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sábado, 25 de diciembre de 2021

Genocidio Infantil Indígena en Canadá

Naiz ha publicado este extenso y  meticuloso reportaje acerca del terror desencadenado por los canadienses en contra de los pueblos originarios, en especial, en contra de sus niños y niñas.

No es algo que haya sucedido hace 500 o 400 años, es algo que estaba ocurriendo hace menos de 100 años, en pleno siglo XX y en fechas posteriores al Holocausto perpetrado por los nazis clamando superioridad racial.

Lo compartimos con ustedes porque lo sucedido en Canadá arroja luz sobre la actitud asumida en la propia Europa por parte de estados como el español o el francés. Baste con mencionar que el periódico español El Mundo no tuvo empacho en publicar un titular que a la letra rezaba '80.000 alumnos vascos en "riesgo académico" por la imposición del euskera a niños castellanohablantes'. Lo anterior en pleno siglo XXI... y en la Europa de las luces y de los derechos humanos.

Dicho lo anterior, les dejamos con la información:


«Matar al indio en el corazón del niño»: Canadá, atrapada por su propia historia

Les quitaron sus ropas, sus cabellos, hasta sus nombres, sustituidos por un simple número. El desarraigo sufrida por los inuits y otros grupos indígenas a manos de las instituciones canadienses durante más de un siglo sigue saliendo a la luz.

Marion Thibaut

Tiene cinco años y se aferra, llorando, a las faldas de su abuela. Jimmy no se quiere subir al autobús, dejar a su familia amerindia ni irse de este bosque de Canadá donde vive con su comunidad.

Pero un policía empuja a la anciana y lo agarra. Poco después, está en un autobús con otros niños indígenas. El viaje comienza en medio de gritos y sollozos. Estamos en 1969 y su vida está patas arriba.

Al final de la ruta, a unos cuantos kilómetros de su hogar, está el «internado indígena» de Saint-Marc-de-Figuery, en Québec, 600 km al norte de Montreal. Jimmy Papatie permanecerá allí hasta el cierre de la institución en 1973.

En pocas horas, todo cambia para estos niños aborígenes arrancados de sus familias por orden del gobierno canadiense: sus cabellos, que tradicionalmente llevaban largos, son cortados. En la ducha, les frotan con un cepillo duro: son los «sucios indios».

Deben quitarse sus mocasines y sus chaquetas de piel de alce, vestimenta típica de los Algonquinos, para ponerse un uniforme. Les hablan en francés, un idioma que desconocen, pues su lengua materna está prohibida.

Y, encima, al final de esta larga jornada, deben despedirse de sus nombres. De aquí en adelante serán un número.

«No sabíamos dónde estábamos. No sabíamos lo que nos iba a pasar. En pocas horas, ocurre un desarraigo total: lingüístico, cultural, espiritual», recuerda Papatie, de 57 años, en un restaurante cercano al lugar donde quedaba el internado, hoy destruido.

De cabello marrón corto, con tatuajes en el antebrazo, este antiguo jefe de su comunidad quiere hoy hablar sin tapujos de esa época «terrible».

Hasta los años 1980, estos internados, que aparecieron en el siglo XIX, fueron una de las piedras angulares de la política de asimilación de los amerindios, hoy en día el 5% de la población.

Considerada luego como un «genocidio cultural», esta página sombría de la historia canadiense ha salido a la luz tras el descubrimiento en los últimos meses de más de un millar de tumbas anónimas cerca de los antiguos internados. Descubrimientos que han sacudido al país.

150.000 víctimas

En total, unos 150.000 niños inuit, mestizos o miembros de las Naciones Originarias (Denés, Mohawk, Ojibway, Cris, Algonquinos...) fueron enviados a los 139 establecimientos del país, administrados por iglesias.

En cada comienzo del año escolar, el agente de asuntos indígenas, acompañado de policías, hacía un recorrido por las comunidades autóctonas -en su mayoría nómadas- para llevarse a los pequeños. Desde 1920 y tras una modificación de la ley sobre los indígenas, el consentimiento de los padres ya no era necesario.

El objetivo teórico de las instituciones era escolarizar, evangelizar y asimilar. Pero con frecuencia los niños fueron maltratados, incluso abusados. Miles jamás volvieron y murieron por malnutrición, enfermedad o por los malos tratos.

Ver a sus hermanos sin poder hablarles

«En el internado, yo ya no tenía nombre, era el número 70». Fred Kistabish, de 77 años, lentes oscuros y camisa de leñador, regresa con frecuencia al lugar donde estaba el internado de Saint-Marc-de-Figuery, donde vivió 10 años.

Hoy solo quedan algunas piedras recubiertas de maleza. Fue erigido un pequeño memorial con fotos en blanco y negro de los alumnos. Y decenas de pequeños zapatos fueron depositados delante, como símbolo de los niños maltratados en estas instituciones, que nunca volvieron a sus familias.

«Aquí fue donde me convertí en otra persona"» continúa, mientras avanza con su bastón sobre lugares que poco a poco se recubren de nieve en este comienzo del invierno. Y sin embargo, «no lograron cambiarme del todo», matiza.

Lo «más difícil», recuerda este antiguo jefe de la reserva de Pikogan, ubicada a unos kilómetros del internado, era ver a sus hermanas sin estar autorizado a hablarles. «Cuando ellas me veían en el comedor, lloraban... eso era duro».

El aislamiento fue también desgarrador para Alice Mowatt, quien estuvo en el mismo internado entre los 6 y los 13 años.

Años más tarde, ella anotó en pequeños cuadernos los momentos que más marcaron su infancia en el internado, «para no olvidar» y «para liberarme», cuenta.

En las primeras páginas, el impacto de la llegada es descrito con precisión: «No recuerdo el camino al internado, supongo que estaba siguiendo a mis hermanas. Pero al llegar nos dividieron por grupos de edades, allí me di cuenta que ahora estaba sola».

«En ese momento, tenía seis años y no sabía ninguna palabra en francés. Fueron los momentos más duros de mi vida», cuenta esta exbibliotecaria de 73 años, de largo cabello gris.

Alrededor de ella, en su cocina, cada objeto, cada utensilio, lleva una pequeña etiqueta con su nombre en anishinabe, su lengua materna. «Es para mis nietos, para que les queden algunas palabras de nuestra lengua"»

En el internado, muchos olvidaron su lengua y algunos niños se quedaron mudos por meses. Hablar cualquier idioma que no fuera francés o inglés era arriesgarse a un castigo seguro. Golpes con reglas, con cinturones, días encerrados en un armario, jabón en la boca...

«Porque estabas hablando cuando estaba prohibido, porque no te detuviste lo suficientemente rápido, porque no saliste de tu cama a tiempo... había 50 millones de excusas para golpearnos», recuerda Dawn Hill, de 72 años.

A esta antigua institutriz, de cabello blanco y lentes rectangulares, que pasó por el internado de Bratford, al sur de Toronto, se le pierde la mirada en el horizonte cuando recuerda este periodo: «Era un mundo despiadado, jamás sentías seguridad».

Ubicado lejos de cualquier zona habitada, al final de un largo camino bordeado de arces, en este internado, dirigido por la iglesia anglicana y que fue uno de los primeros del país, se iniciaron hace poco investigaciones para intentar encontrar tumbas de niños.

Un millar de tumbas

Más de un millar de tumbas anónimas han sido encontradas desde mayo en las localizaciones de los antiguos internados. Y numerosas investigaciones están en marcha en todo el país, pues según las autoridades entre 4.000 y 6.000 estudiantes desaparecieron.

Miles de sobrevivientes han ofrecido sus testimonios de horror respecto a estas instituciones, que tenían como objetivo «matar al indio en el corazón del niño», ante una comisión de la verdad y la reconciliación puesta en marcha en 2008. Entre ellos, Alice Mowatt, quien contó por primera vez las agresiones sexuales que sufrió.

Tras siete años de investigación y miles de entrevistas, esta comisión puso la lupa sobre un periodo desconocido para la mayoría de los canadienses, concluyendo que ocurrió un «genocidio cultural».

La policía y expertos ahora están utilizando un radar de penetración terrestre en antiguas escuelas residenciales indígenas de Canadá, como esta en Brantford, para localizar restos de niños desaparecidos

«Puede ser difícil de aceptar que lo que nos han dicho se haya podido producir en un país como Canadá, que se enorgullece de ser un bastión de la democracia, de la paz y de la gentileza en todo el mundo», describe el informe de la comisión, un documento de más de 500 páginas.

«Los niños sufrieron abusos, físicos y sexuales, y murieron en estas escuelas en proporciones que no habrían sido jamás aceptadas en ningún sistema escolar del país o del planeta», concluye.

Poco a poco, el país corrió el tupido velo que se había colocado sobre este periodo: en 2008, el primer ministro conservador Stephen Harper presentó sus disculpas y su sucesor, Justin Trudeau, hizo lo mismo en 2015.

Recientemente fue la iglesia católica la que admitió su responsabilidad en los sufrimientos soportados por los miembros de las Naciones Originarias. En 2022, una delegación de indígenas irá por primera vez al Vaticano previo a un viaje del papa a Canadá previsto para ese año.

«Quiero que venga el Papa y se disculpe con nosotros, con nosotros los sobrevivientes de los internados. Tomará un día o dos días para reunirnos, pero hay que tomarse ese tiempo, y después ya podremos pasar la página», piensa Oscar Kistabish, de 75 años y quien pasó por Saint-Marc-de-Figuery.

Este hombre, que no está relacionado con Fred Kistabish, se describe como «un superviviente».

«Me robaron mi juventud», dice este hombre de grandes hombros y pelo marrón largo y recogido. Los primeros meses, recuerda, los pasó constantemente enfermo por «la alimentación, que cambió de un solo golpe», pero también por el miedo. Aunque también recuerda «momentos de diversión», gracias al descubrimiento del hockey en el internado, dice.

«Aprendí a no tener más emociones», asegura con amargura, explicando que luego -como muchos- intentó destruirse a sí mismo poco a poco, principalmente a través del alcohol.

Los internados, todo el sistema, «crearon verdaderos traumas en las poblaciones autóctonas, transmitidos de generación en generación», explica Marie-Pierre Bousquet, antropóloga de la Universidad de Montreal.

Pederastia

«Nadie hablaba de lo que nos hacían, pero todo el mundo sabía lo que significaba cuando el sacerdote te venía a buscar en la noche a tu cama», relata Jimmy Papatie, a quien le costó 45 años poder hablar de las violaciones.

En total, más de 38.000 acusaciones de agresiones sexuales y físicas graves han sido identificadas por la comisión. Y menos de 50 declaraciones de culpabilidad han sido pronunciadas por la justicia canadiense.

Evocando los «fantasmas» que le han acompañado por años, Papatie narra una vida de caídas y recaídas: alcohol, drogadicción, intentos de suicidio, violencia...

«Tuve que tener más de 50 años y hacer varias terapias para ser capaz de dormir en la oscuridad, de desnudarme ante una mujer, de lograr tener un momento de intimidad con alguien"» cuenta.

«Hoy ya no me escondo. Pero también sé que eso no me excusa del daño que hice a otros», dice, evocando agresiones sexuales que asegura haber cometido.

Con el reciente descubrimiento de las tumbas anónimas de niños, Canadá parece descubrir su pasado y la palabra «reconciliación» está en boca de todos.

Un movimiento que ya se ha visto en otras partes del mundo, como en Escandinavia. Pues recientemente fueron establecidas comisiones de la verdad en Noruega, Finlandia y Suecia sobre las persecuciones sufridas por el pueblo sami.

Además, en numerosos países, un movimiento de fondo, defendido principalmente por las generaciones más jóvenes, pide abrir los ojos frente a los errores del pasado para incluir de mejor manera la diversidad actual.

«Esa no es la imagen que los canadienses tenían de su país. Hoy en día se preguntan: '¿Pero entonces sobre qué fue fundado nuestro país? ¿Cuál es nuestra historia nacional?'», asegura Marie-Pierre Bousquet, que menciona que la sociedad sufrió un «electroshock».

«Hasta ahora, se veían como una gran democracia multicultural, con un pasado glorioso, de grandes espacios, no como un país construido sobre un genocidio», dice.

El descubrimiento de las tumbas ha constituido un giro importante, explican los investigadores. «Es como si con esta prueba, todo se ha hecho concreto, real», añade la directora de un programa de estudios autóctonos.

Pero «aún queda mucho trabajo por hacer para llegar a una verdadera comprensión de este episodio de la historia y de sus consecuencias en el tiempo», estima Sébastien Brodeur-Girard, profesor en la Escuela de Estudios Autóctonos de la Universidad de Quebec.

A finales de septiembre, en la primera jornada nacional de homenaje a las víctimas indígenas, el primer ministro Justin Trudeau lo reconoció: «No habrá verdad ni reconciliación mientras que este país no comprenda que la historia de las comunidades autóctonas es la historia de todos nosotros».

Discriminación actual

Aún hoy, muchos indígenas viven en la miseria y el racismo perdura, de acuerdo con expertos e informes.

Las Naciones Originarias recién obtuvieron el derecho al voto en Canadá en 1960 y en ciertas zonas como Quebec tuvieron que esperar hasta 1969.

En 2020, la ONU denunció «el largo abanico de violencias sufridas por los pueblos autóctonos»: problemas de acceso al agua potable, discriminación a los niños que viven en las reservas, sobrerrepresentación de autóctonos en las prisiones...

«El gobierno y la iglesia piensan que decir 'me disculpo' es suficiente», dice Papatie. «Pero si todo eso fuera sincero, pondrían realmente dinero sobre la mesa para reparar. Yo sé lo que cuesta reconstruir a un individuo, ahora todo un pueblo...».




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jueves, 17 de octubre de 2019

Entrevista a Xabi Otero

Desde Noticias de Gipuzkoa traemos a ustedes esta entrevista en la que se vuelve a plantear la posibilidad de una migración temprana desde lo que hoy en día es el área que bañan las aguas del Golfo de Bizkaia hasta el continente americano.

Nosotros no lo llamaríamos "descubrimiento" por nada del mundo e insistimos en el más apropiado término antropológico de migración. Vamos, imaginen ustedes que sabiendo que el ser humano proviene de África le llamáramos "descubrimiento" a cada una de sus paulatinas llegadas a Asia, luego a Europa, más tarde a Oceanía.

Aclarado lo anterior, aquí la entrevista:


Otero lidera Jauzarrea, el Fondo para el Estudio y Difusión de la Cultura Vasca, que organiza el Congreso Atlantiar este viernes en el auditorio Orona de Hernani

Juanma Molinero

Esta cita anual se centra en esta edición en la huella humana en el Atlántico Norte. Se presentarán también varios proyectos de investigación sobre los vascos y se celebrará un homenaje póstumo a Dennis Stanford, antropólogo de Smithsonian Institution, fallecido en abril de este año y habitual colaborador de Jauzarrea.

Una de las investigaciones que analizarán presenta la hipótesis de que europeos que vivían en el Golfo de Bizkaia alcanzaron las costas de América hace 20.000 años.

-Esta hipótesis hace bastantes años que está en danza. En EEUU se considera que la primera cultura americana es la cultura clovis, de hace 12.500-13.000 años. Pensaban que esos pobladores llegaban por Siberia y el estrecho de Bering. El antropólogo Dennis Stanford era el mayor conocedor de la prehistoria de América del Norte y del Sur. Cuando fue a Rusia para ver qué rastro había de clovis, vio que no había nada. Desde la costa Este de Estados Unidos a Eurasia no había nada. Stanford conoció a Bruce Bradley, especializado en arqueología experimental y profesor de la Universidad de Exeter, que vio que la abundancia de yacimientos era en el este y luego se dispersaba hacia el oeste. Bradley decía que se hacían piezas muy similares en América del Norte y Europa. No era normal que se hallaran piezas similares en dos partes del mundo diferentes. Así que, como durante 5.000 años hubo un puente de hielo entre los dos continentes, propusieron la idea de que los pobladores hubieran llegado a América desde Europa. Documentaron muchos más yacimientos y plantearon la posibilidad de que llegara a América gente de lo que conocemos hoy como Europa. Y creen que puede haber gente que puede haber ido a América desde lo que se conoce como el refugio vasco. He conocido a investigadores que eran críticos con esta teoría, la que se conoce como Solución Solutrense, y ahora se han moderado. Antes atacaban esta teoría y ahora son escépticos porque cada vez hay más pruebas y evidencias de que algo ha pasado. Se trata de demostrar que puede ser posible y en eso estamos. Hay que aportar más pruebas.

¿En algún momento se podrá demostrar?

-Está probado con la evidencia de las piezas. Si tienes dos piezas que son del mismo tipo en dos zonas tan alejadas... Los genetistas dicen que con las evidencias materiales es suficiente para demostrarlo, pero ahora se exige 80 pruebas diferentes para corroborarlo. Habría que corroborarlo con la genética. En esa zona de América ha habido muestras de ADN con marcadores genéticos que proceden de Europa de hace 15.000-18.000 años. Son pocos y hay que contrastarlo con más estudios.

Si lo demuestran, desmontarían la principal teoría de que América se descubrió hace poco más de 500 años.

-América está descubierta por los primeros pobladores, los que fueran. Hay excavaciones en Texas que llegan hasta los 20.000 años. La idea de que los pobladores llegaron a América desde Asia por un puente de tierra en el estrecho de Bering es de un jesuita que lo planteó en el siglo XVII. Hay que comparar las teorías para debatir de una manera seria.

En nuestro imaginario, América data de hace 500 años.

-Eso ya es de risa. Hay un montón de datos e investigadores del siglo XIX de Francia que te dicen que los balleneros venían a Donibane Lohizune desde Terranova desde el año 1372. Esos datos figuraban en los archivos de Donibane que se quemaron a principios del siglo XX. Hay también datos de aduanas de los puertos de Plymouth y Londres, recopilados por un investigador suizo, que habla del año 1342 y de cómo llegan a esos puertos pieles traídas por los vascos de América. En Islandia también se habla de los barcos vascos en el año 1400. Pero todo eso la historia oficial lo ignora. Te dicen que les lleves pruebas. Lo de mantener solo la teoría de los 500 años de Colón es de risa. Los vikingos ya estuvieron en América en el año 1000. Hay asentamientos y está probado. Adjudicarse lo de los 500 años de Colón es como muy pueril a estas alturas.

¿Esos pobladores que llegaron desde el Golfo de Bizkaia podrían ser vascos?

-Habría que probarlo. En 2009 propuse que se hiciera un estudio genético de las primeras naciones del este de América para ver si se encontraban marcas de vascos que lo corroboraran. Se ha hecho un estudio con 200 muestras con tribus y naciones muy concretas. No sé qué resultados habrá pero no espero gran cosa. Es como buscar en Baztan cuántos nativos hay de Soria. Según la gente que elijas, si no aciertas, nunca sabrás cuántos han venido de Soria. Hay que demostrar con la genética que esos pobladores del Golfo de Bizkaia que fueron a América eran vascos. El problema es que aquí, en Euskal Herria, casi no existen restos antiguos.

Lo que sí está probado es la relación de los vascos y los inuits.

-Sí, pero es más reciente, de los siglos XVI y XVII. Se han descubierto muchos asentamientos. Este año, otros cuatro nuevos en la Península del Labrador, al sur de Red Bay. La colaboración entre vascos e inuits es consistente y permanente. Los inuits bajaban al sur, exponiéndose a ser asesinados por los indios, sus enemigos ancestrales, para encontrarse con los vascos. Estaban con los vascos en la campaña ballenera, hacían carbón vegetal... Hasta hace unos años no se conocía esta relación y cada vez que se da un paso se encuentran más cosas.

En Canadá la huella vasca es una mina de oro.

Estuve en las excavaciones de Red Bay y tuve la suerte de conocer todos los restos humanos y todo lo que se encontró allí: una txalupa, el ballenero San Juan… Fue muy bonito ver cómo, gracias a investigadores de Canadá, los vascos allí existimos. Si eso lo ampliamos a todo el mundo, podemos tener una visibilidad mayor. Es necesario que el ejemplo de Canadá trascienda a todo el mundo. Y eso es lo que hacemos en el Congreso de Jauzarrea y en toda la semana que pasan los investigadores en Euskadi.

¿Por qué llama tanto la atención a investigadores extranjeros la huella vasca fuera de nuestras fronteras?

-Básicamente, porque no se conoce. Descubren algo nuevo y eso es muy exótico. En Louisbourg (Canadá) este verano hemos hecho un programa con Parks Canada y las investigadoras que han trabajado allí nos contaron que la gente que visitaba la exposición no sabía lo que era un vasco. Nos situaban en Turquía, en África… Los visitantes de Québec eran a los que más les sonaba. Pero hay un desconocimiento absoluto en la gente de lo que es un vasco o de que algo vasco exista. Reconstruir esa historia es el mayor atractivo. Y la lengua, que suena exótica.

¿Nuestra historia interesa más fuera que aquí?

-Aquí hay complejos. Y hay un bombardeo de medios de comunicación españoles y franceses que nos dicen que no somos nada. Creo que sí somos algo. Ya sabemos que no somos especiales, pero queremos hilvanarlo todo para mostrarlo a la gente.

¿Hay algún mito de los vascos que convenga desterrar de nuestra historia?

-Hay personas que quieren romper tópicos, pero no está bien destruir cosas sin evidencias. He visto a investigadores que te cuestionan cualquier cosa que hagas o quieras conocer de la historia y la prehistoria de los vascos como si llevaras la boina calada. Queremos recuperar desde el inicio del homo sapiens en África hasta su llegada aquí. Nos gustaría recuperar todo ese recorrido para saber qué hemos sido. Queremos ver nuestra foto de familia, que sirve para otras familias. Nosotros somos los portavoces de lo que nos cuentan los investigadores que traemos al Congreso. Cuando ellos digan otra cosa, lo modificaremos. Hacemos la transmisión de investigaciones de investigadores de primera línea. No son gente que copia de Internet, lo traduce y lo modifica. Son investigadores que trabajan sobre el terreno y les apetece meterse en el reto de reconstruir la historia vasca.

¿Cómo ha sido la experiencia en Louisbourg?

-Es difícil en dos meses explicar la historia de los vascos. Están encantados y quieren seguir con la experiencia. Habría que tener cinco personas allí. Todo requiere ayuda y somos muy malos vendedores. Aquí no conseguimos apoyo, habiendo instituciones y empresas que podrían ayudarnos.

Usted también presenta su propia investigación en el Congreso. Hace una interpretación de las piedras grabadas halladas en Gault (Texas), y considera que son las primeras imágenes de embarcaciones en América, de hace 13.000 años.

-Son piedras que se encontraron en los yacimientos de clovis de hace 13.000 años. Los investigadores de allí no lo veían, pero yo, al analizar las piedras, vi un barco con remos. Si lo viéramos al trasluz, veríamos los remos de la tripulación en la piedra. Alguien propuso que era un animal herido con flechas. Yo creo que son remos, las formas encajan perfectamente. El director de la excavación de Gault quiere ayudarme a publicar un artículo científico sobre esas piedras. Quiere que lo que yo he hecho desde el ámbito del grafismo, se complete con la antropología y la arqueología. Los investigadores ven viable defender esta hipótesis. En la parte superior de la piedra, si se aísla, se ve una ballena o un cachalote con arpones. La piedra fue tallada y el que lo talló lo hizo de forma rudimentaria pero sabía lo que quería hacer. Es un grabado despedazando una ballena. Un bocadillo en el que arriba está la escena de una ballena, debajo el plano de la embarcación, un umiak, y en medio la punta de un arpón. La piedra de abajo concuerda con varios planos de embarcaciones umiak del siglo XIX. Hace 30 años se publicó que los kayak se usaban hace 10.000 años. La pieza que he analizado yo puede datar de hace 13.000 años.






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viernes, 7 de octubre de 2016

Euskal Herria Marítima

Sin mayores preámbulos, les compartimos esta reseña literaria publicada en el Diario Vasco:

Azpiazu revela más historias de los vascos y el mar

En su nuevo libro incluye un capítulo redactado por Javier Elorza, quien defiende que un marino zumaiarra se adelantó a Cristóbal Colón

Felix Ibargutxi
El historiador José Antonio Azpiazu ha publicado 'Hielos y océanos. Vascos por el mundo', un libro que el autor considera prolongación de 'Y los vascos se echaron al mar', del año pasado. Ha intentado ofrecer «píldoras informativas» y aportar datos siempre de una manera amena.

«Existe el mito de que los vascos no han sido buenos comerciantes. Es un mito falso. Los vascos controlaban en Europa el mercado del bacalao y la grasa de ballena, pero eran también capaces de colocar en el mercado internacional la rica cuchillería de Bergara o las solicitadas prendas de lino fabricadas por nuestras abuelas», dijo en la presentación de ayer.

El libro de Azpiazu incluye un capítulo redactado por su colega y amigo Javier Elorza, quien narra un episodio que puede revolucionar la historia marítima. «Javier halló en el archivo de Simancas un documento que, por lo menos, pone en duda la excepcionalidad o la genialidad de Colón -comentó ayer Azpiazu-. Resulta que el capitán zumaiarra Miguel de Ibarra recibió de Fernando el Católico el encargo de ir en busca de las Indias. Le prometió 600 florines de oro por la empresa que le encomendaba, y salió a surcar el Atlántico, cuyos confines se desconocían, varios meses antes que Colón. Ibarra no volvió y no sabemos nada de su paradero. Fuimos a Sevilla en busca del testamento de su viuda, que viajó allí para reclamar el dinero prometido por el rey. Pero había desaparecido, se había quemado, no se sabe qué. Pero es casi seguro que en el océano de documentación de Simancas se esconderá el secreto de de cómo acabó aquella aventura».

Otro aspecto que narra Azpiazu en el libro es «el secretismo» con el que los vascos guardaban su sabiduría relacionada con el mar. «Hemos conseguido rescatar algunas perlas de cómo la ciencia del mar era controlada y transmitida dentro de la familia, en el grupo cercano, de generación en generación. Los cartularios, los mapas, los instrumentos de navegación, constituían un tesoro que no convenía compartir con el vecino, con la competencia».

En opinión de este historiador, los vascos superaron a los ingleses en la Edad Media, pero en el siglo XVII se produjo un cambio sustancial: «Los marinos ingleses contaron con total apoyo de la Corona, aquí los grandes marinos podían ser menospreciados, al ser dependientes de aristócratas desconocedores de las claves del mar o incluso temerosos de montar en un barco».

En otro capítulo cuenta cómo los vascos aprendieron de los inuits a hacer botas con pieles de foca.

El libro incluye también un apartado sobre los vascos y el Pacífico, escrito por José María Unsain, director del Untzi Museoa de San Sebastián, precisamente el lugar en el que ayer se llevó a cabo la presentación de la publicación. Y el prólogo ha sido redactado por Ramón Martín Suquía, encargado del archivo de protocolos de Oñati, toda una mina para los historiadores.






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jueves, 4 de junio de 2009

El Independentismo Inuit Se Fortalece

Hace años leí un cuento corto de ciencia ficción acerca de una civilización extraterrestre que llega a la tierra para llevarse de invitado especial a la persona más inteligente del planeta, inmediatamente Rusia, Inglaterra, Francia, los EUA y Japón entran en una feroz competencia por demostrar que tal persona es uno de sus propios científicos. El cuento termina con los extraterrestres mirando la Tierra desde su nave espacial comentando que esperan que la humanidad tenga la capacidad de entender la lección que les acaban de dar y por fin evolucine de acuerdo a su potencial, sentado junto a ellos un inuit come pescado crudo extraído de una cubeta a sus pies.

Pues bien, los inuit acaban de callar a los que por el mundo proclaman la máxima que dicta que estos tiempos ya no son para que las naciones y los pueblos busquen su autodeterminación, los que dicen que hay que sumar y no restar, los que secretamente se alegraron de la masacre de 20.000 civiles tamiles a manos del ejército del genocida gobierno cingalés, los que se rasgan las vestiduras cuando un soldado sionista es abatido pero se encogen de hombros cuando un escolar palestino es abatido por un francotirador de las fuerzas de "defensa" israelí.

A ellos, a los apologistas del colonialismo y el imperialismo militar, político, cultural y económico les dedicamos esta nota publicada en Gara:

Los inuit dan un paso más hacia la independencia de la isla

Vuelco político en Groenlandia. El partido socialdemócrata Siumut, que ha gobernado la isla ártica desde que comenzó la autonomía en 1979, ha sido ampliamente derrotado por la izquierda independentista de Inuit Ataqatigiit (IA), que será la encargada de gestionar el nuevo marco autonómico, que abre la vía a la independencia y que fue aprobado en referéndum en noviembre de 2008. Los inuit han dado un paso más hacia su independencia.

GARA | NUUK

La histórica victoria de la izquierda independentista del partido Inuit Ataqatigiit (IA, Comunidad Inuit) en las elecciones que se celebraron el martes en Groenlandia ha abierto una nueva era que puede acelerar el proceso de independencia de esta isla del océano Ártico rica en recursos naturales.

La izquierda independentista ha acabado con 30 años de mandato del partido Siumut (socialdemócrata), la formación que negoció con Dinamarca y obtuvo en 1979 el régimen de autonomía. Este estatuto fue reformado y ampliado en un referéndum celebrado en noviembre del años pasado, abriendo la vía legal a la independencia de Groenlandia. El nuevo estatuto entrará en vigor el 21 de junio.

De este modo, la victoria de la izquierda independentista en las elecciones del martes se puede considerar la segunda parte de un proceso iniciado con el referéndum de reforma estatutaria. Los groenlandeses han aparcado al partido que tradicionalmente les ha gobernado y han optado por la izquierda independentista para gestionar el nuevo marco.

El jefe del Gobierno saliente, Hans Enoksen, anunció su dimisión tras permanecer ocho años al frente de su partido. «Los electores han hablado y respeto su veredicto», declaró al diario «Sermitsiaq».

El primer ministro danés, Lars Loekke Rasmussen, se declaró ayer «convencido de que el Gobierno [de Copenhague] tendrá una cooperación de plena confianza con el nuevo equipo» que gobernará en Nuuk.

Para la escritora y experta en Groenlandia Marianne Krogh Andersen, «el auge de IA podría dar un nuevo y definitivo impulso al sueño de la independencia de la isla».

Sin embargo, Andersen destacó que el líder de la izquierda independentista, Kuupik Kleist, es también «un pragmático y sabe que existe un precio que tendrá que pagar. Mientras Groenlandia no tenga los medios para asegurar su independencia económica, sin los subsidios que recibe de la metrópoli danesa, este sueño seguirá siendo algo lejano».

Este mes, control de los recursos

Los groenlandeses, destacó Andersen, han expresado sus dudas sobre la capacidad de gestionar de manera responsable el marco de la nueva autonomía ampliada, que a partir de finales de este mes, dejará en manos de Nuuk 33 competencias que se encontraban bajo control de Copenhague. Entre ellas, destacan el control de los recursos del subsuelo, que se supone que contiene importantes yacimientos minerales, como oro, diamantes, zinc, petróleo y gas. La disminución de la capa de hielo debido al calentamiento global ha convertido estos yacimientos en rentables.

Pia Vedel Ankersen, profesora de la Universidad de Nuuk, coincide a la hora de señalar que el proceso de independencia podría acelerarse con la gestión de IA de estas nuevas competencias, «puesto que este partido, históricamente, siempre ha tenido como objetivo la independencia».

Sin embargo, Ankersen destaca que la victoria de IA también se debe al voto de los jóvenes, que quieren un Gobierno formado por gente diferente a la habitual para hacer frente a los graves problemas que tiene la isla: niños maltratados y desnutridos, violencia machista, largas listas de espera en los hospitales, un sistema educativo lamentable y una creciente brecha entre ricos y pobres.

Inuit Ataqatigiit (IA) logró el 43,7% de los votos

Los resultados de las elecciones legislativas groenlandesas muestran un vuelco total en el panorama político de la mayor isla del mundo. Inuit Ataqatigiit (IA), el partido de la izquierda independentista, ha logrado el 43,7% de los votos, lo que supone un ascenso de 21,3 puntos respecto a las últimas elecciones para formar el Landsting, el Parlamento autonómico, que se celebraron en 2005.

En el otro lado de la balanza se sitúa el partido socialdemócrata Siumut, que ha bajado casi cuatro puntos, para situarse en el 26,5%. Se trata de su mayor derrota desde 1979, cuando se instauró el sistema autonómico que esta formación impulsó. Además, ha dejado de ser la primera fuerza política en el Landsting. El partido liberal Atassut, que formaba la coalición de Gobierno en Nuuk con el Siumut, es otro de los grandes derrotados, puesto que ha perdido la mitad de los votos que obtuvo en 2005, quedándose en un escueto 10,9%.

Con estos resultados, IA logró catorce escaños de 31; Siumut, nueve; los Demócratas (en la oposición actualmente), cuatro; Atassut, tres y el pequeño partido Katusseqatigiit Partiiat, uno.

Dos reflexiones:

a) Los que insisten en llamar "norteamericanos" a los estadunidenses pronto estarán insultando a tres naciones situadas en Norte América, no solo a dos.

b) ¿Qué pensaran de esto los inuit olvidados, ninguneados y discriminados por los gobiernos canadiense y estadounidense acerca de la lucha soberanista de sus "parientes" groenlandeses?

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viernes, 22 de mayo de 2009

IV Cumbre Continental Indígena

Esta nota ha sido publicada en La Vanguardia, es curioso ver que la manipulación política del virus A H1N1 continúa:

Perú se prepara para la IV Cumbre Continental Indígena

Los indígenas debatirán sobre la criminalización de las protestas de los pueblos, la agenda de la mujer indígena y el derecho al territorio

Miguel Guzmán

A poco más de una semana de realizarse la IV Cumbre Continental de Pueblos y Nacionalidades Indígenas del Abya Yala (1), aún hay miedos en la ciudadanía por la posible llegada de 20 mexicanos a nuestro país, por el temor al contagio de la gripe A, concretamente a la ciudad de Puno.

El temor crece porque el gobierno ha confirmado esta semana el primer caso de contagio de gripe A en Perú, haciendo especular en el sentido de que incluso el evento de fines de mayo tendría que suspenderse, lo que para los indígenas puneños no son nada más que trabas.

También se desarrollará la Primera Cumbre Continental de Mujeres Indígenas, el Segundo Encuentro de la Juventud Indígena y el Segundo Encuentro de la Niñez Indígena; por lo que la expectativa crece entre los indígenas que esperan debatir la necesidad de establecer nuevos espacios de diálogo, la criminalización de las protestas de los pueblos, la agenda de la mujer indígena y el derecho al territorio.

Hugo Llano, coordinador regional de la IV Cumbre Continental de los Pueblos Originarios de la Coordinadora Comunitaria de Naciones Quechua Aymara (CONQA), afirma que estos problemas como la gripe o la crisis financiera mundial, son solamente cortinas de humo creadas para perjudicar al evento. Por lo pronto, la epidemia del virus AH1N1 está controlada, por lo que la llegada de los centroamericanos es un hecho, claro está se les hará un examen antes de su ingreso al país.

El coordinador reginal también ha informado que las instituciones locales, partiendo del municipio, la municipalidad, el sector salud, el ámbito educacional, el ejército, y otros estarán apoyando en este suceso que tiene lugar este próximo 27 de mayo, iniciándose con la Cumbre de Mujeres Indígenas, el 28 y 29 la Cumbre de Juventudes, el 29 y 30 la Cumbre de la Niñez Indígena y el evento central que se desarrollará del 29 al 31.

¿Cuántos asistirán?

Shirley Pérez Cano, secretaria de la Coordinadora Andina de Organizaciones Indígenas (CAOI) calcula que este evento captará aproximadamente a 5.000 o 6.000 participantes, entre ellos 2.000 mujeres y 4.000 varones, así como 200 niños y 500 jóvenes.

Asimismo, menciona que la asistencia vendrá desde el continente de África (Quilobombola) con 32 participantes, Asia (Pueblo Same) con 80 asistentes y Europa (Naciones sin Estado entre ellos delegados del País Vasco y de Catalunya) con mil personas, como también habrán asistentes de la región y del país en general, captándose un aproximado de dos mil y tres mil individuos.

Otros visitantes

Más allá de sólo pueblos indígenas, la ciudad de Puno será visitada por las grandes organizaciones mundiales como la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización de los Estados Americanos (OEA), así como también los grandes medios de comunicación internacionales.

Reclamo del derecho de autodeterminación

Hay que destacar que varias organizaciones indígenas entre las que destaca la mapuche están reclamando el reconocimiento del derecho a la autodeterminación que les corresponde en su calidad de pueblos, según reconoce la Carta de Naciones Unidas. Con la adopción de la Declaración de los Derechos de los Pueblos Indígenas por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 13 de septiembre de 2007 la comunidad internacional ha reconocido expresamente el carácter de pueblos de los indígenas, como ya lo afirmara el relator especial de Naciones Unidas, Miguel Alfonso Martínez, quien en su estudio encargado por la ONU sostuvo: "no he podido hallar argumento jurídico suficiente para que pueda defenderse la idea de que los indígenas han perdido su personalidad indígena internacional como naciones o pueblos".

Si bien la amplitud de la autonomía y beneficios reclamados varían entre los distintos sectores indígenas, muchas de las organizaciones que la reclaman, la relacionan y la piden de la misma forma que la autonomía obtenida por el pueblo inuit en Groenlandia, desde la década de 1990; o como los beneficios obtenidos por los indígenas de Bolivia a partir de la más reciente elección de un presidente aymara en ese país, Evo Morales.

Además organizaciones mapuches como Wallmapuwen han entablado vínculos con el Bloque Nacionalista Gallego (BNG) y Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), proponiendo replicar el sistema de comunidades autónomas en Chile, así como el reconocimiento de los pueblos indígenas en la constitución (similar caso al reconocimiento de las administraciones y lenguas regionales en España).

Posibles ponentes

• Boaventura Sousa Santos, sociólogo (Universidad de Coimbra-Portugal)
• Ramón Pajuelo, antropólogo (Instituto de Estudios Peruanos)
• Anibal Quijano, sociólogo (Centro de Investigaciones Sociales (CIE)–Perú)
• Rigoberta Manchú, indígena (Premio Nobel de La Paz - Guatemala)

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1. Abya Yala es el nombre dado al continente americano por la etnia Kuna de Panamá y Colombia antes de la llegada de Cristóbal Colón y los europeos. Aparentemente, el nombre también fue adoptado por otras etnias americanas, como los antiguos mayas. Hoy, diferentes representantes de etnias indígenas insisten en su uso para referirse al continente, en vez del término "América". Quiere decir "tierra madura", o según algunos "tierra viva" o "tierra en florecimiento".

El uso de este nombre es asumido como una posición ideológica por quienes lo usan, argumentando que el nombre "América" o la expresión "Nuevo Mundo" serían propias de los colonizadores europeos y no de los pueblos originarios del continente.


Nos alegra constatar que activistas vascos y catalanes están siendo invitados a eventos como estos, los pueblos originarios del mundo están abriendo espacios para conocerse mejor y así promover el ser solidarios con sus respectivas luchas de autodeterminación.

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lunes, 1 de diciembre de 2008

Vil Vi Aendre Vores Jord

Esta reflexión acerca del paso que han dado los groenlandeses en pos de su autodeterminación ha sido publicado en Gara:

También Groenlandia
Martin Garitano | Periodista
Nunca hubiera pensado que llegaría a sentir envidia (sana, si hay) de los inuit groenlandeses, gentes a las que imaginaba embutidas en abrigos de piel de foca, con raquetas bajo las botas y más preocupadas por la pesca y porque la estufa no les fundiera el igloo que por la independencia de su iceberg. Me equivoqué otra vez.

Desde que Erik el Rojo, hace más de mil años, asentó a sus vikingos en las tierras de Kaallit Nunaat, los inuit han vivido bajo el mandato de noruegos y, hasta ahora mismo, de daneses. Han sido, pues, descubiertos, colonizados y reducidos a la condición de súbditos de la Corona danesa.

Paisajes al margen, la historia se parece a la nuestra. Con todos los matices que tiene la Historia, claro. También a nosotros nos descubrieron -se dieron cuenta de que estábamos aquí- y, después de mil y una vicisitudes, nos redujeron a la doble condición de súbditos de la República Francesa y del Reino de España. En eso tuvimos peor suerte que los inuit, como se verá.

En 1979 Dinamarca concedió un Estatuto de Autonomía a Groenlandia, el mismo año en que el Reino de España hizo lo propio con tres de los siete territorios de Euskal Herria. A los navarros les impusieron lo que llamaron el Amejoramiento del Fuero y a los vascos de la Euskal Herria continental les niegan hasta una Cámara de Comercio particular.

Y en 2008 los groenlandeses han votado su ampliación hasta abrir la puerta a la independencia de Kaallit Nunaat para que la isla más grande del mundo, escasamente poblada, con poca vegetación más allá de la tundra, grandes riquezas minerales y yacimientos petrolíferos de primer orden, cuente con voz propia en el concierto de las naciones, para que puedan decidir en libertad a quién y a qué precio venden sus arenques, su zinc y su petróleo. Lo han hecho por voluntad propia y porque Margarita II de Dinamarca no cuenta con el sustento de una constitución como la española, que deja en manos de los militares la defensa de la unidad de España. Ni padece la obsesión francesa por el control del último rincón de su decadente imperio. Margarita II ha asumido con deportividad política la decisión de los inuit de vivir su independencia en libertad. Si Sarkozy y Juan Carlos Borbón hicieran lo propio, todos, ellos y nosotros, viviríamos mejor.

Y hay otro elemento que explica mi envidia. El lema de la patria de los inuit: Vil vi aendre vores jord. Traducido al castellano quiere decir «Vamos a cambiar nuestra tierra». De eso se trata.

 



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martes, 25 de noviembre de 2008

¿Groenlandia Independiente?

Parece ser que se gesta el nacimiento de una cuarta nación en Norteamérica, una con mayoría indígena.

Este reporte ha sido publicado por el diario español El País:


Groenlandia decide hoy si dar el penúltimo paso hacia la independencia

Los 57.000 habitantes de la mayor isla del mundo votan una reforma de su estatuto de autonomía que les concede el derecho a la autodeterminación y la separación definitiva de Dinamarca

Groenlandia decide hoy si avanza hacia su independencia o si sigue vinculado a Dinamarca, de la que depende económicamente en buena medida. Los apenas 57.000 habitantes de la mayor isla del mundo votan sobre una reforma de su estatuto de autonomía que les colocaría en pie de igualdad con los ciudadanos de cualquier otro país del mundo y que abre la puerta a la total independencia de la metrópoli en el futuro.

Los colegios electorales han abierto a las 9.00 locales, (13.00 hora española) en las 80 localidades donde se concentra la población groenlandesa. Serán 11 horas de votación y los resultados podrían conocerse esta misma madrugada. Según los sondeos, el 'sí' se impondrá con contundencia entre los 50.000 inuits -la población aborigen- y los 7.000 daneses venidos de la metrópoli.

Se trata de dar o no luz verde a una ampliación del estatuto de autonomía, que data de 1979. La reforma confiere al Gobierno local, dirigido por Hans Enoksen, el derecho a la autodeterminación, que podría ejercer en cuanto lo considerase oportuno. Además, reconoce a los ciudadanos groenlandeses conforme al derecho internacional y el groenlandés se convierte en la lengua oficial. Le da asimismo el control de sus recursos minerales y petrolíferos, así como 32 competencias que ahora ostenta Dinamarca, incluyendo asuntos judiciales.

De ser aprobada, el nuevo estatuto entraría en vigor el próximo 21 de junio, momento en el cual Groenlandia dejaría de ser parte del Reino de Dinamarca después de 300 años. "Con el autogobierno, establecemos el marco para las futuras generaciones, que serán las que tendrán que manejar la tarea de la independencia", ha declarado el primer ministro Enoksen a la agencia Reuters.

El problema es el dinero, pues la economía groenlandesa no está lo suficientemente desarrollada. Groenlandia depende de los 3.200 millones de coronas (420 millones de euros) que cada año envía Copenhague, que suponen cerca de un tercio de su producto interior bruto. También recibe ingresos del turismo y de la pesca, pero los abundantes recursos del subsuelo están esperando. El calentamiento global, que está acelerando el deshielo en el Ártico, podría hacer más accesibles estos recursos.




Que bueno que Euskal Herria no tiene el problema descrito en el último párrafo del artículo, o sea, como hemos apuntado con anterioridad, todas las supuestas razones que esgrimen los que se oponen a la independencia de los vascos no son mas que tristes excusas ante el sueño de todo un pueblo de recuperar su soberanía.

Los groenlandeses hablaron, pero resulta que a ellos sí que los están escuchando, principalmente por que Dinamarca hoy no se aferra desesperadamente a su pasado colonialista. Los daneses han evolucionado, tristemente no se puede decir lo mismo ni de los españoles ni de los franceses.

Por cierto, Dinamarca es un estado europeo, le informo eso a los que andan por allí diciendo que el modelo comunitario europeo ha acallado los anhelos independentistas de las naciones atrapadas en los estados europeos.




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martes, 14 de diciembre de 2004

Autonomía Inuit

Somos un blog de la diáspora vasca y para la diáspora vasca.

Entendemos que para ser, Euskal Herria requiere liberarse del yugo colonial y genocida ejercido tanto por el estado español como por el estado francés.

En ese tenor, respaldamos todas las luchas por la autodeterminación de los pueblos en resistencia, sea Irlanda, Palestina, Sahara Occidental, los mapuche de Chile o los maori de Nueva Zelanda.

Somos pues, internacionalistas y como tales exigimos el respeto irrestricto a los derechos civiles y políticos de las naciones sin estado.

Dicho lo anterior, nos complace compartir con ustedes este excelente reportaje de Blanche Petrich acerca de los inuit de Canadá, publicado en La Jornada:


Los inuit, ejemplo de autonomía indígena en Canadá

Su primer ministro visitó México para compartir experiencias con algunas etnias

Blanche Petrich

Con cinco años de existencia, el vasto territorio autónomo de Nunavut, tierra del pueblo indígena inuit -mal llamado esquimal- en la zona del ártico de Canadá, registra muchas experiencias nuevas. En la próxima primavera tendrá sus primeros 10 abogados recién graduados, sus primeras dos enfermeras profesionales. En la temporada reciente tuvieron su primer jugador de hockey sobre hielo en ligas mayores canadienses. Y el año pasado figuró en los festivales de cine internacionales su primer largometraje, Atanarjuant, que significa El corredor.

Su joven primer ministro, Paul Okalik, también es pionero en varios renglones. Fue el primero de su comunidad en salir a Ontario a estudiar leyes; fue el primer abogado egresado de una universidad, fue el primero en ser electo para encabezar el gobierno de Nunavut cuando aún no cumplía 35 años, al entrar en vigor el tratado que les otorgó la autonomía en 1999.

Hoy en día, cuando empieza su segundo término al frente del gobierno, reconoce que aunque se ha avanzado mucho para superar situaciones de discriminación y retraso, los indígenas inuit tienen mucho por conquistar. Entre sus principales demandas, actualmente en juicio en la Suprema Corte de Justicia Canadiense, está la controversia legal para que el gobierno de Ottawa obligue a transnacionales que explotan la pesca en sus mares a que reinviertan al menos 85 por ciento de sus ganancias en el territorio de Nunavut, como obliga la ley en otras provincias como Newfoundland, Yukón o Columbia Británica, y no 25 por ciento, como ahora ocurre.

Los inuit -sostiene Okalik en entrevista con La Jornada- "queremos ser parte de Canadá, tener los mismos derechos y obligaciones que los canadienses; pero al mismo tiempo queremos seguir siendo nosotros".

Este singular pueblo indígena tiene ramificaciones en todo el Artico, desde Alaska, Yukón, Québec y Newfoundland hasta Groenlandia, en Norteamérica, llegando a Escandinavia e incluso la lejana Rusia. En Nunavut se reconoce la autodeterminación indígena. Su gobierno está basado en lo que llaman el inuit quajimajatuqangit, o "modo de ser" de los inuit, cuerpo de principios y valores que concentran la filosofía y prácticas de la mayoría y que guían las decisiones, las políticas y leyes de las autoridades. Los funcionarios del poder ejecutivo de Nunavut, el Tunngavit, son electos entre los miembros de la Asamblea Legislativa, que a su vez es elegida en forma directa por cada uno de los habitantes, sin la mediación de partidos políticos, que ahí son inexistentes. El criterio para elegir a sus gobernantes, proceso en donde los consejos de los ancianos tienen gran peso, se basa en el servicio que los candidatos brindan a la comunidad. Mandar obedeciendo, dirían algunos.

Un inuit en México

Okalik realizó la semana pasada una visita oficial a México para, según afirma, compartir experiencias como pueblo indígena de Canadá y conocer otras experiencias de pueblos que viven en condiciones similares de rezago en educación, salud y desarrollo. Su agenda, programada dentro de los márgenes burocráticos, incluyó un encuentro con la comisionada para pueblos indígenas del gobierno, Xóchitl Gálvez, y un viaje relámpago a Oaxaca, donde se entrevistó con el gobernador Ulises Ruiz.

Fue una visita oficial singular porque, a diferencia de otros mandatarios, el primer ministro de Nunavut no busca acuerdos comerciales de ningún tipo. "Quizá en el futuro. Hoy lo que nos interesa es el vínculo con las experiencias de los pueblos indígenas de México para acceder al desarrollo", en particular procesos educativos multiculturales y el desarrollo sustentable.

No es su primera visita a México, confiesa. "Cuando era joven e irresponsable mis aventuras me llevaron hasta Mazatlán."

Okalik es un hombre paciente. Paciencia aprendida de esperar el paso de una foca, parado silenciosamente sobre una capa de hielo, a la orilla de un agujero. Sus padres, ya finados, vivieron la vida dura y solitaria de las estepas heladas, en un iglú. En 1962 se mudaron por primera vez a una comunidad, Pangnirtung, y dos años después nació su primogénito, Paul. A pesar de vivir en comunidad cada año iba con sus padres a las estepas. Tenía que aprender a cazar y pescar. Una fecha lleva grabada. "A los ocho años maté mi primera foca." Es un hecho iniciático. "Se hizo una ceremonia tradicional. Aún hoy me siento orgulloso." Su hija Shasta, quien hoy tiene 13 años, mató a su foca a los 11 años y su hijo Jordan, hoy de 11, cuando tenía 10.

-Perdón por la pregunta, pero ¿por qué matar focas?

Okalik responde con mirada atónita:

-Para comer.

Matar focas, desde luego, no está reñido con la filosofía de conservación del medio ambiente, protección de la vida silvestre y desarrollo sustentable del gobierno autonómico de Nunavut, aclara el primer ministro, quien viste chaleco de franela bordado con pequeñas ballenas, focas y caribús. De hecho, es el primer gobierno del mundo cuyas primeras leyes emitidas refieren a la conservación ambiental y a la regulación de todas las formas de explotación del medio natural.

La lucha por la autonomía de los inuit

El tratado de 1999 que otorgó a los milenarios inuit de Nunavut su autonomía culminó un largo proceso de luchas y negociaciones de distintas organizaciones indígenas de la región. Explica su primer ministro que antes del primer contacto con los europeos los inuit vivían en su enorme territorio, se gobernaban a sí mismos y administraban sus escasos recursos conforme a su conveniencia. Cuando se formó la nación canadiense y la zona quedó incorporada como territorio noroccidental, fue "un choque disruptivo muy fuerte para nuestra gente". Un pueblo que nunca había sido conquistado, que nunca firmó pacto alguno, fue obligado a obedecer una ley ajena. Sus jóvenes fueron forzados a ir a la escuela, a aprender una lengua extranjera, a olvidar la propia. Pero mediante organización y demandas a mediados de los años 60 del siglo pasado los inuit obtuvieron el derecho al voto. "En ese momento las cosas empezaron a cambiar porque el pueblo pudo tener más participación en la construcción de Canadá."

Los inuit siempre reclamaron derechos sobre sus tierras y en 1973 se produjo el primer fallo en una corte en favor de esos derechos de propiedad y decisión.

Al inicio de las negociaciones con el gobierno nacional, Canadá ofreció dinero y tierras a cambio de la soberanía sobre el territorio y sus recursos. "Pero mi pueblo rechazó este ofrecimiento. Nuestra demanda era más de fondo. Queríamos propiedad sobre nuestras tierras y el derecho de vivir nuestra cultura, defender nuestra lengua."

Finalmente los reclamos de propiedad y autonomía quedaron plasmados en el tratado de 1999, que dio nacimiento a la región autónoma de Nunavut.

-¿Nunca tuvieron aspiraciones de ser independientes?

-En alguna etapa el pueblo discutió esa opción, pero finalmente tuvimos capacidad de negociar con el gobierno canadiense. Fue el consejo de mayores el que nos aconsejó integrarnos a la nación canadiense, opción que nos daba mayor potencial de desarrollo.

-¿Su pueblo sufre discriminación en el marco del sistema canadiense?

-La sufrimos, sobre todo en el pasado. Pero también hemos avanzado. Hemos conquistado el derecho de usar nuestra lengua. Tenemos derechos especiales sobre nuestras tierras y podemos administrar nuestros asuntos conforme a nuestras propias formas de gobierno. Tenemos el usufructo sobre los recursos naturales, minerales sobre todo. Las cosas han cambiado mucho desde los años en los que vivían mis padres.

Usufructo y disfrute de los recursos propios

A propósito de recursos del subsuelo, lo que puede haber debajo del hielo del Ártico es, por el momento, un misterio. Pero se invierten sumas millonarias en exploraciones de todo tipo. Por lo pronto se han encontrado yacimientos de diamantes y dentro de diez años los inuit tendrán sus dos primeras minas de oro en proceso de explotación.

Su principal riqueza, por ahora, es la pesquería, que es explotada por compañías extranjeras. Y éste es un importante frente de batalla de los inuit.

Hace años presentaron una demanda penal que actualmente ha llegado a la Suprema Corte de Justicia para que las empresas pesqueras ofrezcan a los inuit las mismas oportunidades de empleo y pago de derechos que obtienen las demás provincias del sur, como Newfoundland, Columbia o Yukón, en donde las compañías pesqueras comerciales están obligadas por ley a invertir 80 y hasta 85 por ciento de sus utilidades. En Nunavut apenas se invierte 25 por ciento.

La filosofía del pueblo inuit ante el capital extranjero se basa en dos principios: "Por un lado esperamos que haya muchas más inversiones. Por otro, somos muy proteccionistas. Sólo tenemos pesca y minería, no tenemos nada mas". El Tratado del Reclamo Territorial de Nunavut de 1999 establece la soberanía del pueblo inuit sobre los recursos naturales y ofrece certidumbre sobre la propiedad del territorio y las reglas a los inversionistas. Esto ha sido determinante para que las empresas fluyan e inviertan en las dos únicas ramas posibles, minería y pesca, ya que en el Ártico no hay agricultura ni bosques.

La escuela tradicional en el Ártico

La derrama de esta millonaria producción es vital para el desarrollo de las 26 comunidades que integran la nación, en particular para abatir la tasa de desempleo. Entre la población indígena de Nunavut, que abarca 85 por ciento de la población, la falta de trabajo remunerado afecta a 30 por ciento, la tasa más alta del país. Mientras, el desempleo entre la población no indígena del territorio es de sólo 4 por ciento. Abatir esa enorme brecha, muy ligada al nivel educativo, es la meta prioritaria del gobierno de Okalik.

La institución escolar no forma parte de la cultura ancestral inuit, explica el funcionario. Lo que el pueblo aprendía tradicionalmente hasta hace pocos años, era la caza y la pesca, en el caso de los niños, y mantener la vida cotidiana en el iglú, en el de las niñas. La cultura y la lengua milenarias de este pueblo se heredaron oralmente de generación en generación. Cuenta con su alfabeto propio.

Para Paul Okalik, su experiencia de escolarización fue traumática. "Cuando entré a la escuela viví un choque cultural. Tenía que aprender inglés y nadie me podía ayudar. Mis padres venían de un mundo totalmente diferente". Desertó de la escuela a pesar de los ruegos de su difunta madre. Pero cuando su primera hija venía en camino reflexionó y regresó a las aulas. Así terminó la carrera de derecho en Ontario.

"La educación de nuestros antepasados, inclusive la de nuestros padres, era para sobrevivir en un clima hostil. Pero hoy vivimos en otro mundo. Habitamos casas, como cualquiera, nos transportamos en aviones y vehículos para nieve, no en trineos jalados por perros. Tenemos que sobrevivir en una comunidad global y para lograrlo necesitamos educación."

Durante su primer periodo en el gobierno el principal rubro de inversión estatal fue en escuelas. Y se logró que 600 jóvenes terminaran sus estudios de preparatoria, un récord para esta población de 30 mil habitantes dispersos en una inmensidad helada de 2 millones de kilómetros cuadrados, concentrados principalmente en 26 comunidades con una densidad poblacional de un habitante por cada 700 kilómetros cuadrados. Hubo también un incremento de 30 por ciento de jóvenes becados para estudiar en universidades de Canadá.

No se trata solamente de educar más, sino de educar dentro de la cultura inuit. De este modo en todas las escuelas es obligatorio el inuktitut, su lengua, además del inglés y el francés, y en todos los salones de clase se transmite el inuit quajimajatuqangit, o "modo de ser" de los inuit. No es fácil porque no hay suficientes maestros indígenas.

Este año varias decenas de jóvenes inuit ingresaron con becas a escuelas canadienses para estudiar medicina, ingeniería y otras carreras. Nunavut no tiene recursos suficientes para abrir una universidad, pero cuenta con el Colegio del Ártico, de estudios superiores, y con una Escuela de Estudios Culturales, ambas ubicadas en la capital, Iqaluit, con una población de 6 mil 500 y a tres horas de vuelo de Ottawa o Montreal. 




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