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viernes, 23 de enero de 2026

«Una Memoria Propia»

Naiz publica esta nota en la cual se da a conocer el Centro Zabaltzen, iniciativa de LAB para la preservación de la memoria desde la propia experiencia del pueblo vasco.

Adelante con la información:


LAB pone en marcha el Centro Zabaltzen para «mantener la memoria de la clase trabajadora»

LAB ha aprovechado la presentación de los actos convocados con motivo del 3 de Marzo para anunciar la puesta en marcha del Centro de Documentación Zabaltzen, una herramienta diseñada hace dos años que tiene por objeto «mantener una memoria propia como clase trabajadora».

Ion Salgado

LAB ha puesto en marcha el Centro de Documentación Zabaltzen, una iniciativa surgida hace dos años, con motivo del 50 aniversario del sindicato, que tiene por objeto «mantener una memoria propia como clase trabajadora y como sindicalismo de transformación». En el mismo se pueden encontrar textos, carteles e imágenes, tanto de la central abertzale como de las luchas en las que ha participado. 

En una comparecencia pública organizada para presentar los actos del 3 de Marzo, Igor Arroyo ha manifestado que «es importante ese trabajo de divulgación, y también queremos hacer un reconocimiento a aquellas personas, a aquellos militantes, que han mantenido viva la memoria de la masacre de Gasteiz».

«Porque ahora vemos que, afortunadamente, hay reconocimiento social, político e institucional, pero durante mucho tiempo ha sido la gente trabajadora, los militantes sindicales, muchos de ellos militantes del sindicato LAB, los que han mantenido la memoria de esos sucesos», ha apuntado antes de anunciar la celebración de un acto nacional el día 3 de marzo, a las 10.00, en el Palacio Europa. 

«Queremos hacer un reconocimiento a la gente que ha mantenido con ese trabajo de hormiga, que ha mantenido viva la memoria», ha señalado, y ha incidido en que «es necesario preservar la ambición que tenían los trabajadores y las trabajadoras hace 50 años, que es la ambición de crear una sociedad sin explotación de ningún tipo».

Huelga del 17 de marzo

Ha destacado que «en Europa y en el Estado español el sindicalismo se limita a realizar su labor dentro del espacio que le dejan a nivel institucional. Pero aquí no. Aquí tenemos un sindicalismo de contrapoder, un sindicalismo sociopolítico». «En Euskal Herria el sindicalismo tiene la voluntad y la capacidad de impulsar cambios políticos y sociales. Y eso es lo que vamos a plantear precisamente en la huelga general del 17 de marzo», ha añadido.

«En la huelga general del 17 de marzo vamos a plantear que no nos conformamos con negociar convenios a nivel de empresa o a nivel de sectores, sino que queremos cambios generales a favor del conjunto de la clase trabajadora. Y así como en el 3 de marzo el reparto de la riqueza estaba en la base de las huelgas y las movilizaciones, ahora también planteamos en el centro del debate la necesidad de repartir la riqueza», ha subrayado.

«En un momento en el que se está demostrando que los recursos del planeta son finitos, en un momento en el que las élites están intentando imponer una salida autoritaria a la crisis sistémica, en este momento decimos alto y claro que en Euskal Herria hay necesidad y posibilidad de hacer otro camino, de avanzar hacia una sociedad más justa, hacia la transición ecosocial, hacia el reparto del empleo, de los cuidados y la riqueza», ha sentenciado.




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sábado, 10 de enero de 2026

Mojarse por los Presos

Con la resolución en contra de los indiciados en el sumario 13/13 en la mente, miles de personas han desafiado las inclemencias del tiempo para marchar por las calles de Bilbo reclamando el final de la legislación de excepción que el estado español mantiene en contra de decenas de presos políticos vascos. 

Si a eso agregamos que se reporta en varios medios del estado español que José Luis Rodríguez Zapatero se ha dedicado los últimos meses a negociar la liberación de golpistas detenidos en Venezuela, el asunto pasa de los paradójico a lo irónico.

Aquí la crónica publicada por Naiz:


Una multitud se moja en Bilbo por el fin de la «injusta legislación de excepción» carcelaria

Acabar con las legislaciones y prácticas de excepción carcelaria es la demanda que ha unido en Bilbo a decenas de miles de personas a convocatoria de Sare, unas 65.000 según el recuento de NAIZ, en un contexto de avances pero también de riesgos. «No se puede alargar más», han proclamado.

Marcel Pena

La lluvia no ha servido de excusa para que, un año más, decenas de miles de personas hayan respondido este sábado en Bilbo a la convocatoria de Sare y hayan salido a la calle para pedir el fin de la «injusta legislación de excepción» que sufren los presos vascos. La calle Autonomía se ha vuelto a llenar, esta vez para expresar la reivindicación de que ya es hora de sellar las consecuencias del conflicto, con tres claves: «Resolución, paz y convivencia».

La mañana ha estado marcada en Bilbo por la intensa lluvia, pero no ha sido impedimento para que a las 17.00 decenas de miles de personas hayan tomado la calle Autonomía desde La Casilla, mientras algunas otras han preferido esperar en la zona del Ayuntamiento, donde ha concluido.

La marcha ha ocupado unos dos tercios del recorrido. Cuando la cabeza ha llegado al Ayuntamiento, exactamente a las 17.59, las últimas filas estaban todavía en la calle Autonomía, a la altura del cruce con la calle Ávila. Ello supone una ocupación espacial algo mayor que la del año pasado, cuando llegó hasta la calle Enrique Eguren, algo más cerca de Zabalburu.

Calculando que la densidad ha podido ser esta vez algo menor por la proliferación de paraguas, NAIZ estima una participación de unas 65.000 personas, muy similar a la de los tres últimos años, confirmando que esta reivindicación social es muy estable. Ha vuelto a ser la mayor movilización política del año en Euskal Herria. Y con la dificultad añadida de la mala climatología, que ha podido hacer retraerse a muchas personas.

Minutos antes del inicio, los representantes de las formaciones políticas y organizaciones sociales y sindicales que han acudido a Bilbo han hecho declaraciones a los medios, en las que han coincidido en su deseo de que este sea el último año en que tengan que acudir a esta movilización.

EH Bildu, que ha enviado una amplia delegación encabezada por su secretario general, Arnaldo Otegi, el portavoz parlamentario, Pello Otxandiano, el senador Gorka Elejabarrieta, la portavoz de la formación en Nafarroa, Laura Aznal, y la secretaria de EH Bildu en ese herrialde, Miren Zabaleta, entre otros, ha puesto en valor «la apuesta de la sociedad vasca por la paz, la resolución y la convivencia» y ha destacado que, «un año más, una amplia mayoría de la sociedad vasca ha expresado su firme compromiso en favor de la paz, la resolución y la convivencia». La coalición soberanista se ha comprometido a «seguir trabajando para que se haga realidad» y ha subrayado que «la paz, la resolución y la convivencia requieren necesariamente que no haya presos políticos en las cárceles».

El secretario general de ELA, Mitxel Lakuntza, ha señalado que no «hay ninguna explicación política ni jurídica para justificar la excepción penitenciaria» y ha reivindicado que «la ley tiene que ser igual para todos, por razones democráticas y de derechos humanos».

Su homóloga de LAB, Garbiñe Aranburu ha recordado que hace 15 años que ETA finalizó su actividad armada y que es «está fuera de lugar que todavía tengamos que estar aquí» y que «no se adopten medias para superar los obstáculos para que los presos y exiliados vuelvan a casa». Ha mencionado también la ratificación de la sentencia del sumario 13/13 esta misma semana, «otro anacronismo», y ha llamado a reforzar la presión social. «para obligar a los gobiernos» a dar pasos.

Desde Catalunya, el diputado de Junts Josep Pagès ha señalado que en Catalunya la situación de los presos «nos concierne de forma muy directa». «Sus derechos tienen que ser respetados, no es aceptable este régimen penitenciario especial. Que termine de una vez», ha revindicado.

Kènia Domenech, de ERC, ha querido acompañar al pueblo vasco en esta reivindicación y ha tenido un «pensamiento especial» para la presa Lola López Resina, vecina de Granollers, «la pesa política del Estado español con más edad». 

El secretario primero de la Mesa del Congreso español, Gerardo Pisarello (Catalunya en Comú), ha destacado que es importante acompañar a Sare «en un momento en que la internacional del odio intenta desplegar sus políticas de utilización arbitraria de la violencia» y, tras exigir que «se aplique la ley penitenciaria a los presos y presas vascos de manera garantista», ha mostrado su deseo de que esta marcha se convierta «en un antídoto contra esos discursos represivos que la ultraderecha está intentando imponer en el mundo entero. Bilbao es hoy esa capital antireprresiva que todos necesitamos».

Por parte de la CUP, Su Moreno ha dicho que «es momento de defender los derechos básicos que están siendo cuestionados». «No valen medias tintas, hay que seguir luchando por los derechos de todos y todas y por libertad y soberanía de los pueblos».

Desde Catalunya también han tomado la palabra representantes de la ANC y de Òmnium Cultural, para destacar que «hasta lograr la autodeterminación y la libertad de los presos no habrá justicia», y reivindicar «los derechos fundamentales y el fin del sufrimiento provocado por las políticas penitenciarias, que son una cara más de la represión contra la disidencia».

Asimismo, Cèsar Lagonigro, de la Coordinadora de la Advocacia de Catalunya, ha apoyado la «reclamación legítima» de que se aplique a los presos la ley penitenciaria de forma ordinaria. «Que sea la última vez que venimos».

Desde Galicia, Paulo Ríos (BNG), ha afirmado que «tras los pasos dados por la sociedad vasca en los últimos años es necesario que las instituciones respondan a esta necesidad de democracia, paz y convivencia» y «es fundamental que los derechos básicos de los presos sean respetados».

Pancarta plural

La cabecera ha arrancado puntual, cuando pasaban pocos minutos de las 17.00. En ese momento, miles de personas ya abarrotaban la plaza de la Casilla y los primeros metros de acera de la calle Autonomía, tomada por la reivindicación y los gritos de «Euskal presoak etxera!». Mientras tanto, los colaboradores y encargados de la organización de la marcha abrían paso por delante del grupo de zanpantzar que animaba el paso y la pancarta principal, llevada por personas que reflejan la pluralidad de esta reivindicación. En ella estaban Arantxi Padilla (periodista), Olatz Iglesias y Amaiur Iragi (familiares de presos), Rosa Rodero (víctima de ETA), Ixone Fernandez (víctima del Estado), Eba Ferreira (Harrera), Fouad Baker (jurista palestino), Garazi Hanch Embarek (activista saharaui), Xabier Amuriza, Xabat Illarregi y Aitor Etxeberriazarraga (bertsolaris, los dos últimos han intervenido al final de la marcha), Francis Diez (cantante de Doctor Deseo) y Hur Gorostiaga (director de Seaska).

Detrás se han colocado los familiares de presos y presas. Y junto a ellos, miles de personas de todas las edades, muchas de ellas jóvenes. Sare y Etxerat han hecho hincapié esta vez en la idea de que este problema no debe pasar a otra generación más.

La marcha ha sido apoyada desde el ámbito político por EH Bildu, Podemos Euskadi, Sortu, EA, Alternatiba, EH Bai, Junts, ERC, CUP, BNG, Més Per Mallorca y Catalunya en Comú. El respaldo sindical resulta más abrumador: se han adherido ELA, LAB, ESK, Steilas, Hiru, EHNE, CGT, CNT y Etxalde.

La espectacular fotografía desde Zabalburu que cada año da fe del grito unánime por un futuro sin presos políticos ha estado esta vez protagonizada por los paraguas. La lluvia no ha dado tregua en todo el recorrido, lo que no ha servido como excusa para que decenas de miles de personas hayan salido a la calle un año más respondiendo a la convocatoria de Sare. Un día gris y frío que multiplica el valor de la imagen que hemos visto en Bilbo.

Como viene siendo habitual, a su llegada a la plaza Zabalburu, la marcha ha parado unos instantes para que los portavoces de Sare Bego Atxa y Joseba Azkarraga hicieran declaraciones. «Esta es la expresión democrática de una reivindicación democrática, cuando decenas de miles de personas, año tras año, salen a la calle reivindicando derechos para los presos y presas, es porque se están vulnerando esos derechos. Hace 15 años que ETA tomó decisión de poner fin a su actividad, y 15 años después se siguen vulnerando los derechos de los presos y presas vascos; hay que poner punto final a esta vulneración», han proclamado.

Han recordado que en estos momentos hay 120 presos y presas todavía en las cárceles; y que entre ellos hay 40 presos que llevan más de 20 años privados de libertad y hay más de 21 que están por encima de los 25 años de cumplimiento de las penas», por lo que muchos de ellos podrían estar en régimen de libertad condicional o régimen abierto «si no estuvieran bajo la aplicación de medidas de carácter excepcional». Por ello, han reclamado al «ámbito legislativo y al ámbito político poner fin a esta situación».

Junto a ello, han destacado que hay que «diseñar un marco final de resolución de este conflicto», que tiene que contemplar el fin de las medidas de excepción, la salida de todos presos mediante la aplicación ordinaria de la legislación penitenciaria, y un tratamiento «homogéneo y respetuoso» de las víctimas de todas las violencias.

Denominador común

El denominador común de la protesta es combatir unas leyes y prácticas «ad hoc» contra estos presos y presas, que hacen que hoy haya todavía 67 entre rejas desde hace más de 20 años, 44 a quienes se niega la opción de cualquier tipo de salida, 15 mayores de 65 años... Todo ello en una semana en que se ha confirmado además la condena de cárcel a abogados que les asisten. Y sin perder de vista la posibilidad de que se produzca un vuelco político en el Estado español que complique aún más la que debiera ser «recta final» de este conflicto.

En Hurtado de Amézaga, donde acaba la plaza Zabalburu y la calle se ensancha, las aceras aparecían más despejadas de gente, lo que quiere decir que el grueso de la marcha ya estaba formado tras la pancarta. Aquí, ante la estación de Abando, militantes de Ernai han encendido varias bengalas tras una pancarta en la que se podía leer «Iraganera iltzatuta biziko den azken belaunaldia».

Como también viene siendo habitual en esta cita solidaria, reivindicaciones internacionalistas se han intercalado a lo largo del recorrido. En concreto, en la plaza Circular un grupo de personas con banderas de Venezuela y una pancarta con los ojos de Hugo Chávez denunciaba la «agresión imperialista yanqui», mientras sostenían carteles que pedían la libertad del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. Pocos metros más adelante, las banderas palestinas hacían acto de presencia para denunciar el «negocio» de CAF con el «genocidio».

La movilización ha continuado bajo la lluvia y la cabecera ha llegado al Ayuntamiento a las 18.00. Antes, en el puente que une la calle Buenos Aires y la plaza Ernesto Erkoreka, los zanpantzar han formado un pasillo de antorchas, manteniendo encendido el fuego bajo la lluvia de la misma forma que miles de manifestantes han desafiado la tormenta con su presencia en Bilbo.

Ambos lados del puente del Ayuntamiento se han llenado rápidamente para escuchar, en primer lugar, a los bertsolaris Xabat Illarregi y Aitor Etxebarriazarraga, quienes han mencionado en sus bertsos a los abogados Arantza Zulueta y Jon Enparantza, que esta misma semana han visto confirmadas las condenas por el Tribunal Supremo español.

A continuación han tomado la palabra Bego Atxa y Joseba Azkarraga, que han intercalado su discurso en euskara y castellano y que han insistido en que la excepcionalidad penitenciaria no se puede prolongar más y «hay que darle salida ya» porque «hablamos de la vulneración de derechos humanos, de parar las injusticias y las legislaciones de excepción» y porque «hablamos de tejer la convivencia reconociendo nuestra pluralidad». 

«En la recta final»

Atxa y Azkarraga, que también han trasladado su solidaridad a Zulueta y Enparantza, han puesto en valor que desde 2023 se han ido dejando atrás el alejamiento, la dispersión y el cumplimiento en primer grado penitenciario de las condenas de las presas y presos. Ahora «estamos en la recta final» y «vamos consiguiendo los objetivos que nos marcamos en 2014: el fin de la vulneración de los derechos de los presos y presas vascos, y la aplicación de una legislación penitenciaria ordinaria que posibilite su regreso a casa para poder rehacer sus vidas».

Pese a ello, han advertido de que este es «un proceso inacabado», por lo que «solo si reivindicamos juntos los derechos humanos pondremos punto final a décadas de confrontación y sufrimiento». En ese sentido, se han mostrado convencidos de que «el compromiso de la sociedad vasca hará posible la resolución, la paz y la convivencia».

«No se pueden alargar más situaciones injustas. Son demasiados años de confrontación y sufrimiento que han abocado a nuestro Pueblo a una convivencia quebrada», han subrayado.

Los coportavoces de Sare han incidido en la necesidad de construir una «convivencia democrática y normalizada, basada en el reconocimiento y respeto del otro, y en los derechos de las personas», un objetivo en el que solo sobran «quienes se empeñan en utilizar el dolor y sufrimiento de las víctimas por intereses partidistas o se empeñan en defender diferentes categorías de víctimas», «quienes se empeñan en mantener la vulneración de los derechos penitenciarios», «quienes piden autocrítica a otros pero se niegan a realizar su propia autocrítica, sea por torturas sistemáticas practicadas, sea por terrorismo de Estado, sea por leyes especiales», y «quienes basan su estrategia en la venganza y el odio».

Atxa y Azkarraga han destacado que una sociedad «que aspira a ser verdaderamente democrática no puede negar el derecho de los presos a normalizar sus vidas, a abandonar las celdas, a cumplir penas en régimen abierto o simplemente a volver a sus casas». «No se puede exigirles nada que vaya más allá de lo que la legislación ordinaria requiere de toda persona privada de libertad», han insistido, para reivindicar a continuación la aplicación de una política penitenciaria ordinaria que permita «abrir las puertas de las celdas».

En su intervención, han apelado también a hacer «una reflexión colectiva» para poder construir «una memoria colectiva del conjunto de vulneraciones de derechos en nuestro país», porque «una paz sin violencia, pero con injusticias y desmemoria, no sirve». Así, han citado las 16 personas fallecidas en las carreteras cuando acudían a visitar a sus seres queridos, los 35 presos muertos en prisión... y han exigido respeto al dolor de las víctimas, no minusvalorar ni «instrumentalizar su sufrimiento por intereses partidistas», así como «el mismo reconocimiento para las miles de personas torturadas; a las asesinadas por las fuerzas de seguridad, para las víctimas de todas las violencias, incluidas las víctimas de una política penitenciaria diseñada para quebrar el alma y los cuerpos de los presos vascos y de sus familias». «Estas víctimas existen y muchas estáis hoy aquí, aunque quieran haceros invisibles», han proclamado.

Para terminar, han instado a «sellar y poner fin a todas las consecuencias del conflicto». «Enfilamos la recta final de un proceso muy largo y dificultoso. Aún nos queda un camino por recorrer. Y si en algún momento sentimos que nos cansamos, aprendamos a descansar, pero nunca a renunciar. Se lo debemos a las generaciones pasadas, pero sobre todo debemos dejar a las generaciones futuras una sociedad mejor que la que nosotros recibimos de nuestros mayores. Ezin da gehiago luzatu. Preso, iheslari eta deportatuak etxera», han concluido.

Un Pantxoa Carrere emocionado y Olaia Inziarte han puesto colofón al acto final interpretando la canción ‘Azken dantza hau’.

 

 

 

jueves, 8 de enero de 2026

Vuelta de Tuerca al Sumario 13/13

Con el mundo entero denunciando el imperialismo trasnochado de Trump, otros imperialismos, en este caso el españolista, continúan machacando los derechos de los habitantes de las naciones históricas bajo su yugo.

Madrid, que tanto garantizó libertades si se acababan "las balas de ETA", continúa utilizando su entramado jurídico como arma arrojadiza.

Aquí lo más reciente en el caso del Sumario 13/13:


El Supremo confirma las condenas a Zulueta y Enparantza y reduce las de Zuriarrain y Sarriegi

El Tribunal Supremo español ha confirmado las penas a los abogados Arantza Zulueta y Jon Enparantza, de siete años y medio y cuatro años, respectivamente, por el sumario 13/13. Reduce las condenas contra Naia Zuriarrain e Iker Sarriegi.

Aitor Agirrezabal

La Sala Penal del Tribunal Supremo español ha confirmado las condenas del sumario 13/13 a los abogados y solidarios con los presos Arantza Zulueta y Jon Enparantza, mientras que ha estimado parcialmente los recursos de Naia Zuriarrain e Iker Sarriegi. De este modo, condena a 7 años y medio de prisión a Zulueta y ha ratificado la pena de 4 años de Enparantza, mientras que rebaja la condena a Zuriarrain de 3 años y 6 meses de prisión a 2 años, y a Sarriegi, de 3 años a 1 año y 6 meses.

La Audiencia Nacional castigó en 2022 a los cuatro abogados dando por buena la acusación fiscal de «integración en organización terrorista». En el caso de Zulueta, además, fue condenada por «depósito de armas y explosivos con finalidad terrorista». En aquel juicio fueron absueltos Julen Zelarain, Saioa Agirre y Nerea Redondo.

El Supremo, en una sentencia de 174 páginas, da por bueno el castigo a Zulueta y Enparantza, mientras estima parcialmente los recursos de Zuriarrain y Sarriegi, al considerar que «su responsabilidad era de menor gravedad, ya que consistía en gestión y responsabilidad subordinada, o de comunicación, en la estructura investigada, sin que se haya constatado conexión fáctica con actividades violentas».

Por contra, desestima íntegramente el recurso de Zulueta y Enparantza que, entre otros extremos, también pedían que, en caso de condena, se les aplicase la reducción de pena que permite el artículo 579 bis.4 del Código Penal cuando el hecho sea objetivamente de menor gravedad, atendidos el medio empleado o el resultado producido.

Falta de «vestigios objetivos» sobre las torturas denunciadas

En el juicio quedaron de relieve irregularidades como la actuación matriz del CNI, que llevó a la defensa a reclamar la nulidad de todas las actuaciones. También se escucharon en la Sala los testimonios de torturas de Naia Zuriarrain y Saioa Agirre.

La sentencia del Supremo también hace referencia a esta denuncia de Zurriarain por las torturas sufridas (coacciones, insultos y golpes) durante su detención en 2010 a manos de la Guardia Civil, por las que pedía la nulidad de la condena. A pesar de que el auto reconoce «la realidad de los informes periciales que aduce el recurso y que en su emisión se siguieron las recomendaciones del Convenio de Estambul, concluyendo las psicólogas actuantes que observaron una coherencia entre el síndrome postraumático que presenta la recurrente y los hechos que relató en su denuncia», subraya acto seguido que no existen «vestigios objetivos» sobre los abusos denunciados.

Asimismo, señala que «estar vinculada» a Euskal Preso Politikoen Kolektiboa acarrea «circunstancias que permiten cuestionar la espontaneidad o veracidad de un relato carente de corroboraciones objetivas». Zurriarain está reconocida por Lakua como víctima de tortura.

La actuación del CNI

También desestima la alegación sobre la participación del CNI, que debería invalidar la causa si se hubiera tenido en cuenta. El CNI se negó a que sus agentes compareciesen en la vista para explicar cuál fue su intervención en el inicio de la investigación que culminó en el proceso 13/13. 

Así, no aprecia «ninguna irregularidad» en la actuación del CNI, y en la investigación de inteligencia que realizó, «verificándose la cobertura judicial de la misma y su sujeción a los principios de necesidad y proporcionalidad».

De esta forma, da por buena la tesis aceptada por la Audiencia Nacional española a partir de una acción inicial del CNI y el posterior informe de la Guardia Civil y establece concretamente que los cuatro condenados deben ser considerados como integrantes de ETA, «no cometiendo directamente acciones violentas sino contribuyendo a la cohesión y persistencia de los militantes privados de libertad, para que siguieran vinculados a la criminal organización que les dio cobertura para cometer los ilícitos actos contra las personas y contra las propiedades que perpetraron o intentaron cometer en su momento».

LAB: «Ataque a la convivencia democrática»

El sindicato LAB, al que pertenece Zulueta, considera la sentencia del Supremo «absolutamente grave y contraria a la voluntad de la ciudadanía vasca de construir una convivencia democrática, ya que es imprescindible garantizar los derechos de todas las personas y este tipo de sentencias solo pretenden obstaculizar ese esfuerzo».

LAB recuerda que desde el inicio denunció que este era el objetivo de la causa 13/13 y que reclamó que el juicio no debería haberse celebrado.

«LAB quiere mostrar su solidaridad y apoyo a las y los condenados. Asimismo, hace un llamamiento a participar en las movilizaciones para denunciar la sentencia, así como a sumarse a la manifestación nacional que se celebrará el sábado en Bilbao en defensa de los derechos de los presos y una resolución integral», añade.

Sare, un motivo más para manifestarse

Sare ha denunciado por su parte que la sentencia castiga «la labor ejercida por estos abogados/as, que se desarrolla en el marco de defensa de personas condenadas por su colaboración y/o pertenencia a ETA y por tanto es una clara intromisión en la labor profesional de los mismos. Insisten en su intencionalidad del castigo judicial-político, algo que nada tiene que ver con la justicia».

Ve en ello una razón más para que «este sábado en Bilbo hombres y mujeres que apuestan por la paz y la convivencia exijamos poner fin a la persecución política; a los juicios-políticos, en definitiva a los intentos de que nada cambie para impedir que nuestro país de pasos en favor de una verdadera convivencia».

 

 

 

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sábado, 22 de noviembre de 2025

Egaña | El Día Después

Han pasado cincuenta años desde que se anunciaba por televisión que, si bien el sanguinario dictador Francisco Franco estaba muerto, su régimen construido sobre la represión y la corrupción de cinco décadas gozaba (y goza) de excelente salud.

De eso y más nos habla este texto de Iñaki Egaña compartido en su cuenta de Facebook:


El día después

Iñaki Egaña

El pasado jueves, hace cincuenta años, un aturdido Carlos Arias Navarro, con un cara de sapo más expandida de lo habitual, interrumpía la emisión de televisión para lanzar un mensaje convertido en icónico: “Españoles. Franco ha muerto”. Bien. Noticia que esperábamos desde hacía semanas tras una agonía retrasmitida diariamente a través del parte médico habitual. Con la misma expresión continuó: “Yo sé que en estos momentos mi voz llegará a vuestros hogares entrecortada y confundida por el murmullo de vuestros sollozos y de vuestras plegarias”. Ni el brazo incorrupto de la que llamaron santa Teresa, ni el manto empedrado de una estatua señalada como Virgen del Pilar que habían acompañado al dictador en los cuarenta días de estertores, pudieron evitar su muerte. La España de la pandereta y sacristía que recitaba Antonio Machado en su máxima expresión. Eran las 7 de la mañana, cuando Arias había aparecido en la pantalla. Aún somnolientos, despertamos de inmediato. Vecinos, teléfono y flases de recuerdos. ¡Se ha terminado la pesadilla, volveremos a ser nosotros! Y la prensa, expectante, modificó rápidamente sus portadas, enlutándolas con el mensaje: “Franco ha muerto”.

Intuimos, la juventud va anudada a la ingenuidad política, un cambio inmediato. Además, creímos leer entre líneas. Cuando en noviembre de 1975 Franco encamó, ya irreversiblemente, el lenguaje meteorológico se convirtió en sorprendente: “chubascos frecuentes cuanto más al norte”. La víspera de la muerte del dictador, el parte textual oficial decía: “en España continuaron registrándose, en casi la totalidad de la mitad norte, numerosas precipitaciones en forma de chubascos, nieve o tormenta. La cantidad caída más importante fue en San Sebastián, 23 litros”. El día que murió Franco, por el contrario, el parte pareció distinto: “En España remitieron casi totalmente las precipitaciones”. Los chubascos habían desaparecido. ¿Y la dictadura?

Automáticamente asumió la jefatura el príncipe Juan Carlos de Borbón, quien sería elevado al rango de rey, después de haber estado ejerciendo interinamente desde el 30 de octubre. Diez días después de la muerte del dictador, el Instituto español de Meteorología apuntaba que seguían los chubascos en el Cantábrico y en la cabecera del Ebro, con lluvias en Bilbao, Donostia, Gasteiz e Iruñea. Y anunciaba que, tras el paso del frente, los vientos racheados del Oeste girarían hacia el Norte. Malas noticias. La tendencia continuaba. En los últimos días de la agonía de El Caudillo, Txomin Iturbe sufrió un atentado del que sobrevivió. Y unos días después de muerto ya el dictador, Eusebio Iriarte. Para aliviar el duelo, los seguidores del finado destrozaron la ikastola donostiarra Herri Ametsa.

En 1974, un año antes de la muerte de Franco, había en prisión 245 presos políticos vascos. El 20 de noviembre del año siguiente, es decir el día que falleció el dictador, los presos vascos habían ascendido a 731, de los que 104 eran mujeres. La mayoría de esos presos eran de organizaciones de izquierda (ORT, PTE, MCE, PORE, LCR, PCE, PCI), juveniles (IASE), armadas (ETA, FRAP) o abertzales (LAB, LAIA), dos del PNV y uno de PSOE. Eran, en general, detenidos del sexto estado de excepción del franquismo en Hego Euskal Herria que había entrado en vigor el 26 de abril de 1975, ante los juicios a Txiki, Otaegi, Garmendia… y durante el cual se produjeron unas 4.000 detenciones. Muchos de ellos continuarían en prisión y las cárceles no desaguarían hasta 1977, en el preludio del decreto de amnistía que octubre de ese año, que indultó también a cientos de miles de funcionarios, policías y adictos franquistas.

Un año más tarde, el régimen fascista ejecutó un referéndum por su reforma y, apoyado en su resultado, comenzó su mudanza. Quince días después de la cita con las urnas, e invocando el artículo 304 de la ley de enjuiciamiento criminal vigente desde 1882, después de la Segunda karlistada, el Gobierno español creaba la Audiencia Nacional. Los resultados en el referéndum más flojos para apoyar la reforma se produjeron en Hego Euskal Herria, lo que llevó al Ejecutivo hispano a que una semana más tarde de que fuera creado el tribunal especial, el Consejo de Ministros del 21 de enero de 1977, fuera dedicado monográficamente al tema vasco. Con el añadido que en este consejo, el infante Felipe de Borbón y Grecia (hoy Felipe VI) fue nombrado heredero de la Corona española. Sintomático.

El año previo, primero de la que llamaron Transición, fue brutal: cinco obreros muertos en Gasteiz; decenas de bombas contra librerías, atentados contra refugiados, torturas, cargas contra las concentraciones de Olentzero... Con Jurramendi convertido en la laboratorio para fichar a mercenarios bregados en otros estados fascistas y que ingresarían en el BVE o en los GAL. Y ya en 1977, las concentraciones por esa amnistía, que no llegaba reprimidas a fuego: muertos en Iruñea, en Orereta. La expresión del “gatillo fácil” dirán más tarde al referirse a la actuación policial.

El grueso policial con sus mandos fue recuperado para la “democracia” y ratificado por el PSOE que llegó a la Moncloa en 1982, al igual que los jueces, funcionarios y el Estado profundo. Con escarnio, Franco había sido nombrado hijo adoptivo o predilecto de numerosas poblaciones vascas, entre ellas la de Gernika, símbolo de las libertades y de la resistencia vasca (marzo de 1946, hijo adoptivo y medalla de oro y brillantes). En octubre de 1942, la Diputación de Araba lo nombraba “padre de la provincia”. En 1947, la Diputación navarra lo nombró “hijo adoptivo”. En agosto de 1963 el nieto de Franco fue nombrado general honorario en la tamborrada infantil de Donostia. El día después se hizo tan largo que el Gobierno de la CAV y el PNV comenzaron a investigar los crímenes franquistas a partir de 2015. Hasta entonces, la voluntad popular, siempre dos pasos por delante de la institucional. Cosas de la llamada Transición cuyo comienzo está claro, no así su conclusión. Para mí es evidente: cuando deroguen la vigente y franquista Ley de Secretos Oficiales. 

 

 

 

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sábado, 15 de noviembre de 2025

El Feminismo y la Tortura

El feminismo burgués por fin comienza a ver en dirección de las represaliadas políticas vascas.

Solamente les tomó catorce años desde la Declaración de Aiete y siete años desde que culminase el Proceso de Desarme, Desmovilización y Reinserción de ETA en Kanbo.

Pero como dice el dicho, más vale tarde que nunca.

Esto es lo que nos reporta Naiz en el caso de la tortura sufrida por la víctima de terrorismo de estado Iratxe Sorzabal:


Colectivos feministas apoyan a Iratxe Sorzabal y denuncian la «tortura sexista»

Diversos colectivos feministas, sociales y sindicales han denunciado este jueves la tortura ejercida durante años en Euskal Herria y han expresado su apoyo a Iratxe Sorzabal, que ha solicitado reabrir su caso tras el reconocimiento judicial de que sus autoinculpaciones fueron obtenidas bajo tortura.

Ibai Azparren

Euskal Herriko Bilgune Feminista, junto a una decena de agentes feministas, sociales y sindicales, ha comparecido este viernes en la librería Katakrak, en Iruñea, para denunciar la «tortura sexista» ejercida durante años en Euskal Herria y mostrar así su apoyo a Iratxe Sorzabal, después de que la  presa vasca haya solicitado reabrir su caso de torturas tras el reconocimiento judicial obtenido este año.

La comparecencia se produce tras la decisión de Sorzabal de interponer una denuncia para que se investigue a los agentes responsables de las torturas que sufrió en 2001 en dependencias policiales españolas. Una sentencia de la Audiencia Nacional española, dictada mayo, declaró nulas sus autoinculpaciones al considerar acreditado que fueron obtenidas bajo tortura y absolvió a Sorzabal. Según recuerdan los colectivos convocantes, era la primera vez que un tribunal español reconocía de forma tan explícita torturas en un caso relacionado con militancia política.

A juicio de las organizaciones feministas, resulta «inadmisible» que, reconocido judicialmente el uso de métodos de tortura, no se haya abierto ninguna investigación penal para depurar responsabilidades. De esta manera, han citado a Naciones Unidas para recordar que los delitos de tortura no prescriben porque «los efectos de la tortura son permanentes y, por tanto, el delito que los motivó también lo es».

En la declaración, las portavoces han afirmado que la violencia machista «tiene un sinfín de caras» y situado la tortura ejercida por cuerpos policiales españoles y franceses «bajo el paraguas de la violencia machista». Así, han criticado la «negación y tergiversación» de ambos Estados respecto a estas denuncias y asegurado que la tortura se aplicó «sistemáticamente contra las mujeres acosadas por motivos políticos».

«Control político y patriarcal»

Las portavoces han denunciado que la tortura contra mujeres y militantes independentistas de izquierdas ha sido una «estrategia de control político y patriarcal» y que las mujeres presas políticas vascas sufren una «doble violencia»: por ser mujeres y por su militancia.

De este modo, han descrito las formas de tortura ejercidas durante periodos de incomunicación, como «amenazas de agresiones sexuales, interrogatorios desnudos, tocamientos, cuestionamiento de la orientación sexual, violaciones, torturas psicológicas, burlas y vejaciones o menosprecios sufridos como militantes políticas».

De acuerdo con estos colectivos, estas agresiones tienen como objetivo «reforzar la discriminación sexual, base del patriarcado, y afectan directamente a la integridad física y psicológica de las mujeres».

«La tortura es una manifestación más de la violencia machista contra las mujeres, apoyada durante años por los estados», han subrayado, algo que tiene que ver con «el sentido patriarcal de la justicia», manifestado en procesos, detenciones, condenas y en los propios juicios.

«Alejar a las mujeres de la participación política»

Para Bilgune Feminista y el resto de colectivos, la tortura se utiliza como herramienta para alejar a las mujeres de la participación sociopolítica. En el independentismo de izquierda, han proseguido, las mujeres han adquirido «un compromiso político», y esta participación ha sido sancionada «específica y especialmente en el caso de las mujeres militantes».

De esta manera, han recordado que las declaraciones realizadas bajo tortura han servido de prueba en numerosos juicios, lo que ha alargado los procesos en la mayoría de los casos. «Al fin y al cabo, esa también es otra forma de aplicar la tortura. Lejos de ser un fantasma del pasado, hoy en día las consecuencias de la tortura siguen siendo bastante evidentes en Euskal Herria, y por sus declaraciones bajo tortura siguen en prisión varios presas políticas vascas», han indicado.

Los colectivos han reclamado que las mujeres que han sufrido «torturas políticas sexuales» sean tenidas en cuenta en la lucha por la paz y la justicia, y han destacado la necesidad de avanzar hacia la verdad, la justicia y la reparación.

Además, han subrayado que es necesario que el movimiento feminista incorpore esta cuestión en la construcción de una memoria colectiva y en el futuro de Euskal Herria. «Las consecuencias que nos deja la tortura son muy variadas y tenemos que disponer de los medios y condiciones para combatirlas y posibilitar los procesos de recuperación. Politizando estos procesos y entendiéndolos como aportaciones políticas», han sentenciado.

Entre los colectivos firmantes figuran Euskal Herriko Bilgune Feminista, Euskal Herriko Gazte feministak, Indarkeria sexistaren aurkako emakumeon paltaforma (Iruñea), Emakumeon Mundu Martxa, Steilas, LAB, ESK, ELA, Torturatuen sareak y Egia Zor.




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miércoles, 15 de octubre de 2025

Sindicalismo Vasco con Palestina

El sindicalismo vasco se ha dado cita para manifestarse en favor del pueblo palestino, movilizando a ciento diez mil personas en diferentes puntos de Hego Euskal Herria.

Traemos a ustedes esta reseña desde las páginas de Naiz acompañada por fotografías de El Salto:


La causa palestina vacía centros de trabajo y abarrota las calles con más de 110.000 personas

Decenas de miles de personas se han movilizado a mediodía en Bilbo, Donostia, Iruñea y Gasteiz en una jornada que multiplica el apoyo a Palestina en Euskal Herria. Los paros convocados han tenido gran seguimiento ya desde la madrugada y los centros educativos casi no han tenido actividad.

Ramón Sola - Agustín Goikoetxea 

Euskal Herria vuelve este miércoles a mostrar su solidaridad con Palestina y su denuncia del genocidio, prolongando la dinámica continua de los últimos dos años pero esta vez en un formato nuevo: una jornada de paros y movilizaciones. Con impulso de la práctica totalidad de los sindicatos y de las diferentes organizaciones surgidas en torno a esta causa, decenas de miles de personas se han implicado de una u otra manera en la jornada, en su mayoría dejando sus puestos laborales durante tres-cuatro horas y acudiendo a las movilizaciones.

A partir de las 12.30 se han inundado de gente los puntos de salida de las marchas, convocadas en la Plaza de la Virgen Blanca de Gasteiz, los cines Golem de Iruñea, Jesusen Bihotza en Bilbo y el Boulevard de Donostia. Estas movilizaciones ha sido promovidas por los sindicatos convocantes originariamente de la jornada: LAB, Steilas, CCOO, UGT, ESK, CGT, Etxalde, ENHE-Nafarroa, Hiru...

Ha costado incluso que las pancartas se abrieran paso entre la multitud congregada. En Bilbo se ha completado todo el recorrido previsto, puesto que cuando la cabecera ha llegado al final de la marcha todavía había gente en el punto de salida, ocupando la Gran Vía por completo. 

En Iruñea el inicio ha sido alterado por la presencia de efectivos de la Policía española, que han creado momentos de tensión. Se han cruzado algunos contenedores.

La organización ha cifrado la asistencia en torno a las 15.000 personas en la capital navarra, 18.000 en Donostia, 22.000 en Gasteiz y 55.000 en Bilbo, lo que supone un total de en torno a 110.000.

ELA también se ha implicado con fuerza y ha organizado movilizaciones propias una hora antes delante de sedes del Gobierno español y el PSOE, así como en cabeceras de eskualde. Ante la sede del PSE en Gasteiz han mostrado un número: 67.194, los muertos ya constatados en Gaza.

Con matices no muy relevantes, en todos los paros y movilizaciones se denuncia el genocidio en Gaza, se apoya al pueblo palestino, se demanda la ruptura de relaciones con Israel y se introducen apelaciones a las instituciones vascas, estatales e internacionales en esta línea.

Educación, sanidad e industria

La jornada ha tenido impacto en todos los sectores laborales, aunque con especial incidencia en la educación. Los sindicatos representativos han optado por convertir el paro en jornada de huelga, con lo que algunos centros educativos ni han abierto y otros lo han hecho para recibir a alumnado pero en régimen de servicios mínimos. En las entradas o los patios ha habido concentraciones, reparto de información sobre Palestina, símbolos del país oprimido... No solo ha parado personal docente, sino también de cocinas, limpieza o transporte público. En EHU el seguimiento ha sido muy amplio.

El alumnado también ha presionado desde primera hora de la mañana, con piquetes, información repartida clase a clase y algunos cortes de tráfico en el campus de Leioa o el centro Donostia. En la UPNA un grupo de estudiantes ha entrado en el Aulario y realizado pintadas en favor de Palestina. Lakua ha admitido el alto seguimiento, puesto que pese a los servicios mínimos ha parado el 42% del profesorado y el 32% de cocinas.

Osakidetza y Osasunbidea han vivido también una jornada muy diferente a la de un día normal, pese a servicios mínimos que ELA ha denunciado como «abusivos» por parte de los dos gobiernos. En el complejo hospitalario de Nafarroa, sanitarios de LAB han posado con las manos pintadas de rojo en señal de repulsa a la matanza.

En el ámbito industrial es donde antes se ha sentido el apoyo a Palestina. Trabajadores de turnos de noche en fábricas han parado de 3 a 6 de la madrugada, mientras otros lo hacen de 11 a 14 ó 15 y por la tarde de 19 a 22. Michelin, Volkswagen, Mercedes... en todas las principales plantas productivas del país ha habido respaldo mayoritario al paro, y con foco especial sobre las factorías de CAF en Beasain e Irun, dada su polémica implicación en la colonización israelí de Palestina con la construcción del tren ligero de Jerusalén.

A modo de ejemplo, la protesta ha impactado también con fuerza en Indar de Beasain, Jaso de Itsasondo, Indaux, Hijos Juan de Garay y Natra Zahor de Oñati, Biele de Azpeitia, Torraspapel de Leitza, Aceros Moldeados, Guerra Hermanos, La Barranquesa, Cementos Lemona, Astigarraga kidline, Sapa, Mendiola, Sammic, Elkar Argitaletxea, Laminaciones Arregi, Sidenor Basauri, Arteche, Aludium, Gestamp, ZIV, CAF Zamudio, Acciona Irunberri... Todas las cooperativas del grupo Fagor también han parado.

En muchas de las pancartas sindicales se ha incluido un mensaje muy claro dirigido a estas empresas: «No al negocio con el genocidio».

Las plantillas de NAIZ y NAIZ Irratia se han sumado al paro modificando su oferta informativa y centrándola en Palestina. EiTB ha emitido programación enlatada o musical en las horas correspondientes al paro. 

Cortes y protestas ruidosas por la tarde

La tarde ha estado marcado por las movilizaciones convocadas por la plataforma Palestinarekin Elkartasuna en las cuatro capitales de Hego Euskal Herria y el centenar de caceroladas ante los ayuntamientos a convocatoria de la iniciativa Gernika-Palestina. De nuevo, miles de personas han estado en la calle en apoyo a la causa palestina y reclamando la ruptura de relaciones con Israel.

La primera de las protestas ha tenido lugar en Gasteiz, donde Palestinarekin Elkartasuna ha cortado el tráfico junto a la Catedral Nueva en apoyo a la lucha de la resistencia palestina frente al colonialismo sionista. La resolución del conflicto, han defendido, vendrá precisamente por la descolonización de Palestina, la liberación de los presos y el retorno de los refugiados.

Más tarde, en Donostia e Iruñea, las movilizaciones han tenido lugar ante la Subdelegación del Gobierno español, en la plaza Pio XII, y ante la sede del PSN, en el paseo Sarasate.

En la capital navarra, además de la concentración, también ha tenido lugar una sentada, que ha tratado de impedir la Policía española sin éxito. Durante la protesta se han coreado consignas como «Gora Palestina erresistentzia», «Boikot Israel, Palestina askatu», «Israelekin harremanak eten», «Gobierno progresista, cómplice sionista» o «Israel hiltzaile, PSOE laguntzaile».

Desde Palestinarekin Elkartasuna han denunciado que, mientras los y las manifestantes realizaban «señalamientos contra empresas cómplices de Israel», la Policía ha cargado contra la marcha, provocando que esta se partiera en dos. Han calificado de «inaceptable» esa actuación.

En la capital guipuzcoana, también ha habido un corte de tráfico y al final de la protesta, un persona, que había leído el comunicado, ha sido retenida en un bar por agentes de la Ertzaintza.

En el caso de Bilbo, la cita era frente a la delegación del Ejecutivo de Lakua, en Gran Vía, desde donde cientos de manifestantes se han dirigido al Sagrado Corazón para cortar el tráfico. Durante cerca de 45 minutos, han mantenido la sentada al tiempo que coreaban consignas como «Israel suntsitu, Palestina askatu», «Zuek sionistak zarete terroristak» o «Israel hiltzaile, Europa laguntzaile». La acción de desobediencia ha originado un caos circulatorio en el centro y el acceso por San Mamés.

Ha sido a las 19.30 cuando han arrancado las caceroladas convocadas por la iniciativa Gernika-Palestina ante los consistorios, reuniendo a miles de personas. En Barakaldo, Bilbo y Donostia, por citar algunos municipios, no han sido concentraciones sino que han tenido lugar manifestaciones ruidosas por sus calles. En la capital vizcaina ha discurrido desde la plaza Elíptica a la de Indautxu, con la participación de en torno a 1.200 personas.

En Iruñea, la movilización vespertina ha sido promovida por los sindicatos UGT, CCOO y LAB, que han reivindicado que «con el acuerdo de paz la denuncia del genocidio no termina». Encabezados por banderas palestinas y de los distintos sindicatos convocantes, la marcha ha partido de la plaza del Castillo y ha finalizado en el paseo de Sarasate, donde han dejado claro que lo que sucede en Palestina «no es una guerra, es un genocidio».





 
 
 
 
 
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lunes, 25 de agosto de 2025

A 31 Años del Filtro

Desde las páginas de Naiz traemos a ustedes esta nota dedicada al 31 aniversario de la Masacre del Filtro, misma en la que el régimen uruguayo de entonces reprimió violentamente las muestras de solidaridad internacionalista de su pueblo para con el pueblo vasco.

Lean ustedes:


31 años después, la denuncia por la masacre del Filtro y la solidaridad siguen vivas

Tal y como sucede todos los años desde hace 31, Montevideo ha recordado la masacre del Filtro, en la que Fernando Morroni y Roberto Facal perdieron la vida por disparos policiales cuando se manifestaban a favor del derecho de asilo y contra la entrega a Madrid de refugiados vascos.

Martxelo Diaz

Cada 25 de agosto, Uruguay celebra el aniversario de su independencia. En el de 1994, el de hace 31 años, la celebración se tornó en tragedia un día antes. Fernando Morroni y Roberto Facal murieron por disparos de la Policía uruguaya frente al hospital Filtro de Montevideo cuando participaban en las movilizaciones para impedir la entrega al Estado español de los refugiados vascos Manuel Goitia, Mikel Ibáñez y Luis Mari Lizarralde. Estas movilizaciones ponían el acento no solo en la solidaridad internacionalista con Euskal Herria, sino también en el respeto a la soberanía uruguaya frente a las injerencias del Gobierno español liderado entonces por Felipe González.

Desde entonces, cada año, en Montevideo se recuerda la muerte de Morroni y Facal y se reclama justicia para los muertos en el Filtro en una movilización que suele ser multitudinaria. La Marcha del Filtro se ha convertido en un espacio de resistencia en el que han convergido trabajadores en defensa de sus derechos laborales, estudiantes, mujeres organizadas contra la violencia patriarcal o defensores de servicios públicos básicos como el agua o la seguridad social frente a los intentos privatizadores.

«Ningún crimen de estado prescribe»

Norma Morroni, madre de Fernando, se ha erigido estos años en la voz de la denuncia de la represión contra la solidaridad internacionalista. «Ningún crimen de estado prescribe», sigue siendo su mensaje 31 años después, según recoge ‘Resumen Latinoamericano’. Este es el mensaje que ha encabezado la marcha.

La presencia vasca en la marcha ha sido una constante, como ha sucedido todos estos años. Así, brigadistas de Askapena han estado en la marcha y han difundido en redes sociales las palabras que les ha comunicado Norma Morroni: «Que no pare la lucha hasta que todos los presos y las presas estén en la calle. Los crímenes de Estado no prescriben, ¡solidaridad y resistencia!»

LAB también ha recordado a Morroni y a Facal y su compromiso con los refugiados vascos, destacando que el sindicato PIT-CNT ha convocado una huelga general y que «el pueblo vasco jamás olvidará la solidaridad de Uruguay».

Desde EH Bildu, Gorka Elejabarrieta, responsable de Realaciones, ha destacado que «Uruguay Euskal Herria son pueblos hermanos» y Arnaldo Otegi, coordinador general de la coalición, ha mandado un «saludo de agradecimiento al pueblo uruguayo por su inmensa solidaridad con el pueblo vasco».




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lunes, 7 de julio de 2025

Los Sanfermines del 85

Han dado inicio los sanfermines de Iruñea en su edición 2025, con un txupinazo en solidaridad con el pueblo palestino y la martirizada Gaza, algo que no ha gustado a lo más casposo entre la fachongada españolista.

Hoy, desde la sección 7K de Naiz, traemos a ustedes este recuento de los sanfermines de 1985:


Escapada a unos sanfermines de 1985 con mucha caspa y barracas políticas

El 7 de julio de 1985, la noticia de la fuga de Sarrionandia y Pikabea se abría paso entre la vorágine de unos sanfermines que tenían barracas políticas y mucha caspa. Este es un viaje en el tiempo de cuarenta años atrás a unas fiestas en las que la icónica canción sobre esa huida sigue siendo uno de sus himnos.

Pello Guerra

Hace cuarenta años, el 7 de julio de 1985, Iñaki Pikabea y Joseba Sarrionandia se fugaban de la cárcel de Martutene introduciéndose en unos bafles empleados en el concierto que había ofrecido en ese lugar el cantante Imanol. La noticia se abrió paso en Iruñea en plena vorágine de unas fiestas que en unos sentidos eran parecidas a las actuales, pero que, en otros, eran muy diferentes.

La prensa del momento permite hacer este particular ejercicio de arqueología sanferminera, que saca a la superficie unas fiestas con un tono especialmente casposo y unos encierros más salvajes, en las que se disfrutaba de las barracas políticas, se corrían los encierros txikis y en las que, lamentablemente, ya se registraban agresiones sexuales.

Txupinazo de HB

El encargado de prender la mecha del cohete aquel 6 de julio fue el concejal de Herri Batasuna Iñaki Beorlegi ante una plaza en la que se cantaba, como siempre, a San Fermín, pero también se anunciaba que “Vamos a quemar el Opus Dei” o se recordaba que Osasuna se había clasificado por primera vez para disputar la Copa de la UEFA.

Casi una hora antes de lanzarse el txupinazo, otro concejal de HB, Juantxo Zandueta, colocó una ikurriña en los balcones del segundo piso de la casa consistorial.

Y, cinco minutos antes de las 12, los ediles abertzales y mozos de las peñas extendieron desde uno de los balcones laterales de ese mismo piso una pancarta vertical firmada por las Gestoras con el lema “Amnistia osoa”. La pancarta fue agarrada por personas que se encontraban en el primer piso, provocando su rotura, lo que generó protestas por parte de un sector del público y gritos de “Presoak kalera, amnistia osoa”.

Junto a Beorlegi se encontraban en el momento del txupinazo Mari Abrego, Antton Zamarbide y Jose Mari Casimiro, miembros de la Expedición Navarra al Everest, que a punto habían estado de lanzar el cohete en persona. El concejal de HB se había comprometido a cederles el puesto si colocaban la ikurriña en la cima del Everest, pero finalmente los montañeros no lo lograron, por lo que renunciaron a ese honor y se conformaron con estar presentes en el Ayuntamiento en ese momento tan especial.

Barracas políticas pese a las trabas

De esta festiva manera arrancaban unos sanfermines cuyos prolegómenos habían estado marcados por la tensión. El Ayuntamiento, dirigido entonces por Julián Balduz (PSOE), había tenido la “brillante” idea de intentar trasladar las barracas políticas de las inmediaciones del parque de Antoniutti a la plaza de los Fueros con la excusa de que se iban a realizar unas obras en la zona.

Ante la resistencia de los colectivos afectados, se permitió su instalación cerca de Antoniutti, pero se valló un perímetro para delimitar su ubicación exacta y constriñendo notablemente su espacio. El 5 de julio esas vallas fueron derribadas sin miramientos en una muestra más del rechazo a las medidas del Consistorio. Finalmente, una reunión de última hora convocada con la mediación de las peñas hizo que se alcanzara un acuerdo in extremis por el que las barracas se mantenían en su ubicación y con el número previsto.

Ese año, y según recogía “Egin”, los organismos que montaron barracas fueron AEK, Gestoras pro-Amnistía, Radio Paraíso, Euskadiko Ezkerra, Herri Batasuna, PC, Ezkerra Marxista, Auzolan, Euskal Dantzarien Biltzarra, CNT, Jarrai, LAB, Radio CRDI, Federación de Ikastolas, EMK, Comités Internacionalistas, Zaldiko Maldiko, Comités Ecologistas, la Casa de Andalucía y, ojo al dato, la Federación Navarra de Patinaje.

Ese ataque de Balduz contra las barracas políticas fracasó pero, más adelante, UPN conseguiría hacerlas desaparecer, convirtiéndolas en historia. Pero esas recordadas barracas no son el único elemento entonces sanferminero que ya no existe en las fiestas actuales.

Con Ágata Lys llegó el escándalo

Aunque también se celebraban verbenas organizadas por el Ayuntamiento, en muchos clubes privados de la ciudad organizaban sus propios espectáculos, que se sumaban a otros que solían recalar en Iruñea al calor de las fiestas, como en el caso del Teatro Lido, y que, vistos con la perspectiva que da el paso del tiempo, resultan especialmente casposos.

En el caso de las verbenas privadas, se organizaban en lugares como el club Natación, a base de orquestas, o el club Larraina, donde actuó ese año Georgie Dann con su éxito del momento, “Mami qué será lo que quiere el negro”.

Pero el que se llevó la palma en 1985 fue el Club de Tenis, donde actuaron Tip y Coll, aunque sobre todo se destacó por el escándalo que se generó con Ágata Lys, uno de los mitos del “destape” estatal.

El caso es que su actuación no estaba gustando a una parte del público congregado en el Tenis, que mostró su malestar lanzando vasos de plástico con bebidas, con uno de ellos dándole a la artista, que siguió adelante contra viento y marea.

Cuando llevaba quince minutos en el escenario junto a sus bailarines, el presidente del Club de Tenis, Pedro del Nido, decidió suspender el espectáculo, porque aquello podía terminar «en una tragedia».

Del Nido calificó la actuación de Ágata Lys de «impresentable en todos los sentidos» y aseguraba que «no sabe hacer absolutamente nada». Curiosamente, le había sorprendido que una de las reinas del “destape” basara «toda su actuación en su cuerpo».

Incluso defendió a quienes habían increpado a Lys y sus acompañantes en el escenario asegurando que «no estuvieron groseros con ellos y, cuando se referían a sus bailarines llamándoles maricones, era porque al menos lo parecían». Un comentario que haría las delicias de Alfonso Guerra hoy en día.

Eso sí, seguro que las 360.000 pesetas que cobró por esos quince broncos minutos ayudaron a Ágata Lys a endulzar el mal trago.

Si esa actuación no había cumplido con las expectativas del público iruindarra del momento, siempre tenía otras alternativas, como el Teatro Lido, donde actuaban ese año Los Hermanos Calatrava y Las Hurtado dentro de una revista titulada “Aluzinados”. Otras “estrellas” eran Juanito Navarro y el recientemente fallecido Mariano Ozores.

Venta de ajos y de ganado

Este tipo de actuaciones hace tiempo que dejaron de recalar en los sanfermines, de la misma manera que desapareció el hábito de algunos extranjeros de lanzarse al vacío desde lo alto de la fuente de la Nabarreria, costumbre foránea que ya en 1985 generaba fuertes críticas.

También preocupaba la continuidad del “Riau riau”, que ese año paradójicamente fue ligero y sin problemas, y el descenso en el número de puestos de venta de ajos en la plaza de las Recoletas, a pesar de que en 1985 se vendieron 18.000 ristras a un precio que oscilaba entre las 300 y las 850 pesetas. La que vivía todavía un buen momento era la feria de ganado, en la que se vendieron 2.000 cabezas y circularon 160 millones de pesetas.

Las barracas, en este caso las de atracciones, también experimentaban una buena afluencia de público, aunque los barraqueros se quejaban de que había “mucho lirili y poco lerele”. Los precios podrían estar detrás de ese fenómeno, ya que una carrera de camellos, ciclistas o panteras rosas podía costar entre 50 y 100 pesetas por medio minuto de diversión. Las atracciones más clásicas estaban a 75 pesetas el viaje.

El plumilla de turno se escandalizaba porque el precio del medio pollo estaba en 400 pesetas, la docena de churros ¡a 125 pesetas! y un bocadillo rondaba las 250.

Unos encierros de infarto

Esas cornadas al bolsillo se sumaban a las que repartían los toros en los encierros del momento, que, en algunos casos, eran bastante más peligrosos que los actuales. Así, la carrera del día 11 duró más de siete minutos al quedarse rezagado el morlaco “Acordeón”, de la ganadería Domecq, que dejó a su paso cinco heridos.

Pero para infartante el encierro del día 13, en el que el toro “Farrán”, de la ganadería de Fernández Barrena, dejó como un colador al médico madrileño Domingo Melón, al que propinó cinco cornadas, aunque sin tocar órganos vitales, ya que se hizo un ovillo, lo que le salvó la vida.

La anécdota de los encierros la puso el corredor californiano Jeffrey Rath. Llevaba siete años disfrutando del encierro, pero el día 13 recibió una cornada de diez centímetros con sección del glúteo mayor que le llevó al hospital. De ese lugar se escapó al día siguiente con la intención de ponerse ante las astas de los Miuras y completar el ciclo de carreras de ese año, hasta que sus colegas le descubrieron y consiguieron convencerle de que regresara al hospital.

Esa afición se cultivaba por aquel entonces entre la chavalería a través de los encierros txikis, pero no como los actuales con morlacos de cartón piedra, sino que se soltaban becerros reales. La carrera comenzaba a las 8.30 horas desde la zona de la curva de Estafeta para cubrir el tramo final hasta la misma plaza con el objetivo de ir curtiendo a las nuevas generaciones de corredores.

Entre todo este jolgorio, los sanfermines de 1985 no pudieron despedirse sin una nota negativa y que tristemente recuerda a acontecimientos recientes. Durante esas fiestas, una joven iruindarra de 21 años fue agredida sexualmente en la zona de las murallas junto a Santa María la Real.

Además, la Coordinadora Feminista de Nafarroa denunció que otra joven había sufrido un intento de violación en Antoniutti. Al hilo de lo ocurrido, el citado colectivo hacía un llamamiento para que todas las mujeres que sufrieran agresiones sexuales lo denunciaran y comunicaran al centro municipal de urgencias y albergue para mujeres agredidas. Un mensaje de hace cuatro décadas que sigue presente.

Con el “Pobre de mí”, se puso fin a unas fiestas que en las siguientes cuatro décadas iban a experimentar un notable cambio y en las que la huella de la fuga de Sarrionandia y Pikabea perdura hasta la actualidad, a través de una canción que forma parte de la banda sonora de los sanfermines.




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domingo, 15 de junio de 2025

Entrevista a Sabino Cuadra

Les invitamos a leer esta entrevista a Sabino Cuadra que ha sido publicada por Viento Sur. 

En la misma, Cuadra arroja luz sobre lo ocurrido en los Sanfermines de 1978 para que así podamos entender la impunidad con la que actúan quienes están encargados de implementar las diferentes estrategias de terrorismo de estado español en contra del pueblo vasco.

Adelante con la lectura:


En los sanfermines de 1978, la policía española irrumpió en la plaza de toros de Iruñea y abrió fuego contra la multitud. La carga se extendió por toda la ciudad durante horas, y provocó decenas de heridos y un joven muerto, Germán Rodríguez. Muchas investigaciones han abordado aquellos hechos, pero pocas han señalado directamente a quienes lo ordenaron, planificaron y justificaron. Este libro  de Sabino Cuadra lo hace. Nombra a los responsables, reconstruye sus trayectorias y expone el entramado político, policial y judicial que sostuvo su impunidad. Sabino Cuadra, ochenta militó en LKI, Zutik! y Batzarre, así como en Komite Internazionalistak y en el sindicato LAB. En 2001 fue elegido como diputado para el Congreso español en las listas de Amaiur. Pero, más allá de eso, es habitual analista en este sitio de  viento sur

Petxo Idoiaga

Viento Sur. En octubre de 2019 editasteis un libro, también en Txalaparta y con SF78gogoan!, con el título !No os importe matar. Sanfermines 1978: Crimen de Estado. Ahora vuelves sobre el tema, con una concreción importante: los victimarios. ¿Se habían quedado cosas en el tintero o se están produciendo avances importantes?

Sabino. El primer libro que señalas tenía como objetivo contar lo que ocurrió en aquella indiscriminada, gratuita, violenta y criminal actuación policial de la que se derivaron dos personas muertas (Germán Rodríguez, en Iruñea, y Joseba Barandiarán, en Donostia), 11 heridas de bala y alrededor de 300 atendidas en distintos centros sanitarios, bastantes de ellas graves.

Ahora, en este segundo, titulado “Sanfermines 1978: los victimarios”, se busca indagar sobre todo en la identidad y responsabilidades de éstos. Según afirmó entonces la Comisión Investigadora de la Ciudad de Pamplona, compuesta por el Ayuntamiento de Iruñea, la totalidad de partidos demócratas, nacionalistas y de izquierda entonces existentes, todos los sindicatos sin excepción y numerosas asociaciones vecinales, sociales y juveniles, aquella agresión tuvo carácter premeditado; es decir, fue pensada, planificada y ejecutada desde distintas instancias del aparato del Estado. O sea que siendo esto así, había que poner nombre y apellidos, cargos y trayectorias a todos los responsables de todo lo anterior.

A la vez, en el libro se relatan también los cambios habidos en estos últimos seis años. Se analiza así la aprobación de distintas normas (Ley de Memoria Democrática, Leyes autonómicas vascongada y navarra de Reconocimiento y Reparación de víctimas..), valorándose tanto los aspectos positivos de éstas, como la continuidad del régimen de impunidad para con los crímenes del franquismo que, tanto el gobierno como la judicatura, siguen blindando y estas leyes perpetúan.

VS. Suponemos que esto de poner nombres, cargos y señalar responsables tiene que ver con el contexto político del momento y del período, pues en en aquellos años Euskal Herria entera, y también el resto del Estado, estaban en batalla permanente ya que se veía cercano el fin, sino de la dictadura, sí del dictador.

Sabino. A finales de la década de los 70 había dos proyectos políticos enfrentados. El primero, defendido por el conjunto de la oposición democrática, de izquierdas y todo tipo de grupos sociales (sindicales, feministas, vecinales, juveniles…), era el de la ruptura democrática con el andamiaje socio-político-económico franquista. El otro, impulsado desde el gobierno, era el de la reforma del propio franquismo. Es decir, mantener los pilares principales de este régimen (monarquía, cuerpos represivos y ejército, judicatura, aparato político-administrativo…) y abrirse a la concesión de unas libertades democráticas que fueran homologables a nivel europeo: reunión, asociación, elecciones…

Este segundo proyecto es el que salió adelante. La zanahoria de la legalización de los partidos de la oposición democrática (las fuerzas expresamente republicanas e independentistas quedaron excluidas de ésta) fue suficiente para que estos aceptaran el marco ofrecido y abandonaran el proyecto de ruptura que habían defendido durante décadas, convirtiéndose finalmente en acompañantes críticos de la iniciativa gubernamental del gobierno de UCD y su presidente Adolfo Suárez.

En cualquier caso, Euskal Herria (Vascongadas y Navarra) tienen algunas especificidades interesante de reseñar. Así, gran parte de las fuerzas rupturistas siguieron sin tragar el anzuelo de aquella reforma. Y pudimos ver que en el referéndum constitucional de diciembre de 1978, el porcentaje de la abstención y voto negativo superó al del voto favorable, algo que no se dio en ninguna otra comunidad del Estado. Euskal Herria seguía siendo en buena medida una plaza no conquistada a la que había que someter.

En este contexto, la utilización de la violencia policial y parapolicial por parte del Estado y su Gobierno fue algo esencial. Hacer tragar la reforma franquista a buena parte de la oposición democrática, y también de la ciudadanía, se logró, en gran medida, gracias a la utilización de una represión que, tanto cualitativa como cuantitativamente, multiplicaba la conocida en los años anteriores de los 70. En definitiva, se trataba de hacer ver a la población y sus fuerzas políticas que, o se aceptaba a de la reforma o, de lo contrario, sucesos como el del 3 de marzo de Gasteiz (7 muertos), Montejurra (2 muertos), II semana pro-amnistia en Euskal Herria (7 muertos), semana negra madrileña (7 muertos), seguirían produciéndose.

Es en ese contexto político-represivo en el que se sitúan los sanfermines de 1978: 2 muertos, 11 heridos de bala, 300 personas atendidas en centros sanitarios…

VS.Ya el anterior libro, en el propio título, se califican a los hechos sucedidos en Sanfermines de 1978, como crimen de Estado, calificación que desde el régimen nunca se ha admitido, y muchos menos el aparato judicial. ¿Qué supone esta calificación de crimen de Estado y cómo asientas esta afirmación y calificación de los hechos?

Sabino. Bueno, no es que lo diga yo. Inmediatamente después de producirse aquellos hechos, se creó la denominada Comisión Investigadora de la Ciudad de Pamplona. Estaba formada por el Ayuntamiento de Iruñea, todos los partidos de la oposición democrática y de izquierdas (PSOE, PNV, PCE, ORTE, EIA, EMK, LKI, OIC, Partido Carlista, ESEI, PTE, ESB, LAIA, UNAI, ANV…), los parlamentarios navarros en el Congreso español del PSOE y PNV, todos los sindicatos sin excepción (CCOO, UGT, ELA-STV, LAB, SU, CSUT, USO), y un buen número de entidades vecinales, juveniles, feministas…

Esta Comisión, tras investigar y analizar lo ocurrido en la carga policial en la plaza de toros y en la calle, con utilización de más de 5.000 pelotas de goma, botes de gas y de humo, así como la utilización de fuego real de pistola, subfusil y Cetme, publicó el día 11 de julio de aquel año un comunicado en el que se afirmaba que:

“Pensamos que la intervención de la policía en la Plaza de Toros de Toros el día 8 no es un hecho casual. Antes al contrario, es premeditado y se encuentra en la línea de las provocaciones fascistas que en repetidas ocasiones vienen sucediéndose en todo el Estado español (Vitoria, Montejurra, Málaga, Tenerife). El Gobierno, lejos de adoptar medidas contra ellos, los tolera y en la práctica los protege….”

Es decir, la presencia desproporcionada de la policía rodeando la plaza de toros desde antes de la corrida, las cargas violentas e indiscriminadas en el ruedo y en el exterior de la plaza, así como las órdenes directas dadas a las fuerzas policiales desde su emisora central sita en el Gobierno Civil (“¡Disparar con todas vuestras energías. No os importe matar!”), ponían de manifiesto que nada hubo de casual en aquella barbarie.

En sus declaraciones a TVE el 13 de julio, Martín Villa afirmó refiriéndose a estos hechos que “lo nuestro son errores, lo de ellos crímenes”. Evidenciaba así, no solo una moral maniquea total, sino también la complicidad del Gobierno y su ministro del Interior con todo lo que había sucedido. Complicidad de un ministro que obstaculizó posteriormente las investigaciones judiciales, ocultando pruebas y zancadilleando durante años las diligencias ordenadas por el Juzgado y que, por último, se pasó por el arco del triunfo incluso una resolución del Congreso que solicitaba la realización de una investigación sobre aquellos hechos, algo que nunca llegó a realizarse.

VS. Es evidente que la referencia fundamental de los victimarios se concreta en la persona de Rodolfo Martín Villa, y así aparece a lo largo de todo el libro y es lo que marca portada. Sería interesante que nos concretaras esa preeminencia de la figura del victimario, en qué te has basado realmente para llegar hasta ese señalamiento.

Sabino. Rodolfo Martín Villa siempre ha reivindicado con orgullo su identidad falangista y franquista. Su currículum no tiene parangón: Jefe nacional del Sindicato Español Universitario, Secretario general del Sindicato Vertical español, Gobernador civil de Barcelona, miembro del Consejo del Reino, procurador en las Cortes franquistas, senador por designación real, ministro de Relaciones Sindicales, ministro del Interior, ministro de Administración Territorial y, finalmente, Vicepresidente del Gobierno. Con mucha diferencia, nadie como él representa mejor, hoy en día, al franquismo y la Transición.

Lo anterior, en cualquier caso, fue solo una de sus dos caras. La segunda la mostró tras abandonar la política activa (fue miembro de la dirección del PP) y dedicarse al mundo de los negocios. Desde 1990 hasta hoy ha pasado por 45 grandes empresas y multinacionales y ostentado un total de 95 altos cargos corporativos. Mencionaré algunas empresas: Endesa, Sogecable, Cepsa, Caja Madrid, Técnicas Reunidas, Ibercobre, El Fénix, Cellophane, Globalvida,… Por si lo anterior fuera poco, el año 2012, fue nombrado por el gobierno de Mariano Rajoy, consejero del SAREB, el banco malo creado entonces para gestionar los residuos tóxicos creados por la Banca en la crisis de 2008.

En su faceta policial, Martín Villa cuenta también con un importante currículum. Tras ser nombrado Jefe Nacional del Sindicato Español Universitario, enviaba a la Policía informes periódicos sobre estudiantes “desafectos al Régimen” y sobre el movimiento estudiantil. Después, tras ser nombrado Gobernador Civil de Barcelona, destacó por la creación de una red de chivatos y matones controlados desde la Jefatura Superior de Policía, cuya finalidad fue atemorizar y reprimir el movimiento obrero barcelonés.

Con esta experiencia a cuestas, Martín Villa fue nombrado en diciembre de 1975 ministro de Relaciones Sindicales por Carlos Arias Salgado. De su actuación en este cargo sirvan como ejemplo sus declaraciones ante la masacre llevada a cabo en Gasteiz, el 3 de marzo de 1978, en el trascurso de una huelga general en la que la policía asesinó a 5 trabajadores y hubo decenas de heridos de bala. Sin mayor reparo, Martín Villa afirmó posteriormente que esta actuación policial “tuvo una parte positiva, pues los organizadores se dieron cuenta de los resultados tan trágicos y luctuosos que podían dar determinadas formas de reivindicación”. Es decir, él estaba dispuesto a atajar de raíz aquel sindicalismo asambleario y de clase mostrado en Gasteiz, sin que importaran los medios a utilizar.

Siendo ministro del Interior, de julio de 1976 a abril de 1979, su ministerio se convirtió en una máquina de guerra. En ese espacio de tiempo, 125 personas, un promedio de 3,8 al mes, es decir, casi una a la semana, caerían víctimas de la violencia policial, benemérita, parapolicial y de grupos de extrema derecha. Todo un macabro Guinness. La represión durante los tres años de su mandato multiplicó las víctimas de años anteriores, si bien, eso sí, él siguió repitiendo aquello de “lo nuestro son errores, lo de ellos crímenes”. Eso no se lo creyó ni siquiera José Antonio Sáenz de Santamaría, director general de la guardia civil durante aquellos años, quien afirmó que fue él, Martín Villa quien “organizó la operación para eliminar al líder del movimiento de autodeterminación canario, Antonio Cubillo”. Nada de errores, pues.

Junto a ello, su ministerio sería también el principal impulsor de la normativa legal que acompañó el proceso de la Transición: Ley de Amnistía (1977), Orden Ministerial de 1977 de destrucción de documentación y archivos franquistas, Ley Antiterrorista (1978), Ley de Policía (1978)... Fueron los soportes legales para que, como en la novela de El Gatopardo, todo cambiara sin que cambiara lo esencial.

VS. Llama de todas formas la atención el hecho de centrar una represión tan fuerte y desmesurada, contra la población en Nafarroa, y concretamente en las grandes fiestas de Sanfermines.

Sabino. En lo referente a Nafarroa, Martín Villa jugó también en aquellos años un papel esencial. Nafarroa ya no era la denominada “provincia leal al Régimen” alabada por Franco, sino que se había convertido en un firme territorio rebelde. Su potente movimiento obrero (huelgas generales de Motor Ibérica y Potasas, duros conflictos sindicales en numerosas empresas y sectores..) y la reivindicación cada vez más firme y extendida de un futuro compartido con el resto de territorios vascos en torno a un estatuto común y en defensa del derecho de autodeterminación, hacían de Nafarroa un objetivo a batir.

En marzo de 1978, durante el Aberri Eguna, 35.000 personas se manifestaron en Iruñea, otras tantas en Donostia, 100.000 lo hicieron en Bilbo y 15.000 desfilaron por las calles de Gasteiz. En todas ellas se reivindicaba un estatuto de autonomía común para los cuatro territorios y el derecho de autodeterminación. Sin embargo, pocos meses después, en diciembre de ese mismo año, la Constitución consagraría todo lo contrario: unidad indisoluble e indivisible de España, soberanía única española y el rechazo a la unidad vasco-navarra. ¿Qué es, entonces, lo que había pasado durante esos  nueve meses para que las cosas cambiaran de forma tan radical?

Los sanfermines de 1978 se situaron en ese intermedio, entre marzo y diciembre. Nada fue gratuito, pues, en la criminal policial de carácter premeditado que se abatió sobre la población de Iruñea y Nafarroa aquel 8 de julio. Al igual que en Gasteiz, se trataba de dar a entender a éstas “los resultados tan trágicos y luctuosos” a los que podían dar lugar determinadas reivindicaciones, si se salían del marco de la reforma franquista ofertada. La Nafarroa rebelde era el objetivo de aquella salvaje agresión criminal. La unidad sagrada de la patria española chocaba frontalmente tambien con aquellas reivindicaciones autodeterminacionistas y unitarias. Y así fue que, principalmente el PSOE, pero también el PCE, aceptaron la zanahoria constitucional y rechazaron lo que habían estado defendiendo durante aquellos años.

Por otro lado, en aquellos años Martín Villa mantuvo frecuentes reuniones con quien entonces era el vicepresidente de la Diputación Foral, Amadeo Marco, capitán de requetés durante la guerra, con el fin de acordar el procedimiento para transitar de la dictadura franquista al nuevo régimen. Entre ellos dos cocinaron así el antidemocrático decreto que regularía las primeras elecciones forales celebradas en Nafarroa en abril de 1979, en las que gracias al sistema electoral acordado (diferente valor de los votos según las distintas zonas electorales), la UCD, que obtuvo el 26,80% de los votos, lograría cuatro de los siete asientos (57,14%) que conformarían la Diputación Foral. De esta manera, la UCD pudo controlar el proceso a través del cual se aprobaría el estatuto de autonomía navarro, denominado Amejoramiento del Fuero, que afirmaría unos marcos autonómicos diferenciados para el conjunto de los cuatro territorios vascos. Y Martín Villa estuvo metido hasta las orejas en aquel proceso, primero como ministro del Interior, y a continuación como Ministro de Administración Territorial. La estrategia política y la represiva caminaron de la mano en Nafarroa durante aquellos años.

VS. Háblanos entonces de los otros victimarios, de aquellos políticos o funcionarios, que fueron, cuando menos, ejecutores de estos planes trazados de represión y de imposiciónlos nuevos marcos políticos

Sabino. Voy a destacar tres nombres, que tienen un recorrido especialmente alarmante.

El primero es Miguel Rubio Rubio, comisario de la Policía de Pamplona, que fue quien ordenó la entrada y carga en la plaza de toros aquel 8 de julio. Llegó a Iruñea en 1975, procedente de Valencia, donde fue miembro de la BPS (Brigada Político-Social franquista) con grave fama de torturador en la represión dirigida contra el movimiento estudiantil y obrero valenciano.

A pesar de tener concedido un traslado a Chrivella, en Valencia, desde el mes de junio de 1978, seguía en Iruñea en el mes de julio. En el mes de septiembre del mismo año aparece en la Diada catalana. Ahí resultó muerto en un operativo policial Gustau Muñoz, asesinado por la espalda por balas policiales. Es una historia bastante intrigante que tiene más casualidades.

Otro personaje de interés fue el comandante de la Policía, Fernando Ávila procedente de la Legión, donde había tenido destino inicial en el Sáhara, donde participó activamente en la represión (detenciones, torturas) y la guerra llevada a cabo contra las fuerzas anticolonialistas e independentisas de aquel territorio y el Frente Polisario. Carecía de experiencia policial alguna, mucho menos aún para actuar en un territorio como el de Nafarroa, abiertamente conflictivo, tanto social como políticamente.

El 8 de julio estuvo presente en la plaza y vehiculizó la orden del comisario Miguel Rubio para entrar en la misma. Posteriormente dirigió desde su despacho del Gobierno Civil la actuación policial y desde la emisora central policial ubicada en ese despacho se difundiría al día siguiente la orden de “Disparar con todas vuestras energías. No os importe matar”.

El tercero a destacar es José Sáinz, en aquellas fechas Jefe Superior de la Comisaría de Bilbo (la de Pamplona dependía jerárquicamente de ésta) y Subdirector general de Seguridad, nombrado por Martín Villa. Se inició en la lucha contra el maquis en Santander y Asturias y allí fue denunciado por torturador y por ser uno de los responsables de la muerte en comisaría de un dirigente comunista asturiano. Posteriormente pasó por las comisarías de Madrid, Bilbo y Donostia, dejando en todas ellas constantes denuncias por torturas.

Durante los sanfermines de 1978 fue el cargo superior policial del Comisario Miguel Rubio, y participó directamente en las operaciones policiales llevadas a cabo. En sus memorias detalló que en la noche del día 8, enviado como delegado especial por Martín Villa, mantuvo una reunión con el gobernador civil, un general de la guardia civil y los jefes de los cuerpos policiales locales para estudiar la situación creada y tomar las medidas adecuadas, de todo lo cual se informó al ministro Martín Villa.

Tras estos, la lista sigue: el gobernador civil Ignacio Llano, los capitanes de policía Vicente Lafuente y César Jiménez, que dirigieron a pie de calle aquella agresión criminal… Cada cual en su nivel, todos ellos fueron responsables de aquel crimen de Estado llevado a cabo en Iruñea durante los sanfermines de 1978.

 

 

 

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