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domingo, 15 de febrero de 2026

Voluntad Política

Les compartimos la editorial que Naiz ha dedicado al tema del reconocimiento oficial por parte de los gobiernos de Madrid, Gasteiz e Iruñea de los casos de tortura, método de terrorismo de estado utilizado sistemáticamente por el régimen español en contra del pueblo vasco:


Si torturar fue una decisión política, reconocer y revertir la impunidad exige una voluntad a la par 

En el origen, hubo una decisión política para que los cuerpos policiales torturaran durante décadas y de forma sistemática a las personas detenidas en Euskal Herria. No hay otra explicación veraz. No fue, quizás, en una reunión con orden del día, o de manera explícita y documentada, pero sí una decisión consensuada por todos los estamentos implicados. Lo explican los informes criminológicos, y así lo denunció de nuevo ayer la Red de Personas Torturadas de Euskal Herria.

Esa agenda torturadora se implementó en los cuarteles, se premió en el escalafón policial, se justificó en el debate público, se amparó en los juzgados y se tapó en los medios de comunicación. Esa decisión compartida caducó parcialmente en 2014, con el último caso documentado de torturas a ciudadanos vascos en el contexto del conflicto político. Sin embargo, no ha habido una decisión equivalente en sentido contrario: contra la impunidad, en favor de los derechos humanos y el reconocimiento de las víctimas.

No revertir lo sucedido tiene consecuencias. En primer lugar, para las personas torturadas, que exigen reconocimiento y un trato justo. En segundo lugar, para la sociedad vasca y su cultura democrática, que sigue lastrada por una memoria parcial que avala la irresponsabilidad. Por supuesto, la impunidad beneficia a todos los responsables de la tortura.

Hasta cierto punto, institucionalmente se ha asumido lo que todo el pueblo sabía: que se ha torturado a un número ingente de personas, que se ha hecho de manera salvaje y con total impunidad. Pero esa asunción es parcial y rebaja la gravedad de lo sucedido.

No haber aceptado la justicia transicional como marco general para la resolución se puede volver contra la parte más impune de un conflicto. Con dos agravantes: la violencia ilegítima ejercida por los Estados es siempre más grave; y la tortura no prescribe. Los lobbies españoles de la venganza, que responden a la misma disciplina contrainsurgente que hizo de la tortura estrategia, podrían revisar su impulso cruel.

Números que reflejan personas y vivencias

En su primer año de existencia, la Red de Personas Torturadas ha implicado a más de mil personas. Es una quinta parte de los casos certificados por vía forense o criminológica. Es impresionante y, a la vez, debe crecer hasta dar una imagen lo más real posible del fenómeno de la tortura en Euskal Herria.

El tiempo es un factor importante, porque muchas de las víctimas son mayores, o han muerto. Retrasar medidas y reconocimiento afecta a sus derechos. Asimismo, el apartado de la violencia sexista, que se ejerció especialmente contra las mujeres, es crucial para conocer la dimensión de la tortura.

Hasta el momento, se han reconocido oficialmente 71 casos en Nafarroa y 260 en la CAV; un total de 331 en el conjunto de Euskal Herria, en torno al 6% de los certificados. No avanza como debería, es evidente.

Lo que demandan es positivo y de justicia

La Red de Personas Torturadas exige al Gobierno de Lakua que reforme la norma para el registro de las víctimas del Estado, que amplíe el periodo y promueva que se garantice «un mecanismo integral de reconocimiento y reparación». Al Ejecutivo de Iruñea le pide que vaya más allá del franquismo y la transición.

Insisten en que «es tiempo de reconocimiento». «Si queremos construir en Euskal Herria un futuro basado en la verdad, la justicia, la reparación, las garantías de no repetición y una memoria completa, es el momento de esclarecer por qué nos torturaron, quién autorizó esta práctica y cómo se permitió», sentenciaron ayer en la asamblea de Eibar.

Mientras llega el reconocimiento oficial, este colectivo se ha ganado el respeto social por su altura de miras y su voluntad de construir un país mejor.

 

 

 

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sábado, 14 de febrero de 2026

Reconocimiento Oficial

Desde Naiz traemos a ustedes este artículo con respecto al comunicado llevado a cabo por la Euskal Herriko Torturatuen Sarea en el marco de la conmemoración del Día Contra la Tortura:


La Red de Personas Torturadas de Euskal Herria exige nuevos pasos en su reconocimiento oficial

La Red de Personas Torturadas de Euskal Herria pide, a los 45 años de la muerte de Joxe Arregi, una nueva ley en Araba, Bizkaia y Gipuzkoa para que se reconozca a todas víctimas del Estado. Al Gobierno de Nafarroa le exigen que lo haga más allá del franquismo y la transición, ya que esperan cientos.

Agustin Goikoetxea

En el contexto del Día contra la Tortura, medio millar de personas torturadas que participan en la red creada en Euskal Herria ha llevado a cabo este sábado a la mañana en la Escuela de Ingeniería de Eibar una asamblea tras la que han emplazado a la sociedad vasca y a las «altas instituciones» del país a que reconozcan que «las fuerzas de seguridad del Estado español han torturado de manera sistemática, que nos han torturado», han enfatizado sus portavoces Leire Gallastegi y Metxe González.

Un año después de la presentación pública de la Red en el Kursaal donostiarra, han insistido en que «es tiempo de reconocimiento». Lo han hecho recordando que hay más de 5.000 casos documentados mediante diferentes investigaciones «y, a todos ellos, se les debe ofrecer mecanismos oficiales de reconocimiento y reparación». Han subrayado que se trata de «un requisito esencial para construir una convivencia democrática sólida».

«Se debe dar reconocimiento oficial a cada una de nuestras dolorosas vivencias. La violencia del Estado sufrida no puede permanecer invisible ni quedar al margen de ningún acuerdo social o marco de convivencia democrática», han defendido.

Llamada a los agentes políticos

Consideran «imprescindible» que se adopten nuevas medidas en ese reconocimiento, donde agentes políticos del país deben jugar su papel, ya que se trata de «una obligación democrática». «La tortura no es un asunto del pasado, sino una herida que permanece abierta y debe ser reconocida y reparada», han incidido.

Para ello, se han dirigido en concreto a los Gobiernos de Gasteiz e Iruñea, exigiéndoles que den pasos efectivos en ese reconocimiento. Al de Lakua le piden, por ejemplo, que reforme la ley autonómica para el registro oficial de todas las víctimas del Estado, «ampliando el periodo y promoviendo las iniciativas y consensos políticos necesarios para garantizar un mecanismo integral de reconocimiento y reparación».

«Hemos sido miles las personas que hemos sufrido tortura en Araba, Bizkaia y Gipuzkoa, y el proceso para hacer posible el reconocimiento de todas nosotras se está dilatando en exceso», se han quejado. De ahí que demanden «determinación» para que el proceso de reconocimiento de las miles de personas que durante décadas han sufrido tortura política «pueda desarrollarse en su totalidad y sin más obstáculos».

Para avanzar en ese camino, tras la asamblea de Eibar, han anunciado que la Red va a empezar a registrar en la ventanilla del Ejecutivo de Lakua todas las solicitudes de reconocimiento que puedan reunir desde 1960 a 2014, «hasta el último caso de tortura vinculado al conflicto vasco». Esa tarea, han adelantado, será vehiculizada a través de Egiari Zor Fundazioa.

Al Gobierno navarro, le exigen que reconozca a las cientos de personas que fueron torturadas «más allá del franquismo y la transición», asumiendo, en este sentido, las responsabilidades correspondientes.

La Red de Personas Torturadas de Euskal Herria ha reiterado que «es tiempo de reconocimiento» y que este proceso no puede retrasarse más. «Si queremos construir en Euskal Herria un futuro basado en la verdad, la justicia, la reparación, las garantías de no repetición y una memoria completa: es el momento de esclarecer por qué nos torturaron, quién autorizó esta práctica y cómo se permitió», han expuesto.

Han finalizado esa comparecencia masiva destacando que «es hora de asumir responsabilidades públicas y poner fin a la impunidad de la tortura política».




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viernes, 9 de enero de 2026

Entrevista a Joseba Azkarraga

Con el contexto de lo recientemente ocurrido en el caso del Sumario 13/13 y en vísperas de la manifestación anual de enero en Bilbo, les compartimos esta entrevista a Joseba Azkarraga de la plataforma Sare, misma que ha sido publicada por Naiz:


«Estos presos y presas tienen derecho a una aplicación de la ley sin excepciones»

La «luz al final del túnel» asoma aún lejos en la mirada de largo alcance de Azkarraga, implicado a tope en Sare desde su inicio tras muchos años de responsabilidades políticas e institucionales. Sigue siendo un túnel, apuntalado con trabas de Madrid y recorrido por Lakua con el freno echado.

Ramon Sola

Este 2025 no ha habido mucha información sobre el desarrollo de la vía legal. ¿En qué punto estamos?

Desde Sare nos gustaría poder decir que estamos en la recta final y que se ve la luz al final del túnel. Pero es aún una recta muy larga, donde encontraremos muchos obstaculos y que deberemos ir salvando con el apoyo de una parte importante de la sociedad vasca. Venimos de una situación muy dificil y vulneradora de muchos de los derechos que deberían asistir a los presos y presas vascos. Desde 2017 se ha trabajado desde el consenso de la mayoría política y sindical vasca y a ello se unió el cambio político en el Estado, con la llegada del PSOE al Gobierno, posibilitando avances.

Hay que tener claro, eso sí, que con carácter general los gobiernos no se mueven; hay que moverlos. En Euskal Herria la movilización social ha sido clave para transmitir que no estamos ante una reivindicación partidista, sino que es la reivindicación democrática de una gran parte de la sociedad vasca. Hablamos de derechos humanos y de su vulneración.

¿Se perciben esos avances en la calle o hay un punto de desconocimiento?

Es cierto que parece que fue hace años cuando se puso fin al alejamiento, a las celdas de castigo o a los cumplimientos de la totalidad de la condena en primer grado penitenciario. Y no, no hace mucho: 2022-2023 fueron los años más importantes para romper el nudo que nos ataba al inmovilismo. Se puso fin a la política de alejamiento tras más de 34 años de sufrimiento, se puso fin a un intento de los diferentes gobiernos de doblegar las voluntades no solo de los presos y presas, sino también de sus familiares. No lo consiguieron, aunque si de lo que se trataba era de causar dolor, lo consiguieron. Nunca hay que olvidar que en los accidentes de tráfico en el tránsito de los familiares a las cárceles hubo 16 personas muertas o que más de 30 presos han dejado su vida en cárceles alejadas de sus casas…..

¿Qué importancia tuvo la transferencia penitenciaria y cómo se está materializando? ¿Lo ve adecuado Sare?

Con la transferencia de la gestión penitenciaria a la CAV, desde 2021 se va poniendo fin a los cumplimientos de penas en primer grado penitenciario hasta el último día de la condena y se comienza a ir aplicando la legislación penitenciaria, aunque no sin muchas trabas, parones, cálculos electorales sobre si la aplicación de la legislación penitenciaria podría suponer una merma de votos al partido o partidos que gestionaban la política penitenciaria. Creo que se ha mirado mucho el que dirán la derecha y sus medios de comunicación afines y se ha tenido miedo a ser audaces en la gestión penitenciaria.

Algunos ejemplos de lo que digo. En el ámbito político a nivel del Estado no se han derogado las leyes de excepción, absolutamente obsoletas. Y en el caso de la CAV, las autoridades penitenciarias, en las oportunidades que han tenido para reinterpretar estas legislaciones de excepción, no siempre han elegido la opción que, siendo perfectamente legal, era la más adecuada y justa para los presos. Se han quedado con la interpretación más restrictiva. Y otra cosa: la construcción de las rutas de vuelta a casa de las presas y presos vascos no se está haciendo con la filosofía que el Modelo Penitenciario Vasco implica.

La juez Inés Soria, que pilota este modelo desde Lakua, alegaba en estas páginas que se trata de delitos específicos y no veía que las condiciones especiales de progresión que se ponen a estos presos perjudique el objetivo de reinserción...

El problema está en lo que he apuntado: hay leyes de excepción que, aunque no sean derogadas, permiten una interpretación más flexible, acorde al Modelo Penitenciario Vasco que apuesta por el régimen abierto. Si cree que esas leyes pueden ser compatibles con el modelo, pues eso es lo que pedimos, que se hagan compatibles. Porque no ocurre en todos los casos...

Concretando, ¿todos estos presos deberían estar pisando la calle de uno y otro modo, con la ley en la mano?

Hoy deberíamos haber podido cerrar esta situación, porque la inmensa mayoría de los presos y presas de motivación política, por el tiempo de cumplimiento efectivo de sus penas, deberían estar en régimen abierto y en tercer grado penitenciario. Y no lo están porque se les continúa aplicando una política penitenciaria de carácter excepcional. En el ámbito legislativo, con la ley 7/2003 y el cumplimiento efectivo de las penas de hasta 40 años. En el ámbito judicial, con recursos de Fiscalía que, en menor medida que hace unos meses, aún siguen contra las decisiones de los profesionales de los centros penitenciarios cuando proponen la progresión a tercer grado. Y junto todo a ello, el mantenimiento de un Juzgado Central de Vigilancia Penitenciaria que depende de un tribunal de excepción como es la Audiencia Nacional. 

Algunos colectivos insisten en presentar todo esto como «beneficios» o trato de favor...

A los presos y presas vascos, cuando se les progresa de grado o alcanzan la libertad condicional o la aplicación del art. 100 –que les permite salir durante el día a trabajar–, no se les está regalando nada, ni se está incumpliendo ninguna ley. No. Se les está aplicando una ley que fue aprobada en las Cortes Generales, como es la LOGP.

Hay que decir aquí algo muy importante. Estos presos y presas en libertad no suponen ningún peligro para la sociedad. No hay ni un caso de reincidencia. Debería ser un argumento importante para que esos miedos inventados dieran paso a una gestión más ágil de una política penitenciaria humanista. A partir de ahí, no se les puede exigir a estos presos algo que no esté recogido en la legislación.

Hay otro elemento que nos parece necesario trasladar. La Administración Penitenciaria vasca debe homogeneizar el tratamiento que sus Juntas aplican a estos presos y presas. No es de recibo que haya alguna cárcel que, incumpliendo la normativa penitenciaria, no aplique salidas programadas o permisos penitenciarios hasta muy avanzado el cumplimiento de la condena. Otras sí lo hacen, como corresponde, desde el cumplimiento de la cuarta parte de la condena.

¿Cómo cree que se posiciona la sociedad en general ante todo esto? ¿Percibe el problema?

Una sociedad que aspira a ser verdaderamente democrática y madura no puede dar la espalda a los derechos de aquellas personas que buscan rehacer sus vidas y hoy o están en la cárcel, en el exilio o deportadas. Tienen derecho a volver a sus casas. Tienen derecho a normalizar sus vidas y tienen derecho a una aplicación de la ley sin excepciones. Son aún 22 los presos y presas, que con más de 25 años de cumplimiento de las penas, no se les han aplicado todavía ni permisos penitenciarios, ni salidas programadas, y mucho menos progresiones de grado. Y de los 44 presos que hoy están en segundo grado, el 50%, por el tiempo cumplido, deberían estar en tercer grado y régimen abierto.

¿La posición de ciertos grupos de víctimas de ETA es el mayor obstáculo de fondo para una solución definitiva?

Desde Sare nunca entraremos en debate y confrontación con las víctimas de la violencia. Tampoco con algunas asociaciones a las que se podría responder ante el cúmulo de falsedades que trasladan. No lo haremos, porque nos merecen todas ellas un respeto. Son muchos años de una convivencia quebrada y es hora de poder construir una convivencia normalizada, basada en el respeto a los derechos humanos. Debemos ser capaces de poder construir el futuro juntos, respetando al otro y sin obligar a nadie a olvidar lo que ha vivido. El dolor de las víctimas merece nuestro respeto. Y si en algún momento han podido sentir falta de sensibilidad hacia su dolor, por nuestra parte, lo sentimos, porque nunca ha sido esa nuestra intención.

Por ello, lo que sí hemos hecho siempre en Sare es denunciar la instrumentalización política que desde algunos ámbitos se hace de su dolor. Y citar a las víctimas olvidadas injustamente, porque el reconocimiento del dolor debe abarcar a todas, no pueden quedar fuera las que sufrieron torturas, persecuciones injustas, terrorismo de Estado... No podemos permanecer impasibles ante quienes defienden diferentes categorías de víctimas, de primera o de segunda depende de quién haya sido el causante de ese sufrimiento. ¿Quién es capaz de marcar diferencias entre el dolor de una madre de una víctima de ETA o el dolor de otra madre cuyo hijo o hija ha sido víctima del GAL, de la tortura o de la dispersión?

Siguen marcándose ‘suelos éticos’ diferentes...

El ‘suelo ético’ o es una exigencia que se realiza al conjunto de las fuerzas políticas o es un brindis al tendido. Esta exigencia debe ser también para quienes desde el ámbito político permitieron la tortura o el terrorismo de Estado y para quienes desde el ámbito judicial lo ampararon. De lo contrario, no servirá de nada, más que lavarse las manos de sus propias responsabilidades. Resulta un sarcasmo, por ejemplo, cómo desde algunas instituciones se montan festejos de exaltación de la Guardia Civil, intentando ocultar que es un cuerpo represivo que torturó sistemáticamente, incluso hasta la muerte.  

Convivencia es un concepto que Sare remarca mucho, también lo hicieron en las jornadas de octubre en el Euskalduna...

La convivencia en Euskal Herria no será fruto del olvido, sino de la voluntad compartida que tengamos de avanzar, porque convivir es aprender a mirarnos sin resentimientos ni ánimo de venganza. Desde Sare defendemos una sociedad donde las presas y presos de motivación política alcancen la libertad, vuelvan a sus casas, y en paralelo una sociedad donde el respeto, ayuda y reconocimiento se transmita a las víctimas de las diferentes violencias. Sin estas dos premisas, será muy difícil que cerremos tantas décadas de confrontación y sufrimiento.

Los vientos soplan en sentido contrario. ¿Hay un riesgo de retroceso en todos los avances que ha citado si PP y Vox toman el Gobierno español?

Sinceramente creo que no. Hay un riesgo en el ámbito global de libertades y avances sociales de estos años, pero en este ámbito no. Primero, porque la competencia la tiene la Administración penitenciaria vasca. Segundo, porque los jueces y fiscales que hay en la Audiencia Nacional serán los mismos, con o sin cambio de Gobierno. Podría influir en una tercera cosa, más a futuro; dificultar más las demandas recurrentes para que estos casos pasen a los juzgados naturales vascos y dejen de estar centralizados en el Juzgado Central de Vigilancia Penitenciaria de la Audiencia Nacional.

Llega la manifestación anual. ¿Qué le diría a quien piense que las cosas ya van rodando y no vea imprescindible movilizarse en Bilbo?

Es posible que así ocurra, que existan esas impresiones porque ven a personas presas que están saliendo con permisos, o durante el día con el 100.2... Por eso lo que intentamos hacer ver desde Sare o desde Etxerat es que queda todavía un camino por recorrer; que el marco final tiene que ser que no haya un preso o presa de motivación política en las cárceles; y que ese marco quedará inconcluso si no logramos un tratamiento de respeto y reconocimiento al dolor de todas las víctimas, incluidas las ‘desaparecidas’.

 

 

 

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jueves, 8 de enero de 2026

Vuelta de Tuerca al Sumario 13/13

Con el mundo entero denunciando el imperialismo trasnochado de Trump, otros imperialismos, en este caso el españolista, continúan machacando los derechos de los habitantes de las naciones históricas bajo su yugo.

Madrid, que tanto garantizó libertades si se acababan "las balas de ETA", continúa utilizando su entramado jurídico como arma arrojadiza.

Aquí lo más reciente en el caso del Sumario 13/13:


El Supremo confirma las condenas a Zulueta y Enparantza y reduce las de Zuriarrain y Sarriegi

El Tribunal Supremo español ha confirmado las penas a los abogados Arantza Zulueta y Jon Enparantza, de siete años y medio y cuatro años, respectivamente, por el sumario 13/13. Reduce las condenas contra Naia Zuriarrain e Iker Sarriegi.

Aitor Agirrezabal

La Sala Penal del Tribunal Supremo español ha confirmado las condenas del sumario 13/13 a los abogados y solidarios con los presos Arantza Zulueta y Jon Enparantza, mientras que ha estimado parcialmente los recursos de Naia Zuriarrain e Iker Sarriegi. De este modo, condena a 7 años y medio de prisión a Zulueta y ha ratificado la pena de 4 años de Enparantza, mientras que rebaja la condena a Zuriarrain de 3 años y 6 meses de prisión a 2 años, y a Sarriegi, de 3 años a 1 año y 6 meses.

La Audiencia Nacional castigó en 2022 a los cuatro abogados dando por buena la acusación fiscal de «integración en organización terrorista». En el caso de Zulueta, además, fue condenada por «depósito de armas y explosivos con finalidad terrorista». En aquel juicio fueron absueltos Julen Zelarain, Saioa Agirre y Nerea Redondo.

El Supremo, en una sentencia de 174 páginas, da por bueno el castigo a Zulueta y Enparantza, mientras estima parcialmente los recursos de Zuriarrain y Sarriegi, al considerar que «su responsabilidad era de menor gravedad, ya que consistía en gestión y responsabilidad subordinada, o de comunicación, en la estructura investigada, sin que se haya constatado conexión fáctica con actividades violentas».

Por contra, desestima íntegramente el recurso de Zulueta y Enparantza que, entre otros extremos, también pedían que, en caso de condena, se les aplicase la reducción de pena que permite el artículo 579 bis.4 del Código Penal cuando el hecho sea objetivamente de menor gravedad, atendidos el medio empleado o el resultado producido.

Falta de «vestigios objetivos» sobre las torturas denunciadas

En el juicio quedaron de relieve irregularidades como la actuación matriz del CNI, que llevó a la defensa a reclamar la nulidad de todas las actuaciones. También se escucharon en la Sala los testimonios de torturas de Naia Zuriarrain y Saioa Agirre.

La sentencia del Supremo también hace referencia a esta denuncia de Zurriarain por las torturas sufridas (coacciones, insultos y golpes) durante su detención en 2010 a manos de la Guardia Civil, por las que pedía la nulidad de la condena. A pesar de que el auto reconoce «la realidad de los informes periciales que aduce el recurso y que en su emisión se siguieron las recomendaciones del Convenio de Estambul, concluyendo las psicólogas actuantes que observaron una coherencia entre el síndrome postraumático que presenta la recurrente y los hechos que relató en su denuncia», subraya acto seguido que no existen «vestigios objetivos» sobre los abusos denunciados.

Asimismo, señala que «estar vinculada» a Euskal Preso Politikoen Kolektiboa acarrea «circunstancias que permiten cuestionar la espontaneidad o veracidad de un relato carente de corroboraciones objetivas». Zurriarain está reconocida por Lakua como víctima de tortura.

La actuación del CNI

También desestima la alegación sobre la participación del CNI, que debería invalidar la causa si se hubiera tenido en cuenta. El CNI se negó a que sus agentes compareciesen en la vista para explicar cuál fue su intervención en el inicio de la investigación que culminó en el proceso 13/13. 

Así, no aprecia «ninguna irregularidad» en la actuación del CNI, y en la investigación de inteligencia que realizó, «verificándose la cobertura judicial de la misma y su sujeción a los principios de necesidad y proporcionalidad».

De esta forma, da por buena la tesis aceptada por la Audiencia Nacional española a partir de una acción inicial del CNI y el posterior informe de la Guardia Civil y establece concretamente que los cuatro condenados deben ser considerados como integrantes de ETA, «no cometiendo directamente acciones violentas sino contribuyendo a la cohesión y persistencia de los militantes privados de libertad, para que siguieran vinculados a la criminal organización que les dio cobertura para cometer los ilícitos actos contra las personas y contra las propiedades que perpetraron o intentaron cometer en su momento».

LAB: «Ataque a la convivencia democrática»

El sindicato LAB, al que pertenece Zulueta, considera la sentencia del Supremo «absolutamente grave y contraria a la voluntad de la ciudadanía vasca de construir una convivencia democrática, ya que es imprescindible garantizar los derechos de todas las personas y este tipo de sentencias solo pretenden obstaculizar ese esfuerzo».

LAB recuerda que desde el inicio denunció que este era el objetivo de la causa 13/13 y que reclamó que el juicio no debería haberse celebrado.

«LAB quiere mostrar su solidaridad y apoyo a las y los condenados. Asimismo, hace un llamamiento a participar en las movilizaciones para denunciar la sentencia, así como a sumarse a la manifestación nacional que se celebrará el sábado en Bilbao en defensa de los derechos de los presos y una resolución integral», añade.

Sare, un motivo más para manifestarse

Sare ha denunciado por su parte que la sentencia castiga «la labor ejercida por estos abogados/as, que se desarrolla en el marco de defensa de personas condenadas por su colaboración y/o pertenencia a ETA y por tanto es una clara intromisión en la labor profesional de los mismos. Insisten en su intencionalidad del castigo judicial-político, algo que nada tiene que ver con la justicia».

Ve en ello una razón más para que «este sábado en Bilbo hombres y mujeres que apuestan por la paz y la convivencia exijamos poner fin a la persecución política; a los juicios-políticos, en definitiva a los intentos de que nada cambie para impedir que nuestro país de pasos en favor de una verdadera convivencia».

 

 

 

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domingo, 28 de diciembre de 2025

Lanzan el Festival Aske

Desde las páginas de Naiz traemos a ustedes la reseña del primer festival de música Aske, mismo que toma el testigo del festival solidario Hatortxu Rock.

Lean ustedes:


El primer festival Aske pone la banda sonora a una Euskal Herria libre

El festival Aske, que cubre el hueco dejado por Hatortxu, ha arrancado este sábado en Atarrabia gracias a un enorme auzolan solidario. Por sus tres escenarios pasarán quince grupos a lo largo de la tarde, la noche y la madrugada. Miles de jóvenes se han acercado desde primera hora hasta las carpas.

Aritz Intxusta

Largas colas esperaban turno para recoger su pulsera y entrar al recinto desde que se han abierto las puertas de Aske en Atarrabia a las 16.00 horas. El festival ocupa el espacio, también físicamente, que dejó Hatortxu después de que el veterano jaialdi solidario cerrara su ciclo en julio pasado. 

Por los tres escenarios han comenzado a darse el relevo quince grupos que harán que la música no cese hasta las 6.30 del domingo. En la declaración de intenciones de Aske ya avanzaban que pretenden «crear la banda sonora de una Euskal Herria libre: euskaldun, feminista, anticapitalista, solidaria… Nuestro pueblo y nuestra gente han sido duramente golpeadas durante décadas. Ahora es el momento de construir ese pueblo y esa sociedad». 

Los artistas que toman parte del festival son Merina Gris, Neomak, Hazas & Jagoba, Bisaiak Streetwise, Sustrai Berriak, Dodosound, The Clayton, Chulería, Joder!, Gozategi, Janus Lester, Marte Lasarte, Juantxo Skalari & La rude band, Kaparrak y Nafarroa 1512.

Los tres escenarios están distribuidos en dos carpas gigantes, donde se han incluido también un txoko morea de prevención y denuncia de la violencia machista, barras y espacios de venta de camisetas y merchandising tanto del propio Aske como de las bandas que participan en él. Además, hay una cantina en la que se prepara comida para los asistentes. 

Todo ello sale de nuevo adelante gracias a un gigantesco auzolan en el que han participado, según indica la organización, más de 400 personas cubriendo turnos en barra, seguridad, cocinas. A los que hay que sumar a toda la organización, en la que se han implicado más de 230 personas. 

A primera hora, el perfil de los asistentes era muy joven y evidenciaba cierto relevo generacional. Maddi, de 16 años, cubría el espacio antipánico del escenario principal. Con su talkie y un peto morado, ha explicado a NAIZ que el último Hatortxu, para ella, fue también el primero. 

«Hatortxu me impresionó. Cuando supe que se celebraba Aske tuve claro que quería venir y que quería colaborar. Nos hemos apuntado seis amigas, que tenemos turno desde las cuatro hasta las diez», explica esta estudiante del instituto Eunate. 

C., demasiado tímida para que aparezca su nombre, estaba a esa hora en las cocinas. «Hemos venido toda la familia», ha comentado mientras señalaba al resto de compañeros que preparaban bocadillos en las planchas.

No se libra nadie, hasta uno de los músicos de Nafarroa 1512 se ha apuntado al auzolan y lo han asignado al backstage para atender al resto de artistas que llegan. 

Un estreno y una despedida de gira

En lo puramente musical, hay que subrayar dos elementos importantes. Para Neomak su presencia en Aske se convierte en el primer concierto de su nuevo disco, el segundo de su carrera, ‘Lazturak Orbain’. 

En el otro extremo se encuentra Marte Lasarte, cuya presencia en Aske supondrá el punto final de su gira. 

«Todo ha empezado realmente bien, gracias también al tiempo. Nos ha llovido durante el montaje, pero ahora nos ha dado un respiro», explica Garazi Castaño, del equipo de comunicación de Aske. 

«Estamos viendo mucha gente joven por aquí y esto responde también a nuestro objetivo. Aske mira a la realidad actual y quiere conectar también a las nuevas generaciones con el conflicto nacional. Sabemos que, a partir de ahora, llegan generaciones que nunca pisaron un Hatortxu y para las que Aske será el referente», ha asegurado Castaño.

«¡Queremos que vengan y queremos que hagan también su txanda, eh!», ha remarcado esta portavoz de la organización. 

Un festival comprometido con las sanciones a Israel

Uno de los retos más complejos del festival ha sido cumplir con los compromisos del boicot a Israel. Ningún otro festival del panorama estatal ha llegado tan lejos. NAIZ ha logrado atrapar a Maider, responsable de barras, mientras corría por detrás de la carpa con su pinganillo. 

«Piénsalo bien, decir que cumplimos con el BDZ [siglas en euskara de la campaña de Boicot, Desinversiones y Sanciones a Israel] es una afirmación muy seria. No lo podíamos proclamar a la ligera», comenta Maider. 

«Tuvimos que estudiar bien cómo se podía lograr un boicot total en barras. Debíamos buscar alternativas para todo, tanto para las bebidas como para los proveedores. Obviamente, ni Cocacola ni Pepsi, que copan casi todo, podían estar. Y nosotros somos un festival grande, complejo de abastecer», asegura la responsable. 

Finalmente, lo han logrado. «Los refrescos, al final, se resolvieron pronto. Con los alcoholes había que mirarlos uno por uno. En las ginebras, por ejemplo, Seagrams tiene vínculos sionistas pero Tanqueray no. Así hemos ido, uno por uno, escogiendo», afirma Maider.

«Con el patxaran lo hemos tenido más fácil», confiesa.

Despliegue contra las agresiones sexistas

Además de incluir un espacio específico para apoyar a cualquier víctima de agresión machista y la distribución de voluntarios con peto morado en distintos lugares del recinto, el festival tiene un protocolo y ha difundido en su material de propaganda pautas de actuación junto a los teléfonos de referencia, incluido uno interno 660 344 692 y el del equipo de Atención Integral del Gobierno 848 463 850, que está activo las 24 horas del día. Se ha enviado un correo con esta información a todas las personas que compraron la entrada. 

La pauta de actuación difundida pasa, en primer lugar, por respetar la decisión de la persona sobre si quiere o no pedir ayuda. Esto también afecta a las personas que ven una situación de este tipo, tienen que respetar la decisión de la víctima. 

En la información facilitada a todos los asistentes, además, se recuerdan otros comportamientos machistas como el de «ocupar todo el espacio» o «justificar el comportamiento de tu amigo». 

Un festival para un pueblo libre

«Libertad es una palabra que durante décadas ha tenido la centralidad de la lucha de nuestro pueblo», han asegurado en el acto político central. Así, han recordado y se han reivindicado como herederos de luchas históricas como la del movimiento euskaltzale, la ocupación de la Iglesia de San Francisco en Zaramaga, o la pelea para conseguir verdad y justicia para la muerte de Mikel Zabalza.

Los responsables del festival han reivindicado que «este es un pueblo regido por valores transformadores y hoy, en esta carpa se puede ver todo eso: Aske es alegre, rebelde, euskaldun, anticapitalista y feminista. Refugio de quienes queremos ser libres».

El futuro que prevén es complicado, pero no resulta inevitable. «Nos han nublado la posibilidad de soñar y creer en un futuro, como si viviéramos en un presente sin esperanza. Queremos anticiparnos a la embestida del fascismo, porque si Euskal Herria va a ser libre, es porque es antifascista».

Quienes han tomado el relevo con Aske han recordado «a todos los miembros que durante años han estado organizando Hatortxu Rock: ¡Gracias de corazón, emprendemos el futuro con fuerza!».

Aske ha recordado además que, aunque la dispersión terminó, la realidad es que han surgido nuevas necesidades por lo que el compromiso no ha acabado. Y han emplazado a los asistentes a tomar parte el día 10 de enero en la manifestación de Bilbo.

En ese acto han participado los bertsolaris Ekhiñe Zapiain y Xabat Illarregi. Este último, nuevo txapeldun de Nafarroa.

La lectura ha corrido a cargo de Nerea Eugi y Oihan Ekiza, miembros de la organización. Entre gritos de «Independentzia» y gritos obvaciones del público ha finalizado el acto. A continuación, el grupo Merina Gris ha tomado el relevo sobre el escenario.




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jueves, 25 de diciembre de 2025

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Felipe Borbón y Grecia, nieto político del dictador genocida Francisco Franco, él mismo de estirpe nazi por conducto de su madre Sofía de Grecia, quien recientemente le faltase el respeto a las víctimas del bombardeo a Gernika, ha dado el tradicional mensaje navideño.

Naiz hace un recuento de las reacciones a dicho mensaje:


EH Bildu da la espalda al discurso de Felipe VI y el PNV reprocha no mencionar la nación vasca

EH Bildu ha optado por no valorar el discurso del monarca español, al considerar que «las vascas y los vascos no tenemos rey», y el PNV ha reprochado a Felipe de Borbón la ausencia de referencias a la nación vasca y a los ataques sufridos por el euskera. El PP lo considera «una lección magistral».

Con más o menos entusiasmo, las formaciones políticas de Euskal Herria han reaccionado al mensaje de Navidad del monarca español Felipe de Borbón, que hizo un llamamiento a preservar la «convivencia democrática a través de la memoria del camino recorrido» –obviando la dictadura– y poniendo como ejemplo el «coraje de los protagonistas» de la denominada Transición, «un ejercicio colectivo de responsabilidad». Además, advirtió del «hastío» que provoca «la tensión en el debate público» y pidió «ejemplaridad» a la clase política en el desempeño de sus funciones.

EH Bildu ha anunciado su intención de no opinar sobre el discurso de Navidad de Felipe VI, porque, tal y como destaca, «las vascas y los vascos no tenemos rey».

A través de un breve mensaje en las redes sociales, la formación abertzale rechaza emitir cualquier tipo de análisis político sobre el mensaje navideño del monarca español, al que se refiere como «el heredero del legado franquista y reaccionario».

EH Bildu remarca finalmente su postura con un «Gora Euskal Errepublika».

Por su parte, la portavoz del PNV en el Congreso, Maribel Vaquero, ha realizado una comparecencia en Donostia en la que ha criticado que el monarca español no haya hecho «ningún reconocimiento a la nación vasca ni a la nación catalana». «Sobre todo, sí hubiéramos deseado que se hubiera dicho algo de esos ataques que ha tenido el euskera este año, que han sido unos ataques muy graves», ha reprochado.

Vaquero le ha recordado a Felipe que Franco «murió en la cama después de nombrar a su padre jefe de Estado y que durante estos 50 años hay todavía claroscuros y muchos oscuros que faltan por conocer». En este sentido, ha vuelto a pedir que se desclasifiquen todos los documentos «para conocer la verdad», y «que haya una nueva Ley de Secretos Oficiales, porque ésta impide conocer los hechos de aquel final de dictadura y también de la transición, como el fallido golpe de Estado del 23-F, el caso Zabalza o el 3 de marzo».

Según ha defendido la representante jeltzale, para que una democracia tenga valor y tenga un «pilar fuerte tan importante como el diálogo, tan importante como respetar las instituciones, es conocer la verdad para que estos hechos tan graves no se vuelvan a repetir».

Podemos Euskadi también ha hecho una valoración desde su sede en Gasteiz, donde la secretaria de la organización Leticia Jiménez ha catalogado la monarquía como «una institución antidemocrática y anti igualitaria, heredera del franquismo, que vive a costa de la clase trabajadora sin responder ni ante la justicia ni ante Hacienda».

Asimismo, se ha referido al mensaje del rey sobre la convivencia: «¡Qué fácil es convivir cuando lo haces en un palacio y se habla desde el trono. Desde su palacio mencionó el coste de la vida, el difícil acceso a la vivienda, la incertidumbre laboral o el fenómeno climático como si fueran cosas que caen del cielo, cosas sobrevenidas, y no fruto de la acción u omisión de las políticas, y, por tanto, responsabilidad de las instituciones, a las que, por otra parte, no exigió absolutamente nada», ha indicado.

La secretaria general del PP de Euskadi, Esther Martínez, ha considerado que el discurso supuso «una lección magnífica». En una comparecencia en la plaza Elíptica de Bilbo defendido que «es responsabilidad de todos alejarse de unos populismos y sectarismos que se alimentan entre ellos para construir muros». Asimismo, ha aplaudido que Felipe pusiera «como ejemplo» el «coraje de quienes protagonizaron la Transición».

Catalunya

Desde Catalunya tampoco han tardado en llegar las reacciones y los líderes de los diferentes partidos políticos han hecho valoraciones breves tras la tradicional ofrenda floral ante la tumba de Francesc Macià, en el 92.º aniversario de la muerte del expresidente de la Generalitat republicana, en el Cementerio de Montjuïc.

El secretario general de JxCat, Jordi Turull, ha considerado este jueves «surrealista» que el rmonarca español «apele a acabar con los extremismos y la crispación, cuando justamente él ha sido el más extremista y el que fue más radical contra la convivencia democrática, cuando el pueblo de Cataluña quiso expresar en las urnas su voluntad popular».

En una línea parecida se ha expresado también el presidente de ERC, Oriol Junqueras, que ha eludido hacer una valoración profunda del discurso, pero ha señalado, en alusión a las votaciones sobre la independencia del 1 de octubre de 2017, que Felipe de Borbón hizo «apología de la violencia» y animó a «apalizar a los demócratas».

El diputado de la CUP en el Parlament Dani Cornellà ha reprochado este jueves al rey Felipe VI «violencia borbónica» hacia Catalunya, que ve histórica y de la que le considera heredero.

Madrid

En Madrid, la presidenta del PSOE, Cristina Narbona, ha celebrado el llamamiento de Felipe VI a la convivencia y al diálogo, y ha valorado la reivindicación que hizo de la transición, «cuando fue determinante la voluntad compartida por fuerzas políticas muy diferentes que decidieron trabajar para avanzar hacia la democracia de una forma unida».

El PP ha asumido como propio el discurso, calificándolo de «oportuno, sereno y profundamente necesario». «Efectivamente, todos los avances de estas décadas se apoyan en esos pilares -convivencia democrática y transición- y la gran misión de nuestro tiempo es preservarlos para que podamos seguir avanzando, cuidar la convivencia para reforzar este formidable proyecto colectivo que se llama España y hacerlo, como indicó Felipe VI, desde la unidad, con un pacto entre generaciones, en definitiva todos juntos», ha subrayado el secretario general Miguel Tellado.

 

 

 

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martes, 23 de diciembre de 2025

Ezin da Gehiago Luzatu

Recordemos que a la fecha y tomando en cuenta que ya son varios años desde que ETA concluyera los dos componentes de su Proceso de Desarme, Desmovilización y Reinserción bajo su control, aún existen presos políticos que el estado español mantiene tras las rejas.

Su vuelta a casa pues, es imperativa.

Aquí la convocatoria de Sare a la manifestación de enero de 2026 en favor de la vuelta a casa de las presas y los presos:


Sare une generaciones en el vídeo con el que llama a acudir a Bilbo el próximo 10 de enero

‘Ezin da gehiago luzatu-No se puede alargar más’. Bajo ese lema, miles de personas marcharán el próximo 10 de enero por las calles de Bilbo, convocadas por Sare, para reclamar «que esta última parte del camino no se alargue innecesariamente».

Cuando resta algo menos de tres semanas para la manifestación anual por los presos que el 10 de enero recorrerá las calles de Bilbo, Sare ha publicado un spot en el marco del lema ‘Ezin da gehiago luzatu-No se puede alargar más’, protagonizado por Karla Ruiz Armendariz y José Ángel Aramendi Bilbao, dos personas pertenecientes a dos generaciones diferentes.  

Este último, reconocido como víctima de torturas y con su hija Alaitz aún presa en Martutene, ha vivido «el conflicto en primera persona y ha tenido de acompañante el sufrimiento durante toda su vida».

Por otro lado, Carla Armendariz «ni siquiera ha vivido el conflicto en su propia piel», pero «es parte de la generación que ha heredado la responsabilidad de dar fin a las consecuencias» del mismo.

Sare ha destacado que «uno de los exponentes más claros para decir que el conflicto se ha prolongado demasiado es la llegada de nuevas generaciones,  y su diferente perspectiva».

«Con este spot hemos querido destacar la brecha que hay entre las generaciones y sus vivencias desde las experiencias vitales de José Ángel y Carla, y que no podemos dejar que la solución a las consecuencias del conflicto pase de generación en generación, no se puede prolongar más», ha remarcado Sare.

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sábado, 20 de diciembre de 2025

Egaña | El Tecnicolor de Peixoto

Iñaki Egaña ha dedicado este texto a la memoria de José Manuel Pagoaga, conocido como Peixoto, así como a las mujeres y hombres de su generación.

Aquí lo traemos a ustedes desde Facebook:


El tecnicolor de Peixoto

Iñaki Egaña

Por esas casualidades que se dan, que no son pocas, Peixoto nos ha dejado exactamente 60 años después de que fuera detenido por vez primera, torturado y encarcelado en Larrinaga. Fue acusado, junto a compañeros, de pintar a brocha gorda las siglas ETA en una pared. En esos días de diciembre de 1965, la prensa anunciaba el procesamiento inminente de Kristian Etxaluz y de Jokin Garate, que iban a ser juzgados bajo la acusación de haber colocado una bomba en el llamado Monumento a los Caídos de Iruñea, donde estaban sepultados, entre otros, Emilio Mola y José Sanjurjo, artífices del golpe de estado de 1936 que provocó decenas de miles de muertos vascos, centenares de miles en el Estado, cárcel, exilio y una dictadura fascista. Jokin, militante de ETA y herido de gravedad unos meses antes en una razia policial, era hijo de José Mari Garate, presidente del BBB del PNV al comienzo de la República y autor de la letra del "Eusko Gudariak", el himno del soldado vasco, rescatado por mendigoizales y luego oficial del Ejercito vasco durante la guerra. Aquel “Eusko gudariak” fue restituido por los condenados a muerte en el Proceso de Burgos de 1970 y, su primera estrofa, el último aliento de Jon Paredes, Txiki, antes de su ejecución por un pelotón franquista en 1975. Paredes y Angel Otaegi, fueron juzgados oficialmente por un tribunal militar ilegitimo y su condena anulada 50 años más tarde.

La prisión de Kristian Etxaluz suscitó un movimiento de solidaridad con un grupo de escritores y músicos, dirigidos por Paul Legarralde que pidieron su libertad. Legarralde había creado el coro Gernika, en recuerdo de la población bombardeada por la aviación nazi y, años más tarde, junto a Telesforo Monzon y Piarres Larzabal, crearía la asociación Anai Artea de ayuda a los huidos de la represión. Etxaluz, también años más tarde, sería pareja de Alfonso Etxegarai, militante de ETA como Jokin Garate, deportado a Ecuador en 1985, torturado salvajemente por agentes españoles en Quito, y trasladado meses después a la isla de Sao Tomé, en calidad de rehén. Etxegarai y Etxaluz, que le acompañó en su confinamiento, regresaron a Zuberoa en 2019. Como una causalidad más, el día que Peixoto ingresaba en prisión en aquel diciembre de 1965, Koldo Etxabe era condenado por el TOP por repartir, desde su restaurante en Arrasate, la revista Lan Deya del sindicato ELA. Iñaki Etxabe, hermano de Koldo, sería muerto por un grupo parapolicial con color de charol diez años más tarde. Aquel TOP, por cierto se transformó en unas horas en Audiencia Nacional, aún vigente, cuando el Estado español se convirtió de una “democracia orgánica” (que la RAE en 2014 cambió su naturaleza para llamarla “dictadura de carácter totalitario impuesta”) por una monarquía parlamentaria. En 1978, otros paramilitares segaron la vida en Donibane Lohizune de Agurtzane Arregi y dejaron malherido a su pareja, Juanjo Etxabe, hermano de Koldo.

Demasiadas casualidades, demasiadas coincidencias.

La generación de Peixoto ha sido descrita metafóricamente con tonos ajados, en blanco y negro, como la televisión y el cine de la época. Tal vez alguna tonalidad gris, con manchas verdes, excelsas en el control social, en el político y sindical. La generación de la guerra conspiraba sobre la caída del dictador y el sentimiento de derrota ahondaba el desasosiego. Martín Ugalde, que fue vicelehendakari en el Gobierno de Leizaola en el exilio, alertaba desde su desarraigo en Venezuela, de la “apatía del pueblo vasco” y a su regreso en 1969, de que la derrota tenía visos de ser total. Una tragedia. Le embargaron sus cuentas cuando la Guardia Civil entró a saco en Egunkaria en 2003.

Sin embargo, una nueva herencia había coloreando aquel universo mustio. Zeruko Argia, Goiz Argi, Anaitasuna, Herria… devolvieron al euskara a la plaza pública, mientras Koldo Mitxelena, Txillardegi y otros sentaban sus bases de modernidad. Del “Harri eta Herri” de Aresti al “Quosque Tándem” de Oteiza, del “Vasconia” de Krutwig al “Ikimilikiliklik” de Ez dok amairu, presentada en sociedad en aquel diciembre de 1965 en Hernani, el mes del encarcelamiento de Peixoto. Sincronicidad. Fernando Larruquert y Nestor Basterretxea con su “Ama Lur”. Primeras comisiones de fábricas frente al sindicato vertical, huelga de Bandas, nacimiento de Enbata y un esfuerzo ingente para crear una comunidad de niños educados en euskara, las ikastolas. Apenas unos centenares, unos miles posteriormente, clandestinos, apaleados, peleando con un papeleo eterno para eludir las normas lingüísticas y los anillos de la pesadilla. Seminaristas en rebeldía, denunciando la tortura desde Derio. Y un grupo que no fue organización, sino movimiento, casa común. ETA. “Sólo en los sembrados, no nacidos hay algo que yo espero”, escribía un joven Txabi Etxebarrieta. Félix Likiniano, exiliado de la guerra en Miarritze, lo definió de forma certera: décadas esperando la ayuda internacional para proseguir la lucha y, al final, “los que han llegado son los de mi pueblo”.

De aquellos colores acromáticos, sin tono ni saturación, la generación de Peixoto recuperó los once básicos. Miles de hombres y mujeres que fueron aspirados por la historia y otros, en cambio, que por alguna casual singularidad, en ocasiones sin pretenderlo, han dejado una huella colorida. Hace unas semanas, en una de las última visitas a Peixoto, nos juntamos en Sara junto a él, alrededor de una mesa. El genocidio en Gaza, el cambio climático, la guerra en Sudán, las embestidas de Trump, Milei. Conversaciones habituales en los tiempos que corren. Y comparaciones. Vivimos en Occidente, acaparamos el 75% de la riqueza económica de la humanidad, a pesar de nuestra trivialidad cultural. “Nosotros -añadió Peixoto- vivimos en tecnicolor”. Y esa reflexión, me ha golpeado hoy de nuevo, para trasladarla a su época, que también es la nuestra. Gracias a muchos y muchas Peixotos circulamos de una sociedad vasca plomiza y grisácea a otra en tecnicolor. No hay casualidades, sino sincronización. Mila esker.

 

 

 

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domingo, 14 de diciembre de 2025

Transportando la Verdad

Desde Naiz traemos a ustedes esta Editorial que pone de manifiesto los avances en la larga y desgastante lucha por el reconocimiento de las víctimas vascas - usando como vehículo el caso de Mikel Zabalza además del fusilamiento de Jon Paredes y Anjel Otaegi - de la violencia tardocolonial españolista.

Adelante con la lectura:


Cuando se cumplen cuarenta años del día en el que el cuerpo de Mikel Zabalza apareció en el río Bidasoa, el autobús itinerante que ha recordado su caso cerrará su periplo en Donostia. Durante veinte días –los mismos que Zabalza estuvo desaparecido–, ha transportado la verdad sobre el caso a vecinos y vecinas de Intxaurrondo, Orbaitzeta, Iruñea o Endarlatsa. Es una iniciativa brillante, muy bien pensada, diseñada y ejecutada. El caso Zabalza es particularmente trágico y emblemático, y todos sus elementos se han utilizado de manera inteligente para recordar los hechos a quienes los conocían, e informar a quienes no.

Tal día como hoy se cumplieron los peores augurios: la sociedad vasca ya sabía para entonces que Zabalza había sido torturado hasta la muerte en Intxaurrondo, que su fuga ficticia era la coartada que la Guardia Civil y sus responsables políticos habían pergeñado, y que la «aparición» del cuerpo era el penúltimo acto de esta farsa. Por eso respondió entonces con movilizaciones masivas, y reivindica hoy su memoria con orgullo popular y exigencia moral.

Tal y como ha señalado el abogado Iñigo Iruin, un año más tarde, en 1986, el Consejo de Ministros de Felipe González extendió el concepto de «secretos oficiales» para que encubriera las actuaciones de los servicios de información de Guardia Civil y Policía.

Sus sucesores se siguen valiendo de esa «política antiterrorista» para negar a las víctimas vascas el derecho a la verdad, la justicia y la reparación. Y así no puede haber garantías de no repetición. Sin articular una nueva lógica que vertebre en serio derechos humanos, Estado de Derecho y plurinacionalidad, la política de Pedro Sánchez siempre será caduca.

Hay que saber qué batallas hay que dar

Lo que sí ha reconocido el Gobierno español, por fin, es la condición de «víctimas de vulneraciones de derechos humanos» de Jon Paredes Manot, “Txiki”, y Angel Otaegi. Reconoce «la ilegalidad e ilegitimidad del Consejo de Guerra» que juzgó a los jóvenes militantes vascos y declara «ilegítima y nula, por vicios de forma y fondo, la condena y resolución que dictó y tuvo como consecuencia su fusilamiento por el régimen franquista». Todo ello hace más grotesco el episodio revisionista de Gogora, hace solo tres meses.

A su vez, el Gobierno de Nafarroa ha reconocido siete nuevas víctimas de torturas a manos de la Policía española y la Guardia Civil, siendo ya 101 las personas oficialmente reconocidas en ese herrialde.

Quienes colocaron «la batalla del relato» como eje de este tiempo político se engañaban sobre la descompensación que ha habido en el conflicto vasco en relación a los derechos humanos y la impunidad. Es fácil imaginar a alguno de ellos diciendo «se van a enterar…». A su pesar, ellos sí que se van a enterar.

El espíritu de Lafont y los derechos humanos

Hace un año que murió Antxon Lafont y Gaindegia ha querido homenajearle y recordar su legado. En sus «Apuntes para una República vasca», Lafont defendía que la Constitución vasca «podría comprender 30 artículos, es decir, literalmente los de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948». Puede sonar idealista, pero hay pocas manera de articular un proyecto más viable y firme para un pueblo tan pequeño, castigado y rebelde como el vasco.

Con ese mismo espíritu, utilizar los derechos humanos como contraste de las políticas podría servir para fijar «todos los derechos para todas las personas» como principio rector de esta época en Euskal Herria. Ese criterio sirve para situar mejor la memoria de las personas torturadas, la no discriminación de los y las migrantes, el derecho a la protesta de la juventud, el derecho a hablar en euskara… Acertar en las estrategias es otro tema, pero ofrece una base.

 

 

 

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sábado, 6 de diciembre de 2025

Egaña | Ascendencia Delictiva

Iñaki Egaña nos provee esta magnífica fotografía de una policía que, en el papel, se supone fue creada para evitar los excesos represivos que caracterizaban los operativos por parte de los cuerpos policíacos y militares españoles. 

Era, en el papel, una policía "de cercanía", vecinos cuidando y  atendiendo a vecinos, vascos resolviendo sus asuntos entre ellos sin intromisión de los españoles, tan dados a los exabruptos y a los episodios de violencia.

La realidad es que la Ertzaintza actúa con más saña que cualquier otro cuerpo policíaco español por una simple y sencilla razón, porque es un cuerpo policíaco español, guardias civiles con origen en distintos puntos de la geografía del estado español que cambiaron el verde por el negro y rojo, al punto que hoy son un peligro para la estabilidad del gobierno del cual supuestamente emana su autoridad.

Lean ustedes:


Ascendencia delictiva

Iñaki Egaña

Al poco tiempo de que en la Ertzaintza surgió el sindicato ERNE, que durante esos primeros años le pugnó la hegemonía sindical a ELA, Endika Etxeandia, su secretario general, realizó unas declaraciones que al entonces consejero de Interior, Luis Mari Retolaza, le sentaron a cuerno quemado. Para ERNE, por boca de Etxeandia, la Ertzaintza era “militarista, autoritaria y centralista”. En la entrevista, que salió publicada en el semanario Argia en euskara, aparecieron reflexiones del secretario de ERNE del estilo: “Cuando los filósofos o sociólogos mencionen el ambiente esquizofrénico de Euskadi, tengan en cuenta que el punto álgido de esa disociación es una actuación de los ertzainas. El ertzaina es a menudo una persona poco formada, poco reflexiva y a veces se producen cortocircuitos graves”.

Desde entonces hasta ahora, la entrevista fue en octubre de 1987, los hechos han ido confirmando aquella primera impresión. ELA, que tuvo la escisión de ESAN en 2006, alentada por los sectores jeltzales que en todas sus zonas de influencia abandonaban los retos soberanistas, fue superada por ERNE hasta convertirse en la actualidad en una sombra de los que fue. La conversión de la Policía Autonómica en Policía integral le llevó a torturar (más de 300 casos según el IVAC), a matar en cargas (Iñigo Cabacas en Bilbo, Rosa Zarra en Donostia), a detenidos fallecidos en comisaría con signos de violencia (Juan Calvo en Arkaute), a que agentes fueran condenados por narcotráfico, sancionados por saltarse el confinamiento durante la pandemia mientras multaban por cientos a ciudadanos vascos, a aplicar la Ley Mordaza con una severidad extraordinaria a pesar de la decisión contraria del Parlamento de la CAV… Una deriva que ha homologado precisamente a la Ertzaintza con los cuerpos policiales a los que, según su Plan Estratégico, habría de aventajar con su “modelo que emana de la sociedad vasca, fiel a su idiosincrasia, cultura, idioma”. Un fracaso.
En los últimos años, al negacionismo de su actividad represiva al margen de las leyes vigentes y de las normas internas (ERNE sin asumir la tortura, ESAN rechazando responsabilidad en el caso de Rosa Zarra, entre otros), se ha sumado una tendencia manifiesta también en las policías hispanas, un escoramiento masivo hacía posiciones ultras: Ertzainas en lucha, Aserfavite, Mila esker… acercándose a quienes orbitan en el entorno de Vox, como la asociación Jusapol y sus sindicatos Jupol y Jucil. Ya fue notorio que el clan de Deustu impuso su posición a la Consejería de Interior en el caso Cabacas, y que Estefanía Beltrán de Heredia y Josu Erkoreka no tuvieron atribución efectiva sobre el cuerpo, convertido en un poder fáctico que actúa en consecuencia.

La actividad de la Policía Autónoma en los hechos recientes confirma que tampoco Bingen Zupiria tiene mando sobre la tropa. Sino más bien al contrario, sus declaraciones no hacen sino refrendar lo que ya le viene dado. En Gasteiz justificando el apaleamiento a los antifascistas y el sustento a los falangistas, negando el uso de balas de foam, incluso falseando un video para exculparse (que la Real Sociedad de futbol salió a negar su procedencia tal y como lo había señalado la Ertzaintza) y en estas semanas, aplaudida por Vox, apuntando la procedencia de sus detenidos -que no juzgados y declarados culpables de delito-, creando un precedente inédito en la Unión Europea.

Esta última cuestión tiene también unas extrañas ramificaciones, al hacer una diferenciación muy sui generis. Un cuerpo autonómico, vasco para más señas, que salvo su participación en el CCPA de Hendaia, en Lapurdi, junto a Guardia Civil y Policía Nacional, no puede operar fuera de su comunidad, con excepciones de mandato judicial, describe a sus detenidos, entre otros, como “españoles”. ¿Por qué no vascos, también? Son sintomáticas las referencias: latinos, magrebíes, europeos que no pertenecen a la UE. ¿Por qué no publificar otro tipo de circunstancias? La respuesta tiene otras preguntas. Si a Sarkozy le dieran permiso para acceder a San Mamés en el mundial de 2030 y fuera detenido nuevamente por algún altercado, ¿sería señalado por su origen aristócrata húngaro? Y Netanyahu, polaco? ¿Por qué no sabemos la vecindad del ertzaina juzgado estos días por transportar 800 kilogramos de coca junto a un empresario y un “cómplice argelino”?

El drama político de esta cuestión reside en la complicidad de Interior, y por extensión en el PNV, en estos procederes. Es notorio y a las declaraciones de Aitor Esteban me remito, que el partido jeltzale ha entrado en campaña, con tiempo por si se agota la legislatura, haciendo los deberes si se adelanta. Y como es una constante en la derecha planetaria, con dos ejes centrales: migración y delincuencia. Todo unido. No hay excepciones en la derecha. La reciente campaña en Chile en la primera vuelta de las elecciones lo confirman. Seguridad y migración temas centrales cuando Chile es uno de los estados americanos con menor delincuencia y migración. Qué decir de los once meses de legislatura de Donald Trump o las últimas medidas al respecto de Keir Starmer en el Reino Unido. Como si las elites financieras estuvieran al margen de fechorías. La particularidad vasca y la experiencia, añaden un tercer factor muy al uso por los dos socios del Gobierno de la CAV, el suelo ético. El comodín.

El diario El País señalaba recientemente una idea singular, a la vez que criticaba la fijación del origen de los detenidos por la Ertzaintza por un interés de unir delincuencia con migración. La percepción de que las señalizaciones por origen de detenidos por una Ertzaintza notoriamente derechizada forman parte de un movimiento más en el intento de crear una Aliança Catalana de corte vasco, entraba en la ecuación del articulista. Una posibilidad bien real que de seguro el PNV conoce desde dentro. Por ello, es muy probable que su inclinación tenga que ver con su posicionamiento tanto ante esa eventualidad, como por la verosímil llegada de un nuevo Gobierno neofascista a Madrid y su adecuación a la circunstancia. Al tiempo.

 

 

 

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sábado, 29 de noviembre de 2025

Asumir Responsabilidades por la Tortura

Damos seguimiento al tema de la tortura como método de represión por parte del régimen español en contra del pueblo vasco con este artículo de Naiz acerca del reclamo por parte de la Euskal Herriko Torturatuen Sarea:


Torturados reclaman asumir responsabilidades e impulsan el acto del 14D por Zabalza

El 40 aniversario de Mikel Zabalza y la iniciativa para reactivar su caso de Raúl Fuentes han sido saludadas por Torturatuen Sarea. Remarcan que ya es hora de que se asuman responsabilidades por esta lacra y se deje de lado la impunidad. Y animan al acto del 14D.

Una representación de las personas integrantes de la Red de Personas Torturadas de Euskal Herria-Torturatuen Sarea ha comparecido este sábado en el Boulevard de Donostia para dar eco a dos hechos de plena actualidad: el 40 aniversario de la muerte de Mikel Zabalza en Intxaurrondo y la decisión del preso Raúl Fuentes de pedir la reapertura de su caso de torturas tras el dictamen de la ONU que le reconoce y lo declara imprescriptible.

Sobre este último paso, han remarcado que «respaldamos la decisión que ha tomado Raúl, ya que es una iniciativa que abre nuevas vías hacia la verdad, la justicia y la reparación en nuestra lucha por el reconocimiento colectivo de la tortura». Le trasladan su apoyo al igual que a Iratxe Sorzabal y Peio Alcantarilla, que han emprendido actuaciones judiciales similares en las últimas semanas. «Estamos contigo y esperamos que este camino sirva para abrir grietas en el muro de impunidad construido para ocultar la responsabilidad que diferentes aparatos del Estado español han tenido en la aplicación de la tortura política», han indicado Amaia Urizar y Enkarni Blanco como portavoces.

Junto a ello han calificado el caso de Zabalza como «uno de los ejemplos más estremecedores de esa impunidad». «Nadie puede negar ya que Mikel Zabalza murió a consecuencia de las torturas sufridas en el cuartel de Intxaurrondo. Ha sido reconocido como víctima de la violencia del Estado en las principales instituciones del sur de Euskal Herria. Sin embargo, estos reconocimientos no han permitido aún esclarecer plenamente el relato de lo sucedido: qué ocurrió exactamente, dónde, quiénes fueron los responsables y cómo actuaron. Cuarenta años después, estas preguntas siguen sin respuesta oficial, y consideramos que ha llegado el momento de asumir responsabilidades públicas».

La situación no se agota en Fuentes, Sorzabal, Alcantarilla y Zabalza, ni mucho menos, han proseguido Urizar y Blanco, torturadas en diferentes décadas: «Esa misma impunidad atraviesa también el caso de las miles de personas que han sufrido torturas en Euskal Herria. Por ello, desde la Red de Personas Torturadas de Euskal Herria reclamamos el reconocimiento de todos los casos de tortura, reivindicación que consideramos imprescindible porque constituye la base para poder garantizar verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición».

Dicho todo esto, han marcado una fecha: dentro de dos semanas, el domingo 14 de diciembre, la plantilla de D-Bus llevará de vuelta al Boulevard de Donostia el autobús de la dinámica dedicada a Mikel Zabalza. «Aquí no está el conductor, ¿dónde está?», preguntaba la pancarta que, hace 40 años, los compañeros de entonces desaparecido colgaron del autobús en una marcha que llegó hasta el Ayuntamiento donostiarra. «Con la voluntad de volver a representar aquella movilización, recibiremos al autobús y daremos fin a la dinámica con un acto central en el Boulevard de Donostia», han explicado. Será ese 14 de diciembre, coincidiendo con los 40 años de la ‘aparición’ del cadáver en las aguas del Bidasoa, a las 12.30.




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Egaña | Mikel Zabalza

Compartimos es texto que Iñaki Egaña dedica a las circunstancias que rodearon al secuestro, tortura y ejecución extrajudicial de Mikel Zabalza, víctima del terrorismo de estado del régimen español:


Mikel Zabalza

Iñaki Egaña

Han pasado 40 años de la desaparición de Mikel y hoy la verdad está repartida en dos apartados y la mentira aún subiste en otros tres. Sociedad e instituciones, entre ellas Gobierno de la CAV y Foral navarro, han concluido que Mikel fue una víctima de una institución del Estado, la Guardia Civil. Que murió a consecuencia de las torturas. Por el contrario, aparato judicial, policial y estatal mantienen una versión rocambolesca, los últimos amparados en la franquista Ley de Secretos Oficiales. Los jueces archivaron las causas siempre por “falta de pruebas”. La presión. Como la sufrida por un forense, Luis Moles, que 10 días antes de la detención de Zabalza, salvó la vida al esquivar una bomba que estalló en su vehículo. Y otro forense, Paco Etxeberria, que dos meses antes sufrió la quema de su vehículo. Ambos habían declarado en la instrucción de sendos juicios contra agentes de la Guardia Civil acusados de tortura, Moles en el caso de los hermanos Olarra. Etxeberria en el de Joaquín Olano. Por eso, las torturas a Mikel Zabalza no fueron reconocidas, porque eran parte esencial de la naturaleza policial del Estado.

La muerte de Mikel Zabalza es fácilmente rastreable. Rodríguez Galindo, como sucedió meses y años más tarde, tenía verdadera obsesión en atrapar a los mugalaris de ETA. Ya habían detenido a un grupo de mugalaris el año anterior. En esta ocasión, el fracaso fue extraordinario. Esa obsesión se traslucía con un cuarto en el cuartel, dedicado en exclusiva a controlar los pasos de muga, con un mapa gigante de la muga de Gipuzkoa y Nafarroa, en el que aparecían con detalle las casas, caseríos y viviendas cercanas a la frontera. A pesar de lo escrito, su detención no tuvo que ver con atentados recientes de ETA.

Se formó un gabinete de crisis para preparar la coartada. Previsiblemente estarían el abogado Jorge Argote, que ya fue imputado en el caso Lasa-Zabala, Julen Elorriaga (gobernador de Gipuzkoa, condenado a 67 años por los GAL), Luis Roldán (delegado del Gobierno en Nafarroa, condena de 12 años por malversación), Rodríguez Galindo (71 años de condena), Gonzalo Pérez García, miembro de los GAR, (entrenaban en Endarlatsa habitualmente y según la versión oficial, él fue el encargado de trasladar a Zabalza, junto a Fernando María Castañeda), algún médico (Juan Nagore y Eduardo Gómez Pastrana eran los titulares del cuartel) y José Barrionuevo (ministro del Interior, 10 años de condena) y Ramón Jauregui (delegado del Gobierno en la CAV) informados. Resuelta la estratagema, el cadáver de Mikel Zabalza permaneció 20 días envuelto en una manta y refrigerado. Quedaban flecos, como los de las grabaciones del director de operaciones especiales del Cesid, Juan Alberto Perote con el guardia civil Pedro Gómez Nieto, en las que el agente reconocía que Zabalza había muerto como consecuencia de las torturas; la investigación que solicitó Joaquín Ruiz Giménez, entonces Defensor del Pueblo español; las declaraciones de Jesús Insausti, presidente del PNV que dijo que a Zabalza lo mató la Guardia Civil. Barrionuevo, Sáenz de Santa María, Roldán y Elorriaga (“Zabalza es colaborador de ETA”) salieron a defender sus tesis. El director de Avui fue procesado por apología del terrorismo por insertar una esquela de Zabalza en su diario. Y Roldán mandó a la fiscalía a quienes calificaron la muerte de asesinato.

Las debilidades de la versión oficial eran numerosas, entre ellas las declaraciones del resto de detenidos. El agua de los pulmones de Zabalza tenía una cantidad altísima de trietanolamina (por unos vertidos de Laminaciones de Lesaca, 13 kilómetros río arriba de Endarlatsa). También una proporción extraordinaria de diatomeas (algas fluviales microscópicas) en la ropa pero cero en el estómago y la sangre, cuando lo normal es que hubieran dejado restos si hubiera ingerido agua del río. Lo que sugiere que en el traslado de los restos al Instituto Nacional Forense de Madrid, alguien tuvo la idea de echar unas gotas ajenas para hacerlo más creíble. El traslado, sin cadena de custodia, lo hizo la Policía Nacional. El día de la supuesta fuga, un cazador natural de Bera que habitualmente recorría la zona, no vio movimiento alguno. Fue incorporado en el sumario, como presión. Silencio posterior. El 15 de diciembre, cuando apareció el cadáver en Endarlatsa, un sacerdote que todas las mañana circulaba por el lugar se encontró con un control y un movimiento inusual de la Guardia Civil. Supuestamente estaban preparando el escenario. Más tarde, el cadáver apareció a las 13.25 horas. La víspera del día elegido, Cruz Roja había abandonado las tareas de búsqueda. El agujero por donde habría huido Mikel era extremadamente pequeño para que pasara una persona. Hace pocos años, cuando el Parlamento foral navarro pidió una investigación, unas mazas anónimas lo agrandaron para hacerlo verosímil.

Los hechos no probados judicialmente tuvieron como protagonistas, al parecer, a los mismos agentes que fueron condenados con la desaparición y muerte de Lasa y Zabala. Enrique Dorado Villalobos habría sido quien sumergió la cabeza del detenido en el agua y Felipe Bayo Leal, Luis Sandoval Campos y Francisco Javier Millán Pérez lo torturaron por el método de “la bañera”. Hubo premios por mantener la versión. Pérez García llegó a comandante y fue destinado al Estado Mayor de la Guardia Civil. Unas semanas después de la muerte de Mikel, el agente Fernando María Castañeda recibió la Orden del Mérito del Cuerpo de la Guardia Civil, al igual que Enrique Dorado, Luis Sandoval y Felipe Bayo, impuestas por Julen Elgorriaga. Luis Roldán fue nombrado director de la Guardia Civil. A Barrionuevo le impusieron la Gran Cruz de la Real y Muy Distinguida Orden de Carlos III. Argote fue confirmado como abogado del Ministerio del Interior y defendió años después a Amedo y Domínguez… Galindo recibió más de una decena de condecoraciones. Y mientras, quienes defendían la falsedad de la versión oficial fueron apaleados en las protestas. Detenciones y golpes por Policía, Ertzaintza y Guardia Civil que se aferraron a la versión diseñada desde Interior. Ellos también merecen una reparación.

 

 

 

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jueves, 27 de noviembre de 2025

Memoria en un Autobús

Y ya que estamos hablando de tortura, esa brutal herramienta represiva utilizada miles de veces como parte de la estrategia conculcadora de derechos emprendida por parte del régimen español en contra del pueblo vasco, traemos a ustedes esta nota desde Noticias de Gipuzkoa que nos relata una iniciativa para mantener viva la memoria de Mikel Zabalza:


El autobús de Mikel Zabalza vuelve a preguntar: “Aquí falta el conductor. ¿Dónde está Mikel?”

Trabajadores de Dbus han emulado el vehículo que conducía Mikel Zabalza y lo han convertido en museo

Asier Oiarbide

Durante el acto de homenaje a Mikel Zabalza llevado a cabo este miércoles se ha presentado un autobús de Dbus restaurado, idéntico al que recorrió Donostia en 1985 con un mensaje directo y chocante para mucha gente: “Aquí falta el conductor. ¿Dónde está Mikel?”.

Ese vehículo se ha convertido hoy un museo sobre ruedas, un cuerpo colectivo con memoria que se abrirá al público esta tarde desde las 16.00 a las 19.00 horas, en el Boulevard de Donostia. 

Durante los próximos días, el autobús emprenderá un recorrido que no es turístico, sino histórico. Llegará el 30 de noviembre a la Fábrica de Armas de Orbaizeta, justo a la entrada de la casa natal de Mikel Zabalza, donde este año se celebrará nuevamente el acto en su recuerdo y en defensa de su memoria. Será el punto de partida de una gira que, lejos de ser únicamente un recorrido físico, se propone tender un hilo entre pasado y presente, entre las preguntas que nunca obtuvieron respuesta y la necesidad colectiva de seguir recordando.

A partir de esa fecha, el autobús visitará distintos pueblos ligados a la historia de Mikel. Permanecerá en Auñamendi hasta el 2 de diciembre, haciendo parada en Garralda el día 1, y el día 2 en Aurizberri y Auritz. El 3 de diciembre llegará a Aoiz y, posteriormente, el 4 se instalará en Pamplona, donde será visible en el Bosquecillo de La Taconera hasta el 7 de diciembre. Cada destino simboliza un paso más en la construcción pública de la memoria, un ejercicio colectivo que se desplaza sobre ruedas y se mantiene vivo a través del testimonio.

El 8 de diciembre la gira continuará hacia Bortziriak, hasta Endarlatsa, lugar donde apareció el cuerpo sin vida de Mikel Zabalza. Allí, en un espacio cargado de significado, la exposición podrá visitarse hasta el 10 de diciembre, con parada en Lesaka el día 8 y en Bera durante los dos días siguientes. Será un tramo particularmente simbólico, donde memoria y territorio se encuentran de frente. 

 El 11 de diciembre el autobús hará estancia en Altza, barrio en el que vivió Mikel durante su etapa en Donostia. Los días 12 y 13, la muestra se trasladará a las cocheras de Dbus, la empresa pública para la que trabajaba en el momento de su detención. El 14 de diciembre el propio personal de Dbus conducirá el vehículo de vuelta al Boulevard, recreando así el momento histórico en el que, hace casi cuarenta años, sus compañeros sacaron a las calles un autobús con un mensaje rotundo.

El autobús

En aquel entonces, la pancarta colgada del autobús fue un gesto contundente, una sacudida social que interpeló a toda una ciudad. Hoy, el vehículo restaurado, idéntico al que atravesó Donostia en 1985, se convierte en un museo sobre ruedas, un cuerpo colectivo con memoria. En su interior se conservan objetos personales de Mikel como su ficha de empleado, su bonobús, fotografías, documentos y otros materiales accesibles mediante códigos QR. Según quienes impulsan esta iniciativa, “cada asiento, cada ventana y cada imagen busca que quien entre conozca mejor la historia de Mikel”. 

 Los diez testimonios recogidos en la exposición permiten profundizar en los distintos pasajes que han marcado estas cuatro décadas. Son voces dispares y complementarias que dialogan entre sí, y que invitan a quien visita el autobús a mirar, escuchar y pensar.

Desde la compañía han hecho un llamamiento a toda la sociedad para sumarse al trayecto final. Porque para ellos, este autobús no es solo un vehículo: es una pregunta que sigue circulando. 




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Reapertura del Caso Fuentes

Damos seguimiento al caso de tortura de Raúl Fuentes y su relación con el caso de Iratxe Sorzabal con este artículo publicado por Naiz:


Raúl Fuentes solicita la reapertura de su caso de torturas tras el dictamen de la ONU

Como ocurrió recientemente con Iratxe Sorzabal, el preso vasco Raúl Fuentes Villota ha solicitado la reapertura de su caso de torturas tras el dictamen de la ONU que hace ya siete meses señaló al Estado español por ello. Ni jueces ni fiscales han actuado en este tiempo, denuncia GEBehatokia.

El pasado mes de abril el Comité contra la Tortura (CAT) de la ONU emitió un dictamen favorable a la queja del preso vasco Raúl Fuentes Villota a raíz de las torturas sufridas en 1991 en Bilbo. Manifestó que «existieron indicios razonables» y marcó un precedente al recordarle que este es un delito que no prescribe. Pasados siete meses desde aquello, ni jueces ni fiscales han puesto en marcha ninguna actuación de oficio, de modo que ha sido el propio Fuentes quien ha solicitado la reapertura de su caso, según ha informado este jueves GEBehatokia.

Se reproduce así de algún modo lo ocurrido con Iratxe Sorzabal, que también ha pedido reabrir la investigación de sus torturas, en este caso tras acreditarlas la propia Audiencia Nacional en una sentencia absolutoria. Y también se asemeja al caso de Peio Alcantarilla, que ha presentado una querella contra el coronel de la Guardia Civil Diego Pérez de los Cobos.

GEBehatokia recuerda que Fuentes fue detenido por la Policía española el 6 de junio de 1991 y explicó que había sido brutalmente torturado durante la investigación. «Presentaba varias lesiones, incluida una parestesia en los dedos de la mano», derivada de la llamada ‘tortura de los lápices’.

Entonces se hizo caso omiso de todo ello. Ya en 2018 Fuentes presentó formalmente denuncia por torturas, que fue archivada rápidamente en los tribunales españoles alegando prescripción de los hechos. Tanto la Audiencia de Bizkaia como el Tribunal Constitucional lo dieron por bueno ante los respectivos recursos. Sin embargo el preso no desistió y llevó el tema al Comité contra la Tortura de la ONU, que el 22 de abril de este año ha emitido una decisión condenatoria para el Estado español. En ella se citan las «alegaciones creíbles de tortura» por parte del detenido, se recuerda que había obligación de investigar ya en 1981 aun sin denuncia formal dado que ese relato se conocía, y se añade que la obligación sigue vigente actualmente porque no cabe prescripción en este delito.

España tenía 90 días para tomar medidas

Pues bien, ni siquiera tras ello jueces y fiscales han movido ficha, constata GEBehatokia. Censura que «España tenía 90 días para adoptar medidas para cumplir dicha decisión e informar al CAT al respecto y no lo ha hecho. Los torturadores están identificados y sus nombres constan en el sumario».

Para esta entidad que se presenta como «fiscalía social» de las víctimas del Estado, «el Poder Judicial es sin duda el último eslabón que sigue sin sumarse a las exigencias internacionales de verdad, justicia, reparación y garantías de no-repetición. Un búnker judicial negacionista ha cerrado filas en torno a los perpetradores de gravísimas vulneraciones de derechos humanos». Frente a ello, «esta es la pretensión: abrir el camino con este caso junto a los de Alcantarilla y Sorzabal. Y lo hacemos precisamente en un momento en que el 40 aniversario del asesinato por torturas de Mikel Zabalza pone en evidencia el escándalo que conlleva la impunidad de que han gozado quienes han practicado la tortura y la cobertura de la ley franquista de secretos oficiales».




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