martes, 6 de diciembre de 2016

La Imagen del Día

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Presoak kalera... Amnistia osoa!




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"Redescubriendo" al Águila Negra

Pues bien, ahora que nos hemos venido a enterar de los difícil que es hacer las cosas en este mundo globalizado, les compartimos este artículo en Naiz en donde se "redescubre" al Arrano Beltza en su propia cuna, Nafarroa.

Lean ustedes:

La sede del Gobierno de Nafarroa conserva en su interior un centenar de figuras del Arrano Beltza, también conocido como «escudo tradicional», ya que su origen se remonta a hace 800 años. Tras la muerte de Franco, fue «recuperado» por la izquierda abertzale como símbolo patriótico, y a partir de ahí comenzó a ser perseguido. Esa persecución ocurría mientras reyes, presidentes de Gobierno y consejeros se sentaban, y se sientan todavía, en sillones adornados con el águila negra.

Iñaki Vigor

Dos figuras metálicas del Arrano Beltza flanquean la puerta del Palacio de Nafarroa situada frente al Monumento a los Fueros, en el Paseo de Sarasate. Pasan bastante desapercibidas porque están pintadas en negro, el mismo color de los soportes que las sustentan. Ambas águilas miran hacia la puerta principal, como indicando el camino a seguir para entrar en Palacio.

Junto a una de ellas está grabada la divisa de los Infanzones de Obanos: ‘‘Pro libertate patria gens libera state’’. Junto a la otra,  figura la leyenda del antiguo escudo del Reino de Navarra: ‘‘Benedictus dominus deus meus’’ (‘‘Bendito el Señor mi Dios’’). Se trata del inicio de una invocación de carácter guerrero procedente del salmo de David contra Goliath, cuyo texto completo tenía el siguiente significado: «Bendito el Señor mi Dios, que adiestra mis manos para el combate, mis dedos para la batalla».

Esa inscripción ya acompañaba al Arrano Beltza hace ochos siglos, cuando este símbolo era utilizado por Sancho VII ‘‘El Fuerte’’ (1194-1234). Este rey navarro de la dinastía pirenaica adoptó la moda de incorporar emblemas en el sello real. El águila negra es, por tanto, el primer signo de tipo heráldico usado por un rey vasco. Dos años después de acceder al trono, en 1196, el Arrano Beltza ya aparece en su escudo y en las gualdrapas de su caballo. El sello figura en varios documentos medievales que se conservan en el Archivo Real de Nafarroa, al igual que el sello de cera que era utilizado para validar la documentación real.

Entramos en el Palacio de Diputación junto con la consejera de Presidencia, Interior y Función Pública, María Jose Beaumont, que nos acompaña en una visita guiada para conocer los elementos en los que aparece representado el Arrano Beltza. Nada más acceder a la Planta Noble (primer piso) vemos en uno de sus pasillos un gran tapiz en el que destaca el águila negra. Este tapiz fue colocado allí en los años 50 del pasado siglo, y en él se repite la misma invocación guerrera en latín: «Benedictus dominus deus meus». 

En los sillones del Gobierno

A continuación accedemos al Salón de Sesiones del Gobierno de Nafarroa y contabilizamos nada menos que 39 figuras del Arrano Beltza. Cinco de ellas se encuentran adornando el techo del salón, compartiendo espacio con las cadenas del actual escudo de Nafarroa y con otros escudos de las diversas dinastías del antiguo reino.

Pero lo que más llama la atención son las figuras del Arrano Beltza que adornan todos los sillones del Salón de Sesiones, donde se reúnen semanalmente la presidenta del Ejecutivo con sus consejeros para tratar los asuntos de Gobierno. Cada uno de los sillones está coronado por dos pequeñas figuras de bronce, al igual que las sillas complementarias que hay en los laterales del propio salón.

Algunas de estas figuritas han tenido que ser repuestas porque han «desaparecido» en el transcurso de las visitas guiadas que se suelen organizar cada año, en las fechas en torno al 3 de diciembre, para mostrar el Palacio de Diputación a los ciudadanos. Cuando Miguel Sanz era presidente del Gobierno, los guías de estas visitas no hacían ni una sola alusión a las águilas negras allí existentes.  

En el despacho presidencial

Seguimos la visita por la Planta Noble, cuyos pasillos están adornados con cristaleras en los que aparecen los escudos de los ayuntamientos navarros. En algunos de ellos, como es el caso de Corella, figura el Arrano Beltza de forma destacada.

Entramos en el despacho de la Presidencia del Gobierno y  contabilizamos otras seis águilas negras. Una de ellas está en el propio sillón presidencial, otras tres adornan un tresillo que ocupa la parte central del despacho, y otro «arrano» aparece en un gran tapiz que cubre por entero una de las paredes.

En este tapiz está representado Sancho VII ‘‘El Fuerte’’ en la Batalla de las Navas de Tolosa, y en la parte más elevada del mismo, justo encima del caballo que monta el rey, aparece el Arrano Beltza. En el mismo despacho también se conserva el boceto que su autor, Ramón Stolz, presentó a la Diputación Foral antes de que esta aprobase la elaboración definitiva del tapiz. En este boceto ya se incluía el ‘‘escudo tradicional’’.   

Utilizado en desfiles y actos solemnes

Salimos del despacho de la Presidencia y en otro pasillo de la Planta Noble vemos una vitrina en la que destaca un gran Arrano Beltza iluminado, de color dorado. Da la impresión de que está fundido en cobre, pero se trata en realidad de una figura de escayola que fue elaborada en los años 40 del pasado siglo. Junto a ella aparece el estandarte del Viejo Reino con el escudo de las cadenas rematado por otro «arrano», flanqueado todo el conjunto por dos grandes mazas plateadas.

Estos elementos suelen ser utilizados en desfiles o actos solemnes, como es la toma de posesión de los consejeros del Gobierno o el homenaje a los reyes navarros que se hace en el Monasterio de Leire el 3 de diciembre, elegido oficialmente como «Día de Navarra» por ser la festividad de Francisco de Xabier. Curiosamente, en plena dictadura colocaron junto a ese gran Arrano Beltza dorado un busto del general Franco, y allí permaneció hasta que fue retirado al cabo de diez años.

Los maceros suelen participar en las celebraciones solemnes que atañen al Gobierno, y lo hacen ataviados con gruesas túnicas denominadas dalmáticas. En ellas aparece representado dos veces el Arrano Beltza: una en la parte frontal, rodeado de la misma invocación guerrera en latín, y otra en la hombrera. También figuran en las dalmáticas el escudo de las cadenas y los escudos de las seis merindades navarras, incluida la de Nafarroa Beherea.

Estas túnicas fueron elaboradas en 1912, con motivo de conmemorarse ese año el séptimo centenario de la Batalla de las Navas de Tolosa. Entonces todavía existía la creencia de que el escudo de las cadenas había tenido su origen en la citada batalla. Tal como han documentado diversos historiadores, la sustitución del Arrano Beltza por las ‘‘cadenas’’ no se produjo en 1212, sino 22 años más tarde, en 1234. De ahí deducen que, en realidad, no se trata de cadenas, sino del refuerzo metálico utilizado en los escudos de guerra medievales. Estos escudos estaban hechos de tablas y forrados de cuero, y se reforzaban con elementos metálicos para que no saltaran en pedazos al ser golpeados por el enemigo. Esos elementos se unían en un punto central, al modo del actual escudo de las cadenas.

También en las sillas reales

Dejamos atrás la vitrina iluminada, continuamos por el pasillo de la Planta Noble y entramos en el Salón del Trono. El contorno de su techo está cubierto con los retratos de 32 reyes navarros (faltan otros seis) y otras decoraciones, entre las que no falta el águila negra y la inscripción latina.

Pero quizás lo que más llama la atención son dos sillas, de estilo rococó, que están reservadas exclusivamente a los reyes. Nadie más puede utilizarlas. Fueron construidas en 1860, tienen en su respaldo el escudo de las cadenas y están rematadas por sendas figuritas metálicas del Arrano Beltza, similares a las que hay en los sillones del Salón de Sesiones.

Dejamos la Planta Noble del Palacio y bajamos al jardín que se ve desde la Avenida de San Ignacio, donde destaca una fuente central. La parte superior de la puerta de acceso a esta zona ajardinada también está adornada con un estilizado Arrano Beltza metálico, de estilo más moderno, rodeado de las cadenas.

Ambos elementos simbólicos, entrelazados, se repiten en una veintena de jarrones de gran tamaño que rodean la fuente ornamental del jardín. Los jarrones proceden de la reforma realizada en los años 50 del pasado siglo por el arquitecto Víctor Eusa, y en cada uno de ellos aparecen dos águilas. También estas suelen pasar desapercibidas para las numerosas personas que se detienen ante los barrotes del jardín para contemplar la gran sequoia de Diputación, al igual que pasa desapercibido el Arrano Beltza del escudo que aparece en la estatua de Sancho VII ‘‘El Fuerte’’ en esa misma fachada del Palacio.





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domingo, 4 de diciembre de 2016

El Aburrido Plan de El Aburrido

Para la reflexión dominguera, les dejamos de tarea la editorial de Gara:


El lehendakari Urkullu parece tener un plan. O al menos eso trasmite, no solo él, también su inmenso aparato, que tienen calculadas sus preferencias para cada escenario previsible. También es cierto que se empeñan en eliminar de la ecuación los elementos que distorsionan su visión: que España está en descomposición en casi todos sus ámbitos menos en su profunda y negacionista españolidad; que el PP también tiene un plan; que el PSOE y Podemos no lo tienen, luego el que prima es el de PP; que Catalunya ya no es más la Catalunya que ellos añoran, y que en todo caso el Estado no tiene ni dinero ni voluntad de fomentar que vuelva a serlo; que las dinámicas sociales de Euskal Herria, en todos sus territorios, son mucho menos controlables que sus dinámicas parlamentarias; y que, aunque en cierto sentido le tengan cogida la medida, el soberanismo de izquierda siempre ha sido capaz de quebrar eso planes con movimientos imprevisibles y audaces.

Seguramente tiene razón Urkullu cuando afirma que sus planes no coinciden necesariamente con los prejuicios que existen sobre él, especialmente por parte de quienes desearían un liderazgo más brillante y compartido frente al burocrático y gris que le caracteriza. Tras una campaña excepcional en la que ha mostrado su mejor registro, ha sacado el máximo de su maquinaria partidaria, ha puesto a prueba con éxito su método y se ha quedado muy cerca de hacer pleno, se le nota algo cansado pero reforzado. «Realismo, verdad y trabajo» son sus máximas. La última está demostrada, con grandes dosis de eficiencia y efectividad, además. Un terreno en el que deberán aplicarse quienes quieran tanto confrontar como acordar con ellos en pie de igualdad –a ese sacrificio cristiano solo se le puede empatar o superar con estajanovismo talentoso–. Sin caer en el relativismo, la verdad está en disputa y el PNV se va a encontrar con serios escollos para imponer la suya en este contexto. Por ejemplo, la pendiente moral ha rotado y va a dificultar algunas de sus maniobras tradicionales. Respecto al realismo, si es sinónimo de pragmatismo conformista, vale. Si no, el PNV puede recibir un frío baño de realidad antidemocrática, centralizadora, negadora y empobrecedora por parte de Madrid. De paso, la inestabilidad se sienta ahora en su mesa de gobierno, y se llama PSE.

Fracaso de la política del desenmascaramiento

Se equivocan quienes piensen que los cursos de acción diseñados por los contrincantes políticos se pueden desbarajustar simplemente con desvelarlos públicamente. La base social de unos u otros no va a tener una revelación sobre la verdadera faz de sus elegidos por el hecho de que sus adversarios se lo cuenten. Esa visión es lo que aquí hemos llamado la política del desenmascaramiento y ha sido uno de los esquemas canónicos de la fase política anterior. Si en esa ya tenía poco recorrido, en esta transición resulta aún más inocua. Todo el mundo aquí sabe a qué ha votado, qué ha apoyado y qué márgenes tiene para dejar de apoyar esas opciones, es decir, qué indices de contradicciones o errores está dispuesto a soportar por parte de sus representantes. Esos índices son mayores o menores en unas y otras fuerzas, algo que unos y otros deben saber calibrar bien. También deberán ver cuáles son los vasos comunicantes, cómo oscilan entre territorios, en qué tiempos varían y cómo equilibran y desequilibran las alianzas tanto puntuales como de mayor calado.

En todo caso, siguiendo con la idea del desenmascaramiento, la política no es un ejercicio intelectual, pese a que existan grandes estrategas de salón, mesa y mapa. Digan lo que digan los liberales bien o malintencionados, no es un acto meramente deliberativo. Es sobre todo y ante todo una actividad con el poder como eje vertebrador, es decir, un conjunto de acciones sociales de entre las que la deliberación o incluso la comunicación no dejan de ser una parte importante. Ojo, tal y como hemos visto en el Estado español de la mano de Rajoy, estarse quieto no deja de ser una acción, si esta es consciente y se demuestra eficaz en un contexto dado. De igual modo, denunciar lo que es evidente y sin embargo se intenta ocultar es parte de esa acción política, pero no puede ser un eje central, o al menos no se deben esperar efectos mágicos de esa denuncia.

Solo rompiendo esquemas, tanto propios como ajenos, revertiendo inercias, creando dinámicas y siendo desequilibrantes se puede lograr que un plan C nacional y emancipador sustituya al «business as usual».






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LAB Arropa a lxs Expresionerxs

El sindicalismo militante vasco se ha posicionado en favor del colectivo de expresxs políticxs, lean ustedes esta nota publicada en Gara:


El sindicato LAB presentó ayer una denuncia contra el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), a cuyos responsables acusa de prevaricación por negar a exprisioneros vascos, desde hace ya casi tres años, el llamado subsidio de excarcelación. Una ayuda a la que todas las personas excarceladas tienen derecho durante sus primeros 18 meses en libertad y que en la actualidad se limita a unos magros 426 euros al mes. El montante es sin duda escaso y muchas veces insuficiente, pero sin embargo supone una importante ayuda para quien sale de prisión sin recursos económicos a su disposición.

El escándalo no es nuevo. Fue en 2014, como una rabieta infantil a la excarcelación de presos debido a la anulación de la «doctrina Parot» por parte del Tribunal de Estrasburgo, cuando PP y UPyD pactaron dejar de prestar el subsidio a los presos vascos. La inconstitucionalidad de la medida, insinuada en su día hasta por el PSOE, fue confirmada en junio de 2016 por el mismísimo Tribunal Constitucional, que anuló la treta introducida en la Ley de Presupuestos de 2014. Sin embargo, seis meses después de la decisión del más alto tribunal español, el Gobierno español sigue denegando los subsidios a los presos vascos excarcelados. De ahí la denuncia de LAB, que se dirige contra la secretaria provincial del SEPE en Bizkaia, pero que será ampliada al resto de secretarías provinciales, que justifican su actuación alegando órdenes de Madrid, según destacaron ayer representantes del sindicato.

Resulta difícil encontrar explicación a esta medida de excepción contra los presos vascos –una de tantas– al margen de la pura y dura sed de venganza de las autoridades del Estado. Frente a este obstáculo –el enésimo– en el camino unilateral hacia la paz y la normalización política, cabe destacar el esfuerzo por acoger y acompañar a los presos excarcelados realizado por la sociedad vasca. Un empeño encarnado en colectivos como Harrera y en el que sería de agradecer una mayor y más pública implicación de las instituciones vascas.






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sábado, 3 de diciembre de 2016

Origen del Séptimo Arte en Euskal Herria

Hoy se celebra el Día Internacional del Euskera, cimiento de la identidad vasca... del "diferencial" vasco vaya.

Ese "ser vasco" que termina por dotar de una identidad muy particular a todo lo que se produce en Euskal Herria como parte de la fuerza creativa, del trabajo pues, de las mujeres y de los hombres que día a día construyen su quehacer social y político.

El cine, el séptimo arte, no podía ser la excepción, como nos relata este artículo publicado en Gara:


Filmoteca Vasca, junto con GARA y EKHE, propició ayer un encuentro histórico de ocho de los quince cineastas que entre 1979 y 1984 participaron en el proyecto «Ikuska» bajo la coordinación de Antxon Ezeiza. La cita tuvo lugar en vísperas de la publicación de los 21 documentales cortos que este diario y su grupo reeditan para el gran público.

Ariane Kamio

La “culpa” fue de Antxon Ezeiza. Era la época del post franquismo. Se abría un tiempo de esperanza en Euskal Herria. El ámbito político, social y cultural vasco esperaban aires de nuevos tiempos. También la cinematografía vasca, que hasta entonces casi no contaba con un sustrato que fijara unas bases de futuro. Antxon Ezeiza fue el artífice del proyecto “Ikuska”, cuyo objetivo era afianzar las bases de la cinematografía vasca y definir qué debía ser de ella, cuál sería su composición. El proyecto, formado en total por 21 documentales cortos dirigidos por quince cineastas vascos, se forjó entre los años 1979 y 1984. 32 años después de que viera la luz aquella idea, GARA y EKHE lanzan una reedición de “Ikuska”, que incluye el documental piloto llamado “Erreferenduma”, que permanecía inédita dada la polémica que suscitó la temática que abordaba, el referéndum de la Constitución española.

Tabakalera fue el escenario elegido por GARA, su grupo y la Filmoteca Vasca para hacer pública esta nueva edición digitalizada. El consejero delegado de EKHE, Gorka Altuna, resaltó la importancia de este proyecto en la construcción de conciencias en Euskal Herria. «No fue algo de una sola oportunidad. Sus creadores mostraron que en este país había cosas para contar y capacidad para hacerlo». El máximo representante del grupo recordó las figuras de algunos artistas ya desaparecidos, como Fernando Larruquert y Néstor Basterretxea, autores de una de las películas más emblemáticas de la cinematografía vasca, “Ama Lur”, y otros como Eduardo Chillida, referente en la escultura, o Francisco Escudero, en la música. Y lanzó una pregunta: «¿Hemos promocionado a nuestros artistas en el extranjero? ¿Y entre nosotros? Los directores que tenemos entre nosotros son la energía de nuestro pueblo», enfatizó.

La reedición llega gracias a la colaboración con Laboral Kutxa y la cesión de derechos por parte de Xabier Iriondo, de Bertan Films. A ellos se suma la labor de restauración llevada a cabo en su día por Alfonso del Amo, quien realizó una copia en positivo de los negativos en los que fueron rodados los 21 documentales cortos del proyecto “Ikuska”. En esta ocasión, se han empleado esos positivos para reeditarlos y digitalizarlos en formato de alta definición. El producto se venderá a partir de hoy en la Feria de Durango en formato DVD+libro y próximamente estará a la venta en formato digital (USB) bajo petición.

Continúa el debate

A raíz de la reedición de “Ikuska”, la Filmoteca Vasca, en colaboración con EKHE y GARA, organizó ayer por la tarde una mesa redonda en la que participaron nueve profesionales implicados en el proyecto. Estuvieron presentes Iñaki Eizmendi, José Luis Egea, Pedro Olea, Juanba Berasategi, Juanmi Gutierrez, José Julian Bakedano, Imanol Uribe, Mirentxu Loyarte y Javier Agirresarobe, que se encargó de la fotografía de todos los documentales, excepto el decimoctavo y el decimonoveno.

Para situar al lector, algunos detalles. Los cortometrajes documentales abordaron cuestiones de intenso debate en la denominada Transición, en cuanto al aspecto político y social. Y, cómo no, también del cine. ¿Qué debería ser el cine nacional vasco? Era una de las grandes preguntas que intentaron responder en su labor, que se sustentó en tres puntos imprescindibles. Debía ser realizado en euskara, contaría con una estética propia y defendería la inexistencia de un arte neutral. Los “ikuskas” debían entender que Euskal Herria era una nación, que llega del Aturri al Ebro. Es por ello que los cortometrajes tratan sobre temas estratégicos como las ikastolas, el bombardeo de Gernika, el bilingüismo, Joxe Miguel barandiaran, Araba, arte contemporáneo vasco, la mujer vasca, la nueva canción vasca, los pastores de Zuberoa, la lucha de Matxitxako, el euskara a través del euskara de Bernat Etxepare, el bertsolarismo o el epílogo del ikuska 20 –cuyo audio ha sido trascrito en el cuadro que continúa a este texto–.

Moderado por Maialen Beloki, el debate reunió a un grupo de viejos amigos que, con “Ikuska” como eje principal de debate, discutieron sobre aspectos que abordaron hace ya más de treinta años. Todos los participantes coincidieron en que Antxon Ezeiza fue el motor del proyecto, y junto a él, Luis Iriondo que, junto con José Luis Egea, formaron la productora Bertan Filmeak. La mayoría eran directores que acababan de iniciar su carrera, o que veían su primera oportunidad para aprender un oficio que hasta entonces poca o ninguna infraestructura contaba en Euskal Herria. Así hablaba Javier Agirresarobe: «Para mí los ‘ikuskas’ fueron una puerta hacia un tipo de fotografía». El debate sobre cine y euskara no se evitó. Alguno incluso recalcó que un mayor respaldo institucional en su momento hubiera cambiado mucho las cosas. Pedro Olea: «No pude hacer más películas con equipo vasco generando estructura cinematográfica por culpa del Gobierno Vasco de entonces». José Luis Egea: «Cuatro intentos he hecho de hacer películas en Euskal Herria y se me han cerrado todas las puertas. La historia de ‘Ikuska’ es inseparable de la historia de Euskal Herria».

Como colofón, Juanmi Gutiérrez destacó que muchos cineastas noveles vascos «casi-casi» no conocen la existencia de “Ikuska”, «y hay un sustrato que ha empujado por debajo». Mirentxu Loyarte remató: «Es curioso. Estamos un poco como al principio». Una reunión de amigos que no se veían en más de tres décadas. Eso también es cine.






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YouTube | Euskera: Un Valor en Sí Mismo

Hoy es el Euskararen Nazioarteko Eguna - el Día Internacional del Euskera - y en ese tenor les compartimos este video que circula en las redes:

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Euskera: Un valor en sí mismo

¿Qué tiene el euskera?

El euskera no tiene. El euskera es. Un valor en sí mismo.

3 de diciembre. Día Internacional del Euskera.

Lanzamos este vídeo para sumarnos a la celebración.

Euskarazko bertsioa: https://youtu.be/YJw1tB8NeBs








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El Mejor Homenaje

Continuando con los textos que ha inspirado el Comandante a últimas fechas, les compartimos este que como el anterior, ha sido publicado en Resumen Latinoamericano:


Claudio Katz

Con Fidel se nos fue la principal figura revolucionaria de América Latina del último siglo. Resulta difícil valorar esa dimensión en medio del gran pesar que genera su fallecimiento. Aunque la emoción dificulta cualquier evaluación, la gravitación del Comandante se aprecia con más claridad cuando ha partido.

Los medios sólo enfatizan esa importancia en un sentido descriptivo. Ilustran cómo estuvo presente en los principales acontecimientos de los últimos 50 años. También sus mayores enemigos del imperio registran ese apabullante peso histórico. Festejan el fallecimiento para olvidar que doblegó a 10 presidentes estadounidenses y sobrevivió a incontables intentos de asesinato por parte de la CIA.

Cuba es la obsesión del Pentágono y la frustración del Departamento de Estado. Ningún otro país de esa extensión infringió tantas derrotas al imperio. Al cabo de 53 años David obligó a Goliat a restablecer relaciones diplomáticas.

Fidel suscita admiraciones que lindan con la devoción. Las alabanzas provienen de su capacidad para tornar posible lo que era muy improbable. Pero frecuentemente esa fascinación está divorciada del contenido de su obra.

Muchos idolatran a Fidel reivindicando al mismo tiempo al capitalismo. Ensalzan al líder caribeño promoviendo variantes del sistema de explotación que Comandante combatió toda su vida. En realidad ponderan al hacedor de universos ajenos, descartando cualquier tránsito propio por caminos semejantes.

Fidel siempre tuvo otro significado para la izquierda. Fue el principal artífice de un proyecto revolucionario, socialista y de emancipación latinoamericana. Llevó a la práctica el objetivo que inauguró Lenin en 1917 y por eso ocupó en América Latina un lugar equivalente al impulsor de los sóviets.

Pero a diferencia de su precursor, Fidel condujo durante varias décadas el proceso que inició en 1960. Puede ser evaluado tanto por su triunfo como por su gestión.

Desde una óptica de mayor duración la gesta de Castro se emparenta con las campañas emprendidas por Bolívar y San Martín. Encabezó acciones regionales para intentar el enlace de una segunda independencia de América Latina, con el avance internacional del socialismo.

Fidel abordó esas metas ciclópeas manteniendo una relación muy estrecha con sus seguidores. Transmitió directamente sus mensajes a millones de simpatizantes que lo vitoreaban en varios continentes. Logró una conexión racional y pasional con las multitudes que lo escucharon en incontables mítines.

El hombre y la epopeya

El dirigente cubano siempre actuó con osadía. Radicalizó su proyecto bajo la presión del imperio y asumió una adscripción socialista que pulverizó todos los dogmas de la época. Demostró que era posible iniciar un proceso anticapitalista a 90 millas de Miami y con la OLAS retomó el objetivo de la unidad antiimperialista de la región.

Estas tres facetas de revolucionario, socialista y emancipador latinoamericano fueron compartidas por Fidel con el Che. La misma sintonía que los reunió en el desembarco del Granma se verificó en la estrategia de acciones armadas contra las dictaduras y los gobiernos reaccionarios. Mantuvieron coincidencias políticas que desmienten todo lo escrito sobre la enemistad entre Castro y Guevara.

El Comandante restauró el internacionalismo socialista al cabo de varias décadas de simples enunciados (o explícitas traiciones) por parte de la burocracia del Kremlin. Extendió esa práctica al África, con el envío de combatientes que tuvieron una participación central en la derrota del apartheid.

Esas acciones sustituyeron la antigua conexión de esclavitud entre África y América Latina por una nueva relación de solidaridad contra los enemigos comunes. Esa actitud afianzó el enorme afecto de las comunidades afroamericanas hacia Cuba. Las impactantes visitas de Fidel a Harlem (y sus encuentros con Mouhamad Alí, Malcom X o Harry Belafonte) corroboraron ese efecto.

Pero la estatura histórica de Fidel emergió con mayor nitidez luego de la implosión de la URSS. Logró nuevamente lo que parecía imposible al sostener la supervivencia de Cuba, en medio de una adversidad sin precedentes. Encabezó los durísimos sacrificios del período especial y sostuvo una resistencia colectiva forjada al cabo de tres décadas de revolución.

Esa batalla de convicciones fue probablemente más extraordinaria que muchas acciones bélicas. Fidel logró lo que muy pocos dirigentes han conseguido en circunstancias semejantes.

Esa victoria sirvió de ejemplo para los procesos radicales que despuntaron en el nuevo milenio. Cuándo el neoliberalismo quedó afectado por las rebeliones populares de Sudamérica, Chávez y Evo Morales tuvieron una referencia política, ausente en otras partes del mundo. Fidel mantuvo el ideal socialista como un norte a recrear sobre otras bases.

En la nueva etapa de América Latina al Comandante motorizó campañas contra la deuda externa y los Tratado de Libre Comercio, mientras fomentaba con el ALBA organismos adaptados al contexto pos dictatorial de América Latina.

En este marco el anhelo del hombre nuevo reapareció en las misiones de los médicos cubanos. Esos contingentes sanitarios demostraron cómo se protege la vida de los desamparados que el capitalismo descarta.

Fidel combinó aptitudes de tribuno (discurso “la historia me absolverá”) con genio militar (batalla de Cuito Cuanvale en Angola) e inteligencia geopolítica (para actuar en el orden internacional).

Desenvolvió ese notable perfil manteniendo una conducta personal muy sobria. Su vida privada es casi desconocida por la estricta separación que estableció entre la intimidad y la exposición pública.

Durante varias décadas estuvo involucrado en todos los detalles de la realidad cubana. Su incansable actividad fue popularizada con un dicho que aludía a esa omnipresencia (“y en eso llegó Fidel”).

Probablemente decidió organizar su propio retiro para contrarrestar esa abrumadora incidencia. Desde el 2006 se ubicó en un segundo plano y concentró toda su actividad en la batalla de ideas. Desplegó un prolífico análisis crítico de la depredación ambiental y la pobreza que genera el capitalismo.

La sorprendente trayectoria de Castro confirma muchas conclusiones de teóricos marxistas sobre el papel del hombre en la historia. El rumbo que sigue una sociedad nunca está dictado por la conducta excepcional de los próceres. Esa evolución queda principalmente determinada por las condiciones objetivas imperantes en cada época. Pero en los acontecimientos decisivos que definen ese curso, ciertos individuos cumplen un rol insustituible. Fidel ratificó ese principio.

Es importante recordar ese protagonismo frente al ingenuo mito que atribuye los logros del proceso cubano a la “presión de las masas”. Esa fórmula supone que el extraordinario rumbo seguido por el país obedeció a exigencias radicales desde abajo, que los dirigentes debieron convalidar.

En los hechos ocurrió lo contrario. Una dirección consecuente convenció a la mayoría mediante la ejemplaridad de su conducta. Fidel encabezó a los líderes que comandaron esa gesta.

Los dilemas irresueltos

Cuba no realizó la revolución que quiso sino la que pudo hacer. Por eso subsiste una significativa distancia entre lo ambicionado y lo obtenido. La principal causa de esa brecha salta a la vista: ningún titán puede construir plenamente el socialismo en un pequeño terreno, bajo el acoso de la principal potencia del planeta. Lo sorprendente es cuánto se logró avanzar frente a semejante rival.

El pequeño país conquistó enormes triunfos que reforzaron la autoestima nacional y la autoridad del Comandante. Desde Bahía de los Cochinos hasta la devolución del niño Elián y la liberación de los cinco apresados en Estados Unidos, Cuba obtuvo importantes victorias bajo el impulso de Fidel.

Pero ninguno de esos hitos alcanzó para remover el bloqueo, cerrar Guantánamo o desactivar a los grupos terroristas que entrena la CIA. Frente al acoso económico, la extorsión familiar, la tentación de ciudadanía estadounidense o el espejismo de opulencia que transmite Miami resulta milagroso el tesón de los cubanos.

Este heroísmo ha coexistido con los problemas propios que la revolución afronta desde hace mucho tiempo. Esas dificultades deben ser evaluadas en proporción a la obra realizada, recordando las limitaciones objetivas que afectan a la isla.

La economía es un área central de esos inconvenientes. Cuba demostró cómo un esquema no capitalista permite evitar el hambre, la delincuencia generalizada y la deserción escolar. En un país con recursos más cercanos a Haití que a la Argentina se lograron avances en la nutrición infantil, la tasa de mortalidad o el sistema sanitario que sorprenden a todo el mundo.

Pero la errónea imitación del modelo ruso de estatización completa condujo a inoperancias, que afectaron severamente la productividad agro-industrial. Esa equivocación obedeció a la dificultad para compatibilizar estrategias revolucionarias continentales con políticas contemplativas hacia el mercado. El idealismo que exige el primer objetivo choca con el egoísmo de la vida comercial.

Luego del período especial el país sobrevivió con el turismo, los convenios con empresas extranjeras y un doble mercado de divisas, que segmentó a la población entre receptores y huérfanos de remesas. La sociedad cambió con esa incipiente estratificación social y con la posterior ampliación de la actividad mercantil para ahorrar divisas y reanimar la agricultura.

Fidel impulsó personalmente ese difícil viraje captando el suicidio que significaba volver a las penurias de los años 90. Muchos analistas estiman que inauguró el retorno al capitalismo, olvidando que ese sistema presupone propiedad privada de las grandes empresas y bancos. Hasta ahora las reformas han abierto mayores caminos para las cooperativas, la pequeña propiedad y los emprendimientos, sin permitir la formación de una clase dominante.

El modelo actual pretende recuperar altas tasas de crecimiento limitado al mismo tiempo la desigualdad social. Por eso preserva la preeminencia económica del sector estatal junto a los sistemas públicos de salud y educación.

Mientras los cambios avanzan lentamente en un marco de mayor desahogo se mantienen abiertas las tres alternativas de largo plazo: restauración capitalista, modelo chino o renovación socialista.

La primacía de uno de estos modelos ya no surgirá de la mano de Fidel, que rechazaba la primera opción, evaluaba la segunda y propiciaba la tercera. Su legado es continuar el proyecto igualitario, dentro de los estrechos márgenes que actualmente existen para implementarlo.

No es fácil desenvolver ese rumbo cuando aumenta el peso del mercado, la inversión extranjera, el turismo y las remesas. Pero la supresión de esos soportes de la economía conduciría al fin de la revolución por simple asfixia. El equilibrio que buscan las reformas es un cimiento indispensable para cualquier transformación futura.

Desafíos mayúsculos

El establishment burgués siempre contrastó la “dictadura” de la isla con las maravillas de la democracia occidental. Los presidentes de la plutocracia estadounidense suelen objetar con gran hipocresía, el sistema de partido único que rige en la isla. Suponen que la corporación indistinta que comparten los Republicanos con los Demócratas contiene mayor diversidad.

Además, evitan mencionar cómo los colegios electorales violan el sufragio mayoritario y cuán bajo es el nivel de concurrencia a las urnas en su país, en comparación a la alta participación de los cubanos.

Una duplicidad aún mayor exhiben los derechistas de América Latina. Mientras convalidan el golpismo institucional en Honduras, Paraguay o Brasil se indignan con la ausencia de formalismo republicano en Cuba.

Las críticas de la izquierda apuntan hacia otra dirección. Cuestionan las restricciones a las libertades individuales que han generado en la isla numerosas injusticias.

Pero si se evalúan las cinco décadas transcurridas, llama la atención el carácter poco cruento de todas las transformaciones radicales implementadas. Basta comparar con los antecedentes de otros procesos revolucionarios, para notar ese reducido número de pérdidas humanas. El alto nivel participación popular explica ese logro.

Cuba nunca padeció la tragedia de los Gulags y por eso se sustrajo al desplome que soportó la URSS. Su modelo político es muy controvertido, pero hasta ahora ningún teórico de la democracia directa, soviética o participativa ha indicado cómo se podría gobernar bajo el asedio imperial, sin recurrir a normas defensivas que restringen los derechos ciudadanos. La propia revolución ha ensayado distintas mecanismos para corregir los errores que genera esta situación.

Muchos analistas consideran que la burocracia es la principal causa de las desgracias del país o la gran beneficiaria de las malformaciones del régimen político. No cabe duda de su responsabilidad en muchas adversidades. Pero como ese estamento existirá mientras subsista el Estado, no se avanza mucho culpándolo de todos los males.

Ciertamente la burocracia multiplica la desigualdad y la ineficiencia. El igualitarismo contribuye a contrarrestar el primer problema pero no corrige el segundo. Una democratización creciente aporta contrapesos a esas desventuras pero no genera milagros. En estos intrincados terrenos del funcionamiento estatal siempre fueron más útiles las convocatorias de Fidel a asumir responsabilidades, que la expectativa en mágicas recetas de laboratorio.

La política exterior concentra otro campo de severos cuestionamientos al castrismo. Los grandes medios presentaban a Fidel como un simple peón de la Unión Soviética, desconociendo la diferencia que separa a un revolucionario de cualquier gobernante servil. No concebían para Cuba otro comportamiento que el practicado por las marionetas del imperio.

Algunos críticos de izquierda tampoco comprendieron la estrategia de Fidel. El líder cubano se apoyaba en alianzas con la URSS para impulsar un proceso revolucionario mundial que su socio rechazaba.

La tensión entre ambas partes se verificó en incontables oportunidades (crisis de los misiles, guerra de Vietnam, sublevaciones en África o Latinoamérica). Hubo concesiones y también errores del Comandante, como su aprobación de la invasión rusa a Checoslovaquia. Esa ocupación sepultó la renovación socialista que prometía la primavera de Praga.

Pero transcurrido el período de mayor fermento revolucionario en América Latina, Fidel optó por un equilibrio entre compromisos diplomáticos y continuado sostén de los movimientos rebeldes. Buscó superar el aislamiento de Cuba manteniendo el apoyo a las luchas de los oprimidos. Castro debió combinar las nuevas exigencias de política exterior con sus ideales de revolucionario.

La derecha continuó criticándolo por su apoyo a las revueltas populares y algunas corrientes de izquierda objetaron su actitud contemplativa hacia los gobiernos de las clases dominantes.

Ciertamente muchos consejos de Fidel fueron problemáticos, pero la responsabilidad de las decisiones quedó en manos de los receptores de esas sugerencias. El Comandante siempre transmitió el valor de la decisión propia en los procesos de cada país y su trayectoria estuvo signada por la desobediencia a las autoridades de la izquierda de su época.

No hay que olvidar cómo Castro desoyó las recomendaciones del Partido Comunista en Sierra Maestra y las opiniones del Kremlin frente a la insurgencia latinoamericana. El líder cubano enseñó con su propia práctica de qué forma actúa un revolucionario

El mejor homenaje

Fidel ha fallecido en un año muy difícil. Figuras tan detestables como Macri, Temer o Trump han llegado al gobierno. Sus ideólogos vuelven a proclamar el fin de los proyectos igualitarios, olvidando cuántas veces enunciaron esa misma sentencia. Fidel habría dicho que corresponde entender lo que ocurre para sobreponerse al desánimo.

Muchos editorialistas afirman que Castro no comprendió la época actual de consumo, individualismo y pragmatismo. Pero en todo caso captó la crisis del capitalismo que determina esos comportamientos. Ese dato central es invisible a los impugnadores de Fidel.

Sus enemigos más vulgares de Miami celebraron con música el fallecimiento, confirmando el nulo valor que le asignan a la vida humana. Pero ese festejo fue un magro consuelo, para conspiradores que no han logrado construir un mínimo basamento dentro de la isla.

Cómo Fidel se retiró hace una década las repetidas especulaciones sobre el futuro de Cuba despiertan menos atención. En cambio interesa mucho lo que hará Trump. No se sabe aún si las brutales declaraciones que formuló sobre la muerte de Castro forman parte de su descontrolada verborragia o si anticipan agresiones de mayor porte.

En cualquier caso América latina debe prepararse para resistir a un mandatario que prometió expulsar a millones de indocumentados. Se aproxima una nueva batalla antiimperialista que requiere lidiar con el escepticismo y la resignación.

Algunos afirman que Fidel encarnó los ideales de un segmento maduro ajeno a las expectativas de la juventud. No toman en cuenta cómo golpea el capitalismo a la nueva generación empujándola a recrear la resistencia. El desarrollo de esa acción tenderá a actualizar el proyecto socialista de emancipación latinoamericana.

Fidel bregó por las transformaciones revolucionarias que necesita la sociedad actual. Ya partió y nosotros continuaremos su obra.






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viernes, 2 de diciembre de 2016

Tan Vivo Como su Legado

Y tan vigente como la Revolución.

Aquí les compartimos este texto de Atilio A. Boron publicado en Resumen Latinoamericano con respecto a ciertas reacciones causadas por el tránsito del Comandante a la eternidad:

¿Murió Fidel?

Atilio A. Boron

En una muestra más de su inconmensurable estupidez la derecha latinoamericana y su homóloga norteamericana han proclamado que la muerte de Fidel significa el fin de una época. Sabemos que una de las señas ideológicas del pensamiento conservador, en todas sus variantes y en todo tiempo, es su obsesión por decretar “el fin” de cuanto proceso o institución les sean adversos. En los sesentas del siglo pasado era el fin de las ideologías; en los ochentas el de la lucha de clases, presuntamente sustituida, en este fantasioso relato, por el aceitado rodaje institucional de las nuevas democracias; en los noventas, embriagados por la desintegración de la Unión Soviética, sus teóricos proclaman nada menos que el fin de la historia. Por supuesto, esta no tardó en cobrarse una feroz revancha con tan osados publicistas, bañándolos con un manto de descrédito que dura hasta hoy. Ahora, con la muerte de Fidel, incurren en el mismo error y se desviven en informarnos de que una etapa ha llegado a su fin – ¿la etapa de las revoluciones?- sin ofrecer prueba alguna y sin decirnos cuál es la que comienza ni que características tendría.

Lo anterior da pie a múltiples reflexiones. En primer lugar, para cuestionar la teoría de los “grandes hombres” como excluyentes hacedores de la historia, codificada a mediados del siglo diecinueve en la obra de Thomas Carlyle. Toda la historiografía posterior demuestra que esas grandes personalidades, cuyo papel es indiscutible, sólo pueden surgir cuando se produce una constelación de circunstancias sociales que favorecen su irrupción en el escenario histórico. Esas condiciones ciertamente facilitaron la aparición de Fidel a comienzos de los años cincuentas pero este, a su vez, las fue modificando al punto tal que hoy en Cuba existen otras que garantizan la continuación del ciclo iniciado con el Asalto al Moncada y el desembarco del Granma, al margen ya de la presencia física del Comandante. En otras palabras, la revolución se ha consolidado e institucionalizado y, en términos de Max Weber, el carisma se ha rutinizado y ahora son el partido, las organizaciones populares y las instituciones estatales las que continúan la obra iniciada por Fidel.

Segundo, lo que el discurso de la derecha olvida es que hay ciertos personajes históricos, y ciertamente Fidel es uno de los más importantes, que tienen la rara virtud de seguir produciendo hechos políticos una vez que dejaron este mundo. Esto no tiene nada que ver con la religión o la metafísica porque son cuestiones de fácil comprobación en el mundo real. Veamos: a pesar de su defunción Fidel sigue moviendo el tablero geopolítico mundial. La noche del Martes 29 de Noviembre, en el imponente acto de masas en la Plaza de la Revolución que tuvo lugar para despedir a Fidel de La Habana, se dieron cita más de un centenar de jefes de estado y de gobierno, o de altos representantes oficiales que se hicieron presentes para expresar sus condolencias pero, al mismo tiempo, para manifestar explícitamente su solidaridad con la Cuba revolucionaria. Es más, diecisiete de ellos solicitaron que se les diera la ocasión de hablar en el acto, de declarar públicamente su respeto por esa figura legendaria que acababa de partir y de dar a conocer su respaldo a la obra construida por Fidel. En esa oportunidad estuvieron presentes dos de los tres gobiernos de mayor gravitación en los asuntos mundiales: China envió a su Vicepresidente y Rusia al presidente de la Duna Estatal. Carcomida por su resentimiento, la Casa Blanca no mandó a nadie. No sólo eso: su bandera sigue flameando al tope del asta, contrariando lo que hicieron todas las demás embajadas en La Habana que, en homenaje a Fidel, acataron el duelo decretado por el gobierno cubano y pusieron las suyas a media asta. En el acto del martes pasado China y Rusia enviaron, al pie del monumento a José Martí, un mensaje cifrado a Donald Trump: “¡Ten cuidado. No te equivoques. Cuba no está sola!” , y vaya si es importante este mensaje en vísperas de un gobierno como el que se viene en Washington. Pero aparte de aquellos dos países otros actores, con diversos grados de gravitación en la política internacional también estuvieron en ese acto: Sudáfrica, Irán, Argelia, Qatar, Vietnam, Bielorusia, Namibia y, por Europa, Grecia, amén de los latinoamericanos y caribeños: Bolivia, Dominica, Ecuador, El Salvador, México, Nicaragua y Venezuela. En otras palabras, aún después de muerto Fidel sigue influyendo en el tablero geopolítico mundial. Y, ¿qué dudas cabe?, lo seguirá haciendo en los años venideros.

Tercero: la izquierda no tiene a su disposición el fenomenal arsenal de empresas, instituciones, universidades, “tanques de pensamiento”, medios de comunicación y redes diplomáticas con que cuenta la derecha. Pero, en cambio, tiene algo de lo cual esta carece: la fuerza moral que brota de figuras ejemplares, como Fidel, Chávez, el Che, los dos Camilos (el cubano Cienfuegos y el colombiano Torres) y tantos otros. Y esos personajes tienen una virtud excepcional: lejos de que sus luces se extingan con su muerte, brillan cada vez con más fuerza en el firmamento político latinoamericano y caribeño. En la segunda mitad del siglo veinte la derecha tuvo un puñado de grandes políticos de proyección mundial: De Gaulle, Churchill, Kennedy para nombrar los más relevantes. ¿Qué queda de ellos? Estatuas, monumentos, alguna que otra biblioteca con sus nombres pero nada más. Su recuerdo se fue disipando con el paso del tiempo. En Nuestra América, ¿quién se acuerda hoy de dos gobernantes a los que Washington ensalzó como las “alternativas democráticas” de la Revolución Cubana? Hablamos de Eduardo Frei Montalva, en Chile, con su famosa (y decepcionante) “revolución en libertad”, misma que, como era de esperar, fracasó y abrió las puertas al triunfo de Salvador Allende en 1970. Y también de Luis Muñoz Marín, gobernador de Puerto Rico, que la Casa Blanca exhibía para demostrar que podía haber algo mucho mejor que Cuba en el Caribe. Ni el uno ni el otro dejaron nada a su paso y fracasaron sin atenuantes. Parafraseando a Fidel, podemos afirmar que la historia no los absolvió sino que los olvidó. El Che, en cambio, adquirió luego de su muerte una gravitación excepcional, que no cesa de crecer, superior a la que tuvo en vida. Quienquiera que luche contra la injusticia y la opresión encuentra en la imagen del Guerrillero Heroico un símbolo que transmite sin ambigüedad alguna su mensaje de rebeldía. En Latinoamérica pero también en Asia, África, Medio Oriente y, también en Europa y ahora, de a poco, en Estados Unidos. Y lo mismo está ocurriendo con Chávez y, sin ninguna duda, idéntica cosa ocurrirá con Fidel. Nuestros muertos nos dejan un legado imperecedero y sus valores y sus ideas –las famosas trincheras que para Martí eran más importantes que las de piedra- son fecundas fuentes de inspiración para las luchas de hoy. Fidel, con su pasión quijotesca de “soñar sueños imposibles, luchar contra enemigos imbatibles y alcanzar la estrella inalcanzable” seguirá estando más presente que nunca en las luchas para abolir al capitalismo y, de ese modo, salvar la continuidad de la especie humana. Vivirá entre nosotros, sólo que de otra manera, insuflándonos la fe y la convicción necesarias para librar con éxito la batalla contra la dictadura del capital. Esa fe y esa convicción con las cuales Fidel emprendió con éxito la campaña en Sierra Maestra luego del desembarco del Granma con apenas siete fusiles ante la mirada azorada de sus compañeros; o cuando aseguró que Cuba sobreviviría a los horrores del “período especial” agigantados por el criminal bloqueo de Estados Unidos; o cuando dijo que el niño Elián volvería a Cuba, y volvió; o cuando afirmó que “los 5” volverían a Cuba, y volvieron. Ese gramsciano optimismo de la voluntad capaz de mover montañas de Fidel sigue siendo un patrimonio decisivo para la izquierda mundial. Y nos dio una prueba la noche en que el pueblo habanero lo despedía y removió, en beneficio de Cuba y para sorpresa de Estados Unidos, las piezas del tablero geopolítico mundial. Por eso, cabe preguntarse: ¿murió Fidel?





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martes, 29 de noviembre de 2016

Día del Euskera en Nafarroa

Nos alegra compartir un logro más del gobierno del cambio en Nafarroa, una decisión que fortalece y normaliza el uso del euskera en la herrialde que es el corazón mismo de Euskal Herria.

Lean este artículo publicado en Diario de Navarra:


Se han organizado espectáculos de música y danza, juegos infantiles, conciertos y proyecciones en Pamplona, Tudela y Alsasua

El próximo 3 de diciembre, Día de Navarra, se conmemora también el Día del Euskera, implantado en 1949 por iniciativa de la Sociedad de Estudios Vascos-Eusko Ikaskuntza para "subrayar el valor de esta lengua como expresión propia y homologable a cualquier lengua de su entorno". Por primera vez este 3 de diciembre el Gobierno de Navarra celebrará oficialmente el Día Internacional del Euskera mediante actos culturales en Pamplona, Alsasua y Tudela.

La celebración en Alsasua consistirá en el espectáculo infantil de juegos en euskera 'Euskaraz jolastu' de Dindaia Fundazioa, que tendrá lugar en la plaza Iortia de 11 a 13 horas. Para la organización del evento Euskarabidea ha contado con la colaboración de la Mancomunidad de Sakana y el Ayuntamiento de Alsasua. En esta localidad se ha previsto asimismo un ciclo de cine en euskera, en el que ya se ha proyectado el documental de Jon Abril 'Neskatoak'; el mismo día 3, a las 20 horas, se podrá ver 'Gutik zura', y el domingo 4, a las 17 horas, 'Zikoinak'.

En Tudela también se organizará el espectáculo infantil 'Euskaraz jolastu' en euskera y castellano, de 17 a 19 horas. El evento tendrá lugar en la Casa de la Juventud Lestonnac Centro Cívico, para lo que Euskarabidea ha contado con la colaboración del Ayuntamiento de Tudela.

Por lo que respecta a los actos programados en Pamplona, el espectáculo 'Txantxariak', con una duración de entre 90 y 120 minutos y dirigido a niños de entre 3 y 12 años, invita al juego con canciones y música. A las 20.30 horas comenzará en el parque de Antoniutti un concierto del trío de Lumbier Altxatu, que cuenta ya con numerosos conciertos a sus espaldas, y que acaba de editar su tercer trabajo discográfico, 'Hegalen indarraz aitzina'. Finalmente, la fiesta discotequera del DJ Oihan Vega, conocido por su trabajo en radios y televisión, tendrá una duración de dos horas, en las que ofrecerá un amplio repertorio musical y contará con 12.000 watios de sonido y 35.000 watios de luz.

En los espectáculos infantiles se repartirán globos con el logo de la campaña y en la fiesta de Oihan Vega se entregarán pulseras con el lema 'Euskera gurea, denona'. Para la promoción de todas estas actividades se están utilizando asimismo las redes sociales. También se grabará un vídeo con imágenes de estas actividades y testimonios de los participantes, según ha informado el Gobierno foral en una nota.

En caso de mal tiempo, los actos de Pamplona se celebrarán en una carpa y los previstos por la mañana en Alsasua pasarían al frontón Burunda.

Como se recordará, el Gobierno de Navarra ha puesto en marcha una campaña de comunicación con el fin de "mejorar la imagen y prestigio social del euskera, especialmente entre la población sin conocimiento de esta lengua". Con el lema 'Sin el euskera, Navarra no se entiende' y 'Euskara gurea, denona', la campaña se está desarrollando durante la segunda quincena de noviembre y primeros días de diciembre, y los actos organizados este 3 de diciembre son el colofón de esta iniciativa, que se enmarca en la voluntad del Ejecutivo foral de promover una imagen atractiva del euskera y fortalecer el vínculo de esta lengua con los valores positivos y de futuro de Navarra.






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Egaña | Gure Komandante Maitia

Para ahondar un poco más en ese estrecho vínculo entre el independentismo vasco y la Revolución Cubana a la que hace referencia Arnaldo Otegi, les compartimos este texto de Iñaki Egaña publicado en Gara:


Iñaki Egaña

Los ecos de la Revolución cubana llegaron sesgados a Euskal Herria, aplacados por los filtros de la censura y el relato manipulado de Washington, principal aliado del franquismo. ETA acababa de nacer por generación espontánea, al tiempo que moría el lehendakari Agirre, al que la propia organización juvenil, plagada de soñadores, daba su portada en su publicación Zutik: "Gure lehendakari maitia". Poco más tarde, todavía unas ingenuas muchachas que se decían Duo Erlak cantaban aquella canción que sonaba a protesta: "Kennedy gure laguna da...". Sí, el mismo presidente que avaló la invasión de Bahía de Cochinos, o Playa Girón según el relato.

En La Habana, sin embargo, otro joven navarro, ajeno a la lejanía, cocinaba para Fidel, le deleitaba con ese estilo que, décadas más tarde, exportarían los maestros de esa apellidada nueva cocina vasca. Cuando el Ché salió para el Congo y luego para Bolivia, aquel joven de Zabaldika, de nombre Pedro Baigorri, sintió el impulso y lo transmitió a su familia: «Vivo fiel a mis principios y a mis ideas y en el fondo es un homenaje principalmente a vosotros». Murió en Colombia, luchando con la guerrilla, cuatro años más tarde de que el general Barrientos diera la orden de matar al Ché, detenido en La Higuera.

Habían pasado apenas diez años entre la primera acción de ETA, el descarrilamiento de un tren repleto de ex combatientes fascistas, y la muerte de Pedro Baigorri. Una década en la que el vuelco había sido enorme: «Euskadi, por su situación geográfica en el corazón de la Europa capitalista, por el potencial revolucionario de las masas dirigidas por ETA, está llamada a ser la Cuba de Europa Occidental y el punto de partida de su revolución». La simpatía ideológica superaba a la realidad. Pero la fantasía política se nutría de sucesos nada virtuales. ETA había llevado su ponencia a la Tricontinental, celebrada en La Habana.

¿Qué había sucedido en un escaso puñado de años? Decenas de huidos se habían refugiado en Ipar Euskal Herria y habían escuchado y leído la aventura política de Fidel en Sierra Maestra, la llegada de los barbudos a la capital cubana, la implantación del socialismo en la isla y, sobre todo, la plasmación de ese concepto tan revolucionario como era y es el de la solidaridad internacionalista.

A La Habana llegó después de mil vueltas Mikel Etxeberria, el hombre más buscado en el Estado español y, por extensión, en Euskal Herria. Había sobrevivido, malherido, a la detención de parte de la dirección de su organización en la Artekale en Bilbao. Sus compañeros serían juzgados en el Proceso de Burgos. Tras de sí había un reguero de detenciones y torturas, más de un centenar, pesquisas y recompensas por delatar su paradero. Fidel le acogió en su seno. Y Mikel Etxeberria se sintió libre y arropado. Vivió, trabajó y estudió en La Habana, desde 1971 a 1974. El secreto mejor guardado. Tanto que la Policía difundió la noticia de que Etxeberria había fallecido y había sido enterrado clandestinamente por sus compañeros. Tanto que la nueva generación que sobrevivió al Proceso de Burgos desconocía su destino. Hasta que el cineasta Antton Ezeiza, que más tarde haría aquella mítica película "Mina viento de libertad" con apoyo cubano, dio con él.

No era el primero, sin embargo, aunque sí relacionado con ETA. Desde el triunfo de la Revolución, Castro y los barbudos habían ofrecido su casa a varios niños vascos de la guerra que habían recalado en 1937 en la URSS y luego cambiaron de aires. En 2016, al menos dos de ellos aún sobrevivían en Cuba. En La Habana recaló, asimismo, el comunista Juan Astigarrabia, consejero de aquel Gobierno de Agirre que saltó a la isla desde La Habana cuando cayó el dictador Fulgencio Batista, quien, por cierto, se refugiaría en Marbella (España). Astigarrabia sería nombrado asesor del Comité Ejecutivo del Partido Comunista de Cuba.

Una década después de la salida de Cuba de Mikel Etxeberria, llegaría a La Habana, en 1984, un nuevo grupo de refugiados vascos, esta vez deportados por Francia a Panamá. Fidel Castro y Felipe González negociaron la estancia de los vascos en la isla, después de que otros países rechazaran aquella patata caliente. Fidel, con su país bajo un bloqueo asfixiante, señalado por el capitalismo como referencia del mal, antepuso sus convicciones revolucionarias a sus necesidades diplomáticas, a sus urgencias. Fue una decisión personal que permitió a Carlos Ibarguren, José Miguel Arrugaeta, Peio Ansola, Txutxo Abrisketa, José Ángel Urtiaga, José María Larretxea y José Antonio Mugika Arregi ser acogidos, trabajar y ganarse la vida.

También llegó a la isla en 1986 Agustín Azkarate, que había sufrido graves torturas tras ser entregado por el Estado francés al español por el procedimiento de urgencia. Lo hizo clandestinamente, al igual que años después, tras un largo periplo, Joseba Sarrionandia, fugado de la cárcel de Martutene. En 1987 llegaron a Cuba, huyendo de Cabo Verde, en un viaje en barco propio de una novela de aventuras, Amaia Egiguren, Iñaki Rodríguez, Elena Bárcena e Iñaki Etxarte. Ramón Sagarzazu y Luziano Eizagirre lo harían posteriormente.

En 1990, tras la victoria de UNO en Nicaragua y la derrota electoral sandinista, una decena de exiliados vascos saltó a la isla. Otro exiliado llegó procedente de Togo y, del grupo inicial, abandonaron la isla rumbo a Europa otros tres deportados. En Cuba fallecieron José María Larretxea en 1996 y Luziano Eizagirre en 2012, ambos por enfermedad. En La Habana concluyeron sus estudios de Medicina en 1997 Tomás Linaza y Endika Iztueta, deportados en Cabo Verde. Llegaron a Cuba tras un acuerdo y posteriormente volvieron a las islas africanas.

Todos se hicieron con una vivienda gratuita, recibieron una asignación y tuvieron libertad de movimientos por la isla. Fueron atendidos por el ICAP (Instituto Cubano de Ayuda a los Pueblos). Al comienzo hicieron labores en trabajos comunales, como los naturales de la isla, y poco a poco se fueron poniendo por su cuenta. En 1989, José Ángel Urtiaga y José Miguel Arrugaeta concedían una entrevista a la revista ‘‘Punto y Hora’’ en la que señalaban: «Tenemos que destacar la atención y el respeto que hemos recibido por parte de las autoridades y habitantes de este país. Nos han proporcionado medios materiales para vivir y ayuda económica para nuestra manutención, además de regularizar nuestra situación desde el primer momento con documentos legales. Gozamos de una total libertad de movimientos».

Fidel Castro estuvo detrás de cada uno de estos acuerdos. Recibió personalmente a las delegaciones vascas que desde Euskal Herria se desplazaron por razones políticas –entre ellos a Gorka Martínez, Jokin Gorostidi, Itziar Aizpurua...– y también a las económicas, que las hubo, en una ocasión lideradas por el jeltzale Josu Jon Imaz, en la actualidad consejero delegado de Repsol.

La decisión de Fidel Castro de acoger a refugiados vascos perseguidos por las autoridades españolas y francesas no tuvo que ser una decisión sencilla vista desde la óptica diplomática. Un país asediado, sumido en un extraordinario bloqueo que provocó el llamado Período Especial, sometido a todo tipo de presiones, desde Felipe González hasta José María Aznar y Maiano Rajoy... España ocupa el tercer lugar del mundo en las relaciones internacionales económicas de Cuba, por detrás de Venezuela y China. Por encima de esas razones de peso, Fidel mantuvo durante décadas sus principios de solidaridad internacionalista, cuestión que Madrid y París no alcanzaban a comprender. La ideología en un plano superior a la economía. A pesar de las circunstancias.

Si un supuesto escribiente llegado de la década de 1960, cuando al margen de aquel "Kennedy gure laguna da..." también se entonaba aquello de "Gu gera Euskadiko gaztedi berria" de Mixel Labeguerie, hubiera alcanzado la barrera de 2016, no tengo dudas de cómo titularía la necrológica de Fidel: «Gure komandante maitia».






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