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viernes, 16 de mayo de 2025

Nueva Embestida contra el EIPK

Pasan los años y para la Audiencia Nacional en Euskal Herria continúa el Día de la Marmota.

Apenas se celebraba la absolución de Iratxe Sorzabal y hoy nos encontramos con una artimaña legaloide en contra del EIPK.

Lean lo que reporta Naiz:


La AN abre diligencias contra el Colectivo de Exiliados (EIPK) con papeles de hace dos décadas

La Audiencia Nacional ha puesto en su punto de mira al Colectivo de Exiliados Políticos Vascos (EIPK) llamando a declarar a seis personas de la representación que impulsó la vuelta a casa desde 2013. Usa para ello documentos intervenidos a ETA entre 1999 y 2010.

Ramon Sola

Casi doce años después de que Euskal Iheslari Politikoen Kolektiboa (EIPK) impulsara la vuelta a casa como aportación al proceso de resolución, la Audiencia Nacional ha emprendido diligencias penales por «integración en organización terrorista» contra algunos miembros de su interlocución. En concreto, cita a declarar a seis personas pertenecientes al grupo que el propio colectivo creó públicamente en 2013 y que presentó en rueda de prensa.

Se trata de Jokin Aranalde, Oxel Azkarate, Xabier Miguel Ezkerra, Xabier Arin, Idoia Espias y Lurdes Mendinueta. El auto al que ha tenido acceso NAIZ los define como los miembros de ese grupo de interlocución que «actualmente residen en España». Declararán este próximo lunes por videoconferencia desde Donostia.

Llama la atención que se intente ahora establecer una relación con ETA a partir de «elementos documentales intervenidos entre 1999 y 2010», es decir, hace más de 25 años en algunos casos y siempre antes del cambio de ciclo político producido en 2011 con el fin de la lucha armada de ETA.

Fue en junio de 2013 cuando EIPK dio un paso adelante, totalmente público, de anunciar en Biarritz su decisión de impulsar el camino a casa de las personas exiliadas y deportadas. Desde entonces la mayor parte de ellas han podido retornar, aunque en numerosas ocasiones se han denunciado los obstáculos interpuestos por la Audiencia Nacional a quienes querían regularizar su situación. Aquel acto no generó consecuencias represivas y es doce años después cuando se abre esta causa judicial.

En las citaciones, el Juzgado Central de Instrucción número 1 incluye al Colectivo junto a «Halboka (sic) o Herrira» como supuestas «estructuras de la propia organización terrorista». En el caso de EIPK, dice investigar si actuaba «siguiendo instrucciones recibidas de las estructuras directivas de la organización terrorista» y si sus integrantes «se mantuvieron en todo momento dentro de su disciplina orgánica».

Ahondando en ello, el auto afirma que «el grupo de coordinación se encargaba de ejercer la dirección del colectivo de huidos de ETA, realizando un seguimiento de la situación de sus integrantes, proporcionándoles asistencia jurídica y económica, y manteniendo su control y cohesión interna».

Las citaciones se realizan «con apercibimiento de ser conducido por la fuerza pública en casos no comparecer».

 

 

 

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jueves, 27 de febrero de 2025

Lawfare y Yolanda Molina

Hablemos de lawfare y de como, cuando ya han pasado años desde la culminación del DDR de ETA, Madrid continúa machacando a vascos y a vascas por la simple razón de que puede hacerlo sin que se arquee una sola ceja en lo que se denomina la "comunidad internacional".

Naiz nos presenta lo más reciente en el caso de Yolanda Molina, aquí lo tienen:


La Fiscalía retira la acusación de «enaltecimiento» contra Yolanda Molina por tres esquelas

La Fiscalía de la AN ha retirado la acusación de «enaltecimiento del terrorismo» contra la abogada Yolanda Molina por publicar en 2014 en GARA tres esquelas en recuerdo de Xabier López Peña. Ha destacado que once años después, no ha quedado acreditado que hubiera los elementos necesarios.

Martxelo Díaz

La Fiscalía de la Audiencia Nacional española ha retirado la acusación de «enaltecimiento del terrorismo» contra la abogada Yolanda Molina por haber publicado en GARA tres esquelas en recuerdo de Xabier López Peña en 2014 en el aniversario de su fallecimiento. A continuación, el tribunal la ha absuelto.

En la vista que ha tenido lugar hoy en Madrid, la fiscal ha modificado la petición que había formulado inicialmente al constatar que con la publicación de las tres esquelas «no ha quedado acreditado que existiera otra intención que la de despedir a un amigo».

En la motivación del cambio de criterio, la fiscal ha destacado que estos hechos se registraron hace once años y que la calificación provisional por parte de la Fiscalía se remonta a ocho años atrás. Desde entonces, según ha explicado, los límites del delito de «enaltecimiento del terrorismo» se han perfilado mediante la doctrina emanada de la jurisprudencia de los tribunales Supremo y Constitucional.

«No se trata de prohibir actos de recuerdo»

«No se trata de prohibir actos en recuerdo de fallecidos ni el elogio de doctrinas ni ideas, aunque estas pongan en cuestión el orden constitucional», ha señalado la fiscal.

Junto a ello, ha explicado que en esta caso no ha habido ni humillación de las víctimas, ni ánimo de enaltecimiento ni riesgo de que se cometan «nuevos actos terroristas». «Desde 2014 no se ha constatado ningún riesgo de este tipo», ha subrayado.

Durante su testimonio, Molina ha relatado que ejerce como abogada en Baiona desde 1992 y que contrató y abonó las esquelas desde la capital labortana.

Ha negado que tuviera ánimo de «enaltecer» y que si hubiera tenido dudas no hubiera publicado las esquelas. En este este sentido, ha destacado que el Colegio de Abogados de Baiona no le abrió ningún expediente disciplinario por estos hechos.

En la misma línea, Agnès Hauciarce-Rey, decana del Colegio de Abogados de Baiona en el momento de los hechos, ha relatado que defendió a Molina en el procedimiento por la euroorden cursada por la Audiencia Nacional en esta causa. El Tribunal de Pau rechazó la euroorden al acreditar que estos hechos no eran constitutivos de delito en el Estado francés.

En la vista ha comparecido también un agente de la Guardia Civil, autor del informe sobre el que se ha basado la causa, que ha explicado que iniciaron indagaciones para determinar quién habían abonado las esquelas por el aniversario de López Peña tras verlas publicadas en GARA al considerar que podían ser constitutivas de un delito de «enaltecimiento del terrorismo».

Abogada de López Peña

Molina fue abogada de López Peña y, tras su fallecimiento en 2013, compareció ante los medios en Baiona, junto a Etxerat, Herrira y Jaiki Hadi, para denunciar el trato «inhumano» que habían recibido tanto el preso como sus familiares.

De este modo, relató que la familia no tuvo noticias de la hospitalización de López Peña hasta dos semanas después y que no tuvieron notificaciones sobre su paradero ni sobre su estado de salud.

Asimismo, según explicó, no se les permitió ver el cadáver y la autopsia que se le practicó se llevó a cabo sin la presencia de un médico de confianza de la familia pese a haberlo requerido expresamente.

La letrada calificó este trato como «inhumano» y de «desprecio».

 

 

 

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lunes, 30 de septiembre de 2024

Represión Política Continua

Madrid, cínica e hipócritamente le decía al mundo que mientras existiera la lucha armada de ETA no habría posibilidad para una negociación de los derechos civiles y políticos del pueblo vasco.

Con ETA ya en pleno proceso de desarme, desmovilización y reinserción, Madrid continuó aplicando su estrategia de tierra quemada en contra de todos los derechos del pueblo vasco, especializándose en la represión en contra de los jóvenes.

De eso nos habla este reportaje que desmenuza la hemeroteca de Egin para traer a nosotros estos muy puntuales paralelismos:


Los casos de Herrira o Aitor y Galder: la represión política, la historia de nunca acabar

La represión política ha marcado la historia reciente de Euskal Herria. El 30 de septiembre es buena prueba de ello: con una ETA que ya había dejado la lucha armada, en 2013 el Estado español golpeó a Herrira, y diez años después encarcelaba a Aitor Zelaia y Galder Barbado bajo el pretexto de «todo es ETA».

Asier Robles

Tal y como hemos podido ver durante todo este año en este ejercicio en el que confluyen memoria y periodismo, la represión política ha marcado la historia reciente de Euskal Herria. El 30 de septiembre de 2013 el Estado español volvía a golpear al país en forma de una macrorredada. En esta ocasión el objetivo fue Herrira, el movimiento ciudadano por los derechos humanos de los presos vascos, y perseguía bloquear o, al menos, poner trabas al proceso de resolución del conflicto.

«Guardias civiles armados asaltan Herrira y se llevan 18 detenidos», se podía leer en la portada de GARA del día siguiente. La operación, ejecutada por la Guardia Civil española, estuvo centrada en Hernani, aprovechando una reunión interna del movimiento, aunque también incluyó registros en las sedes de Bilbo, Gasteiz e Iruñea.

Los hechos fueron contestados con fuertes movilizaciones en decenas de pueblos, viviéndose momentos de tensión por las cargas de la Ertzaintza. A nivel político destacaron reacciones como la de Jesús Eguiguren (PSE), que advirtió una «provocación» del Gobierno del PP y denunció la pasividad del Ejecutivo de Urkullu, que puso más el acento en ETA que en la intervención de la Guardia Civil.

Formaciones políticas como EH Bildu, Geroa Bai, EH Bai, IU, EEK y EB; los sindicatos ELA, LAB, STEE y ESK; Lokarri, Udalbiltza y un gran número de organismos de todo Euskal Herria denunciaron lo ocurrido y el sábado se convocó una manifestación que resultó multitudinaria.

Amplia cobertura periodística

GARA dio una amplia cobertura a lo ocurrido. Ese mismo día diferentes periodistas cubrieron in situ los registros, detenciones y posteriores movilizaciones que se dieron en varias localidades. Además de la portada, la edición impresa dedicó 11 páginas para informar sobre la macrorredada y sus inminentes consecuencias. «Las macrorredadas políticas vuelven con un asalto masivo a Herrira», titulaba Ramon Sola la pieza principal. Otras daban cuenta del rechazó popular con el que se encontró la operación y la violencia policial al intentar acallar las movilizaciones: «Decenas de protestas improvisadas, carga en Hernani y pelotazos de nuevo en Bilbo».

En un reportaje con imágenes titulado «Herrira, una ola que ha derribado muchos muros», Ramón Sola analizaba la actividad de Herrira y por qué el Estado español la había puesto en su punto de mira: «El Estado español ha elegido un objetivo elevado, porque Herrira no es un movimiento más, ni en sus principios ni en su hiperactividad. En 19 meses ha logrado la mayor movilización política de la historia vasca, ha sumado voces antes disonantes, se ha sentado hasta con el juez Gómez Bermúdez... Todo por la solución y la paz, a la que pedía 'dar una oportunidad' hace solo dos semanas».

La gravedad de los hechos era evidente. De hecho, el tema estuvo durante los siete días siguientes en la noticia principal de la portada de este medio. El 2 de octubre se publicó una entrevista realizada a Amalur Mendizabal, senadora de Amaiur en ese momento, que fue herida en la cabeza por las cargas de la Ertzaintza en Hernani. «Con la acreditación en la mano, pedía tranquilidad cuando un ertzaina me pegó en la cabeza y caí sangrando», decía.

Detención de Aitor y Galder en 2023

10 años después, la represión contra militantes vascos volvía a ser la noticia principal del día. En este caso el objetivo era la juventud vasca a la que, a través del encarcelamiento de Galder Barbado y Aitor Zelaia, se quería mandar un mensaje. Tras un proceso judicial iniciado en 2019 por el hallazgo en Durana de un bidón con objetos que la Ertzaintza vinculó con la elaboración de artefactos, el 30 de septiembre de 2023 la Ertzaintza ejecutaba en Gasteiz la detención de los dos jóvenes alaveses condenados a cuatro años de cárcel acusados de «depósito de explosivos con fines terroristas».

La periodista Nerea Goti cubrió el proceso de detención desde la capital alavesa. «Multitudinaria respuesta en las calles a la detención de Barbado y Zelaia», titulaba la crónica en la que se relataba cómo los dos jóvenes se habían colado en el balcón de un edificio del Gobierno Militar español, donde aguardaron a ser detenidos entre gritos de apoyo de cientos de jóvenes. Más tarde una amplia manifestación denunciaba las detenciones.

Todavía hoy, los jóvenes militantes de la izquierda independentista siguen sufriendo las consecuencias que derivaron de esta detención. Hace unos meses, Ernai anunciaba que 133 jóvenes habían recibido multas de entre 1.500 y 2.500 euros por su participación en una acción llevada a cabo para denunciar la orden de detención de Aitor y Galder. Para hacer frente a esos 290.500 euros entre todas las multas, la organización juvenil ha puesto en marcha una campaña de solidaridad y ha presentado recursos en los juzgados. Un nuevo caso de represión que busca ahogar económicamente a Ernai y criminalizar los actos de solidaridad.

«Todos somos Pepe Rei»

Pero la historia nos demuestra ímpetu de las gentes de este país para responder ante las injusticias y actos represivos. Precisamente, en un acto de solidaridad, un 30 de septiembre de 1994 más de ochenta trabajadores de 'Egin' se autoinculparon formalmente ante el juzgado de Hernani de haber podido cometer los mismos supuestos delitos que se le imputaban al jefe del Equipo de Investigación del periódico y por los cuales llevaba 38 días encarcelado en Carabanchel por orden del juez Carlos Buen.

Tal y como informaba 'Egin', su detención «se basaba en el hecho de que, al parecer, fotocopias de determinados documentos con notas manuscritas del periodista habrían sido encontradas en poder de Carlos Almorza, miembro de ETA detenido en 1993». Rei resultó absuelto de esta causa en 1997.

 

 

 

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lunes, 12 de julio de 2021

13/13 y el «Todo es ETA»

Para entender un poco más de que va el macrojuicio 13/13 desde Naiz traemos a ustedes este esclarecedor artículo:


Siete atropellos para prorrogar 23 años de «todo es ETA»

Casi un cuarto de siglo después de que Baltasar Garzón echara a rodar esta bola contra una empresa de bacalao, ocho personas más se sientan el lunes en el banquillo con la misma acusación de «todo es ETA». En el proceso se mezclan atropellos antiguos y otros nuevos, específicos.

Ramon Sola

El uso de la tortura para extraer pruebas o inculpaciones o la tergiversación de acciones políticas públicas son características comunes de los procesos del «todo es ETA». Este 13/13 suma otras vulneraciones y llega a juicio cuando la organización ni existe.  

CNI

«Toda la investigación de la Guardia Civil 'cuelga' de la interceptación de comunicaciones hecha por el Centro Nacional de Inteligencia». Lo reconoció nada menos que el que fue jefe de lo Penal de la Audiencia Nacional, Javier Gómez Bermúdez, y supone una ilegalidad palmaria ya  que el servicio de espionaje no está facultado para actuar como policía judicial, al contrario que Guardia Civil, Policía española o Ertzaintza. Por este motivo ya se reclamó la nulidad en la instrucción y el asunto seguirá sobre la mesa el lunes.

«Cosa juzgada»

De los ocho acusados, la mitad han sido juzgados y condenados por hechos análogos y, más aún, han cumplido íntegramente sus condenas. Tres lo fueron en el proceso contra el colectivo Herrira y otro más en el caso de Gestoras-Askatasuna. El principio jurídico «non vis in idem» les debería asistir.

Torturas

El testimonio de Naia Zuriarrain difundido estos días certifica la aplicación de esta lacra para obtener inculpaciones. Con dos agravantes añadidas.

Una, el juez de guardia en la redada de 2010 estableció unas cautelas que luego dejó sin efecto el instructor y hoy ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska (siete de cuyas operaciones han acabado en condenas europeas).

Y dos, consta un documento de directrices para el operativo de 2010 (llamado ‘Distribución H-Alboka’) en que la Guardia Civil estipula dar un «trato exquisito» a los abogados y por contra «tratar de obtener una manifestación que ratifique las imputaciones» a través de los restantes detenidos, como es el caso de Zuriarrain. Mientras los primeros refirieron trato correcto, quienes no eran letrados desvelaron todo tipo de presiones, incluso de índole sexual en el caso de las mujeres, junto a sesiones de tortura con métodos como «la bolsa».

El detalle de Pla

El que fue representante de ETA para el proceso de resolución David Pla llegó a estar imputado en este procedimiento. De hecho, la operación policial se desencadenó tras una supuesta cita suya en 2008 en el Estado francés, pero resultó que esto era falso: ese día estaba en una cárcel visitando a una persona presa. Así que David Pla no estará finalmente en el banquillo, pero el proceso ha seguido a partir de esa patraña operativa.

Registros

La redada en las sedes de abogados de Hernani y Bilbo arrampló con todo, circunstancia que fue denunciada ante los colegios profesionales. «Se llevaron todo lo que quisieron del despacho de abogados, les daba igual qué sumario fuera», recordó en una mesa redonda este jueves Arantza Zulueta.

Dilaciones

La operación policial (con diez arrestos) tuvo lugar el 14 de abril de 2010, por lo que han pasado más de once años desde que se activó el sumario. Ello no solo muestra dilaciones judiciales, sino que convierte el momento político y social en totalmente extemporáneo. En aquel tiempo ETA todavía atentaba y hoy ya hace tres años de su disolución. Solo para los acusados hay una línea temporal continua, puesto que llevan más de 4.000 días con esta acusación sobre sus espaldas. Y purgaron prisión provisional de casi un año al inicio.

Delitos menos graves

2015 marcó un punto de inflexión en estos procesos del «todo es ETA» por la reforma del Código Penal que introdujo rebajas de grado en las condenas para los llamados «delitos menos graves» (para entendernos, en los que no se hubieran utilizado armas o explosivos, como es el caso).

El logro de acuerdos que evitan o reducen ingresos en prisión tiene terreno abonado con ello, pero en este caso la Fiscalía no ha dado ningún paso: «Nos hemos encontrado con que su voluntad es nula, no ya para llegar a acuerdos, sino simplemente para reunirse», confirmaba en estas páginas Julen Zelarain.

 

 

 

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martes, 17 de diciembre de 2019

Llarena Agrede a Amalur Mendizabal

Primero fue el mendaz porrazo de aquel desquiciado -y anónimo- ertzaina durante el operativo en contra de Herrira en Hernani

Pírrica y tardía pero justicia al final de cuentas para la víctima Amalur Mendizabal llegó por fin la condena.

Pues bien, ahora el inquisidor del Supremo Franquista Pablo Llarena ha decidido premiar a este troglodita rebajando la condena y de paso, agrediendo desde las instituciones una vez más a Amalur Mendizabal.

Aquí la información que nos trae Naiz:


El Tribunal Supremo español ha admitido parcialmente el recurso del ertzaina que hirió de un porrazo en la cabeza a la senadora de Amaiur Amalur Mendizabal. Le levanta además la suspensión para el ejercicio policial.

Ramón Sola

En una sentencia que ha tenido como ponente al instructor de la causa del «procés», Pablo Llarena, el Supremo ha rebajado de dos años de cárcel a solo seis meses la condena dictada en la Audiencia de Gipuzkoa contra un ertzaina por abrir la cabeza de un porrazo a Amalur Mendizabal, por aquel entonces senadora de Amaiur.

Los hechos ocurrieron en 2013, cuando la Ertzaintza protegía un operativo de detenciones de miembros de Herrira en Hernani, y quedaron acreditados perfectamente en un vídeo del portal Ateak Ireki que mostró que no había motivo alguno para la agresión.

La senadora independentista quedó ensangrentada y necesitó ocho puntos de sutura. Por ello, la Audiencia de Gipuzkoa dictó una condena de dos años de cárcel y suspensión de empleo o cargo público para el ertzaina, parte esta última que queda revocada ahora.

«Cumplimiento del deber»

El ertzaina presentó hasta ocho motivos diferentes en este recurso. El tribunal ha admitido dos de ellos y desestimado los otros seis. Acepta el relativo a «dilaciones indebidas» en el proceso judicial y, lo que es más trascendente, el que «debilita su responsabilidad» en la carga.

Analizados los hechos, los cinco jueces de esta sala del Supremo confirman sin duda alguna que la herida fue producida por un porrazo (el recurso del ertzaina seguía exponiendo la tesis de que pudo ser golpeada por un objeto lanzado por los manifestantes) y añaden que el ertzaina no se limitó a empujarle con su escudo (como también alegaba) sino que golpeó a Amalur Mendizabal.

No obstante, el tribunal acepta rebajarle a condena aludiendo a que en situaciones como este operativo «pueden coexistir circunstancias que dificulten el juicio sereno, reflexivo, cuidadoso y legal que debe presidir la evaluación sobre la oportunidad de intervenir, así como sobre la proporcionalidad y lesividad del comportamiento». Y por ello entiende que hay que «modular el reproche culpabilístico del agente» aplicándole una «eximente incompleta de actuación en el cumplimiento de un deber».

La condena queda rebajada en consecuencia a seis meses por «lesiones» y se añade que «no procede la imposición de la pena accesoria de suspensión del empleo o cargo público en la Brigada Móvil de la Ertzaintza».

El Gobierno de Lakua ha expresado todo su respaldo al ertzaina en este proceso. La sentencia dictada en Gipuzkoa en 2018 fue tildada de «desproporcionada» por el viceconsejero Josu Zubiaga.

Una de los cinco jueces discrepa

Hay un voto particular discrepante de esta sentencia, firmado por la magistrada Susana Polo, que incide en que no hay motivo para rebajar la condena por «cumplimiento del deber».

Ya en la sentencia inicial de la Audiencia de Gipuzkoa no se aplicó circunstancia agravante alguna por la condición de senadora de Amalur Mendizabal, pese a que consta que se identificó como tal ante el ertzaina antes de sufrir el porrazo.






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martes, 1 de octubre de 2019

Zulueta y Enparantza en Zaballa

Traemos a ustedes  esta actualización acerca del caso 11/13 desde Naiz, desde nos informan la entrada en prisión de la represaliada política vasca Arantza Zulueta y también de Jon Enparantza.

Lean ustedes:


Los abogados Arantza Zulueta y Jon Enparantza han ingresado este lunes en la prisión de Zaballa para cumplir los cinco meses que les resta de condena tras la sentencia acordada en la Audiencia Nacional por los 47 ciudadanos vascos juzgados por su labor de asistencia a los presos.

El juicio a los 47 solidarios con los presos vascos que amenazaba con volver a llenar cárceles se resolvió con una sentencia de conformidad que supuso que 45 ciudadanos vascos no ingresen en prisión. Sin embargo, Arantza Zulueta y Jon Enparantza, a los que se otorgaba el grado de «dirigentes» en el relato de las acusaciones, debían ingresar en la cárcel una vez les fuese notificada la sentencia. Ambos han ingresado hoy para cumplir con los cinco meses que les restan.

Hoy, 30 de setiembre, es una fecha simbólica, ya que el proceso judicial también comenzó un 30 de setiembre de hace 6 años, con la operación contra Herrira. «Desde aquí, queremos enviarles nuestro cariño y solidaridad, así como solicitar que sus derechos sean respetados y pueden disponer de unas condiciones de vida dignas y no se les aplique ninguna medida de excepción. Ni a ellas, ni a una de las presas vascas dispersadas por el Estados español», han señalado en un comunicado el resto de encausados.

Tras el juicio, otra de las encausadas, Amaia Izko, recordaba que el objetivo con el que habían trabajado fue que nadie entrase en prisión. «Es cierto que hay dos personas que tendrán que volver a prisión para cumplir cinco meses. A pesar de ello, hemos decidido de manera colectiva pero basándonos en la voluntad de estas personas, en su compromiso y decisión de sacrificarse en lo personal para posibilitar esta situación», apuntó.

Ya se han convocado las primeras concentraciones de protesta y apoyo a los dos encarcelados. Este miércoles, Bilbo, Lekeitio y Donostia acogerán sendas movilizaciones a las 19:00.






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sábado, 14 de septiembre de 2019

El Macrosumario 11/13

Las calles y plazas de Bilbo se llenarán con el cariño y la solidaridad que se mostrará hacia los 47 imputados en el macroproceso 11/13 con el que el régimen borbónico franquista intenta mantener vivo un conflicto que ya no existe en los parámetros en los que se mantuvo durante décadas.

Busca también castigar el acompañamiento que un pueblo asediado ha hecho de quienes han sufrido la represión de la metrópoli por haberse atrevido a desafiar la anacrónica cultura colonial con la que Madrid conduce sus asuntos con las naciones históricas aún bajo su yugo.

Este macroproceso se presenta, recordemos, a ocho años del inicio de un proceso de paz acompañado por la comunidad internacional, a dos años del desarme de ETA y a un año de la desmovilización de la organización antifascista.

Desde el portal de Rebelión traemos a ustedes este texto en el que se proveen detalles acerca de esta, la más reciente agresión en contra de Euskal Herria:


Begoña Zabala | Viento Sur

Las cifras que se manejan en este sumario son abrumadoras. Se trata del procesamiento realizado por la Audiencia Nacional a 47 personas. Aclaremos que son vascas, a las que la fiscalía les pide un total de 601 años. En peticiones individuales abarcan de 8 a 20 años. De la singladura del sumario se desprende que la instrucción se inició en el año 2013, si bien alguna de las personas había sido detenida y estaba procesada por hechos idénticos ya en el 2010, en otro sumario. Seis años más tarde, y a partir del 16 de septiembre, se celebrará la vista oral en los locales especiales habilitados para los macrojuicios en San Fernando de Henares (Madrid), con una duración que se prevé de tres meses.

Este procesamiento masivo se encuadra dentro de varias operaciones contra las organizaciones de apoyo y solidaridad con las presas y presos vascos Herrira, Jaiki Adi y Etxerat 1/, y también afecta a varios abogados y abogadas que actúan en la Audiencia Nacional y al grupo de interlocución del colectivo EPPK, de presas y presos vascos. En realidad, según ellas y ellos manifiestan, se está tratando de criminalizar la solidaridad. Y no solo eso, sino los cuidados que se realizan para estas personas, tan reivindicados ahora por el feminismo oficial. Cuidar a las personas presas por parte de los médicos, las abogadas, las sicólogas y sicólogos, las propias familias, los interlocutores, lo quieren considerar un delito. Y un delito o varios muy gordos.

Fue el juez de la Audiencia Nacional Eloy Velasco el que acordó procesar por pertenencia o colaboración con organización terrorista a los 47 acusados de integrar presuntamente el denominado frente de makos (cárceles) de ETA, bajo la cobertura de los distintos entes de los que formaban parte.

Actualmente, los imputados se encuentran en libertad provisional, teniendo que comparecer algunos de ellos cada quince días en sede judicial. Hay quien ha pasado tiempo en la cárcel, como la abogada Arantza Zulueta, que estuvo tres años, cuyo particular caso lo veremos más adelante. El comunicado realizado por los propios afectados señala de forma inequívoca los motivos del juicio: “Nos juzgan por organizar movilizaciones a favor de los derechos de los presos, por defenderlos en los juzgados, por realizar intermediaciones y por ser familiares de ellos”. Los delitos que se les imputan a estas personas son diversos: participación activa en organización terrorista, colaboración y financiación del terrorismo, enaltecimiento continuado de terrorismo y quebrantamiento de medidas cautelares 2/.

Si bien la petición mínima es de 8 años de prisión, esta solo se pide a una de las personas. Todas las demás, es decir, 46 personas, tienen una petición como mínimo de 11 años por participación en organización terrorista. Varias de ellas tienen una petición más alta por este delito al considerar su participación en grado de dirigente. Además, varias de ellas tienen petición de financiación del terrorismo y/o enaltecimiento continuado de terrorismo y/o quebrantamiento de medidas cautelares . En muchos casos llevan penas anexas de inhabilitación, especial y absoluta, y multas diversas.

En resumen, las penas de prisión serían la siguientes:

- 8 años para una persona.

- 11 años para diecisiete personas, afecta a los abogados principalmente.

- 12 años para seis personas, afecta sobre todo a los mediadores o facilitadores.

- 13,6 años para once personas, principalmente a los pertenecientes a Herrira.

- 14 años para dos personas.

- 14,5 años para tres personas.

- 14,6 años para una persona.

- 15 años para tres personas.

- 17 años para dos personas.

- 20,5 años para una persona.

Las personas imputadas

Si se analizan las personas imputadas por profesiones u organizaciones a las que se les acusa de pertenecer, en relación a sus actividades para con los presos, señalemos que la abogacía se lleva un importante número. Hay 13 personas que ejercen como abogadas y les solicitan 11 años a cada una. Una de ellas es el abogado y exsenador por la Comunidad Autónoma Vasca en Madrid, Iñaki Goyoaga. También se encuentra una abogada de larga trayectoria en las labores de defensa en la Audiencia Nacional, que actuó asimismo como abogada en el caso de algunos de los jóvenes imputados de Altsasu, Amaia Izko, actualmente concejala del Ayuntamiento de Iruñea por el grupo EH-Bildu. Hay otra abogada de extensa experiencia en la Audiencia Nacional, que es Arantza Zulueta, a la que se considera intermediaria y, por tanto, se le imputa participación activa en terrorismo en grado de dirigencia. Además, destacan 21 personas que son consideradas de Herrira, el colectivo de apoyo a los presos y presas vascas en el nuevo período que se inicia con el abandono de ETA de la lucha armada, a las que de forma sistemática se les imputa enaltecimiento del terrorismo y en muchos casos quebrantamiento de medidas cautelares.

De todo este listado de personas hay un joven abogado que en el momento de la detención pertenecía a la organización Herrira y nos ofrece su particular testimonio. Tenía 25 años cuando le detuvieron y actualmente es abogado del sindicato LAB y pertenece a la ejecutiva del mismo. Transcribimos de forma literal parte de su relato:

“Yo empiezo a trabajar en Herrira en el momento en el que ETA declara el cese definitivo de su actividad armada, en 2011. Es en este contexto en el que la gente se ilusiona, pues ve que hay expectativas de que el conflicto se pueda resolver y dejar un poco el sufrimiento a un lado. Entonces, cuando yo era joven (tenía 25 años, ahora tengo 31), se enciende un montón de dinámicas en los pueblos y en los barrios a favor de los presos. O sea, se hacen las movilizaciones más grandes por los presos y hay un ambiente en general a favor de las personas presas y exiliadas. Así entro en esta organización, que surge nueva, que se basa sobre todo en el activismo social. Una de las primeras dinámicas fue encerrarme en la catedral de Iruñea, junto con más compañeros y compañeras, pidiendo la liberación de un preso gravemente enfermo, Josu Uribetxeberria, que ya murió.

Cuando me detiene la guardia civil, me comunican los cargos y me dejan en libertad, con obligación de firmar cada 15 días en sede judicial: integración en organización terrorista, financiación del terrorismo y enaltecimiento del terrorismo. Luego me añaden quebrantamiento de medidas cautelares. Total: 14 años y medio, 4.800 euros de multa y varios períodos de inhabilitación.

Es curioso que en mi caso, y también en varios de los otros, me pide la fiscalía un año de prisión por quebrantamiento de medidas cautelares. Esto no tiene sentido, pues si se quebranta el cumplimiento de medidas cautelares vas directamente a la cárcel, por estar en situación de libertad provisional. Con las medidas cautelares que nos impusieron nos impiden participar, tanto activa como pasivamente, en movilizaciones a favor de las personas presas. Nos impiden, igualmente, salir del Estado español sin autorización judicial.

Y en mi caso debo acudir quincenalmente a firmar al juzgado”.

Uno de los casos más llamativos es el de la abogada Arantza Zulueta. Esta histórica abogada defensora de presos y presas vascas tiene una petición de 14 años por un único delito de pertenencia a organización en grado de dirigencia, acusándola de pertenecer al grupo de intermediadores o facilitadores. Permaneció más de tres años encarcelada, tres de ellos en celda de aislamiento, y en una entrevista realizada con ocasión de la muerte de Xabier (Antxo) Rey, que se quitó la vida precisamente en la misma cárcel en la que ella estuvo, la de El Puerto de Santamaría, Cádiz, da unas pinceladas de la experiencia sufrida en la celda de aislamiento:

“Las galerías (de aislamiento) suelen tener cuatro o hasta diez celdas. En mi caso había cuatro. La cuarta celda es donde amarran a los presos con correas y los tienen ahí horas, días, lo que quieran, hasta que ellos consideren que ya está tranquilo, que ha obedecido sus órdenes, que está sumiso. Se completa la galería con un patio de 20 metros por 5, un auténtico callejón, totalmente vallado y rejado por arriba, con un baño sin puerta. Siempre son bajos, así que la humedad es muy grande. Tienes limitados los efectos personales, desde cortaúñas a cepillo de dientes, cepillo de pelo... En el patio estás completamente sola. Cuando vuelves a la celda te puedes encontrar con que ha habido cacheo y está todo patas arriba. No hay teléfonos, así que para la llamada te sacan a otro sitio en el que estás rodeada de funcionarios. Y el resto del tiempo lo pasas en la celda sin ninguna actividad. Te van dando la comida a través de una rejilla a la altura de la cintura. A esto se añaden tensiones, gritos, eres testigo de maltratos...; en fin, todo lo que supone un sitio de castigo.

Lo que más mella te hace es que no puedes compartir nada, no hay risa, ni vacile, no tienes un abrazo, ni una palabra agradable, hasta que una vez a la semana vas al locutorio. Nunca nadie te sonríe siquiera, y estas cosas merman mucho cuando estás sola. Se trata de una continua búsqueda de romperte como persona, de que te sientas un animal y no una persona. Así que la pelea más dura en la cárcel a veces es por ser una persona. Y aquí entran tácticas como la de decirle buenos días y buenas noches al funcionario que te abre o cierra la puerta, para que vea que eres una persona. Tras pasar por esta experiencia te ves muy reflejada en todas esas personas que piden limosna en la calle y que dan los buenos días a quienes pasan, los miren o no. Es una forma de decirles: no soy un perro que está aquí tumbado.

Para hacer frente a esta situación el deporte y la gimnasia los llevaba a rajatabla. Y luego se trata de buscar algo que te ilusione, como los estudios. También me daba ánimos la pequeña satisfacción que sentía al escuchar por los altavoces que a Txema Matanzas o a cualquier otro kide (compañero) lo llamaban a locutorios para la visita. Aunque no los podía ver, piensas que están ahí y yo soy parte de ellos.

Algo vital en cárceles como Puerto III, en que muchos funcionarios son como robots, es que en los malos momentos puedas decirte a ti misma: hoy estoy jodida, pero no podéis conmigo. Existe la necesidad de reafirmarte continuamente como persona y como militante. La persona presa necesita solidaridad y cobertura social. Eso es muy importante: cartas, visitas... Que te sientas parte de un pueblo y parte de un proyecto.

Además está el caso del alejamiento y las penurias que impone a las familias. Mi padre tiene Alzheimer, así que no vino a verme. La madre, Arantza, tampoco pudo venir por la lejanía, salvo en los traslados a cárceles de Madrid, por diligencias”.

La valoración política

Situado este macrojuicio en un cambio claro del período que se inicia con el abandono unilateral de la actividad armada por parte de la organización ETA, seguida y amparada por la intermediación internacional y nacional del desarme definitivo, para terminar por la desaparición de la propia organización, este proceso se ve de forma muy negativa por los afectados. Imanol Karrera, procesado por pertenecer a Herrira, hace unos comentarios al respecto, que los viene repitiendo en todas las entrevistas:

“Hay dos palabras que definen muy bien esta actuación y es que este macrojuicio es una injusticia totalmente anacrónica. Son dos elementos, injusticia y anacronismo. Injusticia porque es una barbaridad que gente que ha organizado movilizaciones en favor de los derechos de las personas presas y exiliadas con muchos sectores de la sociedad, con personalidades, con agentes sociales, que por hacer eso te pidan catorce años y medio de cárcel; o que por dar asistencia jurídica a los presos, que es algo básico en cualquier democracia, asistir a las personas presas, que les pidan once años de prisión, o a los médicos y sicólogos por hacer sus asistencias, o, incluso, las personas que tienen designadas para poder trasladar sus iniciativas y compartirlas con la sociedad. Eso es una auténtica injusticia, no tiene sentido. Y penalmente el tiempo nos ha dado la razón, pues hoy se daría la paradoja de que cuarenta y siete personas podríamos ir a la cárcel por pertenecer a una organización que no existe.

Luego resulta que es anacrónico, porque no se corresponde con la realidad. Pasan seis años, desde la detención, no existe la organización a la que dicen que perteneces, y lo que hay, además, es una cosa esencial, es que ha desaparecido un sufrimiento, y la fase que hay en este país va en otra dirección: construir el futuro, todos los derechos para todas las personas.

Dicen que estás en una organización Herrira, que sucede a otras anteriores y que está bajo la dirección de ETA. Pero aquí quiero remarcar que la guardia civil en sus propios informes, que son los que se van a utilizar para nuestro juicio, reconoce que no hay nada que vincule Herrira y ETA, o sea, no hay absolutamente nada. Y más adelante la guardia civil reconoce que hace la operación policial contra Herrira y suspende sus actividades porque entiende que el nivel de movilización que está consiguiendo en favor de los derechos de las personas encarceladas es muy alto. Entonces eso es lo que quiere abordar. O sea, el Estado español, lo que hace a través de jueces y policías es evitar que se puedan dar pasos a través de una solución que traiga un futuro en paz.

Y lo que también es llamativo es la detención de las abogadas, los médicos y sicólogos, que las detienen porque están haciendo una tarea que esas mismas personas la siguen haciendo durante estos años y siguen asistiendo a los presos, porque es lo que en una sociedad democrática y de derecho tiene que corresponder”.

La abogada Amaia Izko, concejala en la actualidad del Ayuntamiento de Iruñea, realiza una valoración desde su perspectiva y su larga experiencia de muchos años en la profesión:

“A nosotras de lo que se nos acusa es de haber realizado nuestra actividad profesional normal, esto es, la asistencia a presas y presos políticos en las cárceles, la defensa en la Audiencia Nacional y en los juzgados de vigilancia, por orden, o dentro de una estrategia diseñada, dirigida, por ETA. Para sostener esa acusación está, de un lado, efectivamente, la actividad profesional que siempre hemos realizado, sin esconderlo nunca, de forma absolutamente visible. Y la otra pata de la acusación ellos la sostienen en un informe de la guardia civil en el que se dice que toda esa actividad se interpreta que ha sido realizada en apoyo a ETA, en apoyo a sus actividades y dentro de una estrategia marcada por ella. Para esto lo que hace es básicamente interpretar documentos –mezclando documentos de hace muchos años con documentos de ahora– y concluye de la forma siguiente: como existió el frente de makos (cárceles) que era una pieza de ETA y eso está juzgado y condenado, pues estos de ahora son exactamente lo mismo. Porque fueron son, porque lo que dijeron en aquellos documentos lo dicen en los de ahora... Esa es la interpretación. El sumario al que se hace referencia, contra Askatasuna, fue en el año 2001-2002. Las sentencias vendrían más tarde, fueron en el 2008, 2009. Pero todos los documentos que utilizan como base de esa imputación son anteriores.

Así, a todas nos acusan por integración en organización terrorista y es la única acusación. Y nos piden once años a cada una de nosotras. Yo empecé en esto en el año 1996. Al principio, con la pretensión de defender y llevar causas penales, tanto en la Audiencia Nacional como en Iruñea, pero con el inmensísimo trabajo que en pocos años hubo en la Audiencia Nacional, me he dedicado exclusivamente a esta, a visitar las cárceles, a ir a ver a los presos, con ese inmenso costo de kilometraje y tiempo que supone. O sea que llevo 22 años. Y no me han detenido nunca, hasta esta vez. Y es, casualmente, cuando ETA ha dejado la actividad armada.

Y eso lo estamos comentando, pues no es el primer ataque contra el movimiento de asistencia y apoyo para los derechos de los presos, pero ahora, si cabe, es más extremo, más grave, porque se nos acusa de seguir la estrategia de una organización que ya había declarado unilateralmente que dejaba toda su actividad armada y que su único fin a partir de 2011 era desaparecer. Y en ese tiempo, precisamente, a partir de 2012 nos acusan a nosotros de formar parte de una estrategia terrorista y violenta y demás de ETA. Precisamente cuando estaba en proceso de desaparecer como luego se ha visto. Y por eso también subrayamos que tanto el operativo contra Herrira como contra nosotros, como contra médicos, familiares e intermediarios y facilitadores tenía el objetivo de entorpecer ese final de ETA, esa desaparición, y entorpecer el hecho de que el colectivo hiciera una apuesta decidida por esa desaparición y una apuesta decidida por buscar soluciones en un nuevo ciclo. Ese es el verdadero objetivo de nuestras detenciones. Contra Herrira claramente, porque estaba haciendo todo ese trabajo de activación social. Y contra quienes estábamos asistiendo al colectivo, para acogotar de alguna forma, bloquear al colectivo, dejarle sin oxígeno y no permitirle que hiciese esa reflexión ni que avanzase hacia la búsqueda de soluciones”.

La solidaridad

Tan pronto como se conoció la noticia de la fecha de la celebración del juicio oral, empezó una iniciativa de solidaridad importante. En una rueda de prensa las personas encausadas dieron a conocer las cifras de las peticiones del fiscal y las posibles condenas, a lo que sigue casi de inmediato la elaboración de un manifiesto para su difusión y apoyo. En el mismo también se convoca a una manifestación para el 14 de septiembre, la antevíspera del inicio del juicio. Las firmas de apoyo se inician con gente que muestra la diversidad del apoyo y el compromiso constante de muchas personas conocidas en los ámbitos culturales, deportivos, profesionales de la medicina y la abogacía, profesorado de la universidad, activistas de movimientos sociales. En la propia página se puede ver el listado completo, que se inicia con dos bertsolaris muy conocidos y de ejercicio solidario patente con las presas y presos: Jon Maia y la exdiputada del Congreso en Madrid Onintza Enbeita. Destacamos algunas personas, sobre todo por su variedad y diversidad: Begoña Errazti (expresidenta de EA), Juan José Ibarretxe y Carlos Garaikoetxea (expresidentes de la Comunidad Autónoma Vasca), Toti Martínez de Lezea, escritora; Mikel San José, jugador del Athletic; Juan Kruz Lakasta, periodista; José Mª Arrate, expresidente del Athletic; Irati Jiménez, escritora; Nora Cortiñas, Madres de la Plaza de Mayo, Línea Fundadora; Pako Letamendia, profesor de la Universidad del País Vasco; Hassana Aalia, refugiada saharaui; Roberto Moso, músico y periodista; Ane Muguruza, familiares de represaliados, y Jaime Pastor, politólogo y editor de viento sur.

En estos términos se escribe la parte central del comunicado:

“La sociedad vasca quiere avanzar y para afrontar el futuro con las mejores garantías es necesario cerrar las heridas y resolver los nudos del pasado. No debemos inventar nuevas cadenas ni queremos nuevos nudos que nos aprieten todavía más. No necesitamos piedras en el camino ni queremos que se abran nuevas heridas y se genere más dolor. No cabe duda de que nuestro pueblo mira a las soluciones, quiere ir hacia adelante y no está dispuesto a aceptar situaciones que nos hagan retroceder.

La convivencia, la paz y la justicia son tesoros muy preciados para cualquier sociedad, también lo son para la nuestra. Debemos responder a ese deseo de la sociedad vasca y parar los procesos creados y puestos en marcha en el marco de una lógica de conflicto, para que no contaminen el presente que estamos construyendo.

Queremos construir una nueva sociedad y estamos convencidas de que los valores y la sensibilidad respecto a los derechos fundamentales forjados durante estos años son los cimientos sobre los que construirla: el respeto a todos los derechos humanos de todas las personas, los derechos colectivos, la solidaridad, la empatía y la convivencia. El futuro es la casa común que tenemos que construir entre todos y todas, por la vía del diálogo y el respeto de todos los derechos”.

Preguntada por la rápida extensión de la solidaridad frente a este macrojuicio, precisamente a los criminalizados por el ejercicio de la solidaridad, y en relación principalmente al sector jurídico, Amaia Izko contesta esto:

“La gente más cercana de profesionales, la abogacía más cercana, nos muestra sin ninguna duda su solidaridad. Es cierto que este mundo de la abogacía es, desde el punto de vista institucional, retrógrado, conservador, muy difícilmente posicionable... Entonces no hemos entrado en lo que son instituciones oficiales. Eso sí, hemos encontrado muchísimo apoyo en los compañeros y compañeras y además destacamos que en el manifiesto que hemos lanzado para firmar y corre por las redes sociales está encontrando un apoyo muy grande de colectivos de abogados y abogadas catalanes. También compañeras de Madrid que están sobre el tema, los de la Asociación Libre de Abogadas y Abogados de Madrid y aquí desde luego todos los compañeros de la abogacía que está más cercana, que no ejerce de una manera tan tradicional, que ejerce más de cara a los derechos humanos, más de cara a quienes sufren distintas opresiones..., nos remite una solidaridad total.

Yo pienso que la Audiencia Nacional y la fiscalía, creo que también apoyadas por algunos sectores del Estado, lo que quieren es crear la apariencia o dar la sensación de que aquí no ha cambiado nada. Y entonces las recetas que se han de imponer son siempre recetas represoras. Eso es lo que pretenden, porque les interesa, efectivamente, que aquí no evolucione la sociedad, no evolucionemos hacia soluciones y yo creo que también, en gran manera, porque quieren justificar su existencia y mantener el poder que les da una institución como la Audiencia o como la fiscalía. Además, creo que en nuestro caso esto tiene también un poco de venganza. Creo que claramente se nos está pasando una factura por haber sido una pieza molesta para el Estado desde nuestro ejercicio de la abogacía y la reivindicación de los derechos humanos, en los tribunales de aquí y también en los tribunales europeos. Esto tiene mucho de venganza”.

Desde el análisis de su experiencia, Imanol Karrera, que ha militado en Herrira, contesta a la extensión de la solidaridad:

“La solidaridad que estamos recibiendo es fruto del trabajo que hicimos hace ahora seis años. O sea, si Herrira consiguió algo fue romper con una filosofía y plantear algo que ponía en el centro los derechos de las personas presas y exiliadas. Y ahí logró un consenso mayoritario en la sociedad con todo el espectro político, salvo con el PP. Partido que sí que nos recibía y con el que estuvimos reunidos, por ejemplo, con Maroto, en privado. Todo el mundo nos reconocía en la interlocución. El juez de aquellos tiempos, Bermúdez, en el Colegio de Abogados de Bizkaia dio una charla junto con el IRA para hablar de la situación penitenciaria de los presos y de las posibles soluciones. Nosotros hicimos también una interlocución con todos los partidos en el Congreso de Madrid. Creo que toda esa gente con la que trabajamos de manera sincera creía, porque así lo estábamos haciendo en la práctica, que lo que estábamos diciendo era otra filosofía, que era una aportación a la paz. Esa gente cuando ve que nos quieren encarcelar, hasta con 20 años y medio, como es el caso de Francisco Balda, se dan cuenta de que es una barbaridad y entonces se remueven y muestran su enfado y su preocupación contra este juicio y nos dan su adhesión. En solo una semana más de 8.000 adhesiones al manifiesto. Entonces es muy gratificante. Ya estamos poniendo en marcha la campaña y la respuesta de mucha gente es siempre sí.

Ahora mismo se dan elementos que se han dado antes, es decir, elementos de enfados de la gente porque entiende que es una injusticia y porque ven que el sistema judicial español no responde. Es heteropatriarcal, eso lo vimos en el caso de la Manada, a pesar de que ahora se haya maquillado un poco. No responde a las necesidades ni a la justicia social que se pide. En el caso de los jóvenes de Altsasu la condena es totalmente injustificada y vengativa y es absolutamente parcial. Y yo creo que en nuestro caso se mezcla efectivamente un ánimo de no querer solucionar nada, es decir, la cuestión de los presos, que es algo que lo tiene muy bien agarrado el Estado, ellos tienen la llave de las cárceles. Y saben que ahí se puede dar la solución, abandonar definitivamente todos los sufrimientos. A mí me gusta una definición, y es que son enemigos de la paz, es decir, no quieren la paz”.

Los llamados no pueden ser más contundentes y directos. Las respuestas están siendo igualmente impresionantes por el número y por la cualidad de las personas que se suman y que recogen. No es que las actividades que han realizado sean reprobables o supuestos de delitos, sino que esta actividad solidaria está recibiendo el premio de su propia filosofía: la solidaridad como sistema de convivencia y de paz.

Notas

1/ Herrira (Al Pueblo) es una organización de apoyo y solidaridad con el colectivo encarcelado.

Jaiki Adi (Levántate) es una asociación de personal de asistencia sanitaria y sicológica para asistencia en las cárceles al colectivo de presas y presos. Etxerat (A Casa) es una asociación de familiares de presas y presos.

2/ Esta información está disponible en la página https://11-13makroepaiketa.eus/ donde se detallan las personas, con su petición y la organización o actividad por la que son imputadas.

Begoña Zabala forma parte de la redacción de viento sur


Podeis encontrar más información sobre este juicio en: https://11-13makroepaiketa.eus/es/inicio/

Ver también el video-reportaje de Ahotsa.info sobre el sumario 11-13:


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martes, 3 de septiembre de 2019

¿El Último Macrojuicio?

Nuestro amigo Danilo Albin ha dado a conocer en Público este artículo en el que recalca algunos detalles del macrosumario 11/13 con el que Madrid busca criminalizar el amor de padres y madres por sus hijos e hijas víctimas del revanchismo institucional borbónico franquista.

Lean ustedes:


47 militantes abertzales, entre los que se encuentran abogados y familiares de presos, serán juzgados a partir del 16 de septiembre bajo la acusación de formar parte del “frente de cárceles”. Dos días antes habrá una movilización en Bilbao.

Danilo Albin

Amaia Izko, Jaione Karrera y Alfonso Zenón están acostumbrados a lidiar en los tribunales. Sin embargo, dentro de pocos días no lo harán como abogados defensores, sino como acusados de distintos delitos que podrían llevarles a prisión. “Está en juego nuestra libertad”, afirma Izko –quien además ejerce como concejala de EH Bildu en Pamplona– a las puertas de que comience el macrojuicio 11/13, en el que junto a estos tres letrados serán juzgadas otras 44 personas, señaladas como integrantes del “Frente de Cárceles” de ETA.

El día ya está marcado en rojo en el calendario de los acusados: a partir del próximo 16 de septiembre, las instalaciones de la Audiencia Nacional en San Fernando de Henares acogerán el macrojuicio contra representantes de distintos ámbitos. Hay abogados –entre ellos Arantza Zulueta, que permaneció encarcelada en régimen de aislamiento en la cárcel de Puerto III (Cádiz)–, pero también periodistas –es el caso de Beñat Zarrabeitia, trabajador de Gara–, psicólogos o integrantes de Etxerat, la asociación de familiares de presos de ETA.

Todos ellos fueron detenidos en el marco de distintas actuaciones policiales –conocidas como “Jaque”, “Mate” y “Pastor“– realizadas tras el cese definitivo de la violencia por parte de ETA. Los operativos estuvieron dirigidos contra Herrira, una plataforma que pedía cambios en materia de política penitenciaria, así como contra los abogados que hicieron tareas de mediación para conseguir que el denominado Colectivo de Presos Políticos Vascos (EPPK, por sus siglas en euskera) apostara por recorrer las vías legales o el grupo Jaiki Hadi, que trabaja en cuestiones relacionadas con el estado de salud de los reclusos.

"Dependencia orgánica"

La Fiscalía y la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), que ejerce como acusación particular, reclaman penas de entre 8 y 20 años de prisión para cada uno de los encausados por “participación activa en organización terrorista”, delitos continuados de “enaltecimiento del terrorismo” y “financiación del terrorismo”. En total, las peticiones alcanzan los 601 años de cárcel.

En el auto de procesamiento, el juez Eloy Velasco se basó en informes de la Guardia Civil para señalar que el denominado KT (Koordinazio Taldea/Grupo de Coordinación) en el que participaban los acusados era utilizado por ETA para “dirigir y dar directrices generales al conjunto del frente de cárceles garantizando la cohesión de sus miembros y su fidelidad” a la ya desaparecida organización terrorista. De hecho, el magistrado considera que los imputados son “plenamente conocedores de su dependencia orgánica de ETA y que su actividad contribuye a los fines“ de la extinguida organización.

"Incertidumbre"

“Un tribunal como la Audiencia Nacional va a tomar una decisión sobre tu vida en poco tiempo. Eso supone incertidumbre”, sostiene Izko. Esta abogada y concejala de EH Bildu sostiene que este juicio supone una “fortísima criminalización” contra aquellas y aquellos que “trabajan por los presos”. Si bien asegura que “no es la primera vez que se criminaliza de esta manera ese trabajo”, Izko sostiene que este procedimiento tiene un “plus”: “se está hablando de que todo el movimiento de apoyo a los presos es ETA, cuando ETA ya no existe”.

Ahí está, precisamente, lo que los acusados señalan como el “mayor anacronismo y hándicap” que presenta el macrojuicio que se celebrará en la Audiencia Nacional. “Las acusaciones siguen considerando que apoyar de cualquiera de las maneras al colectivo de presos es parte de la estrategia de ETA. La sociedad ve esto fuera de tiempo y lugar”, añade Izko.

“Trabajo público”

En ese marco, la plataforma de acusados ha denunciado que se trata de una causa judicial “nacida en las cloacas del Estado”, al tiempo que reivindican que su trabajo ha tenido un carácter “totalmente público” y que ha estado enfocado en “organizar movilizaciones en favor de los derechos de los presos políticos vascos, cuidar su salud, defenderlos en juzgados, realizar intermediación”, así como dar pasos para “hacer frente a la dispersión”.

Son días agitados para todos ellos. Antes de partir a Madrid estarán en las calles de Bilbao, donde el próximo día 14 está convocada una manifestación. El juicio se extenderá hasta el 28 de noviembre.






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sábado, 10 de agosto de 2019

Egaña | Solidaridad con los Presos

Desde su cuenta de Facebook traemos a ustedes el comentario de Iñaki Egaña con respecto a la nefasta actitud asumida por la caverna española con respecto a los recibimientos - ongi etorriak - que hacen familiares, amigos y vecinos a los presos políticos vascos una vez que han cumplido sus abultadas condenas y salen de sus celdas para volver a casa.

Lean ustedes:


Iñaki Egaña

En un verano donde el racismo se convierte en señal prioritaria de identidad de la derecha, donde el patriarcado defiende su estatus a través de violaciones y abusos más visibles que nunca, donde los yihadistas demuestran hasta qué punto la deriva religiosa afecta a lo público, donde la multipolaridad avanza hacia un conflicto bélico de nueva magnitud, donde la Ertzaintza patina volviendo al siglo XIX y aconsejando a las mujeres no salir del hogar para evitar tentaciones, donde los calores anuncian desastres ambientales desconocidos hasta ahora… la caverna mediática alumbra un único tema: los llamados “ongi etorri”.

Y los enfoca en un falso estadio, el de la moral, el de la ética, el de la supuesta humillación a sectores vulnerables. Sabemos que no es así, como sabemos todos y cada uno de los vecinos de este país, que los torturados han sido legión, que el rey emérito es de gatillo fácil (metáfora sexual), que los consejos de administración de los bancos mandan más que los diputados electos por el pueblo. Pero nos mantenemos en un océano de hipocresías.

La criminalización de los “ongi etorri”, por cierto sin apologías detectadas por agentes centrales o autonómicos, es un apartado minúsculo dentro de una gran estrategia destinada a deshumanizar a los presos políticos vascos, a sus familias y a todo el movimiento solidario que ha generado en las últimas décadas. Por cierto también, el movimiento social más sostenido y multitudinario, numérica y estadísticamente, de los que han existido tanto en ese reino que llaman España o en esa república que la guillotina convirtió a Francia.

Han querido y quieren restar a los presos, algunos que han cumplido más de diez mil días en prisión, el código humano que todos llevamos en nuestro ADN. ¿Por qué? Porque cuando conocemos las calamidades del vecino todas y todos tenemos tendencia a la empatía. Y por ahí, el estado profundo no está dispuesto a pasar. Porque la empatía sólo es válida, dicen, para sus víctimas, para sus monarcas y nobles, para sus estrellas televisivas. El resto, como con todas esas víctimas invisibles, no tiene familia, amigos, aliados. Los tratan como bestias con un único objetivo: trasladar el conflicto político a la esfera patológica.

Hay victimas y gentes de buena fe heridas en sus sentimientos. Pero la izquierda abertzale ya hizo y compartió su reflexión reparadora. En cambio, la posición del PNV, y por extensión del Gobierno de Gasteiz, se muestra en esta ocasión con los sectores ultras, con el estado profundo y el CNI que maneja los hilos de esta estrategia. Porque unos y otros sabemos que si algo tienen de característico los “ongi etorri” es la humanización de nuestros expresos. No, como apuntan, lo contrario.

Y en esta deshumanización de, en este caso la disidencia política, las fases han sido muy marcadas. Sólo recordar que dentro de una semanas, médicos, psicólogos, abogados, solidarios… hasta un total de 47 hombres y mujeres, serán juzgados en el que se anuncia un esperpento de juicio por realizar tareas que en otros lugares del planeta corresponden a Amnesty International, Médicos sin Fronteras u otras organizaciones comprometidas con el respeto de los derechos humanos. No sé siquiera porque lo recuerdo, España aplica una legislación de excepción con los presos políticos vascos, retirándoles sus derechos humanos. Y esa legislación está vigente para esos presos que están cumpliendo cientos de años más que los que fueron condenados. ¿No merecen nuestra empatía?

Esas fases de deshumanización pasaron por una primera donde la violencia paramilitar fue la razón de fuerza de los mismos que ahora criminalizan los “ongi etorri”. Asociaciones pioneras de solidaridad con los presos y exiliados como Anai Artea fueron dinamitadas utilizando mercenarios. Miembros de Gestoras pro Amnistía, como Karlos Saldise fueron asesinados por su actividad solidaria (¿crimenes por esclarecer también Covite?). Decenas de manifestantes solidarios con los presos, como Norma Mentxaka, Germán Rodríguez, Iñaki Kijera, Manuel Fuentes, Rafael Gómez, fueron acribillados por la Guardia Civil y la Policía Nacional por el hecho de mostrar solidaridad con los presos.

Fue hace ya 25 años que desde diversos estamentos estatales comenzaron a lanzarse las primeras andanadas favorables a la ilegalización de diversas organizaciones y asociaciones soberanistas, así como contra el movimiento de solidaridad con los presos. Fue una ofensiva dialéctica perfectamente planificada que concluyó con los objetivos estatales cumplidos. El movimiento de solidaridad con los presos políticos vascos por vez primera en su historia de cincuenta años sería ilegalizado. Tal y como ahora se ha lanzado la campaña contra los “ongi etorri”, preludio del cambio legislativo y penal, con la intención atávica española, de hacerlo con carácter retroactivo.

Y así cambiaron las formas. Pero la criminalización siguió, a un ritmo acelerado. Recordamos perfectamente a los 27 miembros del movimiento solidario con los presos imputados en el proceso Gestoras, la mayoría que cumplió prisión, por “criticar los cambios operados en el Código Penal, la Legislación de Menores y la creación del Juzgado Central de Vigilancia Penitenciaria”.

Recordamos como en enero de 2013 Herrira organizó en Bilbao una marcha de apoyo a los presos vascos que acogió a 115.000 personas, una de las mayores movilizaciones realizadas jamás en Euskal Herria. Y que para su desactivación, la Guardia Civil detuvo a quienes consideró sus animadores, 18 personas. Las detenciones y el cierre de sus sedes provocaron decenas de movilizaciones en Euskal Herria. Poco después eran detenidos también los abogados que defendían a los presos políticos vascos. ¿Recuerdan como la Guardia Civil se llevó más de cien mil euros recaudados en la manifestación por los presos realizada en Bilbao en 2015? ¿Quizás se encuentren en ese fondo de reptiles que aflora sin descanso la bonanza española?






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domingo, 7 de julio de 2019

11 Navarros del 47ak

Desde el portal de Pamplona Actual traemos a ustedes esta crónica del acto solidario con los once imputados navarros del macrosumario 11/13.

Aquí la información:


Han agradecido las muestras de solidaridad que están recibiendo y llaman a tomar parte en “una gran manifestación” el 14 de septiembre en Bilbo

La plaza de los Burgos de Iruñea ha acogido este viernes por la tarde un acto en solidaridad con los 11 navarros y navarras que serán juzgados a partir de septiembre en la Audiencia Nacional española, acusados de participar en colectivos en defensa de los derechos de los presos y presas políticas vascas. En esta causa están imputadas un total de 47 personas, entre abogados, miembros del movimiento Herrira, Etxerat, el colectivo médico Jaiki Hadi y el grupo de mediadores del EPPK, para quienes piden un total de 601 años de prisión.

En el acto, al que han acudido varios cientos de personas, Amaia Izko y Eneko Villegas, dos de los imputados, han reivindicado el trabajo por el que van a ser juzgados: “cuidar de la salud de presas y exiliadas, organizar movilizaciones en favor de sus derechos, realizar su defensa jurídica tanto en los juzgados como en las propias cárceles, intentar aligerar la carga de sus familiares y mediar entre las presas y exiliadas y los diferentes sectores de la sociedad”.

Han dicho que su labor tenía unos objetivos claros: “que los derechos de los presos y presas sean respetados para dar pasos hacia la resolución y consolidar de una vez una situación de paz en Euskal Herria”. Y han subrayado que actuaron de manera consecuente con sus principios políticos y éticos, que están “satisfechas y orgullosas” de lo que han podido aportar en esta tarea y que lo volverían a hacer a pesar del alto coste personal que les está suponiendo.

Así, consideran que este nuevo macroproceso es “una aberración jurídica que nació de las cloacas del Estado” para intentar detener las iniciativas en favor de los derechos de los presos y presas, bloquear las soluciones “y dejar a la sociedad vasca anclada a situaciones del pasado”.

Los imputados han agradecido las numerosas muestras de solidaridad que están recibiendo, han informado que el manifiesto por su libertad ya ha superado las 8.000 adhesiones y han invitado a la ciudadanía a seguir denunciando esta injusticia. En este sentido, han llamado a tomar parte en la gran movilización que han organizado el próximo 14 de septiembre en Bilbao.

Igualmente, han incidido en el castigo económico que les va a suponer este juicio (7.200 euros en gastos por cada imputado) y han animado a seguir haciendo aportaciones en el número de cuenta que han habilitado: ES82 3035 0057 9205 7005 9033.






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sábado, 29 de junio de 2019

Entrevista a Amaia Izko

Se acerca el macroproceso 11/13 y hemos considerado pertinente compartir con ustedes esta entrevista dada a conocer por Noticias de Navarra:


A partir del 16 de septiembre comenzará el jucio en la Audiencia Nacional contra 47 personas por defender los derechos de los presos de ETA. 11 de los acusados son navarros, entre ellos la abogada y concejala en Pamplona Amaia Izko.

Zuberoa García

Ocho años después de que ETA anunciase el fin de su actividad armada y con la organización ya disuelta, 47 personas, entre abogados, familiares y miembros de asociaciones de apoyo a los presos, se enfrentan a una petición fiscal de penas de 601 años de cárcel en total. Fueron detenidos hace cinco años y dejados inmediatamente en libertad. Durante todos estos años han seguido con su labor. Es el caso de la abogada navarra Amaia Izko, ahora también concejala en el Ayuntamiento de Pamplona por EH Bildu, que considera que “en un momento en el que la violencia de ETA forma parte del pasado, también del pasado deberían formar parte las respuestas represivas a esa violencia”. El próximo 5 de julio llaman a participar en una manifestación de protesta contra este proceso, a las 19:00 horas en la plaza de Los Burgos.

¿Qué supone vivir tantos años con la amenaza de que puede entrar a en la cárcel?

-Hay que hacer un gran ejercicio de abstracción para que esa gran espada de Damocles no condicione tu vida personal y profesional. Al final nos han atacado por esa actividad profesional que hacíamos y que seguimos haciendo. Entonces la sensación es de ir siempre por el borde del abismo. Te preguntas en qué momento puede volver a ocurrir o se puede agravar la situación porque continuas haciendo la misma labor. Nos ha condicionado a todos los encausados.

¿Cómo vive su familia la situación?

-Es lo que más nos pesa, lo que condiciona a nuestras familias, esa amenaza de cárcel, de dispersión. Además, en este momento en el que ya parece algo del pasado.

¿Volvería hacer lo mismo por lo que le van a juzgar?

-Yo continúo con mi actividad profesional y mi aportación política. La defensa y la asistencia de los presos políticos en los tribunales y en las cárceles. Y desgraciadamente sigo haciéndolo porque sigue siendo necesario denunciar irregularidades y vulneraciones graves de sus derechos fundamentales.

¿Qué sentido tiene este macrojuicio ocho años después del final de ETA?

-No tiene ningún sentido en estos momentos. Cuando se produjeron los operativos policiales el sentido fue tratar de impedir una vía de soluciones y resolución. Ahora, cuando miramos cómo han sido los años desde 2011 a 2018, en todo el transcurso de disolución de ETA, podemos ver cómo ha sido un proceso torpedeado por el Estado español. Y lo han hecho desde el flanco de los presos, que desde 2013 ya dijeron que querían aportar en el proceso. Ese es el único sentido que han tenido nuestros operativos. Y a día de hoy, hacer este juicio no tiene otro sentido que querer llevarnos al pasado otra vez.

¿Alberga esperanzas de un acuerdo previo con la Fiscalía?

-Parecería lo más lógico porque ya no sirve de nada. Solamente puede traer sufrimiento para las personas que los estamos viviendo, porque en términos objetivos no sirve de nada. La acusación de ser de ETA sobre personas que llevamos cinco años en libertad haciendo la misma actividad es realmente bastante absurda. No tiene sentido, y la mejor solución podría ser la de pasar página definitivamente sin que esto tenga consecuencias personales y familiares. Además, creemos que lleva la lógica de otros acuerdos que se han cerrado en procedimientos similares para ir cerrando página. Pero a día de hoy no es este el panorama que nos encontramos y por eso nos encontramos en esta campaña de denuncia por lo que ocurre.

¿El hecho de que el PSOE esté en el Gobierno puede dificultar ese acuerdo por la presión mediática que ejercería la derecha?

-Ciertamente no debería. El PSOE debería observar estas cuestiones pendientes, que vienen de estrategias del pasado, con otros ojos. Independientemente de la presión mediática, que no creo que sería excesiva porque todo el mundo sabe que detrás no hay una estrategia armada, sino la defensa de los derechos de los presos. Lo lógico y lo políticamente acertado sería colaborar para superar estas situaciones. Pero con el PSOE siempre hay un punto de incertidumbre sobre la mesa.

Se les acusa de participación activa en organización terrorista... ¿Se considera usted parte de una organización terrorista?

-Yo sigo haciendo la misma labor porque forma parte del trabajo que hago y porque es también mi aportación política. No tiene que ver con ninguna organización armada. Y es más, queremos subrayar todo el tiempo que se nos ha acusado de formar parte de una estrategia de una organización cuando ya esa organización como única estrategia tenía su propia disolución. Era una organización que públicamente había dicho que había dejado toda actuación violenta para pasar a cerrar su propio ciclo. Es un absurdo, no es la primera vez que hay estas acusaciones en el trabajo por la defensa de los derechos de los presos, pero ahora tiene además el anacronismo añadido de que nos acusan de formar parte de una estrategia cuando ya ETA estaba disolviéndose.

¿Por qué cree que se actúo contra sus actividades en ese momento?

-Se trató de impedir que se cerrara ese ciclo porque había quien lo consideraba bastante rentable todavía. Era impedir que se cerrase ese ciclo, hacer una batalla absoluta del relato de vencedores y vencidos, y ahí hacía falta quebrar la voluntad expresada del colectivo de presos de ponerse a trabajar por ayudar en el cierre de ciclo. Se trató de ir minando esa aportación de los presos de diferentes formas. En la calle, a través de la reivindicación que hacía Herrira, en términos sociales. Y cerrándole las entradas de oxígeno al colectivo de presos con la asistencia jurídica, médica y humana con sus familiares. Todo para que no pudieran hacer su aportación a la resolución. Ahí se sitúo nuestra labor y en ninguna otra parte.

¿Qué evidencias desmontan las versiones de las acusaciones?

-Nuestro trabajo claro, transparente y colectivo. Toda nuestra labor ha sido pública y notoria. Lo único que se discute es si formaba parte de la estrategia de ETA y para eso la única prueba que las acusaciones ponen encima de la mesa son los informes en los que la Guardia Civil dice que eso es así. Además, sobre documentos que son de otros tiempos y dicen que “como otros lo hicieron estos lo hacen”. Esa es toda la tesis de la acusación. Frente a esto nosotros llevamos la claridad de nuestro trabajo y llevamos como testigos a muchas personas de los entornos con los que hemos trabajado. Todo esto se hacía para poner el tema de los presos en vías de resolución y siempre desde el punto de vista de la reivindicación de sus derechos fundamentales.

Usted ha desarrollado su labor como abogada sobre todo en la Audiencia Nacional. Trabaja precisamente dentro de un sistema judicial en el que muchas veces han indicado no creer. ¿Espera que se haga justicia?

-He visto pocas veces que se haya hecho justicia en la administración de justicia y más en jurisdicciones tan excepcionales como la Audiencia Nacional que es absolutamente permeable a lo político. Como abogada he denunciado públicamente como se han tomado decisiones al margen de procesos judiciales y se han llevado a sentencias. Eso es lo que esperamos de la Audiencia Nacional y por eso estamos especialmente preocupados por este procedimiento.

Ahora es concejala del Ayuntamiento de Pamplona. Esto les va a repercutir.

-Sí, lo va a hacer. La decisión la tomé junto a EH Bildu sabiendo que esto iba a ser así, pero también reivindicando que tengo un procedimiento judicial desde hace cinco años y no ha avanzado nada. He estado en libertad durante todos estos años y esto no puede condicionar mi actividad profesional ni política. Se puede querer utilizar por determinadas posiciones políticas para poner encima de la mesa la ficción de que aquí no ha cambiado nada, pero la sociedad sabe que han cambiado muchas cosas.

Si les condenasen, ¿qué supondría, no solo en lo personal que es evidente, sino en el marco político que vivimos?

-Una condena tendría la afectación personal, pero también una afectación colectiva muy importante. Que en este momento en el que la violencia de ETA forma parte del pasado, y también del pasado tenían que formar parte las respuestas represivas a esa violencia, se nos condenase tendría una afectación colectiva muy importante.

Las claves

“La Audiencia Nacional es permeable a lo político. Por eso estamos preocupados por este procedimiento”

“Se nos acusa de ser parte de la estrategia de una organización cuando ya estaba en vías de disolución”

“Nuestra labor con los presos ha sido desde la reivindicación de sus derechos fundamentales”

Perfil

Amaia Izko Aramendia. Pamplona 3 de noviembre 1971. Es Licencida en Derecho por la Universidad de Navarra. Ha ejercido como abogada desde los 23 años, sobre todo en casos llevados a la Audiencia Nacional. En cuanto a su actividad política, en 2019 ha accedidio a su primer cargo institucional como concejala de Pamplona por EH Bildu.






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