jueves, 31 de octubre de 2019

Entrevista a Arnaldo Otegi

Recientemente les hemos compartido la entrevista que Otegi le ha concedido a Gara.

Hoy, es el turno de Público de dar a conocer las opiniones del líder abertzale con respecto al panorama político actual.

En esta ocasión, Arnaldo parece hablarle más a los españoles que a vascos o a catalanes.

Juzguen ustedes:


El coordinador general de Euskal Herria (EH) Bildu, en una entrevista en 'Público', reflexiona sobre la situación catalana desde su conocimiento de la realidad territorial en España y su larga experiencia en Euskadi, que va desde la apuesta por la violencia armada para lograr la independencia hasta las complejas negociaciones para conseguir el final de ETA junto al Gobierno de Zapatero, cárcel e inhabilitación incluidas. Ésta ha sido recurrida por partida doble tras dictar el Tribunal europeo en 2018 que Otegi no tuvo un juicio justo ("Soy el único ciudadano europeo al que el Tribunal de Estrasburgo ha dado la razón dos veces. Eso es casi un récord")

Ana Pardo de Vera

La entrevista se hace en Bilbao. Arnaldo Otegi (Elgoibar, 6 de julio de 1958), coordinador general de EH Bildu se muestra muy activo políticamente, pese a que aún no tiene claro si se presentará a las elecciones vascas de 2020 para ser lehendakari, siempre que prosperen los dos recursos que ha presentado contra su inhabilitación.

Hay gente que se lo pide, pero de momento, se vuelca en la unidad independentista por la autodeterminación que se rubricó en Barcelona la Declaración de la Llotja del Mar el pasado 25 de octubre.

Es optimista con los resultados nacionalistas en las generales del 10 de noviembre ("Una agenda de democratización del Estado") y muy cauto con Catalunya: pide hablar, hablar y hablar. Con discreción.

En 2018 apoyaron la moción de censura contra Rajoy en el Congreso de los Diputados para frenar la deriva autoritaria y la corrupción de la derecha, dijeron. Estaban dispuestos a abstenerse tras el 28-A si había pacto PSOE-Unidas Podemos, como ERC o PNV. ¿Cómo valora el fracaso de las negociaciones?

Nosotros en aquel momento hicimos una lectura de la situación que se mantiene en términos estructurales. Dijimos que a escala mundial hay una deriva hacia el autoritarismo. En el Estado español, por su propia historia y porque existe una derecha con poca cultura democrática, existía el riesgo de que esa deriva autoritaria tuviera consecuencias negativas. Es posible que no podamos frenar por muchos años esa deriva, pero hay que darle al Gobierno del Estado una oportunidad para solucionar los problemas en términos democráticos. Desde mi punto de vista, desde el inicio de las negociaciones el PSOE no tenía ninguna intención de hacer un Gobierno de coalición por múltiples razones. Entre otras, porque a Merkel no le gustaría mucho un Gobierno con Podemos dentro y, seguramente, al Ibex tampoco.

Al mismo tiempo, creemos que Podemos cometió un grave error: tuvo en la mesa una oferta, por muy limitada que fuera para ellos, una oferta que no le gustaba al PSOE. Al final el debate fue sobre si había vetos, si unos querían ministerios… Ahora bien, frente a problemas estructurales como el catalán o el vasco, tienes dos opciones: abrir un kitkat que pueda procurar algún tipo de solución o dar paso a unas nuevas elecciones. Esto último significa darle a la derecha la posibilidad de acceder al poder, y nos parece una gravísima irresponsabilidad.

¿Y cree que es factible un pacto de izquierdas después de las elecciones del 10-N?

Creo que no, y ojalá me equivoque. Sánchez ya está haciendo una campaña en la que manifiesta con claridad cuáles son sus prioridades. Y la prioridad en el Estado, ahora mismo, es hacer frente al problema catalán, aunque probablemente, también hacer frente a una nueva recesión. Esto va a llevar al Ibex y a los poderes reales a forzar un Gobierno con pactos de Estado y en esa ecuación, no entra un Gobierno con Podemos. Además, Sánchez está diciendo que no quiere un Gobierno que dependa de los independentistas, porque un Gobierno que dependa de nosotros no podrá hacer una contrarreforma democrática, sino todo lo contrario. Nosotros tenemos una agenda de democratización del Estado. Ya se sabe que los vascos somos de hacer apuestas, y yo he hecho una: al final habrá un Gobierno solitario del PSOE con la abstención del PP.

Usted fue uno de los principales impulsores de la Declaración de la Llotja de Mar el 25 de octubre. ¿Qué cree que puede aportar al momento político actual?

Lo que se plantea en definitiva es una agenda democratizadora que rompe con la herencia de una transición que no fue capaz de resolver problemas estructurales en el Estado español. Además, hacemos un esfuerzo de unidad –desde el PDECAT hasta la CUP– para decir que si se quiere una democratización del Estado, hace falta abordar la autodeterminación, la libertad de presos, estrategias democráticas y políticas económicas avanzadas.

¿Por qué cree usted que el PNV decidió no sumarse a la Declaración?

El PNV, que conocía la iniciativa desde hacía mucho tiempo, ahora dice que no está de acuerdo con los contenidos de esa declaración. Yo estoy convencido de que sus bases sí la comparten. La respuesta la dio el lehendakari cuando dijo que éramos excesivamente críticos con la calidad democrática del Estado español. Eso nos parece muy simbólico: cuando todos los soberanistas del Estado estamos pidiendo el derecho de autodeterminación o la libertad de los presos, el lehendakari reclama un papel de defensa de la calidad democrática del Estado español. Eso ocurre porque el PNV quiere seguir siendo una pieza fundamental en el Estado.

¿Tiene que ver tal vez con la campaña electoral y el papel que ellos podrían jugar en caso de que se configure un Gobierno?

Lo más a largo plazo que mira el PNV son las siguientes elecciones. Seguramente están pensando que si son decisivos, pondrán eso que ellos llaman “agenda del país” sobre la mesa y que consiste básicamente en trenes de alta velocidad. Sin embargo, nosotros creemos que el modelo de acción política del PNV se va agotar. Si el PSOE busca la compañía de la derecha, el PP pondrá sobre la mesa tres ingredientes: Navarra, mano dura con Cataluña y con los independentistas y probablemente una reforma de la ley electoral que haga que los gobiernos de España no dependan de las fuerzas nacionalistas. Si eso ocurre, la estrategia del PNV tendrá serias dificultades.

La sentencia contra el procés ha agravado la crisis en Catalunya y el Gobierno socialista ha apostado por endurecer un estrategia, pasando de apostar por la plurinacionalidad y el diálogo, a blandir el 155, la ley de Seguridad Nacional y el veto al president Torra. ¿Qué futuro vaticina?

Hay un interés por parte de algunos sectores de cronificar el problema. El Estado tenía conformada una arquitectura para hacerle frente a la violencia armada en el País Vasco, que iba desde el empleo de la tortura a la guerra sucia hasta ilegalizaciones de partidos, encarcelamientos de dirigentes políticos… Cuando desaparece la violencia de ETA, el Estado se encuentra que va a tener enfrente tanto en Catalunya como en el País Vasco estrategias de corte pacífico y democrático, y no está preparado para hacer frente a eso.

Ahora necesitan hablar de violencia porque ahí es donde se sienten cómodos. El Estado, frente a las demandas democráticas de Catalunya o Euskal Herria, aplicará la guerra económica –intentando que las empresas se vayan del país– y el artículo 155. Tenemos además la guinda del pastel: también te vas 13 años a la cárcel. Antes porque supuestamente eras un terrorista y ahora porque pones urnas.

Probablemente hay personas que no son independentistas que apoyan esa estrategia…

El problema ya no es independencia o no, sino autoritarismo o democracia, 155 o autodeterminación, modelo neoliberal o modelos progresistas… Estamos llegando a una situación en la que está en juego si quieres vivir en un modelo autoritario de gobernanza o si quieres construir sociedades más libres y horizontales.

Usted ha participado en negociaciones lo suficientemente complejas [el fin de ETA] como para conocer entresijos que seguramente, se nos escapan al resto. Salvando las distancias con Euskadi, ¿cómo abordar una negociación en Catalunya?

Yo empezaría por buscar que se hable sin límites ni condiciones. Al final, la solución será que la gente decida en una urna. Obstinarse en lo contrario es ir contra el viento de la historia.

¿Es necesaria una mediación, que ya se propuso con poco éxito? Gabriel Rufián (ERC) dio un nombre en una entrevista a 'Público': el del expresidente Zapatero. ¿Y usted? ¿Podría serlo?

Bueno… [sonríe]. El lehendakari ha dicho muchas veces que se ofrecería de intermediario. Yo no podría ofrecerme porque estoy a favor de la independencia de Catalunya, soy parte, pero sí pueden existir figuras que pueden abordarlo desde un punto de vista dialogante y constructivo. La mediación es una buena inversión. De hecho, aquí tuvimos una experiencia con determinadas organizaciones de carácter internacional que ayudaron mucho. En una mesa con las pasiones tan desatadas, alguien con la mente fría, que pueda poner en valor las posiciones de unos y otros, sería interesante. Ahora bien, el diálogo de verdad va a ser discreto. Si el proceso de negociación se hace público, cada parte tiene que vender a su parroquia lo que está haciendo, y ahí surgen obstáculos. Mediadores sí, diálogo discreto también.

Usted también defendió y participó de la violencia de ETA para lograr la independencia de Euskadi. ¿Cree que Catalunya se encamina a ese contexto en el momento actual? Es decir, ¿ve factible una evolución hacia la violencia armada para lograr la independencia de Catalunya?

Creo y deseo que no. Sería una grave equivocación.

¿Qué mensaje trasladaría a quienes se estén planteando esa violencia armada en Catalunya?

Siendo absolutamente respetuoso, en Catalunya se ha producido un fenómeno que nos ha sorprendido. Hay un sector que ve cómo una estrategia pacífica y democrática acaba con 100 años de cárcel, y que ahora considera que tiene que protegerse de esa represión utilizando otros instrumentos, como pueden ser las cosas que han pasado en Barcelona. Eso puede ser bastante comprensible. Ahora bien, creo que el independentismo está claramente a favor de las vías pacíficas y democráticas. Lo importante son las manifestaciones masivas y pacíficas.

Sería un regalo para el Estado que pueda ir por las cancillerías del mundo diciendo que el problema catalán se ha convertido en un tema de orden público, que es lo que intentaron hacer aquí durante muchos años. Con todo el respeto del mundo, eso sería una equivocación.

Imagino que, más allá de su visita a Barcelona la semana pasada, mantiene contactos con distintos sectores sociales y políticos del independentismo catalán. ¿Hay preocupación, sobre todo, por la división evidente entre ERC y JxCat?

Hasta cierto punto, es normal que exista una pugna por la hegemonía electoral y social. Nosotros, que mantenemos relaciones con todos los sectores, siempre les hacemos la misma recomendación: sobre todo, unidad. El Estado va a buscar la división de las fuerzas independentistas, así que, sobre una hoja de ruta, hay que buscar la máxima unidad posible. El independentismo catalán se sorprendió ante la respuesta del Estado. Nosotros les dijimos que eso iba a pasar: no puedes pensar que te vas a llevar un trozo del territorio del Estado –y sobre todo, 250 mil millones del PIB– y que el Estado español va a colaborar con agrado.

¿Cree que Torra está gestionando bien su papel de 'president'?

A mí Torra me parece honesto, y encontrarte hoy con una persona honesta en la política me parece fantástico. Yo le tengo el máximo de los respetos. Si gestiona bien o mal, lo dejo para las fuerzas políticas catalanas. Lo que resulta escandaloso es que se diga que Quim Torra no condena la violencia. El president está en contra de las estrategias violentas. El catalanismo independentista nunca ha estado en esas vías, salvo la excepción de Terra Lliure en determinado momento histórico, pero que fue absolutamente minoritario en términos sociológicos.

Quizás las costuras de la institucionalidad son muy estrechas, y Torra a lo mejor no se ajusta… Digamos que no es un presidente al uso.

Torra es un activista al que en un momento histórico le ha correspondido una responsabilidad histórica.

Hablemos de Arnaldo Otegi: ¿Ha presentado algún recurso contra su inhabilitación para ser candidato?

Nosotros tenemos presentados dos recursos, uno en el Tribunal Constitucional y otro en el Supremo pidiendo la anulación de la condena, entre otras cosas, porque Estrasburgo nos ha dado la razón. Llevan meses de trámite y todavía no han resuelto. Teniendo en cuenta que en el caso Atutxa tardaron dos años, no sé cuánto tardarán en el nuestro. También quiero decir una cosa que en el Estado conoce poca gente: creo que soy el único ciudadano europeo al que el Tribunal de Estrasburgo ha dado la razón dos veces. Eso casi es un récord [se ríe].

Y si los tribunales lo permiten, ¿será candidato a lehendakari en las próximas autonómicas?

No tengo un especial interés ni una especial ambición. En caso de que exista esa posibilidad, nuestra gente decidirá qué quiere hacer.

¿Le apetecería ese reto?

No lo tengo decidido. Hay que someter esa decisión a muchas variables. Ver si es lo mejor, cuál es el ambiente… Los líderes políticos consultan poco a la gente. Yo hago lo contrario.

¿Se lo han pedido?

Hay gente en la calle que te dice que tienes que ir. Le juro que no lo tengo pensado, ni me preocupa en estos momentos.

Usted apostó un día por el diálogo y el fin de la violencia terrorista, participando activamente en el fin de ETA en la etapa del presidente Zapatero. ¿Ha entrado alguna vez en contacto con víctimas de ETA o viceversa (alguna se ha puesto en contacto con usted)? ¿Qué le ha supuesto la experiencia?

He estado con víctimas de la violencia de ETA. Me ha supuesto una experiencia constructiva, muy dura, porque al final las emociones están ahí. Las víctimas con las que he estado, que han sido varias, no hablan en los mismos términos que determinadas organizaciones. Lo que plantean es que necesitan saber qué pasó, por qué pasó, reparación y memoria. Nosotros siempre hemos dicho que estamos dispuestos a contribuir a eso. Sin lugar a dudas, tenemos que hablar con las víctimas. Es una experiencia en la que las dos partes salen entendiendo un poco mejor a la otra.

¿Ha planteado internamente algún cambio de actitud por parte de la izquierda abertzale en torno a los 'ongi etorris' a presos de ETA?

Cuando el Tribunal de Estrasburgo tumbó la doctrina Parot y se produjo la libertad de muchos presos, nosotros pactamos con el PSOE que no habría ningún ongi etorri, y lo cumplimos porque vimos que iba a causar mucho revuelo y tensión emocional. Para nosotros lo importante era que salieran de la cárcel, que estuvieran con sus familias y no íbamos añadir ningún escenario que produjera dolor. Con esto quiero decir que la izquierda abertzale está dispuesta a hablar de todo. Hemos sacado la lucha armada de la ecuación política, hemos desarmado una organización, hemos reconocido el dolor causado y también estamos diciendo que estamos dispuestos a hablar de todo. Por el otro lado, hay una tendencia a buscar el desgaste político de la izquierda abertzale. ¿Quién ha hecho más que nosotros por la convivencia en este país?

¿Existe a día de hoy algún tipo de interlocución con el Gobierno en funciones por el asunto de los presos?

No la ha habido porque el nivel de inestabilidad ha sido absoluto. La posibilidad de un Gobierno progresista también era una oportunidad para abordar este tema. Desgraciadamente esa posibilidad se ha frustrado. En este tema, nosotros queremos una hoja de ruta para que salgan los presos. ¿Cuál es la propuesta de la otra parte? ¿Que se mueran en la cárcel? ¿Que no salgan jamás?

¿Cómo valora el alejamiento de más de 500 km –"repentino", según su entorno–, de los presos Jon Enparantza y Arantxa Zulueta?

No tiene mucho sentido, porque saldrán en cuatro meses a la calle. Es una especie de venganza contra determinada gente. En el contexto electoral, el PSOE tiene que demostrar que es más duro que nadie con los presos.

Eusko Alkartasuna, formación política que integra EH Bildu, afronta una crisis interna que ha desembocado en la dimisión de Pello Urizar. ¿Puede eso afectar a la coalición?

No, para nada. Es un problema interno de ese partido. Nadie plantea salir de EH Bildu. Lo que sí tienen son diferencias sobre cómo relacionarse con EH Bildu. Deseamos que lo resuelvan de la mejor manera posible. Además, y lo decimos con todo el respeto, nos parece que hay determinados debates que a la gente no le interesan.

¿Cuál cree que será el resultado de EH Bildu el 10 de noviembre?

Estoy convencido de que vamos a tener un buen resultado electoral.

¿Y el independentismo, en general?

Creo que vamos a tener más diputados independentistas en este Congreso que en el anterior. La CUP va a entrar, también el BNG va a volver… Nosotros tenemos la pelea en Araba y Navarra, y ahí vamos a jugarnos dos diputados en un estrecho margen de votos. Nuestra horquilla será en total de cuatro o cinco diputados. Lo que estamos diciéndole a la gente es que nosotros hemos cumplido, y si no premias al que cumple con su palabra… Somos un valor fiable. Vamos a ir a defender la autodeterminación, a sostener políticas sociales progresistas, a parar a la derecha y a buscar una salida para los presos.






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Brujas y Feminismo

Son las fechas en las que muchas culturas del mundo llevan a cabo ritos que resaltan elementos de las diferentes cosmogonias en lo relativo a la vida que trasciende a la muerte.

En ese sentido, les presentamos esta información que nos da a conocer Naiz:


La artista irlandesa Jesse Jones reivindica la figura de la bruja como arquetipo feminista en la muestra que se abre al público este jueves en el Museo Guggenheim de Bilbo. Jones ha recorrido Zugarramurdi y otros lugares de Euskal Herria y la exposición incluye objetos como la ‘argizaiola’.

Jesse Jones reivindica en su videocreación ‘Temblad, temblad’, instalada a partir de este jueves en el Museo Guggenheim Bilbao, la figura medieval de la bruja como arquetipo feminista y revulsivo de la sociedad y a la brujería como «herramienta poderosa» para la emancipación de la mujer.

Así lo ha mantenido el director del centro expositivo bilbaino, Juan Ignacio Vidarte, en la presentación a los medios de comunicación de la obra, comisariada por el especialista del Guggenheim Bilbao Manuel Cirauqui, que entrelaza la videoproyección con la escultura, el sonido y la performance en directo.

La pieza fue creada para representar a Irlanda, país natal de Jessi Jones (Dublín, 1978) en la Bienal de Venecia de 2017 y para su exhibición en Bilbo ha sido adaptada específicamente con la incorporación de objetos y documentos históricos relacionados con la brujería en Euskal Herria, cedidos por el Museo San Telmo de Donostia.

Entre los objetos domésticos de carácter etnográfico exhibidos en la antesala de la proyección, Jesse Jones ha concedido especial protagonismo a la pieza conocida como ‘argizaiola’, una lamparilla de difuntos hecha con un hilo de cera enrollado a una tabla de madera, que se encendía en los hogares vascos el día de las ánimas o Todos los Santos y que todavía hoy se utiliza en algunos pueblos.

La artista irlandesa, que ha especializado su obra en temas como el feminismo y el capitalismo, la autonomía del cuerpo de la mujer y las posibilidades del poder femenino en el mundo, también recorrió alguno de los lugares históricos relacionados con la brujería en el Euskal Herria como la cueva de Zugarramurdi, archivos y museos.

La pieza central de la obra de Jones es una proyección de unos 20 minutos en dos pantallas gigantes en los que una bruja agigantada y encarnada por la actriz irlandesa Olwen Fouéré, que representa el poder femenino y de las fuerzas sobrenaturales, proclama el final del orden jurídico creado por los hombres y la instauración de otro basado en el poder chamánico de las mujeres y propio de la tradición pagana de los celtas y los pueblos precristianos.

Junto a la proyección, la artista dublinesa ha incluido dos réplicas, a gran tamaño, del húmero de ‘Luci’, una hembra de homínido de la especie Australopithecus afarensis descubierto en Etiopía en 1974 y considerada durante décadas la «madre de la humanidad», a modo de referente prehistórico de la mujer.






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Nos Mojamos Todos

¿Cuántas lecciones nos ha traído el auzolan posterior a las riadas que afectaron Tafalla que ahora llega a nosotros la más inusual colaboración literaria inspirada en el mismo?

Lean ustedes lo que ha publicado Noticias de Gipuzkoa:


Iñaki Anasagasti y Jose Mari Esparza Zabalegi

Las riadas se llevan todo lo material que encuentran a su paso pero dejan al descubierto restos de viejos molinos y de sentimientos olvidados. Las huertas, y también los corazones, se llenan de un nuevo limo, rico de nutrientes y de valores, de los que se aprovecharán las generaciones siguientes. No hay mal que por bien no venga, dicen.

Así, las pasadas inundaciones en comarca de Tafalla nos han dejado el poso impagable del Auzolan, que sin duda va a marcar a las generaciones más jóvenes. Un pueblo unido es capaz de todo y, además, irradia felicidad. Parece mentira que tenga que ser una riada la que, junto a los trastos del zaguán inundado, nos redescubra lo mejor que tenemos.

Pero más allá de la geografía afectada, (Baldorba, Tafalla, Erriberri, Pitillas, Beire o el valle de la Vizcaya, tan desconocido para nuestros hermanos vascongados) la llamada al auzolan se ha extendido por todo el País. Era de ver la iglesia de Baigorri llena de bajonavarros, reunidos en solidaridad con sus hermanos del sur: Martikorena, Bedaxagar, Aire aizpak... Parecía que los ángeles se habían congregado a cantar por encima de las mugas. Cuando al final toda la iglesia, en un mal castellano, entonó “si llora Tafalla llora Euskal Herria”, de Fermín Balentzia, salimos más convencidos de que ninguna pena ni alegría, de cualquier pueblo vasconavarro, nos debe ser ajena, si realmente queremos hacer un país hermanado. Si sufre Amoroto, Lodosa o Urdiñarbe, sufre Euskal Herria.

En realidad no inventamos nada: en enero de 1917, plena guerra mundial, en todas las iglesias de Tafalla, y suponemos que en todo Navarra, se hicieron colectas “en favor de los heridos vasco-franceses, nuestros hermanos de la Merindad de San Juan de Pie de Puerto”. Una solidaridad de raíces atávicas, de la que el abertzalismo fue continuador, no promotor.

En 1935, la comarca de Tafalla fue de nuevo inundada por el Zidacos; el PNV estuvo ágil -imaginamos al conspicuo Manuel Irujo en aquellos trajines- e hizo colectas por los batzokis para los damnificados. Paradojas, el abuelo y el padre de Adolfo Araiz, parlamentario de EH Bildu, anduvieron por Bizkaia recogiendo aquellas ayudas.

En 1983 fue la izquierda abertzale la que estuvo acertada y movilizó docenas de autobuses para ayudar en las inundaciones de Bizkaia. Los que acudieron de Tafalla estuvieron dos días sacando barro y arreglando el puente de Arrankudiaga. Pasado lo peor, el Ayuntamiento acordó declarar a Tafalla “pueblo hermano”, organizaron una fiesta y allí se echaron versos inolvidables:

Nafartarrak gure anaiak

diradela erakutsi

Euskal Herria nortzu gerade

oraintxe dugu ikusi

Tafallatar gazteengandik

dogu asko guk ikasi

Nafarra amak bai entzun zuen

bere alabeen garrasi


Pero la solidaridad es un camino de ida y vuelta. Tras las inundaciones del pasado mes de julio, Arrankudiaga ha sido de los primeros ayuntamientos vascos en prestarse al auzolan económico y retomar la hermandad iniciada hacía 36 años.

Y nos preguntamos: ¿Por qué no repetir aquella ola de solidaridad con Bizkaia ahora con Navarra? ¿Y por qué no hacerlo cada vez que un pueblo o una comarca de Euskal Herria se vea en tales circunstancias, lo cual es cada vez más probable dadas las amenazas del cambio climático?

¿Para qué nos sirve si no, tanta fuerza abertzale y progresista en los ayuntamientos del país? Llevamos décadas quejándonos de la división territorial, del idealizado Zazpiak bat, de la construcción nacional, de la territorialidad... ¿No es mucho más sencillo y pedagógico comenzar con cosas concretas? ¿Obras no son amores? ¿Qué idea-fuerza une más a todo Vasconia que la palabra auzolan? ¿Qué tenemos más noble los vascones que nuestra atávica solidaridad? ¿Por qué no poner en marcha una maquinaria municipalista que responda al unísono cada vez que uno de nuestros territorios sufra? Udalbiltza, Eudel y la Federación Navarra de Municipios y Concejos deberían proponer a todos los ayuntamientos que asignen en sus presupuestos anuales una cantidad para esas urgencias.

Mientras, poco a poco, van llegando las ayudas -la cantidad es lo que menos importa- a los pueblos afectados. Ayuntamientos del PNV como Tolosa; del PSOE como Egüés; de UPN como Azagra; de Bildu como los del Goierri. El más pequeño Erripa, en el valle de Odieta, donde sus 40 habitantes también quieren salir en el mapa de la solidaridad vasconavarra. En otros pueblos, sin embargo, la ayuda solicitada sigue trabada por la burocracia, los tecnicismos legales o el desconocimiento de la importancia histórica y simbólica de algunos pequeños gestos.

Si de algo debería servir este artículo es para espolear a algunos paisanos y paisanas y comprendan que, cuando llega una riada, nos moja a todos.






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Impunidad en el Caso Tarajal

La España cañí, esa que tanto defienden los Savater y los Vargas Llosa, la España truculenta y feroz... vuelve a salir con una de las suyas, esta vez, dando carpetazo al caso Tarajal.

Lean lo que nos reporta Naiz:


La muerte de quince migrantes subsaharianos en febrero de 2014, cuando trataban de llegar a nado a Ceuta y fueron recibidos a pelotazos por la Guardia Civil, no llegará siquiera a los juzgados.

La titular del Juzgado de Instrucción número 6 de Ceuta ha estimado el recurso interpuesto por la Fiscalía y ha acordado el archivo de la causa contra 16 guardias civiles a los que decidió procesar por delitos de homicidio por imprudencia grave con resultado de muerte y denegación de auxilio en su actuación en la frontera del Tarajal el 6 de febrero de 2014.

El caso no llegará a juicio «exclusivamente por aplicación de la ‘Doctrina Botín’», es decir, porque Fiscalía no ve delito y «en este momento procesal no hay acusación particular».

Concluye así que «en el procedimiento abreviado no es admisible la apertura del juicio oral a instancias, en solitario, de la acusación popular» salvo en supuestos excepcionales que no aprecia en la causa del Tarajal.

Se refiere al criterio de la Audiencia Nacional español aplicado en una causa sobre el banquero Emilio Botín, que avaló el Tribunal Supremo en el año 2007, interpretando la Ley de Enjuiciamiento Criminal en el sentido de que no cabe acordar la apertura del juicio oral sólo a instancia de la acusación popular: es necesaria una acusación pública o una particular, es decir, la de un perjudicado directo.

Se da la circunstancia de que la misma jueza instructora ha rechazado en dos ocasiones la personación en el procedimiento de familiares de seis de los fallecidos durante aquella actuación policial en febrero de 2014, al entender que no reunían los requisitos.

Todos de nacionalidad camerunesa, formularon solicitud para ejercer la acusación particular el 23 de febrero de 2015 y volvieron a intentar acudir al procedimiento a principios de este mes, cuando la jueza había acordado procesar a los 16 agentes investigados.

En esta causa ejercen la acusación popular CEAR, la Coordinadora de Barrios, el Comité René Cassin, Sociedad Humana, Asociación Pro Derechos Humanos y el Observatori DESC, que tienen cinco días para recurrir esta decisión antes de que devenga firme.






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"Ojo de Aguja"

La Jornada Maya trae a nosotros la reseña de una película que de primera mano parece muy prometedora y que ha sido dirigida por un creador vasco radicado en México:


La obra más reciente de Josu Iturbe

Gina Fierro

En el corazón de la capital yucateca, el autor Josu Iturbe inserta una historia de crimen: un multimillonario muere dentro de un temazcal en un lujoso hotel. Éste es el motivo que da origen al thriller Ojo de aguja, una historia de intriga que a la par se sumerge en la intimidad de sus personajes para compartirnos sus pensamientos y deseos más reveladores.

La inquietud que arrastra el misterio por resolver la serie de asesinatos que a lo largo de la novela se presentan, son un gancho efectivo en la obra de Iturbe, mismo que se complementa con un discurso que resuena en un México actual donde la resolución de crímenes queda incompleta y sumergida en el cuestionamiento, donde la palabra corrupción va implícita; donde las armas, Estados Unidos y el narcotráfico son el tema diario de los diarios.

BAJA, Brigada Anticapitalista de Justicia Activa, es el pretexto del autor para hablar de los inconformes, ya sea detrás de un grupo social o criminal. ¿Es BAJA el responsable de estos homicidios?

La trama corre entre la ola de asesinatos que se alinean a la lista de los más afortunados, o mejor dicho los hombres más adinerados del planeta, de tal suerte que los poderosos se han convertido en objeto del crimen, "en lugar de los de siempre". Éste es ahora el tema de moda -se hacen apuestas por adivinar quién será la siguiente víctima; y hasta un videojuego han lanzado-, una extravagancia social que pareciera provocar un júbilo colectivo, pues la ciudadania muestra solidaridad con el supuesto grupo de terroristas responsable ofreciendo a sus propias víctimas, lo que deja ver el desencanto social. A la vez, el "circo" de homicidios tiene un efecto casi de afición entre los más poderosos, quienes muy en el fondo ansían formar parte del macabro listado que los posiciona como los hombres más ricos del mundo.

Entre líneas, Iturbe juega con la ficción y logra un análisis social de un México fracturado. Chava Xiu, el protagonista de esta obra, es un policía que pronto se jubilará, vive en un núcleo familiar -de importante presencia femenina, conformado por sus tres hijas y su esposa- y ha dedicado toda su vida a esclarecer los delitos en Yucatán. El hombre cincuentón que ahora está frente a un caso que involucra a los millonarios de todo el mundo, se presume a sí mismo por regirse por el honor, la ética, el prestigio y el amor. Y es que en verdad este yucateco resulta ser lo que añora un sistema de justicia mexicano.

De este modo, el lector viaja a través de un thriller policiaco teñido de humor, drama y del ingenio de su autor, quien pone especial énfasis en los detalles que vulneran la psicología de sus personajes, exhibiendo sus pensamientos antes de mentir, pecar y traicionar; revelaciones que logran en el lector una que otra conexión.

La obra del autor de origen vasco está llena de referencias inmediatas plasmadas bajo otro nombre, lo que da lugar a una lectura amena llena de indicadores sobre figuras públicas, un panorama social y político sobre lo que se vive en la Península de Yucatán y en el mundo. Sobre Yucatán, el autor se toma el tiempo para ilustrar su gastronomía, calles, temperatura y riqueza natural.

Con astucia, Iturbe juega con el tiempo, de una escena a otra conecta el hilo de la historia. La cotidianidad de sus personajes, sus momentos más incómodos y los más placenteros son importantes en la historia. Mientras intenta resolver el caso, el autor nos cuenta desde la intimidad de Salvador Xiu, cómo se siente un hombre que tiene en sus manos la responsabilidad de ejercer la "justicia" y atrapar a los malos, un policía reconocido por los medios de comunicación, que ha perdido a su único hermano seis años atrás y quien ha hecho una misteriosa aparición vía mail; cómo se siente cuando se sabe viejo y a punto a jubilarse, ¿seguirá siendo productivo?

La historia es aderezada por el concepto del dinero, un personaje implícito en cada capítulo, un referente que cuestiona desde diversos ángulos qué ha colocado a los millonarios en el lugar donde están, qué oportunidades da en la vida el dinero, qué resentimientos le genera al otro, cómo nos ven los demás cuando se tiene más. ¿La inteligencia va de la mano de grandes logros económicos?, ¿hasta dónde se puede ser vil por dinero?

"En la casa de un hombre rico no hay más lugar para escupir que su cara", "Es tan difícil a los ricos adquirir sabiduría, como a los sabios adquirir riqueza", "Quienes creen que el dinero lo hace todo, terminan haciendo todo por dinero", "Quien tiene dinero tiene en su bolsillo a quien no lo tiene", "La pobreza es la madre del crimen", son algunas frases que se leen al inicio de cada capítulo, donde el autor cita a grandes personalidades.

Entre estas citas hay una que concentra la esencia misma del libro: "Es más fácil para un camello pasar por el ojo de una aguja que para un rico entrar en el reino de Dios".

Sobre el autor

Josu Iturbe, de origen vasco, radica en México desde hace más de treinta años. También artista plástico, guionista, creativo publicitario, crítico de arte, ilustrador, editor de poesía, corrector de estilo, productor de radio y ocasionalmente escritor fantasma.

Entre sus obras destacan las novelas El cadáver crítico, Río subterráneo y Riberio Suites; los poemarios A finita tragedia, Poemas previos y Bakalao; los volúmenes de cuentos Guarradas light y Femenino criminal, así como varios ensayos sobre distintos artistas plásticos.






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miércoles, 30 de octubre de 2019

Aniversario de la Victoria Sociata

Nos parece sumamente necesario dejar bien claro a que nos referimos cuando insistimos en que el PSOE no es mas que la "izquierda" del franquismo borbónico y que ni Felipe González ni José Luis Rodríguez ni Pedro Sánchez -o Francisco López y María Chivite en nuestro caso- han sido o son una auténtica opción para la emancipación de la clase trabajadora.

Por ello, hemos considerado vital traer a ustedes este texto dado a conocer por La Izquierda Diario:


Se cumplen 37 años de la aplastante victoria del PSOE en las elecciones generales de 1982. Una victoria que generó una gran esperanza en gran parte de la clase trabajadora del país. Esperanza que pronto se volvió en rabia, frustración y cabreo.

Jorge Calderón

Dentro de dos semanas, volvemos a votar para elegir el futuro gobierno central, por cuarta vez en los últimos 4 años. Todos los partidos intentan buscar sus estrategias electorales y su mejor discurso para atraer a los y las votantes.

El PSOE del Presidente en funciones, Pedro Sánchez, insiste en que es el adalid de la izquierda, el mejor defensor de los intereses de la clase trabajadora y el único gobierno capaz de hacer políticas que beneficien al conjunto de la sociedad.

Sin embargo, la historia, nos dice que eso es totalmente falso. Para ello queremos recordar aquí los gobiernos socialistas anteriores, especialmente el de Felipe González, cuando durante 14 años (11 de ellos con mayoría absoluta), estuvo al frente del gobierno central.

Arrollador triunfo socialista con un gran apoyo obrero

El 28 de octubre de 1982 el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), liderado por Felipe González, obtuvo la victoria más clara de la democracia española. Obtuvo el 48,11 % de los sufragios y 202 diputados, dejando en el “ostracismo político” a su rival político en la izquierda, el PCE, que pasó de 19 diputados a 4. También sufrió una hecatombe el partido gobernante hasta la cita electoral, la UCD fundada por Adolfo Suarez, que pasó de 157 diputados a 11 y que fue sustituida en el liderazgo del centroderecha por la Alianza Popular (AP), el actual PP, de Manuel Fraga, ex ministro de la dictadura.

Este gran triunfo electoral se gestó gracias a que el discurso socialista caló en gran parte de la juventud y el movimiento obrero. Se pensaba que su llegada al poder supondría poder llevar a cabo todas las tareas pendientes, como evitar el paro de masas y las consecuencias de la crisis económica entre otras muchas que la Transición había dejado al margen. Sin embargo, los planes de González y los suyos eran muy diferentes. Para comprender este desencanto, frustración y rabia posterior, pasamos a explicar algunas de las principales medidas tomadas.

Reconversión industrial y contrarreformas laborales

Nada más llegar al poder, el mismo partido que en campaña había prometido crear más de 800.000 puestos de trabajo y tomar medidas que mejoraran las duras consecuencias de la crisis económica que estaban sufriendo los trabajadores y trabajadoras, llevó a cabo la mayor destrucción de empleo conocida hasta la fecha.

La llamada reconversión industrial, liderada por el ultra liberal Solchaga, primero como ministro de Industria y luego de Economía, cerró gran parte de las industrias de sectores que se consideraban obsoletos, como la siderurgia, la construcción naval, o la minería.

Esto ministro mandó al paro a 100.000 trabajadores directos, pero el coste real se elevó hasta casi 650.000 personas entre empleos directos, comercios, etc. Estas cifras tan elevadas indican el desastre que supuso para muchas zonas del país, como Galicia, Asturias, País Vasco o Comunidad Valenciana, que dependían directamente de estas industrias.. Eso hizo que se dieran grandes movilizaciones contra estos cierres, siendo la más importante la de la localidad valenciana de Sagunto.

Esta por desgracia no fue las única medida contra la clase trabajadora que tomó el gobierno socialista y que le llevaron a un enfrentamiento constate con los sindicatos, incluido, el más afín, la UGT, cuyo secretario general, Nicolás Redondo era diputado socialista en el congreso.

Aplicaron una política de ajustes y de moderación salarial durante todos sus años de gobierno. En 1984 reformaron el Estatuto de los Trabajadores con el objetivo de «flexibilizar» el mercado de trabajo, lo que acabó provocando una precarización del empleo, al aumentar de forma considerable los contratos temporales frente a los indefinidos.

En 1985 incrementaron los años de cotización para cobrar una pensión, pasando de 10 a 15 años. Sin embargo el gran momento de enfrentamiento llegó en 1988 cuando el gobierno presentó el Plan de Empleo Juvenil, que introducía lo que más adelante se conocerían como «contratos basura». Entonces se produjo la Huelga General más importante de la historia reciente del país. El 14 de diciembre el país quedó completamente paralizado —se estimó que el paro lo secundaron ocho millones de trabajadores, además de autónomos y estudiantes-.

Esta jornada hizo que en aquel momento se pudiera frenan el plan, aunque años más tarde el gobierno lo consiguió aprobar, así como la introducción de las Empresas de trabajo temporal (ETTS) en el mercado de trabajo.

Entrada en la OTAN y la UE

No solo fue en el ámbito laboral donde el partido socialista cambió su discurso e incumplió sus promesas electorales. Con respecto a la entrada de España en la OTAN, que se había producido poco antes de su llegada al poder, pasó de decir “De entrada NO”, a apoyar su permanecia.

Para ello convocó y ganó por escaso margen un referéndum en el 86 con la promesa de no tener una integración militar plena, aunque esta se produjo años después. Esto hizo que desde entonces el Estado español haya participado en todas las misiones imperialistas (llamadas de paz) de esta organización militar o de la ONU, como la Guerra de Yugoslavia a principios de los 90, Guerra de Irak, Líbano, etc.

También culminó en enero de 1986 la entrada plena de España, junto con Portugal, en la entonces llamada Comunidad Económica Europea (CEE) la actual Unión Europea (UE).

Terrorismo de Estado

Sin duda este fue el aspecto donde más claramente se vio la integración del PSOE en las estructuras de poder del estado. No solo no “limpiaron” los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, como habían prometido, de los torturadores y asesinos de la dictadura que todavía seguían en activo, sino que los reforzaron. Todos los miembros de la Brigada Político-Social del franquismo siguieron ejerciendo su labor represiva e incluso algunos de sus más destacados miembros, como el temible Comisario Conesa, fueron ascendidos.

En cuanto al terrorismo de Estado, iniciado bajo los gobiernos de la UCD con la creación de los Grupo Antiterrorista de Liberación (GAL) para combatir el terrorismo de ETA y los GRAPO, los gobiernos de González intensificaron su actividad.

Hasta 1987 los atentados de los GAL causaron 28 víctimas mortales. Entre ellos destaca la detención, salvaje tortura, asesinato y entierro en 1983 por miembros de la Guardia Civil de dos jóvenes vascos, José Antonio Lasa y José Ignacio Zabala, por su “supuesta” pertenencia a ETA.

Tal fue la magnitud del terrorismo organizado del Estado contra el terrorismo que un ex ministro de Interior de estos gobiernos, José Barrionuevo y su secretario de Estado de seguridad, Rafael Vera, fueron condenados a diez años de prisión y doce de inhabilitación absoluta por el secuestro del ciudadano hispano-francés Segundo Marey, realizado por los GAL y por el desvió de “fondos reservados” a dicha organización. Finalmente solo cumplieron unos pocos meses al ser indultados por el gobierno del PP de Aznar.

Como vemos el mismo PSOE que hoy quiere ir del mejor gobernante de izquierdas posible, tiene tras de sí una historia de gobiernos marcada por los ataques a la clase trabajadora o el terrorismo de estado entre otras muchas cuestiones. Unas políticas que sin duda tiene en su ADN y que frente a la situación de crisis económica que ya nadie niega que está por venir, no dudará en, nuevamente, poner en marcha contra la clase trabajadora y los sectores populares.



Lástima que el autor haya tenido la urgencia de verse políticamente correcto acusando de terroristas a dos organizaciones antifascistas pues su texto, precisamente, viene a demostrar que rompimiento con el régimen anterior no hubo... sino más bien lo contrario.





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Cronopiando | "Desconocen las Motivaciones"

La prensa francesa ha dado a la noticia del ataque terrorista perpetrado por el fascista francés Claude Sinké el mismo tratamiento que acostumbran dar los medios de comunicación estadounidenses a las masacres llevadas a cabo por supremacistas blancos en contra de minorías raciales.

Para su mala fortuna, aquí ha llegado Koldo Campos a enmendarles la plana:


Koldo Campos Sagaseta | Cronopiando

Es admirable la ingenuidad y cautela con que los grandes medios manejan, y no por casualidad, ciertas noticias. Desde el mismo día en el que un ex militar francés vinculado a la extrema derecha trató de incendiar una mezquita en Burdeos y acabó disparando e hiriendo a dos personas, vienen los medios de comunicación insistiendo en que “se desconocen las motivaciones que pudo tener”, y este es un aspecto que también se subraya, “el octogenario ciudadano francés”.

¿Por qué actuó como lo hizo este anciano? ¿Qué llevó al abuelo a intentar quemar la mezquita y a disparar contra dos personas que, por cierto, también rondaban los ochenta? ¿Carecía de antecedentes, de hemeroteca, de nombre y apellidos? ¿No era de su agrado el color de la mezquita? ¿Le molestaban las llamadas a rezo desde el minarete? ¿Pretendía llamar la atención sobre la desaparición de los glaciares o la caída de las hojas en otoño? ¿Qué motivos puede tener un ex militar de oficio y facha de convicción para actuar violentamente?

Solo por ayudar a los investigadores que analizan esas “desconocidas motivaciones” y a los periodistas que, perplejos, no aciertan a explicarse las razones que pueda albergar un racista para manifestarse como tal, les cuento que la violencia en un facha de mierda está en su naturaleza. De nada.

(Preso politikoak aske)






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Boron | Agonía y Muerte del Neoliberalismo

Desde su blog traemos a ustedes el análisis por parte de Atilio Borón en el que da cuenta de los sucesos recientes en diferentes países de Nuestra América:


Atilio A. Boron

En las últimas semanas el neoliberalismo sufrió una serie de derrotas que aceleraron su agonía y en medio de aparatosas y violentas convulsiones desencadenaron su deceso. Tras casi medio siglo de pillajes, tropelías y crímenes de todo tipo contra la sociedad y el medio ambiente, la fórmula de gobernanza tan entusiastamente promovida por los gobiernos de los países del capitalismo avanzado, las instituciones como el FMI y el BM y acariciada por los intelectuales bienpensantes y los políticos del establishment yace en ruinas. La nave insignia de esa flotilla de saqueadores seriales, el Chile de Sebastián Piñera, se hundió bajo el formidable empuje de una protesta popular sin precedentes, indignada y enfurecida por décadas de engaños, artimañas leguleyas y manipulaciones mediáticas. A las masas chilenas se les había prometido el paraíso del consumismo capitalista, y durante mucho tiempo creyeron en esos embustes.  Cuando despertaron de su sonambulismo político cayeron en la cuenta que la pandilla que las gobernó bajo un manto fingidamente democrático las había despojado de todo: les arrebataron la salud y la educación públicas, fueron estafadas inescrupulosamente por las administradoras de fondos de pensión, se encontraban endeudadas hasta la coronilla y sin poder pagar sus deudas mientras contemplaban estupefactas como el 1 por ciento más opulento del país se apropiaba del  26,5 por ciento del ingreso nacional y el 50 por ciento más pobre sólo capturaba el 2.1 por ciento. Todo este despojo se produjo en medio de un ensordecedor concierto mediático que embotaba las conciencias, alimentaba con créditos indiscriminados esta bonanza artificial y hacía creer a unas y otros que el capitalismo cumplía con sus promesas y que todas y todos podían hacer lo que querían con sus vidas, sin que se inmiscuyera el estado y aprovechando las inmensas oportunidades que ofrecía el libre comercio. 

Pero ninguna utopía, aún la del mercado total, está a salvo de la acción de sus villanos. Y éstos aparecieron de súbito personificados en las figuras de unos adolescentes de escuela secundaria que, con ejemplar audacia y filial solidaridad, se rebelaron contra el aumento en las tarifas del metro que perjudicaba no a ellos sino a sus padres. Su osadía hizo trizas el hechizo y quienes habían caído en la trampa de resignar su ciudadanía política a cambio del consumismo se dieron cuenta que habían sido burlados y estafados, y salieron a las calles para expresar su descontento y su furia. Se convirtieron, de la noche a la mañana, en “vándalos”, “terroristas” o en una revoltosa banda de  “alienígenas” –para usar la elocuente descripción de la mujer del presidente Piñera- que avizoraron los límites infranqueables del consumismo y del endeudamiento infinito y el carácter farsesco del minué democrático que ocultaba, bajo prolijos ropajes y vacías formalidades, la implacable tiranía del capital. Comprobaron en ese violento despertar que una de las sociedades antaño más igualitarias de Latinoamérica ahora compartía, según el Banco Mundial, el dudoso honor de ser junto a Rwanda uno de los ocho países más desiguales del planeta. Como un relámpago advirtieron que habían sido condenados a sobrevivir endeudados de por vida, víctimas de una plutocracia -insaciable, intolerante y violenta- y de la corrupta partidocracia que era cómplice de aquélla y gestora del saqueo contra su propio pueblo y los recursos naturales del país. Por eso tomaron las calles y salieron en imponentes manifestaciones a luchar contra sus opresores y explotadores, y lo hicieron –y aún hoy lo hacen- con una valentía y heroísmo pocas veces vistos. Ya son por lo menos veinte los muertos por la represión de las fuerzas de seguridad y los desaparecidos reportados suman más de cien, amén de los centenares de heridos y torturados y los miles de detenidos que  marcan, con lúgubres tonalidades, los estertores finales del tan admirado modelo.

Después de esta espontánea insurrección popular ya nada volverá a ser igual, nada revivirá al neoliberalismo, nadie lo señalará como la vía regia hacia la democracia, la libertad y la justicia social. Eso aunque Piñera continúe en La Moneda y prosiga su brutal represión. Pese a lo cual ni la OEA, ni los gobiernos “democráticos” del continente -presididos por turbios personajes de frondosos prontuarios- ni tampoco los hipócritas custodios de los valores republicanos tendrán un átomo de decencia para caracterizar a su gobierno como una dictadura, calificación que sólo merece Nicolás Maduro aunque jamás haya habido en su gobierno una represión tan bestial y sanguinaria como la que quedó documentada en infinidad de videítos grabados en  Chile y que se viralizaron por internet. Para Donald Trump Piñera es amigo, vasallo y sicario político de la Casa Blanca, imprescindible para atacar a la Venezuela Bolivariana y esas son razones más que suficientes para defenderlo y protegerlo a cualquier precio. Obedientes, las ONGs del imperio y sus sucursales en Europa y Latinoamérica -inverosímiles defensoras de los derechos humanos, la democracia, la sociedad civil y el medio ambiente- mantendrán un silencio cómplice ante los crímenes que cometa el ocupante de La Moneda. Algunas expresarán otras opiniones, más no aquellas que son los tentáculos ocultos del imperialismo. Impertérritos, los publicistas del sistema seguirán señalando a Nicolás Maduro como el arquetipo de la dictadura y al chileno como la personificación misma de la democracia. Pero todo será inútil, y lo que murió –la receta neoliberal- bien muerta está.

Claro que la historia no comienza ni termina en Chile. Poco antes del estallido social todavía en curso, el Ecuador del traidor y corrupto presidente Moreno había sido convulsionado por inmensas protestas populares. El detonante, la chispa que incendió la pradera fue la quita de los subsidios a los combustibles. Pero el factor determinante fue la implementación del “paquetazo” ordenado por el FMI al servil agente instalado en el Palacio de Carondelet. La reacción popular, iniciada primero entre los transportistas y sectores populares urbanos y luego potenciada por la multitudinaria irrupción de las poblaciones originarias en las principales ciudades del país se extendió poco más de una semana y obligó al cobarde presidente a trasladar la sede del Ejecutivo a Guayaquil. Poco después tuvo que suspender la cruel represión con que había respondido al desafío y abrir una fraudulenta negociación con los autoproclamados líderes de la revuelta indígena. Astuto, pactó una tregua con la desprestigiada y también ingenua dirigencia de la CONAIE y derogó el decreto relativo al subsidio a los combustibles, prometiendo revisar lo actuado. Nada de eso ha ocurrido, pero logró desarticular la protesta, por ahora. Como le cuadra a un traidor serial como Moreno el jefe de los negociadores indígenas, Jaime Vargas, está siendo judicialmente perseguido por el gobierno. El “paquetazo” será puesto en práctica porque el mandato del FMI es inapelable y Moreno es un peón más que obediente: es obsecuente.  Es sabido que estos programas del Fondo sólo son factibles si se los gestiona con una mezcla -variable según los casos- de engaños y represión. Pero ahora la pasividad ciudadana tiene mecha corta y en pocos meses más, en cuanto se dejen sentir los rigores del ajuste salvaje, no sería extraño que estalle una nueva rebelión plebeya que esperemos no caiga en las trampas de Moreno y sus compinches y culmine exitosamente con la destitución del presidente y la refundación de la democracia en el Ecuador. El presidente está entrampado: si aplica el programa del FMI la poblada popular probablemente acabe con su gobierno; si no lo hace, el imperio puede decidir que llegó la hora de prescindir de sus servicios por inútil. Y como la Casa Blanca “sabe demasiado” de las trapisondas y los negocios sucios de Moreno no tendrá más remedio que aceptar el úkase imperial y acogerse a un “desempleo involuntario”, como decía Keynes.  Pero, pese a su inutilidad y a los crímenes perpetrados durante la represión de las protestas populares Washington se encargará de esconderlo y protegerlo. Como lo hizo con otro asesino, Gonzalo Sánchez de Lozada y con tantos otros.  En poco tiempo sabremos cual será el desenlace.

El neoliberalismo sufrió otra derrota en Bolivia, cuando el presidente Evo Morales fue reelecto  con el 47,08 por ciento de los votos contra el 36,51 por ciento obtenido por Carlos Mesa, el candidato de Comunidad Ciudadana. Pese a que el presidente le sacó una ventaja de 10.57 por ciento de los votos a su contrincante (más del 10 % que señala la legislación boliviana para declararlo ganador en primera vuelta) y que no hubo ninguna denuncia concreta de fraude sino tan sólo gritos y aullidos de la oposición ésta exige que se proceda a convocar al balotaje. Quienes manejan desde Estados Unidos a los enemigos de Evo en Bolivia cuentan con la previsible connivencia de la OEA y algunos desastrados gobiernos de la región como los de Argentina, Brasil, Chile, Colombia. Dicen que las irregularidades habidas en la transmisión y difusión del escrutinio (explicada convincentemente por las autoridades bolivianas) unido lo exiguo de la diferencia obtenida por Evo (pero por encima del 10 %, por supuesto) obliga a proceder de tal manera. Si este fuera el caso estos virtuosos vestales de la democracia deberían ordenar sin más dilaciones la anulación de la elección presidencial de 1960 en Estados Unidos cuando John F. Kennedy aventajó a Richard Nixon por 0.17 centésimos (49.72 versus 49.55 %) y fue investido como presidente sin enfrentar reclamo alguno. Mesa que perdió por una diferencia de 10.57 por ciento haría bien en llamarse a silencio. No lo hará, porque en un prodigio de adivinación (que, por supuesto, le salió mal) había anticipado su victoria y que desconocería otro resultado que no fuera ese, como corresponde a un demócrata “made in the US”. Si gano, la elección fue limpia; si pierdo, hubo fraude. Nada nuevo: la derecha jamás creyó en la democracia, mucho menos en estas latitudes, y está de modo irresponsable llamando a la desobediencia civil y promoviendo desmanes para “corregir” el resultado que le fuera negado por las urnas. Evo, en un gesto que lo enaltece, desafió a la OEA a que realice un peritaje íntegro del proceso y que si encuentra  evidencia de fraude convocaría de inmediato al balotaje. Será inútil, pero igual el capataz Almagro enviará una misión a Bolivia para agitar el avispero y entorpecer la labor del gobierno. Desgraciadamente habrá gente que morirá o sufrirá graves heridas a causa de los disturbios que ocasionará esa misión. Claro está que los movimientos sociales de Bolivia no van a permitir que una derrota de más de diez puntos obligue a un balotaje o empine como ganador al perdedor. Además,  no es un dato menor que ya los gobiernos de México y el nuevo de Argentina reconocieron el triunfo de Evo, al igual que los de Cuba y la República Bolivariana de Venezuela. En suma: la restauración del neoliberalismo en Bolivia parece haberse frustrado de nueva cuenta, por más esfuerzos que hagan el imperio y sus lugartenientes locales.

En línea con este marco regional signado por un generalizado clima ideológico de repulsa al neoliberalismo imperante, en la Argentina la experiencia neoliberal de Mauricio Macri fue repudiada en las urnas. Ampliamente porque lo que hubo el 27 de Octubre no fue la primera vuelta de una elección presidencial. Ésta, en realidad, tuvo lugar el 11 de Agosto, en las PASO (elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias) y allí las distintas alianzas políticas midieron sus fuerzas. Dado que en esa ocasión quedó demostrado que sólo Mauricio Macri poseía los votos como para desafiar el poderío electoral del Frente de Todos el presidente atrajo las preferencias de electores de derecha que en las PASO habían optado por otras candidaturas (Juan José Gómez Centurión o José Luis Espert, y algunos de Roberto Lavagna) y probablemente con un segmento mayoritario de la mayor afluencia ciudadana que concurrió a los comicios este domingo. De todos modos quedan algunas incógnitas de difícil resolución y que despiertan cada vez más fundadas suspicacias sobre el genuino  veredicto de las urnas. Por ejemplo, el hecho de que la fórmula Fernández-Fernández sólo hubiera acrecentado su caudal electoral en unos 250.000 votos, disminuyendo su gravitación porcentual con relación a las PASO en casi un uno y medio por ciento es difícil de entender. Sí que su rival lo acrecentase, pero que lo hiciera en 2.350.000 votos y casi siete y medio por ciento provoca por lo menos una cierta curiosidad. 

Es obvio que el macrismo se benefició con la fuga de votos hacia su candidatura, pero su crecimiento luce como excesivo al igual que el muy poco que experimentó el Frente de Todos en un contexto de profundización de la crisis económica como la vivida por la Argentina en los últimos dos meses. Otro misterio de la aritmética electoral lo ofrece el paradero de los 900.000 votos obtenidos en las PASO por las dos candidaturas presidenciales del trotskismo y que se redujeron a poco más de 550.000 el domingo pasado. Qué ocurrió con esos 350.000 votos faltantes: ¿se evaporaron, votaron a Macri? Son demasiadas interrogantes que no podremos resolver aquí pero que alimentan la sospecha de que pudo haber habido un muy sofisticado fraude informático que seguramente será descubierto en cuanto se termine el escrutinio definitivo del comicio. De todos modos, más allá de estas disquisiciones, los casi ocho puntos porcentuales que separan a Fernández de Macri   (que pueden acrecentarse cuando se conozcan los datos definitivos) son, para un balotaje, una diferencia muy significativa. Recuérdese que en la segunda vuelta de la elección presidencial del 2015 Macri se impuso a Daniel Scioli por dos puntos y medio, 2,68 % según el escrutinio definitivo. Lo cierto es que la ardua tarea de reconstruir a la economía y sanar las profundas heridas que el macrismo dejó en el tejido social sólo será posible abandonando las recetas del neoliberalismo. Éste ocasionó en la Argentina la crisis más grave de su historia, peor aún que el traumático desplome de la Convertibilidad en el 2001. Será como remontar una empinada cuesta, porque Macri deja al país en profunda recesión, acribillado por la inflación y un desempleo de dos dígitos,  con casi cuarenta  por ciento de gente en la pobreza y una deuda descomunal, y a corto plazo, nada menos que con el FMI. Pero los estallidos sociales de Chile y Ecuador son un elocuente disuasivo para desalentar a quien quiera aconsejar al nuevo presidente que lo que hay que hacer es emular los logros del neoliberalismo tal cual se conocieran en Chile.

No podría concluir esta mirada panorámica sobre la agonía del neoliberalismo en Latinoamérica sin mencionar el serio revés sufrido el domingo pasado por esta corriente ideológica en las elecciones regionales de Colombia. En este país el autodenominado Centro Democrático (que no es ni lo uno ni lo otro, sino una derecha radical y visceralmente antidemocrática), partido al que pertenecen Álvaro Uribe y el actual presidente Iván Duque, sufrió una dura derrota en la disputa librada en las dos principales ciudades del país, Bogotá y Medellín. En ambas se impuso la oposición de centro izquierda y el uribismo sólo prevaleció en dos de las  32 gobernaciones de Colombia. Si bien es prematuro anticipar previsión alguna acerca de lo que podría acontecer en las elecciones presidenciales del 2022 lo cierto es que si algo no se esperaba en Colombia era un tropiezo tan contundente de la derecha ultraneoliberal en aquellas ciudades. Una señal muy positiva, sin dudas.

Tampoco podría poner fin a estas líneas sin compartir en este caso la preocupación que genera el proceso electoral en el Uruguay, en cuya primera vuelta el candidato del Frente Amplio y ex intendente de Montevideo, Daniel Martínez, obtuvo un 39,2 % de los votos contra el 28,6 % de Luis Lacalle Pou, del conservador Partido Nacional. Esto pronostica una reñida contienda en el balotaje que tendrá lugar el próximo 24 de Noviembre porque las restantes fuerzas políticas de la derecha han comprometido su apoyo a Lacalle Pou, incluyendo a la desgraciada novedad de la política uruguaya: el “bolsonarismo” encarnado en el partido Cabildo Abierto liderado por el ex Comandante del Ejército Nacional Guido Manini Ríos, ardiente opositor a cualquier pretensión de revisar los casos de violación de los derechos humanos perpetrados por la dictadura en Uruguay y duro crítico de toda la legislación progresista aprobada por el Frente Amplio a lo largo de quince años de gobierno. No está todo perdido, pero quedan sólo cuatro semanas para persuadir al electorado del Uruguay que elegir un gobierno neoliberal en momentos en que esa corriente se desbarranca en medio de tremendas convulsiones sociales -en Chile, en Ecuador, en Haití y antes en México, con el triunfo de López Obrador- condenaría a  ese país a internarse en un sendero que terminó en un rotundo fracaso en todos los países de la región. Sería ingenuo pensar que lo que produjo un holocausto social sin precedentes en México, luego de 36 años (1982-2018) de co-gobierno FMI-PRI-PAN; o la gravísima crisis que azota a la Argentina y la debacle que devora a Chile y Ecuador pueda dar nacimiento a un resultado virtuoso en la nación rioplatense. Mucho tendrá que trabajar el Frente Amplio para hacer que sus compatriotas observen con cuidado a la escena regional y extraigan sus propias consecuencias.

Ponemos punto final a esta mirada panorámica sobre las vicisitudes de la agonía y muerte del neoliberalismo en América Latina. Lo muerto muerto está, pero lo que brotará de sus cenizas no es fácil de discernir. Será dictado, como todos los procesos sociales, por los avatares de la lucha de clases, por la clarividencia de las fuerzas dirigentes del proceso de reconstrucción económica y social; por su audacia para hacer frente a toda clase de contingencias y preservar la preciosa unidad de las fuerzas políticas y sociales democráticas y de izquierda; por su valentía para desbaratar los planes y las iniciativas de los personeros del pasado, de los guardianes del viejo orden; por la eficacia con que se organice y concientice al heteróclito y tumultuoso campo popular para enfrentar a sus enemigos de clase, al imperio y sus aliados, al capitalismo como sistema, que cuenta con enormes recursos a su disposición para conservar sus privilegios y continuar con sus exacciones.  Será una tarea hercúlea, pero no imposible. Se avecinan “tiempos interesantes” y preñados de grandes potencialidades de cambio. La incertidumbre domina la escena, como invariablemente sucede en todos los puntos de inflexión de la historia. Pero donde hay una certeza absoluta es que ya más nadie en Latinoamérica podrá engañar a nuestros pueblos, o pretender ganar elecciones, diciendo que “hay que imitar al modelo chileno”, o seguir los pasos del “mejor alumno” del Consenso de Washington. Esto fue lo que por décadas recomendaron -en vano, visto el inapelable veredicto de la historia- el antes locuaz y ahora silente Mario Vargas Llosa junto a la pléyade de publicistas del neoliberalismo que imponían con prepotencia sus falacias y sofismas gracias a su privilegiada inserción en los oligopolios mediáticos y aparatos de propaganda de la derecha. Pero esto ya es pasado.  Y no cometeremos la imbecilidad de pretender hacer gala de una inverosímil “neutralidad” o de buenos modales a la hora de despedir a esta corriente ideológica en sus exequias deseándole que “descanse en paz”, como se hace con quienes dejaron una huella virtuosa en su paso por este mundo. Lo que diremos en cambio es: “¡vete al infierno, maldita, a purgar por los crímenes que tú y tus mentores han perpetrado!”






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martes, 29 de octubre de 2019

Un Millón de Chilenos

Desde la página de La Izquierda Socialista damos seguimiento al levantamiento popular chileno con este artículo en torno a la multitudinaria manifestación en la que han participado más de un millón de personas:


Jorge Martin   

Más de un millón de personas se manifestaron en Santiago de Chile el viernes 14 de octubre en lo que se vino a llamar #LaMarchaMásGrandedeChile, y ciertamente lo fue, superando el cierre de campaña del NO en 1988 que congregó a un millón de personas.

La movilización del viernes 24 de octubre, se repitió en ciudades y comunas de todo el país y se produce a una semana del estado de emergencia, la militarización de las calles y el toque de queda impuesto por el gobierno de Piñera. Un total de más de dos millones marcharon contra el régimen.

Ni la represión brutal, ni las torturas, ni el toque de queda, ni los amagos de concesiones han parado un movimiento que empezó como una protesta secundaria contra el alza del pasaje en Santiago y se convirtió rápidamente en un movimiento nacional contra todo el régimen, contra 30 años de recortes, de creciente desigualdad, de privatizaciones, de ataques a la clase obrera, de desregulazión, etc.

El movimiento, de manera espontánea ya había convocado una huelga general el lunes de la semana pasada y forzó a las direcciones oficiales a convocar dos días de huelga general, el 22 y 23 de esa semana. Pero realmente las direcciones tradicionales están desbordadas y no son capaces ni de orientar ni de canalizar el movimiento. Empiezan a surgir expresiones amplias de auto-organización por abajo, cabildos abiertos, asambleas territoriales, que en algunas partes, como en Valparaíso (de combativa tradición) se coordinan tentativamente. Este es el camino a seguir.

«Ya cayó, ya cayó» se gritaba el viernes a Piñera en Santiago. Y ese es un desenlace posible. Las fuerzas represivas están desbordadas ante un pueblo que no se amilana. Se han dado casos de insubordinación entre los soldados (por lo menos uno reportado, en Antofagasta). Al régimen le quedan pocas opciones y si quiere evitar que el estallido insurreccional culmine con un derrocamiento revolucionario debe de dar pasos audaces y rápidos.

Respondiendo rápidamente a la enorme marcha del viernes, el presidente Piñera anunció el fin del estado de emergencia y del toque de queda, además de un cambio de gabinete. En realidad, era una trampa de cara a la opinión pública para tratar de dar la imágen de un gobierno “que escucha” y de una “vuelta a la normalidad”. Nada de eso sirvió, el domingo y el lunes hubo de nuevo manifestaciones enormes auto-convocadas bajo el eslógan #EstoNoHaTerminado en todo el país y la represión continuó. De manera muy significativa el objetivo ahora eran los edificios que representan el poder: en Valparaiso decenas de miles marcharon hacia el Congreso que tuvo que ser desalojado, y en Santiago las masas avanzaron hacia el palacio de La Moneda detenidas solo por la represión.

Mientras tanto los dirigentes sindicales y de la izquierda parlamentaria no saben qué hacer y en la práctica actúan para impedir un desborde revolucionario. El Partido Comunista parece centrar su estrategia en un juicio político a Piñera y Chadwick, es decir, una maniobra constitucional con pocas probabilidades de prosperar, cuando en las calles está la fuerza para derrocar al gobierno. Los dirigentes de la Unidad Social convocan a huelga general para el miércoles, sólo de 24h, es decir un paso atrás respecto a la huelga de 48h de la semana anterior, cuando el movimiento se desarrolla de manera poderosa hacia una paralización indefinida con marchas diarias.

Todos ellos se afanan a “condenar la violencia”, cayendo en la trampa de la burguesía de separar a los “vándalos violentos” de las “manifestantes pacíficos”, cuando en realidad se trata de un solo movimiento que ha ido adquiriendo características insurreccionales. Por supuesto que los marxistas revolucionarios no estamos a favor de la destrucción aleatoria de propiedad como estrategia. Pero de ninguna manera nos podemos colocar del mismo lado del gobierno burgués que exige condenar la violencia mientras utiliza la represión más brutal contra el movimiento. La manera más eficaz de evitar la violencia, en primer lugar la de las fuerzas del estado, es dar al movimiento un carácter organizado y democrático, incluyendo la organización de la autodefensa de los trabajadores. Se han dado ya algunos pasos en esa dirección como por ejemplo el Comité de Emergencia y Resguardo creado a iniciativa de los trabajadores de la educación en Antofagasta.

En estas condiciones la burguesía puede tratar de buscar un recambio y sacrificar algunas piezas. La remodelación del gobierno no ha servido para calmar a la calle ¿Algún tipo de iniciativa que trate de implicar a los dirigentes del PS, PC y FA, y los sindicatos? El Financial Times, órgano de la burguesía imperialista británica, exigía concesiones sustanciales y costosas y un nuevo gabinete, pero manteniendo el presidente. Pero eso era el día 22, esas mismas medidas hoy pueden ser insuficientes. Tendrán que sacrificar a Piñera. Incluso, no es descartable, dependiendo de hasta dónde llegue el movimiento en su empuje, algún tipo de Asamblea Constituyente limitada, convocada por arriba y prometida para algún tiempo futuro para tratar de desactivar el movimiento. Políticos del PS, del PC, con el concurso de algunos dirigentes de la derecha ya están hablando de un plebiscito constitucional a celebrarse dentro de unos meses. Se empieza a tejer la trampa.

El alzamiento popular, insurreccional, obrero, juvenil y popular, implica a capas muy amplias de la sociedad, reflejando un hartazgo acumulado de décadas. Sabe lo que no quiere: fuera Piñera, ya basta. Pero no tiene una idea muy clara de lo que quiere y carece de una dirección con autoridad que lo lleve hacia adelante. Inevitablemente llegados a cierto punto, el cansancio empezará a hacer mella.

Las organizaciones de la Unidad Social hablan de una Asamblea Constituyente «para cambiar el modelo económico». Es cierto que Chile tiene una constitución con muchos elementos anti-democráticos que fue cocinada conjuntamente con Pinochet. Pero no es menos cierto que un cambio de constitución no es garantía en absoluto de que nada cambie. Una constitución puede contener muy buenas palabras acerca del derecho a la sanidad, educación, vivienda, etc. El sistema capitalista en crisis no está en condiciones de garantizar que esas palabras se lleven a la prática.

De lo que se trata no es de «cambiar el modelo», sino de abolir el capitalismo del que ese modelo es la expresión. Lo que se requiere es un programa de renacionalización de las AFP, del cobre, del agua, la salud, la nacionalización de las grandes empresas y monopolios para que toda la riqueza del país, que la crea la clase obrera, se pueda planificar democráticamente para satisfacer las necesidades de la mayoría (salud, educación, transporte, techo) y no los privilegios de una pequeña minoría. Eso no se conseguirá con una Constituyente que al fin y al cabo no es más que otro parlamento burgués. En las mentes de las masas la Constituyente representa la idea de un cambio profundo y de raíz. En el cálculo de los reformistas y de sectores de la burguesía representa un intento de encauzar el movimiento por los canales seguros del parlamentarismo burgués.

El pueblo trabajador en la calle ya se está dando sus propios organismos de poder. Es necesario coordinar los cabildos abiertos y asambleas territoriales, mediante delegados electos, en una gran Asamblea Nacional del Pueblo Trabajador que se plantee la toma del poder, político y económico, para resolver las acuciantes necesidades que están detrás de este maravilloso estallido insurreccional.






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