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miércoles, 25 de agosto de 2021

Gil de San Vicente | Siete Respuestas (II de II)

Traemos a ustedes la segunda parte del texto con el que Iñaki Gil de San Vicente, desde su espacio habitual en el portal de Rebelión, da respuestas a ciertos cuestionamientos relativos a... pero no exclusivos de Vox.

Lean:



5-Con la entrada en el gobierno de UP la izquierda estatal se ha desmovilizado, y no parece que asome ningún proyecto que pueda volver, a corto plazo, a ilusionar a los votantes de izquierda, a no ser en las naciones donde las fuerzas soberanistas parecen crecer en apoyos. ¿Qué análisis haces de la situación de la izquierda en Catalunya, Euskadi y Galiza, y en el resto del estado?

La izquierda estatal se estaba desmovilizando mucho antes de enero de 2020. La oleada de luchas, las mareas, la «indignación», etc., que llevó al 15-M/2011 empezó a decrecer en movilizaciones en el año y medio que va de las elecciones europeas de 2014 a las generales españolas de 2015, y en la forma electoral de apoyo de esas izquierdas a UP el primer batacazo fue en las generales españolas de 2019. El reformismo y la burocratización ministerial de UP han acelerado el retroceso electoral que refleja el hundimiento de las esperanzas infundadas del 15-M. Las izquierdas revolucionarias que no se dejaron fascinar por aquellos cantos de sirena ni tampoco por los del «gobierno más progresista» de enero de 2020 están capeando el temporal con distinta suerte, comparado con el hundimiento de UP.

Para 2018-19 el capitalismo español era uno de los que más se debilitaba antes de la pandemia. La debacle del año largo de 2020 ha elevado las contradicciones a niveles inimaginables para el triunfalismo pueril y suicida de hace sólo tres lustros. Según el FMI existe una «crisis sin precedentes». No vamos a extendernos ahora en los análisis sobre el contexto que presentamos a debate en este verano en diversos artículos, solamente decir que las estimaciones más realistas sobre la recuperación post Covid-19 no se atreven apenas a pasar del 3%, y eso gracias a una salvaje explotación social, como acaba de exigir el círculo de jóvenes empresarios españoles, CEAJE: «Todo aquello que sea flexibilizar y abaratar el despido es algo positivo».

Las izquierdas estatales e independentistas se enfrentan por tanto a un panorama durísimo, favorable para el reforzamiento de las diversas expresiones del franquismo sobre todo una vez que el dinero público masivamente inyectado apenas reactive la industria estatal que no sea construcción, turismo, automotriz…, y esta última con dificultades. La soga de la deuda se irá cerrando más alrededor el cuello obrero y popular, que no el del bloque de clases dominante. Ciñéndonos al peligro de Vox y de otros franquismos, está claro que el «gobierno más progresista» no va a movilizar a las clases trabajadoras, ni va a lanzar una sostenida denuncia de la ideología franquista genérica. Por su parte, otros reformismos duros levantarán un poco sus críticas, pero tampoco potenciarán el antifascismo masivo, sino que lo limitarán a lloros parlamentarios.

El «gobierno más progresista» intenta amansar a la fiera y quitarle votos endureciendo las represiones: está tanteando si le conviene ilegalizar ahora mismo a Izquierda Castellana o esperar para más adelante, cuando necesite mostrar a bases franquistas con hechos represivos que la «democracia española» es anti comunera, como es anti catalana, anti andaluza, etc. La dosificación de las represiones de los derechos nacionales por parte de los «gobiernos democráticos» españoles es una constante desde que estos existen: dosifican esas represiones para, entre otras razones, enseñar al nacionalismo más derechista que ellos también son españoles y que tampoco tolerarán a los pueblos oprimidos veleidades independentistas. La experiencia al respecto de la tan aplaudida como desconocida II República, es demoledora.

El PSOE sabe que una parte sustantiva del españolismo se esfumará en la nada si el castellanismo sigue arraigando en el pueblo ya que su sola existencia abre perspectivas inaceptables para la dictadura del capital, para la monarquía y para la Constitución: ¿hubiera existido la actual España, si hubiese triunfado la Revolución Comunera? ¿Hubiera triunfado una revolución burguesa con efectos difíciles de imaginar ahora? ¿Qué modelo de Estado o de Estados peninsulares podría haber ahora? Sin caer en historia-ficción, otra de las razones de que el Estado es una «nación fallida» radica en la alianza internacional entre las fuerzas reaccionarias y una monarquía extranjera para aplastar aún más la libertad, aplastamiento que sí es seña identitaria del nacionalismo español.

Semejantes interrogantes pueden ayudar mucho al internacionalismo dentro del Estado ahora, cuando tienden a confluir al menos cuatro dinámicas: Una, el aumento de la conciencia soberanista en Galiza, Euskal Herria, y Països Catalans, el reforzamiento en las dos últimas de las organizaciones independentistas revolucionarias y los intentos de coordinación de grupos independentistas en Galiza. Dos, el agravamiento de la crisis capitalista a pesar de algunos repuntes transitorios y de la intensa propaganda sobre el definitivo final de la crisis. Tres, el arrollaror tsunami de la industria cultural imperialista una de cuyas prioridades es mercantilizar y destruir las culturas de los pueblos resistentes. Y cuatro la dureza del nacionalismo constitucional y republicano español, y la amenaza del ascenso del fascismo genérico.

Como efecto de ello y de otras dinámicas menores, crecen las contradicciones que impulsan los conflictos nacionales. Usando conceptos marxistas siempre necesarios, se agudiza la contradicción expansivo/constrictiva inherente al concepto simple de capital, es decir y visto desde el lado de la nación trabajadora oprimida, los pueblos pueden ir tomando conciencia de que necesitan perentoriamente de un Estado obrero propio que les proteja del imperialismo, en nuestro caso el sub imperialismo español subsumido en el occidental bajo hegemonía yanqui. Pero esta concienciación no es automática sino que exige determinadas condiciones, entre ellas la existencia de un independentismo socialista organizado.

La contradicción también hace que, desde la perspectiva pequeño burguesa y de clases medias de estas naciones, tienda a aumentar lo que desde hace unos años se denomina soberanismo en sustitución del autonomismo pactista fracasado entonces, como la versión autóctona del engrudo formado por socialdemócratas, eurocomunistas, ex trotskistas y ex maoístas, pikettyanos y zizekistas, desencantados del 15-M/2011, posmodernos progres, y ex independentistas.

No debe sorprendernos que la contradicción expansivo/constrictiva inherente al concepto simple de capital genere dos concepciones de nación tan opuestas: la proletaria y la pequeño-burguesa, ya que también aquí bulle la unidad y lucha de contrarios. Por su parte, la misma contradicción también explica por qué la burguesía de la nación oprimida opta sin tapujos por el bando del Estado opresor. El viejo soberanismo fue popularizado por el sector menos reaccionario del PNV alrededor de 2003, en otro contexto muy diferente al actual. La gloria de aquel soberanismo duró justo el tiempo que tardó el Estado en mostrar su poder político, económico y militar. Demostrado quien manda, el PNV purgó a esa facción dirigente y volvió a la mansedumbre.

A los pocos años la «nueva estrategia» de la izquierda abertzale empezó a llamarse soberanista dejando el independentismo para algunos actos públicos. Desde otoño de 2017 el nuevo soberanismo relegó rápidamente al independentismo de sectores de la mediana y pequeña burguesía catalana y de franjas populares. En Galiza y Euskal Herria, y en menor medida en Catalunya, Unidad Podemos cayó en picado por el trabase de decenas de miles de sus votantes al nuevo soberanismo, mucho más atrayente para su nacionalismo español porque acepta incondicionalmente el nivel 1, el parlamentarista, y no combate ni la monarquía católico-militar y ni la dictadura del capital. Para estos tránsfugas de UP, ese soberanismo les resulta cómodo y refuerza su progresía y de ahí sus votos, por ahora.

6-En la esfera internacional tampoco hay motivos para la esperanza, aunque en América Latina se han producido importantes movilizaciones populares, vemos como potencias emergentes como Turquía siguen manteniendo políticas imperialistas, hostigando a pueblos como el kurdo o el armenio, a la vez que recrudecen la represión interior. ¿Hay algún horizonte esperanzador que se haya abierto en estos años para las próximas generaciones?

En la India la lucha campesina avanza con fuerza, acercándose a la lucha obrera en ciudades y pueblos: no hace mucho que alrededor de 100 millones de personas han hecho la huelga más grande del mundo. En Sudáfrica, las movilizaciones contra la corrupción política y empresarial sólo pueden ser contenidas con represiones cada vez más duras. En Túnez, Líbano, Egipto… el malestar social es creciente y hasta en la cruel dictadura marroquí hay resistencias de fondo. Hace muy poco, una masiva huelga ha paralizado los ferrocarriles de Alemania. En Suiza han surgido movilizaciones en varias ciudades a finales de mayo de este año. Una trasnacional tan poderosa y tan esclavista como Amazon ha tenido que lidiar hace pocos meses con huelgas en varios países… Y en Turquía, para centrarnos en la pregunta, a comienzos de 2020 los metalúrgicos sostuvieron una tenaz huelga que tuvo amplia repercusión en las izquierdas revolucionarias internacionales.

Las resistencias obreras son sistemáticamente ocultadas por la prensa burguesa, de modo que terminamos creyendo que la lucha de clases se extinguió hace tiempo. También se nos oculta la brutalidad del ataque burgués: los despidos masivos durante la pandemia, por ejemplo. Se estima que para octubre de 2020 habían sido condenados al «desempleo oculto» más de 30 millones de trabajadores en los 25 Estados de la OCDE, y los datos ya disponibles sobre las estrategias del capital anuncian más y más despidos. Cualquiera que tenga un mínimo conocimiento del capitalismo, sabrá que los despidos masivos indican que existe una masiva lucha de clases por debajo de toda propaganda porque, aunque no se vea, existe una dialéctica entre crisis socioeconómica y política, despidos y cierres empresariales, y lucha de clases.

Siempre existe un «horizonte esperanzador» porque si no la sociedad humana ya se habría extinguido, o no hubiera surgido. Por lo general, la frase «horizonte de esperanza» es utilizada por algunos cristianos para decir que su dios está detrás de lo perceptible por métodos normales, horizonte sólo traspasable por la fe. Para la dialéctica atea se trata de que la unidad y lucha de contrarios, el aumento cuantitativo y el salto cualitativo, y la negación de la negación generan realidades nuevas que pueden ser guiadas hacia las soluciones de los problemas, hacia la apertura de futuros mejores si actuamos en su devenir interno.

Bajo la opresión turca, las clases y naciones explotadas, armenios, kurdos y otros pueblos, malviven en un presente feroz: en 2018 el cambio dólar/lira era de 1/4,55, pero a finales de julio de 2021 era de 1/8,70. En 2020, el 10% de la población, la gran burguesía, se apropiaba del 32,5% de la riqueza mientras que el 10% más empobrecido tenía que malvivir con el mísero 2,2%; y si ampliamos la muestra ocurría que el 20%, la burguesía, se quedaba con el 47,5%, la clase obrera y campesina o sea el 60% recibía el 46,5%, y el proletariado más empobrecido, el 20%, sólo 6%.

El «horizonte de esperanza» se ampliará en Turquía en la medida en que la lucha de clases y de liberación nacional avance en la senda abierta por los 130.000 trabajadores del metal que en enero de 2020 decidieron endurecer sus movilizaciones convocando una gran huelga, abortada por la pandemia. Ahora, como en todo el capitalismo, la suavización transitoria de la pandemia debiera permitir el reinicio de la esperanza, sabiendo que la represión será tanto o más dura como la de 2016 cuando se despidió a 6000 académicos, se enjuició a otros 785 y se cerraron al menos16 medios de comunicación; o las 36.000 personas sometidas a investigación en 2019 de las que fueron encarceladas casi 4000, lo que no impidió que en 2020 volvieran las protestas estudiantiles en la mitad de la pandemia, crisis que aprovechó Erdogan en marzo de 2021 para crear una doctrina fascista de los derechos humanos.

La involución neofascista del régimen turco, que tiene el segundo mayor ejército de la OTAN después del yanqui, responde en primer lugar a que la gran burguesía siente que el proletariado y los pueblos oprimidos no se dan por vencidos, y que el empeoramiento dramático de las condiciones de malvivencia puede acercar el «horizonte de esperanza» si el pueblo mejora su autoorganización. La deriva neofascista de Erdogan, como la de Bolsonaro, Trump, Abascal, etc., responde a la inquietud de una facción del gran capital internacional por la marcha de la lucha de clases, por el hecho de que el capitalismo al que representan es más débil que el capitalismo occidental más globalizado, y que éste a su vez está retrocediendo rápidamente ante Eurasia.

Goethe fue una de las personas que mejor demostró el núcleo práctico indestructible del «horizonte de esperanza»: «En el principio era la Acción». Hasta llegar a la Acción, Goethe fue descartando la Palabra, el Sentido, la Fuerza…, desechó las tres y se volcó en la Acción. Era en 1790, en plena revolución francesa, cuando Goethe elevó la Acción al principio de todo en su obra Fausto. La acción revolucionaria era la esperanza que se había hecho presente. Beethoven se dejó llevar por ella y en 1803 dedicó a Napoleón su Tercera Sinfonía llamada Heroica, pero bien pronto también a él le defraudó esa revolución que paría un Imperio, y le retiró la dedicatoria. ¿Se había cerrado para siempre el «horizonte de esperanza? No, porque la Acción fue vivificada por las contradicciones del nuevo capitalismo, de modo que en 1845 Marx escribió la onceaba tesis sobre Feuerbach: « Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de transformarlo.»

Dicho de otro modo: la esperanza es la acción de transformar el mundo. Por tanto nunca se cierra su horizonte. Las lecciones de la derrotas y de las victorias nos permiten ver que ahora mismo se están abriendo horizontes de lucha y por ello de esperanza. Podemos enumerar una larga lista de movilizaciones que se están produciendo, como hemos hecho muy rápidamente al comienzo de este último punto; también podemos realizar análisis detallados de las crisis que azotan al capitalismo, como hemos hecho en los anteriores textos; podemos estudiar las contradicciones entre las facciones burguesas mundiales, etc., como también lo hemos hecho, pero lo que sustenta el «horizonte de esperanza» es la concepción materialista y dialéctica de la historia, en la que la ética de la rebelión y la solidaridad, la crítica socioeconómica y política, el método de pensamiento científico-crítico y, como síntesis, la Acción, forman una unidad.
7-Algo de lo que está falto estos tiempos, tanto los cuadros sindicales como los activistas sociales, es de una formación política, algo que, hace solo unas décadas, se nos antojaba imprescindible. ¿Qué lecturas recomendarías para una formación crítica de los que militamos en el antifascismo?

Los textos que se ofrecen reflejan diversas corrientes sobre el fascismo, así que hay que estudiarlos y debatirlos colectiva y críticamente. El listado sigue el año de edición.

Clara. Zetkin: Fascismo. Agosto 1923, https://www.marxists.org/espanol/zetkin/1923/agosto/fascismo.htm

Trotsky: Bonapartismo, fascismo y guerra. Agosto 1940, https://www.marxists.org/espanol/trotsky/1940/agosto/20.htm

Ángelo Tasca: El nacimiento del fascismo. Ariel. Barcelona 1969

Gunnar Leistikow: «Una voz en el desierto y su mensaje». Marxismo, psicoanálisis y sexpol. Gránica Editor. Buenos Aires 1972, Tomo I Documentos.

Daniel Guerin: El fascismo y el gran capital. Fundamentos. Madrid 1973

Norbert Lechner: «Represión sexual y manipulación social». Sexualidad y autoritarismo. El Cid Editor. Chile, 1976.

Manuel Pastor: Ensayo sobre la dictadura. Tucar Ediciones. Madrid 1977

Hugues Portelli: Gramsci y la cuestión religiosa. Laia, Barcelona, 1977,

Michele Mattelart: «El golpe de Estado en femenino o cuando las mujeres de la burguesía salen a la calle». Frentes culturales y movilización de masas. Anagrama. Barcelona 1977.

M. A. Macciocchi: «Las mujeres y el recorrido del fascismo», y también: «Gramsci y la cuestión del fascismo». Elementos para un análisis del fascismo (I) El Viejo Topo. Barcelona 1978.

J.-M. Vincent: «Sobre el ascenso y la victoria del nazismo». Elementos para un análisis del fascismo (I) El Viejo Topo. Barcelona 1978.

J.P. Faye: «Crítica del lenguaje y análisis de clase». Elementos para un análisis del fascismo (I) El Viejo Topo. Barcelona 1978.

J.M. Palmier: «Del expresionismo al nazismo. Las Artes y la contrarrevolución en Alemania 1914-1933» Elementos para un análisis del fascismo (I) El Viejo Topo. Barcelona 1978.

R. Dadoun: «En torno a Wilhelm Reich y la psicología de masas del fascismo». Elementos para un análisis del fascismo [2]. El Viejo Topo. Barcelona 1978.

Lutz Winckler: La función social del lenguaje fascista. Ariel. Barcelona 1979

Carlos M. Rama: La ideología fascista. Júcar.Madrid 1979

Franz Neumann: Behemoth. FCE. México 1983,

Robert Paris: Los orígenes del fascismo. SARPE. Madrid 1985

Paul Guichonnet: «El socialismo italiano». HGS. Destino. Barcelona, 1982, Tomo III,

Fernando Arcas Cubero: «El fascismo italiano». GHU. Madrid 1986, Tomo 24.

E. Mandel: El significado de la Segunda Guerra Mundial. Fontamara. Barcelona 1991

Javier Tusell: La dictadura de Franco. Altaya, Barcelona 1996

Alberto Arana: El problema español. Hiru Argitaletxe. Hondarribia 1997.

Daniel Muchnik: «Negocios son negocios» Diciembre 2000 https://revistaedm.com/edm/28/daniel-muchnik-negocios-son-negocios/

John Cornwell: El Papa de Hitler. Planeta, Barcelona, 2001

Aníbal Romero: Fascismo, democracia y teoría política. PANAPO. Caracas, 2004.

Perry Biddiscombe: Los últimos nazis. Inédita Editores. Barcelona 2005

Götz Aly: La utopía nazi. Crítica. Barcelona, 2005

Iván Oliver Rugeles: El fascismo está de retorno, 30-05-2006 https://rebelion.org/el-fascismo-esta-de-retorno/

José Mari Esparza: Cien razones por las que dejé de ser español. Txalaparta. Lizarra 2006

Carlos Taibo (dir.): Nacionalismo español. Catarata. Madrid 2007.

Zoltán Dujisin: Renace peligro fascista. 13-10-2007 https://rebelion.org/renace-peligro-fascista/

Chris Hedges; El auge del fascismo cristiano y su amenaza para la democracia estadounidense.12-02-2007 https://www.lahaine.org/mundo.php/el_auge_del_fascismo_cristiano_y_su_amen

Redacción: Sobre el mal uso del concepto “bonapartismo”. 09-12-2007 https://kaosenlared.net/sobre-el-mal-uso-del-concepto-bonapartismo/

Jorge Luís Acanda González: Traducir Gramsci. Ciencias Sociales. La Habana, 2007,

Rossana Rossanda: Los fascistas han llegado al poder sin problemas en Italia. 11-05-2008 https://kaosenlared.net/entrevista-a-rossana-rossanda-ex-militante-del-pci-y-fundadora-de-il-manifesto-los-fascistas-han-llegado-sin-problemas-al-poder-en-italia/

Alejandro Andreassi Cieri: Fascismo y antifascismo 1922-1945 URV. Tarragona 2009 https://www.aacademica.org/alejandro.andreassi.cieri/14.pdf

Richard Grunberger: Historia social del Tercer Reich. Ariel, Barcelona 2009

Frida Modak: Avanza el neofascismo en EE.UU. 08-09-2010 https://rebelion.org/avanza-el-neonazismo-en-ee-uu/

Ferrero y D. Escribano: Nunca ha habido una profunda conciencia antifascista en la sociedad alemana. 5 de enero de 2010 https://rebelion.org/nunca-ha-habido-una-profunda-conciencia-antifascista-en-la-sociedad-alemana/

David Karvala (coord.): No pasarán… La Tempestad, Barcelona 2010

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William I. Robinson: El capitalismo global y el fascismo del siglo XXI. 11-05-2011 https://rebelion.org/el-capitalismo-global-y-el-fascismo-del-siglo-xxi/

Jaime Pastor: Los nacionalismos, el Estado español y la izquierda. Viento Sur. Barcelona 2012.

Emilio Salgado: La bancarrota de la Internacional Comunista y el ascenso del nazismo. 3-10-2013 https://www.pts.org.ar/La-bancarrota-de-la-Internacional-Comunista-y-el-ascenso-del-nazismo

D. Gluckstein: La otra historia de la Segunda Guerra Mundial. Ariel. Barcelona 2013.

L. C. Gómez Pintado “Luca”: ¿Qué hacer ante el ascenso de la ultraderecha en el Estado español? 06-11-2013 https://www.lahaine.org/est_espanol.php/ique-hacer-ante-el-ascenso-de-la-ultrade

Luís Brito García: Fascismo http://luisbrittogarcia.blogspot.com/2013/05/fascismo.html

Wilhelm Reich: Psicología de masas del fascismo. Sare Antifaxista, Bilbo 2014

Federico Ruiz: El Fascismo y su dominio psicológico de las masas. https://www.monografias.com/trabajos/fascismo/fascismo.shtml

Enrique Muñoz Gamarra: Breves notas del fascismo. 12-08-2015 https://kaosenlared.net/breves-notas-del-fascismo/

CCI: Contribución sobre el problema del populismo. Junio 2016 https://es.internationalism.org/revista-internacional/201610/4178/contribucion-sobre-el-problema-del-populismo-junio-de-2016

Marcel Bois: Hitler no era inevitable. 18-02-2016 https://vientosur.info/hitler-no-era-inevitable/

Enzo Traverso: Espectros del fascismo: pensar las derechas radicales en el siglo XXI. 19-09-2016 https://www.sinpermiso.info/textos/espectros-del-fascismo-pensar-las-derechas-radicales-en-el-siglo-xxi

Dario Brenman: El apoyo de las grandes corporaciones a Hitler. Diciembre 2016 https://www.izquierdadiario.es/El-apoyo-de-las-grandes-corporaciones-a-Hitler

J. L. Matínez: León Trostky: el fascismo es “el partido de la desesperanza contrarrevolucionaria”. 27-07-2016 https://www.izquierdadiario.es/Leon-Trotsky-el-fascismo-es-el-partido-de-la-desesperanza-contrarrevolucionaria

Ernets Mandel: El Fascismo. Sare Antifaxista. Bilbo 2017.

Carlos A. Larriera: Microfascismos y realidad virtual. 23-09-2017 https://rebelion.org/microfascismos-y-realidad-virtual/

Miguel A. Jiménez: El nazismo travestido de terapia humanista. 29-01-2018 https://rebelion.org/el-nazismo-travestido-de-terapia-humanista/

Teodoro Nelson: Once tesis sobre el fascismo. 09-04-2018 https://canarias-semanal.org/art/22542/once-tesis-marxistas-sobre-el-fascismo

Alfredo Apilanez: El fascismo financiero y la irreformabilidad de sistema. 13-07-2018 https://rebelion.org/el-fascismo-financiero-y-la-irreformabilidad-del-sistema/

Véase del autor: Tesis contra el fascismo (2005-2018). Sare Antifaxista. Bilbo 2018

Gianni Fresu: Gramsci y el fascismo. 17-10-2018 https://rebelion.org/gramsci-y-el-fascismo/

Matías Maiello: Bonapartismo de toga 26-08-2018 https://www.laizquierdadiario.com/Bonapartismo-de-toga

Ángel Ferrero: Neobonapartismo, neofascismo y el imposible retorno a un capitalismo nacional. 16-09-2018 https://www.elsaltodiario.com/historia/neobonapartismo-neofascismo-imposible-retorno-capitalismo-nacional

Michael More: El fascismo de hoy es una sonrisa en televisión. 22-09-2018 https://www.sinpermiso.info/textos/el-fascismo-de-hoy-es-una-sonrisa-en-la-television-entrevista-a-michael-moore

Ana González-Páramo: El Movimiento: Bannon, Abascal y la ‘internacional populista’. 4-12-2018 https://blogs.publico.es/conmde/2018/12/04/el-movimiento-bannon-abascal-y-la-internacional-populista/

Dimitrov: «Discurso de apertura del Sexto Congreso de la Internacional Comunista de la Juventud». Frente al Fascismo. Sare Antifaxista. Bilbo 2018

Daniel Seixo: ¿Es Vox un partido fascista? 26-04-2019. https://nuevarevolucion.es/es-vox-un-partidoo-fascista/

Enzo Traverso: Posfascismo. Fascismo como concepto «transhistórico» 3-12-2019 https://vientosur.info/posfascismo-fascismo-como-concepto-transhistorico/

Gabriel Rockhill: Fascismo: ¡Ahora lo ves, ahora no lo ves! 5-12-2020 https://rebelion.org/fascismo-ahora-lo-ves-ahora-no-lo-ves/

Gabriel Rockhill: Liberalismo y fascismo: Socios criminales. 26-12-2020 https://www.lahaine.org/mundo.php/liberalismo-y-fascismo-socios-criminales

Redacción: ¿Por qué el gobierno español se abstuvo en la votación de la ONU que condenaba el nazismo? 23-12-2020 https://insurgente.org/por-que-el-gobierno-espanol-se-abstuvo-en-la-votacion-de-la-onu-que-glorificaba-el-nazismo//

Alberto García: Frei Korps, los arditi y los bolcheviques (a los cien años de la entrada en vigor de Tratado de Versalles) 11-11-2020 https://hojasdebate.es/politica/frei-korps-arditi-bolcheviques-cien-anos-entrada-vigor-tratado-versalles/

Nick Beams: El auge del parasitismo financiero y la aparición del fascismo. 27-01-2021 https://www.wsws.org/es/articles/2021/01/27/para-j27.html

Daniel Domínguez: ¿Qué es el falangismo en 2021? Y El falangismo en el seno de Vox. Marzo de 2021 https://rebelion.org/el-falangismo-en-el-seno-de-vox-ii/

Said Bouamama: Comprender el fascismo y la fascistización para hacerles frente. 20-04-2021 https://elsudamericano.wordpress.com/2021/04/20/comprender-el-fascsimo-y-la-fascistizacion-para-hacerles-frente-por-said-bouamama/

Amelia Martínez Lobo: De los neocón a los neonazis. 20-04-2021 https://www.rosalux.eu/es/article/1927.de-los-neoc%C3%B3n-a-los-neonazis.html

W. C. Molina: Bolsonaro y la extrema derecha europea. 30-07-2021 https://www.nuevatribuna.es/articulo/global/bolsonaro-extremaderecha-europa-brasil-atlasnetwork-beatrixvonstorch/20210729194002189870.html

Daniel Campione: Un tal Hitler comienza a emerger. 29-07-2021 https://www.lahaine.org/mundo.php/un-tal-hitler-comienza-a

Quinn Slobodian: Los hijos bastardos de Hayek. 17-07-2021 https://www.sinpermiso.info/textos/los-hijos-bastardos-de-hayek

Redacción: Nazismo ordinario. 1-08-2021 https://diario-octubre.com/2021/08/01/nazismo-ordinario-tradicional-congreso-de-veteranos-de-las-ss-celebrado-en-estonia-foto/

EUSKAL HERRIA, 15 de agosto de 2021 




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martes, 17 de agosto de 2021

Borón | Kabul, Game Over

Desde el portal de Página 12 traemos a ustedes la opinión de Atilio A. Borón inspirada en la caída de Kabul ante los talibanes.

Adelante con la lectura:


Kabul, game over

Atilio A. Borón

La caída de Kabul a manos del Talibán es un hito que marca el fin de la transición geopolítica global. El sistema internacional sufrió significativos cambios desde finales de la Segunda Guerra Mundial. Hiroshima y Nagasaki unidas a la derrota del nazismo en Europa a manos del Ejército Rojo fueron los acontecimientos que alumbraron al llamado “orden bipolar”. La caída del Muro de Berlín y la desintegración de la Unión Soviética a fines de 1991 marcaron el fin de aquella época y excitaron las fantasías de estrategas y académicos estadounidenses que se ilusionaron con el advenimiento de lo que sería “el nuevo siglo americano.”

Zbigniew Brzezinski alertó infructuosamente sobre la fragilidad del orden unipolar y los riesgos de tan peligroso espejismo. Sus temores se confirmaron el 11 de Septiembre del 2001 cuando junto con la caída de las Torres Gemelas también se desvanecía la ilusión unipolar. La multiplicación de nuevas constelaciones de poder global, estatales y no estatales, que emergieron con fuerza luego de ese acontecimiento -o, mejor, que se tornaron visibles después de esa fecha- fueron la partida de nacimiento para una nueva etapa: el multipolarismo. El “ciclo progresista” latinoamericano tuvo como telón de fondo esta nueva realidad en donde la hegemonía estadounidense tropezaba con crecientes dificultades para imponer sus intereses y prioridades. Una China cada vez más gravitante en la economía mundial y el retorno de Rusia a los primeros planos de la política mundial luego del eclipse de los años de Boris Yeltsin eran los rasgos principales del emergente nuevo orden.

Para muchos analistas el policentrismo había llegado para quedarse, de allí que se pensara en una larga “transición geopolítica global”. Es más, algunos compararon esta nueva constelación internacional con el “Concierto de las Naciones” acordado en el Congreso de Viena (1815) luego de la derrota de los ejércitos napoleónicos y que perduraría algo más de un siglo. Sólo que en el caso que nos preocupa había una potencia ordenadora, Estados Unidos, que con su enorme presupuesto militar y el alcance global de sus normas e instituciones podía compensar su menguante primacía en otros terrenos -la economía y algunas ramas del paradigma tecnológico actual- con una cierta capacidad de arbitraje al contener las desavenencias entre sus aliados y mantener a raya a las potencias desafiantes en los puntos calientes del sistema internacional. El revés sufrido por la aventura militar lanzada por Barack Obama en Siria, que devolvió a Rusia su perdido protagonismo militar, y la catastrófica derrota en Afganistán luego de veinte años de guerra y el derroche de dos billones de dólares (esto es, dos millones de millones de dólares) más los indecibles sufrimientos humanos producidos por la obsesión imperial clausura definitivamente esa etapa. La entrada del Talibán a Kabul marca el surgimiento de un nuevo ordenamiento internacional signado por la presencia de una tríada dominante formada por Estados Unidos, China y Rusia, en reemplazo de la que había venido sobreviviendo, a duras penas, desde los años de la Guerra Fría y que estuviera formada por Washington, los países europeos y Japón.

De ahí lo ilusorio de la pretensión expresada por Joe Biden de sentar a las principales naciones del mundo en una mesa de negociaciones y, desde la cabecera, fijar las nuevas reglas y orientaciones que prevalecerían en el sistema internacional porque, según lo dijera, no podía dejar que fueran chinos y rusos quienes asumieran tan delicada tarea. Pero sus palabras se convirtieron en letra muerta porque esa larga mesa ya no existe más. Su lugar fue ocupado por otra, triangular, que no tiene cabecera, y donde junto a Estados Unidos se sientan China, la principal economía del mundo según la OCDE y formidable potencia en Inteligencia Artificial y nuevas tecnologías; y Rusia, emporio energético, segundo arsenal nuclear del planeta y tradicional protagonista de la política internacional desde comienzos del siglo XVIII, ambas erigiendo límites a la otrora irresistible primacía estadounidense.

Biden deberá negociar por primera vez en la historia con dos potencias que Washington define como enemigas y que además sellaron una potente alianza. De nada valen los artificios publicitarios de Trump: “hagamos que América sea grande otra vez” o el más reciente de Biden: “América está de vuelta”. En la nueva mesa pesan los factores reales que definen el poderío de las naciones: economía, recursos naturales, población, territorio, tecnología, calidad del liderazgo, fuerzas armadas y toda la parafernalia del “poder blando”. En los últimos tiempos las cartas de que disponía Estados Unidos para mantener su perdida omnipotencia imperial eran las dos últimas. Pero si sus tropas no pudieron prevalecer en uno de los países más pobres y atrasados del mundo, Hollywood y toda la oligarquía mediática mundial no podrán obrar milagros. Esta naciente etapa del sistema internacional no estará exenta de riesgos y acechanzas de todo tipo, pero abre inéditas oportunidades a los pueblos y naciones de África, Asia y América Latina.

 

 

 

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lunes, 12 de abril de 2021

Gil de San Vicente | Marx: «Comunidad, Nacionalismos y Capital» (II de V)

Con ustedes la segunda entrega del texto que Iñaki Gil de San Vicente ha compartido en el portal de Rebelión en el que analiza el texto de Karl Marx titulado «Comunidad, nacionalismos y capital».

Disfruten la lectura:



 2.- Crítica a List

La Nota Preliminar de Néstor Kohan nos introduce al sempiterno debate sobre la dialéctica entre lo lógico y lo histórico, coincidiendo con nosotros en que, en este caso, el orden óptimo es seguir la cronología de sus tres textos: la Crítica a List de 1844-45; los Manuscritos de 1861-1863; y los Cuadernos Kovalevsky de 1879. Por tanto y como se aprecia arriba, la cita con la que se inicia este artículo está extraída de la Crítica a List, que mantiene su vigencia después de 176 años porque lo que entonces era la pugna entre proteccionismo y librecambio, crecería hasta reflejar una de las contradicciones insolubles de las naciones burguesas: nacen, crecen y mueren entre otras cosas también por la presión de lo que L. Mármora definía como contradicción expansivo-constrictiva del concepto simple de capital. La burguesía impone el librecambio que le beneficie a ella porque refuerza su expansión, pero recurre el proteccionismo, a la constricción, para protegerse en su Estado y desarrollar su propio capital. Su nacionalismo no es sino la justificación de esa especie de sístole-diástole.

La mundialización de la ley del valor agudiza esta contradicción expansivo-constrictiva hasta estallar en crisis y en guerras. Sus tensiones aparentemente caóticas son inseparables del incontenible giro contrarrevolucionario o conservador, según los casos, del nacionalismo burgués incluso aunque no tenga Estado propio y se limite a administrar la descentralización autonomista concedida por el Estado dominante. De igual modo, esta contradicción también ayuda mucho a comprender el porqué de la claudicación reaccionaria del nacionalismo de «izquierda» del Estado dominante que, de un modo u otro, asume el imperialismo de su burguesía; también explica la tendencia objetiva al reformismo e integración en el orden del capital de «izquierdas independentistas» que se echan para atrás cuando se encrespa la crisis estructural y con ella la lucha de clases.

Ahora mismo, los lobos, las grandes jaurías burguesas, se muerden furiosas entre sí para devorar cada una la mayor cantidad posible de los beneficios gigantescos de la farmaindustria que produce las vacunas contra la Covid-19. Los lobos les arrancan, además de la alegría, también hasta el tuétano y no les trituran el alma para hacer papel-moneda porque el alma no existe, que, si no, también. Durante 2020, la decena de lobos más gordos del mundo han obtenido con la pandemia sobreganancias suficientes para pagar ellos solos la vacunación de la humanidad entera, pero se niegan protegiéndose en el imperialismo.

Los bloques imperialistas, EEUU y la Unión Europea, además de luchar entre sí para proteger cada una su producción de vacunas y apoderarse de la de la otra mediante la corrupción, el soborno y la ilegalidad, también tienen que aliarse para frenar al avance de las vacunas rusas, chinas y cubanas de mejor calidad y más baratas; y dentro de poco tendrán que enfrentarse a las producciones de otros Estados. El «nacionalismo», cursivas de Marx, de las burguesías de 1844-45 adquiere ahora mismo la forma de «nacionalismo de las vacunas». En la UE las peleas entre Estados aumentan no sólo por el acceso a las vacunas sino también por cómo se van a repartir las ayudas económicas y cómo se van a fijas las formas de pago de las inmensas deudas contraídas, pero la UE rechaza la reivindicación de prohibir las patentes de la vacuna, elevándola a bien común. La lucha entre proteccionismo y librecambismo es hoy más aguda y generalizada que en 1844-45, y tiende a ampliarse en la medida en la que el capitalismo intensifica las expropiaciones, privatizaciones y saqueos, la llamada «economía criminal» –como si el capitalismo no lo fuera– cuyos botines inmensos deben ser lavados e inyectados en las finanzas estatales, etc., y a la larga del capital en sí mismo mediante la tasa media mundial de ganancia.

Es así porque hay una «unidad en cuanto clase» que suelda internamente al capital a pesar de esas disputas, porque todos los lobos, todas las facciones burguesas: «rinden por igual pleitesía a un ser superior, el capital social, en el que han depositado por la vía de la inversión privada su capacidad de reproducirse como capitales. Ya no importa a la esfera a la que pertenezcan, ni siquiera al volumen del capital desembolsado, las leyes del capital les tratan a todos por igual, les otorgan en acuerdo a lo invertido; reciben dividendos como si se tratase de una “empresa común”, cuyo rédito depende ahora de la explotación del conjunto de la clase obrera». La farmaindustria aporta uno de tantos ejemplos: cada una junto con su Estado-cuna busca enriquecerse más que las restantes, y si puede arruinarlas, mejor; pero todas saben que, en última instancia, dependen de cómo manipulen la salud de la clase obrera mundial, de la humanidad trabajadora, por lo que rechazan en redondo que la vacuna y la salud en sí misma sea declara bien común.

Grandes farmaindustrias quieren imponer condiciones leoninas a los Estados débiles para venderles las vacunas, exigiendo incluso el pago en forma de concesiones territoriales, económicas y políticas. Se debilita así más aún la soberanía de los Estados débiles ya bastante reducida. El imperialismo actual ha extraído buenas lecciones de la claudicación de Portugal ante Gran Bretaña en el Tratado de Methuen de 1703, por el cual Lisboa se convertía en peón de Londres a cambio de protección militar y económica contra el imperio español. Pareciera que la historia vuelve a repetirse en la reiteración de abusos colonialistas e imperialistas, pero hay que darle la razón a M. Beaud al definir estas recurrentes formas de dominación como «lo antiguo y lo nuevo». Pero cuando la burguesía española necesitó el apoyo de la británica y portuguesa para ahogar en sangre la revolución de 1936 que estuvo a punto de derrotar al franquismo, Lisboa y Londres se olvidaron del Tratado de Methuen y restauraron junto con Franco y el Vaticano su unidad en cuanto clase social.

Todo vale en esta guerra del capital contra el trabajo que también se libra en el campo de las morales y de las éticas. List, representante de la burguesía más proteccionista alemana, defendía la ética de esta clase. Marx le respondió así:

«¿Quién podrá negar que todo lo que en la actualidad merece el nombre de «virtud», ya sea individual o social, es una fuente de ganancia para el burgués? ¿Quién podrá negar que el poder político sea un medio para este enriquecimiento, y que incluso los placeres científicos e intelectuales estén a su servicio»

La «virtud» empresarial española retrocede dos puestos en la lista que Transparencia Internacional actualiza anualmente, conocida en enero de 2021: durante la pandemia de 2020 los abusos e ilegalidades han sido tantas que ha descendido dos puestos según este prestigioso grupo de investigación, quedando en el 32 de 180 países. Entre marzo y abril de 2021 se ha sabido que es el país de la OCDE con más empresas sancionadas por prácticas ilegales, según el Banco Mundial, y que la industria militar española es una de las ramas económicas más podrida. No es consuelo decir que otras burguesías son más corruptas porque es sabido que el lavado de dinero y los paraísos fiscales son necesarios para el buen funcionamiento del capital, y más durante las crisis. En enero de 2021 se ha conocido el informe de la ONU según el cual el lavado de dinero supone el 2,7% del producto bruto mundial, y que en plena pandemia las burguesías han llevado 600.000 millones-$ a paraísos fiscales, debilitando así las golpeadas economías de sus países. Un estudio norteamericano concluido en otoño de 2020 cuantificó en dos billones de dólares el dinero lavado entre 1999 y 2017.

Laurent de Sutter explica cómo el lavado masivo de narco-dinero salvó a la gran banca en los primeros meses de la crisis de 2007 hasta que empezó a recibir billones de dinero público. No fue una práctica nueva: la Ley seca de 1920 en EEUU hundió miles de bares y restaurantes, pero muchos se reconvirtieron gracias al dinero de la mafia, y lo mismo sucedió en la Gran Depresión de 1929 con empresas y bancos. Para ese 2007 la invasión de Afganistán por los EEUU ya había logrado unos de sus objetivos: hacer del país «liberado» del comunismo fuera el mayor productor de opio puro del mundo, superando a Birmania en 1994. El otro era debilitar a la URSS y apoderarse de Afganistán una vez que el pueblo iraní derrocó al tirano sha, puesto en el poder por un golpe de Estado organizado por la OTAN: volver a producir opio puro fue uno de los objetivos logrados. Pero la República Islámica acabó con casi todo el opio, y el narcoimperialismo buscó «liberar» Afganistán para recuperar el negocio de muerte, y así, para 2007, había suficiente dinero ensangrentado ya limpio y dispuesto a salvar la «virtud» burguesa.

Simultáneamente, se dispara el poder incontrolable del capital ficticio, especulativo de alto riesgo, una de cuyas fuentes de alimentación era precisamente el mercado de las drogas. La burguesía ha recurrido a estos métodos desde siempre: Marx cita a Gilbart quien en 1834 dijo: «“Todo lo que facilita los negocios, facilita también la especulación y que ambos van, en muchos casos, tan íntimamente unidos, que resulta difícil decir dónde acaban los negocios y dónde empieza la especulación”». La creciente fuerza del narcocapitalismo dentro de la tasa media mundial de ganancia, la debilidad estructural de la industria española, el peso desproporcionado del turismo y su corrupción inherente, la podredumbre de la casta político-empresarial, y el papel impuesto al Estado por la OTAN, además de otras razones, explican por qué en enero de 2021 el diario vocero del social-liberalismo español titulara así un artículo sobre este tema: «España. Territorio narco». Efectivamente, los súbditos del rey español están dopados con toda serie de drogas que hacen del servilismo una «virtud»: «¡¡Vivan las cadenas!!».

Mientras Marx criticaba a List también desarrollaba las ideas de los Manuscritos de París de 1844, en los que la teoría de la alienación abría la puerta a la posterior teoría del fetichismo, fundamental desde cualquier punto de vista. Una de las bases de la alienación aparece expuesta en la crítica a List:

«El burgués no ve en el proletario un ser humano, sino una fuerza capaz de crear riqueza, una fuerza que, además puede comparar con otras fuerzas productivas –un animal, una máquina– y si la comparación resulta desfavorable para el hombre, entonces la fuerza que el hombre porta en sí debe ceder el lugar a la fuerza que portan animales o máquinas […] Toda la sociedad humana se convierte en una simple máquina para la creación de riqueza»

Ahora, y especialmente desde que el grupo de contrainsurgencia yanqui dirigido entre otros por H. Kissinger popularizara el término de «población excedente», estas y otras ideas idénticas de Marx y Engels fueron proféticas. Las funciones del llamado «ejército laboral de reserva», es decir, la parte de la fuerza de trabajo no explotada directamente en el proceso productivo, se fueron multiplicando en la medida de la mundialización capitalista, según se destruían más y más naciones para convertirlas en «simples máquinas para la creación de riqueza». Desde el origen del capitalismo siempre ha habido «población excedente», de la cual una parte más o menos amplia ha sido y es exterminada por ser onerosa e improductiva. El capitalismo lleva el genocidio en sus entrañas porque el exterminio de «lo excedente» es una de las medidas que tiene para salir de las crisis recurrentes.

Desde esta perspectiva, la alienación, además del terror, es vital para que la parte productiva de la «población excedente» asuma con docilidad su destino de fuerza de trabajo explotable supeditada a la rentabilidad del capital, de sus máquinas y de otros animales no humanos. La alienación justifica que mientras el hambre crece en el mundo, también crezcan los beneficios de la industria del cuidado de los animales mascotas de la burguesía. Ahora somos 7.700 millones de personas. En verano de 2020 la ONU publicó un estudio según el cual 3.000 millones de personas no podían costearse una dieta sana, que en ese último año el hambre había aumentado en 10 millones de personas, totalizando unos 690 millones de hambrientos, y que dos de cada tres niños sufrían malnutrición. Mientras tanto, en 2019 en los EEUU se gastaron 95.700 millones-$ en mascotas, y 36.500 millones-€ en la UE en 2017. Los animales no humanos entran así en el proceso productivo, mientras que centenares de millones de niñas y niños, son «excedentarias» según la verdadera ética burguesa.

La «nacionalidad», la cursiva es de Marx, de la burguesía excluye de ella a la clase trabajadora alienada como mera fuerza de trabajo explotable, arrinconada como «excedente improductivo» una vez agotada a no ser que la lucha obrera conquiste pensiones y jubilaciones, residencias, etc., como mal menor. La burguesía, por su parte, sí dispone de una industria privada de mantenimiento de sus mayores. La asistencia pública a la fuerza trabajo agotada es un gasto improductivo que el capital asume por temor a las protestas populares, pero cuya cuantía reduce o la anula y privatiza cuando el proletariado deja de luchar convencido por el reformismo y/o atemorizado por las violencias del Estado burgués. Sin embargo, el Estado potencia la industria del cuidado privado, extremadamente cara para la nación trabajadora pero asumible para la «nacionalidad» capitalista, que se refuerza con la inclusión productiva de sus mayores y de sus mascotas, con exclusión del proletariado alienado. 




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martes, 31 de diciembre de 2019

23 Meses de Lucha

Estamos cerrando el 2019 y desde Gara traemos a ustedes este escrito en el que se condensa la lucha librada por los pensionistas vascos durante ya casi dos años seguidos.

En este blog hemos sido críticos de su intención de voto y hemos expresado que mientras sigan votando en favor del PSOE y el PNV poco o nada va a cambiar en lo que respecta a los derechos sociales y laborales -sí, laborales, aunque haya pensionistas que opinen lo contrario- en Hego Euskal Herria.

Así que en aras de registrar para la historia este hito, aquí se los compartimos:


Jesusmari Soubies Garate | Miembro de Arabako Pentsionistak Lanean–Gaurgeroa

La participación de las personas mayores y pensionistas en más de un centenar de pueblos de Hego Euskal Herria en movilizaciones durante 23 meses continuados constituye todo un fenómeno social. Las personas pensionistas concentradas cada lunes somos unos 15.000. No está nada mal. Si contamos las manifestaciones centrales que se han celebrado tenemos que la participación total se eleva a 35.000 asistentes, e incluso a más de 60.000 participantes del colectivo. Esto, sucintamente dicho, es muy potente. En Hego Euskal Herria es muy potente, en el Estado es más bien débil.

¿Por qué se está dando esta consistencia y continuidad con tanta coherencia y fuerza; con una proyección social sin precedentes? Desentrañar esto puede ser más complicado. Podemos lanzar hipótesis para acercarnos a esta realidad. Tiene que haber factores sociales y culturales que expliquen esto, que expliquen esta conciencia sobre un pilar fundamental de la sociedad del bienestar como son las pensiones. Una reivindicación y conquista laboral de la época industrial se ha convertido nada menos que en un avance social para toda la población, no solo para el asalariado.

Esta hermosa realidad además se da en un contexto socioeconómico concreto. En los cuatro herrialdes de Euskal Herria es donde se encuentran las pensiones medias más altas del Estado. Donde el porcentaje de pensiones con complemento a mínimos es la mitad de la media estatal. Además, contamos con una protección social como es la RGI, que dicho sea de paso, fue fruto de una iniciativa social en toda regla, y que con todas sus limitaciones no deja de ser ejemplo a imitar por parte de otras comunidades.

¿Dónde está el origen y la causa de este poderoso impulso e interés de la población vasca y navarra por la defensa del sistema público de pensiones? ¿De exigir y luchar a favor de las pensiones más bajas? ¿Por acabar con la brecha de género en salarios y pensiones? ¿Cómo se ha producido y asumido tan rápido la participación de las mujeres, no sólo para llevar la pancarta, sino en todos los niveles de la gestión del movimiento, aunque todavía queda trecho por recorrer? Como estas preguntas podemos hacer otras que surgen de esas evidencias: nos encontramos, afortunadamente, con la rotura del patrón habitual de la protesta social. Todas estas novedades son las que han hecho que el Movimiento Pensionista de Euskal Herria, haya tenido una proyección y aceptación social muy grande. Dejaremos el fenómeno para los estudiosos de UPV-EHU, motivos y material hay de sobra.

Paridad en la pancarta, paridad en el micrófono, paridad en el euskara-castellano. Podemos decir que hay un gran interés en que todos nuestros actos tiendan al equilibrio. Se habla de una pensión mínima de dignidad, se habla de garantizarlas por ley, se exige mejorar los salarios de la población ocupada, de derogar las leyes regresivas en materia laboral y de pensiones, de la dependencia, de las residencias públicas, etc. Ante este discurso fresco y novedoso, surge el contrario con fuerte presencia en los medios de comunicación. La directora del FMI, de la OCDE, el director del Banco de España, personalidades de la esfera económica y financiera. Anda, qué importancia nos han dado.

Pocas veces se ha visualizado la confrontación de dos discursos con tanta claridad. El Capital contra el Trabajo, los poderosos contra el pueblo llano. Aunque pretenden silenciarla, diciendo que «somos muchos», «que cobramos la tira», «que somos unos gorrones», no pueden ocultar la realidad, la gran confrontación que se está escenificando. Nosotros y nosotras a lo nuestro. Sin darnos cuenta ha surgido un nuevo discurso con conceptos nuevos, y respaldado por los abuelos y abuelas. Discursos dirigidos a la sociedad que, a pesar de las trabas, terminan llegando. Propuestas de una nueva sociedad y de una nueva economía. Somos fruto de la antigua sociedad, ahora somos semilla de la nueva sociedad. La planta está en ciernes, quieran o no algunos, brotará.

Frente al discurso pensionista emergente, el viejo, el de siempre, el financiero afirmando que lo primero son las cuentas, y además las «suyas», que hay que tomar las medidas que hagan falta. Si hay que poner toda la sociedad patas arriba, se pone: «sus cuentas las elaboran ellos y, no, se, tocan,», solo podemos participar pagando sus bancarrotas. Los poderosos, los adinerados, los adueñados del sistema vigente, contra una población pensionista de 70 años de media, mujeres y hombres, sencillos y sencillas, sobrios y sobrias, caras arrugadas, historias de trabajo, pero con una dignidad y nobleza que ya quisiera para sí la realeza. Los primeros respaldados por sus cuentas bancarias, sus cotizaciones bursátiles, con «su ciencia económica hecha a su medida», soberbios y mirando amenazantes. Nosotros y nosotras, hombres y mujeres de edades avanzadas, haga sol o lluvia a la plaza, caminando de aquí para allá, con achaques, cojeando, con bastón, pero con la cabeza alta, con una gran dignidad. Haciendo llamamientos a la población trabajadora, y a la juventud, y a los movimientos sociales, y a la sociedad en general. No buscamos un apoyo gratuito, sino que salgan a la lucha por sus propias causas.

Asombrosamente, y a pesar de esta enorme desigualdad, ellos no están ganando la partida. No esperaban este resultado: todos sus discursos «expertos», ante su incrédula mirada caen, uno tras otro, en saco roto, acaban en la ría bilbaína, a través del alcantarillado. El mensaje pensionista, poco a poco, lunes a lunes, va calando en la sociedad. ¡Cuántas situaciones de miseria han salido a flote desde que empezamos el 15 de enero del 2018!

El Movimiento Pensionista de Euskal Herria aspira, con una determinación como pocas veces se ha visto, a ganar esta batalla. De momento la dignidad social de las personas mayores ha ganado muchos enteros. Pero no sabemos con qué armas vendrán a combatirnos. Solo sabemos que si conseguimos movilizar a la sociedad ganaremos. La movilización del 12 de diciembre fue un éxito total y el 30 de enero apoyaremos la huelga general convocada por la mayoría sindical del ámbito vasco. Cada sector social a defender sus demandas y todos a defender las de todos y todas. El movimiento pensionista defenderá las pensiones suyas y las de las generaciones futuras.






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sábado, 1 de junio de 2013

Echeverría V. | OCDE

Con este texto nuestro amigo Pedro Echeverría aborda el tema de injerencia de la OCDE en las políticas económicas y sociales de los estados latinoamericanos.

Lean ustedes:

OCDE

Más de 30 organizaciones campesinas contra la entrega de México a la OCDE

Pedro Echeverría V.

¿Pero que es la OCDE? Es una organización que se fundó en el marco de la ONU en 1960. Sus antecedentes parecen encontrarse en aquel viejo Plan Marshall que lanzó el gobierno de los EEUU con Truman, allí por los años 1946-47, que consistía en repartir ayudas a los países destruidos durante la Segunda Guerra Mundial, particularmente Alemania. ¿Y saben por qué los EEUU se vieron muy “ayudadores”? Porque estaba la amenaza del “crecimiento del comunismo” tanto en Alemania como en todos los demás países que sufrían miseria, hambre, desempleo, y hacían crecer las protestas contra el poderío de unos pocos. EEUU estaba desesperado por mantener el control de las riquezas de aquellos países  explotando o saqueando las riquezas que les quedaban con el discurso de la reconstrucción de Europa. Los países futuros fundadores de la ONU: EEUU, Francia, Inglaterra y la Unión Soviética estuvieron enfrascado por “campos de influencia”

Mientras el presidente Manuel Santos  prepara a Colombia con grandes esperanzas para ingresar a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), México lleva ya 19 años en esa organización.  La OCDE reúne a los países más industrializados del planeta y México, con el firme propósito de convertirse en una economía de primer mundo y dejar atrás los problemas financieros que  acarreaba el país desde la década de los 80 y no concluyeron tampoco en la década posterior, como se esperaba.  México, en estos 19 años de reunirse con representantes de países desarrollados y de asistir a múltiples encuentros sobre diferentes problemáticas, la situación en el país no es buena entre los 34 países miembros del organismo; incluso ha quedado en los últimos lugares en cuanto a desarrollo, educación y bienestar infantil, entre otros.  En 2010 se colocó en la última posición de los miembros de la OCDE en cuanto a bienestar infantil.

En 2011 México fue calificado como el más corrupto de la OCDE.  En septiembre de 2012, el organismo internacional encabezado por el mexicano José Ángel Gurría, reconoció la ejecución de programas para combatir la pobreza y la desigualdad. Pero dijo que desde hace aproximadamente un lustro comenzó a incrementarse la población mexicana que vive en condiciones de pobreza al pasar de 35 a 46 por ciento (es decir, 52 millones de mexicanos). Dijo que México tiene una mortalidad infantil tres veces mayor que el promedio de la OCDE, y registra un índice de analfabetismo superior al promedio de los países miembros. Además, posee el mayor índice de pobreza infantil después de Israel (el promedio es uno por cada ocho niños y en México el dato es uno por cada cuatro). Señaló que en México la brecha entre ricos y pobres es la más amplia y una de cada cinco personas tiene un ingreso que cubre menos de la mitad del promedio nacional. En su búsqueda del primer mundo, México ha quedado mal parado ante los demás miembros de la OCDE con cifras alarmantes que parecen no mejorar a los largo del tiempo.

Hoy he leído que una treintena de organizaciones –que sí saben los que es la OCDE- publican con claridad: “Con la finalidad de integrar fuerzas para luchar contra la depredación de los recursos naturales y frenar la entrega del país en todos sus sentidos a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y al Banco Mundial, por parte del gobierno federal, una treintena de organizaciones sociales, campesinas y sindicatos convocan a la realización del Encuentro Nacional en Defensa de la Tierra, la Energía y el Derechos de los Trabajadores, a efectuarse el próximo 20 y 21 de julio en la comunidad de Santa María Zacatepec, en el municipio de Juan C Bonilla, Edo. de Morelos. Las agrupaciones coincidieron en que estos organismos internacionales están al servicio de las cúpulas financieras mundiales; mientras que su representante en México, José Ángel Gurría Treviño, fue acusado de salinista, tecnócrata y entreguista.

“Nos estamos agrupando organizaciones y pueblos enteros para defender al país de un gobierno entreguista, que ha privatizado playas y áreas protegidas en beneficio de empresas trasnacionales, aunque se ponga en peligro la vida de sus habitantes”. Se dijo que como parte de los temas a analizarse en el encuentro está el caso de la construcción del Gasoducto Morelos en la zona de peligro volcánico del Popocatépetl; la creación de la termoeléctrica de ciclo combinado en Huexca, el consumo de altas tarifas de luz en el centro de México, la privatización de Petróleos Mexicanos (Pemex), la instalación de hidroeléctricas y mineras, así como la privatización de las playas del país y el saqueo de los recursos naturales. Rodolfo Chávez, integrante del Consejo de Ejidos de la presa La Parota, aclaró que los resolutivos del encuentro no serán entregados al gobierno mexicano, pues servirán para crear un plan de acción conjunta de movilizaciones en defensa del país.

Aunque la Convocatoria campesino es para julio, es urgente comenzar a organizarnos como delegación para asistir.  No se busca ingresar a la OCDE como quiere el presidente colombiano; al contrario: demostrar cómo esta organización mundial al servicio de los más grandes imperialistas no deja de intervenir en la vida de los pueblos para saquear sus riquezas. Tal es el caso d las muchas denuncias que han surgido en Oaxaca, en la región de Juchitán-La Ventosa, contra los negocios españoles de la instalación de torres de energía eólica sin consultar al pueblo. Son muchos problemas que sufren los campesinos mexicanos y por eso están trabajando para analizar, discutir y llegar a acuerdos en julio. Por ello no queda más que saludar esa enorme iniciativa.






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