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sábado, 21 de febrero de 2026

Rostro y Ojos

Con ustedes la cobertura a la IV Conferencia Municipalista de EH Bildu que Aritz Intxusta ha llevado a cabo.

La traemos a ustedes desde Naiz:


Otegi, a todos los concejales de EH Bildu: «Sois el rostro y los ojos de la República Vasca»

EH Bildu celebra este sábado en Burlata su IV Conferencia Municipalista, que tiene a la vivienda como eje central. Arnaldo Otegi, secretario general, ha dado las gracias a los cargos municipales por su compromiso voluntario con el que están construyendo la República Vasca.

Aritz Intxusta

La conferencia municipalista de EH Bildu se desarrolla en la casa de cultura de Burlata y ha arrancado con la intervención de Berta Arizkun, la alcaldesa. Antes de lanzar su discurso, ha solicitado a todos un minuto de silencio por la mujer que falleció el viernes por la tarde a manos de su pareja en la localidad vecina de Sarriguren, la primera víctima mortal de la violencia machista en Euskal Herria en 2026. 

Sobre un escenario flanqueado por pantallas gigantes ampliando al orador, fondo morado y con la presencia de una ikurriña y una bandera de Nafarroa, Arizkun ha reivindicado a Burlata como un municipio de acogida. Ha recordado que primero recibió a migrantes de otros territorios del Estado, como Castilla o Extremadura, y ahora está viviendo un segundo proceso en el que llegan personas de otras partes del mundo. Los vecinos que nacieron en estados diferentes al español ya suponen un 23% de los habitantes de Burlata. 

La alcaldesa del que se ha convertido ya en el cuarto municipio de Nafarroa más poblado ha abogado por un municipalismo que aminore las desigualdades que genera la migración y que combata la xenofobia. En este sentido, ha puesto en valor el servicio de atención al migrante que se creó en 2016 y que «hoy es referencia» para todo el herrialde.

Arizkun ha señalado que EH Bildu se ha hecho con la alcaldía gracias a un gran esfuerzo comunitario de sus militantes, que consiguieron que en 2023 la coalición fuera el partido más votado y obtuviera, además, los mejores resultados de su historia. 

Además, la alcaldesa ha recordado que Burlata ya tiene la declaración de zona tensionada de alquiler y ha reclamado políticas valientes para hacer frente al problema de la vivienda. 

Arnaldo Otegi defiende el municipalismo emancipador

También Otegi, en su turno de intervención, ha recordado a la primera víctima mortal de la violencia machista. Ha manifestado que, ya en su intervención en el Velódromo, declaró que Euskal Herria no será libre mientras la mitad de la población sienta miedo. Y también ha señalado que los hombres tienen una doble responsabilidad en la lucha frente a la violencia contra la mujer, animando a acabar con las «complicidades» a la hora de justificar comportamientos machistas.

El secretario general de EH Bildu ha asegurado que la formación soberanista ve el futuro con confianza, con tranquilidad y alegría. 

Otegi ha definido a EH Bildu como «un colectivo militante de voluntarias y voluntarios que trabaja por construir la República Vasca, una alternativa social y nacional para este país. Es un espacio que tiene la capacidad de leer el momento político no en términos inmediatos, sino estratégicos». 

En lo que ha parecido una crítica velada a la vaga propuesta lanzada por Gabriel Rufián y el entorno de Más Madrid, el líder de EH Bildu ha reclamado «serenidad y vista a largo plazo», recordando que las siguientes elecciones en Euskal Herria llegan en marzo, cuando los tres territorios de Ipar Euskal Herria elegirán a sus responsables municipales. 

«Hay debates que se sobreponen, sobre todo en los medios de comunicación, que hablan de un ciclo político marcado permanentemente por el interés electoral. Algunos ya están en campaña electoral», ha asegurado.

Ha calificado al municipalismo en Euskal Herria como un movimiento que ha buscado la libertad nacional del pueblo vasco, recordando que pronto se van a cumplir 150 años desde la abolición foral. «Somos un país de naturaleza foral –ha asegurado–. Los fueros eran nuestra Constitución». 

Así, ha mencionado el papel que jugaron los ayuntamientos en la aprobación del Estatuto de Lizarra de 1931, que proponía un estado vasco integrado en la II República. 

La izquierda frente a la derecha

Frente al discurso de que la política ya no se distribuye en torno al eje izquierda-derecha, Otegi ha reivindicado que esa diferencia sigue existiendo. «Para mí hay una diferencia sustancial entre las derechas y las izquierdas: donde las izquierdas ven necesidades sociales que hay que atender, las derechas ven vectores de negocio para poder incrementar sus niveles de capital». 

Tras agradecer nuevamente el trabajo militante de los cargos locales, que son hoy «el rostro y los ojos de la República Vasca del futuro», el secretario general de EH Bildu ha asegurado que el camino a seguir pasa por llevar a cabo políticas sociales que son «el adelanto de las que haríamos en una república vasca de iguales».

«Cuando nos convertimos en ayuntamiento o en ciudad o en barrio y atendemos las necesidades de los más vulnerables y de las grandes mayorías sociales y populares, estamos haciendo un país mejor y nos estamos haciendo mejores como personas», ha asegurado Otegi. 

Trabajo a puerta cerrada

Una vez terminado el acto de apertura, más de 300 cargos de EH Bildu han proseguido con la jornada de trabajo centrada en vivienda, pero ya sin presencia de los medios de comunicación.

En concreto, la conferencia municipalista continuaba con la exposición de experiencias en materia de vivienda en distintas ciudades pioneras en este ámbito. 

Estaba prevista la intervención del concejal de Helsinki (Finlandia) Paavo Arhinmala y el concejal de Sant Cugat del Valles Francesc Duch (Catalunya) en una mesa redonda sobre política de vivienda, en la que también tomarían parte la alcaldesa de Azpeitia, Nagore Alkorta, y el concejal de Iruñea, Joxe Abaurrea.

 

 

 

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jueves, 12 de febrero de 2026

Entrevista a Gabriel Rufián

Gabriel Rufián, como buen independentista catalán, siempre ha sido solidario con el pueblo vasco y con la lucha de otros pueblos en el mundo, como el palestino... o incluso el español.

Solo por eso, merece el beneficio de la duda con respecto al planteamiento que ha presentado para hacer frente al crecimiento de la derecha nostálgica del franquismo.

Es por ello que compartimos con ustedes esta entrevista concedida a El País:


Gabriel Rufián: “Soy independentista, pero tengo miedo como demócrata”

El portavoz de ERC en el Congreso promete hacer “todo lo posible” para frenar a la derecha. Y asume los riesgos políticos: “Si me cuesta el cargo, peores trabajos he tenido”

Sergio C. Fanjul | Xosé Hermida

Gabriel Rufián (Santa Coloma de Gramenet, 44 años) asegura que no pretende saltar a la política nacional ni encabezar una confluencia de todas las izquierdas del Estado. Pero el portavoz de ERC en el Congreso se dice con miedo ante un futuro gobierno de toda la derecha y por eso quiere hacer “todo lo posible” para que las formaciones soberanistas promuevan esa iniciativa. Sin arredrarse por los riesgos que corre: “Si me cuesta el cargo, peores trabajos he tenido”, dice.

Pregunta. ¿Qué es exactamente lo que propone?

Respuesta. Lo vengo diciendo desde el verano: si las fuerzas soberanistas, independentistas, desde Bildu a BNG, Compromís, Adelante Andalucía, ERC, podemos inventarnos algo para no dejar huérfana a la gente progresista del resto del Estado que no quiere votar al PSOE, me parece que es nuestra responsabilidad y casi negligente no hacerlo. ¿Y por qué? Porque lo que viene no es lo de siempre. Vienen ilegalizaciones, encarcelamientos, cierres de medios de comunicación, imputaciones a periodistas que no sean de la cuerda… Cosas muy chungas, como estamos viendo en otros sitios. Sé que esto probablemente me quemará, que en Cataluña van a escribir que esto es porque tengo miedo, me van a echar, que no voy a repetir… Pero en la calle se creen lo que digo, porque soy uno de los que tiene miedo. Y quien crea que lo que quiero es hacer de [Íñigo] Errejón o de Yolanda Díaz o no me conoce o me quiere vender como algo que no soy.

P. ¿Hay más gente detrás de esto o es solo una reflexión personal?

R. En los partidos lo habitual es decir “no, hombre, esto se tiene que hablar dentro”. Pero cuando tú hablas de algo fuera, casi siempre primero se habla adentro. Y los partidos muchas veces se mueven en base al ruido que hay afuera. Yo noto cierta lentitud o miopía hacia lo que está pasando. En Cataluña mucha gente no es consciente del peligro que hay. 

P. ¿No es sorprendente que un independentista haya ganado su popularidad en toda España?

R Para mí la clase trabajadora de Cornellá y de Vallecas es la misma. Y si puedo llegar a representar a esa gente, como lo he hecho estos seis años, es un orgullo y no me hace menos independentista. He dicho que nadie debe renunciar a lo que es, ni a sus siglas, ni a su proyecto. Soy catalán, independentista, pero tengo miedo como demócrata. Y voy a intentar hacer todo lo posible para frenar lo que viene. Ha habido un discurso independentista que en un momento dado quizá era excluyente, incluso ofensivo para con el resto. Se aprendió de eso y gente como yo estamos diciendo cosas más positivas.

P. Parece difícil llevar esto a la práctica.

R. Respeto a la gente de Sumar, creo que Pablo Iglesias es el mejor de nuestra generación, que Irene Montero es maravillosa… Pero esto tiene que ser ideado por formaciones soberanistas, no desde un despacho de una universidad de Madrid. Porque siempre ha pasado lo mismo y no funciona. Nosotros ya tenemos firmado un acuerdo de coordinación con BNG y Bildu y nos presentamos a las europeas de forma conjunta. Se trata de intentar avanzar en algo que ya existe. Y cuanto más se hable del cómo o del quién, menos se hablará del qué. O lo hacemos o nos pasan por encima. 

P. ¿Es verosímil en Cataluña una lista conjunta de ERC y Comunes?

R. Joan Tardà [exportavoz de ERC en el Congreso] lo ha verbalizado abiertamente: en Cataluña también tiene que haber una confluencia de fuerzas políticas de izquierdas. El cómo se lo dejo a las cúpulas de los partidos.

P. No parece que ni la dirección de ERC, ni Bildu, ni BNG estén por la labor.

R. A veces la dirección de ERC responde a titulares. En el congreso nacional una facción liderada por [Joan] Tardà presentó enmiendas que se votaron. Y Oriol Junqueras votó a favor. Es exactamente lo que estoy diciendo ahora.

P. No ganó.

R. Pero se votó y lo votó el presidente. Es falso eso de que yo estoy solo. ERC siempre ha tenido esta pulsión. Ya hace 90 años ayudó a otras formaciones de izquierdas del Estado.

P. ¿El reclamo independentista ha perdido fuerza? ¿Necesitan buscar otras banderas?

R. Sería renunciar a lo que somos. Tenemos que seguir defendiendo la autodeterminación de nuestros pueblos, pero entender también que la gente come cada día. Y contrarrestar cierto relato mágico que dice que con la independencia todo se arreglará. Pues depende. Evidentemente, si Cataluña tiene todos los recursos irá mejor. Pero si gobierna un partido de derecha o de ultraderecha y se recorta…

P. Hay quien interpreta que quiere dar el salto a la política estatal y encabezar esa confluencia.

R. Cuanto más diga que no, más se va a decir que sí. Humildemente, creo que he verbalizado lo que está en la calle. Y si me voy a mi casa, ya he hecho mucho más en política de lo que pensaba. Lo que no quiero es irme a casa pensando: “Te dedicaste a leer el argumentario que te pasaban”. Aquí estamos para pensar, aunque nos cueste el cargo. Si me cuesta el cargo esto, peores trabajos he tenido.

P. Una parte del independentismo no lo considera pata negra.

R. La pureza es para el aceite de oliva. Hay un independentismo de derecha, reaccionario, incluso fascista, que reparte carnets de catalán, igual que aquí reparten carnets de español. La diferencia entre Nogueras [Míriam, portavoz de Junts en el Congreso] y Ayuso es la bandera. Pero defienden las mismas políticas reaccionarias. 

P. En Instagram se encuentran todo el rato vídeos suyos, es uno de los grandes oradores ahí ahora mismo. ¿Qué importancia le da a eso?

R. La gente no se lo cree, pero no entro nunca en Instagram. El Twitter sí que lo manejo yo y en TikTok tengo un amigo que me cuelga los vídeos. Para mí el poder digital es el más importante actualmente y el que decanta la balanza, para bien y para mal. Es mucho más poderoso que cualquier otro: mediático, policial, judicial, político. El ejemplo paradigmático es, aparte de toda la mierda que vende la ultraderecha, el nuevo alcalde de Nueva York [Zohran Mamdani], que se declara abiertamente socialista y musulmán, y que gracias al poder digital y tres cosas muy sencillas —transportes públicos y comida y vivienda para todos— ganó las elecciones.

P. Ha destacado como orador, y buena parte de su discurso llega gracias a fragmentos en las redes. ¿Piensa en eso a la hora de escribir un discurso?

R. Yo nunca he hecho un curso de oratoria, ni de teatro. Pero soy obsesivo y pienso constantemente en mi trabajo y en mis discursos, que escribo yo. Me encantaría encontrar a alguien que escribiera como yo, porque me ahorraría mucho trabajo. Durante una época fui comercial y tenía un minuto para explicarme. Igual me viene de ahí. Marc Giró me dijo una cosa maravillosa: “¿Sabes por qué los hombres blancos, heteros y normativos hablan tan lento? Porque nadie nunca os interrumpe”. Yo intento no dar chapas. 

P. Pero le gusta leer grandes discursos de otras épocas.

R. Siempre. Soy un enfermo de la oratoria y he leído toda mi vida discursos de grandes oradores y oradoras. Salvador Seguí, Azaña, en su momento Rubalcaba… y otros de ahora. Me fijo mucho, aunque no esté del todo de acuerdo con las ideas. 

P. ¿Está la política demasiado teatralizada?

R. Creo que siempre ha existido una violencia verbal, mediática, política. A Suárez un poco más y le echan a pedradas de La Moncloa, y a Zapatero. Casi siempre sucede cuando gobierna la izquierda, que es cuando se dice eso de que “nunca hemos estado tan mal”. ¿La teatralización? Tenemos que intentar ser publicistas de lo que decimos, en el mejor sentido. ¿Por qué la derecha puede hablar de “la España que madruga”? Eso lo entiende todo el mundo. Pero nosotros no podemos decir “una familia, una casa”. Vamos a intentar competir en eso, para que se nos entienda. La gente no está para pensar en el fetichismo de la mercancía [de Marx] o para leer los Cuadernos de la cárcel de Gramsci, sobre todo si tiene a El Xocas diciendo que los impuestos son un robo.

P. ¿Está habiendo una derechización del sentido común que deja poco margen a decir cosas de izquierdas?

R. Estoy de acuerdo con eso, pero creo que hay que ir más allá. La ventana se ha movido. Pero yo creo que está de moda ser un chungo, ser mala gente.

P. El malismo.

R. El hijoputismo. Es lo que está de moda. Y están pasando cosas terribles: la deshumanización que ha generado ver cómo se destripaba a niños en Gaza con bombas… y la gente presumía de ello. Eso se vota. Cuando [Isabel Díaz] Ayuso habla de “plataforma de frustrados” hablando de familiares de las víctimas de las residencias de Madrid, eso se vota. Lo de Trump… Ser mala gente te da votos. Ahora, también es responsabilidad nuestra: es un mal negocio decir a la gente que es idiota o que es fascista. Yo me niego a eso. La izquierda ha sido incapaz de darle un horizonte de futuro a la gente y la gente cuando no vota futuro, vota pasado, aunque sea un pasado inventado.

P. ¿Qué ofrecer a tantos jóvenes varones que optan por la ultraderecha?

R. La vivienda es clave, creo que muchos chavales que viven en una habitación que les cuesta lo mismo que a su padre el piso hace 10 años se van a poner a ver al youtuber de turno que les va a decir que la culpa la tiene su vecino, no su casero. El hecho de que la izquierda no solo no haya puesto fin, sino que haya fomentado esta especulación salvaje, explica muchas cosas. Mamdami ha ganado las elecciones con tres cosas muy sencillas. Hay que ir a la raíz del problema: que se deje especular con la vivienda y con la comida. 

P. Ha decidido tratar al agitador Vito Quiles con ironía, conversando por la calle… ¿Es el modo de enfrentarse a la ultraderecha mediática?

R. Es mera supervivencia. Quizás sea la persona que más les tiene encima. Si no les sale el primer vídeo bien, te siguen persiguiendo. Yo hice la reflexión y me puse en el lugar de mis compañeros del cole, progres, que no tienen ni pajolera idea de quién es Javier Negre, Bertrand Ndongo, ni Vito Quiles… Mal negocio sería tirarle el micro, agredirle o insultarle. Me dirían que por qué trato mal a ese chaval. Es justo lo que buscan. La gente no tiene tiempo de tener la información que nosotros tenemos. He tratado con mucho fascista en mi vida, así que entendí que la ironía y el sarcasmo era lo que les jodía. Como decía la Pantoja: “Dientes, dientes”.

P. Se le ha acusado de ser muy duro en las comisiones de investigación.

R. La primera vez que interrogué a Aznar, en 2017, un periodista, con el que ahora tengo buena relación, dijo: “Tiene la mirada de los asesinos del ISIS justo antes de degollar a un occidental en el desierto”. Ahí ya entendí de qué iba esto. Yo había estado frente a corruptos, ladrones, pero nunca había estado frente a alguien por cuya irresponsabilidad había muerto gente, como [Carlos]Mazón. En esa comisión yo venía de estar con mucha carga emocional, por haber estado hablando con familiares de las víctimas, y le tenía que decir lo que era: un negligente y un psicópata. Entonces, ¿soy duro? Pues muchísima más dura es la realidad. Y conozco el coste: artículos diciendo que soy tarado, hablando del decoro parlamentario…

P. ¿Qué es hoy ser de izquierdas y qué tendría que hacer la izquierda para salir adelante frente a la ola reaccionaria?

R. Me dijeron el otro día una frase maravillosa: ser de izquierdas es que la gente crea que si se cae por la calle, tú le vas a coger. Si piensas en Abascal, en Feijóo o en Ayuso… es que te van a pisar. Al final ser de izquierdas, tampoco hace falta filosofar mucho, es pensar en el otro. Igual que ser patriota: pensar en el otro. El otro es la patria.

P. ¿En términos políticos?

R. Si tú no garantizas unas mínimas condiciones vitales, de qué te sirven los grandes datos macroeconómicos. Si quieres comprar una vivienda que no sea para vivir, que te frían a impuestos para quitarte esas ganas de hacerte el rico con un derecho. Si usted se quiere hacer rico, compre otra cosa, no compre una vivienda. Frenar también los precios a según qué alimentos. Deberíamos haber legislado sobre eso. Y si no lo hacemos, pues nos iremos al carajo.

P. ¿Se puede parar esa ola reaccionaria?

R. Soy pesimista, que al final es una forma de realismo. Sería extraterrestre por mi parte decir que no están a las puertas y que es posible frenar a una perspectiva de voto de 200 y pico diputados. Pero mi responsabilidad es intentarlo. También me da la sensación de que hay mucha gente que quiere que sus proyectos políticos crezcan en base al sufrimiento que conllevará la entrada a esa gente. Yo me niego. Por ejemplo, al independentismo le iría mejor con un gobierno de PP y Vox. Sí, pero yo me niego a crecer en base al sufrimiento de la gente. Y ese “cuanto peor, mejor” no es solo patrimonio del independentismo. 

 

 

 

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lunes, 9 de febrero de 2026

Otegi Responde a Rufián

Gabriel Rufián es un político con muchas tablas y mucho temple, catalanista de una sola pieza.

Por su parte, Arnaldo Otegi es un hombre fraguado en las trincheras de la resistencia vasca en contra de la brutal represión españolista.

Coinciden en su defensa de los derechos de las clases trabajadoras de los pueblos del estado español.

Pero difieren en otros puntos.

De eso nos habla esta nota publicada en Noticias de Gipuzkoa:


Otegi responde a la alianza conjunta de izquierdas que sopesa Rufián

El portavoz de ERC abre la puerta a una confluencia electoral de las izquierdas del Estado español

El secretario general de EH Bildu, Arnaldo Otegi, ha afirmado este lunes que no cree que la propuesta del portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, para aunar a los partidos a la izquierda del PSOE sea factible, y ha reiterado la oferta de una lista conjunta de cara a unas futuras elecciones generales "con un programa de mínimos" y con el objetivo de "hablar como pueblo".

En una entrevista concedida a Euskadi Irratia, Otegi ha señalado que las elecciones autonómicas en Aragón han mostrado que la apuesta del PP "ha salido mal porque ha bajado", Vox ha tenido "un incremento evidente" y el resultado de la Chunta Aragonesista ha sido "destacable, porque evidencia la tendencia al alza de las fuerzas progresistas de kilometro 0".

"Obvio" incremento de la derecha

El secretario general de EH Bildu ha lamentado que, frente al "obvio" incremento de las derechas, "en el Estado español no son capaces de entender lo que en Euskal Herria aprendimos hace tiempo, y es que, en este momento histórico en el que el autoritarismo crece, lo que se debe hacer es una articulación social y popular lo más amplia posible".

En este sentido, ha considerado que "no" es factible la propuesta de Rufián, ya que, "aunque no lo digo por este caso, a veces parece que los objetivos individuales se ponen por encima de los colectivos". Además, ha asegurado que en EH Bildu "nunca hemos hablado con ERC, ni con Gabriel Rufián, ni en el Congreso, ni en las relaciones oficiales que tenemos, y ya tenemos establecida nuestra posición ante unas elecciones generales".

"Creemos que las elecciones da una oportunidad a Hego Euskal Herria (Euskadi y Navarra) para hablar como pueblo. Desgraciadamente, la tendencia es hablar como partido, y por eso planteamos la propuesta de una lista única, con un programa simple, para que luego cada uno haga su tarea en el Congreso, y, gane la extrema derecha o el PSOE y la izquierda, este país le diga con una sola voz qué es lo que quiere", ha explicado.

Candidatura conjunta

Así, Otegi ha lamentado que, "con todo el respeto", los argumentos utilizados hasta el momento por el presidente del EBB del PNV, Aitor Esteban, para rechazar la propuesta de EH Bildu de una lista conjunta son "muy débiles".

"Por un lado, dice que en su momento hicimos un vídeo en el que les llamábamos fascistas, y yo ya pedí perdón personalmente, por lo que ese argumento no sirve. Por otro lado, dice que después no estaríamos de acuerdo en políticas fiscales, industriales, económicas o sociales; vale, tenemos diferencias, pero también las tienen con el PSE y llevan 40 años gobernando juntos", ha explicado. 

Por todo ello, el secretario general de EH Bildu ha insistido en que, "si vamos al Bernabéu, queremos ir con la selección vasca, no cada uno a jugar su partido", y por eso ha reiterado que los argumentos del PNV para rechazar su oferta son "bastante débiles".

"En este país siempre estamos hablando del derecho a decidir. Pues el Estado español nos va a poner urnas en Tudela y en Hondarribia, y tenemos dos opciones: ir como partido o ir como país. Nosotros somos favorables a ir como país", ha insistido. 

 

 

 

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sábado, 7 de febrero de 2026

Entrevista a Ramón Zallo

Les recomendamos la lectura de esta entrevista a Ramón Zallo publicada en el portal de Viento Sur:


“Retrovisor y bisturí. Memoria crítica de una resistencia”

Begoña Zabala González

[La editorial Alberdania acaba de publicar el libro cuyo título encabeza este artículo. Un libro, el último por ahora, de Ramón Zallo, que es, efectivamente, la memoria de una resistencia. Una memoria personal, pero, como dice su autor, también, “una contribución a la memoria colectiva crítica de mi generación, una generación de izquierda y abertzale”, aunque esa experiencia militante “es distinta a la de la izquierda abertzale convencional desde la ruptura de 1970”.

Ramón Zallo ha sido y es un activista político y social, un revolucionario, con un sólido pensamiento crítico, libre y creativo que es la auténtica forma de serlo. Y ha sido y es, trabado con ello, un intelectual radicalmente democrático. Su actividad intelectual es su faceta pública más conocida, llena de conferencias, libros y artículos de los que en el libro se recogen referencias (desde que en 1995 escribió, junto a Pedro Ibarra, Comunidad, nación y federalismo, ha sido un colaborador muy habitual en  viento sur). Un intelectual con el que es indispensable reflexionar y conversar, sobre el pasado, el presente y las miradas al futuro de Euskal Herria, a sus debates y a sus compromisos, a sus confrontaciones y a sus encuentros, e incluso más allá de Euskal Herria. Conversación indispensable, también, sobre la(s) cultura(s) y las políticas culturales, territorios en los que su análisis riguroso y su pensamiento crítico, son una referencia muy importante.

De todo eso va la memoria de una resistencia vital, vivida con pasión, de Ramon Zallo que en este libro lo cuenta y analiza utilizando para ello el retrovisor y el bisturí. Habla de todo ello aquí conversando con Begoña Zabala.]

Begoña Zabala. De entrada, preséntanos el libro: qué te ha llevado a escribir este libro de memoria crítica personal y colectiva.

Ramón Zallo. Las circunstancias. Nunca tuve la intención de escribir unas memorias. Es más, decía que nunca las escribiría. Pero como escribí algunas páginas para tres grabaciones que me requirieron un testimonio y todo lo preparo por escrito, pensé en completarlas al constatar que una parte de mi generación política carecía de testimonios públicos explicativos sobre sus trayectorias especialmente en los años 70 y 80. Así pretende ser una memoria personal, pero también una contribución a la memoria colectiva crítica de mi generación, una generación de izquierda y abertzale. Especialmente la militante es bastante desconocida, y distinta a la de la izquierda abertzale convencional desde la ruptura de 1970. Tiene bastante de memoria política personal con retratos y debates de época. Por fuerza conjugo en primera persona, lo que me es completamente inhabitual. También le he añadido un tono de humor en algunos temas.

B.Z. Como género literario parece que cabalga entre la memoria y el pensamiento crítico, dentro de lo que se conoce como temas de ensayo. Pero no es un libro de historia, esto lo tienes claro.

R.Z. No es un libro de historia. Solo se trae a colación la vinculada a mi memoria. Es una peculiar intersección entre lo biográfico y lo ensayístico, incluyendo ocasionalmente artículos de prensa de antaño al hilo de la narrativa. También menciono cosas de mi vida en el campo -40 años- huertas, plantas y jardines, perros y gatos, txakoli, monte y la identificación de los pájaros. Mas rural que urbano en forma de vida, fui más urbano que rural en pensamiento.

En lo que se refiere a la estructura y contenido, está dividido en dos partes. La primera, desde 1965 a 1985, relata los años de militancia organizada. Fui detenido en varias ocasiones, con sus consiguientes maltratos, tuve varios juicios y viví un tiempo en la clandestinidad. En 1985, abandoné la militancia política organizada, pero no el activismo de las ideas y movimientos: universidad, por la paz, sistema mediático. En esa segunda larga etapa, desde el 85 hasta hoy, primero publiqué mi tesis doctoral y después me impliqué mucho más en la construcción democrática, progresista y euskaldun de la Euskal Herriko Unibertsitatea (Universidad del País Vasco). Se había fundado no hacía mucho: 1980. En 1990 volví a escribir sobre política.

Aunque los 20 primeros años fueron más duros y me marcaron más, los 40 siguientes fueron más fructíferos. Mi vuelco sobre la academia con 40 años de trabajos en ciencias sociales ha absorbido más dedicación, y el libro, al ser más de biografía y temática política, no lo enfatiza. Mis campos han sido la Economía de la Comunicación y la cultura y las Políticas Culturales y Comunicativas, sin abandonar por ello el análisis político en artículos, medios o libros.

De hecho, la militancia política organizada la sustituí en 1985 -tras el fracaso electoral de Auzolan, que no de Batzarre- por una militancia social e ideológica. En mi labor no había tema de actualidad que no analizara en los media. Era un francotirador, pero se hizo cierta escuela en la Universidad, o en la corta experiencia en el diario El Mundo del País Vasco (1994-1996), o en Elkarri. Me leían, veían u oían tirios y troyanos en Radio Euskadi o ETB. Me vi a mí mismo más como un educador y un militante social sin privarme de apoyar organismos (Elkarri) o montarlos (Elkarbide, Erabaki) estructuras que plasmaban esas ideas. El libro Euskadi o la Segunda Transición” (Erein, 1997) fue mi aportación de época, así como el libro que coordiné El País Vasco en sus encrucijadas: diagnósticos y propuestas (Ttarttalo 2008) con 32 universitarios/as robando la supuesta supremacía del españolismo en el pensamiento universitario. Dediqué mucho esfuerzo a teorizar el “tercer espacio”, un espacio de paz a través del dialogo y la negociación para acabar con la violencia y canalizar la cuestión nacional. Hay un momento en que ese pensamiento fue mayoritario. De alguna manera el acuerdo de Lizarra primero, y el preacuerdo de Loiola después, tienen un eco de aquellas tesis. La apuesta por el soberanismo con una relectura a la vasca de la experiencia y doctrina quebequesa, también llegó en esos años 2000.

B. Z. Sin duda, te ha servido, en parte, para hacer algo de balance de tu vida. ¿Sería un balance positivo, satisfactorio contigo mismo?

R. Z. No me puedo quejar, he tenido una vida rica, moralmente gratificante y sencilla; he hecho lo que tenía que hacer y mi libertad de pensamiento ha sido lo que más he protegido. Gracias a eso, aprendí a dialogar y a ser pluma de una inteligencia colectiva. Habré escrito más de 100 borradores de manifiestos colectivos que, luego, había que pulir colectivamente. Esa dedicación intensiva la han pagado en falta de atención a la vida familiar Maite y Doltza.

B. Z. En tu libro relatas dos luchas destacadísimas de Euskal Herria en el ámbito ecologista, como son la de la central nuclear de Lemoiz y el macroproyecto cultural Guggenheim Urdaibai. La primera se sitúa casi en las primeras luchas ecologistas en Euskal Herria protagonizadas por un naciente y potente movimiento ecologista, y la segunda, de ahora mismo, donde el movimiento reivindicativo y de defensa de la tierra también ha sido central. ¿Quieres hacer paralelismos, distancias, discordancias y protagonismos de estos dos hitos movimentísticos?

R. Z. Hay continuidad en el propósito de defensa de la tierra y de la vida, y en el logro de parar ambos, pero hay mucha discontinuidad por contextos, tipo de conflictos, dimensión y madurez.

Lemoiz cabalgó el franquismo y la Transición, una democracia incipiente que no sabía manejarse, con una oposición muy masiva en Euskal Herria a la Central Nuclear, que era entendida como una amenaza colectiva para los núcleos urbanos próximos, incluido el Gran Bilbao, de imposible evacuación en caso de emergencia. Era una defensa elemental. De ahí que se apuntara ETA con atentados mortales y sabotajes, con el contradictorio efecto de reducir los apoyos sociales, pero, en cambio, asustó a las élites. Con todo, en el libro introduzco la hipótesis de que para cuando el presidente español Felipe González mandó parar (1984), a las eléctricas ya no les interesaba la sobreoferta de energía. Lo dijo Eguiagaray: que les salía más a cuenta cobrar indemnizaciones que continuar.

En cambio, la lucha contra el proyecto Guggenheim Urdaibai, se produce en el contexto de una democracia madura en normas e instituciones, en pleno rendimiento y sin marcos de violencias. El conflicto ha sido más territorial (Busturialdea) aunque con ecos para toda Euskal Herria. Aquí, la amenaza ha sido menos a la vida humana como a la naturaleza protegida -la Ley de Urdaibai (1988) suministraba una panoplia de normas para la defensa de eventuales desmanes- y a un modo de vida. En cambio, las aportaciones del movimiento opositor -ya que debate no ha habido al rehuirlo las instituciones- han sido especialmente ricas al combinarse las dimensiones ecológicas, económicas, urbanísticas, la legislación protectora de estuario, fauna y flora, la cuestión de los accesos, el estado del estuario, la financiación, la situación de okupa del Astillero… Aún no ha acabado (recuperación de la marisma y de la zona del astillero, Plan económico comarcal..) a pesar de la cancelación institucional declarada del proyecto por presión popular. Las “explicaciones” argüidas por las instituciones las desmonté, punto a punto, en esta misma revista.

B. Z. Aparece de forma recurrente en el libro el tema de los movimientos sociales, especialmente los nuevos movimientos, como se les llamó, pero también de las luchas sindicales. Destacas la importancia que han tenido en tu trayectoria y práctica política y social y también en los años de militancia, especialmente en la LKI. ¿Puedes comentarnos un poco el papel de los movimientos en Euskal Herria y su importancia para la transformación social y la estrategia política?

R. Z. Euskal Herria ha sido pródiga en crear movimientos sociales y sindicales con poder de influencia y de negociación, cuya influencia desbordaba el ámbito militante en el que operaban. Generaron una cultura política multisectorial (vecinal, feminismo, vivienda, ecología, internacionalista, movimientos por la paz, gobernanza…) y colectiva que empapó a todos los partidos, y a la ciudadanía. Fueron educadores colectivos y condicionado los programas y argumentaciones de todos los agentes. Junto a los nacionalismos, también el éxito de los movimientos, explica la marginalidad del fascismo por estos lares. Hicieron mucha pedagogía; contaban con cuadros y militantes formados, en aprendizaje permanente con las luchas y el seguimiento de las experiencias internacionales, dedicando a eso su energía. Su procedencia mayoritaria era la izquierda radical que, de forma temprana, se quedó fuera de las competiciones electorales y muchos prefirieron no dar el salto a los partidos con votos, para zambullirse en crear tejido social progresista y arraigado.

B. Z. Aunque midiéndolo en tiempo de años, has estado más años de independiente (con respecto a los partidos concretos) que de militante, los años de militancia aparecen con mucha enjundia en la historia, quizás por la época, o por la relativa importancia de las organizaciones, ETA, ETA VI y LKI. Coméntanos cómo ves el papel de estas organizaciones en esos tiempos, hasta que LKI se disuelve.

R. Z. Las veo como adelantadas e innovadoras en pensamiento político, que va calando en otros programas, especialmente en la Izquierda Abertzale con la que se tenían relaciones privilegiadas y de unidad de acción, ­de hecho, una alianza implícita bastante estable­ al margen del discurso sobre la coyuntura o sobre el rol de las violencias. La influencia sobre la Izquierda Abertzale en una visión democrática nacional de la cuestión vasca en claves de autodeterminación fue clara, así como en los discursos sociales que tardaron algo más en manifestarse en tanto la corriente se había monotemizado en la cuestión nacional y encajonado estratégica y tácticamente por la persistencia de ETA y el obligado esfuerzo antirrepresivo.

Se abrió paso la conciencia de que la legitimidad en una cuestión nacional viene de la democracia y de que la extensión de un proyecto nacional significa ir más allá de los perfiles culturales, idiomáticos o ideológicos de sus bases tradicionales, para ahondar en el patriotismo político que hunde sus raíces en el apoyo social, la voluntad mayoritaria y un proyecto ilusionante que, de todos modos, serían imposibles sin la base de una herencia cultural y territorial movilizadora y compartida.

B. Z. Con el tiempo que ha pasado ya desde el abandono de la lucha armada por parte de ETA y la evolución que han seguido EH-Bildu y Sortu, el análisis de las diferencias con la izquierda abertzale, y especialmente el análisis de la violencia política, desde tu perspectiva y la de la izquierda radical a la que haces referencia, parece que se puede relatar con más tranquilidad. Cómo ves desde esta perspectiva las diferencias que separaron a estos dos mundos y la supervivencia del tercer espacio, o algo parecido. O si no, más sencillo: Uno de los elementos de diferenciación de tus posicionamientos y los de tu corriente, fue esencialmente la violencia política dentro del conflicto vasco y su utilización, no solo por ETA sino por el Estado. ¿Puedes hacer una referencia a estas disidencias?

R. Z. ETA (VI) abandonó la lucha armada en 1970 aunque no las acciones puntuales de propaganda armada o de financiación. Apostó por la organización de cuadros y estructuras de los movimientos, o sea, la estructuración del tejido social de oposición al franquismo, para lo que las organizaciones armadas de acción intensa eran un inconveniente para la acción, organización y reclutamiento, pues una organización armada urbana requiere mucha militancia y entorno durmiente con mucha militancia durmiente no implicada en luchas. Tanto ETA Militar como ETA Político-Militar eran de la trinchera antifranquista, así que podías criticar o alabar una acción u otra, pero entendíamos su legitimidad como defensiva contra el tirano más allá de la utilidad, crueldad, proporcionalidad o impacto de cada acción. Tenía un efecto propagandístico de empoderamiento popular vicario: un “sí se puede”. Nuestro enfoque crítico con las acciones y la estrategia no era de denuncia de las organizaciones –eran del bando antifranquista- , y había cobijo para las escapadas de sus huidos; pero a partir de que se acaban la institucionalización vasca y la Transición, homologado el régimen del 78, con elecciones sucesivas de representantes, la entrada en Europa, incluido el triunfo del PSOE y desaparecida ETA (PM) en 1982 …- hay un punto de deslegitimación creciente de la lucha armada que viene acompañada de hitos duros como el asesinato de Yoyes o la bomba de Hipercor (indicando crueldad y falta de evaluación de las consecuencias), y de un mal cálculo sobre lo que se podía esperar de las conversaciones de Argel con la oposición añadida de todo el arco vasco alrededor de la Mesa de Ajuria Enea.

El Régimen del 78, como ya era evidente en los 90, no era un neofranquismo aunque estuviese trufado de dominación y violencia. Los 90 podían haber sido los del cierre, ya sea con paz por negociación (ahí estaba Elkarri) o, en el peor de los casos, paz por presos. La espiral que siguió fue, en cambio, de fuga hacia adelante con acciones más limitadas pero duras, traumáticas, contra electos, periodistas, y de más impacto emocional social. Se entra en un terrorismo selectivo. Yo ya no militaba en LKI. Personalmente respecto a ETA, ya no tengo solo un desacuerdo sobre la estrategia y su horizonte, sino que sus acciones tampoco pasan los filtros (justicia, proporcionalidad, ética, oportunidad, alternatividad, utilidad, acumulación de fuerzas). El sentido mismo de ETA estaba en cuestión. Mí crítica se globalizó sin dejar por ello de denunciar con igual énfasis los abusos del poder, torturas o la involución política o de facilitar una salida política. La pinza PP-PSOE puso en riesgo al nacionalismo entero, con dos momentos para una salida digna: el acuerdo de Lizarra (1998) para afrontar el antinacionalismo (desaprovechado) y el interesantísimo preacuerdo de Loiola (2006). Ambos rechazados por ETA. Quería más sin tener relación de fuerzas para ello.

B. Z. ¿Y el momento actual?


R. Z. Vivimos un unilateral y ya avanzado proceso de paz sustentado sobre renuncias de ETA (cese el fuego, entrega de armas y disolución), sí, pero también en el más que mejorado peso social de la Izquierda Abertzale. Hubo un armisticio por abandono, eso sí, forzado (o, si se quiere, por impasse militar y fracaso estratégico). El último y mejor cartucho se gastó en Loiola. Ahora el país se centra ya más en sanar heridas tras 40 años de violencias y que se construye sobre la triple vía del reconocimiento y reparación de las víctimas, la sanación de dolores vivos –presos, presas y exilio– y la construcción de discursos sobre lo ocurrido con pretensiones de fijarse en la memoria colectiva. Es el tiempo de la verdad, la justicia y la reparación para todas las victimas producidas en este largo conflicto y la canalización de la situación de las personas encarceladas. Queda pendiente un balance crítico y autocrítico de la trayectoria estratégica de todas las fuerzas políticas, especialmente desde la Transición. Tampoco fracasó el imaginario de base: la emancipación nacional. Al contrario, con la paz, recobró vida y margen social. Su corriente más afín, EH Bildu, no solo sigue siendo una parte poderosa, votada e imprescindible del país, sino que tiene un proyecto, y hace un esfuerzo de respetabilidad institucional.

Ahora se está de nuevo al alcance de un hipotético acuerdo entre las fuerzas vascas un “nuevo estatus político” – tengo casi terminado un libro sobre el soberanismo y el nuevo estatus desde el punto de vista político y jurídico- pero ese acuerdo no parece tener tiempo de consolidación y habilitación ante el ascenso de la derecha extrema y la extrema derecha que tienen vetado el tema. ¡Ojalá me equivoque!

B. Z. Has tenido una experiencia gubernativa con el tripartito, cuando menos interesante, que hace un paréntesis en tu dedicación universitaria. Da la impresión de que limitaste mucho tu quehacer en los temas a tu especialidad de cultura y medios de comunicación.  ¿Haces un balance positivo de ello?

R. Z. Así es. Fueron 7 años intensos. Los que nos hemos educado en una cierta izquierda no entramos en gobiernos que no sean de izquierdas El de Ibarretxe era de centro (PNV y EA) y de izquierda (Izquierda Unida/Ezker Batua), o sea de centro izquierda pero de una gran valentía en temas democráticos. Aunque mi puesto era de asesor (de cultura), y aunque tenía categoría de viceconsejero, exigí no estar en la línea ejecutiva y decisional. Y así fue. Trabajé en mi especialidad: políticas culturales y comunicativas. Todo un campo para aplicar mis tesis y propuestas. Preparé informes, decretos, resoluciones, leyes, el Plan Vasco de Cultura, la coordinación permanente interinstitucional, normativa audiovisual que sentó precedentes hasta hoy, decreto y concurso de Televisión Digital Terrestre Local (incluido Hamaika). En general me hicieron caso y si algunas cosas no salieron fue por cortocircuitos del PNV, no del gobierno. El balance, aunque agridulce, es positivo. Ayudé en los ratos libres a la apuesta soberanista. En esa etapa también eché una mano apoyando el Plan Ibarretxe o en el caso del diario  Egunkaria. Me volví a la Euskal Herriko Unibertsitatea a tiempo, estaba cambiando todo el sistema de comunicación con el alumnado y la docencia. Conseguí, con cierta torpeza, adaptarme.

B. Z. Y también te metes en el diario El Mundo del País Vasco en un momento de una política editorial en el medio muy favorable a tesis negociadoras en el conflicto vasco.

R. Z. El Mundo del País Vasco se fundó en 1991. Tres años después lo dirigía Melchor Miralles quien, mandatado por Pedro Jota Ramírez y siguiendo las 100 ideas para la regeneración democrática de Javier Ortiz (subdirector de la edición central del diario) era partidario de la consulta democrática para el País Vasco y de la negociación para la paz.  Entramos entre otros Mariano Ferrer, Pedro Ibarra, Iñaki Lasagabaster y yo al Consejo Editorial de El Mundo de País Vasco de 1993 a 1995. Los editoriales y artículos pasaron a ser favorables al derecho a decidir y a la negociación con ETA para la paz. Duró la experiencia dos años y pico, con un éxito imponente y un pico de ventas de 28.000 ejemplares en Euskal Herria. Hasta que el comandante Pedrojota mandó parar y se alió del todo con Aznar. Nos fuimos porque cambió la línea y la autonomía del medio. Ya solo era látigo del PSOE de González con el asunto GAL y otros, dejándole un poco de margen, poco, a la Izquierda Unida de Anguita.

B. Z. Hay un tema en el que estás muy implicado que es el de las presas y presos políticos vascos. Y te implicas marcando la decepción por la continuidad de las medidas excepcionales contra estas personas. ¿Cómo ves el tema de las cárceles y la actuación del gobierno central y de los autonómicos afectados? Y claro unido a esto, están los temas de verdad, justicia y reparación.

R. Z. Me apunté como colaborador de SARE desde el principio. Entiendo que la salida de las personas presas es central para la pacificación y convivencia del país y que el modo en que se produjo el final de ETA, por desestimiento, autodesarme y sin negociación por no haber interlocución, ha tenido que derivar en que sea la sociedad la que facilite el proceso, echando mano de la movilización y de la negociación así como de los recursos jurídicos de reducción de penas y de beneficios penitenciarios que la ley ordinaria habilita. Es un tema que va para largo. El primer éxito fue el fin de la dispersión y del alejamiento. Todas las personas presas están en Eukal Herria, salvo 2 en Lannemezan (Francia). Hay 120 presos y presas. Aunque los terceros grados son numerosos, y el cumplimiento de penas desde casa (37) también. Hay otras 36 a las que pudiendo aplicárseles los beneficios del tercer grado no se los aplican. Las resistencias están en las derechas, que se engorilarán en las siguientes elecciones. Por su parte, no ayudan, más bien lo contrario, las asociaciones de víctimas de ETA – creyentes en la ley del talión– y mucho menos la mayoría de los aparatos de Estado y judicial que instalados en la vendetta, impugnan o retrasan las decisiones técnicas de las Juntas de Tratamiento.

 

 

 

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martes, 3 de febrero de 2026

La DANA y el Comodín de ETA

Han estado circulando los videos del enfrentamiento que han sostenido el catalán Gabriel Rufián y el vasco Oskar Matute con el españolista carpetovetónico Alberto Núñez Feijóo, a quien se ve desplegando la chulería y el cinismo que caracteriza a quienes saben que las instituciones del estado español están hechas a la medida de quienes, como él, han perpetuado el franquismo hasta la fecha.

Ha ocurrido durante una sesión de control con respecto a la DANA en Valencia y a su pésima gestión por parte de su compinche de partido, Carlos Arturo Mazón Guixot, quien esa fatídica noche se fue de juerga aún a sabiendas de lo que se avecinaba.

Pues bien, desde Naiz traemos a ustedes la relatoría completa de lo visto en los videos:


Comisión de la dana: Feijóo enfanga con ETA y la tragedia de Adamuz y reivindica a Mazón

El líder del PP se encara con dureza con Oskar Matute y Gabriel Rufián y discute con los portavoces de PNV y Junts, en una comparecencia cuyo pleno ha parecido por momentos un patio de escuela. También se deja abrazar por Vox, que no le hace ninguna pregunta.

Daniel Galvalizi

«Creo que vengo a mi primera sesión de control», ha dicho esta mañana de lunes Alberto Núñez Feijóo a la prensa en un pasillo de la segunda planta del Congreso, segundos antes de entrar a la Sala Prim, en la que se esperaba su comparecencia. Su media sonrisa e ironía han sido el prólogo perfecto para lo que acabarían siendo casi cuatro horas de riña, insultos cruzados y griterío entre diputados.

Un desafiante presidente del PP ha enfangado el pleno utilizando como bazas especialmente a ETA, cuando buscó pelea con Oskar Matute (EH Bildu), y al accidente ferroviario en Adamuz, mencionando incontables veces la necesidad de que dimita el ministro de Transportes, Oscar Puente, y echando en cara a los grupos parlamentarios del bloque de investidura que son «valientes con un presidente dimitido pero cobardes con un presidente en ejercicio».

También, como era de esperar, se ha encargado de machacar («su mantra», como ha dicho el diputado de Junts) con la idea de que el mayor responsable de lo sucedido era el Gobierno central, que la Confederación Hidrográfica del Júcar no dio la información que tendría que haber dado y que consideraba insólito que él compareciera antes que la exvicepresidenta tercera, Teresa Ribera (también ha cargado contra Defensa Civil y el servicio meteorológico).

Pero como le ha remarcado el diputado de Sumar Nahuel González, Feijóo «no ha dejado de abrazar a Mazón» en toda su comparecencia y de hecho, lo ha reivindicado como «el único que ha asumido responsabilidades», mientras que en el Gobierno central «no dimite nadie». Ha respondido que como líder del partido no pidió la dimisión del expresident de la Generalitat porque la reconstrucción estaba en marcha y, en su último minuto antes de concluir, se ha preguntado: «¿De verdad el problema es que este señor [Mazón] debía estar allí o aquí a las 7 o a las 8?».

Patio de escuela

La primera en hacerle preguntas ha sido la diputada por Compromís, Agueda Micó, con quien los interrogantes y respuestas han derivado en una discusión agria casi de manera inmediata, cuando la valencianista ha leído las competencias del presidente del PP según su carta orgánica para preguntarle por qué no pidió la dimisión de Mazón al frente del PP valenciano.

«Usted tiene que velar por los valores del partido. ¿Por qué no le pidió a Mazón el día siguiente de la dana que subiera el nivel de emergencia para que fuera el Estado el que se hiciera cargo? ¿No tenía capacidad de sugerir o vehicular las decisiones? ¿Para qué sirve el líder del PP entonces?», ha dicho Micó, quien también ha cargado contra Feijóo por sus mensajes de texto al expresident: «Usted no le dio indicaciones sobre la emergencia, pero sí le dijo sobre cómo ejercer la comunicación política». 

Tras tacharlo Micó de «cómplice de la gestión homicida» de Mazón (lo que ha disparado las quejas y golpes en mesa de los diputados del PP), ha sido el turno de Javier Sánchez Serna (Podemos), quien también ha hecho hincapié en que en los mensajes que Feijóo entregó a la jueza que investiga la gestión de la dana él le hace sugerencias sobre comunicación: «Le dijo eso después que Mazón comentara que habría decenas de muertos. ¿No cree que el foco era otra cosa?».

El líder de la oposición se ha defendido contraatacando y ha dicho que ya le gustaría «saber cómo son los mensajes de la vicepresidenta tercera» y además ha recordado que esa noche estaba compartiendo «una cena institucional con un ministro del gobierno de España». Serna ha ignorado ese dato y Feijóo lo ha frenado: «¿Me ha oído lo que dije? ¿No quiere preguntarme sobre eso?».

Idoia Sagastizabal (PNV) ha comenzado preguntando por los «datos verificables» con los que contaba en las primeras horas de la tragedia y sobre su conocimiento de la normativa en emergencias. «¿Creen que el líder de la oposición tiene que tener conocimiento de las las leyes de emergencia de todas las CCAA?», ha respondido Feijóo, tras lo que se han enzarzado en lo que cada uno creía que era coherente conocer para un jefe de la oposición.

La estrategia de dilatar el tiempo de los portavoces ya era evidente y Sagastizabal, visiblemente molesta, le ha dicho que «aquí cada uno viene cuenta su propia película» y que su labor era «analizar las discrepancias y entender quién está mintiendo o diciendo la verdad».

Feijóo ha citado el ejemplo de las inundaciones de Bilbo en 1983 y que el entonces presidente del Gobierno Felipe González «desplegó el ejército» inmediatamente, a lo que Sagastizabal le ha objetado: «El mando único en esa oportunidad lo tuvo todo el tiempo el lehendakari y además todavía no existía la ley de emergencias». Feijóo ha ironizado con su «sorpresa» por que los partidos aliados del Gobierno no pidan la dimisión del actual ministro de Transportes y Sagastizabal ha concluido expresando su decepción porque «vuelve a perder una oportunidad» de explicarse y solo quiere «implicar todo el tiempo al Gobierno de España».

El momento más candente ha llegado con Matute. Feijóo no ha esperado ni un minuto y ante la primera pregunta, lo ha confrontado: «¿Usted tiene alguna información para esclarecer los asesinatos de ETA pendientes de resolución?». «No, no la tengo, ya apareció el comodín de ETA», ha respondido Matute. «Escucharlo a usted hablar de mentiras y verdades es un insulto», ha añadido el líder del PP.

Allí han comenzado a hablar al mismo tiempo, con griterío del PP y de la izquierda hasta que la presidenta de la comisión, Carmen Martínez, ha intervenido y pedido que todos se atuvieran al tema de la dana. Sin éxito, porque Feijóo repetiría en otras tres oportunidades lo de ETA.

«Cuando sea presidente, no voy a blanquear a Bildu. No es ningún comodín», ha añadido, para embestir a continuación: «¿Usted me puede preguntar si estoy orgulloso de mi gestión? ¿Usted, que sigue instrucciones de Otegi?». Mas tarde ha agregado: «Escucharlo a usted hablar de cuerpos sin vida, es que me pone los pelos de punta». Martínez ha llamado al orden a Feijóo, en un hecho muy inusual para con los comparecientes en comisiones de este tipo (de hecho la representante del PP en la mesa de comisión se ha quejado argumentando no podía llamar al orden a alguien que declaraba no como diputado sino como líder partidario).

Matute, visiblemente cansado de las interrupciones y desviaciones, ha invitado a Feijóo a que presente un proyecto de ilegalización de EH Bildu. Feijóo también le ha echado en cara que el día de la tragedia «ha asaltado el Consejo de RTVE» con un pleno en el Congreso, a lo que Matute le ha recordado que su formación renunció a tener representación que por ley sí le corresponde en ese organismo. «Háganos un favor y siga eligiendo no ser presidente porque no quiere», concluyó.

Choque también con Rufián

En su turno, Gabriel Rufián (ERC) ha comenzado señalando «seis mentiras» que a su entender ha dicho Feijóo, quien lo ha llamado «colaborador necesario del Gobierno» y «demagogo», además de «cobarde con un presidente en ejercicio y muy valiente con uno dimitido».

La conversación no ha podido fluir porque los 20 minutos han sido una pelea constante en la que Feijóo acusaba a Rufián de no respetar a las víctimas de la tragedia ferroviaria, y el republicano le ha recordado que «su jefa Ayuso» llamó «plataforma de frustrados» a los familiares de los muertos en las residencias por el covid.

El griterío era tal que Martinez ha debido volver a interrumpir el pleno, y un diputado del PP le ha gritado «copia barata de Armengol». Estupefacta, le ha dicho que lo iba a llamar al orden y el diputado ha subido la apuesta: «Como presidenta deja mucho que desear».

Josep Cervera (Junts) ha mantenido un tono cordial pero que ha durado poco, además de que la comunicación se ha visto dificultada porque Feijóo se negó a utilizar pinganillo para entender catalán (de hecho, en un momento eso se hizo evidente). El líder del PP se ha quejado de que los soberanistas apoyen a Sánchez y ha defendido que «los únicos que asumieron responsabilidad» son los de la Generalitat valenciana. Ante la pregunta de Cervera, Feijóo ha defendido la permanencia de Mazón por más de un año después de la tragedia porque su partida «hubiera perjudicado la reconstrucción».

Sobre el final, el diputado de Vox Ignacio Gil Lázaro no ha hecho preguntas a Feijóo, ha pedido al PP que rompa todo vínculo con el PSOE y que convoque a una moción de censura con llamado a elecciones y ha dicho que el bloque de investidura lo convocó a comparecer para crear «morbo chismoso».

Por el PSOE ha preguntado la valenciana Marta Trenzano, con quien el ida y vuelta ya era insostenible. «¿Puede citar un solo recurso solicitado por la Generalitat que haya sido negado por el Gobierno central?», le ha preguntado, a lo que Feijóo ha responddio con la chicana de que «cobraron el IVA» a los que tenían coche damnificados. «Eligieron la desidia y la manipulación, como siempre, antes el partido que las víctimas», ha concluido la diputada.

Por el PP ha hablado la portavoz del grupo, Esther Muñoz, que ha hecho una frenética embestida contra la izquierda y el Gobierno y criticando a Rufián y Sagastizabal, y le ha permitido a Feijóo ser el último en tener la palabra al preguntarle «qué hubiera hecho» si fuera el presidente del Gobierno durante la tragedia.

Tras acabar uno de los plenos de comisión más broncos que se recuerdan en las Cortes, Génova ha dejado trascender que Feijóo estaba «muy satisfecho» con cómo había sido su labor y que había sido todo un intento de las izquierdas por ponerlo a él en el banquillo. «Ha sido un ensayo para cuando sea presidente», filtraban con ironía. Sin dudas, se ha tratado de una de las jornadas más desafiantes y furiosas desde que el expresidente de la Xunta volvió a Madrid. 




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martes, 27 de enero de 2026

Entrevista a Xabi Iraola

El nombramiento de Xabi Iraola como coordinador general de Sortu tiene vueltos locos a los socios que administran la CAV. El carca injerencista Iñaki Injerencista, tan deseoso de una invasión militar total a Venezuela, se ha rasgado las vestiduras diciendo que Sortu ha fagocitado a EA y a Alternatiba. Iker Andueza, por su parte, insiste ahí donde le preguntan en su muy cipaya tesis afirmando que Sortu, al estar más preocupada por la autodeterminación del pueblo vasco que por cualquier otro tema, no ha hecho nada en favor de los derechos sociales y laborales de ese pueblo al que representan en la instituciones del estado.

Están nerviosos, los unos y los otros, sabedores de que en la CAV tanto ellos como el PP y Vox siguen perdiendo votantes.

Dicho lo anterior, les presentamos esta entrevista que Iraola ha concedido a Naiz:


«A esta generación le toca poner las bases del Estado vasco» 

Xabi Iraola | Nuevo coordinador general de Sortu | Iraola (Igeldo, 1993) transmite confianza y autenticidad al hablar. Se nota que conoce bien el movimiento del que toma uno de los cargos claves. Respeta mucho las genealogías y a la vez conecta con la militancia más joven. Valora mucho la reflexión colectiva. Está deseando ponerse manos a la obra.

Iñaki Soto

¿Su nombramiento supone un cambio generacional?

Creo que sí. Pero no por mí, sino porque la izquierda abertzale demuestra así su capacidad de renovación, de integrar a más generaciones a la lucha de liberación nacional. Además, indica que sabe dar confianza a las y los militantes jóvenes. En ese sentido, el cambio no lo represento solo yo; hay otras dos personas en la Secretaría Nacional de mi edad, y dos que son aún más jóvenes.  

Su generación puede ser puente entre una que cambió la estrategia y la que construirá otra cultura política. ¿Cómo se gestiona ese legado?

La nuestra es una generación que ha vivido muchos finales, pero también muchos inicios, primeras partes de muchos procesos y proyectos. Yo mismo fui parte de la creación de Ernai, por ejemplo. La primera vez que voté fue por Amaiur. Quiero decir que hoy en día EH Bildu y EH Bai son la primera fuerza del conjunto del país, pero hace 15 años todavía estaban en fase de creación.

En ese sentido, sí que nos puede tocar hacer de puente. Frantz Fanon dijo que cada generación tiene que descubrir su misión, cumplirla o traicionarla. Desde mi punto de vista, es hora de descubrir cuáles son nuestras misiones.

Veo tres grandes retos que hay que abordar con valentía y confianza. El primero es renovar el proyecto nacional vasco y unirlo a los retos que tenemos en todo el mundo: la crisis climática, la migración, las desigualdades, la digitalización… En segundo lugar, cuando la extrema derecha quiere expandir la antipolítica, desde la izquierda debemos reconectar con su auténtico sentido transformador. Eso conlleva trabajar con el pueblo, con la gente. Por último, a esta generación le toca construir las bases del Estado vasco. Desde ya, debemos de empezar a pensar en todos los ámbitos, siendo y pensando como Estado. Y como vascos.

Sonia Jacinto decía que, aunque la renovación es clara, ella se sentía de la misma generación que Otegi. Enmendando la pregunta previa, quizás esa perspectiva no sirva… 

Porque lo que son nuevos son los tiempos, más allá de las generaciones. Muchas veces, en política, se destaca esta o aquella generación. Hay algo de razón en eso, porque al final cada generación tiene sus propias perspectivas, sus maneras de vivir la vida, la militancia… Pero lo que de verdad es nuevo aquí y ahora es el momento histórico. A nivel global, y en Euskal Herria. 

Precisamente, yo pondría en valor algo que he vivido de una forma muy natural en este movimiento: el trabajo militante intergeneracional. Claro que somos una nueva generación, pero pertenecemos a una escuela política. Somos hijos e hijas de toda la trayectoria de la izquierda abertzale, de la gente que ha militado y sigue militando en este movimiento. Es verdad que, por época, mi militancia está unida al cambio de estrategia, pero esa transmisión es muy importante. Más ahora, cuando intentan alejar la vida y la militancia de la gente joven. Mantener ese espíritu supone un aprendizaje mutuo. 

¿Cómo ha vivido el congreso?

Más que el proceso formal, destacaría el debate. Hemos planteado una ponencia, una reflexión para responder al momento político y al balance de los últimos 10 o 15 años. Partiendo de ahí, había que identificar los retos y el momento político actual, plantear nuestra apuesta a través de esa reflexión. Ese proceso ha sido gradual y acumulativo. Tanto en las asambleas como a través de las enmiendas parciales, hemos ido enriqueciendo y ampliando la reflexión inicial. Con debate, reflexión compartida y confianza, ha sido nuestra militancia la que le ha dado forma. Hemos puesto una base, pero ahora hay que demostrar que lo que dice la ponencia es posible. Vamos a poner todas las fuerzas en ello.

¿En qué cambia el modelo de militancia?

Pienso que lo que planteamos no es tan nuevo. En realidad, está en el ADN de la izquierda abertzale. Por eso, la militancia más experimentada ha entendido muy bien lo que se planteaba. Simplemente, hemos decidido que nuestro trabajo militante principal lo tenemos que hacer fuera de nuestras estructuras. Si entendemos que el latido liberador del país va más allá de Sortu, que el proceso de liberación nacional pasa por espacios y dinámicas que van más allá del partido, eso nos lleva a plantear que las y los militantes de Sortu hagamos nuestra aportación desde esas dinámicas, con otra gente. A veces nos cuesta, pero creo que hay que dar el paso de trabajar con gente que piensa diferente. 

En la resolución aprobada el sábado, decimos que una sola organización no puede liderar un país. Y que si pudiera, tampoco sería deseable. Nosotros queremos liberar este país con la gente y con otros sectores. Desde la humildad, aportando, siendo uno más en esas dinámicas… El mayor cambio que planteamos ahora es ese, que hay que ahondar en el trabajo en común con otra gente.

Además de la militancia, ¿cómo evoluciona la función colectiva de dirección?

En serio, creo que uno no se puede autoproclamar dirección. Dicho de otra forma, esa autoridad no se obtiene por escribir en una ponencia que se es dirección. Creo que la autoridad, la capacidad de dirigir, se gana. Y hoy en día ese poder se gana haciendo las mejores propuestas y los mejores planteamientos. Sortu no ambiciona ser dirección en ese sentido tradicional, por así decirlo, sino que quiere aportar a esa tarea. Teniendo en cuenta la madurez que tiene hoy en día el proceso de liberación nacional, esa dirección, en todo caso, se va a hacer de manera colectiva, entre muchos y muchas. Ojalá podamos aunar diferentes planteamientos y perspectivas. En todo caso, será desde la humildad y desde nuestra posición política histórica, que es algo que solamente podemos aportar nosotras. 

Su dirección tiene un elemento renovador y un componente continuista. ¿Qué buscan con esta combinación?

El término continuista tiene una connotación negativa que no comparto. Creo que este es el mejor equipo para afrontar los retos que tenemos y por eso destacaría la parte de renovación. No solo en términos de edad, que es evidente, ni de género, que también –es la primera vez que en la dirección habrá más mujeres que hombres–. Sobre todo me refiero al origen militante o a la trayectoria de cada uno y cada una de mis compañeras. Hay gente que viene de ámbitos políticos muy diferentes, incluso ideológicos o culturales. Cuando el proceso de liberación nacional necesita traer otras perspectivas y esas culturas diferentes, por su dinamismo, este es un equipo de presente con una clara proyección a futuro.

Tiene 32 años, ¿cómo vive los episodios de nostalgia?

Personalmente, no me condicionan. Somos un movimiento de liberación nacional con muchas décadas de lucha, que por delante le queda otro tanto, y nos ha tocado luchar en este contexto histórico y bajo estas condiciones. Una de las mayores virtudes de la izquierda abertzale ha sido adecuar su lucha y renovarse. Otra virtud es la apertura estratégica que ha mantenido en el tiempo. Buscar siempre el modo de que el proceso de liberación nacional avance.

Arnaldo Otegi suele decir que la izquierda abertzale acierta cuando está donde no se le espera. Vamos a demostrar otra vez eso, enganchando a nuestra gente y sorprendiendo a los adversarios. La base estratégica que estamos desarrollando estos últimos años está dando frutos. Y creo que va a dar muchos más, pero no a la izquierda abertzale como tal, sino a Euskal Herria y al proceso de liberación. 

Porque, volviendo a la pregunta, nosotras no estamos para pensar si nos gustaría vivir en otro tiempo o en otro sitio. Estamos aquí para liberar a este país y nuestras reflexiones siempre van en ese sentido: identificar el momento histórico y plantear los caminos que nos parecen más adecuados para seguir avanzando.

Euskara, migración… sus intereses y responsabilidades han estado relacionadas con el nervio del país. ¿De dónde vienen esas inquietudes? 

Mi trayectoria está unida a esa manera de entender la política como algo transformador. Desde esa visión, hay que afrontar los debates con antelación, plantearlos de forma radical, con sus peligros y sus virtudes, con sus opciones. Hay que tener el compromiso de mirarle al país a la cara y creo que debates como el euskara o la migración hay que abordarlos con valentía y confianza, para que este pueblo pueda avanzar.

Pello [Otxandiano] dice que cuando más avanzamos es cuando unimos el impulso comunitario, ese tesoro que tenemos como pueblo, con los recursos institucionales del país. Nuestro trabajo es multiplicar y fortalecer esa unión.

¿Le ha marcado ser de Igeldo?

Claro [sonríe]. Igeldo es un pueblo que no es tratado como tal y que en muchos aspectos ha sido abandonado. Hemos aprendido a construirlo desde el trabajo comunitario, esa idea del «hazlo tú». Ahí «herrigintza» es exactamente eso, hacer pueblo. Ese es el contexto político en el que yo he aprendido a ser militante. Y en esas sigo. 

Habla del impulso comunitario, ha mencionado el utopismo… ¿Cómo se canalizan?

Alba Garmendia, en su libro ‘Etxeko leihoak unibertsora’, dice que una cosa es la utopía y otra los cambios reales que podemos hacer aquí y ahora. Me parece muy acertado, porque a veces recurrimos a la utopía para tapar nuestras carencias políticas. Por supuesto, la utopía es un espacio que hay que trabajar desde la política, la cultura… Creo que Sortu tiene que moverse en esos dos planos: por un lado, tiene que imaginar escenarios que hoy no son posibles, pero que pueden serlo a futuro y, por otro, la política está para plantear cambios concretos y reales, sin excusas. 





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viernes, 16 de enero de 2026

No al Racismo en Nafarroa

Damos seguimiento al sintomático caso que involucra a Cristina Ibarrola y Carlos García Adanero con este artículo publicado por Naiz.

Y le llamamos sintomático porque las declaraciones de este par de personajes dejan en claro la deriva por parte de la derecha navarra atrincherada en UPN y PP hacia posiciones sumamente peligrosas para la sociedad así como una amenaza constante para las personas migrantes.

Aquí la información:


El Pleno de Iruñea pide la dimisión de Ibarrola y Adanero por «incitar al racismo»

El Pleno del Ayuntamiento de Iruñea ha probado una declaración en la que pide la dimisión de los portavoces de UPN y PP, Cristina Ibarrola y Carlos García Adanero, por «incitar al racismo» y criminalizar a los migrantes tras la agresión sexual en el entorno de la carpa universitaria.

El pleno del Ayuntamiento de Iruñea ha aprobado este jueves una declaración institucional en la que se solicita la dimisión de la portavoz de UPN, Cristina Ibarrola, y el portavoz del PP, Carlos García Adanero, por «incitar al racismo» tras la denuncia de agresión sexual en el entorno de la carpa universitaria en octubre pasado.

EH Bildu, PSN, Geroa Bai y Contigo-Zurekin han votado a favor y UPN y PP se han opuesto, en un tenso debate en el que se ha rechazado también una declaración presentada por UPN en la que se denunciaba «el incumplimiento del protocolo de actuación frente a agresiones sexistas y la ocultación de información por parte del equipo de Gobierno».

La declaración aprobada rechaza la estrategia de utilizar informaciones falaces para criminalizar a una parte de la población, en este caso, a las personas migrantes. Además, exige la dimisión de los portavoces de UPN y PP por ​haber «inducido, sustentado y mantenido conductas, mensajes y posicionamientos que legitiman el discurso racista de la extrema derecha y su marco distorsionado en el tratamiento y denuncia pública de agresiones machistas».

El texto añade la petición del compromiso de los grupos para «actuar con prudencia, recabar datos reales y no usar filtraciones o informaciones no contrastadas para hacer discurso partidista». Al mismo tiempo, «rechaza este tipo de comportamientos que tratan de transmitir con fines meramente electoralistas, una imagen irreal y negativa de la ciudad». 

El concejal de EH Bildu Joxe Abaurrea ha alertado de la peligrosidad de los discursos xenófobos y ha acusado a UPN y PP de fomentar estrategias de confrontación con falsas informaciones.

Txema Mauleón, representante de Contigo-Zurekin, ha acusado a la presidenta de UPN de llevar una deriva hacia la ultraderecha. «Han tirado de manual, vinculando delincuencia y emigración y usar bulos» ha señalado.

Desde Geroa Bai, Mikel Armendariz ha indicado que «el daño ya está hecho e Ibarrola habló de una violación grupal. Lo ocurrido no fue un error verbal».

Marina Curiel, del PSN, ha acusado a los portavoces de UPN y PP de airear el caso pese a los deseos de la víctima y de utilizar la violación para un interés partidista.

Por su parte, Ibarrola ha señalado que fue la Policía Municipal la que detuvo a cuatro migrantes y que fue la jueza quien los envió a prisión –luego quedaron en libertad–, antes de defender que no ha hecho ningún «discurso xenófobo, porque hubieran traído literales y hubieran denunciado ante la Fiscalía».

Además, ha criticado que el equipo de Gobierno no hubiera levantado el campamento en el que vivían estas personas «porque se podía haber evitado las detenciones». Ha culpado al alcalde, Joseba Asiron, de que en la zona en la que ocurrieron los hechos hubiera personas viviendo en la calle.

Por su parte, Carlos García Adanero ha señalado que la intención del equipo de Gobierno es que «desaparezca la oposición» y ha criticado que se le «señale». «Esto hace veinte años hubiera supuesto el asesinato de Ibarrola y mío», ha llegado a decir, recordado el atentado mortal contra Tomás Caballero a manos de ETA. «Primero los señalaban y luego los asesinaban y no han cambiado porque siguen siendo los mismos». 

El proceso judicial por esta denuncia se ha archivado provisionalmente, a falta de autor conocido, sin perjuicio de seguir investigando la autoría.




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sábado, 10 de enero de 2026

Mojarse por los Presos

Con la resolución en contra de los indiciados en el sumario 13/13 en la mente, miles de personas han desafiado las inclemencias del tiempo para marchar por las calles de Bilbo reclamando el final de la legislación de excepción que el estado español mantiene en contra de decenas de presos políticos vascos. 

Si a eso agregamos que se reporta en varios medios del estado español que José Luis Rodríguez Zapatero se ha dedicado los últimos meses a negociar la liberación de golpistas detenidos en Venezuela, el asunto pasa de los paradójico a lo irónico.

Aquí la crónica publicada por Naiz:


Una multitud se moja en Bilbo por el fin de la «injusta legislación de excepción» carcelaria

Acabar con las legislaciones y prácticas de excepción carcelaria es la demanda que ha unido en Bilbo a decenas de miles de personas a convocatoria de Sare, unas 65.000 según el recuento de NAIZ, en un contexto de avances pero también de riesgos. «No se puede alargar más», han proclamado.

Marcel Pena

La lluvia no ha servido de excusa para que, un año más, decenas de miles de personas hayan respondido este sábado en Bilbo a la convocatoria de Sare y hayan salido a la calle para pedir el fin de la «injusta legislación de excepción» que sufren los presos vascos. La calle Autonomía se ha vuelto a llenar, esta vez para expresar la reivindicación de que ya es hora de sellar las consecuencias del conflicto, con tres claves: «Resolución, paz y convivencia».

La mañana ha estado marcada en Bilbo por la intensa lluvia, pero no ha sido impedimento para que a las 17.00 decenas de miles de personas hayan tomado la calle Autonomía desde La Casilla, mientras algunas otras han preferido esperar en la zona del Ayuntamiento, donde ha concluido.

La marcha ha ocupado unos dos tercios del recorrido. Cuando la cabeza ha llegado al Ayuntamiento, exactamente a las 17.59, las últimas filas estaban todavía en la calle Autonomía, a la altura del cruce con la calle Ávila. Ello supone una ocupación espacial algo mayor que la del año pasado, cuando llegó hasta la calle Enrique Eguren, algo más cerca de Zabalburu.

Calculando que la densidad ha podido ser esta vez algo menor por la proliferación de paraguas, NAIZ estima una participación de unas 65.000 personas, muy similar a la de los tres últimos años, confirmando que esta reivindicación social es muy estable. Ha vuelto a ser la mayor movilización política del año en Euskal Herria. Y con la dificultad añadida de la mala climatología, que ha podido hacer retraerse a muchas personas.

Minutos antes del inicio, los representantes de las formaciones políticas y organizaciones sociales y sindicales que han acudido a Bilbo han hecho declaraciones a los medios, en las que han coincidido en su deseo de que este sea el último año en que tengan que acudir a esta movilización.

EH Bildu, que ha enviado una amplia delegación encabezada por su secretario general, Arnaldo Otegi, el portavoz parlamentario, Pello Otxandiano, el senador Gorka Elejabarrieta, la portavoz de la formación en Nafarroa, Laura Aznal, y la secretaria de EH Bildu en ese herrialde, Miren Zabaleta, entre otros, ha puesto en valor «la apuesta de la sociedad vasca por la paz, la resolución y la convivencia» y ha destacado que, «un año más, una amplia mayoría de la sociedad vasca ha expresado su firme compromiso en favor de la paz, la resolución y la convivencia». La coalición soberanista se ha comprometido a «seguir trabajando para que se haga realidad» y ha subrayado que «la paz, la resolución y la convivencia requieren necesariamente que no haya presos políticos en las cárceles».

El secretario general de ELA, Mitxel Lakuntza, ha señalado que no «hay ninguna explicación política ni jurídica para justificar la excepción penitenciaria» y ha reivindicado que «la ley tiene que ser igual para todos, por razones democráticas y de derechos humanos».

Su homóloga de LAB, Garbiñe Aranburu ha recordado que hace 15 años que ETA finalizó su actividad armada y que es «está fuera de lugar que todavía tengamos que estar aquí» y que «no se adopten medias para superar los obstáculos para que los presos y exiliados vuelvan a casa». Ha mencionado también la ratificación de la sentencia del sumario 13/13 esta misma semana, «otro anacronismo», y ha llamado a reforzar la presión social. «para obligar a los gobiernos» a dar pasos.

Desde Catalunya, el diputado de Junts Josep Pagès ha señalado que en Catalunya la situación de los presos «nos concierne de forma muy directa». «Sus derechos tienen que ser respetados, no es aceptable este régimen penitenciario especial. Que termine de una vez», ha revindicado.

Kènia Domenech, de ERC, ha querido acompañar al pueblo vasco en esta reivindicación y ha tenido un «pensamiento especial» para la presa Lola López Resina, vecina de Granollers, «la pesa política del Estado español con más edad». 

El secretario primero de la Mesa del Congreso español, Gerardo Pisarello (Catalunya en Comú), ha destacado que es importante acompañar a Sare «en un momento en que la internacional del odio intenta desplegar sus políticas de utilización arbitraria de la violencia» y, tras exigir que «se aplique la ley penitenciaria a los presos y presas vascos de manera garantista», ha mostrado su deseo de que esta marcha se convierta «en un antídoto contra esos discursos represivos que la ultraderecha está intentando imponer en el mundo entero. Bilbao es hoy esa capital antireprresiva que todos necesitamos».

Por parte de la CUP, Su Moreno ha dicho que «es momento de defender los derechos básicos que están siendo cuestionados». «No valen medias tintas, hay que seguir luchando por los derechos de todos y todas y por libertad y soberanía de los pueblos».

Desde Catalunya también han tomado la palabra representantes de la ANC y de Òmnium Cultural, para destacar que «hasta lograr la autodeterminación y la libertad de los presos no habrá justicia», y reivindicar «los derechos fundamentales y el fin del sufrimiento provocado por las políticas penitenciarias, que son una cara más de la represión contra la disidencia».

Asimismo, Cèsar Lagonigro, de la Coordinadora de la Advocacia de Catalunya, ha apoyado la «reclamación legítima» de que se aplique a los presos la ley penitenciaria de forma ordinaria. «Que sea la última vez que venimos».

Desde Galicia, Paulo Ríos (BNG), ha afirmado que «tras los pasos dados por la sociedad vasca en los últimos años es necesario que las instituciones respondan a esta necesidad de democracia, paz y convivencia» y «es fundamental que los derechos básicos de los presos sean respetados».

Pancarta plural

La cabecera ha arrancado puntual, cuando pasaban pocos minutos de las 17.00. En ese momento, miles de personas ya abarrotaban la plaza de la Casilla y los primeros metros de acera de la calle Autonomía, tomada por la reivindicación y los gritos de «Euskal presoak etxera!». Mientras tanto, los colaboradores y encargados de la organización de la marcha abrían paso por delante del grupo de zanpantzar que animaba el paso y la pancarta principal, llevada por personas que reflejan la pluralidad de esta reivindicación. En ella estaban Arantxi Padilla (periodista), Olatz Iglesias y Amaiur Iragi (familiares de presos), Rosa Rodero (víctima de ETA), Ixone Fernandez (víctima del Estado), Eba Ferreira (Harrera), Fouad Baker (jurista palestino), Garazi Hanch Embarek (activista saharaui), Xabier Amuriza, Xabat Illarregi y Aitor Etxeberriazarraga (bertsolaris, los dos últimos han intervenido al final de la marcha), Francis Diez (cantante de Doctor Deseo) y Hur Gorostiaga (director de Seaska).

Detrás se han colocado los familiares de presos y presas. Y junto a ellos, miles de personas de todas las edades, muchas de ellas jóvenes. Sare y Etxerat han hecho hincapié esta vez en la idea de que este problema no debe pasar a otra generación más.

La marcha ha sido apoyada desde el ámbito político por EH Bildu, Podemos Euskadi, Sortu, EA, Alternatiba, EH Bai, Junts, ERC, CUP, BNG, Més Per Mallorca y Catalunya en Comú. El respaldo sindical resulta más abrumador: se han adherido ELA, LAB, ESK, Steilas, Hiru, EHNE, CGT, CNT y Etxalde.

La espectacular fotografía desde Zabalburu que cada año da fe del grito unánime por un futuro sin presos políticos ha estado esta vez protagonizada por los paraguas. La lluvia no ha dado tregua en todo el recorrido, lo que no ha servido como excusa para que decenas de miles de personas hayan salido a la calle un año más respondiendo a la convocatoria de Sare. Un día gris y frío que multiplica el valor de la imagen que hemos visto en Bilbo.

Como viene siendo habitual, a su llegada a la plaza Zabalburu, la marcha ha parado unos instantes para que los portavoces de Sare Bego Atxa y Joseba Azkarraga hicieran declaraciones. «Esta es la expresión democrática de una reivindicación democrática, cuando decenas de miles de personas, año tras año, salen a la calle reivindicando derechos para los presos y presas, es porque se están vulnerando esos derechos. Hace 15 años que ETA tomó decisión de poner fin a su actividad, y 15 años después se siguen vulnerando los derechos de los presos y presas vascos; hay que poner punto final a esta vulneración», han proclamado.

Han recordado que en estos momentos hay 120 presos y presas todavía en las cárceles; y que entre ellos hay 40 presos que llevan más de 20 años privados de libertad y hay más de 21 que están por encima de los 25 años de cumplimiento de las penas», por lo que muchos de ellos podrían estar en régimen de libertad condicional o régimen abierto «si no estuvieran bajo la aplicación de medidas de carácter excepcional». Por ello, han reclamado al «ámbito legislativo y al ámbito político poner fin a esta situación».

Junto a ello, han destacado que hay que «diseñar un marco final de resolución de este conflicto», que tiene que contemplar el fin de las medidas de excepción, la salida de todos presos mediante la aplicación ordinaria de la legislación penitenciaria, y un tratamiento «homogéneo y respetuoso» de las víctimas de todas las violencias.

Denominador común

El denominador común de la protesta es combatir unas leyes y prácticas «ad hoc» contra estos presos y presas, que hacen que hoy haya todavía 67 entre rejas desde hace más de 20 años, 44 a quienes se niega la opción de cualquier tipo de salida, 15 mayores de 65 años... Todo ello en una semana en que se ha confirmado además la condena de cárcel a abogados que les asisten. Y sin perder de vista la posibilidad de que se produzca un vuelco político en el Estado español que complique aún más la que debiera ser «recta final» de este conflicto.

En Hurtado de Amézaga, donde acaba la plaza Zabalburu y la calle se ensancha, las aceras aparecían más despejadas de gente, lo que quiere decir que el grueso de la marcha ya estaba formado tras la pancarta. Aquí, ante la estación de Abando, militantes de Ernai han encendido varias bengalas tras una pancarta en la que se podía leer «Iraganera iltzatuta biziko den azken belaunaldia».

Como también viene siendo habitual en esta cita solidaria, reivindicaciones internacionalistas se han intercalado a lo largo del recorrido. En concreto, en la plaza Circular un grupo de personas con banderas de Venezuela y una pancarta con los ojos de Hugo Chávez denunciaba la «agresión imperialista yanqui», mientras sostenían carteles que pedían la libertad del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. Pocos metros más adelante, las banderas palestinas hacían acto de presencia para denunciar el «negocio» de CAF con el «genocidio».

La movilización ha continuado bajo la lluvia y la cabecera ha llegado al Ayuntamiento a las 18.00. Antes, en el puente que une la calle Buenos Aires y la plaza Ernesto Erkoreka, los zanpantzar han formado un pasillo de antorchas, manteniendo encendido el fuego bajo la lluvia de la misma forma que miles de manifestantes han desafiado la tormenta con su presencia en Bilbo.

Ambos lados del puente del Ayuntamiento se han llenado rápidamente para escuchar, en primer lugar, a los bertsolaris Xabat Illarregi y Aitor Etxebarriazarraga, quienes han mencionado en sus bertsos a los abogados Arantza Zulueta y Jon Enparantza, que esta misma semana han visto confirmadas las condenas por el Tribunal Supremo español.

A continuación han tomado la palabra Bego Atxa y Joseba Azkarraga, que han intercalado su discurso en euskara y castellano y que han insistido en que la excepcionalidad penitenciaria no se puede prolongar más y «hay que darle salida ya» porque «hablamos de la vulneración de derechos humanos, de parar las injusticias y las legislaciones de excepción» y porque «hablamos de tejer la convivencia reconociendo nuestra pluralidad». 

«En la recta final»

Atxa y Azkarraga, que también han trasladado su solidaridad a Zulueta y Enparantza, han puesto en valor que desde 2023 se han ido dejando atrás el alejamiento, la dispersión y el cumplimiento en primer grado penitenciario de las condenas de las presas y presos. Ahora «estamos en la recta final» y «vamos consiguiendo los objetivos que nos marcamos en 2014: el fin de la vulneración de los derechos de los presos y presas vascos, y la aplicación de una legislación penitenciaria ordinaria que posibilite su regreso a casa para poder rehacer sus vidas».

Pese a ello, han advertido de que este es «un proceso inacabado», por lo que «solo si reivindicamos juntos los derechos humanos pondremos punto final a décadas de confrontación y sufrimiento». En ese sentido, se han mostrado convencidos de que «el compromiso de la sociedad vasca hará posible la resolución, la paz y la convivencia».

«No se pueden alargar más situaciones injustas. Son demasiados años de confrontación y sufrimiento que han abocado a nuestro Pueblo a una convivencia quebrada», han subrayado.

Los coportavoces de Sare han incidido en la necesidad de construir una «convivencia democrática y normalizada, basada en el reconocimiento y respeto del otro, y en los derechos de las personas», un objetivo en el que solo sobran «quienes se empeñan en utilizar el dolor y sufrimiento de las víctimas por intereses partidistas o se empeñan en defender diferentes categorías de víctimas», «quienes se empeñan en mantener la vulneración de los derechos penitenciarios», «quienes piden autocrítica a otros pero se niegan a realizar su propia autocrítica, sea por torturas sistemáticas practicadas, sea por terrorismo de Estado, sea por leyes especiales», y «quienes basan su estrategia en la venganza y el odio».

Atxa y Azkarraga han destacado que una sociedad «que aspira a ser verdaderamente democrática no puede negar el derecho de los presos a normalizar sus vidas, a abandonar las celdas, a cumplir penas en régimen abierto o simplemente a volver a sus casas». «No se puede exigirles nada que vaya más allá de lo que la legislación ordinaria requiere de toda persona privada de libertad», han insistido, para reivindicar a continuación la aplicación de una política penitenciaria ordinaria que permita «abrir las puertas de las celdas».

En su intervención, han apelado también a hacer «una reflexión colectiva» para poder construir «una memoria colectiva del conjunto de vulneraciones de derechos en nuestro país», porque «una paz sin violencia, pero con injusticias y desmemoria, no sirve». Así, han citado las 16 personas fallecidas en las carreteras cuando acudían a visitar a sus seres queridos, los 35 presos muertos en prisión... y han exigido respeto al dolor de las víctimas, no minusvalorar ni «instrumentalizar su sufrimiento por intereses partidistas», así como «el mismo reconocimiento para las miles de personas torturadas; a las asesinadas por las fuerzas de seguridad, para las víctimas de todas las violencias, incluidas las víctimas de una política penitenciaria diseñada para quebrar el alma y los cuerpos de los presos vascos y de sus familias». «Estas víctimas existen y muchas estáis hoy aquí, aunque quieran haceros invisibles», han proclamado.

Para terminar, han instado a «sellar y poner fin a todas las consecuencias del conflicto». «Enfilamos la recta final de un proceso muy largo y dificultoso. Aún nos queda un camino por recorrer. Y si en algún momento sentimos que nos cansamos, aprendamos a descansar, pero nunca a renunciar. Se lo debemos a las generaciones pasadas, pero sobre todo debemos dejar a las generaciones futuras una sociedad mejor que la que nosotros recibimos de nuestros mayores. Ezin da gehiago luzatu. Preso, iheslari eta deportatuak etxera», han concluido.

Un Pantxoa Carrere emocionado y Olaia Inziarte han puesto colofón al acto final interpretando la canción ‘Azken dantza hau’.