jueves, 31 de octubre de 2019

Entrevista a Arnaldo Otegi

Recientemente les hemos compartido la entrevista que Otegi le ha concedido a Gara.

Hoy, es el turno de Público de dar a conocer las opiniones del líder abertzale con respecto al panorama político actual.

En esta ocasión, Arnaldo parece hablarle más a los españoles que a vascos o a catalanes.

Juzguen ustedes:


El coordinador general de Euskal Herria (EH) Bildu, en una entrevista en 'Público', reflexiona sobre la situación catalana desde su conocimiento de la realidad territorial en España y su larga experiencia en Euskadi, que va desde la apuesta por la violencia armada para lograr la independencia hasta las complejas negociaciones para conseguir el final de ETA junto al Gobierno de Zapatero, cárcel e inhabilitación incluidas. Ésta ha sido recurrida por partida doble tras dictar el Tribunal europeo en 2018 que Otegi no tuvo un juicio justo ("Soy el único ciudadano europeo al que el Tribunal de Estrasburgo ha dado la razón dos veces. Eso es casi un récord")

Ana Pardo de Vera

La entrevista se hace en Bilbao. Arnaldo Otegi (Elgoibar, 6 de julio de 1958), coordinador general de EH Bildu se muestra muy activo políticamente, pese a que aún no tiene claro si se presentará a las elecciones vascas de 2020 para ser lehendakari, siempre que prosperen los dos recursos que ha presentado contra su inhabilitación.

Hay gente que se lo pide, pero de momento, se vuelca en la unidad independentista por la autodeterminación que se rubricó en Barcelona la Declaración de la Llotja del Mar el pasado 25 de octubre.

Es optimista con los resultados nacionalistas en las generales del 10 de noviembre ("Una agenda de democratización del Estado") y muy cauto con Catalunya: pide hablar, hablar y hablar. Con discreción.

En 2018 apoyaron la moción de censura contra Rajoy en el Congreso de los Diputados para frenar la deriva autoritaria y la corrupción de la derecha, dijeron. Estaban dispuestos a abstenerse tras el 28-A si había pacto PSOE-Unidas Podemos, como ERC o PNV. ¿Cómo valora el fracaso de las negociaciones?

Nosotros en aquel momento hicimos una lectura de la situación que se mantiene en términos estructurales. Dijimos que a escala mundial hay una deriva hacia el autoritarismo. En el Estado español, por su propia historia y porque existe una derecha con poca cultura democrática, existía el riesgo de que esa deriva autoritaria tuviera consecuencias negativas. Es posible que no podamos frenar por muchos años esa deriva, pero hay que darle al Gobierno del Estado una oportunidad para solucionar los problemas en términos democráticos. Desde mi punto de vista, desde el inicio de las negociaciones el PSOE no tenía ninguna intención de hacer un Gobierno de coalición por múltiples razones. Entre otras, porque a Merkel no le gustaría mucho un Gobierno con Podemos dentro y, seguramente, al Ibex tampoco.

Al mismo tiempo, creemos que Podemos cometió un grave error: tuvo en la mesa una oferta, por muy limitada que fuera para ellos, una oferta que no le gustaba al PSOE. Al final el debate fue sobre si había vetos, si unos querían ministerios… Ahora bien, frente a problemas estructurales como el catalán o el vasco, tienes dos opciones: abrir un kitkat que pueda procurar algún tipo de solución o dar paso a unas nuevas elecciones. Esto último significa darle a la derecha la posibilidad de acceder al poder, y nos parece una gravísima irresponsabilidad.

¿Y cree que es factible un pacto de izquierdas después de las elecciones del 10-N?

Creo que no, y ojalá me equivoque. Sánchez ya está haciendo una campaña en la que manifiesta con claridad cuáles son sus prioridades. Y la prioridad en el Estado, ahora mismo, es hacer frente al problema catalán, aunque probablemente, también hacer frente a una nueva recesión. Esto va a llevar al Ibex y a los poderes reales a forzar un Gobierno con pactos de Estado y en esa ecuación, no entra un Gobierno con Podemos. Además, Sánchez está diciendo que no quiere un Gobierno que dependa de los independentistas, porque un Gobierno que dependa de nosotros no podrá hacer una contrarreforma democrática, sino todo lo contrario. Nosotros tenemos una agenda de democratización del Estado. Ya se sabe que los vascos somos de hacer apuestas, y yo he hecho una: al final habrá un Gobierno solitario del PSOE con la abstención del PP.

Usted fue uno de los principales impulsores de la Declaración de la Llotja de Mar el 25 de octubre. ¿Qué cree que puede aportar al momento político actual?

Lo que se plantea en definitiva es una agenda democratizadora que rompe con la herencia de una transición que no fue capaz de resolver problemas estructurales en el Estado español. Además, hacemos un esfuerzo de unidad –desde el PDECAT hasta la CUP– para decir que si se quiere una democratización del Estado, hace falta abordar la autodeterminación, la libertad de presos, estrategias democráticas y políticas económicas avanzadas.

¿Por qué cree usted que el PNV decidió no sumarse a la Declaración?

El PNV, que conocía la iniciativa desde hacía mucho tiempo, ahora dice que no está de acuerdo con los contenidos de esa declaración. Yo estoy convencido de que sus bases sí la comparten. La respuesta la dio el lehendakari cuando dijo que éramos excesivamente críticos con la calidad democrática del Estado español. Eso nos parece muy simbólico: cuando todos los soberanistas del Estado estamos pidiendo el derecho de autodeterminación o la libertad de los presos, el lehendakari reclama un papel de defensa de la calidad democrática del Estado español. Eso ocurre porque el PNV quiere seguir siendo una pieza fundamental en el Estado.

¿Tiene que ver tal vez con la campaña electoral y el papel que ellos podrían jugar en caso de que se configure un Gobierno?

Lo más a largo plazo que mira el PNV son las siguientes elecciones. Seguramente están pensando que si son decisivos, pondrán eso que ellos llaman “agenda del país” sobre la mesa y que consiste básicamente en trenes de alta velocidad. Sin embargo, nosotros creemos que el modelo de acción política del PNV se va agotar. Si el PSOE busca la compañía de la derecha, el PP pondrá sobre la mesa tres ingredientes: Navarra, mano dura con Cataluña y con los independentistas y probablemente una reforma de la ley electoral que haga que los gobiernos de España no dependan de las fuerzas nacionalistas. Si eso ocurre, la estrategia del PNV tendrá serias dificultades.

La sentencia contra el procés ha agravado la crisis en Catalunya y el Gobierno socialista ha apostado por endurecer un estrategia, pasando de apostar por la plurinacionalidad y el diálogo, a blandir el 155, la ley de Seguridad Nacional y el veto al president Torra. ¿Qué futuro vaticina?

Hay un interés por parte de algunos sectores de cronificar el problema. El Estado tenía conformada una arquitectura para hacerle frente a la violencia armada en el País Vasco, que iba desde el empleo de la tortura a la guerra sucia hasta ilegalizaciones de partidos, encarcelamientos de dirigentes políticos… Cuando desaparece la violencia de ETA, el Estado se encuentra que va a tener enfrente tanto en Catalunya como en el País Vasco estrategias de corte pacífico y democrático, y no está preparado para hacer frente a eso.

Ahora necesitan hablar de violencia porque ahí es donde se sienten cómodos. El Estado, frente a las demandas democráticas de Catalunya o Euskal Herria, aplicará la guerra económica –intentando que las empresas se vayan del país– y el artículo 155. Tenemos además la guinda del pastel: también te vas 13 años a la cárcel. Antes porque supuestamente eras un terrorista y ahora porque pones urnas.

Probablemente hay personas que no son independentistas que apoyan esa estrategia…

El problema ya no es independencia o no, sino autoritarismo o democracia, 155 o autodeterminación, modelo neoliberal o modelos progresistas… Estamos llegando a una situación en la que está en juego si quieres vivir en un modelo autoritario de gobernanza o si quieres construir sociedades más libres y horizontales.

Usted ha participado en negociaciones lo suficientemente complejas [el fin de ETA] como para conocer entresijos que seguramente, se nos escapan al resto. Salvando las distancias con Euskadi, ¿cómo abordar una negociación en Catalunya?

Yo empezaría por buscar que se hable sin límites ni condiciones. Al final, la solución será que la gente decida en una urna. Obstinarse en lo contrario es ir contra el viento de la historia.

¿Es necesaria una mediación, que ya se propuso con poco éxito? Gabriel Rufián (ERC) dio un nombre en una entrevista a 'Público': el del expresidente Zapatero. ¿Y usted? ¿Podría serlo?

Bueno… [sonríe]. El lehendakari ha dicho muchas veces que se ofrecería de intermediario. Yo no podría ofrecerme porque estoy a favor de la independencia de Catalunya, soy parte, pero sí pueden existir figuras que pueden abordarlo desde un punto de vista dialogante y constructivo. La mediación es una buena inversión. De hecho, aquí tuvimos una experiencia con determinadas organizaciones de carácter internacional que ayudaron mucho. En una mesa con las pasiones tan desatadas, alguien con la mente fría, que pueda poner en valor las posiciones de unos y otros, sería interesante. Ahora bien, el diálogo de verdad va a ser discreto. Si el proceso de negociación se hace público, cada parte tiene que vender a su parroquia lo que está haciendo, y ahí surgen obstáculos. Mediadores sí, diálogo discreto también.

Usted también defendió y participó de la violencia de ETA para lograr la independencia de Euskadi. ¿Cree que Catalunya se encamina a ese contexto en el momento actual? Es decir, ¿ve factible una evolución hacia la violencia armada para lograr la independencia de Catalunya?

Creo y deseo que no. Sería una grave equivocación.

¿Qué mensaje trasladaría a quienes se estén planteando esa violencia armada en Catalunya?

Siendo absolutamente respetuoso, en Catalunya se ha producido un fenómeno que nos ha sorprendido. Hay un sector que ve cómo una estrategia pacífica y democrática acaba con 100 años de cárcel, y que ahora considera que tiene que protegerse de esa represión utilizando otros instrumentos, como pueden ser las cosas que han pasado en Barcelona. Eso puede ser bastante comprensible. Ahora bien, creo que el independentismo está claramente a favor de las vías pacíficas y democráticas. Lo importante son las manifestaciones masivas y pacíficas.

Sería un regalo para el Estado que pueda ir por las cancillerías del mundo diciendo que el problema catalán se ha convertido en un tema de orden público, que es lo que intentaron hacer aquí durante muchos años. Con todo el respeto del mundo, eso sería una equivocación.

Imagino que, más allá de su visita a Barcelona la semana pasada, mantiene contactos con distintos sectores sociales y políticos del independentismo catalán. ¿Hay preocupación, sobre todo, por la división evidente entre ERC y JxCat?

Hasta cierto punto, es normal que exista una pugna por la hegemonía electoral y social. Nosotros, que mantenemos relaciones con todos los sectores, siempre les hacemos la misma recomendación: sobre todo, unidad. El Estado va a buscar la división de las fuerzas independentistas, así que, sobre una hoja de ruta, hay que buscar la máxima unidad posible. El independentismo catalán se sorprendió ante la respuesta del Estado. Nosotros les dijimos que eso iba a pasar: no puedes pensar que te vas a llevar un trozo del territorio del Estado –y sobre todo, 250 mil millones del PIB– y que el Estado español va a colaborar con agrado.

¿Cree que Torra está gestionando bien su papel de 'president'?

A mí Torra me parece honesto, y encontrarte hoy con una persona honesta en la política me parece fantástico. Yo le tengo el máximo de los respetos. Si gestiona bien o mal, lo dejo para las fuerzas políticas catalanas. Lo que resulta escandaloso es que se diga que Quim Torra no condena la violencia. El president está en contra de las estrategias violentas. El catalanismo independentista nunca ha estado en esas vías, salvo la excepción de Terra Lliure en determinado momento histórico, pero que fue absolutamente minoritario en términos sociológicos.

Quizás las costuras de la institucionalidad son muy estrechas, y Torra a lo mejor no se ajusta… Digamos que no es un presidente al uso.

Torra es un activista al que en un momento histórico le ha correspondido una responsabilidad histórica.

Hablemos de Arnaldo Otegi: ¿Ha presentado algún recurso contra su inhabilitación para ser candidato?

Nosotros tenemos presentados dos recursos, uno en el Tribunal Constitucional y otro en el Supremo pidiendo la anulación de la condena, entre otras cosas, porque Estrasburgo nos ha dado la razón. Llevan meses de trámite y todavía no han resuelto. Teniendo en cuenta que en el caso Atutxa tardaron dos años, no sé cuánto tardarán en el nuestro. También quiero decir una cosa que en el Estado conoce poca gente: creo que soy el único ciudadano europeo al que el Tribunal de Estrasburgo ha dado la razón dos veces. Eso casi es un récord [se ríe].

Y si los tribunales lo permiten, ¿será candidato a lehendakari en las próximas autonómicas?

No tengo un especial interés ni una especial ambición. En caso de que exista esa posibilidad, nuestra gente decidirá qué quiere hacer.

¿Le apetecería ese reto?

No lo tengo decidido. Hay que someter esa decisión a muchas variables. Ver si es lo mejor, cuál es el ambiente… Los líderes políticos consultan poco a la gente. Yo hago lo contrario.

¿Se lo han pedido?

Hay gente en la calle que te dice que tienes que ir. Le juro que no lo tengo pensado, ni me preocupa en estos momentos.

Usted apostó un día por el diálogo y el fin de la violencia terrorista, participando activamente en el fin de ETA en la etapa del presidente Zapatero. ¿Ha entrado alguna vez en contacto con víctimas de ETA o viceversa (alguna se ha puesto en contacto con usted)? ¿Qué le ha supuesto la experiencia?

He estado con víctimas de la violencia de ETA. Me ha supuesto una experiencia constructiva, muy dura, porque al final las emociones están ahí. Las víctimas con las que he estado, que han sido varias, no hablan en los mismos términos que determinadas organizaciones. Lo que plantean es que necesitan saber qué pasó, por qué pasó, reparación y memoria. Nosotros siempre hemos dicho que estamos dispuestos a contribuir a eso. Sin lugar a dudas, tenemos que hablar con las víctimas. Es una experiencia en la que las dos partes salen entendiendo un poco mejor a la otra.

¿Ha planteado internamente algún cambio de actitud por parte de la izquierda abertzale en torno a los 'ongi etorris' a presos de ETA?

Cuando el Tribunal de Estrasburgo tumbó la doctrina Parot y se produjo la libertad de muchos presos, nosotros pactamos con el PSOE que no habría ningún ongi etorri, y lo cumplimos porque vimos que iba a causar mucho revuelo y tensión emocional. Para nosotros lo importante era que salieran de la cárcel, que estuvieran con sus familias y no íbamos añadir ningún escenario que produjera dolor. Con esto quiero decir que la izquierda abertzale está dispuesta a hablar de todo. Hemos sacado la lucha armada de la ecuación política, hemos desarmado una organización, hemos reconocido el dolor causado y también estamos diciendo que estamos dispuestos a hablar de todo. Por el otro lado, hay una tendencia a buscar el desgaste político de la izquierda abertzale. ¿Quién ha hecho más que nosotros por la convivencia en este país?

¿Existe a día de hoy algún tipo de interlocución con el Gobierno en funciones por el asunto de los presos?

No la ha habido porque el nivel de inestabilidad ha sido absoluto. La posibilidad de un Gobierno progresista también era una oportunidad para abordar este tema. Desgraciadamente esa posibilidad se ha frustrado. En este tema, nosotros queremos una hoja de ruta para que salgan los presos. ¿Cuál es la propuesta de la otra parte? ¿Que se mueran en la cárcel? ¿Que no salgan jamás?

¿Cómo valora el alejamiento de más de 500 km –"repentino", según su entorno–, de los presos Jon Enparantza y Arantxa Zulueta?

No tiene mucho sentido, porque saldrán en cuatro meses a la calle. Es una especie de venganza contra determinada gente. En el contexto electoral, el PSOE tiene que demostrar que es más duro que nadie con los presos.

Eusko Alkartasuna, formación política que integra EH Bildu, afronta una crisis interna que ha desembocado en la dimisión de Pello Urizar. ¿Puede eso afectar a la coalición?

No, para nada. Es un problema interno de ese partido. Nadie plantea salir de EH Bildu. Lo que sí tienen son diferencias sobre cómo relacionarse con EH Bildu. Deseamos que lo resuelvan de la mejor manera posible. Además, y lo decimos con todo el respeto, nos parece que hay determinados debates que a la gente no le interesan.

¿Cuál cree que será el resultado de EH Bildu el 10 de noviembre?

Estoy convencido de que vamos a tener un buen resultado electoral.

¿Y el independentismo, en general?

Creo que vamos a tener más diputados independentistas en este Congreso que en el anterior. La CUP va a entrar, también el BNG va a volver… Nosotros tenemos la pelea en Araba y Navarra, y ahí vamos a jugarnos dos diputados en un estrecho margen de votos. Nuestra horquilla será en total de cuatro o cinco diputados. Lo que estamos diciéndole a la gente es que nosotros hemos cumplido, y si no premias al que cumple con su palabra… Somos un valor fiable. Vamos a ir a defender la autodeterminación, a sostener políticas sociales progresistas, a parar a la derecha y a buscar una salida para los presos.






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Brujas y Feminismo

Son las fechas en las que muchas culturas del mundo llevan a cabo ritos que resaltan elementos de las diferentes cosmogonias en lo relativo a la vida que trasciende a la muerte.

En ese sentido, les presentamos esta información que nos da a conocer Naiz:


La artista irlandesa Jesse Jones reivindica la figura de la bruja como arquetipo feminista en la muestra que se abre al público este jueves en el Museo Guggenheim de Bilbo. Jones ha recorrido Zugarramurdi y otros lugares de Euskal Herria y la exposición incluye objetos como la ‘argizaiola’.

Jesse Jones reivindica en su videocreación ‘Temblad, temblad’, instalada a partir de este jueves en el Museo Guggenheim Bilbao, la figura medieval de la bruja como arquetipo feminista y revulsivo de la sociedad y a la brujería como «herramienta poderosa» para la emancipación de la mujer.

Así lo ha mantenido el director del centro expositivo bilbaino, Juan Ignacio Vidarte, en la presentación a los medios de comunicación de la obra, comisariada por el especialista del Guggenheim Bilbao Manuel Cirauqui, que entrelaza la videoproyección con la escultura, el sonido y la performance en directo.

La pieza fue creada para representar a Irlanda, país natal de Jessi Jones (Dublín, 1978) en la Bienal de Venecia de 2017 y para su exhibición en Bilbo ha sido adaptada específicamente con la incorporación de objetos y documentos históricos relacionados con la brujería en Euskal Herria, cedidos por el Museo San Telmo de Donostia.

Entre los objetos domésticos de carácter etnográfico exhibidos en la antesala de la proyección, Jesse Jones ha concedido especial protagonismo a la pieza conocida como ‘argizaiola’, una lamparilla de difuntos hecha con un hilo de cera enrollado a una tabla de madera, que se encendía en los hogares vascos el día de las ánimas o Todos los Santos y que todavía hoy se utiliza en algunos pueblos.

La artista irlandesa, que ha especializado su obra en temas como el feminismo y el capitalismo, la autonomía del cuerpo de la mujer y las posibilidades del poder femenino en el mundo, también recorrió alguno de los lugares históricos relacionados con la brujería en el Euskal Herria como la cueva de Zugarramurdi, archivos y museos.

La pieza central de la obra de Jones es una proyección de unos 20 minutos en dos pantallas gigantes en los que una bruja agigantada y encarnada por la actriz irlandesa Olwen Fouéré, que representa el poder femenino y de las fuerzas sobrenaturales, proclama el final del orden jurídico creado por los hombres y la instauración de otro basado en el poder chamánico de las mujeres y propio de la tradición pagana de los celtas y los pueblos precristianos.

Junto a la proyección, la artista dublinesa ha incluido dos réplicas, a gran tamaño, del húmero de ‘Luci’, una hembra de homínido de la especie Australopithecus afarensis descubierto en Etiopía en 1974 y considerada durante décadas la «madre de la humanidad», a modo de referente prehistórico de la mujer.






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Nos Mojamos Todos

¿Cuántas lecciones nos ha traído el auzolan posterior a las riadas que afectaron Tafalla que ahora llega a nosotros la más inusual colaboración literaria inspirada en el mismo?

Lean ustedes lo que ha publicado Noticias de Gipuzkoa:


Iñaki Anasagasti y Jose Mari Esparza Zabalegi

Las riadas se llevan todo lo material que encuentran a su paso pero dejan al descubierto restos de viejos molinos y de sentimientos olvidados. Las huertas, y también los corazones, se llenan de un nuevo limo, rico de nutrientes y de valores, de los que se aprovecharán las generaciones siguientes. No hay mal que por bien no venga, dicen.

Así, las pasadas inundaciones en comarca de Tafalla nos han dejado el poso impagable del Auzolan, que sin duda va a marcar a las generaciones más jóvenes. Un pueblo unido es capaz de todo y, además, irradia felicidad. Parece mentira que tenga que ser una riada la que, junto a los trastos del zaguán inundado, nos redescubra lo mejor que tenemos.

Pero más allá de la geografía afectada, (Baldorba, Tafalla, Erriberri, Pitillas, Beire o el valle de la Vizcaya, tan desconocido para nuestros hermanos vascongados) la llamada al auzolan se ha extendido por todo el País. Era de ver la iglesia de Baigorri llena de bajonavarros, reunidos en solidaridad con sus hermanos del sur: Martikorena, Bedaxagar, Aire aizpak... Parecía que los ángeles se habían congregado a cantar por encima de las mugas. Cuando al final toda la iglesia, en un mal castellano, entonó “si llora Tafalla llora Euskal Herria”, de Fermín Balentzia, salimos más convencidos de que ninguna pena ni alegría, de cualquier pueblo vasconavarro, nos debe ser ajena, si realmente queremos hacer un país hermanado. Si sufre Amoroto, Lodosa o Urdiñarbe, sufre Euskal Herria.

En realidad no inventamos nada: en enero de 1917, plena guerra mundial, en todas las iglesias de Tafalla, y suponemos que en todo Navarra, se hicieron colectas “en favor de los heridos vasco-franceses, nuestros hermanos de la Merindad de San Juan de Pie de Puerto”. Una solidaridad de raíces atávicas, de la que el abertzalismo fue continuador, no promotor.

En 1935, la comarca de Tafalla fue de nuevo inundada por el Zidacos; el PNV estuvo ágil -imaginamos al conspicuo Manuel Irujo en aquellos trajines- e hizo colectas por los batzokis para los damnificados. Paradojas, el abuelo y el padre de Adolfo Araiz, parlamentario de EH Bildu, anduvieron por Bizkaia recogiendo aquellas ayudas.

En 1983 fue la izquierda abertzale la que estuvo acertada y movilizó docenas de autobuses para ayudar en las inundaciones de Bizkaia. Los que acudieron de Tafalla estuvieron dos días sacando barro y arreglando el puente de Arrankudiaga. Pasado lo peor, el Ayuntamiento acordó declarar a Tafalla “pueblo hermano”, organizaron una fiesta y allí se echaron versos inolvidables:

Nafartarrak gure anaiak

diradela erakutsi

Euskal Herria nortzu gerade

oraintxe dugu ikusi

Tafallatar gazteengandik

dogu asko guk ikasi

Nafarra amak bai entzun zuen

bere alabeen garrasi


Pero la solidaridad es un camino de ida y vuelta. Tras las inundaciones del pasado mes de julio, Arrankudiaga ha sido de los primeros ayuntamientos vascos en prestarse al auzolan económico y retomar la hermandad iniciada hacía 36 años.

Y nos preguntamos: ¿Por qué no repetir aquella ola de solidaridad con Bizkaia ahora con Navarra? ¿Y por qué no hacerlo cada vez que un pueblo o una comarca de Euskal Herria se vea en tales circunstancias, lo cual es cada vez más probable dadas las amenazas del cambio climático?

¿Para qué nos sirve si no, tanta fuerza abertzale y progresista en los ayuntamientos del país? Llevamos décadas quejándonos de la división territorial, del idealizado Zazpiak bat, de la construcción nacional, de la territorialidad... ¿No es mucho más sencillo y pedagógico comenzar con cosas concretas? ¿Obras no son amores? ¿Qué idea-fuerza une más a todo Vasconia que la palabra auzolan? ¿Qué tenemos más noble los vascones que nuestra atávica solidaridad? ¿Por qué no poner en marcha una maquinaria municipalista que responda al unísono cada vez que uno de nuestros territorios sufra? Udalbiltza, Eudel y la Federación Navarra de Municipios y Concejos deberían proponer a todos los ayuntamientos que asignen en sus presupuestos anuales una cantidad para esas urgencias.

Mientras, poco a poco, van llegando las ayudas -la cantidad es lo que menos importa- a los pueblos afectados. Ayuntamientos del PNV como Tolosa; del PSOE como Egüés; de UPN como Azagra; de Bildu como los del Goierri. El más pequeño Erripa, en el valle de Odieta, donde sus 40 habitantes también quieren salir en el mapa de la solidaridad vasconavarra. En otros pueblos, sin embargo, la ayuda solicitada sigue trabada por la burocracia, los tecnicismos legales o el desconocimiento de la importancia histórica y simbólica de algunos pequeños gestos.

Si de algo debería servir este artículo es para espolear a algunos paisanos y paisanas y comprendan que, cuando llega una riada, nos moja a todos.






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Impunidad en el Caso Tarajal

La España cañí, esa que tanto defienden los Savater y los Vargas Llosa, la España truculenta y feroz... vuelve a salir con una de las suyas, esta vez, dando carpetazo al caso Tarajal.

Lean lo que nos reporta Naiz:


La muerte de quince migrantes subsaharianos en febrero de 2014, cuando trataban de llegar a nado a Ceuta y fueron recibidos a pelotazos por la Guardia Civil, no llegará siquiera a los juzgados.

La titular del Juzgado de Instrucción número 6 de Ceuta ha estimado el recurso interpuesto por la Fiscalía y ha acordado el archivo de la causa contra 16 guardias civiles a los que decidió procesar por delitos de homicidio por imprudencia grave con resultado de muerte y denegación de auxilio en su actuación en la frontera del Tarajal el 6 de febrero de 2014.

El caso no llegará a juicio «exclusivamente por aplicación de la ‘Doctrina Botín’», es decir, porque Fiscalía no ve delito y «en este momento procesal no hay acusación particular».

Concluye así que «en el procedimiento abreviado no es admisible la apertura del juicio oral a instancias, en solitario, de la acusación popular» salvo en supuestos excepcionales que no aprecia en la causa del Tarajal.

Se refiere al criterio de la Audiencia Nacional español aplicado en una causa sobre el banquero Emilio Botín, que avaló el Tribunal Supremo en el año 2007, interpretando la Ley de Enjuiciamiento Criminal en el sentido de que no cabe acordar la apertura del juicio oral sólo a instancia de la acusación popular: es necesaria una acusación pública o una particular, es decir, la de un perjudicado directo.

Se da la circunstancia de que la misma jueza instructora ha rechazado en dos ocasiones la personación en el procedimiento de familiares de seis de los fallecidos durante aquella actuación policial en febrero de 2014, al entender que no reunían los requisitos.

Todos de nacionalidad camerunesa, formularon solicitud para ejercer la acusación particular el 23 de febrero de 2015 y volvieron a intentar acudir al procedimiento a principios de este mes, cuando la jueza había acordado procesar a los 16 agentes investigados.

En esta causa ejercen la acusación popular CEAR, la Coordinadora de Barrios, el Comité René Cassin, Sociedad Humana, Asociación Pro Derechos Humanos y el Observatori DESC, que tienen cinco días para recurrir esta decisión antes de que devenga firme.






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miércoles, 30 de octubre de 2019

Aniversario de la Victoria Sociata

Nos parece sumamente necesario dejar bien claro a que nos referimos cuando insistimos en que el PSOE no es mas que la "izquierda" del franquismo borbónico y que ni Felipe González ni José Luis Rodríguez ni Pedro Sánchez -o Francisco López y María Chivite en nuestro caso- han sido o son una auténtica opción para la emancipación de la clase trabajadora.

Por ello, hemos considerado vital traer a ustedes este texto dado a conocer por La Izquierda Diario:


Se cumplen 37 años de la aplastante victoria del PSOE en las elecciones generales de 1982. Una victoria que generó una gran esperanza en gran parte de la clase trabajadora del país. Esperanza que pronto se volvió en rabia, frustración y cabreo.

Jorge Calderón

Dentro de dos semanas, volvemos a votar para elegir el futuro gobierno central, por cuarta vez en los últimos 4 años. Todos los partidos intentan buscar sus estrategias electorales y su mejor discurso para atraer a los y las votantes.

El PSOE del Presidente en funciones, Pedro Sánchez, insiste en que es el adalid de la izquierda, el mejor defensor de los intereses de la clase trabajadora y el único gobierno capaz de hacer políticas que beneficien al conjunto de la sociedad.

Sin embargo, la historia, nos dice que eso es totalmente falso. Para ello queremos recordar aquí los gobiernos socialistas anteriores, especialmente el de Felipe González, cuando durante 14 años (11 de ellos con mayoría absoluta), estuvo al frente del gobierno central.

Arrollador triunfo socialista con un gran apoyo obrero

El 28 de octubre de 1982 el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), liderado por Felipe González, obtuvo la victoria más clara de la democracia española. Obtuvo el 48,11 % de los sufragios y 202 diputados, dejando en el “ostracismo político” a su rival político en la izquierda, el PCE, que pasó de 19 diputados a 4. También sufrió una hecatombe el partido gobernante hasta la cita electoral, la UCD fundada por Adolfo Suarez, que pasó de 157 diputados a 11 y que fue sustituida en el liderazgo del centroderecha por la Alianza Popular (AP), el actual PP, de Manuel Fraga, ex ministro de la dictadura.

Este gran triunfo electoral se gestó gracias a que el discurso socialista caló en gran parte de la juventud y el movimiento obrero. Se pensaba que su llegada al poder supondría poder llevar a cabo todas las tareas pendientes, como evitar el paro de masas y las consecuencias de la crisis económica entre otras muchas que la Transición había dejado al margen. Sin embargo, los planes de González y los suyos eran muy diferentes. Para comprender este desencanto, frustración y rabia posterior, pasamos a explicar algunas de las principales medidas tomadas.

Reconversión industrial y contrarreformas laborales

Nada más llegar al poder, el mismo partido que en campaña había prometido crear más de 800.000 puestos de trabajo y tomar medidas que mejoraran las duras consecuencias de la crisis económica que estaban sufriendo los trabajadores y trabajadoras, llevó a cabo la mayor destrucción de empleo conocida hasta la fecha.

La llamada reconversión industrial, liderada por el ultra liberal Solchaga, primero como ministro de Industria y luego de Economía, cerró gran parte de las industrias de sectores que se consideraban obsoletos, como la siderurgia, la construcción naval, o la minería.

Esto ministro mandó al paro a 100.000 trabajadores directos, pero el coste real se elevó hasta casi 650.000 personas entre empleos directos, comercios, etc. Estas cifras tan elevadas indican el desastre que supuso para muchas zonas del país, como Galicia, Asturias, País Vasco o Comunidad Valenciana, que dependían directamente de estas industrias.. Eso hizo que se dieran grandes movilizaciones contra estos cierres, siendo la más importante la de la localidad valenciana de Sagunto.

Esta por desgracia no fue las única medida contra la clase trabajadora que tomó el gobierno socialista y que le llevaron a un enfrentamiento constate con los sindicatos, incluido, el más afín, la UGT, cuyo secretario general, Nicolás Redondo era diputado socialista en el congreso.

Aplicaron una política de ajustes y de moderación salarial durante todos sus años de gobierno. En 1984 reformaron el Estatuto de los Trabajadores con el objetivo de «flexibilizar» el mercado de trabajo, lo que acabó provocando una precarización del empleo, al aumentar de forma considerable los contratos temporales frente a los indefinidos.

En 1985 incrementaron los años de cotización para cobrar una pensión, pasando de 10 a 15 años. Sin embargo el gran momento de enfrentamiento llegó en 1988 cuando el gobierno presentó el Plan de Empleo Juvenil, que introducía lo que más adelante se conocerían como «contratos basura». Entonces se produjo la Huelga General más importante de la historia reciente del país. El 14 de diciembre el país quedó completamente paralizado —se estimó que el paro lo secundaron ocho millones de trabajadores, además de autónomos y estudiantes-.

Esta jornada hizo que en aquel momento se pudiera frenan el plan, aunque años más tarde el gobierno lo consiguió aprobar, así como la introducción de las Empresas de trabajo temporal (ETTS) en el mercado de trabajo.

Entrada en la OTAN y la UE

No solo fue en el ámbito laboral donde el partido socialista cambió su discurso e incumplió sus promesas electorales. Con respecto a la entrada de España en la OTAN, que se había producido poco antes de su llegada al poder, pasó de decir “De entrada NO”, a apoyar su permanecia.

Para ello convocó y ganó por escaso margen un referéndum en el 86 con la promesa de no tener una integración militar plena, aunque esta se produjo años después. Esto hizo que desde entonces el Estado español haya participado en todas las misiones imperialistas (llamadas de paz) de esta organización militar o de la ONU, como la Guerra de Yugoslavia a principios de los 90, Guerra de Irak, Líbano, etc.

También culminó en enero de 1986 la entrada plena de España, junto con Portugal, en la entonces llamada Comunidad Económica Europea (CEE) la actual Unión Europea (UE).

Terrorismo de Estado

Sin duda este fue el aspecto donde más claramente se vio la integración del PSOE en las estructuras de poder del estado. No solo no “limpiaron” los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, como habían prometido, de los torturadores y asesinos de la dictadura que todavía seguían en activo, sino que los reforzaron. Todos los miembros de la Brigada Político-Social del franquismo siguieron ejerciendo su labor represiva e incluso algunos de sus más destacados miembros, como el temible Comisario Conesa, fueron ascendidos.

En cuanto al terrorismo de Estado, iniciado bajo los gobiernos de la UCD con la creación de los Grupo Antiterrorista de Liberación (GAL) para combatir el terrorismo de ETA y los GRAPO, los gobiernos de González intensificaron su actividad.

Hasta 1987 los atentados de los GAL causaron 28 víctimas mortales. Entre ellos destaca la detención, salvaje tortura, asesinato y entierro en 1983 por miembros de la Guardia Civil de dos jóvenes vascos, José Antonio Lasa y José Ignacio Zabala, por su “supuesta” pertenencia a ETA.

Tal fue la magnitud del terrorismo organizado del Estado contra el terrorismo que un ex ministro de Interior de estos gobiernos, José Barrionuevo y su secretario de Estado de seguridad, Rafael Vera, fueron condenados a diez años de prisión y doce de inhabilitación absoluta por el secuestro del ciudadano hispano-francés Segundo Marey, realizado por los GAL y por el desvió de “fondos reservados” a dicha organización. Finalmente solo cumplieron unos pocos meses al ser indultados por el gobierno del PP de Aznar.

Como vemos el mismo PSOE que hoy quiere ir del mejor gobernante de izquierdas posible, tiene tras de sí una historia de gobiernos marcada por los ataques a la clase trabajadora o el terrorismo de estado entre otras muchas cuestiones. Unas políticas que sin duda tiene en su ADN y que frente a la situación de crisis económica que ya nadie niega que está por venir, no dudará en, nuevamente, poner en marcha contra la clase trabajadora y los sectores populares.



Lástima que el autor haya tenido la urgencia de verse políticamente correcto acusando de terroristas a dos organizaciones antifascistas pues su texto, precisamente, viene a demostrar que rompimiento con el régimen anterior no hubo... sino más bien lo contrario.





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Cronopiando | "Desconocen las Motivaciones"

La prensa francesa ha dado a la noticia del ataque terrorista perpetrado por el fascista francés Claude Sinké el mismo tratamiento que acostumbran dar los medios de comunicación estadounidenses a las masacres llevadas a cabo por supremacistas blancos en contra de minorías raciales.

Para su mala fortuna, aquí ha llegado Koldo Campos a enmendarles la plana:


Koldo Campos Sagaseta | Cronopiando

Es admirable la ingenuidad y cautela con que los grandes medios manejan, y no por casualidad, ciertas noticias. Desde el mismo día en el que un ex militar francés vinculado a la extrema derecha trató de incendiar una mezquita en Burdeos y acabó disparando e hiriendo a dos personas, vienen los medios de comunicación insistiendo en que “se desconocen las motivaciones que pudo tener”, y este es un aspecto que también se subraya, “el octogenario ciudadano francés”.

¿Por qué actuó como lo hizo este anciano? ¿Qué llevó al abuelo a intentar quemar la mezquita y a disparar contra dos personas que, por cierto, también rondaban los ochenta? ¿Carecía de antecedentes, de hemeroteca, de nombre y apellidos? ¿No era de su agrado el color de la mezquita? ¿Le molestaban las llamadas a rezo desde el minarete? ¿Pretendía llamar la atención sobre la desaparición de los glaciares o la caída de las hojas en otoño? ¿Qué motivos puede tener un ex militar de oficio y facha de convicción para actuar violentamente?

Solo por ayudar a los investigadores que analizan esas “desconocidas motivaciones” y a los periodistas que, perplejos, no aciertan a explicarse las razones que pueda albergar un racista para manifestarse como tal, les cuento que la violencia en un facha de mierda está en su naturaleza. De nada.

(Preso politikoak aske)






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martes, 29 de octubre de 2019

Un Millón de Chilenos

Desde la página de La Izquierda Socialista damos seguimiento al levantamiento popular chileno con este artículo en torno a la multitudinaria manifestación en la que han participado más de un millón de personas:


Jorge Martin   

Más de un millón de personas se manifestaron en Santiago de Chile el viernes 14 de octubre en lo que se vino a llamar #LaMarchaMásGrandedeChile, y ciertamente lo fue, superando el cierre de campaña del NO en 1988 que congregó a un millón de personas.

La movilización del viernes 24 de octubre, se repitió en ciudades y comunas de todo el país y se produce a una semana del estado de emergencia, la militarización de las calles y el toque de queda impuesto por el gobierno de Piñera. Un total de más de dos millones marcharon contra el régimen.

Ni la represión brutal, ni las torturas, ni el toque de queda, ni los amagos de concesiones han parado un movimiento que empezó como una protesta secundaria contra el alza del pasaje en Santiago y se convirtió rápidamente en un movimiento nacional contra todo el régimen, contra 30 años de recortes, de creciente desigualdad, de privatizaciones, de ataques a la clase obrera, de desregulazión, etc.

El movimiento, de manera espontánea ya había convocado una huelga general el lunes de la semana pasada y forzó a las direcciones oficiales a convocar dos días de huelga general, el 22 y 23 de esa semana. Pero realmente las direcciones tradicionales están desbordadas y no son capaces ni de orientar ni de canalizar el movimiento. Empiezan a surgir expresiones amplias de auto-organización por abajo, cabildos abiertos, asambleas territoriales, que en algunas partes, como en Valparaíso (de combativa tradición) se coordinan tentativamente. Este es el camino a seguir.

«Ya cayó, ya cayó» se gritaba el viernes a Piñera en Santiago. Y ese es un desenlace posible. Las fuerzas represivas están desbordadas ante un pueblo que no se amilana. Se han dado casos de insubordinación entre los soldados (por lo menos uno reportado, en Antofagasta). Al régimen le quedan pocas opciones y si quiere evitar que el estallido insurreccional culmine con un derrocamiento revolucionario debe de dar pasos audaces y rápidos.

Respondiendo rápidamente a la enorme marcha del viernes, el presidente Piñera anunció el fin del estado de emergencia y del toque de queda, además de un cambio de gabinete. En realidad, era una trampa de cara a la opinión pública para tratar de dar la imágen de un gobierno “que escucha” y de una “vuelta a la normalidad”. Nada de eso sirvió, el domingo y el lunes hubo de nuevo manifestaciones enormes auto-convocadas bajo el eslógan #EstoNoHaTerminado en todo el país y la represión continuó. De manera muy significativa el objetivo ahora eran los edificios que representan el poder: en Valparaiso decenas de miles marcharon hacia el Congreso que tuvo que ser desalojado, y en Santiago las masas avanzaron hacia el palacio de La Moneda detenidas solo por la represión.

Mientras tanto los dirigentes sindicales y de la izquierda parlamentaria no saben qué hacer y en la práctica actúan para impedir un desborde revolucionario. El Partido Comunista parece centrar su estrategia en un juicio político a Piñera y Chadwick, es decir, una maniobra constitucional con pocas probabilidades de prosperar, cuando en las calles está la fuerza para derrocar al gobierno. Los dirigentes de la Unidad Social convocan a huelga general para el miércoles, sólo de 24h, es decir un paso atrás respecto a la huelga de 48h de la semana anterior, cuando el movimiento se desarrolla de manera poderosa hacia una paralización indefinida con marchas diarias.

Todos ellos se afanan a “condenar la violencia”, cayendo en la trampa de la burguesía de separar a los “vándalos violentos” de las “manifestantes pacíficos”, cuando en realidad se trata de un solo movimiento que ha ido adquiriendo características insurreccionales. Por supuesto que los marxistas revolucionarios no estamos a favor de la destrucción aleatoria de propiedad como estrategia. Pero de ninguna manera nos podemos colocar del mismo lado del gobierno burgués que exige condenar la violencia mientras utiliza la represión más brutal contra el movimiento. La manera más eficaz de evitar la violencia, en primer lugar la de las fuerzas del estado, es dar al movimiento un carácter organizado y democrático, incluyendo la organización de la autodefensa de los trabajadores. Se han dado ya algunos pasos en esa dirección como por ejemplo el Comité de Emergencia y Resguardo creado a iniciativa de los trabajadores de la educación en Antofagasta.

En estas condiciones la burguesía puede tratar de buscar un recambio y sacrificar algunas piezas. La remodelación del gobierno no ha servido para calmar a la calle ¿Algún tipo de iniciativa que trate de implicar a los dirigentes del PS, PC y FA, y los sindicatos? El Financial Times, órgano de la burguesía imperialista británica, exigía concesiones sustanciales y costosas y un nuevo gabinete, pero manteniendo el presidente. Pero eso era el día 22, esas mismas medidas hoy pueden ser insuficientes. Tendrán que sacrificar a Piñera. Incluso, no es descartable, dependiendo de hasta dónde llegue el movimiento en su empuje, algún tipo de Asamblea Constituyente limitada, convocada por arriba y prometida para algún tiempo futuro para tratar de desactivar el movimiento. Políticos del PS, del PC, con el concurso de algunos dirigentes de la derecha ya están hablando de un plebiscito constitucional a celebrarse dentro de unos meses. Se empieza a tejer la trampa.

El alzamiento popular, insurreccional, obrero, juvenil y popular, implica a capas muy amplias de la sociedad, reflejando un hartazgo acumulado de décadas. Sabe lo que no quiere: fuera Piñera, ya basta. Pero no tiene una idea muy clara de lo que quiere y carece de una dirección con autoridad que lo lleve hacia adelante. Inevitablemente llegados a cierto punto, el cansancio empezará a hacer mella.

Las organizaciones de la Unidad Social hablan de una Asamblea Constituyente «para cambiar el modelo económico». Es cierto que Chile tiene una constitución con muchos elementos anti-democráticos que fue cocinada conjuntamente con Pinochet. Pero no es menos cierto que un cambio de constitución no es garantía en absoluto de que nada cambie. Una constitución puede contener muy buenas palabras acerca del derecho a la sanidad, educación, vivienda, etc. El sistema capitalista en crisis no está en condiciones de garantizar que esas palabras se lleven a la prática.

De lo que se trata no es de «cambiar el modelo», sino de abolir el capitalismo del que ese modelo es la expresión. Lo que se requiere es un programa de renacionalización de las AFP, del cobre, del agua, la salud, la nacionalización de las grandes empresas y monopolios para que toda la riqueza del país, que la crea la clase obrera, se pueda planificar democráticamente para satisfacer las necesidades de la mayoría (salud, educación, transporte, techo) y no los privilegios de una pequeña minoría. Eso no se conseguirá con una Constituyente que al fin y al cabo no es más que otro parlamento burgués. En las mentes de las masas la Constituyente representa la idea de un cambio profundo y de raíz. En el cálculo de los reformistas y de sectores de la burguesía representa un intento de encauzar el movimiento por los canales seguros del parlamentarismo burgués.

El pueblo trabajador en la calle ya se está dando sus propios organismos de poder. Es necesario coordinar los cabildos abiertos y asambleas territoriales, mediante delegados electos, en una gran Asamblea Nacional del Pueblo Trabajador que se plantee la toma del poder, político y económico, para resolver las acuciantes necesidades que están detrás de este maravilloso estallido insurreccional.






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La Brecha que "Arde"

Desde la página del diario alemán Deutsche Welle traemos a ustedes este análisis de los hechos acontecidos recientemente en distintos países de América Latina y las Antillas:


¿Por qué parece haberse abierto tal brecha entre instituciones y clase política, por un lado, y ciudadanía y sociedad civil más o menos organizada, por otro?

Rosa Muñoz Lima

¿Por qué parece ahora mismo que "un fantasma" recorre América Latina? ¿Qué ha motivado los aparentemente sucesivos estallidos sociales en varios países de la región, con diversos desempeños económicos y gobiernos de diverso signo político en Perú, Ecuador, Bolivia, Chile y Haití, entre los más recientes? ¿Son comparables estos estallidos? ¿Sirven los tradicionales frentes ideológicos (izquierda y derecha) para explicar lo que pasa?

"Dinámicas parecidas”

Las movilizaciones que han tenido lugar en las últimas semanas en diversos países latinoamericanos han seguido, en general, "dinámicas parecidas”, observa el sociólogo, politólogo y latinoamericanista alemán Günther Maihold. Y las ilustra con una "ola”, que crece, estalla y luego decrece: "No hay una situación de movilización permanente, como la que vemos desde hace meses en Hong Kong”, compara. Algo que, quizás especialmente en el caso de Chile, queda por ver.

Se han sucedido, eso sí, estallidos sociales masivos, que han logrado rebasar las fronteras del activismo organizado tradicional. Han sido estallidos en parte violentos, con saqueos, incendios, destrucción de infraestructuras. Y han recibido una "respuesta dura”, especialmente de gobiernos como el de Chile o Ecuador –con estado de emergencia, toque de queda, militarización del espacio público, añade el también subdirector del think tank Ciencia y Política (SWP), en Berlín.

Catalizador común

Según la "Calculadora de la Desigualdad” elaborada por la confederación de oenegés Oxfam y el portal peruano de periodismo de investigación Ojo Público, en América Latina y el Caribe, el 10 % de la población más rica concentra el 71% de la riqueza.

Así, por ejemplo, Chile, se ubica en el puesto 33, a distancia considerable del resto de sus pares latinoamericanos, en el Informe de Competitividad Global 2019, elaborado por el Foro Económico Mundial. Se considera, además, el país con mayor PIB per cápita en la región, al tiempo que ostenta la mayor desigualdad de ingresos en la OCDE, que reúne a más de 30 países de altos ingresos.

Pero, la invocadísima "gota” que colmó ahora, en Chile y otros países latinoamericanos, este nada nuevo vaso de la desigualdad y la exclusión, está solo superficialmente en el alza de precios del transporte o los productos básicos. O en la persistente falta de acceso a educación y servicios de salud. O en la precariedad de salarios y pensiones. Más de fondo parece, asegura Maihold, la otra cara de estas monedas: "la impenetrable burbuja de las élites”.

"Sistemas y actores políticos de todos los colores han perdido toda sensibilidad ante las necesidades de los ciudadanos”, insiste. Y este es un fenómeno que no es exclusivo del continente, como demuestran recientes estallidos sociales en latitudes tan lejanas como Hong Kong o Francia.

Aquí, como allá, virulentas protestas han sorprendido a gobernantes a los que les ha faltado empatía para prever que "una acción política aparentemente modesta” (aumento del impuesto al combustible, subida de precios del metro, o una ley de extradición) desataría una explosión social masiva, coincide en un análisis reciente el economista estadounidense Jeffrey Sachs, director del Centro para el Desarrollo Sostenible de la Universidad de Columbia.

Objetivos y  estructuras diversas

Si se observa el alcance de las demandas de los manifestantes latinoamericanos, hay, por otra parte, dos tipos visibles de movilizaciones. En Bolivia y Haití, se dirigen contra un gobernante –reeleccionista, corrupto, con un mal desempeño en el cargo. En Ecuador, las demandas se concentraron contra un grupo de medidas de ajuste económico, el llamado "paquetazo”.

En todos estos casos, el estallido se mantiene "dentro del sistema", señala Mailhold. En el caso de Chile, sin embargo, el movimiento de protesta ya no hace diferencia entre Gobierno y oposición. Demanda "una refundación del modelo de país”, precisa.

Además, a diferencia de la protesta boliviana, liderada por el opositor Carlos Mesa, la ecuatoriana, encabezada por el Movimiento Indígena, o la peruana, en respaldo a la política del presidente Vizcarra y contra maniobras del Congreso, dominado por el fujimorismo, la protesta chilena no tiene un liderazgo claro. Así que "para el Gobierno de turno, en este caso, el de Sebastián Piñera, es muy difícil dialogar, ¿con quién?”, dice el politólogo berlinés.

En Chile, no hay una sino muchas caras organizando la protesta, sobre todo jóvenes. Algunos ya marcharon por mejores condiciones de acceso a la educación en 2006 y 2011, sus líderes estudiantiles de entonces ahora son diputados, pero no han conseguido grandes cambios. En la calle, el "alcance programático” de estos jóvenes "sobrepasa sus propias reivindicaciones: además de la educación, les preocupan las pensiones de sus abuelos y el endeudamiento de sus familias”, subraya Maihold.

Salidas posibles

Si en algo coinciden analistas y manifestantes de uno y otro movimiento de protesta, como este politólogo del SWP, es en que, en Chile, como en Ecuador, la reacción militar del Gobierno encendió aún más el descontento popular.

En el plano político, observa Maihold, la sustitución de las instancias de intermediación –partidos y parlamentos- por una tradición personalista de hacer política, resta peso a la alineación ideológica de los políticos de la región a la hora de cosechar descontento popular: "Ellos manejan la relación con el pueblo, sea al estilo de la izquierda tradicional, creyéndose la encarnación del pueblo, o desde la visión más burguesa, más conservadora, creyéndose el representante de los que saben lo que quiere el pueblo”.

Así, que a esta "clase dirigente hermética”, le toca, aseguran manifestantes y expertos, escuchar a la población. Redistribuir riquezas por la vía impositiva, sugiere Maihold, como denominador común en muchos casos. Observar, junto al crecimiento económico y su distribución, las percepciones de (in)justicia social, la sensación de vulnerabilidad financiera y la confianza en el gobierno, como valores "que pesan mucho en la calidad de vida general”, agrega Sachs en su análisis.






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Evo Morales y Otras Perlas

América Latina se encuentra convulsionada.

Hemos vivido intentos de golpe de estado en Nicaragua y en Venezuela mientras que amplios sectores de la sociedad se han manifestado fuertemente en contra del neoliberalismo tanto en Ecuador como en Haití y Chile. En México, el gobierno actual tuvo que tomar una decisión drástica hace unos días cuando los grupos de poder defenestrados un año atrás tendieron una trampa en la ciudad de Culiacán que pudo ser mortífera.

Y también hemos sido testigos del repunte de la izquierda partidista tanto en Bolivia como en Argentina. 

Establecido lo anterior, procedemos a presentarles este artículo de Cubainformación:


José Manzaneda | Coordinador de Cubainformación | Edición: Esther Jávega. Presentación: Lázaro Oramas.

La prensa española justifica y aplaude la sentencia de 13 años de prisión al vicepresidente de Cataluña, por haber convocado una consulta popular democrática y pacífica. Como justifica y aplaude que el gobierno español proteja al prófugo venezolano Leopoldo López, también condenado a 13 años, pero en su caso por instigar una ola de violencia que provocó 43 muertes en su país.

La prensa que jalea los cien años de cárcel por “sedición” a doce personas que pusieron urnas en Cataluña, exige respeto a los “derechos humanos”, por ejemplo, en Cuba. Porque allí es donde –nos aseguran- es perseguida la “disidencia”. Por curiosidad: que esta “disidencia cubana” reciba 20 millones de dólares, cada año, de la Casa Blanca; que apoye el bloqueo económico a su país; y que no respete la Constitución votada por el 87 % de la población, ¿sería considerado en España un delito de “sedición”?

“Niños indígenas colombianos buscan comida en un vertedero”, leíamos en el diario La Vanguardia. Publicada en la sección de “Sucesos”, la noticia se presentaba como algo extraordinario, poco común. Y no: responde a un problema estructural de Colombia, donde hay 560.000 menores de cinco años que padecen desnutrición crónica. Un problema inexistente –según Unicef- en Cuba, país del que –sin embargo- no dejan de aparecer reportajes sobre sus problemas económicos.

En el último mes ha habido levantamientos populares contra el neoliberalismo en Chile, Ecuador y Haití, con decenas de muertes por la intervención policial y militar. Pero ¿apuntan los medios a la “represión del régimen”, como nos repiten, hasta la saciedad, cuando ocurre algo en Venezuela? No, los culpables son otros: para la agencia EFE, por ejemplo, han sido las “violentas manifestaciones” las que “se han cobrado” numerosas “vidas y han sembrado de terror las calles” de Chile. “El ejército ha salido a las calles de Chile para intentar devolver el orden tras las protestas y actos vandálicos”, justificaba Antena 3.

El informativo de Televisión Española abría una noticia sobre Ecuador: ¿con la cifra de muertes, con las detenciones de líderes opositores? No: con el daño al turismo. “En la capital (Quito) ya se notan las consecuencias de los violentos disturbios. (…) La economía y el turismo de la ciudad se han visto perjudicados”, decían.

Son los mismos medios que convierten una victoria electoral sin paliativos, por más de 10 puntos, la de Evo Morales en Bolivia, en un “pucherazo” o “fraude”. Sin la menor prueba. La única: las “sospechas” del gobierno de EEUU y de la OEA.

La muerte de un bebé en Cuba fue noticia en decenas de medios, que aseguraron, sin ningún dato contrastado, que se debió al “uso de una vacuna vencida”. El diario español ABC titulaba “Otra menor fallece por negligencia” médica en Cuba, tratando de engañar a sus lectores al dar a entender que fueron varios –y no uno- los fallecimientos. Cada año, en EEUU, 250.000 personas mueren por errores médicos, no menos de 25.000 en el Estado español. Que generan… ¿cuántas noticias?

Son ataques que no son casuales. Existe una estrategia de desprestigio del sistema de salud de Cuba por parte del gobierno de EEUU, con la colaboración –consciente o inconsciente- de la prensa corporativa. Para desacreditar, por ejemplo, la cooperación sanitaria cubana, presente hoy en 65 países con casi 30 mil profesionales. Mientras, los premios y reconocimientos al ejemplo de la solidaridad sanitaria de Cuba -desde gobiernos y sociedades médicas, hasta la propia Organización Mundial de la Salud - solo los leeremos… en la prensa cubana.

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Entrevista a Arnaldo Otegi

Gara trae a nosotros esta entrevista a Arnaldo Otegi en la que se abordan temas que están marcando la pauta en la política tanto a nivel del estado español como a nivel global.

Lean ustedes:


Arnaldo Otegi, Coordinador General de EH Bildu | Esta entrevista se realiza en Barcelona, donde Otegi ha firmado un acuerdo que llevaba proponiendo meses. No oculta su satisfacción, amplificada por un escenario que muestra que lo que soñaron con el cambio de ciclo en Euskal Herria es factible.

Ramón Sola

Con condenas políticas extremas, choques violentos en la calle y hasta la exhumación de Franco, todo huele al ambiente político de hace 40 años. Con una diferencia: entonces la izquierda abertzale se quedó sola, ahora las fuerzas soberanistas del Estado acaban de pactar un programa de mínimos que puede tener largo recorrido.

¿De dónde viene esta Declaración de la Llotja de Mar y adónde va, qué trascendencia le da?

En nombre de EH Bildu, yo llevaba ya dos años previendo una involución del Estado hacia niveles más autoritarios y planteando que en este contexto histórico era necesario sumar fuerzas y voluntades; sumar y multiplicar en vez de restar y dividir. Eso pasaba por un programa de mínimos y aquí está esta declaración, que suma muchas fuerzas en una foto inédita, con todo el soberanismo de los Països Catalans, el gallego y nosotros en representación del soberanismo vasco. No está el PNV, y a él le corresponderá decir por qué no. No es una mera declaración, es un programa político que hace frente a la deriva autoritaria del Estado. Es un primer paso, vendrán otros, pero lo importante era definir qué íbamos a defender ante el Estado español, ante la comunidad internacional y también en nuestros pueblos.

¿Se produce en este momento concreto porque es una respuesta a la condena?

También hemos querido que se diera en este contexto concreto, porque entendíamos que la respuesta al Supremo no tenía que ser solo en términos de movilización, sino también política. Llevábamos tiempo diciendo que hacía falta una respuesta política a un Estado que ha cambiado las reglas del juicio con el 155, con la imputación de sedición... Hacía falta un programa político para sumar y multiplicar frente al Régimen del 78, y aquí está. Lo que plantea es un modelo democrático para nuestras naciones, e incluso para el Estado español. Estamos muy satisfechos. Muestra que el trabajo da frutos.

¿Significa esta iniciativa que vamos inevitablemente al choque? Porque venimos de una minilegislatura estatal a la que se había entrado con otras perspectivas...

Fuimos a la campaña electoral de abril diciendo que íbamos a parar a la derecha y lo hemos cumplido: lo hicimos en Madrid, en Nafarroa, en ayuntamientos de la Rioja alavesa... Dijimos también que íbamos a apoyar un programa social, y lo hicimos con los decretos. Dijimos que íbamos a defender la autodeterminación y también lo hemos acreditado. Y dijimos que había que buscar una solución integral y definitiva al problema de los presos; sabíamos que con la derecha era muy difícil y entendimos que en un gobierno del PSOE con Podemos íbamos a parar al menos durante un tiempo toda la deriva autoritaria. No sabíamos si lo íbamos a conseguir, pero era nuestra responsabilidad intentarlo, así que hicimos esa apuesta. Aunque todos sabíamos que Pedro Sánchez no tenía interés en hacer un Gobierno de coalición y desgraciadamente Podemos ha cometido un gravísimo error político al creer que era más importante su presencia en el Gobierno que volver a dar a la derecha la posibilidad de ganar las elecciones.

A partir de ahí, ya avisamos de que en noviembre todo sería más difícil por la situación que crearía la sentencia. En este contexto, ¿vamos al choque? No decimos eso; lo que decimos es que frente a la contrarreforma o incluso frente a tímidos intentos de reformas cosméticas, nos alineamos con un modelo de ruptura, de dejar las ataduras de ese régimen, que se resume en este programa de mínimos.

¿Ha cometido un error de cálculo el Estado en Catalunya con esta sentencia? Ese día intentó vender como suave algo que ha enervado a este país...

Sí. El Estado tenía una arquitectura construida en torno a la «lucha antiterrorista»: Ley de Partidos, Audiencia Nacional, fuerzas de ocupación, torturas, guerra sucia en ocasiones... Cuando nosotros sacamos de la ecuación política vasca la lucha armada de ETA y ponemos sobre la mesa la necesidad de una estrategia de desbordamiento democrático, el Estado no tiene recursos contra eso, y entonces lo que está haciendo es acomodar esa arquitectura a esta nueva realidad.

Ya hemos aprendido algunas cosas con Catalunya: el Estado va a hacer guerra económica con la salida de empresas, va a aplicar el 155 (que cambia las reglas de juego totalmente, porque pueden dejarte sin autogobierno con un simple acuerdo del Senado), y le faltaba la tercera pata, que es esta sentencia que dice que te van a meter a la cárcel si pones urnas.

La condena ha traído una reactivación muy evidente del independentismo catalán. ¿Qué le hace falta al vasco para sacar la cabeza?

Nos ha satisfecho enormemente la respuesta de los jóvenes en las movilizaciones de Ernai, jóvenes a los que por cierto la Ertzaintza golpeó con saña y sin motivo alguno. Es un dato a tener en cuenta, hay un sector de la juventud que puede reconectarse con el proyecto nacional en unos meses en función de lo que hagamos. Creo que nos falta la ambición suficiente para llegar a modelos de movilización más masivos. Pero creo que eso se va a dar. No estamos en la misma fase que en Catalunya, no tenemos relación de fuerzas para eso y venimos de un proceso muy diferente, pero necesitamos acompasar nuestro proceso con el catalán porque juntos somos más fuertes. Creo también que nos falta conectar determinados proyectos existentes en el país con un proyecto nacional de emancipación. No conocemos la opinión de determinados movimientos con lo que está ocurriendo en Catalunya, parece que hay departamentos-estanco con agendas propias, pero en esta coyuntura histórica la agenda es democracia o autoritarismo, autodeterminación o 155, políticas progresistas o neoliberalismo puro y duro.

Todo lo que ha pasado estas dos semanas, ¿cómo cambia la perspectiva de EH Bildu para las elecciones del 10 de noviembre? No parece que valga ya el discurso de ser determinantes en Madrid...

Vamos con la conciencia de que hemos cumplido nuestra palabra y eso se suele premiar. Si premias a quien no cumple su palabra, la va a seguir incumpliendo. Es necesario ir a votar porque el independentismo va a ser más fuerte que en abril con toda seguridad y porque con este programa de mínimos va a ofrecer una posibilidad de un Gobierno que busque soluciones acordadas mediante diálogo. Ciertamente, pensamos que el Gobierno que va a salir de este 10N irá por otro lado, pero si estamos ahí la oportunidad va a existir. ¿Y si no existe? Pues si no existe, saldremos lo suficientemente fuertes para ser alternativa en nuestras naciones, para alzar la voz en el ámbito internacional y para mostrar al Estado que solo desde el soberanismo es posible vivir realmente en democracia. Algunos dicen que la gente está cansada, pero votar cuesta dos minutos.

¿Qué cree que pretendían con la exhumación de Franco y qué cree que han conseguido?

Lo importante no era sacar a Franco del Valle de los Caídos; es sacar al franquismo de las estructuras, la política, las elites del Estado. Sacar unos restos es fácil, en Iruñea lo hicimos en dos años con Mola. Vender como una victoria que se haya hecho tras 45 años refleja ante qué Estado estamos. Lo sustancial es acabar con la herencia de Franco en esas estructuras y ese es el reto que no van a encarar.

Insiste mucho en la probabilidad de una nueva crisis económica, ¿qué cree que desencadenaría, quizás otro tipo de respuesta popular?

No queremos ser catastrofistas ni alarmar a la gente, pero los indicadores están ahí. También en la CAV. Ayer leí un informe que dice que somos los que más poder adquisitivo hemos perdido en los últimos años en el Estado; de oasis vasco, nada. Espero que hayamos aprendido de la anterior crisis, que nos enseñó que es algo cíclico que produce el capitalismo y cuya consecuencia es que los ricos son más ricos y los pobres, más pobres. Mucha gente sobrevivió a esa crisis gracias a las pensiones de aitites y amamas. Tenemos pendiente un debate en el país sobre el modelo fiscal. Y hay que poner los presupuestos al servicio de quienes más sufren en estas crisis. Hay dinero y las necesidades se van a agravar, así que vamos a ponerlo ahí..

¿Con quién va a pactar los presupuestos el Gobierno Urkullu?

Todo parece indicar que ha elegido a Elkarrekin Podemos. Pensamos que sería un hecho bastante notable en términos políticos. Observamos en EP una copia de nuestro discurso, igual les exigimos el copyright. Cuando propusimos estos acuerdos, EP decía que no iba a pactar con la derecha vasca. Nuestra actitud es de mano tendida, pero en las claves que decía antes: vamos a poner el dinero en manos de quien lo necesita, los pensionistas, las mujeres, el pequeño tejido industrial del país...

El PNV seguramente dirá que en vísperas electorales en la CAV EH Bildu nunca va a apoyar sus presupuestos. ¿Es así?

No tenemos inconveniente, no estamos en el cálculo electoral, ya sabemos que somos raros en eso. Lo importante no es que haya elecciones o no, es la gente y por tanto es la política presupuestaria. Si el PNV está en disposición de un debate honesto, estamos preparados. El problema es más bien si el PNV quiere pactar con nosotros. Y otro problema es que está mal acostumbrado porque los acuerdos le suelen salir muy baratitos.

Otro tema pendiente este año es el del Nuevo Estatus. ¿Cómo queda tras la sentencia del Supremo? ¿Va a hacer mucha fuerza EH Bildu en esa cuestión o puede posponerse?

No. Es un tema central. Definimos como histórico el acuerdo sobre las bases y principios, porque cambian el modelo de relación de los tres territorios con el Estado. Pero no estamos por una reforma estatutaria, primero porque eso no cambia el modelo de relación con el Estado y después porque el Estado tiene herramientas para ir cambiándolo y ahora tiene además el 155 para quitártelo todo. Necesitamos un estatus de soberanía, confederal, que tenga un fondo de poder competencial que nos permita hacer frente a los problemas (y aquí lo socioeconómico es fundamental) y que tenga además un sistema de garantías que imposibilite al Estado la injerencia en esas competencias.

A partir de ahí, a lo que sí estamos dispuestos es a hacer un plan de gestión sobre ese acuerdo: ¿queremos ir a Madrid con él o no queremos ir? Si vamos y Madrid dice no, ¿qué hacemos después? Vamos a hablarlo, no estamos planteando hacer un modelo catalán al día siguiente, podemos hacerlo con serenidad, con inteligencia, sumando cada vez más sectores... Pero una reforma estatutaria, no; ahí no vamos a estar porque el país no necesita eso, sino un proyecto de país, un horizonte.

Volvemos a Catalunya para cerrar. Como persona que ha pasado muchos años presa por su actividad política, ¿tiene algo que decirles a los líderes catalanes encarcelados, ante un cautiverio que parece apenas estar empezando?

Estuve con ellos y pienso volver a visitarlos. Los veo tranquilos por la reacción en Catalunya. Saben que son un referente moral; eso da satisfacción pero también responsabilidad, son conscientes. A partir de ahí, oigo que en Europa se habla mucho de revoluciones y aquí tenemos a una revolución democrática y pacífica, a 500 kilómetros de nuestro país, y a veces me parece que aún no nos hemos enterado. Hay gente que se obnubila con Hong Kong o Kiev, habla de «revolución de las flores» y así, cuando Catalunya está aquí y es totalmente admirable. Ellos son parte de esto y tienen toda mi solidaridad y mi cariño.






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