Un blog desde la diáspora y para la diáspora
Mostrando las entradas con la etiqueta Montañismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Montañismo. Mostrar todas las entradas

jueves, 18 de diciembre de 2025

Feliu y la Cima del Atunraju

Desde su página en Facebook traemos a ustedes este texto que Iñaki García Uribe dedica al montañista Juan Mari Feliu, a quien tocó conocer las mazmorras españolas por llevar una ikurriña a la cumbre del Artesonraju en Perú.

Adelante con la lectura:


La ikurriña del Atunraju (1967)

Iñaki García Uribe

NOTA: El domingo pasado se publicó el artículo número 247 de Historias Montañeras en el rotativo Deia. Este fue el resultado.

Como decíamos ayer, bueno, el domingo pasado, parafraseando a Fray Luis de León y Miguel de Unamuno, dado que les une con Juan Mari Feliu que estuvieron en el exilio o presos, publico la segunda entrega sobre este histórico mendizale navarro. Temática hoy sobre el título que pongo.

Hace 58 años una expedición de alpinistas vascos, la primera de la historia con siete montañeros de los cuatro herrialdes, hicieron cumbre en la cima que cito en Perú. Una de las fotos que tiraron y se publicó de extranjis fue la de una pequeñita ikurriña que Feliu llevaba escondida con mucho cariño. 

Fueron en barco de bandera alemana, salieron de Santurtzi, llevaban todo el material para el ascenso, entonces muy pesado, fue un mes de travesía. Juan Mari, Ángel Vallejo Rosen y Luis María Saénz de Olazagoitia, quienes luego participaron en las expediciones al Everest de 1974 y 1980, a la que Feliu no por estar preso. El resto de expedicionarios en avión. Lo siete hicieron cumbre tras tres campos consecutivos de altura y aclimatación.

Era la montaña virgen más alta de Sudamérica con 5897 m. La ya famosa ikurriña que muestro en una fotografía se la dio a Juan Mari ni más ni menos que Juan Ajuriaguerra. Textual, mandato del partido, me dice. Fue en un acto de despedida que le hicieron a Feliu en Bilbao sus colegas de EGI y estaban presentes algunos burukides y quien fuera fundador de ETA, Julen Madariaga.

La ikurriña la puso colgada en la litera del barco y les contó la historia a Rosen y Olazagoitia. Les pareció bien que la subieran a la montaña, todavía no sabían si conseguirían cima.

La famosa foto fue secreta, nada dijeron ni publicaron, pero un chivatazo en formato carta postal, anónima, a la FEDME, les delató. Sólo entró en el talego Juan Mari. En ese momento estaban preparando la expedición Tximist al Everest y Feliu era el contacto de cuota navarra. Cinco meses después la Guardia Civil le preguntó por una bandera española que también llevaban. Les dijo que la perdió, pero lo que hizo fue quemarla en una pira de piedras.

Le soltaron gracias a Manuel Fraga debido a las presiones al gobierno del país vecino, muchos le hacían saber a Iribarne que no se puede hacer eso por una fotografía de una bandera.

Luego Feliu está presente en el récord mundial de espeleología en una cavidad en la zona de la piedra de San Martín, en Larra Belagua. Fermín Leizaola, recientemente fallecido, a quien dediqué un obituario aquí, mi jefe y maestro en el departamento de etnografía de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, le cogió estando haciendo dedo en Izaba, donde había llegado en La Roncalesa. Antes que ellos tres expediciones internacionales intentaron bajar al lugar más alejado de la tierra, no lo consiguieron. Parece ser que Mintxo iba a hacer su histórico trabajo sobre pastores y bordas y cambió el plan. Esto no lo tengo muy claro, pero así será.

La ikurriña se la entregó a la vuelta a su amigo Manuel de Irujo. Tras la llamada que le hicieron para que entregase la ikurriña hasta que le detuvieron, pasó un mes. Se presentan en su casa dos policías secretas que revolvieron todos los armarios. No tenía pasaporte y acababa de volver de Iparralde. Resumen, estuvo dos meses de cárcel en dos prisiones diferentes. 

Dos años después, en 1969, le detienen por segunda vez. Por mugalari de Euzko Gastedi. De nuevo le revolvieron la casa. Estuvo preso en Carabanchel y salió debido a intermediarios con el gobierno español. Fueron 50 días en una mazmorra el solo. Escuchaba cantar a otro preso. Adelgazó mucho, era imposible meter comida exterior.

En lo relativo a Perú, tras hacer cumbre, tuvieron una recepción con el presidente del país, me dice, salimos todos mareados y borrachos Iñaki debido al ágape que nos prepararon. Realizaron una exposición de aquella gesta, itinerante, en tableros. Dieron conferencias y pasaron proyecciones de diapositivas por toda Euzkadi. 

¿Cuál es el libro Juan Mari de tus 48 impresos que más te ha llenado? Cumbres de Navarra, me responde. Cuenta con seis reediciones. También me anota que Excursiones por los pueblos perdidos de Navarra es otro de sus preferidos. Visitó todos y cada uno de los pueblos perdidos de su provincia, los fotografió e hizo una ficha de cada uno. El gobierno de Nafarroa tomó buena nota de aquel trabajo.

Juan Mari fue fundador de Deia en Nafarroa, gran columnista sobre montañismo. El Lehendakari Garaikoetxea le pidió que fuera a Iruña a ayudar al partido. Buscó un local y organizó el Partido Nacionalista Vasco. Trabajó de cajista en dos imprentas en Iparralde que luego volaron los GAL. Una en Donibane Lohitzun que el partido abrió con ayuda Iñaki Durañona, quien era director del Banco Bilbao en Hendaia. Su hermano secretario del Lehendakari Agirre. La imprenta volada se reconstruyó con dinero de un secuestro de ETA. La otra imprenta era Mugalde, al lado de la estación de tren de la capital de Lapurdi. 

Tres hermanos de Juan Mari, fallecidos, fueron también pioneros del montañismo navarro; Marcos, Pedro y Andoni. Ha tenido 300 reconocimientos a su trabajo por el montañismo, se dice pronto. Este es el 302, tras el artículo del domingo pasado.




°

lunes, 7 de julio de 2025

Los Sanfermines del 85

Han dado inicio los sanfermines de Iruñea en su edición 2025, con un txupinazo en solidaridad con el pueblo palestino y la martirizada Gaza, algo que no ha gustado a lo más casposo entre la fachongada españolista.

Hoy, desde la sección 7K de Naiz, traemos a ustedes este recuento de los sanfermines de 1985:


Escapada a unos sanfermines de 1985 con mucha caspa y barracas políticas

El 7 de julio de 1985, la noticia de la fuga de Sarrionandia y Pikabea se abría paso entre la vorágine de unos sanfermines que tenían barracas políticas y mucha caspa. Este es un viaje en el tiempo de cuarenta años atrás a unas fiestas en las que la icónica canción sobre esa huida sigue siendo uno de sus himnos.

Pello Guerra

Hace cuarenta años, el 7 de julio de 1985, Iñaki Pikabea y Joseba Sarrionandia se fugaban de la cárcel de Martutene introduciéndose en unos bafles empleados en el concierto que había ofrecido en ese lugar el cantante Imanol. La noticia se abrió paso en Iruñea en plena vorágine de unas fiestas que en unos sentidos eran parecidas a las actuales, pero que, en otros, eran muy diferentes.

La prensa del momento permite hacer este particular ejercicio de arqueología sanferminera, que saca a la superficie unas fiestas con un tono especialmente casposo y unos encierros más salvajes, en las que se disfrutaba de las barracas políticas, se corrían los encierros txikis y en las que, lamentablemente, ya se registraban agresiones sexuales.

Txupinazo de HB

El encargado de prender la mecha del cohete aquel 6 de julio fue el concejal de Herri Batasuna Iñaki Beorlegi ante una plaza en la que se cantaba, como siempre, a San Fermín, pero también se anunciaba que “Vamos a quemar el Opus Dei” o se recordaba que Osasuna se había clasificado por primera vez para disputar la Copa de la UEFA.

Casi una hora antes de lanzarse el txupinazo, otro concejal de HB, Juantxo Zandueta, colocó una ikurriña en los balcones del segundo piso de la casa consistorial.

Y, cinco minutos antes de las 12, los ediles abertzales y mozos de las peñas extendieron desde uno de los balcones laterales de ese mismo piso una pancarta vertical firmada por las Gestoras con el lema “Amnistia osoa”. La pancarta fue agarrada por personas que se encontraban en el primer piso, provocando su rotura, lo que generó protestas por parte de un sector del público y gritos de “Presoak kalera, amnistia osoa”.

Junto a Beorlegi se encontraban en el momento del txupinazo Mari Abrego, Antton Zamarbide y Jose Mari Casimiro, miembros de la Expedición Navarra al Everest, que a punto habían estado de lanzar el cohete en persona. El concejal de HB se había comprometido a cederles el puesto si colocaban la ikurriña en la cima del Everest, pero finalmente los montañeros no lo lograron, por lo que renunciaron a ese honor y se conformaron con estar presentes en el Ayuntamiento en ese momento tan especial.

Barracas políticas pese a las trabas

De esta festiva manera arrancaban unos sanfermines cuyos prolegómenos habían estado marcados por la tensión. El Ayuntamiento, dirigido entonces por Julián Balduz (PSOE), había tenido la “brillante” idea de intentar trasladar las barracas políticas de las inmediaciones del parque de Antoniutti a la plaza de los Fueros con la excusa de que se iban a realizar unas obras en la zona.

Ante la resistencia de los colectivos afectados, se permitió su instalación cerca de Antoniutti, pero se valló un perímetro para delimitar su ubicación exacta y constriñendo notablemente su espacio. El 5 de julio esas vallas fueron derribadas sin miramientos en una muestra más del rechazo a las medidas del Consistorio. Finalmente, una reunión de última hora convocada con la mediación de las peñas hizo que se alcanzara un acuerdo in extremis por el que las barracas se mantenían en su ubicación y con el número previsto.

Ese año, y según recogía “Egin”, los organismos que montaron barracas fueron AEK, Gestoras pro-Amnistía, Radio Paraíso, Euskadiko Ezkerra, Herri Batasuna, PC, Ezkerra Marxista, Auzolan, Euskal Dantzarien Biltzarra, CNT, Jarrai, LAB, Radio CRDI, Federación de Ikastolas, EMK, Comités Internacionalistas, Zaldiko Maldiko, Comités Ecologistas, la Casa de Andalucía y, ojo al dato, la Federación Navarra de Patinaje.

Ese ataque de Balduz contra las barracas políticas fracasó pero, más adelante, UPN conseguiría hacerlas desaparecer, convirtiéndolas en historia. Pero esas recordadas barracas no son el único elemento entonces sanferminero que ya no existe en las fiestas actuales.

Con Ágata Lys llegó el escándalo

Aunque también se celebraban verbenas organizadas por el Ayuntamiento, en muchos clubes privados de la ciudad organizaban sus propios espectáculos, que se sumaban a otros que solían recalar en Iruñea al calor de las fiestas, como en el caso del Teatro Lido, y que, vistos con la perspectiva que da el paso del tiempo, resultan especialmente casposos.

En el caso de las verbenas privadas, se organizaban en lugares como el club Natación, a base de orquestas, o el club Larraina, donde actuó ese año Georgie Dann con su éxito del momento, “Mami qué será lo que quiere el negro”.

Pero el que se llevó la palma en 1985 fue el Club de Tenis, donde actuaron Tip y Coll, aunque sobre todo se destacó por el escándalo que se generó con Ágata Lys, uno de los mitos del “destape” estatal.

El caso es que su actuación no estaba gustando a una parte del público congregado en el Tenis, que mostró su malestar lanzando vasos de plástico con bebidas, con uno de ellos dándole a la artista, que siguió adelante contra viento y marea.

Cuando llevaba quince minutos en el escenario junto a sus bailarines, el presidente del Club de Tenis, Pedro del Nido, decidió suspender el espectáculo, porque aquello podía terminar «en una tragedia».

Del Nido calificó la actuación de Ágata Lys de «impresentable en todos los sentidos» y aseguraba que «no sabe hacer absolutamente nada». Curiosamente, le había sorprendido que una de las reinas del “destape” basara «toda su actuación en su cuerpo».

Incluso defendió a quienes habían increpado a Lys y sus acompañantes en el escenario asegurando que «no estuvieron groseros con ellos y, cuando se referían a sus bailarines llamándoles maricones, era porque al menos lo parecían». Un comentario que haría las delicias de Alfonso Guerra hoy en día.

Eso sí, seguro que las 360.000 pesetas que cobró por esos quince broncos minutos ayudaron a Ágata Lys a endulzar el mal trago.

Si esa actuación no había cumplido con las expectativas del público iruindarra del momento, siempre tenía otras alternativas, como el Teatro Lido, donde actuaban ese año Los Hermanos Calatrava y Las Hurtado dentro de una revista titulada “Aluzinados”. Otras “estrellas” eran Juanito Navarro y el recientemente fallecido Mariano Ozores.

Venta de ajos y de ganado

Este tipo de actuaciones hace tiempo que dejaron de recalar en los sanfermines, de la misma manera que desapareció el hábito de algunos extranjeros de lanzarse al vacío desde lo alto de la fuente de la Nabarreria, costumbre foránea que ya en 1985 generaba fuertes críticas.

También preocupaba la continuidad del “Riau riau”, que ese año paradójicamente fue ligero y sin problemas, y el descenso en el número de puestos de venta de ajos en la plaza de las Recoletas, a pesar de que en 1985 se vendieron 18.000 ristras a un precio que oscilaba entre las 300 y las 850 pesetas. La que vivía todavía un buen momento era la feria de ganado, en la que se vendieron 2.000 cabezas y circularon 160 millones de pesetas.

Las barracas, en este caso las de atracciones, también experimentaban una buena afluencia de público, aunque los barraqueros se quejaban de que había “mucho lirili y poco lerele”. Los precios podrían estar detrás de ese fenómeno, ya que una carrera de camellos, ciclistas o panteras rosas podía costar entre 50 y 100 pesetas por medio minuto de diversión. Las atracciones más clásicas estaban a 75 pesetas el viaje.

El plumilla de turno se escandalizaba porque el precio del medio pollo estaba en 400 pesetas, la docena de churros ¡a 125 pesetas! y un bocadillo rondaba las 250.

Unos encierros de infarto

Esas cornadas al bolsillo se sumaban a las que repartían los toros en los encierros del momento, que, en algunos casos, eran bastante más peligrosos que los actuales. Así, la carrera del día 11 duró más de siete minutos al quedarse rezagado el morlaco “Acordeón”, de la ganadería Domecq, que dejó a su paso cinco heridos.

Pero para infartante el encierro del día 13, en el que el toro “Farrán”, de la ganadería de Fernández Barrena, dejó como un colador al médico madrileño Domingo Melón, al que propinó cinco cornadas, aunque sin tocar órganos vitales, ya que se hizo un ovillo, lo que le salvó la vida.

La anécdota de los encierros la puso el corredor californiano Jeffrey Rath. Llevaba siete años disfrutando del encierro, pero el día 13 recibió una cornada de diez centímetros con sección del glúteo mayor que le llevó al hospital. De ese lugar se escapó al día siguiente con la intención de ponerse ante las astas de los Miuras y completar el ciclo de carreras de ese año, hasta que sus colegas le descubrieron y consiguieron convencerle de que regresara al hospital.

Esa afición se cultivaba por aquel entonces entre la chavalería a través de los encierros txikis, pero no como los actuales con morlacos de cartón piedra, sino que se soltaban becerros reales. La carrera comenzaba a las 8.30 horas desde la zona de la curva de Estafeta para cubrir el tramo final hasta la misma plaza con el objetivo de ir curtiendo a las nuevas generaciones de corredores.

Entre todo este jolgorio, los sanfermines de 1985 no pudieron despedirse sin una nota negativa y que tristemente recuerda a acontecimientos recientes. Durante esas fiestas, una joven iruindarra de 21 años fue agredida sexualmente en la zona de las murallas junto a Santa María la Real.

Además, la Coordinadora Feminista de Nafarroa denunció que otra joven había sufrido un intento de violación en Antoniutti. Al hilo de lo ocurrido, el citado colectivo hacía un llamamiento para que todas las mujeres que sufrieran agresiones sexuales lo denunciaran y comunicaran al centro municipal de urgencias y albergue para mujeres agredidas. Un mensaje de hace cuatro décadas que sigue presente.

Con el “Pobre de mí”, se puso fin a unas fiestas que en las siguientes cuatro décadas iban a experimentar un notable cambio y en las que la huella de la fuga de Sarrionandia y Pikabea perdura hasta la actualidad, a través de una canción que forma parte de la banda sonora de los sanfermines.




°

domingo, 20 de octubre de 2024

Temba y Zabaleta Homenajeados

Al españolismo cutre no le ha gustado que el Athletic de Bilbao haya homenajeado a Pasang Temba y Martin Zabaleta, protagonistas de una gesta histórica muy particular, hacer cumbre en el Everest colocando la ikurriña... por mucho que el pasaporte y el DNI de Zabaleta le impusieran el gentilicio de español.

Aquí lo que nos informa Naiz:

 

El Athletic homenajea a los «héroes» que llevaron la ikurriña al Everest hace 44 años

Martin Zabaleta y Pasang Temba, los montañeros que hicieron cumbre en 1980 en la primera expedición vasca que alcanzó la cima del Everest, han hecho el saque de honor este sábado en el encuentro entre Athletic y Espanyol. Movistar+ ha evitado a toda costa ofrecer imágenes del homenaje.

El Athletic ha homenajeado este sábado en los prolegómenos del partido liguero ante el RCD Espanyol a Martin Zabaleta y Pasang Temba, los montañeros que hicieron cumbre en 1980 en la primera expedición vasca que alcanzó la cima del Everest, la montaña más alta del mundo (8.848 metros).

«Los héroes que llevaron la ikurriña a la cima del mundo», destacaba el Athletic, que ha llevado cabo el reconocimiento aprovechando que ambos protagonistas están en Bilbo con motivo del centenario de la Federación Vasco-Navarra de Alpinismo, en cuya gala, este viernes en Gasteiz, estuvieron presentes y en donde GARA recibió el premio EMF "Amigos del Montañismo Vasco".

Zabaleta ha regresado desde EEUU y Temba, sherpa en aquella expedición, está en tierras vascas «impartiendo diversas charlas en las que asegura: «El pueblo vasco es mi familia».

Han acompañado a ambos protagonistas en el saque de honor del partido el montañero vizcaino Alex Txikon, destacada figura del himlayismo en el siglo XXI, y el legendario meta internacional José Ángel Iribar.

De aquella época en la que una expedición vasca ascendió por primera vez el Everest, hecho que se plasmó el 14 de mayo de 1980, el Athletic recuerda dos detalles que calaron hondo.

El primero, la «icónica foto» que tomó Zabaleta «de Temba con la ikurriña, rompiendo así la invisibilidad de los sherpas» en ese tipo de hitos; y el segundo el homenaje que recibió aún siendo jugador en activo el propio Iribar, ahora carismático embajador del club.

Aquella expedición al Everest que culminó con éxito la formaron Juan Ignacio Lorente, Emilio Hernando, Ángel Rosen, Luis Mari Sáenz de Olazagoitia, Felipe Uriarte, José Urbieta, Kike De Pablos, Ricardo Gallardo, Xabier Garaioa, Xabier Erro, Juan Ramón Arrue y el propio Martin Zabaleta.

¿Por qué Movistar+ evita las imágenes del homenaje?

Al punto más alto de la tierra no solo llegó la ikurriña, sino también el euskara. «Gora Euskadi askatuta! Gailurra da! Gora Euskadi!», gritó Zabaleta nada más alcanzar la cima. Exclamaciones que llevaron hasta la cumbre a toda Euskal Herria y que escocieron en España.

El sarpullido fue mayor cuando la siguiente expedición que holló la cima recogió y mostró las diversas enseñas que Zabaleta y Temba habían dejado en el techo del mundo; entre ellas, una bandera antinuclear y una ikurriña con el anagrama del hacha y la serpiente de ETA.

Es por ello que este homenaje por parte del Athletic había causado polémica. Tanta, que en la retransmisión de televisión de Movistar+ han evitado a toda costa que se vieran las imágenes del homenaje ofreciendo en su ligar una imagen general de San Mamés desde el aire acompañada de otras imágenes de los aficionados de ambos equipos.




°

domingo, 16 de junio de 2024

Honrando la Tximist

Desde Noticias de Araba traemos a ustedes este artículo acerca de aquella mítica expedición vasca al Sagarmatha.

Adelante con la lectura:


En honor a la Tximist

La sala Amárica acogerá del 27 de junio al 30 de septiembre una exposición con 20 imágenes de la expedición vasca de 1974 al Everest

Oscar San Martín 

En este 2024 se conmemora el cincuenta aniversario de la expedición Tximist, financiada por el empresario vasco Juan Celaya Letamendi y cuya primera idea se gestó en la calle Dato de Vitoria. 

Pues bien, en breve arrancarán los festejos para realzar aquel acontecimiento, que originó como continuación la expedición de 1980 en la que se logró alcanzar los 8.848 metros de la cima de la montaña más alta del mundo. Aquella fue la mecha que propició un movimiento espectacular del alpinismo vasco para alcanzar las altas cumbres del Himalaya en expediciones organizadas en muchos pueblos. 

Junto a los propios miembros de la expedición, el Museo del Montañismo Vasco, el Mendi Film Festival, las federaciones vasca y navarra de montañismo y la Fundación Celaya, bajo el amparo del Ayuntamiento de Vitoria, la Diputación Foral de Álava, la Fundación Vital, Euskadi Basque Country del Gobierno Vasco y la Laboral Kutxa, han constituido el grupo de trabajo que servirá para homenajear la labor de las personas fallecidas y también las ocho que siguen vivas de aquella legendaria expedición.

Además, no se quiere dejar de lado la oportunidad de homenajear a Juan Celaya, cuyo aporte económico incondicional fue imprescindible para el éxito, y a su amigo Juan Cortázar, que resolvió los problemas políticos y administrativos que se interpusieron en el camino.

El proyecto consta de varias actuaciones, aunque la más relevante es sin duda una exposición de paneles que relata los hitos más reseñables de aquella expedición. Su inauguración tendrá lugar el 27 de junio y se mantendrá abierta durante hasta el 30 de septiembre antes de su traslado a Bilbao dentro del marco del Mendi Film Festival de 2024.

Dicha exposición constará de 20 paneles, del tamaño 2 m por 1 m según un guión preparado por Antxon Iturriza, el historiador especializado en el montañismo vasco. Para su diseño se ha contado con el equipo del Museo del Montañismo Vasco, que ya ha preparado paneles para otras exposiciones anteriores. 

Las fotografías provienen de una amplia colección propiedad de Ángel Lerma, expedicionario de Tximist, que formó parte del equipo de cine, y está completada por otras colecciones particulares de los miembros de la expedición o sus descendientes. De su diseño se ha encargado Lidia Uribarrena y de su ejecución la empresa Fotoprix/Ikatz.

Acto en el Europa

Sin embargo, antes de la inauguración de la citada exposición el palacio de congresos Europa acogerá el 21 de junio un acto con el objetivo de recordar la vinculación entre la ciudad y la expedición Tximist de 1974. Además, también se proyectará la película Agur Everest, rodada en el transcurso de la expedición por el director Fernando Larruquert, con la ayuda de Angel Lerma, y completada por Juan Ignacio Lorente. 

Por último, está prevista para el mes de octubre una reunión en Gasteiz de ochomilistas vascos –alpinistas que han alcanzado alguna cumbre de más de 8000 metros– y la inauguración de una exposición de cuadros originales de los 14 ochomiles, pintados al óleo expresamente para esta ocasión. 

 

 

 

° 

sábado, 29 de enero de 2022

Cumbres "Borrascosas"

Una vez más los pueblos vasco y catalán se unirán en defensa del derecho a su autodeterminación como naciones históricas.

La iniciativa es muy atractiva y nos la describe este artículo publicado por Naiz:


2 de julio: 300 cumbres para iluminar el derecho a decidir vasco y catalán

Euskal Herria y Catalunya lanzan un reto conjunto para activar la mayoría por el derecho a decidir. Gure Esku y agentes catalanes lo han presentado este sábado en Bilbo, con fecha y número: 2 de julio, 300 cumbres pirenaicas, rojas y verdes, abiertas para cualquiera.

Iraide Ibarrondo y Ramón Sola

De Higer a Creus (o de Creus a Higer, según como se quiera mirar), del Atlántico al Mediterráneo, de Euskal Herria a Catalunya, dos pueblos unidos por un mismo objetivo: materializar el derecho a decidir. Pirinioetako Bidea-Via Pirinenca ya tiene fecha, 2 de julio, y también concreción: algo más de 300 cumbres, de ellas 115 iluminadas por vascos y vascas y el resto por catalanes y catalanes.

Este sábado a mediodía en el Bizkaia Aretoa de Bilbo se ha dado el banderazo de salida a este reto que da forma festivo-deportiva al fondo reivindicativo-político. El acto a comenzado con un escenario totálmente a oscuras en el que la silueta de la bailarina Garazi Etxaburu imitaba a las cimas pirinéicas con pequeñas linternas. La manifestación artística, acompañada de la música en directo del biolonchelista Eñaut Zubizarreta, ya ha dado una pista de la forma que tomará la nueva iniciativa reivindicativa. Y es que, tras la coreografía, los convocantes han destacado que el objetivo final de la Pirinioetako Bidea-Via Pirinenca será reactivar la demanda que ha tenido picos puntuales en ambos países y que ahora toma unidad de acción y sincronía.

La de ese primer sábado de julio será la primera movilización conjunta de este tipo, organizada por Gure Esku, ANC y FEEC (federación catalana de montaña) y con Omnium Cultura y Artistes de la Republica como entidades colaboradoras. Y estará abierta a todo tipo de participación, puesto que junto a las cumbres «rojas», aquellas más complejas y que por tanto tendrán la participación cerrada, estarán las verdes, «sin dificultad especial, accesibles para la mayoría de la gente» y en consecuencia con inscripción libre (aunque habrá aforo limitado, para evitar la masificación y cuidar el medio ambiente).

De esas 300 a iluminar simultáneamente con faroles especiales y linternas, 115 corresponderán a Euskal Herria y el resto a Catalunya, hasta completar todo el Pirineo por sus dos vertientes en lo que respecta a estos dos países, mandando un mensaje potente tanto a los estados como al resto del mundo.

Así, solo por citar algunos puntos especialmente conocidos, se iluminarán por el derecho a decidir desde la parte vasca Jaizkibel, Bianditz, Larhun, Mendaur, Iparla, Adi, Saioa, Baigura, Ortzantzurieta, Orhi, Hiru Erregeen Mahaia, Midi D’Ossau, Portalet, Balaitous, Vignemale, Bachimala o Perdiguero. Desde Hondarribia y Hendaia hasta Benasque; desde Higer (a 0 metros de altitud) hasta los 3.298 del Vignemale. La inscripción se abrirá en marzo.

Se prevén también acciones complementarias en las localidades vascas, donde habrá citas concretas para cantar el ‘Txoria txori’ a la vez que se ilumina la cordillera.

«Los ‘ochomiles’ no se hacen solos»

La iniciativa tiene algunos ensayos previos ya: ‘Llum i llibertat’ iluminó 131 cumbres de Montserrat en 2019 y ‘Argi dugu bidea’ hizo otro tanto en algunos montes vascos como Aiako Harriak, Txindoki y Anboto. Con ella se lleva a la práctica el paso «de la solidaridad a la colaboración» que ya había planteado Gure Esku. Una unidad de acción con raíces históricas conocidas, como la marcha conjunta al exilio del lehendakari José Antonio Agirre y el president Lluís Companys en 1939, también cruzando el Pirineo, por La Jonquera.

Desde Gure Esku, Josu Etxaburu lo ha resumido así: «Nuestra cima no está en los Pirineos, sabemos que el objetivo es más bien un ‘ochomil’, y sabemos que nadie hace un ‘ochomil’ solo: para esas expediciones hace falta un equipo preparado. Queremos volver a activarnos masivamente para emprender un proceso soberanista y llevarlo a cabo». En este sentido, ha apuntado que «mucho más importante que iluminar 100 cumbres será activar 200 pueblos».

Representantes de las entidades catalanas que impulsan esta iniciativa han intervenido también en el acto celebrado en el Bizkaia Aretoa, de modo telemático, para subrayar la importancia de esta colaboración entre dos naciones sin Estado que quieren decidir.

Elisenda Paluzie, la presidenta de la ANC, ha indicado que «esté proyecto representará un trabajo en conjunto» entre Catalunya y Euskal Herria. Acto seguido, ha reivindicado que «las fronteras deben ser trazadas con la decisión democrática de la gente».

También ha destacado la intervención de Jordi Cuixart, el presidente de Òmnium Cultural, que en sintonía con Paluzie, ha descrito al Pirinioetako Bidea-Via Pirinenca como un «símbolo» más del «hermanamiento» entre ambas naciones.

«Estamos convencidas de que será el punto de partida de una colaboración a largo plazo –ha añadido Amalur Alvarez, también desde Gure Esku-. Catalanas, gallegas y vascas compartimos el terreno del juego del Estado español y unirnos, aliarnos, nos refuerza. Debemos estar atentas a cualquier ventana de oportunidad».

La unidad de acción vasco-catalana en una iniciativa de tal dimensión tendrá dos objetivos añadidos. Por un lado, como ha dicho Etxaburu, reflejar que no hay un problema vasco y un problema catalán, sino que «son los estados español y francés quienes provocan un conflicto democrático, al negarnos la libertad de decidir y al ejercer, además, la represión contra nuestros pueblos». Y en paralelo, interpelar a la comunidad internacional, «que no puede seguir mirando hacia otro lado», ha apuntado Amalur Alvarez. Ha citado en este contexto el trabajo de Eusko Ikaskuntza y el Institut d’Estudis Catalans en favor de un código de buenas prácticas para resolver conflictos territoriales relacionados con la soberanía o la demanda de una ley de claridad europea por parte del Self Determination Caucus integrado por fuerzas soberanistas europeas.

«Tenemos la mochila llena de trabajo», ha concluido Josu Etxaburu: «Es hora de empezar a preparar expediciones pueblo a pueblo, barrio a barrio. Es hora de actuar de modo soberano. El camino se hace andando, hagámoslo», ha animado desde este Bizkaia Aretoa.

Siguiente estación, marzo, con la apertura del proceso de inscripción en la web que se habilitará para ello, www.pirinioetakobidea.eus. Y el día a fijar en la agenda, 2 de julio, sábado.





°

lunes, 7 de junio de 2021

La Oficialidad en Diez Puntos

En lo que toca a la campaña de desinformación españolista en contra de la oficialidad de los representativos deportivos vascos, desde las páginas de Deia les traemos diez puntos sobre diez muy pertinentes íes.

Lean:


Decálogo de la oficialidad

Las y los deportistas vascos tienen derecho a optar libremente por tomar parte en las selecciones del País Deportivo que les represente

David Salinas-Armendariz

Ante una nueva Eurocopa sin la Euskal Selekzioa y a propósito de opiniones e "informaciones" relativas a la posibilidad de que las selecciones deportivas vascas accedan a su oficialidad internacional, parece oportuno sintetizar en un breve decálogo los argumentos favorables a ese fin, que pueden ser desarrollados y documentados a demanda. Ahí van mis diez razones (mas una), prologadas por los reiterados mantras a los que vienen a responder.

En negativo: Va contra la ley, la española y la universal. Es un tema político, los deportistas nada pueden hacer. Aunque los políticos lo acuerden, las federaciones lo rechazarán. Crea división, no hay consenso. Los deportistas vascos "siempre" han jugado con España. Es engañar a la gente. Jugar en navidades y contentos. Harían falta ligas propias. Sería la ruptura y nos cortarían el grifo. España "nunca" lo concederá porque afecta a sus esencias. Euskadi no es Escocia, que fundó el fútbol; ni Gibraltar, que es una colonia; ni Kosovo, que "aunque para mí es un territorio para otros es un estado"; ni Feroe, que son islas; ni Irlanda del Norte, que está más al norte; ni Gales, que va de rojo... Son casos distintos, "todos". Es un brindis al sol. Es "imposible". Es "irrealizable". No es racional. Sois unos aldeanos...

En positivo:

1. El ordenamiento jurídico español no prohíbe que una selección deportiva autonómica compita de forma oficial en el ámbito internacional.

2. Con base en el artículo 10.36 del Estatuto de Autonomía del País Vasco (competencia exclusiva en deporte) la vigente Ley14/1998, vasca del Deporte, fundamenta la capacidad representativa internacional de las federaciones vascas y la integración de éstas en las correspondientes internacionales (artículo 27, en relación con los arts. 16.6, 25.1.b y 37).

3. El Tribunal Constitucional en sus sentencias de carácter interpretativo no ha encontrado título competencial estatal alguno en el bloque de constitucionalidad. Se ha basado en una ley ordinaria y sectorial, la Ley 10/1990, española del Deporte, que puede ser objeto de modificación en un sentido u otro.

4. El TC español reconoce que "la participación o afiliación de entidades autonómicas en organizaciones internacionales será posible siempre que lo permita la normativa correspondiente dictada por la organización internacional de que se trate".

5. La representación del deporte a nivel internacional corresponde en todo caso y de forma privada a las federaciones deportivas, no a los estados ni a los gobiernos. No resulta de aplicación el derecho internacional público.

6. La aceptación o no de una federación deportiva en el seno de las asociaciones internacionales respectivas se somete a los estatutos de éstas y a sus concretas exigencias de admisión, con el cumplimiento de la jurisprudencia del Tribunal Internacional de Arbitraje Deportivo (TAS).

7. La inmensa mayoría de las federaciones deportivas internacionales, en supuestos determinados, acogen a federaciones de territorios no estados, contemplando o no a tal efecto la necesidad del plácet de la federación estatal correspondiente.

8. La voluntad de los deportistas vascos se expresa formalmente dentro de los estamentos y los órganos competentes de las federaciones vascas de las que forman parte.

9. La voluntad de la población vasca se manifiesta a través de sus fuerzas políticas representativas, que se han pronunciado en su práctica totalidad (en un 90% de la representación actual del Parlamento Vasco) a favor de respetar y apoyar las decisiones tomadas democráticamente en esta cuestión por las federaciones deportivas vascas.

10. Hay federaciones vascas que ya forman parte de federaciones internacionales, como son los casos de montañismo, soka-tira, boxeo, kayak-surf o pádel. En otros supuestos han aprobado y presentado ya formalmente solicitudes concretas de integración.

Los anteriores diez puntos se encierran en una idea básica: las y los deportistas vascos tienen derecho a optar libremente por tomar parte en las selecciones del País Deportivo que les represente, a través de las federaciones en las que se integran. Negar esa posibilidad cercena su proyección profesional, y vulnera la pluralidad y la voluntad de la sociedad vasca deportiva y políticamente manifestada.





°

miércoles, 1 de julio de 2020

Enrique Araujo Hoyos

Desde el portal de El Diario traemos a ustedes esta magnífica pieza de memoria histórica vasca dada a conocer por la Asociación Sancho de Beurko.

Adelante con la lectura:

Enrique Araujo, libertario, montañero y humanista

Biografía del comandante del batallón Isaac Puente

Asociación Sancho de Beurko

Una de las biografías más interesantes que hemos tratado en este blog es la de Darío Enrique Araujo Hoyos, no solo por su marcado humanismo —como destacó su sobrino-nieto Edu Araujo, “valoraba, por encima de cualquier otra cosa, a la persona, a sus valores” (1) y también el contacto con la naturaleza, un modo de entender la vida que entroncaba de manera muy directa con lo que propugnaba tradicionalmente el anarquismo para el ser humano-, sino por la relevancia que llegó a tener en lo personal durante la pasada Guerra Civil como jefe del batallón de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT) n.º 3 Isaac Puente y oficial de Estado Mayor (EM) del Ejército vasco, además de por la firmeza de sus convicciones, que le llevaron a traspasar el apretado corsé de las ideologías, siendo admirador declarado del Lehendakari José Antonio Aguirre, hasta llegar a desvincularse, en los últimos años de su vida, de cualquier actividad política, momento en que aparece, de modo casi exclusivo, el montañero que siempre llevó dentro.

Nacido en 1912 en Sestao en el seno de una familia que tenía tres hijos varones (Enrique, Luis y León), su padre era un ingeniero que se había formado en Londres y trabajaba en la Constructora Naval, pero falleció joven y los muchachos pasaron de disfrutar de una situación acomodada a tener que trabajar a edad temprana. Enrique se formó como delineante y contable y también consiguió empleo en la misma empresa que su padre, la Naval de Sestao, en una época en la que había escuelas de aprendices y el salto a lo profesional se hacía desde dentro. Fue en ese momento temprano en el que creció su conciencia social, aunque la primera afiliación sindical que nos consta no fue la confederal, sino la socialista; así, el 6 de marzo de 1936 el Sindicato Obrero Metalúrgico de Vizcaya (Unión General de Trabajadores, UGT) solicitaba en su nombre la readmisión a su anterior puesto de trabajo (2), de donde sin duda había sido despedido a causa de su participación en las movilizaciones obreras.

También sus hermanos compartían esta militancia sindical, que no necesariamente política, pues ambos pertenecían a la UGT, organización con la que participarían en la Guerra Civil —Luis fue sargento de un batallón de milicias, mientras que León, el más joven, acabó tras el final de la contienda en el infame campo de Gurs, donde fallecería-, pero Enrique, que era decididamente anarquista, se incorporó al 3º Batallón de la CNT, que fue bautizado con el nombre del insigne médico libertario vasco Isaac Puente Amestoy (asesinado por los rebeldes el 1 de septiembre de 1936), llegando a ser nombrado comandante en sustitución de Manuel de la Mata. Félix Padín señalaría las especiales circunstancias en las que se formó este batallón en la escuela de ingenieros de La Casilla: “Lucarini, que organizaba las milicias [de la CNT], nos dijo que vais a llevar todo el deshecho que va quedando ya por ahí; tendréis que emplear mano dura para dominar a toda esta gente” (3). Araujo era el candidato perfecto para acometer semejante encargo, ya que era una persona de mucho carácter, determinación y gran resistencia física, enjuto y fibroso, y el Isaac Puente partió a la batalla de Villarreal bajo su mando, tomando parte, junto al de Acción Nacionalista Vasca (ANV) n.º 1 “Olabarri”, en los terribles combates por la posesión del pinar de Txabolapea —el más dramático de todas las operaciones-, donde ambos batallones perdieron unos 150 hombres, algunos de los cuales fueron ejecutados in situ por las tropas de Camilo Alonso Vega procedentes de Vitoria en auxilio de la guarnición cercada (4).

La especial idiosincrasia de los batallones de la CNT llevó a pensar a sus dirigentes en organizarlos a modo de estructura sindical en la que las compañías fuesen una suerte de “sindicatos, los batallones como federaciones locales y el comité del cuartel de Milicias Antifascistas de La Casilla como federación comarcal” (5), lo que terminaría dándose de bruces con la cruda realidad de la guerra, al igual que la propia utopía libertaria; de hecho, el general Llano de la Encomienda, jefe del Ejército del Norte de la República, ya había dispuesto a finales de enero de 1937 la organización de dos brigadas mixtas en el seno del Ejercito vasco para tomar parte en la ofensiva sobre Oviedo, siendo encuadrado el Isaac Puente en la segunda de ellas, para lo que fueron relevados de sus posiciones en el monte Oketa. La batalla comenzaría el 21 de febrero y Araujo se vio liderando a sus hombres en un ataque sobre Cimadevilla, de donde no consiguieron pasar, dejando 30 muertos en aquellas posiciones fuertemente fortificadas por los rebeldes. Cuando se acercó hasta su puesto de mando la enviada especial de CNT Norte a los frentes de Asturias, Cecilia G. de Guilarte, se encontró con el triste panorama de un batallón abatido y muy tocado por las bajas que, apenas recuperado de la catástrofe de Txabolapea en Villarreal, se enfrentaba a una nueva debacle en la que los heridos se contaban por decenas; Araujo se nos muestra en la entrevista vivamente emocionado:

 —¿Fue duro el ataque?

—Durísimo. Nunca sospeché que mis hombres pudiesen llegar a tal grado de valor. Se batieron como demonios. Tras duro forcejeo, arrebataron al enemigo dos ametralladoras “Okins” [Hotchkiss] en sus mismos parapetos. Cabalgando en una de ellas y vuelta hacia el enemigo, cayó uno de mis capitanes. Un tiro en la frente, como un rasguño apenas… ¡Y lo mataron! (6).


Apenas había regresado de Asturias el Isaac Puente cuando sucedió una situación que bien pudo acabar en tragedia si no hubiese sido por el sentido común de Araujo, que en medio del momento más tenso de las relaciones con los nacionalistas vascos se vio ante su encrucijada, de la que saldría marcado para siempre. Sucedió el 23 de marzo de 1937 durante la crisis que llevó a la intervención de todos los bienes del periódico CNT Norte y la detención de aquellos que se resistieron a la orden del departamento de Gobernación del Gobierno Vasco, incluyendo a representantes del comité regional de la CNT como Chiapuso y Rebolleda. Buena parte del batallón, en el que había prendido con facilidad la indignación por lo que consideraban un atropello que solo favorecía a los comunistas, se encaminó hasta Bilbao con las armas prestas y la resolución de usarlas, encontrándose con el batallón jeltzale Gordexola, al mando de Luis Urcullu, que las autoridades vascas habían enviado a su encuentro. Edu Araujo relata así el peligroso  incidente que llevó a su tío ante José Antonio Aguirre:

Para evitar el cierre de CNT Norte se dirige Araujo a Bilbao; se presenta Urcullu con un batallón y se tensa la situación. Pero la sangre fría de ambos hace que hablen y se pongan de acuerdo para ir juntos al encuentro del Lehendakari. Se presentan en el Hotel Carlton [sede de la presidencia del Gobierno Vasco], se calman los dos y Araujo es convencido por el Lehendakari, que al de poco tiempo le llama, ya que sabía que como delineante hacía planos del frente de batalla de los Intxortas. Le llevan al EM del Ejército vasco, siendo ascendido de comandante a teniente coronel. Aguirre vio en ello una jugada maestra [una suerte de concesión a la CNT] y a partir de entonces se desarrolló un vínculo basado en la lealtad personal.

Al final de la campaña de Santander, cuando los rebeldes se encontraban a las puertas de la capital de la Montaña, Araujo tuvo ocasión de mostrar una vez más la firmeza de su carácter y su determinación; a última hora del día 24 de agosto de 1937 recorría las oficinas del EM del general Gamir, jefe del Ejército del Norte, vacías salvo por la mujer del jefe de la 49ª División vasca, Ricardo Gómez, a la que decidió seguir en la creencia de que le llevaría hasta el muelle para coger algún barco que abandonase la ciudad, como así fue. Lo relata Vicente Talón, que indica como Araujo tuvo que hacerse sitio pistola en mano en el bote que la trasladaba hasta el vapor Asart, donde esperaba no solo su marido sino algunos relevantes comunistas vascos como Manuel Cristóbal Errandonea, Manuel Asarta, Tatxo Amilibia y otros que se habían asegurado un pasaje para abandonar Santander con rumbo a Asturias. Decidido a quedarse a bordo, Araujo entró en una violenta discusión con aquellos que le pedían explicaciones para subir al barco, hasta que llegó Cristóbal y se lo permitió, convencido de que el joven anarquista “estaba dispuesto a jugarse la vida”. Pero nuestro hombre, desatado, no se detuvo ahí; al ver a Amilibia, le espetó con dureza haber abandonado a su propio hermano Ramón, herido en la cabeza tras un accidente de automóvil, y al resto les acusó de dejar en tierra al teniente coronel Gállego, que sería fusilado por los rebeldes posteriormente (7).

Desembarcado en Asturias al final del frente norte junto al resto del pasaje, la pista de Araujo se pierde hasta su detención y encarcelamiento por las tropas franquistas, pero su nombre aparece en un listado de condenados a muerte conservado en la Fundación Sabino Arana (8). Contra todo pronóstico, pudo sobrevivir gracias a la intervención de su familia, que hizo gestiones para que un médico que estuvo con ellos en el Isaac Puente, llamado Ramón Imaz Arrospide, intercediese por él, quien no tuvo ningún problema en declarar a su favor estando destinado como alférez de la 5ª División de Navarra en Cella (Teruel) el 28 de enero de 1938. Decía en su declaración que Araujo no solo conocía su filiación tradicionalista, sino que le concedió un salvoconducto para circular libremente —lo que aprovechó para pasarse al otro lado-, parando varias denuncias contra él dirigidas a los responsables de la CNT y tratándole “con toda clase de atenciones” (9). El 2 de agosto de 1941, tras un largo periplo de campo en campo que le había llevado hasta la 3ª Agrupación de las Colonias Penitenciarias Militarizadas de Talavera de la Reina (Toledo), se le concedió la libertad provisional junto a otros 388 penados del régimen (10).

A pesar de que los Araujo lo habían perdido todo tras la guerra, Enrique regresó a su casa de Sestao, donde sin duda tuvo serias dificultades para conseguir empleo debido a su pasado, pero ello no le amilanó de seguir con su militancia anarquista, participando como delegado por su pueblo en el pleno regional de Euskadi que se celebró clandestinamente en Bilbao en 1947, siendo nombrado miembro del nuevo comité regional de la CNT, y ese mismo año fue detenido de nuevo (11). Tras el fallecimiento del Lehendakari José Antonio Aguirre el 22 de marzo de 1960, por quien sentía verdadera devoción, intentó llegar hasta San Juan de Luz para asistir a su entierro, atravesando la frontera en compañía de otro miembro de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) —organización en la que, al parecer, comenzó una suerte de militancia paralela en un momento en que comenzaba a fraguarse cierta oposición al régimen franquista en el seno de la iglesia católica-, pero fue detenido en Irún y desterrado a Soria, según relató a su amigo Francisco Alonso Uriarte (12). Edu Araujo relata que en el momento de ser detenido por los policías franquistas les dijo con orgullo que era el coronel Araujo e iba al entierro de Lehendakari Aguirre. “Para él —continúa Edu- la política era un compromiso social de base humanista. Mi tío era pura empatía y no era nada sectario. Yo considero que era demasiado humano para una guerra. Se incorporó de nuevo a la plantilla de la Naval de Sestao y fue tentado durante la fundación de ETA, pero no quiso saber nada”.

En los últimos años se dedicó a la montaña como pasión; siguiendo con el relato de Edu Araujo: “había pasado ya de los 70 cuando decidió subir al Naranjo de Bulnes en compañía de dos jóvenes, pero a la bajada se rompió una pierna. Cuando le llevaron al hospital le quisieron intervenir, pero no quiso, y se vino en tren con la pierna rota, aguantando aquellos dolores, y se operó en Cruces. Le dijeron que no volvería a andar más, pero lo consiguió”. Cerca de casa frecuentaba con algunos amigos la zona del alto de Galdames, en los montes de Triano, y todo ese cordal hasta el monte Eretza, donde compartía buenos ratos con la gente en el refugio de La Berenilla. “Mi tío se fijaba, te escuchaba, escrutando lo que hay detrás de cada persona. Era un estudioso de lo humano, para buscar un sentido a la vida, de lo bueno y lo noble de la gente”. Nunca se casó y tampoco tuvo hijos, permaneciendo en su casa de Sestao hasta que se fue a la residencia. Falleció el 11 de enero de 2005 en Santurtzi a la edad de 92 años. Su amigo y camarada del Isaac Puente Francisco Alonso, que le trató de cerca en los últimos tiempos, costeó una esquela en El Correo en la que glosaba su militancia y participación durante la pasada Guerra Civil en los frentes vascos en defensa de los ideales de democracia y libertad; unas palabras que, no por menos sentidas, quizás no definan tanto al hombre que creía en sus semejantes más allá de corsés e ideologías. Un humanista como solo un anarquista puede serlo y, sobre todo, alguien que fue verdaderamente libre en las montañas que tanto amaba.

(1) Entrevista de Guillermo Tabernilla en 2020.

(2) CDMH, DNSD-SECRETARIA, FICHERO, 4, A0131415.

(3) Entrevista para el documental “La batalla de Villarreal” (EITB, 2010)

(4) Josu Aguirregabiria. (2015). La batalla de Villarreal. Ofensiva sobre Vitoria-Miranda de Ebro. Noviembre y diciembre de 1936. Ediciones Beta: Bilbao. P. 96.

(5) Guillermo Tabernilla y Julen Lezamiz. (2007). Cecilia G. de Guilarte reporter de la CNT. Ediciones Beta: Bilbao. P. 138.

(6) CNT Norte del 26 de febrero de 1937. Citado en Guillermo Tabernilla y Julen Lezamiz. Op. Cit. P. 201.

(7) Vicente Talón: “Los vascos en la batalla de Santander. Junio-septiembre de 1937” en Memoria de la Guerra de Euzkadi de 1936 n.º 1. P. 26. El otro hermano de ambos, el diputado Miguel Amilibia, que huyó a Asturias en un submarino en el que viajaba el general Gámir, escribió en sus memorias que tanto él como Tatxo dejaron a Ramón en manos de un oficial del Ejército vasco llamado Arrastia. Hecho prisionero en Santander sobrevivió a dos condenas de muerte que le fueron conmutadas y pasó 20 años en la cárcel (Miguel Amilibia. [1978]. Los batallones de Euskadi. Txertoa: Donostia. Pp.  175-179).

(8) AN, FSA, GE 55/1. Según Edu Araujo tuvo dos condenas a muerte.

(9) Cortesía de Edu Araujo.

(10) BOE número 227.

(11) Pérez Conde, José. “Trabajos forzados en Talavera de la Reina durante la guerra civil y el franquismo (1936-1950)”. UNED. Universidad Nacional de Educación a Distancia (España) (2016). Tesis Doctoral.

(12) Entrevista de Guillermo Tabernilla en 2007.






°

viernes, 15 de mayo de 2020

Vascos y el Sagarmatha

Ayer se ha cumplido el cuarenta aniversario de la llegada a la cima del Sagarmatha -Everest- del equipo montañista vasco entre quienes se contaba con la experiencia de Martín Zabaleta.

En Mundo Deportivo han dado a conocer este artículo en el que se mencionan los nombres de otros deportistas que han llevado a Euskal Herria literalmente a lo más alto en el podio.

Lean ustedes:


MD repasa los mendizales de los diferentes territorios que hicieron historia en esta deseada cumbre

Fran Vicente

Martín Zabaleta fue el primer vasco en alcanzar la cima del Everest, abriendo camino a otros alpinistas que lo conseguirían posteriormente.

Antxon Iturriza, secretario de la fundación EMMOA, el museo del montañismo vasco, que trabaja por conservar el legado del alpinismo vasco, recordaba en MD al de Hernani y a otros mendizales que hicieron historia al convertirse en los primeros de otros territorios vascos en hollar esta cima. En total, superan la veintena los que lo han conseguido.

“Estamos en una tesitura complicada con lo que estamos viviendo. Pero no nos va frenar en nuestro proyecto de recopilación de datos, crónicas y material de nuestra historia en la montaña”, explica Iturriza, que recuerda lo meritorio de esas primeras subidas al Everest: “Si se hubiese logrado en la expedición de 1974, habría sido el 36ª en llegar al Everest desde que lo hizo Hillary en 1953. En solo seis años, Zabaleta ya fue el 104º. Ahora supera las 8.000 ascensiones”.

En 1992 llegarían la primera ascensión navarra, con Pitxi Eguillor y Patxi Fernández. En esa misma expedición hacen cima los hermanos Iñurrategi.

Ese mismo año, en octubre, llegarían Josu Bereziartua, Pedro Tous y Mikel Reparaz.

Por parte alavesa, el primero en hacer cumbre en el Everest fue Alberto Zerain, en mayo de 1993. Ese mismo año, el 7 de octubre, lo lograría Juanito Oiarzabal, que en 1999 se convertiría al alcanzar la cima del Annapurna en el sexto montañero del mundo en ascender los 14 ‘ochomiles’ del planeta.

En 2001 repetiría Oiarzabal, esta vez sin oxígeno, en compañía de Juan Vallejo. En esa expedición de mayo de ese año hicieron historia territorial otros dos mendizales. Mikel Álvarez se convirtió en el primer vizcaíno en llegar a la cima del Everest, mientras que Edurne Pasaban fue la primera mujer vasca en lograrlo. En esa misma expedición que alcanzó la cumbre un 23 de mayo figuraban también el navarro Patxi Goñi y Julen Reketa, bilbaíno afincado en Laudio.

Desde Iparralde, el primero en conseguirlo fue el zuberotarra Robert Larrandaburu, en el año 2002.





°

lunes, 11 de mayo de 2020

40 Aniversario del Sagarmatha

Se acerca la celebración del aniversario de un hito muy particular para el pueblo vasco, la llegada a la cima del Sagarmatha -conocido en Occidente como Everest- por parte de la expedición vasca liderada por el mítico montañista vasco Martín Zabaleta.

Aquí lo que nos dice Gara con respecto a una fecha que nos trae muchas lecciones:


La tarde del 14 de mayo de 1980 una ola de júbilo recorrió Euskal Herria. El hernaniarra Martín Zabaleta y el sherpa Pasang Temba habían desplegado la ikurriña en la cima del Everest. Era la culminación de una aventura que se vivió como gesta colectiva y se festejó como triunfo de un pueblo. GARA lo recuerda ahora con una camiseta conmemorativa.

F. M.

La fotografía de la cumbre de la primera ascensión vasca al Everest forma parte del patrimonio cultural de Euskal Herria. Fue captada por Martín Zabaleta y en ella se ve a Pasang Temba enarbolando en su piolet la ikurriña y la bandera de Nepal sobre el trípode de la cumbre. Se trata de un documento gráfico extraordinario, que concita todo aquello que supuso la expedición de 1980. Y por ello es el motivo central de la camiseta con la que GARA, en colaboración con la firma de moda natural KOT, autora del diseño, quiere conmemorar aquella gesta en su 40º aniversario. Pero hay más razones.

Entre las muchas celebraciones oficiales y espontáneas de aquella conquista, fue muy popular la camiseta blanca que reproducía la portada de "Egin" del 15 de mayo de 1980 en la que se daba cuenta de la proeza. No en vano, "Egin" fue uno de los principales canales informativos para transmitir los entresijos y el desarrollo de la expedición, de mano de la magistral pluma del periodista Antxon Iturriza.

Las páginas del diario recogieron también la alegría colectiva por un éxito que se consideraba patrimonio común vasco, mientras desde algunos foros trataban de atribuirse la primera «hazaña española» en el techo del mundo. Hasta que se conoció el vibrante «Gora Euskadi askatuta!» de Zabaleta en la cima y se vio la ikurriña ondeando solo junto a la enseña nepalí.

Decimocuarto país

Eran otros tiempos también para el montañismo. Tras el fallido intento de la expedición Tximist de 1974, el éxito del equipo de 1980 colocaba a Martín Zabaleta como 104º humano en hollar la cima más alta de la tierra y a Euskal Herria como 14º país en conseguirlo. En plena carrera por alcanzar las cumbres más altas del Himalaya, estas estadísticas eran palabras mayores.

Las expediciones se hacían todavía en grupos numerosos, con técnicas clásicas y sin un componente estrictamente personal. Y antes que el patrocinador comercial, se reseñaba el origen nacional. Ello se transmitía también a las imágenes y los relatos. En el caso de la expedición de 1980, patrocinada por cierto por la Caja de Ahorros Municipal de Bilbao, tomaron parte doce montañeros de Hego Euskal Herria: cinco guipuzcoanos, dos navarros, tres alaveses y dos vizcaínos.

Las expediciones eran, además, una aventura en sí mismas. La logística debía desplazar toneladas de material en un despliegue más parecido a un asalto militar. Para hacernos una idea, en noviembre de 1979 partió en barco de Bilbo hacia la India una avanzadilla de 13 toneladas de material. En diciembre, los expedicionarios Xabier Erro y Kike de Pablos viajaron a aquel país para recoger el equipo y trasladarlo en camión por carretera hasta Nepal.

Todavía se usaba oxígeno para los ochomiles, aunque ya despuntaban las experiencias vanguardistas de escaladores como Reinold Messner en rehusar este complemento y practicar un "estilo alpino" más ágil, ligero y rápido.

Una huella de valores

Más allá de las cuestiones técnicas y deportivas, la expedición vasca dejó también una huella importante en el acervo inmaterial. La manera de plantear la aventura, la actitud de sus integrantes, la tenacidad, la cooperación, el valor y hasta la modestia mostrada ante la victoria enorgullecieron a la sociedad vasca, que se vio identificada con aquel grupo de jóvenes que abrían nuevos horizontes mentales a su país.

El propio Martín Zabaleta lo demostró desde la cima en sus palabras en euskera por la radio: «Zorionak denoi; denon lana izan duk: espedizionari, xerpa eta Euskal Herrian lagundu diguten guztiona!».

Unos valores que, desde la perspectiva de las dificultades de la crisis sanitaria, la incertidumbre, y también desde otras agresiones externas como el expolio económico por la deuda de "Egin" endosada a GARA, adquieren dimensión hoy en día. Sirva por ello de reconocimiento la imagen de una gesta sobre una camiseta blanca.






°

sábado, 18 de enero de 2020

Tragedia en el Pirineo Oscense

Desde el baúl de la memoria traemos a ustedes este triste hito en la historia del montañismo vasco.

La información la ha dado a conocer El Correo por medio de este reportaje conmemorativo:


Se cumplen 25 años de la muerte de seis jóvenes vizcaínos sepultados por una avalancha en el Pirineo oscense

Fernando J. Pérez

El miércoles 4 de enero de 1995, diez jóvenes vizcaínos hollaban el Balaitus, uno de los tresmiles más emblemáticos de los Pirineos, situado en territorio francés, aunque muy cercano a la frontera con Huesca. Una ascensión de prestigio para cualquier montañero en pleno invierno. Eran chavales de entre 17 y 23 años, la mayoría de ellos, procedentes de familias con tradición montañera, que habían encontrado en la montaña la forma de hacer realidad sus sueños juveniles. Procedían de dos grupos llegados desde Bilbao, que se encontraron en el refugio de Respumoso y decidieron unir fuerzas para la ascensión. Después de completar la ruta, volvieron a dormir al refugio.

Tras pasar la noche, dos de ellos, Ibón Pérez y Eneko Garmendia, decidieron bajar el jueves hasta el embalse de La Sarra, en Sallent de Gállego, donde habían aparcado sus coches, para regresar a Bilbao. Un día más tarde, otros dos -Ibón Elorrieta y Gorka Vacas- realizaron el mismo trayecto a primera hora de la mañana. Los otros seis -Esker Alday, Harritzen González, Ibai Garay, Mikel Epelde, Asier Gorrotxategi e Ikerne Martitegi - prefirieron demorar su regreso. Al parecer, se planteaban ascender otra cima de la zona.

El jueves habían realizado una pequeña salida por la mañana, pero el temporal les hizo volver rápidamente al refugio. Pasaron el resto del día charlando y jugando a cartas. Al día siguiente, festividad de los Reyes, se tuvieron que rendir a la evidencia. El mal tiempo les iba a impedir cualquier ascensión e incluso corrían el riesgo de quedarse aislados allí arriba, a 2.200 metros de altitud.

Así que, pese a la nevada y lo cargadas que estaban las laderas del barranco del río Aguas Limpias, por donde discurre la senda hacia Sallent de Gállego, poco antes de las diez de la mañana salieron del refugio camino del embalse de La Sarra. Nunca llegaron. Una avalancha les atrapó en uno de los pasajes más expuestos del valle, a 1.700 metros de altitud. No fue muy grande, apenas 15 metros de lengua y 25 metros de longitud, pero suficiente para sepultar a los seis, que bajaban en grupo, seguramente comentando despreocupadamente los detalles de su pequeña gesta lograda dos días antes.

La onda expansiva del mortal alud tardó apenas una horas en llegar a su Santutxu natal. Habían avisado que el mismo viernes estarían en casa para dormir. Al no llegar, sus familias dieron la voz de alarma. En realidad, el primero en darla había sido el guarda del refugio. Toni era el veterano montañero que entonces regentaba Respumoso. Conocedor de lo traicionero de ese barranco, primero les recomendó que no saliesen y al ver que persistían en su plan, les pidió que le avisasen por teléfono cuando llegaran La Sarra. Como la llamada se demoraba, el guarda decidió notificar su inquietud al cuartel de la Guardia Civil de Sallent de Gállego.

Grandes dificultades para el equipo de rescate

Inmediatamente se puso en marcha un amplio dispositivo de búsqueda, integrado por casi una treintena de miembros del Grupo de Montaña de la Guardia Civil, apoyados por perros rastreadores y helicópteros. Decenas de montañeros, familiares y amigos de los chicos, pero también voluntarios anónimos procedentes del País Vasco, se desplazaron hasta Sallent de Gállego para ayudar. Pero el mal tiempo y lo peligroso del terreno recomendaban evitar la presencia de más personas en la montaña. De hecho, el temporal impidió que la búsqueda comenzase antes del lunes. Camino del Refugio de Respumoso, donde la unidad de rescate estableció el puesto de mando, los agentes ya observaron la presencia de una avalancha en el camino de acceso al refugio por el barranco de Aguas Limpias.

La zona donde se produjo el accidente se encuentra a medio camino de La Sarra, entre la desviación a los lagos de Arriel y la subida final al ibón y presa de Respumoso, a cuya orilla se ubica el refugio a 2.200 metros de altitud. Un mando de los grupos de rescate de la Guardia Civil explicó que «se trata de una zona de sobra conocida por todos nosotros. Todos los años, por febrero, se produce en ella un gran alud. La desgracia -añadió- es que este año se ha adelantado y ha sorprendido a estos chavales».

El lunes, de nuevo el mal tiempo les impidió realizar una búsqueda en profundidad, aunque en el rastreo encontraron un par de guantes, una mochila y un DNI. El mal estado del documento impidió verificar la identidad del titular. El martes por fin la meteorología les dio una tregua y reanudaron el operativo. Centraron sus esfuerzos en el rastro del alud que habían visto y los resultados no tardaron en llegar.

Esa misma mañana encontraron cuatro cuerpos. Los dos primeros -Ikerne y Harritzen- fueron localizados con sondas sobre las 10 de la mañana, casi juntos y a dos metros de profundidad. Los otros dos -Esker e Ibai-, dos horas más tarde, por uno de los perros de rescate. Estaban cuatro metros bajo la nieve y apenas separados cuatro metros de los otros dos. No hubo tanta suerte con Mikel Epelde y Asier Gorrotxategui. Debido a las malas condiciones climatológicas y a los muchos aludes registrados los días posteriores, la búsqueda de sus cuerpos resultó infructuosa.

No por prevista, la noticia de la muerte de los seis jóvenes dejó de causar una ola de abatimiento y solidaridad en el País Vasco, con su centro neurálgico en Santutxu, donde no había vecino que no conociese a los fallecidos o a sus familias. El pasillo humano que recibió en el Polideportivo de Txurdinaga a la comitiva fúnebre, procedente de Huesca, no fue nada comparable a la senda, flanqueada por ikurriñas con crespones negros, que tejieron cientos de personas para dibujar el camino de los jóvenes hasta una desbordada iglesia de El Karmelo, donde se ofició el funeral. Una impresionante manifestación de duelo recorrió Santutxu para despedir a los jóvenes y los homenajes se sucedieron.

A finales de enero se reanudaron las labores de búsqueda de Mikel y Asier con un novedoso sistema de inyección de agua en la nieve, aunque tampoco dio resultado. Tras numerosos problemas técnicos con el equipo desplazado hasta la zona, que ralentizaron notablemente la búsqueda, esta se abandonó de forma oficial a finales de febrero cuando un alud inutilizó parte de la maquinaria. Pese a todo, miembros del grupo de montaña de Santutxu, que se habían ido turnando por parejas, permanecieron desde la fecha del accidente en el refugio de Respumoso a la espera de noticias sobre sus compañeros y colaborando en las labores de búsqueda.

El cuerpo de Mikel Epelde apareció dos meses más tarde, el 12 de marzo, a casi tres kilómetros de donde se le buscaba. Fue encontrado junto al cauce del río Aguas Limpias, en la zona de confluencia de este apéndice fluvial con el Barranco de Soba. Aún tenía puesta la mochila. Su hallazgo fue una pura casualidad. Una pareja de excursionistas que transitaban por la zona avistaron con unos prismáticos la mochila junto al río. Al bajar a Sallent de Gállego comunicaron el hecho en el puesto de la Guardia Civil, cuyo Grupo de Rescate recuperó el cuerpo.

La aparición de los restos de Mikel a tres kilómetros de la zona donde se le buscaba y junto a cauce del río Aguas Limpias llevó a los miembros del equipo de rescate a plantear dos hipótesis sobre su hallazgo. Por un lado, la posibilidad de que el joven saliera indemne del alud que arrastró a sus compañeros pero sufriera otro accidente en la zona donde se le encontró cuando iba en busca de ayuda. La otra posibilidad es que fuese arrastrado por la avalancha como el resto de compañeros, pero, posteriormente, alguna corriente de agua subterránea lo desplazara hasta el Aguas Limpias y, luego, hasta el lugar donde apareció. Expertos montañeros de la zona se inclinaron entonces por esta última posibilidad, teoría que se reforzaba por el mal estado en el que se hallaba el cadáver.

Los trabajos de rescate nunca llegaron a ser suspendidos definitivamente, aunque eran periódicamente interrumpidos por las continuas tormentas y aludes que se producen en la zona. En todo momento el sistema de búsqueda utilizado fue el novedoso procedimiento de bombear agua a presión en la nieve.

Por fin, el 22 de mayo aparecía el cadáver de Asier Gorrotxategi. El cuerpo se encontraba en la misma zona donde se produjo la avalancha original y en la que aparecieron los cuatro primeros cadáveres. El cuerpo, en avanzado estado de descomposición,estaba en una zona menos accesible que la de sus cuatro compañeros encontrados cuatro días después del alud. Estaba sepultado en la nieve a casi tres metros de profundidad y junto a una pared de roca cercana.

Con estos datos, los efectivos de la Guardia Civil que participaron en la búsqueda establecieron la hipótesis de que Asier Gorrotxategi abriera la marcha o, por lo menos, fuera el primero en ser arrastrado por el alud. De ahí que estuviese en la zona más inaccesible de la lengua de nieve. Su hallazgo cerraba, cinco meses y medio después, el capítulo más negro de la historia del montañismo vasco.

Un refugio y un acceso propensos a las avalanchas

25 años después, el refugio de Respumoso sigue abierto y sigue siendo uno de los albergues más populares de los Pirineos. La zona es muy apreciada tanto en invierno como en verano por montañeros de todos los lugares, en especial vascos, que lo visitan a lo largo de todo el año. Es el punto de partida habitual para ascender no solo al Balaitus, una de las cumbres más emblemáticas de los Pirineos, sino otros tresmiles accesibles y populares como las Frondellas o el Gran Facha, además de decenas de dosmiles. Incluso es un buen destino por sí mismo, para conocer y disfrutar del imponente circo en el que se ubican los ibones rodeado de los tresmiles más occidentales de los Pirineos.

El problema es que tanto la ubicación del refugio como su acceso a través del barranco de Aguas Limpias son zonas propensas a las avalanchas. De hecho, permaneció cerrado en invierno durante nueve años desde que el edificio se viera gravemente afectado por una avalancha en 2001. En 2009 concluyeron las obras para instalar una barrera antialudes y se reabrió todo el año. Una nueva avalancha en 2015 llevó a sus gestores de la Federación Aragonesa de montañismo a anunciar su cierre definitivo en invierno, entre el 15 de diciembre y el 15 de marzo, aunque su fecha de reapertura siempre queda supeditada a las condiciones de la montaña.

Sin embargo, son muchos los montañeros que alertan de que el verdadero peligro no está en el refugio, que ha recibido tres grandes aludes desde su inauguración en 1993, sino en su ruta de acceso por el barranco del río Aguas Limpias, donde se producen avalanchas casi todos los años y ha habido más víctimas además de los 6 jóvenes vizcaínos en 1995.

Por ello, la Federación Aragonesa de Montañismo suele recordar en cuanto tiene oportunidad que el acceso a Respumoso cuenta con dos caminos, uno recomendado para verano y otro, para invierno. El estival, y más conocido, sube por el valle de Aguas Limpias y es el peligroso cuando las laderas se cargan de nieve. El invernal también comienza en el embalse de La Sarra, pero en vez de remontar el barranco de Aguas Limpias sube (NE) hasta el collado de Musales y luego desciende a Respumoso. Es algo más largo que el estival y salva 250 metros más de desnivel, pero no tiene riesgo de aludes.

En cualquier caso, antes de subir a Respomuso lo mejor es informarse sobre las condiciones de la nieve y la montaña llamando al propio refugio (974 337 556). También cuenta con una webcam que muestra su entorno en tiempo real.






°

jueves, 24 de octubre de 2019

La CAV Financia el Deporte

Noticias de Gipuzkoa trae a nosotros este artículo en el que se detalla el financiamiento que la CAV otorgará a la práctica y disfrute de deportes que ganan popularidad en la sociedad vasca:


El Gobierno Vasco destina 60.000 euros a la Euskal Errugbi liga, 25.000 a la Copa de Euskal Herria de Fútbol y 15.000 a la Euskal Selekzioa de montaña

El Consejo de Gobierno Vasco aprobó, en su sesión de ayer, sendas subvenciones nominativas de 60.000 y 25.000 euros destinadas a la organización de la Euro Basque Rugby Challenge-Euskal Errugbi Liga y la Copa de Euskal Herria de fútbol, competiciones deportivas que se desarrollan teniendo en cuenta el marco deportivo vasco. Asimismo, se ha aprobado una subvención de 15.000 euros destinada a apoyar a la Euskal Selekzioa de carreras de montaña.

En el caso de la subvención a la EBRC-Euskal Errugbi Liga, el objetivo es apoyar económicamente la organización de esta competición transfronteriza de rugby que se ha comenzado a disputar este año. Este proyecto está impulsado por el Departamento de Cultura y Política Lingüística del Gobierno Vasco y la Eurorregión Nueva Aquitania-Euskadi-Navarra, junto a las federaciones de rugby de Euskadi, Navarra e Iparralde (Comité Departamental Rugby 64). El proyecto cuenta con una serie 1, una serie 2 y una competición femenina. Este verano ha arrancado la Serie 1, en la que han competido Aviron Bayonnais, Biarritz Olympique-Pays Basque, Anglet, Ordizia, Hernani, Getxo y Bera Bera. El ganador ha sido el Aviron Bayonnais.

A nivel deportivo, este proyecto pretende impulsar el rugby vasco aprovechando el nivel de los equipos de Iparralde, al tiempo que ofrece a los equipos del norte del Bidasoa una vía para crecer a nivel de masa social y cantera. Asimismo, la iniciativa permitirá “fortalecer en el ámbito europeo el proyecto de la Eurorregión y el eje Euskadi-Navarra-Nueva Aquitania, así como estrechar lazos entre ambos lados de la muga”, según destacó el Gobierno Vasco.

Por otro lado, en cuanto a la subvención a Euskal Herria Kirola, el objetivo es apoyar la organización de la Copa de Euskal Herria femenina de fútbol y su versión masculina, la Euskal Herriko Txapela. Esta competición enfrenta cada año a los mejores equipos de fútbol vascos.

En el caso de la competición femenina, este torneo arrancó hace nueve años. La Real cuenta con dos campeonatos y el Athletic con siete. Además, desde hace tres temporadas existe una competición masculina bajo el nombre Euskal Herriko Txapela. El torneo tiene en cuenta los resultados de todos los derbis de la temporada y clasifica a los equipos según estos encuentros. Los dos mejores clasificados se enfrentan al final de la temporada. Eibar y Athletic han sido los dos ganadores (la primera final quedó suspendida por decisión arbitral).

Finalmente, la subvención destinada a la Federación Vasca de Montaña pretende impulsar la trayectoria de la Euskal Selekzioa de carreras de montaña. Gracias a esta ayuda, los corredores de esta selección han contado durante todo el año con una aportación económica para participar en las diferentes pruebas de la Copa del Mundo de carreras de montaña. En la final de la Copa disputada el pasado fin de semana en Italia participaron cinco deportistas vascos. 






°

viernes, 24 de mayo de 2019

Cuatro Décadas del Dhaulagiri

Desde Noticias de Gipuzkoa traemos a ustedes este artículo acerca de la primer gran hazaña del montañismo vasco:


Se cumplen 40 años de la expedición navarra que en 1979 alcanzó la cima del Dhaulagiri

Lander Santamaría

El 12 de mayo de 1979, a las 14.00 horas, la Expedición Navarra al Himalaya logró su trabajado y sufrido objetivo y conquistó la cima del Dhaulagiri (8.172 m), lo que significó el primer ochomil de la historia del montañismo vasco. La ascensión constituyó todo un acontecimiento en Navarra, que se había volcado como nunca antes con una expedición, y sus 18 miembros.

La conquista del Dhaulagiri tardó una semana en conocerse, hasta el 19 de mayo, cuando la prensa recibió y publicó el telex que comenzaba así: “Con profunda emoción y gran alegría comunicamos la mejor noticia”, decía el texto que desde Katmandú escribió seis días después del éxito Gregorio Ariz, el jefe de la expedición. “No había móviles ni ordenadores, las cosas eran mucho más precarias entonces”, recuerda Gregorio, que, en cierto modo, reconoce que aquel primer ochomil representó “un antes y un después para nuestro montañismo”.

En efecto, hasta entonces solo se contaban tres ochomiles en el Estado, y la anterior intentona vasca por lograr el primero, la expedición Tximist al Everest de 1974, se vio obligada a abandonar debido a las malas condiciones meteorológicas. Por todo ello, la consecución de la cima del Dhaulagiri constituyó un hito trascendental en la historia del montañismo vasco.

Los preparativos

La primera elección recayó en el Annapurna (8.078 metros), aunque también antes se habían barajado las catorce cimas existentes con más de 8.000 metros, que se fueron descartando una a una. Finalmente, los expedicionarios se decidieron por un monte cuyo nombre se deriva de Dhawala, que significa blanco en sánscrito, y de Giri, que quiere decir montaña, y de donde se forma Dhaulagiri para los nepalís, la montaña blanca.

También es conocida como la “montaña de las tormentas” porque casi siempre está rodeada por un viento fortísimo y lleva fama de complicada, quizás de las más difíciles de la cordillera del Himalaya. De hecho, todavía hoy solo seis expediciones de 28 que lo han intentado han coronado su cima, y quedan las palabras de Lionel Terray, miembro de la gran expedición francesa que tras la Segunda Guerra Mundial intentó escalar el primer ochomil de la historia y tuvo renunciar: “No volveré a poner los pies en aquella montaña, el Dhaulagiri no se conquistará nunca”.

La expedición navarra trabajó tres años para reunir conocimientos y equipo humano. Se sabían toda la estrategia del ataque, los alimentos y cantidades, el equipo, las tiendas, cuerdas y el oxígeno. Y otros aspectos como el médico, fotográfico, cinematográfico y administrativo “desde la primera gestión en el Palacio de Navarra para obtener ayuda hasta el contacto con un conservero de garbanzos de la Ribera”. Todo hasta completar los 7.000 kilos de carga (250 bidones) y afrontar incluso con créditos personales los diez millones de pesetas del presupuesto.

La partida...

El primero en partir fue Gerardo Plaza, para ocuparse de los trámites en Bombay y conseguir que la mercancía siguiera por toda la India hasta Nepal. Y el día 8 de marzo, después de serles impuesto en el Ayuntamiento de Pamplona el pañuelico de San Fermín que la mayoría llevó al cuello durante toda la expedición, y recibir el cariño de una multitud que acudió a despedirles, partieron los expedicionarios.

Fueron Gregorio Ariz, Iñaki Aldaya, Javier Garayoa, Trini Cornellana, Javier Garreta, José Ignacio Ariz, Juan Mari Eguillor, Ángel Martínez, Mari Abrego, Agustín Setuain, Pili Ganuza, Javier Sorozabal, Ángel Irigoyen y los catalanes Jordi Colomer, Ramón Bramona, Juan Massons y Jordi Pons. Permanecieron varios días desesperantes por la lenta burocracia en Katmandú, disfrutando eso sí de un país pobre pero bello y exótico a más no poder, hasta que consiguieron finalizar todos los trámites y partir en busca de la montaña blanca.

¡...Y la cima!

El altímetro marcaba 2.330 metros cuando por primera vez apareció ante ellos el Dhaulagiri, resplandeciente, el objetivo soñado. Y el campo base se instaló a 4.600 metros, al pie de la cara norte, al que siguieron otros cinco hasta el último (7.600 m) desde el que se atacó la cumbre y que, tras bastantes horas de esfuerzo, y después de que el vendaval les arrebatara una de las tiendas, decidieron instalar las otras dos y esperar el momento propicio. Era el día 9 de mayo.

Al día siguiente, decidieron el ataque definitivo. Un equipo subió del Campo IV al V y otro lo hizo hasta el IV, de forma que, si fallaba el primero, el segundo sería el que lo intentara. En total diez personas en condiciones de llegar a la cima, un número elevado y con un tiempo radiante. Pero el viento no dejaba avanzar, igual que el día 11, con buen tiempo pero con ráfagas de viento que sobrepasaban los 200 kilómetros por hora.

Al caer la tarde cedió el vendaval y reinó una calma desacostumbrada. El sherpa Ang Rita salió fuera, echó puñados de arroz al cielo y dijo: “Mañana no habrá viento, mañana haremos la cumbre”. Por fin, tras once largas horas para ascender los últimos 580 metros, un metro por minuto, Iñaki Aldaya, Javier Garayoa, Gerardo Plaza, Jordi Pons y el sherpa Ang Rita hicieron brillar “unos ojos húmedos y alegres por la conquista” y por esa ley de honor no escrita en ellos se concentró todo el esfuerzo y el mérito de toda la Expedición Navarra al Himalaya’79.

Un acontecimiento histórico y un logro que fortaleció un imborrable vínculo de amistad. De los 18 expedicionarios, solo faltan Gerardo Plaza, fallecido en 1980, y Mari Abrego, que murió en 2018, que les sonreirán desde la cima eterna.






°