domingo, 21 de mayo de 2017

Hostigamiento a Tres Generaciones de Vascos

Si hay un estado sobre este planeta que se lleva por mucho el palmarés en lo que respecta a la práctica del colonialismo genocida y el terrorismo de estado es sin lugar a dudas, Inglaterra. Cualquier otra potencia europea palidece frente a las acciones de lesa humanidad llevadas a cabo por la corona inglesa en todos y cada uno de los continentes de nuestro planeta. Solo hay que recordar los millones de seres humanos aniquilados en el norte de América (los actuales Estados Unidos y Canadá), África (Sudáfrica, Kenya y un largo etcétera), Asia (Palestina, China, India y los tres millones que murieron de hambre por instrucciones de Winston Churchill), Oceanía (Australia, Nueva Zelanda) y la propia Europa (Irlanda y Escocia), mencionando tan solo casos emblemáticos pues la lista es todavía más larga.

Así que su reciente colaboración con el genocida estado español materializada en la entrega de Antton Troitiño no nos ha tomado por sorpresa, en lo absoluto.

Dicho lo anterior, les presentamos este reportaje publicado en Gara:


Marrubi Troitiño vivió con su aita solo hasta los tres años. Desde entonces Antton lleva 30 en cárceles españolas, inglesas y ahora de nuevo españolas, con una nueva imputación. Una página que no se acaba de cerrar y que afronta con realismo.

Ramón Sola

La trayectoria vital última de Antton Troitiño encierra no pocas paradojas. Si no hubiese sido excarcelado en 2011 no se hubiera desencadenado la pataleta española que lo ha devuelto a sus prisiones seis años después. Y si Londres no hubiese acabado aceptando la enésima euroórden de Madrid, quizás solo se hubiera estirado hasta el infinito esa persecución. De momento, estar en Soto del Real le permitirá hoy mismo conocer a su nieta de cinco meses. Marrubi Troitiño habrá cogido ya el coche rumbo a Madrid, consolándose con que el viaje será más corto que los que debió hacer durante muchos años de su infancia y juventud a Huelva, Puerto... y qué decir de Londres.

Mattin Troitiño, su primo, ya fue testigo de otro emotivo reencuentro en la capital inglesa: el de su aita Txomin, excarcelado en 2013 al anularse la «doctrina Parot» tras 26 años preso, con el hermano, Antton, al que Londres se apresuró a liberar también tras el fallo de Estrasburgo. «Llevaban 20 años sin verse, desde el inicio del encarcelamiento. En su día estuvieron en la misma prisión pero en módulos diferentes. Podían verse por un pequeño agujero en la pared, hasta que se dieron cuenta y los cambiaron...».

La historia reciente de Antton Troitiño tiene tantos vaivenes y revueltas que se hace difícil fijar un punto de inicio. Quizás sea mejor ir de adelante hacia atrás. La extradición se ha consumado al fin después de que Madrid la buscara por uno y otro camino, hasta hallar el argumento del «reingreso en ETA», que deberá probar en un juicio. «Me alucina la habilidad que tienen para inventarse cualquier cosa: imputaciones, leyes, lo que sea», apunta Marrubi. Mattin recuerda cómo Londres ha terminado retirando uno de sus recursos para dar vía libre a la extradición. Pese a la evidencia de que se ha construido una imputación, el caso no ha suscitado demasiadas reacciones al contrario de lo que pasó, por ejemplo, con Iñaki de Juana. Se encogen de hombros: quizás la gente se ha habituado a la mala costumbre de retorcer la ley o se ha perdido en el laberinto de acusaciones, recursos, tribunales... por el que ha pasado Troitiño desde el arresto en Londres en 2012.

La extradición se veía venir desde que cambiaron el juez que llevaba el caso del vasco. El mismo Antton Troitiño expresaba su escepticismo en un vídeo de ‘‘Argia’’ en noviembre, aún libre, un mes antes del encarcelamiento definitivo: «España te quiere allí y te va metiendo una, otra, otra... Digo yo que ya se aburrirán. Durará hasta que cambien de mentalidad o hasta que ganen y me lleven a la cárcel otra vez de vuelta». Y añadía cuál era su posición personal: «Una cosa es que te lleven y otra es que tú vayas». Se lo han llevado al final, primero a Belmarsh y luego a Soto del Real.

Su hija habla también de un modo que suena entre escéptico y resignado, pero que finalmente se entiende como realista: «Esto es lo que nos ha tocado vivir». Y vivir es poder visitar a su aita hoy en Madrid, algo que resultaba inviable en Londres: «dejar el trabajo y el bebé, coger el avión, un montón de trámites»... Las comunicaciones telefónicas también han supuesto una odisea: «Belmarsh es una cárcel de alta seguridad, ahí estaban los presos del IRA antes y ahora los islamistas. Para llamar se exigía la presencia de un traductor, que solo iba los viernes. Ha estado también en otra cárcel, Long Lartin, junto a Birmingham; allí tenía alguna hora más de patio». Y concluye: «Para estar en la cárcel, mejor aquí».

En los periodos en que no ha estado preso, tampoco cabe decir que Antton Troitiño fuera libre: «Lo sacaron con la tobillera puesta –dice en alusión a la pulsera de control telemático–. Hasta se duchaba con ella. No podía salir de casa antes de las 9 de la mañana ni volver después de las 8 de la tarde, y todos los días tenía que ir a firmar a comisaría entre las 10 y las 11. Para encontrar un trabajo, por ejemplo, estaba totalmente condicionado». Están agradecidos a la pareja de vascos que lo acogió y se encargó de la fianza, pero la impotencia era evidente y así lo reconocía Antton en el citado vídeo: «Estás fuera y todo lo que te gustaría no lo tienes aquí».

2011, 24 horas de tregua

En otro salto atrás casi de flashback llegamos a abril de 2011, al día en que Antton Troitiño fue liberado en aplicación de la doctrina del Tribunal Constitucional español sobre el doble cómputo de la prisión preventiva. El mismo día los titulares eran para otra excarcelación sonada: la de Joxe Mari Sagardui Gatza, tras 31 años preso que suponen todavía un penoso récord. Sin embargo, ya al día siguiente la noticia no era Sagardui sino Troitiño. La tregua duró apenas 24 horas. Los periodistas empezaron a rondar la casa de Intxaurrondo, antes incluso que los policías, y luego también la de Hendaia. Recuerda Marrubi que la Policía alejó a un hombre que se había metido en el jardín: «Estaba vigilando detrás de unos pinos... en fin».

Las prisas españolas por volverlo a encarcelar fueron tantas que la primera euroorden, «una chapuza», la rechazó París. A Antton no lo hallaron hasta un año después, en Londres. Resulta evidente que el apellido pesó –y pesa– lo suyo. Marrubi sabe mejor que nadie que «con mi padre hay una obsesión, lo sacan siempre que pueden, a cuenta de lo que sea». En Wikipedia hay una página titulada ‘‘Clan Troitiño’’. ‘‘La Razón’’ los denominó «Los pata negra de ETA». Todos estos relatos subrayan la participación de Antton en atentados como el de la Plaza de la Republicana Dominicana de Madrid, que mató a doce guardias civiles. Pero no refieren que las condenas están cumplidas y no tienen parangón en Europa, ni siquiera en los estados que llevan en su legislación la cadena perpetua, dado que esta se revisa al cabo de 15-20 años. Con los 24 cumplidos casi siempre en Andalucía y estos seis de Londres, Antton Troitiño suma 30. Si se le acaba imponiendo otra condena por «pertenencia», puede terminar acercándose a los 40 años preso. Decididamente, no hay precedentes de ello.

Mattin reflexiona al respecto: «Marrubi y yo ya tenemos hijos e hijas, y lo que veo es que esta es la tercera generación que tiene que pasar por esto: la cárcel, la dispersión... Primero fueron nuestros padres y madres, luego nosotros, ahora los recién nacidos. Y son tres generaciones que pagan esta factura por las mismas personas presas». «Este es el cuento de nunca acabar», añade su prima.

Mattin Troitiño también tiene una anécdota ilustrativa, que incluye a su hermano Jon, detenido en 2005, actualmente en la prisión de Murcia y también con muchos años de condena por atentados de ETA. Cuando el aita, Txomin, salió de la cárcel, tramitó el permiso para poder hablar telefónicamente tanto con su hermano Antton como con su hijo Jon. Pero, al apercibirse de ello, las autoridades le emplazaron a elegir entre uno u otro. Un veto sin justificación y que Mattin se toma con filosofía y una pizca de ironía: «Siempre han sido muy meticulosos para intentar romper los lazos familiares de los presos».

«La solución está en nosotros»

Tras este recorrido, volvemos al presente duro y al futuro incierto. De momento, Antton está en Soto del Real. Con su experiencia ya en estas lides pese a su juventud, Mattin explica que «el protocolo habitual es tenerlo allí uno o dos meses en módulo de aislamiento y luego cambiarlo de cárcel. No sería extraño que lo alejasen», augura.

Queda, con todo, el juicio, y no es una cuestión menor para el Estado español. La aceptación de la extradición por parte de Londres es limitada. No se le podrá acusar de documentación falsa, por ejemplo, y está por ver entonces si la Audiencia Nacional podrá usar esos papeles para probar su enrevesada acusación de «pertenencia», que sustente en la tesis de que Antton Troitiño se reintegró en ETA para poder huir. Topamos de nuevo con la cuestión recurrente: a los ojos del Estado español, no es uno más. «Yo no me fío de nada ni de nadie ya», dice Marrubi al preguntarle por las perspectivas jurídicas.

¿Y las políticas? ¿Puede ayudar a encarrilar su situación la reciente culminación del desarme, el debate de EPPK, los acuerdos que se entablen en Euskal Herria, alguna apertura en Madrid o París...? Ambos dan la misma respuesta, al unísono: «Está claro que esto solo lo podemos resolver nosotros, desde Euskal Herria. De los estados no se puede esperar nada». Mattin concluye que cosas como esta solo tienen un sentido: «Lo hacen porque necesitan alimentar todavía esta situación, pensando que eso a su vez enriquece su estrategia política».

Coinciden igualmente en que «tal y como están las cosas, esto será progresivo. Si se logra el acercamiento de los presos, luego se abrirán otras perspectivas en las que se podrán abordar excarcelaciones».

Vuelve a imperar el realismo; con un juicio en la Audiencia Nacional todavía pendiente, y sin que por ahora se pueda atisbar siquiera la fecha de celebración, es más factible pensar en la próxima visita que en el día en que la familia llegue a reencontrarse entera en la calle. ¿Se imagina ese día, o ni siquiera eso? Marrubi levanta la mirada hacia el techo y pone el epílogo a la entrevista: «A ver... la ilusión no se pierde, soñar es libre y soñamos con que algún día podamos estar todos juntos. Pero sí, también es cierto que de algún modo nos hemos acostumbrado a esta situación». A su lado, sin perder de vista a su madre, el bebé refleja esa tercera generación del cuento que no acaba.







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Currin Después del Desarme

Antes de que procedan a leer este artículo de Gara les recordamos que en los que respecta a ETA, lejos de su española disolución, aún faltan dos componentes del DDR: la desmovilización y la reinserción.

Cumplido el desarme, la comunidad internacional debe trabajar con Madrid y con París para que ambas capitales inicien sus respectivos protocolos encaminados a la puesta en marcha de mecanismos que garanticen la Justicia Transicional en los casos aún abiertos en contra de militantes de ETA así como medidas de humanitarias o de clemencia para quienes ya han sido procesados. Recordemos que esto no es ajeno a Madrid, ya han aplicado este tipo de medidas para quienes han sido procesados en casos de terrorismo de estado y en también en casos de uso inadecuado del marco legal por parte de sus instituciones armadas y judiciales. 

Así pues, aquí tienen lo que Brian Currin tiene que decir tras la culminación del desarme en Baiona:


Pese a ser pragmático, prudente y muy diplomático, Currin (1950) muestra cierta pasión al hablar sobre Euskal Herria y sus gentes, con las que ha compartido experiencias durante doce años. Es testigo privilegiado de la transformación que ha vivido el conflicto vasco en este periodo, desde el proceso de 2006 hasta el desarme. Tiene la determinación de seguir ayudando.

Iñaki Soto

Currin participó el jueves en el Foro Social Permanente que tuvo lugar en Iruñea, en el que se trató una propuesta detallada para una hoja de ruta consensuada entre presos, sociedad e instituciones vascas, y se planteó una batería de iniciativas para avanzar en la cuestión de las personas presas.

Nos recibe el viernes en el hotel, a las afueras de la capital. El abogado aprovecha esta nueva visita a Euskal Herria para reunirse y compartir análisis con diferentes agentes políticos y sociales. Escuchar y asesorar.

Desarme excepcional

Como no podría ser de otro modo, la conversación parte del desarme. Currin cree que el paso dado por los artesanos y los representantes de Ipar Euskal Herria «ha sido un buen movimiento, dejar en manos de representantes de la sociedad ese último paso del desarme fue un paso inteligente». Haber logrado un objetivo tan importante no evita que considere «una pena que no se ocurriese antes, porque si se hubiese pensado antes… han pasado demasiados años, y si se hubiese logrado hacer antes quizás hubiéramos avanzado más».

Esto nos lleva a plantear lo excepcional de lo vivido en Baiona. «Sí, sin duda este es un caso único», confirma.

Tesis política, y antropológica

Mirando a las razones de esta excepcionalidad, no duda de que la razón es que «España no quería el desarme, si hubiese dado la luz verde me sorprendería que Francia no le hubiese seguido. Para mí resulta alucinante por qué el Gobierno español no quería este escenario».

Se aventura a ofrecer dos tesis al respecto. La primera tiene que ver con la posición política que tomó el Gobierno español tras el proceso de 2006. «Nunca más iban a negociar con ETA sobre nada, y fueron muy duros en la propaganda», recuerda. «Supongo que para ellos era muy difícil involucrarse con ETA en el contexto de un proceso de paz. El discurso era muy duro: ‘sois criminales, no hay motivación política alguna en lo que hacéis, si tenéis armas las entregáis y os detendremos porque sois criminales’». Según él «esto colocó a Madrid en una posición desde la que era muy difícil crear otra narrativa, una narrativa política».

La otra razón tiene que ver con el contraste cultural, por así decirlo. «Cuando hablo para mis colegas vascos, españoles y franceses, ellos me dicen ‘esta es la manera en la que somos’, me dicen ‘esta es la mentalidad española’». Esa incapacidad para hacer concesiones y acomodarse a los tiempos políticos resulta demoledora para él. Tras 2011 «el escenario cambia completamente, y no encuentro ninguna razón por la que no deberían hacer algo al respecto», sentencia.

Escenarios políticos

Respecto al escenario abierto en los estados tras la formación del Gobierno en Madrid y la elección de Macron en París, considera que este último «parece un político práctico, y si es así, debería acometer las últimas consecuencias del conflicto vasco, como la cuestión de los presos, con un sentido pragmático».

En relación al Estado español, recuerda que «el PP depende del apoyo de otros partidos, incluido el PNV, que acaba de llegar a un acuerdo para apoyar los presupuestos». Teniendo en cuenta esto, «imagino que los temas más críticos, como el de los presos más ancianos, el de los enfermos y el del acercamiento a Euskal Herria, estarán en sus conversaciones», aunque prefiere hablar con cautela.

Repite varias veces que lo innegable es que las cosas han cambiado en Euskal Herria y que si miramos atrás el escenario abierto aquí es muy positivo.

Lobby en Madrid

Ante el Foro Currin defendió que había que ejercer de lobby en Madrid, y teniendo en cuenta la experiencia del desarme en el Estado francés, le preguntamos si esa interlocución no se debería centrar en la sociedad civil en vez de en las estructuras. Valora esa opción, porque «no debemos olvidar que los partidos gobiernan a través de la gente y que si puedes cambiar la manera en la que la gente ve las cuestiones aquí en Euskal Herria, los partidos políticos cambiarán el modo en el que tratan los temas vascos». «Probablemente haya cometido un error pensando que los partidos políticos en España serían los que ejercerían un liderazgo en base a cómo se desarrollase la situación», asume.

Cree que las tendencias generales también afectan a los españoles, que viven una situación muy dura derivada de la crisis y ven con desconfianza a los políticos. En su experiencia, en general hay un gran desconocimiento sobre la realidad vasca. Por eso, piensa que «quizás ha llegado el momento de ir y tratar de cambiar la forma en la que esa gente piensa sobre estos temas. También la comunicación y sus estrategias se han convertido en parte central de los procesos de pacificación, porque la gente ha sido adoctrinada y ahora existen oportunidades de que se les exponga a los otros, a sus narrativas. Creo que hay oportunidades», sostiene.

Frustración y oportunidades

Currin ha compaginado su labor en Euskal Herria con otras misiones, por ejemplo en Colombia. Admite que «como profesional es muy frustrante porque no puedo sacar mi ‘libro de normas’, mis protocolos y decir, ok, esto es lo que vamos a hacer ahora porque ha funcionado y sabemos gestionarlo». En ese sentido «el caso vasco es totalmente extraordinario».

Currin cree que esto puede tener su parte positiva: «Las circunstancias han forzado a la sociedad civil a tomar el liderazgo y eso puede ser bueno. Eso no ocurrió ni en Irlanda ni en Sudáfrica. Llegará un día, en el futuro, quizás dentro de veinte o treinta años, miraremos atrás y lo positivo de todo esto es que forzó a la gente de Euskal Herria a conducir el proceso de paz. Lo que se logró fue conseguido de abajo arriba, la gente se unió y juntos afrontaron los temas, tomando por sí mismos posesión del proceso. Y mirando atrás diremos –y nos diremos a nosotros mismos–, que nunca hubiésemos sido la misma sociedad si el proceso hubiese estado dirigido por los políticos».

No obstante, sostiene que «los partidos son responsables de las cosas que les pasan a las personas que viven en este país, por ejemplo de los presos y sus familiares». Activar las soluciones supondrá un «super-esfuerzo y un gran trabajo en común» .

También ve esperanzadores los pasos dados en el tema de la reconciliación y las víctimas, «un área en la que no dependéis de la actuación del Gobierno». Ahí «se están creando espacios para construir una nueva narrativa, con gente que tiene diferentes sensibilidades y experiencias, siendo capaces de comprometerse entre ellos». En todo caso, lo que suceda en adelante «depende totalmente de lo que haga la gente ahora».

«El pegamento de los grandes acuerdos son los DDHH»

En su charla ante el Foro Social resaltó que es hora de alcanzar grandes consensos, acuerdos que representen la voluntad de un porcentaje muy alto de la sociedad vasca…

El resultado o la consecución de todos los objetivos del proceso de paz vasco está incrustado en la habilidad de la mayoría, y estoy hablando de un gran consenso entre partidos y sensibilidades distintas, para lograr acuerdos que pueden desarrollarse en las instituciones, y que los gobiernos los lleven a Madrid y digan «esto es lo que quiere la sociedad vasca». Estamos hablando del 80% de la sociedad. En la resolución del Foro Social hay una gran cantidad de temas que deben ser atendidos. Todos esos principios están basados en derechos humanos fundamentales, en principios de justicia y humanidad aceptados universalmente en lo que se refiere a presos, por lo que no hay nada particularmente radical en esas propuestas. Por supuesto, también sabemos que el Gobierno español no va a aceptar esas propuestas, pero va a estar en una posición difícil para rechazarlas, si son reclamadas por el Gobierno Vasco y si se presentan como el resultado de procesos que han involucrado a una inmensa mayoría de la sociedad y casi todos los partidos vascos, si son ratificados por las instituciones vascas y se presentan así en Madrid. Eso debe ocurrir.

¿Cómo se puede vincular a todos esos partidos y a una mayoría social tan amplia?

El pegamento de esos acuerdos de la mayoría vasca serán los derechos humanos, el hecho de que todos esos principios están fundamentados en normas y estándares internacionales. De hecho, todos ellos están en la Convención Europea de Derechos Humanos.






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Con los Huesos del Falangista

Como es sabido, a los españoles les fascina eso de rendir honores patrios a sus héroes genocidas de antaño -Cristobal Colón, Hernán Cortés, Francisco Pizarro- y de hogaño -Emilio Mola, José Sanjurjo, Luis Carrero Blanco, Francisco Franco, José Utrera-. Es por ello que les compartimos este artículo publicado en Deia, mismo que nos habla de otro de sus grandes próceres, ejemplo como ningún otro para personas como Mariano Rajoy, Felipe González, Antonio Banderas o Baltasar Garzón: José Antonio Primo de Rivera.

Lean ustedes:

Con el cadáver de Primo de Rivera a cuestas

Apresado por los franquistas, el gudari de Getxo Román Sabino Aguado cargó con el ataúd del dictador hasta Madrid

Iban Gorriti
El pasado 11 de mayo el Congreso de los Diputados aprobó por amplia mayoría y solo con la abstención del PP una proposición no de ley para que los restos de dictador Francisco Franco y del fundador de La Falange Española de las JONS José Antonio Primo de Rivera fueran exhumados y trasladados de su lugar en el Valle de los Caídos. La resolución no tiene carácter vinculante y el Gobierno de Rajoy los mantendrá en el mausoleo. En el caso del hijo primogénito del dictador Miguel Primo de Rivera -a diferencia de Franco sí fue un caído de la Guerra Civil- los restos se moverían a un “lugar no preeminente” de la basílica. Ambos, curiosamente, perdieron la vida un 20 de noviembre.

En la familia de Agurtzane Aguado, la presidenta del centro vasco uruguayo Euskal Erría de Montevideo, siempre han recordado un episodio relacionado con José Antonio Primo de Rivera. Lo sufrió su padre, Román Sabino Aguado Ansoleaga, gudari nacionalista vasco de Getxo quien apresado por los franquistas durante la Guerra Civil fue obligado a servir en el bando golpista y sus aliados.

Una de las empresas que Sabino tuvo que llevar a cabo si quería seguir con vida fue la custodia del traslado del cadáver de José Antonio Primo de Rivera desde Alicante, donde fue fusilado por los republicanos el 20 de noviembre de 1936 a las 06.20 horas, hasta El Escorial en Madrid. Años más tarde, su cuerpo volvería a ser exhumado y enviado a la basílica del Valle de los Caídos.

La muerte de José Antonio fue silenciada por los sublevados contra la legítima Segunda República, por lo que se le denominó El ausente. Dos años después sus restos se trasladaron desde un nicho del cementerio alicantino de Nuestra Señora del Remedio a San Lorenzo de El Escorial. El interminable periplo de aquel ataúd forrado en terciopelo negro duró diez días. Sabino tuvo que estar allí rodeado de los falangistas que como él custodiaban los restos.

“Mi padre recordaba varias cosas de aquellos días. Decía que nunca iba a olvidar el hambre que pasó entonces y el frío de aquellas noches en las que solo tenían para cubrirse las capas”, rememora Agurtzane y matiza que “les obligaron a hacer las guardias a caballo durante el trayecto que les llevó días. Es más, dormían en la misma carretera hasta que llegaron con los restos a El Escorial”.

Estos sucesos ocurrieron los últimos días de noviembre de 1939. Dos años antes, cuando Sabino era gudari de un batallón que la familia desconoce -apareció en nóminas del Euzko Gudarostea un Sabino Aguado en Fortificaciones-, fue testigo directo del bombardeo de Gernika del 26 de julio de 1937. “Mi padre nos contaba el horror y la desgracia que sintió aquel día al no poder ayudar a los que se estaban debajo de los escombras muriéndose porque con el calor que tenía el suelo se quemaban ellos”, evoca Agurtzane.

A groso modo, por medio de recuerdos, la familia de Sabino hilvana la vida del gudari que a su vez era hijo de gudari. Antes de la guerra repartía la revista Jagi-Jagi por Sopela, Berango, Algorta... Con 16 primaveras estalló la guerra y él contaba que había estado en la batalla de los Intxorta “donde vio por primera vez a los moros cubierto con pieles de oveja”.

Estuvo preso dos días en el Sardinero. “En Santander no les querían. Según su relato y el de otros amigos les llegaban a arrojar agua hirviendo”. De allí, fue destinado a caballería mora. Como prisionero, tuvo que combatir en las filas de Franco en el Alto de los Leones y a escoltar los restos de Primo de Rivera. Estuvo bajo las órdenes del capitán Ávila y del general Ibáñez de Aldecoa. Acabada la guerra, le llamaron para hacer la mili a los pocos días de casarse en 1945. “Se suponía que ya la había el servicio militar en la guerra”, explica Agurtzane desde Uruguay.

En 1949, los franquistas le denegaron el permiso para navegar en la marina mercante y “no podía salir de Euskadi” porque trató de ir a México o Venezuela. El cónsul uruguayo Juan Ansa, sin embargo, le preparó los documentos para exiliarse en el país que representaba, al que llegó en 1954. “En 1960, Franco nombró a Ansa persona non grata por asistir a una cena que le dispensaron euskaldunes como aita y el régimen le dio como destino Burdeos”, recuerda.

Desde que pisó tierra uruguaya, Sabino siempre trabajó por la causa vasca. Su padre, el también nacionalista vasco Federico Aguado Sustacha, nació en el Puerto Viejo de Algorta en 1891 y también fue gudari, aunque tampoco conocen de qué batallón. Uno de sus hijos (hermano de Sabino) falleció en la cárcel.

Federico, según información familiar, también estuvo preso en el Sardinero, en el Dueso de Santoña y en Santa María de Cádiz. Tuvo tres penas de muerte. La Sociedad de Ciencias Aranzadi ha encontrado su nombre en un procedimiento sumarísimo de Urgencia, el 867/37 que tuvo lugar en Bilbao después de junio de 1937. Conmutadas las penas fue encarcelado en incontables ocasiones por su apoyo a las ideas del PNV y sufrió secuelas de enfermedades contraídas en prisiones. “A aitita, la Guardia Civil le ponía panfletos en el bolsillo para detenerle. Por ello, salía una vez al mes a la barbería y darse una vuelta por el pueblo. En mayo de 1956 hizo su última salida de casa. Fue detenido y a los pocos días falleció en casa”, asevera.






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Desmesura Neoliberal en el Futbol

Para ayudarles a recuperarse del susto que nos ha recetado el cantante turco Murat Akay, les compartimos esta editorial de Naiz con respecto al uso y abuso del futbol por parte de los grandes señores del capital... y su uso político por quienes insisten en negar la autodeterminación de los pueblos:


Leer “También nos roban el fútbol” de Ángel y María Cappa es un buen modo de recordar la tremenda repercusión económica de este deporte y el modo en que el capitalismo lo ha canibalizado. Su impacto político queda también fuera de duda: ningún gobierno del mundo se resiste a la tentación de explotarlo. No deja de sorprender cómo un deporte tan simple, apenas una pelota y dos porterías, ha llegado a desencadenar tal torrente de emociones y también de intereses a nivel planetario. Como quiera que en la base, conviene recordarlo, hay solo un juego, antes que nada toca destacar que la temporada que concluye era histórica al inicio y lo será también al final: pese a que el descenso de Osasuna empañe el balance, jamás hubo cuatro equipos vascos entre los nueve primeros de la mejor Liga masculina a nivel futbolístico (en la que además los dos-tres primeros puestos quedan copados por otras tantas superpotencias) y dos más entre los ocho primeros de la femenina. A falta aún del broche del sábado, con el Alavés disputando al Barcelona la final de Copa.

Pese a esa feísima tendencia moderna que pone el foco en el estrellato individual (de nuevo el capitalismo), el fútbol es un deporte intrínsecamente colectivo. Y también es colectivo este éxito del fútbol vasco: se nutre de la materia prima de jugadores de calidad y comprometidos, supliendo el éxodo de los Xabi Alonso, Javi Martínez, Monreal, Azpilicueta, Irene Paredes o Marta Unzué; de la mejor generación de entrenadores vascos conocida (Valverde o Mendilibar, sin olvidar a Emery, Gracia, Deschamps o Lopetegi); de aficiones masivas y fieles (cualquier entendido destaca que estadios como San Mamés o El Sadar ganan puntos por sí solos); de dirigentes que últimamente están gestionando con acierto (Real Sociedad, Alavés y el increíble milagro asentado del Eibar)... Pero sin obviar tampoco el colchón institucional con que han contado en tiempos de zozobra e incluso en los de bonanza: financiación de estadios, fiscalidad, patrocinios... Lo privado y lo público se funden por tanto en el buen balance de las ligas que hoy acaban, y deben meterse también en la ecuación de futuro.

Burbuja o sostenibilidad

La burbuja futbolística no es un fenómeno puntual, sino cíclico: baste recordar que el Estado español rescató a los clubes dos veces seguidas (en apenas cinco años entre los 80 y 90) y las deudas volvieron a dispararse hace una década, aunque ahora se han reconducido con normas de estricto control financiero. La televisión es a la vez oportunidad y trampa: los cinco vascos de Primera han recibido este año 250 millones solo por este concepto, lo que en casos como el Eibar viene a cubrir casi todo el presupuesto. Una desmesura que supone una invitación al despilfarro en fichajes, a la relegación de las canteras, al abuso en infraestructuras excesivas, al menosprecio de la hinchada... y a repetir, en resumen, los peores errores históricos de cada club.

Frente a estas tentaciones peligrosas, la tranquilidad deportiva alcanzada esta temporada es una excelente ocasión para reinvertir los réditos actuales en esos valores colectivos que sustentan al fútbol vasco: potenciar la cantera propia, primar a las hinchadas maltratadas por la LFP, analizar los múltiples modos que un club de élite tiene de hacer aportaciones sociales que compensen las ayudas públicas... pensar en el futuro en clave de sostenibilidad, en definitiva. Tampoco resulta utópico, pese a la inevitable competencia deportiva, establecer sinergias entre los clubes, por ejemplo para que los derbis vuelvan a ser lo que fueron en beneficio de todos. La colaboración/fusión que están cerrando en Nafarroa Osasuna y el Xota de fútbol-sala, que incluso puede acabar dando uso al Navarra Arena, parece un buen ejemplo.

Proyección política y oficialidad

En lo político también hay una reflexión que hacer: GARA ha sido una excepción este año dando tratamiento informativo prioritario a todos los 20 derbis entre los cinco equipos vascos de Primera. Todos representan a un mismo país, pero desgraciadamente esto lo saben y lo sienten mucho más sus aficiones que sus dirigentes políticos, rara avis en el planeta al desdeñar este potencial simbólico. La crisis de la Selección vasca es el exponente superior de esta dejación; agotada definitivamente la fase de la mera exhibición folclórica, la reflexión abierta debe dar paso a la apuesta definitiva por la oficialidad. ¿Cómo puede Euskal Herria no tener hoy el estatus de Andorra, Gibraltar o Islas Feroe en la UEFA?





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La Taza de Té

Por Facebook nos han hecho llegar el vínculo a esta publicación en la página Muhimu la cuál contiene información muy precisa acerca del consentimiento en las relaciones sexuales y el derecho a decir no:


Valeria Hiraldo

Vídeo que muestra de forma muy clara y precisa el consentimiento sexual usando monigotes y una taza de té. Se ha empezado a hacer viral debido a su sencillez. ¿Es posible que haya gente que siga sin entenderlo?

Puede parecer muy sencillo pero a veces hay que recordar algunos de los principales derechos en materia sexual:

1) Derecho a decidir de forma libre sobre mi cuerpo y mi sexualidad

Existen diversas formas de vivir la sexualidad. Tengo derecho a que se respeten las decisiones que tomo sobre mi cuerpo y mi vida sexual. Soy responsable de mis decisiones y actos. Nadie debe presionar, condicionar ni imponer sus valores particulares sobre la forma en que decido vivir mi sexualidad.

2) Derecho a ejercer y disfrutar plenamente mi vida sexual

El disfrute pleno de mi sexualidad es fundamental para mi salud y bienestar físico, mental y social. Tengo derecho a vivir cualquier experiencia o expresión sexual o erótica que yo elija, siempre que sea lícita, como practica de una vida emocional y sexual plena y saludable. Nadie puede presionarme, discriminarme, inducirme al remordimiento o castigarme por ejercer o no actividades relacionadas con el disfrute de mi cuerpo y mi vida sexual.

3) Derecho a la educación sexual

La educación sexual es necesaria para bienestar físico, mental y social, y para el desarrollo humano, de ahí su importancia para las y los jóvenes. Tengo derecho a una educación sexual sin prejuicios que fomente la toma de decisiones libre e informada, la cultura de respeto a la dignidad humana, la igualdad de oportunidades y la equidad.

4) Derecho a decidir con quién compartir mi vida y mi sexualidad

Existen varios tipos de familias uniones y convivencia social. Tengo derecho a decidir libremente con quien compartir mi vida, ni sexualidad, mis emociones y afectos. Ninguna de mis garantías individuales debe ser limitada por esta decisión. Nadie debe obligarme a contraer matrimonio o a compartir con quien yo no quiera mi vida ni mi sexualidad.

5) Derecho al respeto a mi intimidad y mi vida privada

Mi cuerpo, mis espacios, mis pertenencias y la forma de relacionarme con las y los demás son parte de mi identidad y prevacía. Tengo derecho al respeto de mis espacios privados y a la confidencialidad en todos los ámbitos de mi vida, incluyendo el sexual. Sin mi consentimiento, ninguna persona debe difundir información sobre los aspectos sexuales de mi vida.

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Osasunismo a la Turca

Justo cuando ustedes pensaban que ya lo habían visto todo, el Diario de Navarra nos sorprende con esto:


En el vídeo, el artista se enamora de una pamplonesa, que le pone como condición para corresponderle que lleve la camiseta de Osasuna que ella misma le regala

El cantante turco Murat Akay ha compuesto una canción dedicada a Osasuna. En el vídeo, que supera las 1.000 visualizaciones en Youtube en tan sólo unas horas, el artista se enamora de una pamplonesa, que le pone como condición para corresponderle que lleve la camiseta de Osasuna que ella misma le regala.

Vestidos con la elástica rojilla, acompañan a Murat Akay un mariachi y un negro, que interpreta a Raoul Loe. La historia de amor no se resuelve hasta el final del vídeo. ​​​​​​

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Murat Akay - Osasuna

Cast

Murat Akay
Ayşe Hülya Yazıcıoğlu
Joseph Larry
Derviş Kozan
Ümit Demirci
Çağan Ege

Uniforms : Formaiste.com

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Music video by Murat Akay performing Osasuna. (P) 2017 The copyright in this audiovisual recording is owned by Sinek Production




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Entrevista a John Gibler

El asesinato del periodista mexicano Javier Valdéz ha puesto en alerta a la comunidad periodística internacional acerca del estado de indefensión en el que se encuentran quienes ejercen esta profesión ética y honestamente en un país donde un partido corrupto y corruptor ha instaurado desde hace décadas lo que se ha descrito como una dictadura suave, más o menos como lo que ha sido el estado español desde la muerte del dictador Francisco Franco.

Aquí les compartimos esta entrevista publicada en El País acerca del caso de Javier Valdéz pero también del caso de la desaparición forzada de los 43 normalistas de Ayotzinapa:


El periodista John Gibler presenta en España su libro 'Fue el Estado', sobre la matanza de Iguala

Manuel Jabois

John Gibler (Texas, 1973) coge el teléfono en la Librería Libre de Santander, donde presenta su libro Fue el Estado (Pepitas de Calabaza, 2016), sobre la matanza de Iguala. Gibler vive en DF y trabaja en México: es, a todos los efectos, un periodista mexicano. En 2012 escribió Morir en México, un libro en el que escribe sobre los reporteros que se juegan la vida en el país. Uno de los protagonistas de ese libro, amigo suyo, murió asesinado el lunes en su ciudad, Culiacán.

Pregunta. ¿Cuándo vio por última vez a Javier Valdez?

Respuesta. En febrero grabé con él un programa de Al Jazeera. Conversamos mucho, pasamos dos días juntos. Estaba preocupado, pero él era un hombre tan generoso, tan chistoso, tan vivo. Llevaba el peso: cargaba el dolor de los años, de los muertos. Y quizá también sentía otro peso: el de estar fuera del Distrito Federal. En México el centro de atención siempre es el DF, y los reporteros que más se juegan son los que viven en los Estados. Él amaba Culiacán y nunca dijo nada de irse, pero sentía el dolor de ver cómo la maquinaria de violencia e impunidad se hacía con la sociedad. Quería retratar la muerte en vida, el miedo, el terror que provoca la violencia sin castigo.

P. El 90% de delitos contra periodistas y medios no se resuelve. Un periodista vive sabiendo que si le matan, al asesino no le va a ocurrir nada.

R. En México es infinitamente más peligroso investigar un asesinato que cometerlo. Publicar una nota sobre un asesinato que cometerlo. Hay más libertad de expresión para los asesinos que para los periodistas. Después de matar a Miroslava Preach [periodista asesinada delante de su casa en Chihuahua en marzo], su asesino siguió caminando por la calle tan tranquilo con un cartel debajo del brazo que era el supuesto narcomensaje.

P. Supuesto.

R. No sabemos quién era ese señor. No sabemos quién ordenó ese asesinato. Hay que tener cuidado para no caer en la trampa de distinguir entre narco y Estado. Ése es el gran mito. Porque justamente los reporteros que más están asesinando son los que investigan los puntos de fusión entre el Estado y el crimen organizado. Ése es el periodismo más peligroso en México.

P. Se sigue haciendo.

R. Lo realmente increíble es que haya tantas reporteras y reporteros mexicanos que se arriesgan, que no se entregan. En RíoDoce [periódico de Javier Valdez] no está la idea de que te vayan a matar por dar el nombre de algún narco o publicar por dónde reciben el cargamento de las drogas. ¡No! RíoDoce se ha caracterizado por investigar la participación de oficiales en la protección de la industria. Ésa es la zona más sensible y la más urgente de investigar.

P. La investigación de la matanza de Iguala, los estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa, llega al presidente Peña Nieto.

R. Ocurrió meses después de publicar mi libro. Se tocó la Presidencia. La Procuradoría General de la República lleva dos años y siete meses intentando a través de la tortura y la mentira, con la siembra de evidencias falsas, imponer una versión absurda de ese crimen. Ha sido una versión rigurosamente desmantelada por investigaciones independendientes. Y cuando se revelan las acciones del supuesto principal investigador, Tomás Zerón de Lucio…

P. ¿Qué acciones?

R. Por ejemplo. El 28 de octubre de 2014 llevó ilegalmente a un detenido a un lugar, el río de San Juan, cerca de Cocula, para hacer supuestamente una inspección. No dejó constancia en el expediente de nada: no hay ni documento ni oficio del día 28 de octubre. Y fotógrafos mexicanos lo grabaron señalando bolsas de plástico en las que supuestamente hay cenizas humanas, y un perito se lleva la mano a la bolsa y lo va mojando en el río… Algo totalmente descabellado. Y nada de eso se quedó en el expediente; fue un ensayo del supuesto hallazgo con restos humanos, del teatro que vendría después. Y cuando se descubre esto, el presidente de la República lo nombra consejero nacional de Seguridad. No es que lo proteja, es que lo asciende.

P. ¿Hay un porqué al crimen?

R. ¿Tú por qué quisiste ser escritor, por qué escribes libros y escribes crónicas? Ah, compa, por esto y por esto. Pero el problema de Ayotzinapa es otro. No sabemos a quién hacerle esa pregunta. El Estado encubre y protege a quienes realizaron esos hechos. No sabemos quién dio la orden a todos esos policías y al Ejército mexicano para que torturaran, mutilaran, mataran y desaparecieran a toda esa gente. Lo que los periodistas podemos hacer es investigar el qué: qué sucedió. Hagamos un análisis y una documentación a base de los hechos. Y lo que sabemos hoy es que no hubo ninguna confusión, como se dijo [se informó de que policía corrupta los entregó a un grupo narco que equivocó a los estudiantes con un grupo rival], sino un operativo de Estado.

P. ¿Usted por qué acaba en México?

R. Yo volví a México en 2006 para cubrir como reportero la campaña del Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Yo fui a escribir, a escuchar y a contar movimientos de abajo, de campesinos, de lucha; movimientos hermosos, creativos. Yo no fui a México a contar el horror. Eso vino después. En los últimos 10 años yo y muchos tuvimos que escribir del horror porque lo último que podíamos hacer era cerrar los ojos y callar. Y en ese trabajo Javier Valdez fue un maestro. Compartió con nosotros sus ideas, sus estrategias, sus ganas.

P. ¿Se puede trabajar sin miedo?

R. Sentimos miedo. Lo que no puedes hacer es rendirte a ese miedo. Yo en Iguala tuve un miedo muy fuerte. Y lo que hice fue seguir. Y llegar a Cocula, aunque nos siguiesen tipos en camionetas con las ventanas polarizadas.

P. Tener presente la amenaza.

R. La primera vez que vi a Javier Valdez yo le pregunté si le habían amenazado. Él me dijo: “Compa, aquí no hace falta que te lo digan”. Vivir aquí, reportear aquí, llevar a tus niños a la escuela aquí, en un lugar en el que si te matan no pasa nada, es ya de por sí una amenaza. A mí me lo preguntan siempre: “¿Te han amenazado?”. En las presentaciones que he hecho en España, siempre. Y siempre cuento la respuesta de Javier, y a esas horas en Bilbao, ocho y media o nueve, cuando lo estaba citando, lo estaban matando a él en Culiacán. “Compa, aquí no hace falta que te lo digan”. Y lo estaban matando a él.







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sábado, 20 de mayo de 2017

Otra de la Monarquía Banano-Fascista

Así que los españolazos y los navarricos quieren defender su chapucera versión de la bandera roja, la de la Nabarra Osoa.

Pues a ellos les dedicamos este texto publicado en Naiz:


La mejor forma de defender nuestra bandera navarra es exigir a ese Estado español que respete las leyes emanadas de nuestro parlamento y que las decisiones políticas que afectan a nuestro futuro se tomen aquí.

Patxi Urrutia | EH Bilduko kidea

Las democracias europeas asentadas miran con perplejidad y cierto desprecio el espectáculo ofrecido por el Estado español:

Una familia real con miembros condenados por corrupción, con un pater familia que, durante sus años de reinado, se ha hecho multimillonario, al más puro estilo africano.

Un partido en el poder (el PP, que en Navarra se presenta a las elecciones junto a su socio UPN), cuya sede es registrada durante horas por la policía, a la que entrega sus ordenadores destrozados, con ministros (Rato, Matas, Mato, Soria…), expresidentes de comunidad (Baleares, Valencia, Madrid…), alcaldes y decenas de cargos varios sumidos en procesos judiciales con algunos ya entre rejas.

Un partido en la oposición que ha sufrido parecidos escándalos (Urralburu,  Roldán, Andalucía…) y, además, condenas por «guerra sucia» de su exministro del Interior.

Dos sindicatos estatales con instrucciones judiciales sobre un multimillonario presunto fraude en su financiación y destacados dirigentes imputados, y el expresidente de los empresarios españoles en la cárcel también por delitos económicos con muchos ceros.

El espectáculo es bananero. ¿Hay alguna obra de infraestructuras que no haya sufrido el sobrecoste de las comisiones? ¿Por qué ninguna empresa es castigada por estos hechos (las implicadas son prácticamente las mismas que untaron a Urralburu, Roldán y compañía)? Y, por cierto, si se pagaron comisiones en Madrid, caso de OHL, ¿quién nos asegura que no lo habrán hecho también en la construcción del Canal de Navarra, obra presupuestada en cientos de millones de euros?

La solución pasaría por una justicia independiente del poder político, pero es en ese momento cuando el Estado español finiquita la opereta con una serie de «visitas al conseguidor», en este caso el ministro del Interior.

Los europeos, citados al comienzo de este artículo, entran en trance al comprobar la impunidad con la que funciona el sistema «marca España»:

El exministro del Interior Fdez. Díaz recibe al jefe de la Oficina anti-fraude para conspirar contra los partidos mayoritarios en Catalunya («esto la Fiscalía te lo afina» le dijo textualmente) o comparte juergas y medio de transporte junto a la expresidenta de Navarra, mientras estaba ésta imputada por la juez navarra para, posteriormente, ser «salvada» in extremis por el Tribunal Supremo, cuyos miembros son nombrados por los mismos partidos antes descritos. Sin olvidar que también recibió en el ministerio al luego encarcelado exministro Rato cuando ya estaba siendo investigado.

En la misma línea, el nuevo secretario de estado de Interior recibía en su despacho, poco antes de su detención, al hermano de expresidente de Madrid, también encarcelado. Y la guinda, según nos informaba el veterano periodista andaluz, Pepe Fernández, la puso el nuevo ministro del Interior, Zoido, invitando a estrenar el comedor del ministerio, recién reformado, a A. Pulido, exdirector de CajaSol y máximo responsabe junto a E. Goñi de Banca Cívica hasta su desaparición. Pulido, todavía investigado por la AN, se jacta públicamente de esta amistad con el ministro y, además, dice ser «el hombre de las finanzas» de Susana Díaz, con la que comparte amistad desde que ambos eran militantes de las juventudes del PSOE.

¿Alguien da más?

Mientras tanto, a Navarra le tumban sus leyes esos mismos partidos carcomidos… y esos mismos estamentos (Ferraz, Zarzuela…) deciden nuestro futuro en oscuras reuniones secretas que ridiculizan a los dirigentes «navarristas».

Ese es el Estado español corrupto del que algunos, desde Navarra, pensamos nos debemos defender, al tiempo que exigimos nuestro derecho a decidir el futuro de nuestra ciudadanía. Porque la mejor forma de defender nuestra bandera navarra es exigir a ese Estado español que respete las leyes emanadas de nuestro parlamento y que las decisiones políticas que afectan a nuestro futuro se tomen aquí.

El Cardenal Cisneros, ese del que, en la mayoría de los centros de estudio, obvian que fue uno de los azotes de nuestra tierra, derribando castillos y fortificaciones y creando una red de confidentes para «defenderse de los nativos», decía que era para «mantener más segura la presa» y, «de esa manera el reino (Navarra) puede estar sojuzgado y no tendrá atrevimiento ni osadía para se revelar».

Así pues, los nuevos aires que corren en Navarra pretenden ventilar nuestra tierra de ese rancio hedor a camarilla, dedocracia y puertas giratorias que dejaron los de la «Trinidad» navarra: UPN-PP-PSN.

Se están dando pasos, más despacio de lo que nos gustaría, pero debemos insistir en esa dirección y revelarnos contra quienes vulneran nuestros derechos y voluntades para que, desde fuera, puedan decir: «Navarra sí es Europa» y a otro perro con el manido «que vienen los vascos».





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Egaña | Eva, 10 Años en Nuestra Memoria

Se dice fácil, pero ya ha pasado una década desde la partida de Eva Forest, Iñaki Egaña nos lo recuerda con este texto en su cuenta de Facebook:


Iñaki Egaña

Buceaba en recortes antiguos para preparar un trabajo sobre presos vascos cuando inesperadamente me encontré con una noticia del The Times de 1962 que refería la detención de dos mujeres en Madrid por no pagar una multa de 25.000 pesetas. En aquellas fechas, numerosas fábricas en Asturias y Bizkaia habían salido a la huelga en demanda de subida de unos míseros salarios de hambre. Y en Madrid, frente a la temible Dirección General de Seguridad, en la misma Puerta del Sol que hoy sirve de escenario para los indignados de diversas causas, 70 mujeres se habían manifestado silenciosamente en solidaridad con los obreros en huelga.

Me ajusté las gafas de cerca para leer la letra pequeña y, con parsimonia, fui descendiendo por las líneas del artículo. Las 70 mujeres, algunas de ellas con los maridos en prisión o en el exilio, habían sido detenidas. Y multadas con la cantidad indicada. Quedaron en libertad y pusieron un recurso a la multa, pero en el momento de hacerlo debían satisfacer parte de la misma. Dos no lo hicieron, Dolores Medio, una refutada escritora que había ganado el Premio Nadal de Literatura unos años antes, y "la esposa del dramaturgo español Alfonso Sastre”.

Continué destripando el reportaje, hasta que en las últimas líneas llegaba la confirmación: “la segunda detenida es Eva Sastre (los ingleses son muy dados a evitar el apellido de soltera), madre de dos niños de corta edad, el menor de los cuales tiene dos meses de edad”. Se trataba de nuestra Eva, Eva Forest. Y el periodista inglés había errado. El segundo hijo había nacido en 1958. Eran ya tres. Juan, Pablo... y el recién nacido era, en realidad, recién nacida. Eva también. Eva Sastre Forest, con quien la madre pasó el mes al que fue sancionada en prisión.

Aquellas mujeres no tuvieron espacio en los libros de historia, apenas reconocemos algún nombre que otro. Al parecer, resistir, como aquella famosa marca de un licor durante el franquismo, era “cosa de hombres”. Mujeres se manifestaron cuando los mineros asturianos fueron deportados en masa a Extremadura, mujeres salieron a la calle a defender a sus compañeros de Bandas de Etxebarri, mujeres se enfrentaron a la Guardia Civil en Beasain cuando los huelguistas de Indar, CAF, Etxeberria, Bernedo, Aristrain, caminaban ya exhaustos. Mujeres crearon en Madrid el primer comité de solidaridad con los vascos a cuenta del Juicio de Burgos. Y serán algunas de esas mujeres, precisamente, las que sirvan de cobertura a los jóvenes vascos que, camuflados en un sótano de la calle Claudio Coello, harán estallar el coche habitado por el recambio del tirano, su delfín Carreo Blanco, ya presidente del Gobierno filo fascista. Eva volvió a prisión.

Mujeres de fuego, mujeres de nieve, de esas que estremecieron en un poema memorable recitado por Silvio Rodríguez, lucero de la Nueva Trova cubana. De esas que agitaron nuestras conciencias, que mantuvieron la senda del compromiso abierta, que hicieron de la transmisión oral y escrita una obsesión. Juntando letras que componían párrafos, llenado hojas que alimentaban ideas, crónicas, relatos, denuncias, convicciones para alcanzar, de manera callada, la forma de libros. Una de ellas era Eva, Eva Forest. La misma que nos dejó hace ahora diez años. La misma que hace ya tanto que la memoria apenas me alcanza, entró en prisión por vez primera, tras solidarizarse con los mineros asturianos y los obreros vascos del acero, tal y como narraba al comienzo del artículo.

En prisión, Eva recordó que somos humanos. Que las piedras no sufren, que las medusas no comunican, al menos que sepamos, que los árboles no se desplazan. Escribió sobre el dolor, pero también sobre la ternura, con esas emociones que no sé por cual sepultada razón, nos cuesta lanzar al exterior. Y se las contó a sus hijos, la obra maestra de cualquier historia, real o literaria: "Hace sol y en la habitación hay una enorme luz, demasiada para mis párpados cansados y mis ojos que desean la penumbra. ¿Por qué ocultaros que he llorado mucho?".

El repaso del pasado me guarda una pequeña carpeta sobre Eva, en algún lugar recóndito, dicen que del cerebro. Pero no me fío ni de biólogos ni de anatomistas del recuerdo, porque ese espacio es, como mostró Miguel Bonasso, de los que inflaman. Si la memoria donde ardía necesita de ilustraciones, letras, dibujos, fábulas y grabaciones en esos casetes que ya ni siquiera interesan a los museos, invocaré a Eva que de eso nos dejó una herencia espectacular. Y volveré al poema de otro viejo trovador cubano, retornarán los libros, las canciones que quemaron las manos asesinas y renacerá mi pueblo de su ruina. La memoria de Eva es una memoria activa, viva. Inflamada.

Su pueblo era el vasco, al igual que el cubano, que admiró, amó y en el que se difuminó, con humildad (¡cuántas veces la recuerdo haciendo paquetes de libros, envolviendo papeles, enviando notas de denuncia a sus amigos universales!). Eva fue el paradigma de las mujeres comprometidas, pero también, con permiso de aquellos que establecen límites, mugas y espacios vallados, el de Euskal Herria como refugio. Wilhlem Liebknecht, el padre de aquel Karl que dio nombre a un batallón vasco durante la guerra contra el monstruo azul, dicen que fue el primero en utilizar el concepto: internacionalismo proletario. El mismo que 90 años después amparó a Eva y a su compañero Alfonso Sastre a asentarse en los bordes de la República del Bidasoa.

No era un pedazo de tierra más sombrío que el resto peninsular, ni el susurro del viento del Cantábrico al acariciar las caderas de Jaizkibel, ni siquiera el lóbulo doblado de las hojas del roble, lo que hizo a Eva y a otras y otros como ella a buscar refugio al pie de los Pirineos. No fue la huella histórica más o menos profunda, más o menos nerviosa, sino el apuro de cambiar los cosas de aquel puñado de jóvenes que se atrevieron a subvertir lo más sagrado de la esencia española: su naturaleza, su patria y hasta su ideología, a derecha e izquierda, atrapada en un corsé pertinaz. Eva salió de la prisión de Yeserías y eligió a Euskal Herria como refugio.

Una elección que hicieron también otros ilustres como José Bergamín que, en declaraciones a Egin, señalaba: "He venido al País Vasco a pelear con los que pelean". Eva y Alfonso fueron detenidos nuevamente en octubre de 1980, en una operación policial sin precedentes. Ese día tenían que recoger el Euskadi de Plata, al libro más vendido en la feria del ramo de Donostia. Estuvieron varias horas en comisaría y quedaron en libertad, sin cargos. Porque Eva, al margen de su militancia, de su labor como editora (Hiru), escribía. Recogía, sobre todo, testimonios.

Unos testimonios que, años después, tienen una validez extraordinaria. Presos, torturados, represaliados, contextos. Vienen ahora a contarnos que hubo algún hecho excepcional, alguna oveja negra en el rebaño, pero que la transición española fue pulcra como el honor de su monarquía, la virginidad de sus madres religiosas. Mentiras. Gracias a Eva, a ese trabajo de futuro que en ocasiones no somos capaces de calibrar, en esa batalla del relato que nos quieren enfrascar falsarios y negacionistas, tenemos argumentos de peso para decir que antes fue el huevo que la gallina. Que para cuando algunos asomaron la cabeza del agujero ya habíamos recibido tantos golpes que apenas manteníamos la consciencia.

Eva dejó un ingente legado que sirve, de hecho está sirviendo, para mantener en pie la radiografía de aquel modelo represivo que ya analizó su abogado, Miguel Castells. Un modelo sureño, al estilo de los amos que utilizaron con los esclavos del algodón, donde la protesta ya era símbolo de subversión. Y ya sabemos, gracias también a Eva y a otras como ella, que subversión, por este orden, es tortura y cárcel. Y ya sabemos, gracias también a Eva, que hay que persevar. Que perseverano llegará la victoria que le debemos a tanta gente que nos ha precedido.







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La ONU y las Víctimas del Fascismo Español

Hablando de esas víctimas acerca de las cuáles el régimen español quisiera correr un manto de olvido, les compartimos esta nota publicada por inSurGente:


El relator especial para la promoción de la verdad, la justicia, la reparación y las garantías de no repetición de la ONU, Pablo de Greiff, ha insistido una vez más en la necesidad de que el Gobierno español atienda “de forma urgente” las exigencias de las víctimas del franquismo y la Guerra Civil.

En este sentido, De Greiff, que ya hizo una petición similar en 2014, ha subrayado la importancia de dar prioridad a las exhumaciones, a la reconsideración del Valle de los Caídos y a la nulidad de las sentencias arbitrarias adoptadas durante el período.

En un comunicado, el relator ha recordado que el Estado tiene la obligación de atender estas reclamaciones y poner fin al sufrimiento de las víctimas quienes, a pesar del tiempo que ha pasado, siguen sin saber dónde están los restos de sus familiares.

“Es necesaria una política de Estado decidida que no quede presa de las tensiones y divisiones políticas, pero que garantice medidas integradas, coherentes, prontas e imparciales, en favor de la verdad, la memoria y la reparación”, ha señalado Greiff en el texto.

En este sentido, ha indicado que se trata de Derechos Humanos y “no de política partidista”. Así, ha asegurado que la fortaleza de una democracia se mide, entre otros aspectos, por su capacidad de gestionar las reclamaciones válidas de las víctimas, “independientemente de consideraciones políticas o de afiliación” y su capacidad para garantizar el derecho a la verdad sobre los acontecimientos, “por más dolorosos que sean”.

Las declaraciones de De Greiff llegan días después de que el Congreso aprobara una proposición no de ley del PSOE que insta al Gobierno a ampliar la Ley de Memoria Histórica para, entre otras cosas, exhumar los restos del dictador Francisco Franco del Valle de los Caídos.

La iniciativa salió adelante con la única abstención del PP y ERC, que han cambiado su voto de hace dos meses cuando el mismo asunto se votó en la Comisión Constitucional con el voto en contra de ambos.

En este sentido, el relator ha señalado que si bien esta proposición no es “de obligado cumplimiento”, sus recomendaciones se fundamentan en normas internacionales de Derechos Humanos que sí son vinculantes.

Visita en 2014

Tras su visita oficial a España en 2014, De Greiff ya defendió que las peticiones de las víctimas no pueden tacharse de “desmedidas” y abogó por establecer una “política de Estado” para que las iniciativas tengan una estabilidad sin depender del “vaivén de los resultados electorales”.

“Es especialmente sorprendente observar que no se haya hecho más en favor de los derechos de las víctimas”, expuso De Greiff, que instó a poner el centro de este debate “por encima de consideraciones políticas”. “No son asuntos de política partidista, de redimir programas políticos particulares, sino de principios y derechos generales que conciernen a todos”, remachó entonces.

El relator de Naciones Unidas mostró su “preocupación” por que los tribunales españoles no investiguen las desapariciones de la dictadura, pero también por la proposición de ley presentada por el PP en el Congreso que recorta la Justicia Universal y que fue aprobada en solitario por el partido gobernante ese mismo año.

De salir adelante, advirtió entonces, sería contraria a las recomendaciones del Comité contra la Tortura y al Grupo de Trabajo sobre las Desapariciones Forzadas de la ONU.






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