El largo camino a la Independencia, Paz y Justicia para Palestina, Euskal Herria, Catalunya, Escocia...

domingo, 25 de enero de 2015

La Muga del 2015

Mientras unos se sientan a esperar instrucciones de La Zarzuela cómodos en sus poltronas del Ajuria Enea, otros no pasan un día sin dedicarlo a la autodeterminación de Euskal Herria.

Les presentamos esta crónica publicada en Naiz:



Euskal Herria 2015, hora de hacer real «el sueño de muchas generaciones»

FICOBA, a metros de la frontera, es el primer «mugarri». EH Bildu y EH Bai avanzaron allí su Vía Vasca hacia un Estado libre y con justicia social. Irá haciendo camino al andar, así que lo relevante ayer era subrayar que están en marcha. «Lo que muchas generaciones han soñado, lo vamos a vivir y a hacer», resumió Hasier Arraiz.

Ramón Sola

La afirmación de que «ahora es el momento» y toca llevar a la realidad las aspiraciones otrora más o menos utópicas de millones de vascos que nos precedieron fue el hilo conductor de Arraiz, en la intervención principal del acto de Ficoba. Un subrayado histórico que deja claro que la propuesta lanzada ayer por EH Bildu y EH Bai no es coyuntural, ni muchos menos electoral, sino el punto 0 de un trabajo que durará años para materalizar una ambición de siglos. «Vamos a completar ese viejo sueño, vamos con los pies en el suelo pero la mente en el horizonte», concluyó. La última palabra fue para los más de 400 asistentes, que rompieron en un solo grito: «Independentzia!»

Tras siglos de resistencia, pasados ya tres años de la apertura de una nueva época con el fin de la lucha armada de ETA y en un contexto de crisis total de los estados que ha fortalecido la convicción de que «en España y en Francia no hay futuro para estos tres millones de vascos», la propuesta conlleva una rotunda demostración de voluntad por parte de las fuerzas soberanistas y de izquierda del país, agrupadas en estos frentes amplios al sur y al norte del Bidasoa. Tanto en el escenario de Irun como en las redes sociales se remarcaba que no solo es la hora, sino que «hay camino, bidea badago, il y a une voie». Lo han denominado Euskal Bidea y parte inevitablemente de la unilateralidad, tras haberse constatado largamente que en Madrid y París no hay disposición siquiera para vías intermedias, como recordó Ane Lopepe (EH Bai). Desde los bertsos iniciales de salutación se apuntaló esta clave: «Oparituko ez digutena guk eraikiko dugu».

Ante un auditorio expectante llegado de todo el país, Lopepe y Arraiz citaron las pautas básicas de esta propuesta sin necesidad de leer un solo extracto del documento, que lleva por título "La hora de la voluntad popular'' y fue entregado a la entrada en dos versiones: euskara-castellano y euskara-francés. Catorce páginas que esbozan una vía en la que «el camino a decidir no es la meta, es el camino», avisaron los intervinientes. Y en que no se trata de esperar para decidir en un día D indeterminado, sino de decidir desde hoy, precisamente para no esperar tanto. En consecuencia, esta Vía Vasca «no es una protesta ni una demanda, es un proceso de construcción», subrayó Lopepe. Y en el mismo se comprometen con el respeto total y absoluto a la voluntad popular.

Con todos los derechos

Poco tuvieron que esforzarse Arraiz y Lopepe para justificar la necesidad de soltar amarras con los dos estados. El presidente de Sortu y parlamentario de EH Bildu había comenzado recordando que Madrid ha enseñado estos días «su cara más oscura» ("Askoz hobe nago zu gabe'', le cantaron en un pequeño paréntesis entre los discursos). Pero añadió que los vascos siguen siendo ese pueblo que «canta y baila a ambos lados del Pirineo», como lo definió Voltaire, y un pueblo también que «tiene iniciativa política».

Se vieron gestos de asentimiento y satisfacción cuando Arraiz explicitó detalles como la apuesta por un «nuevo contrato» entre los partidarios del derecho a decidir que blinde todos los derechos para todas las personas, hoy sometidos a los atropellos de las políticas de Estado, tanto en lo político como en lo social. Se ovacionó el saludo a los nuevos aires que llegan a Europa desde las costas griegas. Y se escuchó con agrado que el derecho a decidir no es un solo una herramienta para hacer un Estado libre, sino también «para construir justicia social».

Ávidos de titulares en que encajar una propuesta tan abierta, los numerosos periodistas echaron mano rápido del boli cuando Arraiz explicó que este proceso no solo será unilateral, sino también «desobediente», y también cuando planteó que apuestan por «gobiernos locales, forales y autonómicos por el derecho a decidir». Hasier Arraiz lo ubicó entre los retos a corto plazo. El resto del camino tiene dirección y sentido, pero no etapas ni fechas, ya que EH Bildu y EH Bai saben que eso solo lo puede decidir la ciudadanía vasca, tejiendo consensos y formando mayorías ganadoras.

Si la Vía prospera, Ficoba tendrá un sitio en la historia como mugarri. De momento, ayer confluyeron ahí todos esos «sueños de generaciones enteras». Generaciones en las que no faltó quien dio todo por un objetivo ahora más al alcance que nunca, como remarcó Arraiz recitando el "Dana emon bear yako maite dan askatasunari'' de Lauaxeta. Ante él, veteranos dirigentes políticos, decenas de expresos, cientos de electos actuales y muchos jóvenes. Un pueblo ante otro futuro.

Grecia

«Un fantasma recorre Europa, el fantasma del comunismo», escribieron Marx y Engels. Arraiz lo actualizó ayer así: «El fantasma del cambio político recorre Europa, el neoliberalismo y los mercados sin corazón están muy nerviosos. Aupa Syriza!»

Escocia y Catalunya

En la presentación se aludió a los procesos escocés y catalán para añadir que a Euskal Herria se le quiere encerrar «bajo mil llaves». Frente a ello, se resaltó que el país cada vez piensa más por su cuenta y se revuelve con más fuerza ante las agresiones.





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sábado, 24 de enero de 2015

YouTube | Eneko Aritza, Rey de Pamplona

Nuestros amigos del blog Soberanía de Navarra nos han enviado el vínculo al video "Eneko Aritza, Rey de Pamplona-Fundador del Estado de Nabarra":



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"Su corona, el yelmo; su trono, la silla del caballo; su cetro, la espada"

Así presenta Arturo Campión a nuestro héroe y primer rey, cuya larga vida fue consagrada a la consolidación, la defensa, y el engrandecimiento del Reino que lideraba y que había de durar mil años.

De linaje enraizado en la tierra, acaso de la familia de los Duques de Vasconia que rebelde al ocupante franco vióse obligada a exiliarse a tierras del sur; tuvo la habilidad de tejer una sólida red de alianzas político-familiares con los dirigentes del país dispuestos a desarrollar una decidida acción política para sacudirse la dominación del Imperio franco debilitado por desavenencias políticas internas.

En Pamplona se suceden gobernadores francos y cordobeses. En el Valle del Ebro sus parientes Banu Qasi se mantienen independientes de Córdoba. En el condado aragonés el poder carolingio se ha desmoronado. Hay voluntad y fuerza suficiente para intentar constituir una organización política propia libre de control extranjero. Las tropas de los condes Eblo y Aznar, que pretendían el restablecimiento de la autoridad franca, son deshechas en Roncesvalles por las fuerzas unidas de Pamplona, Jaca y Tudela.

La toma de posesión de Pamplona es decisiva a la hora de la constitución de una entidad política que se va dotando de todos los atributos de la soberanía y de la realeza, en un proceso de incorporación de nuevos territorios vascos. Terminan los sueños carolingios de dominación del sur pirenaico. La frontera meridional vascona es segura por el momento. La intención es clara: la expulsión del ocupante franco de todo nuestro territorio, desde las orillas del Garona hasta las tierras del Ebro en posesión de los parientes y aliados premusulmanes.

Se conjuga una estrategia política inteligente de acumulación de fuerzas y de labor expansiva, de complicidad de clérigos y monasterios, con el ardor patriótico y la fuerza militar.

Año de gracia 824. El que será el Estado nacional de los vascos ha iniciado su andadura.





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Propagando el Odio

 Se avecinan tiempos electorales y la cúpula de poder española ya ha iniciado la campaña de miedo que lleve a los españolitos a optar por los partidos de extrema derecha.

Sabedores del desgaste que puede ocasionar llevar a la palestra ciertos temas y temerosos de desencadenar sanciones a nivel internacional, los "políticos de carrera" se abstienen de decir ciertas cosas y dejan el trabajo sucio a sus grupos de choque.

Ángeles Pedraza, españolita de esas que se rascan del fondo del barril, convenientemente adiestrada y financiada, es una de esas bocas llenas de ponzoña, capaz de decir lo que sea necesario decir, propagando un lenguaje de odio y rencor sin remilgo alguno.

Lean esta nota publicada en Naiz:

 


Varios cientos de personas, muchas con banderas españolas, se han concentrado en la plaza de Colón convocados por la AVT bajo el lema «No más traiciones», donde la presidenta del colectivo, Ángeles Pedraza, ha lanzado un duro discurso contra la política «antiterrorista» actual de Mariano Rajoy y el Ministerio del Interior.

La Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) ha afirmado que «queda mucho por hacer» en la lucha contra ETA. Pedraza ha recriminado al Ejecutivo español que en más de tres años de legislatura no ha hecho nada contra ETA más que seguir la hoja de ruta del anterior Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero.

«Estamos aún peor que hace tres años», ha declarado Pedraza quien pese a creer que el Gobierno español no ha negociado con la organización vasca, más de cien presos están en libertad, «ETA está en las instituciones» y «son recibidos y enterrados como héroes».

Tras enumerar el listado de «tareas pendientes» como la detención de todos las personas con causas pendientes, el desmantelamiento de zulos o iniciar la ilegalización de partidos afines a ETA, la presidenta ha defendido que el Estado español necesita gobernantes que tomen la iniciativa.

Y ha añadido: «Gobernantes que muestren coraje democrático y claridad moral. Que no se arruguen, ni se pongan de perfil ni traicionen nuestra confianza».






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miércoles, 21 de enero de 2015

Francisco Franco el Cómplice Nazi

Mucho se preocuparon en Washington y en sus satélites londinense y parisino de "lavar el rostro" al régimen franquista, borrar todo tipo de relación que el mismo mantuvo desde la sublevación de 1936 con la Alemania Nazi y la Italia Fascista.

A los españolazos, e incluso a los vasquitos como Fernando Savater, defienden con ahínco el lema publicitario que reza "Franco se negó a colaborar con Hitler durante la reunión de Hendaia".

Pues bien, esa insultante mentira se viene abajo una vez más, lean esta nota publicada en El Plural:



Un nuevo libro, "Los últimos españoles de Mauthausen", reúne las pruebas que apuntan al dictador

Este 2015 se cumplen 70 años de la liberación de los campos de concentración nazis y 75 de la llegada de los primeros prisioneros españoles a la temible fortaleza de Mauthausen.  Por este motivo, el periodista Carlos Hernández acaba de publicar una obra que bien podría convertirse en la “Biblia” de la deportación española. En sus 576 páginas se narra la historia de los más de 9.000 hombres, mujeres y niños españoles que vivieron y murieron entre las alambradas, las cámaras de gas y los crematorios del III Reich; pero también se aportan los datos y las pruebas que permiten identificar a los responsables militares, políticos y empresariales de su envío, su sufrimiento y su muerte en los campos nazis.

El libro “Los últimos españoles de Mauthausen. La historia de nuestros deportados, sus verdugos y sus cómplices” (Ediciones B) cuenta con el testimonio directo de 18 prisioneros españoles que aún pueden narrar sus vivencias en primera persona. Son ellos quienes, pese a su avanzada edad, construyen un relato que comienza en la guerra de España, continúa con el terrible trato que recibieron durante su exilio en Francia, se detiene en los largos años que pasaron entre las alambradas nazis y concluye nuevamente en el exilio francés, olvidados y abandonados por la democracia española. El autor, que además es sobrino del deportado murciano Antonio Hernández Marín, también ha recuperado la voz de otros 80 prisioneros españoles ya fallecidos. Para ello ha desempolvado viejos libros de memorias ya descatalogados y ha contado con la colaboración de viudas, hijos y nietos que han aportado documentos y escritos inéditos de los deportados.

Hitler no fue el único culpable

La cruda descripción de los hechos por parte de los protagonistas ocupa el 50% de la obra. El resto se dedica a señalar con el dedo a los verdaderos culpables de la tragedia. Al mismo nivel que la Alemania nazi, se sitúa la Francia colaboracionista de Pétain y la España de Franco. El Régimen franquista, tras la derrota de Hitler, se mostró sorprendido y consternado por las atrocidades cometidas por los nazis. Igualmente, negó haber conocido que miles de compatriotas estaban siendo encerrados y asesinados en los campos de concentración. El autor desmonta documentalmente estas afirmaciones y demuestra que Franco, su entonces hombre fuerte, Ramón Serrano Suñer, y el resto de su Régimen no solo conocieron, sino que toleraron y jalearon las acciones criminales de los nazis.

La cascada de pruebas que se presentan en la obra es abrumadora. La simbiosis entre el Movimiento y el nazismo alemán se remonta a la época de la II República, cuando agentes de Hitler ayudaron a los generales franquistas a preparar y llevar a cabo la sublevación.  La decisiva colaboración alemana durante la guerra contribuyó a incrementar esos lazos que permitieron, incluso, que la Gestapo dispusiera de oficinas propias dentro de algunas comisarías de la policía franquista. Ya durante la II Guerra Mundial, tal y como consta en numerosos documentos oficiales, el Gobierno alemán informó puntualmente a Madrid de sus planes para deportar a los españoles exiliados. De hecho, la orden que partió de Berlín para sacar a los republicanos de los campos para prisioneros de guerra en que se encontraban y enviarlos a Mauthausen, se dictó en septiembre de 1940, mientras Serrano Suñer visitaba Alemania y se reunía con Hitler y Himmler.

Pudo salvar a miles de judíos

Uno de los aspectos más destacados del libro ahonda en la responsabilidad del Régimen franquista en la muerte de decenas de miles de judíos. En una de sus páginas se resume así lo ocurrido: «De puertas afuera, la palabra que definió el comportamiento del régimen ante el Holocausto fue la indiferencia. Así fue al menos hasta 1944, cuando las presiones internacionales y el convencimiento de que Hitler iba a ser derrotado le empujaron a realizar gestiones para salvar a pequeños grupos de judíos. Así lo piensan historiadores como Bernd Rother: “España solo a regañadientes y de una manera dubitativa protegió a los judíos y limitó la protección a los judíos españoles”. Rother hace esa clara diferenciación entre judíos y judíos españoles porque en ella está la clave del asunto. En 1940 se calcula que había unos nueve millones y medio de judíos viviendo en Europa. De ellos unos 4.500 tenían la nacionalidad española. Había, además, otros 175.000 de origen sefardí, descendientes de los judíos expulsados de España, que conservaban sus tradiciones, su cultura y hablaban en una lengua muy similar al castellano antiguo. Franco, como decía el historiador alemán, se preocupó poco, tarde y mal de ayudar exclusivamente a quienes tenían la nacionalidad española; del resto se desentendió por completo».

En enero de 1943, Hitler informó a sus aliados, entre ellos a Franco, de que les autorizaba a repatriar a “sus judíos”. A esas alturas, toda Europa conocía la persecución y eliminación a la que estaba siendo sometida la comunidad hebrea, por lo que el mensaje de Berlín era claro: quien quiera salvar a sus judíos, que lo haga ahora o calle para siempre. El autor aporta documentos que demuestran que la reacción del Régimen franquista condenó a muerte a miles de hombres, mujeres y niños. Madrid ignoró la oferta que le hizo el Reich y ordenó a sus diplomáticos, destinados en naciones ocupadas por los nazis, preocuparse únicamente “por los judíos de indudable nacionalidad española”.

En embajadas y consulados como los de Budapest, Bucarest o París, los diplomáticos trataron de convencer a sus superiores de que les permitieran salvar a aquellos judíos de origen sefardí que podían ser considerados españoles. De hecho, algunos encargados de negocios, como Miguel Ángel de Muguiro y Ángel Sanz-Briz,  desobedeciron las órdenes de Madrid y consiguieron salvar a miles de personas. Por esa razón, por atreverse a proteger a judíos y entrometerse en “asuntos internos de otra nación”, el propio Muguiro y otros diplomáticos fueron cesados fulminantemente por orden directa de Franco.

Quizás el caso más sangrante es el que se produjo en Grecia. Entre 50.000 y 60.000 judíos de origen sefardita vivían en Salónica cuando fue ocupada por las tropas alemanas. El cónsul español en Atenas, Sebastián Romero Radigales, mantuvo informado al Gobierno franquista de los planes que los nazis tenían reservados para ellos. La respuesta fue el silencio y una total indiferencia. Uno de los muchos telegramas que se reproducen en el libro demuestra la absoluta insensibilidad de los dirigentes franquistas. Así lo relata el autor: «La actitud del régimen se refleja perfectamente en los telegramas que intercambió con su sede diplomática en Atenas. La comunicación se realizaba, por motivo de la guerra, a través del embajador español en Berlín. A comienzos de 1944, el ministro de Asuntos Exteriores, Gómez-Jordana, escribía: “Ruego VE comunique cónsul general en Atenas que únicamente se autoriza concesión visados sefardita Hassid e hija en el caso de que realmente fueran deportados sin que baste para ello simple aviso o intimidación”. Podemos imaginar la cara del cónsul cuando leyera esta orden de su superior. Si había que esperar a que se produjera la deportación, ¿a dónde les llevaría el visado? ¿A la estación de ferrocarril de Auschwitz-Birkenau? En este y en otros telegramas que Gómez-Jordana envió a la legación en Atenas insistía en que la concesión de visados debía seguir limitándose a sefardíes de “indudable nacionalidad española” (…) El balance final de la gestión española en Grecia ofrece dos cifras dispares: alrededor de 700 judíos fueron repatriados o protegidos; 48.000 sefardíes acabaron en las cámaras de gas de Auschwitz-Birkenau».

La lista de responsables de la deportación, sufrimiento y muerte de miles de españoles y judíos, no termina en el Régimen franquista. El autor dedica otros capítulos a relatar el papel jugado por Francia y por las empresas alemanas y estadounidenses que colaboraron con Hitler. Tampoco pueden eludir su cuota de responsabilidad: la Unión Soviética, que primero ignoró y luego traicionó a los deportados; y los propios Aliados, para quienes la liberación de los campos de concentración no fue ninguna prioridad.



Así que a los sociatas, tan españoles ellos, les decimos: ahí está su "suelo ético".

Todo español que niegue la parte que jugó España en el Holocausto es cómplice de la barbarie fascista, así como los son todos los españoles que en pleno siglo XXI festejan cada 12 de octubre el día nacional son cómplices del genocidio perpetrado por España en América, mucho peor cuantitativa y cualitativamente que lo sucedido en Europa entre 1936 y 1945.

No lo olviden, Madrid condecoró a Melitón Manzanas, colaborador de la Gestapo que se dedicó a cazar judíos y otros refugiados que escapaban de la barbarie nazi y que encontraban refugio en Euskal Herria.

Y no olvidar claro que hoy en día la España heredera de este legado es aliada incondicional del genocida y xenófobo estado de Israel.




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martes, 20 de enero de 2015

Sucia Treta contra Santiago Arrozpide

Les compartimos la editorial de Gara con respecto a la privación de la libertad del ex-preso político Santiago Arrozpide:

 


Santiago Arrozpide fue detenido ayer en una operación conjunta de la Guardia Civil y la Policía Española, 45 días después de su puesta en libertad tras haber cumplido 27 años de condena y después de que la Audiencia Nacional decretase, en cumplimiento con la normativa europea, que se le computasen los años de condena cumplidos en el Estado francés. Una decisión que no gustó al Gobierno español y tras la cual inició una serie de maniobras jurídicas con el objetivo de alargar su pena y forzar su vuelta a prisión, como ya indicara el ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz. En este contexto se sitúan la decisión del Tribunal Supremo de no aceptar la doctrina europea que establece que deben descontarse las penas cumplidas en otros estados y la detención de Arrozpide con nuevas acusaciones por un atentado de 1987.

Estas actuaciones demuestran que persiste un afán de venganza y hostigamiento por parte del Estado frente a un pueblo que apuesta por la resolución y la convivencia. El arresto de Arrozpide por delitos de hace casi tres décadas, las mismas que ha permanecido en prisión, deja en evidencia al Ejecutivo del PP y los parámetros antidemocráticos y de confrontación represiva en los que se maneja. Las actuaciones de estas últimas semanas han dejado bien marcado el terreno en el que pretende jugar Madrid, para lo que cuenta con herramientas jurídicas construidas a su conveniencia. Con ellas pretende alimentar el sufrimiento de quienes padecen sus medidas de excepción, buscando generar desesperanza y desidia en torno al camino emprendido hacia la paz y la construcción de un escenario de libertad.

Por ello será necesario seguir actuando con determinación, aportando iniciativas a la lucha para que termine de una vez por todas la vulneración de derechos que soporta Euskal Herria y dando salida a la voluntad de un amplio sector que quiere soltar amarras con un Estado que poco tiene que aportar, más allá de tiranía y represión. Frente a su objetivo paralizador, el ritmo deberá venir marcado por un pueblo que ya está en marcha y que sigue caminando por encima de los obstáculos impuestos.




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lunes, 19 de enero de 2015

YouTube | Ciutat Morta

Fermin Muguruza nos ha compartido el enlace a este documental, se los recomendamos:



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Ciutat Morta

En junio de 2013, un grupo de 800 personas ocupan un cine abandonado del centro Barcelona para proyectar un documental. Rebautizan el antiguo edifcio en honor a una chica que se suicidó dos años antes: Cinema Patricia Heras. ¿Quién era Patricia? ¿Por qué se quitó la vida y qué tiene que ver Barcelona con su muerte? Esto es exactamente lo que se quiere dar a conocer con esta acción ilegal y de gran impacto mediático: que todo el mundo sepa la verdad sobre uno de los peores casos de corrupción policial en Barcelona, la ciudad muerta.

La noche del 4 de febrero de 2006 terminó con una carga policial en el centro de Barcelona. Fue en los alrededores de un antiguo teatro okupado en el que se estaba celebrando una festa. Entre los golpes de porra, empezaron a caer objetos desde la azotea de la casa okupada. Según relató por radio el Alcalde de Barcelona pocas horas después, uno de los policías, que iba sin casco, quedó en coma por el impacto de una maceta.Las detenciones que vinieron inmediatamente después del trágico incidente nos relatan la crónica de una venganza.Tres jóvenes detenidos, de origen sudamericano, son gravemente torturados y privados de libertad durante 2 años, a la espera de un juicio en el que poco importaba quién había hecho qué.

Poco importaba que el objeto que hirió al policía hubiera sido tirado desde una azotea mientras que los detenidos estaban a pie de calle. Otros dos detenidos aquella noche —Patricia y Alfredo— ni siquiera estaban presentes en el lugar de los hechos: fueron detenidos en un hospital cercano y hallados sospechosos por su forma de vestir. Poco importaba si había pruebas o evidencias que exculpaban a todos los acusados. En aquel juicio no se estaban juzgando a individuos sino a todo un colectivo. Se trataba de un enemigo genérico construido por la prensa y los políticos de la Barcelona modélica. Barcelona, la ciudad que acababa de estrenar su llamada “ordenanza de civismo”, una ley higienista, marco legal perfecto para los planes de gentrifcación de algunos barrios céntricos, destinados al turismo. Los chicos detenidos aquella noche eran cabezas de turco que encajaban perfectamente, por su estética, con la imagen del disidente antisistema: el enemigo interno que la ciudad modélica había ido generando aquellos últimos tiempos.

Años después, dos policías son condenados a inhabilitación y penas de prisión de más de 2 años por haber torturado a un chico negro. La sentencia demuestra que los agentes mienten y manipulan pruebas durante el juicio. Para encubrir las torturas, acusan al joven de ser traficante de drogas, pero el juez descubre un montaje: el negro es en realidad, hijo de un diplomático: el embajador de Trinidad y Tobago en Noruega. Estos agentes resultan ser los mismos que habían torturado a los jóvenes detenidos aquella noche del 4 de febrero de 2006 y algunos de los testigos que declararon en su contra durante el juicio. El mismo modus operandi en ambos casos. La única diferencia: el origen social de las víctimas. La enésima historia de impunidad policial, acompañada por buenas dosis de racismo, clasismo y la vulneración de derechos fundamentales, todo ello amparado por un sistema judicial heredero del régimen franquista y unos políticos obsesionados con el negocio inmobiliario que brinda la Marca Barcelona a costa de sus ciudadanos.





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domingo, 18 de enero de 2015

Egaña | Ocupación

Les compartimos este texto de Iñaki Egaña publicado en La Haine:



Ocupación

Iñaki Egaña

Habitamos en un territorio salpicado de cuarteles, garitas y, por si fuera poco, alambrado con cientos de controles policiales que enlatan nuestras carreteras en una red de vasos comunicantes que demuestran el Principio de Pascal. Por si fuera poco, las viejas figuras de virreyes, gobernadores, corregidores y prebostes, esos que se quedaban con el mayor bocado de la ballena para el monarca castellano, siguen vigentes, reeditadas en nombres eufemísticos acordes con la levedad del lenguaje.

Tengo la impresión de que los paisanos nos hemos acostumbrado a esta atmósfera militar en un entorno civil, a los desfiles legionarios por nuestros montes como si se trataran de la selva lacandona o las junglas colombianas, a los pinchos en una curva de la autopista o a la querella semanal del delegado del Gobierno que aún no ha descubierto el efecto de los ansiolíticos.

Cada vez que acompañamos a vecinos o turistas, sin embargo, la cotidianeidad la notamos excepción. Porque en realidad se trata de eso. Vivimos en un estado de excepción permanente al que la longevidad del mismo nos ha hecho creer que es habitual. Algo así como el "Show de Truman", una vida, la nuestra, en directo, para regocijo de quienes se alimentan, fundamentalmente en España, de asaltos, robos, presiones y ocupaciones manu militari de este territorio.

Ya tuve esta primera impresión hace unas pocas décadas, en la de 1980, cuando el CEDRI (Comité de Encuesta sobre las Violaciones de los Derechos Humanos en Europa), realizó un informe sobre Euskal Herria. El CEDRI abordó cuestiones generales y entre sus componentes se encontraban abogados y togados para nada sospechosos de veleidades revolucionarias. Entre ellos recuerdo a Juan Alberto Belloch, hoy alcalde de Zaragoza y en 1994 ministro de Justicia e Interior del Reino de España.

Entonces, uno de los informes del CEDRI decía textualmente: "Las operaciones de las UAR someten a la población a un estado de control permanente. En Eibar, Goizueta, Etxarri-Aranaz, Rentería, etc. estas operaciones han tomado la dimensión de una verdadera guerra colonial". Hoy, las UAR (Unidad de Acción Rural) de la Guardia Civil tienen a las GAR (Grupos de Acción Rápida) como equipo de intervención. Ubicadas, no es casualidad, en Logroño.

He tenido varios debates en los últimos años a cuenta de la represión en tiempos franquistas y su continuidad en tiempos modernos, es decir, hasta el presente. Y lo he tenido porque hay un sector de la izquierda española que asegura que a los vascos nos gusta ejercer de víctimas y que mientras el dictador estuvo en vida, la dureza represiva fue del mismo pelo en Granada, Bilbao, Leganés, Ordizia o Utrera. No lo creo y no porque tenga predilección por constatar más o menos palos.

Varios años después de la guerra civil, el INE (Instituto Nacional de Estadística español) dio a conocer el censo de 1940, siguiendo las pautas iniciadas a principios del siglo XX de realizar un registro al comienzo de cada década. Fue un censo, según el gobernador civil de Gipuzkoa que pidió la colaboración ciudadana, “exclusivamente policial”. Entre las cifras que se ofrecían, existía un apartado dedicado a las profesiones. En total se contabilizaban hasta 128 profesiones, de las que una de ellas correspondía al apelativo “preso”. Sin conocer todos los criterios utilizados para la encuesta, se puede decir que, al menos oficialmente, 8.695 ciudadanos se encontraban encarcelados en prisiones de Euskal Herria en la época en la que se realizó la encuesta.

En las 128 profesiones que se citan en el estudio del INE hay dos apartados para policías y guardia civiles el uno, y militares, el otro. Las cifras son significativas. Tremendamente significativas. De estas cifras destacan varios datos. El primero, la fuerte presencia policial y militar: el 1,63% de la población de 1940 en territorio vasco eran militares o fuerzas policiales militarizadas. Una cifra sin comparación posible incluso entre otras profesiones: sólo los baserritarras eran, en números absolutos, más que los miembros del Ejército.

El segundo dato es de la concentración. En términos absolutos, la mayor concentración militar se dio en Navarra, y en relativos en Álava, provincias que estuvieron, por otro lado, junto a los sublevados. En términos tanto absolutos como relativos, era Bizkaia el territorio menos copado por la autoridad militar, como si los refuerzos para su control estuvieran (de hecho lo estaban) acantonados en sus límites. Tanto Logroño como Burgos tenían sus cuarteles repletos de militares y guardia civiles (como en el siglo XXI), dispuestos a intervenir en territorio vasco.

Saltamos a 2015 y la situación no ha variado mucho. Leía hace unos días a Robert Fisk, a cuenta de los atentados yihadistas en París, señalando que para comprender el presente hay que repasar el pasado cercano ("Argelia agrega contexto al ataque contra Charlie Hebdo"). "Nada en absoluto ocurre sin un pasado", decía Fisk. Y en el caso de la ocupación de nuestra tierra, la rotunda afirmación del periodista británico me parece de lo más acertada.

Estos días hemos conocido, a cuenta del revuelo parisino, que la Unión Europea tiene una media de 388 policías por cada 100.000 habitantes. Una cifra elevada a pesar de que deja fuera a un sector pujante, el de la seguridad privada y a los agentes municipales. Sin querer frivolizar, según los padres de Schengen una cantidad correcta, adecuada.

Inglaterra, país metropolitano, a medias entre el proyecto común europeo, no tanto en el monetario, tiene una cifra menor de policías: 260 por cada 100.000 habitantes. Francia, en cambio, entre PAF, Gendarmería, CRS... se acerca a la media europea, de hecho es el paradigma de la misma: 390 policías.

Grecia, a punto de un cambio histórico en su Gobierno, tiene 453 policías, Portugal 462 y Turquía, en guerra contra kurdos y con un sistema que habitualmente se utiliza como referencia para citar a corruptos, militares y demás, 484. España tiene 505 policías por cada 100.000 habitantes, Kosovo 566 y Chipre 671, el más alto de Europa entre los estados admitidos por Naciones Unidas. Como recordamos, la isla está ocupada en parte por Turquía e Inglaterra tiene dos enclaves estratégicos. Siria, en guerra, se encuentra apenas a 120 kilómetros de Chipre. No sé si hay razones objetivas para que Chipre tenga semejante proporción policial, pero sí al menos encuentro una lógica en el número.

Fuera de todo contexto bélico, sin embargo, se encuentra Hego Euskal Herria, con una marca que rompe todas las barreras: 703 policías por cada 100.000 habitantes, el mayor número de Europa. ¿El contexto histórico del que hablaba Robert Fisk, en esta ocasión avalado por los datos vascos de 1940? ¿Ocupación colonial, siguiendo aquel informe del CEDRI de 1985? No tengo respuestas contundentes, simplemente una constatación que cada día que pasa inquieta como una losa enorme, gigante.

Si vivimos, como dicen, en un país normalizado, si el repertorio democrático español es envidiado por Europa, como señalan desde Madrid, si el terrorismo yihadista es ajeno a nuestra tierra, si los índices de delitos comunes son los más bajos del sur de Europa... ¿por qué tenemos el número de policías per capita más alto del Continente? ¿A qué se debe semejante ocupación?

"Nada en absoluto ocurre sin un pasado", recupero la frase de Fisk que me ha impactado. Y ese pasado cercano y lejano es el que nos marca las claves de la ocupación. Porque, sin eufemismos, los datos nos indican que se trata de una ocupación en toda regla. Lo que nos lleva a varias preguntas universales de las que dejo caer algunas: "¿Hay una diferencia de nacionalidad y de intereses entre el pueblo vasco y las fuerzas que intervienen y ejercen poder en su territorio? ¿Hay lealtad de unos con otros? ¿Cuentan estas fuerzas ocupantes con normas de emergencia para ejercer su dominio? ¿Quién impone la base jurídica de la ocupación?...

Tengo las respuestas, como supongo la mayoría de los lectores.

Texto completo en: http://www.lahaine.org/ocupacion




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