El largo camino a la Independencia, Paz y Justicia para Palestina, Euskal Herria, Catalunya, Escocia...

domingo, 21 de septiembre de 2014

Lille Louviere U13 Elite

La foto solidaria del día:










El equipo de futbol U13 Elite Lille Louviere (al norte del estado francés) jugando con el uniforme de una taberna en Euskal Herria.





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Espíritu Olímpico Soberanista

En el blog Cuestionatelotodo han sonado la alarma, parece ser que hubo chanchullo en el conteo de las papeletas del referendum escocés y los partidos soberanistas están exigiendo un reconteo imparcial.

Mientras esa historia se desarrolla les presentamos la editorial de Gara con respecto a dicho referendo:



Tomemos el referéndum escocés con espíritu olímpico

En algunos casos por convicción, y en otros haciendo de la necesidad virtud, los que deseaban que Escocia fuese independiente han asumido la decisión soberana y democrática de los escoceses con un gran espíritu olímpico, ese que reza que «lo importante es participar». Que la ciudadanía escocesa haya tenido la opción de votar en referéndum es de por sí un hito en la historia de la democracia, tanto por cómo han gestionado las partes todo el proceso como por el nivel de participación. Y les toca a los independentistas reivindicarlo, porque los unionistas lo obvian.

No obstante, el olimpismo contempla más valores, de los cuales el central es la idea de superación, la aspiración de dar lo mejor de uno mismo. Y la voluntad de ganar también, claro está. Es evidente que ese espíritu olímpico ha guiado la campaña del Sí, hasta contagiar a una mayoría de la sociedad, incluidos muchos votantes y activistas del No, que han tenido que defender la devolución máxima de poderes como un mínimo, blindando la misma. Evidentemente, está por ver qué hará Londres, pero haga lo que haga tendrá un coste político.

El esfuerzo intelectual y emocional de los escoceses ha sido titánico. Recuerda al de esos atletas que tienen que ir mejorando tiempos y mentalizándose de que pueden ganar. Finalmente, el día de la competición, pese a ofrecer su mejor forma y superar todas sus marcas, los independentistas escoceses no han logrado vencer. Pero como decía ayer en «The Guardian» el escritor Irvine Welsh, «este glorioso fracaso -otro más- podría ser también, paradójicamente, su más dorado momento».

En este proceso, en ese entrenamiento colectivo que han supuesto estos dos años previos a la competición, el pueblo escocés ha ido mejorando. Su tradicional progresismo se ha profundizado, ha adquirido un sentido más plural y comunitario, ha puesto un contrapunto al delirio neoliberal de la City y a los recortes de Westminster, y ha hecho una propuesta mejor en términos sociales y humanos. Es cierto que quizás no va mucho más allá de una socialdemocracia nacional cívica que asume bolsas de marginalidad y desequilibrios muy grandes. Pero su apuesta por mantener los estudios universitarios gratuitos o los servicios sociales, por ejemplo, muestra consensos sociales radicalmente distintos a los del resto de la isla, donde la austeridad en lo público contrasta con la opulencia en lo privado. Visto desde fuera, las apuestas estratégicas de Escocia tienen más sentido para desarrollar una sociedad compacta y más igualitaria. En general, también han demostrado una cultura política muy avanzada y democrática.

Como todo acto colectivo de un pueblo, el referéndum ha tenido un gran componente épico, que los independentistas han explotado al máximo y que seguirán capitalizando en esta nueva fase. Sin duda, esa nueva épica democrática ofrece un marco al resto de pueblos que persiguen poder decidir su futuro. Pero en ningún caso será suficiente por sí sola, tampoco en el caso de los vascos. Junto a la reivindicación del derecho a decidir, del derecho a participar plenamente de la política, a ser soberanos y responsables de nuestro futuro, los vascos debemos aspirar también a construir una sociedad mejor, una nación mejor y una vida mejor para las personas que viven aquí. Existen condiciones, partiendo de la base de que comparada con las de nuestro entorno nuestra sociedad ha priorizado valores más progresistas. Sin embargo, eso no es suficiente porque nuestros registros en temas cruciales como educación o innovación son pobres y preocupantes. Para ello hacen falta cambios radicales basados en nuevos consensos, desde las cosas más cotidianas hasta las más profundas: en materias como educación, derechos humanos, industria, cultura, gasto social, empleo, innovación... Y hace falta la aspiración a hacerlo lo mejor que podamos, no simplemente conformarnos con algo mejor que los españoles. Guardemos ese espíritu para cuando nuestros modelos tengan que competir directamente, en las urnas, y mientras tanto entrenemos duro para lograr un modelo de sociedad que responda a las necesidades y deseos de nuestra ciudadanía. Lo contrario es querer vivir de rentas, sean reales o simbólicas, y no nos queda margen como pueblo.

Evidentemente, tener derecho a votar es uno de los elementos centrales para mejorar una sociedad. Más allá de las convicciones personales, es difícil o quizás imposible decir positivamente si una Escocia independiente o una con mayores poderes sería mejor. Lo que es evidente que la Escocia en la que se ha podido votar es infinitamente mejor que una en la que no se podría votar. Eso ningún demócrata lo puede negar.

Cada cual sabrá en contra y a favor de qué está

Tampoco ningún demócrata debería justificar la negación de derechos a las personas, por mucho que estén encarceladas. Pero en el tema de los presos vascos Madrid ha hecho trinchera. En Euskal Herria no falta quien asume esa posición como propia, aunque resulte socialmente insostenible. Ayer la red ciudadana por los derechos de los presos, Sare, se presentó en Bilbo buscando nuevas fórmulas y protagonismos en esta lucha.

Cuando algunos plantean que es solo a la izquierda abertzale a quien urge el tema de los presos, olvidan varias cosas: que trata de derechos humanos, que trata de personas, que trata de ciudadanos y que trata de paz. Si hay personas y políticos que quieren posicionarse contra todas esas cosas, o sencillamente mirar para otro lado, estarán proyectando una sociedad cruel y bastante inhumana. Que piensen bien si esa es la bandera bajo la que quieren competir en una liza democrática que, antes o después, también tendrá lugar entre nosotros.





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Lecciones del No

Tras lo sucedido en Escocia, les presentamos este texto publicado por los compas del blog Borroka Garaia Da!:
 


-El referéndum de autodeterminación realizado ayer en Escocia, así como cualquier referéndum de autodeterminación donde los pueblos decidan su estatus político son las vías más democráticas y civilizadas para asentar libremente el derecho de todos lo pueblos a decidir su futuro y a que vivan en armonía entre sí.

-Los estados que niegan e impiden estos referéndums se colocan frente a la humanidad y cometen un delito contra la libertad. Esos estados son criminales. Y solo hay una cosa peor que un criminal contra la libertad, un criminal hipócrita, que aplaude y se congratula del NO en Escocia mientras impone a naciones bajo sus impuestas fronteras que no puedan decidir entre el Si o el NO. El referéndum de ayer da pie a desenmascarar estas prácticas. Y es ahí donde verdaderamente hay que hacer fuerza con la comunidad internacional de los de abajo, no la otra, que es de mentirijillas.

-Escocia paradójicamente ha decidido que por ahora no quiere decidir su futuro y deja en manos de Londres y Gran Bretaña decisiones que le afectan y que le van a afectar. Debido al NO, el gas y la electricidad no serán de propiedad pública, el neoliberalismo de la City hará que la pobreza vaya a más, que los salarios sean más bajos, que aumenten los contratos basura, que la sanidad acabe privatizada, que crezca la desigualdad, que aumente la austeridad para pobres, que los ricos sigan amasando fortunas y mientras todo eso ocurre, el dinero de la clase trabajadora escocesa será usado para sufragar guerras imperialistas y gestionar submarinos nucleares.

-Escocia pese al loable esfuerzo realizado no ha ganado, ha perdido. Lo que se ha impuesto es el miedo a la libertad. Campaña del miedo realizada desde todos los centros de poder británicos sabedores de que el miedo es de los factores subsconcientes más poderosos. Ante esa batalla del miedo impulsada por la reacción y el capital, el sector hegemónico del independentismo escocés (la centro-izquierda escocesa), ha intentado contrarestarlo paradójicamente alimentado más aun el miedo. Ante la propaganda de que una salida de la UE iba a provocar una tragedia, propuso la permanencia en la UE, ante la propaganda de las consecuencias catastróficas de dejar la monarquía atrás, propuso continuismo con la corona, ante la propaganda de que sin la libra se iban a morir de hambre, propuso la libra… La inmensa mayoría de las independencias se producen mediante la existencia de confrontaciones vitales. La batalla de ayer la ganó el neoliberalismo.

-Escocia ha perdido… pero no para siempre. El número de independentistas es alto y el neoliberalimo es un callejón sin salida y ante el previsible aumento de las contradicciones sociales un avance por la izquierda que deje atrás el pensamiento blando socialdemócrata y la traición a la clase trabajadora del laborismo institucional y sindical, será la garantía definitiva del salto a través de la lucha de clases . Nada fácil desde luego pero no imposible. Eso quedó constatado ayer en las zonas de mayor conciencia de clase como las de Glasgow.

-La enseñanza fundamental que deja la jornada de ayer de cara a Euskal Herria es que el sucursalismo imperial de “izquierda” y de derecha debe desaparecer del mapa político vasco y hay que hacer fuerza para que su debacle actual se intensifique y sea definitiva. Porque no solo son dañinos de cara a la independencia sino que lo son para el socialismo y no representan más que a la clase dominante. Deben ser historia pasada. Y hay que hacer todo lo posible para que así sea, sin ningún tipo de flotador. Con la burguesía autóctona tres cuartas partes de lo mismo. Deben ser confrontados, y la única forma de hacerlo es precisamente dando prioridad a  la unidad y determinación del pueblo trabajador vasco, única garantía del salto a la independencia y el socialismo. Una clase obrera vasca fuerte y diversificada, concienciada nacional y socialmente que evite las manipulaciones del españolismo y el nacionalismo regionalista burgués, que evite el partidismo, con una visión clara hacia el ejercicio de la autodeterminación y con un proyecto de país valiente y favorecedor de los intereses objetivos para sí, que desde ya no espera a la independencia y el socialismo para dar pasos hacia ello, será difícil de parar.




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sábado, 20 de septiembre de 2014

Certifican 45 Casos de Tortura

Sin preámbulos, les presentamos este texto publicado en Rebelión

Un estudio da por veraces 45 testimonios de personas torturadas en el País Vasco

Ter García | Diagonal

El estudio, realizado durante 4 años, ha analizado el testimonio sobre torturas durante detenciones incomunicadas, utilizando el Protocolo de Estambul.

Todos los testimonios son coherentes y más de la mitad de ellos muestran el máximo grado de credibilidad. Ésta es una de las principales conclusiones del Estudio 'Incomunicación y tortura. Análisis estructurado en base al Protocolo de Estambul', presentado esta mañana en la sede de la Fundación de la Abogacía Española y en el que han participado más de 30 profesionales de la salud y ocho organizaciones civiles.

Ver documental [17.25 min.]: Voces. Detención y tortura en el País Vasco

El estudio, realizado durante 4 años de investigación sin ningún tipo de financiación, es el primero en el Estado aplicando el Manual de Investigación y Documentación Efectiva sobre Tortura, Castigos y Tratamientos Crueles, Inhumanos o Degradantes, más conocido como Protocolo de Estambul, una guía para evaluar la coherencia de los testimonios de personas torturadas adoptado en el 2000 por la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, pero con, todavía, muy poca aplicación en la mayoría de países europeos. Los relatores especiales sobre la Cuestión de la Tortura de las Naciones Unidas y sobre la Promoción y la Protección de los Derechos Humanos y las Libertades Fundamentales en la lucha contra el terrorismo, Juan E. Méndez y Ben Emmerson, respectivamente, han resaltado, en un mandato hecho público hoy, la importancia del informe como “un paso hacia la transparencia y la rendición de cuentas” en los casos de torturas, recomendomsando al Gobierno español que tome en cuenta sus recomendaciones y conclusiones.

“Con este estudio intentamos, desde el rigor, desde la academia, ir más allá de los posicionamientos políticos para ver cuanto hay de verdad en las denuncias de torturas en el País Vasco”, explica Pau Pérez, psiquiatra y consultor de la Organización Mundial de la Salud en temas de violencia y catástrofes y uno de los participantes en el estudio. Para su realización, se ha tomado testimonio a 45 personas que han denunciado haber sido víctimas de torturas entre 1982 y la actualidad, de diferentes militancias, repartidos en hombres y mujeres, y cuyas torturas habrían sido infringidas por los distintos cuerpos de seguridad estando en detención incomunicada, aplicando el denominado Protocolo de Estambul, con el que, a través de 14 criterios distintos, se analiza el relato de las víctimas, su estructura y se coteja con diversa documentación y con los síntomas psicológicos.

Para hacer el trabajo, se formaron cuatro grupos de profesionales, formados cada uno de ellos por una persona originaria del País Vasco y otra persona que no, que cotejaron los testimonios y resto de documentación de forma escalonada. “No se encontró ningún caso en el que el relato no mostrara consistencia”, señala Pau Pérez, quien subraya que hasta ahora “nunca se había hecho un trabajo con tantas garantías y rigor”.

El estudio muestra los diferentes tipo de torturas de los que han sido víctimas las 45 personas examinadas. Las más utilizadas fueron la privación y manipulación de la estimulación sensorial –presente en el relato de las 45 personas examinadas–, humillaciones de tipo verbal –92,3% de los relatos–, técnicas psicológicas para desestructurar al individuo –como la ruptura del ritmo sueño-vigilia, la manipulación visual y auditiva; presentes en el 89,7% de los casos–, amenazas de muerte y daños a familiares y amigos –87,2%–, las posturas forzadas –79,5%–, los golpes –69,2%– y la asfixia –51,7%–. Los testimonios analizaron detallaron, en menor medida, haber padecido otros tipos de tortura, como desnudez forzada y vejaciones sexuales –39,5 y 38,5% respectivamente–, los choques eléctricos –17,9% de las personas examinadas–, o violaciones –7,7% de los testimonios examinados–.

Benito Morentín, jefe de Patología Forense del Instituto Vasco de Medicina Legal y otro de los profesionales que ha trabajado en el informe, explica que sólo han podido acceder a la documentación médica de doce de las 45 personas estudiadas ya que en el resto no ha sido posible encontrar ese tipo de documentos. En los distintos partes de lesiones e informes médicos analizados, en el 85% de los casos el documento señalaba que las persona examinada había sido víctima de torturas y en muchos de los casos se hacía referencia a síntomas físicos y psicológicos, en algunos de ellos a señales corporales que podrían haber sido consecuencias de las torturas.

Sin embargo, dado que en muchos casos la práctica de la tortura se produce de manera que evite dejar marcas físicas, son los efectos en la salud mental los que más prevalecen: más de la mitad de las personas examinadas en el estudio mostraron en algún momento un trastorno de estrés postraumático, en un 13,4% de los casos mostraba un trastorno depresivo y un 8,7% de los examinados mostraron síntomas de padecer el trastorno persistente de la personalidad tras un hecho catastrófico, un cambio persistente e irreversible en la personalidad de la víctima cuyo diagnóstico se basa en la “presencia de rasgos previamente ausentes como, por ejemplo una actitud de permanente de desconfianza u hostilidad hacia el mundo, aislamiento social, sentimientos de vacío o desesperanza, sentimiento permanente de 'estar al límite', como si se estuviera constantemente amenazado o vivencia de extrañeza de sí mismo”. Esta es la consecuencia psicológica “más grave”, según señala María Ángeles Plaza, psicóloga y miembro del Grupo de Acción Comunitaria

El informe dedica también un apartado sobre la restitución del daño a las víctimas. Según detalla, ninguna de las personas con las que se habló expresaron propuestas de restauración del daño sufrido. “No hay una reivindicación de reparación del daño en términos económicos, laborales o de otro tipo, o, si la hay, no es parte de lo que las personas consideran relevante a efectos de reparación”. Sólo dos de las personadas examinadas mencionaron la reparación económica, pero con terceras personas como beneficiarias. En el resto de caso, no se plantea esa necesidad y cuando se les pregunta sobre esa posibilidad la rechazaron explícitamente.

Sin embargo, el reconocimiento de los hechos sí supone una diferencia para las personas víctimas de torturas con las que se habló para realizar el informe. “De distintas maneras y con distintos énfasis, pero la mayoría de personas describen el que mayor daño que sufren es que no sólo son ignorados o silenciados, sino el hecho de que se diga por parte de portavoces gubernamentales o de instancias públicas, incluso vinculadas a temáticas de derechos humanos, que han inventado los malos tratos sufridos o que eso es parte de supuestas instrucciones”. Frente a esto, la mayoría de testimonios subrayaron la no impunidad de los responsables de las torturas y la realización de cambios que lleven a que no se den nuevos casos de tortura como la mejor reparación de su propio daño.

El equipo responsable subrayó durante la presentación del estudio que “no se pueden derivar datos epidemiológicos”, por lo que no se pueden extrapolar los resultados a todo el colectivo de personas denunciantes de haber sido víctimas de tortura. La principal causa de esto es, según señala Pau Pérez, que no hay un listado oficial de víctimas de torturas, una muestra más de la falta de voluntad para investigar las denuncias de tortura por parte del Estado a pesar de las llamadas de atención de las instituciones europeas. Virginia Álvarez, de Amnistía Internacional, señalo las fallas del sistema que hacen posible que se produzca la práctica de la tortura, sobre todo en régimen de incomunicación, la falta de investigación por parte de la justicia y ha subrayado la falta de mención a las víctimas de tortura en el reciente proyecto de ley del Estatuto de la Víctima de Delitos. Por su parte, Hans Draminsy Petersen, del Subcomité de Prevención de la Tortura, ha señalado que “el estudio merece un debate público sobre los ejes de trabajo relacionados con la lucha contra la tortura”.

“España ya ha sido condenada en tres ocasiones por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos por no investigar los casos de tortura”, recuerda Andrés Krakenberger, miembro de la asociación pro derechos humanos Arguituz. “Esperemos que el Gobierno español tome nota y cumpla con sus obligaciones”, concluye.


El video también puede ser encontrado en YouTube:


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Por cierto, también a quedado certificada la continuidad del régimen franquista en su modalidad borbónica. Ahora sí queremos oir hablar de suelos éticos. Porque al final de cuentas esto se suma a lo que recién compartíamos acerca de Lasa, Zabala y Marey.



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A Cada Cual, lo Suyo

Entre los procesos independentistas escocés, vasco y catalán hay obvias y naturales diferencias, pero existe un común denominador: el brutal estadío en el que se encuentra el imperialismo neoliberal.

El EZLN insiste en que el enemigo es uno y que por lo tanto la resistencia (las dignas rabias) aunque dispersas por el orbe deben entrelazarse para que todas sean una.

Les presentamos este texto de Iñaki Gil de San Vicente publicado en inSurGente:



A comienzos de 2014 la revista «Espineta Amb Caragolins» del colectivo Amigos del Che, de Tarragona, caracterizada por su militancia comunista e internacionalista, me pidió una serie de muy breves anotaciones sobre la evolución de la situación sociopolítica vasca. Hasta ahora la prestigiosa revista ha publicado los tres concisos análisis enviados --febrero, abril y agosto-- que presento a la lectura crítica en estos momentos. ¿Por qué ahora y no más adelante? Porque están confluyendo diversos procesos parciales en una gran corriente caracterizada por la ebullición de, al menos, cuatro contradicciones estructurales del imperialismo en el presente: su notoria incapacidad para abrir una nueva larga fase expansiva y la permanencia de una crisis nunca vista; la polarización de las diferencias y de los antagonismos a diversos niveles; la militarización imparable de la política, de la economía y de la cultura a escala mundial; y la tendencia al aumento de las resistencias de los pueblos a la ofensiva del capital con su correlato interno de la tendencia al aumento de la lucha de clases dentro de estos pueblos.

Las cuatro grandes contradicciones nos remiten a otra más básica y elemental en la que no podemos detenernos pero que sí hay que citarla siempre: las irracionales relaciones sociales de producción capitalistas están frenando como nunca antes el desarrollo racional y consciente de las fuerzas productivas potenciales. Cada zona o región del planeta sufre de manera específica esta explosiva tensión subterránea, sísmica, creciente. La Unión Europea es un ejemplo, y dentro de ella las naciones escocesa, catalana, vasca, etc., se enfrentan a esta dinámica incontrolable a la vez que la padecen internamente porque también ellas existen poderosos bloques burgueses euroimperialistas.

El resultado del referéndum escocés, el cada vez más perceptible pliegue a las exigencias españolas de una parte fundamental del bloque burgués soberanista en el Principat Catalá, la eterna postura claudicante de la burguesía vascongada y el contenido reformista explícito de EH Bildu, estas y otras «novedades» son ahora más palpables que a comienzos de 2014, pero sobre todo interactúan más estrecha e intensamente con las crisis sociopolíticas y económicas que azotan a la UE y en especial a Gran Bretaña y al Estado español. A pesar de las diferencias entre estas naciones oprimidas, hay tres constantes que las unifican: una, la opción de sus burguesías asumiendo la lógica del capital imperialista, negándose a ir más allá de lo permitido por sus aparatos de poder; otra, el agotamiento definitivo de la «vía política, democrática y pacífica de la sociedad civil y de la ciudadanía»; y por último, las advertencias contundentes de la UE y del capital financiero transnacional de que no es posible ninguna real y efectiva independencia dentro de sus dominios, sino sólo grados de dependencia según sea la inserción de cada una de sus burguesías en la jerarquía interna del euroimperialismo. Es muy significativa la experiencia de Quebec entre 1995, 2006 y la actualidad, que confirma lo fundamental en el comportamiento de las burguesías escocesa, catalana y vasca.

Pienso que antes de seguir es conveniente leer los tres articulitos publicados en «Espineta Amb Caragolins» para, mediante su crítica, aceptar o rechazar total o parcialmente el método que se va a emplear en lo que sigue:

1.- Sobre la situación vasca (27 de Febrero de 2014 )

Desde la perspectiva independentista y socialista, el proceso de liberación de Euskal Herria se encuentra en otro nivel de avance diferente al de los Països Catalans. Ni más avanzado ni menos avanzado, sino diferente en lo cualitativo. La izquierda independentista y en gran medida el soberanismo y el resto de fuerzas progresistas vascas, saben ya por experiencia propia lo que realmente es capaz de hacer el imperialismo español para aplastar o congelar los derechos elementales. Lo sabemos porque hemos llegado al punto crítico, esencial, de choque entre el imperialismo español y Euskal Herria, y ese punto crítico desencadenó una sistemática represión generalizada que no permite ya esperanzas reformistas de ningún tipo, por cuanto la realidad cotidiana ha destrozado todas las nebulosas y ambigüedades posibles.

La derecha española ubicada en nuestro país, representada por PP/UPN, no acepta cambio alguno que no sea el del la rendición incondicional del independentismo de izquierdas y del soberanismo socialdemócrata y eurocomunista. El españolismo de centro-derecha, representado por las sucursales del PSOE, sólo está dispuesto a que esa rendición fuera menos humillante. La derecha autonomista representada por el PNV busca que sea «honrosa» pero dentro de la ley española. En cuanto a la parte de Euskal Herria bajo dominación francesa, el panorama es básicamente idéntico al de Hegoalde.

No podemos exponer todas las razones que explican por qué no existen en Euskal Herria sectores burgueses dispuestos a presionar un poco a Madrid, y por qué son tan reducidos los sectores pequeño burgueses que sí lo hacen, comparado con el Principat Catalá, Sólo enumeraremos cuatro: la diferencia entre el capitalismo vasco y el catalán; la diferencia del independentismo político de sus pueblos trabajadores; la diferencia en sus niveles de organización y lucha; y la diferencia abismal, por ahora, entre el independentismo socialista vasco y el catalán. Como resultado, la burguesía vasca y gran parte de la pequeña burguesía tienen más miedo al pueblo trabajador vasco que al imperialismo español. El bloque social burgués catalán tiene, por tanto, más margen de maniobra, por ahora, y lo utiliza.

La compleja y rica izquierda vasca debe atender a muchos frentes en un contexto de crisis nunca conocida antes. Hablamos de rica y compleja izquierda vasca porque es necesario reivindicar estas cualidades decisivas. Será difícil encontrar en el capitalismo imperialista, mal llamado Centro o Norte, un movimiento de izquierda tan amplio y a la vez tan cohesionado en lo esencial en este período histórico. Al ser amplio, múltiple y diversificado en sus campos de lucha, también lo son sus grados de radicalidad política, social, cultural, clasista, etc., como no podía ser menos. Pero al tener una cohesión sustantiva elemental que le enfrenta irreconciliablemente con el Estado burgués español, en esta medida las diversas intensidades se vuelven secundarias ante la unidad de objetivos históricos que la cohesiona.

La apreciable fuerza electoral e institucional de la izquierda vasca es sólo una parte de su fuerza real, de masas, cultural, socioeconómica, moral, política…, parte importante desde luego pero sólo eso, una porción supeditada a la totalidad. No se trata sólo de Amaiur en el Parlamento español, de EH Bildu en las instituciones de Hegoalde y de otras fuerzas en las de Iparralde, tampoco se trata únicamente de SORTU, o del sindicato LAB, o de los medios de prensa critica, o de los movimientos populares y sociales, y un largo etcétera; no es únicamente esto, aun siendo importante. Además, y sobre todo, hay que tener en cuenta a las decenas de miles de personas explotadas, el pueblo trabajador en sí mismo con sus múltiples arraigos concretos en la nación vasca en su conjunto, con sus mediaciones diarias y sus redes cotidianas de todo tipo.

El núcleo duro de esta polifacética izquierda vasca es el independentismo socialista y antipatriarcal, euskaldun e internacionalista, la históricamente conocida como izquierda abertzale. Pero no comprenderíamos nada de su situación presente, de sus perspectivas, si antes no la hubiéramos ubicado en su lugar correcto, como fuerza directriz en lo básico de esa amplia izquierda más general. Por esto necesitamos otro articulito para terminar de explicarlo.

2.- Sobre la situación vasca (2 de Abril de 2014)

En la actualidad, la izquierda independentista está sufriendo la peor desorientación estratégica y táctica de su historia y se encuentra al borde de una crisis interna de consecuencias muy graves porque, en primer lugar, carece de un proyecto revolucionario básico que unifique a toda la izquierda en el actual contexto de crisis generalizada del capitalismo en su conjunto; en segundo lugar, todo indica que no se va a organizar un debate colectivo intenso y profundo para elaborar esa alternativa más imprescindible cada segundo que pasa; en tercer lugar, mientras tanto sólo se ofrece ese «monumento a la nada» que es el documento oficial sobre la llamada «Vía Vasca» que es la vía a la integración en el sistema; y en cuarto lugar, mientras tanto sigue ampliándose la distancia que separa a crecientes sectores de la izquierda abertzale de Sortu, o de su dirección. Hasta ahora nunca en la historia del independentismo socialista se había producido tanto distanciamiento.

En situaciones similares a las presentes la izquierda vasca siempre dispuso de dos o más documentos estratégicos, teóricos y políticos que presentaban perspectivas diferentes. La militancia y los amplios sectores que la ayudaban accedían así a una riqueza de debate decisiva para su correcta orientación y su praxis. Muchas de esas discusiones se realizaron en la dura clandestinidad franquista, y las posteriores, hasta el presente, en la muy vigilada y recortada democracia que padecemos. No sirven por tanto las excusas al uso según las cuales las ilegalizaciones y detenciones, y el cerco de la prensa, han imposibilitado la realización de un debate colectivo. Por el contrario, llevamos varios años en los que el independentismo socialista está mostrando una muy peligrosa indiferencia teórica si tenemos en cuenta la excepcional gravedad de las crisis que nos azotan.

Lo malo radica en que semejante despreocupación estratégica y teórica se simultanea con pasos prácticos de largo calado en modo alguno argumentados a la militancia compleja y diversa. Por argumentar entendemos lo que se entiende por argumentar: dar razones coherentes, asentadas en análisis rigurosos y abiertos a la crítica. Por ejemplo, el documento que habla de la «Vía Vasca» carece de todo argumento ya que sus pocas páginas están repletas de hueras vaciedades al gusto de la palabrería pequeño burguesa. Otro tanto podemos decir, en lo básico, sobre el programa a llevar a la UE, programa que debe sustentar la campaña electoral de EH Bildu para la UE. Si exceptuamos la muy poca información que se ha pasado, la única opinión sistematizada disponible para la generalidad de la izquierda abertzale y para las bases más amplias de EH Bildu es una entrevista al candidato oficial.

Lo peor radica en que Euskal Herria se enfrenta ahora a un futuro que exige respuestas diferentes a las acostumbradas en el pasado: por un lado, el definitivo alto el fuego de ETA ha espoleado el triunfalismo prepotente de la burguesía multiplicando sus exigencias de rendición incondicional; por otro lado, las diversas crisis que confluyen en una total, sinérgicamente superior a las precedentes, plantean interrogantes específicos que exigen debates más profundos; además, dado que el ataque burgués es contra todo el pueblo trabajador, las preguntas e inquietudes populares conciernen a la totalidad de la existencia social, lo que supone un tremendo reto intelectual a la izquierda vasca; por último, este panorama se enrarece y complejiza por el hecho de que dentro del independentismo se habían generado expectativas sobre la recuperación del tiempo perdido en lo teórico-político, esperanzas que se diluyen rápidamente.

Los tiempos de crisis son tiempos de preguntas y debates. No estar a la altura de las necesidades psicopolíticas del pueblo trabajador, de sus preocupaciones por el futuro, que no sólo por el presente, esta incapacidad abre un abismo entre la izquierda y sectores de sus bases y del pueblo más concienciado. Esta es la experiencia histórica, y Euskal Herria no una excepción. El abismo es recortado en la medida de lo posible por la iniciativa de colectivos y grupos que organizan sus propias conferencias con asistencia superior a lo esperado. Una autoorganización intelectual muy creativa pero que, a la vez, muestra también el distanciamiento entre un sector de la izquierda vasca y las necesidades político-teóricas de otro sector.

La desafección intelectual es mala siempre, pero es más dañina cuando se ha iniciado una fase política caracterizada por dos niveles: agudización de la lucha de clases interna y de la opresión nacional y ciclo electoral con tres consultas importantes en muy poco tiempo, lo que tiende a exacerbar las tensiones vistas. Pero hemos acabado el espacio disponible para hoy así que tal vez en un futuro podamos seguir analizando la situación vasca.

3.- Sobre la situación vasca (14 de Agosto de 2014)

Las elecciones europeas del pasado mes de mayo mostraron que la llamada «izquierda soberanista» sufre una creciente tensión interna: por un lado, el reformismo de EH Bildu y Amaiur, pese a la radicalidad verbal de algunos de sus portavoces y a logros de la acción municipal e institucional, choca con el empeoramiento objetivo de la realidad; por otro lado, el clamoroso silencio público de Sortu en muchas cuestiones y su incapacidad para llegar a ser y significar lo que fue y significó HB en condiciones represivas cualitativamente más duras, choca con las críticas de mucha militancia independentista y socialista combativa que, sin embargo, valora la importancia de la unidad pese al mal trato que recibe por parte de la burocracia; por último, el mensaje reformista de la coalición electoral en la que ha participado, EH Bildu, agudizó estos y otros problemas, entre ellos el distanciamiento creciente entre Sortu como proyecto no consumado y el malestar de amplias bases independentistas y socialistas, que no «soberanistas», felices estosúltimos por el chollo propagandístico y político que han encontrado teniendo en cuenta su enana base militante y popular.

Viendo esto, los resultados de las elecciones europeas son lógicos: la «izquierda soberanista» mantuvo el tipo pese a su mensaje reformista gracias a la fidelidad del «voto crítico» interno de la izquierda independentista y a que no se le fue más voto de esta izquierda. El europeísmo de EH Bildu es muy preocupante por tres razones fundamentales: porque reflejó una visión errónea del euroimperialismo, lo que desmovilizó a mucha militancia; porque confirmó su lejanía de la lucha de liberación nacional de clase y de una estrategia socialista, lo que explica en parte, que no en todo, la fuerza inicial del reformismo nacionalista español de Podemos e IU al tocar problemas sociales abandonados por la «izquierda soberanista»; y porque muestra lo dañino de la política de Sortu de no dar a conocer públicamente los resultados del debate fundacional, ocultándolos al Pueblo Vasco.

La afirmación de que en las próximas elecciones municipales y forales la «izquierda soberanista» recuperará e incluso ampliará su fuerza institucional --avance deseado por todos y todas-- no anula las tres razones vistas sino que puede agudizarlas al tenor de la evolución posterior. Si bien algunos comentarios de Sortu y de EH Bildu fueron incluso ligeramente autocríticos con los resultados, el mensaje general y la dinámica subsiguiente fueron triunfalistas y orientadas hacia la creación de algo parecido a un partido de masas electoralista y pacifista. Ya ha surgido el siempre necesario debate sobre las posibles identidades entre el menchevismo y la socialdemocracia de la II Internacional y el por ahora borroso, ambiguo e impreciso «proyecto organizativo» de la «izquierda soberanista». Lo cierto es que la indiferencia de la dirección de Sortu por la formación teórico-política de su militancia, y en especial por la readecuación del socialismo y del marxismo inherente a la identidad histórica del independentismo desde mediados de la década de 1960, esta dejadez, está aumentando la distancia entre las contradicciones objetivas y subjetivas y la capacidad de respuesta y de explicación por parte de Sortu.

Entre los muchos ejemplos disponibles vamos a poner sólo cuatro: uno, ante el posible cierre de 111 locales de la izquierda independentista, la versión oficial ha sido cierta pero muy superficial al centrarse casi en exclusiva en la tesis del «botín de guerra» y del debilitamiento económico del movimiento abertzale, sin aportar una perspectiva global, histórica y revolucionaria del proceso represivo en su conjunto. Dos, la ausencia total de un estudio riguroso de la composición clasista vasca y de la existencia o no de una supuesta «burguesía nacional vasca» con la que hay que aliarse táctica o estratégicamente. Tres, la ausencia total de un estudio de la inserción objetiva y estructural del capitalismo vasco en el mundial, europeo y franco-español. Y cuatro, la importancia cualitativa que tiene la industria político-cultural imperialista y sus ramales en Euskal Herria, como armas de desnacionalización y aburguesamiento que deben ser combatidas diariamente, en especial durante la capitalidad cultural europea de Donostia en 2016.

Frente a esta situación del reformismo soberanista y de parte del independentismo socialista, los Estados español y francés y sus fuerzas colaboracionistas empezando por las medianas burguesías regionalistas y autonomistas, dan forma en secreto a varías alternativas sociopolíticas de «salida de la crisis» que tienen una unidad básica que se plasma en cuatro puntos elementales: fortalecer el imperialismo occidental liderado por EEUU; aceptar la supremacía euroalemana y moverse siempre dentro de sus cauces; reformar aspectos secundarios de la unidad estatal franco-española dentro de los dos puntos anteriores; y derrotar al independentismo socialista. El reformismo nacionalista franco-español no cuestiona radicalmente esta unidad básica, sino sólo sus formas más duras e inadmisibles desde eso que llaman la «ciudadanía democrática». Las fuerzas socialdemócratas, eurocomunistas y democristianas de la «izquierda soberanista» avanza en esta crítica: la defensa de los «derechos nacionales vascos».

Ahora comprendemos que una parte muy significativa del independentismo socialista histórico haya leído con alivio y esperanza el anuncio de ETA en su último Agiri de que estaba tomando las medidas adecuadas para intervenir como fuerza política activa en el devenir de Euskal Herria. Todavía es pronto para valorar en su justo alcance este comunicado, pero la realidad palpable es que podemos encontrarnos ante una serie de aportaciones vitales que ayuden a dar cuerpo por fin a la estrategia nacional de clase, antipatriarcal, euskaldun e internacionalista que necesita urgentemente el pueblo trabajador vasco. Sabemos que la represión hará lo imposible por destruir este proyecto imprescindible, pero también sabemos que la represión fracasará.

La euforia con la que el capital financiero y la UE han recibido su victoria en Escocia es tanto más significativa cuanto que sabemos que el la reivindicación soberanista escocesa no era radicalmente independentista, si por tal entendemos el proceso de independización socialista de la dominación capitalista, es decir, que las fuerzas productivas materiales y culturales pasasen al manos del pueblo trabajador escocés, y que éste pudiera crear un Estado obrero. Era inicialmente una reivindicación de mayor autogobierno dentro de las estructuras existentes, con la salvedad de que Inglaterra forzó el órdago para poder aplicar sin cortapisas la pedagogía del miedo según las tácticas de la manipulación psicopolítica inserta en las doctrinas de contrainsurgencia. La gran experiencia histórica de la burguesía británica, cualitativamente superior a la ceguera miope de la española, le ha permitido mantener la suficiente sangre fría como para no tener que pasar de la pedagogía del miedo a su siguiente fase en las doctrinas de la contrainsurgencia: el uso preventivo del terror potencial aplicable si llegase el caso.

La diferencia entre las dos fases consiste en que la primera «explica» públicamente, en los debates abiertos de la campaña, por medios de prensa «democrática», mediante informes asépticos y fríos de la gran banca y grandes corporaciones transnacionales, etc., explica los duros efectos negativos sobre la calidad de vida, el empobrecimiento social y el aislamiento internacional que sobrevendrán si el pueblo vota por mayores libertades. La pedagogía del miedo integra el chantaje colectivo y el egoísmo individual al prometer al pueblo que se le concederán mejoras y derechos si acepta seguir dentro del marco legal establecido, si limita sus reivindicaciones a lo posible dentro de unas conversaciones con el poder: el palo y la zanahoria. Los grupos sociales conformistas, alienados por la forma burguesa de vida aun considerándose a sí mismos como progresistas con una visión política basada en el mero posibilismo democraticista y legalista, es decir la «mayoría silenciosa», son especialmente receptivos a la zanahoria que evita el golpe del palo: querrían dos zanahorias o incluso angulas con kokotxas, pero se contentan con la promesa de una zanahoria.

La segunda fase advierte que el Estado aplicará represiones cada vez más duras hasta llegar al terror si fuera necesario. Un ejemplo lo tenemos en la escalada de advertencias del PP contra el Principat Catalá: desde la prohibición de la consulta hasta la suspensión de la Autonomía, pasando por el control desde Madrid de áreas decisivas como educación, hacienda, etc. Una de las cualidades del terror potencial preventivo es que muchas de sus advertencias no tienen por qué salir de estamentos oficiales del Estado sino que provienen de poderes para-estatales y extra-estatales como asociaciones de militares u organizaciones de extrema derecha con lo que se multiplica el efecto paralizante del terror aleatorio preventivo: «grupos incontrolados» golpeando a placer a la población mentalmente paralizada e indefensa. La advertencia del terror potencial aplicable puede ir de la amenaza difusa a la concreta, forzando a la imaginación que se desplome de la incertidumbre al pánico: el comunicado del General Mola de verano de 1936 emitido por radio y lanzado por decenas de millares desde aviones militares, y reeditado y difundido por los golpistas la noche del 23 de Febrero de 1981.

Que nadie crea que la burguesía británica no estaría dispuesta en caso extremo a pasar de la pedagogía del miedo a la advertencia del terror potencial, y en caso desesperado a su aplicación. Como todos los demás capitalismos, el británico se ha construido sobre masacres atroces internas y externas ¿o tenemos que releer la escalofriante descripción del «terrible terror inglés» hecha por un eminente historiador? ¿Tenemos que olvidar sus brutalidades en Irlanda, o las acciones invisibles de sus servicios secretos por medio mundo? ¿O las represiones policiales de la lucha de clases en la segunda mitad de los 80 y la imparable militarización policial actual? De hecho, el poder británico ha recurrido a la pedagogía del miedo contra el pueblo escocés al comprobar la ineficiencia de los métodos propagandísticos comunes para contener el ascenso del voto independentista: es peligrosamente iluso, es suicida, creer que la burguesía británica respetará la «democracia» en una situación crítica en la que Escocia o el mismo pueblo inglés, por no hablar de Irlanda del Norte o Gales, estén al borde de acabar con la propiedad privada de las fuerzas productivas. Ha recurrido a la pedagogía del miedo para evitar una pequeña crisis que no amenazaba al sistema imperialista, ¿y en el futuro? Todo dependerá de factores como el cumplimiento de las promesas realizadas, el agravamiento de la crisis global británica y mundial, la fuerza del independentismo socialista escocés, etc.

Catalunya empieza a sufrir advertencias suaves por ahora de terror potencial, dosis que recuerdan a muchas personas cómo se inició el sistema represivo ascendente aplicado a finales de los 80 y comienzos de los 90 contra Terra Lliura y el independentismo socialista. Pero entonces la burguesía catalanista y el reformismo estatalista no sufrían el desprestigio actual, ni tampoco el pueblo padecía la dura crisis sistémica, por lo que la decapitación de la lucha fue relativamente fácil. Ahora mismo el PP no tiene tantos colaboracionistas como entonces para facilitarle la tarea represiva. Hablamos del Gobierno del PP y no del Estado en sí mismo: este matiz es importante porque entra dentro de lo probable que después de no realizarse la consulta el próximo 9 de Noviembre se inicie un pulso de ofertas y contraofertas entre Madrid y Barcelona sobre todo si el Estado ha elaborado un plan entre el PP y el PSOE, dinámica que puede ir acompañada de represiones contra el independentismo socialista y de amenazas contra Catalunya. La militancia independentista catalana está más fogueada y organizada que la escocesa, el Estado español no tiene los recursos de consenso e integración que todavía le quedan al británico, además de que la quiebra económica española no permite apenas concesiones significativas que mermen las arcas del Estado, y el panorama se complejiza al encontrarnos en pleno calendario electoral.

En cuanto a Hego Euskal Herria es ya un hecho reconocido incluso hasta por los defensores de la «movilización ciudadana» que no ha cuajado el proyecto presentado alrededor de hace dos años, y que hay que desbloquear el impasse mediante un «Frente Amplio» reformista al estilo del uruguayo, de Syriza y de Die Linke, con la participación destacada de la prensa, de la burocracia académica, de la «élite política», de la patronal y de los sindicatos, etc.: del lenguaje del soberanismo ha desaparecido incluso el viejo concepto eurocomunista de «fuerzas del trabajo y de la cultura» lo cual nos da una idea de su deriva. Se busca convencer a la mediana burguesía vascongada, al PSOE y probablemente al reformismo estatalista de Podemos para que apoyen al «Frente Amplio» tal cual ha sido diseñado sin debate serio alguno en las amplias bases militantes. Mientras tanto, la crisis golpea con interminable fuerza al pueblo trabajador, a las mujeres y a la juventud, a la tercera edad lo que hace que se refuerce la tendencia a la formación en red o de manera específica de grupos y colectivos de izquierda independentista.

Para concluir, una lección que hay que extraer de las recientes luchas nacionales es que crece la importancia de la organización de vanguardia tal cual empezó a tomar cuerpo en la segunda mitad del siglo XIX a nivel internacional y dio un salto decisivo en el debate entre la forma organizativa amplia y amorfa de la socialdemocracia y el menchevismo, y el partido marxista de cuadros experimentados y formados que militan en el interior de los múltiples campos de batalla del capitalismo contemporáneo. La irrupción de Podemos como nueva fuerza estatalista a costa del PSOE y con el apoyo entusiasta de sectores del reformismo duro desgajados de la izquierda abertzale hace mucho tiempo, agudiza la necesidad de un debate práctico sobre el sistema organizativo y el programa socialista del independentismo. 




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viernes, 19 de septiembre de 2014

Catalunya da un Paso Más

Lo sucedido en Escocia no ha sido obstáculo para que en Catalunya sigan adelante con su apuesta por la autodeterminación.

Les compartimos esta nota publicada en SDP Noticias:


Cataluña aprueba ley de consultas y abre puerta a referéndum de independencia

La ley entrará en vigor el día que se publique en el Diario oficial de la Generalitat de Cataluña.

El Parlamento de Cataluña aprobó la ley de consultas mediante la cual el presidente de la Generalitat, Artur Mas, se podrá amparar para convocar la consulta soberanista el 9 de noviembre.

La votación de la ley de consultas fue aprobada con 106 votos a favor y 28 en contra, además fue respaldada por diputados de diferentes partidos. El Gobierno de España tiene previsto convocar una reunión extraordinaria del Consejo de Ministros para los próximos días con el objetivo de aprobar la presentación de un recurso ante el Tribunal Constitucional contra la ley, así como contra el decreto de convocatoria de la consulta que deberá firmar el presidente de la Generalitat.

Antes de la celebración del pleno extraordinario del Parlamento catalán, Artur Mas ofreció una rueda de prensa donde abordó los resultados del referéndum sobre la independencia de Escocia, de lo cual dijo que era el único camino para resolver los conflictos y las diferencias.


Tres... dos... uno... que inicie la maquinaria de propaganda franquista a atacar el derecho de los catalanes a decidir su futuro. Tendrán que trabajar a marchas forzadas, Cameron no les ha ayudado mucho que digamos con sus declaraciones.

Y recuerden, la cita es el 9 de noviembre.



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El Miedo Paraliza

Hay procesos de autodeterminación todavía en marcha, el de Catalunya y el de Euskal Herria por citar dos ejemplos.

La derrota del Sí a la independencía en Escocia llama a la reflexión, a hacer un alto para realizar un análisis del cual extraer las lecciones necesarias para así poder fortalecer las demandas de autodeterminación por parte de otras naciones sin estado en Europa.

En ese afán es que compartimos esta nota publicada en la página de RT:


Ocho razones por las que los escoceses votaron 'No' a la independencia

El 44,7% de los escoceses votaron a favor de la independencia, pero la mayoría de los ciudadanos, no obstante, optaron por permanecer en el Reino Unido. ¿Por qué Escocia decidió escoger ese camino?

'Mejor juntos'

La campaña 'Mejor Juntos' ('Better Together') destacó los lazos históricos que Escocia comparte con sus vecinos de Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte. El referéndum planteó preguntas de introspección sobre lo que significa ser británico. Estos lazos históricos compartidos, sin duda, influyeron en la elección de algunos votantes.

El miedo  
Muchos escoceses tenían miedo de cómo una Escocia independiente podría afectar sus vidas cotidianas. Aunque la campaña por la independencia logró atraer a millones de votantes, la tarea de construir una nación viable e independiente resultó ser demasiado intimidante para muchos.

El lema de la campaña del 'No', '¿Por qué correr el riesgo?', contribuyó a fomentar este punto de vista. Los partidarios del 'Sí', a su vez, argumentaron que otros países con una población o territorio similares a Escocia han prosperado después de proclamar la independencia, refiriéndose a los países que utilizan el 'modelo escandinavo'.

El 'statu quo' 
A pesar de que los partidarios de la independencia afirmaban que esta podría haber permitido crear más puestos de trabajo, proteger el Servicio Nacional de Salud, aliviar la pobreza y proteger los servicios públicos, numerosos ciudadanos sintieron que en un momento de inestabilidad financiera mantener el 'statu quo' era la apuesta más segura.

Este punto incluye también la cuestión de la moneda. El ya ex primer ministro escocés, Alex Salmond, abogó por una unión monetaria con el Reino Unido y el uso de la libra esterlina. Los principales partidos de Westminster anularon esta opción dejando a Escocia la elección entre una nueva moneda propia del país o la adopción problemática del euro. Esa incertidumbre también ha convencido a muchos para que rechacen la independencia.
 
Prestigio y orgullo  
En caso de victoria, los independentistas también esperaban buscar la membresía escocesa en la Unión Europea. Sin embargo, la UE es un tema divisivo en el Reino Unido. Algunos políticos, entre ellos el líder del Partido por la Independencia del Reino Unido, Nigel Farage, argumentaron que una Escocia independiente podría romper lazos con Londres tratando de acercarse a Bruselas.

Los partidarios escoceses de la UE también se podrían haber enfrentado con ciertas dificultades, ya que algunos líderes europeos, incluido el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, abogaron por bloquear la entrada de Escocia en el bloque.

Fuera de Europa y siendo parte del Reino Unido, Escocia también se beneficia de un asiento en el grupo G7 y en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. La división de esa unión podría haber conducido a que Escocia careciera de una voz en la arena global. Por lo tanto, ese miedo al aislamiento convinció en parte a algunos votantes para que dieran su 'No'. 

Más poderes para el Parlamento escocés
Para rescatar la unión, los líderes de los tres partidos más grandes del Reino Unido firmaron un compromiso para otorgar a Escocia poderes totalmente descentralizadas sobre los impuestos, el gasto y el bienestar.

Apoyo a los partidos de Westminster
Es evidente que los opositores a la independencia apoyan a los tres principales partidos políticos del Reino Unido: los conservadores, los laboristas y los demócratas liberales. No cabe duda que hay numerosas personas en sus filas que genuinamente creen que Escocia puede obtener la mejor representación política bajo un gobierno de Westminster. Por su parte, Alex Salmond y el Partido Nacional Escocés trataron de sembrar desconfianza entre varios sectores de la sociedad escocesa.

La economía
El Gobierno del Reino Unido trató de promover el mensaje de que después de la independencia los escoceses se encontrarían en peores condiciones financieras. Los independentistas indicaban que Escocia podría asegurar su futuro compartiendo los recursos comunes del Reino Unido. Pero el miedo a dejar de ser parte de esa riqueza común probablemente también convenció a algunos votantes para que se opusieran a la independencia.

La campaña del 'Sí' ha apuntado desde el principio a las vastas reservas de petróleo en los territorios escoceses del mar del Norte.

Muchos opositores a la independencia no estaban muy convencidos con ese argumento, señalando que el petróleo no va a durar para siempre, y que las fuentes alternativas de ingresos, incluyendo una mayor presión fiscal, podría haberles afectado después de la decisión a favor de la independencia. 

Defensa y las armas nucleares

El Gobierno escocés se había comprometido a eliminar las armas nucleares del Reino Unido de sus costas si se hubiera conseguido la independencia escocesa. Había planeado utilizar la mayor parte de su presupuesto de Defensa en el campo de salud, educación y otros servicios públicos.

Sin embargo, los expertos en defensa advirtieron a lo largo de la campaña que la actual tensión en las relaciones con Rusia y la amenaza del terrorismo global han convertido los gastos de Defensa del Reino Unido y las armas nucleares más pertinentes y necesarias que nunca.

Para algunos votantes, la necesidad de seguridad unificada en un mundo amenazador triunfó sobre el deseo de eliminar las armas nucleares. 

Texto completo en: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/140770-razones-escocia-referendum-no-independencia


No vemos ocho razones, vemos varias excusas para una sola razón: el miedo.

En ese caso, la arenga del William Wallace de Mel Gibson sí que venía a mano. Por lo tanto, recomendamos ver el documental La Doctrina del Shock de Naomi Klein:

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Adelante, que inicie el debate.





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