Un blog desde la diáspora y para la diáspora

domingo, 4 de diciembre de 2016

De Raúl a Fidel

Los compañeros del Movimiento Mexicano de Solidaridad con Cuba nos han hecho llegar este texto acerca de los honores al Comandante por correo electrónico:

Palabras de Raul en homenaje al Comandante en Jefe

Discurso pronunciado por el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en el acto político en homenaje póstumo al Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, Fidel Casto Ruz, en la Plaza Mayor General Antonio Maceo Grajales, de Santiago de Cuba, el 3 de diciembre de 2016, “Año 58 de la Revolución”.

(Versiones Taquigráficas – Consejo de Estado)

Estimados Jefes de Estado y de Gobierno;

Destacadas personalidades que nos acompañan;

Compatriotas que se encuentran hoy aquí en representación de las provincias orientales y el Camagüey;

Santiagueras y santiagueros;

Querido pueblo de Cuba:

En la tarde de hoy, tras su arribo a esta heroica ciudad, el cortejo fúnebre con las cenizas de Fidel, que reeditó en sentido inverso la Caravana de la Libertad de enero de 1959, realizó un recorrido por sitios emblemáticos de Santiago de Cuba, cuna de la Revolución, donde, al igual que en el resto del país, recibió el testimonio de amor de los cubanos.

Mañana sus cenizas serán depositadas en una sencilla ceremonia en el Cementerio de Santa Ifigenia, muy cerca del mausoleo del Héroe Nacional José Martí; de sus compañeros de lucha en el Moncada, el Granma y el Ejército Rebelde; de la clandestinidad y las misiones internacionalistas.

A pocos pasos se encuentran las tumbas de Carlos Manuel de Céspedes, el Padre de la Patria, y de la legendaria Mariana Grajales, madre de los Maceo, y me atrevo a improvisar en este acto, que también madre de todos los cubanos y cubanas.

Cercano también está el panteón con los restos del inolvidable Frank País García, joven santiaguero, asesinado por esbirros de la tiranía batistiana con apenas 22 años, un mes después de que cayera combatiendo en una acción en esta ciudad su pequeño hermano Josué. La edad de Frank no le impidió acumular una ejemplar trayectoria de combate contra la dictadura, en la que se destacó como jefe del levantamiento armado de Santiago de Cuba, el 30 de noviembre de 1956, en apoyo al desembarco de los expedicionarios del Granma, así como la organización del decisivo envío de armamento y combatientes al naciente Ejército Rebelde en la Sierra Maestra.

Desde que se conoció, ya tarde en la noche del 25 de noviembre, la noticia del deceso del líder histórico de la Revolución Cubana, el dolor y la tristeza se adueñaron del pueblo que, profundamente conmovido por su irreparable pérdida física, demostró entereza, convicción patriótica, disciplina y madurez al acudir de forma masiva a las actividades de homenaje organizadas y hacer suyo el juramento de fidelidad al concepto de Revolución, expuesto por Fidel el Primero de Mayo del año 2000. Entre los días 28 y 29 de noviembre millones de compatriotas estamparon sus firmas en respaldo a la Revolución.

En medio del dolor de estas jornadas nos hemos sentido reconfortados y orgullosos, una vez más, por la impresionante reacción de los niños y jóvenes cubanos, que reafirman sus disposición a ser fieles continuadores de los ideales del líder de la Revolución.

En nombre de nuestro pueblo, del Partido, el Estado, el Gobierno y de los familiares reitero el agradecimiento más profundo por las incontables muestras de afecto y respeto a Fidel, sus ideas y su obra, que continúan llegando desde todos los confines del planeta.

Fiel a la ética martiana de que “toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz”, el líder de la Revolución rechazaba cualquier manifestación de culto a la personalidad y fue consecuente con esa actitud hasta las últimas horas de vida, insistiendo en que, una vez fallecido, su nombre y su figura nunca fueran utilizados para denominar instituciones, plazas, parques, avenidas, calles u otros sitios públicos, ni erigidos en su memoria monumentos, bustos, estatuas y otras formas similares de tributo.

En correspondencia con la determinación del compañero Fidel, presentaremos al próximo período de sesiones de la Asamblea Nacional del Poder Popular, las propuestas legislativas requeridas para que prevalezca su voluntad.

Con razón, el querido amigo Bouteflika, presidente de Argelia, expresó que Fidel poseía la extraordinaria capacidad de viajar al futuro, regresar y explicarlo. El 26 de Julio de 1989, en la ciudad de Camagüey, el Comandante en Jefe predijo, con dos años y medio de antelación, la desaparición de la Unión Soviética y el campo socialista, y aseguró ante el mundo que si se dieran esas circunstancias, Cuba continuaría defendiendo las banderas del socialismo.

La autoridad de Fidel y su relación entrañable con el pueblo fueron determinantes para la heroica resistencia del país en los dramáticos años del período especial, cuando el Producto Interno Bruto cayó un 34,8% y se deterioró sensiblemente la alimentación de los cubanos, sufrimos apagones de 16 y hasta 20 horas diarias y se paralizó buena parte de la industria y el transporte público. A pesar de ello se logró preservar la salud pública y la educación a toda nuestra población.

Vienen a mi mente las reuniones del Partido en los territorios: oriental, en la ciudad de Holguín; central, en la ciudad de Santa Clara, y occidental, en la capital de la república, La Habana, efectuadas en julio de 1994 para analizar cómo enfrentar con mayor eficiencia y cohesión los retos del período especial, el creciente bloqueo imperialista y las campañas mediáticas dirigidas a sembrar el desánimo entre la ciudadanía. De esas reuniones, incluyendo la de occidente, que presidió Fidel, salimos todos convencidos de que con la fuerza y la inteligencia de las masas cohesionadas bajo la dirección del Partido, sí se podía y se pudo convertir el período especial en una nueva batalla victoriosa en la historia de la patria.

Entonces pocos en el mundo apostaban por nuestra capacidad de resistir y vencer ante la adversidad y el reforzado cerco enemigo; sin embargo, nuestro pueblo bajo la conducción de Fidel dio una inolvidable lección de firmeza y lealtad a los principios de la Revolución.

Al rememorar esos difíciles momentos, creo justo y pertinente retomar lo que sobre Fidel expresé el 26 de Julio de 1994, uno de los años más difíciles, en la Isla de la Juventud, hace más de 22 años, cito: “…el más preclaro hijo de Cuba en este siglo, aquel que nos demostró que sí se podía intentar la conquista del Cuartel Moncada; que sí se podía convertir aquel revés en victoria”, que logramos cinco años, cinco meses y cinco días, aquel glorioso Primero de Enero de 1959, esto último añadido a las palabras textuales que dije en aquella ocasión (Aplausos).

Nos demostró “que sí se podía llegar a las costas de Cuba en el yate Granma; que sí se podía resistir al enemigo, al hambre, a la lluvia y el frío, y organizar un ejército revolucionario en la Sierra Maestra tras la debacle de Alegría de Pío; que sí se podían abrir nuevos frentes guerrilleros en la provincia de Oriente, con las columnas de Almeida y la nuestra; que sí se podía derrotar con 300 fusiles la gran ofensiva de más de 10 000 soldados”, que al ser derrotados el Che escribió en su Diario de Campaña, que con esa victoria se le había partido la columna vertebral al ejército de la tiranía; “que sí se podía repetir la epopeya de Maceo y Gómez, extendiendo con las columnas del Che y Camilo la lucha desde el oriente hasta el occidente de la isla; que sí se podía derrocar, con el respaldo de todo el pueblo, la tiranía batistiana apoyada por el imperialismo norteamericano.

“Aquel que nos enseñó que sí se podía derrotar en 72 horas” y aún menos, “la invasión mercenaria de Playa Girón y proseguir al mismo tiempo la campaña para erradicar el analfabetismo en un año”, como se logró en 1961.

Que sí se podía proclamar el carácter socialista de la Revolución a 90 millas del imperio, y cuando sus naves de guerra avanzaban hacia Cuba, tras las tropas de la brigada mercenaria; que sí se podía mantener con firmeza los principios irrenunciables de nuestra soberanía sin temer al chantaje nuclear de Estados Unidos en los días de la Crisis de los misiles en octubre de 1962.

“Que sí se podía enviar ayuda solidaria a otros pueblos hermanos en lucha contra la opresión colonial, la agresión externa y el racismo.

“Que sí se podía derrotar a los racistas sudafricanos, salvando la integridad territorial de Angola, forzando la independencia de Namibia y asestando un rudo golpe al régimen del apartheid.

“Que sí se podía convertir a Cuba en una potencia médica, reducir la mortalidad infantil a la tasa más bajas del Tercer Mundo, primero, y del otro mundo rico después; porque en este continente por lo menos tenemos menos mortalidad infantil de menores de un año de edad que Canadá y los propios Estados Unidos (Aplausos), y, a su vez, elevar considerablemente la esperanza de vida de nuestra población.

“Que sí se podía transformar a Cuba en un gran polo científico, avanzar en los modernos y decisivos campos de la ingeniería genética y la biotecnología; insertarnos en el coto cerrado del comercio internacional de fármacos; desarrollar el turismo, pese al bloqueo norteamericano; construir pedraplenes en el mar para hacer de Cuba un archipiélago cada vez más atractivo, obteniendo de nuestras bellezas naturales un ingreso creciente de divisas.

“Que sí se puede resistir, sobrevivir y desarrollarnos sin renunciar a los principios ni a las conquistas del socialismo en el mundo unipolar y de omnipotencia de las transnacionales que surgió después del derrumbe del campo socialista de Europa y de la desintegración de la Unión Soviética.

“La permanente enseñanza de Fidel es que sí se puede, que el hombre es capaz de sobreponerse a las más duras condiciones si no desfallece su voluntad de vencer, hace una evaluación correcta de cada situación y no renuncia a sus justos y nobles principios.” Fin de la cita.

Esas palabras que expresé hace más de dos décadas sobre quien, tras el desastre del primer combate en Alegría de Pío, del que pasado mañana se cumplirán 60 años, nunca perdió la fe en la victoria, y 13 días después, ya en las montañas de la Sierra Maestra, un 18 de diciembre del año mencionado, al reunir siete fusiles y un puñado de combatientes, exclamó: “¡Ahora sí ganamos la guerra! (Aplausos y exclamaciones de: “¡Fidel, Fidel! ¡Ese es Fidel!”)

Ese es el Fidel invicto que nos convoca con su ejemplo y con la demostración de que ¡Sí se pudo, sí se puede y sí se podrá! (Aplausos y exclamaciones de: “¡Sí se puede!) O sea, repito que demostró que sí se pudo, sí se puede y se podrá superar cualquier obstáculo, amenaza o turbulencia en nuestro firme empeño de construir el socialismo en Cuba, o lo que es lo mismo, ¡Garantizar la independencia y la soberanía de la patria! (Aplausos.)

Ante los restos de Fidel en la Plaza de la Revolución Mayor General Antonio Maceo Grajales, en la heroica ciudad de Santiago de Cuba, ¡Juremos defender la patria y el socialismo! (Exclamaciones de: “¡Juramos!) Y juntos reafirmemos todos la sentencia del Titán de Bronce: “Quien intente apropiarse de Cuba, recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre, si no perece en la lucha! (Exclamaciones.)

¡Fidel, Fidel! ¡Hasta la Victoria! (Exclamaciones de: “¡Siempre!)





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El Aburrido Plan de El Aburrido

Para la reflexión dominguera, les dejamos de tarea la editorial de Gara:


El lehendakari Urkullu parece tener un plan. O al menos eso trasmite, no solo él, también su inmenso aparato, que tienen calculadas sus preferencias para cada escenario previsible. También es cierto que se empeñan en eliminar de la ecuación los elementos que distorsionan su visión: que España está en descomposición en casi todos sus ámbitos menos en su profunda y negacionista españolidad; que el PP también tiene un plan; que el PSOE y Podemos no lo tienen, luego el que prima es el de PP; que Catalunya ya no es más la Catalunya que ellos añoran, y que en todo caso el Estado no tiene ni dinero ni voluntad de fomentar que vuelva a serlo; que las dinámicas sociales de Euskal Herria, en todos sus territorios, son mucho menos controlables que sus dinámicas parlamentarias; y que, aunque en cierto sentido le tengan cogida la medida, el soberanismo de izquierda siempre ha sido capaz de quebrar eso planes con movimientos imprevisibles y audaces.

Seguramente tiene razón Urkullu cuando afirma que sus planes no coinciden necesariamente con los prejuicios que existen sobre él, especialmente por parte de quienes desearían un liderazgo más brillante y compartido frente al burocrático y gris que le caracteriza. Tras una campaña excepcional en la que ha mostrado su mejor registro, ha sacado el máximo de su maquinaria partidaria, ha puesto a prueba con éxito su método y se ha quedado muy cerca de hacer pleno, se le nota algo cansado pero reforzado. «Realismo, verdad y trabajo» son sus máximas. La última está demostrada, con grandes dosis de eficiencia y efectividad, además. Un terreno en el que deberán aplicarse quienes quieran tanto confrontar como acordar con ellos en pie de igualdad –a ese sacrificio cristiano solo se le puede empatar o superar con estajanovismo talentoso–. Sin caer en el relativismo, la verdad está en disputa y el PNV se va a encontrar con serios escollos para imponer la suya en este contexto. Por ejemplo, la pendiente moral ha rotado y va a dificultar algunas de sus maniobras tradicionales. Respecto al realismo, si es sinónimo de pragmatismo conformista, vale. Si no, el PNV puede recibir un frío baño de realidad antidemocrática, centralizadora, negadora y empobrecedora por parte de Madrid. De paso, la inestabilidad se sienta ahora en su mesa de gobierno, y se llama PSE.

Fracaso de la política del desenmascaramiento

Se equivocan quienes piensen que los cursos de acción diseñados por los contrincantes políticos se pueden desbarajustar simplemente con desvelarlos públicamente. La base social de unos u otros no va a tener una revelación sobre la verdadera faz de sus elegidos por el hecho de que sus adversarios se lo cuenten. Esa visión es lo que aquí hemos llamado la política del desenmascaramiento y ha sido uno de los esquemas canónicos de la fase política anterior. Si en esa ya tenía poco recorrido, en esta transición resulta aún más inocua. Todo el mundo aquí sabe a qué ha votado, qué ha apoyado y qué márgenes tiene para dejar de apoyar esas opciones, es decir, qué indices de contradicciones o errores está dispuesto a soportar por parte de sus representantes. Esos índices son mayores o menores en unas y otras fuerzas, algo que unos y otros deben saber calibrar bien. También deberán ver cuáles son los vasos comunicantes, cómo oscilan entre territorios, en qué tiempos varían y cómo equilibran y desequilibran las alianzas tanto puntuales como de mayor calado.

En todo caso, siguiendo con la idea del desenmascaramiento, la política no es un ejercicio intelectual, pese a que existan grandes estrategas de salón, mesa y mapa. Digan lo que digan los liberales bien o malintencionados, no es un acto meramente deliberativo. Es sobre todo y ante todo una actividad con el poder como eje vertebrador, es decir, un conjunto de acciones sociales de entre las que la deliberación o incluso la comunicación no dejan de ser una parte importante. Ojo, tal y como hemos visto en el Estado español de la mano de Rajoy, estarse quieto no deja de ser una acción, si esta es consciente y se demuestra eficaz en un contexto dado. De igual modo, denunciar lo que es evidente y sin embargo se intenta ocultar es parte de esa acción política, pero no puede ser un eje central, o al menos no se deben esperar efectos mágicos de esa denuncia.

Solo rompiendo esquemas, tanto propios como ajenos, revertiendo inercias, creando dinámicas y siendo desequilibrantes se puede lograr que un plan C nacional y emancipador sustituya al «business as usual».






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Ubicuas Argucias Heteropatriarcales

Con este artículo publicado en la página de El Norte de Castilla, deseamos aclarar ciertas interpretaciones equívocas con respecto al término micromachismos:


El psicoterapeuta Luis Bonino introdujo hace 25 años este concepto, que ha traspasado fronteras

Alvaro Soto

Podría decirse que el origen del concepto 'micromachismo' está en un problema de dejadez masculina. A principios de los noventa, recién llegado a España, el psicoterapeuta argentino Luis Bonino pasaba consulta a una paciente que no sentía deseo sexual por su marido. «¿Tu pareja es deseable?», inquirió Bonino. «¡No! No se cuida nada, está muy dejado». Y sin embargo, el hombre conseguía eximirse de cualquier responsabilidad en el asunto y, a través de diferentes y complejas estrategias, lograba hacer que su mujer se sintiera culpable. Bonino comenzó a estudiar estas estrategias y en noviembre de 1991, en una jornada contra la violencia de género celebrada en Albacete, bautizó esta actitud masculina con un nombre que, 25 años después, ha pasado al lenguaje diario y ha traspasado fronteras: micromachismo.

Bonino emigró de Argentina a España en 1989. Desde entonces, pasa consulta en Madrid y participa en congresos sobre hombres, masculinidad y género, campo en el que es un reconocido experto. Durante este cuarto de siglo ha constatado que la violencia física ha quedado deslegitimada en España, sobre todo tras el terrible asesinato de Ana Orantes en diciembre de 1997, pero también ha percibido que el hombre sigue utilizando todas las argucias posibles para mantener su superioridad sobre la mujer. En un sentido amplio, Bonino define 'micromachismos' como «los comportamientos que los hombres utilizan para culpabilizar a las mujeres e 'inocentizarse' ellos mismos».

Micromachismo, por ejemplo, es hacer creer que la lógica masculina es la única que vale. También son micromachismos las mentiras del hombre y la autoindulgencia (si yo lo he hecho, no es importante; si lo haces tú, sí). Y micromachismo es intentar quedar por encima de la mujer en cualquier momento, pero sobre todo, cuando se produce una situación de 'crisis', en el sentido de cambio: por ejemplo, si la mujer pasa a ganar más dinero que el hombre, este hace lo que sea para no perder su estatus. «El prefijo 'micro' no quiere decir que la actitud sea banal o no tenga importancia, sino que es imperceptible. Los microbios no son grandes, pero son muy dañinos», cuenta el experto.

«En las discusiones entre hombres y mujeres, los hombres estamos dos contra uno. Tenemos a nuestro favor la Historia y el patriarcado. Los hombres recurrimos a nuestras armas de la lógica, sin darnos cuenta de que puede haber otra lógica, la de la mujer, que es diferente. Eso pasa con los gustos, por ejemplo. Si a ella no le gusta una comida, él no lo entiende y le intenta hacer ver que está en un error», argumenta el experto. «Los hombres tenemos experiencia de siglos en llevar los argumentos a nuestro favor y en negar lo evidente», agrega. «A igual nivel socioeconómico, los hombres lo pasamos mejor que las mujeres. Tenemos un entrenamiento del privilegio, forjado durante siglos, que hace que nos resulte natural ver a la mujer subordinada», añade.

Piropos y mentiras

Bonino distingue entre los estereotipos y los micromachismos. En el primer grupo podrían clasificarse frases masculinas como 'Mujer al volante' y similares, que califica como «violencia simbólica». La diferencia es que los micromachismos «tienen cara de hombre y es la mujer la que lo padece». Como los piropos, con el añadido de que si a una mujer no le gustan, el hombre «se enoja». O las mentiras. O el manejo del silencio, el micromachismo que Bonino más rechaza: «solo hablo cuando quiero». O dar vueltas a los argumentos para finalmente, tener el hombre la razón. O que en un restaurante, la cerveza se sirva por defecto al hombre y la coca-cola, a la mujer, o se le lleve la cuenta siempre al hombre, o que el camarero le sirva al hombre el vino para que lo pruebe él antes que la mujer. «Habría que decirle que si su pareja sabe más que él, se lo sirva a ella. El micromachismo se produce cuando, ante estas situaciones, el hombre se calla. Cada uno es responsable de lo que ocurre y cuando no dices nada, tú estás avalando el micromachismo».

En los hogares los «micromachismos utilitaristas», como los llama Bonino, han estado muy extendidos: el escaqueo de las tareas domésticas, estrategias por omisión, hacer algo mal a propósito para que al hombre se le dé por imposible, sobrevaloración de los logros masculinos (hacer el 10% de las tareas y pensar que se ha hecho el 100%). O esa típica pregunta de hombres: ¿qué te hago?

Desde mediados de la década de los 90, la conciliación entre hombres y mujeres se ha ido extendido, y sin duda es algo positivo. Pero esa división de tareas también tiene un lado oscuro en que se pueden hallar micromachismos y que está relacionado con que la gestión del tiempo siga estando en manos de los hombres. Puede ser que un padre y una madre pasen el mismo tiempo con su hijo, pero el padre lo hace con más frecuencia en el parque jugando y la madre, limpiando la ropa.

La utilización del término 'micromachismo', que sigue vivo y cambiante, está ayudando a que las mujeres se den cuenta de la inferioridad en la que las quieren situar los hombres y se puedan defender mejor, relata el psicoterapeuta. «Pero muchos hombres son refractarios a estos cambios», alerta. «Un hombre puede llorar, ya no está mal visto, pero también puede seguir siendo un cabrón», asevera.

Bonino explica que todos los seres humanos, también las mujeres, ejercen manipulación. ¿Pero cuál es la diferencia? Que las mujeres manipulan utilizando la estrategia de los grupos subordinados, estrategias similares, por ejemplo, a las que puede usar un mayordomo, que a su manera, también tiene poder. Una mujer utiliza las «armas de mujer», es decir, la estrategia de quienes no pueden usar «las armas de la autoridad y la razón», que son las del hombre.






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LAB Arropa a lxs Expresionerxs

El sindicalismo militante vasco se ha posicionado en favor del colectivo de expresxs políticxs, lean ustedes esta nota publicada en Gara:


El sindicato LAB presentó ayer una denuncia contra el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), a cuyos responsables acusa de prevaricación por negar a exprisioneros vascos, desde hace ya casi tres años, el llamado subsidio de excarcelación. Una ayuda a la que todas las personas excarceladas tienen derecho durante sus primeros 18 meses en libertad y que en la actualidad se limita a unos magros 426 euros al mes. El montante es sin duda escaso y muchas veces insuficiente, pero sin embargo supone una importante ayuda para quien sale de prisión sin recursos económicos a su disposición.

El escándalo no es nuevo. Fue en 2014, como una rabieta infantil a la excarcelación de presos debido a la anulación de la «doctrina Parot» por parte del Tribunal de Estrasburgo, cuando PP y UPyD pactaron dejar de prestar el subsidio a los presos vascos. La inconstitucionalidad de la medida, insinuada en su día hasta por el PSOE, fue confirmada en junio de 2016 por el mismísimo Tribunal Constitucional, que anuló la treta introducida en la Ley de Presupuestos de 2014. Sin embargo, seis meses después de la decisión del más alto tribunal español, el Gobierno español sigue denegando los subsidios a los presos vascos excarcelados. De ahí la denuncia de LAB, que se dirige contra la secretaria provincial del SEPE en Bizkaia, pero que será ampliada al resto de secretarías provinciales, que justifican su actuación alegando órdenes de Madrid, según destacaron ayer representantes del sindicato.

Resulta difícil encontrar explicación a esta medida de excepción contra los presos vascos –una de tantas– al margen de la pura y dura sed de venganza de las autoridades del Estado. Frente a este obstáculo –el enésimo– en el camino unilateral hacia la paz y la normalización política, cabe destacar el esfuerzo por acoger y acompañar a los presos excarcelados realizado por la sociedad vasca. Un empeño encarnado en colectivos como Harrera y en el que sería de agradecer una mayor y más pública implicación de las instituciones vascas.






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sábado, 3 de diciembre de 2016

Origen del Séptimo Arte en Euskal Herria

Hoy se celebra el Día Internacional del Euskera, cimiento de la identidad vasca... del "diferencial" vasco vaya.

Ese "ser vasco" que termina por dotar de una identidad muy particular a todo lo que se produce en Euskal Herria como parte de la fuerza creativa, del trabajo pues, de las mujeres y de los hombres que día a día construyen su quehacer social y político.

El cine, el séptimo arte, no podía ser la excepción, como nos relata este artículo publicado en Gara:


Filmoteca Vasca, junto con GARA y EKHE, propició ayer un encuentro histórico de ocho de los quince cineastas que entre 1979 y 1984 participaron en el proyecto «Ikuska» bajo la coordinación de Antxon Ezeiza. La cita tuvo lugar en vísperas de la publicación de los 21 documentales cortos que este diario y su grupo reeditan para el gran público.

Ariane Kamio

La “culpa” fue de Antxon Ezeiza. Era la época del post franquismo. Se abría un tiempo de esperanza en Euskal Herria. El ámbito político, social y cultural vasco esperaban aires de nuevos tiempos. También la cinematografía vasca, que hasta entonces casi no contaba con un sustrato que fijara unas bases de futuro. Antxon Ezeiza fue el artífice del proyecto “Ikuska”, cuyo objetivo era afianzar las bases de la cinematografía vasca y definir qué debía ser de ella, cuál sería su composición. El proyecto, formado en total por 21 documentales cortos dirigidos por quince cineastas vascos, se forjó entre los años 1979 y 1984. 32 años después de que viera la luz aquella idea, GARA y EKHE lanzan una reedición de “Ikuska”, que incluye el documental piloto llamado “Erreferenduma”, que permanecía inédita dada la polémica que suscitó la temática que abordaba, el referéndum de la Constitución española.

Tabakalera fue el escenario elegido por GARA, su grupo y la Filmoteca Vasca para hacer pública esta nueva edición digitalizada. El consejero delegado de EKHE, Gorka Altuna, resaltó la importancia de este proyecto en la construcción de conciencias en Euskal Herria. «No fue algo de una sola oportunidad. Sus creadores mostraron que en este país había cosas para contar y capacidad para hacerlo». El máximo representante del grupo recordó las figuras de algunos artistas ya desaparecidos, como Fernando Larruquert y Néstor Basterretxea, autores de una de las películas más emblemáticas de la cinematografía vasca, “Ama Lur”, y otros como Eduardo Chillida, referente en la escultura, o Francisco Escudero, en la música. Y lanzó una pregunta: «¿Hemos promocionado a nuestros artistas en el extranjero? ¿Y entre nosotros? Los directores que tenemos entre nosotros son la energía de nuestro pueblo», enfatizó.

La reedición llega gracias a la colaboración con Laboral Kutxa y la cesión de derechos por parte de Xabier Iriondo, de Bertan Films. A ellos se suma la labor de restauración llevada a cabo en su día por Alfonso del Amo, quien realizó una copia en positivo de los negativos en los que fueron rodados los 21 documentales cortos del proyecto “Ikuska”. En esta ocasión, se han empleado esos positivos para reeditarlos y digitalizarlos en formato de alta definición. El producto se venderá a partir de hoy en la Feria de Durango en formato DVD+libro y próximamente estará a la venta en formato digital (USB) bajo petición.

Continúa el debate

A raíz de la reedición de “Ikuska”, la Filmoteca Vasca, en colaboración con EKHE y GARA, organizó ayer por la tarde una mesa redonda en la que participaron nueve profesionales implicados en el proyecto. Estuvieron presentes Iñaki Eizmendi, José Luis Egea, Pedro Olea, Juanba Berasategi, Juanmi Gutierrez, José Julian Bakedano, Imanol Uribe, Mirentxu Loyarte y Javier Agirresarobe, que se encargó de la fotografía de todos los documentales, excepto el decimoctavo y el decimonoveno.

Para situar al lector, algunos detalles. Los cortometrajes documentales abordaron cuestiones de intenso debate en la denominada Transición, en cuanto al aspecto político y social. Y, cómo no, también del cine. ¿Qué debería ser el cine nacional vasco? Era una de las grandes preguntas que intentaron responder en su labor, que se sustentó en tres puntos imprescindibles. Debía ser realizado en euskara, contaría con una estética propia y defendería la inexistencia de un arte neutral. Los “ikuskas” debían entender que Euskal Herria era una nación, que llega del Aturri al Ebro. Es por ello que los cortometrajes tratan sobre temas estratégicos como las ikastolas, el bombardeo de Gernika, el bilingüismo, Joxe Miguel barandiaran, Araba, arte contemporáneo vasco, la mujer vasca, la nueva canción vasca, los pastores de Zuberoa, la lucha de Matxitxako, el euskara a través del euskara de Bernat Etxepare, el bertsolarismo o el epílogo del ikuska 20 –cuyo audio ha sido trascrito en el cuadro que continúa a este texto–.

Moderado por Maialen Beloki, el debate reunió a un grupo de viejos amigos que, con “Ikuska” como eje principal de debate, discutieron sobre aspectos que abordaron hace ya más de treinta años. Todos los participantes coincidieron en que Antxon Ezeiza fue el motor del proyecto, y junto a él, Luis Iriondo que, junto con José Luis Egea, formaron la productora Bertan Filmeak. La mayoría eran directores que acababan de iniciar su carrera, o que veían su primera oportunidad para aprender un oficio que hasta entonces poca o ninguna infraestructura contaba en Euskal Herria. Así hablaba Javier Agirresarobe: «Para mí los ‘ikuskas’ fueron una puerta hacia un tipo de fotografía». El debate sobre cine y euskara no se evitó. Alguno incluso recalcó que un mayor respaldo institucional en su momento hubiera cambiado mucho las cosas. Pedro Olea: «No pude hacer más películas con equipo vasco generando estructura cinematográfica por culpa del Gobierno Vasco de entonces». José Luis Egea: «Cuatro intentos he hecho de hacer películas en Euskal Herria y se me han cerrado todas las puertas. La historia de ‘Ikuska’ es inseparable de la historia de Euskal Herria».

Como colofón, Juanmi Gutiérrez destacó que muchos cineastas noveles vascos «casi-casi» no conocen la existencia de “Ikuska”, «y hay un sustrato que ha empujado por debajo». Mirentxu Loyarte remató: «Es curioso. Estamos un poco como al principio». Una reunión de amigos que no se veían en más de tres décadas. Eso también es cine.






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Las Iruindarras del Medievo

Navarra era considerado un reino progresista en la Edad Media y tal vez esa sea la razón por parte de castellanos y aragoneses para derruirla hasta sus cimientos.

De esa época nos habla esta reseña publicada en Naiz:
 

Solteras con el pelo largo y suelto, y casadas con tocados de muy diversos tipos, trabajando en obras como la fortaleza de la plaza del Castillo y viudas obligadas a vender la virginidad de sus hijas para poder sobrevivir. Así era la vida de las iruindarras de la Edad Media, tal y como se recoge en el libro ‘Historia de las mujeres en Euskal Herria’, obra de Rosa y Ana Iziz.

Esta obra sobre las mujeres vascas, editada por Txalaparta, se centra en los periodos de la Prehistoria, la romanización y el Reino de Nafarroa, y toca de manera profusa y documentada aspectos de esa época como la misoginia y la sexualidad, la legislación relativa a las mujeres, su día a día, las acusaciones de brujería y su vestuario.

En lo que respecta a Iruñerria, en sus páginas se recogen diversos datos, especialmente de la Edad Media, Por ejemplo, se recuerda que en aquella época si una mujer estaba casada o soltera, se podía saber a simple vista. En Iruñea, las jóvenes solteras llevaban su cabello largo y suelto, como en el sur del reino, algo que las diferenciaba de las del norte de Nafarroa, Gipuzkoa y Bizkaia, que lo llevaban corto. Como adorno, se ponían una guirnalda o cinta de tela o terciopelo, y en el caso de ser la doncella noble y rica, diadema de plata o de oro.

Por su parte, las mujeres casadas se cubrían la cabeza con diferentes tocados. De hecho, había tanta variedad, que un viajero que visitó Iruñea en 1529 llamado Enrique Cook dijo que había tal cantidad que «no se ve en ninguna otra ciudad».

En la Edad Media era corriente que los clérigos vivieran con mujeres, con las que no se podían casar y con las que no existía ningún vínculo de tipo legal. Así, en 1295, el arzobispo de Iruñea visitó su obispado y encontró más de 200 clérigos amancebados, según se recoge en el libro de las hermanas Iziz.

Aunque puede parecer que la construcción era un trabajo solo desempeñado por hombres, durante los siglos XIII y XIV, gran número de mujeres se empleaban como operarias o peonas. Por ejemplo, entre 1308 y 1310, en la construcción de la primera fortaleza de Iruñea, la que terminaría dando nombre a la plaza del Castillo, participaron 250 hombres y 287 mujeres. Ellos cobraban ocho dineros al día y ellas, cinco. Más adelante, en 1521, cien mozas ayudaron a cien peones en las tareas del derribo del monasterio de Santa Eulalia de Iruñea.

En el siglo XIV, destaca en Iruñea la figura de Flandina de Cruzat. Tras quedar viuda joven, se casó con Miguel Deza, de una familia de cambistas de la capital. Cuando falleció su segundo marido, mantuvo el control de sus negocios y fue una mujer rica con gran cantidad de propiedades inmobiliarias y bienes muebles abundantes.

Otras mujeres no tenían tanta suerte y terminaban ejerciendo la prostitución o haciendo de alcahuetas, según se recoge en ‘Historia de las mujeres en Euskal Herria’. Las viudas podían pasar por apuros económicos tan graves que terminaban recurriendo a la venta de la virginidad de sus hijas para sobrevivir. Ese fue el caso de María de Ibero, que en 1539 fue juzgada en Iruñea bajo la imputación de vender la virginidad de su hija María de Chipía. Le acusaban de haber estado negociándola desde mayo hasta el 1 de noviembre. Ese día llevó a su hija, bien vestida y acicalada, a la posada donde vivía Juan de Alcarcón para que este efectuase sus propósitos, lo que así hizo y después la retuvo en su poder muchos días.

En lo que respecta la prostitución, hasta 1343, las prostitutas judías ejercieron su oficio en dos casas pequeñas de titularidad municipal situadas en la judería de Iruñea.

Aunque en el Barrio Nuevo (calle de la Merced, Tejería, Dormitalería y Labrit) o en el de las Carpinterías se consentían las casas públicas de mancebía sin ningún impedimento, en el de las Burullerías (actual San Lorenzo) se impedía que se instalara cualquier mujer que estuviera amancebada.

Desde 1514, las prostitutas se llamaban en Iruñea «mujeres enamoradas» o «buenas mujeres» y en los libros de las cofradías de Santa Catalina de San Cernin y San Nicolás, de 1534, aparecen con el nombre de «mujeres de partido».

En la capital no faltaba la presencia de monjas. Cerca de la actual plaza del Castillo existió un monasterio llamado Santiago Lakedengo, propiedad de la monja Gaia de Ipuzkoa, esposa de García Aznárez, señor de Ipuzkoa. Gaia lo donó en 1048 al monasterio de San Juan de la Peña.

El primer monasterio de monjas clarisas fundado fuera de Italia se erigió en Iruñea bajo el obispado de Remiro de Nafarroa (1220-28), en concreto en el barrio conocido como Santa Engracia de Jus la Rocha.

Como ahora, los insultos en esa época buscaban ofender al otro y se utilizaban con bastante frecuencia. Según se recogen en algunos pleitos, las iruindarras del siglo XV tenían «la lengua muy larga y afilada». Las mujeres que así se enfrentaban y se insultaban llamándose «ladrona, bellaca, puta o alcahueta» eran castigadas con penas económicas y obligadas a pedir perdón.

Aunque pueda resultar sorprendente, el divorcio era una práctica común en la Edad Media. Para la nobleza era más fácil de obtener que entre los campesinos, y para las mujeres de cualquier estrato era más complicado que para los hombres.

En el libro de las hermanas Iziz se destaca el caso de María de Lafita. En la Iruñea de 1592, el platero Luis de Suescun lleva a juicio a su esposa demandándole la separación matrimonial. Suescun estima que María de Lafita «es de tan horrible condición que no habrá igual en todo el reino y es tan insufrible que ha estado a punto de matarla varias veces. Que le ha vendido en varias ocasiones el vino de su bodega y la plata y oro de su oficio de tal manera que desde que se casó con ella está endeudado».

María de Lafita consiente la separación, pero suplica que se haga a su propia solicitud, acusando a su marido de crueldad y sevicias. La sentencia concede la ruptura matrimonial y ordena al platero devolver a María los bienes dotales.

Como estas, infinidad de anécdotas y hechos curiosos salpican este libro, en el que se ofrece una visión completa de cómo era la vida de las mujeres de Euskal Herria en esas épocas de la historia.






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YouTube | Euskera: Un Valor en Sí Mismo

Hoy es el Euskararen Nazioarteko Eguna - el Día Internacional del Euskera - y en ese tenor les compartimos este video que circula en las redes:

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Euskera: Un valor en sí mismo

¿Qué tiene el euskera?

El euskera no tiene. El euskera es. Un valor en sí mismo.

3 de diciembre. Día Internacional del Euskera.

Lanzamos este vídeo para sumarnos a la celebración.

Euskarazko bertsioa: https://youtu.be/YJw1tB8NeBs








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El Mejor Homenaje

Continuando con los textos que ha inspirado el Comandante a últimas fechas, les compartimos este que como el anterior, ha sido publicado en Resumen Latinoamericano:


Claudio Katz

Con Fidel se nos fue la principal figura revolucionaria de América Latina del último siglo. Resulta difícil valorar esa dimensión en medio del gran pesar que genera su fallecimiento. Aunque la emoción dificulta cualquier evaluación, la gravitación del Comandante se aprecia con más claridad cuando ha partido.

Los medios sólo enfatizan esa importancia en un sentido descriptivo. Ilustran cómo estuvo presente en los principales acontecimientos de los últimos 50 años. También sus mayores enemigos del imperio registran ese apabullante peso histórico. Festejan el fallecimiento para olvidar que doblegó a 10 presidentes estadounidenses y sobrevivió a incontables intentos de asesinato por parte de la CIA.

Cuba es la obsesión del Pentágono y la frustración del Departamento de Estado. Ningún otro país de esa extensión infringió tantas derrotas al imperio. Al cabo de 53 años David obligó a Goliat a restablecer relaciones diplomáticas.

Fidel suscita admiraciones que lindan con la devoción. Las alabanzas provienen de su capacidad para tornar posible lo que era muy improbable. Pero frecuentemente esa fascinación está divorciada del contenido de su obra.

Muchos idolatran a Fidel reivindicando al mismo tiempo al capitalismo. Ensalzan al líder caribeño promoviendo variantes del sistema de explotación que Comandante combatió toda su vida. En realidad ponderan al hacedor de universos ajenos, descartando cualquier tránsito propio por caminos semejantes.

Fidel siempre tuvo otro significado para la izquierda. Fue el principal artífice de un proyecto revolucionario, socialista y de emancipación latinoamericana. Llevó a la práctica el objetivo que inauguró Lenin en 1917 y por eso ocupó en América Latina un lugar equivalente al impulsor de los sóviets.

Pero a diferencia de su precursor, Fidel condujo durante varias décadas el proceso que inició en 1960. Puede ser evaluado tanto por su triunfo como por su gestión.

Desde una óptica de mayor duración la gesta de Castro se emparenta con las campañas emprendidas por Bolívar y San Martín. Encabezó acciones regionales para intentar el enlace de una segunda independencia de América Latina, con el avance internacional del socialismo.

Fidel abordó esas metas ciclópeas manteniendo una relación muy estrecha con sus seguidores. Transmitió directamente sus mensajes a millones de simpatizantes que lo vitoreaban en varios continentes. Logró una conexión racional y pasional con las multitudes que lo escucharon en incontables mítines.

El hombre y la epopeya

El dirigente cubano siempre actuó con osadía. Radicalizó su proyecto bajo la presión del imperio y asumió una adscripción socialista que pulverizó todos los dogmas de la época. Demostró que era posible iniciar un proceso anticapitalista a 90 millas de Miami y con la OLAS retomó el objetivo de la unidad antiimperialista de la región.

Estas tres facetas de revolucionario, socialista y emancipador latinoamericano fueron compartidas por Fidel con el Che. La misma sintonía que los reunió en el desembarco del Granma se verificó en la estrategia de acciones armadas contra las dictaduras y los gobiernos reaccionarios. Mantuvieron coincidencias políticas que desmienten todo lo escrito sobre la enemistad entre Castro y Guevara.

El Comandante restauró el internacionalismo socialista al cabo de varias décadas de simples enunciados (o explícitas traiciones) por parte de la burocracia del Kremlin. Extendió esa práctica al África, con el envío de combatientes que tuvieron una participación central en la derrota del apartheid.

Esas acciones sustituyeron la antigua conexión de esclavitud entre África y América Latina por una nueva relación de solidaridad contra los enemigos comunes. Esa actitud afianzó el enorme afecto de las comunidades afroamericanas hacia Cuba. Las impactantes visitas de Fidel a Harlem (y sus encuentros con Mouhamad Alí, Malcom X o Harry Belafonte) corroboraron ese efecto.

Pero la estatura histórica de Fidel emergió con mayor nitidez luego de la implosión de la URSS. Logró nuevamente lo que parecía imposible al sostener la supervivencia de Cuba, en medio de una adversidad sin precedentes. Encabezó los durísimos sacrificios del período especial y sostuvo una resistencia colectiva forjada al cabo de tres décadas de revolución.

Esa batalla de convicciones fue probablemente más extraordinaria que muchas acciones bélicas. Fidel logró lo que muy pocos dirigentes han conseguido en circunstancias semejantes.

Esa victoria sirvió de ejemplo para los procesos radicales que despuntaron en el nuevo milenio. Cuándo el neoliberalismo quedó afectado por las rebeliones populares de Sudamérica, Chávez y Evo Morales tuvieron una referencia política, ausente en otras partes del mundo. Fidel mantuvo el ideal socialista como un norte a recrear sobre otras bases.

En la nueva etapa de América Latina al Comandante motorizó campañas contra la deuda externa y los Tratado de Libre Comercio, mientras fomentaba con el ALBA organismos adaptados al contexto pos dictatorial de América Latina.

En este marco el anhelo del hombre nuevo reapareció en las misiones de los médicos cubanos. Esos contingentes sanitarios demostraron cómo se protege la vida de los desamparados que el capitalismo descarta.

Fidel combinó aptitudes de tribuno (discurso “la historia me absolverá”) con genio militar (batalla de Cuito Cuanvale en Angola) e inteligencia geopolítica (para actuar en el orden internacional).

Desenvolvió ese notable perfil manteniendo una conducta personal muy sobria. Su vida privada es casi desconocida por la estricta separación que estableció entre la intimidad y la exposición pública.

Durante varias décadas estuvo involucrado en todos los detalles de la realidad cubana. Su incansable actividad fue popularizada con un dicho que aludía a esa omnipresencia (“y en eso llegó Fidel”).

Probablemente decidió organizar su propio retiro para contrarrestar esa abrumadora incidencia. Desde el 2006 se ubicó en un segundo plano y concentró toda su actividad en la batalla de ideas. Desplegó un prolífico análisis crítico de la depredación ambiental y la pobreza que genera el capitalismo.

La sorprendente trayectoria de Castro confirma muchas conclusiones de teóricos marxistas sobre el papel del hombre en la historia. El rumbo que sigue una sociedad nunca está dictado por la conducta excepcional de los próceres. Esa evolución queda principalmente determinada por las condiciones objetivas imperantes en cada época. Pero en los acontecimientos decisivos que definen ese curso, ciertos individuos cumplen un rol insustituible. Fidel ratificó ese principio.

Es importante recordar ese protagonismo frente al ingenuo mito que atribuye los logros del proceso cubano a la “presión de las masas”. Esa fórmula supone que el extraordinario rumbo seguido por el país obedeció a exigencias radicales desde abajo, que los dirigentes debieron convalidar.

En los hechos ocurrió lo contrario. Una dirección consecuente convenció a la mayoría mediante la ejemplaridad de su conducta. Fidel encabezó a los líderes que comandaron esa gesta.

Los dilemas irresueltos

Cuba no realizó la revolución que quiso sino la que pudo hacer. Por eso subsiste una significativa distancia entre lo ambicionado y lo obtenido. La principal causa de esa brecha salta a la vista: ningún titán puede construir plenamente el socialismo en un pequeño terreno, bajo el acoso de la principal potencia del planeta. Lo sorprendente es cuánto se logró avanzar frente a semejante rival.

El pequeño país conquistó enormes triunfos que reforzaron la autoestima nacional y la autoridad del Comandante. Desde Bahía de los Cochinos hasta la devolución del niño Elián y la liberación de los cinco apresados en Estados Unidos, Cuba obtuvo importantes victorias bajo el impulso de Fidel.

Pero ninguno de esos hitos alcanzó para remover el bloqueo, cerrar Guantánamo o desactivar a los grupos terroristas que entrena la CIA. Frente al acoso económico, la extorsión familiar, la tentación de ciudadanía estadounidense o el espejismo de opulencia que transmite Miami resulta milagroso el tesón de los cubanos.

Este heroísmo ha coexistido con los problemas propios que la revolución afronta desde hace mucho tiempo. Esas dificultades deben ser evaluadas en proporción a la obra realizada, recordando las limitaciones objetivas que afectan a la isla.

La economía es un área central de esos inconvenientes. Cuba demostró cómo un esquema no capitalista permite evitar el hambre, la delincuencia generalizada y la deserción escolar. En un país con recursos más cercanos a Haití que a la Argentina se lograron avances en la nutrición infantil, la tasa de mortalidad o el sistema sanitario que sorprenden a todo el mundo.

Pero la errónea imitación del modelo ruso de estatización completa condujo a inoperancias, que afectaron severamente la productividad agro-industrial. Esa equivocación obedeció a la dificultad para compatibilizar estrategias revolucionarias continentales con políticas contemplativas hacia el mercado. El idealismo que exige el primer objetivo choca con el egoísmo de la vida comercial.

Luego del período especial el país sobrevivió con el turismo, los convenios con empresas extranjeras y un doble mercado de divisas, que segmentó a la población entre receptores y huérfanos de remesas. La sociedad cambió con esa incipiente estratificación social y con la posterior ampliación de la actividad mercantil para ahorrar divisas y reanimar la agricultura.

Fidel impulsó personalmente ese difícil viraje captando el suicidio que significaba volver a las penurias de los años 90. Muchos analistas estiman que inauguró el retorno al capitalismo, olvidando que ese sistema presupone propiedad privada de las grandes empresas y bancos. Hasta ahora las reformas han abierto mayores caminos para las cooperativas, la pequeña propiedad y los emprendimientos, sin permitir la formación de una clase dominante.

El modelo actual pretende recuperar altas tasas de crecimiento limitado al mismo tiempo la desigualdad social. Por eso preserva la preeminencia económica del sector estatal junto a los sistemas públicos de salud y educación.

Mientras los cambios avanzan lentamente en un marco de mayor desahogo se mantienen abiertas las tres alternativas de largo plazo: restauración capitalista, modelo chino o renovación socialista.

La primacía de uno de estos modelos ya no surgirá de la mano de Fidel, que rechazaba la primera opción, evaluaba la segunda y propiciaba la tercera. Su legado es continuar el proyecto igualitario, dentro de los estrechos márgenes que actualmente existen para implementarlo.

No es fácil desenvolver ese rumbo cuando aumenta el peso del mercado, la inversión extranjera, el turismo y las remesas. Pero la supresión de esos soportes de la economía conduciría al fin de la revolución por simple asfixia. El equilibrio que buscan las reformas es un cimiento indispensable para cualquier transformación futura.

Desafíos mayúsculos

El establishment burgués siempre contrastó la “dictadura” de la isla con las maravillas de la democracia occidental. Los presidentes de la plutocracia estadounidense suelen objetar con gran hipocresía, el sistema de partido único que rige en la isla. Suponen que la corporación indistinta que comparten los Republicanos con los Demócratas contiene mayor diversidad.

Además, evitan mencionar cómo los colegios electorales violan el sufragio mayoritario y cuán bajo es el nivel de concurrencia a las urnas en su país, en comparación a la alta participación de los cubanos.

Una duplicidad aún mayor exhiben los derechistas de América Latina. Mientras convalidan el golpismo institucional en Honduras, Paraguay o Brasil se indignan con la ausencia de formalismo republicano en Cuba.

Las críticas de la izquierda apuntan hacia otra dirección. Cuestionan las restricciones a las libertades individuales que han generado en la isla numerosas injusticias.

Pero si se evalúan las cinco décadas transcurridas, llama la atención el carácter poco cruento de todas las transformaciones radicales implementadas. Basta comparar con los antecedentes de otros procesos revolucionarios, para notar ese reducido número de pérdidas humanas. El alto nivel participación popular explica ese logro.

Cuba nunca padeció la tragedia de los Gulags y por eso se sustrajo al desplome que soportó la URSS. Su modelo político es muy controvertido, pero hasta ahora ningún teórico de la democracia directa, soviética o participativa ha indicado cómo se podría gobernar bajo el asedio imperial, sin recurrir a normas defensivas que restringen los derechos ciudadanos. La propia revolución ha ensayado distintas mecanismos para corregir los errores que genera esta situación.

Muchos analistas consideran que la burocracia es la principal causa de las desgracias del país o la gran beneficiaria de las malformaciones del régimen político. No cabe duda de su responsabilidad en muchas adversidades. Pero como ese estamento existirá mientras subsista el Estado, no se avanza mucho culpándolo de todos los males.

Ciertamente la burocracia multiplica la desigualdad y la ineficiencia. El igualitarismo contribuye a contrarrestar el primer problema pero no corrige el segundo. Una democratización creciente aporta contrapesos a esas desventuras pero no genera milagros. En estos intrincados terrenos del funcionamiento estatal siempre fueron más útiles las convocatorias de Fidel a asumir responsabilidades, que la expectativa en mágicas recetas de laboratorio.

La política exterior concentra otro campo de severos cuestionamientos al castrismo. Los grandes medios presentaban a Fidel como un simple peón de la Unión Soviética, desconociendo la diferencia que separa a un revolucionario de cualquier gobernante servil. No concebían para Cuba otro comportamiento que el practicado por las marionetas del imperio.

Algunos críticos de izquierda tampoco comprendieron la estrategia de Fidel. El líder cubano se apoyaba en alianzas con la URSS para impulsar un proceso revolucionario mundial que su socio rechazaba.

La tensión entre ambas partes se verificó en incontables oportunidades (crisis de los misiles, guerra de Vietnam, sublevaciones en África o Latinoamérica). Hubo concesiones y también errores del Comandante, como su aprobación de la invasión rusa a Checoslovaquia. Esa ocupación sepultó la renovación socialista que prometía la primavera de Praga.

Pero transcurrido el período de mayor fermento revolucionario en América Latina, Fidel optó por un equilibrio entre compromisos diplomáticos y continuado sostén de los movimientos rebeldes. Buscó superar el aislamiento de Cuba manteniendo el apoyo a las luchas de los oprimidos. Castro debió combinar las nuevas exigencias de política exterior con sus ideales de revolucionario.

La derecha continuó criticándolo por su apoyo a las revueltas populares y algunas corrientes de izquierda objetaron su actitud contemplativa hacia los gobiernos de las clases dominantes.

Ciertamente muchos consejos de Fidel fueron problemáticos, pero la responsabilidad de las decisiones quedó en manos de los receptores de esas sugerencias. El Comandante siempre transmitió el valor de la decisión propia en los procesos de cada país y su trayectoria estuvo signada por la desobediencia a las autoridades de la izquierda de su época.

No hay que olvidar cómo Castro desoyó las recomendaciones del Partido Comunista en Sierra Maestra y las opiniones del Kremlin frente a la insurgencia latinoamericana. El líder cubano enseñó con su propia práctica de qué forma actúa un revolucionario

El mejor homenaje

Fidel ha fallecido en un año muy difícil. Figuras tan detestables como Macri, Temer o Trump han llegado al gobierno. Sus ideólogos vuelven a proclamar el fin de los proyectos igualitarios, olvidando cuántas veces enunciaron esa misma sentencia. Fidel habría dicho que corresponde entender lo que ocurre para sobreponerse al desánimo.

Muchos editorialistas afirman que Castro no comprendió la época actual de consumo, individualismo y pragmatismo. Pero en todo caso captó la crisis del capitalismo que determina esos comportamientos. Ese dato central es invisible a los impugnadores de Fidel.

Sus enemigos más vulgares de Miami celebraron con música el fallecimiento, confirmando el nulo valor que le asignan a la vida humana. Pero ese festejo fue un magro consuelo, para conspiradores que no han logrado construir un mínimo basamento dentro de la isla.

Cómo Fidel se retiró hace una década las repetidas especulaciones sobre el futuro de Cuba despiertan menos atención. En cambio interesa mucho lo que hará Trump. No se sabe aún si las brutales declaraciones que formuló sobre la muerte de Castro forman parte de su descontrolada verborragia o si anticipan agresiones de mayor porte.

En cualquier caso América latina debe prepararse para resistir a un mandatario que prometió expulsar a millones de indocumentados. Se aproxima una nueva batalla antiimperialista que requiere lidiar con el escepticismo y la resignación.

Algunos afirman que Fidel encarnó los ideales de un segmento maduro ajeno a las expectativas de la juventud. No toman en cuenta cómo golpea el capitalismo a la nueva generación empujándola a recrear la resistencia. El desarrollo de esa acción tenderá a actualizar el proyecto socialista de emancipación latinoamericana.

Fidel bregó por las transformaciones revolucionarias que necesita la sociedad actual. Ya partió y nosotros continuaremos su obra.






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viernes, 2 de diciembre de 2016

Tan Vivo Como su Legado

Y tan vigente como la Revolución.

Aquí les compartimos este texto de Atilio A. Boron publicado en Resumen Latinoamericano con respecto a ciertas reacciones causadas por el tránsito del Comandante a la eternidad:

¿Murió Fidel?

Atilio A. Boron

En una muestra más de su inconmensurable estupidez la derecha latinoamericana y su homóloga norteamericana han proclamado que la muerte de Fidel significa el fin de una época. Sabemos que una de las señas ideológicas del pensamiento conservador, en todas sus variantes y en todo tiempo, es su obsesión por decretar “el fin” de cuanto proceso o institución les sean adversos. En los sesentas del siglo pasado era el fin de las ideologías; en los ochentas el de la lucha de clases, presuntamente sustituida, en este fantasioso relato, por el aceitado rodaje institucional de las nuevas democracias; en los noventas, embriagados por la desintegración de la Unión Soviética, sus teóricos proclaman nada menos que el fin de la historia. Por supuesto, esta no tardó en cobrarse una feroz revancha con tan osados publicistas, bañándolos con un manto de descrédito que dura hasta hoy. Ahora, con la muerte de Fidel, incurren en el mismo error y se desviven en informarnos de que una etapa ha llegado a su fin – ¿la etapa de las revoluciones?- sin ofrecer prueba alguna y sin decirnos cuál es la que comienza ni que características tendría.

Lo anterior da pie a múltiples reflexiones. En primer lugar, para cuestionar la teoría de los “grandes hombres” como excluyentes hacedores de la historia, codificada a mediados del siglo diecinueve en la obra de Thomas Carlyle. Toda la historiografía posterior demuestra que esas grandes personalidades, cuyo papel es indiscutible, sólo pueden surgir cuando se produce una constelación de circunstancias sociales que favorecen su irrupción en el escenario histórico. Esas condiciones ciertamente facilitaron la aparición de Fidel a comienzos de los años cincuentas pero este, a su vez, las fue modificando al punto tal que hoy en Cuba existen otras que garantizan la continuación del ciclo iniciado con el Asalto al Moncada y el desembarco del Granma, al margen ya de la presencia física del Comandante. En otras palabras, la revolución se ha consolidado e institucionalizado y, en términos de Max Weber, el carisma se ha rutinizado y ahora son el partido, las organizaciones populares y las instituciones estatales las que continúan la obra iniciada por Fidel.

Segundo, lo que el discurso de la derecha olvida es que hay ciertos personajes históricos, y ciertamente Fidel es uno de los más importantes, que tienen la rara virtud de seguir produciendo hechos políticos una vez que dejaron este mundo. Esto no tiene nada que ver con la religión o la metafísica porque son cuestiones de fácil comprobación en el mundo real. Veamos: a pesar de su defunción Fidel sigue moviendo el tablero geopolítico mundial. La noche del Martes 29 de Noviembre, en el imponente acto de masas en la Plaza de la Revolución que tuvo lugar para despedir a Fidel de La Habana, se dieron cita más de un centenar de jefes de estado y de gobierno, o de altos representantes oficiales que se hicieron presentes para expresar sus condolencias pero, al mismo tiempo, para manifestar explícitamente su solidaridad con la Cuba revolucionaria. Es más, diecisiete de ellos solicitaron que se les diera la ocasión de hablar en el acto, de declarar públicamente su respeto por esa figura legendaria que acababa de partir y de dar a conocer su respaldo a la obra construida por Fidel. En esa oportunidad estuvieron presentes dos de los tres gobiernos de mayor gravitación en los asuntos mundiales: China envió a su Vicepresidente y Rusia al presidente de la Duna Estatal. Carcomida por su resentimiento, la Casa Blanca no mandó a nadie. No sólo eso: su bandera sigue flameando al tope del asta, contrariando lo que hicieron todas las demás embajadas en La Habana que, en homenaje a Fidel, acataron el duelo decretado por el gobierno cubano y pusieron las suyas a media asta. En el acto del martes pasado China y Rusia enviaron, al pie del monumento a José Martí, un mensaje cifrado a Donald Trump: “¡Ten cuidado. No te equivoques. Cuba no está sola!” , y vaya si es importante este mensaje en vísperas de un gobierno como el que se viene en Washington. Pero aparte de aquellos dos países otros actores, con diversos grados de gravitación en la política internacional también estuvieron en ese acto: Sudáfrica, Irán, Argelia, Qatar, Vietnam, Bielorusia, Namibia y, por Europa, Grecia, amén de los latinoamericanos y caribeños: Bolivia, Dominica, Ecuador, El Salvador, México, Nicaragua y Venezuela. En otras palabras, aún después de muerto Fidel sigue influyendo en el tablero geopolítico mundial. Y, ¿qué dudas cabe?, lo seguirá haciendo en los años venideros.

Tercero: la izquierda no tiene a su disposición el fenomenal arsenal de empresas, instituciones, universidades, “tanques de pensamiento”, medios de comunicación y redes diplomáticas con que cuenta la derecha. Pero, en cambio, tiene algo de lo cual esta carece: la fuerza moral que brota de figuras ejemplares, como Fidel, Chávez, el Che, los dos Camilos (el cubano Cienfuegos y el colombiano Torres) y tantos otros. Y esos personajes tienen una virtud excepcional: lejos de que sus luces se extingan con su muerte, brillan cada vez con más fuerza en el firmamento político latinoamericano y caribeño. En la segunda mitad del siglo veinte la derecha tuvo un puñado de grandes políticos de proyección mundial: De Gaulle, Churchill, Kennedy para nombrar los más relevantes. ¿Qué queda de ellos? Estatuas, monumentos, alguna que otra biblioteca con sus nombres pero nada más. Su recuerdo se fue disipando con el paso del tiempo. En Nuestra América, ¿quién se acuerda hoy de dos gobernantes a los que Washington ensalzó como las “alternativas democráticas” de la Revolución Cubana? Hablamos de Eduardo Frei Montalva, en Chile, con su famosa (y decepcionante) “revolución en libertad”, misma que, como era de esperar, fracasó y abrió las puertas al triunfo de Salvador Allende en 1970. Y también de Luis Muñoz Marín, gobernador de Puerto Rico, que la Casa Blanca exhibía para demostrar que podía haber algo mucho mejor que Cuba en el Caribe. Ni el uno ni el otro dejaron nada a su paso y fracasaron sin atenuantes. Parafraseando a Fidel, podemos afirmar que la historia no los absolvió sino que los olvidó. El Che, en cambio, adquirió luego de su muerte una gravitación excepcional, que no cesa de crecer, superior a la que tuvo en vida. Quienquiera que luche contra la injusticia y la opresión encuentra en la imagen del Guerrillero Heroico un símbolo que transmite sin ambigüedad alguna su mensaje de rebeldía. En Latinoamérica pero también en Asia, África, Medio Oriente y, también en Europa y ahora, de a poco, en Estados Unidos. Y lo mismo está ocurriendo con Chávez y, sin ninguna duda, idéntica cosa ocurrirá con Fidel. Nuestros muertos nos dejan un legado imperecedero y sus valores y sus ideas –las famosas trincheras que para Martí eran más importantes que las de piedra- son fecundas fuentes de inspiración para las luchas de hoy. Fidel, con su pasión quijotesca de “soñar sueños imposibles, luchar contra enemigos imbatibles y alcanzar la estrella inalcanzable” seguirá estando más presente que nunca en las luchas para abolir al capitalismo y, de ese modo, salvar la continuidad de la especie humana. Vivirá entre nosotros, sólo que de otra manera, insuflándonos la fe y la convicción necesarias para librar con éxito la batalla contra la dictadura del capital. Esa fe y esa convicción con las cuales Fidel emprendió con éxito la campaña en Sierra Maestra luego del desembarco del Granma con apenas siete fusiles ante la mirada azorada de sus compañeros; o cuando aseguró que Cuba sobreviviría a los horrores del “período especial” agigantados por el criminal bloqueo de Estados Unidos; o cuando dijo que el niño Elián volvería a Cuba, y volvió; o cuando afirmó que “los 5” volverían a Cuba, y volvieron. Ese gramsciano optimismo de la voluntad capaz de mover montañas de Fidel sigue siendo un patrimonio decisivo para la izquierda mundial. Y nos dio una prueba la noche en que el pueblo habanero lo despedía y removió, en beneficio de Cuba y para sorpresa de Estados Unidos, las piezas del tablero geopolítico mundial. Por eso, cabe preguntarse: ¿murió Fidel?





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jueves, 1 de diciembre de 2016

Londres Secuestra a Troitiño... Otra Vez

Por medio de La Haine les compartimos esta nota con respecto al represaliado político Antton Troitiño:


La policía británica detuvo anoche al ex preso político vasco Antton Troitiño. Antton salió de la cárcel de Huelva el 13 de abril de 2011, tras pasar 24 años en prisión y después de la anulación por parte del Tribunal de Estrasburgo de la doctrina 197/2006. Nada más pisar la calle, los partidos políticos que son pilar del Estado fascista español y los medios de comunicación a su servicio, comenzaron una dura campaña de persecución en contra de Antton y, unos días después, la Audiencia Nacional española volvió a ordenar su detención y encarcelamiento.

Sin embargo, no consiguieron detenerle hasta el 29 de junio de 2012, en Londres, donde fue encarcelado durante un año. En 2014 volvió a ser detenido y otra vez liberado hasta que ahora, de nuevo, ha sido trasladado a un centro de detención para inmigrantes. El Movimiento Pro Amnistía y Contra la Represión quiere denunciar la detención de Antton y exigir su inmediata liberación. Igualmente, también queremos denunciar la actitud de Gran Bretaña, por su decisión de castigar, mano a mano con el Estado español, a los luchadores vascos. Por otra parte, debemos decir que no nos extraña esta postura del Estado británico ya que, al igual que el español, es un gran experto en la opresión de los pueblos, la detención y tortura de militantes políticos, y en asesinatos y guerras.

No nos cansaremos de repetir que lo único que puede traer una paz verdadera a Euskal Herria es la consecución de la amnistía total, entendida ésta como la liberación de todos y todas las represaliadas y de Euskal Herria. Mientras tanto y siendo el nuestro un pueblo oprimido, detenciones como ésta y los ataques contra Euskal Herria seguirán siendo constantes. Hacia la amnistía, ¡organización y lucha!

Antton askatu!

En Euskal Herria, a 1 de diciembre de 2016.







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