sábado, 28 de marzo de 2020

Madrid Ordena Detener Actividades

Durante días Urkullu y sus secuaces desoyeron a quienes aconsejaban detener todo tipo de actividad laboral no esencial para así reducir el riesgo de contagio del SARS CoV-2, pero Urkullu apostó por mantener contentos a sus patrones de Confebask.

Pues bien, ahora, en el paroxismo del ridículo, la orden le llega desde la metrópoli.

Aquí lo que reporta Naiz:


El presidente español, Pedro Sánchez, ha anunciado esta tarde el parón de la actividad laboral no esencial durante las dos próximas semanas a fin de frenar el coronavirus. Los trabajadores tendrán su salario en ese tiempo y deberán recuperar las horas después.

Ramón Sola

El presidente español ha anunciado que todos los trabajadores de actividades no esenciales deberán quedarse en casa las próximas dos semanas, «como hacen el fin de semana», con «un permiso retribuido recuperable».

«No tendrán que desplazarse a sus centros de trabajo desde el 30 de marzo al 9 de abril», ha remarcado. En ese tiempo recibirán su salario y luego tendrán que recuperar las horas perdidas de modo espaciado en el tiempo, según ha indicado.

Ante las preguntas sobre lo que se considera «actividad esencial», Pedro Sánchez ha resumido que «la idea es que un trabajador que trabaja en una obra, a partir del 30 de marzo no lo hará y podrá tener ese permiso retribuido. En cambio, un enfermero sí lo hará».

El decreto que establecerá ese pago de permiso retribuido, por decirlo de algún modo con una prestación laboral diferida en el tiempo, se aprobará este domingo por el Consejo de Ministros.

El objetivo de esta medida, recomendada por los expertos según ha indicado, es reducir los niveles de movilidad hasta las cotas del fin de semana, con el fin de evitar contagios en la fase más potente de esta fase de la epidemia.

Frente a una paralización industrial más larga, el Gobierno español cree que puede bastar con este parón de dos semanas que engancharía con el de las vacaciones de Semana Santa, con lo que en la práctica podría suponer unos días más de baja actividad. Eso en el caso de que esta decisión no sea prorrogada.

Sánchez ha comenzado admitiendo los «abrumadores partes de fallecimiento» y subrayando que esta pandemia es la mayor amenaza mundial desde la gripe de 1918.

Acto seguido, ha apelado a la Unión Europea, tras filtrarse las desavenencias entre los socios en la cumbre del jueves. «Es el momento de mayor dificultad desde su creación y tiene que estar a la altura, no puede defraudar, no puede fallar, no debe fallar. Necesitamos pruebas, contundencia y solidaridad», ha dicho el presidente español. Ha reivindicado ayuda económica y promover «primero la resistencia y luego la recuperación» ante esta «catástrofe», «movilizando una gran cantidad de recursos, un nuevo Plan Marshall».

«Es el momento de intensificar la lucha», ha anunciado después tras indicar que el virus golpea estos días «de forma despiadada». Y es ahí donde ha enunciado esta medida, contra la que se habían posicionado con claridad tanto las patronales como el Gobierno de Lakua y en concreto el PNV, como ha reflejado esta mañana su dirigente Koldo Mediavilla.

Pedro Sánchez ha añadido que su decisión ya había sido comunicado antes de la comparecencia a los agentes económicos.






°

Cronopiando | Desde la Residencia

Traemos a ustedes este nuevo Cronopiando dedicado a la crítica situación que se vive en las residencias para adultos mayores, situación que ahora ha empeorado con la pandemia del SARS CoV-2.

Lean por favor:

Desde la residencia

Koldo Campos Sagaseta | Cronopiando

De improviso, de un día para otro, las sonrisas hay que suponerlas detrás de las mascarillas, las rutinas cambian, se alteran los espacios... Hay que estar a dos metros, hay que lavarse las manos todos los días y con agua y jabón, cuando sales al jardín y cuando vuelves, antes y después de comer, cuando te levantas y antes de acostarte… y ya no hay visitas. No se sabe por cuánto tiempo, no se sabe lo que está pasando. Queda claro que hay que guardar la distancia y lavarse las manos porque hay un virus y está muriendo mucha gente, sobre todo ancianos y, especialmente, en las residencias.

Y se corre la voz de silla en silla, cada dos metros mal contados, de canal en canal, de habitación en habitación. Y la voz gana matices conforme va corriendo, añadiendo ingredientes, desmintiendo rumores que, un día más tarde, se contarán como certezas antes de volver a desmentirse. 

“Vas a ver que para el lunes… es cosa de unos días… tal vez una semana...”  

Ya saben que no, que se va a salir del virus pero no todavía, que esto va para largo y hay que ser pacientes. 
El urbano sigue pasando, hasta hace su parada, pero ya no deja ni lleva pasajeros y cuánta falta hacen las visitas. Aunque el humor es un bálsamo y sigue siendo bueno el ánimo, cada día que pasa agrega un punto de incertidumbre y de inseguridad en quienes, con más de 80 años en su mayoría, nunca habían pasado por algo así. Encontrarte en la televisión a militares dando el parte facultativo del país tampoco resulta muy tranquilizador cuando los militares siempre andan en guerras y cuando, además, el paciente puedes ser tú. No se trata de una guerra sino de una pandemia. Los tanques no son muy efectivos contra los virus.

En el comedor, el simple carraspeo que hace un mes pasara inadvertido ahora concentra los ojos de la sospecha. Las toses podrán ser menos pero ya no son las mismas, o eso es lo que parece a quienes buscan su origen. Se acumula el cansancio, aparece el miedo.

Cómo explicar lo que está pasando. José lo definió mejor que nadie: “Han apagao el mundo”. 

(Preso politikoak aske)






°

SARS CoV-2 y el Interferón Cubano

Nos descansan los propagandistas borbónico franquistas en su cruzada en contra del pueblo cubano y cínicamente utilizan la pandemia causada por el SARS CoV-2 para disparar una nueva andanada en contra del sistema de salud de la Isla.

Aquí lo que nos reporta Cubainformación:


José Manzaneda | Coordinador de Cubainformación

The New York Times, CNN, Televisión Española, Corriere della Sera… No han sido pocos los medios corporativos que han informado –en positivo- sobre las iniciativas de cooperación solidaria del gobierno de Cuba ante el coronavirus. De la llegada –por ejemplo- de una brigada sanitaria a Italia o de la ayuda a más de 600 turistas de Reino Unido –cinco con la enfermedad- cuyo crucero había sido rechazado en varios países.

Pero hay medios que no se resignan. Y siguen esparciendo sus mentiras contra Cuba. Es el caso de los diarios españoles “El Mundo” y ABC.

El corresponsal en Moscú de este último, Rafael M. Mañueco, trataba de empañar la cooperación médica cubana en Italia. La llegada de 52 profesionales sanitarios desde la Isla, decía, es un intento del “régimen cubano (…) (para) lavar la imagen de sus misiones médicas, por las que (…) ha sido denunciado” debido a “la vulneración de los derechos de estos profesionales”. Exactamente, palabra por palabra, el mensaje que repite la Casa Blanca. Pero del recibimiento entusiasta, del agradecimiento de población y autoridades italianas a los médicos cubanos, ni una palabra.

Por su lado, el corresponsal en Caracas del diario “El Mundo”, Daniel Lozano, trataba de desprestigiar el Interferón Alfa 2B, medicamento cubano utilizado, con gran éxito,  en pacientes con Covid-19, en China.

En primer lugar, enfatizaba que el Interferón no nació en Cuba, sino que fue “creado por dos virólogos europeos”. En la prensa cubana se pueden leer numerosos trabajos que dejan claro este asunto. Personal científico de Cuba, efectivamente, aprendió las técnicas para producir interferón mediante biotecnología, en EEUU, Reino Unido y Finlandia. Pero el medicamento citado, el Interferón Alfa-2b humano recombinante, sí es un producto creado, producido y patentado por laboratorios del Estado cubano.

En segundo lugar, el periodista ponía en duda su efectividad, basándose en supuestos “expertos venezolanos” y en la Federación Médica Venezolana –es decir, la élite médica del país-, que califican el medicamento como mera “propaganda”, ya que “los cubanos lo han utilizado (…) sin éxito". Es increíble la capacidad comercial que tiene Cuba para colocar un “medicamento sin éxito” en 45 países (cifra a 28 de marzo), cuyas autoridades sanitarias ya lo han solicitado.

Cuba, un país bloqueado del Tercer Mundo, lleva adelante casi un tercio de toda la cooperación médica mundial. Si el ABC y “El Mundo” fueran, realmente, medios de información, y Rafael M. Mañueco y Daniel Lozano periodistas, sacarían chispas de este dato informativo, casi inverosímil en este mundo despiadado y desigual. Pero como no lo son, como son órganos de propaganda y mercenarios a su servicio, se limitan a reproducir los mensajes de guerra psicológica de una élite que, desde Washington, se empeña en seguir dominando el mundo.


.
.







°

COVID-19 Golpea a Altsasu

Naiz trae a nosotros muy malas noticias desde una Altsasu a la que el SARS CoV-2 le ha jugado una muy mala pasada.

Lean:


Jokin Unamuno, Adur Ramirez de Alda y Oihan Arnanz tenían permiso para regresar tres días a Altsasu tres años y medio después de ser detenidos y encarcelados. Sin embargo, los permisos han quedado en suspenso a raíz de la crisis sanitaria. También se ha paralizado el trámite de los solicitados por Julen Goikoetxea y Jon Ander Cob.

El coronavirus nos ha confinado en casa durante las últimas semanas. Sin embargo, en otros casos, ha evitado la posibilidad, precisamente, de regresar al hogar. Es el caso de algunos de los presos de Altsasu que se encuentran en Zaballa. Mientras que Iñaki Abad y Aratz Urrizola cuentan con el tercer grado desde diciembre, los otros cinco, Jokin Unamuno, Adur Ramirez de Alda, Julen Goikoetxea, Jon Ander Cob y Oihan Arnanz siguen en la prisión alavesa.

Según ha explicado Amaia Amilibia, madre de Cob, en una entrevista en Guaixe, a raíz del virus, Abad y Urrizola no deben regresar a prisión a dormir y se les ha colocado una pulsera de control telemático, por lo que están afrontando el confinamiento en sus hogares. Sin embargo, la situación de quienes continúan en Zaballa ha empeorado, tal y como ha pasado con el resto de presos vascos.

Los cinco han cumplido ya más de un cuarto de la condena y contaban con permisos para salir. En el caso de Unamuno, Ramirez de Alda y Arnanz, que llevan más de tres años y medio encarcelados, tenían ya todos los trámites realizados y la aceptación de Madrid para una salida de tres días que ha quedado anulada a causa del coronavirus. Cob y Goikoetxea se encuentran a la espera de que las autoridades estatales ratifiquen el permiso. «La preocupación de los jóvenes, ahora mismo, es muy grande».

Dentro de prisión se han producido varios cambios entre los que destaca que han suspendido todo tipo de visitas. «No han puesto en marcha una vía de comunicación telemática, algo que sería interesante. No sé si hay infraestructura para todos». La única vía es la telefónica y pagando, pese a que han ampliado las llamadas de cinco a ocho minutos y a un total de 10 a la semana. El correo postal es otra de las vías para comunicarse con los altsasuarras, pero también ha habido recortes en Correos y es más lenta. Pese a ello, Amilibia ha animado a todo el mundo a escribir a los jóvenes: «Lo agradecerán mucho».

Además, también se ha reducido la movilidad dentro de prisión. Si antes podían pasar gran parte de su tiempo en la biblioteca o en las instalaciones deportivas, como medida contra el virus, la prisión ha cerrado todos estos espacios, teniendo que realizar su vida dentro del módulo. «Su vida ha cambiado. Por ejemplo, Jonan y Julen están colaborando en una especie de televisión interna y ponen tres audiovisuales al día para los internos. La dirección quiere que pasen el mayor tiempo posible en sus celdas y ellos dos se encargan de poner tres películas, vídeos de ejercicio y cosas así para toda la cárcel».

Las rutinas de apoyo en Altsasu también han cambiado. Antes de esta crisis sanitaria, cada viernes a las 20.00 se reunían delante del Ayuntamiento para mostrar su apoyo a los jóvenes y a los familiares. Ahora, los balcones han sustituido a la plaza.

El caso de los jóvenes, condenados finalmente a penas de entre 1 año y 6 meses de prisión y 9 años y 6 meses, se encuentra encaminado al Tribunal Constitucional, donde han presentado recursos. Ahora mismo están a la espera de saber si aceptan y analizan los recursos o si, rechazados, el laberinto judicial salta directamente al Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Por otra parte, Amilibia ha explicado que también hay un recurso en el juez de vigilancia penitenciaria, pidiendo el tercer grado para todos ellos, «y que puedan seguir cumpliendo condena desde casa», aunque es consciente de que la crisis sanitaria «paralizará o ralentizará todos los trámites judiciales».







°

Egaña | Sin Novedad en el Frente

Con el domuit vascones version COVID-19 y la película Soylent Green en mente, les compartimos este texto de Iñaki Egaña publicado en su perfil de Facebook:

Sin novedad en el frente

Iñaki Egaña

Comenzó la semana con una casposa frase del general Miguel Villaroya, jefe del Estado Mayor del Ejército español, al hacer referencia a la gestión de la pandemia del covid-19: “Sin novedad en el frente”. Si no sería por lo dramática de la situación, la expresión daría para sarcasmos y, en especial, para apelar a la grosería del general.

Sin novedad en el frente” fue una película antibelicista y su autor original, Erich Maria Remarque, un antifascista militante. Es lo que tiene echarse tópicos a la espalda sin tener la más remota idea de lo que significan y atacar la pandemia como si se tratara de una guerra de buenos y malos, de azules contra rojos. El problema es sanitario, no militar.

Por cierto, dos cuestiones, antibelicismo y antifascismo, muy lejanas de ese Ejército dirigido por un Borbón que se comporta como si el hecho colonial no fuera fragmento de la historia, sino rabiosa actualidad. Los desfiles marciales por las calles de Euskal Herria, en la que ha sido denominada Operación Balmis, un remake de las “historias de la puta mili” de Ivá (Ramón Tosas), muestran la naturaleza “profesional” de un equipo que no guarda la seguridad que pide para los demás. Incluidos esos aduladores de la Policía autonómica que se acercaron a Sansomendi para manifestar el corporativismo militar que alienta su secretario sindical, el negacionista (de las torturas de su comunidad) Roberto Seijo.

Esta militarización de las mentes, las conciencias y la vida social, nos ha traído la noticia de la muerte a consecuencia del maldito virus, de otro oficial de alto rango, Jesús Vélez Artajo, que también por razones coloniales nació en Iruñea (destino de su padre, militar), que dirigió las temibles UAR y GAR, y que fue primer enlace de la Guardia Civil destinado a París en la época de los GAL, 1984.

Un Vélez que ya en su jubilación participaba en una empresa pseudo argelina, radicada en Donostia y compartida sorprendentemente con algunos personajes singulares, Rafael Vera, ex secretario de Estado condenado por el secuestro de Marey (que reivindicó el GAL marrón) y Víctor Bravo, ex director de la Hacienda guipuzcoana y ex senador del PNV, también delincuente y recientemente condenado a siete años de prisión por delitos fiscales.

La excepcionalidad de la pandemia, su globalización, está alejando noticias como las del párrafo anterior de las portadas, pero también está aunando tendencias. Entre ellas, la de esa élite económica que ya ha hecho sus cuentas. A través de algoritmos que al día de hoy son capaces de predecir hasta nuestros sabores cinematográficos, culinarios o sexuales, han elaborado una ecuación en la que se intercambian muertos por parados.

En la variación del umbral y su “aceptación social” está la clave para las medidas a adoptar, más o menos livianas, más o menos rígidas. Si los muertos mayoritariamente, son “improductivos”, de esos que su colectivo demanda una pensión digna, la ecuación se dispara hacia los niveles de normalidad. Por qué molestarse, si la selección de fallecidos se acerca al imperante darwinismo social.

Hace unos días, Dan Patrick, vicegobernador de Texas (EEUU), abogaba por sacrificar a los ancianos para que la economía no se resquebrajara, y así “continuar con el sueño americano”. Hace unas semanas, en un contexto diferente al de la pandemia, la periodista española Marta Peirano publicitaba en un inquietante artículo, bajo el título “Automatizar la estafa”, el uso y abuso de software malicioso por parte de grandes empresas, no solo farmacéuticas, para inducirnos en la gestión de nuestras enfermedades. Y concluía con una alarmante conclusión: “los pobres irán al algoritmo, oscuro y sobornable, y los ricos irán al doctor”. Efectivamente, el mamporrero y contaminado Baltasar Garzón ingresó en una clínica privada. El emérito se hizo los bypass el pasado año en otra. Eduardo Galeano dejó escrito en “Las venas abiertas de América Latina” que el aumento de una décima en los intereses de la deuda externa de cualquier país en desarrollo llevaba adherido la muerte de un determinado número de personas. Cada décima la cifra se multiplicaba. Se trataba también de una simple ecuación de lógica, de un autor que no era matemático, sino observador literario. La misma deducción que hacen quienes se apegan al argumento del “coma económico”.

Efectivamente, el coste económico de la crisis sanitaria y económica va a ser histórico. Autónomos, pequeñas y medianas empresas, servicios sociales, ayudas institucionales, negocios familiares… el futuro es oscuro. Y ante el dilema de euros (incluidos beneficios para los empresarios) o vidas humanas, la elite económica se ha decantado por la primera de las posibilidades. Ahí tenemos a los gestores del capital, desde asociaciones empresariales hasta partidos de derecha, incluidos los de nuestra derecha vasca en JEL, rogando y presionando para que no se detenga la noria capitalista. Al parecer, la salud es secundaria. Hay exceso de mano de obra.

Porque, en definitiva, se trata de mantener ese “sin novedad en el frente”. Una aberración en lo sanitario. Si no hay novedad sobre la pandemia es que su ascensión continúa una escalada geométrica. ¿Sin novedad? En lo político, la aplicación descarada de ese 155 que se sacaron de la manga, con la puesta en valor de los símbolos hispanos tradicionales (Ejército y monarquía) no parece tampoco novedoso.

Y lo más sangrante, lo económico. La continuidad, evitar el “coma económico”, eternizar la repartición del mercado, esperando a Godot y la explosión de la deuda, que en uno u otro momento llegará, significa que no hay lectura alternativa a la crisis desde el mundo capitalista. Que quieren que todo siga igual.

Si algo deberíamos aprender, sin embargo, es que esta crisis sanitaria y económica, debería ser suficiente para mostrar que otro mundo es no sólo posible, sino necesario y urgente. Por eso, ese “sin novedad en el frente” del iletrado general Villarroya, es una horrible noticia para la mayoría.






°

viernes, 27 de marzo de 2020

Cronopiando | Los Servicios del Virus

Les compartimos el Cronopiando que Koldo le dedica a la situación actual generada por la contingencia sanitaria implementada con la intención de aminorar el ritmo de contagio del SARS CoV-2:


Koldo Campos Sagaseta | Cronopiando

Y bien, aquí estamos, pongamos que en un día de confinamiento, cada día más cerca del pico, pero con muchos más días en perspectiva. Hay portavoces que ya empiezan a vislumbrar los brotes verdes, como no hay día sin sobresalto ni cretino que no tenga un día de gloria. Toda la ciudadanía del mundo enclaustrada en casa. Hasta los sin techo han sido recogidos de la calle para que cumplan con el mandato de “quedarse en casa” y dormir en pabellones deportivos lo que dure la pandemia, momento en el que serán de nuevo depositados en su acera de referencia. Todo el mundo en su casa. También el vecino y el de enfrente, todos refugiados en nuestras colmenas en el entendido de que resulta imprescindible este confinamiento para preservar el bien común y lo más preciado que tiene: la vida.

Nunca había pasado en el mundo nada parecido. Cerrados los bares, las iglesias y sin fútbol, ni Formula 1, ni Eurocopa, ni toros, ni fiestas, ni procesiones, ni Olimpiadas, ni Eurovisión,  ni viajes,  ni idiotas a hostias  por ver quien salta antes la reja del Rocío, ni turista borracho saltando del balcón… 

No es por nada pero, además de algunas gratas suspensiones, si algo no le reprocho al virus es su indiscriminado modo de proceder, que no enferme ni mate a los mismos, a los de siempre, a los que de igual modo se irían con la gripe, con la diabetes, con el cáncer...  que en eso consiste precisamente la peligrosidad de este virus, en que no discierne entre linajes y pelajes. De hecho, ya tiene en nómina a algunos presidentes, celebridades y  altezas, además de decenas de miles de súbditos. No es agradable reconocerlo pero este virus, amén de otras consecuencias no tan agradables,  le ha permitido un respiro a un planeta urgido de apagar chimeneas y tubos de escape y de cesar vertidos y de recuperar oxígeno y vida. Frenar el cambio climático, paliar sus consecuencias así sea por unos días lo ha conseguido el pánico que ha provocado el virus, demostrando que es posible enfrentarlo.

Y hay otro servicio que el virus nos esta brindando porque esta colectiva reclusión también puede ser una oportunidad, debiera serlo, para replantearnos todas esas certezas que teníamos por archivadas y que sería bueno desempolvar antes de decidir su futuro. Sin pretenderlo, este virus, los que vengan, no son sino las últimas expresiones de un sistema que colapsa y cuya fragilidad queda a la vista con asomarse a la ventana. La “normalidad” a la que deseamos reintegrarnos, yo también, sigue teniendo en la mujer a su primera víctima, sigue costando la vida por hambre y desnutrición a 25 mil personas al día, tres personas de cada cinco carecen de agua potable y otras tantas de una vivienda digna. Millones de menores en el mundo no van a la escuela, deambulan por las calles, se colocan oliendo cemento y pegamento, son prostituidos, asesinados para traficar con sus órganos, terminan como mineros, como sicarios, buceando en vertederos, uno de cada cinco vive en zona de guerra… Estos son solo algunos aspectos de la normalidad que estamos añorando. A fuerza de no querer saber de ella, de no mirarla, casi hemos llegado a creer que no existe, pero no es verdad, está ahí. 

Y sin embargo esta podría ser la ocasión de darle la vuelta a la insatisfacción, de plantearnos qué podemos hacer al respecto, que no debemos seguir haciendo. Esta también es una buena ocasión para acercarnos a los afectos más queridos, para repensar nuestro futuro, dónde queremos estar, junto a quiénes y haciendo qué. Nada debería ser igual cuando el mundo vuelva a esa añorada “normalidad” y se recuperen las bolsas y el índice de crecimiento sume un dos por ciento más y se terminen de contar y de enterrar los muertos. Esa “normalidad”  cuenta con tantas cruces que hasta cerrando los ojos las tenemos delante. El coronavirus, no está siendo cualquiera, pero solo es la última en llegar.

Cuando pase todo... ¿de verdad que no podremos  hacer nada  para que la ciudadanía que vuelva a  la calle sea más consciente, más comprometida? Personas, familias que llevan semanas de confinamiento, que han asistido de un día para otro a la suspensión y restricción de buena parte de sus derechos civiles y humanos, cuando se les restituya su condición… ¿en serio que no vamos a ser capaces de inventarnos otra vida antes de que no tengamos  tiempo ni para lamentarnos? 

Alguien escribía una oportuna reflexión sobre el momento: “Hemos pasado de soñar con viajar en coches voladores a aprender a lavarnos las manos”. 

Y de eso se trata, de lavarnos  las manos, sí, y también la cara y la conciencia hasta que no haya virus, tampoco indiferencia.

(Preso politikoak aske)






°

jueves, 26 de marzo de 2020

El Éxito de 'El Hoyo'

Dicen que es una película difícil de ver por sí sola, pero que en la actual situación de cuarentena generalizada en varios países del mundo su estreno ha resultado un aliciente para verla y descifrar el mensaje que el director le envía a la sociedad contemporánea.

Les invitamos a leer este artículo publicado por El Correo:


La ópera prima del bilbaíno Galder Gaztelu-Urrutia es el título más visto en los más de 190 países donde opera Netflix, que negocia su remake o una secuela

Oskar Belategui

'El Hoyo' es la película más vista de Netflix en Estados Unidos, en España y en decenas de países más. La ópera prima del bilbaíno Galder Gaztelu-Urrutia ha encontrado en la plataforma de internet, que no proporciona datos concretos de visionados pero sí qué títulos son los más vistos en cada uno de sus mercados, el lugar idóneo para llegar a espectadores de más de 190 países. El filme de la productora Basque Films se estrenó en los cines españoles el pasado 7 de noviembre tras arrasar en el Festival de Sitges, donde se hizo con los premios a mejor película, dirección novel y el del público. Según datos del Ministerio de Cultura, tuvo 39.000 espectadores y recaudó 220.000 euros en la salas. Ahora está a disposición de más de 167 millones de suscriptores de pago.

«Netflix tenía claro que podía funcionar muy bien y hacerse viral, pero nadie esperaba esto», observa su productor, Carlos Juárez. «He visto páginas con tutoriales explicando el final, que en un solo día han recibido más de 100.000 visitas. Ha despertado un fenómeno fan». La producción vasca más vista de la historia apenas lleva seis días en la plataforma, que, como el resto de servicios de 'streaming', ha elevado su tráfico de manera brutal por el confinamiento. «Ya se la conoce como la película de la pandemia», apunta Juárez, que reconoce estar negociando con Netflix un 'remake' o una secuela. En su día, hasta M. Night Shyamalan se interesó por verla.

'The Platform' (La plataforma), como se le conoce en su título internacional, es una fábula de ciencia-ficción que ha conquistado a público de todo el mundo gracias a un mensaje universal. Un gigantesco hangar en el Puerto de Zorroza acogió el pasado año el rodaje de este «thriller social con tintes de humor e intriga y muchas implicaciones morales», en definición de su director. Su principal decorado, que tardó tres meses en construirse y se llevó buena parte del presupuesto, era una imponente estructura de andamios, lonas y madera de 14 metros de alto.

Es el 'Hoyo', una particular prisión en un futuro distópico, en la que los presos conviven en parejas, hacinados en celdas dispuestas verticalmente. Una plataforma elevadora les lleva cada día la comida durante dos minutos. Y lógicamente los de los pisos inferiores tienen que conformarse con los restos que han dejado sus compañeros de arriba. Iván Massagué, Zorion Eguileor y Antonia San Juan en su regreso al cine protagonizan la cinta, que obtuvo el Premio del Público en la sección Midnight Madness del Festival de Toronto y recibió excelentes críticas de medios internacionales: «La minimalista furia del filme recuerda a las obras de teatro de Samuel Beckett», alabó la revista 'Variety', la 'biblia' de la industria.

Galder Gaztelu-Urrutia cuenta que no para de recibir «pantallazos de redes sociales» de todo el mundo confirmando que 'El Hoyo' es el título más visto en Netflix. Que la acción transcurra en un lugar sin nombre y en una época que no se concreta ha ayudado a ello. «Desde el principio la concebimos como una película atemporal y no localizada, no hablaba de un sitio en concreto», explica el realizador. «Funcionó muy bien en festivales de Toronto, Austin, China… Las lecturas eran similares y se entendían los objetivos. El eco de todo aquello lo estamos viendo en Netflix y en Francia, Latinoamérica, Emiratos Árabes…». Gaztelu-Urrutia recibe «muchos correos con propuestas», aunque estos días de confinamiento está dedicado «en cuerpo y alma» a varios proyectos en fase de guion, todavía sin iniciar su financiación.

Carlos Juárez apunta que el propio argumento del filme proyecta paralelismos con la dramática situación que vivimos: gente encerrada, personajes que se sacrifican por otros… Sabe que la industria del cine será otra cuando acabe la pandemia. «Hemos demostrado que se puede hacer un cine internacional desde el País Vasco. Netflix y las plataformas quedarán como las productoras más potentes después de esto, por algo son las que han asumido riesgos como esta película», aventura el productor y presidente a su vez de la Asociación de Productores Vascos.






°

miércoles, 25 de marzo de 2020

COVID-19 y la Tercera Edad

El neoliberalismo, al desmantelar los servicios públicos en favor de la privatización de los mismos, incrementó la vulnerabilidad de los sectores más expuestos de nuestra sociedad.

Hoy sabemos que el SARS CoV-2 es mucho más letal en personas de la tercera edad que en los de otros rangos. Especialmente dramática ha resultado la noticia repetida en varios medios acerca del hallazgo de ancianos muertos en residencias de la comunidad de Madrid.

Pues bien, el asunto ha dado de que hablar y en la CAV parece ser que han optado por tomar medidas concretas para atajar el problema.

Esto es lo que nos reporta Naiz:


El Boletín Oficial del Estado recoge este martes que los centros residenciales de la tercera edad deberán mantener su actividad salvo que las comunidades autónomas decidan que no son imprescindibles y establece otras medidas tras la cantidad de contagios y fallecimientos registrados en sus instalaciones. El hallazgo de cadáveres abandonados en Madrid se está investigando.

Joseba Iturria

El Boletín Oficial del Estado recoge hoy que «los centros residenciales deberán mantener su actividad, no pudiendo adoptar medida alguna que conlleve el cierre, reducción o suspensión de actividades o de contratos laborales, salvo que la autoridad competente de la comunidad autónoma determine que el mantenimiento de la actividad del centro no es imprescindible».

Además establece que «el titular de los centros garantizará la puesta a disposición de la información veraz y ajustada al sistema de información vigente, sobre las características físicas del centro, personal y residentes/pacientes del mismo. Esta información se facilitará con la periodicidad y a través del medio que indique la autoridad competente».

El BOE habilita a las comunidades autónomas «a intervenir los centros residenciales. Ordenar por motivos de salud pública justificados el alta, la baja, reubicación y traslado de los residentes a otro centro residencial de su territorio, con independencia de su carácter público o privado y a establecer las medidas oportunas para la puesta en marcha de nuevos centros residenciales y la modificación de la capacidad u organización de los existentes».

Los centros residenciales quedan sujetos además a la inspección de los servicios sanitarios de cada comunidad y les insta a comunicar las «situaciones excepcionales» que sufran, como la «ausencia de medios personales, materiales, circunstancias físicas o de otra índole, como la imposibilidad para gestionar adecuadamente la conservación y retirada de cadáveres».

Estas medidas anunciadas hoy se han tomado después de que la ministra española de Defensa, Margarita Robles, confirmara que los militares que habían acudido a residencias encontraron cadáveres en habitaciones y que habían visto ancianos abandonados. La Fiscalía General del Estado comunicó inmediatamente que investigará estos hallazgos.

Aunque no hay una cifra exacta, la cantidad de fallecimientos y de contagios en las residencias de ancianos es muy alta porque además de ser las personas más vulnerables, comparten lugares comunes y los trabajadores que les atienden no tienen las medidas de protección necesarias y también se contagian. Así se extiende el virus entre los ancianos a los que atienden y muchos trabajadores tienen que dejar sus tareas al dar positivo o estar en cuarentena. Eso reduce el personal para atenderlos sin que puedan ser sustituidos.

Por ejemplo, la Generalitat comunicó ayer 212 positivos por coronavirus en 70 residencias públicas y privadas de ancianos de Catalunya, donde hay 64.093 personas mayores repartidas en 1.073, mientras que esa cifra aumenta hasta los 500.000 en residencias de todo el Estado.

En Euskal Herria la pasada semana se registró el fallecimiento por coronavirus de ocho ancianos de una residencia del barrio de San Martín de Gasteiz. También se han confirmado positivos en Gipuzkoa y Bizkaia, donde ayer se comunicó que 52 trabajadores de residencias forales han sido puestos en aislamiento sin confirmación de Covid-19 y 12 han dado positivo. Hoy mismo se ha conocido un caso en la Casa de Misericordia de Iruñea, además de la sospecha de contagio en otras 71 personas.

El domingo se comunicó que en Bizkaia, donde hay 10.748 plazas para ancianos, había ocho afectados y otros 25 hospitalizados con positivo confirmado. También ayer la Diputación de Gipuzkoa confirmó que son 28 las personas afectadas por el virus en residencias de su territorio, 14 en Caser Residencial Anaka (Irun), 10 en lIurramendi (Tolosa), tres en Caser Residencial Betharram (Hondarribia) y una en Egogain (Eibar). También en Nafarroa se han conocidos positivos de residentes.

Ante el riesgo que se corren en estas instalaciones, los bomberos de Araba, Bizkaia y Gipuzkoa realizaron ayer tareas de desinfección en las residencias de ancianos de estos tres territorios.






°

En los Tiempos del SARS CoV-2

Desde Gara traemos a ustedes este reportaje en el que se expone la situación en la que se encuentra inmersa la sociedad vasca ante las acciones que se están tomando tanto a nivel estatal como local en función de la pandemia global del Coronavirus.

Lean por favor:


El «test rápido» llegará a Euskal Herria más tarde de lo anunciado, cerca del pico del virus, si se cumplen las predicciones gubernamentales sobre la expansión de la pandemia. Estas cuestiones de orden sanitario han aparcado, de momento, otros debates, como el de la suspensión de la producción industrial no esencial.

Iñaki Altuna

Primer día de trabajo tras el puente de San José. Decenas de miles de trabajadores se incorporaron ayer a sus puestos de trabajo después de la controversia abierta sobre si el mantenimiento de la actividad económica más allá de lo esencial no resultaba contradictorio con el hecho de haber mantenido a la población encerrada en su casa el fin de semana.

Los representantes gubernamentales, sobre todo desde el Ejecutivo de Lakua, habían insistido durante esos días festivos en que lo mejor para la economía era no parar. Tras el desgaste de sobreexposición, el lehendakari Iñigo Urkullu y la consejera Arantxa Tapia apagaron ayer su voz.

Sí reforzó su mensaje el sector empresarial, al manifestar otra vez que lo más conveniente para el futuro de la economía era mantener la producción. Fueron las palabras utilizadas por el presidente de la patronal vizcaina Cebek, Iñaki Garcinuño: «Lo responsable y lo conveniente es ir a trabajar y mantener un mínimo de actividad para que las empresas sigan existiendo y no se conviertan en un cadáver cuando la pandemia pase».

Quizá el problema también esté en definir qué es ese «mínimo», cuando de lo que se trata es de evitar desplazamientos masivos. Existe poca claridad sobre esta cuestión, como lo demostró con sus declaraciones la vicepresidenta española de Asuntos Económicos, Nadia Calviño, al asegurar que es «difícil entender» las reclamaciones de cierre de la actividad industrial en el Estado cuando la economía ya está «muy ralentizada» y «orientada a los servicios esenciales y la lucha contra el coronavirus». De sus palabras, pudiera entenderse que se ha tomado la misma decisión que en Italia, y eso no es así.

El factor del miedo

En toda esta crisis tampoco se puede olvidar otro factor, el del miedo, el miedo al virus, pero también el miedo a quedarse sin trabajo o perder recursos para la familia. Un estado de ánimo que también explotan aquellos que anteponen los grandes intereses económicos.

Según una encuesta publicada precisamente ayer, día de regreso a fábricas y centros de trabajo, la preocupación de los residentes en el Estado español por los efectos que la actual crisis del coronavirus pueda tener en la economía y, con ello, en sus empleos y en su poder adquisitivo es incluso mayor de la que tienen ante la posibilidad de que se contagien por la enfermedad, pese a las terribles informaciones que se registran cada día en el ese territorio.

Como muestra un botón: el Palacio de Hielo de Madrid se va a utilizar como morgue para almacenar cadáveres de personas fallecidas con coronavirus ante la saturación de las empresas funerarias, que impide enterrar a los difuntos en los plazos establecidos.

La citada encuesta es obra de Funcas, la Fundación de las Cajas de Ahorros, y está realizada sobre una muestra representativa de la población residente en el Estado español, compuesta por 700 personas y realizada por IMOP Insights entre el 16 y el 20 de marzo, en pleno estado de alarma. La muestra, a decir verdad, no es demasiado grande, pero tampoco las conclusiones llaman poderosamente la atención, como no lo hace la intencionalidad en su publicación tal día como ayer.

Debate pospuesto por ahora

El debate sobre la opción del confinamiento total se abrió con mucha fuerza, más aún tras el anuncio italiano de suspensión de actividad industrial no esencial. Y eso que parece que en el país transalpino la cosa mejora un poco.

Las autoridades italianas anunciaron ayer que la cifra de fallecimientos en las últimas 24 horas había sido de 602. Una cifra terrible, pero menor que los 651 anunciados el domingo y los 793 dados a conocer el sábado. En este mismo periodo, los positivos en coronavirus bajaron de 4.821 del día 21 a los 3.780 de ayer. Una luz de esperanza.

En Euskal Herria y en el Estado español, ahora mismo, podría decirse a modo de titular que el debate sobre la suspensión de la producción no esencial se ha pospuesto, a la espera, eso sí, del desarrollo de la pandemia y del cumplimiento o no de las predicciones que se están realizando sobre su pico y posterior descenso.

El ministro de Sanidad español, Salvador Illa, mostró ayer su «esperanza» en que el pico de casos de coronavirus en el Estado llegue a su punto más alto «en unos días». «Esta es una semana difícil, se presentan días duros. Vamos a encarar la fase alta de esta pandemia con la esperanza de que en unos días pueda empezar la fase decreciente», declaró en rueda de prensa.

Illa puntualizó que, en cualquier caso, «llegar al pico en los próximos días no significa resolver el problema». «Es la primera etapa. Cuando la consigamos, no hay que dar ningún paso atrás», proclamó, para animar nuevamente a la ciudadanía a que siga «a rajatabla» las medidas de aislamiento, ya que este es «el único camino» para vencer al coronavirus.

Demasiados interrogantes aún y pocas certezas, por lo que el conocimiento constituye una pieza clave. Por ejemplo, según se ha publicado estos días, Islandia está realizando test a gran escala, incluyendo a ciudadanos sin síntoma alguno, y con ello ha descubierto que casi la mitad de los contagiados eran asintomáticos.

Islandia es un país pequeño que puede permitirse ese gran ensayo, pero, lejos de la particularidad, ofrece dos enseñanzas para todo aquel que las quiera recibir: hay que hacer pruebas y hay que quedarse en casa para poder frenar la expasión del virus. La práctica de que los test se hagan cuando los síntomas son evidentes no parece una buena práctica, aunque quizá no haya habido más remedio por la falta de medios.

Se retrasa la llegada de los test

Por eso, para poder hacer test, hay que tener los recursos necesarios, y esa es precisamente la cuestión clave en estos momentos en Euskal Herria. La semana pasada, hace ya una eternidad según para qué cosas, el Gobierno español anunció la adquisición de en torno a un millón de test y dijo que estarían disponibles en pocos días también aquí. Sin embargo, la consejera de Sanidad de Lakua, Nekane Murga, ha admitido que no llegarán hasta finales de semana. A la espera de la llegada de los «test rápidos», la consejera navarra de Salud, Santos Indurain, explicó que los mismos permitirán, por ejemplo, hacer pruebas en las residencias de la tercera edad.

La adquisición de test, de EPI (la consejera Santos Indurain dijo que en breve el Ministerio de Sanidad enviará a Nafarroa 114.800 mascarillas) y otros materiales y recursos se ha convertido en algo vital. Y entre esos recursos destacan los respiradores y ventiladores, que constituyen los equipos más solicitados para atender las insuficiencias respiratorias de los enfermos de coronavirus. Tanto es así que, como se recoge en las páginas siguientes, la industria del automóvil va a cambiar su producción para fabricarlos. Una actividad, sin duda, esencial.

La presencia del Ejército se hace notar en Euskal Herria

El Ejército español amplió ayer sus actuaciones en Euskal Herria en relación con el coronavirus con labores de desinfección en las estaciones de ferrocarril de Donostia, Gasteiz y Bilbo, según anunció el Jefe de Estado Mayor de la Defensa (Jemad), el general Miguel Angel Villarroya, en la comparecencia diaria de Madrid.

Una comparecencia que ha tomado últimamente tintes bélicos y militares, con alusiones a la guerra y a los «valores» castrenses. Además, el general quiso ayer hacer un guiño al rey Felipe de Borbón en sus horas más bajas, un gesto un tanto ridículo. Villarroya destacó la incorporación de la Guardia Real a la misión, para resaltar que «pone de manifiesto una vez más que el rey es el primer soldado de España».

Las intenciones políticas e ideológicas en la utilización del Ejército español están siendo más que evidentes, todavía más en territorio vasco.

Después de que fuera anunciada su llegada por el delegado del Gobierno español en la Comunidad Autónoma Vasca, Denis Itxaso, una unidad del cuartel de Mungia se desplazó por la tarde a la estación de Abando, en Bilbo, tras haber procedido a la limpieza por la mañana del aeropuerto de Loiu.






°

martes, 24 de marzo de 2020

Ética Anarquista y SARS CoV-2

Desde la sección de blogs de Público traemos a ustedes este escrito que ahonda en la propuesta anarquista para enfrentar la gran amenaza del SARS CoV-2:


Enrique Javier Díez Gutiérrez

"Solo juntos lo conseguiremos". "Este virus lo paramos unidos". "Es el momento de ayudarnos unos a otros"… Todos y todas hemos oído este tipo de mensajes, que se han repetido, desde el inicio de la crisis del coronavirus.

¿Aprenderemos la lección una vez que pase la crisis?

En la escuela, "educar para cooperar" es un principio básico, que se ha venido planteando y proponiendo desde infantil hasta la Universidad (hasta que llegó la LOMCE, con su "competencia estrella" del emprendimiento neoliberal).

Pero ¿y el resto de la sociedad? ¿Educa para cooperar? Puesto que "para educar se necesita a toda la tribu", como ahora todo el mundo recuerda.

Lo cierto es que el mensaje que han recibido constantemente nuestros niños, niñas y jóvenes, ha sido, hasta ahora, el de la competencia individualista del modelo neoliberal. Un mantra ideológico, eje esencial del capitalismo. Un mantra constante y persistente que se repite en los medios de comunicación, se ensalza en el deporte, se induce en el trabajo, se insiste en la economía…

Sorprende este dogma tan extendido y difundido por la agenda mediática, política y económica, cuando los seres humanos preferimos cooperar a competir en nuestra vida diaria, especialmente cuando buscamos el bien común. Esto es lo que ha demostrado el estudio antropológico de la universidad de Oxford que ha encabezado titulares en todo el mundo por la universalidad de sus hallazgos.

Sorprende cuando incluso desde la biología, la prestigiosa académica Lynn Margullis, una de las principales figuras en el campo de la evolución biológica, muestra que todos los organismos mayores que las bacterias son, de manera intrínseca, comunidades. Cómo la tendencia es hacia el mutualismo y cómo "la vida no conquistó el planeta mediante combates, sino gracias a la cooperación". Cómo nuestra evolución no ha sido una competición continuada y sanguinaria entre individuos y especies. Sino que la vida conquistó el planeta no mediante combates, sino gracias a la cooperación. De hecho, los nuevos datos están descubriendo una naturaleza que cuestiona radicalmente la vieja biología: "de cooperación frente a competencia, de comunidades frente a individuos", como concluye Sandin. La tendencia fundamental en la dinámica de la vida, de toda clase de vida, por lo tanto, es la simbiosis mutualista, la cooperación universal.

Estas investigaciones confirman lo que ha planteado uno de los grandes pensadores de la economía colaborativa: Kropotkin. Frente al darwinismo social, el anarquista ruso Kropotkin, demostraba que el apoyo mutuo, la cooperación, los mecanismos de solidaridad, el cuidado del otro y el compartir recursos son el fundamento de la evolución como especie del ser humano.

Esta realidad, que se nos vuelve obvia en momentos de crisis como ésta, contrasta con los principios y propuestas que rigen el núcleo y finalidad esencial del capitalismo neoliberal: el individualismo competitivo.

Apoyar al grupo, apoyarnos en la comunidad, contrasta con ese dogma de "libertad individual" al margen del bien común. La solidaridad, el no dejar a nadie atrás, choca con la competitividad que predica el neoliberalismo económico. El relato del "hombre" hecho a sí mismo, competitivo e individualista, que no le debe nada a nadie y que busca conseguir su "idea de éxito" para enriquecerse y olvidarse de las dificultades, suyas y de los demás. Mito difundido por el populismo empresarial norteamericano y que la ideología neoliberal y neoconservadora ha traducido en la escuela a través del mantra del emprendedor. Ideología que mantiene como dogma de fe esencial que la competencia por la riqueza y el poder es el único motor que mueve al ser humano.

Estamos comprendiendo, porque lo estamos comprobando y constatando con esta crisis, que esta ideología neoliberal, que reivindica regularnos mediante "la mano invisible del mercado" es una postverdad, una fábula, una invención que no tiene fundamento real. Que cuando vienen mal dadas, cuando nos jugamos lo vital y esencial de las sociedades, necesitamos el amparo del grupo, de la comunidad, de la solidaridad colectiva para superar las crisis.

Es entonces cuando nos lamentamos, tardíamente, de los recortes de miles de millones que se han hecho en la sanidad pública o en la educación pública. Nos arrepentimos de no haber invertido en suficientes residencias públicas de mayores (las privadas tienen como finalidad obtener beneficios). Nos damos cuenta del error que es no tener ya una banca pública que sostenga la economía y la inversión pública para generar nuevos empleos que sustituyan a los que los "temerosos mercados" van a destruir.

La ideología neoliberal siempre ha sido muy clara: aplicarse a sí mismos el capitalismo de "libre mercado" (subvencionado siempre) cuando obtienen beneficios, para repartírselos entre los accionistas. Pero reclamar el socialismo y la intervención del Estado para que se les rescate cuando tienen pérdidas (hemos rescatado a la banca con más de 60.000 millones de euros, a Florentino Pérez con el Castor, a las autopistas…). Es lo que hacen también ahora, con esta crisis. Aunque a algunos les sigue sorprendiendo todavía que estos "creyentes" exijan más medidas de rescate y de intervención del Estado, renegando de su fanático credo en el "libre mercado" y su "mano invisible".

A ver si aprendemos por fin. Y superamos el dogma neoliberal y el sistema económico capitalista y avanzamos hacia un sistema económico e ideológico basado en el bien común, la cooperación, la justicia social, la equidad y la solidaridad.

Esperemos que la salida de esta crisis sea "una oportunidad" para ello. Que el "solo juntos lo conseguiremos" no se olvide tras ella. Y que, después del coronavirus, haya un auténtico Pacto de Estado, consensuado por todos, que blinde y destine cantidades escandalosas de nuestros presupuestos a la Sanidad Pública, a la Educación Pública, a los Servicios Sociales Públicos, a las Pensiones Públicas... Que aprendamos de una vez por todas que el capitalismo y la ideología neoliberal que lo sostiene es tóxico para la especie y el planeta. Y que, sin ayuda mutua, sin cooperación, sin solidaridad y justicia social estamos abocados a la extinción como especie y como planeta.






°