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sábado, 6 de mayo de 2023

Retorno al Arenal

A doce años de su deambular en el panorama político, EH Bildu ha llevado a cabo un acto conmemorativo del cual nos da cuenta Naiz:


EH Bildu regresa al Arenal de Bilbo para recordar su creación hace 12 años

EH Bildu ha acudido al Arenal de Bilbo, el mismo lugar donde hace justo 12 años comenzó su camino. Lo que en aquel momento era el inicio de una campaña electoral se ha acabado convirtiendo en «un proyecto de país», tal como han recordado algunos de sus protagonistas en este aniversario.

Marcel Pena

Tras una gran movilización por el veto del Tribunal Supremo español a la candidatura de Bildu, las primeras horas de la noche del 5 al 6 de mayo de 2011 transcurrieron entre nervios en el Arenal de Bilbo. A las 00.21 de la madrugada llegaban las buenas noticias: la formación soberanista iba a poder presentarse a las elecciones forales y municipales de 2011.

En el mismo lugar que hace 12 años, EH Bildu ha celebrado este sábado el aniversario de su creación con un acto en el que han participado el secretario general de la coalición abertzale, Arnaldo Otegi; la candidata a la alcaldía de Bilbo, María del Río; y Arkaitz Rodríguez, Eva Blanco y Oskar Matute como representantes de Sortu, EA y Alternatiba, respectivamente. Como presentador del acto ha repetido el escritor Lutxo Egia, quien también estuvo en el acto del Arenal de ahora hace 12 años.

Sin embargo, no todos los participantes de este sábado pudieron estar presentes hace 12 años. Uno de los que no estaba era Arnaldo Otegi, por entonces preso en la cárcel de Logroño, quien ha rememorado cómo vivió aquel momento: «Aquella noche fue distinta para nosotros, se rompió la monotonía de la cárcel. No solo en nuestras celdas, sino en multitud de cárceles de los estados español y francés. Aquella noche hicimos magia, construimos un refugio edificado sobre la libertad nacional y la igualdad para este pueblo».

Otegi ha especificado que aquella «magia popular» se hizo frente a once personas que desde Madrid debían decidir «si el independentismo se presentaba o no en las elecciones, como si necesitara el permiso de nadie para presentarse en este país». En este sentido, ha advertido que el proyecto de EH Bildu sigue siendo para el Estado el que «hay que batir, hay que socavar, hay que debilitar permanentemente por tierra mar y aire». «Pero no combaten unas siglas; eso sería lo de menos. Lo que combaten es un acuerdo y un proyecto que no cuenta con el favor ni de los poderosos ni de los grandes medios de comunicación», ha defendido.

Por todo ello, Otegi se ha mostrado convencido de que el próximo 28 de mayo «nos vamos a volver a abrazar, a reír y a llorar de alegría en muchas plazas de este país», como ocurrió hace 12 años. «Estoy convencido de que el próximo 28 de mayo ganaremos los de abajo y que convertiremos el sur del país en una gran fiesta popular», ha avanzado, añadiendo que el día 29 «volveremos todos al tajo, porque esto no acaba hasta que seamos una república popular i de iguales».

«EH Bildu es la única alternativa»

Quien sí que estaba el 6 de mayo de 2011 en el Arenal es María del Río, ahora candidata de EH Bildu a la alcaldía de Bilbo, aunque en su caso se encontraba entre el público que llenaba aquel día el paseo. Evocando el grito del Mayo de 1968 en País, «sous les pavés, la plage» («bajo los adoquines, la playa») , del Río ha recordado que «la revolución que suma la izquierda soberanista vasca también comenzó en lo que antes era una playa».

A continuación, los representantes de Sortu, EA y Alternatiba han hecho un repaso al pasado, presente y futuro de la coalición. El secretario general de Sortu, Arkaitz Rodríguez, quien al igual que Arnaldo Otegi hace 12 años también se encontraba en prisión, ha rememorado aquella noche: «En la cárcel todas las emociones se magnifican. Aquella noche estuvimos pegados a la televisión hasta muy tarde. Recuerdo que cuando recibimos la noticia abrimos las ventanas del celda y estuvimos hablando, porque no estábamos cerca el uno del otro». La celebración llegó al día siguiente, cuando se abrieron las puertas de la celda, con el abrazo de ambos.

Eva Blanco, secretaria general de EA, ha resumido el camino andado como «muy intenso», destacando los obstáculos que han encontrado a lo largo de este trayecto. «Para los independentistas, de izquierda, progresistas y feministas de los siete herrialdes de Euskal Herria, EH Bildu es la única alternativa que hay», ha proclamado.

Finalmente, el miembro de Alternatiba y diputado en el Congreso español, Oskar Matute, ha intentado pronosticar el futuro de la formación, recalcando el escenario donde empezó todo. «Desde esa noche hemos sidos fieles a lo que nos hizo empezar lo que algunos entendían que era una campaña electoral, pero que para nosotros era el inicio de un camino que nos llevara a alcanzar el poder para devolvérselo al pueblo». Este proyecto, que ha tenido las denominaciones de Bildu, Amaiur y finalmente EH Bildu, logró «unir a las fuerzas de la izquierda vasca» con el objetivo de ganar el futuro. «Esa es la dinámica que vamos a seguir, porque es la que nos puede llevar a la victoria», ha vaticinado.




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viernes, 1 de julio de 2022

Entrevista a Ion del Amo

La izquierda abertzale, desde sus inicios, siempre habló en favor de la emancipación de la clase trabajadora, así, sin más.

Quien haya leído teoría socialista o anarquista entenderá que, liberada la clase trabajadora del yugo de la clase dominante se desvanecerán las coordenadas dentro de las cuales se mantiene la opresión sobre la clase trabajadora. Una de esas coordenadas es la conceptualización misma del estado decimonónico europeo; con sus fronteras, sus constituciones, sus himnos, sus banderas, sus héroes, sus mártires, su mitología.

Liberar a la clase trabajadora significaba -y significa- liberar a la clase trabajadora vasca, tan sencillo y a la vez, para muchos, tan complejo.

Hoy, quienes desde la izquierda nacionalista española desdeñaron a la izquierda abertzale se encuentran incómodos pues resulta que desde EH Bildu se ha emplazado al "gobierno más progresista en la historia de España" compuesto por Podemos e Izquierda Unida a garantizar derechos a la clase trabajadora del estado español. O sea, los calificados puerilmente por socialistas y comunistas españolistas como "separatistas vascos" están reventando las costuras implementando a nivel estatal lo que muchos insistieron solo deseaban a nivel "regional".

En ese sentido, La Marea ha publicado esta entrevista en la que tanto el que pregunta como el que responde intentan dar pie con bola, tirando balones a los tejados. Por ejemplo, esa insistencia en "el baile de las siglas" sin mencionar que tanto durante la dictadura como durante "la transición" y "la democracia" los partidos vascos fueron salvajemente reprimidos, pues bueno, retrata nítidamente.

Aquí se las dejamos, para su análisis y debate:


La receta Bildu

El desleimiento progresivo del laberinto de siglas y vocablos que ha sido la izquierda independentista vasca se ha convertido en una sola y potente fuerza que, además, ha permitido sacar adelante medidas clave del Gobierno. El último ejemplo, la ley de memoria democrática.

Pablo Batalla Cueto

En la sede de Alternatiba, en la plaza de la Casilla de Bilbao, no hay ikurriñas, ni arranobeltzas. Su decoración la componen un pequeño cuadro de Angela Davis, otro de Rosa Luxemburgo y una exposición de carteles de la Asociación Trans de Andalucía. No es el repertorio simbólico que alguien esperaría encontrar en el local de un partido soberanista, cofundador, en 2011, de la coalición Bildu, y en 2012, de Euskal Herria Bildu.

Ello nos habla de la diversidad de este haz que agavilla también a la abertzale Sortu, la socialdemócrata Eusko Alkartasuna y un número creciente de independientes, varios de los cuales pertenecieron a la extinta Aralar. Sus militantes emplean con frecuencia la expresión frente amplio, y lo es ciertamente, a la escala vasconavarra, este río cuyos varios afluentes reciben, a su vez, caudales más pequeños: Gorripidea –sucesora de Zutik, unión, en su día, del maoísta EMK y la trotskista LKI–, por ejemplo, entró en la coalición a través de Alternatiba.

Podría haberse esperado, en 2011-2012, que el mucho abarcar poco apretase, y aquella convergencia de fuerzas dispares estuviera condenada a la disgregación. La tendencia, sin embargo, es la contraria: el desdibujamiento de los contornos de las fuerzas fundadoras; el desleimiento progresivo del laberinto de siglas y vocablos eusquéricos que ha sido la cartografía de la izquierda independentista vasca en una sola y potente fuerza, y que en la última legislatura se ha convertido en el salvavidas del Gobierno de coalición de PSOE y Unidas Podemos.

El último ejemplo de ello es la ley de memoria histórica, que EH Bildu se ha comprometido a apoyar a cambio de cinco medidas que serán incluidas en el texto, como el reconocimiento de las víctimas de torturas hasta 1983 o la declaración del Fuerte de San Cristóbal como Lugar de Memoria. «Son medidas que tendrán reflejo en una ley más completa, más ambiciosa y más respetuosa con los derechos humanos», dijo en una rueda de prensa la portavoz del Bildu en el Congreso, Mertxe Aizpurua.

Ion Andoni del Amo Castro (1974) llegó a EH Bildu procedente de las filas de Aralar. Sociólogo de profesión, le preguntamos por algunas de las claves del éxito de la coalición, y también por las tensiones internas que su crecimiento genera.

¿Quién vota a EH Bildu?

Es un voto bastante joven y, en Vizcaya y Guipúzcoa, no muy urbano, sino vinculado a ciudades medias o pequeñas. En Álava, se invierte: EH Bildu es potente en Gasteiz. Y es un voto en el que se mezclan desde perfiles ideologizados hasta un voto sin entusiasmo a lo que se ve como lo menos malo o uno de un perfil más socialdemócrata o socialista o de izquierda que nacionalista radical, que ve en EH Bildu la alternativa más real a lo que hay.

En los últimos años, se detecta una feminización de la imagen del partido similar a la que se da en el Sinn Féin irlandés. ¿Es deliberada? ¿Persigue dulcificar la imagen de EH Bildu, frente al imaginario de tipos duros que caracterizaba a la vieja izquierda abertzale?

En gran parte, sí. El hito fundamental en este sentido fue cuando se escogió a tres cabezas de lista mujeres en las anteriores autonómicas: Maddalen Iriarte por Guipúzcoa, Miren Larrion por Álava y Jasone Agirre por Vizcaya. Se trataba, en efecto, de amabilizar la imagen, algo que ha sido casi una obsesión en los últimos años dentro de EH Bildu, y que ha provocado tensiones. No solo se buscaban mujeres, sino perfiles no excesivamente ideologizados, independientes, de carga política baja. De todas maneras, lo del partido feminizado hay que relativizarlo: la figura del padre, del padrino –Arnaldo Otegi–, sigue teniendo mucho peso político. Él hubiera sido el candidato a lehendakari en aquellas autonómicas si no lo hubieran incapacitado.

Algún interlocutor de estos días me ha comentado su parecer sobre cómo la ilegalización benefició paradójicamente a la izquierda abertzale. Con mucha gente incapacitada para formar parte de listas en 2011, hubo que buscar nuevas caras.

Se realzó a la gente que venía de Eusko Alkartasuna, Alternatiba o Aralar, así como a independientes; en muchos casos, gente joven. Y era gente que, al no estar tan condicionada como candidatos anteriores, era capaz de generar discursos más frescos, con un vocabulario menos fosilizado, con otros contenidos que no fueran solo euskera, presos e independencia. Algo que en los partidos políticos suele costar mucho, que es la renovación interna, aquí vino paradójicamente forzado por la ilegalización, efectivamente.

EH Bildu es hoy capaz de conquistar feudos de otros partidos que parecían inexpugnables. Estamos en uno de ellos: Durango, que lo había sido del PNV. ¿Cómo se consiguió?

Trabajando temas nuevos e implicándose en plataformas ciudadanas; conectando con problemas concretos de la ciudadanía, como la demanda de un parque para los terrenos liberados por el tren. Se hicieron procesos de los que hacen los sociólogos: ir a los barrios, organizar asambleas, hablar con la gente e identificar sus problemas. Se creó un clima de alternativa y sucedieron cosas curiosas, como ganar en el barrio de San Fausto, donde hay sobre todo gente descendiente de la emigración española de los años sesenta y que tradicionalmente había votado socialista.

Frente a la preocupación de la vieja izquierda abertzale por controlar estrechamente los movimientos sociales a los que se vinculaba, ¿ahora la tendencia es a colocarse detrás de ellos?

Hay esa tendencia y hay la contraria; gente que dice que si no controlas estrechamente las plataformas, te las arrebatará Podemos. Hay dos formas de ver EH Bildu.

Un interlocutor de estos días me comentaba off the record su sensación de que está cerca de suceder, si es que no sucede ya, que vote a EH Bildu gente del entorno de víctimas de ETA.

Puede llegar a pasar. Algunas cosas se han superado mucho más rápido de lo que se pensaba: en cuanto la etapa de la lucha armada se acabó, la gente, que llevaba harta de ella mucho tiempo y con ganas de dejarla atrás, la dejó atrás como si hubieran pasado veinte años, cuando habían pasado cinco. Pero, para que lo que comentas pase, EH Bildu tendría que ser más valiente a la hora de abandonar ciertos tabúes, algo que todavía le cuesta. Reconocer que la violencia estuvo mal. Arnaldo Otegi ha llegado a acercarse a ese discurso; el problema es que eso todavía cruje en determinados sectores de la izquierda abertzale. Hay que ir con pies de plomo y eso limita la capacidad de crecimiento hacia determinados sectores. Hay el miedo de que eso pueda desenganchar a algunos sectores, pero yo creo que son mínimos los sectores que se desengancharían, que los que hay ya están desenganchados, y que la ganancia sería mayor. En Durango rompimos tabúes acudiendo a homenajes de víctimas y otras cosas que EH Bildu se negaba a hacer.

En algún momento se habló de la preocupación de la dirigencia de la izquierda abertzale con el crecimiento en su seno del movimiento antivacunas.

Las movilizaciones de Bizitza tomaron mucha fuerza, sobre todo a raíz del pase COVID, y efectivamente hubo preocupación, porque la gente que aparecía en esas movilizaciones era en gran parte votante, si no militante, de EH Bildu. Había distintos perfiles: gente que viene del naturismo, del rollo hippy, del ecologismo esotérico, etcétera, pero también otro conjunto movido por la nostalgia del radicalismo, que es lo mismo que alimenta a GKS. Encontraban aquí un sustituto de radicalidad; algo que enlazaba con clichés de los años ochenta: «televisión, manipulación», «mentiras oficiales», cierta conspiranoia que (con parte de verdad: realmente había mentiras oficiales) fue característica de los discursos de la izquierda abertzale en los ochenta, etcétera.

¿También confrontación con el Estado que determinaba las normas para el combate de la pandemia y con la Policía encargada de aplicarlas?

Sí. Aquí hay un problema de fondo, y es que EH Bildu no ha conseguido ofrecer una radicalidad nueva; una radicalidad no sectaria, sino abierta y pragmática, pero capaz de movilizar y de evitar que surjan cosas raras que funcionen como sustituto de radicalidad.

¿Se corre también el riesgo de una idealización de los años de plomo por gente joven que no los conoció?

En el tema de la música, Simon Reynolds publicó Retromanía, un libro sobre la nostalgia en el pop. Cuando surgieron el reguetón, el trap, etcétera, dejó de haber retromanía. A falta de un discurso de alternativa potente, la gente se entrega a la nostalgia. Está la memoria, que siempre está bien, y la nostalgia, que idealiza un momento del pasado como lo que no fue, descartando sus lados negativos, y es reaccionaria. Sucede un poco eso y el problema no es tanto que el discurso se suavice, como que le falta ambición; que termina por no ser valiente; que se vacía de contenido. La dulcificación se ha hecho muchas veces buscando perfiles políticos bajos, y eso es un error.

 

 

 

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sábado, 20 de marzo de 2021

«República Vasca de Iguales»

Los estados se han mostrado incapaces para enfrentar la crisis de la pandemia, misma que se ha originado por la devastación ambiental que ha llevado a la aparición de más y más cepas virales de origen zoonótico.

Pues bien, en Euskal Herria hay voces que se levantan a favor de un modelo que permita atender a la población, un modelo que definitivamente no se puede implementar dada la cerrazón de Madrid a democratizarse.

Aquí esta nota acerca de Arnaldo Otegi en Naiz:


Otegi defiende una «república vasca de iguales» frente al «autoritarismo creciente»

El coordinador general de EH Bildu, Arnaldo Otegi, ha reafirmado su apuesta por avanzar hacia una «república vasca de iguales» como alternativa al actual contexto político de «autoritarismo creciente».

Arnaldo Otegi ha reafirmado su apuesta por avanzar hacia una «república vasca de iguales» como alternativa al actual contexto político de «autoritarismo creciente».

Otegi, que ha participado en un acto en Gasteiz con motivo del décimo aniversario de la creación de EH Bildu, ha puesto en valor el proyecto iniciado en 2011 por la coalición soberanista para conformar un «espacio de reencuentro» de culturas políticas que hasta entonces habían actuado por separado.

«Todo el mundo habla de pluralidad, pero nosotros la practicamos cada día», ha manifestado, en referencia al hecho de que en EH Bildu conviven formaciones como Sortu, Eusko Alkartasuna y Alternatiba.

«Modelo social avanzado»

Otegi ha destacado que los distintos sectores que integran la coalición proceden de «culturas políticas diferentes», pero comparten su compromiso con la «soberanía» y con la conformación de «un modelo social alternativo y socialmente avanzado» para Euskal Herria.

Ha destacado que EH Bildu se sustenta en «valores alternativos», de forma que a sus integrantes «no les esperan consejos de administración ni puertas giratorias». «Lo que nos mueve es el compromiso con este país y con sus gentes», ha manifestado.

Otegi, que ha señalado que existen «diferentes maneras de construir países y sociedades», ha afirmado que el modelo de EH Bildu se basa en «los valores de la igualdad, la generosidad, la solidaridad y la justicia social».

Todo ello, ha añadido. «en el marco de la libertad nacional de un pueblo, de una de las naciones más viejas de Europa, que aspira a la soberanía y a tomar las decisiones desde aquí».

«Se pueden construir las cosas con otros valores éticos y políticos», ha manifestado Otegi, que ha explicado que EH Bildu aporta a los ciudadanos un «asidero» para cambiar la situación actual y para desarrollar «un modelo de gobernanza diferente».

De esa forma, ha explicado que el objetivo de la coalición es impulsar un modelo social, político e institucional en el que las decisiones «las tome la gente». Otegi, en referencia a la consulta municipal celebrada el pasado domingo en Durango sobre un proyecto urbanístico, ha afirmado que la medida llevada a cabo en esa localidad vizcaína debe ser «el santo y seña de nuestra actividad política».

El dirigente de EH Bildu ha defendido la celebración de este tipo de consultas porque las decisiones sobre las cuestiones públicas no se deben tomar «en despachos ocultos ni restaurantes de lujo». «Aquí decide la gente», ha asegurado.

Otegi también se ha referido al segundo congreso de EH Bildu, que se está desarrollando a través de asambleas telemáticas y con el que la coalición está tratando de apelar a la «responsabilidad» y a la «toma de conciencia» de los ciudadanos. «Las cosas van a cambiar mucho, y no a mejor, en la próxima década», ha advertido el coordinador general de EH Bildu.

Tras citar desafíos como el que plantea la digitalización o la transición energética, ha avisado de que el contexto político está marcado por un «autoritarismo creciente», mientras que las condiciones de vida de la población se están poniendo «en riesgo».

En este contexto, ha explicado que EH Bildu afronta este congreso con el objetivo de explicar a los ciudadanos cuál es su modelo educativo, sanitario, de cuidados públicos, policial y energético. «Es decir, queremos decir a la sociedad cómo queremos que se vista la república vasca que defendemos», ha manifestado.

Otegi ha explicado que, en los próximos diez años, la coalición espera «conducir al país a una república vasca de iguales». «Seguramente, dentro de diez años podremos decir que hemos hecho otra buena parte del camino», ha añadido Otegi, quien en todo caso ha advertido de que este es un camino que «no termina nunca», dado que siempre hay que seguir haciendo frente a nuevos «retos» y «problemas».

 

 

 

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sábado, 21 de noviembre de 2020

El Protagonismo de la Izquierda Abertzale

Nuestro amigo Danilo Albin ha dado a conocer un texto en el que resume a la perfección todo lo que ha últimas fechas ha sucedido en Madrid y que la prensa borbónico franquista se ha dedicado a presentar muy a su estilo, siguiendo a pie juntillas la pauta marcada por el PP y Vox que con sus incendiarias declaraciones han estado reviviendo el as de ETA en una versión que nos dice que un fantasma separatista recorre la capital de todas las españas... perdón, de la Una España Bajo Dios, atada y bien atada.

Lean:


El "fantasma" que ya no asusta en Euskadi: EH Bildu rompe tópicos y descoloca a la derecha en Madrid

La decisión de la coalición soberanista de apoyar los Presupuestos Generales del Estado consolida su papel político y le otorga un protagonismo inédito en el Estado, aunque normalizado ya en el País Vasco y Navarra.

Danilo Albin

El reloj había superado ya las 00.00, pero en el Arenal de Bilbao no había prisa por volver a casa. O al menos por irse sin saber qué pasaría 17 noches después, cuando se abriesen las urnas y se contasen votos. Las personas concentradas aguardaban una resolución del Tribunal Constitucional sobre el futuro de una nueva marca política independentista que quería, precisamente, ir a unas elecciones. Era el 5 de mayo de 2011 y Bildu ("Reunir", en euskera) empezaba a ser noticia.

Aquella noche cerrada, el TC resolvió que en este caso no se aplicarían prohibiciones y, por tanto, el soberanismo vasco podría volver a estar representado en unas votaciones. En el escenario del Arenal donde se celebró aquella decisión no solo había representantes de la izquierda abertzale tradicional, sino que también estaba un joven parlamentario vasco que provenía de IU. Su nombre: Oskar Matute. O también Pello Urizar, líder de la socialdemócrata EA, una escisión del PNV.

Nueve años después, Matute es uno de los cinco diputados de EH Bildu que, "si nada se tuerce" –según palabras textuales del coordinador general de esa formación, Arnaldo Otegi– apoyará los Presupuestos Generales del Estado. El anuncio puso el grito en el cielo: la derecha y sus medios afines no dudaron en acusar al Gobierno de pactar con los "herederos de ETA" o con los "batasunos", otro de los términos empleados para referirse de forma peyorativa hacia quienes forman parte de una coalición que, tanto a nivel político como organizativo, supera los límites de la izquierda abertzale tradicional.

"Aquí es un debate inexistente", señala Asier Blas, director del Departamento de Ciencia Política y de la Administración de la Universidad del País Vasco (UPV). En tal sentido, subraya que la alarma generada por la derecha en Madrid ante la decisión de EH Bildu de apoyar los Presupuestos carece de efecto en Euskadi. "Recordemos que cuando Bildu gobernaba en la Diputación de Gipuzkoa, algún año aprobaron los Presupuestos con el apoyo del PSE", afirmó.

En las elecciones vascas del pasado 12 de julio, EH Bildu reforzó su posición como principal fuerza política opositora y volvió a ubicarse por detrás del PNV con 21 escaños. Alcanzó además el porcentaje de voto más alto en la historia política de la izquierda soberanista (27,8%) y conquistó 249.580 votos, algo por debajo de los 277.923 (equivalentes al 25% de los emitidos) en los comicios vascos de 2012. Gobierna además en 83 de los 251 ayuntamientos de Euskadi y en 34 de los 272 existentes en Navarra, mientras que en el Parlamento de la Comunidad Foral cuenta actualmente con siete escaños.

"EH Bildu tiene una presencia potente en la sociedad vasca. A día de hoy es lógico que vaya participando y asumiendo una función parlamentaria estándar, lo cual es un síntoma de normalidad", afirma Xabier Aierdi, exdirector del Departamento de Sociología de la Universidad del País Vasco (UPV). De hecho, cree que la polémica construida por la derecha en torno al apoyo de la coalición soberanista a los Presupuestos es un "debate madrileño" que surge de un "microclima tóxico". "A veces no se piensa desde Madrid lo aburridos que pueden llegar a ser y lo poco que interesan esos debates", remarcó Aierdi.

La normalización de EH Bildu en la vida política se ha sentido estos días también en el Parlamento navarro, donde la formación independentista ha vuelto a alcanzar un acuerdo con el Gobierno liderado por el PSN para facilitar la aprobación de los Presupuestos forales. "Una cosa es el escenario del Congreso y otra el que se configura en Euskadi y Navarra con dinámicas particulares", subraya el sociólogo y profesor de la Universidad Pública de Navarra Ricardo Feliú.

A su juicio, "Bildu tiene evidentemente un programa político que apuesta por la independencia, de carácter republicano, pero aceptando el juego en las instituciones", por lo que entiende que "queda muy lejos aquella izquierda abertzale irredenta de los ochenta y noventa". En esa línea, Feliú considera que ha habido una "rearticulación" de los dos grandes "ejes discursivos" de la izquierda abertzale: "No se reniega de la independencia y de la construcción nacional –sostiene–, pero se rearticula".

La hoja de ruta de EH Bildu tiene hoy unos claros ingredientes de izquierdas no solo en el ámbito de Euskadi o Navarra, sino también en el Estado: su apuesta pasa también por conformar mayorías que permitan impulsar políticas progresistas, sin abandonar la cuestión territorial vasca y, al mismo tiempo, reclamar soluciones para los presos de ETA. "No es una cosa sencilla cerrar las heridas sociales y emocionales de 40 años de terrorismo, sino que se trata de un tránsito muy lento. En cualquier caso, es muy interesante ver cómo en ayuntamientos gobernados por Bildu se han empezado a hacer homenajes a víctimas de ETA, o que esa formación participa en actos de ese tipo", destaca Feliú.

Lo cierto es que en el seno de EH Bildu conviven fuerzas con diferentes trayectorias, también en lo relacionado con la violencia. Dentro de esa coalición está Sortu, el partido actual de la izquierda abertzale oficial, junto a Eusko Alkartasuna –hoy sumida en una grave crisis interna que amenaza su futuro– y Alternatiba, la organización política a la que pertenece Matute. Aralar, un partido creado por el sector crítico de Batasuna, decidió en 2017 disolverse dentro de EH Bildu, donde hoy continúan participando varios de sus principales miembros.

"La derecha utiliza el fantasma de EH Bildu, cuando allí hay sectores que han condenado siempre la violencia", afirma Blas. De esta manera, entre los integrantes de la coalición –tanto entre aquellos que representan a los partidos que la componen como quienes participan a modo de independientes– han existido lecturas y posiciones distintas ante el terrorismo. En sus estatutos, EH Bildu dejó escrito su rechazo a todas las violencias, incluida la de ETA.

Así lo reafirmó además en el acuerdo de gobierno que suscribió en 2015 para entrar al Ejecutivo cuatripartito de Navarra junto a Geroa Bai, Podemos e Izquierda-Ezkerra. En la página seis de aquel documento, EH Bildu manifestaba "el rechazo y condena de cualquier tipo de expresión de violencia que se produzca, incluida la de ETA".

"Legitimidad política y legal"

"Cada vez que el mundo de la izquierda abertzale hace política, que además es lo que se le ha pedido siempre, surge este debate", afirma a Público el sociólogo y profesor de la UPV Imanol Zubero, quien considera que la coalición soberanista "tiene toda la legitimidad política, legal y constitucional para ser una más en el Parlamento", del mismo modo que "el Gobierno y los partidos que lo conforman tienen toda la legitimidad a la hora de apoyarse en las fuerzas que consideren oportunas para sacar adelante la legislatura".

Ramón Zallo, catedrático de Comunicación Audiovisual de la UPV, coincide en advertir sobre la artificialidad del debate instalado por la derecha en el Congreso ante el apoyo de EH Bildu a los PGE. "En Madrid choca en algunas corrientes, pero aquí, en cambio, está totalmente naturalizado. Al fin y al cabo, es la segunda fuerza del Parlamento Vasco", subrayó.

"Allí probablemente choca porque se funciona con un esquema erróneo de vencedores y vencidos, con los estigmas que eso supone –comentó Zallo-. Sin embargo, cuando advierten que hay una fuerza que pasado página respecto al pasado y está en otra dinámica, no terminan de aceptar que esas son las reglas naturales del juego en cualquier parlamento".

Crecer a la izquierda

En ese camino, EH Bildu aspira además a ampliar su base política, creciendo principalmente por la vía de la izquierda aunque sin olvidar su disputa hegemónica con el PNV a la hora de retener votantes nacionalistas. "También es verdad que si creces mucho en el terreno del nacionalismo, empiezas a perder apoyos en el ámbito de la izquierda –reflexiona Zubero–. En este momento, creo que tienen capacidad de crecer penetrando en ese territorio que sembró Podemos".

Por su parte, Zallo también cree que la formación vasca tiene ahora la posibilidad de "reforzar ese discurso de izquierdas, el cual quedó aparcado durante demasiado tiempo". "Eso significa competir y también colaborar con Podemos e incluso establecer alianzas en temáticas que serían deseables", apuntó.

 

 

 

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lunes, 13 de enero de 2020

Entrevista a Oskar Matute

El revire que ha hecho Oskar Matute al pepero Adolfo Suárez Illana durante el debate de investidura de Pedro Sánchez en el que le ha comparado con un juez del concurso televisivo La Voz ha quedado para la historia. Humor ante el posicionamiento de odio por parte de los representantes del trifachito.

Hoy les dejamos con esta entrevista que Matute ha concedido a El Diario:


"Una sociedad no se construye en términos de una convivencia positiva si no se hace desde el reconocimiento a las víctimas. Y eso es algo que en el Estado español no tienen demasiado interiorizado", señala

Maialen Ferreira

Oskar Matute (Barakaldo, 1972) es desde 2009 líder de Alternatiba, uno de los cuatro partidos políticos que integraron EH Bildu en 2012. Los otros tres son Sortu, Eusko Alkartasuna y Aralar, este último disuelto en 2017. Durante su trayectoria política Matute ha sido miembro del Parlamento Vasco y del Congreso de los Diputados –cargo que ocupa actualmente como diputado de EH Bildu–. Antes de eso, también fue parlamentario por Ezker Batua (Izquierda Unida) y fue uno de los insumisos que hace ya 30 años plantaron cara al sistema y dijeron "no" a la mili, además de pertenecer al movimiento social de carácter pacifista Lokarri.

Matute ha protagonizado esta semana uno de los discursos que más polvareda han levantado durante el debate de investidura de Pedro Sánchez, una intervención que, según describe, estuvo "medida y ajustada al tiempo político que desde la izquierda soberanista independentista" tenían que trasladar, a pesar de las múltiples críticas que ha recibido desde la derecha. Durante la entrevista Matute muestra cierta esperanza ante la posibilidad de que dos de los temas que más defiende su partido –el fin de la dispersión de los presos y el derecho a decidir–registren novedades con la llegada del nuevo Gobierno progresista de coalición del PSOE y Unidas Podemos.

Tras su intervención en el debate de investidura le han llamado "filoetarra" y algunos diputados se levantaron y se fueron. ¿Cómo se sintió?

Bien. Que tenga el poder o el efecto de desalojar a Vox de las instituciones me parece positivo, pero vamos, no soy tan engreído. Imagino que era una táctica para intentar que no tuviera eco lo que teníamos que decir. Yo hice lo que tenía que hacer. Creo que la intervención estuvo medida y estuvo ajustada al tiempo político y las necesidades que desde la izquierda soberanista independentista teníamos que trasladar con un mensaje claro al conjunto del Estado español. Un mensaje que desgraciadamente pocas veces llega y que cuando llega, llega distorsionado. De ahí vienen todas esas descalificaciones gruesas, sobre "filoetarra", "terrorista", "asesino", así como otras cosas que me regalan en las redes sociales. Pero bueno, yo estoy tranquilo. Al final uno tiene que tiene que rendir cuentas ante su conciencia y ante poca gente más y tengo la conciencia muy tranquila.

Además, Adolfo Suárez Illana les dio la espalda a usted y a su compañera Mertxe Aizpurua...

Yo creo que con eso muestran la dificultad que tiene la derecha para aceptar la pluralidad ideológica. La derecha española actual nace y bebe de las fuentes de la derecha española de principios del siglo XX y a nadie se le debe olvidar que se alineó con el régimen y con el alzamiento fascista. No ha hecho esa transición democrática. No ha hecho ese paso democrático y, por lo tanto, yo creo que tienen desde ese tiempo hasta ahora una dificultad evidente para aceptar la pluralidad ideológica. Este señor no hizo sino expresar con su acción que la derecha española tiene serias dificultades para aceptar la democracia, la libertad de expresión y para aceptar la pluralidad ideológica. No me preocupa demasiado. Me parece positivo que hayan sido muchas las personas que han podido ver cuál es su talante.

Usted forma parte de Aternatiba, fue miembro del colectivo cívico y pacifista Lokarri y siempre ha rechazado la violencia. En su discurso en el Congreso pidió en nombre de EH Bildu "verdad, justicia y reparación" para todas las víctimas: las de ETA, las del GAL, las del Batallón Vasco Español...

Sí, pero no es novedoso que yo haya sido todas esas cosas y tampoco es novedoso que yo dijera en nombre de EH Bildu "verdad, justicia y reparación". De hecho, puse el ejemplo del acto en memoria de las víctimas que se celebra cada 10 de noviembre en el Parlamento vasco, donde EH Bildu está presente y no el Partido Popular. Eso ayuda a que en Euskal Herria se entienda cuál es nuestra posición, que luego puede ser compartida o no.

Lo que probablemente ha sido novedoso ha sido escucharlo, porque mucha gente lo ha oído por primera vez. Es verdad que determinados medios de comunicación, no todos por fortuna, ejercen un cierto muro de silencio respecto a nuestras posiciones. Les viene mejor para caracterizarnos de una determinada manera, una especie de Leviatán que diría Abascal respecto a nosotros, porque eso les ayuda en su estrategia de polarización y en la estrategia de patriotismo ultra que mantienen en el Estado español. Pero no hice más que reflejar lo que EH Bildu ha venido diciendo desde su propia fundación, y es que nosotros, desde el respeto, queremos verdad, justicia y reparación para las víctimas. También para las de ETA, porque en EH Bildu también asumimos que la violencia de ETA generó daños y generó dolor, aunque resulte novedoso en el Estado español, y que esas víctimas tienen tanto derecho como cualquier otra víctima a encontrar espacios de verdad, justicia y reparación.

Es más, creo que una sociedad no se construye a futuro en términos de salud, en términos de una convivencia positiva, si no se hace desde el reconocimiento a las víctimas y desde el respeto a la verdad, justicia y reparación. Eso es algo que en el Estado español, por cierto, no lo tienen demasiado interiorizado. No hay más que ver las declaraciones de Pablo Casado en diferentes ocasiones que se le han mencionado la memoria histórica y la necesidad de dar más pasos en la identificación de las más de cien mil personas enterradas en las cunetas del Estado español por ser víctimas de la represión franquista. Casado dice que no hay que mirar al pasado, que eso sería remover el pasado y que eso no es positivo. Nosotros no queremos ese modelo para Euskal Herria. Creemos que lo que ha pasado tiene que conocerse en toda su amplitud y, evidentemente, es la sociedad y cada una de las personas que la integran la que tendrá que hacer su juicio de valor sobre cuales son las formaciones o las líneas de pensamiento que más se amoldan a lo que a lo que cada persona crea que fue lo correcto.

¿Considera que en España se tiene una imagen distorsionada o errónea de lo que es su partido?

Sí, pero no lo digo desde la posición de un aficionado a un equipo que no sabe ver más que por sus colores. No lo digo en una clave vanidosa ni egocéntrica de EH Bildu. Supongo que todos los partidos tendrán alguna queja o algún motivo de reproche por cómo les entiende la sociedad o cómo los medios trasladan lo que son, pero es evidente que si ante lo que dije en el Congreso, que se ya se había dicho en boca de diferentes portavoces de EH Bildu a lo largo de los años, se despierta esa expectación, es porque no se sabía. Y si no se sabía, habrá que preguntarse por qué algo que era evidente aquí no se sabía más allá del Ebro.

¿Y por qué no se sabía?

Pues probablemente porque allende el Ebro los medios de comunicación mayoritarios no quisieron prestar atención a eso que veníamos diciendo durante mucho tiempo porque quizás les distorsionaba el relato que llevan tiempo construyendo. Ese relato de malos y buenos, ese relato de demócratas y violentos, ese relato de la dualidad absoluta entre el bien y el mal.

Se han abstenido en la investidura de Pedro Sánchez. ¿Por qué han tomado esa decisión?

Por coherencia política. Nosotros creemos que EH Bildu ha cometido muchos errores y seguramente cometemos algunos más, pero creemos que en nuestro haber está no habernos equivocado nunca ni de trinchera ni de adversarios. En mi intervención señalé con claridad que nuestro voto de abstención era un voto coherente porque pensamos lo que decimos y decimos lo que hacemos, y en ese sentido yo creo que somos transparentes. Habíamos dicho en campaña electoral que vivimos tiempos difíciles en los que el fascismo o el neofascismo está empleando una nueva táctica que es la de intentar crecer y penetrar desde las instituciones, desde el institucionalismo formal, para luego derrumbarlo y que ante esa realidad, nuestro compromiso antifascista se ponía en primer lugar. Eso lo intenté reflejar en la intervención.

El otro elemento tenía que ver con las consideraciones de clase. Tenemos muy presente que las condiciones de vida materiales de nuestra gente tienen que ser salvaguardadas tanto como seamos capaces de hacerlo. Por tanto, yo creo que había dos elementos fundamentales –el antifascismo y la visión de clase– suficientes como para entender que EH Bildu se abstuviera en esa votación para permitir que se articulará un gobierno que evitara el riesgo de unas terceras elecciones en las que la ultraderecha pudiera seguir creciendo hasta el punto de poder articular una mayoría de gobierno. Así lo entendieron también nuestras bases, porque nuestra consulta a las bases sí era vinculante. Por eso lo hicimos.

¿Le importa un comino la gobernabilidad de España?

A mí quién gobierne en España me puede importar relativamente poco. Lo que sí que me importa mucho es qué hacen desde los Gobiernos de España en forma de leyes y marcos legales para construir políticas que afectan a nuestra gente. Y cuando digo "nuestra gente", hablo de todos los ciudadanos del País Vasco o Euskal Herria, voten lo que voten. Para los vascos y las vascas no es lo mismo que se derogue la reforma laboral o que se mantenga, no es lo mismo que se derogue la LOMCE o que se mantenga, no es lo mismo que se derogue la ley mordaza o que se mantenga, no es lo mismo que las pensiones suban un 0,25 o que se suban al IPC, aunque nosotros pidamos más. Es evidente que no es lo mismo.

Si salgo a la calle y le pregunto a la gente por su día a día, me van a hablar de sus condiciones de trabajo, si son dignas o si no lo son. Me van a hablar de miedo a que sus hijos no encuentren un futuro de dignidad laboral aquí y tengan que ir a buscarlo fuera, me van a contar que tienen serias dificultades para poder llegar a fin de mes, para poder pagar la hipoteca o el alquiler. Y todo eso es algo que en muy buena medida se decide en el Congreso de los Diputados. Por tanto, no, no me es indiferente lo que allí se decida y nuestra posición como EH Bildu fue muy clara: nosotros evitamos un Gobierno de la derecha extrema y la ultraderecha y damos una oportunidad con nuestra abstención a un Gobierno que dice que quiere hacer cosas que entendemos que pueden rectificar la políticas de recortes y de agresiones salvajes a la clase trabajadora y a las clases populares en Euskal Herria y también en el Estado español.

Ahora bien, si ese Gobierno no pasa de las palabras a los hechos, si ese Gobierno no es capaz de empezar a revertir los recortes en derechos sociales, laborales, económicos y culturales que hemos vivido durante la última década, pues nos tendrá enfrente, pero eso es algo que seguramente no le sorprende a ningún votante de EH Bildu ni a ninguna persona de este pueblo.

Algunos los llaman "socios de Sánchez", imagino que para EH Bildu tampoco es agradable ese término.

No, porque no somos socios de Sánchez. Nosotros no tenemos ningún acuerdo oculto con Pedro Sánchez y, por tanto, no podemos ser socios si no hay un acuerdo. Son socios aquellos que acuerdan algo y deciden llevarlo a efecto y para tal cosa se comprometen. Nosotros ya dijimos que eso no existía, que lo que ha habido es una primera toma de contacto con el Partido Socialista de normalización de relaciones porque creemos que el PSOE se había aislado de nosotros, cuando en realidad nosotros somos la segunda fuerza política de este país, de Euskal Herria, y era algo bastante inconcebible, pero no ha habido de momento nada más.

Nosotros tenemos vocación de ser interlocutores y de representar a una parte muy importante de la sociedad vasca, la que componen las mayorías sociales y sindicales de este país, que están clamando por una agenda social vasca que probablemente no se mide en kilómetros sino en derechos, y que probablemente está más pendiente de la limitación de los precios del alquiler, de la reforma laboral, de la LOMCE, de la ley mordaza, de las pensiones, de la igualdad efectiva entre mujeres y hombres, que de cuántos kilómetros de Alta Velocidad se consiguen, que es un poco lo que parece que le preocupa a otras formaciones nacionalistas. A nosotros nos preocupa esa agenda social y eso es lo que vamos a pelear y lo que vamos a intentar llevar adelante, y para eso tenemos que tener interlocución y la tendremos con quien está en el Gobierno.

Gabriel Rufián dijo una frase que me pareció muy acertada: a nosotros no nos hace coincidir con el Partido Socialista el afecto ni el enamoramiento. Nuestras posiciones confrontadas con el Partido Socialista son históricas y van a seguir existiendo en tanto que no cambie su naturaleza y la nuestra no va a cambiar. Y también lo dije desde la tribuna: nuestros sueños no caben en sus leyes. Lo que nos ha hecho coincidir o mantener estrategias que permiten un objetivo común ha sido el pavor a esa derecha y esa ultraderecha. Como decía Rufián, no nos hemos unido por amor ni por encantamiento, sino por pavor y por miedo a la derecha y a la ultraderecha.

¿Considera que con el nuevo Gobierno será más fácil que se produzcan cambios que favorezcan la situación de Euskadi?

Lo que parece claro es que con el Partido Popular y con Vox podríamos esperar poquita cosa. Si hablamos del derecho a decidir, podemos esperar no ya sólo la negación, sino una recentralización y un autoritarismo atroz y probablemente una mayor persecución de las expresiones que abogan por la capacidad que entendemos desde EH Bildu que tiene este pueblo para decidir libre y democráticamente lo que quiera ser. Con PP y Vox en el Gobierno esto se iba a poner bastante complicado. Ni que decir ya con una situación de excepcionalidad que se aplica para los presos y presas vascas. No hay nada que parezca indicar que con el Partido Popular y con Vox pudiéramos poner fin a la dispersión o dejar de soportar una política de excepcionalidad penitenciaria que poco tiene que ver con el respeto escrupuloso a los derechos humanos. O en materia social, por su vinculación o su sumisión al Ibex35 –no digo que el Partido Socialista no pueda tenerla también, pero desde luego la que el Partido Popular y Vox tienen es muy evidente-, tampoco parece que pudiéramos esperar grandes avances en materia de recuperación de derechos sociales, económicos y laborales.

Por tanto, sabiendo lo que no podíamos esperar de una alternativa de gobierno que pudieran encabezar las formaciones de derecha extrema y de ultraderecha, lo que nos queda por ver es hasta dónde son capaces de llegar los que dicen que no quisieran hacer eso.

¿Confía en que la receta del nuevo Gobierno para los dos aspectos de los que ha hablado, que son el fin de la dispersión de los presos vascos y el derecho a decidir, va a ser diferente?

Esperemos. De la ultraderecha sabíamos qué podíamos esperar, de estos queremos saber qué podemos esperar. Si son capaces de romper la dinámica de judicialización de la política y de autoritarismo y represión como fórmulas de contestación a demandas populares importantes, como estamos viendo en Catalunya, pero como vivimos en Euskal Herria, si este nuevo Gobierno decide no hacer nada diferente a lo que ya se ha hecho, nos va a tener enfrente. Si este nuevo Gobierno decide abrir un marco nuevo para intentar resolver los problemas desde la óptica de lo político, nosotros vamos a estar dispuestos a intentarlo y si se consigue, no tendremos ningún reparo en felicitar a aquellos actores que hayan conseguido hacer de la política una herramienta eficaz para solucionar los problemas de la gente y no para crear más problemas a la gente. Si, por el contrario, no se atreven o no les dejan los poderes fácticos hacer nada, pues lo que podremos es decirle a la gente de Euskal Herria, a cada mujer y hombre de Euskal Herria, que nosotros lo intentamos, pero que en el Estado español el problema para entender la plurinacionalidad no sólo es un problema que afecte a las gentes de la derecha, sino que, por desgracia, afecta al conjunto de las formaciones del sistema político español.

Si hubiese continuado en Izquierda Unida, quizás estaría en las quinielas para ser ministro.

No creo, porque no creo que yo tuviera esa disposición. Yo nunca quise salir de Euskadi cuando estaba en Izquierda Unida porque creía que la política más útil era la política que podía hacer por mi país y para mi país. Y cuando estaba en Izquierda Unida también eran conocidas mis posiciones soberanistas. Por tanto, no estoy hablando de una conversión, al estilo de Saulo de Tarso o San Pablo, cayéndome de ningún caballo. En Ezker Batua defendía posiciones soberanistas siempre y las defendía también en los órganos federales de Izquierda Unida. Eso lo conocen quienes interactuaron conmigo, que son muchas de las figuras de esa época. Y diría exactamente lo mismo que digo ahora.

Yo creo que el Gobierno de España es una cosa que tiene que afectar de manera muy directa a quienes tengan un sentimiento identitario español, pero a quienes no tenemos el sentimiento identitario, aún no siéndonos indiferentes, no nos parece lo más relevante. Mi papel en el Congreso de los Diputados es dar voz a miles de mujeres y hombres de Euskal Herria que apuestan por un modelo de sociedad y de país construido desde aquí y para aquí, por nosotros y por nosotras, equivocándonos o acertando o equivocándonos y acertando, porque de todo habrá, pero desde la libertad de saber que lo que hacemos lo hacemos porque hemos conseguido el bien más preciado que puede tener un ser humano, que es la libertad. Eso lo he mantenido siempre a lo largo de mi trayectoria vital y lo mantendría ahora. Por tanto, no creo que yo sonara para ninguna quiniela de ministrables.






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domingo, 10 de noviembre de 2019

Grupo Parlamentario para EH Bildu

Buenas noticias desde el campo electoral para la izquierda abertzale en el 10N.

Esta fotografía nos llega desde El Diario:


Consigue alcanzar los dos mínimos legales: cinco diputados y un 15% en cada una de las circunscripciones en que se ha presentado

Iker Rioja Andueza

Tener grupo propio en el Congreso de los Diputados no es baladí. Son tiempos en la tribuna, presencia pública y, por qué no decirlo también, recursos económicos. Y salvo que el recuento del voto CERA (los emitidos en el extranjero) cambie las cosas EH Bildu lo ha conseguido este 10 de noviembre por vez primera en su historia. El ambiente en la sede de Pamplona de la coalición era de euforia, con cánticos a favor de la excarcelación de los presos de ETA y de apoyo a los condenados del 'caso Alsasua'. "Una noche mágica", se ha felicitado Arnaldo Otegi.

Los requisitos son dos. El primero, obtener un mínimo de 5 escaños. La coalición de la izquierda abertzale ha mantenido las cuatro actas de abril -la de Álava con más holgura que entonces- y, además, Bel Pozueta ha irrumpido en Navarra. Y el segundo, un mínimo del 15% en cada una de las circunscripciones en que se han presentado. EH Bildu ha alcanzado un 26% en Gipuzkoa, un 17% en Navarra, un 16% en Araba y un ajustadísimo 15,04% en Bizkaia que en algunos momentos del escrutinio era del 14,97%. Es un hito que no logró Amaiur en 2012 a pesar de sumar 7 diputados.

El PNV, por ejemplo, no concurre como marca propia en Navarra entre otras cuestiones para garantizarse un grupo propio en la Cámara Baja, aunque Geroa Bai aglutina también a independientes y a otras corrientes políticas en la actualidad. La marca navarra del nacionalismo vasco ha quedado muy lejos del 15%. María Solana se ha visto superada incluso por Vox, muy lejos del músculo exhibido por el PNV en la comunidad autónoma vasca.

Los electos de EH Bildu, además de Bel Pozueta, son Oskar Matute por Bizkaia, Mertxe Aizpurua y Jon Iñarritu por Gipuzkoa e Iñaki Ruiz de Pinedo por Álava. Matute es el líder de Alternatiba y EA, el otro partido de la coalición, no tiene presencia en la Cámara Baja aunque sí en la Alta, ya que la senadora autonómica procede de ese partido sumido en una profunda crisis en la actualidad.






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domingo, 25 de agosto de 2019

Macron Pasea por Baiona

El movimiento altermundista ha vuelto a tomar las calles de Baiona en el marco represivo de la Cumbre del G7 en la vecina Miarritze.

Naiz trae a nosotros la crónica de los hechos:


Los movimientos ecologistas y altermundialistas Bizi, Alternativa y ANV-COP21, acompañados de unos 900 manifestantes, han mostrando en las calles de Baiona los retratos de Macron que han sido cogidos de los ayuntamientos del Estado francés desde febrero, de cara al G7.

Con siete retratos boca abajo detrás, se ha ofrecido una rueda de prensa en la que han participado personalidades del movimiento ecologista, en una Baiona bajo control policial absoluto.

En este acto de desobediencia civil no violento, sin autorización oficial, primero se han mostrado a través de las calles de Baiona Ttipia y al otro lado del Aturri siete de los 128 retratos «secuestrados» en ayuntamientos del Estado francés desde febrero.

Los militantes de Bizi, Action Non-Violente COP21 y Alternatiba, que los portaban, estaban acompañados por cientos de militantes. Después se ha celebrado una rueda de prensa para denunciar la innacción del Gobierno, y una vez terminada, los retratos se han envuelto y se guardarán de modo individual, en diferentes lugares, como hasta ahora.

Estas acciones han tenido lugar ante decenas de periodistas de todo el mundo.

El encuentro ante la prensa se ha organizado de cara al G7 que está teniendo lugar en Biarritz, con el objetivo concreto de denunciar la política medioambiental y social del presidente francés, y para que actue en ese sentido durante la cumbre internacional.

La acción y la rueda de prensa han tenido lugar en una ciudad que se encuentra bajo una gran presión policial, pero mucho menor que ayer por la tarde, cuando la Policía cerró el centro de la ciudad y cargó con numerosos detenidos y heridos.

Rueda de prensa

La rueda de prensa ha comenzado hacia las 10:30, media hora después de que se hubiesen descubierto los retratos. Tras la presentación de los militantes ha tomado la palabra personas conocidas en el mundo ecologista, social y altermundialista.

Así, en la mesa se encontraba Christiane Hessel, viuda del escritor Stéphane Hessel, escritor de la obra "Indignez-vous" ("Indígnense"), que ha recordado que la soberanía es del pueblo y que Macron «se encuentra en manos del pueblo».

También ha tomado la palabra el director de Greenpeace en el Estado francés, Jean-François Juillard: «Hemos visto despuntar el discurso de Macron, que después se ha convertido en desajuste, que cada se ha ido haciendo cada vez más grande, y que se ha convertido en un abismo».

Cécile Marchand –de Amigos de la Tierra, ANV-COP21 y Alternatiba– ha tildado al presidente de «bombero y pirómano», porque agrava la situación mientras dice luchar contra ella.

La escritora altermundualista Susan George ha denunciado a Macron por «el crimen de no asistir a una sociedad en peligro». Y ha añadido que «estamos en una guerra para hacer cambiar la manera de hacer funcionar nuestro mundo».

Pauline Boyer, miembro de Alternativa y ANV-COP21, ha declarado que «ante la inacción climática y social de Macron, cada vez más gente elige la desobediencia civil». Y una representante de Youth For Climate ha denunciado la política del Gobierno francés: «No nos pueden hacer creer que están haciendo lo máximo posible».

Tras ellas se alzaban siete retratos de Macron, entre los que se encontraban los retirados de los ayuntamientos de Biarritz y Ezpeleta, sede de la cumbre del G7 y localidad en el que están alojadas las «primeras damas».

En la mesa se podía leer: "G7: Macron champion du climat [esto último tachado] blabla!". En castellano: "G7: Macron campeón del clima [tachado] blabla!".

Paseo con los retratos

Los militantes ecologistas han comenzado la protesta a las 10:30 de la mañana recorriendo las calles del barrio de Baiona Ttipia, con pancartas de papel en las que estaban escrito «Clima, justicia social, ¿óonde está Macron?», en euskara, inglés, francés y castellano. Pero unos minutos más tarde, algunos de ellos han roto estos papeles para descubrir los retratos que se encontraban en su interior. Se han manifestado también a las orillas del río Errobi, y se han reunido en la plaza Paul Bert, para dar la palabra a las personas presentes en la rueda de prensa.

En esa marcha previa se han escuchado gritos como «Todos somos ‘descolgadores’ de retratos» y «Es un crimen contra la humanidad y la biodiversidad», todo ello ante decenas de medios de comunicación que les seguían en su marcha.

A las fotografías les acompañaban carteles con diferentes reivindicaciones como «Macron, muévete a favor del clima».

Bizi y ANV-COP21 llevan desde febrero quitando de los ayuntamientos del Estado francés los retratos de Macron. El primero fue en Biarritz, y desde entonces se han retirado 128, 12 de ellos en Ipar Euskal Herria.

El último fue el viernes en Irisarri, pese el fuerte control policial al que está sometida Ipar Euskal Herria y las Landas, así como algunas zonas de Gipuzkoa y Nafarroa. Mediante este último acto trataban de mostrar ante el «escenario internacional» lo que califican de «doble discurso de Macron en materia de justicia social y del clima».





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sábado, 2 de marzo de 2019

Entrevista a Oskar Matute

En el portal de Cuarto Poder se ha publicado esta entrevista a Oskar Matute en la que se analiza el panorama político del estado español en general pero incidiendo tanto en lo que respecta a Euskal Herria como lo que acontece en Catalunya:


Entrevista con el diputado de EH Bildu en el Congreso

Sato Díaz

Bilduetarras, batasunos… Con estas expresiones en tono despectivo se han referido las derechas y ultraderechas españolas a la coalición EH Bildu desde que el PP fue desalojado de la Moncloa por la moción de censura. Así han calificado a los dos diputados que, integrados en el grupo mixto, han representado a los cerca de 200.000 votantes que les eligieron en las elecciones generales de junio de 2016. Al finalizar la legislatura más convulsa de las últimas décadas, hacemos balance con uno de estos representantes de la coalición de la izquierda independentista vasca.

Óskar Matute (Barakaldo, Bizkaia, 1972) es líder de Alternatiba, fuerza política surgida tras una escisión de Ezker Batua, la antigua federación referente de IU en el territorio vasco. Ahora, Alternatiba es uno de los partidos que integra EH Bildu, la coalición en la que se encuentra también la izquierda abertzale de Sortu, Aralar, así como Eusko Alkartasuna. EH Bildu llama, desde hace meses, a otras fuerzas independentistas de izquierdas de otros territorios, como ERC o BNG, a converger de cara a futuros comicios. Así lo harán en las europeas con la coalición Ahora Repúblicas, y están en conversaciones para hacerlo en las generales del próximo 28 de abril. El diputado recibe a cuartopoder.es en su despacho del Congreso el último día de legislatura, para conversar sobre la situación política española y vasca.

—  Día de despedidas en el Congreso. ¿Qué balance hace de la legislatura?

— La legislatura es un reflejo de la situación política del Estado español: convulsa y atípica. Empezamos con un Gobierno del PP gracias a un cambio de posición del PSOE. A mitad de legislatura, la moción de censura hizo que el PSOE llegara al Gobierno. Esta inestabilidad es propia de la situación en la que se encuentra el Régimen del 78. Más allá de que opciones políticas electorales hayan perdido fuerza por el camino para combatir al régimen, lo que parece es que estamos en un fin de ciclo caracterizado por cómo se dará carpetazo a las construcciones del 78.

Se decía que la segunda Transición se haría pasado un tiempo y, por lo tanto, liberados ya de la amenaza de los estertores del Franquismo, por lo que sería más democrática y respetando más la pluralidad. Sin embargo, vemos que la propuesta de la derecha es que se ha cedido demasiado a los nacionalismos periféricos y que, por lo tanto, hay que recentralizar e involucionar democráticamente. Este es el momento en el que nos encontramos. Por eso, señalamos que hay dos opciones: o hacer frente a la involución democrática, a esa “España en blanco y negro” que dice el PSOE desde un proyecto radicalmente democrático para el Estado y los pueblos que lo conforman o, de lo contrario, seguiremos viviendo tiempos convulsos e italizanización de la política, con gobiernos que durarán poco y partidos que pasarán del todo a la nada.

— En la moción de censura votaron a favor de Pedro Sánchez. EH Bildu haciendo política estatal…

— No nos podíamos inhibir. Más allá de que nuestra apuesta sea un estado propio, Euskal Herria, y nuestro enfoque vaya fundamentalmente, no únicamente, a las clases populares de Euskal Herria, no podemos apartarnos de una realidad que nos afecta, la estatal. Teníamos que tomar partido y no había otra opción que apoyar la moción, no tanto porque nos gustara Sánchez, sino porque había que echar a Rajoy, a un partido corrupto. Otra cosa es si la alternativa a Rajoy ha cumplido expectativas, pero había que echar al PP.

— Las derechas y ultraderechas dicen que los bilduetarras son una pata que sustenta el Gobierno del PSOE. ¿Cómo explican esto a las bases abertzales?

— Las descalificaciones de trazo grueso de la derecha española no necesitan explicación, obedecen a su capacidad analítica, que tiende a cero. La derecha española no se caracteriza por su riqueza intelectual, son exabruptos de una derecha cavernícola, retrógrada y que está a la par de la ultraderecha que ha nacido en Europa, aunque aquí llevan más tiempo.

Nuestra gente entendió que teníamos que desalojar al PP, de gratis. Ahora el PSOE dice que con quien estamos conchabados es con el PP, por no votar a sus presupuestos. Creo que hay que tener más respeto por los ciudadanos, en cualquier capítulo de Barrio Sésamo hay más profundidad intelectual que en las afirmaciones de estos políticos españoles. Eso, lo que demuestra es la valoración que hacen de sus ciudadanos y su capacidad intelectual. Hacen discursos vacíos pensados para estúpidos y yo no pienso que la ciudadanía española sea estúpida. Algo no funciona.

— El PSOE ha gobernado con el apoyo principal de Unidos Podemos. ¿Cómo valora las medidas sociales impulsadas por este Gobierno? ¿Qué balance hace de una legislatura de una fuerza de izquierdas nueva como Unidos Podemos?

— En la acción de gobierno de Sánchez ha habido mucho ruido y pocas nueces. No tengo la sensación de que hayan habido cambios tan profundos. Ha habido voluntad de cambios, pero por falta de tiempo o de ganas, la sustancia es escasa. En aquellos lugares en los que se ha regulado algo hay mejoras con respecto al PP, pero se queda muy lejos de la situación previa a la crisis. De la misma manera que hacen un discurso de crecimiento económico que afianza la tesis de que hemos salido de la crisis, nadie plantea recuperar el nivel de prestación social previo a la crisis. El PSOE no lo plantea y Unidos Podemos, que seguro que lo ha intentado, no lo ha conseguido.

Dicen que son los presupuestos más sociales de la historia, pero creo que en datos no es real, los datos son peores a los previos a la crisis. ¿Qué eran los presupuestos previos a la crisis, estratosféricos? No nos pueden decir que no votar esos presupuestos era poco menos que traicionar al marxismo científico y a la siguiente semana hacer una campaña diciendo que el PSOE no es de fiar. ¿En qué quedamos, Podemos?

Eso es un síntoma evidente de un proceso de complicaciones con las que vive Podemos. Creo que está atravesando un periodo de ciertas dificultades. En parte vienen por el mal endémico en la izquierda española de búsqueda del enemigo interno en vez de concentración contra el enemigo externo. Por otro lado, hay una dificultad para definir un proyecto político tras la renuncia o dejación del principio del asalto a los cielos.

Para la izquierda independentista vasca no es una buena noticia. Querríamos que hubiera una contraparte en la izquierda española con la que combatir a la derecha, puesto que el PSOE no es un aliado por los conflictos que mantenemos con ellos. Eso es lo que nos gustaría, pero vemos que Podemos está cayendo en los mismos errores clásicos de las izquierdas del Estado español. Además, vemos una indefinición política, en Catalunya se vio muy claro. Una cosa es el discurso que se hace antes de las elecciones sobre el referéndum y otra su actitud a la hora de ponerlo en práctica, ya vimos a Catalunya Sí Que Es Pot. Entiendo que para una opción política que defiende el Estado español como su marco nacional es complicado explicar que este marco se puede disgregar fruto de la voluntad democrática de una de las partes.

— Ha hablado de Catalunya, es imposible no hacerlo al analizar esta legislatura. ¿Cómo valora los cambios llevados a cabo por el Gobierno de Sánchez con respecto a Catalunya?

— Me suena al padre coercitivo que te dice que no te quiere castigar, pero que lo hace por tu bien. El 155 lo apoyó el PSOE, quien pidió que se modificara en la Constitución el delito de rebelión y sedición fue Sánchez. Otra cosa es que cuando ha llegado al Gobierno, se haya dado cuenta de que con la coerción no se va a conseguir nada más allá de meter en la cárcel a un grupo de personas y arruinarle la vida a una serie de gente. Así, no se va a eliminar un sentimiento extendido en la sociedad catalana, no se va a restablecer la conexión con el Estado de quienes vieron cómo el 1-O la policía les rompía las cabezas.

El voto independentista es un voto de negación de España. El problema de España, no del PP, sino de España, ojalá no lo sea también de Podemos pero tengo dudas, es que no tiene una respuesta democrática al encaje territorial, no existe ese diagnóstico, solo existe el de la coerción.

Sánchez abrió el diálogo bilateral entre los ministros y los consellers, es cierto, pero cuando se pacta un foro de debate más o menos permanente en la que una persona independiente haga de facilitador para buscar puntos de acuerdo y metodologías, las derechas le empiezan a meter presión, convocan una manifestación que no sale muy bien, y previamente decide romper. Si ese es el bagaje con el que Sánchez quiere ir a Euskal Herria y Catalunya a presentarse como el hombre capaz de solucionar los problemas, triste balance. Somos críticos porque no vemos avances.

— Se dijo aquello de que el independentismo estaba haciendo resurgir el fascismo…

— No lo comparto y me parece un insulto a la memoria antifascista del Estado español. Me parece un error de la izquierda española, de Podemos, una irresponsabilidad. Sería como decir que el auge del feminismo y de las movilizaciones exitosas que viene llevando a cabo hace resurgir a Vox, que pide listas de gente que trabaja en materia de género. Me parece una sinrazón. Si el fascismo resurge es porque no estaba muerto. Si no estaba muerto, hay que plantearse por qué, tras 40 años, el fascismo seguía latente.

Curiosamente, donde menos fuerza y presencia tiene la ultraderecha es en Euskal Herria. El fascismo es muy débil allí y no gracias a la izquierda española. El problema es la falta de cultura democrática de buena parte del pueblo español, y hay una gran parte del pueblo español que tiene una gran cultura democrática. Es el error de la izquierda española histórico, buscan enemigos entre sus potenciales aliados antes que sumar fuerzas para hacer frente a los verdaderos enemigos.

— ¿Cómo augura que será la respuesta del Estado con Catalunya?

— La respuesta del Estado será la única que sabe dar, como no tiene respuesta democrática, será represiva. De vez en cuando, la mitigará con golpes de efecto, reducirá las condenas, permitirá regímenes penitenciarios más abiertos, pero hasta ahí. La respuesta será represiva, es el drama del Estado español. No entiendo cómo quiere ofrecer un proyecto de país moderno si no es capaz de plantear convivencia con la diversidad que hay.

Probablemente, los juicios acaben con condenas y Catalunya continúe experimentando diversas fórmulas de represión, pero, se equivoca quien crea que con mano dura va a conseguir erradicar el independentismo. No vas a dejar de ser o sentir lo que eres o sientes. Lo que van a conseguir es que crezca el número de gente que entienda que no merece la pena vivir con alguien que no te respeta, que considera que puede hacer contigo lo que le dé la gana.

El Estado español está atravesado por una profunda crisis de régimen, esta crisis se visualiza en tres grietas, la económica, la institucional y la territorial, y siempre hemos defendido que cualquiera de las tres nos valía para intentar derrumbar al régimen y sumaríamos con el resto de las izquierdas para ello. Pensábamos que la grieta más fácil para derrumbar el régimen era la territorial, porque es más fácil conseguir mayorías holgadas en Catalunya y Euskal Herria. Es tiempo de forzar al Estado español. No me imagino que los catalanes dejen de defender su república catalana, igual que nosotros un país propio.

— ¿Cómo ha afectado la aceleración del proceso catalán al proceso nacional vasco?

— Son procesos diferentes. De la misma manera que hace unos años existía una vasquitis y parecía que había que hacer algunas cosas que hacían los vascos, ahora es al revés. Nosotros, con Catalunya, mostramos solidaridad activa, pues es un pueblo que vive una realidad paralela a la nuestra, pues es el mismo estado el que les impide a ellos y nosotros autorreferenciarnos como nación y desarrollar un proceso de autodeterminación.

A partir de ahí, tenemos que ser capaces de convencer cada día a más gente de que el Estado español no ofrece más garantías para tener una vida digna que las que podamos ofrecer nosotros. En el Estado español hay unas mayorías políticas que no quieren cambiar aspectos fundamentales y las izquierdas viven acomplejadas porque estas mayorías se mantengan.

En Catalunya y Euskal Herria, probablemente, tenemos capacidad para que la correlación de fuerzas sea diferente a la del Estado español. Nos expresamos de forma electoral muy diferente. ¿Por qué Ciudadanos no tiene ni un concejal en Euskal Herria, a Vox no se le espera y el PP y PSOE juntos tienen la misma representación que EH Bildu?

— ¿Qué papel juega en este contexto el proceso de reforma del Estatuto vasco?

— El Estatuto de Autonomía fue el primero en crearse, pero, desde entonces, no se ha modificado nada. Más allá de las 37 competencias pendientes, que son transferencias por ley, pero que el PSOE y PP las usan para cambiarlas como cromos a cambio de apoyos del PNV, que ha aceptado a jugar a esto, el único intento de modificar el Estatuto fue el Plan Ibarretxe en el 2005 y ni siquiera se admitió a trámite en el Parlamento español.

En su día, planteamos que, para ganar legitimidades, y creemos en las vías democráticas y la suma de voluntades para provocar cambios, vamos a permitir que haya un debate en el Parlamento Vasco que construya una propuesta de nuevo estatuto. Después, se debería traer a Madrid, se ratificaría y se votaría por la ciudadanía vasca. Estamos seguros de que el Estado español no lo va a aceptar y será un ejemplo potente para demostrar a la gente que el Estado español no soluciona las distintas propuestas territoriales de forma democrática. El debate del Estatuto será una manera eficaz de demostrar los límites de cualquier negociación bilateral con el Estado. Eso nos hará avanzar como pueblo.

— Otegui planteaba hace unos meses la necesidad de confluir con otras izquierdas independentistas de otros territorios del Estado. En las europeas ya han construido la coalición Ahora Repúblicas, ¿veremos algo similar para las generales?

— Estamos abiertos. Ante el autoritarismo que viene, el soberanismo de izquierdas tiene que tener una agenda compartida. La llave del bloqueo o del desbloqueo la pueden tener los soberanistas de izquierdas. Las derechas nacionalistas ya hemos visto cómo negocian, dame más dinero.

Pero decimos más, es una oferta a todas las fuerzas de izquierdas y democráticas del Estado. Cuando Otegui sale de la cárcel en 2015, en un mitin en el Velódromo de Anoeta, tiende la mano a Podemos y se ofrece a ayudarle en la tarea de democratizar el Estado para que la plurinacionalidad sea una práctica política. Era el discurso de Podemos, cuando veía posibilidades de tomar el poder por asalto, y nos ofrecimos a ayudar. Ahora bien, dijimos que si pasado el tiempo no se conseguía, esperamos reciprocidad en el apoyo de nuestra tesis de que para quebrar al Estado hace falta empujar por la grieta territorial del régimen.

Si con más de 70 diputados se quedaron lejos de alcanzar los cielos, con lo que parece que les va a deparar las urnas el 28 de abril estarán más lejos todavía. Ha llegado el momento de que Podemos apueste por repúblicas en plural, es más viable que su apuesta por república en singular.

— Hemos visto cómo el PNV ha jugado un papel central en la política española últimamente. El PNV es un partido curioso que, siendo de derechas, levanta muchas simpatías entre españoles de izquierdas…

— El PNV es difícil de entender para mucha gente, rompe los esquemas clásicos de la construcción de derecha e izquierda española. Es un partido en movimiento, un partido guía: se construye en base a la sociedad que le rodea y moldea la sociedad en base al partido que es. Ocupa siempre el espacio central, si la sociedad incorpora perspectivas, el PNV las adopta para no quedarse fuera de esas mayorías. Por ejemplo, el PNV fue de los primeros en regular de manera progresista el matrimonio homosexual o la insumisión, más que el PSOE. También con el movimiento insumiso. Siempre está con lo que piensa la mayoría, una relación continua de pueblo y partido. Evidentemente, en términos económicos, porque es un partido de orden, lo entendemos como una derecha civilizada. Son una gran máquina electoral.






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sábado, 2 de febrero de 2019

Inquietud ante Ataque a Gara

Traemos a ustedes este reporte de Gara con respecto a las reacciones suscitadas tras el anuncio por parte de Iñaki Soto de la precaria situación en la que se encuentra el diario al tener que afrontar la insultante sentencia que le obliga a pagar la supuesta deuda de Egin con la Seguridad Social.

Aquí la información:


Los principales líderes políticos vascos mostraron ayer su solidaridad con GARA y sus trabajadoras y trabajadores, al tiempo que criticaban la decisión de hacer pagar a este diario la deuda contraída hace más de veinte años por “Egin” con la Seguridad Social, un golpe que puede llevar al cierre de esta cabecera y mandar al paro a su plantilla.

M. Díaz - I. Salgado - I.Iriondo

Este diario contactó ayer con muchos de los líderes políticos vascos para pedirles su valoración sobre la situación a la que se ve abocada GARA, obligada ahora a hacer frente a la deuda con la Seguridad Social de “Egin”, debido a que el juez Baltasar Garzón dictó en el año 2000 la existencia de «sucesión ideológica» entre ambos. Hay que pagar medio millón de euros cada seis meses.

La portavoz del Gobierno de Nafarroa, María Solana, sostuvo que para su Ejecutivo «esto supone perpetuar el ataque a la libertad de expresión y a la libertad de prensa que supuso el cierre de “Egin”, que ha sido declarado ilegal por el Supremo». Añadió que «pretender transmitir la responsabilidad de esta deuda a GARA es un contrasentido, también jurídico». Resaltó que «nos parece una incongruencia imputar ahora a GARA una cuenta que cuesta entender mucho que siga viva todavía». Igualmente incongruente ven «pretender cargar en otra mancheta el coste de un cierre considerado ilegal y que en su momento muchos denunciamos de manera contundente».

Josu Erkoreka, portavoz del Gobierno de Lakua, afirmó que «somos muchos los que no comprendimos en su momento la decisión que se adoptó en relación a GARA en el contexto en el que ‘todo era ETA’ según la famosa tesis impulsada por conocidos jueces y que nos llevó a situaciones incomprensibles de excesos, de atropellos, de demasías». Entrevistado en Onda Vasca, recordó que en aquel mismo contexto «se produjo una irrupción y un cierre de un medio de comunicación que constituyó claramente una vulneración del derecho a la libertad de expresión y a la libertad de información y comunicación». Mantuvo a continuación que en relación a la deuda con la Seguridad Social «habría que hacer un estudio muy serio».

Alzar la voz

El presidente del EBB, Andoni Ortuzar, declaró a este diario que «del mismo modo que cuando cerraron 'Egin' alcé mi voz contra lo que consideré una injusticia y una arbitrariedad, hoy vuelvo a alzarla en un momento en que decisiones también injustas y también arbitrarias ponen en peligro la viabilidad de un medio de comunicación, GARA, que enriquece la pluralidad editorial e informativa del mapa comunicativo vasco». Ortuzar quiso dejar clara su «solidaridad con todas y todos los trabajadores y lectores de GARA».

Mirada al futuro

El coordinador general de EH Bildu, Arnaldo Otegi, habló de «ataque a GARA como expresión periodística y cultural de una parte sustancial de nuestra comunidad». Mostró su solidaridad con el conjunto de trabajadores y trabajadoras y con «el propio proyecto empresarial que representa». Junto a ello, expresó su «reconocimiento con quienes cada día, durante años y también en el futuro, hacen posible este ejercicio de la libertad de expresión y la pluralidad ideológica de nuestra vieja Euskal Herria».

Arnaldo Otegi quiso además lanzar a través de esta páginas «un mensaje que más allá del presente y trata de abrirse paso hacia el futuro: frente a quienes nos quieren hipotecados en el pasado y nos quieren hacer regresar a él en todos los ámbitos (políticos, económicos, culturales...) volveremos a demostrar que somos una comunidad nacional madura, responsable, comprometida y consciente, que no va a permitir que nadie nos robe el proyecto posible de construir un país más justo, más culto y más libre».

Por otra parte, la Coordinadora Nacional de Alternatiba hizo público un comunicado para «denunciar el enésimo atropello contra los medios de comunicación levantados con el esfuerzo y el empeño de miles de personas en Euskal Herria», mostrar su apoyo a la plantilla de GARA y llamar a la sociedad a defender proyectos comunicativos populares.

Colaborar en lo posible

También el secretario general de Elkarrekin Podemos, Lander Martínez, respondió a la llamada de este diario para afirmar que «escuchar que un medio de comunicación está en riesgo de cierre siempre es una mala noticia, más triste aún si sucede en las condiciones que se está dando en el caso de GARA». A renglón seguido, aseguró que «endosar a GARA la deuda de “Egin” es injusto, y estamos muy preocupados por los trabajadores y trabajadoras». .

Martínez entiende que «esto es una mala noticia para el periodismo, una mala noticia para la libertad de prensa». Y anunció que «por lo tanto estaremos muy pendientes de las iniciativas que va a empezar a realizar GARA para solventar los pagos, a fin de colaborar en todo aquello que sea posible».

Que no afecte a la viabilidad

Idoia Mendia, secretaria general del PSE, declaró a GARA que «la existencia de medios de comunicación reconocibles, diversos y plurales es fundamental para una democracia consolidada. Sin información veraz ni opiniones dispares no hay debate abierto, ni tampoco es posible ejercer el necesario control a los poderes públicos»

«Por ello –apuntó– confiamos en que el preacuerdo económico alcanzado por GARA con la Seguridad Social no afecte a la viabilidad de este diario, ni, sobre todo, al futuro laboral de sus más de 200 trabajadores».

Contra los derechos civiles

Desde el ámbito social, el portavoz de Gure Esku Dago Angel Oiarbide declaró a GARA que «nos parece que se trata de una acción contra los derechos civiles. Sin fundamentos jurídicos. Cerraron “Egin” en su día y esto tiene el mismo objetivo». Explicó que Gure Esku Dago es una dinámica que trabaja en defensa de los derechos civiles y políticos, «y GARA es una herramienta que da la palabra a la ciudadanía, una herramienta que cree en la democracia».

Pidió que «no se tengan dudas de que haremos todo lo posible para evitarlo. Hacemos un llamamiento a la ciudadanía vasca y a todos los agentes a sumar fuerzas para que GARA viva. No es un castigo a GARA, es un castigo a la sociedad vasca».






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