Un blog desde la diáspora y para la diáspora

viernes, 23 de octubre de 2020

La Masacre de Elosu

La verdad histórica muchas veces puede ser incómoda, pero a diferencia de los españolazos que tan molestos están por la creciente demanda por parte de sectores sociales en el continente americano por resignificar ciertos hitos así como exigir que se deje de honrar a genocidas como Colón, Cortés o Pizarro, en la sociedad vasca habemos muchos que no tenemos problemas con que a ciertos pesonajes vascos o de origen vasco se les aplique el mismo criterio.

En ese tenor, les compartimos esto publicado por El Diario:


Elosu, 21 de octubre de 1936 | Un crimen de guerra de los milicianos vascos

Tras el estallido de la Guerra Civil, Elosu, situado en el norte de Álava, quedó en la tierra de nadie en un momento en que el frente no estaba aún estabilizado y eran habituales las incursiones de un bando u otro para requisar alimentos

Asociación Sancho de Beurko

Cuando publicaron la primera parte dedicada al frente alavés allá por 2006 dos de los autores de este blog, Josu Aguirregabiria y Guillermo Tabernilla (1), pusieron luz a uno de los hechos más deleznables perpetrados por los milicianos vascos en los frentes de guerra, cual era la matanza de 17 civiles inocentes en el pequeño pueblo de Elosu en el otoño de 1936. En plena eclosión del llamado “movimiento memorialístico” un crimen como este, que no era atribuible a acción de guerra alguna sino que, además, fue perpetrado por los milicianos republicanos con alevosía y premeditación, corría el riesgo de quedar sepultado para siempre en la intimidad del ámbito familiar, cubierto de un manto de silencio e incluso de vergüenza, como si ser víctima de cualquier acto contra los derechos de las personas fuese una elección que llevase acarreada, encima, alguna culpa. La desinformación —acentuada por el paso del tiempo-, el peligro de revisar constantemente los hechos de la pasada Guerra Civil sepultando los padecimientos de cada cual según la coyuntura política del momento, nos puede llevar a minusvalorar hasta hacer desaparecer del recuerdo colectivo (y por ende, del relato histórico, reforzando cierta identidad que “legitima los intereses sociopolíticos de los agentes que los reproducen” [2]) cuestiones como esta, que son consustanciales a cualquier guerra civil y que el pueblo vasco ya había conocido ampliamente durante las llamadas carlistadas, aún recientes en el ideario colectivo cuando sucedieron los hechos que hoy comentamos. ¿Cómo si no comprender que aquellas gentes llegasen a interiorizar semejante atrocidad hasta el punto de sentir que aquellos muertos, los suyos, no fuesen ya “políticamente correctos”? Pero en este artículo no incidiremos en lo fundamental de un relato que, basado en fuentes primarias, ya fue publicado en la obra citada, sino en las informaciones con las que no se pudo contar en aquel momento y que han sido ahora recopiladas, como aquellas, por la Asociación Sancho de Beurko.

Tras el estallido de la Guerra Civil, Elosu, situado en el norte de Araba/Álava, quedó en la tierra de nadie en un momento en que el frente no estaba aún estabilizado y eran habituales las incursiones de un bando u otro para requisar alimentos, como sucedió el día 1 de septiembre de 1936, cuando los milicianos gubernamentales obligaron a sus vecinos a acarrear 70 fanegas de trigo hasta la cercana Ollerías. En aquella coyuntura la presión sobre ellos no podía sino ir en aumento y se vieron pronto cuestionados en un momento en que ambos bandos en conflicto recababan informaciones de pastores y baserritarras, lo que fue aprovechado por un hombre a quien todos conocían como El Buey —que se había ganado como espía las simpatías del comandante del batallón comunista Perezagua y jefe de las fuerzas gubernamentales situadas en Ubidea, Julián Texeira- para saldar cuentas pendientes con sus convecinos, con los que había mantenido una violenta trifulca antes de la guerra, llegando el incidente al límite de arrancar la oreja de uno de ellos, siendo detenido y encarcelado por aquellos hechos. Al atardecer del 20 de octubre de 1936 una partida de milicianos del Perezagua bajo el mando de Texeira, a quien acompañaba El Buey, saquearon Elosu y se llevaron con ellos a 17 vecinos, a quienes asesinaron en la madrugada del día siguiente sin miramientos (3). El pueblo quedaría tan traumatizado por aquella atrocidad que, muchos años después, cuando Aguirregabiria y Tabernilla quisieron recabar algún testimonio les fue prácticamente imposible, aunque la documentación consultada en el Archivo Histórico Nacional —donde por aquel entonces se encontraban los materiales generados por la llamada Causa General- no dejaba lugar a dudas, si bien quedaba por constatar algún testimonio procedente del batallón Perezagua que determinase de modo concluyente la autoría de aquellos milicianos comunistas procedentes de la Zona Minera de Bizkaia en aquellos hechos. La responsabilidad de El Buey —a quien no se citará por su nombre, pues ya se hizo en la publicación del 2006- adquiere tintes de verdadera tragedia personal por cuanto era, además de vecino del pueblo, pariente de alguno de los asesinados. Su implicación, posiblemente motivado por un ansia de venganza, está totalmente probada, incluso figura adscrito a la plana mayor (jefatura) del batallón con la graduación de cabo en la nómina de la 2ª Quincena de noviembre de 1936 (4).

Según relata un nieto de un miliciano del Perezagua que no desea que su nombre figure en este artículo y que ha sido recogido por los autores en 2020, oyó a su abuelo contar como “entraron en un pueblo de Álava y entre los 16 y los 60 años fusilaron a todos los varones. El motivo era que dos del Perezagua habían desaparecido y después fueron encontrados ahorcados”, por lo que se trató de una represalia orquestada por la propia jefatura del batallón, cuya responsabilidad es indelegable. Sin embargo, sabemos que también ejecutaron a cinco mujeres y que la edad de las víctimas estaba entre los 17 y los 70 años (5), con lo que el relato, si bien es esclarecedor de la autoría del Perezagua, tiene algunos errores y/u omisiones que son perfectamente comprensibles teniendo en cuenta la gravedad de aquellos hechos y el modo en que fueron sociabilizados en la memoria colectiva de un batallón cuyos milicianos se enfrentaron en muchas ocasiones a situaciones límite durante la campaña: Isuskitza, Villarreal, Asturias, Barazar, Mañaria, Iurre y Artxanda. Nada como la guerra para deshumanizar a los hombres.

Pero aún hay un segundo testimonio sobre aquellos hechos que no fue incluido en el libro sobre el frente de Álava del 2006, y era el del párroco de Nafarrate, Domingo Jakakortexarena Garmendia, euskaltzale y nacionalista vasco, más conocido como Aita Txomin, que sería capellán del batallón Araba (PNV) durante la Guerra Civil. Tras ser detenido por los rebeldes y trasladado a Vitoria al comienzo de las hostilidades, se encontraba de vuelta en Nafarrate ejerciendo su ministerio cuando sucedieron los hechos de Elosu. Según el relato de Jakakortexarena, la cuestión de los dos milicianos del Perezagua que cayeron muertos —la mecha que prendió la pólvora- es cierta, pero no se parece a la versión que luego sería difundida entre los miembros del batallón comunista. El testimonio del sacerdote, natural de la localidad guipuzcoana de Berastegi, fue recogido en su libro “Dos ideales en la vida” y ha llegado hasta nosotros gracias a Jon Gotzon Laburu.

Un día nos llegó una noticia lamentable, que hizo erizar los pelos a todos nuestros gudaris. Vigilando el frente de Elosua estaba aquel Comandante Rojo, esmirriado y seco que me quiso llevar a la pared de la iglesia para fusilarme (Texeira) y claro, igual que al Comandante del “Meabe”, a él también se le ofreció para ayudar como secretario, aquel malvado, pleitero y seudo-intelectual que el pueblo le tenía arrinconado, del que antes de ahora hemos hablado, y como en traicioneras maldades ambos eran iguales, se entendían muy bien para hacer desaguisados. En uno de aquellos días, parece que salieron dos soldados hacia el monte y cayendo en una emboscada de los fascistas, mataron a ambos. Estos dos traidores echaron la culpa a los del pueblo, sugiriendo que alguno avisó a los fascistas cómo iban dos soldados del Batallón al monte y para escarmiento decidieron matar a todas las derechas del pueblo. Esta oportunidad aprovechó aquel malvado del pueblo para poner en la lista a todos los que él odiaba. Los llevaron, a todos los que él señalaba, casa por casa, a un rincón solitario, muchachitos, niñas, jovencitos y sus padres y madres poniéndoles a todos en filas, mostrándose insensibles ante los gritos de los niños, los llantos de las madres y los improperios de los padres, con unas ráfagas de ametralladoras silenciaron a todos para siempre. Lo más espantoso de todo ello era que los hermanos mayores de aquellos niños, y los hijos de aquellos padres y madres ejemplares, ofreciéndose como voluntarios estaban luchando en nuestro Batallón “Araba”, defendiendo Euzkadi. Cuando nuestros gudaris supieron que aquellos bestias salvajes rojos les mataron a sus hermanos, hermanas, padres y madres, decidieron liquidar el batallón “Perezagua”.
A los Jefes y a los Capellanes, nos costó convencerlos para que no echaran sobre sus hombros esa grave y tremenda responsabilidad de tomar la justicia por sus manos, haciendo tan horrendo linchamiento. Les tuvimos que prometer, que aquel crimen colectivo de ninguna manera dejaríamos sin su debida sanción, dándoles nuestra palabra de que elevaríamos, al tribunal de guerra, la denuncia, prometiendo que allí nos presentaríamos como testigos. Al fin, la justicia que pensábamos hacer la hicieron los fascistas, tomándonos la delantera, ya que en un ataque lograron tumbarle de bruces a aquel Comandante esmirriado, petizo y seco con una bala que le atravesó el corazón y haciendo prisionero al malvado secretario, a la vista de todo el pueblo, le ahorcaron en el mismo pueblo de Elosua (6).

Si bien el testimonio de Jakakortexarena no es preciso en cuanto a las fechas, pues mezcla algunas cosas, deja meridianamente clara la responsabilidad del batallón Perezagua y de su comandante Texeira, un hombre a quien conocía bien, pues dio orden de fusilarle cuando los milicianos vascos llegaron a Nafarrate al comienzo de la batalla de Villarreal. Tampoco acierta el sacerdote con el final de los responsables de la matanza, ya que a Texeira —al menos que nosotros sepamos- se le pierde la pista en Santoña, donde los gudaris del batallón Araba intentaron ajusticiarle por los hechos de Nafarrate, por lo que fue detenido por los nacionalistas vascos para garantizar su seguridad, siendo puesto en libertad poco después con la promesa de abandonar la villa cántabra. En cuanto a El Buey, regresó a Elosu y se escondió en casa de su cuñado, a quien amenazó para que no lo denunciase, pero fue detenido por la Guardia Civil del cuartel de Villareal y trasladado a la cárcel de Vitoria, de donde salió el 28 de julio de 1938 con destino a la prisión de Donostia-San Sebastián, siendo ajusticiado a garrote vil el 30 de octubre de 1939 a la edad de 49 años. En los últimos tiempos, de manera discreta y prudente como corresponde a quienes han llevado en la intimidad el dolor durante décadas, las familias de Elosu han dedicado una placa para honrar la memoria de sus seres queridos en el cementerio del pueblo. En la Asociación Sancho de Beurko nos queda la satisfacción de haber contribuido a aportar los materiales para que esta historia no pase al olvido.

Aita Txomin

Domingo Jakakortexarena “Aita Txomin” era párroco de Nafarrate cuando sucedieron los hechos de Elosu, que tuvo ocasión de conocer por referencias directas al encontrarse muy cerca. Además, cuando pasó de capellán al batallón Araba supo de algunos gudaris que eran familiares de los asesinados y de las intenciones de estos de tomarse la justicia por su mano, algo que al final no llegó a suceder. En 1940 se exilió en Argentina y trabajó en distintos ámbitos del conocimiento: publicó el diccionario euskera-castellano y castellano-euskera en la editorial Ekin, además de escribir sus memorias y traducir “Martín Fierro” con motivo de su centenario (1972). Regresó a su localidad natal de Berastegi en 1980, publicando una obra de dos volúmenes dedicada a la apicultura o Erlezaintza. Falleció en 1993.

(1) Josu Aguirregabiria y Guillermo Tabernilla. (2006). El frente de Álava. Primera parte: del 18 de julio a la batalla de Villarreal. Bilbao: Ediciones Beta.

(2) Francisco Sevillano Calero. (2003). “La construcción de la memoria y el olvido en la España democrática”. Ayer, 52, pp. 297-320. Citado en Xabier Roigé. “De monumentos de piedra a patrimonio inmaterial. Estrategias políticas, museológicas y museográficas de presentación de la memoria”, en Iñaki Urtizberea (ed. 2016). Lugares de memoria traumática. Representaciones museográficas de conflictos políticos y armados. Bilbao: UPV-EHU. P. 43.

(3) Josu Aguirregabiria y Guillermo Tabernilla. Op. Cit. Pp. 84-87.

(4) Caja 15, Expte 2 (Archivo Histórico de Euskadi).

(5) En el libro “El frente de Álava” del 2006 hay algunos errores de transcripción que tienen su origen en la documentación de la Causa General consultada por los autores en el AHN, que se han corregido en este artículo. Los 17 asesinados, entre los que había muchachos y mujeres, eran Timoteo González de Mendívil (53), Valentina Urquiola (47), Félix González de Mendívil Urquiola (21), Leocadio Urquiola González de Mendívil (37), Celedonio Urquiola González de Mendívil (34), Victoriano Urquiola González de Mendívil (47), Antonio García de Cortázar (53), Juana Armentia Chopitea (57), Antonio García de Cortázar (17), Félix Basabe (69), Andrés Basabe (35), Teresa Viteri (60), Dolores Domínguez Puértolas (70), Román Sáez de Buruaga (64) , Lucía Ruiz de Erenchun (64), Eugenio de Mendizábal (54) y Juan Ruiz de Erenchun Garmendia (40). Según un testigo, en la exhumación de los cuerpos apareció un cadáver que haría el número 18, pero no se ha podido averiguar la identidad de este. Afirma que se trata de un miliciano que se negó a participar en el crimen. La primera vez que se situó con precisión el lugar donde sucedieron los hechos fue en un artículo sobre los nidos de Ollerías de la Asociación Sancho de Beurko (https://www.cinturondehierro.net/es-es/Comunidad-Fortinera/Blog/ID/184/Los-nidos-de-Ollerias-historia-tipologia-y-grafitis-1-parte-por-Josu-M-Aguirregabiria-y-Jose-Angel-Brena).

(6) Jon Gotzon Laburu. (2005). La odisea del batallón Araba. Una lucha por la democracia y la libertad. Edición del autor. Pp. 185-186.





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martes, 20 de octubre de 2020

Trapero Absuelto

Traemos a ustedes esta actualización del proceso que se le ha seguido a Josep Lluís Trapero por la actuación de los Mossos d'Esquadra el 1-O de 2017.

Hacemos notar que el voto en contra es de la impresentable Concepción Espejel.

Lean:


La Audiencia Nacional absuelve al exjefe de los Mossos Josep Lluís Trapero

El alto tribunal no aprecia sedición ni desobediencia.

La Audiencia Nacional ha absuelto al mayor de los Mossos d'Esquadra Josep Lluís Trapero y a los exjefes políticos de la policía autonómica César Puig y Pere Soler por el papel que tuvieron en el proceso independentista en Catalunya durante el otoño de 2017, según adelantan varios medios de comunicación. También ha sido absuelta la intendente Teresa Laplana.

Según estos medios, la sentencia absolutoria cuenta con el respaldo de dos de los magistrados, mientras que hay un voto particular contrario de la presidenta de la Sala Penal, Concepción Espejel.

Esta decisión que no es firme y contra la que cabe recurso, falla en contra de la postura de Fiscalía. El Ministerio Público comenzó acusando a la cúpula de los Mossos por rebelión, pero en la fase final del juicio rebajó su acusación contra Trapero y los exjefes políticos a sedición siguiendo el criterio marcado por el Tribunal Supremo en su sentencia contra los líderes del procés.

Asimismo, los fiscales plantearon como alternativa una condena por desobediencia, que tampoco ha sido acogido por el tribunal de la Audiencia Nacional que entiende que se debe absolver a los cuatro.

 

 

 

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lunes, 19 de octubre de 2020

De Espías e Infancias Espiadas

Mucho hemos compartido acerca de la Generación Gernika, los niños vascos que fueron evacuados ante el avance de los fascistas y el rastro sangriento que iban dejando a su paso.

Mucho también hemos traído a este blog con respecto a la red de espionaje que el Gobierno Vasco en el Exilio puso al servicio de los Aliados durante y después de la Segunda Guerra Muncial, servicio crucial para dar con el paradero de muchos nazis huidos.

Noticias de Gipuzkoa nos trae este reportaje que aporta un poco más a ambos temas:


Euskadi: lugar de espías

El espionaje siempre ha caminado entre la realidad y la ficción. Dmax demostrará a partir de hoy que hay mucha verdad y que, a través de Bilbao y su puerto, Euskadi fue habitado por espías.

Rosana Lakunza

Dmax estrena a partir de hoy una historia casi de película, pero que es realidad, Projet niños. Esta historia se inicia con la Guerra Civil cuando 30.000 niños fueron enviados a países que eran en aquel momento un refugio seguro. De ellos, 3.000, principalmente de Euskadi y Asturias, fueron llevados a la Unión Soviética. La idea era que todos regresaran una vez terminara el conflicto. En muchos casos la estancia en la URSS se alargó hasta bien entrada la década de los años 50.

A su regreso, ya adultos, se dieron cuenta de que el papel que habían jugado en esta historia cuando eran niños no eran el que creían. La vuelta fue para muchos sorprendente; la CIA, agencia estadounidense de inteligencia, les esperaba en Madrid para interrogarlos en una operación denominada Projet niños.

Teresa Alonso, Santiago Martínez, Chelo Argüelles o Manuel Arce son los nombres de algunos de los cerca de 2.000 niños que participan en esta serie documental para compartir al detalle cómo vivieron su salida de España, los años en el exilio, y cómo tras esta experiencia, nunca volvieron a ser los mismos. Y es que muchos de ellos a su regreso se sintieron marginados por la sociedad de la época y, hartos de ser interrogados, decidieron regresar al país que les acogió siendo niños. "En aquella época se creía que íbamos para cinco o seis meses. La República iba a vencer y luego volveríamos" afirma el guipuzcoano Ángel Belza, uno de aquellos niños que fueron embarcados en una aventura desgarradora. "Pensaba que íbamos a ir en barco y estaba muy contento porque íbamos de excursión y volveríamos pronto", recuerda Manuel Arce, otro de los exiliados durante el conflicto civil.

A lo largo de las tres entregas que componen esta serie, un amplio grupo de expertos aportará nuevas informaciones que ayudarán a encajar las piezas del puzle de esta operación clandestina. Entre ellos se encuentra Ángel Viñas, historiador, economista y exdiplomático de la UE; Lola Ruiz-Ibarruri, nieta de Dolores Ibarruri, La Pasionaria; o Luiza Lordache, especialista en el exilio español en la URSS. A ellos se sumarán los expertos internacionales conocedores del caso John Prados, investigador del archivo de seguridad nacional de EEUU; Georgy Filatov, especialista en relaciones entre España y la URSS; y Boris Volodarsky, excapitán de los servicios de inteligencia militar soviéticos, entre otros.

Otro de los grandes temas que se abordará en Project niños es que la Guerra Fría no se jugó solo a dos bandas, con España como campo de batalla. Inglaterra también participó en los interrogatorios a través del MI6, el equivalente de la CIA en el Reino Unido. Concretamente, lo hizo a través del diplomático Arthur Patrick Dyer, hijo de industriales británicos afincados en Euskadi y cofundadores del Athletic.

Dyer murió hace año y medio, pero esta nueva producción contará con el testimonio de su hija, Dolores Dyer Eguidazi, quien contará cómo Euskadi se convirtió en un terreno de espías importantísimo durante la Guerra Fría. Además, se explicará la manera en la que las instalaciones portuarias, varios locales nocturnos de la capital vizcaina y otros enclaves jugaron un papel importante en esta historia.

La figura de Arthur Patrick Dyer es relevante en el devenir de aquellos convulsos años. Era jefe de los servicios secretos británicos en Bilbao durante la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría. Él fue el encargado de crear una red de 50 observadores vascos de todo tipo, desde miembros del PNV, profesores, a marinos mercantes, que llevaron a cabo misiones arriesgadas.

'Nuestro hombre en Bilbao'

A lo largo de un especial, que se emitirá el lunes 26, intervendrán Iñaki Anasagasti y el periodista Koldo San Sebastián, ambos autores del libro Nuestro hombre en Bilbao y encargados de recoger el testimonio de Patrick Dyer antes de su fallecimiento, y que los espectadores podrán escuchar gracias a unas cintas de grabación que aún conserva Anasagasti. Gracias a los testimonios de ambos, los espectadores conocerán más detalles del Euskadi de aquella época, que se convirtió en un territorio de espías durante la Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría.

Durante la Guerra Civil, el primer Gobierno Vasco crea el Servicio Vasco de Información y Propaganda. Un servicio que desde el inicio de la Segunda Guerra Mundial no duda en ofrecer información y colaboración a los servicios secretos británicos y a la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS) norteamericana. La idea fundamental fue favorecer la propaganda en favor de las ideas democráticas.

Por el puerto de Bilbao, estratégico por su ubicación, pasa información confidencial de los alemanes. Durante la Segunda Guerra Mundial se convierte en el centro de control del espionaje alemán hacia Estados Unidos. Por ese motivo, los servicios británicos en colaboración con el Servicio Vasco trabajan a contrarreloj para interceptar esa información de trascendencia internacional. El objetivo: contrarrestar la labor de los alemanes e impedir el avance de las tropas nazis. Esta operación es la primera que el Servicio Vasco de Información realiza conjuntamente con el hombre del MI6 en Bilbao, Patrick Dyer. Este bilbaino de origen británico se convierte en el responsable del MI6 en Bilbao. Su misión es controlar los buques que salen y entran del puerto de Santurtzi e interceptar sus listas de pasajeros, los manifiestos de carga o el listado de la tripulación. Cualquier sospecha lleva a Dyer a remitir un informe al cónsul británico. Una historia de película, pero fue realidad.

 

 

 

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Freud Vasconiza a Iturgaiz

Pobre Carlos Iturgaiz, esforzarse tanto por ser "vasco y español" y terminar refiriéndose a la CAV como Euskal Herria, vaya infierno en sus neuronas.

Así nos lo comenta El Diario:


El desliz de Iturgaiz: "Aquí, en Euskal Herria... Perdón, en Euskadi"

El recién nombrado presidente del PP vasco aclara después que "Euskal Herria es el pueblo vasco, pero no como un concepto político"

Rubén Pereda

"Aquí, en Euskal Herria, en... Perdón, en Euskadi, en la Comunidad Autónoma Vasca". Así ha comenzado una de sus respuestas en una entrevista a Radio Euskadi Carlos Iturgaiz, recién elegido presidente del PP vasco. El líder 'popular', sin embargo, ha matizado rápidamente sus palabras: "Euskal Herria viene en el Estatuto: es el pueblo vasco, pero no como un concepto político. El concepto político está muy bien diferenciado en dos comunidades completamente diferentes y diferenciadas, que son la Comunidad Autónoma Vasca y la Comunidad Foral de Navarra. Y somos limítrofes, ellos y nosotros, con otras comunidades de nuestro país. Tenemos una cosa y una esencia en común: que formamos parte de una gran nación, que es España", ha apostillado.

Iturgaiz es la apuesta personal de Casado y, pese al fracaso en las elecciones de julio, sigue contando con el aval de Génova. La misma Génova que criticó a Alfonso Alonso cuando se encargaba de la dirección del partido en Euskadi por su "tibieza" contra el nacionalismo. Iturgaiz, desde su regreso, se ha mostrado firme frente a él. "En el PP del País Vasco somos vascos y españoles sin complejos, pegados a nuestra tierra, pegados a nuestras raíces, amamos el euskera sin complejos y sin imposiciones, y somos el dique de contención a las políticas rupturistas del nacionalismo vasco", proclamó hace poco más de una semana tras ser elegido presidente del PP vasco. 




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Revisitando la 'Red Álava'

Desde las páginas de El Diario traemos a ustedes más información acerca de la 'Red Álava', misma de la que ya hemos hablado con anterioridad, más específicamente acerca de Bittori Etxeberria.

Lean:


La 'Red Álava', el grupo de espías vascos creado por mujeres durante la dictadura franquista

La 'Red Álava' fue una red de espionaje que entre 1937 y 1940 se dedicaba a trasladar información confidencial entre las cárceles y el Gobierno vasco, en aquella época en el exilio por la dictadura franquista

Maialen Ferreira

Bittori Etxeberria, Itziar Mujika, Delia Lauroba y Tere Verdes fueron cuatro mujeres que vivían en diferentes lugares de Euskadi y Navarra durante el franquismo. A la vista de los demás, eran mujeres de a pie, cada una con su oficio: Itziar era sombrerera en San Sebastián, Bittori empleada de una fonda en Baztan y Tere, hija de un librero en Bilbao. Pero las cuatro guardaban un secreto: fueron las precursoras de la 'Red Álava', una red de espionaje que entre 1937 y 1940 se dedicaba a trasladar información confidencial entre las cárceles y el Gobierno vasco, en aquella época en el exilio por la dictadura franquista. Estas mujeres, junto al grupo que formaron de entre 30 y 50 personas, se encargaban de dar comida y medicinas a los presos y, gracias a sus informaciones sobre el régimen de Franco, se lograron impedir detenciones e incluso ejecuciones.

 "Desde el punto de vista de la historia de género y del papel de las mujeres en la historia, este es un buen ejemplo. Aquí hay unas mujeres que han sido nucleares, centrales, protagonistas y por una vocación y un trabajo político y cultural que venía de antes, de los años de la república, basándose en su conciencia y su ideología, lo llevan a unos papeles de un protagonismo en unas circunstancias totalmente inesperadas, como son las de una Guerra Civil española. Represión, voluntad de exterminio del disidente, y sin embargo ellas no se echan para atrás y juegan un papel primordial y relevante", cuenta el historiador Josu Chueca, que trató el tema este jueves en su conferencia 'Red Álava. Paradigma para una historia de género' en la Fundación Sabino Arana de Bilbao.

Aprovechando su posición ideológica –la mayoría de ellas formaban parte de Emakume Abertzale Batza, la asociación femenina del PNV– y sus lazos con presos –contaban con hermanos en la cárcel o en el caso de Delia con su marido, que fue encarcelado y posteriormente fusilado–, eran las personas idóneas para el trabajo, que comenzaron en septiembre de 1937 tras la toma de Bizkaia por parte del bando sublevado y la rendición del Ejército vasco en Santoña (Cantabria).

 La vigilancia sobre ellas en las visitas a las cárceles era menor, puesto que se hacían pasar por mujeres que visitaban a sus familiares. Eso les permitió cierta libertad de movimiento y facilitó crear la red y poner en contacto a todos los participantes de la misma, entre los que habría incluso funcionarios de juzgados. Su labor consistía en realizar actos solidarios para con los detenidos, pero también trasladaban en mensajes escondidos en cestas de comida información jurídico-militar y social de la España franquista, desde la cuestión de la frontera, instalaciones militares, búnkeres, posiciones del Ejército, movimientos, etc. al Gobierno vasco, que luego sería trasladada también al Ejército francés.

Gracias a los mensajes que enviaban las cuatro mujeres y el resto de los participantes de la red, el Ejecutivo del lehendakari Aguirre, en el exilio en París, fue consciente de la situación de los presos vascos, así como de las penas a las que se enfrentaban. Por su parte, desde el Gobierno vasco trasladaban mensajes de apoyo e incluso se realizaron gestiones para paralizar ejecuciones falsificando documentación.

La 'Red Álava' quebró en 1940 cuando el Ejército nazi irrumpió en París y la Gestapo entró en la sede del Gobierno vasco. Allí encontró la documentación sobre la red que el Ejecutivo vasco había ido recopilando y la trasladó al Gobierno de España. A pesar de que en los documentos figuraban nombres en clave, para aquel momento la Policía contaba con información suficiente como para identificar a las participantes de la red y proceder a detenerlas.

La primera en ser detenida fue Bittori, después las otras tres. Son llevadas a la cárcel de mujeres de Ventas, en Madrid. Junto con ellas se detuvo a 30 personas más, pero fueron procesadas 21, de las cuales un total de 19 fueron condenadas a muerte en un juicio celebrado en julio de 1941. Entre los nombres de los hombres detenidos y condenados figuraban el hermano de Bittori, Esteban Etxebarria, Francisco Lasa, Rafael Gómez Jauregi, Ignacio Barriola Luis Cánovas o Luis Álava. Finalmente, este último es el único que resulta ejecutado, y su apellido da nombre a la red por ser la única víctima mortal. Un recurso en el año 1942 libra al resto de los condenados de correr la misma suerte que Álava, que fue fusilado el 6 de mayo de 1943.

"Ignacio Barriola, que conocía bien el tema porque además de ser procesado, él también escribió un libro llamado '19 condenados a muerte' publicado en el año 78, decía: 'Don Luis se hizo cargo igual de más responsabilidades de las que él había tenido. Así como la mayor parte de los demás intentamos como fuera rebajar nuestras responsabilidades, don Luis se hizo cargo de más'. Fue por eso la víctima propiciatoria de los militares, que no podían dejar pasar que una red u organización que había funcionado pasando información al Gobierno vasco y al Gobierno francés de aspectos militares y políticos de la España franquista quedara sin una fuerte condena", ha explicado Chueca.

Bittori, Itziar, Delia y Tere, cuando están en la cárcel, pueden vivir en sus propias carnes lo que ellas habían creado. Mujeres pertenecientes a la red llegaban a la cárcel de Ventas a llevarles comida, medicinas o ropa y así pudieron trasladar mensajes a sus allegados, como una carta que firmaron todas menos Delia –con quien los jueces fueron más benévolos al ser viuda de un fusilado y para entonces ya la habían mandado a una cárcel más cercana a su casa, la cárcel de Ondarreta, en San Sebastián– dirigida a Luis Álava, cuando se enteraron de su condena de muerte. La carta decía lo siguiente: "Queridísimo don Luis, después de dudar un rato, hemos decidido escribir estas líneas para que en estos momentos de verdadera prueba no le falte nuestro aliento y decirle que nuestros pensamientos y nuestro corazón no le abandonen un instante, pues desde que supimos la terrible noticia que tenemos, nos cuesta tanto pensar que pueda realizarse. Don Luis, con el alma entera decimos la pena inmensa que nos da que vaya usted solo, pues hemos soñado muchas veces poder repetir aquellas palabras de Azkarate cuando le llevaban para dentro, a fusilar. Doy gracias a Dios que todos nuestros trabajos han sido animados por el ejemplo de tantos hermanos nuestros. Dios le ha designado para seguir el mismo camino que ellos, él le premiará generosamente. Si nos permite velaremos toda la noche, pues ya que no podemos estar junto a usted le acompañaremos en el espíritu. En la gloria que le espera no nos olvide. Reciba con estas frías líneas que nunca podrán expresar lo que en estos momentos sentimos. Un fuerte abrazo y cariño de Mari Tere, Itziar y Bittori".

Finalmente, salen en libertad entre 1945 y 1946, con la obligación de no poder volver al País Vasco hasta el año 1947. Lo mismo ocurrió con los hombres encarcelados, que no pudieron regresar a su tierra hasta el 47, cuando todos los integrantes de la 'Red Álava' regresaron a Euskadi y Navarra. Según el seguimiento realizado por el historiador Josu Chueca, Tere falleció en el año 1955, y las otras tres precursoras de la red de espionaje vivieron hasta la Transición.




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Los Progres y la Libertad de Expresión

Traemos a ustedes una actualización en el caso de Unai Etxebarria, el guardameta vasco que fue dado de baja de su equipo por haber portado una camiseta en solidaridad con los jóvenes represaliados de Altsasu.

A lo Poncio Pilatos, el gobierno progre se ha lavado las manos tras un cuestionamiento de EH Bildu.

La información se ha publicado en Naiz:



EH Bildu registró en el Congreso varias preguntas dirigidas al Gobierno español para conocer si iba a tomar algún tipo de medida en relación al caso del futbolista Unai Etxeberria, despedido tras haber mostrado una camiseta en apoyo a los jóvenes de Altsasu. El Ejecutivo de Pedro Sánchez ha explicado que está «comprometido con la libertad de expresión» y con la lucha contra «cualquier discriminación laboral», pero no tomará medidas.

El diputado de EH Bildu, Jon Iñarritu, presentó en el Congreso español una serie de preguntas dirigidas al Gobierno español tras el «despido» del exguardameta del Granada, Unai Etxeberria, después de que durante la celebración por la clasificación del equipo para la Europa League posara con una camiseta de «Altsasukoak aske», lo que desató una campaña de Vox y derivó en un expediente del club y en su posterior «despido».

El caso de Etxeberria tuvo mucho recorrido en las redes sociales y el guardameta tuvo numerosos apoyos tanto en el Estado español como en Euskal Herria. Para muestra, la numerosa concentración que se llevó a cabo en Algorta, su localidad natal. La junta de portavoces del Ayuntamiento de Getxo también firmó una declaración institucional mostrando su solidaridad con Unai Etxebarria y reivindicando la libertad de expresión.

Cabe recordar que el portero, actualmente jugador del filial del Valencia, denunció lo sucedido ante la AFE y el caso lleva varias semanas esperando a que un tribunal de Trabajo resuelva si el despido es procedente o no.

En opinión del grupo soberanista, «todo indica» a que el cese del jugador ha sido «única y exclusivamente debido a un ejercicio de libertad de expresión» y a una «discriminación» por motivos de opinión que, a su juicio, reflejan una «vulneración clara de los Derechos Fundamentales».

Por este motivo, EH Bildu, preguntó si el Gobierno español conocía los hechos, si ha abierto algún tipo de investigación sobre los mismos y si, en definitiva, estima tomar medidas para evitar que personas puedan ser discriminadas en su ámbito laboral por opiniones políticas y por el libre ejercicio de la libertad de expresión.

Las preguntas se registraron el 2 de setiembre y, más de un més después, en concreto el pasado jueves, 15 de octubre, llegaba la réplica del Ejecutivo de Pedro Sánchez.

El Gobierno español respondía que la «potestad disciplinaria» atribuye a sus titulares legítimos la facultad de investigar y, en su caso, sancionar o corregir a las personas o entidades sometidas a la disciplinad deportiva, argumentado de esta manera que no es competencia del Ejecutivo examinar el caso.

Por último, añade un comentario en el que dice estar «comprometido con la libertad de expresión» y luchar contra «cualquier discriminación laboral». Una respuesta que, para EH Bildu, refleja que el Gobierno español «echa balones fuera» y confirma que no va tomar ningún tipo de medida al respecto.

 







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¿Y la Salud Mental?

Continúa el rebrote de SARS CoV-2 en Hegoalde y por medio de su comentario editorial Gara lanza la siguiente reflexión:


Hay que colocar la salud mental como un indicador relevante

Una de las consecuencias de la pandemia que todos los expertos prevén es un deterioro general de la salud mental en nuestras sociedades. Esto va a generar problemas en las relaciones, en el desarrollo de las personas y en el trabajo. Va a afectar al bienestar de las sociedades. En el caso de Euskal Herria, que la atmósfera social está cargada es un hecho. También que no parece haber plan alguno, más allá de quienes padecen estas enfermedades y de los profesionales.

La salud mental no tiene en el debate público el lugar que se merece ni se trata con el rigor debido. Combatiendo la estigmatización, desde el plano personal hasta el comunitario, hay que tomar conciencia. Antes de la pandemia ya se calculaba que las enfermedades mentales suponían aproximadamente un 13% de la carga mundial. En una reciente encuesta realizada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 89% de los países respondieron que la salud mental y el apoyo psicológico era parte de sus planes estatales de respuesta al covid-19, pero solo el 17% había destinado recursos.

El cuerpo sanitario, y su mente

La salud, también la mental, de los trabajadores que están en primera línea debería ser una prioridad social. Según la OMS, corren riesgo de sufrir estrés, agotamiento, depresión y trastorno de estrés postraumático.

Si en la primera ola la percepción general del cuerpo sanitario vasco era de satisfacción contenida por haber logrado el objetivo de aplanar la curva, salvando al sistema del colapso y con ello cientos de vidas, esta segunda ola parece estar dejando otra resaca. El cansancio es mental, no es tan fácil de recuperar. Y la sensación de que esta vez sí se podía haber previsto mejor, y en alguna medida atajado a tiempo, pesa como no pesó la fatalidad de la primera embestida del virus.

Una fragilidad que hay que contemplar siempre

Desde las personas mayores y dependientes hasta las personas pobres y sin recursos, los sectores más vulnerables corren un serio riesgo. Sobre muchas mujeres cae la carga de los cuidados y el peso de la discriminación. La soledad en unos casos, la impotencia generada por la dependencia en otros, la ansiedad por no poder hacer frente al día a día de manera autónoma, provoca situaciones difíciles de gestionar, mucho más en esta crisis.

Un buen ejemplo es el debate sobre las medidas a tomar para blindar las residencias. Esta segunda ola ha entrado en esos centros de manera incomprensible y con una fuerza endiablada: 158 usuarios de residencias han fallecido en este periodo, 73 de ellas en las últimas tres semanas, lo que supone un promedio de tres defunciones al día. Sin embargo, el aislamiento total provoca un estado mental que puede acelerar el deterioro de su salud y sus expectativas de vida. «Elegir entre morir con coronavirus o morir de tristeza» suena trágico, pero en muchos casos contiene un relato veraz. Encontrar fórmulas para garantizar la seguridad sin renunciar a que la vida tenga un sentido más allá de la mera supervivencia es complicado pero obligado.

Al otro lado de la valla, la gestión de la culpa en la tradición judeocristiana, los conflictos y la impotencia o los duelos pospuestos, entre otros fenómenos viejos y nuevos, no ayudan a mantener el equilibrio.

Sectores, expectativas y agenda

Hay varios sectores en los que hay que poner especial atención. Las crisis económica y sociolaboral va a empezar a pasar factura. En algunos campos el cálculo es que de donde había tres negocios sale uno, uno y medio. A los cierres y despidos se les va a sumar la falta de expectativas. Hay que incluir una perspectiva generacional.

Al evaluar el retorno a las aulas, habrá que mirar los indicadores de salud mental dentro de la comunidad educativa: en el profesorado y el resto de trabajadores, en el alumnado y entre los padres y madres. La presión que se vive en ese contexto no puede ser inocua. El curso, y el otoño, no han hecho más que empezar.

Como en todo problema, el punto de partida es aceptarlo y poner medios para solucionarlo. Aquellas personas, comunidades, empresas y naciones que metan en sus cálculos y agendas la necesidad de cuidar la salud mental de su gente tendrán una gran ventaja respecto a quienes nieguen esta fragilidad y desprecien su impacto en el bienestar común. La aventura y la locura están servidas, hay que aportar cordura estratégica.




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Galegos "Enaltecedores"

Nos hemos cansado de decirlo pero vale la pena repetirlo dada la ocasión que nos presenta lo que está sucediendo en Galiza: el españolismo colonialista y genocida ensayó en Euskal Herria lo que hoy implementa en contra de galegos y catalanes.

Si no nos creen, tan solo lean esto que reporta Público:


El independentismo gallego se enfrenta a 102 años de cárcel por "enaltecimiento del terrorismo"

Doce integrantes de las organizaciones Causa Galiza y Ceivar van a juicio este lunes por "pertenencia a organización criminal". El independentismo se ha puesto en pie para pedir su absolución por considerar que no existe fundamento probatorio para condenarlos.

Alba Tomé

Un lustro después de las primeras detenciones, doce militantes de los partidos independentistas Causa Galiza y Ceivar irán a juicio esta semana por "enaltecimiento del terrorismo" y "pertenencia a organización criminal para la comisión de delitos de enaltecimiento de organización terrorista y sus miembros". Las entidades defienden su inocencia y sostienen que no existe ninguna banda armada en Galicia que practique violencia política, por lo que para ellas las condenas atienden a una inspiración "autoritaria" y "represiva" por parte del tribunal y el Estado.

La mediática Operación Jaro comienza hace cinco años y se divide en dos fases: Jaro I y Jaro II. La Fiscalía relacionó la actividad de los militantes con la justificación de la organización Resistencia Galega, considerada terrorista tras una sentencia del Tribunal Supremo en 2015, y se le juzga como su "brazo político" por desarrollar "actividades concretas orientadas a la organización y promoción de actos de apoyo a los miembros". En octubre de 2015 los agentes de la Guardia Civil detuvieron a nueve miembros de Causa Galiza que se encontraban en varios puntos de la comunidad: Santiago, Pontevedra, Vigo, Boiro y Muros, y en 2017 a cuatro de Ceivar, por lo que se tomó la organización como finalmente desmantelada.

Desde ese momento se suspendió la actividad de la entidad y se ilegalizó durante un año, y el sumario fue modificándose y perdiendo fuerza con el paso del tiempo. Se retiró la imputación de "pertenencia a banda armada" y Fiscalía añadió la "pertenencia a banda criminal". La acusación provino tanto de la política estatal como mediática. El periódico de mayor tirada en Galicia tituló "La Guardia Civil asesta otro golpe al brazo político de Resistencia Galega". La detención fue entonces también aplaudida por el entonces Ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, imputado a día de hoy en el caso Kitchen.

La Audiencia Nacional pide entre 4 y 12 años de cárcel, en total 102 para once de ellos, ya que uno es solo imputado por enaltecer el terrorismo por participar en determinados actos. El Ministerio Público reclama la disolución de los partidos, sanciones económicas de más de 300.000 euros, la inhabilitación para trabajar en administración y opositar, así como para presentarse como candidatos en elecciones. Causa Galiza defendió la "legitimidad" y "legalidad" de su trabajo político. Respondió al escrito de acusación como un "montaje" que "evidencia un grave salto cualitativo en la persecución del independentismo políticamente organizado". Además, también sostuvo que la decisión se enmarca en la "más grave crisis del régimen neofranquista español en 40 años como resultado del proceso independentista catalán".

Esculca, el Observatorio para la defensa de los derechos y libertades, emitió un informe al respecto después de analizar la investigación desde su origen. En el documento reflejó que todo el proceso judicial y policial incurrió en una "vulneración" de hasta cinco derechos fundamentales y también de "derechos de participación política". Esculca insiste en una "progresiva expansión de la noción de terrorismo", donde el concepto se extiende a otros comportamientos propios de un partido, entre ellas, "actividades de disidencia política, como movilizaciones y manifestaciones populares".

Así las cosas, los acusados de la Operación Jaro fueron apoyados en el Congreso de los Diputados por el Bloque Nacionalista Galego (BNG), EH Bildu y la CUP, y han pedido su "absolución" en un proceso que consideran un "montaje policial y judicial". Este pasado domingo, unas 1.500 personas recorrieron las calles de Santiago de Compostela al grito de "defender la tierra no es delito", donde se pudo ver a representantes políticos de la política gallega y estatal apoyar a los 12 acusados. El juicio se extenderá hasta el miércoles en Madrid y desde Galicia el movimiento independentista espera que la justicia resuelva a favor de la libertad de expresión y de la no "persecución de las ideas".

 

 

 

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Entrevista a David P. Sañudo

Les recomendamos la lectura de esta entrevista -que es a la vez reseña cinematográfica- dada a conocer en el portal de Público.

Recordemos que en Euskal Herria se han librado grandes batallas en contra del capitalismo y del imperialismo, desde Lemoiz hasta las Bardenas, desde Itoiz hasta el TAV.

Adelante pues:


David P. Sañudo: "El activismo no es igual en el País Vasco que fuera, no tiene las mismas consecuencias"

David P. Sañudo debuta con Ane, coescrita junto a Marina Parés. Premio al Cine Vasco en San Sebastián, la película es una historia comprometida y política de conflicto entre una madre y su hija, que reflexiona sobre la forma en que el contexto social influye en lo privado.

Begoña Piña

El conflicto social y el doméstico reunidos, la lucha de la maternidad en un entorno obrero, la idiosincrasia de barrio, el descontento social, el paro, la idea de progreso y las formas de activismo heredadas de otros tiempos –"esto podría ocurrir en cualquier lugar, pero ocurre aquí"– conviven en la ópera prima de David P. Sañudo, Ane, una película inteligente, comprometida y llena de virtudes que se alzó con el Premio al Cine Vasco en el 68 Festival de San Sebastián y que profundiza en nuestro cotidiano de ahora mismo.

Coescrita junto a Marina Parés, la película está protagonizada por Patricia López Arnaiz, eléctrica y poderosa en la interpretación de una mujer, Lide, que tiene que frenar forzosamente. Arrastrada por la lucha diaria, sola y con un trabajo precario, un día debe parar su frenética rutina para encontrar a su hija adolescente desaparecida. Guarda de seguridad de las obras del Tren de Alta Velocidad, descubre que su hija Ane es una de las activistas en contra de este proyecto y de la inminente expropiación de algunas viviendas del barrio.

La película está ambientada en Vitoria en 2009, ¿qué resuena hoy de aquel conflicto?

En general el pensamiento crítico hacia determinadas infraestructuras está muy vigente y se da de una forma notoria en el universo vasco. El Tren de Alta Velocidad es un proyecto costoso, exige recursos cada vez mayores y es el cuento de nunca acabar. Es una problemática universal, la idea de progreso como mejora de las infraestructuras es cuestionable, sobre todo cuando la piel sobre la que se generan esas obras es el medio ambiente. En torno a esto se puede desarrollar algo sobre la comunicación.

Es inevitable pensar en una forma de activismo hoy que se ha heredado de otros tiempos cuando se habla del País Vasco.

La película trata de desviar el tema del conflicto vasco en su mayor significado. Es verdad que hay diferencias entre la desobediencia civil en el universo vasco y fuera, principalmente porque no tiene las mismas consecuencias, lo hemos visto en el caso de Alsasua. Eso le da un carácter de peligrosidad, de tenebrosidad a lo que hace el personaje de Ane. Pero hacer una conexión directa es peligroso, hay que entender que en el activismo hay aristas, distintas maneras de comunicar, de sentir y de expresar y la generación de todo es ETA de esos años... la película es una crítica también a eso. ¡Cuidado que no se puede meter todo en el mismo saco!

Por supuesto que todo no es ETA, pero ¿existe esa herencia?

Claro que hay una herencia y una sociedad que está tremendamente implicada e involucrada y que conoce lo que es ser activo porque te toca, si no es dentro de la familia, en alguien cercano o en la vecindad. Esto podría ocurrir en cualquier lugar, pero ocurre aquí. Es una problemática mayúscula, universal, pero es verdad que hay atributos que se corresponden en el mundo vasco que le dan a la película un significado especial. Ni la desobediencia civil ni el activismo son iguales ni tampoco las consecuencias, sobre todo.

El título es el nombre de la hija, pero ésta es la historia de la madre, ¿por qué entonces el título?

Hay un proceso de madurez de Lide que tiene que ver con la relación con su hija. Gracias a algo tan oscuro como una desaparición, la madre puede iniciar viaje hacia la madurez, a lo que le corresponde por deber natural y social. Es irónico el título.

En la película aparece el tema del aborto para subrayar la responsabilidad de la maternidad y paternidad.

Marina Parés y yo somos hijos de profesores y eso nos marca la autoridad. La familia es el primer orden jerárquico, pero también el colegio. Es curioso que justo cuando alguien tiene que irse de casa para educar a los hijos de los demás, desocupa su hogar. No es casual que Lide sea vigilante nocturna y que justo cuando está vigilando lo de fuera, desatiende su hogar. Toda la película pivota en torno a la ausencia de comunicación, de responsabilidad y el deterioro de ciertos valores. Ane, para nosotros, constantemente camina hacia la llamada de atención. No se puede entender el activismo sin la llamada de atención.

¿Usted cree que esta sociedad es así, sin comunicación ni responsabilidad y con deterioro de valores?

No creo que lo que mostramos en la película sea metafórico del conjunto de sociedad, queríamos hacer vivir un tipo de historia que se repite y se da en ciertos casos, no tiene por qué ser la norma, pero está presente. El contexto social influye en lo privado. En lo doméstico uno encuentra las huellas de lo inmediato que vive, del barrio, la clase social, económica...

Hoy vivimos un contexto social de odio y tensiones, ¿nos afecta como sociedad y como individuos?

Creo que estamos en un lugar acomodaticio y servil y que arrastra las consecuencias de modelos de Estado muy serviles. Y eso se traslada en la ausencia de movilización de la sociedad civil. La distancia que hay entre Estado y ciudadano creo que es amplísima... y la desconexión que hay, y creo que tiene que ver con el modelo, con lo cuestionable que es no elegir a tu jefe de estado, con una separación de poderes en entredicho y con que no haya representatividad de forma técnica... Claro que eso tiene consecuencias en la lejanía que siente el ciudadano hacia la política porque sabe y siente que no puede controlarla, no tiene mecanismos suficientes para derribar a sus supuestos representantes. Ahora mismo se suma el desconocimiento que hay de forma global y que lo políticos seguramente también lo estén sufriendo, pero la sensación de no poder creerte nada, de no saber a dónde vamos yo creo que va a traer consecuencias muy negativas, pero también muy positivas, igual hay que tocar fondo en cierto sentido para que se produzcan cambios de mayor calibre.

Las protagonistas de esta historia son mujeres, podrían haber sido hombres. Hay una elección.

Marina Parés ha aportado mucho. Además, mi madre es un personaje con conexiones con la protagonista. Y yo formo parte de un grupo de investigación de la Complutense, Género, Estética y Cultura Audiovisual (GECA), dirigido por Francisco A. Zurian, y él me ha sensibilizado con el cine dirigido por mujeres, con personajes femeninos muy fuertes y había un deseo de hacerlo así. Hay algo de la responsabilidad y el compromiso de uno mismo con lo que hace.

Al final, esta película ¿no es la historia de la despedida inevitable cuando una hija empieza a vivir su propia vida?

Sí. Y la historia de cómo el conflicto social y doméstico se unen y cómo esto se puede contar con una imagen. Todo concluye de modo pesimista, hay una separación, porque no hay un bien común en este tipo de situaciones. La propia obra del Tren de Alta Velocidad como de la autopista tiene detractores y tienen forofos. Dar una respuesta positiva, optimista, hubiera sido traicionero cuando nosotros no lo pensamos. La reconciliación está, pero no se da de forma física.

Esta película nació en el laboratorio de la Escuela de Cine de Madrid, La Incubadora. ¿Cómo ha sido la experiencia?

Llegamos en la fase media de desarrollo. Te ponen una marca de calidad porque ya ha habido un filtro y eso nos permitió usarlo. Te ayuda a convencer a los agentes de que entren en la película. Ya no tienes que buscar, si no que ellos vienen a interesarse por ti. Aprendimos mucho, más allá de ayudarnos a levantar la película, la red de contactos se mejora. Lo fundamental ha sido el aprendizaje que ahí queda.

 

 

 

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domingo, 18 de octubre de 2020

Los Retos del Modelo D

Continuamos con el reto que constituye el modelo D con este artículo publicado por Noticias de Gipuzkoa:


El nuevo desafío del modelo vasco de enseñanza

La comprensión lectora en euskera ha caído de forma "intensa" en los últimos años

Mikel Mujika / Gorka Estrada

El modelo educativo D de enseñanza en euskera ha alcanzado en 35 años cotas insospechadas y es hoy la opción elegida por el 81% de las familias a la hora de escolarizar a sus hijos en Euskadi. "Nunca ha habido tanto alumnado escolarizado en euskera, ni tantas personas competentes", pero la fórmula que ha conseguido atraer a ocho de cada diez escolares hacia la inmersión lingüística en los centros educativos, la nuestra, se encuentra ahora ante "un nuevo desafío, el último en su carrera hacia la excelencia": mejorar la comprensión lectora en nuestra lengua y, por ende, mejorar las competencias de sus alumnos.

La comprensión lectora de nuestros alumnos sigue empeorando año tras año en la última década y esto sucede de manera más intensa en el modelo D, tanto en la red pública como en la concertada. No es un problema exclusivamente vasco, "es algo generalizado", coinciden diferentes fuentes, pero en Euskadi está aderezado por el complejo mapa sociolingüístico, donde lo mismo nos encontramos zonas completamente vasco hablantes y otras en las que el porcentaje no llega ni al 20%, donde el euskera fuera del centro educativo tiene una presencia casi nula. ¿Es válido el mismo traje para todos? ¿Habría que diseñar nuevos submodelos a la carta para cada zona lingüística? ¿Necesitan las mismas herramientas un alumno de Ataun y Barakaldo? El Consejo Escolar de Euskadi ha pedido al Departamento de Educación del Gobierno Vasco una reflexión en torno al modelo D, "huyendo de simplismos".

"Es un problema transversal y sociológico", apunta Maria Teresa Ojanguren, vicepresidenta en funciones del Consejo Escolar de Euskadi, el principal órgano consultivo de la educación en la CAV, donde están representados todos los agentes de la comunidad educativa. Según explica Ojanguren, en otros territorios del Estado el nivel de alumnos que llega al final de la ESO con un nivel insuficiente de comprensión lectora en su lengua materna, el castellano, ronda el 30%. En Euskadi se ha disparado en los últimos años del 30% al 40%. Es decir, cuatro de cada diez alumnos llega hoy en día al fin de la Enseñanza Secundaria Obligatoria con un nivel insuficiente de euskera, la lengua vehicular a través de la cual adquiere los conocimientos. La ecuación es sencilla: a peor dominio del coche que conducimos, más posibilidades de darnos un castañazo.

Primera conclusión: "Matricular en el modelo D no basta. Hay un tipo de alumnado que necesita más refuerzo, más tiempo; démosle una vuelta a la metodología, algo que el Consejo marca como un área de mejora. Ayudemos a esa gente. Veamos qué modelos funcionan y cuáles son aplicables. Hay que huir del todo bueno o todo malo, de los extremos. Hoy en día, seguimos aprendiendo a lo largo de toda la vida. Y en función del contexto lingüístico y las condiciones sociolingüísticas en las que viva determinado alumnado, probablemente requiera más tiempo para ser competente igual que un alumno vasco hablante en su día a día, y más recursos también", expone.

Lo que se cuestiona no es el sistema. Ni mucho menos, "pero no podemos caer en la autocomplacencia, las competencias tienen que mejorar", asegura Ojanguren: "El modelo lingüístico está claro, la sociedad vasca ya ha dicho que este es el modelo que quiere, lo han hecho más del 80% de las familias. Y los resultados están ahí. Solo pensar que habiendo un 30% de hijos de familias nativas en euskera, que haya un 60% de alumnado que es capaz de comunicarse como si fuera nativo, es un éxito terrible. Duplicamos el alumnado competente, pero nos queda un 40% que tenemos que hacer que lo consiga", apostilla

Lo que toca, afirma, es un cambio de metodología. "Es decir, se ha conseguido mucho, tenemos un buen sistema, y ahora, para pasar a excelente, nos falta cambiar e innovar en metodología. Y también en expectativas. Ya sabemos que en torno al 15 o 20% del alumnado tiene dificultades para aprender en su propia lengua materna..., pues habrá que seguir enseñándole, tendrá que seguir más años. Y en vez de a los 15, conseguirá las competencias a los 17; no nos tenemos que rasgar las vestiduras. Ya lo conseguirá. El sistema tiene que seguir apoyando estos aprendizajes.

¿Más enseñanza obligatoria?

¿Entonces, habría que alargar la enseñanza obligatoria? Ojanguren es clara. No. "En Euskadi está escolarizado ya casi todo el alumnado durante mucho tiempo. Es decir, las tasas de escolarización son muy altas, y de hecho ahí estamos por encima de la media europea, en cuanto a escolarización temprana y títulos universitarios. Yo creo que es más un problema social, de refuerzo más allá del ámbito escolar. El alumnado no deja de aprender a los 15, sigue en modelos de Formación Profesional y tendremos que seguir acompañándoles en educación pos obligatoria, en cultura, en euskaltegis... Es decir, no abandonemos el euskera, porque es importante".

"Esta sociedad tiene dos lenguas oficiales que se tienen que aprender: euskera y castellano. El alumnado no es víctima del bilingüismo, al contrario, es beneficiario de un patrimonio que se comparte y tiene todos los recursos del país y el sistema educativo que le están ayudando a que aprenda", añade la vicepresidenta del Consejo Escolar de Euskadi.

El valor de los idiomas es otro aspecto que en su opinión hay que reforzar en la sociedad y por eso defiende iniciativas como Euskaraldia. "A nivel social también se tiene que poner en valor el uso de más lenguas. Es bueno para el alumnado aprender nuevas lenguas. Tenemos el cerebro estimulado para el aprendizaje de las lenguas. Y cuanta más distancia lingüística entre las lenguas hay, cuanto más diferentes sean, más facilidad va a tener ese cerebro para aprender más idiomas, pero hacen falta metodologías, tiempo, recursos€", apunta.

Es necesaria una reflexión y, fruto de ella, un cambio, un ajuste que nos lleve a un modelo mejor. "De algún modo, había una creencia social de que con que el alumnado se matriculara en modelo D se iba a conseguir automáticamente que todo el alumnado, por inmersión, adquiriera las mismas competencias en ambas lenguas que los niños castellanoparlantes; y esto es ahora mismo lo que se pone en duda", asegura Ojanguren.

"Estudio en profundidad"

"Efectivamente, tenemos un 40% de alumnos en Secundaria que no consiguen tener la misma competencia en ambas lenguas, es decir, que no tienen un bilingüismo equilibrado, lo que no quiere decir que no sean bilingües. Esto requiere de una reflexión no solo política, sino social y metodológica. Hay que hacer un estudio en profundidad para ver cómo podemos mejorar ese porcentaje de alumnado que no consigue la competencia en euskera, pero tampoco consigue una comprensión lectora en castellano".

El informe de la situación del sistema educativo aprobado por unanimidad por el Consejo Escolar también constata que "socialmente, el perfil del alumnado que ahora ocupa las aulas del modelo D es muy diferente al de hace 35 años". Un alumnado más diverso, con más inmigración y diversidad. Familias, en muchos casos, "que igual no tienen un compromiso militante con el euskera, pero quieren el euskera y creen en la escuela vasca".

"Las familias tiene que estar tranquilas, porque los indicadores de Educación en Euskadi son muy buenos. Pero probablemente la escuela nos está pidiendo un cambio metodológico orientado a la comunicación, al uso de las lenguas en todas las materias, no solamente en el área de lengua. Y probablemente, el profesorado debería de tener cierta metodología específica, coordinada con todas las materias, para mejorar la comprensión, no tanto de adquisición de contenidos", concluye Ojanguren.

El Consejo Escolar insta a Lakua a reflexionar sobre el modelo D actual, elegido por el 81% de las familias, y le pide cambios metodológicos.

 

 

 

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