martes, 22 de octubre de 2019

Los Perros y el Gato

La Euskal Herria solidaria se ha volcado a las calles los últimos días mostrando su acompañamiento a los pueblos en lucha desde Kurdistán hasta Chile pasando por Catalunya y Ecuador.

También lo ha hecho para mostrar su rechazo al fascismo materializado en Vox.

El cuerpo represivo español con Basque Label se ha cebado en los manifestantes una y otra vez.

Desde La Haine se hace la siguiente pregunta:


Borroka Garaia   

El número es demasiado alto y no concuerda con la en apariencia normalidad política vasca. Una concentración anti-fascista completamente rodeada por la ertzaintza hasta por aire con helicóptero que llega a cargar sin miramientos cuando transcurría sin ningún percance, una sentada y algún corte. A varias detenciones practicadas por la guardia civil se le unirían las decenas de practicadas por la ertzaintza. El número de detenidos andará por el medio centenar. En la guerra de las banderas de 1993 en Bilbo se detuvieron a 16 personas.

Cuando los números no cuadran suele haber gato encerrado. ¿Y qué perros están encerrando a este gato?. Los perros son conocidos, lo importante es quién lleva la correa. Claro que también son conocidos. Cuando golpea o detiene un policía nunca lo hace por cuenta propia sino que responde a una estrategia de estado que se vehiculiza por sus gestores. Es decir, en este caso lo está haciendo el PNV. El PNV está dando de palos y deteniendo a jóvenes que se movilizan contra el fascismo español o en solidaridad con la lucha en Catalunya, mientras al mismo tiempo van a sacarse fotos en movilizaciones que denuncian a ese fascismo contra la autodeterminación en Catalunya que está dando de palos y deteniendo jóvenes allí. Claro que uno es lo que hace no lo que dice ser.

Se podría alegar que el PNV tiene miedo a que al calor de la situación catalana principalmente después de las nuevas condiciones que ha abierto la lucha de la juventud, podría verse afectada la estabilidad burguesa que en casa con tanto mimo están sabiendo guardar. Pero eso solo sería una visión cortoplacista, y nunca nada ocurre en pequeños espacios de tiempo y todo tiene un recorrido.

Con la apertura del “nuevo tiempo” el objetivo prioritario para el PNV tenía doble carril. Comandar hegemónicamente a la socialdemocracia vasca (cosa que ha realizado con éxito, pues sabedor de la dependencia crónica hacia el PNV ha conseguido insertarlo en la vía estatutista y hacerlo virar cada vez más hacia el centro-izquierdismo reformista e indoloro) y por otra parte, aprovechar todo ello para destrozar las bases donde se encuentra la fuerza rupturista. Kukutza fue el primer aviso. Claro que la juventud no se quedó atrás y en los años siguientes vendría una de las oleadas más fuertes que ha habido de formación, auto-organización, autogestión y okupación lo que al mismo tiempo traería también una de las oleadas represivas más fuertes contra todo ello con innumerables desalojos y ataques. El objetivo en definitiva del PNV es usar la violencia contra la juventud vasca a la que teme porque en ella se encuentra el principio de lo que puede derribar su “estatus” en todos los sentidos. Pero la represión nunca puede triunfar por sí sola. En realidad nunca lo hace. La represión se realiza para abrir camino hacia la cooptación política , el pacifismo fundamentalista y la absorción institucional, donde académicos, clase política y tecnócratas “interceden”en su beneficio para descabalgar la lucha y ponerla en carriles manejables.

Claro que los problemas aparecen cuando no solo la juventud trabajadora empieza a despertar sino cuando lo hace el resto de la clase también. Y esa será una de las claves. Entonces es cuando aparecen revueltas y conflictos que se suelen evaporar si no hay detrás bases materiales que lo sustenten. Es decir, un poder obrero y juvenil, un poder nacional de clase. Pero todo esto lo saben ellos mejor que nadie y por eso disparan a las alas preventivamente, no vaya a ser que se empiece a volar.

El futuro no viene con armonía, ellos ya están visualizando las futuras revueltas vascas, el poder nacional de clase estructurado que eliminará el autonomismo y pondrá en entredicho a la clase burguesa vasca. Ese día que la clase trabajadora vasca señale con el dedo a la cobarde clase política. Ese día la juventud llevará a sus espaldas demasiada rabia acumulada en años. Y no va a estar sola. Y ellos no sabrán ni de dónde les está cayendo todo lo que les caerá. Mientras tanto el callado tejer de la vida sigue su curso y no se puede escribir el relato de algo que no ha terminado.






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lunes, 21 de octubre de 2019

Nafarroa Oinez 2020 en Lizarra

La fiesta del euskera en Nafarroa ya tiene sede para el próximo año y de eso nos habla este artículo en el Diario de Navarra:


Lizarra Ikastola de Estella ha recogido el testigo para organizar el Nafarroa Oinez del año que viene

Argia Ikastola ha homenajeado este domingo, dentro de la celebración del Nafarroa Oinez 2019, a Errigora, "que con el auzolan como base y el euskera como pilar, ha ayudado a la denominada zona no vascófona de Navarra con sus ingresos, abriendo paso a los productos propios de esta tierra en Euskal Herria".

Han acudido al acto Natxi Aranburu y Ibai Sueskun quienes se han mostrado muy agradecidos por este homenaje. Aranburu ha declarado que se sienten "fuertes y orgullosos de trabajar codo con codo, con quienes impulsan un sistema educativo propio y nacional".

Por otro lado, también se ha homenajeado a Dani Lopez. Ablitense de nacimiento, "siempre ha tenido una conexión muy especial con el euskera y en ese sentido su labor ha sido incalculable", ha destacado la organización del Nafarroa Oinez en una nota.

Por este motivo, la Federación Navarra de Ikastolas ha decidido reconocer en esta edición a Daniel López que ha aprovechado para hacer un repaso a su trayectoria personal unida al euskera y ha agradecido este homenaje. López ha destacado que "hoy en día en la Ribera se abre un futuro esperanzador: sintonizamos Euskadi Gaztea, ETB1, ETB3, Euskadi Irratia, tenemos Ikastola, modelo A, AEK, Escuela de Idiomas, Olentzero y al igual que el año pasado volveremos a celebrar Euskaraldia".

Para terminar, se ha realizado el tradicional cambio del testigo del Nafarroa Oinez. El testigo ha pasado de Maru Eriz y Argiñe Korta, presidenta y directora de Argia Ikastola, a Elena Zabaleta y Josu Reparaz, presidenta y director de la Federación Navarra de Ikastolas. Estos lo han entregado a Unai Gardoki y Josu Sueskun, presidente y director de Lizarra Ikastola de Estella. El centro será el encargado de organizar el Nafarroa Oinez 2020, que a la vez coincide con su 50 aniversario.

Los representantes de Lizarra Ikastola han agradecido "la confianza depositada por las ikastolas de Navarra para organizar el próximo Nafarroa Oinez 2020". Un "reto muy grande" que van a hacer frente "con mucha ilusión y ganas de trabajar".

Txikiak Handi

Otro de los actos oficiales que ha tenido lugar este domingo en el Nafarroa Oinez ha estado dedicado al proyecto 'Txikiak Handi'. Unai Arellano, coordinador del 'Txikiak Handi', ha presentado el trabajo llevado a cabo en este 2019.

Este año, el proyecto ha "profundizado en el camino emprendido para empoderar a los y las alumnas que tienen lenguas minorizadas". "Si el año pasado jóvenes de Alsasua y Valencia estuvieron reflexionando sobre la situación de sus lenguas, esta vez, han reunido a alumnos y alumnas de diferentes territorios de Euskal Herria para hablar sobre el pasado, presente y futuro de nuestra lengua", ha señalado la organización del Oinez.

Así, han sido alumnos y alumnas del liceo Bernat Etxepare de Bayona, Ikastola Laskorain de Tolosa e Ikastola Argia de Tudela quienes han participado en el proyecto 'Txikiak Handi'.






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Landa | Unas Preguntas Sobre Derechos

No se preocupen, ya sabemos las respuestas.

Por deporte, les dejamos este texto de nuestro amigo Txema Landa dado a conocer por Naiz:


Txema Landa

¿Por qué las policías siempre cargan contra quienes reclaman los derechos y nunca contra quienes los niegan?

¿Por qué cuando hay una colisión entre los derechos de los trabajadores, a un salario digno, por ejemplo, y los derechos de la patronal, siempre salen perdiendo los derechos de los trabajadores?

¿Por qué siempre cargan las policías contra los huelguistas del metal o del la Huerta de Peralta y nunca contra los patronos del metal o de la Huerta de Peralta.

¿Por qué los jueces siempre juzgan y condenan a quienes reclaman sus derechos y nunca a quienes los niegan?

¿Por qué los responsables de Interior de los distintos ámbitos siempre mandan a la policía contra quienes se manifiestan pacíficamente, como es su derecho, con la escusa de que se están perturbando los derecho de otros ciudadanos, aunque esos ciudadanos no hayan dicho nada?

¿Por qué el pasado lunes, en Iruñea, se presentó la Policía a identificar a los organizadores de una concentración pacífica contra la sentencia del Tribunal Supremo contra el independentismo catalán, si había sido el propio Delegado del gobierno quien no la había querido autorizar?

¿Por qué cuando hay una, posible, colisión de derechos, entre quienes, por ejemplo, ocupaban pacíficamente el aeropuerto del Prat y quienes pretendían utilizarlo, ha de prevalecer, siempre, el derecho de quienes pretendían utilizarlo, es decir el derecho a la libre circulación y no el derecho de quienes se manifestaban ocupándolo, es decir el derecho a manifestarse?

¿Por qué cuando las distintas policías, limitando los derechos de huelguistas y manifestantes, cargan brutalmente, por que seamos serios toda carga es brutal, se culpa de los incidentes a quienes persisten en reclamar sus derechos y no, a quienes desde instancias policiales, judiciales o políticas pretenden limitarlos?

¿Por qué, en definitiva, Guardia Civil, Policía Nacional, Ertzaintza, Policía Foral, Mossos d'Esquadra, Jueces y responsables de Interior de los distintos niveles siempre defienden los mismos intereses y siempre vulneran, también, los mismos derechos?






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domingo, 20 de octubre de 2019

Catalunya Frente al Autoritarismo Español

Traemos a ustedes la editorial que Naiz dedica a todo lo que ha acontecido la última semana en Catalunya y los ecos que esto ha tenido en el resto del estado español, incluyendo, claro está, Euskal Herria.

Lean ustedes:


El factor común a las decisiones más relevantes tomadas recientemente por los poderes del Estado español es el error de cálculo. No entienden, no miden, no aciertan. Lo mismo para dictar sentencia que para convocar elecciones –¿qué dirán ahora los estrategas del PSOE?–. Al ser un estado homologado por una comunidad internacional con demasiados frentes abiertos, estos errores no limitan por ahora su capacidad de bloqueo. Pero España vuelve a estar bajo sospecha por su autoritarismo. Estos fallos les restan viabilidad estratégica.

En una semana han condenado a los líderes independentistas catalanes a cien años de cárcel; han generado la jurisprudencia para castigar toda disidencia crítica con su modelo de estado centralista y retrógrado; han reducido la democracia a un sistema formal cerrado y ajeno a los valores centrales de la misma; han tomado las calles de Catalunya con una violencia insólita… Y, sin embargo, la sensación general es que no están ganando. Que han perdido a la sociedad catalana, sin duda, pero también que han perdido el control.

Represión destinada al fracaso, pero dolorosa

Cometen errores evidentes que no comprenden. Por ejemplo, creían que restando el delito de rebelión semejantes condenas iban a resultar razonables para alguien. Ni quienes les apoyan pueden defender estas penas. Son cien años de cárcel a nueve representantes políticos y líderes de la sociedad civil por organizar un referéndum en el que votaron más de dos millones de personas.

Todo indica que en Madrid pensaban que la sociedad catalana se iba a rendir. Que iba a dar por buena la humillación e iba a seguir con sus vidas como si no tuviese presos políticos, como si no se hubiesen suspendido las libertades y los derechos civiles de su ciudadanía, como si fuesen de verdad la clase de borregos idiotizados e ingenuos que afirma la sentencia. Se trata de varios millones de personas adultas, en edad de votar.

También se puede suponer que pensaban asfixiar a golpes a quienes se movilizasen contra este atropello. Su estrategia: brigadas de policías haciendo el salvaje contra la población civil y en abierta colusión con grupúsculos fascistas. Como siempre, solo que grabados y difundidos en directo a través de redes sociales. Así, el mundo está viendo la bestialidad policial, por un lado, y las multitudinarias marchas, por otro.

El precio humano, no obstante, es altísimo. En este momento, ya hay 34 presos políticos catalanes. A los nueve líderes condenados por el Supremo se les suman las siete personas que encarceló hace unas semanas la Audiencia Nacional acusadas de terrorismo, y otras dieciocho que han sido enviadas a prisión por los incidentes de estos días. El ministro de Interior, Fernando Grande Marlaska, ya ha marcado las protestas como «terrorismo». El exjuez es, no hay que olvidarlo, uno de los protagonistas de las más salvajes torturas contra militantes vascos, hasta el punto de ser cuestionado por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

Tampoco cabe olvidar a las víctimas de la brutalidad de estos días. Al menos dos personas han perdido un ojo por proyectiles lanzados por la Policía, otra persona ha perdido un testículo de igual manera, una más está en estado muy grave en la UCI, dos decenas permanecen ingresadas y hay centenares de heridos. Calibrar esto le va a costar a una sociedad que en parte está reviviendo los debates del 78 en Euskal Herria ahora.

Movilización, voto y juventud

La nación catalana es una potencia democrática, con gran poder de movilización y una voluntad férrea de ejercer el derecho al voto. Son imparables en los terrenos en los que el Estado español es más pobre. En este momento, tal y como señala en la entrevista Jordi Muñoz, necesitan aguantar, perseverar y no jibarizarse.

La vivencia política de estos días en las calles de Catalunya marcará a varias generaciones. Especialmente a las más jóvenes, que han vivido una politización súbita e intensa, asociada a la lucha por la emancipación, la democracia y la justicia. Y que han conocido una represión insólita para ellas. Hay que destacar la conexión en este punto con el movimiento juvenil vasco, que esta semana ha demostrado al país que es posible alzarse con coherencia y ejemplaridad ante una injusticia para defender su futuro y el de todos y todas. Euskal Herria es una potencia solidaria y creativa, valores potentes que sería un error minusvalorar.






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Apoyo Vasco Contundente a Catalunya

Desde Gara traemos a ustedes este reportaje dedicado a la gran movilización solidaria con Catalunya llevada a cabo en Donostia, misma que ha sido convocada por la plataforma Gure Esku:


Unas 42.000 personas, según la estimación de GARA y NAIZ, se sumaron a la convocatoria de Gure Esku en Donostia para pedir «una solución democrática» para Catalunya y Euskal Herria. Al unísono, se reclamó la libertad de los presos políticos condenados con una sentencia que es, en sí misma, «un ataque al corazón de la democracia».

Oihane Larretxea

Contundente y sin fisuras. La respuesta que dio ayer la ciudadanía vasca al llamamiento de Gure Esku para con el pueblo catalán y los presos políticos no se puede esconder, ni difuminar; por supuesto, mucho menos subestimar. 42.000 personas, según el recuento de GARA y NAIZ, llegadas desde municipios de toda Euskal Herria. Y con un objetivo común: sumar fuerzas, hacerse visibles, denunciar la sentencia del Tribunal Supremo. Reivindicar una solución democrática. Gente mayor, jóvenes en cuadrilla, parejas, familias… La diversidad era infinita.

Cuando faltaba más de una hora para que arrancara la marcha desde el túnel del Antiguo decenas de autobuses llegados desde distintos municipios y comarcas estacionaban en las inmediaciones. Cientos de personas marchaban ya en la misma dirección, muchos con un elemento o prenda de color amarillo –como símbolo solidario–, con silbatos y senyeras. Según avanzaban los minutos el barrio era intransitable.

Destacable la cantidad de medios de comunicación, tanto locales como estatales. Aquello daba una pista de la magnitud y el interés que había despertado la convocatoria.

El cantante y exdiputado de Junts pel Sí Lluís Llach, abrió al llegar al Antiguo la ronda de declaraciones, subrayando el carácter «pacífico» del movimiento independentista en su país.

Reconoció que Catalunya está ante una situación «muy difícil», y advirtió de que «el Estado español se ha cargado las libertades democráticas y la Constitución y la sentencia ha dejado sin validez las garantías democráticas básicas».

Amplísima representación política por parte de EH Bildu, PNV y Elkarrekin Podemos, además de los sindicatos ELA y LAB. El presidente del EBB, Andoni Ortuzar, señaló que lo que ocurre es Catalunya es un problema político y que la solución ha de ser política. «La sentencia del Tribunal Supremo, conocida este pasado lunes, es muy grave tanto política como jurídicamente», agregó.

Desde EH Bildu, Maddalen Iriarte, acompañada de Bel Pozueta y Mertxe Aizpurua, hizo un llamamiento a las fuerzas soberanistas de Euskal Herria, Catalunya y Galicia para hacer un camino «juntos». «Hemos visto cientos de miles de personas en Catalunya diciendo que el referéndum no es delito y que dar la palabra al pueblo no es delito», indicó.

Entre aplausos

Con quince minutos de retraso arrancó la manifestación, encabezada por una pancarta con el lema “Referéndum no es delito - Libertad - Defendamos nuestro derecho a decidir”, en euskara y castellano. La portaban la cantautora Anari, el lehendakari Carlos Garaikoetxea, la filósofa Jule Goikoetxea, el periodista Xabier Euzkitze, la exconsejera Gemma Zabaleta y el músico Fermin Muguruza, entre otros. Tras ellos caminaron las miles de personas que se adhirieron al llamamiento.

El arranque fue lento, al igual que el resto del recorrido, porque de forma incesante cientos y cientos de personas fueron sumándose a la marcha. La cabeza se abría paso ante miradas de emoción y de solidaridad. Y aplausos. Muchos aplausos. Personas que a su paso se frotaban la piel erizada. Y de fondo, un único sonido: «Katalunia askatu!», «Presoak askatu!» o «Independentzia». Catalunya debe saber que no está sola.

Tras una hora de camino la cabeza llegó al Boulevard; en ese momento las últimas filas estaban a la altura de La Perla, con un colapso importante en la calle San Martín.

Ya desde el kiosko del Boulevard, y en nombre de Gure Esku, Amalur Álvarez insistió en que «estamos ante una enorme injusticia, estamos ante una voluntad de castigo ejemplarizante que nada tiene que ver con la verdadera justicia». Señaló el carácter político del proceso judicial y de la sentencia, y recordó que no es el único, en alusión al caso de Altsasu. Por cierto, los jóvenes que a día de hoy permanecen en prisión fueron especialmente recordados ayer.

Para el también portavoz de Gure Esku Josu Etxaburu, «estamos ante una criminalización sin precedentes de las movilizaciones sociales, de la protesta masiva, de la disidencia política, de la desobediencia civil, y, también del derecho de autodeterminación y del principio democrático del derecho a decidir», detalló.

«Hay que detener esta involución. Mientras en Escocia preparan un nuevo referéndum, que sea legal y reconocido por la comunidad internacional, no es posible que en el sur de Europa la organización de un referéndum pueda considerarse delito de sedición», expresó.

Frente a ese panorama, Gure Esku reivindica una solución democrática que contemple hacer posible la decisión libre y democrática de las ciudadanías catalana y vasca sobre su futuro. «Ser soberanos para decidir. Decidir para ser libres», apuntó. No obstante, no obvió que son tiempos de incertidumbre.

«Tenemos que afrontarlos con optimismo y sin miedo. Cuando nada es seguro todo es posible. Y además, tenemos dónde agarrarnos, tenemos tres asideros firmes: los derechos, la capacidad de decidir y construir de este pueblo, y la capacidad de crear y soñar de sus ciudadanas y ciudadanos».

La canción “L’estaca”, de Lluís Llach, que él mismo cantó junto con los asistentes, puso el broche a la multitudinaria manifestación.

Al término, y en declaraciones a GARA, desde Gure Esku se mostraron muy satisfechos con la respuesta ciudadana, aunque la valoración llegará en unos días, según informaron. Ahora es tiempo de desgranar lo vivido y extraer las conclusiones.

«Tened por seguro que este calor de Donostia llegará a Catalunya»

La ciudadanía tenía ganas de participar activamente y de expresar en la calle su rechazo. Muchos sentimientos compartidos. Frustración y tristeza que resultan siempre más llevaderas con la solidaridad, con la unión al fin y al cabo. Eso alienta.

Maritxu Aierbe. Una mujer nacida en Euskal Herria pero instalada en Barcelona desde hace 40 años. Ha vivido los últimos tiempos desde la primera fila, participando en una concentración cada miércoles, entre otras muchas acciones. Ayer, desde el interior de la manifestación, se acordaba de sus compañeras que se habían quedado en Catalunya, esas compañeras que han elaborado «más de mil comidas» para las personas que estos días han caminado en una de las cinco columnas. «Son días muy intensos –reconocía emocionada–, y todo el apoyo suma. Tened por seguro que este calor de hoy en Donostia llegará hasta Catalunya. Se reconoce y además reconforta», expresaba.

A su lado su familia, residente en la capital guipuzcoana. «La democracia no se puede apresar, y las ideas no pueden suponer per se un delito. La verdad, estamos cansadas de este Estado que nos oprime», resumía su hija.

Su catalán los delataba. Su emoción y cierto grado de incredulidad. Conocemos a Patricia y Albert, un matrimonio de Mataró «con el corazón dividido». «Hacía tiempo que teníamos programadas estas vacaciones, y cuando llegó la sentencia y se desató todo lo demás pensamos en quedarnos, porque nuestro lugar está en Catalunya», decía ella. Es obvio que decidieron seguir con los planes. Lo que no se esperaban era la marcha de ayer. «¡Pero qué de gente! No os imagináis lo que supone esto para nosotros», añadía.

En su opinión, la suma hace la fuerza, y estas movilizaciones «nos cargan de razones». Cree que la ciudadanía catalana ha perdido el miedo y cuando eso sucede el adversario –político– queda «desarmado», «pierde todo su poder». «Ahora es el turno del pueblo; en realidad lo fue desde el minuto cero, pero siguen sin darse cuenta», lamentaba.

Declaraciones

«No hay marcha atrás. La desconexión es tal que la marcha atrás no es posible» Lluís Llach | Cantautor

«El referéndum no es delito; tampoco dar la palabra al pueblo. La sentencia es una involución» Maddalen Iriarte | EH Bildu

«El Estado nos quiere vencidos, pero esto demuestra que no renunciamos a defender nuestros derechos civiles y políticos» Josu Etxaburu | Gure Esku






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La Guardia Pretoriana Vasca de Vox

Una vez más la Ertzaintza actúa como guardia protectora del fascismo español, una vez más carga en contra del pueblo al que supuestamente sirve y protege, una vez más la jornada se salda con detenidos... sin que a Efialtes Urkullu se le mueva un pelo.

Aquí lo que denuncia Naiz:


La Ertzaintza ha cargado contra cientos de antifascistas concentrados frente al Palacio Euskalduna de Bilbo, con motivo de la celebración de un mitin de Vox, en el que participan su presidente, Santiago Abascal, y su secretario general, Javier Ortega Smith. Ha sido el intento de este por acercarse a los manifestantes lo que ha desatado los incidentes. Hay al menos 5 detenidos.

Agustín Goikoetxea

Un amplio dispositivo policial conformado por al menos una veintena de furgonetas de la Ertzaintza y efectivos de la Policía Municipal, además de un helicóptero, han vigilado el exterior del Palacio Euskalduna desde primera hora de esta tarde, cuando se ha cortado la circulación del tranvía y el tráfico rodado en torno a ese edificio y calles cercanas por seguridad.

A la zona acotada por dos cordones de agentes de Seguridad Ciudadana y de la Brigada Móvil, se han sumado grupos de furgones policiales situados en puntos como las plazas Elíptica y Euskadi, a cientos de metros de donde se iba a desarrollar el acto político de los ultraderechistas. El corte del servicio de tranvía, a partir de la parada de Abandoibarra, ha sorprendido a cientos de aficionados rojiblancos que acudían a San Mamés.

Previamente se habían retirado los contenedores de los alrededores y los agentes han solicitado que se identificaran a grupos jóvenes que pasaban por la zona, que se preveía muy transitada esta tarde de domingo ya que, además del mitin de Vox a las 18.00, el Athletic jugaba en San Mamés a las 18.30, a apenas unos 300 metros.

Media hora antes de que empezara el acto político, decenas de antifascistas se han concentrado en el Parque de Doña Casilda, justo frente al Euskalduna y desde ahí han silbado y proferido gritos contra los asistentes al acto. Consignas como «Euskal Herria antifascista», «borroka da bide bakarra», «presoak kalera amnistia osoa» o «independentzia» se han repetido, al igual que otros en los que se insultaba al líder de Vox y a sus seguidores.

Ortega Smith busca la foto

Una barrera de varias decenas de agentes antidisturbios se ha colocado ante los congregados y, en un momento dado, el dirigente de Vox Javier Ortega Smith ha salido del edificio y ha intentado acercarse a los manifestantes, si bien los agentes le han parado y han tratado de disuadirle. Antes, un ultraderechista con una bandera española ha tratado de aproximarse a la concentración pero ha sido conminado por los policías a retroceder.

En la explanada del palacio, Ortega Smith, rodeado de numerosos medios de comunicación y guardaespaldas, se ha dirigido a los mandos del operativo, espetándoles por qué no habían disuelto la concentración antifascista. «¿Quién ha autorizado esta concentración», ha preguntado.

«Esta gentuza –en referencia a las más de 300 personas reunidas frente al Euskalduna– viene a presionar, a coaccionar y a intentar que este acto no se puede celebrar», se ha quejado. Mientras él obtenía la imagen que perseguía, los mandos policiales le han invitado a retroceder para hablar en un lugar más discreto.

Al menos cinco detenidos

En ese momento, los agentes han realizado una carga policial, por lo que los antifascistas se han disuelto a la carrera por el parque y Gran Vía. El ulular de las sirenas de los furgones policiales, las cargas y las carreras se han ido repitiendo en torno a las 18.30, cuando estaba a punto de comenzar el partido en San Mamés. Ha sido al inicio de la intervención de la Ertzaintza cuando se han producido las detenciones de al menos 5 personas, según ha informado el Departamento de Seguridad.

Policías han perseguido a los manifestantes por el interior del centro comercial Zubiarte mientras Gran Vía aparecía cortada y desierta, al igual que Sabino Arana, donde se han levantado barricadas con contenedores. En Licenciado Poza, antes, los bomberos han debido acudir para sofocar un incendió en uno de los depósitos de residuos. En esas cargas, al menos una persona ha resultado herida, en Sabino Arana.






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Quo Vadis Catalunya

Desde el portal de Lucha de Clases traemos a ustedes este extraordinario análisis de los recientes acontecimientos en Catalunya desencadenados por la prosaica sentencia en contra de los represaliados del juicio al Procés:


La movilización y huelga general de ayer marcaron un salto cualitativo en la situación política en Catalunya. Durante los últimos cuatro días, las manifestaciones pacíficas masivas por la liberación de los presos políticos han sido brutalmente atacadas por la policía española y catalana. El jueves, los manifestantes también fueron atacados por neonazis protegidos por la policía, que golpearon brutalmente a un militante antifascista. Ha sido la indignación provocada por esta represión desenfrenada lo que ha llevado a miles de jóvenes a tomarse la revancha y montar barricadas.

El Estado necesita provocar violencia y llevarla al máximo extremo posible para acobardar al movimiento, para tratar de desacreditar la lucha a fin de extirpar las muestras de solidaridad espontánea que han surgido por todas partes en el resto del Estado, y para dividir a la propia clase obrera catalana sobre este tema. Se han proporcionado multitud de fotografías y vídeos de manifestantes comunes donde se aprecian infiltrados policiales en las manis deteniendo a gente, de la policía reprimiendo  manifestaciones pacíficas para provocar una respuesta violenta, de Mossos d’Esquadra y policías nacionales confraternizando con elementos fascistas, y hasta de policías quemando un contenedor de basura.

Además, la represión tiene el objetivo de aterrorizar al gobierno catalán, que controla los Mossos d’Esquadra, ante la perspectiva de la suspensión de la autonomía catalana con la aplicación del artículo 155 de la Constitución.

Es una lástima que ni Pablo Iglesias, ni Alberto Garzón, ni Ada Colau, ni mucho menos Íñigo Errejón, denuncien abiertamente la responsabilidad policial en los hechos de esta semana, ni los objetivos políticos que se esconden dentrás de todo esto.

Sin embargo, podemos decir que la pretensión del Estado de establecer un cordón sanitario alrededor de Catalunya ha fracasado. No ha podido socavar el impulso de las grandes protestas de solidaridad con Cataluña vistas en decenas de ciudades como Madrid, Badajoz, Granada, Sevilla, Cáceres, Murcia, Segovia, Cádiz, Palma, en Galicia, etc. y naturalmente, en el País Valenciano y Euskadi, ha fracasado.

Después de los acontecimientos de ayer, nuevas manifestaciones de solidaridad con cientos y miles de participantes han tenido o están teniendo lugar en Madrid, Donostia, Valencia, Zaragoza; Almería o Málaga.

Según la Generalitat, la huelga tuvo un seguimiento cercano al 50%. El consumo de electricidad se redujo en más del 10%, y el número de usuarios de metro en Barcelona se redujo en un 50%. Esto, a pesar del hecho de que la huelga fue organizada por sindicatos minoritarios, y a pesar de los intentos concertados del Estado de desmoralizar el movimiento a través de la violencia. Sin embargo, es cierto que los "batallones pesados" de la clase obrera, con algunas excepciones notables (como los estibadores) no se sumaron, y que la clase obrera catalana sigue dividida sobre la cuestión nacional.

Las manifestaciones en Barcelona fueron masivas; de hecho, no hubo una manifestación real porque los manifestantes inundaron el centro por completo y no pudieron moverse en ninguna dirección. Hubo 525.000 manifestantes según la policía local. La cifra real está más cerca de 750.000. La importancia de estas cifras no debería escapársele a nadie. Esto viene después de días de disturbios y brutal violencia policial. Es de destacar que muchos de estos manifestantes hablaban castellano y llevaban banderas republicanas españolas. El movimiento ha adquirido un carácter democrático que trasciende claramente la cuestión nacional.

Inmediatamente después de esta marcha, la policía cargó contra manifestantes pacíficos en Via Laietana. Se levantaron barricadas y las calles circundantes se convirtieron en el lugar de batallas campales. Los jóvenes (especialmente los que tienen entre 16 y 19 años), como siempre, han estado a la vanguardia de la lucha. Decenas de miles de ellos se enfrentaron a la policía ayer. Estos jóvenes eran sólo niños cuando estalló la crisis. No han conocido nada más que desempleo, precariedad y austeridad. Recientemente han salido a las calles para protestar contra la opresión de las mujeres y contra el cambio climático. Toda su ira acumulada ahora está brotando. La policía, especialmente la policía nacional, respondió brutalmente, disparando balas de goma (ilegales en Cataluña para los Mossos), gases lacrimógenos, golpeando a manifestantes y transeúntes, arrestando a periodistas y cargando contra los manifestantes en sus camionetas a toda velocidad.

Por primera vez en Catalunya desde hace años, se utilizó un cañón de agua. 182 personas han resultado heridas. En parte, este salvajismo responde a la agenda política del Estado español, pero también refleja el miedo y la ansiedad de la policía, que está abrumada y agotada después de cinco días luchando contra la juventud en turnos de doce horas.

Los medios de comunicación oficiales han estado haciendo mucho ruido sobre agresiones a periodistas de medios españoles por parte de manifestantes independentistas, pero la realidad es otra. El observatorio de medios Mediacat registró que de los 20 casos de agresiones a periodistas denunciados ayer viernes 18 de octubre, ¡14 lo habían sido por la propia policía!, entre ellos un fotógrafo del diario El País. 1 por un manifestante de extrema derecha (en Valencia) y 5 por autores desconocidos, y que podrían ser atribuibles a manifestantes proindependentistas.

Por otro lado, tres personas ya han perdido un ojo por las balas de goma, y a otra podría ocurrirle lo mismo a la espera de una operación. Otra persona permanece ingresada en la UVI con traumatismo craneoencefálico “muy grave”. En total, hay 9 personas ingresadas en hospitales de Catalunya con carácter grave, pero sólo una de ellas es policía.

Ante el éxito de la huelga (y del movimiento de solidaridad en otras partes de España), Pedro Sánchez hacía ruidos conciliadores a primeras horas de la tarde de ayer. No esperaba tal respuesta a las sentencias contra los presos políticos. Pero se avecinan elecciones generales y los acontecimientos de anoche han subido la apuesta. Así, más tarde cambió el tono del gobierno. Grande-Marlaska, declaró: "Aplicaremos el independentismo violento el Código Penal con toda contundencia". Y esto no son palabras. Ya al mediodía, la Audiencia Nacional (otra herencia de la dictadura franquista) decretó el cierre de la página web de Tsunami Democràtic, la red social que organizó la movilización popular que terminó colapsando del Aeropuerto del Prat el lunes pasado, y que ha sido acusada ahora de organización terrorista.

De esta manera, como el delito de “sedición”, cualquier protesta popular masiva y pacífica, puede costar hasta 6 años de cárcel por terrorismo a manifestantes pacíficos.

Así pues, la represión puede intensificarse significativamente, y el Estado podría aplicar la Ley de Seguridad Nacional en Catalunya, una ley represiva establecida por el gobierno de Rajoy en 2015 y  que le permite al gobierno establecer un estado de excepción preventivo, y tomar el control de los Mossos d’Esquadra y otros organismos de la autonomía catalana. También podría restablecer el artículo 155 de la Constitución que anula la autonomía catalana misma, y así acallar a la derecha que lo acusa de inacción. Pero todo esto sólo tendrá el efecto de enfurecer aún más a la gente y atraerá a nuevas capas a la lucha.

Por el otro lado, los nacionalistas pequeñoburgueses al frente del gobierno catalán están profundamente divididos. Sintiendo la presión desde abajo, el President Quim Torra se comprometió a impulsar nuevamente el derecho a la autodeterminación en los próximos meses, en un discurso que tuvo lugar el jueves en el Parlament. Sus consellers han desafiado abiertamente su llamamiento a la autodeterminación y han criticado la violencia en términos mucho más agresivos que él. Hay divisiones profundas por arriba, características de una situación prerrevolucionaria.

El movimiento, y la juventud sobre todo, han demostrado una energía y determinación extraordinarias. La situación ha adquirido un tono insurreccional. Pero hay graves peligros implícitos en la situación. No hay dirección. Con el paso del tiempo, las masas se cansarán, se abrirá una división entre los jóvenes y las generaciones mayores, la reacción levantará la cabeza y se apoyará en los sectores de la sociedad catalana con una identidad nacional española para reafirmarse brutalmente.

Sería un error desgastarse en enfrentamientos interminables con la policía, que aíslan a la vanguardia juvenil del resto del movimiento y de aquellas capas de la clase reacias todavía a la lucha por la república catalana. La tarea del momento es, por supuesto, responder de manera masiva en la calle para exigir la amnistía de los presos y encausados, pero sobre todo explicar y agitar paciente e incansablemente, sobre todo entre la clase trabajadora. Hay que vincular la necesidad de una república catalana, con el fin de la precariedad laboral, de las condiciones de abandono de los barrios, con la lucha contra la explotación laboral y la represión del aparato del Estado español a los derechos democráticos, comenzando por el derecho de autodeterminación; en suma, se trata de explicar que una república catalana sería un golpe mortal al régimen monárquico del 78 y al sistema capitalista sobre el que se sustenta, lo que estimularía la lucha por la república también en el resto del Estado.

Se trata de acumular fuerzas, a la espera de la maduración de la conciencia revolucionaria de las más amplias capas de la clase obrera, que podría recibir un  empuje poderoso al calor de la crisis capitalista inminente o del fracaso de las expectativas en el próximo gobierno que salga elegido el 10N, quien sólo tendrá un camino, seguir atacando las condiciones de vida de la clase trabajadora y salvaguardar los intereses de los poderosos.

La CUP, la extrema izquierda del movimiento independentista, debería aprovechar ahora la oportunidad y mostrar el camino a seguir. Pero sus dirigentes permanecen al margen, desorientados y confundidos. Deberían estar criticando al gobierno catalán y plantear que en el Estado español la autodeterminación es una tarea revolucionaria que estos políticos pequeñoburgueses no pueden llevar a cabo. Correctamente, han emitido un llamamiento pidiendo la solidaridad de los pueblos de España. También han pedido (muy tímidamente) la formación de asambleas populares, este es un paso en la dirección correcta, pero no es suficiente.

Existe una tremenda efervescencia que desborda a todas las organizaciones existentes y está buscando una salida. Deberían organizarse asambleas de barrio y locales de manera concienzuda, y coordinadas a través de la elección de delegados; deben armarse con un programa de clase de transformación social que debería llevarse a cada barrio y centro de trabajo; deben enviarse brigadas de agitación a los barrios obreros para tratar de ganarse a aquellos sectores que aún son escépticos u hostiles. Se deberían elegir comités de barricadas, responsables en todo momento ante las asambleas, para organizar la autodefensa y expulsar a los agentes provocadores de las manifestaciones.

El movimiento catalán es ahora como un automóvil conduciendo a toda velocidad, pero no hay conductor al volante. Se necesita desesperadamente una dirección revolucionaria para que el movimiento no sea derrotado.
La tarea de la izquierda y de los revolucionarios del resto del Estado es apoyar con todas sus fuerzas posibles al movimiento de Catalunya y evitar su aislamiento. Hay que mantener las campañas y manifestaciones de solidaridad, exigir la amnistía de los presos políticos, movilizarse con cada caso de represión, e insistir en el derecho que le corresponde a Catalunya a decidir su destino, que la unión en un mismo Estado sólo puede darse sobre bases voluntarias, criticar con toda la fuerza posible el mito de la “unidad nacional española”, que sólo sirve para ocultar la opresión de clase y los intereses irreconciliables de los ricos con los pobres, de los empresarios con los trabajadores, de los demócratas y socialistas consecuentes con los franquistas y fascistas incrustados en el aparato del Estado y en las grandes empresas del IBEX35.

¡Libertad a los presos políticos!
¡Libertad para todos los detenidos!
¡Fin de la represión policial!
¡Organizar asambleas populares para dirigir el movimiento!
¡Contra la austeridad, los recortes, la precariedad, la explotación!
¡Solidaridad activa en todo el Estado contra nuestros hermanos catalanes!
¡Por república catalana, chispa de la revolución ibérica!






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sábado, 19 de octubre de 2019

Más y Menos en Catalunya

Desde El Sol de México nos llega esta recomendación para el régimen borbónico franquista con respecto a la actual situación del Procés:


Miguel Ángel Ferrer

Hasta una mirada somera a la situación en Cataluña revela que el gobierno español nada hace ni quiere hacer por resolver el tremendo problema que representa gobernar a un pueblo que no quiere ser gobernado por una potencia extranjera.

Nada hace y nada quiere hacer más allá de repartir palos e injustas y largas penas de prisión a los que se atreven a levantar la cabeza exigiendo su derecho a la libre autodeterminación.

Reconociendo que había un problema, así haya sido a regañadientes y con Franco ya desaparecido, anteriores gobiernos españoles aceptaron conceder un cierto grado de autonomía, es decir, de autodeterminación, a la nación catalana. Y extendieron esa concesión a otras naciones ibéricas: País Vasco, Galicia, País Valenciano, Andalucía y otras.

Era un principio de solución. Sin embargo, y como es obvio, el proceso debía continuar con un aumento, paulatino pero constante de ese grado de autonomía, hasta llegar en un futuro aún indeterminado a la formación de un Estado federal de carácter multinacional y multicultural.

Esa solución no era fácil, pero tampoco imposible. Las naciones europeas, con mayores diferencias entre sí que las que pueden y puedan observarse en la historia y en el presente de España, lo consiguieron sin palos, sin sangre y sin cárceles. Sólo acudiendo al viejo, conocido y eficaz método del diálogo y la negociación.

Y, naturalmente, con el factor imprescindible de la voluntad de resolver el problema. Pero ni Felipe de Borbón ni Pedro Sánchez muestran un ápice de esa voluntad. Y no sólo eso, sino que van dando muestras de retroceso. Como lo es la amenaza de la monarquía de reducir a cero la autonomía ya lograda por la nación catalana. Y eso quiere decir que el problema se agravará.

Se entiende que a Felipe no le importe gran cosa. A él nadie puede quitarle el sustancioso hueso que la familia Borbón viene royendo hace siglos. Pero al presidente del gobierno español podría importarle un poquitín, pues el asunto catalán es un problema para la propia subsistencia de la muy endeble administración sanchista.

Ahora mismo Cataluña está en ebullición. Y no parece que cárceles, palos y otras represalias del más puro corte franquista vayan a lograr algún apaciguamiento. Pero aunque lo consiguieran el problema seguiría presente.

La solución está a la vista, aunque la ceguera colonial vele el panorama: más y mayor autonomía, más y mejor diálogo, más y mejores programas de mutuas concesiones. Finalmente más política y menos franquismo.






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Independentismo Desbordado

De la Euskal Herria solidaria e internacionalista volvemos la vista a Catalunya pues Beñat Zaldua nos trae su reporte de la jornada reivindicativa e independentista que se ha vivido en Barcelona.

Llega a nosotros por conducto de Gara:


Miles y miles de catalanes confluyeron ayer en una capital que arrancó la jornada al ralentí, a la espera de que llegasen las cinco marchas que durante los tres últimos días han recorrido el territorio catalán. Por la tarde, el centro de la ciudad quedó desbordado, obligando a convertir en concentración lo que iba a ser una manifestación.

Beñat Zaldua

El independentismo había llenado, en sucesivas Diadas, la avenida Diagonal, la Gran Vía y la avenida Meridiana, que vienen a ser las tres grandes arterias viales de Barcelona. Ayer las colapsó todas. Fue espectacular. Sería absurdo intentar ponerle una cifra a una movilización que desbordó todo el eje central del Eixample barcelonés, ni compararlo con movilizaciones anteriores; yo al menos no sabría hacerlo. La Guardia Urbana se chupó un dedo, lo sacó al viento y dijo que medio millón de personas. La organización dijo que 750.000. Bueno. La sensación con la que la mayoría del soberanismo se fue a casa, que es lo que cuenta al fin y al cabo, fue la de haberlo vuelto a hacer. Haber desbordado Barcelona y haberse reencontrado consigo mismo. Un chute de autoestima contra el ruido generado los últimos días en torno a los disturbios, que ayer se repitieron.

El día arrancó lento en Barcelona, con muchos comercios cerrados y otros muchos abiertos, y con poca gente en la calle. Como un domingo perezoso. Hubo piquetes, acciones como el bloqueo de las entradas de la Sagrada Familia, marcha de los estibadores o tímidas intentonas para entrar en el puerto. Pero en general, poca gente.

Había una razón, que empezó a visualizarse cuando las marchas por la libertad de la ANC empezaron a acercarse a las entradas de Barcelona, dejando algunas de esas imágenes que quedan guardadas en el disco duro de la retina. Diagonal, Meridiana, Gran Vía, las grandes arterias palpitaban al ritmo de miles y miles de pasos. Algunos hicieron los 100 kilómetros de las marchas, otros aprovecharon el día de huelga para hacer los 20 kilómetros mañaneros de ayer, y muchos otros se contentaron con acercarse a las salidas de Barcelona para dar la bienvenida a los que llegaban. Las marchas –una movilización cuyo código conoce perfectamente– han sido como agua de mayo para un independentismo que no sabe muy bien cómo decodificar los incidentes de estos días.

Como botón de muestra habitual para medir la intensidad de una movilización independentista, la actitud de los Comuns: en un principio no se sumaron a la huelga, pero vista la magnitud, acabaron llamando a sus bases a sumarse.

Volver a ver a la Guardia Civil cerrando páginas web –esta vez por orden de la Audiencia Nacional– hizo el resto para traer a la memoria aquellos insurreccionales días de setiembre de 2017, cuando el independentismo se sentía capaz de todo. Por cierto, igual que entonces, cerrar webs sigue siendo como poner puertas al campo; la página de Tsunami Democràtic ya ha sido duplicada.

Cuixart, desde Lledoners

Aunque lo convocado por la Intersindical, organizadora de la huelga, era una manifestación, fue imposible que la cabecera hiciera unos pocos metros en el paseo de Gràcia. El colapso de todo el centro de Barcelona convirtió la movilización en una concentración que culminó en lo alto de un escenario con la presidenta de la ANC, Elisenda Paluzie, el vicepresidente de Òmnium, Marcel Mauri, y los responsables de la Intersindical.

Mauri leyó una carta de Jordi Cuixart en la que el líder encarcelado en Lledoners reivindicaba que «ya lo estamos volviendo a hacer». «No será porque no lo avisé en el Supremo», ironizó, añadiendo que los presos no son «la visualización de ninguna derrota, sino un paso más hacia la victoria». «Querían que os quedaseis en casa, pero aquí estáis», agradeció.

Debates abiertos

Antes de Mauri tomó la palabra Paluzie, que fue dura con la clase política. Subrayó que ellos están respondiendo como dijeron que lo harían «a esta ignominiosa sentencia», y que le toca a «nuestra mayoría parlamentaria» recomponer su unidad y «retomar el camino» de la independencia. «El que esté cansado que se pare, que ya le tomará alguien el relevo, pero colectivamente no nos podemos parar», añadió, antes de exigir a los partidos que estén preparados para «en el momento preciso, hacer y sostener una declaración de independencia, porque la gente estará, como estuvo el 1-O».

Paluzie abordó así, de forma contundente, la versión según la cual existe ya el mandato democrático para hacer efectiva la independencia. No todos piensan así en el seno del mismo independentismo, ni mucho menos.

Es solo uno de los frentes abiertos del soberanismo, que ayer logró pasar desapercibido bajo las pisadas de los miles de catalanes que participaron en las marchas, pero que una vez bajada la efervescencia de la primera semana de movilizaciones, le tocará encarar si quiere intentar dar una dirección a toda la energía contenida que la sentencia del Tribunal Supremo desató el pasado lunes.

También seguirá encima de la mesa el futuro del Govern, cuyas tensiones internas se han agudizado esta semana hasta límites insospechados. En el ojo del huracán, Miquel Buch, consejero de Interior. Ayer volvió a comparecer para tratar de salir al paso de un operativo que la víspera permitió a fascistas llegar hasta las inmediaciones de la concentración independentista, desarrollada tranquilamente hasta ese momento. Su dimisión ya la piden desde Esquerra hasta la ANC.

Nuevos disturbios

A la misma hora en la que miles de personas se concentraban en el Eixample, la Policía cargó contra algunos pocos centenares de jóvenes concentrados frente a la Jefatura Superior de la Policía española, en la Vía Laietana. El enfrentamiento derivó en nuevos disturbios, en los que la Policía empleó por vez primera gas.






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42 Mil con Catalunya

Naiz trae a nosotros una crónica de la movilización en solidaridad con Catalunya tras la sentencia del Procés, misma que ha sido convocada por Gure Esku:


Multitudinaria manifestación (42.000 personas, según la estimación de NAIZ) la que ha recorrido esta tarde las calles de Donostia para reivindicar una «solución democrática» que permita a Euskal Herria y Catalunya hacer posible la decisión que adopten sus respectivas ciudadanías sobre su futuro.

Oihane Larretxea

Cuando faltaba más de una hora para que arrancara la marcha desde el túnel del Antiguo decenas de autobuses llegados desde distintos municipios y comarcas estacionaban en las inmediaciones. Cientos de personas marchaban ya en la misma dirección, muchos con un elemento amarillo –como símbolo solidario–, con silbatos y senyeras. Según avanzaban los minutos el barrio era intransitable.

La cantidad de medios, tanto locales como estatales, daba también una pista de la magnitud y el interés que había despertado la convocatoria de Gure Esku.

Con quince minutos de retraso ha arrancado la manifestación, encabezada por una pancarta con el lema ‘Referéndum no es delito - Libertad - Defendamos nuestro derecho a decidir’, en euskara y castellano. La portaban la cantautora Anari, el exlehendakari Carlos Garikoetxea, la filosofa Jule Goikoetxea, el periodista Xabier Euzkitze, la ex consejera Gema Zabaleta y los músicos Lluis Llach y Fermín Muguruza, entre otros. Tras ellos, miles de personas que se han adherido al llamamiento.

De acuerdo a la estimación de NAIZ, han sido 42.000 las personas que han secundado la marcha. Al llegar la cabeza al Boulevard, las ultimas filas están en La Perla, con un colapso importante en la calle San Martín Han estado saliendo manifestantes del túnel del Antiguo durante 50 minutos, hasta las 18.27.

Representantes políticos

Las consignas en favor de los presos vascos y catalanes, con mención especial a los jóvenes de Altsasu se han oido nada mas recorrer los primeros metros.

Destacable la amplia representación política, social y sindical, con destacados dirigentes de PNV, EH Bildu y Elkarrekin Podemos como Andoni Ortuzar, Maddalen Iriarte o Lander Martínez, así como los secretarios generales de ELA y LAB, Mitxel Lakuntza y Garbiñe Aranburu.

El cantante y exdiputado de Junts pel Sí Lluis Llach, ha abierto al llegar al Antiguo la ronda de declaraciones, subrayando el carácter «pacífico» del movimiento independentista en su país. Ha reconocido que Catalunya está ante una situación «muy difícil». «El Estado español se ha cargado las libertades democráticas y la Constitución y la sentencia ha dejado sin validez las garantías democráticas básicas», ha advertido.

Desde el PNV, el presidente del EBB, Andoni Ortuzar, ha señalado que lo que ocurre es Catalunya es un problema político y que la solución ha de ser política. «La sentencia del Tribunal Supremo, conocida este pasado lunes, es «muy grave tanto política como jurídicamente», ha agregado.

Por su parte, desde EH Bildu Maddalen Iriarte, acompañada de Bel Pozueta y Mertxe Aizpurua, ha hecho un llamamiento a las fuerzas soberanistas de Euskal Herria, Catalunya y Galicia para hacer un camino «juntos».«Hemos visto cientos de miles de personas en Catalunya diciendo que el referéndum no es delito y que dar la palabra al pueblo no es delito», ha indicado.

Paso a paso, entre el continuado grito de ‘Katalunia aurrera’ y el sonido de los silbatos amarillos que se han repartido, la cabeza de la manifestación ha ido cubriendo metros, al tiempo que cientos y cientos de personas se sumaban a ella, entre aplausos. Muchas senyeras e ikurriñas dentro y fuera del grueso de la comitiva, además de pancartas en el recorrido saludando la causa catalana. La emoción era palpable.

Una vez en el kiosko del Boulevard, en primer lugar, ha tomado la palabra Josu Etxaburu para enviar un abrazo a Catalunya, especialmente a las y los nueve presos independentistas encarcelados, a quienes ha citado uno a uno, antes de recitar en poema de Joxan Artze, concluyendo que mientras ellos permanezcan en prisión «nosotros no seremos libres».

«Enorme injusticia»

La otra portavoz de la red ciudadana, Amalur Álvarez, ha incidido en los 100 años de cárcel a los que han sido condenados por ejercer derechos fundamentales, por dar la oportunidad de votar sobre su futuro político a toda la ciudadanía catalana y por permitir que un Parlamento debata sobre cuestiones políticas.

«Estamos ante una enorme injusticia, estamos ante una voluntad de castigo ejemplarizante que nada tiene que ver con la verdadera justicia», ha enfatizado, para después denunciar el carácter político del proceso judicial y de la sentencia, como en el caso de los jóvenes de Altsasu.

Más adelante, Etxaburu ha considerado que la resolución del Supremo español «supone una auténtica crisis democrática, una carga de profundidad a los valores democráticos y a los derechos universales«. «Supone un ataque al corazón de la democracia», ha exclamado.

Ha resaltado que el ejercicio de derechos fundamentales como el derecho de reunión y manifestación o la libertad de expresión han sido calificados como sediciosos. «Estamos ante una criminalización sin precedentes de las movilizaciones sociales, de la protesta masiva, de la disidencia política, de la desobediencia civil, y, también del derecho de autodeterminación y del principio democrático del derecho a decidir», ha detallado

Detener la involución

«Es inaceptable, hay que parar esta criminalización, hay que detener esta involución», ha añadido. «Mientras en Escocia preparan un nuevo referéndum, que sea legal y reconocido por la comunidad internacional, no es posible que en el sur de Europa la organización de un referéndum pueda considerarse delito de sedición», ha manifestado Etxaburu.

Frente a ese panorama, Gure Esku ha reivindicado una solución democrática que contemple hacer posible la decisión libre y democrática de las ciudadanías catalana y vasca sobre su futuro. «Ser soberanos para decidir. Decidir para ser libres», ha apuntado Josu Etxaburu, quien no ha obviado que son tiempos de incertidumbre.

«Tenemos que afrontarlos con optimismo y sin miedo. Cuando nada es seguro todo es posible. Y además, tenemos dónde agarrarnos, tenemos tres asideros firmes: los derechos, la capacidad de decidir y construir de este pueblo, y la capacidad de crear y soñar de sus ciudadanas y ciudadanos».






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