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jueves, 4 de enero de 2007

La Injusta y Opulenta Euskal Herria

Esta información generada por Elkartzen nos llega cortesía de Diáspora Vasca:

Elkartzen pone en evidencia que, a pesar de las apariencias, la riqueza de empresarios y altos cargos de Euskal Herria no es ajena a la pobreza que cada vez se extiende mas en la sociedad vasca a través de la política fiscal, la precariedad o la política de vivienda.

La estructura de clases de una sociedad viene determinada por el consenso político y la legitimación ideológica de los valores sociales en los que se sustenta dicho consenso. Y por mucho que no nos queramos reconocer en ella vivimos en una sociedad consensuada por la clase del capital y la superestructura que lo soporta (Gobierno, Parlamento, leyes, educación...), que profundiza las diferencias de clase, edad, género y migración. Aunque nos lo nieguen y nos los neguemos nosotras mismas, no vivimos en una sociedad sin clases, somos personas que acudimos al mercado de trabajo no como propietarias de una mercancía (nuestra fuerza de trabajo o capital humano), sino como una mercancía sin propietario.

La Estrategia de Lisboa (estrategia de la Unión Europea 2000-2010) fue analizada en su medio camino en 2005 por los políticos que se reúnen tras cordones policiales y, seguros tras el cuerpo represivo, acordaron que en 2006 había que ahondar en los compromisos de "más liberalización de sectores protegidos", "aligeramiento del sector
público" y "profundización en la reforma del mercado laboral y las pensiones", todo ello revestido de un discurso economicista (productividad, competitividad, eficiencia) dirigido a potenciar el valor del "yo" frente al "nosotros". Nos están conduciendo a que lo subjetivo prime sobre lo colectivo en el ámbito de las relaciones laborales y sociales.

Y los grupos sociales damos un sobresaliente a nuestras instituciones por cumplir tan bien su pacto de clase:

- Los de arriba

1. Salarios: Cobran salarios anuales medios superiores a los 80.000 euros (89.769 euros la presidenta del Parlamento, bastante menos que Ibarretxe, Azkuna, el presidente de Euskaltel, del Consorcio de Aguas del Gran Bilbao, etc.). La élite directiva de las empresas vascas superan de media los 90.000 euros anuales, por lo que se quejan los 195 altos cargos del Gobierno Vasco con un sueldo medio de 68.900 euros, más coche oficial para todos y cada uno de ellos con gasolina y peaje incluido, más móvil y otras prestaciones en especie, además de aportaciones para seguros de vida y fondos de pensiones millonarios. Con tales salarios, el impuesto de renta, IRPF, se les hacía un poco cuesta arriba, por lo cual con la nueva reforma de 2006 esta clase se podrá llegar a ahorrar más de 2.500 euros anuales.

2. Pensiones: Los viceconsejeros y rango similar, más todos los políticos de rango superior, tienen derecho a una pensión vitalicia por solo 2 años de ejercer el cargo (igual al 50% de un cargo de su rango en activo). Esto está suponiendo actualmente una pensión media de casi 39.000 euros anuales, que pasa al cónyuge viudo. Los parlamentarios se conforman con menos y propusieron al Parlamento aprobar una ley que les garantizara acceder a la pensión con 4 años y 1 día en su cargo de parlamentario. En el mayo francés se leía en las paredes: "¿Y vosotros decís servir al pueblo? Liberemos la servidumbre, nos sale muy cara".

3. Precariedad laboral: Son recolocados de un cargo a otro, la forma es variada, como asesores de los altos cargos, como gerentes de empresas públicas, de consultings que realizan estudios para la propia Administración...

4. Vivienda: La han transformado en un elemento de marca de prestigio social (unifamiliares, segunda vivienda...) y de inversión especulativa (Fondos de Inversión Colectiva en inmuebles). Han profundizado con una Ley de suelo que contenta a las clases altas, pasando a ser VPO las llamadas Viviendas de Precio Tasado (bajo este tipo se han construido chalés en Gasteiz). Contenta a las constructoras y a los ayuntamientos que han encontrado en la especulación del suelo un elemento para la propia financiación municipal y, en muchos casos, algo más. Las grandes empresas del
sector han copado por sus altos beneficios el IBEX 35 de Bolsa y son las responsables del alto valor de la Bolsa, que en los nueve primeros meses de 2006 ha aumentado su valor en el 33,6%. La banca, incluso las eléctricas, han comprado grandes paquetes de acciones del sector inmobiliario. Esta acumulación de capital está llevando a estas empresas a adquirir y acaparar todo el suelo posible (construible o no) para sacarlo al mercado cuando más les interese y aumentar su precio a voluntad. Este es el caso de la Vital Kutxa, la mayor poseedora de suelo de Gasteiz.

5. Finanzas: Con un endeudamiento familiar mayor que en ningún periodo anterior, la Banca presume de beneficios escandalosos. De cada 100 euros pedidos de préstamo, según el Gobierno Vasco, se devuelven 170 (con el aumento a 50 años de plazo se devolverían 220). El trasvase de renta desde la clase trabajadora hacia la banca y las constructoras es el más alto de toda la UE.

6. Empresas: Los beneficios de las empresas (después de pagar salarios, materias primas, energía y todos los costes de la producción) suponen el 42,25% de toda la riqueza generada, PIB, pero aportan escasamente el 12% de todos los impuestos recaudados. A pesar de ello, se está elaborando un nuevo Impuesto de Sociedades para que paguen menos.

- Los de abajo

1. Salarios: Las sucesivas reformas laborales recogen frutos en 2006, año en que el 90% de los contratos firmados han estado por debajo de los 1.000 euros al mes. El coste salarial bruto medio ordinario se ha situado en 1.603 euros mes (1.284 euros netos). No olvidemos que la media se hace entre los de arriba y los de abajo.

2. Pensiones: La pensión media de jubilación se sitúa en 882 euros al mes y la de viudedad, en 510 euros mes. En 2006 se ha reactivado el Pacto de Toledo, que supone el avance en un descenso real de las pensiones, ya que se exigirán 40 años efectivos de cotización y se calcularán sobre los salarios de toda la vida activa. Se ha propuesto, asimismo, ir aumentando paulatinamente la edad de jubilación hasta retrasarla a los 70-72 años.

El total del PIB distribuido en salarios y pensiones supone el 46,12%, soportando más del 85% de toda la recaudación fiscal. A la muerte de Franco, después de 40 años de represión obrera, sin sindicatos, las rentas salariales y pensiones se llevaban casi el 51% del PIB, las empresas el 35% y las rentas del sector Público el 14%, frente al 46,1%, 42,2 % y el 11,7% actual, respectivamente. Por tanto, la democracia no ha llegado tampoco a la economía. Y es que se sigue concentrando la riqueza, a costa de la clase trabajadora y de seguir adelgazando a un sector público que da síntomas de anorexia, todo ello para que sigan enquistándose los michelines de las mismas familias.

3. Precariedad laboral: De los 1.008.487 contratos firmados en Hego Euskal Herria hasta noviembre de este año, solo 93.805 fueron de la nueva modalidad "de carácter indefinida". Más de la mitad de los contratos no superan el medio año de duración, y el 26,12% son inferiores a cuatro semanas. Uno de cada tres contratos son por ETT y, de ellos, más del 80% son inferiores al mes. La mujeres son especialmente afectadas, ya que dos de cada tres trabajan en precario. Casi la mitad de los contratos que se les ofrecen son a tiempo parcial y una de cada tres es contratada por menos de un mes. Y del total del 4,6% de trabajadores que carece de contrato, en términos absolutos 33.700 personas, 29.400 son mujeres. Año 2006, la precariedad se ha cobrado su tributo: 121 trabajadores (no cuentan los que mueren después de las 72 horas, ni los accidentes "in itinere") no celebrarán esta Navidad, vidas segadas en accidentes de trabajo directo, que dejan al descubierto la sobreexplotación de la inmigración y los límites del trabajo a contrarreloj para aumentar la productividad, sin seguridad. La precariedad conlleva la extensión de la pobreza entre la clase trabajadora, ya que el poseer un empleo en un momento dado no garantiza un total de rentas anuales por encima del umbral de pobreza (804 euros al mes; 9.648 euros al año). Casi 900.000 personas de Euskal Herria viven con menos de dicho importe anual; cuatro de cada cinco son mujeres. En algún momento del año 2004, el 10% de la población no ha podido tener una comida proteínica al menos una vez cada dos días.

Las cárceles sirven para recluir a quien se hace visible en la marginación, sirven para limpiar las calles y extender el sentimiento ficticio de "seguridad" a los que con pisada firme se miran en los escaparates. Año 2006, siete "suicidios" de jóvenes en las cárceles vascas, siete historias de pobreza, de huida hacia ninguna parte, que nadie relacionará con la precariedad y la exclusión.

4. Vivienda: El precio medio de la vivienda usada se ha situado en 339.900 euros. Con la financiación asciende a 577.830 euros, dividido entre los 1.282 euros de salario neto al mes, se necesitan 451 meses, 37,5 años, de trasladar enteramente un sueldo a cambio de una vivienda. Los de abajo hemos quedado ya excluídos de la propiedad en el mercado libre. En 2006, nos han presentado un nuevo Plan de Vivienda como anticipo de la carta al Olentzero. Hemos mirado las promesas del Plan de Vivienda que acababa, 2002-2005, y hemos contrastado realidades. Prometieron 7.300 viviendas en alquiler social y han hecho 4.125; en viviendas sociales, prometieron 5.250 y han construido 3.150. En el programa Bizigune prometieron sacar 5.000 viviendas vacías en alquiler y han sido 1.908, mientras el cupo de reserva en los sorteos para las personas más desfavorecidas (jóvenes, mujeres con cargas familiares) ha pasado de 3.021 a 1.243. Por vuestras obras os conocemos, no por vuestros planes. Sólo el 5% de la población necesitada puede acceder a una vivienda a través de la Administración.

5. Y las listas de espera en la Sanidad siguen creciendo. Y la luz se convierte en un lujo, como el agua, los combustibles. Pero como no somos parlamentarios, nos quedamos sin subidas del 10% para pagarlos. Esta es la realidad objetiva en esta Euskal Herria sin clases o de clase media generalizada como quieren hacernos creer. Por ello, la principal noticia del puente de diciembre a todas horas, todos los días, era el gran problema de la falta de nieve en las pistas de ski, como si ésa fuese la mayoría social. Nos crean una realidad virtual y de consumo, que impone el ritmo del presente y el placer inmediato, sin memoria del crédito pendiente y la inestabilidad laboral. Sin visualización de la pobreza y de la precariedad. Ante un comprar desbocado (900 euros extras por familia esta Navidad), Elkartzen no tiene cabida para hablar del riesgo de conflicto por la pérdida de control y cohesión social que se ha agudizado en 2006. La individualización de la sociedad dificulta la implantación efectiva de valores que son sociales: igualdad, solidaridad, reparto del trabajo y la riqueza... La diversidad, la pluralidad de la formas de vivir y de actuar pone, en parte, en crisis la articulación de lo común. La identidad colectiva cede ante la identidad individual. La satisfacción del yo, desposeído de identidad y de ser colectivo (que es lo que necesita el sistema para hacernos consumidores compulsivos y esclavos de la precariedad laboral), nos lleva, no pocas veces, a creer que hay un abismo insalvable entre "la idea utópica de justicia social" y "la realidad efectiva". Sin embargo, es la falta de la fuerza social y del compromiso necesarios para hacer visible que no somos clase media, (por el contrario, somos una clase cada día más necesitada pero guardando las apariencias), las que permiten al sistema crear su realidad virtual.

El Departamento de Interior del Gobierno Vasco acaba de sacar un calendario para 2007 que bajo el lema, "Un país en marcha", presenta un rebaño de ovejas (todas blancas) que miran en la misma dirección: hacia los fuegos artificiales. Si éstos son los fuegos de artificio de los políticos, del Parlamento, de los de arriba para que sean contemplados desde abajo por el rebaño, desde Elkartzen pedimos: que paren el país en marcha, porque nos quieren llevar, rebaño blanco, en TAV hacia la precariedad social más absoluta, con una Euskal Herria arrasada por el tsunami de cemento para engorde de más michelines.

(*) Unai Goñi, Esther Pérez, Sonia Jiménez, Aitor Balda, Karlos Martinez de Morentin e Igor Uriarte.

Elkartzen

Ahora adivinen para quien trabajan Ibarretxe y sus correligionarios del PNV.


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jueves, 17 de agosto de 2006

La Precariedad

Este texto nos ha sido remitido por correo electrónico:

La precariedad se globaliza y toma cuerpo legal en Euskal Herria

Los autores analizan el proceso de precarizacion y la perdida de derechos sociales y laborales que acarrea. Abogan por hacer frente a esa realidad y luchar en defensa de esos derechos en «el camino de la transformacion social».

A partir del derrumbe del llamado socialismo real de la Europa del Este se diseñó en el Tratado de Maastricht de 1992 una nueva fase económica de expansión del capital privado a costa de minimizar la protección social de los estados y precarizar las relaciones laborales. La precariedad laboral y el desempleo, sobre todo femenino y juvenil, han creado una clara dualidad social, con un aumento de la pobreza en el corazón de Europa. A esto se ha unido un acelerado recorte en derechos sociales, con lo que se puede afirmar que del Estado de Bienestar estamos pasando a una nueva forma estructural de organización social, donde, cada vez más, la precariedad en sus diferentes expresiones es la norma que rige la vida de las personas.

Esta nueva organización social tiende a ser global, ya que cada vez afecta a más espacios de la vida cotidiana de las personas y cada vez tiene incidencia en una parte mayor de la población. La precariedad se instaura en el mercado laboral, en la imposibilidad de acceder a unos ingresos dignos, bien vía renta de trabajo o prestación, en la dificultad de acceder al uso y disfrute de una vivienda, en la dificultad de acceder a la participación social activa.

Hoy en día, la característica principal de nuestras vidas es la falta de seguridad, tanto en el ámbito laboral, como en el social, en la familia (en una situación provisional no se puede desarrollar un proyecto de vida: tener hijas e hijos todo está en el aire). Esta tendencia a la globalización de la precariedad en diferentes ámbitos de la vida cotidiana afecta cada vez a un número mayor de personas. Y es que, aunque cada vez somos capaces de crear un volumen mayor de riqueza, cada vez se reparte peor, concentrándose en unas pocas manos y creando bolsas de precariedad cada vez mayores. Según datos de 2001 la renta media disponible en Euskal Herria era de 18.672 euros, y el umbral de la pobreza ­el 50% de la renta media disponible de un territorio según la OCDE­ de 778 euros. Para 2003 ­última fecha para la que disponemos de estos datos­ la renta media disponible era de 19.296 y el umbral de la pobreza de 804. La riqueza generada por lo tanto ha aumentado. Sin embargo, en 2001 se contabilizaban 500.000 personas con ingresos inferiores al umbral de la pobreza, mientras que para 2003 esa cifra crece hasta 898.000. Ha aumentado de forma importante el número de personas que vive por debajo del umbral de la pobreza. Esto quiere decir que la riqueza se está repartiendo mal, que cada vez se está concentrando en menos manos y que cada vez hay un número mayor de personas en situación de precariedad.

Además de la globalización, el proceso de precarización al que estamos asistiendo tiene otra característica fundamental, que no es otra que la de dotar de un cuerpo legal a esa tendencia. Este proceso no es producto de los avatares del mercado capitalista que ha sufrido un desajuste coyuntural. Por el contrario, está adquiriendo su cuerpo legal, de manera que se está convirtiendo en una apuesta estructural del entramado neoliberal. Maastricht puso la primera piedra y a partir de ese momento las diferentes instituciones han legislado a favor del proceso de expansión del capital privado, que trae asociado este proceso de precarización.

Diferentes reformas laborales, pactos en torno a las pensiones, leyes del suelo, leyes de atención y cuidados, leyes de igualdad han estado y están ofreciendo este cuerpo legal. Junto a este recorte de derechos sociales se está produciendo un fuerte recorte del gasto so- cial, agudizándose las desigualdades. Los responsables de esta dinámica son todos los engranajes del capitalismo en su fase neoliberal: Los grandes capitalistas, los poseedores del capital financiero, las instituciones ­Estados y niveles institucionales inferiores­ que legislan a favor de esta tendencia, los ejércitos que velan por el buen funcionamiento del sistema.

Beneficios y pobreza

En Euskal Herria, estamos sometidos a las legislaciones de los estados español y francés, y de sus sucursales autonómicas en el caso de Hego Euskal Herria. En este sentido, tenemos en las instituciones fieles defensores de las políticas neoliberales: UPN, PNV, PS, UMP, que garantizan que la explotación sea el eje de todas las relaciones: las relaciones entre el capital y el trabajo, la relación del modo de vida desarrollista con la naturaleza, la relación entre los sexos, la relación con los inmigrantes, la relación entre los pueblos...

En esta dinámica de explotación, los grandes capitales financieros son los que se lucran. Mientras 898.000 personas no tienen asegurados unos ingresos mínimos dignos en Euskal Herria, el BBVA, la mayor empresa financiera del país, se jactaba a mediados de julio de tener en el primer semestre de 2006 unos beneficios superiores a los 3.336 millones de euros. Para acabar con la precariedad en Euskal Herria sólo hace falta que este banco pague el impuesto de sociedades real, el 32,5% de sus beneficios anuales, lo que superaría los 2.100 millones de euros en impuestos, mucho más de lo que se necesita para garantizar unos ingresos mínimos de 804 euros al mes a todas las personas de Euskal Herria. Pero recaudar esto es utopía, porque en 2005 todas las empresas vascas juntas (BBVA, Iberdrola, Gamesa, MCC, Mercedes, Michelin, ...) ingresaron menos de 1.200 millones de euros. Lo que nos gustaría leer en las noticias de economía son respuestas a preguntas como ¿cuánto ingresa en las arcas públicas el BBVA? y ¿en las arcas privadas de los que hacen posible esta situación?

En esta carrera por aumentar los beneficios no existe ningún escrúpulo a la hora de intensificar la explotación. Los referentes más claros son los de la explotación del trabajo, en el que se están precarizando las condiciones laborales a niveles infinitos, y el de la explotación de la naturaleza, a la que estamos continuamente masacrando. El ejemplo más palpable de la explotación del trabajo es el de las más de cien personas que año tras año mueren en Euskal Herria en sus puestos de trabajo fruto de la precarización de sus condiciones laborales. Hoy en día los accidentes laborales son un crimen del que la patronal sigue saliendo impune. Su codicia y sus cada vez mayores beneficios están manchados de sangre, pero desde las instituciones no se pone freno a esta lacra.

En cuanto a la naturaleza, observamos cómo estamos explotando la fuente, sin devolverle parte de lo extraído, hasta agotarla. Así, no existe reparo en llenar nuestro territorio de cemento ­construcción masiva de viviendas, TAV, pantanos, autopistas y autovías, no hay escrúpulos en crear centrales térmicas como la de Boroa aún a costa de la voluntad popular. La siguiente va a ser la de volver a resucitar la energía nuclear. Y todo en aras de un mal entendido desarrollo, sin tener en cuenta nuestro entorno. Ante esta situación se impone que en Euskal Herria abramos un debate sobre el nivel de consumo que deseamos tener, para acallar esas voces que nos presentan la energía nuclear como algo inevitable y deseable. Y es que con el nivel de consumo que tenemos estamos dejando una huella ecológica que condena al planeta a la destrucción. Además, para mantener esos niveles son inevitables la explotación de otros pueblos del mundo y la explotación del factor trabajo por parte del capital. Si queremos que nuestras relaciones con otros pueblos sean de solidaridad, si pretendemos construir una Euskal Herria sin personas explotadas y si no deseamos hipotecar el futuro de generaciones venideras a través del ataque a la naturaleza, se hace inevitable readecuar nuestros niveles de consumo a cotas racionales desde el punto de vista de supervivencia del planeta, de respeto a otros pueblos y de libertad de las personas que vivimos en Euskal Herria.

Ante esta nueva ofensiva del capital, es necesaria la organización y la lucha por los derechos sociales en el camino por la transformación social. Es necesario acabar con el sistema social que de manera progresiva vulnera y merma nuestros derechos y dar pasos hacia un nuevo sistema social y político que supere las relaciones de explotación en las que se basa el actual. Para ello, debemos denunciar el recorte de estos derechos sociales y empezar a trazar el camino que garantice el derecho a la participación social
activa.

Derechos sociales y laborales

La ofensiva del capital es brutal, pero no inevitable. En función de la correlación de fuerzas que seamos capaces de enfrentarle, los efectos serán mayores o menores, o incluso podrán llegar a ser derrotados. Para ello, se impone la organización de la clase trabajadora para luchar por los derechos sociales y laborales que nos han sido arrebatados. En este sentido, debemos exigir que todas las personas tienen derecho a aportar en las diferentes tareas de la sociedad. Para ello, en el ámbito público se debe ir reduciendo la jornada laboral, creando las condiciones para el reparto del trabajo en el ámbito privado. Para esto es imprescindible la existencia de servicios sociales y públicos de calidad, no sujetos a las rentas de cada cual o a los presupuestos. Se tiene que garantizar también el derecho a tener unos ingresos dignos. Todas las personas tienen derecho a recibir unos ingresos dignos, bien por vía de la renta de trabajo o por medio de prestaciones que le permitan llevar adelante una vida digna. Nadie debe vivir con ingresos por debajo del umbral de la pobreza.

El derecho a la vivienda también tiene que estar garantizado. A todas las personas se les debe el derecho al uso y disfrute de una vivienda. Este derecho tiene que ser satisfecho con los recursos existentes, dando salida a las viviendas vacías y parando la
construcción descontrolada, que supone un ataque directo al medio ambiente.

(*) Aitor Balda, Igor Uriarte y Nekane Jurado son integrantes de Elkartzen.

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