martes, 11 de octubre de 2016

Zohardia

Si hay algo que no se le puede negar a la izquierda abertzale es su congruencia con sus principios fundamentales. Son nuevos tiempos en Euskal Herria, son tiempos que exigen adaptarse.

Les presentamos este artículo publicado en Naiz:

El nuevo Sortu busca tener «forma de partido y cualidades de movimiento»

Zohardia pone letra a la música de Abian. La refundación de Sortu queda patente en una nueva cultura político-organizativa. La voz y el voto lo tienen ahora todos los independentistas de izquierda que lo deseen.

Ramón Sola
Más allá de la estrategia y la línea política definidas, en la ponencia Zohardia que abre el debate del proceso congresual de Sortu sobresale la apuesta por una «nueva cultura político-organizativa» que dota a la persona militante de más relevancia y a la vez abre, facilita y democratiza la participación de cualquier independentista de izquierdas. Zohardia (nombre tomado de uno de los seudónimos usados por Josu Muguruza) ha sido elaborada por el grupo de 34 militantes que lleva un año trabajando y se difundió el sábado. Tanto en la web de Sortu como en NAIZ se pueden hallar sus tres documentos. En la de Sortu es posible además inscribirse para tener voz y voto.

Para empezar, Zohardia define a Sortu como «un partido-movimiento», en la medida en que se tiene que desenvolver tanto en la lucha institucional como en la de masas. Por ello, cree que tiene que conjugar por un lado «la participación, el activismo, el asamblearismo y la transgresión propios de los movimientos populares» y por otro «la estructuración, la eficacia, la ideología definida, la representación institucional y los mecanismos de cohesión y síntesis propios de los partidos políticos». Dicho de otro modo, debe emerger un Sortu «con forma de partido y cualidades de movimiento».

Para remarcarlo aún con más claridad, en la ponencia hay algunos apuntes sobre «qué no es Sortu». Refiriéndose a la historia y tradición de la izquierda abertzale, se indica que «Sortu no es la nueva Unidad Popular. En la actual fase política, y en atención a los objetivos políticos de la misma, dicho papel corresponde a EH Bildu y EH Bai». Y se añade poco después que tampoco es «una organización dirigista cuyos militantes tengan el afán de controlarlo todo (…) Muy al contrario, la militancia de Sortu estimulará el protagonismo y la participación de la gente en la toma de decisiones (…) y respetará y hará respetar la autonomía de las mismas en tanto que un valor a preservar», se lee en el texto. Se apuntala aún más esta idea cuando se explica cómo debe participar la militancia de Sortu en las dinámicas sociales, ya sea una organización obrera, una asociación deportiva, etcétera: «Huyendo de todo ánimo patrimonializador, fiscalizador o dirigista, con modestia y humildad».

Hay expresiones significativas de esta revolución en la cultura político-organizativa, como esta que sigue: «Pasaron las épocas del líder timonel o de la capacidad intrínseca de la militancia revolucionaria. Es hora del conocimiento compartido, de la acción colectiva, del empoderamiento social». Se aboga por una militancia de Sortu «capaz de pensar por sí misma, autónoma, que no está a la espera de la línea política para comenzar a trabajar, que actúa dialécticamente con el pueblo, que no sabe de antemano lo que le conviene sin escucharle, que sabe que lo acordado entre todos y todas es un mapa que requiere de una interpretación concreta, adecuada a cada contexto concreto…»

Valores de militancia y partido

Zohardia insiste en que el o la sortzaile (militante de Sortu) debería ser una persona «que no mira a su ombligo –su organización– sino al pueblo». Se le asocian los valores de «vivir la lucha con satisfacción», de trabajar «con confianza mutua», asumir que «el peor enemigo es el cainismo interno», ser «firme en los principios y convicciones pero flexible en su interpretación y aplicación» y además «iconoclasta en el debate interno pero fiel a lo acordado por las mayorías», «no-dogmático», opuesto al sectarismo, consecuente y «con inteligencia emocional y empatía social. Debería saber crear la cadena de afectos, movilizar las emociones en positivo, dar confianza, ser accesible, comunicar con lógica, gestionar los conflictos, trabajar en cooperación…»

Eso en lo que compete al sortzaile, pero ¿y el partido como tal? ¿Por qué tipo de Sortu se apuesta? «Poroso, abierto, empático y solidario», enumera la ponencia. Zohardia define incluso una veintena de «valores», desde los más nucleares como pueden ser la defensa de la radicalización democrática, el derecho a la rebelión o el feminismo hasta la solidaridad activa con las personas refugiadas, el rechazo «de plano» del actual modelo de la UE, el principio de laicidad sin inhibirse ante ningún tipo de intolerancia o la aceptación del derecho a «una segunda oportunidad y la rehabilitación para todas las personas».

Además de su acción política y la aportación a herrigintza, la ponencia plantea una «dinámica activista propia» para Sortu, que pueda complementar a la prioritaria de EH Bildu y EH Bai.

Talleres y referéndums, dos detalles de la apertura y radicalización democrática

La apertura y radicalización democrática planteada para Sortu queda patente ya en esta fase precongresual, dado que cualquier independentista de izquierdas –aunque no sea «sortzaile» con su cuota, derechos y deberes– puede participar y votar inscribiéndose en la web partehartu.sortu.eus. En lo sucesivo, Zohardia se compromete a que Sortu «multiplicará los mecanismos de participación, tanto físicos como telemáticos, en las reflexiones y toma de decisiones». Para ello habrá referéndums, consultas, talleres… El objetivo final es que «cualquier persona que comparta el proyecto de Sortu y quiera participar de su desarrollo pueda hacer su aportación, por pequeña, limitada, intermitente e incluso puntual que esta sea».

Se apuesta por disminuir el número de reuniones y hacerlas más productivas, por el trabajo en equipos con alto grado de autonomía, por minimizar el número de militantes liberados (aunque sin estigmatizar este concepto porque obviamente son necesarios) y, en resumen, por tratar de «aprovechar toda la cualificación técnica existente a lo largo y ancho de la izquierda abertzale, que es mucha».

Una de las concreciones que pueden resultar aquí más ilustrativas es la de los talleres: espacios autoorganizados y autorregulados abiertos en ocasiones a la participación de personas que no sean militantes. El objeto puede ser hacer una reflexión sobre un ámbito concreto, elaborar una propuesta programática, lanzar una campaña, elaborar un vídeo…

Otro procedimiento novedoso es el del referéndum, que se plantea «para la toma de decisiones de envergadura». Estará facilitado, al igual que otras iniciativas participativas, por una potente plataforma telemática.

En la estructura, se potenciará la nacional y la local y se reducirá la de euskalde y herrialde. Sobre lo que se ha venido denominando como «arloak», se plantea que se organicen en el seno de EH Bildu y EH Bai y no en Sortu, ya que entroncan directamente con la elaboración de los programas electorales y la gestión institucional.

También se proponen mecanismos revocatorios para cualquier cargo electo de Sortu –siempre de modo individual y no colectivo–, garantías de paridad, límites a la concatenación de mandatos, criterios de incompatibilidades, garantías de transparencia… Y se potenciarán la autocrítica y la crítica, con el matiz de que esta última «debe hacerse dentro de los órganos y estructuras de Sortu y no al margen de los mismos, y mucho menos aún en los medios de comunicación».






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