Un blog desde la diáspora y para la diáspora

viernes, 9 de junio de 2023

«Injustificada» Actuación Policial

El PNV, en contubernio con el PSE, se han dedicado a violentar la memoria histórica de Euskal Herria. Un día sí y el otro también, envían a su cuerpo policíaco españolista con label vasco a reprimir a quienes se atreven a exigir justicia por los muchos casos de terrorismo de estado en los que incurrió el régimen español desde aquel aciago 18 de julio de 1936.

Naiz nos informa de la represión vivida durante el homenaje anual a Txabi Etxebarrieta:


La familia de Txabi Etxebarrieta pide explicaciones ante la «injustificada» actuación policial

La familia de Txabi Etxebarrieta ha pedido explicaciones a Gogora y a la Dirección de Derechos Humanos por la intervención «desproporcionada e injustificada» de la Ertzaintza en el acto de recuerdo a esta «víctima de la Guardia Civil franquista». No oculta su «enfado e indignación» por lo sucedido.

Agustin Goikoetxea

La familia de Txabi Etxebarrieta ha dirigido una misiva a la directora del Instituto de la Memoria, Convivencia y Derechos Humanos - Gogora, Aintzane Ezenarro, y a la de Derechos Humanos, Víctimas y Diversidad de Lakua, Monika Hernando, mostrando su «enfado e indignación» por lo sucedido el miércoles a la tarde en un acto de recuerdo a esta «víctima de la Guardia Civil franquista» organizado por un grupo de vecinos del Casco Viejo bilbaino.

Consideran que los hechos protagonizados por agentes de la Policía autonómica «incrementaron nuestro dolor como familiares» y les hace sentir «víctimas de segunda categoría, sin derechos ni garantías para poder recordar a nuestro familiar».

«Creemos que esta grave intromisión de la Ertzaintza en nuestro derecho a la reunión pública y libertad de expresión merece una cumplida explicación», aseguran. Por ello, instan tanto a Gogora como a la Dirección de Derechos Humanos, dependientes del Ejecutivo de Lakua, a que se pongan en contacto con los responsables del operativo para solicitar explicaciones.

De la misma manera, la familia exige que se adopten las medidas para que no vuelvan a producirse este tipo de actuaciones en años venideros. Aitziber Ibaibarriaga, sobrina de Txabi Etxebarrieta, ha reconocido a través de las redes sociales que lo vivido este miércoles fue duro para sus allegados.

No entienden el modo en que actuó la Ertzaintza, en un acto que se organiza anualmente «con total normalidad» y que es comunicado a las autoridades para solicitar la pertinente autorización.

No fue así en el 55 aniversario de la muerte de Etxebarrieta, ya que cuando las personas organizadoras procedían al montaje de los paneles, varias patrullas de la Policía autonómica se personaron en la plaza Unamuno, junto al hogar familiar, indicando que se les había hecho llegar un oficio desde el Juzgado Central de Instrucción nº 1 de la Audiencia Nacional en relación al acto y que el responsable de la comisaría de Bilbo había dado la orden expresa de retirar la foto de su familiar de los paneles instalados.

La familia pudo comprobar que, «de la literalidad del oficio no se podía de ninguna manera inferir orden alguna para la retirada de ningún objeto del escenario y solo se hablaba de evitar la posible comisión de un delito del artículo 578 del Código Penal».

Trasladaron este extremo al mando del operativo, al que se propuso la opción de levantar acta de lo que estaba ocurriendo, pero la respuesta fue que «la foto se la tenían que llevar por orden de su superior». Esa fue la «condición básica» para poder seguir adelante con el acto de recuerdo. Al final, destaca Ibaibarriaga, se procedió a identificar a varias personas y retirar la foto de su familiar.

«Desproporcionada e injustificada»

Para la familia de Txabi Etxebarrieta, la intervención policial fue «desproporcionada e injustificada». En la misiva remitida a las responsables del Ejecutivo de Lakua, se apunta que es público y notorio que se han personado ante la Comisión de valoración al amparo de la Ley 12/2016, de 28 de julio, de reconocimiento y reparación de víctimas de vulneraciones de derechos humanos en el contexto de la violencia de motivación política en la CAV entre 1978 y 1999.

A falta de la decisión que emane de esa tramitación, inciden en que cuentan con un informe de la Cátedra Unesco de los Poderes Públicos y los Derechos Humanos de la UPV-EHU y la Sociedad de Ciencias Aranzadi que, analizados los hechos, concluye que «se desprenden altas probabilidades de una vulneración directa del derecho a la vida de Txabi Etxebarrieta».

La actuación policial ha motivado asimismo que el parlamentario de EH Bildu Julen Arzuaga pregunte por ello al consejero de Seguridad, Josu Erkoreka.



 
 
 
 
 
 
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jueves, 8 de junio de 2023

Un Adiós a Txomin Perurena

Naiz ha publicado esta semblanza del laureado txirrindulari Txomin Perurena al darse a conocer su fallecimiento:


Muere Txomin Perurena, el ciclista vasco más laureado de la historia

Txomin Perurena Telletxea, uno de los mejores ciclistas vascos de la historia, ha muerto a los 79 años de edad. Logró 158 victorias como corredor, en el top-10 de todos los tiempos, y se impuso como director en dos Vueltas con Marino Lejarreta y Pedro Delgado como pupilos.

Txomin Perurena Telletxea ha fallecido este jueves a los 79 años. Natural de Oiartzun, fue uno de los mejores ciclistas vascos de la historia, con 158 victorias como profesional en su palmarés, con los equipos Kas, Fagor y Teka. Su carrera como corredor se desarrolló entre 1963 y 1979.

El oiartzuarra también ejerció de director deportivo de Teka, Orbea, Artiach y Euskadi.

Su hermano, Bixente Perurena Telletxea ‘Peru’, murió en un atentado de los GAL en 1984 en Hendaia, junto al también refugiado Angel Gurmindo ‘Stein’.

En su trayectoria profesional como ciclista logró 158 victorias, siendo el corredor vasco más laureado de todos los tiempos. Y es que se alejaba bastante del prototipo de los ciclistas vascos, acostumbrados a destacar en etapas montañosas.

Técnicamente, estaba considerado como un ciclista todoterreno, combinando su punta de velocidad en los sprints con un buen desempeño en la media montaña. Logró doce victorias en la Vuelta y la clasificación por puntos en 1972 y 1974. Asimismo, vistió el maillot amarillo durante 31 días, ostentando el extraño récord de ser el ciclista que más veces se enfundó el jersey de líder de la Vuelta sin ganar la carrera.

La «pesadilla» en casa

Su mejor resultado en la clasificación general de la Vuelta lo logró en 1975, cuando terminó segundo, tras perder el liderato por catorce segundos en la última etapa, una contrarreloj disputada en Donostia, ante Agustín Tamames. Una «pesadilla» que narró para la revista ‘Planeta ciclismo’. «Quedar segundo igual fue incluso peor que quedar quinto. Siempre se me quedó grabado el silencio impresionante de la gente a la entrada del velódromo, aquello ya quería decir mucho, era un mal agüero. Aquel silencio y el recuerdo son inolvidables, todavía hay veces que aún me viene en forma de pesadilla».

Fue también cuarto en 1977, quinto en 1974 y sexto en 1972. En el Giro, logró dos triunfos de etapa y en el Tour se hizo con la clasificación de la montaña en 1974. Venció también en once etapas de la entonces denominada Vuelta al País Vasco.

Fue dos veces campeón de España en ruta, en 1973 y 1975, logrando además la medalla de plata en 1972 y la de bronce en 1971. Venció también en el Campeonato de España de Montaña.

Tras retirarse como ciclista, se convirtió en director deportivo, pasando por los equipos Teka, Orbea, Artiach y Euskadi. Como director, logró dos Vueltas, una con Marino Lejarreta en el equipo Teka y otra con Pedro Delgado en el equipo Orbea.

También fue comentarista en retransmisiones ciclistas en euskara y analista de ciclismo en prensa escrita. La última carrera que comentó fue la pasada edición de Itzulia.





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domingo, 4 de junio de 2023

Egaña | El Espíritu de la Marmota

Nuestro amigo Iñaki Egaña recurre a ese proverbial y cinematográfico animalillo, la marmota, para describir el panorama político tras las elecciones municipales del pasado fin de semana en el estado español:


El espíritu de la marmota

Iñaki Egaña

Dicen que en el encabezamiento se encuentra la mitad del texto y que uno interesante es capaz de atraer al lector a las siguientes líneas. La verdad es que se me han ocurrido varios, tales como el Espíritu del 18 de julio, el de Kutxa, el Original, o quizás, el más acertado, el Espíritu del Arriaga. Todos ellos tienen una sencilla explicación, pero como los caminos que conducen a Roma, todos ellos, asimismo, enfilan hacia la quietud, la de la marmota. Por eso, lo he situado el primero.

Se han celebrado elecciones locales y al instante han sido adelantadas las estatales. Para un proyecto soberanista y de izquierdas, después de una campaña enfangada como deseaba Ayuso para su comunidad madrileña y finalmente los jeltzales trasladaron a Hego Euskal Herria, los resultados han sido excelentes. Siempre pueden mejorarse, como parte de un proceso, y hay que ser ambicioso. Para ello valentía, la que demandaba Jorge Danton, el revolucionario francés del siglo XVIII: “audacia, más audacia y siempre audacia”.

¿Por qué la marmota? Porque, a pesar del retroceso de las fuerzas históricamente institucionales, sus posiciones son las mismas que acuñaron hace ya varias décadas cuando el partido jeltzale se fracturó en dos, los autonomistas y los independentistas, los de antes el “alderdi” que el “aberri”, el partido que la patria. Ha llovido tanto desde entonces que se hace insólito comprobar el inmovilismo del PNV, echando balones fuera y justificando su evidente retroceso en factores externos: la pandemia, las empresas subarrendadas para su comunicación electoral, las protestas por convenios dignos (el “desgaste” lo veían venir con los acuerdos de su sucursal Adegi para el metal en Gipuzkoa). Así que una de las líneas correctoras es evidente: palo a las protestas (si logran previamente serenar a ese actor político de Policía Autónoma que han creado) e invisilibización de las mismas hasta la próxima consulta.

Podría tratarse también del Espíritu del 18 de julio, fecha que hace décadas fue aprovechada por los golpistas para instaurar una dictadura interminable. Llega la derecha española trumpista (antes unida en el PP y ahora duplicada en Vox, mismos perros con distintos collares) anunciando un vendaval. Tiene toda la pinta que Sánchez ha elegido precisamente el 18-23 de julio esperando una nueva contienda electoral en el barro, aguardando que los ultras se desboquen con el brazo en alto, las loas al fascismo y proclamarse él y su partido como la única salida antifascista a la marea europea.

Pero este argumento, que ya lo utilizaran los llamados socialistas, desde Felipe González, Alfonso Guerra, Danborenea y Barrionuevo hasta Pérez Rubalcaba y Marlaska, es una falacia. La crónica reciente demuestra cuán apegados estuvieron también al Espíritu del 18 de julio, por mucho que perdieran una guerra. Por cambio generacional, por temor a los ultras o por razón de Estado, el recorrido del PSOE ha dejado un reguero de estiércol que en otros escenarios bien podrían ser achacados a la derecha más recalcitrante. Sucede, además, que este PSOE timorato ha incumplido una y otra vez sus promesas electorales. Escorándose hacia posiciones donde la elección del votante es clara: ante la copia, mejor el original. La izquierda abertzale tiene en su ADN, por el contrario, una serie de ordenamientos antifascistas que han circulado de generación en generación.

Ese Espíritu del 18 de julio cuyo hedor ya nos atrapa, llega con un recorrido marcado. Recordar que, en la campaña para las locales, Ayuso voló a Bilbo para pedir lo que Abascal llevaba meses vociferando: la ilegalización de EHBildu. Recuerden, porque en política las casualidades son escasas, que no hace mucho la patronal vasca Confebask pedía la ilegalización de ELA y de LAB. Y que uno de estos días, el lehendakari Urkullu, marmota donde las haya, ha achacado el retroceso de su partido a la conflictividad laboral.

El mismo día en el que acudimos a las urnas, 28 de mayo, la joya madrileña de la corona del Grupo Vocento, al que el PNV dedica la mayoría de filtraciones, abría portada con un gran titular: “La ruina de ETA se logró con la ilegalización de Batasuna”. Imprimía el camino. Al día siguiente, su sucursal en Bilbo, la misma que había creado un escándalo con la página web de memoria reciente del Ayuntamiento de Galdakao que había dedicado dos líneas a las violaciones de derechos humanos en las cárceles, abría un nuevo canal de criminalizaciones, con la señalización de 15 expresos que habían sido elegidos democráticamente.

Alguien puede creer que los medios son objetivos. Quizás en algún lugar desconocido. En España los diarios están quebrados y su refinanciación corre a cargo de los bancos que modifican consejos de administración y marcan líneas editoriales. El poder del dinero o el dinero del poder, qué más da el orden, se ha unido para sellar los ritmos y el camino. Y el enemigo ha sido pautado: EHBildu.

Ya lo fue en el Espíritu de Kutxa, otro recurso, cuando Xabier Iturbe, en una jugada alegal, fue elegido en 2012 presidente de Kutxa frente a Antton Izagirre, representante de la izquierda abertzale. Entonces necesitó los votos de su partido más los del PSOE, PP y CCOO. Es el “Espíritu Original” que reclamó el PNV al PSOE hace un año.

Cierro con el Espíritu del Arriaga, asamblea del PNV en el teatro de Bilbao, donde lanzaron una de las consignas que le han caracterizado desde entonces, 1988, hasta ahora: “sentirnos cómodos en España”. Fueron los Ardanza, Imaz, Urkullu y Ortuzar los que agrandaron el lema. Lo hicieron con Aznar, lo repitieron con Rajoy, y lo van a volver a renovar en la constitución de los ayuntamientos y diputaciones, con pactos con esa derecha española que, no olvidemos, llega unida (PP+Vox). El trumpismo se ha asentado también en Hego Euskal Herria. La marmota del 18 de julio, la del espíritu Original (apoyo del PNV al PSE en pleno caso Zabalza), la del Arriaga, con raíces bancarias, planea sobre nuestras cabezas.

 

 

 

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viernes, 2 de junio de 2023

Entrevista a Fernando Pérez de Laborda

Pamplona, nos dice la historia, es el poblado que los romanos construyeron junto a la localidad vascona de Iruñea. Y se nombró en honor a Pompeyo, por quien otra urbe - menos afortunada que la vecina que la vecina de Iruñea - muy icónica, fue nombrada.

Pues ahora, en el análisis que hace Fernando Pérez de Laborda, una muy particular localidad ubicada en la campiña gobernada desde Pamplona y la mítica Pompeya, se hermanan.

Les invitamos a leer esta entrevista publicada por Noticias de Navarra:


“El yacimiento de Irulegi es nuestra Pompeya particular”

Fernando Pérez de Laborda | Filólogo y escritor | El filólogo getxotarra y residente en Puente la Reina acaba de publicar ‘El euskera en Navarra. Síntesis de una historia’ de la mano de la editorial Mintzoa

Miren Mindegia

Para Fernando Pérez de Laborda la historia es un muerto a resucitar: un trabajo arduo y difícil que hay que ejercer con responsabilidad. Eso es precisamente lo que ha hecho en su última publicación, en el que, basándose en diversas disciplinas como la arqueología, la toponimia y el genetismo, reconstruye la historia del euskera en nuestro territorio, desde el Neolítico hasta el siglo XX, sintetizándolo en capítulos amenos y de carácter divulgativo. El euskera en Navarra se podrá adquirir este domingo 4 de junio junto con DIARIO DE NOTICIAS.

No es la primera vez que indaga en la historia del euskera, ya en 2009 publicó un trabajo similar centrado en la zona de Valdizarbe ¿Qué aporta esta nueva publicación?

La historia del euskera es un tema bastante trillado y me daba un poco de miedo meterme en este ámbito, pero me dí cuenta de que había una historia del euskera que estaba sin contar, y esa era la historia del euskera de mi valle. Siempre se había dicho que en la Zona Media no se había hablado euskera, o que se dejó de hablar hace mucho... Y ahí empecé a investigar. Empecé por los últimos hablantes del dialecto, que murieron en el siglo XX antes de la Guerra Civil, y de ahí fuí hacia atrás.

Tirando del hilo…

Y tirando del hilo de todos los datos que encontré de los últimos 500 años, de los que hay mucha documentación publicada en diferentes formatos. Y seguí hacia atrás: a la Edad Media, a la época de los romanos, a la época de los vascones… Sobre todo, centrándome en mi valle y en los alrededores. Pero claro, parece que con los vascones se acaba todo, y no.

¿Qué hay previo a los vascones?

Las comunidades indígenas de la Edad de Hierro. La pregunta es: ¿eran también euskaldunes? Sobre eso no hay mucha información, muy poca gente se ha atrevido a meterse ahí. Me lo tomé con calma, hasta que encontré dos libros que me parecieron fundamentales. Uno de ellos es el de Francisco Villar, de 2014, en el que dice que el euskera es un idioma que vino con los primeros agricultores de los Balcanes. Me pareció una teoría bastante convincente, pero claro, uno llega a la historia con bastantes prejuicios y cuando le cambian la manera de pensar, es difícil.

¿Y el segundo libro?

Un libro de un genetista llamado Lalueza Fox. Fue la primera persona que extrajo el ADN de personas del Neolítico, del año 5.000 antes de Cristo. Este trabajo concluye que si hay dos pueblos en Europa que se parecen a esa mezcla que se creó en el Neolítico entre cazadores y agricultores, eso son los vascos y los sardos. Hasta ahora a los agricultores en Euskal Herria se les había dado poca importancia, habían tenido más protagonismo los cazadores del Paleolítico, con las cuevas de Altamira, de Ekain… Se había vinculado más al euskaldun con aquellas sociedades paleolíticas cazadoras.

¿Y es posible que el euskera llegase con este poblado agricultor de la zona de los Balcanes?

Esa es la pregunta que me planteo, y tirando del hilo, descubro que me empiezan a cuadrar las cosas, que todo tiene sentido. Por eso, en este libro abarco todo el territorio de Navarra e intento sintetizar esta teoría para hacerla comprensible al lector, en capítulos cortos de 3-4 páginas como mucho e ilustrados con mapas. La teoría neolítica que planteo aquí ya la planteé en el anterior libro, en 2019, y no ha tenido ninguna crítica, ni positiva ni negativa. Solo una persona la ha mencionado, Javier Enériz, en su libro Cuando fuimos vascones. Enériz expone las tres teorías que existen sobre el origen del euskera: la que defiende que el euskera proviene de la parte de los Pirineos; la de la vasconización tardía, más bien españolista, que dice que vino desde Aquitania después de los romanos; y esta tercera teoría que propongo yo que, aunque no sea expresamente mía, sí que la he desarrollado yo.

 El origen del euskera ha sido tema de debate envuelto por un halo que roza el misticismo. ¿Pero cuáles son las certezas con las que contamos?

Cuando los genetistas empezaron a hablar de que había dos pueblos que se parecían, el sardo y el vasco, me acordé de que ya algunos lingüistas alemanes e italianos habían hablado de una lengua sarda que desapareció en la Edad Media y que podía tener algo que ver con el idioma vasco. Ha habido gente en el siglo XX que ha continuado indagando sobre el asunto y que ha sacado conclusiones muy interesantes. Pero aquí no gustaba, porque es más bonito pensar en el euskera como lengua aislada, con ese halo de misterio… Mucha gente es reacia a encontrarle parientes cercanos.

Siguiendo con la teoría del poblado agricultor, ¿cuál es el recorrido que hace en esa llegada a la península?

El rastro se sigue muy bien por el Mediterráneo, la arqueología nos da un recorrido bastante preciso hasta que llegan a la zona del valle del Ebro. Se ve cómo vinieron, cómo se establecieron y cómo se expandió la lengua. En número, eran muchos más que el colectivo cazador, 20 veces más, por eso tiene lógica pensar que lo que se impuso fue la lengua de esa mayoría.

Y hay un momento en el que se van mezclando los dos poblados, agricultores y cazadores.

Claro. Aunque llevó unos 3.000 años que adquiriesen el idioma. No se mezclaron directamente, quedaron bolsas de cazadores en algunos lugares apartados, que fueron los que construyeron todo ese megalitismo de Europa y de Euskal Herria. Ese megalitismo se sitúa precisamente al Norte de la cornisa cantábrica, no al sur, donde estaban los agricultores. Yo propongo que esos cazadores tardaron 3.000 años en adquirir ese idioma y que el recorrido del euskera se dio en otro sentido: no desde los Pirineos hacia el Ebro, sino todo lo contrario, haciendo el mismo camino que hicieron después el latín y los romances.

El descubrimiento de la mano de Irulegi el año pasado, ¿modifica en algo esta teoría o, por el contrario, la refuerza?

Yo diría que la refuerza. Porque con la mano de Irulegi te das cuenta de la relación tan estrecha que tenían los vascones con el valle del Ebro. En el valle del Ebro existía la lengua ibérica, una lengua que para algunos lingüistas era vehicular. En todo el valle del Ebro se hablaban lenguas perieuskéricas, digamos que había un contínuum dialectal. Un protoeuskera con dialectos distintos. Este vascónico que se encuentra en Irulegi tenía mucho que ver con este dialecto.

Con la llegada de los romanos, los vascones consiguen mantener su lengua. ¿Esto nos hace pensar que es un pueblo ya fuertemente establecido?

Los romanos no dicen mucho sobre la lengua que hablan los vascones, el único rastro que se puede seguir es la toponimia, sobre todo. Y esa toponimia está muy clara hasta la Edad Media, y llega hasta Andorra. Para mucha gente es una toponimia que indica la expansión del euskera, pero para mí es una toponimia en regresión.

¿Qué le hace pensar eso?

Precisamente que llegó con los agricultores y que a partir de una época determinada, en la Edad de Hierro cuando los iberos y los celtas se empezaron a expandir y el euskera empezó a retraerse. Para cuando llegaron los romanos, seguramente se había retraído hasta la mitad del valle del Ebro. Hay cosas que están en el aire, pero a mí me gustaría llamar a debate, para que la gente sepa que también existe esta teoría que es muy posible. La historia no deja de ser un reconstructo artificioso que puede tener lagunas.

Aunque hay pruebas arqueológicas que son irrefutables, como la citada mano de Irulegi…

Eso es. Aunque yo tengo la esperanza de que la mano de Irulegi sea un quinto premio, no el premio gordo, porque el premio gordo nunca sale en los primeros minutos del sorteo. Yo no sé si de alguna forma esto ya era la crónica de un hallazgo anunciado, porque de hecho este es el primer yacimiento vascón que se excava en serio. Es un yacimiento que está prácticamente sin tocar, es nuestra Pompeya particular. Podemos excavar y excavar, y nos va a salir exactamente lo que había ahí hace 2.000 y 3.000 años. La arqueología y la genética, aquí en Navarra, nos van a descubrir muchísimas cosas los próximos años. 




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A Dos Décadas de Egunkaria

Han pasado dos décadas desde que, en el escenario post 11-S, aprovechando la doctrina Bush del "conmigo o contra mi", el criminal de guerra José María Aznar y el gris inquisidor Juan del Olmo, se confabularon para lanzar un ataque simultáneo en contra del euskera y de la libertad de prensa en Hegoalde, procediendo a la criminalización y cierre del diario Euskaldunon Egunkaria.

Naiz nos presenta esta reseña del acto solidario llevado a cabo en Madrid para recordar tan infausta fecha:


Homenajean en Madrid a ‘Egunkaria’ 20 años después de su cierre

El grupo de activistas madrileños que hace dos décadas se organizó para expresar solidaridad con el cierre de ‘Egunkaria’ ha organizado una mesa redonda con su director, Martxelo Otamendi, y el juez que dictó la absolución del caso, Javier Gómez Bermúdez.

Daniel Galvalizi

«Por la libertad de expresión», dice un cartel gigante en letras blancas sobre fondo negro y junto al logo de ‘Egunkaria’. El cartel cubre la mesa en la que ellos ponentes hablan, frente a un auditorio repleto y que ha presenciado, con silencio y emoción, un video que recordaba los sucesos de junio de 2003, cuando el juez Del Olmo decidió clausurar el único diario escrito completamente en euskara, en una causa llena de irregularidades y torturas que acabó en absolución.

En el barrio de Embajadores, al sur del centro madrileño, concretamente en El Ateneo La Maliciosa, ha estado Martxelo Otamendi, que fue director del periódico y denunció torturas durante la detención, un caso que concluyó en condena europea al Estado español. En la mesa redonda convocada para recordar lo ocurrido hace dos décadas también han formado parte el periodista Luis Rodríguez Aizpeolea, el juez Javier Gómez Bermúdez y los actores Amparo Climent y Carlos Olalla.

«Este es el trabajo de un grupo de madrileños, algunos de origen vasco y muchos otros madrileños de pura cepa, que fueron solidarios con nosotros y que empezaron a organizarse en aquel momento, y que estuvieron muy activos durante todo el tiempo de lo que fue el cierre del periódico y el juicio», ha indicado en conversación con NAIZ antes de comenzar el acto Martxelo Otamendi.

El actual director de ‘Berria’ recuerda que estos activistas «pelearon mucho porque la Delegación del Gobierno no les permitía hacer una manifestación por el cierre y también estuvieron muy activos en otras causas, como el 18/98». Ha dicho estarles «eternamente agradecido» y ha explicado que fue convocado hace unos meses, cuando le informaron de la intención de hacer un acto con una mesa redonda por los 20 años. También ha recordado que el otro periodista presente, Aizpeolea, «fue siempre muy solidario y ha denunciado las torturas» en el marco de la causa.

El exmagistrado Gómez Bermúdez fue presidente del tribunal de tres jueces que absolvió a los acusados y era jefe de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional. Ha destacado su papel: «En el tema ‘Egunkaria’ la sentencia fue muy dura con el juez instructor, le pegaron una solemne torta al juez Del Olmo [instructor], señalando que no hizo nada para frenar las torturas», afirma Otamendi. Cabe recordar que Gómez Bermúdez también fue jefe del juzgado central de Vigilancia Penitenciaria.

«Lo que me valió el cierre de ‘Egunkaria’ es conocer otro Madrid, el Madrid de izquierdas, solidario, que antepone ante todo el respeto a los derechos humanos. Es injusto pensar que todo Madrid es Díaz Ayuso, los vascos especialmente lo hemos conocido históricamente esto», subraya.

En ese sentido, cabe recordar que, hace menos de dos años, la obra de teatro ‘Los papeles de Sísifo’, que narra lo sucedido con el cierre del diario euskaldun, se presentó en el Teatro María Guerrero de Madrid, producida por el Centro Dramático Nacional, y no solo fue un éxito de taquilla sino un hito histórico: la primera vez que una obra ciento por ciento en euskara se presentaba en esa icónica sala.

«El mal no quedó resarcido»

Uno de los organizadores del evento es Pedro Casas, de la Asociación Vecinos de Carabanchel y uno de esos activistas que participa de casi todas las causas sociales habidas y por haber en Madrid, desde los movimientos memorialistas hasta los ecologistas y vecinalistas. «Esto surge porque en el año 2003, cuando nos enteramos lo de ‘Egunkaria,’ creamos en Madrid un grupo de apoyo y denuncia de lo que estaba ocurriendo, y se sumaron varios grupos, colectivos, organizaciones, que hicieron varios actos. Ahora queríamos recordarlo», dice Casas a NAIZ.

«A pesar de cómo lo maltrataron con torturas, él no falló nunca a los actos que organizamos. Nos parecía que Madrid merecía hacerle un modesto homenaje y también recordar que la mayoría del mal que provocaron con esta causa no quedó resarcido, aunque la sentencia fue absolutoria y tuvieron que pasar siete años. El periódico no volvió a abrir, hubo perjuicios económicos y de todo tipo, daños morales a las personas implicadas... Ni siquiera el Estado tuvo un detalle de compensar económica y moralmente a las víctimas y creo que esto hay que destacarlo», ha agregado.

Casas expresa la contradicción de que desde la élite política se hable de una «democracia consolidada en el Estado español, pero estas cosas sigan ocurriendo, lo de ‘Egunkaria’ ocurrió hace relativamente poco, y la libertad de expresión sigue amenazada y lo vemos en el caso de Pablo González». En el acto se ha emitido también un vídeo sobre el caso del periodista vasco encarcelado en Polonia con declaraciones de Oihana Goiriena y había un par de carteles alusivos a la vulneración de sus derechos.

El activista recuerda que cuando iba a comenzar el juicio, en 2009, intentaron hacer una manifestación que la Delegación del Gobierno español prohibió porque se decía que «podía generar violencia y que podía ser entendido como un apoyo explícito a ETA». Pese a todo, ellos realizaron una concentración en la Puerta del Sol «para mostrar la solidaridad».

Al comenzar el acto, la actriz Amparo Climent ha leído un texto que pone contexto político y legal a lo acontecido en 2003 y también fragmentos de un texto del escritor Miguel Hérnandez. Después su colega Olalla ha comentado un video transmitido en la pantalla trasera, en el que se recuerda cuando Fermín Muguruza subió al escenario en los Premios de la Música de aquel año, pidió justicia y solidaridad con ‘Egunkaria’ y fue abucheado y pitado. «Esto es muy explicativo de lo que ocurrió esos días. Y ver que es abucheado un hombre por pedir que se defienda la libertad de expresión, como artista, me da vergüenza», ha enfatizado el intérprete catalán.




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martes, 30 de mayo de 2023

Alternativa Real

Se llevaron a cabo las elecciones municipales en el estado español y allá, en las provincias insurrectas del norte, los partidos políticos estatales se contentaron con trasvasar votos del Unidas Podemos a Vox y al PP.

Por su parte, la coalición de izquierda EH Bildu se consolidó, siendo la más votada en todo Hegoalde, relegando al PNV a un incómodo segundo lugar.

Este es el editorial que Gara le dedica a la jornada:



Las encuestas habían identificado la pujanza de EH Bildu, pero se han quedado muy cortas en las dimensiones de este movimiento electoral. La coalición ha cosechado unos resultados espectaculares en los cuatro territorios de Hego Euskal Herria. De hecho, este es su mejor registro histórico. Ha vencido en muchos municipios, por ejemplo en Gasteiz, de la mano de Rocio Vitero. Con Maddalen Iriarte ha ganado en Gipuzkoa mejorando los resultados de 2011, cuando gobernó.

EH Bildu ha consolidado así su posición como alternativa al PNV, que obtiene unos resultados pobres, que le pueden permitir mantener importantes cotas de poder, pero que no pueden ocultar el desgaste que sufre. La gente está enfadada con su gestión y, muy probablemente, con la arrogancia de sus dirigentes.

María Chivite y el PSN aguantan el tirón y puede postularse a un segundo mandato. Sin embargo, no puede abstraerse de los resultados de EH  Bildu, especialmente en la capital, ni del rearme de la derecha en el Estado. Ferraz tendrá que valorar bien qué hace en Iruñea, donde permitir que gobierne la derecha ya solo favorece a la derecha, no solo en la capital sino en el Estado. Iruñea se ha ganado que su alcalde sea Joseba Asiron. El PSE también aguanta el tirón. Ni su alianza con el PNV ni la debacle del PSOE en el Estado le pasan una gran factura.

El unionismo democrático que surgió del 15M y confluyó con IU sigue sin un proyecto claro para este país. Sobrevive ensimismado en las trifulcas de la izquierda metropolitana. Debería recomponerse de cara a diciembre, y mirar más allá. No obstante, en algunos municipios vascos puede ser relevante.

UPN logra una victoria pírrica en la capital y poco más. Su aislamiento militante y la división de la derecha le empujan a un ostracismo que fía todo a la falta de coraje del PSN y a un cambio de ciclo en Madrid.

Para la derecha española estos comicios eran un ensayo de cara a las estatales de invierno. Y en el Estado les ha funcionado. Para ello, han manoseado a la sociedad vasca, pero los resultados de PP y Vox en tierras vascas siguen siendo marginales. Hay que mantener el pacto nacional para que siga siendo así.

Fin de un ciclo con un balance discutible

El EBB, en concreto Andoni Ortuzar e Iñigo Urkullu, deben reflexionar. Y dar explicaciones. Anoche prometieron hacerlo, pero su credibilidad está en horas bajas. Todas las decisiones que han tomado en relación a las candidaturas –por ejemplo, echar a Gorka Urtaran para poner a Beatriz Artolazabal– han dado unos muy malos resultados. La estrategia de seguir la rueda de Covite y poner tareas éticas a EH Bildu ha sido un estrepitoso error. Sus bases, la sociedad vasca, no premia ese estilo burdo y soberbio.

El sorpaso de EH Bildu es de tales dimensiones, que PNV y PSE pueden tener la tentación de enrocarse en su pacto general. La aritmética da para aprovechar la brecha entre votos y gobiernos, pero no va a ser fácil justificar algunas maniobras ni aguantar en algunos cargos con alternativas más legítimas y solventes. No es ético, y puede no ser inteligente.

Bases para un legado compartido

La institucionalización del país demanda una repensada. Los signos de agotamiento y decadencia son indiscutibles. El contexto estatal y continental no pinta bien. Los retos civilizatorios y de país exigen perspectiva, estrategias y liderazgos compartidos. Urgen soberanía y progreso.

Los resultados de ayer ofrecen un marco propicio para un ejercicio honesto. Pasada la euforia de la victoria y el escozor de la derrota, con serenidad, los partidos deben estar a la altura de la ciudadanía vasca y dar paso a una fase histórica bajo el principio rector de «todos los derechos para todas las personas».




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sábado, 20 de mayo de 2023

Egaña | Tinta de Chipirón

Como es costumbre, Iñaki Egaña no deja mono con cabeza en su análisis del panorama económico y político actual de Hego Euskal Herria. Aquí les dejamos su texto publicado en Facebook:


Tinta de chipirón

Iñaki Egaña

El desplome del vertedero de Zaldibar se llevó por delante la vida de dos trabajadores, uno de ellos Joaquín Beltrán aún sin aparecer. El incendio posterior provocó una nube tóxica en la población citada, Ermua, Eibar y otras de los alrededores. Las responsabilidades fueron disueltas en multas e indemnizaciones millonarias. La Unión Europea amenaza con sanciones a cuatro vertederos vascos, mientras que la incineradora de Zubieta paraliza una y otra vez su actividad, arroja vertidos contaminantes a la erreka Arkaitz y sus trabajadores van a la huelga exigiendo condiciones mínimas de salud. Los residuos no importan porque por encima de su gestión está el negocio. Mucho dinero.

Más de 300 actividades altamente contaminantes en Hego Euskal Herria. En Zorroza soportan cada año el procesamiento de 100.000 toneladas contaminantes en una fábrica que debería estar cerrada desde hace cinco años. Ahora anuncian que quizás en 2027. En Legutio, los vecinos están asqueados de las empresas que se dedican al reciclaje del material industrial. Su salud se resquebraja, como la de los vecinos de Erandio que en 1969 salieron a la calle a protestar por la polución y fueron baleados y muertos por la Policía. Hoy, incluso, su recuerdo ha sido borrado por supuesta apología.

La pandemia de la covid nos ha dejado más de 10.000 muertos en Euskal Herria, cerca de la mitad en residencias de mayores. Nos hemos enterado, por esta alta mortandad en residencias que ha hecho descender nuestra esperanza de vida en un año, de condiciones infrahumanas en algunas de ellas. Que habían sido privatizadas para ganancia de unos pocos y que los patronos habían hecho un cartel, como si se tratara de un ejercicio especulativo más. Traficar con la gestión de los vulnerables.

Los aplausos a los sanitarios que hicieron de freno a la expansión de la covid fueron el apartado lúdico para tapar la degradación de la sanidad pública. Una perversión que ha pasado por encima de organigramas técnicos para favorecer el clientelismo, que ha desmantelado la red sanitaria pública desde sus cimentos más cercanos (la limpieza), hasta sus órganos gestores naturales. Aunque parezca propio de Turquía o Sierra Leona, los directores generales de Osakidetza de las últimas décadas han sido imputados por diversas razones.

Tenemos una policía, en el tercio autonómico, desbocada, parasitada por el unionismo extremo. Acaba de amenazar con el boicot a una carrera ciclista internacional demostrando, con un accidente en la Itzulia femenina, de los peligros que conlleva semejante coacción. Que cada año que pasa se acerca más a la actividad histórica y ultra de sus vecinos, acumulando asaltos a protestas laborales, torturas señaladas por el IVAC y una actitud chulesca que le ha llevado a aplicar la Ley Mordaza con unas ratios espectaculares. Exigiendo incluso su mayoría sindical la no derogación de esa ley infame. Un modelo policial lejano al de cercanía, basado en una actividad de gasolinero, incendiando escenarios, en vez de apagarlos.

La vivienda, soporte activo para la existencia, después de que nuestros antepasados salieran de las cuevas, se ha convertido en un nuevo medio especulativo, de negocio lucrativo en el que han entrado incluso aquellos bancos que rescatamos con nuestros impuestos en 2008 para forrarse también a sus consejeros. Su carestía ha cambiado tendencias centenarias, ha modificado el curso de nuestra sociedad comunitaria, ha hecho descender la natalidad –junto a otras razones- y ha eclosionado como el primer problema de los jóvenes que acceden al patio vital. Pero el valor del metro cuadrado tiene más importancia que cualquier emoción original, que cualquier derecho democrático.

Atrapados entre bancos carroñeros y necesidades de subsistencia, centenares de hombres y mujeres, con los muebles a cuestas como en los éxodos bíblicos, han sido expulsados de sus viviendas, algunos arrojados al suicidio. Nuestras urbes se han convertido en un nido de multinacionales, con trabajadores mileuristas de contratos basura, mientras Añana, Gaubea o las Améscoas se despueblan. La gentrificación y el turismo están desplazando los colores de nuestro territorio. La estacionalidad está modificando nuestras raíces.

Esas mismas que han entrado en una venta alocada, sin subastadores que regulen un mercado en manos de truhanes sin patria. Tenemos el país en venta por unos cuantos platos de angulas y esos 26 millones que se llevaron cada uno de los consejeros de nuestra supuesta compañía telefónica. En medio de esos 600.000 vascos en la pobreza, las empresas aparentemente estratégicas ganan a espuertas, más que nunca. Sueldos insultantes, y obras de la misma magnitud, inútiles como las de la Super Sur, metro donostiarra o el Tren de Alta Velocidad. ¿Cuántos hospitales, cuántos puestos de trabajo, cuanto arrope a la vulnerabilidad?

La temporalidad en el sector público vasco es del 40%, la más alta de Europa. Signo, también, de la naturaleza de los gestores. Clientelismo, enchufismo, puertas correderas a los jefes descubiertos, arrope partidista, prisión para el director de la Hacienda guipuzcoana, soporte económico a De Miguel… Un falso oasis vasco que jamás ha existido.

Nada de lo anterior importa, sin embargo. El quid ha sido revelado desde las cloacas. Voluntarios de Gestoras pro amnistía, trabajadores de Herriko Tabernak, jóvenes de Segi, periodistas de Egin, militantes de Ekin y Batasuna, abogados de presos vascos, manifestantes contra vulneraciones de derechos humanos… y militantes de ETA, han conformado una variopinta terna de 44 hombres y mujeres criminalizados por engrosar listas, entre casi 4.500 elegibles de EHBildu. Una doble criminalización, porque excepto dos militantes de Herri Batasuna que jamás fueron condenados, el resto cumplió prisión gracias a un código penal excepcional. No hay redención posible, quizás en una próxima rencarnación. Nuevamente los presos, esta vez expresos, siguen siendo rehenes de una política vengadora.

 

 

 

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domingo, 14 de mayo de 2023

Entrevista a Mattin Aiestaran

Deia publica esta nueva entrevista a Mattin Aiestaran acerca de La Mano de Irulegi y lo que esto ha significado para el euskera escrito.

Adelante con la lectura:


“La mano de Irulegi nos ha abierto una ventana para poder conocer la escritura o las creencias de los vascones”

Mattin Aiestaran | Arqueólogo de Aranzadi y director de las excavaciones en el yacimiento de Irulegi | DEIA ofrece hoy la posibilidad de adquirir con el periódico el libro ‘La mano de Irulegi’, los secretos del hallazgo cultural de los vascones en la Edad del Hierro y el origen del euskera

Ana Ibarra Lazkoz

¿Qué material inédito recoge el libro impulsado por la Sociedad de Ciencias Aranzadi que recoge la aportación de todos los investigadores que han trabajado en la puesta en valor de Irulegi ?

En el libro enseñamos el proceso de investigación y explicamos cómo llegamos a plantear las hipótesis que manejamos actualmente. Además aparece todo el equipo de investigación y creo que es algo importante, ya que subraya el carácter multidisciplinar del proyecto. Es un libro con abundantes ilustraciones y un estilo muy divulgativo, pero a la vez lo suficientemente riguroso para poder entender con claridad los resultados y el proceso de investigación que estamos llevando a cabo.

¿Qué balance hacéis de lo que ha supuesto este hallazgo cuatro meses después de darlo a conocer y dos años después del descubrimiento?

La verdad es que la excavación de la mano se realizó en junio de 2021, pero nadie sospechaba de la importancia de esta pieza hasta enero de 2022, fecha en la que la restauradora Carmen Usúa y los técnicos de restauración del Gobierno de Navarra realizaron la limpieza superficial de la mano y supimos que estaba escrita. Ahí comienza el proceso de investigación y todavía no ha culminado, pero podemos adelantar algo sobre el contexto y algunas certezas que tenemos acerca de este extraordinario testimonio epigráfico. En este momento el balance que hacemos es muy positivo, ya que el hallazgo ha causado un sentimiento muy positivo en toda la sociedad y ha suscitado un gran interés.

¿Hay nuevas investigaciones sobre la cultura vascona de esa época en ese mismo poblado de cómo vivía, se relacionaba y expresaba un pueblo en absoluto analfabeto?

Por un lado, está la investigación del poblado de Irulegi y su entorno, que es un proyecto de investigación enmarcado en la tesis doctoral que estamos realizando, y por lo tanto, es una investigación que está en curso, al menos hasta enero del 2024, fecha en la que tendremos que defender la tesis. En ese proyecto de investigación general entra la investigación centrada en la mano de Irulegi, y esta también todavía está en proceso. Además, este verano volveremos a excavar y seguro que obtendremos datos novedosos.

¿Va a haber nuevas excavaciones en la zona?

Este año prevemos volver al yacimiento para continuar con los trabajos de excavación e investigación y como nos sucede en cada campaña que vamos, cada hora de trabajo que realizamos siempre ofrece resultados que nos permiten trazar el pasado hasta ahora desconocido de nuestra sociedad. Además, vamos a prolongar hasta tres meses el periodo de excavación y ofreceremos visitas guiadas reguladas para que nos vean trabajar in situ de la mano de arqueólogos profesionales de nuestro equipo.

¿Qué es lo que más curioso te resulta de cómo vivían los pueblos vascones en la Edad de Hierro de los que apenas sabemos nada?

Es verdad que sabemos poco sobre los vascones de la Edad del Hierro en general, pero vamos sabiendo cada vez más de esos habitantes que vivían en Irulegi. Como arqueólogos que somos, investigamos los restos materiales que dejaron y es más sencillo investigar precisamente acerca de las cuestiones materiales de esas sociedades. Tenemos bastante más solidez a la hora de realizar hipótesis sobre cuestiones como la arquitectura que construían, la dieta que tenían, las tecnologías que utilizaban, etcétera pero a menudo tenemos grandes dificultades para poder investigar el mundo inmaterial de las sociedades del pasado. Lo más curioso de Irulegi y el hallazgo de la mano es que nos ha abierto una ventana para poder conocer aspectos inmateriales como la escritura o sus creencias, y eso es algo realmente extraordinario que pocos hallazgos y yacimientos permiten.

El Ayuntamiento del Valle de Aranguren está elaborando un plan estratégico para poder ofrecer a los visitantes unas condiciones mínimas para poder disfrutar no solo de la mano de Irulegi sino también del conjunto del valle. ¿A juicio de Aranzadi cómo tendría que ser esa puesta en valor del patrimonio?

Hemos tenido la enorme suerte de trabajar durante más de quince años en un valle y un ayuntamiento que valora e impulsa su patrimonio cultural y natural de una forma extraordinaria, y además lo hace teniendo en cuenta las necesidades e idiosincrasia de los habitantes del valle, implicándolos en los proyectos y haciéndoles protagonistas. De esta forma son las vecinas y vecinos del Valle de Aranguren los primeros interesados en preservar y cuidar su patrimonio, porque lo sienten suyo, y para ellos es algo importante. Desde la Sociedad de Ciencias Aranzadi intentamos ofrecer las herramientas metodológicas participativas como el auzolan o el voluntariado y el conocimiento científico a disposición de la sociedad, y este proyecto es uno de los ejemplos más destacados. A nosotros nos gustaría que el trabajo que hagamos repercuta también y sobre todo en la comunidad local.

¿Qué ha supuesto para Aranzadi este hito (Sorioneku=Zorioneko) que puede cambiar la historia de nuestra cultura?

En la Sociedad de Ciencias Aranzadi acabamos de cumplir 75 años y ha habido momentos especiales, hitos en la arqueología de nuestra tierra que hemos protagonizado en distintos ámbitos cronológicos. Este ha sido un paso importante en ese sentido, en el del conocimiento del pasado de nuestra sociedad, ya que una sociedad que no recuerda, que no tiene memoria, está condenada al fracaso y, en este sentido, la ciencia hace a las sociedades más libres.

¿Qué destacarías de ese largo proceso de investigación llevado a cabo?

Lo que destacaría sin dudar ni un segundo es el trabajo de grupo, y ése es el verdadero tesoro de Irulegi. En este proyecto lo tenemos bien claro y sabemos que la ciencia se basa en la cooperación. Pero también se basa en el trabajo riguroso y en la paciencia, algo que a los arqueólogos no nos puede faltar.

¿Hace falta mayor apoyo a este tipo de trabajos?

Efectivamente, a veces se dice que las arqueólogas y arqueólogos del siglo XXI somos los ilustrados de nuestra época, porque aunque nos especialicemos en algún tema en concreto, tenemos que saber sobre distintas disciplinas. Además de saber excavar bien, tenemos que saber de dibujo técnico, tener nociones básicas de geología, antropología química, biología, arquitectura, lingüística y epigrafía, etc. Es realmente apasionante el conocimiento que se genera mirando a los restos arqueológicos con “gafas” de otras disciplinas científicas y para poder trabajar así es indispensable el trabajo de grupo y una formación continua. En este sentido, nos gustaría que este hallazgo pudiera servir de palanca para consolidar el grupo de investigación que tenemos en Irulegi y poder trabajar de una forma más prolongada y continuada. Vemos a muchos arqueólogos y especialistas que se han formado con nosotros y en nuestras universidades, y tienen una enorme potencialidad, pero se van quedando por el camino por las enormes dificultades que acarrea la vida investigadora, por sus condiciones precarias. Tengo una beca predoctoral concedida por la UPV, y gracias a ello puedo dedicarme a la investigación a jornada completa con mi sueldo de becario y la ayuda de los familiares. La mayoría de jóvenes que han pasado por Irulegi terminan escogiendo otros caminos, y si siguen como arqueólogos se van a trabajar a otros países. Nos gustaría formar a un buen equipo que trabajara aquí, investigando los restos de nuestro pasado. 




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sábado, 13 de mayo de 2023

Egaña | El Lado Correcto de la Historia

Una vez más Iñaki Egaña nos regala una lección de historia y de memoria contrastadas con el panorama político actual de la CAV con este texto publicado en su perfil de Facebook:


Hace unos años, la policía francesa detenía en Baigorri a David Pla e Iratxe Sorzobal, a los que acusaba de pertenecer a una organización que, a duras penas, estaba ultimando su desarme, después de haber fracasado el intento de gestionarlo discretamente con la intermediación del gobierno noruego y un instituto suizo. Madrid vetó lo que Anna Buy y Myriam Prévost llamaron en su espacio radiofónico “Comment finir une guerre”. Los medios comenzaron entonces el cambio semántico. Del término “conflicto vasco” a “conflicto terrorista” tal y como lo ha saldado Wikipedia.

La semana de las detenciones, setiembre de 2015, Jeff Leips, William Reed y Katherine Sawyer, tres docentes de la universidad de Maryland (estado con el nombre de una reina francesa de origen, británica de matrimonio), avanzando ese final previsto, lanzaron un atrevido proyecto para avalar el desinfle del término “conflicto”. La confrontación que en las últimas décadas había provocado 1.400 víctimas mortales, 7.000 presos, 10.000 torturados, 40.000 detenidos y miles de protestas y manifestaciones apaleadas, con otros miles de heridos, se debía a una desviación genética.

Su tesis era simple, a la vez que rocambolesca. El conflicto se debía a una singularidad en el código genético de varias generaciones de vascos: ligeras variaciones en unas enzimas (monoamino oxidasas) y en el gen transportador de la serotonina, una sustancia presente en las neuronas. Esas desviaciones, precisamente, invitaban a los sujetos que las padecían a “la participación en actos de violencia política”. Es decir, se cargaban de un plumazo décadas, siglos… de conflicto. Francia y España sufrían desde tiempos de María Enriqueta (1609-1669), la que daba título a su estado norteamericano, la desviación genética de miles de vascos mutantes.

El proyecto de investigación fracasó, a pesar de los intentos de los tres profesores por conseguir conejillos de indias entre presos y ex militantes de ETA. Sorprende que un ministro del Interior como Jorge Fernández Díaz, que entonces dirigía su departamento con la ayuda de la Santísima del Amor (a la que concedió la medalla al mérito policial) o la de los Dolores de Archidona (cruz de plata de la Guardia Civil, probablemente como contestación a la mancha histórica de la narración del Cipote de Archidona) no financiara la “investigación”.

Desde entonces hasta hoy, las calificaciones y el relato oficial sobre la situación política en Euskal Herria durante estas últimas décadas va en caída libre. Leips, Reed y Sawyer tendrían hoy el apoyo de Marlaska e Itxaso que entonces no dio el ahora imputado Fernández Díaz (15 años por espionaje ilegal al ex tesorero de su partido). Parece mentira que el paso de tan poco tiempo haya dado lugar a semejante transformación. Y no sólo en los aparatos de Interior, sino también en el entorno. El PNV ha hecho desaparecer de sus publicaciones históricas, entre ellas la Oficina de Prensa de Euzkadi, los números que contrariarían a su discurso del conflicto en 2023, bien distinto al de 1973. Mientras, “Ertzainas en lucha” empapelan nuestros muros con el lema “No hay Tour sin acuerdo regulador”. ¿Se imaginan que algún grupo opositor al Gobierno lanzara una amenaza semejante? La manipulación y la impunidad continúan su recorrido.

En esta corriente renovadora del “espíritu nacional” (hispano) han sobresalido en las últimas semanas las declaraciones de diversos voceros del PSE-EE, sucursal del partido en el Gobierno central. Me han cautivado, por su contundencia, las de Miren Gallastegui, portavoz del grupo socialista en el Parlamento de Gasteiz. Rotunda al afirmar que “jamás ha habido un conflicto político en Euskadi”, en referencia a la Comunidad Autónoma. Añadió: “los asesinos son asesinos, y las víctimas, victimas” Quien no lo entienda tiene un “déficit intelectual y democrático”. De nuevo una alusión, no explicita, pero deducible, a la desviación genética.

Sin conflicto, ¿cómo explicar los centenares de casos anuales de torturas bajo la batuta socialista de Felipe González, Pérez Rubalcaba o Rodolfo Ares? Sin contienda de por medio, la única explicación que me viene también es la de la desviación biológica. El placer de torturar para disfrutar del sufrimiento ajeno. Un gesto repugnante. En la misma medida, al margen de la aplicación sistemática de la tortura, la creación de policías patrióticas, la contratación de mercenarios para amedrentar a la población, la elevación a los puestos de mando de los agentes de la dictadura… toda una tendencia que explica precisamente la toma de postura de los seguidores de Gallastegui.

¿Qué me dicen del desmantelamiento industrial como freno a la soberanía vasca que promovió el PSOE en sus años de Gobierno? De aquella Ley Corcuera, que vulneraba derechos civiles, tal y como la Ley Mordaza que Sánchez prometió derogar y hoy la mantiene con una actividad frenética. De esas ilegalizaciones que provocaron la imputación y el castigo a más de 600 hombres y mujeres vascos no relacionados con actividad armada, ni terrorista. ¿Por qué el indulto a torturadores, forajidos y mercenarios si no ha existido un conflicto político?

El virrey Denis Itxaso ha resumido estos días, dónde y en Galdakao, la sinopsis de ese flujo negacionista que intenta imponer su socialismo a la deriva: “Estar en el lado correcto de la historia”. Un lado que implica guerra, destrucción, apoyo a una política criminal que incita a la refriega -y de qué manera-, conflictos, eso sí, lejos de Bilbao, Madrid o el peñón de Alhucemas. Una explicación que sintetiza esa visión judeo-cristiana de la historia, soportada en la supremacía de supuestas “razas”, de nacionalidades impuestas, de derechos naturales que un día fueron los de pernada y hoy son los de territorio. No hay conflicto presente porque el lado correcto de la historia nos devuelve a la crónica de siempre, buenos y malos, vaqueros e indios, santos y pecadores, arios y degenerados mutantes.

 

 

 

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viernes, 12 de mayo de 2023

Cápsula del Tiempo

El 'Guernica', aún secuestrado por el franquismo borbónico en el peor de los lugares - hay que ser sádico para tenerlo en un museo con el nombre de una persona vinculada al nazismo como lo es Sofía, tomando en cuenta quienes bombardearon Gernika -, es el objeto de este análisis publicado en el Diario de Navarra:


‘Guernica’, una invocación encapsulada

El cuadro de Picasso de 1937 ocupa un lugar preciso en la historia del arte

Gabriel Cabello Padial

En la novela La estética de la resistencia de Peter Weiss hay un pasaje en que dos jóvenes, brigadistas en la Guerra Civil española, leen el número especial que, en 1937, la revista Cahiers d’Art había dedicado al recién pintado Guernica. Las páginas desplegables les muestran unas imágenes grises que contrastan con los naranjos del huerto valenciano donde están leyendo.

Aunque la formación de ambos es escasa, a través de las reproducciones se lanzan a descifrar el cuadro: la objetividad que la pirámide central da a la composición; los gestos desesperados de las figuras. El narrador entonces remacha: «Sin comprenderla del todo, vimos lo que ocurría en España. Recalcado en un lenguaje de pocos signos, la pintura contenía al mismo tiempo destrucción y renovación, desesperación y esperanza».

El especial de Cahiers d’Art que hojean los personajes de Weiss certificaba que Guernica siempre tuvo una doble vida. Por un lado, la de un cuadro, magistral y de dimensiones colosales, pero también la de un icono cuyas imágenes, a menudo fragmentadas, en adelante circularán y serán reorganizadas en contextos diversos.

Los jóvenes ven en la revista las fotografías con las que Dora Maar documentó el proceso de elaboración del cuadro, así como algunos dibujos relacionados con él que Picasso fue realizando en paralelo. Guernica se desdoblaba entre el cuadro y su imagen, o, mejor dicho, sus imágenes. El gobierno español editó también una postal para la Exposición Internacional de París a la que estaba destinado.

Adiós, cubismo

El cuadro que Picasso realizó en la primavera de 1937 ocupa un lugar preciso en la historia del arte. El lugar en que el mundo al que pertenecía el cubismo, el movimiento que el propio Picasso había iniciado, se desmorona con esta obra, ya que la cubista era aún una pintura de la intimidad, y eso es lo que se arruina en Guernica.
Del espacio interior del cuarto cubista, protector, palpable, deseable, como el espacio que en 1924 escenificaba Mandolina y Guitarra, apenas queda en Guernica el rastro de las baldosas en la parte inferior. Unas figuras monstruosas conviven en lo que el historiador T.J. Clark –seguramente quien más ha pensado recientemente el cuadro– llamaba en 2017, en el catálogo de la exposición sobre el cuadro que realizó el Museo Reina Sofía, una “proximidad sin intimidad”.

En el mundo de Guernica, que es sobre todo un mundo de mujeres y niños, los pezones y lenguas se vuelven conos, y las bocas se abren en un grito desesperado. Esas figuras sufren en un espacio que no es ni interior ni exterior, sino algún sitio literalmente inhabitable. Y, aun así, parecen intentar erguirse sobre el mínimo suelo de baldosas para mirar, aunque no alcancen a comprender, un horror que se les escapa, formando una comunidad surgida de la vulnerabilidad.

Pero, como afirmaba Christian Zervos, fundador y director de Cahiers d'Art, entre otros aquel número especial que ojeaban los personajes de Weiss, Guernica era también una suerte de conductor de emociones: su calidad, decía, «no radica en una intención estética sino en los sentimientos que le confieren sustancia».

El Guernica más allá del cuadro

No puede extrañar entonces la vida posterior de Guernica como tótem, como emblema de la comunidad que surge tras la Segunda Guerra Mundial. Ni tampoco la de sus fragmentos, ya convertidos en fetiches que pierden su contenido o ya reconfigurados en apropiaciones artísticas que vuelven a poner en escena, actualizándolas, las imágenes del cuadro.

Como las que recoge la página web Repensar Guernica del Museo Reina Sofía, que da cuenta de la vida póstuma de Guernica allí donde ha habido una violencia que denunciar. Cada una de esas apropiaciones, como las estudiadas en los libros de Elena Cueto Asín, Rocío Robles Tardío, Matei Chihaia o Pepe Karmel, realiza una tarea doble: volver a visibilizar Guernica, sus imágenes, más allá de su reducción al trivial fetiche sin contenido; y también producir, en cada recreación, una imagen del presente que se reconoce en ellas.

T. J. Clark menciona un poema sin título escrito por Picasso y fechado el 25 de diciembre de 1939 como la mejor descripción disponible del cuadro (Clark lo reproduce en las páginas 47-48 del catálogo de la exposición de 2017). El poema gira en torno a un águila que «vomita sus alas». Pero, estrofa tras estrofa, avanzando a través de una sintaxis que se desmorona, el texto no logra fijar una descripción. Igual que ocurre con esas figuras que se levantan sobre el mínimo suelo del cuadro para mirar pero que no logran ver.

Sin embargo, si tomamos en cuenta la dimensión póstuma de Guernica, su desdoblamiento entre un cuadro históricamente fechado y unas imágenes cuya vida parece actualizarse aquí y allá desde el primer momento, de la interpretación que hacían los personajes de Weiss a sus apariciones más recientes, quizá hay otro poema que nos pueda servir de guía.

Seguramente nada se ha repetido tantas veces sobre Guernica como que constituye un «grito». Y el poema en prosa “Sueño y mentira de Franco”, que Picasso compuso entre el 15 y el 18 de junio, a la vez que finalizaba el cuadro, termina precisamente con un pasaje donde se concatenan una serie de gritos de personas, de animales, e incluso de las más ínfimas cosas:

“…gritos de niños gritos de mujeres gritos de pájaros gritos de flores gritos de maderas y de piedras (…) gritos de olores que se arañan gritos de humo picando en el morrillo de los gritos que cuecen en el caldero y de la lluvia de pájaros que inunda el mar que roe el hueso y se rompe los dientes mordiendo el algodón que el sol rebaña en el plato que el bolsín y la bolsa esconden en la huella que el pie deja en la roca”.

La sucesión de gritos se acumula hasta que terminan escondidos «en la huella que el pie deja en la roca». Es decir, hasta que conforman un fósil. Y un fósil, huelga decirlo, posee una dimensión temporal. Es, como decía el filósofo Gaston Bachelard, una «vida dormida en su forma». En él quedan sellados los gritos, siempre heterogéneos con respecto al orden del discurso; siempre fisurando, como un estigma, la imagen. Como si el cuadro entero fuera una invocación encapsulada. Esperando despertar en cada presente que en ella se reconozca.

 

 

 

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