lunes, 30 de abril de 2018

Cronopiando | "Soy Olimpia"

Este Cronopiando se lo dedicamos, y no podía ser de otra manera, a la fiscal española de violencia de género (así, en minúsculas) Pilar Martín Nájera por su empatía para con la víctima de violación de La Manada, esa que incluye a por lo menos un guardia civil y a un militar español -recordemos, son 21, no sólo 5 los integrantes-.

Aquí lo tienen:

Koldo Campos Sagaseta


Después de unos cuantos meses en Santo Domingo, allá por 1981, yo todavía estaba muy lejos de saber cómo se pierde al dominó, como se convierte un cocido en asopao, cómo de una tormenta se hace una jarina y de un arduo dilema una maldita vaina. Trabajaba como corrector en El Nacional y también disfrutaba de un espacio de opinión en el periódico que entonces dirigía Mario Álvarez Dugan y del que era jefe de redacción Radhamés Gómez Pepín. Por lógica precaución, ya que mi condición de residente no era firme, mis artículos los firmaba como “Irene Pichardo” y se los entregaba en mano al director. Además de nosotros solo Hamlet Herman sabía de esa relación entre la Irene Pichardo que opinaba y el “españolito” nuevo que corregía. Apenas eran 5 ó 6 columnas de opinión al mes (por supuesto incluidas en mi modesto salario como corrector) pero me llenaban de satisfacción y estímulo.

Un día le entregué a Don Mario un artículo titulado “Soy Olimpia”, que así es que se llamaba la joven mulata del anuncio que con un pañuelo anudado en la cabeza fregaba el suelo o lavaba la ropa mientras nos saludaba todos los días cantando, exultante de alegría: “Mucho gusto, soy Olimpia, la que lava, friega y limpia”. No voy a decir el nombre del jabón porque no voy a hacer un anuncio de un anuncio pero cuando Olimpia cerraba su actuación en la pantalla a mi me seguía cantando, ya no tan feliz, más y más oficios y, un día, decidí agregarlos a su jornada laboral.

Como unas semanas después el artículo seguía sin publicarse me pareció oportuno preguntarle al director por su destino.

“Muy buen artículo -me respondió Don Mario- pero va a ser mejor que pase la Navidad antes de publicarlo”.

¡Ah, la Navidad! Todo el mundo se anuncia y los periódicos viven de la publicidad. Mi artículo rechinaba cierto malestar con ella y de ahí la conveniencia de esperar.

Yo seguí trajinando artículos que casi nunca resultaban ilesos una vez pasaban por manos del director. Podía ser una palabra, una frase, un párrafo... siempre había algo que se quedaba en el camino pero yo seguía escribiendo, feliz y agradecido de contar con un espacio que, años más tarde volvería a disfrutar durante casi veinte años.

Un día, recordé que el artículo sobre Olimpia se mantenía en cuarentena y le volví a preguntar al director por el mismo.

“Muy buen artículo -me sonrió Don Mario mientras rebuscaba sin éxito por entre algunos papeles- creo que lo tengo por aquí... pero va a ser mejor que pasen los carnavales”.

Semanas más tarde lo conveniente era que pasara El Casandra, la Semana Santa, la Feria del Libro... y algo después el verano, la tormenta, los Juegos Panamericanos, la convención del PRD...
Olimpia acabó viendo la luz unas semanas después en el periódico “Hablan los comunistas” y fue el primero de los que durante algunos años firmé como Nepomuceno Concepción.

Soy Olimpia

Nepomuceno Concepción

Mucho gusto, soy Olimpia, la que lava, friega y limpia y quita el polvo y barre y encera y guisa y hace la compra y plancha y trapea y arregla las camas y bota la basura y enjabona y baldea y restriega y emparrilla y estofa y alisa y bruñe y arregla y sacude y recoge y merca y regatea y cría y alimenta y educa y amamanta y ceba y pare y pinta y decora y borda y engalana y tiñe y retoca y acomoda y agrada y atiende y halaga y compone y confecciona y se harta y se fastidia y se hastía y se fatiga y se enoja y se agota y se disgusta y es forzada y es atropellada y es embaucada y es ofendida y es agraviada y es difamada y es marginada y es discriminada y es violada y se aguanta y soporta y tolera y resiste y padece y disimula y se resigna y se rebela y transige y se conforma y es engañada y es sermoneada y es bendecida y es condenada y es amonestada y se calla y grita y se aburre… Mucho gusto, soy Olimpia, la que lava, friega y limpia.

(Nota: Si ha sido usted capaz de llegar hasta el final espero que me lo perdone. Olimpia, sin embargo, me censuró la brevedad.)






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Tres Prioridades Inaplazables

Con respecto a las manifestaciones en solidaridad con la víctima de violación de La Manada y en repudio a la sentencia dictada por los jueces, les compartimos esta editorial de Naiz:


Primero, las víctimas. Y, en concreto, el recuerdo de la víctima de la violación del 7 de julio de 2016 en Iruñea. El ejemplo de esa joven debe reivindicarse en este momento de rabia, de impotencia, de tristeza y de indignación. Porque seguramente nada puede consolar el desamparo, el dolor, ese miedo. Pero el grito de «nosotras te creemos, sinisten dizugu», el rotundo «no estás sola, ez zaude bakarrik», ese inapelable «no es no, ezetz ezetz da» que se ha convertido estos días en un clamor en las calles de Euskal Herria y del Estado, suena para recordarnos quién es la víctima, quién hizo lo que debía, qué es y qué no es violencia, dónde está el bien y dónde el mal en un sistema intrínsecamente injusto que segrega a las personas por su género (también por su raza y por su clase social). Diga lo que diga esta sentencia, digan lo que digan esos jueces y moleste a quien le moleste esta realidad.

Porque a nadie se puede exigir que sea una heroína, un ejemplo para millones de personas. Pero a aquellas que lo son, aunque sea contra su voluntad, aunque sea en esta dramática tesitura, hay que reconocérselo. El valor de esa joven que, violada e indefensa, se atrevió a denunciarlo, ha salvado multitud de vidas no ya de la muerte –la cara más salvaje de la violencia patriarcal–, sino de la falta de consciencia sobre la violencia cotidiana y la discriminación. Esta denuncia ha alertado contra los peligros que sufren las mujeres y ha conjurado el miedo de manera colectiva. El caso de «La Manada» ha establecido, en contra de lo que dicta la sentencia, que la sociedad vasca no acepta más impunidad, que no va a volver a minusvalorar la violencia contra las mujeres, que esto es una prioridad política de primer orden.

Segundo, la justicia. Y la injusticia. Es decir, una justicia patriarcal que permite cosas humanamente insostenibles como que esta violación no fue violenta y no conllevó intimidación. El mensaje que se lanza a la ciudadanía es terrible. Con una mujer valiente que denuncia inmediatamente, con un protocolo institucional bien articulado y que funciona, con unas policías que hacen su trabajo de manera eficaz, con una movilización masiva de la ciudadanía en demanda de justicia, con un proceso garantista y con todos los hechos probados, ¿qué ha pasado? Si en este caso, dos jueces afirman que fue abuso y no agresión porque no hubo violencia, mientras otro escribe un tratado de misoginia y considera que las víctimas son los agresores, ¿qué pueden esperar una mujer y su comunidad si denuncian la violencia machista?

El sexismo y la misoginia tienen en la judicatura española una temible retaguardia. Además, en su perverso esquema ligan justicia solo a penas de cárcel, sin querer entender que sin verdad ni reparación no puede haber justicia. No quieren entender que no se puede ni revictimizar a la agredida ni permitir que los agresores asuman un victimismo machista. Quienes se han indignado con este proceso no lo han hecho tanto por la condena como por la sentencia. El feminismo no pide que maltraten a los maltratadores, sino que no se trate mal a nadie. No clama venganza, pide justicia.

Tercero, cómo no, el feminismo. Hay que subrayar esa revolución, esa apuesta personal y colectiva por un futuro de igualdad, justicia y libertad para todas las personas. Dada su transversalidad, su potencial emancipador es inabarcable y se proyecta cada vez más claramente a las siguientes generaciones. El cambio ya está aquí y todo el mundo lo sabe, aunque algunos se resistan a perder privilegios. También los poderes ejecutivos, legislativos y judicial. Son conscientes de que lo que hace diez, veinte o cincuenta años era normal, como esta sentencia, ya no es posible a día de hoy.

Tras décadas de lucha, el movimiento feminista ha logrado decantar a la gran mayoría de la sociedad vasca del lado de sus demandas. También ha conseguido marcar la agenda política. Aun en este contexto trágico, esa fuerza transformadora ofrece toda la esperanza que los violadores primero y los jueces después querían cegar.






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Machismo Institucional Español

Desde mucho antes de que se conociera la sentencia final en el caso por violación tumultuaria en contra de José Ángel Prenda, Antonio Manuel Guerrero -guardia civil-, Ángel Boza, Alfonso Jesús Cabezuelo -oficial militar- y Jesús Escudero, ya había denuncias acerca del manejo que se estaba haciendo del caso.

Hoy, la fiscal Pilar Martín Nájera viene a demostrar que efectivamente, el enfoque con el que se juzgan los casos de violencia sexual en el estado español, es, ante todo, institucional. O sea, para ella y para el resto del poder judicial lo dictaminado encuadra perfectamente en lo que ellos consideran como justicia en este tipo de casos.

No importa lo que opinen miles de personas a lo largo y ancho del estado español, si la máxima responsable en el tema lo dice.

Por si a alguien le quedaba duda.

Les invitamos pues a leer esta nota generada por el Diario de Navarra:


Apuesta por un tipo penal "genérico", que sea interpretado y adaptado por los jueces a las circunstancias

La Fiscal especial para la Violencia de Género, Pilar Martín Nájera, ha afirmado que la "criticada" sentencia del caso de 'La Manada' es "absolutamente respetuosa con la mujer", aunque "se pueda discrepar" de la valoración jurídica del tribunal, que determinó abuso sexual y no agresión.

"La sentencia, tan criticada, es absolutamente respetuosa con la mujer porque habla de que fue tratada como un objeto, que se vulneró su dignidad y que de la víctima tuvo su consentimiento viciado. En cuanto a los hechos, es una sentencia que cree totalmente el testimonio de la víctima, y creo hay que ponerlo de relieve, aunque luego discrepemos en la valoración jurídica que hicieron y en el tipo penal", ha afirmado Martín Nájera en una entrevista.

La fiscal ha subrayado que es "prioritario" invertir en formación en perspectiva de género de todos jueces y operadores jurídicos "para valorar e interpretar todos los elementos que rodean a estos tipos delictivos desde la perspectiva de la víctima y desde la perspectiva de la existencia o no de consentimiento".

A su juicio, el Código Penal "da instrumentos y herramientas" para valorar "adecuadamente" estas conductas. Asimismo, ha dicho que la pena que establece "es grave, importante y proporcionada a la gravedad del ataque a la dignidad y a la libertad sexual de la mujer".

Para Martín Nájera, la función de juzgar que se atribuye al Poder judicial "es importante" y ha señalado que en cada caso hay que valorar todas las circunstancias. En este sentido, ha subrayado que la valoración y el análisis e interpretación "tiene que ser con perspectiva de género" y que cree que "es ahí en lo que pueden fallar en los operadores jurídicos".

"Establecer taxativamente qué es violación o agresión o abuso sexual nunca nos permitirá adaptar todas y cada una de las posibilidades en que pueden manifestarse estos delitos", ha señalado la fiscal, que cree que es "preferible" un tipo más genérico y que éste sea interpretado y adaptado "a las circunstancias en concreto y de acuerdo a la realidad social, que ha ido evolucionando".

Preguntada si es partidaria de sancionar al magistrado que emitió un voto particular, Martín Nájera ha apuntado que ella no entra en los temas disciplinarios, pero que hay que tener en cuenta que este voto consta de 200 folios: "Como muy bien ha dicho el magistrado, hay que ponerlo en relación con el contexto, explicaciones, antecedentes y todo lo que constituye el razonamiento".






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domingo, 29 de abril de 2018

Evisceran a los Gudaris

En Deia se ha publicado esta nota acerca del bronce con el que el gobierno de la CAV pretende rendir homenaje a los gudaris vascos. Las declaraciones vertidas por los presentes nos hacen dudar de que quienes impulsaron la instalación de la escultura entiendan por qué se sacrificaron esos hombres ante el cruel embate del fascismo

Baste ver la nacionalidad de uno de los galardonados con el Premio Gernika por la paz y la reconciliación.

No es de extrañar entonces que gentes como la vascófoba Esther Muñoz hagan las declaraciones que hacen.

Lean ustedes:


Una escultura de bronce honrará y recordará para siempre la “gesta” de los combatientes vascos

El Ayuntamiento de Gernika-Lumo homenajeó ayer a los gudaris que combatieron en la Guerra Civil con la inauguración de una escultura de bronce de más de 3 metros de altura y 1.200 kilos con la que se pretende transmitir un “grito por la paz y la convivencia”.

En la inauguración, presidida por José María Gorroño, alcalde de Gernika, estuvo presente el portavoz del Gobierno vasco, Josu Erkoreka, también consejero de Gobernanza Pública y Autogobierno. La inauguración de la escultura contó, asimismo, con la escenografía de un batallón de gudaris, protagonizado por las asociaciones Frentes de Euzkadi, Lubakikoak y Museo Memorial del Cinturón de Hierro. Al acto acudió también el presidente del PNV, Andoni Ortuzar.

La escultura Homenaje a los gudaris, realizada por la empresa Fundición Artística Jaizkibel, es una pieza de bronce, de 3,17 metros de altura y 1.200 kilos, con la que Gernika quiere reconocer “la gesta protagonizada por los gudaris”, al tiempo que se pretende que “sirva de recuerdo y memoria a generaciones futuras”.

En su intervención, Erkoreka advirtió de que “el enemigo de la memoria es el silencio y el vacío”. “En el caso de los gudaris que durante la Guerra Civil lucharon en defensa de las libertades vascas nunca han faltado las palabras de agradecimiento”, valoró el portavoz del Gobierno vasco, para añadir que gracias a ello “su recuerdo ha arraigado con fuerza”.

A su juicio, todo ello se ha conseguido por sus “valores y honestidad, por la radical nobleza con la que vivieron, lucharon y murieron en el campo de batalla o frente al pelotón de fusilamiento”. “Y también por la entereza con la que una vez vencidos supieron sobrellevar la derrota”, añadió.

No obstante, Erkoreka consideró que faltaba todavía “cubrir el vacío”, una “representación plástica” situada en un lugar emblemático” como es Gernika y que “ha venido a cubrir esta laguna”. “Una escultura no es una apología de la guerra, mucho menos una exaltación del militarismo, es un grito por la paz y la convivencia porque si algo fueron los gudaris fue soldados por la paz y la convivencia”, incidió, para añadir que eran “gentes ajenas y hostiles a la ordenación militar”. “Gente cordialmente en las antípodas de todas las guerras”, concluyó.

Aniversario del bombardeo

La inauguración de la escultura se encuadra en los actos conmemorativos del bombardeo de Gernika, hecho del que se cumplen 81 años. Así, el pasado jueves, día del aniversario, el cementerio de Zallo acogió el responso y ofrenda floral a las personas fallecidas en el ataque, acto en el que estuvieron presentes, entre otros, la presidenta del Parlamento Vasco, Bakartxo Tejeria, y el diputado general de Bizkaia, Unai Remetería.

Asimismo, se entregaron los Premios Gernika por la paz y la reconciliación,que recayeron en el músico y director de orquesta israelí Daniel Barenboim, que no pudo acudir a recoger el galardón, y la activista y fundadora del colectivo Caminando sin fronteras, Helena Maleno, que sí estuvo presente.






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«Ez Dago Gure Hitza Epaituko Duenik»

Por medio de Gara traemos a ustedes la crónica de la masiva manifestación que ha tomado las calles y plazas de Iruñea para protestar por la revictimización de la joven madrileña de 18 años, víctima de violación grupal por parte de cinco integrantes del grupo de What's App denominado La Manada y también víctima del misógino sistema de justicia del régimen español.

Lean ustedes:


Maider Iantzi

Decenas de miles de personas de todo tipo, 35.000 según la Policía Municipal, llenaron las calles de Iruñea, desde los juzgados hasta la Plaza del Castillo, completando todo el recorrido de la marcha que tuvo muchos lemas pero uno principal: “Ez dago gure hitza epaituko duenik. No es abuso, es agresión”. La manifestación, organizada por el Movimiento Feminista de Euskal Herria, rebosaba fuerza, tanto por la cantidad y la variedad de gente –se iban sumando más y más manifestantes en cada calle– como por el cóctel de emociones a flor de piel.

«Estamos muy calientes y alteradas» declararon a GARA las entrevistadas (y entrevistados) que en su gran mayoría iban vestidas de negro con algún elemento morado. Enfado, vergüenza, rabia, asco, cabreo... Eran algunos de los sentimientos ante la sentencia que el pasado jueves condenaba a nueve años de prisión a los cinco miembros de “la Manada” por «abusos sexuales» y no por violación, como denunció la joven madrileña en los sanfermines de 2016. Pero también se palpaba alegría, orgullo, admiración... por haber logrado formar esta increíble manifestación. Esta positividad fue canalizada mediante canciones, saltos de pancarta (la pancarta caminó saltando literalmente en más de una ocasión), sonrisas, lágrimas y aplausos.

«Es un escándalo»

Entre las manifestantes, había chavalas muy jóvenes, como Saioa, Ane, Miren y Ane, iruindarras de 13 y 14 años que portaban carteles con lemas como “De camino a casa queremos ser libres, no valientes” o “La manada somos nosotras”. Al igual que el 8-M y el pasado jueves, protestaban porque cuando salen pasan momentos de miedo e incomodidad y quieren vivir tranquilas, libres.

Asun, de 73 años, las escuchaba con admiración y preguntaba dónde las podría ver. «Esto es un escándalo, una vergüenza», declaró. «Para vivir en paz no necesitamos bestias como las que tenemos bien cerca en muchas ocasiones. Hace falta cultura, ética y respeto. Es emocionante ver que el mundo y la vida se pueden hacer de otra manera. Tenemos que ser más personas», defendió.

Paula y Alberto, madrileños que vinieron a pasar el puente, lucían una pancarta con el lema “Urge despertar conciencias”. Apuntaron que es un problema de educación. «Nos han educado de manera machista, tanto a los chicos como a las chicas». Como ejemplo, Paula contó que en unos sanfermines se quedó dormida en una esquina de la misma Plaza del Castillo y unas chicas la despertaron porque una cuadrilla de chicos la estaban mirando. «No estamos en las mismas condiciones. Y es una situación que vivimos diariamente, no solo en fiestas».

La marcha arrancó ante los juzgados con un sonoro “Gora borroka feminista!” acompañado de aplausos y desde ese momento fue un torbellino. Adelante iban varias furgonetas de la Policía española, detrás un montón de periodistas y cámaras, y luego la pancarta. “Esto sí es terrorismo”, “Tribunal, dimisión”, “Guk sinesten dizugu” y “No es no, el resto es agresión” fueron algunos de los muchos lemas coreados. También hubo un recuerdo para Nagore Laffage, muerta tras ser violada por un hombre en los sanfermines de 2008.

La llegada de la cabeza de la manifestación a la Plaza del Castillo fue emocionante. Anunciaron por megafonía que aún no habían salido todos desde los juzgados y la gente rompió en aplausos. Los alrededores del kiosko estaban repletos. «¡Nos tenéis hartas! –empezó la portavoz el acto–. La injusticia patriarcal es un tentáculo más de este sistema donde el mensaje que se nos manda a las mujeres es muy claro: nos quieren víctimas, calladitas».

«Nosotras somos las únicas que decidimos sobre nuestros cuerpos. Cuando una mujer dice no es no y no estamos dispuestas a que ningún machirulo se lo salte, con toga o sin ella», añadió. Hizo un llamamiento a la autodefensa feminista y no se olvidó de las mujeres migrantes y de la caravana de Mugak Zabalduz que dentro de unas horas llegaría a la capital navarra.

Al término del acto, muchas asistentes se quedaron charlando, como las donostiarras Marian, Nagore, Bea y Raquel, sentadas en el suelo al sol. Hablaban sobre la prescripción de los delitos relacionados con las agresiones sexuales. «Cuesta mucho que las mujeres se decidan a denunciar. Una puede estar preparada para dar ese paso en un momento concreto y decir que si en su día no lo dijo ya no vale es injusto».

Llevaban un cartel que dice “Si viste placer, estas enfermo”, en referencia al juez que pidió la absolución para “La Manada”. En su opinión, es una «segunda agresión» y esta persona no debería de ejercer de juez.

Declaraciones

«Es emocionante ver que la vida y el mundo se pueden hacer de otra forma. Tenemos que ser más personas»

«Pasamos momentos de incomodidad y miedo y queremos ser libres, no valientes» Saioa, Ane, Miren, Ane | Iruindarras de 13 y 14 años

«Nuestra palabra cuenta. Tu verdad es la nuestra, te creemos y estamos contigo» Movimiento Feminista de Euskal Herria

«Si viste placer, estás enfermo, le decimos al juez que defendió la absolución de los miembros de ‘La Manada’»

«No estamos de acuerdo en que no hubo intimidación y violencia» Marian, Nagore, Bea y Raquel | Donostiarras

«Cuando una mujer dice ‘no’ es ‘no’ y no estamos dispuestas a que ningún machirulo se lo salte, con toga o sin ella»
«Tenemos ganas de llorar entre la rabia y felicidad al ver a tanta gente» Paula y Alberto | Madrileños en Iruñea

«No necesitamos bestias como los que tenemos bien cerca en muchas ocasiones»  Asun | Manifestante de 73 años

«Recibimos la noticia de la sentencia con rabia, vergüenza, asco. Al ver a tanta gente movilizada, nos sentimos bien»

«Como chico te das cuenta de que este es un problema más usual de lo que uno piensa, lo cual es triste»






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Hay Que Contarlo

Seguimos en la tarea de ser un sitio en la red en el que se diga alto y claro, debemos de conformar espacios seguros para todas las mujeres, especialmente las que han sufrido las expresiones más brutales del capitalismo heteropatriarcal.

Cuando compartimos aquella primera publicación acerca de la violación tumultuaria de una jovencita durante la primer noche de los Sanfermines en Iruñea no podíamos imaginar que a la vuelta de los meses el caso se esté transformando en el motor de un movimiento de indignación a nivel mundial.

En ese tenor, les compartimos este texto dado a conocer en La Marea:


Elena Rosillo

Mi nombre es Elena Rosillo. Trabajo de noche. Mi vida podría ser la de cualquiera. María, camarera. Laura, limpiadora. Isabel, cocinera. La vida nocturna rebosa profesiones. Tantas como la diurna. Sin embargo, guarda una pequeña particularidad: el miedo. Un diminuto aderezo de temor, un condimento indeseado. Porque, si bien durante el día “la gente mala” también tiene plenas sus capacidades de tocarnos los ovarios de cualquier modo, por la noche “todos los gatos son pardos”, el sistema social se pervierte y dos o tres copas –o dos o tres rayas– de más, pueden hacer sentir al peor de los corderos el mejor lobo de la estepa capitalina. La noche nos ofrece magia, descontrol, exceso, diversión, libertad… y, para nosotras, una ecuación en la que se suma, sin quererlo, sin planearlo, el temor habitual al robo, el acoso, la violación, la agresión… multiplicado por el número de horas que el sol es capaz de dejarnos carta blanca.

En mi caso, ese temor llegaba siempre a la misma hora: la de regresar a casa. Cinco minutos de camino en los que agarrar las llaves en el puño y mirar al suelo. Esquivando esa sombra informe que te dijo “guapa”. Y la siguiente noche, se te queda mirando. Y nunca ocurre nada. Por suerte. Llego a casa. Dejo las llaves. Ya ha pasado. Pero la siguiente noche ocurre. “Hace apenas media hora que he salido hacia mi piso”, escribí en Facebook aquella noche . “Iba andando. La calle estaba vacía. Una señora rebuscaba en los contenedores. Más allá, he notado la familiar sensación de que alguien me seguía. He parado con la excusa de mirar el móvil para que, quien quiera que fuese, me adelantase y así dejar de preocuparme por si me iban a violar (lo típico). Pero el hombre que me seguía ha parado también.

–¿Vienes de (…)?, me ha preguntado. Yo he confundido sus palabras. –Esa calle está ahí, he dicho, y he empezado a andar. –No, no. Que si vienes de ahí, no que dónde está, ha respondido, y ha empezado a andar conmigo. A mi lado. Yo no he contestado. Silencio. Han pasado un par de minutos. –Es que me suena haberte visto por aquí. No he respondido. He seguido andando. Silencio. Ya casi estoy a punto de llegar a mi portal. –¿Entonces no eres de aquí? Ni siquiera le he mirado. He seguido andando hasta el cruce que lleva a mi casa. Y él ha continuado a mi lado. En silencio. –¿No me vas a decir nada? Yo le he mirado. –¿Me estás siguiendo o es que vas en mi misma dirección? Le he espetado. –Ah… No. Es que pensé que te gustaría… hablar (notese el “tonito”). Yo me quedo aquí. El semáforo se ha puesto en verde. He cruzado. –¡Ya te veré por aquí!, ha dicho.

A continuación, una avalancha de reacciones.

Ellos. El que le quita hierro: “Menudas confianzas tienen algunos. Y que siga con la misma actitud tras tu última frase”. El que no solo le quita hierro, sino que me responsabiliza a mí por su conducta: “También puede ser que solo quisiera ligar contigo y que le dieras pie nada más”. El que se hace el machito, dándome recomendaciones que nadie le ha pedido: “Denuncia y la próxima lleva buena compañía y que le dé un susto para que se deje de tonterías. Yo me apunto a ‘saludarlo’ si quieres”. Y el más machito de todos: “6****. Llámame, voy y te aclaro las cosas”.

Ellas: violencia, empatía. Asco. “¿Hay forma de pedir al Ayuntamiento clases de autodefensa para mujeres? Solo en mi calle ya ha habido dos robos con intimidación (que yo sepa), entre esos a mí que me amenazó con un cúter”. “A mí me pasó el día 1 a las 8 de la tarde algo similar… intimidación, chulería, encaramiento… No es la primera ni la última vez, lo sabemos, pero que se sepa, que le demos voz, que lo denunciemos públicamente, y sobre todo que estemos unidas. No me van a tocar un pelo en la medida de mis posibilidades”.

¿Por qué tengo que llevar spray de pimienta en el bolso? ¿Por qué no puedes comportarte tú, que me estás leyendo, como una persona decente y respetuosa, que no te grita por la calle, que no te toca, que no te sigue? Aquella vez escribí en Facebook lo que sentía. No lo hice cuando me pusieron un cuchillo en el cuello en medio de un aparcamiento mientras me susurraban en el oído “como no te dejes te mato”. No lo hice cuando mi profesor del instituto me citó fuera de horas lectivas para ir a su despacho y “declararse”. No lo hice cuando, con tan solo doce años, un compañero de clase me encerró con él en un cuarto de baño. No lo hice. Ahora lo hago. Ahora que ya casi tengo 30 años. Ahora que he leído a Despentes, a Caitlin Moran, a todas mis amigas compartiendo ese enérgico #MeToo. Ahora que una adolescente me ha dado una lección, a mí y al mundo, denunciando a una manada entera cuando yo, a su edad, no tuve la fuerza. Ahora lo cuento. Ahora sé que no es culpa mía que me acosen, que no es culpa mía que me violen, que no es culpa mía que me agredan. He perdido muchos años. Ahora sé que tengo que contarlo.

Sigo agarrando fuerte las llaves en mi puño al volver a casa. Y siempre, entre el frío roce de ese acero, pienso cuándo será la última vez que lo haga. Pienso en si ese texto en Facebook, en si este artículo en La Marea, serán parte del cambio que haga que las llaves sean, por fin, tan solo llaves.






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Ojos Que No Ven

Miles de personas en el Estado Español y alrededor del mundo han mostrado su indignación tras darse a conocer la sentencia en el juicio llevado en contra de José Ángel Prenda, Antonio Manuel Guerrero: guardia civil, Ángel Boza, Alfonso Jesús Cabezuelo: oficial militar y Jesús Escudero, los cinco integrantes del grupo de What's App autodenominado La Manada (en total son 21 miembros) por la violación tumultaria de una joven madrileña con 18 años recién cumplidos.

Sería momento de mostrarnos serios y congruentes, canalizando toda esa indignación para como sociedad acabar con la gran lacra de la depredación sexual, misma que es consustancial al modelo heteropatriarcal que rige a las sociedades de nuestro globalizado planeta.

Que cinco individuos en plenitud física ejecuten un plan preconcebido para atacar sexualmente a una mujer en el contexto de las fiestas patronales de una ciudad para que tras un largo juicio y un prolongado periodo de deliveraciones se llegue a que un grupo de jueces considere que no existen elementos para sustentar la acusación de violación rebajando la tipificación a abuso, desgraciadamente, no es la excepción sino la regla. En el actuar de quienes debieran impartir justicia y proteger a la víctima podemos constatar cuán profundo cala el adoctrinamiento necesario para sustentar el constructo patriarcal.

El problema para nuestra sociedad estriba en que el modelo predatorio de la sexualidad capitalista no solo afecta a mujeres de diferentes edades. No, lo peor es que se extiende para abarcar inclusive a seres humanos que debieran de ser ajenos a la sexualidad adulta.

En ese contexto, les invitamos a leer este reportaje publicado por Deia:


Solo uno de cada diez casos de abuso sexual en la infancia denunciados llega a juicio oral en Euskadi y en muchos de ellos la sentencia es absolutoria

Marta Martínez

La mayoría de los abusos sexuales en la infancia llegan a la edad adulta silenciados, un tabú que supone el primer obstáculo para el ejercicio de la Justicia, pero no el único. Se estima que solo entre el 2 y el 10% de los casos se conocen en tiempo real, es decir, en el momento en el que está ocurriendo el abuso, sin embargo, no a todos ellos les sigue una denuncia. Otro dato alarmante: nueve de cada diez casos denunciados no llega a juicio oral y, cuando lo hace, muy pocas veces consiguen una sentencia final condenatoria. “Eso quiere decir que solo se resuelve uno de cada 1.000 casos de abusos en la infancia”, lamentó Maite Sánchez, trabajadora social, durante las jornadas Rompiendo el secreto de la violencia sexualcontra la infancia, organizadas por la UPV/EHU.

“Es como una pirámide y hasta llegar a la punta de ella, por el camino, se van quedando muchos casos en el camino”, resume José Ignacio Alonso, del área de Sensibilización y Políticas de Infancia de Save the Children. Quienes defienden los derechos de la infancia denuncian un proceso plagado de errores en el que se revictimiza a los niños y niñas que han sufrido abuso sexual.

El primer fallo del actual sistema judicial se da con la primera toma de declaración del menor. “Ésta tendría que hacerse lo antes posible, por parte de personal cualificado en la materia y, sobre todo, usando una metodología que esté estandarizada o que esté en protocolos. Lo más importante es evitar que el niño o la niña tenga que relatar lo que le ha pasado en múltiples ocasiones”, sostiene Alonso, quien apuesta por la prueba preconstituida, es decir, la declaración del menor tomada lo antes posible, en un entorno agradable para la víctima, grabada y liderada por un psicólogo forense que transmita las preguntas del fiscal, juez y abogado defensor para que el menor no tenga que volver a relatar lo sucedido. El objetivo es evitar la revictimización y la contaminación del testimonio.

Sin embargo, la realidad es que solo en un 13,8% de las sentencias analizadas por Save the Children para su informe Ojos que no quieren ver se había preconstituido la prueba. Actualmente, los niños y niñas cuentan los abusos una media de cuatro veces una vez puesta la denuncia. “Como es lógico, a lo largo de las cuatro declaraciones puede variar algún detalle y se llega a cuestionar la credibilidad del niño o la niña”, lamenta Alonso. La única prueba que existe en estos casos es el testimonio de la víctima y, por ello, la valoración de la credibilidad es fundamental.

Según Estrela Gómez, mediadora social y coordinadora de la Asociación Galega contra o Maltrato a Menores, “cuando hablamos de niños pequeños, se le da muy poco valor a su testimonio”. “En la inmensa mayoría de las ocasiones, no se les entrevista durante el tiempo suficiente, y entonces el niño o la niña no llega a tener confianza como para hablar de lo que le ha pasado, tampoco entiende por qué está ahí. Otro problema es que si no tenemos profesionales muy bien formados para entender a una niña o un niño muy pequeño que está hablando de abusos sexuales, la realidad es que rara vez llegan a ganarse la confianza de los menores y, encima, cuando hablan, rara vez se les cree”, explica.

Gómez lleva años analizando la respuesta judicial ante los abusos sexuales a menores en el ámbito familiar y, junto a otras dos organizaciones, ha llevado el tema a la Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo. “Para niños y niñas muy pequeños, hablar de algo que ocurrió hace ocho meses y con la cantidad de detalles que piden es imposible, ese nivel de concreción hace que sea imposible el testimonio”, puntualiza.

Otro de los fallos tiene que ver con la presencia del niño o niña en el ámbito judicial. “En el análisis de las sentencias que hemos hecho, un número muy alto de niños y niñas, más del 86%, ha testificado en el plenario en el juicio”, sostiene Alonso. Han llegado a darse incluso casos en los que el menor ha testificado frente a su agresor. “Al final el proceso se convierte en un víacrucis porque es un proceso largo -duran una media de tres años-, doloroso y, a veces, los profesionales que les rodean no tienen las habilidades para que el juicio sea amigable”, apunta el responsable del área de Sensibilización y Políticas de Infancia de Save the Children. “El acceso a la justicia de los niños y niñas víctimas de abuso sexual tiene que ser amigable y esto significa que tienen que ser escuchados como les corresponde y en un espacio seguro y agradable”, añade. Finalmente, en muchos casos, se produce lo que jurídicamente se conoce como absolución por falta de pruebas. “¿Por qué pasa? Por todos los elementos anteriormente señalados”, concluye.

Para Estrela Gómez, uno de los problemas fundamentales es la falta de equipos especializados. “Por ejemplo, en Galicia, los mecanismos para seleccionar personal para el Instituto de Medicina Legal no son específicos de infancia. El psicólogo que accede a la plaza de forense es un psicólogo que se ha presentado a unas oposiciones”. “Al final, se trata de un problema de pruebas y si la única prueba que puedes aportar es un testimonio y ese testimonio se maltrata por las propias características del sistema, la conclusión es que no es un sistema favorecedor de la calidad del testimonio”, sostiene.

EuskadiSegún la Memoria de la Fiscalía Vasca de 2016, el año anterior hubo catorce causas de abuso y agresión sexual a menores de 16 años y de acoso sexual a través de telecomunicaciones. Según Alonso, “Euskadi es la comunidad autónoma que actualmente tiene menos casos abiertos por abusos sexuales, 3,3 por cada 100.000 habitantes, cuando la media estatal es de 12,1. Otro dato a destacar: el 90% de los casos no llega a juicio oral, es decir, se archivan o se sobreseen, en el Estado es el 70%.

“No lanzamos ninguna conclusión, pero sí preguntas: ¿Por qué hay tantos casos que no llegan a la fase oral? ¿Por qué aquí tenemos muchos menos casos abiertos que en el resto del Estado cuando, probablemente, la incidencia de abuso sexual sea la misma?”, señala.

Además de los obstáculos del sistema de justicia, José Ignacio Alonso hace hincapié en la prevención, donde identifica varios problemas: “Por un lado está la falta de educación sexual en las escuelas y la falta de formación de los padres para detectar determinados síntomas”. Además, Save the Children considera fundamental que los profesionales que trabajan cerca de niños y niños tengan la formación necesaria para identificar a un menor potencialmente víctima. Si esto no sucede, “los abusos se alargarán más tiempo y cuando un niño o una niña cuente lo que le ha pasado habrá más posibilidades de que no sea creído”. En su informeOjos que no quieren ver, la organización revela que solo un 15% de los colegios en los que el menor había revelado los abusos lo notificaron a las autoridades.






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La Era del Despilfarro

Si les gustó el texto de Daniel Bernabé inspirado en las vespas de la Italia de la posguerra, les va a llamar la atención lo planteado en este artículo publicado en las páginas de Cuba Debate:


Marcelo Colussi

En la página 104 de la revista “Complot Magazine” número 58, de febrero del 2007-del Grupo Complot C.A. y Complot Media Group Inc., con dirección en Caracas y en Miami- pueden leerse los nuevos “10 mandamientos”.

En un principio podríamos asociarlo a alguna referencia religiosa o moral. Pero no, se trata de un tema de distinta índole: la ética del capitalismo, los lineamientos de la “moral del consumo”, la civilización del despilfarro.

Sólo, a modo de muestra de los “mandamientos” pautados, citaremos algunos al azar; por ejemplo, el número seis: “Pagar, lo que sea, para intentar obtener el cuerpo perfecto”. O el número 10: “Poseer, tan pronto salga al mercado, el accesorio más deseado: el iPhone”.

En realidad, ninguno de los mandamientos tiene desperdicio; podríamos ver, por ejemplo, el número cinco: “Exhibir el tesoro más valioso: una piel extraordinaria con L’or de vie créme de Dior”; o el número 9: “Mirar, con detenimiento, cuál ha sido el impacto de Paris Hilton en la sociedad, con el divertido blog de Las Ultra Fabulosas”, donde uno puede enterarse, entre otras cosas, que la referida estrella estadounidense “salió de prisión desfilando, divina y posando” y que [Christian] “Dior escuchó nuestras plegarias”

Podríamos pensar que tal publicación es una revista de humor, y los “mandamientos”, en cuestión, chistes quizá de un humor ácido, negro, pero chistes al fin; pero no, se trata de la esencia de la nueva “religión” creada por el capitalismo: la sociedad industrial que hace un par de siglos se globalizó y manipula todas las relaciones humanas, prácticamente en todos los rincones del planeta con un mandato imperativo: ¡consumir!

El dios en juego es el “dios consumo”. Si no se consume “hasta acabar la existencia”, no hay éxito económico. “Triunfar”, dentro de esa lógica, consiste en acumular bienes materiales por el simple hecho de poseerlos, independientemente de que sean útiles, o no; o impliquen costos impagables, incluso el de destruir de modo irreparable nuestra casa común, la Tierra. Siguiendo ese modelo, pareciera que la esencia de nuestra vida puede reducirse a poseer cosas.

El régimen capitalista intenta convencer a la población de que la posesión material es el sumun de la felicidad. Y, fiel a ese precepto, está acabando con el planeta. El consumismo voraz pone en riesgo los recursos naturales de muestra casa común y con ello todas las formas de vida. La contaminación está llegando a niveles insospechados, insostenibles.

Todo ello trae aparejados problemas casi insolubles, que exigen decisiones políticas. Los modelos de desarrollo vigentes de producción y consumo constituyen un atentado a la naturaleza. El capitalismo no pregona vida si no muerte.

La revista antes citada se distribuye gratuitamente en algunos centros comerciales (malls, o shopping centers, para nombrarlos con los correspondientes términos a la moda). Es decir: los nuevos templos de adoración de las nuevas deidades, los lugares-símbolo donde se “paga lo que sea” para conseguir…. qué? ¿La promesa de felicidad?

No podríamos afirmar que “Complot Magazine” es una revista precisamente popular, de consumo generalizado, pero aun cuando no llegue a la totalidad de la población, el contenido de sus páginas, y los citados “mandamientos”, constituyen las obligadas reglas de juego de la sociedad globalizada en la que hoy, ya entrado el siglo XXI, nos ha colocado el gran capital.

En suma un mandamiento sin distinciones, para todos: los habitantes de las selvas tropicales o de alguna remota aldea del Tíbet pueden ser potenciales compradores (también hasta allí llega la Coca-Cola, quizá más que el agua potable). De hecho se les estimula a que “posean, no bien salgan al mercado, las mercaderías más diversas”. Todos, sin distinción, a pagar tributo a ese dios-consumo.

El petróleo que se extrae de las profundidades de la tierra, sea en plena selva o una remota aldea, nos envenena a todos, directa o indirectamente, a través de la cultura del hiper consumo. ¿Quién escapa al gran centro comercial en que se ha transformado el planeta? Las repercusiones son fatales, la globalización capitalista no perdona.

El “dios mercado” es la deidad suprema que da sentido a la sociedad capitalista; lo de Paris Hilton no es sino una demostración extrema de la estupidez en juego: “consumir hasta morir”. Valga afirmar que la expresión no es metafórica: el modelo en juego es consumir por consumir, aunque implique destrozar la naturaleza, “morir” envenenados por el desastre medioambiental que desencadenan; morirnos porque la moda impuesta lo marca.

Pero lo más importante -oculto bajo este modelo de fashion dominante- es que la producción de toda esa parafernalia destinada al escaparate glamoroso, se apoya en la explotación de los trabajadores. La riqueza creada sobre la base de la pobreza de quienes la producen.

Sin duda, no todo el mundo es tan ingenuo para tomar en serio revistas como estas. Pero, más allá de la cantidad de lectores concretos que una publicación de ese tipo genere, hay que hacer algo al respecto. Las propuestas del socialismo son otras.

¡A construirlo entonces!






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sábado, 28 de abril de 2018

Otro Bilbo es Posible


En Bilbo, la sociedad se ha movilizado para visibilizar propuestas para hacer de esta ciudad una urbe más humana y menos artificio publicitario.

Lean ustedes esta crónica dada a conocer por Naiz:


Cientos de personas han participado en Bilbo en una manifestación convocada de forma unitaria por las 26 asociaciones de vecinos de la capital vizcaina, sindicatos como CCOO, UGT, LAB, Steilas, ESK, y CNT y 200 organizaciones sociales, para reclamar a las instituciones que escuchen las reivindicaciones de los movimientos sociales en aras de construir una ciudad «más justa para todos» en lugar del modelo de «ciudad escaparate».

Nerea Goti

Asociaciones de vecinos, sindicatos y más de 200 colectivos sociales, entre ellos colectivos ecologistas, la Plataforma de Pensionistas de Euskal Herria por los derechos sociales, organizaciones anti-desahucios y foros en defensa de la sanidad y el transporte públicos, han marchado por el centro de Bilbo tras una pancarta con el lema ‘Borrokatu dezagun batera orain arte banandurik defendatu duguna’, en alusión a las reivindicaciones que comparten para construir una ciudad que mejore «la calidad de vida de quienes vivimos o trabajamos en ella». En la movilización han participado representantes de EH Bildu y Udalberri.

La manifestación ha contado con la presencia de múltiples pancartas, en las que cada colectivo ha expresado el eje de sus reivindicaciones, desde la petición de «pensiones dignas de 1.080 euros» hasta «el derecho a una vivienda digna», en defensa del soterramiento de las vías en Zorrotza o por la mejora de la frecuencia de los autobuses, hasta reclamaciones de juegos infantiles cubiertos, equipamientos para jóvenes y contra la «turistificación» de la ciudad.

La marcha ha partido de la Plaza Elíptica y ha concluido en el Ayuntamiento, donde se ha recordado la movilización del Movimiento Feminista en Iruñea. «Del Bilbao que queremos construir, nosotras te creemos», han manifestado en solidaridad con la víctima de ‘la Manada’.

Los convocantes se han reafirmado en su apuesta por «caminar al unísono y defender los intereses colectivos de esta ciudad, cuyos valores deben ser la inclusión social y la participación ciudadana», en la medida que mejoran «la calidad de vida de quienes vivimos o trabajamos aquí». Han explicado que la crisis ha hecho mella en amplios sectores sociales y hay mejoras en los barrios que «se hacen esperar», mientras «aumenta la pobreza, la precariedad y la marginación, generando una falta de esperanza en el futuro».

En el comunicado leído al final de la marcha, han defendido «lo público contra la privatización galopante» y han recordado que se demandan «servicios y equipamientos necesarios, accesibilidad, especialmente para los barrios altos, transporte, limpieza, parques infantiles, rehabilitación de viviendas, lugares para el ocio y la diversión y no espacios para el negocio y la especulación». Han señalado, asimismo, que para hacer de Bilbo «una ciudad más justa» hay que «erradicar la precariedad laboral, el deterioro del pequeño comercio de barrio, los ataques a los derechos de jóvenes, mujeres, jubilados y migrantes». «Hay que frenar el modelo de ciudad escaparate que no es sino pura propaganda», han expresado.

«Dos velocidades»

Los colectivos han defendido que «los movimientos sociales aportamos una gran riqueza de valores» y han apostado por «el diálogo y el entendimiento», además de reclamar que su participación sea «reconocida y tenida en cuenta». Según han expresado, «cuando los que gobiernan quieren súbditos en lugar de una ciudadanía activa, la movilización democrática se hace más necesaria que nunca».

En declaraciones a los medios, el presidente de la Federación de Asociaciones de Vecinos de Bilbo, Javier Muñoz, ha explicado que los movimientos sociales quieren «un Bilbao más solidario, más social, que piense más en las personas que vivimos y un poco menos en el turismo». Ha defendido que «Bilbao es una ciudad abierta y orgullosa de las visitas de los los turistas, pero lo primero son los vecinos» y ha recordado que ni siquiera las expectativas de vida son iguales según el barrio de que se trate, ya que Bilbo «no es una ciudad cohesionada».

«Las inversiones y la velocidad con la que crecen diferentes zonas de Bilbao no es la misma y, además, parten de un error, las inversiones en el extrarradio deben ir a más velocidad que en el centro, aunque esto no quiere decir que el centro no tenga problemas», ha indicado.

Muñoz ha recordado que sus demandas no están solo dirigidas al Gobierno municipal de Bilbo sino también a la Diputación, al Gobierno de Lakua y al Ejecutivo español, para que cada uno actúe de acuerdo a sus competencias en cada caso.






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Un Giro en la Política Latinoamericana

Los grandes líderes que caracterizaron el renacimiento de América Latina han generado las condiciones para que se desarrollen y fortalezcan nuevas propuestas. El legado de Fidel Castro y Salvador Allende en la figura de estadistas como Hugo Chávez, Raúl Castro, Evo Morales, Pepe Mujica o Rafael Correa, acompañados de políticos de quehacer más polémico como Daniel Ortega, Lula da Silva, Manuel Zelaya, Nicolás Maduro, Dilma Roussef o Cristina Kirchner, ha reconfigurado el panorama político de una Latinoamérica que se manifestó sin rumbo durante las últimas dos décadas del siglo pasado.

Les presentamos pues este análisis de la situación que se perfila para los meses y años por venir, el mismo ha sido dado a conocer en las páginas de Público:


Alfredo Serrano Mancilla | Director Celag

Más allá de que ganen o pierdan en sus próximas citas electorales, ya podemos afirmar que ha surgido otra ola progresista en la región. Este nuevo bloque está conformado por: MORENA, en México, con Andrés Manuel López Obrador al frente; Gustavo Petro, de Colombia Humana; Verónika Mendoza con Nuevo Perú; y los jóvenes Gabriel Boric y Giorgio Jackson del Frente Amplio, en Chile. Ninguno de ellos es un personaje nuevo en la política, pero sí lo son sus formaciones políticas. Cada una tiene sus particularidades, propias del contexto histórico de cada país. Y, sin embargo, todas estas alternativas tienen rasgos característicos en común:

1) Surgen en países con gobiernos neoliberales desde hace décadas. Es precisamente en la Alianza del Pacífico donde se observa la emergencia de estas propuestas alternativas, basadas en la reivindicación de unos mínimos en materia de derecho social y soberanía. Tras años de aplicación de una política de “normalización duradera” de condiciones paupérrimas de vida para una gran parte de la población, germinan, en contraposición, unas opciones políticas en sintonía con demandas básicas en educación, salud, empleo y salario, y oportunidades para los jóvenes. Comienza a entrar en crisis la efectividad de la estrategia de inoculación del “no se puede” como sentido común dominante, para transitar hacia un estadio no tanto del “sí se puede”, sino más bien de una suerte de “quizás se pueda”. Y esto es, justamente, lo que abre un insólito momento de disputa en estos países neoliberales que por ahora nunca habían visto peligrar su hegemonía.

2) No nacen de movilizaciones, sino que lo hacen de manera silenciosa. No son tiempos de cortes de ruta y marchas multitudinarias. La nueva mayoría no se manifiesta con vehemencia, pero su descontento crece sin retorno. Desconfían de casi de todo lo que procede de la política y, por ello, su forma de acercarse a las nuevas propuestas es mucho más “light”. El apoyo no es visceral ni viene con un contrato de fidelidad eterna. Por ahora es transitorio, coyuntural; todo pende de un hilo, siempre están en vigilancia. Pero, poco a poco y a medida que las políticas neoliberales avanzan, y crecen la desigualdad y la exclusión, y asoma con mayor probabilidad la posibilidad de poner punto y final a lo viejo, el voto por el cambio crece. La vía electoral se presenta, así, como un camino sigiloso que ya canaliza la insatisfacción, sin necesidad de tener que acudir a las plazas.

3) Tienen sus orígenes en la izquierda. Todos los actuales representantes de esta nueva ola progresista latinoamericana vienen del mismo lugar político, aunque con sus propios matices. Eso sí: todos militaron en propuestas de izquierda. Lucharon en trincheras que, con el paso del tiempo, fueron abandonando. Petro dejó el M19 y el Polo Democrático; López Obrador, el PRD; Verónika Mendoza, el Frente Amplio; y Boric y Jackson, fueron dejando atrás los espacios de la izquierda universitaria para dar el salto a la política nacional. Es decir, todos tuvieron un punto de partida en la izquierda, y luego, al pasar de los años, fueron transformándose en función de sus propias circunstancias sin dejar de ser lo que eran pero actualizando propuestas y el proyecto político que ahora defienden.

4) Evolucionan hacia un campo político progresista aún en construcción. Es demasiado prematuro para encorsetarlos y para etiquetarlos. El desenlace dependerá del margen de posibilidades para abrir brechas y, también, de lo que la ciudadanía quiera. No se hacen revoluciones ni cambios políticos desde ningún software. Todo está en función de condiciones objetivas y subjetividades dominantes. Lo primero es encontrar la sintonía con el actual reclamo de la gente. Luego, todo se verá. Si se llega a gobernar o no y bajo qué condiciones de fuerza, si es que se logra. Son múltiples los factores que marcaran la vida de cada proyecto político. Hasta el momento, sí coinciden en algo: exigir derechos sociales básicos, políticas más inclusivas, oportunidades más igualitarias y mayor grado de soberanía. Pero ninguno de estos proyectos políticos está cerrado; todo está en pleno desarrollo.

5) Intentan ser equidistantes entre la vieja derecha disfrazada como nueva y la izquierda nacida a inicios del siglo XXI. Claramente, se sitúan en las antípodas de la ofensiva conservadora. Sin embargo, también procuran poner cierta distancia con la izquierda de Chávez y Maduro, Evo, Correa, Néstor y Cristina, y Lula y Dilma. No quieren ser herederos de activos ni pasivos de otros procesos que les son ajenos aunque sí hayan tenido un cierto grado de influencia, al menos en una enseñanza: la necesidad de tener que asaltar el poder para cambiar las cosas. Pero no quieren rendir cuentas de otros procesos. Es como una sombra que les persigue porque es usada por sus detractores para estigmatizarlos rápidamente como lo viejo, como lo pasado. Se trata de un dilema todavía por resolver que, seguramente, a medida que se vayan emancipando y teniendo su propia vida esas comparaciones tan recurrentes dejarán de ser efectivas.

En definitiva, la vida política siempre está en movimiento. Nada permanece estático por muy adormecida que una sociedad pueda aparentar ser. Siempre hay una fibra que tocar. No siempre es la misma en cada momento histórico. Cada época cuenta con sus reglas y su propia episteme. En estos años en los que muchos hablan de fin de ciclo, podemos asegurar justo lo contrario: está surgiendo otro ciclo, tal vez más sosegado, pero que puede volver a dar otro salto adelante en la Historia latinoamericana.





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Fundación Henry Dunant en la Mira

Es muy triste que un periodista asuma no solo el relato sino el tono de quienes quieren ver a su tierra sojuzgada.

Para ejemplo, este artículo en Deia en el que el autor detalla con un casposo lenguaje los pasos a seguir por parte de ETA para culminar con el componente de sus desmovilización dentro del proceso de DDR iniciado hace ya seis más de seis años. Nos indica que todo se debe a una filtración, misma que ha puesto en peligro el involucramiento de la Fundación Henry Dunant, máxime que uno de los grupos de choque conocidos como asociaciones de víctimas ha decidido elevar la barra al amenazar a un hijo predilecto del régimen español, nadie más y nadie menos que el mismísimo Javier Solana.

Lean ustedes:


La banda planea grabar en Ginebra un vídeo que luego se emitirá por una televisión europea

H. Unzueta

ETA ha elegido a la Fundación Henry Dunant como fedataria de su acta de disolución prevista para la próxima semana. La banda pretende que sea esta prestigiosa fundación suiza especializada en la mediación y la resolución de conflictos entre países e internos de un país la que avale su desaparición definitiva y ponga el sello a su acta de despedida.

El adiós de ETA seguramente se oficializará el próximo jueves día 3 de mayo y se adelantará al acto de Kanbo convocado al día siguiente por el Foro Social Permanente, Bake Bidea y el Grupo Internacional de Contacto liderado por Brian Currin en el que se escenificará el final de la banda con la presencia de agentes políticos y sociales de ambos lados de la muga de Euskadi, así como de personalidades internacionales cuya identidad guardan bajo llave los organizadores del evento.

De este modo, al hacer pública ETA la declaración de su disolución antes que el acto de Kanbo, las personalidades internacionales conocerán los términos y la escenografía de su adiós antes de presentarse en el palacio Arnaga de la localidad cercana a Baiona.

Fuentes conocedoras de la situación señalaron ayer a este diario que la idea que manejaba ETA era reunirse el próximo jueves en la sede de la Fundación Henry Dunant en Ginebra con algún miembro de esta entidad para oficializar su adiós. Como en otras ocasiones en los que ha querido mostrarse al mundo para anunciar alguna decisión relevante, la banda grabaría el acto en vídeo y posteriormente lo remitiría a alguna televisión europea -la mayoría de las veces lo ha enviado a la BBC británica- para asegurarse una difusión amplia. Más tarde, lo remitiría a algún medio de comunicación de Euskadi.

La Fundación Henry Dunant fue constituida en 1999 y ha desarrollado actividades de mediación para la resolución de conflictos en diferentes casos, si bien la mayoría son desconocidos por tratarse de información reservada. Se le atribuye haber servido de mediador en el proceso de paz con ETA del Gobierno de España en 2005, con José Luis Rodríguez Zapatero como presidente español.

La filtración detallada de las intenciones de ETA de reunirse en la sede de la Henry Dunant con emisarios internacionales pone en riesgo la celebración de ese encuentro tal y como estaba planeado. A partir de aquí se abren las incógnitas de si la banda mantendrá su hoja de ruta -utilizando como notario a la fundación suiza, en otro lugar y día- o maneja otras opciones.

Las consecuencias de la filtración del encuentro han alcanzado al exdirigente del PSOE y actual presidente del Centro Henry Dunant, Javier Solana. La asociación Voces contra el Terrorismo registró ayer una denuncia de tipo penal en la Audiencia Nacional por un delito -que aún no se ha cometido- de pertenencia a banda terrorista y encubrimiento contra los etarras que pudieran grabar el vídeo y contra el propio Solana, por su responsabilidad en la fundación. Este colectivo requiere la detención de los miembros de ETA y que Solana declare como investigado.






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Cuando Violar Sale Barato

Mientras ocho jóvenes de Altsasu, tres de Orereta y uno de Basauri se encuentran a la espera de draconianas sentencias por estar acusados de terrorismo, este comentario publicado en El Diario Vasco deja claro que para el militar y el guardia civil así como para sus tres amigos -integrantes de La Manada-, violar tumultuariamente en la Zona Especial Norte les ha salido barato:


Rosario González

Los cinco miembros de 'La Manada' condenados por abusos sexuales a una joven en los sanfermines de 2016 permanecen en prisión preventiva desde que fueron detenidos por estos hechos y continúan en ese mismo régimen después de que la Audiencia de Navarra emitiera la sentencia que condena a cada uno de ellos a nueve años de cárcel por estos hechos. Ahora, el futuro procesal de los condenados puede alargarse hasta dos años más mientras se resuelven los recursos que tanto la defensa de 'La Manada' como las acusaciones particulares -en este caso la Fiscalía y el Gobierno de Navarra- han anunciado que interpondrán ante el Tribunal Superior de Justicia de Navarra (TSJN). Un recurso al que podría sumarse la propia víctima, que aún estudia con su abogado los pasos a seguir tras conocer la sentencia.

Contando con estos supuestos, la vista para resolver dichos recursos en el TSJN podría demorarse hasta octubre y, a partir de ahí, se abriría un plazo de hasta un año en caso de que se presentara recurso ante el Tribunal Supremo, que emitiría sentencia firme. Entre una cosa y otra pueden llegar a pasar dos años, según explica María Durán Febrer, vicepresidenta de la asociación de mujeres juristas Themis y experta en derecho penitenciario, que recuerda que los cinco condenados de 'La Manada' no pueden solicitar permisos penitenciarios hasta que haya sentencia firme, lo que puede demorarse esos dos años que pueden pasar mientras se resuelven los eventuales recursos.

Mientras tanto, los condenados permanecen en prisión preventiva, un régimen del que se cumplen dos años en julio de este año. Una vez cumplidos, la sala puede prorrogar esta situación dos años más, una práctica que suele ser la habitual hasta que haya sentencia firme, según explica Durán. En total, pueden permanecer en prisión provisional un máximo de cuatro años. De hecho, si no se hubiera resuelto el proceso judicial para esa fecha, los condenados saldrían en libertad al cumplirse los cuatro años de prisión provisional.

Tercer grado penitenciario

Una vez que el Tribunal Supremo emita sentencia firme, los condenados deberían cumplir con el resto de la pena que finalmente estime el tribunal, que puede mantener la pena actual, aumentarla, disminuirla o incluso declarar su absolución a tenor de los recursos presentados.

En el caso de que el Supremo confirmara los nueve años de cárcel de la sentencia conocida este jueves, 'La Manada' cumpliría tres cuartas de la pena y podría optar a un régimen más flexible teniendo en cuenta aspectos como su comportamiento dentro de la prisión, los informes de psicólogos, trabajadores sociales y funcionarios de la prisión; o las posibilidades de encontrar un empleo. Con estos supuestos, 'La Manada' podría obtener el tercer grado penitenciario -acudir a la prisión solo para pernoctar- un año después de que se emitiera la sentencia firme, es decir, dentro de unos tres años, en 2021, con lo que habrían cumplido unos cinco años de prisión, aproximadamente.





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La Autodefensa Feminista

La sociedad vasca está cimbrada por el caso de la violación tumultuaria llevada a cabo por cinco integrantes del grupo de What's App conocido como La Manada a nivel local y por la onda expansiva a nivel global generada por las denuncias de abuso sexual en el ámbito del cine y la televisión dadas a conocer por actrices de diferentes países.

En ese tenor, les compartimos este artículo publicado por La Marea:


“Porque para ellas, aprender autodefensa no era un paso más en la formación feminista, sino una necesidad de pura supervivencia”, explica la autora sobre su participación, junto a otras mujeres, en un curso impartido por Médicos del Mundo.

Patricia Simón

Me atrevo a afirmar que todas las mujeres hemos pensado sobre cómo reaccionaríamos si nos violasen. Y me atrevo a afirmar también que la mayoría concluimos que en esa situación lo mejor sería no resistirse para que fuese más rápido, para evitar que nos hicieran aún más daño, para evitar que nos asesinaran.

Sin embargo, antes de recibir clases de autodefensa gracias a un curso impartido por Médicos del Mundo en Oviedo, pocas veces me había planteado que mi cuerpo, mis dientes, mi llavero, mi capacidad de reacción y mi propia fuerza podrían ser unos aliados para, antes de que ocurriera, quizás lograr huir. Aprendimos que lo importante era conseguir escapar, no enzarzarnos en una pelea con nuestro agresor, pero la constatación de que mi cuerpo puede no solo ser objeto de agresiones, sino también un arma de defensa fue una revelación que me cambió la forma de concebirlo y de estar en el espacio público. Ya no era solo carne que otros podían ver, desear, ocupar o violentar, sino que esas clases supusieron una reapropiación de mi cuerpo, una reconceptualización que me llevó a quererlo, cuidarlo y fortalecerlo. Brazos que pueden dar un codazo antes de huir, piernas que pueden dar un rodillazo donde más duele, cintura que puede doblarse y permitirme esquivar un zarpazo. No se trata de que ahora me crea una Beatrix Kiddo a lo Kill Bill, pero sí comparto su rabia por haber tenido que cumplir más de treinta años para interiorizar algo con lo que los niños –varones– crecen: que mi cuerpo es mi aliado y no una debilidad o un flanco débil por ser mujer y tener orificios que una sentencia basada en la concepción patriarcal considera que si se penetran sin el consentimiento por parte de su dueña, no es una violación sino un abuso.

Para mí, las situaciones a las que el profesor de artes marciales nos hacía enfrentarnos eran pura suposiciones teóricas: “Si te agarran por el pelo”, “si te retienen por la cintura”, “si te golpean en la cabeza”… Pero para muchas de mis compañeras de taller eran situaciones que habían vivido a manos de sus parejas, de sus clientes cuando ejercen la prostitución, de agresores callejeros… Y era con ellas con las que practicaba lo aprendido, y por eso ellas siempre ganaban, porque ya sabían por dónde les vendría el siguiente golpe, porque los habían tenido que frenar muchas veces. Porque para ellas, aprender autodefensa no era un paso más en la formación feminista, sino una necesidad de pura supervivencia. A ellas nadie les puede decir que no hay una guerra contra las mujeres, porque ellas ya han sido botín, víctimas y supervivientes. Según avanzaban las clases, más duro nos dábamos, y más fuertes nos sentíamos cuando salíamos a las calles.

Sin embargo, algunas personas a las que les conté mi transformadora experiencia aprovecharon la oportunidad para decirme lo que que yo sabía que pensarían si me agredían o violaban:

Que dejase de viajar sola porque eso era tentar a la suerte.

Que dejase de ser tan confiada y quedar con desconocidos –véase colegas de profesión, entrevistados, fuentes…– a solas, porque podían confundirse y esperar algo distinto de nuestros encuentros.

Que dejase de meterme en líos publicando reportajes sobre las violencias racistas, machistas, clasistas…. porque nunca se sabe a quién pueden incomodar.

Que dejase, en definitiva, de actuar como si fuese un ser humano libre, que dejase de reportear como si fuese un hombre, que dejase de jugar a que las mujeres tenemos los mismos derechos y oportunidades que ellos.

Para estas personas, desde su cariño y preocupación por mi integridad, soy yo la que favorezco con mi actitud y estilo de vida unas situaciones de riesgo de las que me hacen, así, corresponsable. Nada nuevo bajo el sol. Pero lo más grave es que casi ninguna de ellas supieron responderme qué entendían por consentimiento –cuestión que sobrevolaba, a la vez que omitían, en sus advertencias–, algo lógico teniendo en cuenta que siendo uno de los pilares imprescindibles para la consecuención de la libertad y emancipación sexual, en este país sigue siendo un concepto tan desconocido que hasta hay jueces que firman sentencias contrarias al mismo.

Los organizadores de Burning Man, un evento lúdico que reúne anualmente a decenas de miles de personas durante una semana en el desierto de Nevada, siempre incluyen en las primeras páginas de su folleto informativo una guía explicando qué es el consentimiento. Resumimos algunas de sus claves:

Consentimiento es:

-Que las partes implicadas en el encuentro sexual consensúen los deseos y límites. Clarificarlos con antelación ahorra malos entendidos, tener que adivinarlos y aumenta las posibilidades de satisfacer mutuamente los deseos y respetar los límites. Este proceso contribuye a alcanzar una confianza que hará la experiencia más placentera. ¿Qué tiene de divertido participar en un encuentro en el que la o las otras partes no disfrutan?

-No se trata de esperar a que te digan ‘No’, sino de recibir un entusiasta ‘Sí’. Si no recibes ese ‘Sí’, detente y reevaluad la situación.

-Hay que esperar a recibir confirmación ante cada nuevo paso: el consentimiento ante un acto (como un beso) no significa consentimiento hacia otro.

Consentimiento no es:

– Vestir sexy, ir en ropa interior o desnudo/a.

– Flirtear, bailar o cualquier comportamiento sexy.

– Aceptar una bebida, un paseo o un regalo.

– Abrazarse, acurrucarse en el otro o compartir cama.

– Haber consentido un encuentro sexual previo o, incluso, durante el mismo encuentro, en un paso previo. El consentimiento puede ser retirado en cualquier momento.

– Tener una relación sentimental con una persona (muchas de las violaciones se dan en el marco de la pareja).

– Un ‘Sí’ de una persona borracha, drogada o adormilada.

– Silencio, un asentimiento de hombros, un ‘Quizás’ evitando mirar a los ojos, un lenguaje corporal reticente o cualquier gesto de incomodidad.

– El consentimiento no se puede basar en el miedo o la presión. Si tu compañera/o rechaza tu interés, respeta su decisión y retírate educadamente y sin resentimiento.

No se trata de descargar de responsabilidad a la judicatura, al poder legislativo y a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Exigimos que la normativa se reforme para que una violación sea considerada una violación, que la judicatura nos proteja y que en las comisarías, por ejemplo, no se nos obligue a compartir sala de espera con nuestros agresores. Pero mientras ellos pasan de la Edad Media al siglo XXI, y mientras nos sigan discriminando, agrediendo, violando y asesinando, tenemos que defendernos. Y para ello, es urgente reconciliarnos con nuestros cuerpos ninguneados y debilitados, aprender que son nuestra arma de defensa y formar y formarnos en una educación sexual libre, satisfactoria y consensuada. Nos va la vida en ello.





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