la Navarra francesa ser miembro de la nacionalidad francesa, participando en igualdad de condiciones de todos los privilegios de la ciudadanía francesa que estar enfurruñado en sus propios peñascos, reliquia semisalvaje de tiempos pasados, dando vueltas en su propia y pequeña órbita mental, sin participación ni interés en el movimiento general del mundo”.

Curiosamente, guardia civil y economista coinciden en que lo importante es el tamaño. Y lo que pudiera parecer un recurso literario, el encajar ambas afirmaciones en épocas y lugares diferentes para arropar un argumento, en realidad es la unión de ejemplos de una forma de pensar muy extendida. Tanto, que el historiador británico Eric Hobsbawn hizo su interpretación: naciones y pueblos que cruzaran un límite tendrían derecho a ser Estado. Los que no lo hicieran deberían depender del paraguas de un Estado ajeno. Y a la teoría le puso nombre: “El principio del umbral”. O sea que el tamaño importaba.

La construcción europea del siglo XIX, a partir de 1830, partió de ese principio. Estados legítimos lo eran cuando su tamaño territorial era considerable e ilegítimos los menudos. El liberalismo triunfante de la revolución industrial británica y la burguesa francesa, trajo consigo una ampliación en las miras de los gobernantes y de los sectores que los sostenían. Puesto que los ideales de democracia y el nacimiento del concepto de derechos universales del hombre brotaban del desmoronamiento del Antiguo Régimen, antítesis de los principios de igualdad y libertad, cabría esperar que pueblos y naciones alcanzaran su soberanía.

No fue así, como bien sabemos. Las fronteras de los estados monárquicos, los ideales imperiales de los reyes, se transmitieron a los liberales que construyeron las democracias modernas. Un sinsentido, aparentemente, que con el tiempo ha dejado un poso imborrable. Parte de los territorios estatales que hoy conocemos provienen del denostado “derecho de conquista”. Antidemocrático, pero de aquellos lodos se aprovechan los demócratas.

Hoy, muchos de los apologetas democráticos defienden con pasión ese nacionalismo de Estado que no es sino expresión de siglos de infamias, de construcciones elitistas de monarcas europeos emparentados entre sí. Es decir, que cientos de millones de personas padecen los límites inventados hace siglos por una elite tan minoritaria como para encajar sus apellidos en un par de folios. No es la razón la que impera.

El principio de nacionalidad que surgió con el liberalismo fue aplicable en la práctica únicamente a las nacionalidades de gran territorio. Los casos español y francés son palmarios. Se trató de procesos de expansión y esas nacionalidades fueron soportadas por motivos casi estrictamente económicos. Una gran nación, como la española o la francesa, tenía más facilidad de competir que una pequeña, por razones evidentes. Liberalismo en estado natural.

Los movimientos nacionales se convirtieron, la historia nos lo cuenta, en movimientos de expansión. Y en esa inercia entraron socialistas y comunistas. Alemania se unificó, Italia hizo otro tanto y España y Francia ampliaron su territorio a costa de colonias en los confines del mundo. Más adelante, la URSS leninista construyó un gigantesco estado sobre la sombra territorial del imperio zarista. Hasta serbios y croatas se unieron para inventar Yugoslavia, sin ningún soporte histórico.

En la cercanía, el apoyo de los líderes políticos fue general. Tan española era la tierra guineana en África como la barriada madrileña de Alcorcón, la calle de los tintoreros de Tetuán, como la de basílica del Pilar de Zaragoza. Y quien no lo entendiera era un cavernícola. Cuando la Segunda República española deportó a los comunistas a Guinea por su participación en las huelgas revolucionarias, nadie alzó la voz por la extranjería del destierro, sino que cuando lo hicieron fue por su lejanía. Cuando Abd el Krim declaró la guerra al Ejército español, unos años antes, Eli Gallastegi, defensor del líder rifeño, fue tratado como un marciano incluso por sus compañeros de partido.

El principio del umbral había calado entre los agentes políticos y sociales. ¿Qué podía hacer el reino medieval de Navarra, como diría Stuart Mill, ante las pujantes monarquías vecinas apoyadas por el Vaticano, representante de Dios en la Tierra? Nada. ¿Qué pintaba Vasconia al final de la Segunda Guerra carlista, derrotada por el liberalismo, en medio de modelos gigantes como el imperio otomano, el austrohúngaro, el británico o el ruso? Nada.

La izquierda española y francesa, anclada en los principios de la democracia liberal, apoyó firmemente el principio del umbral y, por tanto, jamás percibió con simpatía cualquier movimiento relacionado con la corriente de una nación un estado. Todos los líderes socialistas, comunistas e incluso anarquistas apoyaron la Gran España. Miguel Hernández lo condensó en una hermosa poesía, Vientos del pueblo, pero vientos del pueblo… español. Una quimera que aún hoy se construye desde el Estado.

Las dos guerras mundiales, sobre todo la primera, terminaron con el principio del umbral y reordenaron el mapa europeo. La caída del muro de Berlín originó el tercer terremoto nacional del siglo XX en Europa. El umbral, el tamaño, parecía no importar: Islandia, Noruega, Luxemburgo, Holanda, Lienchestein, Bosnia… en fin una lista que casi la conocemos de memoria.

Hoy, a pesar de todo, dicen que el principio del umbral ya no importa. Aunque no comparto esa afirmación, algunas señales, como el apoyo socialista al derecho de autodeterminación del Sahara (70.000 habitantes) o el reconocimiento del estado de Vanuatu (menos habitantes que Bilbao), o la no invasión de Andorra (80.000 habitantes de ellos 30.000 andorranos) parecen certificarlo. Por tanto ya no habría límites a la idea de una nación un estado. Y si así fuera, la refriega se centraría en el término nación. ¿Somos los vascos una nación? Pregunten, pregunten.


Este texto fue publicado originalmente en Nabarralde.

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Erkizia: Tomaremos el Testigo de Vuestro Proyecto

Un texto más en solidaridad con los detenidos durante esta nueva etapa represiva por parte del estado español en contra del pueblo vasco. El mismo ha sido publicado en Gara:

Tasio Erkizia | militante de la izquierda abertzale

Tomaremos el testigo de vuestro proyecto

Tasio Erkizia reconoce que las últimas detenciones de varios militantes abertzales de significado peso político ha supuesto un duro golpe para la izquierda abertzale. Sin embargo, también constata que la iniciativa deja al descubierto la debilidad política del Gobierno español y de la entente PSOE-PP, que les hace temblar ante la inminencia de una propuesta sólida, novedosa e ilusionante a la sociedad vasca. Los arrestos, opina, dejan al descubierto la baja calidad democrática del Estado español y deben animar a los independentistas a seguir en el camino trazado por quienes estos días duermen en los calabozos de la Audiencia Nacional.

Cegar u obstruir las vías políticas es el objetivo más importante que se persigue con las constantes detenciones de las personas con mayor referencia dentro de la izquierda abertzale. No es el único objetivo que persiguen con esta nueva operación contra personas tan relevantes como Arnaldo Otegi, Rafa Diez, Rufi Etxebarria, Miren, Arkaitz, Sonia etc., dirigido por las huestes del Sr. Rubalcaba, pero sí es el más importante.

La Policía, y por ende el Gobierno del Estado, sabía perfectamente que las personas detenidas estaban impulsando una iniciativa política de calado dirigida a la sociedad vasca, propuesta que sin duda alguna generaría una gran ilusión y entusiasmo popular. Y sabedores de ello, han apostado por cortarla de raíz. Simplemente tratan de poner puertas a ese soplo de aire fresco que iba a recibir la sociedad vasca.

Y esta razia policial no ha sido fruto de la casualidad ni una decisión de última hora del Sr. Garzón, sino una consecuencia lógica de una estrategia y la línea política diseñada por el Ministerio del Interior Español. Las afirmaciones tanto de Rubalcaba como del gallego Ares realizadas repetidamente este último verano no dejan lugar a dudas: «Aunque condene a ETA, la izquierda abertzale no va a participar en la política vasca». Son expresiones evidentes de un PSOE que ha decidido ilegalizar y dejar fuera de circulación la expresión más importante del proyecto político independentista. Convierte en delito la política coherente y crítica con un sistema de supeditación lingüística, cultural, económica y política para con España.

Al mismo tiempo, pretenden hacer mella en la moral de las bases abertzales. Durante los últimos meses, la prensa de derechas -que apoya sus noticias constantemente en fuentes policiales como es el caso de «Abc» o «La Razón»- varias veces han teorizado sobre el supuesto desmarque para con la organización ETA precisamente de esos líderes que ayer eran detenidos por seguir consignas de la misma. ¿En qué quedamos? ¿Cómo se puede contradecir de esa manera tan evidente? Todo ello sólo es entendible dentro de un plan perfectamente orquestado para ofrecer una imagen de desmandada general en la izquierda abertzale, apoyado todo ello en una guerra sicológica constante contra nuestro movimiento político. Todo vale contra la izquierda independentista: la mentira, la tergiversación, las noticias policiales sin el más mínimo contraste y, por supuesto, la detención, encarcelamiento y la posterior criminalización.

Un tercer objetivo, íntimamente unido a los dos restantes, es dejar despejado el camino del «Estado de las Autonomías». Ese bodrio de invento de la transición franquista que en unos años creó cierta ilusión pero que en la actualidad, tanto en las tres provincias occidentales como en Nafarroa, está «caducado», porque simplemente no responde a las aspiraciones de la gran mayoría de la población de Hego Euskal Herria, es el gran «descubrimiento» del Sr. López o del Sr. Sanz. Ese instrumento que en su día era rechazado por demasiado avanzado por el PP, hoy se convierte en la niña bonita de la derecha más recalcitrante. Los partidos españoles son los grandes defensores de ese instrumento creado para que los vascos «nos sintamos cómodos en España», aunque sea en contra de nuestra propia voluntad. Quieren ahogar un proyecto político independentista que les invalida la apuesta estatutista, justo en vísperas de esa gran fiesta en Ajuria-Enea en la que van a pregonar la necesidad de declarar como día festivo el 25 de octubre. ¿Coincidencia? ¿Casualidad?

Ante esta realidad, la pregunta que nos hacemos miles de abertzales es lógica: ¿y ahora qué? Ante todo, una vez más demostrar confianza en nuestro proyecto y nuestra capacidad de retomar la iniciativa. El golpe es duro y quizás logren reducir la velocidad del tren que estaba a punto de partir, pero no van a conseguir descarrilarlo y es más, van a fracasar en dicho intento. Debemos tener la seguridad de que somos miles los hombres y mujeres de izquierda y abertzales dispuestos a impulsar con renovado esfuerzo y determinación la apuesta por un proceso democrático que nos lleve a un escenario en el que todas las opciones políticas tengan las mismas opciones para ser defendidas. Ni estas detenciones ni otras que llevan a centenares de jóvenes a prisión nos van a desmoralizar ni caer en el desánimo.

Las últimas detenciones masivas, además de dejar en evidencia el carácter antidemocrático de un Estado que se apoya en las mismas estructuras militares, judiciales y económicas del franquismo, nos vuelven a indicar lo mucho que le preocupa nuestra capacidad de adoptar iniciativas políticas. Nuestra presencia en los medios de comunicación y sobre todo en las plazas de nuestros pueblos y barrios o en las aulas de la universidad explicando una propuesta novedosa y estrictamente democrática; el entusiasmo que se puede generar en nuestro pueblo con una propuesta independentista para aglutinar el máximo de fuerzas abertzales progresistas procedentes de distinta sensibilidad o la energía que puede generar y liberar una nueva fase política en la que los independentistas podemos remar al unísono en la misma dirección le producen vértigo al Gobierno del PSOE. Del enemigo el consejo, dice el refrán. Si tanto les preocupan nuestras propuestas e iniciativas políticas, ése es el camino más eficaz para avanzar en el proceso de liberación nacional y social.

A más represión, nuevas iniciativas políticas. Es la consigna que debemos de interiorizar. Nuestra fortaleza estriba en la justeza de nuestros planteamientos políticos, justo donde el PSOE-PP es débil. Tienen miedo al diálogo porque les sobra fuerza represiva, pero les falta la razón. Huyen del debate y el contraste público porque saben que proponen recetas viejas ya caducadas, mientras la izquierda abertzale es capaz de presentar caminos imaginativos e ideas innovadoras. Nuestro proyecto político es capaz de generar entusiasmo en amplios sectores populares, ellos sólo hablan de prohibiciones e imposiciones.

Compañeros y compañeras, cuando escribo estas líneas os encontráis en las mazmorras policiales cual delicuentes. Estad orgullosos. Vuestro enorme esfuerzo por desbloquear el enfrentamiento y llevarlo al sendero político producirá sus frutos. Las detenciones me producen rabia e impotencia, pero la fuerza de la izquierda abertzale volverá a generar un panorama ilusionante, tomaremos vuestro testigo para ir madurando el proyecto. Eutsi goiari!


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Alvarez-Solís: La Majestad del Estado

Este texto ha sido publicado en Gara:

Antonio Alvarez-Solís | periodista

La majestad del Estado

Las palabras de este artículo destilan indignación. Rezuman ese sentimiento de manera contundente pero a la vez serena. La indignación de Alvarez-Solís no proviene sólo de un suceso concreto que considera injusto -como es la detención de militantes independentistas por el mero hecho de serlo-, ni de la cadena de injusticias en la que se incluye este suceso, sino sobre todo por la manera en la que el Estado pretende justificar su estrategia. El autor se queja amargamente de que, junto con diez personas, se intenta secuestrar la dialéctica.

Majestad: Calidad que constituye una cosa grave, sublime y capaz de infundir admiración y respeto». Bien. ¿Aparece con majestad el Estado? Evidentemente, no. ¿Es cosa grave y sublime? Obviamente, no. ¿Infunde admiración y respeto? Todo lo contrario. Desde el punto de vista de un ciudadano con plena conciencia de su cualidad de depositario de la soberanía nacional, el Estado y sus gobiernos, según escribe J.M. Roberts, y así se creía en tiempos de la Santa Alianza, «son antagonistas naturales de los ciudadanos».

Ya tenemos arrestados a Arnaldo Otegi, Rafa Diez Usabiaga, Rufi Etxeberria, Sonia Jacinto, Arkaitz Rodríguez... Frente a ellos se alza un Estado patrimonial, absoluto, violento ante las ideas ajenas, criminalizador de todo debate. Lo que debiera ser una máquina fomentadora de las ideas a fin de convertir la razón en el único escenario del debate, se torna un mecanismo de autocracia exaltada, de represión escandalosa. No es posible divisar en el panorama estatal un solo detalle de confortabilidad para la circulación de la palabra. Por el contrario, la escena resulta agobiante y un viento reseco barre toda expresión ideológica que no esté al servicio del pensamiento único. De las razones el juez extrae delito; de las intenciones, crimen; de la circulación de ideas, violencia. Hablen ahora el Gobierno español o el vasco de brotes verdes. Una inmensa máquina reductora de cualquier tipo de creación política ha sido acelerada en las últimas horas. Quien ante esto calle está conspirando a la construcción de un gran muro de silencio que convierte la ciudad de Dios, como diría San Agustín, en un reducto de penalidades e inhumanidad.

Pero no se trata sólo de llorar sobre la profanación de la libertad. Es hora de otra cosa. Es hora de que todas la conciencias pronuncien el ¡basta ya! Es el momento en que hay que enfrentar con gallardía el reduccionismo radical de la convivencia a una sumisión permanente y empobrecedora de la dignidad humana. Ni siquiera vale la pena analizar un auto judicial que, una vez más, ha sido precedido por una obcecada incitación gubernamental. La máquina funciona con una absoluta precisión degradante. Un día y otro la engrasan con un lamentable cuidado. La máquina se mueve con rigor inalterable, con el ritmo de un martillo pilón que va desmenuzando no ya ideas concretas sino la misma posibilidad de que las ideas broten. Ahí está la aterradora intención de todo este acerbo movimiento: en la destrucción de la raíz que alimenta la ideación. La ciudadanía ha sido concitada a expresarse con una sola voz, a hablar con argumentos sin la validación de los contraargumentos. Tras cuarenta años de silencio y violencia reaparece con toda su potencia el mismo quehacer desde el poder. ¿Y qué sociedad puede creerse viva en esta acre situación?

La gran ironía ha ocupado el lenguaje mismo hasta convertirlo en estéril. Hablan los reductores de la libertad de defensa de la democracia. ¿Y qué es la democracia sino la palabra viva sin frontera alguna? La democracia está muerta. Aquí y en medio mundo. Pero su muerte no es siquiera sutil; es torpe, encarnizada. No se combate con un estoque delicado sino con el garrote con que pelean en el cuadro goyesco los seres zafios que en él son reflejados. ¿A dónde ha venido a parar el poder que usa tales modos?

Repiten una y otra vez con insistencia rudimentaria que sólo la palabra es válida. Y a continuación envían a la cárcel al que la utiliza. Se dice, con rigor fraudulento, que la palabra está armada. Pero armada ¿de qué? No puede extenderse de una manera analógica, sin destruir la paz, que las armas, elemento de sobra material, estén hechas de la intención sutil de las ideas. Ni siquiera una coincidencia de fines morales -como es la petición de independencia- puede alegarse para confundir arma y palabra. Las armas son un objeto concreto y la acción con las mismas, una acción concreta. Inventar la paridad de ambas cosas es abrir la puerta a la indefinición más absoluta de lo uno y de lo otro. No es admisible que algo que está hecho de razón, participable o imparticipable, constituya un objeto material destinado a privar de la vida. La vida puede arrebatarse de mil maneras, pero nunca es lícito condenar a Sócrates.

¡Qué pobreza revela en un Estado que haya de ser mantenido con el cuestionamiento de la razón, que es un caudal rico e inmenso alimentado por las razones! Las razones de cada cual en su inmenso valor de ser humano. Un Estado temeroso, invadido por la inseguridad moral, pervertido por los procedimientos elevados a valor absoluto en sí mismos. Un Estado inmovilizado en la contemplación de su propia supervivencia. No hablo aquí, repito, del contenido concreto de las ideas sino de su calidad constitutiva, de su valor ontológico, que es el material con que se hace la libertad. La libertad, que no es un bien inmóvil sino un valor dinámico, productor nada menos que de la dialéctica, que es el molde donde se genera la vida individual y colectiva. Usted, Sr. Zapatero, usted y los suyos me arrebatan el gran motor de la dialéctica mientras anda por el mundo hablando de la precisión de otra sociedad. A este respecto he de decir que no sé si pienso en todo como los ciudadanos que acaban de detener, pero estoy absolutamente seguro de que ellos piensan ¿Y acaso he de vivir mi calle temiendo por mi vida porque ellos piensen? No valen los enredos menguadamente filosóficos de transformar el pensamiento en motor de violencia material. Cada cosa es la que es. De un pensamiento pueden deducirse ¿cómo no? acciones inconvenientes -esto sucede al Gobierno un día tras otro- pero es a partir de ahí que se debe imaginar la protección social correspondiente. La aventura humana está hecha de mil cosas distintas, pero no ha de extirparse del hombre el noble deseo de la aventura por el riesgo posible que represente su traducción a la vida fáctica. Si Dios creó el mundo seguro que tuvo en cuenta el uso que habríamos de hacer de su creación -incluida la existencia de los jueces- pero decidió que la existencia soberana estaba preñada de libertad. ¿Qué pasa: es que se creen ustedes dioses demiurgos encargados, tejas abajo, de corregir la existencia y convertirla en un traje a medida? Sr. Zapatero: usted que acude a tantas misas, con el palio vivido por dentro, ha de saber que eso de reinventar el alma es pecado contra el espíritu. El único pecado que al parecer condena, si uno creyera en fuegos eternos.

Los vascos empiezan a convivir cotidianamente con la opresión y esto es malo. O el pueblo euskaldun se autodestruye como nación digna, y acepta todo lo que sobre ella se proyecte, o ha de vivir con un irreprimible enfurecimiento interno por lo que ocurre a determinados vascos que, al fin y al cabo, son hermanos de los demás. Sobre este detestable suceso no he oído que en el Parlamento se alce voz alguna que solicite un análisis serio de tal situación. El Parlamento español opera con espíritu colonial y las guerras coloniales siempre se pierden y, lo que es peor que la derrota, dejan heridas anaerobias que llevan a la muerte de toda relación sincera. ¿Alguien ha dicho, o al menos ha insinuado, algo de esto en esa Cámara feroz que hasta doma y reduce a servidumbre a las voces más inimaginables en el silencio? Que yo sepa, nadie ha dicho nada sólido al respecto. Se asiste al espectáculo persecutor con la convicción de que estas cosas pasan ligeramente sobre la piel de la vida. Malos dermatólogos, por cierto. Porque la vida es como «El velo pintado» de Somerset Maughan y siempre acaba por rasgarse para desvelar al fin la realidad.


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Solidaridad Desde Alemania

A diferencia de los españoles que se sienten orgullosos de su pasado genocida y colonialista así como de la orientación abiertamente franquista de sus élites, los alemanes han sabido progresar y evolucionar desmarcándose del horror del régimen Nazi. No es de extrañar pues que desde Alemania llegue esta muestra de solidaridad para con el pueblo vasco, asediado y privado de sus derechos políticos. Esta nota en Gara nos habla al respecto:

Cargos de Die Linke exigen la libertad de los detenidos

La diputada en el Bundestag y portavoz de política interior de Die Linke, Ulla Jelpke, y el eurodiputado del mismo partido de la izquierda alemana Helmuth Markov hicieron ayer públicas sendas declaraciones en las que denuncian las detenciones de Arnaldo Otegi y el resto de miembros de la izquierda abertzale, les muestran su solidaridad y exigen su liberación.

La detención de Arnaldo Otegi, Rafa Díez y el resto de militantes independentistas no ha pasado desapercibida para la izquierda más comprometida de Europa. Si anteayer fue la eurodiputada del Sinn Féin, Bairbre de Brún quien levantó su voz de denuncia, ayer Ulla Jelpke, diputada en el Bundestag y portavoz de política interior de Die Linke, y el eurodiputado del mismo partido Helmuth Markov exigieron la puesta en libertad de los detenidos.

Por medio de una nota, Ulla Jelpke muestra su «solidaridad con los políticos y sindicalistas arrestados en el País Vasco», al tiempo que demanda la legalización de las organizaciones de la izquierda abertzale y recuerda que «el pueblo vasco tiene el derecho democrático a la autodeterminación».

La portavoz de política interior de Die Linke apunta que entre los detenidos se encuentra «Arnaldo Otegi, que desde hace tiempo trabaja en una solución política del conflicto vasco». Y denuncia Jelpke el silencio de la UE y el Gobierno Alemán «ante la quiebra de los más elementales derechos humanos en la mitad de Europa». A su entender, «las autoridades de la UE promueven las medidas que persiguen a la izquierda vasca, incluyendo a Batasuna y otras organizaciones no armadas en sus listas negras antiterroristas dejándolas como meras piezas de caza».

Sostiene Ulla Jelpke que «el País Vasco sirve de laboratorio represivo dentro de la UE que también afecta directamente a otros movimientos críticos con el capitalismo o movimientos que trabajan en Europa».

Oposición y total rechazo

Helmuth Markov, por su parte, recuerda que fue presidente del «Friendship» del Parlamento europeo y que en noviembre de 2007 tuvo la oportunidad de reunirse con Arnaldo Otegi en la prisión de Martutene. Como dijo entonces, sostiene que «en una democracia es inadmisible que los dirigentes políticos son detenidos por sus iniciativas políticas y las ideas».

Para el eurodiputado alemán «la única manera de resolver el conflicto político en curso en el País Vasco es a través de un proceso de paz basado en el diálogo, la negociación y el acuerdo entre las diferentes partes implicadas en el conflicto». Y entiende que «para construir la paz es necesaria la participación de todas las partes».

Por ello, Helmuth Markov reitera su firme convicción de que «la única solución política válida será el fortalecimiento de la democracia y la justicia y la aceptación del derecho de todos los ciudadanos del País Vasco para decidir sobre su futuro»

También llegaron demandas de libertad desde organizaciones políticas, sindicales y de defensa de derechos humanos de Galicia, Italia, Argentina, Suiza y el Estado español.

Derecho a decidir

La exigencia de libertad de los detenidos se acompañó de la demanda de legalización de partidos y del reconocimiento del derecho a decidir de Euskal Herria.

Ares pide a Urkullu que llame al orden a Egibar

El consejero de Interior del Gobierno de Lakua, Rodolfo Ares, emplazó al presidente del EBB, Iñigo Urkullu, a «poner orden a su partido», y a aclarar si comparte con el portavoz parlamentario del PNV, Joseba Egibar, las «infamias» sobre las últimas detenciones. Según Ares, «resulta especialmente ruin que Egibar nos diga que 'alguien necesita a una ETA activa para poder seguir controlando la política vasca'. Y no lo vamos a tolerar, por dignidad democrática y porque se está atentando contra el honor del Gobierno vasco».

Joseba Egibar, por su parte, demandó «calma y rigor» al consejero de Interior y apuntó que la «violencia verbal» utilizada para contestar sus anteriores declaraciones «denota la debilidad en el argumento». Aclaró, además, que se siente respaldado por el presidente del EBB, Iñigo Urkullu.

El portavoz parlamentario del PNV insistió en sus planteamientos de la víspera y dijo que el Estado«pretende controlar todos los procesos y los [procesos] políticos y democráticos que se pudieran sustanciar con ETA desaparecida se escapan del control del Gobierno español. Por lo tanto -reiteró- en otro tipo de escenarios se vive muchísimo mejor».

Entre tanto, Urkullu no respondió ayer a los requerimientos de Rodolfo Ares ni tampoco apoyó explícitamente las tesis de Joseba Egibar, que también el presidente del ABB, Iñaki Gerenabarrena, vino a compartir. En una entrevista previa a las palabras de Ares, Urkullu se mostró partidario de «contextualizar» las «reflexiones» de Egibar, y negó en todo caso que sea el PNV quien pretenda obtener réditos políticos de la situación.


Nos preguntamos que pensara de esto el alemán vascófobo Gunther Grass quien hace unos años a pedido de su amigo Fernando Savater firmara un infame documento en apoyo al Apartheid en contra del electorado vasco. Y hablando de Savater que anda por allí diciendo que los vascos colaboraron con la Alemania Nazi, le recordamos en este momento que Francisco Franco y los españoles fueron aliados de Adolph Hitler y que los vascos han luchado en contra del fascismo desde 1936 hasta la fecha.
 
 


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Contubernio Criminal Franquista

Los merolicos de los medios informativos al servicio de Madrid insisten en que la demanda libertaria del pueblo vasco frente al régimen colonialista español no tiene cabida puesto que "España es una democracia". Estos mismos merolicos se encargan de ocultar a la opinión pública las acciones por parte del gobierno de Juan Carlos Borbón que dejan claro que el estado español dista mucho de ser una democracia.

Abundemos, una de las características de un estado democrático es la separación de poderes, misma que en el caso del estado español no existe pues cuando el círculo de poder que dirige Borbón decide algo, automáticamente el legislativo y el judicial operan en base a lo dictado por el ejecutivo. Pero el ridículo al que pueden llegar los españoles con su torpe y anacrónica visión de lo que significa la democracia queda en evidencia en esta nota publicada por Gara, donde un tribunal que supuestamente debe velar por los derechos y garantías civiles de la ciudadanía (recordemos que para ellos los vascos son ciudadanos españoles y por tanto receptores de todos y cada uno de los derechos de los que gozan el resto de los españoles) no hace mas que legitimar lo decidido por un tribunal de excepción, que opera exclusivamente para atacar sistemáticamente los derechos de los vascos, esta vez sí, por ser vascos.

Aquí tienen la nota:

El Supremo confirma las condenas a los procesados por el movimiento pro-amnistía

El Tribunal Supremo (TS) confirma las condenas que impuso la Audiencia Nacional española a veinte personas juzgadas en el juicio contra el movimiento pro-amnistía y la absolución de Aitor Jugo.

MADRID-. La sentencia del Supremo, notificada hoy, se produce tras la vista celebrada el pasado 23 de setiembre en el alto tribunal español ue Gestoras pro-Amnistía y Askatasuna eran «organizaciones terroristas» e impuso penas de entre ocho y diez años de cárcel para 21 de los acusados.

Asimismo, seis de los procesados inicialmente fueron absueltos, a pesar de que todos los imputados en el sumario renunciaron a la defensa jurídica por parte de sus abogados desde el inicio del juicio al entender que la sentencia estaba escrita de antemano.

En la vista del recurso, la Fiscalía pidió al Supremo la confirmación de la «ilicitud y disolución» de ambos organismos y el mantenimiento de todas las condenas impuestas por la Audiencia Nacional. El abogado del AVT también defendió la misma postura y apeló al tribunal para que «extienda el concepto de terrorismo» con el fin de mantener las condenas.

Al contrario que en el recurso del 18/98, donde la propia Fiscalía pidió una rebaja de las penas al considerarlas excesivas, la representante del Ministerio Público aseguró que las penas de cárcel reclamadas en esta sentencia no son desproporcionadas y señaló que hay pruebas suficientes para fundamentarlas.

Por su parte, las cuatro abogadas que defendieron los intereses de los condenados -Arantza Zulueta, Ainhoa Baglietto, Amaia Izko y Haizea Ziluaga- resaltaron que Gestoras pro-Amnistía y Askatasuna no pueden ser consideradas como «organizaciones terroristas» ya que desarrollaban una actividad pública «lícita», además de pública. Explicaron que realizaron un trabajo político denunciando la represión y en solidaridad con los represaliados.

Según indicaron, en las funciones que atribuye la Audiencia Nacional a estos organismos no se puede establecer ninguna responsabilidad acerca de acciones violentas o vinculadas con la organización ETA. Y recordaron que el propio tribunal especial reconoció que no existía una vinculación directa entre la organización armada vasca y los citados organismos.

Asimismo, las letradas exigieron la libre absolución de todos los condenados ya que, como señalaron en los recursos, ni siquiera hay proporcionalidad entre las penas impuestas y los hechos declarados como probados.

Las defensas denunciaron que no se han individualizado las penas como exige la legislación, ya que la sentencia no atribuye actuaciones delictivas concretas a ninguno de los imputados. En el caso de Aitor Jugo, hasta la Fiscalía reconoció que no había suficientes motivos en su contra, pero dejó en manos del tribunal la decisión y mantuvo la condena de diez años de cárcel impuesta por la Audiencia Nacional.

Trece días después, recuperó su libertad.


Recordemos que estas aberraciones no sucederían sin la silente complicidad de estados democráticos y organizaciones internacionales avocadas a la defensa de los derechos humanos.

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jueves, 15 de octubre de 2009

Sastre: Carta Abierta a los Magistrados Españoles

En Gara se ha publicado esta misiva de Alfonso Sastre:

Carta abierta a los magistrados españoles

Quienes están aplaudiendo estas detenciones no son partidarios de la paz sino que prefieren la existencia de la violencia armada. Resulta impensable que no se sientan avergonzados de que en nombre de la Justicia se falte a ella persiguiendo a personas pacíficas.

Alfonso SASTRE | Escritor

Ante la actual redada policíaca, el que suscribe, Alfonso Sastre Salvador, natural de Madrid, de 83 años de edad, ciudadano vasco desde hace varias décadas, solicita de ustedes que hagan urgentemente todo lo posible por que se desactive y cese la actual redada de ciudadanos vascos, y les sea devuelta la libertad. También, en la presente carta, quiere exponerles lo que sigue:

1.- Que le resulta impensable que no haya entre ustedes quienes estén en desacuerdo radical -empezando desde el ejercicio de su actividad de juristas, profesionales del Derecho- con medidas como ésta y no se sientan avergonzados de que en nombre de la Justicia se falte a ella persiguiendo a personas pacíficas, cuyo único «delito» es ser patriotas de izquierda y tratar de expresarse en los campos de la política o el sindicalismo. ¿Ninguno de ustedes mantiene, al menos en su fuero interno, este pensamiento? No lo puedo creer.

2.- Que la existencia legal de una izquierda abertzale (patriótica vasca) que no «condene» públicamente la violencia armada de ETA no sólo no comporta un apoyo a este tipo de lucha y la consiguiente tentativa de prolongarla en el tiempo sino que, por el contrario, es necesaria (esta izquierda) para la solución del conflicto político, y, con ello, para el cese de ese tipo de lucha (que es una tragedia muy dolorosa), y el deseado advenimiento de la paz, siendo, como digo, la existencia legal de esta fuerza política nada menos que una conditio sine qua non de ese feliz advenimiento. Por lo demás, el patriotismo vasco es una idea legítima aunque, hoy por hoy, y aquí está una clave del conflicto, no sea legal, hecho en el que se basa y se explica la violencia que padecemos.

Para mí, quienes están aplaudiendo -en muchos casos, fervorosamente- estas detenciones no son partidarios de la paz sino que prefieren la existencia de la violencia armada.

Por lo menos algunos de ustedes, señores magistrados, hagan lo posible para, de momento, suspender la violencia de estas detenciones que se ejerce sobre gentes de paz y, por cierto, muy pacientes ellas mismas.


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