El largo camino a la Independencia, Paz y Justicia para Palestina, Euskal Herria, Catalunya, Escocia...

lunes, 15 de diciembre de 2014

Terrorismo Jeltzale en Gernika

El PNV ha decidido quitarse la careta y declararse abiertamente franquista. 

Ante la oportunidad abierta para un factible proceso de paz, Lakua se decanta por la violencia.

Lean esta nota publicada en Gara:



Agentes de paisano sin identificar, acompañados por efectivos de la Brigada Móvil, detuvieron ayer a Jone Amezaga, condenada a un año y medio de prisión por colocar una pancarta. Los ertzainas utilizaron porras extensibles y material antidisturbios para disolver a las personas congregadas en el mercado de Gernika, que se solidarizaron con la joven de Errigoiti arropándola con sus cuerpos, de modo pacífico. La carga provocó dos heridos, una de 94 años.

Agentes de paisano armados con porras extensibles y miembros de la Brigada Móvil pertrechados con material antidisturbios irrumpían ayer a las 11.00 en el mercado de Gernika para detener a Jone Amezaga. Los ertzainas golpearon y empujaron a los congregados, que se dieron cita en el centro de la villa para defender a la joven, condenada a un año y medio de prisión por «enaltecimiento del terrorismo». La Audiencia Nacional la había juzgado por una pancarta aparecida durante la feria del último lunes de octubre de 2012. El fallo del tribunal de excepción fue ratificado por el Tribunal Supremo y asumido como una orden por la Ertzaintza.

Amezaga, que ha permanecido 18 días escondida, anunció este fin de semana su intención de volver a la vida pública. «He tomado una decisión, voy a vivir libre», destacó este domingo ante las personas que se acercaron a Gernika, reconvertida en «pueblo libre» gracias al trabajo de la dinámica «Jone Libre». En coherencia con sus palabras, salió ayer a la calle para disfrutar de un café con sus amigos y dar un paseo hasta el mercado, donde se reunió un nutrido grupo de personas, entre las que se hallaban sus padres, el parlamentario de EH Bildu Julen Arzuaga o la diputada de Amaiur Onintza Enbeita. Todos la recibieron con abrazos y al grito de «Jone libre!».

Pero la calma y las sonrisas apenas duraron unos minutos. En un primer momento hicieron su aparición varios agentes de paisano, que utilizaron sus porras extensibles -limitadas a los ertzainas que actúen no uniformados y que hayan recibido la formación pertinente- para dispersar a los presentes. Testigos remarcaron a Gara que los agentes no portaban ningún distintivo que les identificase como ertzainas. Tampoco confirmaron que estos se identificasen como tales mientras golpeaban y empujaban a los presentes, que trataron de crear un cinturón humano alrededor de Jone Amezaga.

La barrera cayó cuando accedieron al mercado los integrantes de la Brigada Móvil, que utilizaron sus porras y sus escudos contra quienes defendían a la joven de Errigoiti. Según informaron desde la dinámica «Jone Libre», dos mujeres, una de ellas de 94 años, resultaron heridas durante la actuación de la Ertzaintza. El padre de Amezaga también fue agredido. Al final, los agentes detuvieron a la joven, que ayer mismo pasó a disposición judicial.
Críticas al PNV

En declaraciones a Gara, Itziar Amezaga, la madre de Jone, valoró la actuación de la Ertzaintza como «muy violenta». «Hemos intentado protegerla para que no se la llevaran», explicó tras señalar que los miembros de la Policía autonómica «nos golpearon a todos». Denunció que el PNV es el responsable de esta «injusticia». «Hablan de paz, pero envían a la Ertzaintza para golpear al pueblo», añadió.

En un comunicado, los miembros de la dinámica «Jone Libre», que convocaron una manifestación para denunciar la detención, también censuraron la actitud de la formación jeltzale. «Hemos leído declaraciones de algunos ayuntamientos de la comarca que pedían a la Ertzaintza que suspendiera la orden de busca y captura, incluidos ayuntamientos gobernados por el PNV, como Errigoiti y Kortezubi», destacaron tras señalar que el partido de Andoni Ortuzar se abstuvo en la votación de las declaraciones. Sin embargo, ayer Lakua prefirió cumplir con su «obligación».
Una vecina de 94 años, hospitalizada tras la carga con heridas en pierna y muñeca
Una mujer de 94 años resultó herida ayer durante la actuación de la Ertzaintza. Según informaron a Gara testigos presenciales, la anciana fue arrollada por un agente de la Brigada Móvil, que la derribó al entrar en el mercado de Gernika, donde arrestaron a Jone Amezaga.

Como consecuencia de la caída, la mujer perdió el conocimiento ligeramente, sufrió heridas en una pierna y en la muñeca, y la rotura de varios huesos de una mano. Además, apuntan que estuvo en el suelo varios minutos sin recibir auxilio, ya que, según los presentes, la Policía autonómica lo impidió.

La dinámica «Jone Libre» indicó que, tras ser atendida, la anciana fue trasladada en ambulancia a un centro hospitalario, y denunció que otra mujer también fue evacuada por los golpes recibidos en las costillas. La Ertzaintza dice que lo consta.

Las redes sociales mostraron su enfado con la versión policial, y comenzaron a compartir unas imágenes en el que muestran las lesiones de la anciana -pueden verse en la parte superior de está pagina-. «El Departamento de Seguridad dice que no hay heridos, pese a que las imágenes revelan lo contrario», señaló «Jone Libre» en un mensaje publicado en Twitter.

Otras imágenes de la detención evidencian que la Ertzaintza utilizó porras extensibles durante la operación contra Amezaga. Y el padre de la joven recibió un golpe en la cara con el escudo protector de un agente de la Ertzaintza.
Para la consejera de Seguridad, la Ertzaintza ha cumplido «su obligación»

La consejera de Seguridad se escudó en que la Ertzaintza ha cumplido con su «obligación», al detener a Jone Amezaga. «Ha ejecutado una orden de la Audiencia Nacional», destacó Estefanía Beltrán de Heredia, que admitió que la Policía autonómica se topó con una «cierta resistencia» en el mercado de Gernika, donde se dieron cita decenas de personas para mostrar su apoyo a la joven de Errigoiti.

Al igual que ocurrió en el pleno del pasado viernes en el Parlamento, la consejera no explicó por qué la Ertzaintza pidió el 21 de noviembre una orden de detención inmediata a la Audiencia Nacional, que había dado a la joven un plazo de diez días para ingresar en prisión. Tras tener conocimiento de que la sentencia contra Amezaga era firme, la Oficina Central de Inteligencia de la Ertzaintza pidió una orden de detención inmediata contra la joven para evitar que durante el periodo voluntario de ingreso en prisión se pudiera organizar un muro popular y trató de arrestarla ya el 25 de noviembre. Adujo para ello que Jone Amezaga es dirigente de Ernai, «sustituto de las ilegalizadas Jarrai, Haika y Segi».

Julen Arzuaga (EH Bildu), que la semana pasada calificó de «infecto» el citado informe policial, se desplazó ayer a Gernika. Tras presenciar la detención, el parlamentario exigió otra actitud al lehendakari y al Departamento de Seguridad «ante los mandatos de los tribunales de excepción de Madrid». «La Ertzaintza no solo ha obedecido a la Audiencia Nacional, sino que ha ido mas allá, puesto que remitió un informe para acusar a Jone, pidió su detención y así lo ha hecho. Es el Gobierno del PNV el que ha promovido lo que hemos vivido en Gernika», recalcó.

También censuró la detención de la joven. A su parecer, su arresto «es tan injusto como incomprensible. Jone tiene derecho a vivir libre y con esa intención ha decidido hacer vida pública y normalizada en Gernika. Nadie entiende su detención, como lo demuestra el apoyo que ha recibido tanto de la ciudadanía como de los ayuntamientos de la zona».

La diputada de Amaiur Onintza Enbeitia denunció que, con la actuación de ayer, «los fascistas han entrado en dos ocasiones en el mercado de Gernika», en alusión al bombardeo de la Legión Cóndor en 1937. Asimismo, señaló que «ha quedado claro quien tiene dignidad y quien hace uso de la violencia».


Aquí fotos de la violenta irrupción de los mercenarios en contra del pueblo vasco arropando a Jone:









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sábado, 13 de diciembre de 2014

YouTube | Aske Gunea, Desobediencia...

Les compartimos este documental de Ahotsa.info que relata las movilizaciones sociales de arropamiento hacia represaliados políticos que han habido en Euskal Herria en meses recientes, especialmente la de Loiola a favor de los 28 jóvenes juzgados por el solo "delito" de trabajar en pos de la autodeterminación de su pueblo:


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El video reportaje de Ahotsa.info reflexiona sobre la desobediencia civil en el marco de los muros populares en contra de los juicios políticos. Es, además, una crónica de lo acontecido en Loiola durante el último aske gunea, con testimonios de amigos y familiares de los imputados arrestados.

Ahotsa.info ha realizado un video reportaje sobre los "aske gunes" (espacios liberados) y "herri harresiak" (muros populares) que en Euskal Herria se vienen levantado para hacer frente de una manera desobendiente a los juicios políticos y a las condenas que de ellos se derivan.

El video reportaje, de algo menos de 30 minutos, recoge los testimonios de amigas y familiares de algunas de las personas imputadas en el sumario contra 28 jóvenes independentistas que están siendo juzgados en la Audiencia Nacional. Estas personas, vivieron en primera mano el Aske Gunea de Loiola y su desalojo por parte de la Ertzaintza. Además, también toman parte en él, Eneko Villegas y Garazi Autor, dos de las imputados en este sumario.

Ahotsa.info estuvo presente en el Aske Gunea de Loiola para hacer una retransmisión en directo de lo que allí ocurría, pero para hacer este trabajo ha contado con la colaboración de los medios de comunicación Info7 Irratia, Topatu, Argia y Periodismo Digno, que han prestado sus audios e imágenes.



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sábado, 6 de diciembre de 2014

Alexander, Viento de Libertad

El régimen genocida mexicano ha confirmado la muerte del normalista Alexander Mora Venancio.





Nunca estará bajo tierra, sus ideales perdurarán.

Y nosotros seguiremos buscando a sus 42 compañeros.





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martes, 25 de noviembre de 2014

Añeja Lucha Antifascista

La larga historia de lucha antifascista del pueblo vasco vivió sus momentos más álgidos durante la Segunda Guerra Mundial, había iniciado antes, sigue hasta el día de hoy.

Les presentamos este reportaje publicado en Deia:


La lucha contra el nazismo de los gudaris

Los vascos refugiados por la Guerra Civil y el franquismo en Iparralde y Francia formaron parte de la resistencia antinazi en unidades de lucha, incluido el Ejército de EE.UU.

Iban Gorriti

La  invasión alemana de Francia puso en alerta a las miles de personas vascas refugiadas por la Guerra Civil y el franquismo en el Estado galo, muchas de ellas en Iparralde. El espanto fue mayor al decretar el gobierno colaboracionista de Vichy el internamiento de los refugiados extranjeros en campos de concentración; y por ello, se produjo una inmediata emigración masiva hacia América. Muchos de los que no pudieron alcanzar el objetivo fueron enviados a construir fortificaciones en la muralla del Atlántico para la organización TODT nazi, de Fritz Todt.

Paralelamente, los hechos se produjeron al tiempo que cayó la red Álava en Euskadi, que comunicaba a ambas partes de los Pirineos. Entre las primeras reuniones de grupos armados destacó la Unión Nacional del Partido Comunista y muchos vascos ingresaron en ella. También se creó el grupo de gudaris llamado Batallón Gernika, de la brigada vasca, dentro de las fuerzas del Ejército francés. Esta facción tuvo como comandante a Pedro Ordoki y participó en la liberación de Point de Grave.

Fue el Gobierno de Euzkadi quien ideó esta formación en 1943, “con la intención de reunir a todos los vascos de la Resistencia, incluso sacando a aquellos inmersos en la Unión Nacional”, según un texto del investigador Eduardo Jauregi, de Sabino Arana Fundazioa. Un total de 200 hombres formaron el Batallón Gernika con mayoría de presencia de afiliados al PNV, pero también con socialistas, comunistas, anarquistas y de ANV.

El lehendakari Aguirre viajó de Estados Unidos a París con la intención de sentar las bases para la coordinación de actuaciones de interior y exterior y preparar la vuelta a Euskadi tras el esperado derrumbe de Franco por los aliados. De ahí nació el cuerpo de élite con miembros de Euzko Naia del interior y la brigada vasca. El plan era colaboracionista con Estados Unidos, por lo que tras una selección de 114 hombres no había hueco para ningún comunista, por orden expresa del país norteamericano.

En Francia, la acción del Gobierno de Euzkadi en el exilio permanecerá orientada hacia un objetivo esencial: la derrota de la Alemania nazi y la victoria de las democracias occidentales; es el sentido de todo lo que el ejecutivo de Aguirre logró coordinar en condiciones a menudo difíciles: redes de información y observación, espionaje al servicio de los aliados, redes de paso de la frontera española, reclutamiento de sus conciudadanos en las tropas aliadas, participación en las operaciones de sabotaje de la Resistencia francesa, ayuda a los ‘‘maquis’’, etc...

La instrucción corrió a cargo de americanos y de un coronel inglés. La Unidad Militar se dividió en dos grupos. Recibieron cursos de cartografía, armamento y tiro, táctica militar, dinamita, educación física, instrucción, modalidades de lucha... Durante la instrucción tenían prohibido salir del recinto militar sin visitas familiares o de amigos, y los envíos eran dirigidos a la delegación vasca en París así como controlados. Aunque el contrato era de seis meses, al de solo dos se produjo la disolución, según notificación por “imposibilidad de su utilización práctica”. Sin embargo, ya se les había encomendado su intervención militar en las montañas de Berchtesgaden, reducto nazi. Pero los últimos acontecimientos se precipitaron con la bomba de Hiroshima, dando por finalizada la contienda mundial, y la operación de esta unidad vasca no se llegó a realizar.

Su disolución tuvo lugar en julio de 1945. A la mayor parte de sus miembros se les envió a Lormont, donde estaba la Brigada Vasca. Primitivo Abad comunicó que “indeseables” estaban desprestigiando la unidad, y citó escasez de recursos. Los nacionalistas mantenían “buenas, pero superficiales” relaciones con los socialistas, al tiempo que la CNT pretendía pasar a España y los comunistas conjuntamente con los socialistas demandaron disolver la brigada. Tras varias reuniones, el Gobierno francés ordenó su desmovilización. Los gudaris que anhelaban seguir tenían que firmar un contrato con la Legión gala, aunque se intentó que la ley de desmovilizaciones no se produjera con la Brigada Vasca. Finalmente, no fueron encuentros fructíferos, obligando al Gobierno vasco a encontrar una salida a sus hombres y la posibilidad de trabajo.

Se hicieron dos grupos: uno de Abad, con los miembros de Euzko Naia y gudaris seleccionados por él y situados en la frontera. El otro, formado por gente que no merecía la confianza para fines nacionalistas, situados en Royan y Burdeos. En octubre de 1945 ya había diferentes grupos en Ainhoa, Mendibe, Donibane Garazi, Esterenzubi, Banka, Baigorri... En esa zona hubo reuniones con la CNT.

El cenetista Lago acabó recibiendo una ayuda de 50.000 francos de manos de Abad. Las negociaciones de armamento continuaron en París de manos del jeltzale Rezola, y tras la ausencia de resultados, se recibió armamento del Batallón Gernika, de Biarritz. Los hombres empezaron a trabajar como leñadores y se solicitó calzado, tela de mahón y herramientas de trabajo. La moral de los gudaris, según testimonios, seguía intacta.

Espías de franco 

En medio de un invierno duro, no llegó lo solicitado en un momento de goteo de hombres que pasaron la frontera por represalias en Euskadi sur. A algunos se les consideró sospechosos, espías de Franco, de ahí que se pidiera más rigurosidad en el contacto de interior y exterior y se encargara otra vez la misión a Abad, creándose pasos específicos de frontera. La primera cadena unió Donostia con Sara y atravesó Lekaroz hasta Goizueta.

Pero el trabajo de leñadores fue acabándose y las ayudas del PNV y el Gobierno vasco no eran suficientes. En 1947 y 1948 comenzaron a disolverse los enlaces por “irregular comportamiento y conducta de los miembros fuera de servicio, al infringirse las órdenes de discreción y secreto debido”. Hubo contactos del PNV con un capitán norteamericano para conseguir armamento para pasar a Hegoalde cuando cayera Franco, como pensaban que iba a ocurrir, aunque se desestimó la operación “por falta de medios económicos”.

Llegado el momento, “americanos e ingleses no prestaron apoyo, para que no les confundieran con comunistas”, escribía Jesús Solaun en Memorias del antifascismo. La Guerra Fría dio al traste con la ayuda aliada. La resistencia mayor se vivió entonces en el interior de Hegoalde, donde la represión franquista multiplicó las detenciones, encarcelamientos y torturas y alcanzando, según los investigadores, a todos los grupos políticos.





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lunes, 24 de noviembre de 2014

El Asunto de la Ribera

Nos han hecho llegar este texto por correo electrónico:



Ager Vasconum e izquierda abertzale

Jose Mari Esparza Zabalegi

Tras la explosión vasquista que supuso la Gamazada, han sido tres los momentos en los que la Ribera navarra, nuestro Ager Vasconum, rozó la unidad vasconavarra. Y las tres lo fueron no por mor del nacionalismo vasco, sino por el empuje republicano-socialista.

Una fue el Estatuto. En 1931, 200 de los 220 ayuntamientos navarros presentes en agosto en Iruñea (el 90%), apoyaron el Estatuto Vasco, entre ellos la mayoría de la Ribera. Nadie cuestionaba la unidad éuskara, de la que todos oyeron hablar antaño. El problema se suscitaba en cómo el Estatuto abordaría los problemas de la Ribera. Por eso la Gestora de la Diputación, compuesta por republicano-socialistas, aprobaba una moción de su presidente, García-Larrache, pidiendo un trato especial en el Estatuto, ya que “presenta características diferentes con respecto al resto de Navarra y de todo el País Vasco”.

Tras el fracaso inicial, el Frente Popular Navarro, con bases esencialmente riberas, volvió a plantear el Estatuto en 1936, como freno al caciquismo y estribo de la democracia en Navarra. El golpe militar truncó esta nueva oportunidad y alejó el tema a los páramos del exilio.

En 1979, en las primeras elecciones al Parlamento Foral, Herri Batasuna, que solo se presentaba en Pamplona y su Merindad, y las Agrupaciones Electorales, presentadas en las cuatro merindades del sur y Zona Media, alcanzaron 16 parlamentarios, el 18% de los votos, superando al PSOE y UPN. Un gran éxito que convertía al abertzalismo en segunda fuerza tras UCD, y en alternativa de futuro (y eso, no lo olvidemos, con ETA en plena actividad). Pero antes de finalizar la legislatura, un maridaje insólito entre HB, UPN, PSOE y UCD, y el voto en contra de las Agrupaciones representadas en el grupo Amaiur, convirtió Navarra en distrito único, lo que obligaba a Amaiur a competir con Herri Batasuna en todo el territorio o a desaparecer. Dignamente, Amaiur decidió desaparecer, y la izquierda abertzale perdió una herramienta electoral que sólo en parte pudo reemplazar Herri Batasuna. Las siguientes elecciones el voto abertzale bajó estrepitosamente en esas comarcas. El chaquetazo del PSOE hizo el resto. Tercera oportunidad perdida. Empero quedó la lección, que algunos todavía no han aprendido: el vasquismo, en la mitad sur de Navarra, o es de izquierdas y autóctono (esto es, peculiar) o no será.

Los homogenizadores

En estas pasadas elecciones europeas, la izquierda abertzale inició su campaña buzoneando un mismo panfleto en las cuatro provincias. Cualquier tudelano que leyera su segundo párrafo (el primero, claro, estaba en euskera) leía que el objetivo era “conseguir un estado independiente”, la gran preocupación de la Ribera, como todos sabemos. Alguien dijo que ese panfleto era para “homogenizar” a todo el País. Ergo, goiherrizar a los riberos. Ni el PNV hace ya esas cosas. Así que si eso es homogenizar, el deshomogenizador que nos deshomogenice buen deshomogenizador será.

Me vienen a las mientes los tiempos, no tan lejanos, en los que decisiones que afectaban a Navarra se tomaban en la Mesa Nacional con el voto en contra de los navarros. Hiere la frivolidad con la que muchos ignoran que, entre Tafalla y Tudela, cabe Bizkaia entera. Otrosí la sempiterna excusa del “está lejos” para justificar no mover el culo de la silla vascongada. ¿Cuántas reuniones “nacionales” al año realizan EA, Bildu, LAB, ELA, Sortu y otros cien organismos abertzales en la Ribera? ¿Podemos hablar de construir una nación que desconocemos? El mapa de Euskal Herria está ya cortado por la izquierda abertzale, como antes lo cortara el PNV. Lo demás es retórica. Jelkide o batasunera da igual.

Comprobemos cuántos representantes de las Merindades meridionales hay en las direcciones de las organizaciones abertzales en Navarra. De las “nacionales” ni hablo. Hasta el euskera, que tantas adhesiones suscita en todo Navarra, incluida su Ribera, se utiliza de forma inapropiada: el mejor líder abertzale de Sartaguda no podrá ser miembro de los órganos de dirección de nuestras organizaciones si no habla vascuence. Hasta ahí se podría entender. Pero a muchos dirigentes que han tenido la suerte de nacer en zona euskaldun, nadie les ha exigido que aprendan a escribir y dejen de ser analfabetos en la lengua que les regalaron en la cuna.

Si el Polígono de tiro de Bardenas estuviera en el Gohierri estaríamos todos los domingos en karrikadantza vindicativa. Pero Arguedas cae lejos. Hasta la bandera republicana, mortaja de nuestros fusilados, que los abertzales meridionales fuimos los primeros en recuperar, se está dejando en manos de cuatro advenedizos porque es “española” y porque nuestros montañeses, que pasaron de la Cruz de San Andrés a la ikurriña sin experimentar apenas el orgasmo republicano, no ven en ella un símbolo histórico afable, transicional, que posibilitó la unidad vasconavarra y con el que todavía muchos abertzales estamos enterrando a nuestros padres y abuelos.

Incluso frentes de lucha unitarios que surgen desde Navarra, como el tema de las inmatriculaciones de bienes por parte de la Iglesia, que ha aglutinado a 200 ayuntamientos de todo el territorio y suscitado una fuerte polémica estatal, ha sido totalmente ignorado en el resto de Euskal Herria, como si el tema no fuera con ellos.

Un cambio estratégico

En 1931, Manuel Irujo denominó a la Ribera “el Ulster vasco”. Con más de un 15% de inmigración, entre el Ebro y el río Aragón vamos a escuchar, durante décadas, mucho más árabe que euskera. Mirar para otro lado o hacer gestos paternalistas (eso lo hace mejor el PNV) no servirá más que para agrandar el abismo que nos separa. Y sin la adhesión de la Ribera difícilmente habrá cambio en Navarra; y sin Navarra no hay proyecto nacional. ¿O tal vez sí? No tardarán en aparecer voces que “por pragmatismo” planteen el derecho a decidir en la CAV y esperar a que “más tarde” se sumen los navarros. Ya ocurrió en 1932 y en 1977 ¿por qué no ahora?.

Los abertzales, y la izquierda en especial, tenemos una responsabilidad en ese territorio. En primer lugar admitiéndolo tal cual es, y dejándole un hueco cómodo en la Euskal Herria que proyectamos, con su republicanismo españolista y su navarridad banuquasi. Su voz romanceada debe escucharse en nuestros foros políticos sin que nadie diseñe, ni en Donostia ni en Iruñea, las consignas que deben colocar por las paredes. Y no estaría mal replantearse humildemente, como en 1979, la vuelta a las plataformas políticas y electorales amplias en esos pueblos, con un vasquismo a su justa medida.

Ese Ager Vasconum, republicano y socialista, debe engarzar su territorio en el Zazpiak Bat a su manera, como lo intentó en 1931, 1936, 1946 y 1979. Pero eso no significa que el resto del País no pueda facilitarle el camino. Urgen acuerdos nacionales estratégicos (con partidos, instituciones, sindicatos, fundaciones) para compensar las agresiones democráticas que sufren, que hacen que Tele Aragón impere donde antes se veía ETB; que impone la Ley del Euskera; que ahoga sus ikastolas; que persigue la simbología; que borra de la memoria colectiva los tiempos en que la Ribera se enorgullecía de su pertenencia a Vasconia.

Hacer ingentes inversiones humanas y materiales, consumir sus productos, (zorionak a Herrigora), entenderla y, sobre todo, amarla como la parte de nuestro país que baña el Ebro, (“río vasco” lo llamó Prudencio en el siglo IV) y no como esa prótesis extraña, a la que cantamos bucólicos “Erribera, Erribera”, para matar nuestra mala conciencia.




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