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viernes, 11 de julio de 2025

Sin Enigma Aragonés

Desde su perfil de Facebook, Lander Ibarguren le corrige la plana a los "historiadores" de National Geographic tras publicar que el origen del toponímico Aragón es, según ellos, enigmático.

Adelante con la lectura:


El borrado sistemático del pasado vasco de Aragón

Lander Ibarguren

El topónino Aragón no es celta, ni romano ni castellano, tiene un origen vasco. Es la adaptación fonética castellana de la forma vasca Aragoa, derivada de la forma vasca antigua Aragona, con el significado de "valle".

Aragona procede de la raíz vasca Ara, en euskera actual (h)aran -valle-, donde la -n final es un sufijo locativo para enfatizar que es un lugar, más la consonante epentética /g/ para facilitar la pronunciación, más el sufijo locativo de origen latino -ona (derivado de la declinación latina -one [m]) , muy común en la toponimia vasca, sobre todo en la actual forma -oa (Gipuzkoa, Nafarroa... antiguos Ipuzkona, Nabarrona...). Ara + (g) + ona.

Existe también en Aragón un río Ara (valle) y en documentos del Reino de Pamplona y Nájera del siglo XI, durante el reinado de Sancho el Mayor de Navarra, se la nombra con la forma vasca medieval Aragona, de la que deriva la actual forma vasca Aragoa (por pérdida de la n intervocálica), que sería la forma correcta para llamar a Aragón en euskera, si no fuera porque la Real Academia de la Lengua Vasca, Euskaltzaindia, hubiera priorizado incomprensiblemente la forma Aragoi, que es la adaptación fonética al euskera de la forma castellana Aragón, que es, a su vez, la adaptación fonética castellana del vasco Aragona.

El topónimo Aragona surgió en la parte noroeste de la actual Aragón, donde nunca se asentaron celtas y fue de habla vasca ininterrumpidamente desde épocas prerromanas hasta los siglos XVII-XVIII, en algunos pueblos aragoneses.

El Aragón inicial formó parte de la Vasconia de la época romana. En la época franco-visigótica formó parte del Ducado de Vasconia. Cuando los vascones supirenaicos de Navarra y Aragón se independizan del Ducado de Vasconia, que estaba sometido en esas época a los francos, dan lugar al Reino de Pamplona. Aragón forma parte también del posterior Reino de Pamplona y Nájera, hasta que, tras la muerte del rey Sancho el Mayor, el reino se disgrega y surge el Reino de Aragón en el siglo XI. Al avanzar Aragón hacia el sur en las conquistas, iría aglutinando población de habla romance (la actual lengua aragonesa, que era la lengua mayoritaria de la marca superior andalusí), que acabaría convirtiéndose en el principal grupo humano del reino.

Es indignante que una lengua y una cultura vascas, con raíces prerromanas en todo el norte de Aragón y hablada hasta épocas recientes en ese territorio, que padeció prohibición durante siglos en Aragón (por ejemplo, ordenanzas de la ciudad de Huesca desde 1349 hasta el siglo XVI, según el Archivo Histórico de Huesca) sean borradas sistemáticamente de la historia de Aragón en gran parte de las publicaciones de ámbito histórico.

 

 

 

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jueves, 10 de julio de 2025

El Legado de Joxe Azurmendi

Desde Naiz traemos a ustedes este recuento de la vida y obra de Joxe Azurmendi:


Joxe Azurmendi Otaegi, un pensador vasco original y libertario 

José María Aguirre Oraá | Profesor de Filosofía jubilado de la Universidad de La Rioja

Joxe Azurmendi nació en 1941 en Zegama (Gipuzkoa). De joven ingresó en la orden franciscana de Arantzazu, donde se formó en filosofía y en teología. Posteriormente desarrolló su trabajo como profesor universitario en sus primeros años en la EUTG de Deusto (1978-1981) y posteriormente en la UPV/EHU (1981-2014), donde a partir de 1993 fue nombrado catedrático de Filosofía Moderna. Perteneció desde 1960 al Grupo Jakin, siendo el editor de la colección de libros en euskara Jakin Irakurgaiak, dedicados a la filosofía y al pensamiento. Ha sido también académico de honor de Euskaltzaindia desde su nombramiento en 2010. Asimismo, ha colaborado en la traducción al euskara de obras filosóficas en la editorial Klasikoak. Fue uno de los fundadores de Udako Euskal Unibertsitatea. En 1984 presentó su tesis doctoral sobre José María Arizmendiarrieta, fundador del movimiento cooperativo vasco iniciado en Arrasate-Mondragón. En la tesis defendió que el proyecto de Arizmendiarrieta pretendía conjugar el individuo y la sociedad bajo una organización que uniera el socialismo y el personalismo francés. En una de sus últimas obras, El hombre cooperativo, sigue profundizando en el pensamiento y en la obra del fundador de este movimiento cooperativista de Mondragón (actualmente se designa como Mondragon Corporation).

Su producción filosófica la realizo fundamentalmente en euskara, como una manera de proporcionar conceptos e instrumentos lógicos e intelectuales a una lengua poco desarrollada en este campo. Para él la elección de la lengua es substancial por la relación intrínseca entre lengua y pueblo, incluso el territorio es algo que cobra vida en virtud de la lengua; los ríos y los montes tienen nombre, con esos nombres se aprendieron las viejas leyendas y mitos, todas nuestras experiencias de niñez y juventud. Avanzando en esta perspectiva, considera al pueblo vasco «un pueblo desgarrado por dentro. Por eso cuando se elige una lengua, no se elige solamente entre una lengua u otra. Es una elección por una gente, por un pueblo, para poder recomponer ese desecho. Lo que queremos, básicamente, es una normalización: que la comunidad vasca pueda vivir de nuevo en paz y en colaboración, es decir todos con todos y comprendiéndonos mutuamente. Este es el objetivo de los euskaltzales» (Entrevista a Joxe Azurmendi en "Diario Vasco" del 9 de Noviembre de 2012).

Sus preocupaciones abarcaron el campo de la política, de la reflexión sobre la cultura y de la creación cultural. Incluso ha escrito poesía. Su obra surge y se desarrolla en una época de crisis cultural, política y de valores. Azurmendi entiende la crisis no en su negatividad sino como posibilidad para nuevas oportunidades de pensamiento y de acción. Por ello su pensamiento gira en torno a la defensa de la libertad en todos los ámbitos, pero sobre todo en el terreno de la conciencia y del pensamiento. Consecuentemente trata de pensar y meditar en su obra el modo de vivir en tal situación. Para ello adopta una perspectiva de relatividad que se enfrenta a los últimos vestigios de los dogmatismos a los que tiende una sociedad en crisis. «La proclamación del relativismo es provocativa. [...] Yo no estoy particularmente interesado en ser apóstol del relativismo. Pero como yo vengo de una cultura dogmática [el franquismo], soy alérgico a algunas cosas. La verdad, la razón y la corrección absoluta eran católicos en esa cultura. Ahora he oído que el relativismo postmoderno es la causa de la miseria moral y la pérdida de valores. Se ve que hay una nostalgia de la cultura dogmática, disfrazada con un poco de discurso democrático e iluminado. Esa cultura dogmática tiene al relativismo como su enemigo, por eso yo reclamo este relativismo que es declarado culpable. Pero no es un relativismo absoluto» (Azurmendi J., "Los vascos son argonautas con barcos muy frágiles", Entrevista en "Hegats").

En este sentido, por ejemplo, se muestra crítico fundamentalmente con el Estado moderno al que acusa de ser la nueva iglesia que controla las conciencias. Critica la instrumentalización de la moral y el modo como los políticos, en vez de solucionar los problemas en su ámbito, huyen al terreno de la moral para ocultar sus responsabilidades bajo el manto de unos supuestos principios absolutos. «Por el momento, ¿cuál es el punto de repetir el viejo cuento sobre lo que se está convirtiendo el Estado. Una vez que el análisis crítico amargo de hace algún tiempo (Herbert Marcuse: el hombre unidimensional), las utopías negativas sombrías (Aldous Husley, Georg Orwell y los gritos de protesta (Mayo del 68) se olvidan, y falta el más mínimo sentido de la resistencia en la sociedad civil, la telaraña del poder vuela tranquilamente sobre nuestras cabezas, por todo el lugar. Incluso el vestuario» (Azurmendi J., "Demokratak eta biolentoak").

Hay que destacar su aportación al cuestionamiento de las lecturas canónicas que se han construido sobre distintos temas. Especialmente destacable, gracias a su erudición y formación alemana, es la interpretación que hace sobre la ilustración alemana, cuestionando la aparente oposición entre la ilustración francesa y el romanticismo alemán aportando una nueva perspectiva para pensar los diferentes aspectos que se derivan de dicha oposición. De ese modo, en contra de algunos intelectuales españoles y franceses, defiende que el nacionalismo surge en Francia (Montesquieu, Voltaire, Rousseau, Ernest Renan) y que posteriormente será reinterpretado por los ilustrados y románticos alemanes. De ese modo cuestiona el modo en que se les atribuye un nacionalismo metafísico a autores como Humboldt, Schiller, Herder o Goethe.

En su libro Historia, arraza, nazioa Azurmendi analiza históricamente la evolución del concepto de nación en Renan, uno de sus primeros ideólogos, y en la historia de Francia desde el Renacimiento a la actualidad. A partir de aquí, muestra les falacias del nacionalismo francés, como ya lo hizo con el nacionalismo español en "Espainiaren arimaz" (2006). Los mismos franceses han idealizado y embellecido su nacionalismo, pero el nacionalismo francés es el modelo de los nacionalismos más ofensivos que han existido en Europa. En cierta medida éste es también el modelo del nacionalismo español. Por ello Azurmendi no comparte la perspectiva que acostumbra a elogiar la concepción francesa de nación y a condenar la alemana. Según su planteamiento el nacionalismo que se ha considerado cívico, laico y democrático ha conservado y reforzado la opresión, el colonialismo y el imperialismo durante años y hasta hoy. Con Tzvetan Teodorov distingue entre naciones cívicas y étnicas, la cívica es la criminal, la que provoca guerras. Una nación étnica no ha hecho tanta destrucción como las cívicas. Lo que quiere una nación étnica es su soberanía, desarrollar su cultura, etc. Sin embargo, lo que quiere una nación cívica es imponer sus fronteras, defender su economía, atacar al vecino... Por tanto, el gran peligro y el gran desastre son las naciones que se denominan cívicas, no las étnicas, porque estas no conquistan otros países, ni practican el colonialismo. Pero, ¿por qué tenemos que demostrar que el nacionalismo vasco no es racista? Porque el esquema dominante nos obliga a hacerlo. Pese a admitir que Arana era racista sin duda, Azurmendi señala que también lo era José Ortega y Gasset, pero no se exige al nacionalismo español que demuestre que no es racista en la misma medida en que se le pide al nacionalismo vasco.

La democracia puede ser un logro de la lucha popular, en el caso de la revolución francesa o la independencia de los Estados Unidos. Entonces es el comienzo de la democracia real y el resultado de una lucha [...] «En España se nos ha instaurado la democracia de la misma manera que se instaura una dictadura. Quizás funcionó muy bien en el país acostumbrado a la dictadura, pero no en el País Vasco. No es posible decir «ven aquí porque hemos puesto estos cimientos». No, eso es mentira. Los cimientos de la democracia no están aquí, [...] Puede parecer arrogante, pero cuando llegó la democracia no hubo lucha en Madrid. Esa pelea estuvo aquí y todavía lo está. [...] Una de las cosas que critico de esta democracia es que en estado de polarización las ideas son tan primitivas como en el franquismo. Cualquier pensamiento que lo cuestione se considera violento. Hoy, quien no está de acuerdo con la propaganda oficial, que dice «quien no condena es un asesino», es inmediatamente identificado en la acera. Revela que todavía estamos en el pueblo de la Inquisición» (Azurmendi J., Entrevista en la revista "Elkarri").

Una parte importante de su obra la ha dedicado a la recuperación y reinterpretación de pensadores vascos. Hay que destacar sus estudios sobre Jon Mirande, Orixe, Unamuno... Por ello es un autor que ha meditado desde y para la cultura vasca. En 1992 publicó "Espainolak eta euskaldunak", una obra muy conocida y debatida. La escribió como reacción a un texto de Sánchez-Albornoz que reza así: «Los vascos son los últimos que se han civilizado en España; tienen mil años menos de civilización que cualquier otro pueblo... Son gentes rudas, sencillas, que además se creen hijos de Dios y herederos de su gloria. Y no son más que unos españoles sin romanizar». En esa obra Joxe Azurmendi refuta los tópicos sobre los vascos de ciertos intelectuales españoles, que afirman que éstos no fueron romanizados, que el vascuence es una lengua inculta, etc., tópicos creados sobre todo en los siglos XVI y XVII y su cimentación en la Edad Media, Renacimiento, Imperio (de Austrias y Borbones), Edad Moderna. Joxe Azurmendi se considera influenciado por los autores vascos de la posguerra, por ejemplo, en cuestiones como la del lenguaje. En ese ámbito ha investigado, también, a autores como Heidegger, Wittgenstein, George Steiner o Humboldt. Por todo ello, que su vasta obra la haya producido en euskara guarda plena coherencia con su pensamiento, ya que busca desarrollar un pensamiento y reflexiones en una lengua que necesita espacio y configuración.

Fruto de su ingente labor investigadora es la obra Pentsamenduaren historia Euskal Herrian. Eskolaren eta gogoetaren lana gizaldiz gizaldi. En ella Azurmendi estudia a pensadores vascos y escuelas que abarcan desde la Edad Media hasta los inicios del siglo XX. Porque existe un pensamiento vasco desconocido y esta obra viene a llenar un importante vacío. Se trata en definitiva de una enciclopedia del pensamiento vasco durante los últimos quince siglos. «Azurmendi expone el germen de una historia sistemática de la producción intelectual vasca, que abarca a varios centenares de pensadores y escritores, dispersos en todas las ramas del saber: la filosofía, la política, la ciencia, la técnica, la historia, el derecho, el arte, la sociedad, la medicina, la economía, la literatura, la religión..., poniendo particular énfasis en los contextos históricos, sociales y culturales que corresponden a su producción. Azurmendi nos muestra que los vascos somos absolutamente normales, con vicios y virtudes similares a los demás. Por consiguiente, nos transmite lo siguiente: no es posible imaginar un futuro que sea «nuestro» −con todo lo que ello supone− desconociendo lo que ha sido «nuestro» hasta el presente».

Algunos de los temas que Azurmendi desarrolla profundamente en sus ensayos aparecieron por primera vez en su poesía juvenil. Azurmendi se sitúa dentro de la poesía vasca de los años 60, una poesía que muestra la lucha contra la tradición, la vieja fe y las certezas dogmáticas:

«Pero deseamos ser libres,/ ¿es culpa mía?/ Intentaron regalarnos un árbol de Gernika,/ un falso cheque en blanco,/ como si el deseo de ser libres fuera un pecado,/ pero a pesar de eso, nosotros, sencillamente, deseamos ser libres./ Eso es lo que queremos, eso es todo./ Este es el último engaño:/ nos han hecho creer/ antes desde fuera y ahora desde dentro/ que es nuestra responsabilidad justificar nuestro deseo de ser libres». "Manifestu atzeratua" ("Manifiesto tardío") (1968).

 

 

 

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sábado, 15 de marzo de 2025

Retos y Propuestas

La globalización y el abandono del ámbito rural por el ámbito urbano están poniendo a prueba algunas expresiones de la identidad vasca tanto en el panorama de los deportes como en el del arte y la cultura.

Ante lo descrito, es positivo enterarse que hay quienes ya se están ocupando del tema, como nos relata este artículo en la página de Noticias de Álava:


Analizan los retos del bertsolarismo y de la transmisión de la cultura vasca

La alavesa Oihane Perea, junto con diferentes referentes culturales, expondrá los retos que afronta la cultura vasca

Eunate F. Domínguez

La importancia de la cultura vasca. Alaveses y euskaldunes realizarán una jornada dedicada a la cultura vasca, donde se abordarán los desafíos que enfrentan distintas tradiciones vascas en un mundo globalizado. El evento contará con la participación de Oihane Perea, reconocida bertsolari alavesa, quien compartirá su perspectiva sobre los retos del bertsolarismo, un pilar fundamental de la identidad cultural vasca.

El bertsolarismo no solo es una expresión artística, sino también un vehículo para transmitir distintos valores y tradiciones euskaldunas. Sin embargo, en la actualidad, se enfrenta a múltiples desafíos. Entre ellos se encuentran la necesidad de atraer a nuevas generaciones, la competencia con otras formas de entretenimiento y la preservación del euskera en un contexto donde las lenguas minoritarias siguen luchando.

Oihane Perea, junto a diferentes referentes culturales de Euskal Herria, analizarán en una jornada los retos de la transmisión de la cultura vasca. En concreto, los y las egresadas del Máster en Dinamización de la Cultura Vasca de Mondragon Unibertsitatea presentarán en la sede de Euskaltzaindia los resultados de los Trabajos de Fin de Máster realizados durante el curso pasado, y con los que algunos pretenden exponer los retos que afronta la cultura vasca y ofrecer soluciones para trabajar diferentes ámbitos de la cultura en la educación.

Esta jornada, organizada por la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de Mondragon Unibertsitatea, se llevará a cabo en la sede de Euskaltzaindia los días 21 y 22 de marzo. Además, en la mesa redonda Herrigintza eta Hezkuntza participarán personas expertas en la transmisión cultural de Euskal Herria, como Nora Salbontx o Ane Ablanedo y Amaia Alberdi e Idurre Alonso, profesoras e investigadoras de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de Mondragon Unibertsitatea. Esta tercera edición del evento, cuenta con personas referenciales de diferentes ámbitos de la cultura vasca. Entre los ponentes también estará Oihane Perea siendo la primera bertsolari ganadora de la txapela en Araba.

Concretamente, la primera mujer en ganar la txapela de Araba, y cuatro veces ganadora de la misma, Oihane Perea y Uxue Diaz de Cerio, profesional en Arabako Bertsozale elkartea, presentan su trabajo Bertsolaritza erdalgunean, iraganeko gakoak eta egungo egoera. Arabako esperientziatik abiatuta, etorkizunerako proposamen bat (El bertsolarismo en el medio rural, claves del pasado y situación actual. Una propuesta de futuro a partir de la experiencia alavesa). Este trabajo tiene la misión de investigar más sobre el bertsolarismo, para que siga aportando en la revitalización del euskera, pero haciendo énfasis en Álava, donde el recorrido de esta profesión es más corto.

Valoración

“Hablaremos sobre los retos de la transmisión de la cultura vasca en un sitio tan difícil como ha sido Araba y, al mismo tiempo, tan apasionante y tan creativo. Para mi esta experiencia sirve para intercambiar con otros territorios y otras experiencias y, al mismo tiempo, para contar lo que hemos hecho en Álava estos últimos 40 años”, explica Perea. 

Asimismo, agradece la posibilidad de participar en esta jornada para ahondar en su trabajo, un proyecto que está basado en una observación de datos estadísticos y sociolingüísticos del territorio y distintos datos relacionados con el bertsolarismo. “Hemos cruzado todos estos datos, hemos hecho observaciones con detenimiento de diversas actividades que ha habido y, por otra parte, hemos hecho entrevistas con mucha profundidad a gente de diferentes edades y ámbitos”, detalla. Con todo esto han elaborado un decálogo para que, de cara al futuro, se puedan dar unas pistas sobre cómo dirigir en el futuro el trabajo de la asociación.

Según explica, elaborar y llevar a cabo este proyecto no ha sido fácil ni sencillo pero el motor ha sido la pasión que sienten hacia el euskera y hacia el bertsolarismo. “La inspiración ha venido de la pasión absoluta que tenemos hacia el euskera y el bertsolarismo y hacia la transmisión de la cultura en euskera por las personas que trabajamos en Arabako Bertsozale Elkartea. Además, cabe decir también que nos lo pasamos muy bien en el camino, entonces, es algo que hace atractivo a la gente joven el mundo del bertsolarismo; trabajar el bertsolarismo pero desde la creación, el euskera, el arte y eso es un punto fuerte que tenemos que es lo que nos ha llevado a mantenernos aquí y lo que nos ha llevado a hacer la investigación. También es una bonita metáfora de lo que tenemos entre manos”, valora. Por último, en cuanto a la importancia del bertsolarismo, esta bertsolari lo compara con la plastilina, que se ha ido modificando y adaptando con los tiempos.

“Una de las reflexiones más bonitas a las que hemos llegado ha sido el reconocimiento de Aramaio en cuanto al papel que ha jugado en el proceso de recuperación del bertsolarismo en Álava; no había bertsolaris en Aramaio cuando se iniciaron la escuela de bertsolaris en Gasteiz pero, sin embargo, en 1997 un grupo de jóvenes que no habían tenido relación con Araba en generaciones previas a ellos se conectaron a Araba y ocurrió algo bonito, fue como cambiar el curso de un río. Y así es como ellos mismos reconocen que de otra manera no se hubieran conectado con Araba y el euskera tan intensamente como se sienten conectados; son euskalzales profundos y son una parte importante de la cultura, en general”.

 

 

 

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martes, 31 de diciembre de 2024

La Z Jeltzale

Los jeltzales y su glosario de términos vascos.

Aquí lo que al respecto nos comparte Naiz:


Euskal Herria, Euskadi o Euzkadi, en el diccionario interno del PNV

Con el fin de «unificar criterios y clarificar controversias» sobre las «denominaciones» de «conceptos básicos de nuestros objetivos políticos y nuestros marcos geográficos de actuación», el EBB ha enviado a sus bases un anexo a las ponencias con una «cuestión de estilo», una especie de diccionario.

Iñaki Iriondo

Divididos entre dos estados que durante siglos no han dudado en reprimir nuestra identidad, separados en tres ámbitos político-administrativos, somos un país singular que no tiene consensos sólidos ni siquiera sobre su nombre, himno y territorio.

En las bases para el Nuevo Estatus de 2018 se dejó sin nombre el «sujeto jurídico-político» resultante. Las denominaciones han sido objeto de agrias discusiones y contradicciones: el máximo órgano del PSE se llama «Comité Nacional», EH Bildu habla ahora en sus escritos de «Gobierno Vasco» y medios afines al PNV usan «Lakua»,  porque es más corto para titular. Y no olvidemos que hasta nos hemos peleado sobre si era Errenteria u Orereta.

En este contexto, el Euzkadi Buru Batzar (EBB) del PNV ha acompañado la remisión de sus ponencias a las organizaciones municipales de un «Anexo 4» titulado «Cuestión de estilo», para «unificar criterios y clarificar controversias» sobre las «denominaciones» de «conceptos básicos de nuestros objetivos políticos y nuestros marcos geográficos de actuación» en la redacción de enmiendas.

La «z», en la intimidad

Recogemos aquí, de forma literal, algunas de las denominaciones que el EBB fija a sus bases:

Euskal Herria-Pueblo Vasco-País Vasco: Entiéndase como comunidad natural, como territorio desde el Ebro al Adour, donde se asientan los vascos y las vascas. Comunidad identitaria que tiene el euskera como lengua propia. Euskal Herria NO es un concepto político sino cultural, geográfico y social.

Euskadi: Proyecto político del conjunto de los siete territorios históricos cuya voluntad es formalizar una entidad jurídico-política propia. Dicha terminología se utilizará con grafía homologada por Euskaltzaindia –‘s’– para todas aquellas comunicaciones públicas representativas del Partido Nacionalista Vasco.

Euzkadi: Proyecto político del conjunto de los siete territorios históricos cuya voluntad es formalizar una entidad jurídico-política propia. Denominación formulada por Sabino Arana como nombre del país, del Estado, que aglutine a la ciudadanía vaeuskalsca. Dicha terminología se utilizará con grafía sabiniana –‘z’– para todas aquellas comunicaciones internas del Partido Nacionalista Vasco y en menciones de carácter histórico.

Nación Vasca: Comunidad social situada en un territorio concreto –Euskal Herria– cuya población se identifica con una identidad y una voluntad diferenciada propia como rasgo de su nacionalidad.

Territorios Históricos-Territorios forales. (No provincias): Son cada uno de los territorios que históricamente han formado y forman Euskal Herria. Es decir, Araba, Bizkaia, Gipuzkoa, Nafarroa, Nafarroa Beherea, Lapurdi y Zuberoa. En el caso de estos tres últimos, se engloban en lo que denominamos Ipar Euskadi.

Comunidad Autónoma Vasca (CAV), Comunidad Autónoma del País Vasco (CAPV) o Comunidad Autónoma de Euskadi (CAE): Ámbito jurídico-administrativo conformado por los territorios históricos de Araba, Bizkaia y Gipuzkoa surgido del Estatuto de Autonomía de Gernika.

Comunidad Foral de Navarra (CFN): Ámbito jurídico-administrativo conformado por el territorio foral de Nafarroa surgido por la Ley de Amejoramiento del Fuero de Navarra.

Mancomunidad de Aglomeración del País Vasco (Communauté d’agglomération Pays Basque – Euskal Hirigune Elkargoa): Ámbito jurídico-administrativo  conformado por los territorios históricos de Lapurdi, Nafarroa Beherea y Zuberoa.

El «Anexo 4» precisa que estos «matices de estilo se aplicarán al conjunto de las ponencias-textos, una vez finalizado su debate, sin necesidad de enmendar individualizadamente cada documento».

 

 

 

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viernes, 2 de febrero de 2024

Entrevista a José Luis Orella

A los españoles les interesa mucho que los navarros no sean identificados como vascos... y viceversa.

Desafortunadamente hay navarros de mente colonizada que están dispuestos a defender esa tesis.

Para aclararles el panorama a tirios y a troyanos traemos a ustedes esta entrevista publicada por el Diario de Navarra:



José Luis Orella (Pamplona, 1935) fue durante 43 años catedrático de Historia medieval de la Universidad de Deusto y profesor de Historia del Derecho en la UPV. Ahora publica un nuevo libro con Nabarralde: ‘824. El origen del reino de Pamplona’, una síntesis histórica de los vascones desde el Imperio Romano. Como catedrático, Orella empezó a dar historia medieval específica del pueblo vasco, e inició la colección Fuentes Documentales Medievales del País Vasco, que edita Eusko Ikaskuntza desde 1982.

Su libro es divulgativo, pero escrito por un historiador.

–Es un estudio documental a través de las fuentes cristianas conocidas, y sobre todo, de las fuentes árabes publicadas por Euskaltzaindia en 2018. Yo he ido entresacando las que hacen referencia a los vascones y sobre todo al reino de Pamplona.

Es doctor en Historia y también en Filosofía. Ha vivido en Alemania, Italia y Austria. ¿Qué le ha llevado a este libro?

–En ese aprendizaje me daba cuenta de que como vasco y como navarro no se nos hablaba de la historia del pueblo vasco, sino en general de una historia de España. Así que me dediqué a estudiar la historia vasca.

Cuéntenos entonces.

–Los vascones eran un pueblo citado por la historiografía romana, junto con otros etnónimos, como los autrigones, los caristios, los várdulos, los verones... pero a partir del siglo III los historiadores romanos ya no citan esta diversidad de etnias o de etnónimos, sino únicamente a los vascones.

Y usted los estudia.

–Escribo sobre cómo eran y cómo se convirtieron al cristianismo, cuáles eran los dioses que tenían antes de su conversión, y analizo su historia, principalmente la de los siglos V, VI y VII, donde tuvieron grandes relaciones con los pueblos limítrofes, como los visigodos al sur, y los merovingios al norte. Encontramos el latiguillo con cada uno de los reyes visigodos Et domuit vascones (Y domó a los vascones). Pero si durante siglo y medio de historia cada rey estuvo domando a los vascones, quiere decir que no los acababan de sujetar totalmente. Así lo vemos cuando llegan los árabes a la Península.

También hubo luchas al norte.

–Con los francos o merovingios. Todo ello fue suscitando una soberanía, a veces totalmente independiente, otras sujeta a la feudalización de los pueblos vecinos, creando una personalidad política vascona, y un ducado independiente de Vasconia.

En territorio hoy vascofrancés...

–Sí, pero los vascones meridionales también formaron parte del ducado. Se independizaron con la entrada de los árabes y cuando comenzó a prepararse el reino de Pamplona.

¿Y por qué lo hicieron?

–Hay que tener en cuenta que había otros vascones con el centro principal en Tudela, los Banu Qasi, los hijos de Casio, un terrateniente visigodo, que se convirtió al islamismo cuando llegaron los árabes en el 711, pactó con ellos y le concedieron una soberanía en ese territorio, casi reino, en Tudela y en el Ebro medio hasta Zaragoza. A esos dos siglos de historia de los Banu Qasi dediqué otro libro.

Explica que Pamplona absorbe el término vascón.

–El reino de Pamplona va desde el 824 hasta aproximadamente la fundación de San Sebastián por Sancho VI el Sabio en 1180. A partir de entonces, hablaremos del reino de Navarra hasta su extinción, que no fue con el duque de Alba, porque se mantuvo el reino al norte del Pirineo hasta 1620.

Dice que los vascones del reino de Pamplona “tuvieron una intuición de grupo tribal, cultural, lingüístico y bélico”, “ absorbiendo las tierras de sus parientes Banu Qasi”.

–Los Banu Qasi tenían la lengua árabe, convertidos a la religión y a la cultura árabe. Los vascones siempre han sido un pueblo bilingüe, además de tener el propio euskera, tenían la lengua se romanizaron, pero no perdieron su propia lengua. Dentro de las lenguas derivadas del bajo latín, como el catalán, el bable o el castellano, nació una lingua navarrorum, una lengua navarra de raíz romana, que tuvo un desarrollo muy bueno hasta el siglo XVI, hasta poco después de la conquista del Reino de Navarra. Por ejemplo en San Millán de la Cogolla, algunos han querido ver en las glosas emilianenses el primitivo castellano. No, son el primer atisbo de la lengua navarra de raíz latina, además de las glosas en euskera.

¿La denominada ‘lingua navarrorum’ no era el euskera?

–En la época medieval aparece esa designación en un sermón en la catedral de Pamplona, donde se pasó de latín a la lengua romance navarra. También aparece para hablar del euskera en tiempo de Sancho VI el Sabio. Los vascones,utilizaban las dos lenguas, lo mismo los habitantes de Pamplona, que eran bilingües, y políticamente tenían dos tendencias: una profranca, en favor de la cultura franca que les venía del norte, y otra proárabe, desde el sur, donde se había creado el Califato de Córdoba. Y en Pamplona hubo momentos de dominio de la cultura árabe y otros de dominio de la cultura franca o del emperador Carlomagno. Dos grandes potencias.

El impacto tuvo que ser mayúsculo, y la necesidad de pactar y aliarse.

–Pactaron con el emperador Carlomagno y a través de los Banu Qasi pactaron con el Califato de Córdoba. Estaban entre dos aguas. No consiguieron sobresalir hasta el 824, con su propio reino, admitido por el Califato y por Carlomagno. Los fundadores del reino no identificaron su soberanía cn los aledaños de la ciudad fundada por Pompeyo, sino que quisieron recuperar todo el territorio por el que se había extendido la tribu vascona en tiempos romanos, como lo que marcaba su propia historia y la toponimia mayor y menor del euskera. Y después esas pretensiones también las tuvo el reino de Navarra. Las fronteras al norte y al sur del Pirineo fueron tierras y patrimonio del reino de Navarra durante el Renacimiento. Cuando Andorra se hizo independiente y le pidieron las razones, esgrimió su soberanía nacida como hija del reino de Pamplona. Andorra fue un feudo de ese reino.

¿Cómo ve el panorama actual?

–Los vascones históricos y los navarros actuales han estado siempre entre dos planos, en lengua, cultura, política, religión y economía. Por eso se ha mantenido el euskera en Navarra y no se perdió.

 

 

 

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lunes, 22 de enero de 2024

Del Lado del Corazón

Y nosotros que pensábamos que nunca íbamos a utilizar OKDiario como fuente de una publicación para este blog publicado desde la diáspora vasca y para la diáspora vasca, aquí estamos, trayendo a ustedes este reportaje acerca del euskera.

Lean ustedes:


Esta es la palabra en euskera que utilizas todos los días sin darte cuenta

Janire Manzanas*

El euskera, es una lengua europea de origen preindoeuropeo y se caracteriza por ser la única lengua aislada en toda Europa, sin parentesco comprobable con otras lenguas conocidas.

Hablada por alrededor de 750,000 personas, principalmente en el País Vasco, Navarra y la región vascofrancesa de Euskal Herria, se divide en cinco dialectos (tres en España y dos en Francia) con subdialectos específicos, estos han convergido en cierta medida desde el siglo XX con el desarrollo del euskera batúa, la alfabetización generalizada y el aumento de hablantes.

A lo largo de su evolución, el euskera ha incorporado numeroso léxico de las lenguas romances circundantes, como el latín, español y francés. No obstante, la mayor parte del vocabulario tiene su origen en el protovasco, formado principalmente por derivación y composición.

La palabra en euskera que utilizas a diario

Aprender y comprender el euskera entraña una gran dificultad, siendo sus largas y difícilmente pronunciables palabras un desafío para aquellos que no son hablantes nativos. Sin embargo, al igual que otras lenguas regionales en España, como el catalán, el valenciano o el gallego, el euskera comparte similitudes y tiene raíces que se entrelazan con el español.

Según el diccionario de la Real Academia Española (RAE), al menos 95 palabras en español provienen del euskera. Destacan términos como «bacalao» o «chatarra» entre ellos. Además, hay una palabra que todos los hispanohablantes utilizamos a diario y cuya raíz es vasca: «izquierda». Esta palabra, que significa «que está situada en el mismo lado que ocupa el corazón en el ser humano», proviene del euskera «ezkerra». Inicialmente, se utilizaba el término «siniestro» para referirse a la izquierda, pero con el tiempo se adoptó «izquierda» derivada de la palabra en euskera.

Según el filólogo español Antonio Tovar, la palabra «izquierda» tiene raíces en el euskera «ezker», que se compone de «esku» (‘mano’) y «erdi» (‘mitad’), tal y como recoge ‘Crónica Vasca’. La combinación de ambas da lugar a «eskuerdi», que significa ‘media mano’, evolucionando finalmente a «ezker» o ‘izquierdo’. Este ejemplo destaca la influencia del euskera en el vocabulario diario de los españoles y su conexión con el desarrollo de ciertos términos en español.

Datos curiosos

Las primeras frases escritas en euskera datan del siglo X y se encuentran en las Glosas Emilianenses halladas en el monasterio de San Millán de la Cogolla, ubicado en La Rioja. Aunque el territorio donde se habla euskera ha cambiado con el tiempo, estas glosas destacan el comienzo tardío del euskera como lengua escrita.

La oficialidad del euskera en Euskadi desde 1979 ha permitido su enseñanza y estudio, siendo crucial el reconocimiento institucional para la preservación de las lenguas. Sin embargo, el territorio donde se habla euskera abarca más allá de Euskadi, incluyendo áreas en las que la lengua no es oficial, como en la zona francesa del norte del País Vasco y parte de Navarra.

A pesar de la percepción de dificultad, el euskera carece de tildes y género gramatical, aspectos que algunos consideran complicados en otras lenguas. La ausencia de tildes simplifica la escritura, y en contraste con lenguajes como el español, no utiliza género gramatical al emplear determinantes artículos, facilitando la expresión y comprensión.

En términos de estructura silábica, el euskera presenta particularidades, ya que no tiene palabras que finalicen en m, p, b, d, g, x, h o en j. Tampoco inicia palabras con la letra r, aunque esta regla tiene excepciones para aquellas de adquisición más reciente.

Historia

Los orígenes del euskera son desconocidos, y aunque ha sido vinculado con las lenguas íberas y del Cáucaso, ninguna conexión es concluyente.  Aunque el euskera carece de una tradición escrita extensa, las primeras obras literarias del siglo XVI fueron impulsadas por clérigos como Bernat Dechepare.

La evolución del euskera incluyó gramáticas y diccionarios en el siglo XVIII, destacando la contribución del jesuita Manuel Larramendi. Durante el nacionalismo vasco del siglo XIX, se esforzaron por revitalizar la lengua. La II República oficializó el euskera, pero la Guerra Civil afectó su implementación. A partir de la Constitución de 1978, el euskera se consolidó como lengua oficial, integrándose en la Administración, medios de comunicación y educación.

Euskaltzaindia, la Academia de la Lengua Vasca, respaldó la normalización del euskera mediante el euskara batua, un código común basado en el dialecto guipuzcoano. A pesar de los avances, la escasa tradición escrita, su uso rural y la variabilidad dialectal plantean desafíos para la comprensión mutua entre hablantes.

En 1992, tanto España como Francia suscribieron la Carta Europea de las Lenguas Minoritarias o Regionales impulsada por el Consejo de Europa. Sin embargo, solo España formalizó la ratificación de la carta mediante un instrumento depositado en 2001. Este acto establece que la plena efectividad de los compromisos, obligaciones y garantías derivados de la Carta se aplicará a todas las lenguas españolas declaradas cooficiales por las distintas comunidades autónomas. En el caso del euskera, esta aplicación abarca tanto el territorio del País Vasco como la zona vascófona de Navarra.


*Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad

 

 

 

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sábado, 6 de mayo de 2023

El Euskera Escrito

La Mano de Irulegi volvió locos a los españolistas hace unos meses. Ellos quisieran despertar un día y encontrarse conque ni Euskal Herria ni los vascos ni el euskera nuncha existieron.

Pero la realidad les va a seguir recordando lo contrario.

Aquí lo más reciente con respecto al euskera escrito en un reportaje publicado por Deia:


Descubriendo nuevos textos en euskera

La labor investigadora sobre el euskera liderada por el mundo académico aporta descubrimientos al mundo de la lingüística, la historia, la cultura y la identidad, entre otros. Esta vez, unos documentos que confirman su uso en documentos oficiales

Nere Jone Intxaustegi Jauregi

El euskera no ha tenido un estatus de idioma oficial hasta el siglo XX, hecho que explica su casi nula utilización en la documentación antes de esa centuria. No hay que perder de perspectiva que la imposición del castellano como lingua franca desde la Edad Media y, especialmente, desde la Edad Moderna, supuso que otros idiomas llegasen a ser considerados bárbaros y salvajes. De hecho, quien deseaba realizar carrera profesional en la Monarquía, tanto de los Austrias como de los Borbones, debía conocer la lengua castellana.

Ese estatus de idioma oficial significó la redacción obligatoria en castellano de la documentación pública y privada en los territorios que formaban parte de la Corona de Castilla. El ordenamiento jurídico de Bizkaia –por aquel entonces, el Señorío de Vizcaya– estaba conformado por distintas obras, como son los textos fundacionales de las villas –en muchos casos, el Fuero de Logroño de 1095 fue la base–, el Cuaderno de Juan Núñez de Lara (1342), las Ordenanzas de Gonzalo Moro (1394), el Fuero de Avellaneda (1394), el Fuero Viejo (1452), o el Fuero Nuevo (1526), y todos ellos están escritos en castellano.

 Por su parte, unas actas recogían la información sobre todo lo acontecido en las Juntas Generales, y ellas reflejan que el idioma utilizado era el castellano, si bien en muchas ocasiones, como sucedió en abril de 1562 con el escribano Pedro Ortiz de Iturriaga, los escribanos tuvieron que traducir al euskera la documentación que se leía en voz pública o muchas cuestiones discutidas con el corregidor en esas reuniones, ya que parte de los representantes de las localidades vizcaínas solo hablaban euskera. Es más, en julio de 1620 se discutió y se obligó el conocimiento de la lengua castellana a los asistentes de las Juntas, pero como seguía habiendo representantes que no lo hablaban, en abril de 1625, los delegados de Muxika, Ereño y Berriatua fueron sancionados y enviados a la cárcel por necesitar traducción.

Finalmente, los contratos de matrimonio, donaciones, compraventas o testamentos también estaban escritos en castellano, e igualmente hubo casos en los que se recoge que los escribanos tuvieron que traducir “a lengua bascongada” la documentación. Esas traducciones eran necesarias porque, como indicó Juan Madariaga Orbea, profesor de la UPNA, la mayoría de la población vizcaína era monolingüe vasca: en el año 1600 entorno el 87% de la población de Bizkaia solo hablaba euskera, mientras que en 1800 era el 83,1%. Y, como bien señala Andrés Urrutia, presidente de Euskaltzaindia, esta coyuntura de monolingüismo vasco en lo oral, pero lengua castellana en lo escrito, se repitió a lo largo de las centurias hasta que, a partir del siglo XIX y de una manera muy gradual, el euskera empezó a ser utilizada como lengua escrita. Además, en palabras de César Gallastegi, profesor en la Universidad de Deusto, esta dualidad lingüística no supuso un enfrentamiento social porque los dos idiomas tenían un uso muy específico y, por lo tanto, un espacio concreto: el euskera en el ámbito personal y oral, mientras que el castellano en la producción escrita.

Este binomio no significa que no existiese documentación escrita en euskera. De hecho, los archivos así lo reflejan y, según nos acercamos al siglo XIX, la cifra de documentos escritos en lengua vasca aumenta; eso sí, sin poder realizar una equiparación con la documentación redactada en castellano. Además del uso oficial del castellano en lo escrito, muchas de las labores de traducción e interpretación ya indicadas que hacían los escribanos, las solían realizar de una manera oral, por lo que no solían escribir en euskera. Sin embargo, como se ha mencionado, sí hubo documentos redactados en euskera.

Por ejemplo, se pueden nombrar los siguientes dos documentos redactados en euskera: el Cuestionario de Zollo del año 1770, encontrado y publicado por los investigadores Eneko Zuloaga y José Alfonso Antequera, en el cual se puede leer las preguntas realizadas a testigos durante un juicio, o la Legislación de la Hermandad de 1805 de Lezama, publicada por el ya mencionado César Gallastegi. Estos dos documentos están en el Archivo Histórico Foral de Bizkaia, localizado en la calle María Díaz de Haro, en Bilbao, y en este mismo archivo hay más documentación escrita en euskera, que se procede a presentar y explicar a continuación.

Antes de centrarme en esos documentos, me gustaría agradecer públicamente el servicio, ventajas y comodidades que en este archivo ofrece el personal, encabezado por Julen Erostegi. En este caso, por el permiso otorgado para realizar y publicar las fotografías de estos documentos.

Orduña y su breve diccionario

Orduña, la única ciudad vizcaína estrictamente hablando, tuvo desde la Edad Media unas ordenanzas que recogieron, entre otros, la organización y el funcionamiento de la localidad. La existencia de una Aduana, donde se pagaban los impuestos de los productos que entraban a Castilla, la convirtió también en un centro importante de comercio.

En el Archivo Foral se puede encontrar un Libro de Cuentas de propios y rentas de la ciudad que abarca los años 1666-1686. En las dos últimas páginas, hay un breve diccionario; de hecho, solo se recogen algunas palabras escritas en castellano y que comienzan con las letras A y B, y a su lado la traducción al euskera. Como se puede ver en las fotografías, es posible leer palabras como abajo-vean, ablador-verbalduna, aceite-orioa, aqui-emen, asno-astoa, baca-beya, barba-biçarra, barriga-sabella, boca-aoa, o buey-ydia. No ha de sorprendernos esa grafía: la Real Academia de la Lengua Española se fundó en el año 1713, mientras que la fundación de Euskaltzaindia data de 1918; es decir, estas instituciones no existían cuando se escribió ese diccionario, de ahí que no se respeten las normas de ortografía vigentes en la actualidad ya que no existían. Por eso, los escribanos de la época, es decir, los encargados de la redacción de la documentación solían escribir a su libre albedrío. Por otra parte, que el escribano necesitase un diccionario para traducir palabras al euskera refleja, precisamente, el monolingüismo en euskera mencionado anteriormente o, al menos, el no dominio de la lengua castellana por parte de la población, a la que el escribano debía traducir y explicar lo que estaba escribiendo en castellano que, como ya se ha indicado, era el idioma empleado en la redacción de documentación de carácter oficial.

Otxandio y el texto denunciado

Fue en 1828 cuando Pedro José de Zabaleta, quien ejercía de médico en Portugalete, denunció a Tomás de Zaldibar, miembro del regimiento de Otxandio, y Cipriano de Larrea, cirujano y vecino de Amorebieta. Les acusaba de injurias y calumnias. Para ello, en el juicio que se celebró, presentó como prueba un texto en euskera y en verso, cuya autoría era desconocía, pero que Zabaleta atribuía a Larrea. En el proceso judicial se recogió diversas veces un libelo escrito en euskera; es decir, el texto en el que la figura de Zabaleta quedaba denigrada. Además, también aparece una versión bilingüe del texto, y eso es lo que recogemos a continuación –y en las fotografías–, respetando la grafía del texto original.

Texto en castellano

Don Pedro de Zabaleta
medico afamado
admirablemente ha dado
gusto en Zornoza

En el juego de abladurias
el mui listo
olbidando como esta
el pulso del enfermo

Parece que ha prentendido
la plaza de Ochandiano
estando acompañado (q quiere decir
recomendado) de carta de Basaguren

Esta ponderado
deque es mui sabio
parece que hade igualar
al asno del molino

El que quiera traher
por medico a este al Pueblo
merece que le den en su trasero
dos mil azotes

Texto en euskera

Don Pedro de Zabaleta
Medicu famatua
arrigarri emondu
Zornotzan gustua

Barriqueta jocuan
da mutil listua
astunic nola daguan
gaisuaren pulsua


Pretenditu emendu
Ochandioco Plaza
acompanaturi dauala
Basagurenen carta

Ponderaturic dago
dala gustis jaquinsua
igualatuco emendu
errotaco astoa

Au ecarri nai duenac
Medicu errira
ipurdian bialitusque
azoteac bimilla

Como puede leerse, la figura de Pedro de Zabaleta no sale bien parada en la descripción que se hace sobre su persona en este texto, ya que aparece descrito como poco profesional en el ámbito de la medicina y cuidado de enfermos, de ahí su denuncia contra quienes él creyó que le estaban denigrando y calumniando. Asimismo, es reseñable las denominaciones de las localidades, donde se puede leer la designación actual.

Últimas ideas

Desde mayo de 2022, Euskaltzaindia ha realizado una exposición itinerante llamada Hitzak Lege y que ya ha estado en las capitales vasco-navarras. En ella, es posible ver y leer distintos textos histórico-jurídicos o escuchar audios en euskera, todos ellos relacionados con los siete territorios históricos vascos. Por otra parte, este artículo ha publicado dos textos vizcaínos también escritos en euskera. No hay que descartar que salgan a la luz más documentos históricos en euskera, lo que ayudará no solo a enriquecer la historia de esta lengua milenaria, sino también nuestro conocimiento sobre nuestra sociedad y sus prácticas en el pasado.

La autora: Nere Jone Intxaustegi Jauregi

Doctora en Historia (EHU/UPV, 2017) y doctora en Derecho (UPNA, 2020). Trabaja como profesora de Historia del Derecho en la Universidad de Deusto e investiga sobre historia social e institucional vasca en los siglos XVI-XVIII.




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domingo, 4 de diciembre de 2022

Entrevista a Pedro Miguel Etxenike

Ayer se celebró en Euskal Herria y alrededor del mundo el Día Internacional del Euskera, fecha que coincide con el día en el que se celebra el Día de Nafarroa... de Navarra pues.

Pues bien, desde Noticias de Navarra traemos a ustedes esta entrevista que sabemos les va a resultar interesante pues nos aporta información relevante acerca del euskera, su protección y su deseada normalización.

Adelante con la lectura:


“El euskera no sobrevivirá si no mantenemos el deseo de seguir siendo euskaldunes”

Pedro Miguel Etxenike | Consejero de Educación del Gobierno vasco en 1982 e impulsor de la Ley del Euskera | Etxenike, artífice de la Ley de Normalización del Uso del Euskera de 1982, aparca la ciencia y la física para valorar el fruto de aquella labor

Mikel Mujika

Asegura Pedro Miguel Etxenike (Isaba, 1950) que incluso antes de presentar el borrador de la ley, se produjo otro hito con la apuesta por el euskera batua. Tuvo que recorrerse “todos los batzokis” del PNV para explicar la unificación del euskera. Casi sale escaldado. “Pero creo que si el Gobierno vasco no opta por el batua, el euskera no se hubiese desarrollado igual”, reflexiona. Insiste en que todo el desarrollo del euskera bajo el paraguas de esta ley habría sido imposible sin la colaboración y el apoyo de muchas personas a las que hoy quiere “rendir tributo”: “especialmente a Carlos Garaikoetxea, Koldo Mitxelena y Ramón Labayen”.

¿Cree que con los mimbres políticos de hoy podría haber sido posible el consenso logrado en 1982?

La misión de un político es buscar consensos con los mimbres que uno tiene, pero en aquel momento era imprescindible tanto la unificación del euskera, que es independiente de la ley, como la propia ley. Y ahí el Gobierno Vasco tuvo que optar y optó claramente por el batua y por Euskaltzaindia como órgano asesor. Hay que agradecerle al gobierno de Carlos Garaikoetxea su liderazgo y al PNV su apoyo. Con los mimbres de entonces, hicimos una ley integradora.

¿Y con los mimbres de ahora?

No lo sé. Quizás se podría haber hecho. Lo que sí estoy convencido es que el ordenamiento jurídico español y la recentralización que ha habido, y la tensión política en la que ahora cada acuerdo es una cesión independentista y tal, el Tribunal Constitucional (TC) de ahora, quizás no hubiese tenido la misma visión integradora que tuvo en parte el anterior.

¿Cree que vamos para atrás en ese aspecto?

En aquella época se vendía, y algunos lo creían, que el TC era un tribunal técnico que juzgaría con una gran independencia de los deseos de los partidos políticos. Ahora vemos la tragicomedia que es la renovación del TC, y es difícil creernos que la neutralidad del Tribunal es una cosa objetiva, pero no vamos a hablar del Tribunal Constitucional.

¿Cuándo toma conciencia de que lo que se ha hecho es bueno?, ¿cuando pasan 20, 30 o 40 años y ve que la ley sigue viva, o desde el principio ya vio que habían dado en el clavo?

El Gobierno vasco desde el principio, tenía claro que debía haber una ley y que el borrador, por tanto, era modificable para lograr el consenso. La cohesión social que esta ley aportó estaba por encima de cualquier presión partidista. Porque la ponencia del euskera del Partido Nacionalista Vasco, que hicimos Iñaki Zubiri, Ramón Labaien, Koldo Mitxelena y yo mismo, decía que el objetivo era muy superior a la ley del euskera: conseguir que todo aquel que quiera vivir en euskera lo pueda hacer de forma real y efectiva; y esto impone deberes a la Administración, no al ciudadano, que es el que elige en libertad. No es una ley de cooficialidad, que eso ya está en el Estatuto y en la propia Constitución.

¿Esto era un paso más?

Es una ley de promoción del uso, para que nadie sea obligado, en ningún campo, a cambiar su idioma al relacionarse en ámbitos privados o públicos. Y eso, partiendo de una situación de monolingüismo efectivo en los ámbitos administrativos, pues exige cambios. Y pone deberes a la Administración. Y son deberes a la Administración en la Comunidad Autónoma del País Vasco, no de la CAPV.

¿Esa fue la clave?

Ese fue uno de los puntos de máxima fricción. Y luego cada Administración tiene que desarrollarla; obviamente, la Administración de la CAPV en los campos de Educación, el que más ha progresado, el campo de la sanidad, la Ertzaintza menos, aunque ahora está avanzando, la ha desarrollado más que la Administración central en el campo de la Justicia.

¿Qué más se puede hacer?

Todavía queda muchísimo por hacer, pero la flexibilidad que tiene la ley puede ser usada para avanzar mucho más ahora que el caldo de cultivo es mucho más euskaldunizado. Por ejemplo, en la Educación se ve clara la diferencia. Solo hay que comparar el porcentaje de vascoparlantes antes y ahora, que ha aumentado. En Navarra se ha mantenido. En mi valle, el Roncal, y Baztan, de donde eran mis padres, veo grandes avances. Para mí es muy importante eso. O en Iparralde, donde está retrocediendo, claramente se ve la necesidad de una ley que sirva de promoción y garantía del uso; no solo de cooficialidad.

Decía usted en su discurso de 1982 que el euskera estaba herido de muerte. ¿Así era?

En mi discurso había cierto carácter agónico, no solo en el caso de la ley del euskera. Por ejemplo, cuando entra el Gobierno vasco y el autogobierno, en diciembre de 1980 se hace el convenio de ikastolas, que permite sacarlas de la quiebra. Recibían 650 millones de pesetas y pasaron a recibir 2.080. Ahí fue muy importante la sensibilidad autonómica y el concepto de Justicia de un ministro de la UCD, Juan Antonio Ortega Díaz-Ambrona, porque el cambio de ministros de la UCD permitió que las ikastolas saliesen de la quiebra con aquel convenio y llegar a la ley del euskera en otras condiciones.

¿Cuánto le falta al euskera para normalizarse del todo?

Es difícil definir normalizar del todo. Yo en su día hablé de 60 años; han pasado 40, pero creo que todavía falta mucho, sobre todo en algunos ámbitos. Las leyes son necesarias, pero no suficientes. Lo más importante ahora es normalizar el uso.

¿Es el momento de la sociedad?

Sí. El euskera no sobrevivirá si nosotros, los vascoparlantes, no mantenemos el deseo de seguir siendo pueblo vasco, de seguir siendo euskaldunes. Con el orgullo del pequeño y sin la arrogancia del grande. Pero debemos tener en cuenta que es algo que se le debe al mundo, porque no preservar una joya cultural como el euskera, sería fallar a la humanidad.

¿La revolución digital pone un desafío añadido al euskera?

Yo creo que el mundo digital es un gran desafío, pero nos coge en un buen momento, porque hay varias generaciones de vascoparlantes muy bien formadas en euskera y en sus campos. Y la propia ley permite, si hay que tomar medidas extras, adoptarlas, porque es muy flexible.

¿Esas medidas tendrían encaje perfectamente?

Total. Hoy no se requiere tanto una nueva ley, como aplicarla con visión y en el caso de la Administración de Justicia con ímpetu, valentía y generosidad. En cualquier caso, yo no creo que las leyes deban ser inmutables y si hubiese un consenso mayor del que hubo, por qué no cambiarla.

¿El consenso es el que te permite sobrevivir?

Nunca se debe cambiar la ley si el consenso no es superior. Y claro, es un consenso amplísimo el que se tendría que lograr, porque en su día, en la práctica, hubo un partido grande que no se sumó (HB), pero tampoco sus dirigentes estaban tan descontentos como manifestaban.

¿Cómo se tejió el acuerdo y cuáles eran las posiciones?

El primer acuerdo importante fue el del PNV y Euskadiko Ezkerra (EE). Y con ese núcleo de acuerdo, se amplía en la práctica totalidad al PSE y la UCD, debido a la inteligencia de los que negociaron. José Luis Lizundia y Jon Olabarria por parte de Euskadiko Ezkerra, Inmaculada Boneta, José Antonio Zaldua, Alberto Ansola y otros por parte del PNV; José Antonio Maturana fue clave por parte del PSOE. Recuerdo también con afecto a Chus Viana y a Alfredo Marco Tabar (UCD). Incluso a Santiago de Griñón, que estaba en Alianza Popular (su partido presentó enmiendas a la totalidad), que era un hombre muy culto. Y el propio Batasuna, algunos en el fondo, ayudaron. Fue un triunfo de la sociedad vasca.

¿Qué papel jugó Herri Batasuna?

Batasuna no estaba en el Parlamento, con lo cual otorgaba al PNV una mayoría absoluta con 25 escaños sobre 60. Ellos tenían 11, pero yo hablé, y estoy convencido de que Lizundia y otros también, con mucha gente de ese partido y estaban en el mundo del euskera, y ellos presionaban para que se fuese más allá, pero nosotros fuimos lo más allá que fue posible manteniéndonos en el centro del acuerdo. Pero yo no creo que Batasuna ahora no firmase esta ley. Habría que preguntarles a ellos, claro. Yo hablé también mucho con Txillardegi y otros en aquella época. Creo que alcanzamos el máximo consenso posible. Lizundia siempre quería ir más allá en Justicia, pero…

En ese ámbito se reclama más.

En Justicia, no es cuestión de la ley, sino de voluntad política. La ley permite avanzar mucho más en Justicia de lo que se ha avanzado. Igual es el momento.

¿Quién fue el que más tuvo que sacrificar?

Yo creo que el que más sacrificó dentro del dolor de su militancia por la opción del batua, fue el PNV. Pero no había otra y supieron reaccionar con generosidad. Era de vida o muerte. Yo vi el sufrimiento que había en los batzokis, en cantidad de euskaldunes, también motivada a veces por una comprensión errónea de lo que significaba la unificación, que se identificaba con izquierdas, con haches y mal euskera.

O sea que había muchas connotaciones.

Muchas. No hay más que leer a Villasante o ver las declaraciones de Mitxelena para darse cuenta de que aquello no fue una decisión fácil y se actuó con una visión de país, integradora y tolerante. Los derechos lingüísticos no solo son individuales, sino que para poder ejercerse deben entenderse también de forma colectiva. 




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martes, 15 de noviembre de 2022

Santamaria | El Valor de la Mano de Irulegi

El españolismo está temblando de rabia por el significado que entrañan las palabras en euskera antiguo labradas en una pieza de metal con forma de mano que ha sido hallada en el sitio arqueológico de Irulegi.

A ellos, a los españolistas y a los vascos defensores de la euskaldunización tardía, les dedicamos este artículo de opinión publicado en las páginas de Noticias de Navarra:


El valor de la Mano de Irulegi

Joseba Santamaria

El hallazgo de la mano de bronce en Irulegi con las palabras escritas en lengua vascónica más antiguas conocidas hasta ahora es sin duda un descubrimiento histórico. Queda aún mucho por saber y conocer de todo lo que aporta en sí misma la Mano de Irulegi, un camino por delante que tendrá a su vez otros vericuetos diferentes al abarcar investigaciones interdisciplinares, desde el ámbito lingüístico al histórico, arqueológico, antropológico o cultural. No sé hasta donde llevará ese recorrido, seguramente será extenso en el tiempo el recorrido, con dudas, avances y cambios de dirección, pero eso hace aún más apasionante y emocionante el protagonismo de esta localización en la actual Navarra, en pleno valle de Aranguren y a unos pocos kilómetros de Iruña. De momento, la Mano de Irulegi puede cambiar la historia del euskera y también puede desmontar la creencia oficial de que los vascones que habitaban estas tierras serían analfabetos antes de la romanización que ya alcanzaba la zona. Al contrario, esos viejos antepasados tenían una escritura propia para exponer su lengua y capacidad de leerla.

También puede tumbar otros mitos históricos, muchos nacidos desde los prejuicios políticos posteriores, sobre la personalidad y la historia de Navarra en tiempos tan lejanos como aquellos, entre ellos el de la vasconización tardía de nuestra tierra. El euskera ha estado presente en buena parte de la historia de Navarra, es posiblemente la lengua más antigua aún viva en Europa pese a la creciente presencia de otras lenguas en diversos momentos de la historia, pese a la pérdida de influencia territorial, pese a las campañas de desprestigio y pese a los ataques políticos y prohibiciones judiciales a los que se la ha sometido durante siglos. Incluso en las últimas décadas.

La Mano de Irulegi realza todo ese valor común del conjunto de la sociedad navarra y deja aún más en evidencia si cabe la ignorancia y los prejuicios de quienes someten insistentemente a la lengua, la cultura y la historia a sus necesidades políticas y obsesiones particulares de este siglo XXI. Hace unos años Euskaltzaindia inauguró una muestra en el Archivo General que recogía el protagonismo de esta lengua a lo largo de la historia de Navarra a través de documentos escritos a lo largo de 2.000 años. Textos que le hacen referencia como la lingua navarrorum, cartas y manuscritos hasta 36 piezas de valor documental histórico desde la Antigüedad romana al siglo XIX que prueban que el euskera sigue estando vivo en Navarra en este siglo XXI porque siempre ha estado aquí.

La Mano de Irulegi, descubierta gracias al magnífico trabajo arqueológico de la Sociedad de Ciencias Aranzadi –que este año cumple además 75 años necesitada de más ayudas para mantener su trabajo en las ocho excavaciones que tiene abiertas en Navarra–, solo ratifica eso mismo. Que es la lengua propia y original de quienes habitaron estas tierras antes que nosotros y que tiene en Navarra sus raíces. Ése es el valor informativo de la Mano de Irulegi, ofrecer una prueba más para entender que sólo un zoquete político o un indocumentado intelectual puede pretender tirar toda esa herencia social, histórica, humana, cultural y lingüística de Navarra a la basura. La verdad es muchas veces tozuda. 




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domingo, 21 de agosto de 2022

Esparza Zabalegi | Paisajes 'Olvidados' de Nuestra Historia

Llevemos a cabo un ejercicio de memoria leyendo y comentando este texto de Jose Mari Esparza Zabalegi que hace sus rondines en Facebook:


Pasajes ‘olvidados’ de nuestra historia

Jose Mari Esparza Zabalegi

Voy a contaros uno de los momentos más emotivos de nuestra historia contemporánea y que, sin embargo, no aparece jamás en los libros de historia. Como tantos otros.

Finalizaba febrero de 1876 y el ejército vasconavarro perdía la última guerra carlista. Acuciados por el ejército “de la nación”, como lo llamaban los liberales, cinco mil soldados carlistas, junto a mil quinientos oficiales, cruzan las mugas por Luzaide. Son los irreductibles, los que prefieren el exilio o la emigración a América antes de rendirse a los “negros”. En Madrid comienza la campaña de “cuarenta y cinco provincias contra cuatro”, exigiendo la abolición de los fueros y la imposición, de una vez por todas, de la “unidad nacional”.

En Donibane Garazi les espera el ejército francés que los desarma. Llevan días caminando, sin comer, y en la capital bajonabarra no pueden alimentar a tantos. Les ordenan seguir caminando hacia Baiona, donde el prefecto de la ciudad, conde Remacle, se haría cargo de ellos hasta llevarlos a los campos de internamiento. La crónica que el prefecto envió a las autoridades de París, narrando su entrada en Baiona, es estremecedora: después de tres años de guerra, “estas valientes personas acababan de caminar ciento veinte kilómetros de pie y con el estómago vacío. Sin embargo, desfilaron en muy buen orden y con paso alerta, coreando su marcha con el canto nacional de los vascos: Guernicaco Arbola, y aire marcial bajo sus boinas en varios colores, según los cuerpos a los que pertenecían”. Dentro de su desgracia, escribía el prefecto, “uno no podía evitar admirar su resistencia física y moral”.

Esta estampa cinematográfica, que algún día recogerá nuestra literatura y filmografía mucho mejor que lo que han hecho los historiadores, no resultó ser una mera rabieta estética de unos miles de perdedores. Aquella entrada triunfal en Baiona, al son del himno nacional, estaba anunciando que los vascos seguirían peleando en la “pacificación” con el mismo furor que lo habían hecho en las guerras anteriores. Que todo empezaba de nuevo. Que las marchas militares no iban a poder con el zortziko vasco.

Los historiadores españoles, y los españolizados, ignoran este final epopéyico. Aposta, creo yo. Oficialmente, la insurrección vasconavarra acabó con la imagen del pretendiente Carlos VII lanzando su famoso “Volveré” desde el puente de Arlegi. Pero él nunca volvió, y sí volvieron, multiplicados, los que veían representados en el Gernikako Arbola las libertades de su patria.

Efectivamente, ese mismo año se puso en marcha la Asociación Euskara de Navarra y con ella el renacimiento cultural del país; en 1879 surge el Bilbo la sociedad Euskal Herria; un año más tarde irrumpen los euskaros en las elecciones. Carlistas y liberales vasquistas exigen unidos la reintegración foral. Luego vendría Sabino con el PNV, la Sociedad de Estudios Vascos y la resistencia popular contra las consecuencias de la abolición foral: revueltas contra las quintas, contra la usurpación de los comunales, la corrupción de los políticos de la Restauración… Entre aquellos hervores estalla en 1893 la Gamazada en Navarra y de seguido la Sanrocada en el resto de provincias, verdaderos levantamientos nacionales que esos historiadores citados relegan a un mero asunto monetario, porque los vascos, ya se sabe, solo quieren pagar menos a las cargas del Estado.

Este mes de agosto se cumple el 129 aniversario de aquella revuelta, cuando la Guardia Civil masacró en Donostia a los manifestantes que cantaban el Gernikako Arbola frente al hotel Londres, donde estaba Sagasta, presidente del Consejo de Ministros. Tres muertos y 20 heridos de bala, casi nada. La prensa europea lo recogió sin pelos en la lengua: Para el Pall Mall Gazette de Londres, tenía razón “un pueblo que lucha por sus aspiraciones nacionales” y que cantaba “el equivalente al God save the Queen inglés”. Para el Preston Herald era el “himno nacional vasco” y también era el “national Basque hymn”, para el London Evening Standard, el Morning Post, el Daily Telegraph y docenas de periódicos más en todo Europa. Demasiado himno nacional para un prosaico asunto monetario.

Hace poco hemos publicado documentos contundentes que muestran la voluntad de Zumalakarregi de proclamar ¡en 1834! una República Federal en las cuatro provincias. Sabemos que al menos las diputaciones y los gobiernos de España, Francia y Austria tuvieron constancia oficial de ello. Docenas de testimonios de época lo ratifican. Chaho, tan vilipendiado, tenía la razón. Un seguimiento de la prensa europea del momento, (incluida la de Madrid) demuestra que fue una noticia mundial. Solo dos citas: “Zumalacarregui viéndose enteramente abandonado por su cobarde jefe, ha declarado las cuatro provincias… independientes de la España; se propone, según dicen, establecer en ella una especie de gobierno federal”, decía el Diario de Comercio de Madrid. “Zumalacárregui acaba de dirigir una proclama a los habitantes de las cuatro provincias insurgentes, por la cual los declara independientes, y los libera de toda sumisión; o hacia la autoridad de don Carlos, o hacia la de la Reina” matizaba Le Constitutionnel de París. ¿Los historiadores españoles nunca fueron a una hemeroteca? ¿O, simplemente, se lo callaron?

Ya les vale. Los historiadores vascos, tanto por profesionalidad como por patriotismo, deben abandonar sus complejos y desmontar toda esa red de patrañas, medias verdades y descarados ocultamientos que la historiografía colonial española, estabulada además en nuestras propias universidades, ha ido tejiendo durante décadas. Es, de nuevo, la batalla del relato. Una batalla que comenzaron dignamente aquellos mutilak, entrando en las calles de Baiona, cantando su himno nacional.

 

 

 

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viernes, 8 de abril de 2022

Estudios Vascos en Gales

Desde el portal de Etxepare traemos a ustedes este anuncio con respecto al arranque de un programa de estudios acerca de Euskal Herria que se va a impartir en Gales, una de las naciones históricas bajo dominio inglés.

Aquí la información:


Nueva cátedra de estudios vascos en Gales

Etxepare Euskal Institutua ha impulsado una nueva cátedra de estudios vascos en Gales, en la University of Wales Trinity Saint David. Se ubicará en el Centro de Estudios Avanzados sobre el Galés y el Celta (CAWCS en sus siglas en inglés), con sede en Aberystwyth, y tiene como objetivo promover la investigación y la colaboración académica en torno a la sociolingüística, la planificación lingüística y la política lingüística vasca y galesa, así como potenciar el conocimiento mutuo entre ambas lenguas y culturas. El CAWCS fue creado en 1985 en la Universidad de Gales como un centro de investigación basado en dinámicas de grupo, y desde entonces se centra en las lenguas, literaturas y culturas de Gales y otros países célticos, así como en la relación entre ellas.

A través de esta nueva cátedra, que lleva el nombre del lingüista, activista por las lenguas minorizadas y académico correspondiente de Euskaltzaindia (Real Academia de la Lengua Vasca) desde 2003, Alan R. King, se fomentarán los estudios vascos en los programas de postgrado de la Universidad de Gales y en los foros de investigación del CAWCS a través de conferencias y seminarios.

Todos los años, un/a profesor/a o investigador/a invitado/a seleccionado/a mediante una convocatoria abierta llevará a cabo una estancia de seis semanas en el CAWCS de la Universidad de Gales. En el marco de esta estancia, realizará un seminario de investigación, ofrecerá una conferencia abierta sobre política lingüística y planificación, impartirá varias sesiones al alumnado de los programas de postgrado de la Universidad y también impartirá un seminario sobre lengua o gramática vasca dirigido a lingüistas.

Abierta la convocatoria para seleccionar al primer/a profesor/a o investigador/a invitado/a

La convocatoria para seleccionar al primer profesor/a o investigador/a invitado/a de la cátedra Alan R. King se ha abierto hoy y las candidaturas se podrán presentar hasta el 9 de mayo (inclusive). Las solicitudes están disponibles en las páginas web de Etxepare Euskal Institutua y de la University of Wales Trinity Saint David, y deberán enviarse por correo electrónico a canolfan@cymru.ac.uk.

A la hora de seleccionar al candidato o candidata, además de los perfiles de profesor/a e investigador/a, se tendrán en consideración aquellos de expertos/as y profesionales del ámbito de la planificación lingüística del euskera, la sociolingüística y la alfabetización.






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miércoles, 1 de diciembre de 2021

12 Países Celebrarán el Euskera

Mientras los estados español y francés le cierran espacios al euskera por acción y por omisión, en diferentes países del mundo, gracias a la diáspora vasca, se celebrará la vigencia de este idioma, tesoro de la humanidad.

Aquí lo que nos informa el Instituto Etxepare:



Un año más, Etxepare Euskal Institutua se une a las celebraciones en torno al Día Internacional del Euskera de este próximo 3 de diciembre con diversas actividades organizadas por los lectorados y centros culturales internacionales con los que trabaja a lo largo de todo el año. Así, los/as vascos/as de la diáspora y estudiantes de euskera tendrán la oportunidad de aprender sobre la lengua y la cultura vascas. Los eventos, cursos y charlas llegarán a diferentes puntos de Europa y América a través de la red internacional de lectorados del Instituto. Este año, estas actividades se desarrollarán en 12 países, y muchas podrán seguirse online.

Las actividades que se realizarán el Día del Euskera incluyen conferencias y proyecciones de películas en ciudades como Chicago, Santiago de Chile, Moscú, Chequia, Bolonia, Barcelona y Nevada, entre otros. Puedes consultar toda la lista aquí.

Los/las lectores/as son profesores/as que ofrecen cursos de euskera y cultura vasca a estudiantes que cursan grado y/o postgrado en universidades de fuera del País Vasco. Se trata de un programa puesto en marcha y gestionado desde Etxepare Euskal Institutua, en colaboración con universidades extranjeras; y son estos/as profesores/as y todo el alumnado de ellos/as quienes conforman la red de lectorados. Realizan un trabajo que va más allá de impartir clases de euskera y cultura vasca: son también impulsores de las costumbres y tradiciones vascas en el extranjero. Los/las lectores/as, con el apoyo y la promoción de Etxepare Euskal Institutua, organizan a lo largo del año actividades relacionadas con la cultura vasca, con el objetivo de visibilizar efemérides, personas importantes o costumbres arraigadas en el País Vasco.

Entre ellos, el Día Internacional del Euskera, que se celebró por primera vez en 1949, promovido por Eusko Ikaskuntza. Oficialmente, sin embargo, las celebraciones, encuentros y otras actividades del Día Internacional del Euskera comenzaron en 1995, cuando la diáspora vasca celebró su primer congreso en el mundo. El Gobierno Vasco y Euskaltzaindia consideraron oportuno declarar el 3 de diciembre como Día Mundial del Euskera.




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miércoles, 17 de noviembre de 2021

Euskera en el Comercio del Siglo XVIII

Para fortuna de los euskeraparlantes y también para desmayo de los supremacistas lingüísticos tanto del estado francés como del español, poco a poco el euskera va recuperando su acervo impreso, dejando bien claro que fue herramienta de comunicación común en tiempos en los que los "estudiosos" insisten en que había caído desaparecido por completo.

Dicho lo anterior, les dejamos con esto publicado por Naiz:


Dos libros muestran el uso del euskara en las relaciones comerciales del siglo XVIII

Con la ayuda del Gobierno de Nafarroa, Euskaltzaindia ha publicado dos libros que muestran el uso del euskara en las relaciones comerciales del siglo XVIII a través de las cartas que José Ramón Minondo enviaba a la ferrería Olaberria.

El uso del euskara en las relaciones comerciales del siglo XVIII queda en evidencia en dos libros que ha publicado Euskaltzaindia, con ayuda del Gobierno de Nafarroa, y que recogen las cartas que José Ramón Minondo enviaba a la ferrería Olaberria.

En concreto, los libros son ‘Jose Ramon Minondo Goizuetarraren Gutunak. Olaberria (Oiartzun). 1790-1807. Edizioa’ y ‘Jose Ramon Minondo Goizuetarraren Gutunak. Olaberria (Oiartzun). 1790-1807. Hizkuntza Azterketa / Cartas del goizuetarra José Ramón Minondo. Olaberria (Oiartzun). 1790-1807’. Edición (I) y Análisis lingüístico (II).

En la presentación de los dos tomos han comparecido los tres autores del trabajo, Patxi Salaberri, Juan Jose Zubiri e Iker Salaberri, junto a Mikel Arregi, director del Instituto Euskarabidea, y Andrés Urrutia, presidente de Euskaltzaindia.

Arregi ha destacado el gran valor de estas misivas «porque no se trata de textos religiosos, porque son de otra índole, y eso no es tan habitual en los escritos antiguos».

En ese sentido, ha ensalzado la labor realizada por Euskaltzaindia al señalar que «para darnos cuenta del valor de estas cartas, conviene entender los detalles de las mismas, y para descubrir y analizar estos detalles es necesario un trabajo de investigación exhaustivo, y esa es la aportación que ha hecho una vez más la Academia con este doble trabajo».

Al igual que Arregi, Andrés Urrutia también ha querido remarcar la importancia de estos textos «que, entre otras cosas, muestran que el euskara se usaba no solo en los ámbitos sociales conocidos hasta el momento, sino también en otros. Además, se usaba de forma natural y habitual, en este caso a través de circulares».

Escritas en plena prohibición

Urrutia ha recordado que las cartas además se redactaron en un momento delicado para el euskara, ya que «mientras José Ramón Minondo escribía estos textos (finales del siglo XVIII y principios del XIX), la Novísima recopilación de textos legales de España prohibía a los comerciantes editar libros que no estuvieran escritos en castellano».

El primer volumen arranca con un prólogo del académico de número Paskual Rekalde. Después se da cuenta de los Minondo de Goizueta y se muestra el árbol genealógico de la familia. También se detalla el objetivo de las misivas, que no era otro que el de «enumerar las cuentas de la ferrería Olaberria de Oiartzun», según ha desvelado Patxi Salaberri, académico de número y uno de los autores del trabajo de investigación.

«José Ramón Minondo, responsable de la ferrería Olaberria de Oiartzun, le detallaba por escrito y mediante misivas las cuentas a Juan Bautista Minondo, que, a su vez, era dueño de la ferrería Goitzarin de Artikutza (Goizueta)», ha explicado Salaberri.

Además, se ofrece una lista de las cartas, ordenadas según la fecha en la que fueron redactadas, y a continuación, se aporta una transcripción de las mismas. «En total son 318 cartas, algunas cortas, otras largas y otras no tan largas, y en algunas, el euskara prevalece, mientras que en otras lo usan de forma residual», ha aclarado el investigador y académico de Euskaltzaindia.

Análisis lingüístico

En el segundo volumen se analizan de forma amplia temas lingüísticos, como la morfología nominal, la verbal y la sintaxis. A continuación se estudia el orden de palabras y se recoge temas de onomástica.

Finalmente, el volumen incluye un diccionario que engloba las palabras que aparecen en los textos, además de referencias y abreviaturas.

«En el plano lingüístico, hay muchas cosas interesantes en estas cartas, en lo que concierne al orden de palabras, al relativo...  En general, hemos comparado el euskara de las cartas con el actual de Goizueta, y en cuanto a la onomástica, Oiartzun es la localidad predominante, pero sin olvidar la importancia de Goizueta y los pueblos de alrededor», ha abundado Salaberri.

Pero las cartas también muestran cómo eran las relaciones sociales de la época, tal y como ha señalado el académico navarro. En este sentido, ha indicado que «es interesante destacar que las ferrerías estaban en las inmediaciones de Goizueta y Oiartzun, pero tenían relaciones con ferrerías de Donibane Lohizune, en Lapurdi, y también se relacionaban con los habitantes de Ainhoa (Lapurdi) y con los de Larraine (Zuberoa). Y hay que tener en cuenta que eran tiempos difíciles, de guerra con los franceses. Se ve que hay problemas en la frontera, pero aun así y todo, las relaciones comerciales eran muy frecuentes. El transporte se realizaba por mar y a través del Urumea».

Los tres investigadores han anunciado que el trabajo no concluye aquí y han prometido varios libros más, que verán la luz durante los próximos tres o cuatro años. «Aún quedan muchas cartas que se recibieron en Goitzarina y que no han visto la luz», han asegurado los autores.




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