jueves, 26 de abril de 2001

Monarca Franquista y Ultraespañolista

En América Latina se ha formado una imagen con respecto al monarca español que dista mucho de la realidad.

Claro, dicha imagen es la que conviene al actual régimen español, emanado de la dictadura franquista y avalado por la puesta en escena que tiene al centro de la misma al propio Juan Carlos I de la casa Borbón e hijo adoptivo del genocida dictador Francisco Franco.

Porque fue precisamente la figura de Juan Carlos la que dio la oportunidad de armar una farsa a la que hoy llaman pomposamente "La Transición", o sea, la forma en la que la derecha mundial denomina al periodo en el estado español tras la muerte del dictador ante la imposibilidad de continuar con la dictadura tal cual tras la muerte del Almirante Luis Carrero Blanco.

Juan Carlos no podía seguir por la senda de Franco así que se decidió dotarlo de una mascareta bonachona y cosmopolita. Para ello tuvieron que montar todo un garlito al que se conoce como "el golpe de estado de Antonio Tejero". Resulta que los milicos organizaron una asonada en contra del gobierno español allá el 23 de febrero de 1981, mismo que fue descarrilado por medio de unas cuantas llamadas telefónicas en las que participó el ya reformado demócrata Juan Carlos. Voila, por arte de magia el príncipe que caminó a la sombra del Caudillo durante toda su vida se había convertido en el garante de "la joven democracia español".

Así de maquiavélico el asunto.

Por lo mismo, no es de extrañar que quien se encargase de maquillar al régimen actual ahora se quiera dedicar a lavar el rostro de la España imperialista, la que en sus aventuras colonialistas desatase un verdadero genocidio, provocando con inaudita saña el exterminio de civilizaciones enteras en África, América y Asia.

Sobra decir que dichas veleidades expansionistas no han terminado y que Madrid de hecho en pleno Siglo XXI continúa asentando sus reales en territorios que no le pertenecen, mismos que ha sojuzgado a sangre y fuego. Tal es el caso de Euskal Herria -de lo que se ocupa este blog-, Catalunya, Galiza y Andalucía en Europa así como Las Canarias en África.

Algo que parece eludir a gobernantes y líderes de opinión en todo el mundo pero, especialmente, en América Latina, donde el tema debiera de ser visto en su justa dimensión. Nosotros sabemos que no es así, como muestra el rancio españolismo que priva en las clases política, artística y cultural de nuestros países.

Pues bien, miren lo que se nos reporta desde las páginas de El País:


Pujol lamenta, 'personalmente y como presidente de la Generalitat', las palabras del Monarca

P. Marcos y E. Company

'A nadie se le obligó nunca a hablar en castellano', decía el sexto párrafo del discurso pronunciado el lunes por el Rey en la entrega del Premio Cervantes a Francisco Umbral. Esas palabras desataron ayer una fuerte polémica. Formaciones políticas del País Vasco y Cataluña se pronunciaron con dureza y algunas pidieron a Juan Carlos I que se retractara de las afirmaciones de un texto preparado por el Ministerio de Cultura. La Casa del Rey evitó entrar en el debate y aseguró que el Monarca, que no rectificará, como tiene por norma, se refería a la implantación de la lengua en América a partir del Siglo de Oro.

Jordi Pujol lamentó, en una solemne declaración, 'personalmente y como presidente de la Generalitat', las palabras del Rey y recordó que en Cataluña, con la transición, se hizo tabla rasa de un pasado que ahora parece resucitar. El portavoz de Convergència i Unió, Xavier Trias, telefoneó al jefe de la Casa del Rey, Fernando Almansa, para -'desde el respeto a la Corona y el afecto personal al Rey'- pedirle explicaciones por un discurso con el que el Gobierno 'ha hecho cometer un error' al Rey. A cambio, el portavoz del Partido Popular, Luis de Grandes, hizo una encendida defensa de la línea argumental del discurso real: 'No se aniquiló a los pueblos, no se los sojuzgó, no se eliminó su idioma'. Sin tanto entusiasmo, pero en la misma línea, el portavoz parlamentario del PSOE, Jesús Caldera, aseguró que el castellano 'ha sido siempre una lengua de riqueza, y no de imposición'.

El párrafo de la discordia es, textualmente, el siguiente: 'Nunca fue la nuestra lengua de imposición, sino de encuentro; a nadie se obligó nunca a hablar en castellano: fueron los pueblos más diversos quienes hicieron suyos, por voluntad libérrima, el idioma de Cervantes'. Este tipo de discursos suelen ser preparados por los ministerios del ramo -el de Cultura en este caso- y luego se remiten a la Casa del Rey. Sólo los parlamentos de política internacional pasan previamente por Presidencia del Gobierno.

Izquierda Unida ha remitido una pregunta por escrito al Gobierno para que le explique cómo es posible que nadie 'visara' un discurso 'inaceptable y que falta a la verdad desde el punto de vista filológico e histórico'.

Más cauto se mostró el socialista Pasqual Maragall, líder de la oposición en Cataluña. Dijo que tendría que estudiar con detenimiento el discurso del Rey para emitir una opinión. 'Supongo que es discutible si el castellano se impuso en América Latina', afirmó, 'pero en Cataluña sí fue impuesto, y bien que lo sabemos'. El presidente del PSC citó una frase del decreto de la época de Carlos III en el que, respecto a la introducción del castellano en Cataluña, ordena que se haga 'con gran esmero y sin que se note el empeño'.

Mucho más contundente, el secretario general de Esquerra Republicana (ERC), Josep Lluís Carod Rovira, calificó las palabras del Rey como 'un ataque a la memoria y una falsedad'. Recordó que el actual presidente de ERC, Jordi Carbonell, fue torturado al principio de la década de 1970 en los calabozos de la policía por negarse a hablar en castellano. Esquerra Republicana solicitará la comparecencia de la ministra de Cultura y presentará en el Parlamento catalán una moción de reprobación. Carod afirmó: 'Ante una Monarquía ignorante, analfabeta e inculta, nos sentimos cada día más partidarios de la república ilustrada, culta y plurilingüe'. Rafael Ribó, de Iniciativa-Verds, destacó que el discurso del Rey 'oculta e ignora' tres cosas notorias: que tras todo poder colonizador ha ido siempre una imposición lingüística; que durante la todavía reciente etapa del franquismo hubo una 'brutal imposición del castellano', y que la Constitución encarga al Gobierno 'la potenciación de la pluralidad lingüística' de España.

La dirección del PP de Cataluña no quiso expresar ninguna valoración sobre el discurso.

Reacciones de escritores

Las palabras del Rey se escucharon en la entrega del 25º Premio Cervantes, el 23 de abril, fecha que conmemora la muerte del autor de El Quijote junto con la de Shakespeare. No es por ello extraño que diversos escritores quisieran también terciar en la polémica.

'Habría que condenar a cadena perpetua, ya que me opongo a la pena de muerte, a quien escribió el discurso al Rey. Pensó ese discurso para un mitin en el País Vasco, cuando de lo que se trataba era de premiar a una persona tan democrática, avanzada y de lengua excelente como Paco Umbral', manifestó Manuel Vázquez Montalbán. Javier Marías señaló que la afirmación del Rey 'es falsa'. 'Lamentablemente, el castellano se ha impuesto por la fuerza, y no hace demasiado tiempo. Si se refería a la implantación en América a partir del Siglo de Oro hubiera tenido que especificarlo. Pero yo, que viví en Barcelona entre los años 1974 y 1977, recuerdo cómo las fuerzas represivas, cuando escuchaban a alguien hablar en catalán, le decían eso de habla en cristiano'.

'Me extraña que ningún político se haya referido al redactor del discurso', destacó Enrique Vila-Matas. 'La frase empleada es contundente y, como tal, equivocada en su composición. Ni siquiera en el caso de que estuviera referida a América Latina, pues allí el castellano también se impuso a sangre y fuego'. No menos tajante se mostró Juan Marsé: 'El Rey se equivoca. Él o su negro literario, ahora que el personaje está de moda'. Más circunspecto fue Antonio Muñoz Molina: 'En el estado de irracionalidad balcánica que existe actualmente, no hay manera de decir nada sensato ni de ser interpretado sin suspicacias. Preferible callarse'.

El director de la Real Academia Española, Víctor García de la Concha, declaró a Servimedia que la polémica es fruto de un malentendido, que es 'doctrina común' que el castellano es una lengua de encuentro y que 'el Rey no hablaba para nada del franquismo, porque nadie puede dudar de que en esa etapa hubo represión y prohibición del uso del catalán, el vasco y el gallego'. El vicedirector de la RAE, Gregorio Salvador, insistió en el papel del castellano como una lengua de encuentro y dijo que 'no pueden decir calumnias históricas quienes hacen bueno a Franco, porque ellos coinciden con él en no dejar a los padres elegir la lengua que quieren que sus hijos utilicen en la escuela'.






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miércoles, 24 de enero de 2001

Iparralde

Nos corresponde ahora hablar acerca de las tres provincias continentales vascas: Lapurdi, Behe Nafarroa y Zuberoa.

Estas tres provincias provincias son mejor conocidas como Iparralde por encontrarse situadas al norte de la frontera natural formada por los Pirineos, la palabra vasca ipar significa norte y alde significa lado. Luego entonces las cuatro provincias peninsulares son denominadas Hegoalde (Hego = sur).

He aquí mayor información al respecto:


Iparralde


Iparralde (Pays Basque en francés, Bascoat en gascón) es la parte de Euskal Herria ocupada y colonizada por Francia por lo que a veces se refiere a ella equivocadamente como "El País Vasco Francés", para mostrar la beligerancia de París hacia los vascos, está situada en el departamento de los Pirineos Atlánticos y se le ha negado sistemáticamente su derecho a ser un departamento independiente. Tiene la consideración de región natural o país tradicional. No constituye una unidad administrativa pero sí una región histórico-cultural reconocida, con organismos no ejecutivos como el Consejo de Electos y el Consejo de Desarrollo del País Vasco francés. En ocasiones es denominado País Vasco continental, en oposición al País Vasco peninsular.

Territorio

El departamento de los Pirineos Atlánticos se divide en tres distritos (arrondissements): Bayona, Oloron-Sainte-Marie y Pau. El País Vasco francés comprende por completo el de Bayona y los cantones de Tardets-Sorholus y Mauléon-Licharre en el de Oloron-Sainte-Marie.

El País Vasco francés comprendería tres territorios históricos existentes antes de la división departamental de Francia en 1789, con ciertas modificaciones:

~Lapurdi (Labourd en francés, Labord en gascón). Baiona se considera convencionalmente parte de Lapurdi, pero dejó de pertenecer a éste en el siglo XIII. Municipios que se consideran parte del Lapurdi y que forman parte de los Consejos de Electos y Desarrollo del País Vasco francés, pero que no pertenecieron al Lapurdi histórico, son Boucau (perteneciente a Las Landas hasta 1857) y Bardos, Guiche y Urt (unidas administrativamente a Lapurdi en 1763, pero dependiendo judicialmente del senescal de Came, es decir, de Bidache). Lapurdi se encuentra en su totalidad en el distrito de Bayona.

~Nafarroa Beherea o Baxenafarre (Basse-Navarre en francés, Baisha Navarra en gascón). Municipios que se consideran parte de la Baja Navarra y que forman parte de los Consejos de Electos y Desarrollo del País Vasco francés, pero que no pertenecieron históricamente a Navarra son Arancou, Came y Sames (comunas dependientes del senescal de Dax durante el Antiguo Régimen y no a Navarra) y Bidache (el territorio de esta comuna constituía durante el Antiguo Régimen un "principado soberano", no perteneciente a Navarra). Por otro lado, Escos (localidad del cantón de Salies-de-Béarn) se considera habitualmente como no perteneciente a la Baja Navarra, si bien perteneció a Navarra durante el Antiguo Régimen. Tampoco ha ingresado en los Consejos del País Vasco francés. La Baja Navarra se encuentra en su totalidad en el distrito de Baiona.

~Zuberoa o Xiberua (Soule en francés, Sola en gascón). A Esquiule (comuna bearnesa durante el Antiguo Régimen) se la incluye habitualmente en la lista de poblaciones suletinas, al ser su población históricamente vascófona. Sin embargo, no ha solicitado su ingreso en los Consejos del País Vasco francés. Zuberoa se encuentra dividido entre el distrito de Bayona y el de Oloron-Sainte-Marie, donde se halla la mayor parte de sus comunas. Estas 35 comunas suletinas del distrito de Oloron-Sainte-Marie forman una mancomunidad de municipios, la Communauté de communes de Soule-Xiberoa.

Ciudades

La ciudad más importante del territorio es Baiona (Bayonne en francés, Baiona en gascón), la antigua Lapurdum romana, nombre del que derivan los topónimos Labort, Lapurdi o Labourd, y forma junto con Biarriz (Biarritz en francés, Miarritze o Biarritz en euskera y gascón) y Anglet, la comunidad de aglomeración de Biarriz-Anglet-Baiona (BAB), el espacio urbano más poblado del territorio. Es la capital política de su subprefectura y económica de una región más amplia, que abarca Iparralde y el sur de Las Landas. Otras localidades importantes son Donibane Lohizune (Saint-Jean-de-Luz), Donibane Garazi (Saint-Jean-Pied-de-Port), capital de la Baja Navarra, y Maule (Mauléon), capital de Zuberoa.

Lenguas

En el territorio de Iparralde, toda la población habla francés.

Con respecto al euskera, lengua regional del territorio, uno de cada cuatro habitantes es bilingüe, uno de cada diez bilingüe pasivo.

En el norte y noroeste de Iparralde (fundamentalmente la zona del Bajo Adur), además de francés se hablan euskera y gascón, en ciudades como Baiona, Biarritz, Anglet, Bokale, Mugerre, Ahurti, Bastida o Bidaxune. El gascón es dialecto del occitano y lengua tradicional de la franja norte de la región. El euskera se expandió hacia el norte a partir del siglo XIX debido a la migración de la población vascohablante del interior. Debido a ello, esta zona es considerada por los occitanistas como parte de Gascuña (el Païs Gascon).

Euskera

El euskera, continium del aquitano (o protovasco) hablado en esta región desde antes del tiempo de los romanos, no tiene estatus oficial pero sí cierto reconocimiento, de modo que puede estudiarse en la escuela y ser utilizado como lengua secundaria por las instituciones de la zona.

Según la división actual realizada por Koldo Zuazo, dos son los dialectos hablados en el País Vasco francés: suletino (en euskera: zuberera) y el labortano-navarro (en euskera, nafar-lapurtera), cuyas delimitaciones no corresponden con las de las tres provincias vascas. Las hablas de Lapurdi y la Baja Navarra forman un continuum lingüístico sin que pueda establecerse una frontera definida, el cual termina en la región de Amikuze y la provincia de Zuberoa, donde se encuentra un dialecto de gran cohesión y con rasgos muy definidos: el suletino. En opinión de Zuazo, esto puede deberse a que este territorio haya estado administrativamente separado de los otros dos, y que las diferencias en el habla hayan ido intensificándose por la falta de relación.

La tradición literaria en el País Vasco francés, y en especial en Lapurdi, ha tenido una gran importancia en la historia de la lengua vasca. Los primeros escritores vascos a ese lado del Pirineo tomaron como base de su lengua literaria el habla de la costa lapurtana, concretamente del triángulo formado por las localidades de Ziburu, Sara y Donibane Lohitzune. La lengua ha evolucionado en el plano literario desde el lapurtano clásico usado por los escritores de la Escuela de Sara, al navarro-lapurtano literario, una especie de euskera unificado del País Vasco francés concretado en una gramática por Piarres Lafitte en la década de 1940. Este se considera uno de los predecesores del euskera batua en muchos sentidos, y actualmente pervive como un subestándar del vasco unificado. Es decir, un euskera unificado con elementos léxicos y morfológicos genuinos de la región.

El navarro-lapurtano y el suletino tienen características en común que los diferencian de los demás dialectos vascos, como la pronunciación de la /h/ (perdida según Mitxelena hacia el siglo XIII en los territorios al sur de los Pirineos debido a la influencia del aragonés y extinta en la costa lapurtana hacia el siglo XIX según Louis Lucien Bonaparte), la diferenciación en el habla de los casos gramaticales Nor (absolutivo) y Nork (ergativo) y el uso de la raíz verbal *eradun frente al *edun utilizado en las hablas al otro lado del Bidasoa (deraut vs diot). La Real Academia de la Lengua Vasca tomó muy en cuenta los cuatro siglos de tradición literaria de esta región a la hora de emprender el proyecto de unificación.

De acuerdo con la teoría de las hondas, el suletino y el vizcaíno serían aquellos dialectos que por su ubicación geográfica habrían conservado mayor número de arcaísmos, pero a su vez habrían recibido mayor influencia de otras lenguas (Mitxelena). Es por ello que el dialecto suletino se considera innovador en cuanto a la fonología (influenciada principalmente por el gascón), pero conservador en el léxico y la morfología. El suletino cuenta con una tradición literaria escrita de gran importancia, pero si hay algo que cabe destacar es la oral, ya que baladas y canciones antiquísimas se han trasmitido de generación en generación hasta nuestros días, siendo rescatadas por los músicos y cantautores de la segunda mitad del siglo XX. El pueblo de Zuberoa cuenta con una arraigada tradición de teatro popular, y las pastorales y mascaradas son reflejo de ello. Las obras son representadas por pueblos enteros, las cuales se convierten en un instrumento de reafirmación de la identidad suletina, que sufre un preocupante descenso demográfico.

Desde 1994, las ikastolas están reconocidas como establecimientos educativos, con un modelo de asociación, aunque no reciben ningún tipo de ayuda estatal. Los profesores de las ikastolas están a cargo del Ministerio de Educación francés. En 2000, la federación vascofrancesa de ikastolas, Seaska, decidió terminar las negociaciones con la administración educativa francesa para integrar las ikastolas en el sistema público educativo francés, ya que consideraba que las condiciones puestas no garantizaban su modelo educativo. En la actualidad, las ikastolas son financiadas en gran parte por los mismos padres en un régimen de cooperativa y por las distintas actividades organizadas a favor del euskera, como el Herri Urrats (Paso Popular), a las que acuden vascohablantes tanto de Hegoalde como de Iparralde para realizar una caminata solidaria. Gracias a la participación de particulares, empresas y colectividades, desde 1984 Herri Urrats, en colaboración con Seaska, ha permitido la apertura de 20 escuelas de primera enseñanza, 3 colegios y un instituto de segunda enseñanza.






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Comunidad Autónoma Vasca

Bueno, hemos estudiado hasta ahora a Nafarroa desde su pasado como el reino de los vascos hasta su presente como uno de los siete territorios vascos históricos a los que comúnmente nos referimos como herrialdes.

¿Pero qué hay de los otros seis territorios?

Divididos política y territorialmente para facilitar la perpetuación del régimen colonial impuesto desde Madrid a partir de la conquista de Nafarroa, los vascos ven la parte peninsular de su amada Euskal Herria dividida en dos diferentes entidades políticas. Pues bien, las otras tres provincias son Araba, Bizkaia y Gipuzkoa; estas forman la Comunidad Autonómica Vasca (CAV), aquí más información al respecto:


Comunidad Autónoma Vasca


La Comunidad Autonómica Vasca o Euskadi, es una comunidad autónoma, situada en el extremo nororiental de la franja cantábrica, lindando al norte con el Mar Cantábrico y Francia, al sur con La Rioja y Castilla y León, al oeste con Cantabria y al este con Nafarroa (Navarra). Lo integran las provincias (denominadas territorios históricos en el ordenamiento autonómico) de Araba (Álava), Gipuzkoa (Guipúzcoa) y Bizkaia (Vizcaya) agrupando a 253 municipios. En el pasado, las provincias que componen el actual País Vasco fueron conocidas también como "Provincias Vascas", "Provincias Exentas" (hasta 1841), "Provincias Vascongadas", o simplemente, "Vascongadas". En la actualidad, la denominación "Comunidad Autónoma Vasca" (CAV) es usada con frecuencia, especialmente en la propia comunidad autónoma y Navarra, ya que las denominaciones Euskadi y País Vasco también han sido usadas históricamente, desde su creación con la grafía Euzkadi en el siglo XIX la primera, y antes de 1897 la segunda, para nombrar un concepto diferente al de la comunidad autónoma, el de Vasconia o Euskal Herria.

También Navarra tiene derecho a integrarse en esta comunidad autónoma, en el supuesto de que decida su incorporación de acuerdo con lo dispuesto en la disposición transitoria cuarta de la Constitución española, y reglamentado en el Amejoramiento del Fuero, si bien no ha ejercido nunca dicho derecho. Las relaciones entre ambas comunidades han sido de carácter muy variado desde la Transición.

Tiene una extensión total de 7.234 km² y una población de más de dos millones de habitantes, con una densidad de población de 295,0 hab/km². Su capital es Gazteiz (Vitoria), en Araba, donde se encuentran el Parlamento y la sede del Gobierno Vasco.

Denominaciones

Los términos Euskadi y País Vasco (en la versión del Estatuto de autonomía en euskera, Euskadi y Euskal Herria) son la denominación oficial de la Comunidad Autónoma del País Vasco.

El asunto de la nomenclatura ha sido un tema debatido, ya que los nombres "Euskadi", "Euzkadi" y "Euskal Herria" tradicionalmente se han utilizado para designar una región más extensa que la de las tres provincias.

Geografía

Su orografía es principalmente montañosa, conformada por los Montes Vascos y la imponente Sierra Cantabria en el sur, con el Toloño como máxima altitud, las estribaciones del Pirineo llegan de Navarra. El punto más alto del País Vasco es el monte Gorbea.

En Euskadi se pueden distinguir a grandes rasgos cuatro zonas climáticas: la vertiente atlántica al norte, una zona de clima subatlántico (Valles Occidentales de Araba y la Llanada Arabesa), una zona de clima submediterráneo y, el extremo sur, entrando en la depresión del Ebro y Rioja Alavesa, donde se pasa ya a un clima con verano claramente seco y caluroso de tipo continental.

Territorios históricos

El País Vasco comprende tres provincias, las cuales reciben la denominación de territorios históricos en el ordenamiento autonómico:

~Araba. Capital: Gazteiz (Vitoria)
~Gipuzkoa. Capital: Donostia (San Sebastián)
~Bizkaia. Capital: Bilbo (Bilbao)

Lenguas

En el País Vasco se han hablado dos lenguas desde hace siglos: el castellano y el euskera, siendo esta última la lengua originaria de la región. El euskera, a diferencia del resto de lenguas ibéricas modernas, no procede del latín ni pertenece a la familia indoeuropea. En el año 2001, un 49,6% de la población era monolingüe en castellano, un 32,2% era bilingüe y un 18,2% era bilingüe pasivo (entendía euskera aunque lo hablaba con dificultad). Estos porcentajes varían de un territorio histórico a otro, siendo Gipuzkoa donde más se habla euskera y Araba donde menos.

Las poblaciones gasconas asentadas en Gipuzkoa trajeron consigo su lengua, el gascón (desaparecido, habiéndose conservado algunas comunidades hasta el siglo XX).

Política

La opción política mayoritaria desde la transición democrática es la del "nacionalismo vasco", en sus diversas variantes y con sus diferentes concepciones para la configuración de la actual Comunidad Autónoma (independentista, autonomista, federalista...). Dicha opción se disputa el mapa electoral con otras ideologías denominadas "no nacionalistas", o sea, las impuestas por el estado español como estrategia política encaminada a darle continuidad a su ilegítima ocupación.

Todos los "lehendakaris" (presidentes del Gobierno Vasco) desde 1980 han pertenecido al Partido Nacionalista Vasco (EAJ-PNV). El lehendakari actual es Juan José Ibarretxe.

Fuerzas Policiales

El País Vasco dispone de una policía propia, la Ertzaintza, desplegada en todo el territorio. Actualmente tiene transferidas todas las competencias, el control de aduanas, documentación, pasaportes y visados. La Guardia Civil y la Policía Nacional cuentan con un número mínimo de efectivos y se encargan de las aduanas y la tramitación de documentos oficiales así como de la represión abierta, secuestros y tortura de activistas vascos. La presencia de la Policía Nacional en el País Vasco se reduce a 4 comisarías, de las cuales dos se encuentran en Gipuzkoa (Donostia e Irún), una en Bizkaia (Bilbo) y otra en Araba (Gazteiz), mientras que la Guardia Civil dispone más de una veintena de cuarteles repartidos por la geografía vasca para asegurar su constante presencia como recordatorio a los vascos que las cosas no han cambiado mucho desde los tiempos de Francisco Franco.






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martes, 23 de enero de 2001

Nafarroa : Foralidad

Bueno, con este texto cerramos por el momento el tema de Nafarroa, es hora de hablar de los fueros y lo que esto a significado para los vascos.

Aquí tienen la información:

Los Fueros de Navarra


Significado y extensión

En el aspecto más amplio se entiende por Fuero todo el corpus legislativo y las fuentes del derecho propio que se ha dotado Navarra a lo largo de su historia. En otro aspecto más concreto se entiende por Fuero los estatutos y reglamentos que regulaban la relación del Reino y del Rey. El concepto navarro de Reino no era territorial sino gentilicio, el reino eran sus naturales, vecinos, municipios, corporaciones, palacios de armería, señores, monasterios y prelados que tenían un pacto con el Rey, lo reconocían como tal a cambio de que jurara respetar sus leyes, fueros, usos y costumbres. Hay que recordar a este respecto el lema de los Infanzones de Obanos: "Pro Libertate Patria, Gens Libera State". Las Cortes de Navarra fueron el órgano legislativo por excelencia en los mil años de historia del Reyno. La legislación de otros reinos y las ordenes del Rey, sobre todo después de la conquista de Castilla, que se pretendían imponer en Navarra llevaban sobrecarta de Contrafuero o Agravio.

El concepto cambió de matiz al ser abolido el Reino, se pierde la capacidad absoluta de legislar y debe atenerse a la "unidad constitucional". Ahora el Pacto cambia de protagonistas: el Reino es ahora provincia foral y el Rey es ahora el Estado Español. Con esta teoría se quiso defender el carácter paccionado de la Ley de Modificación de Fueros de 1841. Es un Pacto-Ley que regula las competencias de Navarra y el Estado, la contribución económica y es inmodificable por una sola de las partes.

En este proceso abolitorio del Reino de Navarra quedaron derogadas muchas leyes, aunque en opinión de Aizpún, hay que entender que sigue vigente lo no expresamente derogado. En cualquier caso Navarra tiene plena capacidad legislativa en materia fiscal y tributaria, así como en Derecho Civil cuya última recopilación es de 1973 el denominado Fuero Nuevo.

Tras la Constitución española de 1978, inspirado en los mismos principos de Ley Pactada, fue aprobada la Ley Orgánica de Reintegración y Amejoramiento Foral de Navarra, conocida como Amejoramiento. Se pretendió adaptar el régimen foral a lo establecido en la Constitución, sobre todo en lo referido a la constitución de autonomías. Navarra hizo uso de la Disposición Adicional Primera en la que se reconocen y amparan los derechos históricos y no de lo previsto en el Título VIII como otras autonomías, por tanto Navarra es una comunidad foral que recoge, actualiza y "amejora" su tradición foral, equivalente, pero con caracteres específicos, a una comunidad autónoma.

No obstante el Tribunal Supremo y el Constitucional se han pronunciado repetidamente en el sentido de considerar a Navarra una Comunidad Autónoma más.

Evolución

La Alta Navarra del Reino de Navarra fue conquistada por las coronas de Castilla y de Aragón, ya unificadas, en 1512. Navarra se mantuvo reino con la fórmula "Unión Principal" o "Eque Principal" esto es, cada reino mantenía su soberanía pero compartían el mismo rey, Navarra renunciaba a tener rey privativo obligándose a que lo fuera siempre el de Castilla. El gobierno directo lo realizaba la figura de un "virrey" nombrado por los conquistadores. Sólo hubo un virrey navarro, Francisco Espoz y Mina en el año 1834.

La Baja Navarra por su parte, mantuvo su independencia como parte de los dominios de la casa de Albret, cuyos titulares conservaron el título de reyes de Navarra. Más tarde la casa de Albret entroncó con una rama de la casa real francesa, los Borbones, los cuales adquirieron los títulos y posesiones de los Albret. Posteriormente, el jefe de la Casa de Borbón, Enrique de Borbón (Enrique III de Navarra), líder del bando hugonote en las guerras de religión francesas asumió también la corona de Francia, como Enrique IV de Francia, tras convertirse al catolicismo (atribuyéndosele la célebre frase "París bien vale una misa"). Fue su sucesor, Luis XIII de Francia (y II de Navarra), quién incorporó Navarra a la corona de Francia en 1624.

La reducción foral

Ninguna de las constituciones españolas del siglo XIX, con excepción de la de Bayona, reconocieron los fueros de Navarra, por lo que, salvo durante los periodos de régimen absolutista, tanto las instituciones como los fueros de Navarra quedaban derogados.

Tras la Primera Guerra Carlista, en el Convenio de Vergara, Espartero se compromete a proponer a las Cortes la concesión o modificación de los fueros, lo que se materializa por la Ley de Confirmación de Fueros de 25 de octubre de 1839, que confirma los fueros sin perjuicio de la unidad constitucional de la Monarquía, y se hace efectivo por la Ley de Modificación de Fueros de 16 de agosto de 1841, que quedó incorporada a la Ley Orgánica 13/1982, de 10 de agosto, de Reintegración y Amejoramiento del Foral de Navarra.

Hasta esa fecha existían aduanas en el río Ebro y se acuñaba moneda con una única leyenda: Rey de Navarra. Con la ley paccionada, Navarra deja de ser denominada Reino, y pasa a ser denominada provincia, ajustándose a lo dispuesto en la División territorial de España en 1833 de Javier de Burgos.

Tras la guerra civil española se mantienen los fueros en Navarra ya que había apoyado el alzamiento de los sublevados.

Los Fueros en la constitución de 1978

El fin de la dictadura y la reinstauración del sistema democrático da lugar a una nueva constitución en 1978. Para su redacción definitiva, es la problemática foral uno de los elementos más complicados de consensuar. Mientras se brindaba a otras comunidades un sistema de autogobierno, en Navarra ya existía un regimen similar, aunque reducido desde 1841.

El texto constitucional en la Disposición Adicional Primera reconoce que: "La Constitución ampara y respeta los derechos históricos de los territorios forales".

Navarra se rige por la "Ley Orgánica 13/82 de 10 de agosto de Reintegración y Amejoramiento del Regimen Foral de Navarra", que en su artículo 2.1 expresa que : "Los Derechos originarios e históricos de la Comunidad Foral de Navarra serán respetados y amparados por los poderes públicos con arreglo a la ley de 25 de octubre de 1839, a la ley paccionada de 16 de agosto de 1841 y disposiciones complementarias, a la presente Ley Orgánica y a la Constitución, de conformidad con lo previsto en el párrafo primero de su disposición adicional primera."

Instituciones forales

~Parlamento de Navarra: órgano legislativo de representación política que lo elige y aprueba las leyes que han de regir en Navarra sobre las competencias que ostenta como Comunidad Foral. El Parlamento elige al Presidente del Gobierno de Navarra y ejerce la labor de impulso y control de las actuaciones del Gobierno de Navarra.

~Gobierno de Navarra: el Gobierno de Navarra o Diputación Foral es el órgano colegiado que, bajo la dirección de su Presidente, establece la política general y dirige la Administración de la Comunidad Foral de Navarra. Está compuesto por el Presidente y los Consejeros o Diputados Forales, que son nombrados por aquél. Al Gobierno le corresponde la potestad reglamentaria y la función ejecutiva. Actualmente está dirigido por la coalición de Unión del Pueblo Navarro y Convergencia de Demócratas de Navarra, de centro-derecha regionalista.

~Cámara de Comptos: la Cámara de Comptos de Navarra es la institución fiscalizadora de la gestión económica y financiera del sector público de la Comunidad Foral de Navarra.

~Defensor del Pueblo: el Defensor del Pueblo o Ararteko en euskera, es la institución que, por mandato del Parlamento, vela por el cumplimiento de los derechos fundamentales y las libertades públicas de los ciudadanos, y con esta finalidad supervisa la actuación de las Administraciones Públicas y de los entes locales de Navarra.

División lingüística del territorio a efectos legales

El castellano y el euskera son definidas como lenguas propias de Navarra según la Ley foral 18/86, de 15 de diciembre de 1986, del Vascuence. De acuerdo con esta ley, Navarra está lingüísticamente dividida en tres zonas, vascófona (uso mayoritario del euskera), mixta y no vascófona (uso mayoritario del castellano).

El castellano es oficial en todo el territorio de la comunidad. El vascuence o euskera tiene carácter de lengua co-oficial en la zona vascófona. La Ley del Vascuence incluye adicionalmente una serie de disposiciones para garantizar el uso del euskera en la zona mixta, en tanto que en la zona no vascófona, las entidades públicas de Navarra sólo tienen obligación de atender en castellano.

La lista de los 109 municipos pertenecientes a las zonas vascófona y mixta es la siguiente:

~Zona vascófona: Abaurrea Alta, Abaurrea Baja, Alsasua, Anue, Araiz, Aranaz, Arano, Araquil, Arbizu, Areso, Aria, Arive, Arruazu, Bacáicoa, Basaburúa Mayor, Baztán, Beinza-Labayen, Bertizarana, Betelu, Burguete, Ciordia, Donamaría, Echalar, Echarri Aranaz, Elgorriaga, Erasun, Ergoyena, Erro, Esteríbar, Ezcurra, Garayoa, Garralda, Goizueta, Huarte-Araquil, Imoz, Irañeta, Ituren, Iturmendi, Lacunza, Lanz, Larráun, Leiza, Lesaca, Oiz, Olazagutía, Orbaiceta, Orbara, Roncesvalles, Saldías, Santesteban, Sumbilla, Ulzama, Urdax, Urdiáin, Urroz de Santesteban, Valcarlos, Vera de Bidasoa, Villanueva de Aezkoa, Yanci, Zubieta y Zugarramurdi.

~Zona mixta: Abárzuza, Ansoáin, Aoiz, Arce, Atez, Barañáin, Burgui, Burlada, Ciriza, Cizur, Echarri, Echauri, Egüés, Ezcároz, Esparza de Salazar, Estella, Ezcabarte, Garde, Goñi, Güesa, Guesálaz, Huarte, Isaba, Iza, Izalzu, Jaurrieta, Juslapeña, Lezáun, Lizoáin, Ochagavía, Odieta, Oláibar, Olza, Ollo, Oronz, Oroz-Betelu, Pamplona, Puente la Reina, Roncal, Salinas de Oro, Sarriés, Urzainqui, Uztárroz, Vidángoz, Vidaurreta, Villava, Yerri y Zabalza.

~Zona no vascófona: Se compone del resto de municipios, predominantemente del sur sureste de la comunidad foral, donde el vascuence o euskera no tiene ningún tipo de reconocimiento, pues no es habitualmente conocido por la población. Esta situación va cambiando, y actualmente existen poblaciones donde la población bilingüe o casi bilingüe euskera/castellano puede superar el 10% de la población como en Tafalla, Sangüesa y Lumbier, aunque los que hablan o entienden bien el euskera rondan el 5% en Tafalla y Sangüesa o el 10% en Lumbier. En otras localidades con ikastola como Fontellas, Lodosa y Viana la población bilingüe o casi bilingüe está entre el 2% y el 8%, siendo los que hablan o entienden bien el euskera el 1% en Fontellas, el 2% en Lodosa y el 5% en Viana.

La actitud del Gobierno de Navarra hacia el euskera en los últimos años ha sido muy cuestionada por los sectores vasquistas y nacionalistas vascos de la comunidad foral. El gobierno navarro ha sufrido algunos reveses y desautorizaciones significativos en relación a su política lingüística.








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lunes, 22 de enero de 2001

Nafarroa : Datos y Símbolos

Pues bien, es hora de hablar de lo que es Nafarroa el día de hoy, conocida con el término de Comunidad Foral de Navarra.

Aquí datos generales acerca de Nafarroa:

Datos y Símbolos


Nafarroako Foru Komunitatea o Nafarroa (en castellano: La Comunidad Foral de Navarra o Navarra) es una comunidad foral española (comunidad autónoma con régimen foral propio) situada en el norte de la Península Ibérica. Limita al norte con Francia (departamento de Pirineos Atlánticos de la que forma parte Iparralde que incluye a las provincias vascas de Lapurdi, Behe Nafarroa y Zuberoa), al este y sureste con la comunidad autónoma de Aragón (provincias de Huesca y Zaragoza), por el sur con la de La Rioja y por el oeste con la Comunidad Autonómica Vasca (provincias de Araba y Gipuzkoa). Posee un exclave llamado Aragoiko Petilla (Petilla de Aragón) rodeado totalmente por la provincia aragonesa de Zaragoza. Es el territorio correspondiente a la Alta Navarra del Renacimiento (la Baja Navarra es parte de Francia).

Está compuesta por 272 municipios y cuenta con una población mayor a los 500 mil habitantes, de la que aproximadamente un tercio vive en la capital, Iruñea (Pamplona) y la mitad en el área metropolitana de la misma.

De dilatada historia, procede del antiguo Reino de Navarra vigente hasta 1841, y del que conserva algunos restos de su autogobierno o fueros. La organización jurídico administrativa actual se basa en el Amejoramiento de 1982, que supuso la adaptación de la tradición foral con la organización autonómica de la Constitución española de 1978, concretamente en virtud de la disposición adicional primera de esta última que reconoce y ampara los derechos históricos.

Excepto en los tiempos de expansión del Reino de Navarra, desde el s. XVI hasta principios del XX había sido una pequeña región agraria de poco desarrollo socioeconómico. Actualmente, Navarra es una de las comunidades de mayor riqueza relativa y bienestar socioeconómico, amén de participar del crecimiento del Valle del Ebro y la consolidación de la economía de servicios e industrial en Pamplona. De hecho, la tasa de desempleo registrado es de las más bajas de España, su PIB per cápita de los más elevados y superior a la media europea, y es la comunidad autónoma con más ingresos netos por hogar y menor índice de pobreza.

La primera vez de la que se tiene constancia escrita del término Navarra es en el siglo IX, en la obra Vita Karoli Magni escrita por Eginardo, en la cuál se describen las intrusiones del rey franco Carlomagno hasta el río Ebro. Se cree que el topónimo Navarra podría derivar del vocablo naba, de origen prerromano, quizás protovasco, cuyo significado sería el de tierra llana rodeada por montañas, perfectamente aplicable a Pamplona y su entorno.

El escudo

Sobre fondo rojo, y saliendo unas cadenas en forma de radios del centro, que representa una esmeralda robada supuestamente al rey Miramamolín en la batalla de las Navas de Tolosa del año 1212 y que está en la colegiata de Orreaga (Roncesvalles). Eslabones de las cadenas se hallan en varios puntos. En el museo de Roncesvalles, adyacente a la Colegiata, se encuentran las que fueron entregadas por Sancho VII de Navarra "El Fuerte", cuyos restos reposan en el mausoleo de la capilla de San Agustín. Otras partes de la cadenas fueron a parar al monasterio de Irache y otra a la Catedral de Santa María de Tudela, lugar natal de aquel rey de enorme estatura. Según la leyenda, las cadenas proceden de aquella batalla y encadenaban a cristianos cautivos rodeando la tienda del rey Miramamolín, siendo el rey Sancho el que las rompió las cadenas. No obstante las cadenas figuran con anterioridad a esa batalla en distintas partes de Navarra.

La bandera

En 1910, la Diputación de Navarra aprobó la bandera de Navarra, que sigue vigente al quedar reconocida por la Ley Orgánica de Reintegración y Amejoramiento del Régimen Foral de Navarra (LORAFNA), de 10 de agosto de 1982, que establece en su artículo 7.2: "La bandera de Navarra es de color rojo, con el escudo en el centro". Navarra fue un Reino desde 841 hasta 1841, una provincia con Diputación Provincial, a veces llamada Diputación Foral desde 1841 hasta 1981, y desde 1981 hasta la actualidad constituye una Comunidad Foral.

Geografía y clima

Navarra se encuentra situada en el norte de la península ibérica. Limita al norte con el departamento francés de Pirineos Atlánticos, en la región de Aquitania, al oeste con la Comunidad Autonómica Vasca, al sur con La Rioja y al este con Aragón. La geografía de Navarra es, a pesar de su relativamente reducido tamaño, muy variada. La mayor parte del territorio navarro es montañoso, dominado por la cordillera pirenaica, contrastando con las llanuras del valle del Ebro del sur La Ribera.

Desde el punto de vista climático, Navarra es una mezcla de influencia montañesa de los Pirineos y mediterránea del valle del Ebro, habiendo una gran diferencia entre el clima del norte (mucho más húmedo y con precipitaciones frecuentes), al clima del sur (más mediterráneo y con temperaturas más altas y precipitaciones más esporádicas), pasando de los húmedos valles cantábricos del norte a las áridas y esteparias Bardenas Reales a orillas del río Ebro en pocos kilómetros.

Lenguas

En Nafarroa se hablan dos lenguas en la actualidad, el castellano y el euskera.Tanto el castellano como el euskera son oficiales en Navarra. El castellano lo es en toda la comunidad foral mientras que el euskera sólo en las zonas que la Ley Foral del Vascuence especifica. El euskera se habla en la zona centro y norte del territorio, siendo la lengua materna de una mayoría de la población en el extremo noroeste.

Históricamente se han hablado también otras lenguas, desaparecidas en la actualidad, como el romance navarro o navarro-aragonés y, minoritariamente, el gascón, francés, hebreo y árabe.

El euskera en Nafarroa posee varios dialectos (nueve según la clasificación que se sigue el Diccionario General Vasco de la Real Academia de la Lengua Vasca aunque posteriormente hayan sido reagrupados): el más extendido es el dialecto alto-navarro, que se habla en la parte central y norte. En el valle de la Barranca y otras localidades fronterizas con Gipuzkoa se habla el dialecto guipuzcoano y en la parte central del Pirineo (por ejemplo en los valles de Aezkoa y el Salazar) se habla una variedad del dialecto bajonavarro llamada dialecto navarro-oriental. En la parte más oriental del Pirineo, en el valle de Roncal, se hablaba hasta hace unos años el dialecto roncalés aunque desapareció a finales del siglo XX.

Aparte de los dialectos también existen subdialectos y especialidades lingüísticas locales.

En lo que respecta al castellano, además de múltiples especificidades lingüísticas, también en lo gramatical se aprecian algunas variantes significativas, como la predominancia del diminutivo en -ico o la utilización del tiempo verbal condicional en lugar del pretérito de subjuntivo (por ejemplo: podría en lugar de pudiera), así como la extensión del uso de pues [sin referencias] incluso al final de oración, y la aversión a los esdrújulos propia del romance navarro-aragonés. A todo ello se une la presencia de léxico de origen euskérico, en unos casos por la presencia de sustrato vasco, y en otros, como la Ribera —donde el euskera se perdió en la época romanan — debido a la convivencia e intercambios comerciales prolongados con zonas de Navarra en las que todavía se hablaba dicha lengua.






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domingo, 21 de enero de 2001

Nafarroa : Declive

Acosada y rodeada, Nafarroa terminaría por caer en manos de los castellanos en su parte península y de los franceses en su parte continental. Es este el origen del actual conflicto vasco, la determinación con la que los navarros pelearon por preservar su identidad es un referente histórico sumamente importante pues desmorona el mito ampliamente aceptado de que los vascos se habían unido a lo que hoy se conoce como España por voluntad propia y que luego entonces sus demandas "separatistas" modernas pueden ser consideradas como traición.

Después de leer lo que publico a continuación podrán ustedes ver hasta que grado llega la hipocresía y la estulticia de los que afirman que la anexión de Navarra por parte de Castilla fue pacífica. Esta parte de la historia mostrará al lector que cuantas veces pudo el pueblo vasco se rebeló en contra de sus opresores y que por lo tanto el nacionalismo vasco no nace con Sabino Arana.

Conquista y Colonia


La conquista castellano-aragonesa

A finales del siglo XV el rey de Aragón Fernando el Católico realizaba continuas injerencias en la guerra civil de Navarra en apoyo a los Beaumonteses y que en algunos periodos había supuesto una auténtica ocupación militar. A principios del siglo XVI los baumonteses habían pérdido la guerra civil y su líder había huido al exilio Castellano, donde falleció. Desde allí su descendiente apoyó al rey castellano-aragonés en su ya decidida invasión del reino de Navarra. Esto hizo que el rey de Navarra se viera obligado a firmar el Tratado de Blois, por el cual conseguía apoyo del reino de Francia ante una posible agresión. Esto fue considerado por Castilla y Aragón como una beligerancia, ya que Francisco I de Francia estaba enfrentado al castellano-aragonés y además era declarado un monarca cismático en el V Concilio de Letrán por el papa Julio II.

Fernando el Católico, que era hermanastro del fallecido Carlos Príncipe de Viana (hijo de Juan II y su segundo matrimonio con Juana Enríquez), inició la invasión el 10 de julio con la toma de Goizueta, aunque no se publicitó y ocho días antes de la firma del Tratado de Blois. El grueso del ejército de más de 16.000 hombres bien pertrechados y experimentados entró en Navarra desde Álava el día 22 de julio, al mando de Fadrique Álvarez de Toledo, segundo duque de Alba con apoyó del líder beaumontés el conde de Lerín y sus hombres.

El poderoso ejército se asentó a las afueras de Pamplona, entonces una ciudad de entre 6.000 y 10.000 almas y mal fortificada, que firmó la rendición 25 de julio. En otros lugares de Navarra, la resistencia fue mayor: Lumbier hasta el 10 de agosto, Estella hasta agosto, Roncal hasta el 9 de septiembre, al igual que Tudela, que fue el mayor bastión agramontés, donde para tomarlo tuvieron que venir fuerzas de Aragón. Los reyes navarros Juan y Catalina se refugiaron en sus dominios del Bearn desde donde organizaron la resistencia.

La conquista de la Alta Navarra no finalizó aquí, ya que Catalina de Foix y Juan III de Albret, y posteriormente Enrique II, apoyados por los monarcas franceses, hicieron hasta tres intentos militares de recobrar el reino.

El primero lo realizaron ese mismo año, en noviembre, cuando un ejército de navarros agramonteses, franceses y mercenarios se adentraron en el reino con 15.000 hombres al mando de Juan de Albret y el general La Palice. Varias ciudades del interior se alzaron, como Estella, Cábrega, Villamayor de Monjardín y Tafalla, llegando a sitiar Pamplona del 3 al 30 de noviembre. Ante la llegada de refuerzos castellanos por el Perdón, se realizó un asalto precipitado el 27 de noviembre de Pamplona, que fracasó. Debido a la proximidad del invierno, las tropas franco-navarras iniciaron la retirada hacia el Baztán. En el puerto de Velate, la retaguardia fue sorprendida por fuerzas castellanas, en las que predominaban guipuzcoanos oñacinos, al mando de López de Ayala, en la que ha sido denominada batalla de Velate con la derrota y pérdida de doce piezas de artillería, y se discute si también se produjo la pérdida de más de mil hombres de los franco-navarros .

La segunda tuvo lugar en 1516, aprovechando la muerte de Fernando el Católico y la complicada sucesión castellana. El ejercito, al mando del mariscal Pedro de Navarra, mal pertrechado y equipado, fue derrotado en el Roncal por el coronel Fernando de Villalba. El mariscal fue hecho prisionero (moriría asesinado en el castillo de Simancas en 1522). Para evitar posteriores problemas, en cardenal Cisneros, regente de Castilla, ordenó la demolición de todas las fortalezas, exceptuando las estratégicas y las pertenecientes a los aliados beamonteses.

Sin éxito la vía militar, se intentó la diplomática. Así tuvieron lugar dos encuentros entre las partes, en Noyón (1516) y Montpellier (1519), que no arrojaron ningún éxito, por lo que los reyes navarros, apoyados por Francia, realizaron un último intento bélico.

En 1521, aprovechando la Guerra de las Comunidades que asolaba Castilla, y reinando Enrique II, que contaba con el apoyo incondicional de su cuñado Francisco I de Francia, deseoso de debilitar a toda costa a Carlos I, tuvo lugar un alzamiento generalizado en toda Navarra, incluyendo las ciudades beamontesas, al tiempo que un ejército navarro-gascón que vino por el norte, consiguió reconquistar toda Navarra. Sin embargo, el ataque se había demorado demasiado, no produciéndose hasta mayo, cuando en abril los comuneros habían sido aplastados por las tropas reales. Además, en vez de consolidar la victoria, el ejército navarro-gascón quiso entrar en Logroño, lo que hizo que el ejército castellano se reorganizara con tres cuerpos de ejército. Las tropas se fueron retirando con la presión de las tropas castellanas en un número que triplicaba a las navarras. Hubo algún enfrentamiento en Puente la Reina, y tras cometer varios errores estratégicos, finalmente se enfrentaron en una cruenta batalla de Noáin (30 de junio de 1521), a las afueras de Pamplona, donde no menos de 5.000 combatientes perdieron la vida. Tras esta derrota, los restos del ejército franco-navarro se dispersaron, aunque hacia octubre algunos combatientes se hicieron fuertes en el castillo de Maya (valle de Baztán), donde resistieron hasta el 19 de julio de 1522 y en la fortaleza de Fuenterrabía, que resistió hasta marzo de 1524. En diciembre de 1523, Carlos I decretó un perdón para los sublevados, excluyendo a unos setenta miembros de la nobleza navarra. Para conseguir la caída de Fuenterrabía, el emperador decretó un nuevo perdón, incluyendo a los excluidos del anterior, a condición de que se le prestase juramento de fidelidad. Así terminaron los intentos tanto por recobrar la independencia de la Alta Navarra. La inestabilidad de la ocupación en la Baja Navarra hizo que Carlos I renunciara definitivamente a ella, retirándose definitivamente para 1530, donde el rey de Navarra Enrique II, mantuvo la independencia del reino.

A pesar de los diversos intentos de reconquista, Fernando el Católico había seguido trabajando para consolidar la incorporación institucional de Navarra a sus dominios. En 1513, las Cortes de Navarra, convocadas en Pamplona por el virrey castellano y sólo con la asistencia de beamonteses, nombraron a Fernando el Católico rey de Navarra. El 7 de julio de 1515 las Cortes de Castilla en Burgos, sin ningún navarro presente, anexionan el Reino de Navarra al de Castilla. El nuevo rey se comprometió a respetar los fueros del reino.

Los reyes posteriores continuaron jurando las leyes propias navarras. Sin embargo, a partir del siglo XVIII, los fueros comenzarán a ser definitivamente atacados hasta ser abolidos en el siglo XIX. Como justificación ideológica adicional, aparte del tratado de Blois (que fue la excusa que consideró a Navarra en un estado enemigo) Fernando el Católico tuvo a su favor el hecho de que el papa Julio II excomulgara a los reyes de Navarra y les desposeyera del reino alegando connivencias de la casa real navarra con el protestantismo que se estaba extendiendo por el sur de Francia y su alianza con el monarca francés, declarado cismático.

En 1516, el cardenal Cisneros ordena eliminar todos los signos defensivos de Navarra, debido a la imposibilidad de defender con el ejército castellano todos los castillos. Navarra llegó a tener más de un centenar de castillos en todo lo que fue el Reino de Navarra. Muy pocos han quedado en pie, y estos sólo parcialmente, desmochados.

Tras una breve ocupación de las inmediaciones de Donibane Garazi (San Juan de Pie de Puerto) por parte de las tropas del emperador Carlos V, en 1528, éste decide abandonar Ultrapuertos por su difícil defensa desde la península, y en la Baja Navarra continúa por la dinastía Albret-Foix que posteriormente llegaría a reinar en Francia a partir de 1620. Tras la Revolución Francesa, el Reino de Navarra fue disuelto en la República Francesa.

Desde ese momento la actual Navarra peninsular quedará integrada en la Monarquía Hispánica, no presentando inestabilidad de calado y permaneciendo leal a la corona castellana cuando hacia 1640 el sistema territorial de la monarquía de los Austrias entra en crisis con la separación de Portugal y la revuelta de Cataluña. Pese a todo, y de manera paulatina, conforme la rivalidad franco-española se traslade a otros ámbitos, Navarra se convertirá en un reino olvidado y cada vez más marginado de los focos de poder político y económico.

La dinastía Habsburgo establecerá en Pamplona la figura de un virrey, permaneciendo con gran actividad las cortes del reino.

Durante la Guerra de Sucesión Española, Navarra (a pesar del fiero sentimiento antifránces del pueblo) se posicionará a favor del duque de Anjou (futuro Felipe V) en lugar de por el archiduque Carlos de Austria (como lo hicieron los reinos de la Corona de Aragón). Es por ello por lo que tanto Tudela como Sangüesa fueron ocupadas por las tropas austracistas. A la finalización del conflicto, Navarra, al igual que las provincias vascas, conservaron sus fueros frente a los reinos de la Corona de Aragón, declarados traidores por Felipe V y despojados de sus prerrogativas forales por los Decretos de Nueva Planta.

Lógicamente, la nueva dinastía reinante se mostró mucho más centralista y menos pactista que la Habsburgo y en diversas ocasiones el régimen foral fue puesto en entredicho desde el gobierno de la monarquía.

La provincia de Navarra

El 14 de noviembre de 1833 los rebeldes carlistas eligieron en Estella a Tomás de Zumalacárregui como su jefe.

El general Maroto a cargo de las tropas carlistas del Norte y el general Espartero como representante del gobierno de Isabel II, el 29 de agosto de 1839, firman el Convenio de Oñate que puso fin a la Primera Guerra Carlista (1833-1840) en el norte de la península, confirmado con el conocido como "el Abrazo de Vergara" entre Maroto y Espartero el 31 de agosto. Maroto no contaba con el apoyo del pretendiente don Carlos y tampoco con la aveniencia de parte de sus tropas. El 14 de septiembre de 1839 el pretendiente carlista las tropas que le permanecían fieles cruzaron la frontera francesa y la guerra iniciada en 1833, con el apoyo mayoritario de la población rural de Navarra al pretendiente real don Carlos, terminó en el frente norte.

En este convenio también se acuerda eliminar ciertas particularidades forales para adecuarlas a la constitución de 1837 (Artículo 1.°. El capitán general, don Baldomero Espartero, recomendará con interés al Gobierno el cumplimiento de su oferta de comprometerse formalmente a proponer a las Cortes la concesión o modificación de los fueros.), según posteriormente se reflejaría en el Decreto de Confirmación de Fueros de 1839, con el compromiso de respetar los fueros «sin perjuicio de la unidad constitucional de la monarquía», "oyendo" a Navarra y a las Provincias Vascongadas.

El gobierno liberal quería imponer sus principios centralistas y suprimir los fueros por considerarlos privilegios medievales injustos y por ello los liberales de la Diputación Provincial con Yanguas Miranda como cabeza visible, negocian con el gobierno central la supresión de casi todos los privilegios forales. De esta manera en 1841 y mediante la Ley de Modificación de Fueros de Navarra, después llamada Ley Paccionada Navarra, el Reino de Navarra dejó de existir y pasó a ser considerada como una «provincia foral», con lo que pierde definitivamente su soberanía en favor de una soberanía española. Con ello perdió prerrogativas, como la exención del servicio militar y la acuñación de moneda propia, así como el traslado de las aduanas del Ebro a los Pirineos. Sin embargo, la provincia seguía reteniendo amplia autonomía fiscal, administrativa y tributaria consignada en la Ley Paccionada de 1841.

El calificativo de "Paccionada" hacía referencia a que su promulgación fue pactada con la Diputación Provincial, la cual estaba controlada por los liberales navarros. Todo este proceso fue abiertamente criticado por Angel Sagaseta de Ilurdoz Garraza último Síndico de la Cortes del Reino.

El ministro de Sagasta, Germán Gamazo, intentó suprimir en 1893 la autonomía fiscal de la Ley Paccionada, se produjo una reacción popular e institucional denominada como «Gamazada». Esta normativa no se llegó a aplicar debido a que el ministro dimitió por otras razones, entre otras, por la rebelión en Cuba de 1895.






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sábado, 20 de enero de 2001

Nafarroa : Edad Media

Bueno, en la ocasión anterior se habló de los orígenes de lo que algún día se convertiría en el Reino de Navarra, pues bien, es hora de que toquemos el tema de la consolidación de esta entidad política que le da anclaje y validez política al reclamo independentista del pueblo vasco, por si faltaran razones.

Aquí lo tienen:

De Pamplona a Navarra

El reino de Pamplona

El Reino de Pamplona es la denominación empleada por algunos historiadores, de acuerdo a los Anales de los Reyes Francos para referirse a lo que fue durante la Alta Edad Media la entidad política surgida entorno a la civites de Pompaelo, la que había sido la principal ciudad en territorio de los vascones durante la época de la Antigua Roma en la región de los Pirineos occidentales, y al liderazgo de la figura de Íñigo Arista quien fundó la dinastía real y la entidad en el 824, con el apoyo de sus aliados de la familia de los Banu Qasi, señores de Tudela, y del obispado de Pamplona. No existe un consenso entre los especialistas para discernir el número preciso de monarcas y la duración de sus mandatos, como tampoco sobre la extensión de su territorio e influencia.

La dinastía de los Íñigez terminó con Fortún Garcés quien según la tradición, que lo conoce como Fortún el Monje, abdicó y se retiró al monasterio de Leire, siendo substituída por la de los Jiménez en el 905 que comenzó con Sancho Garcés I (905-925) cuyo reino es conocido como Reino de Pamplona o Navarra.

Pamplona fue durante mucho tiempo la ciudad más importante y rica en territorio cristiano, numerosos intentos por hacer de ella su capital, fueron hechos por pequeños grupos montañeses de cristianos y más tarde por los territorios cercanos. Además de contar con una población numerosa y estable por encontrarse en el valle rico y fertil del río Arga; Era un lugar de reunión e intercambio entre las rutas del mundo islamico al sur y la Europa cristiana al norte, por los pasos pirenaicos vascos y los puertos costeros del Mar Cantábrico y las rutas de este a oeste que seguían también los peregrinos cristianos del Camino de Santiago hacia el reino de León, que atravesaba los condados francos del Imperio Carolingio en las actuales Navarra, Aragón y Cataluña desde la costa mediterránea condal, y más allá, a través de los puertos mediterráneos. Su neutralidad y buenas relaciones con los belicosos vecinos, la fama de prosperidad y riqueza: comercio e intercambio de artesanías en cuero, instrumentos musicales, libros y armas, materias primas: marfíl, piedras preciosas, paños, aceite, seda, lana, oro, especias... llego hasta los vikingos.

La constante amenaza que sobre las tierras vasconas se ejercía desde ambas vertientes de los pirineos favoreció el surgimiento de dos facciones líderes entre la aristocracia vascona, los Íñigo apoyados en los musulmanes por parentesco con los Banu Qasi, y los Velasco apoyados por los francos carolingios. Cuando en el 799 es asesinado por partidarios carolingios el gobernador de Pamplona Mutarrif Ibn Musa, los Iñigo recurrieron a la familia Banu Qasi para retomar el control de la ciudad. Sin embargo, en el 812 el emir Al Hakam I y Ludovico Pío acordaron una tregua por la que los carolíngios tomaban el control de Pamplona, delegando el gobierno en Velasco al Gasalqí. Al término de la tregua, Al Hakam retomó las hostilidades con los francos y logró recuperar Pamplona en el 816 a cuyo control los francos renunciaron en adelante. Íñigo Arista, también llamado, Eneko Arizta, sería designado primer rey de Pamplona hasta el 851.

La primera dinastía navarra (los Arista) será reemplazada tras tres reinados y en un episodio todavía misterioso por la dinastía Jimena, que ampliaría el solar del reino con la incorporación de las tierras riojanas y la Zona Media navarra, bajo la cual Navarra alcanzará la mayor extensión territorial a costa del Islam y de los señoríos cristianos vecinos.

La costa mediterránea, cuajada desde antiguo de torres de vigía contra la piratería berberisca, al grito de "Moros en la Costa" ve en el 858 a los normandos que suben por el Ebro desde Tortosa, lo remontan hasta el reino de Navarra, dejando atrás las inexpugnables ciudades de Zaragoza y Tudela. Suben luego por su afluente, el río Aragón hasta encontrarse con el río Arga, el cual también remontan, llegan hasta Pamplona y la saquean, raptando al rey navarro. En el 859 los vikingos llegan a Pamplona y secuestran al nuevo rey García I Iñíguez. Sólo tras pagar un costoso rescate el rey vuelve a Pamplona, pero a partir de entonces la vieja alianza entre los Arista y los Banu Qasi se ha roto y García I será aliado del reino de Asturias.

Debido a los problemas internos de cordobeses y al cambio de actitud de los navarros, el único enemigo de Ordoño I va a ser el caudillo de los Banu Qasí, Musà ben Musà. En continua rebelión contra Córdoba, trata de asegurar el valle del Ebro a su paso por la Rioja. Musa, en el 855 va a realizar una dura razzia contra Álava y al-Qilá y tras ella se preocupa de restaurar y fortalecer la guarnición militar de Albelda. Viendo la amenaza que esta fortaleza supone sobre los dominios orientales del reino asturiano, Ordoño I y los navarros lanzan una ofensiva contra Albelda. Tras una dura lucha, Ordoño toma la fortaleza y la arrasa. Esta batalla dará lugar en el siglo XII a la legendaria batalla de Clavijo que por muchos es considerada sólo una leyenda forjada por el arzobispo Rodrigo Jiménez de Rada.

Musà II seguirá peleando contra navarros y cordobeses hasta su muerte en el 862. Mientras tanto su hijo Lupp o Lope ben Musà, gobernador de Toledo, se declarará vasallo de Ordoño I. La navarra de origen vascón, Subh, Subh umm Walad, madre del tercer Califa de Córdoba, Hixem II, y una de las mujeres más influyentes de la época islamica, nació probablemente en la decada de 940 y murió hacia 999.

El navarroaragonés

El navarroaragonés, una lengua romance, anterior al castellano, hablada en el valle del Ebro durante la edad media, con reductos actuales en el Pirineo aragonés, conocidos como aragonés y préstamos en el castellano de La Rioja, Ribera de Navarra y Aragón, con diferentes gradaciones. Tiene su origen en el dialecto latino, durante el Reino de Pamplona, sobre un acusado sustrato vascón. La lengua recibe, en su período medieval, la denominación entre los lingüistas de "navarroaragonés", por la inicial dependencia aragonesa del Reino de Navarra.

La llamada "Reconquista", o expansión del Reino de Navarra sobre tierras musulmanas y cristianas, con la consiguiente repoblación con cristianos del Reino de Navarra, llevaría consigo el idioma por todo el territorio conquistado. La anexión por el Reino de Navarra de los condados aragoneses supuso una importante influencia de la lengua navarroaragonesa sobre los territorios posteriores de la Corona de Aragón y en el castellano.

La primera constancia escrita de la lengua está en las Glosas Emilianenses, en el Monasterio de San Millán de la Cogolla.

La expansión de Sancho III el Mayor

El apogeo se producirá con Sancho III el Mayor. Ascendió al trono entre el año 1000 y el 1004, heredando el reino de Navarra y el condado de Aragón, bajo la tutoría de un consejo de regencia integrado por los obispos y su madre, e incorporando extensos territorios a sus dominios, como el condado de Castilla además del solar tradicional del reino (Pamplona y Nájera). La unión dinástica con Aragón se dio en dos periodos: del año 1000 al 1035 y del año 1076 al 1134.

Bajo su mandato el reino cristiano de Nájera-Pamplona alcanza su mayor extensión territorial, abarcando casi todo el tercio norte peninsular, desde Astorga hasta Ribagorza en la reorganización del reino, se cree que creó el vizcondado de Labort, entre 1021 y 1023, con residencia del vizconde en Bayona y el de Baztán hacia 1025. A la muerte del duque Sancho Guillermo, duque de Gascuña, el día 4 de octubre de 1032, trató de extender su autoridad sobre la antigua Vasconia ultrapirenaica comprendida entre el Pirineo y el Garona, aunque no lo consiguó, al heredar el ducado Eudes.

Tenía su residencia en Nájera, extendiendo sus relaciones más allá de los Pirineos, con el ducado de Gascuña, y aceptando las nuevas corrientes políticas, religiosas e intelectuales.

Su reinado coincidió con la crisis del mundo califal, iniciado a la muerte de Almanzor y terminado con el principio de los Reino de Taifas. Pretendió la unificación de los estados cristianos, bien por vínculos de vasallaje o bajo su propio mando.

En 1016 fijó las fronteras entre Navarra y el Condado de Castilla, e inició un período de relaciones cordiales entre ambos Estados, facilitadas por su matrimonio con Munia, también conocida como Muniadona, hija del conde castellano Sancho García. De este matrimonio nacieron Fernando (Fernando I de Castilla), Gonzalo (Conde de Sobrarbe y Ribagorza) y las hijas Mayor y Jimena, reina de León al casarse con Bermudo III.

Aprovechó las dificultades internas de Sobrarbe-Ribagorza para hacer valer sus intereses como descendiente de Dadildis del Pallars y apoderarse del condado (1016-1019).

Fue encargado de la tutela del conde García de Castilla. Alfonso V de León aprovechó esta situación para apoderarse de las tierras altas situadas entre el río Cea y el Pisuerga. Sancho III se opuso a la expansión leonesa y pactó el matrimonio entre García de Castilla y Sancha de León. A la muerte de Sancho III el Mayor, le hereda su primogénito con obligación del resto de hermanos de rendirle vasallaje, pero éstos no respetan la voluntad testamentaria del monarca y finalmente se divide el reino entre sus hijos, naciendo así los reinos de Aragón, Castilla y Navarra.

Durante el reinado de García Sánchez III (1035 - Atapuerca, 15 de septiembre de 1054) apodado "el de Nájera", y su hijo Sancho Garcés, Navarra se separa de los reinos vecinos.

En 1076, tras el asesinato de Sancho IV, el de Peñalén (arrojado a un precipicio en Funes) Navarra y Aragón siguen nuevamente juntos bajo el reinado de Pedro I y luego el de su hermano, el rey emperador Alfonso, siendo en este período cuando se consuma la toma de Tudela y su distrito. Tras la muerte sin descendencia de Alfonso I el Batallador (1134), le sucede García Ramírez de Navarra. Ni aragoneses ni navarros respetaron el testamento de su rey emperador Alfonso, que dejaba los reinos a la orden del Temple y a otras órdenes militares y cada reino escoge un rey diferente.

El reino de Navarra

Al separarse de Aragón, Navarra se convierte en un reino sin posibilidad de expansión, al no tener frontera con los territorios musulmanes y encontrarse encajonado entre los ahora mucho más poderosos Castilla y Aragón.

El expansionismo castellano y aragonés hizo menguar el territorio navarro. La determinación de repartírselo, consta en varios tratados realizados por dichos reinos en el siglo XII. Los reyes de estos dos reinos firmaron en 1198 un tratado para repartirse el reino de Navarra, con el río Arga (que cruza Navarra de norte a sur) como frontera entre ambos reinos[9] . Así hacia 1200 y a pesar de un labor repobladora de la zona (fundación de Vitoria y San Sebastián), Castilla, apoyada en la baja nobleza, consigue el apoyo de facciones autóctonas en el Duranguesado, y luego en Álava, después de haber sitiado Vitoria durante nueve meses. Y por último Guipúzcoa mediante negociación, aunque después de haber entrado el ejército castellano en su territorio.

El trabajo de los monarcas del siglo XIII, tras la conquista parcial de Navarra, se basará en la reconstrucción y reorganización interior del reino y en hacer frente a las continuas apetencias de reparto entre sus vecinos. Pese a todo participará en empresas como la batalla de las Navas de Tolosa (1212), en la que destacó el monarca navarro Sancho VII el Fuerte y donde según la leyenda consiguió las cadenas y la esmeralda que conformaron desde entonces el símbolo de la dinastía de Navarra, en sustitución de su emblema personal llamado 'Arrano beltza (aguila negra).

La muerte sin descendencia de Sancho VII el Fuerte, a pesar de haber dejado un pacto de prohijamiento con Jaime de Aragón, supone la entronización en Navarra durante casi dos siglos de dinastías francesas (la de Champaña, la Capeta y la de Evreux), que también dispondrán de territorios en Francia y descuidarán en diverso grado el gobierno del pequeño reino.

Tras la instauración de la Casa de Trastámara en Aragón a mediados del siglo XV, la crisis sociopolítica del reino fue paulatinamente polarizando a las fuerzas vivas de Navarra en torno a dos bandos: los beamonteses y los agramonteses. Es éste un conflicto complejo con posiciones y actitudes cambiantes que aparentemente es un conflicto entre facciones nobiliarias, pero que parece también evidenciar algún tipo de enfrentamiento socioeconómico montaña-ribera, según unos autores. De todas formas ambas facciones tenían una distribución por toda Navarra. Este enfrentamiento llevaría a una cruenta guerra civil en 1441, cuando Juan II de Aragón (rey consorte de Navarra) se quedó para sí el trono, en vez cederlo a su hijo Carlos, Príncipe de Viana, al que le correspondía. Carlos había sido designado heredero del reino por el testamento de su madre la reina Blanca, aun prescribiendo dicho documento que no tomara posesión del reino sin el beneplácito de su padre Juan II. En 1452 el príncipe fue apresado en la batalla de Aibar.

La guerra civil persistió tras la muerte de Carlos, Príncipe de Viana en 1461 y a la de Juan II en 1479. Los beamonteses tenían el apoyo de los castellanos, mientras que los agramonteses tuvieron primero de los aragoneses (por ser Juan II rey de Aragón) y luego de los franceses.



 

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viernes, 19 de enero de 2001

Nafarroa : Orígenes

En los dos escritos que he publicado acerca de la historia de Euskal Herria y el euskera se ha mencionado en varias ocasiones a Navarra (versión castellana del vocablo Nafarroa).

Nafarroa es la expresión política de lo que algún día se llamara Vasconia y hoy es conocido como Euskal Herria. Cuando los ultranacionalistas españoles y franceses dicen que el País Vasco nunca existió lo hacen sabiendo que mienten. Aprender y entender esta parte de la historia del pueblo vasco es vital para derrumbar otra gran mentira por parte de los que ciegamente se oponen a la autodeterminación de este pueblo; vascos y navarros son uno y lo mismo, ya sea que se consideren sinónimos o términos intercambiables la realidad es que Navarra ha sido, es y será el país de los vascos.

Durante muchos siglos Nafarroa fue un estado independiente, he aquí lo que se conoce de su historia antigua.

Nafarroa

El Reino de Navarra fue uno de los reinos medievales de Europa situado en ambas vertientes de los Pirineos occidentales pero con su mayor parte del territorio localizado en el norte de la península Ibérica. Tras su conquista militar, la Navarra continental o Baja Navarra, que inicialmente siguió siendo independiente, mantuvo su condición de Reino hasta la Revolución Francesa en 1789, mientras que la Navarra peninsular o Alta Navarra lo fue hasta 1841, cuando tras una cruenta guerra de colonización y exterminio Castilla consumó la conquista. El Reino de Navarra surgió de un pequeño territorio que tras un periodo de expansión, fue menguando paulatinamente en extensión y poder.

El espacio navarro se estructuró de manera dual tras la invasión musulmana de la península en el s.VIII. El norte permaneció poco tiempo bajo dominio musulmán y pronto se organizó en un núcleo cristiano de fugaz sometimiento al Imperio Carolingio y con centro en la ciudad de Pamplona, población fundada en época romana como Pompaelo por Pompeyo sobre un asentamiento vascón preexistente denominado Iruña. Su primer monarca conocido fue Eneko Aritza («Enneco Cognomento Aresta»)—, cabeza conocida de la primera dinastía navarra.

Parece ser que en el sur, un conde hispano-godo oriundo de la zona (Casius) se puso a disposición de los invasores musulmanes y se convirtió al Islam consiguiendo así continuar señoreando esa zona del valle del Ebro y prolongando este poder entre los de su estirpe (los Banu Qasi) que durante generaciones afirmarán su poder en el sur del actual territorio navarro, aliándose con los Arista en diversas ocasiones en contra del poder central del emirato cordobés, o del afán expansionista del Imperio Carolingio.

Navarra fue uno de los núcleos montañeses de resistencia cristiana impulsados por los francos carolingios que se formaron en los Pirineos, frente a la dominación islámica de la península Ibérica, al igual que en Aragón y Cataluña. Inicialmente fue conocido por los cronistas francos como Reino de los Pamploneses o Reino de Pamplona y poco tarde, como Reino de Pamplona-Nájera en referencia a la importancia en su organización de la ciudad riojana.

En su etapa de mayor expansión territorial, durante la Edad Media, el reino abarcó territorios atlánticos y se expandió más allá del río Ebro, hacia territorios situados en las comunidades de Aragón, Cantabria, Castilla y León, La Rioja, y las regiones administrativas francesas de Aquitania y Mediodía-Pirineos, en las antiguas provincias de Gascuña y Occitania. Las capitales vascas de Vitoria y San Sebastián fueron fundadas por el rey navarro Sancho VI el Sabio.

En su etapa final, el reino resultó dividido en:

~La Navarra peninsular o Alta Navarra que fue invadida en 1512 por Fernando el Católico con el apoyo de una de las dos facciones nobiliarias locales, que anexionada a la Corona de Castilla, evolucionaría conservando instituciones propias y la denominación de Reino hasta 1841, dentro del Reino de España.

~La Navarra continental o Baja Navarra coexistió con la corona francesa a la que se unió dinásticamente a finales del siglo XVI y cuyos reyes eran conocidos como de de France et de Navarre pero que terminó disolviéndose en la República Francesa tras la Revolución.

El título del príncipe heredero es Príncipe de Viana, que hoy en día ostenta Felipe de Borbón, hijo y heredero del rey Juan Carlos Borbón quien ocupa el puesto gracias a que fue designado por Francisco Franco para preservar el régimen de ultraderecha al que el anacrónico monarca ha sido fiel hasta el día de hoy.

Los territorios de los vascones

A principios de la era cristiana, los territorios de los vascones estaban poblados fundamentalmente por tres pueblos diferentes: Los várdulos, los caristios y los autrigones. Algunos autores, como el lingüista Koldo Mitxelena, consideran que dichos pueblos hablaban una lengua antepasada del vasco actual.

Por el contrario, otros historiadores y filólogos como Claudio Sánchez Albornoz o Jürgen Untermann, consideran que la depresión vasca (los antiguos saltus y ager vasconum) fue colonizada tardíamente en los siglos V y VI por gentes procedentes de Aquitania. En este sentido, se ha resaltado el hecho de que tanto el ager como el saltus vasconum estaban profundamente romanizados, y se ha preservado hasta nuestros días toponimia indoeuropea no vasca (Deva, Durango), en las actuales provincias vascas. La ya citada expansión del euskara en la Edad Media, así como la inexistencia de epigrafía protovasca fuera del territorio aquitano, parecerían ser argumentos de peso en tal sentido (como dato curioso, las únicas cecas encontradas en Navarra, las de Barscunes, están acuñadas en lengua ibérica).

En cualquier caso, lo cierto es que la lengua vasca nunca sobrepasó el límite del río Nervión en la época de la Monarquía Asturiana. En ese momento, los vascones de los territorios más occidentales, cayeron en la órbita asturiana durante los reinados de los reyes Alfonso I y Fruela. El segundo casó con una alavesa, Munia, que le daría un hijo, el futuro rey Alfonso II. Durante el reinado de Mauregato, el joven príncipe Alfonso hubo de refugiarse con sus parientes maternos en la zona de Álava hasta que al fin, tras la muerte de Bermudo I, pudo acceder definitivamente al trono asturiano.

La constitución del Condado de Álava se remonta a la rebelión del conde Eglyón contra el rey Alfonso III. Tras sofocar la rebelión, el monarca nombró a un noble leal a su causa, Vela Jiménez, como conde de Álava. Tuvo este magnate una importancia fundamental en la repoblación y la fortificación de Castilla, especialmente en la Batalla de Cellorigo en el 882, defendiendo su castillo contra las tropas de Al-Mundir de Córdoba. El Condado de Álava se extendía por todos los territorios de la provincia homónima con excepción de la Tierra de Ayala, que no se integró en el territorio hasta el siglo XV, y muy posiblemente del valle de Aramayona. Por otro lado, incluía los territorios fronterizos de las actuales provincias de Burgos y la Rioja. Este condado subsistió como entidad independiente hasta la muerte de Álvaro Herrameliz, tras la cual, Álava pasó a formar parte de los dominios de Fernán González.

El cronista vizcaíno Lope García de Salazar sitúa en sus obras "Crónicas de Vizcaya" (del año 1454) y "Bienandanzas e fortunas" (1471) el nacimiento del señorío de Vizcaya en esta época. Se menciona en ellas la existencia de un héroe fundador, Jaun Zuría, de tez blanca y cabellos rubios que creó el señorío tras su victoria sobre las tropas asturianas en la legendaria batalla de Arrigorriaga (año 840). Sin embargo, la falta de documentación al respecto hace que todas estas cuestiones queden en un terreno especulativo: Lo único que constatan las crónicas contemporáneas es que Alfonso III hizo frente exitosamente a una rebelión de los vascones.

Reinado de visigodos y francos: domuit vascones

Para el periodo de la historia de los vascones contemporánea a la formación y consolidación del reino visigodo en Hispania hay escasas fuentes directas disponibles sobre los acontecimientos y la organización interna de los vascones, y con frecuencia resultan contradictorias.

Muchos de los reyes hispanogodos tuvieron enfrentamientos con los vascones y en algunas crónicas se pueden leer expresiones similares a domuit vascones (dominó a los vascones), aunque realmente en ninguna aparece esa expresión. Algunos historiadores suponen que los vascones nunca fueron sometidos por los visigodos en su pretensión de lograr la unidad territorial de todas la antiguas provincias hispanorromanas. Las reflexiones de otros especialistas recuerdan la actitud amistosa de los vascones en el periodo romano y la ausencia de conflictos relevantes durante el bajo imperio, resaltando la dificultad de explicar aquellos enfrentamientos sin apoyarse en el contexto de la afirmación del poder autónomo en Aquitania y las rivalidades entre francos y visigodos.

Aquitania

En el año 632 el rey merovingio Dagoberto I encabezó una expedición a Zaragoza en apoyo de Sisenando que se había sublevado frente a la autoridad de Suintila. Pocos años después, Dagoberto reunió un ejército de burgundios con los que ocupó sin éxito toda la "patria de Vasconia" en el 635. Sin embargo, en el 636 Dagoberto obtuvo tras una nueva campaña militar, el juramento de lealtad de los vascones al servicio de Aighina, duque sajón de Burdeos. Tras la muerte de Dagoberto, el poder merovingio se fue debilitando para dar paso a un periodo de consolidación de un poder autónomo aquitano-vascón dentro del reino franco pero del que se desconocen fuentes de referencia hasta que es citada la concesión a Félix, patricio de Toulouse, del control de todas las ciudades hasta los Pirineos y de los vascones hacia el 672. Para algunos autores, la política de enfrentamiento con el poder franco por parte de Félix, habría sido continuada por su sucesor Lupo, proceso que culminaría en tiempos de Eudes que lograría el reconocimiento de regnum para la parte meridional de la antigua Galia.

Durante los siglos VI y VII, hay teorías que dicen que los vascones del norte cruzaron los Pirineos, ocupando Aquitania, en la actual Francia, donde su lengua influyó en el idioma romance que daría lugar al gascón, a la que dieron el nombre de Gascuña.

Otros defienden (tesis de la vasconización tardía) que fueron los aquitanos quienes, forzados por los visigodos, ocuparon lo que actualmente se conoce como País Vasco, desplazando a los habitantes originarios (hispanorromanos de origen indoeuropeo) y aportando su lengua y costumbres.

Invasión musulmana: Orreaga (Roncesvalles) y la formación del reino de Pamplona

Durante el invierno del 713 los ejércitos musulmanes alcanzaron el valle medio del Ebro que se encontraba gobernado por el conde hispanovisigodo Casio quien eligió someterse al califa de Omeya y convertirse al Islam dando origen a la estirpe de los Banu Qasi a cambio de mantener su poder en la región. Pamplona sin embargo fue finalmente ocupada tras oponer resistencia en el 718 y obligada a pagar tributo a los gobernadores musulmanes que establecieron un protectorado. La derrota musulmana en la batalla de Poitiers en 732 frente a los francos de Carlos Martel debilitaron la posición musulmana pero el valí Uqba recondujo la situación instalando una guarnición militar en la ciudad entre el el 734 y el 741.

La Marca Hispánica de Carlomagno

La Marca Hispánica fue la frontera político-militar del Imperio Carolingio al sur de los Pirineos. Tras la conquista musulmana de la Península Ibérica, este territorio fue dominado mediante guarniciones militares establecidas en lugares como Barcelona, o Gerona. A fines del siglo VIII, los Carolingios intervinieron en el noreste peninsular con el apoyo de la población autóctona de las montañas. La dominación franca se hizo efectiva tras la conquista de Gerona (785) y Barcelona (801). El territorio ganado a los musulmanes se configuró como la Marca Hispánica, integrada por condados dependientes de los monarcas Carolingios. La marca hispánica iba de Pamplona hasta Barcelona. De todos ellos, el que alcanzó mayor protagonismo fue el condado de Barcelona.

Durante el siglo IX, se designaban globalmente, Marca Hispánica a los condados catalanes. Al haberse convertido en reinos los condados occidentales, aliados y en buenas relaciones con los estados vecinos musulmanes, los Banu Qasi del rico Valle del Ebro, debido al matrimonio de Musa ibn Fortún con Onneca. Casada anteriormente con el vascón Íñigo Jiménez y madre de Íñigo Íñiguez, que más tarde sería el primer rey de Pamplona. Este matrimonio tuvo lugar hacia el año 784.

Carlomagno aprovechando la rebelión del gobernador de Zaragoza para intervenir en la Península, atravesó con un ejército franco el territorio vascón y destruyó las defensas de Pamplona en su avance hacia Zaragoza, donde a su llegada el cambio de las alianzas de los sublevados le obligo a retirarse. El interés de Carlomagno en los asuntos hispánicos le movió a apoyar una rebelión en el Vilayato de la Marca Superior de al-Ándalus de Sulaymán al-Arabi, que pretendía alzarse a emir de Córdoba con el apoyo de los francos, a cambio de entregar al emperador franco la plaza de Saraqusta. Carlomagno llegó en el año 778 a las puertas de la ciudad. Sin embargo, una vez allí, el valí de Zaragoza, Husayn se negó a franquearle la entrada al ejército carolingio. Debido a la complejidad que supondría un largo asedio a una plaza tan fortificada, con un ejército tan alejado de su centro logístico, desistió. El 15 de agosto de 778, camino de vuelta a su reino por el paso de Orreaga (Roncesvalles), entre el collado de Ibañeta y la hondonada de Luzaide (Valcarlos), Carlomagno con el más poderoso ejército del siglo VIII. Tras reducir a ruinas la capital de los vascones, Pamplona, aliados de los Banu Qasi. Sufrió una contundente emboscada por partidas de nativos vascones, que provocaron un descalabro general a la retaguardia de su ejercito, mandada por su sobrino Roldán, a base de lanzarles rocas y dardos. La Chanson de Roland, inmortalizó el evento. La independencia de los condados occidentales respecto del rey Carlomagno se decidió en el fracaso de la toma de Saraqusta.


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