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viernes, 22 de abril de 2022

Egaña | Ruanda

Con su particular estilo Iñaki Egaña aborda la situación creada por el infumable Boris Johnson con su política de expulsión de migantes.

Lean ustedes:


Ruanda

Iñaki Egaña

Pauline Mankongo tenía apenas 16 años cuando acompañó a su hermano Samuel hasta la capital. Vivían en una chabola en las afueras de Ngaoundéré, apiñados con la familia. El éxodo masivo de la ciudad se dirigía hacia el este, Bertoua. Pero Samuel le dijo que al oeste las posibilidades de encontrar “algo” eran mayores, en Yaundé. La capital de Camerún. Eran poco más de 400 kilómetros, por carreteras repletas de agujeros, cabras, polvo y arena. En camiones y autobuses, alcanzaron su objetivo en una semana. Samuel gastó unos cuantos de los francos que había ahorrado para un viaje que se debería alargar en varios miles de kilómetros.

En Yaundé, Pauline, que únicamente hablaba fulfulde, encontró esa descripción que había oído relatar a los mayores. El mundo era extraordinariamente descomunal, y a una distancia menor de la que le separaba de su ciudad, se encontraba un mar, también enorme, en cuya otra orilla se realizaban la mayoría de las películas que había visto en televisión. Se asentaron durante unas semanas en casa de un pariente, hasta que, en una amanecida de otoño, trotaron en un camión que les transportó hasta Nigeria.

El viaje de Pauline a Europa se demoró tres años. Cruzó el estrecho que separa ambos continentes en una patera con 19 años y un embarazo que le salvó de ser expulsada de inmediato. En Nassarawa, en Nigeria, la pareja de hermanos, junto a un grupo de burkineses, había sido asaltada por unos bandidos que les robaron las pocas pertenencias que llevaban, incluidos los ahorros para el viaje. Pauline fue violada repetidamente, al igual que lo sería dos años más tarde en Oujda, ya en Marruecos. Había abortado espontáneamente, y únicamente la ayuda de una mujer con el semblante agrietado que le acogió en su vivienda de barro, le salvó la vida.

De las violaciones de Oujda engendró una vida que nació en un hospital de Granada. Sustituyó a la de su hermano Samuel, que falleció en el asalto de Nassarawa. No tuvo siquiera fuerzas para llorarlo más allá de los primeros días. A su hijo le llamó Samuel, en recuerdo de su hermano. Con 20 años recién cumplidos y un bebé a cuestas, llegó una mañana de marzo a Irun. Para entonces ya chapurreaba árabe, inglés, francés y castellano. Intentó cruzar, junto a otros subsaharianos, la muga del Bidasoa. Una y otra vez fue detenida y devuelta en el puente de Santiago, hasta que una mañana alcanzó Hendaia. Horas más tarde, buscando leche para su hijo en una farmacia, fue detenida por una patrulla de gendarmes que, en esta ocasión, la internaron en el CRA de la localidad lapurtana.

En el Centro de Retención, Pauline conoció a gente de decenas de países africanos. Sabía ya que el mundo era anchísimo. Y que para entrar o viajar por Europa todos los países africanos, sin excepción, necesitaban visado. Ella ni siquiera tenía papeles de identidad. En Hendaia tomó la decisión más dolorosa de su vida. En noviembre de 2019, se sumó a una fuga masiva del CRA. Su hijo quedó dentro. Algún día se rencontrarían. Mientras, la vida para el pequeño Samuel sería mejor que la suya hasta entonces. Sin duda.

Pauline sobrevivió en Burdeos primero y más tarde en París. Trabajó a destajo, siempre sin papeles, limpiando casas, gracias a una pequeña red de cameruneses que tenía una asociación en las cercanías de la Porte de Clingnacourt. Allí conoció a Thomas, natural de una pequeña población al borde del lago Mbakaou, también en Camerún. Unos años mayor que ella, la convenció para viajar juntos a Inglaterra, donde residían, legalmente, unos primos de su padre.

Era ya verano de 2022 cuando Thomas y Pauline, gastados sus ahorros en un nuevo viaje, fueron detenidos en los bajos de un camión que había atravesado el Canal de la Mancha bajo el mar. Junto a dos docenas de subsaharianos, de Malí, Ghana Benín y Senegal, fueron trasladados a un Centro de Retención y ella separada del resto, hombres. Unos días, más tarde, en una furgoneta enrejada fue llevada al aeropuerto de Stansted, en las cercanías de Londres.

Era la primera vez que iba a volar. El vuelo, repleto de migrantes “ilegales”, partió tras completarse. Llegó a Kigali, en Ruanda, siete horas más tarde. Una fuerza militar impresionante esperaba la llegada. Y en esa misma tarde, sin siquiera tomarles filiación, eso sí, esposados con cinta adhesiva y encordados como esclavos, fueron conducidos al campamento de Kamunanda, en realidad una prisión a cielo abierto.

Ruanda, un estado fallido donde el gobierno hutu alentó el genocidio tutsi hace casi dos décadas, ahora aliado de Inglaterra y de su gobierno dirigido por Boris Johnson. En la segunda noche de su estancia, sorprendida en su jergón de hierbas agujereado, y en unas inmundas letrinas, Pauline fue violada por enésima vez desde que dejó Ngaoundéré.

La historia que he contado en los párrafos anteriores es una ficción. Pero como desgraciadamente sabemos, la realidad supera, en la mayoría de los casos, a la ficción. La naturaleza humana es capaz de las mayores perversiones. Depravaciones que ninguna otra especie animal depara siquiera a sus competidores por la supervivencia. La carrera colonialista, el esclavismo, el holocausto… son pasajes de esas inmoralidades.

La última, la de Boris Johnson, un sátrapa que maneja del destino de al menos 65 millones de personas y que, entre fiesta y fiesta, entre borrachera y borrachera, ha decido deportar a “decenas de miles” de migrantes detenidos en las fronteras de su país. A un estado corrupto, Ruanda, en medio de la nada, con la única referencia de que es uno más de los de ese continente llamado África.

La decisión de Johnson es de una magnitud descomunal, como el planeta que imaginó Pauline. Racista, xenófoba, supremacista y en línea de aquellas grandes deportaciones que ordenó el III Reich hacia los campos de exterminio, Franco a los de concentración o Adolphe Thiers con los comuneros de París a Nueva Caledonia. Hoy le llaman populismo democrático. Una nueva muesca en la ignominia de la historia de la humanidad.

 

 

 

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jueves, 16 de diciembre de 2021

Mickaël Forrest en Euskal Herria

Los visitantes asiduos a este blog saben que se acostumbra darle seguimiento a los diferentes movimientos de autodeterminación en el plano internacional, desde Catalunya hasta Palestina, y desde Galiza hasta Kurdistán... aunque se enojen con nosotros los trosko seguidores del inglés sionista Ted Grant.

Uno de esas gestas por la liberación de los pueblos del yugo tardocolonialista se ha estado librando en Kanaky donde, su metrópoli parisina ha recurrido a todo tipo de sucias estratagemas para descarrilar el proceso soberanista.

Es por eso que nos complace compartir esta nota de Naiz que nos habla de la visita de Mickaël Forrest a Euskal Herria.

Lean:


Otegi traslada el apoyo de EH Bildu al movimiento independentista de Nueva Caledonia

De visita en Euskal Herria, Mickaël Forrest, responsable de relaciones internacionales del movimiento independentista FLNKS, se ha reunido este miércoles con Arnaldo Otegi. El pasado domingo se celebró un referéndum sobre el futuro de Kanaky-Nueva Caledonia que fue boicoteado por los soberanistas.

Mickaël Forrest es el responsable de relaciones exteriores del Frente de Liberación Nacional Kanako Socialista (FLNKS), una agrupación de formaciones políticas que reinvidican la independencia de Nueva Caledonia, país de Oceanía que está bajo administración francesa. De visita en Euskal Herria, se ha reunido este miércoles con el coordinador general de EH Bildu, Arnaldo Otegi, quien le ha transmitido «todo su apoyo y solidaridad al pueblo de Kanaky y al movimiento independentista», según ha señalado la formación vasca en una nota de prensa.

El pasado mes de junio, GARA entrevistó a Forrest, también vicepresidente del Gobierno de Kanaky-Nueva Caledonia. En aquel momento, confiaba en que la vía hacia la independencia quedaría despejada el 12 de diciembre. Pero por medio llegaron una nueva ola de covid y otra muestra de intrasigencia por parte de París.

Ambos han tenido la oportunidad de comentar la situación creada tras el tercer referéndum de autodeterminación en Nueva Caledonia, que se llevó a cabo el pasado domingo. Esta cita fue boicoteada por los independentistas ante la negativa del Gobierno francés de retrasar la fecha de la convocatoria, como habían pedido, por la elevada incidencia de la pandemia de covid-19.


La abstención superó el 50% del censo electoral, lo que devaluó el resultado de la votación, en la que el «no» a la independencia obtuvo el 96% de las papeletas, lo que indica que prácticamente solo acudieron a las urnas los caldoches, como se conoce a los colonos de origen francés que llevan generaciones viviendo en el archipiélago.



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lunes, 13 de diciembre de 2021

El Imperialismo Lingüístico Francés

Les compartimos este muy completo reportaje publicado por Nauz que versa acerca de la cerrazón mostrada por París, como potencia tardocolonialista, ante la diversidad lingüística de los territorios - ya sea contiguos como es el caso de Euskal Herria, Catalunya, Breizh, Occitania y Corsica... o ya sea que estén ubicados en otros continentes - que hasta la fecha controla y administra. 

Adelante con la lectura:


Más allá de los mares, cuando la imposición del francés llega hasta el otro lado del mundo

El pasado colonialista del Estado francés todavía está muy presente geográficamente y lingüísticamente. Incluso al otro lado del mundo, y al igual que en Euskal Herria, el Gobierno también impone el francés y niega los derechos al resto de las lenguas.

Idoia Eraso

Se puede decir que el francés es posiblemente el Estado europeo que más ha mantenido el espíritu colonialista, y para ello se pueden utilizar dos parámetros, el número de territorios ultramarinos que se encuentran bajo su control, y la falta de reconocimiento de las lenguas que están presentes en el Estado.

Por un lado, es uno de los estados de la Unión Europea que menos respeta los derechos de las lenguas, tal y como evidencia que el francés sea la única lengua oficial en toda su geografía. Por otro lado, la extensión de su territorio, más allá de las fronteras europeas: si se mira el mapamundi de la Unión que establece cuáles son las regiones ultraperiféricas, existen territorios que se consideran como parte indivisible del Estado a pesar de encontrarse ‘alejados’ del llamado ‘Viejo Continente’. De las nueve existentes, seis son francesas: Martinica, Guadalupe y San Martín en el Caribe; Guayana francesa en el Amazonas; La Reunión en el Océano Índico y Mayotte en la costa africana.

A estos hay que añadirles el resto de lugares que Francia define como colectividades de ultramar, que están sujetas a la Constitución francesa, pero que tienen una mayor autonomía. Entre ellas las principales son Kanaky-Nueva Caledonia, la Polinesia francesa y Wallis y Futuna en el Pacífico. Existen también tres pequeños territorios insulares: San Pedro y Miquelon en el Atlántico Norte, San Bartolomé y San Martín en las Antillas. Se merecen una pequeña mención las tierras australes y antárticas (no reconocidas internacionalmente), y la isla de Clipperton, en donde no reside nadie durante todo el año, pero que tienen un valor estratégico.

Kanaky está muy presente en estos momentos en los medios de comunicación, ya que el pasado 12 de diciembre celebraba el tercer y último referéndum de independencia previsto en las negociaciones de Nouméa.

El informe presentado por Bernard Cerquiglini en 1999 establece que en el Estado francés se hablan 75 lenguas, de las cuales 54 se encuentran en los territorios colonizados de ultramar, y han sido reconocidas como patrimonio francés, aunque se calcula que existen otras 20 lenguas más que no han recibido dicho reconocimiento. Al igual que su situación geográfica, su cultura y sus lenguas, también difieren mucho la situación sociológica y sociolingüística. Existe también una gran diferencia respecto al territorio europeo, que radica en que, a pesar de que los sucesivos gobiernos han tratado de minorizar sus lenguas, al igual que en el territorio metropolitano, en la mayoría de los lugares siguen estando muy presentes en la sociedad, y en muchos lugares siguen siendo las lenguas mayoritarias.

Respecto a la presencia de dichas lenguas en el sistema educativo, es de subrayar que la gran mayoría no están reconocidas, por lo tanto no está permitido enseñarlas en la escuela. La votación en la Asamblea Nacional francesa de la ley ‘Molac’ para la protección y la promoción de las lenguas llamadas regionales, y la posterior decisión del Consejo Constitucional de declarar dos de sus artículos anticonstitucionales, ha dado mucho que hablar sobre la política lingüística que ha llevado el Gobierno francés los últimos dos siglos y medio. En ese sentido, se ha destacado la falta de oficialidad de todas las lenguas excepto el francés, y la importancia de la escuela en su proceso de desaparición.

Durante este proceso parlamentario, se ha hablado de las lenguas del área metropolitana, ya que se trataba de una propuesta de ley que respondía a las peticiones históricas y sociales de dichas naciones. De hecho, en lo que respecta a la enseñanza en una lengua no oficial, las lenguas metropolitanas están mucho más avanzadas que las de los territorios de ultramar, y entre ellos el euskara es el que mayor fuerza tiene. En los territorios de ultramar la presencia de las lenguas autóctonas en la enseñanza pública es totalmente residual, y el modelo asociativo de inmersión como el de las ikastolas de Seaska en Ipar Euskal Herria, Diwan en Bretaña o Calandreta en Occitania, no existe.

La decisión del Constitucional contra el artículo sobre la inmersión ha supuesto un duro golpe a las escuelas asociativas, pero la ley puede suponer una gran aportación para las lenguas de ultramar. Por ejemplo, en Mayotte hasta ahora estaba prohibido enseñar en las escuelas en otra lengua que no fuese el francés, pero ahora, gracias a la ley, se podrían enseñar también el shimaore (dialecto del suajili) y el kibushi (variedad occidental de malgache), que son las lenguas autóctonas, y también las más usadas en el archipiélago, junto con el árabe. Para que esto se llevase a cabo, sería necesaria la movilización política y social, por lo que no está muy clara cuál será la utilización que se va a hacer de dichos derechos.

Presencia social, no escolar

Para poder interpretar correctamente la diferencia que se le otorga socialmente a la educación en las lenguas autóctonas, es necesario tener en cuenta varios factores, y entre ellos es importante la realidad sociolingüística, ya que en la mayoría de los territorios no europeos las lenguas no se encuentran en peligro de extinción, al contrario que en los territorios metropolitanos, en donde la educación es prácticamente el único instrumento para asegurar la supervivencia de la lengua.

Tal y como afirma la defensora de las lenguas de Wallis y Futuna, Fania Toa, «al contrario que en otras regiones de Francia, nuestras lenguas no están todavía en peligro, pero seguimos estando alerta».

En este sentido el escritor, profesor e investigador de sociolingüística y didáctica lingüística de la Universidad de Rennes Philippe Blanchet se muestra claro: «La ley Molac se ha concentrado en la gente que quiere volver a apropiarse de la lengua, enseñar a los niños que no lo hablan, porque en su familia se ha interrumpido la transmisión. Pero se han olvidado de que en las tierras de ultramar casi todos los niños hablan en las llamadas lenguas regionales, por lo que tienen unos derechos que Francia no respeta, principalmente tener una educación en su lengua».

La profesora titular de Derecho Público de la Universidad de Burdeos de origen reunionés, Véronique Bertile, es especialista en derecho de ultramar y en las lenguas del Estado, y se muestra muy crítica con la jurisprudencia del Consejo Constitucional: «Dice que la enseñanza de las lenguas regionales es facultativa, y no solo para los alumnos, también para la escuela. No es justo, tiene que ser facultativo para el alumno, pero obligatorio para la escuela el proponerlo». La jurista, que también fue embajadora delegada de cooperación regional en la zona de las Antillas y la Guayana, y consejera del Gabinete de la Ministra de Ultramar, denuncia que al ser facultativo no existe una verdadera oferta.

Miedo y colonialismo

Blanchet afirma que lo que lleva al Estado a comportarse de dicha manera es el miedo: «En los territorios de ultramar, el francés es minoritario en la mayoría de los casos, las lenguas autóctonas son de lejos las principales. El Estado tiene miedo, por eso sigue teniendo una política de enseñanza para tratar de imponer el francés, porque todavía no ha ganado a nivel de uso, ha ganado en el plano institucional y legal, es la única lengua oficial en la de la administración, es la lengua de prestigio, de la educación… El Estado sigue teniendo miedo del bilingüismo y del plurilingüísmo».

Dicho espíritu está tan marcado, que la página web del Ministerio de Educación tiene un apartado para el personal educativo, que en su mayor parte llega desde Europa, para explicar cuáles son los aspectos a tener en cuenta en «el dominio del francés en un contexto plurilingüe de la educación en los territorios de ultramar». Al tratar los elementos problemáticos subraya, entre otros, que «la situación lingüística de los territorios ultramarinos evidentemente no se aborde desde un ángulo político o institucional (colonialismo, jacobinismo, autonomismo, independentismo…), aunque el conocimiento de los elementos de contexto histórico puede ser útil a todo el personal».

Este manual, que trata de establecer cuáles son las características específicas de la enseñanza en los territorios de ultramar, se evidencia necesario al mirar los datos sobre la educación obligatoria entre los 3 y los 16 años, una importante tasa de analfabetismo, fracaso escolar, y una media de conocimientos básicos al salir de la escuela por debajo de la media, y respecto al territorio metropolitano.

El analfabetismo en el idioma francés es de media tres veces mayor que el estatal. Según los datos del Gobierno francés entre el 2009 y el 2017, en Mayotte alrededor del 50% de los jóvenes (16-25 años) eran analfabetos, el 29% en Guayana, el 20% en Martinica y Kanaky-Nueva Caledonia, el 16% Guadalupe y el 15% en La Reunión. También es muy alto el número de alumnos que en su paso de primaria a secundaria tienen un conocimiento insuficiente o muy limitado del francés. Las peores cifras se encuentran en Mayotte, que es del 75%, y en Guyana del 44%, respecto al 13,3% a nivel estatal. En cambio, en la Polinesia francesa, Wallis y Futuna y en Kanaky la práctica totalidad de la ciudadanía habla correctamente el francés.

«En algunos territorios de ultramar para la mayoría de las alumnas y los alumnos el francés no es su primera lengua, y aun así la escuela es exclusivamente en dicha lengua. Esto conlleva a una tasa de fracaso escolar enorme porque se obliga a los niños y niñas a seguir su enseñanza, incluso en los fundamentos más elementales, como leer o escribir, en una lengua que no es la suya», afirma Blanchet. A esto hay que añadirle la falta de material escolar adaptado, ya que todo llega desde Europa.

Bertile explica que la imposición del francés no solo llega desde París: «Hay que tener en cuenta la psicología de la sociedad, y de los presidentes de las regiones de ultramar, que en muchos casos están en contra de la enseñanza de las lenguas locales en la escuela. Psicológicamente, la política de la lengua francesa ha funcionado muy bien, han integrado lo que nos repiten desde 1789, y es que para tener éxito hay que hablar francés. En La Reunión, aunque hablen criollo, a una gran parte le da vergüenza hablarlo, y creen que no le corresponde un lugar en la escuela». En ese sentido afirma que «hay todo un trabajo pedagógico que hacer, y explicar que hay que aprender el criollo en la escuela para ser totalmente bilingüe».

Las diferentes situaciones lingüísticas

«Hay situaciones muy diferentes, por ejemplo hay territorios en los que prácticamente solo hay una lengua regional, en cambio en otros hay muchas, y todas no se encuentran en la misma situación. En algunos lugares las habla la mayoría de la población, pero en las zonas que tienen muchas lenguas no tienen muchos locutores. En ese sentido Nueva Caledonia y Guayana son las más complicadas. En donde más se habla es en Mayotte, y en La Reunión, en Guadalupe y Martinica, cada uno su criollo específico, y en Guayana también, en la parte que se usa el criollo, muchas veces son las únicas lenguas que se hablan», explica Bertile.

Aunque las culturas y las realidades sociolingüísticas sean diversas, todas tienen sobre sí el gran peso de la Constitución, y su artículo dos votado en 1992 que establece que ‘la lengua de la República es el francés’. Sobre la falta de respeto de los derechos lingüísticos, y respecto a la imposición que establece dicho artículo la profesora de Derecho afirma: «Hay muchos locutores, sobre todo entre las personas mayores, aunque también entre los jóvenes y los niños, que solo hablan su lengua local. La imposición del francés me parece horrible, inhumana e indigna desde el punto de vista cultural e identitario, pero, como soy jurista me llama la atención especialmente desde el punto de vista de los derechos, me parece que es un gran problema, porque no pueden acceder a ellos. Si no se comprende suficientemente el francés, ¿cómo se puede entender lo que dice el juez en un proceso judicial? Lo cual supone un problema de acceso a la Justicia, y lo mismo a nivel sanitario, y por supuesto en la educación, es lo más evidente». Y añade tajante: «Creo que es una fantasía de los franceses creer que todos los ciudadanos dominan el francés».

Falta de oficialidad

La falta de oficialidad coarta la mayoría de las reivindicaciones incluso antes de comenzar. En este sentido, es importante lo ocurrido en la Polinesia francesa o Porinetia Farani, como se dice en reo tahiti, la lengua de Tahití. En 1980 la Asamblea Polinesia estableció que el reo tahiti fuera oficial junto con el francés. En 1982 se implantó la enseñanza del tahitiano en las escuelas y se normalizó, pero con el cambio de la Constitución se perdió gran parte de lo conseguido.

La confrontación se planteó cuando la Asamblea Polinesia adoptó un reglamento según el cual los parlamentarios podían expresarse tanto en francés como en reo mahori, es decir, cualquiera de las lenguas polinesias del territorio, pero en el 2006 el Consejo de Estado estableció que eso estaba prohibido.

Además del reo tahiti, también existen el austral, el raivavae, el rapa, el marquesano, el paumotu y el mangareviano. Aunque la autonomía política posibilita tomar cierto número de medidas en su favor, las posibilidades son limitadas, y su presencia en las escuelas es muy reducida. Es verdad que gracias a eso se está dando una cierta recuperación, y en 2012 se calculaba que alrededor del 70% hablaba alguna de las lenguas polinesias. A pesar de ello el francés está tomando cada vez mayor lugar en la sociedad, y en el ámbito familiar.

La diputada y presidenta del Consejo General de Martinica Josette Manin, en su intervención en la Asamblea Nacional francesa en la discusión previa a la votación de la ley Molac, se refirió en concreto al caso de las lenguas criollas, como las habladas en las Antillas, de donde es originaria. «Allí 10 millones de personas hablan el criollo, Francia es multicolor y sus lenguas son el símbolo de su mestizaje cultural. El criollo nace de un proceso colonial en el que la base léxica es el francés, ingles, español… Las lenguas regionales son la herencia de nuestra historia común, sean cuales sean los reproches a nuestro pasado. Proponiendo generalizar su enseñanza, es nuestro pasado el que protegemos mirando al futuro».

En lo que respecta a La Reunión, la jurista reunionesa explica: «Más del 90% de la población habla el criollo. Está muy viva porque se habla en todas las familias, pero no tiene su lugar en la enseñanza, en ciertos servicios públicos hay tolerancia, pero en la justicia por ejemplo, no».

En Guayana se hablan alrededor de 40 lenguas, de las cuales 12 están reconocidas como lenguas que forman parte del patrimonio francés. Debido a esta situación sociolingüística, se calcula que el 40% de las niñas y niños de 10 años son plurilingües. El criollo guayanés es la lengua principal, aunque también están presentes otro tipo de criollos y el brasileño. Son de destacar las seis lenguas amerindias autóctonas que hoy en día tan solo habla el 5% de la población: wayana, wayampi, rawak (o lokono), emérillon (o teko), kali’na y palikur. Desde finales de 1990 se hace un cierto esfuerzo para integrar estas últimas en la enseñanza, aunque con una presencia mínima. En las escuelas en las que los alumnos llegan sin saber el francés, se han creado los puestos de ‘colaborador en lengua materna’, durante tres horas a la semana.

En Kanaky-Nueva Caledonia existen 28 lenguas kanak, aunque tan solo cuatro de ellas están en el programa de enseñanza y forman parte de las asignaturas opcionales para el examen de bachillerato, pero su enseñanza se reduce a dos horas y media a la semana. Se trata del paicï, el ajië, el nengone y el drehu. En el país, salvo en la capital Nouméa, las lenguas kanak están muy presentes en la sociedad.

Al haber tal riqueza lingüística, el número de locutores varía mucho, por ejemplo el sîchë en 2014 lo hablaban tan solo 20 personas. El más hablado es el drehu, con alrededor de 16.000 locutores. En total unas 69.000 personas hablan al menos una lengua kanak.

Walils y Futuna también forma parte de las colonias francesas en Polinesia, y geográficamente se encuentra entre Kanaky y Tahití. En dicho territorio se hablan el wallisiano y el futuniano, y respecto a la enseñanza, se puede decir que es de los lugares de ultramar en el que las lenguas autóctonas tienen una mayor presencia.

En San Pedro y Miquelon se erradicó totalmente la población amerindia béothuk poco después de la llegada de los europeos en el siglo XVI, por lo tanto, desapareció también su lengua.

Asociaciones, fuerza social

Una de las grandes diferencias entre del Hexágono y ultramar, es el movimiento social a favor de las lenguas y de su enseñanza que tienen una gran importancia en el primero, y que son prácticamente inexistentes en el segundo. Según Bertile, «ahora está empezando, pero solo desde hace unos cinco años, diez máximo. No se puede comparar con el País Vasco, Bretaña o Korsika, en donde hace décadas que están ahí, Seaska existe desde 1969, en ultramar eso no existe».

Añade en ese sentido: «Es importante que los electos locales, tanto un alcalde como el presidente de una región hagan un esfuerzo a favor de la lengua, como la toponimia, la señalización… Es importante que no venga desde las altas instancias institucionales, para eso el trabajo de las asociaciones es esencial, Seaska ha hecho que se haya desarrollado la enseñanza en euskara y Diwan lo ha hecho en Bretaña. Me parece que las iniciativas deben de venir desde abajo, y hacer presente la lengua en toda la vida pública».

La jurista explica que en La Reunión y en general en los lugares en los que la lengua autóctona es mayoritaria el apoyo social está llegando principalmente de mano de los artistas, y que eso está haciendo avanzar las cosas: «Sobre todo porque hay un despertar identitario y de orgullo cultural. A través de los actores, cantantes, humoristas… se oye el criollo fuera del ámbito familiar, y eso hace cambiar la idea de que el criollo no es una lengua bella, y que es una lengua inferior. Pero en las zonas en las que no se habla mucho, no hay ese ardor, porque no son muchos, no tienen los medios para asociarse… Asisten de manera impotente a la desaparición de su lengua y de sus tierras».

Bertile conoce bien la situación de Ipar Euskal Herria porque como jurista y profesora de Derecho Público participó en la defensa de Euskal Herriko Laborantza Ganbara, en el proceso judicial que tuvo lugar tras la acusación del fiscal de Baiona por utilización ilícita de denominación oficial. «La asociación me contactó porque el prefecto no quería que se llamase así, e hice la consulta jurídica para ellos. Ganamos en primera instancia en Baiona, y en el recurso en Pau también. El prefecto dijo que se confundiría con una institución francesa, que sería la Cámara de Agricultura del País Vasco. Dije que como está en lengua vasca, todo ciudadano comprende que no se trata de una institución francesa. Fue uno de mis primeros casos concretos. Se puede decir que he colaborado un poco en ello, y es bonito».

 

 

 

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viernes, 12 de noviembre de 2021

Coronavirus y Referéndum Kanak

París muestra su inclinación tardocolonialista manteniendo la fecha del tercer referéndum de autodeterminación en Kanaky a pesar de la amenaza que representa llevar a cabo un ejercicio de estas características dentro del marco de la contingencia sanitaria provocada por el SARS CoV-2.

De esto nos habla este artículo publicado por Naiz:


Los independentistas kanakos no irán a votar en el referéndum del 12 de diciembre

Los independentistas kanakos no acudirán a votar al tercer referéndum previsto por los acuerdos de Nouméa el 12 de diciembre al considerar que debido al covid no se dan las condiciones adecuadas. El Estado francés, en cambio, ha decidido mantener la fecha para satisfacción de los unionistas.

Los independentistas de Nueva Caledonia-Kanakya han anunciado este viernes que no participarán en el referéndum del 12 de diciembre para decidir si este territorio sigue vinculado al Estado francés u obtiene su soberanía, después de que el Gobierno de París haya decidido mantener esa fecha controvertida pese a la situación provocada por la covid.

«Los nacionalistas, todos los defensores del sí (a la independencia) se han puesto de acuerdo para no ir a las urnas el 12», ha afirmado uno de sus líderes, el presidente de la Unión Caledonia, Daniel Goa, en declaraciones a la emisora NC.

«Nosotros mantenemos la consigna de no ir a votar porque no nos sentimos concernidos por este referéndum ya que no se dan las condiciones sanitarias y sociales para que haya serenidad y paz», ha explicado Goa, que ha dicho temer que se produzcan incidentes.

Es la primera reacción al anuncio este viernes por el alto comisario de la República en Nueva Caledonia, Patrice Faure, de que este tercer referéndum sobre la independencia no se va a posponer como se había contemplado por la situación epidémica de la covid en los últimos meses, y se celebrará el 12 de diciembre.

Satisfacción unionista

Los contrarios a la independencia, que ganaron los dos referendos precedentes, se habían manifestado de forma repetida por el mantenimiento de esa fecha y han mostrado su satisfacción después del anuncio de Faure.

Sonia Backes, presidenta de la provincia Sur de Nueva Caledonia y una de los líderes del movimiento por mantener este territorio vinculado al Estado francés, se ha felicitado en un mensaje en su página de Facebook de que el presidente de la República, Emmanuel Macron, «no haya cedido a los caprichos y a las amenazas de los independentistas, y haya respetado la palabra del Estado».

Nueva Caledonia-Kanakya es un archipiélago del Pacífico Sur con 270.000 habitantes colonizado por el Estado francés que, en virtud de los llamados Acuerdos de Nouméa de 1998 consensuados entre favorables al mantenimiento en el Estado francés e independentistas debía celebrar tres referendos sobre su acceso o no a la soberanía.

Los dos primeros se celebraron en noviembre de 2018 y en octubre de 2020 y en ambos ganaron los defensores del mantenimiento en el Estado francés con el 56,7% y el 53,3% de los sufragios, respectivamente.




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domingo, 13 de junio de 2021

Entrevista a Mickaël Forrest

Traemos ustedes información reciente acerca del movimiento por la autodeterminación de Kanaky por medio de esta entrevista publicada por Naiz:


«La independencia es una opción muy real»

Miembro de la Ejecutiva del Frente de Liberación Nacional Kanaky Socialista (FLNKS) y responsable de sus relaciones internacionales, Mickaël Forrest analiza lo que considera un momento crítico, «la fase final de una lucha por la plena soberanía».

Mikel Zubimendi

El kanako Mickaël Forrest impresiona con su presencia. Fuerte, enorme, pasea con chancletas y falda por el Parlamento de Gasteiz. A primera vista, no parece un vicepresidente al uso. Con su habla pausada es brutalmente pedagógico. Ofrece contexto y claves sobre una nueva fase –un estado independiente para Kanaky-Nueva Caledonia– que «hemos tenido 20 años para prepararla». Pero como ocurre con las grandes potencias coloniales, no les han faltado problemas: inmigración, fraude electoral, falta de respeto al empleo local, etc… Forrest, consciente de que Francia es también una potencia europea, señala que para ellos es importante estrechar lazos con vascos, catalanes y corsos, con las Islas Feroe y Escocia, «son pueblos hermanos en nuestra búsqueda de la emancipación y de la plena soberanía».

12 de diciembre, tercer referéndum sobre la independencia de Kanaky. ¿Cuáles son sus sentimientos y expectativas?

En 2008 los sondeos eran muy negativos, preveían un 75% a favor del «no» y un 25% por el «sí». Aunque el FLNKS haya dado una línea y un tempo, todo un pueblo se ha implicado, todo el país se ha movido, los jóvenes notablemente, los sindicatos, la Iglesia… están a nuestro lado, a su nivel claro está, pero a favor de que el derecho innato y activo a la soberanía corresponde al pueblo concernido. Hemos desarrollado una estrategia a varios niveles; en torno a la comunicación, a nuestro programa político, por la visión de un estado independiente en el Pacífico. Hemos hecho mucho trabajo de base, de puerta a puerta, con muchísimas reuniones en las aldeas, en los barrios, con las tribus, para sensibilizar a la población en relación al derecho a votar, para presentarles nuestra visión, y tuvimos un 43% de síes el 4 de noviembre de 2018, que es un resultado más que honorable para nosotros. Hemos surfeado aprovechando esa ola. Por ejemplo, en mayo de 2019 celebramos elecciones territoriales, y por primera vez desde 1988 tenemos más escaños en el Parlamento que los partidarios de Francia. 26 frente a 25, más oportunidades de poner en marcha políticas públicas y programas favorables a la solidaridad, contra la evasión fiscal, etc.

En las municipales de 2020, además de confirmar el poder en nuestros bastiones, hemos conseguido cuatro alcaldías que tradicionalmente votaban pro-francés. Eran signos positivos, que nos llevaron al segundo referéndum del 4 de octubre del 2020. Y ahí obtuvimos un 47% por el «sí», que nos ha dado mucha moral, ha reforzado al nacionalismo, se nota una especie de ‘ya está, estamos ahí’. Somos 280.000 habitantes y ese 47% también ha hecho mella en París. Por primera vez han traído documentos a la mesa de negociación sobre la implicaciones del «sí» y del «no», con todas las incidencias, en todos los planos, financiero, militar, etc… Es otra señal. Desde 1986 estamos en la lista de territorios a descolonizar de la ONU. Miramos al Pacífico, ese es nuestro marco natural, y sabemos que ahí se están manifestando los retos más acuciantes del siglo XXI: el clima, la subida de las aguas, las tensiones entre potencias. Este año hemos conocido dos fenómenos climáticos de categoría 5.

Ustedes tienen una mesa de negociación articulada con París, discuten y acuerdan directamente.

En primer lugar, hay que recordar que esa mesa de negociación no cae del cielo. Hay resistencia, sangre derramada, también juega nuestro alejamiento geográfico, estamos a 15.000 kilómetros de Europa. Esa mesa está en vigor desde los Acuerdos de Matignon, que costaron la vida a dos de nuestros líderes, Jean-Marie Tjibaou y  Yeiwéné Yeiwéné. El 47% cambió muchas cosas en la mentalidad de París, se están haciendo a la idea de que ya está, se ha terminado. En las últimas décadas negociábamos con el primer ministro y con el de Asuntos Exteriores, la semana pasada nos hemos reunido con los ministerios reales, con el Ejército, se nota otro peso, París ya no ve la independencia como una hipótesis inalcanzable.

¿Existe la sensación, por tanto, de que no hay dos sin tres y de que esta vez sí, el próximo 13 de diciembre podrían abrirse las puertas a la independencia?

Es una opción muy real y es por ello que París ha propuesto un periodo de transición de dos años, de 2021 a 2023, para organizar justamente los contornos y contenidos del futuro estado. Es cierto que hemos observado un cambio muy real, pero no somos cándidos, conocemos bien el sistema colonial francés, estamos alerta y no nos quedamos de brazos cruzados esperando a Francia. Por ejemplo, los documentos que nos han presentado deberían haberlos traído hace una década, pero nosotros hemos avanzado en la definición de competencias reales, sobre el ejército, la justicia, la moneda, el orden público y la relaciones exteriores junto con los países de Melanesia. Porque el movimiento independentista kanaky es miembro permanente del Grupo Punta de Lanza de Melanesia, cuya sede está en Port Vila, Vanuatu. Ellos nos han lanzado durante 40 años a la escena internacional, particularmente a Nueva York. Hemos tocado con la punta de los dedos todas esas competencias reales: para el crédito y la moneda, nos ayudan las Islas Salomón y Vanuatu, con los que hemos proyectado una estructuración jurídica de lo que sería nuestro sistema monetario; la academia regional de Policía con Fiyi, que envía más de 2.000 cascos azules por todo el mundo y están dispuestos a ayudarnos para vigilar los mares y el espacio aéreo, en el mantenimiento del orden público. Siempre a nuestro nivel, como isla del Pacífico, con nuestros hermanos melanesios. Pero todas las potencias coloniales hacen tonterías, y ya te lo digo yo, el Pacífico es su próximo terreno de juego. Hay que prestarle mucho atención.

¿Se están descontrolando las tensiones en el Pacífico?

En el Pacífico no estamos solos los melanesios. Hay tres grandes bloques: Melanesia, Polinesia y Micronesia, que están asociados en el Forum de las Islas del Pacífico. Macron dice que quiere impulsar el eje Indo-Pacífico (básicamente Francia-India-Australia) para contrarrestar las tensiones entre superpotencias, pero nosotros no tenemos vocación de jugar en esa liga.

Tenemos el derecho innato y activo a nuestra plena soberanía que vamos a ejercer, y después vamos a hacer bloque con nuestros hermanos melanesios, para hacer valer nuestros intereses políticos, comerciales y humanos.

En el debate sobre la independencia, aquí y allí, los unionistas utilizan clichés de manera obsesiva. Que si fractura al pueblo en dos, que la provincia del norte es independentista y la del sur pro-francesa.

Con nosotros no harán como con Mayotte y Comoras en el Índico; no existen los kanakos del norte, los del sur, los de las islas, Kanaky es un solo país. Sí, los unionistas repiten eso, pero hacen lo que siempre han hecho: son los portavoces de la potencia colonial. Por ponerte un ejemplo, el proyecto con el que hicimos campaña en el referéndum de 2018, lo empezamos a trabajar en 2013, durante cinco años hemos llevado a cabo un montón de dinámicas y grupos de trabajo sobre la constitución, los valores del futuro estado, su organización política, sobre el papel de la laicidad. En realidad, nuestra vía es la de un pueblo indígena, la de los espíritus de la tierra. Pero no creas que los unionistas son monolíticos. Hemos visto cómo delante de ellos el Gobierno francés ha dicho que mienten, que si gana el «sí» no vendrá el caos, que las economía seguirá funcionando, que París no va a cortar el grifo de la financiación. No hay que decir tonterías, y se dicen con demasiada alegría.

También está la economía, que el desastre sería inevitable, que no se puede dejar en manos de «gente tribal», que para la industria del níquel sería una maldición.

Llevan cuarenta años con ese mensaje. Pero hay que decirles que hemos sabido buscar otros socios que salen del eje francés y europeo. Por ejemplo, tenemos fábricas en Corea del Sur. Ellos construyen la fábrica, nosotros les enviamos el níquel, pero es nuestra al 51%. Queremos ser independientes para elegir nuestras interdependencias y nuestros socios económicos y comerciales. Los franceses creen que solo está París, que si te sales vendrán los ciclones y diluvios. También hay que decirlo, la independencia es la manera de volver a preguntarnos cómo queremos vivir, consumir, cómo vamos a atender la llamada de la Tierra y todos las preocupantes señales que nos está enviando. Queremos aportar a nuestro nivel.




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viernes, 3 de julio de 2020

Egaña | Cerises. Cerezas. Gereziak

Les recomendamos mucho este texto que Iñaki Egaña ha dedicado a los recientes resultados electorales en Iparralde, texto que ha publicado en su perfil de Facebook:


Iñaki Egaña

La Comuna de París fue uno de esos episodios de los que nos enorgullecemos de sentirnos humanos, fighters por la justicia universal, comprometidos con la eterna pelea de clases. Nuestro compatriota Prosper-Olivier Lissagaray nos dejó un bello relato, amargo pero épico, del levantamiento popular. La contrarrevolución liderada por Thiers, con una calle que le homenajea en Baiona, entre otras localidades, provocó uno de los manifiestos más contundentes de Marx.

La atracción revolucionaria fue universal, incluida la que produjo en nuestro pequeño país, entonces conspirando en armas, desde el carlismo, contra la monarquía alfonsina. Al norte de la muga, sin embargo, un desconocido Abad Ullah, natural de Etiopía y vecino de Hendaia, se fugó hacia las barricadas parisinas. Fue detenido por la contrarrevolución y ejecutado de inmediato. Había sido el criado del euskaltzale Antoine Abbadie, creador del símbolo del Zazpiak Bat, cuyo palacio majestuoso se alza en el camino de Hendaia a Sokoa.

Ullah fue uno de los 30.000 insurrectos ejecutados. Otros marcharon hacia el exilio, y varios centenares deportados a la otra punta del mundo, a Nueva Caledonia. De aquella heroica matxinada nos quedó una melodía escrita unos años antes por Jean Baptiste Clément y dedicada posteriormente a una enfermera muerta en la llamada “Semaine sanglante”, la de las ejecuciones en masa.

Les temps de cerises” se convirtió en una balada revolucionaria sin contener una sola letra dedicada a la rebelión. Amor, sufrimiento: “cerezas de amor vestidas iguales, cayendo bajo la hoja en gotas de sangre”. La comunera Louise Michel, deportada también al Pacífico, popularizó su tonadilla. Corto es el tiempo de las cerezas, pero grande la esperanza.

Más de 125 años después, una población vasca, protagonizó un nuevo episodio de nuestra historia local y universal. No tanto por razones revolucionarias, musicales o literarias. Sino por todo lo contrario. A veces tengo la impresión de que el bucle medieval se haya asentado en algunos escenarios. El proyecto de la Comuna tuvo lugar en 1871, el que voy a relatar en 2019, lo recordarán de inmediato.

Milagro, a la sombra de la desembocadura del río Aragón en el Ebro, ubicada en la merindad de Olite, tiene una reconocida fama por la calidad de sus cerezas. Una población remolachera que en los tiempos de la República vivía en la miseria, en cuevas también, y fue fuertemente reprimida cuando el golpe franquista: 78 ejecuciones y 10 desapariciones.

Desde hace poco más de dos décadas, Milagro, para hacer honor a su fama, celebra la llamada Fiesta de la Cereza. Este año la covid se ha encargado de anularla. El año pasado, sin embargo, entre una alcaldesa que se iba (Yolanda Ibáñez, UPN) y el que llegaba (José Ignacio Pardo, PSOE), montaron una exaltación militar propia de repúblicas bananeras. En pleno debate sobre los restos del dictador, el lobby terrateniente histórico de Milagro organizó una obra teatral bien real.

Y así la fiesta se convirtió en un acto castrense, con el discurso de Pedro Pejenaute un coronel riojano de origen marcillés "Mi padre sentía el calor de su patria, los acentos de su madre y el nombre de su Navarra cuando escuchaba la jota, cuando pisaba estas calles y cuando respiraba este aire". Tristes tópicos, clichés de analfabetos. Un Pejenaute, por cierto, traidor a un sector de su saga familiar, perseguida y ejecutada en Milagro por sus ideas socialistas.

En esta mascarada de la cereza, el alcalde socialista Pardo entregó 30 cerezas de oro y de plata a otros tantos agentes y miembros de la Policía, Guardia Civil y Ejército. Fue una fiesta del calado posterior de Marcilla, auspiciado por el coronel jefe de la Guardia Civil en el Viejo Reyno, Santiago Martín Gómez, hasta hacia bien poco miembro durante más de diez años de las GAR de Logroño, aquellas que actuaban como fuerzas de intervención rápida en Hego Euskal Herria. De nuevo la naturaleza colonial.

Hay cerezas de otras gamas. Es en una población en el territorio de Lapurdi, donde la cereza tiene un color especial, negro dicen, y cuya tradición se remonta al menos hasta 1750. Antes de los cantos revolucionarios comuneros de París, antes de las renovaciones remolacheras de Milagro. Su cultivo especializado nos endulza con hasta tres variedades: xapata, beltxa y peloa.

A orillas del Errobi, los crómlech de Mehatxe y las ruinas del castillo navarro, nos evocan Itsasu, Itxassou en lengua de Moliere. La población de las cerezas del “gateau basque”. Hace ya un tiempo, en 1963, se celebró en Itsasu el primer Aberri Eguna al aire libre desde la guerra, al margen de la disciplina del PNV. Lo convocaron Enbata y ETA. Un hito histórico de esos que se agolpan en nuestra memoria colectiva.

Diversas personas llegadas de Europa y huidas del sur vasco certificaron la “Carta de Itsasu”, un compromiso de futuro que, en el 50 aniversario fue renovado por los supervivientes de aquel documento: “Exigimos en un futuro de la Europa Unida, la formación de una región política, administrativa y culturalmente autónoma, que reúna a las siete provincias vascas, unión a federarse con las demás entidades europeas”. Eran los tiempos en los que Michel Labéguerie cantaba aquello de “Gu gira Euskadiko gaztedi berria”.

El pasado domingo, Francia y por extensión también Ipar Euskal Herria, celebraba la segunda vuelta de sus elecciones municipales. En la lapurdina Itsasu, de forma inesperada según aseguran, ganó la candidatura abertzale liderada por el que será nuevo alcalde, Michel Hiribarren. Un guiño simbólico a aquellos pioneros de 1963 que plantaron entonces un retoño del árbol de Gernika, otro de nuestros símbolos comunitarios.

Cambian los tiempos, las generaciones se disuelven en savia nueva, pero existen una serie de esfuerzos universales que permanecen como un legado inmutable. De forma imperceptible a veces, como las briznas primaverales que polinizan cada estación. Con paciencia. A pesar de las cerezas de oro de Milagro.






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viernes, 10 de abril de 2020

Agur eta Ohore Yoann

Quienes contribuimos a este blog tenemos una especial relación con Corsica gracias a una de nuestras colaboradoras, incansable luchadora en pos de la autodeterminación tanto de su pueblo como de Euskal Herria.

Por medio de Naiz nos hemos enterado de la partida de otro gran amigo y aliado corso, un auténtico luchador en favor de la libertad de los pueblos sojuzagados por el tardo colonialismo.

Aquí la información:


El 2 de abril falleció el activista corso Yoann Isambert. Tal es su huella que, desde Euskal Herria, numerosos colectivos como Askapena, Etxerat, Sortu y el grupo de rap Norte Apache han querido sumarse al homenaje que también ha realizado el equipo de fútbol SC Bastia.

Rayco Sánchez - Opio Errebeldea

El pasado día 2, como una más de las injusticias contra las que luchó toda su vida, y de manera repentina, nos decía adiós Yoann Isambert. Y a todos los que le conocimos ya no nos queda más que aferrarnos a su memoria y continuar con su lucha.

En mi caso, esa memoria se remonta a la ‘Fête de l´Humanité’ de 2010 celebrada en París. A este festival multicultural acudimos los miembros de Norte Apache invitados por Euskal Herriaren Lagunak. Tocamos unos seis conciertos en la carpa vasca, cedida muy amablemente por ‘Perou’ y situada, estratégicamente, al lado de la que representaba a Irlanda. En aquel evento había estancias en representación de ‘casi’ todas las naciones del mundo, con sus delicias gastronómicas (degustamos arepas venezolanas, arroz vietnamita…) y pudimos escuchar en directo a gigantes de la música de la talla de Madness y The Prodigy. Una auténtica maravilla.


Y allí es donde conocimos a Yoann, un simpático y bonachón corso, activista político e hincha acérrimo del Bastia. De su mano conocimos, por ejemplo, la historia de resistencia y lucha de Nueva Caledonia. También nos hizo de intérprete, nada más y nada menos que con la familia de Christian Karembeu, futbolista que fue campeón del mundo con la selección francesa sin llegar a cantar la ‘Marsellesa’.

Con él recorrimos un sinfín de stands de diferentes países, donde todo el mundo le recibía con una sonrisa. Mientras nos hacía de ‘Cicerone’, nos iba poniendo al día sobre la situación de los diferentes colectivos en lucha a lo largo del país, y su colaboración en numerosos proyectos sociales y políticos. El joven isleño era pareja de Maite, prima de Aitor y de Ibon. Los dos juntos, en los días que duró el evento, formaron un tándem de seguidores incondicionales de Norte Apache, aguantaron incluso los tres conciertos casi seguidos que dimos en una sola tarde, levantando las manos, coreando el estribillo «lortuko dugu» como si lo escucharan por primera vez.

El legado que ha dejado el de Córcega traspasa fronteras. La fe en las personas y su activismo incansable le llevaron a colaborar en un sinfín de proyectos, desde su Córcega natal hasta Palestina, pasando por Nueva Caledonia y Euskal Herria. Todo ello sin dejar de atender a sus obligaciones como sindicalista en la CNT-F y como profesor de educación secundaria.

Tal es su huella que, desde Euskal Herria, numerosos colectivos han querido sumarse al homenaje, como Askapena, Etxerat, Sortu, Argia…, y le han dedicado un bertso en agradecimiento a su apoyo y defensa de la causa vasca:



Amante del fútbol, Yoann era «profeta en su tierra». Era conocido en Córcega bajo el pseudónimo de Ghjuvanni Bastiacciu, apodo con el que gestionó el foro de aficionados Camperemu a lo largo de varios años, siempre defendiendo los colores de la entidad y la causa del pueblo corso. Este foro, en el que hizo las veces de regidor, también quiso mostrar sus condolencias y respeto: «Hemos perdido a uno de los nuestros», «cariñoso, cercano, tranquilo, imprescindible…» han sido algunas de las palabras con las que han querido definirle y recordar al joven.

El grupo de hinchas ha recaudado dinero para hacerse cargo de los gastos funerarios prometiendo, que cuando acabe el confinamiento, le realizarán un homenaje acorde a lo que se merece su persona.

El propio S.C. Bastia, al conocer el fallecimiento repentino de Yoann Isambert, a través de un comunicado oficial recordó con cariño sus años de trabajo representando al club, poniendo de color negro su escudo en señal de luto, como si de un héroe histórico del club se tratase.



Desde Norte Apache, tu recuerdo y tu lucha seguirán siempre con nosotros. Lortuko dugu Yoann!






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martes, 16 de abril de 2019

21Korrika por Todo el Mundo

Desde la página de Etxepare traemos a ustedes este recuento de 21.Korrika y las actividades simultáneas llevadas a cabo en distintos puntos del orbe:


El acuerdo que firmaron AEK y Etxepare Euskal Institutua con el objetivo de apoyar la 21. Korrika ha dado sus frutos. Este año, las principales iniciativas han sido el concurso de videos y el apoyo brindado a diversos eventos relacionados con Korrika que se han organizado en varios países, en colaboración con la red de Centros Vascos y universidades internacionales.

Han sido numerosos los eventos llevados a cabo. Los organizados con la colaboración de Etxepare Euskal Institutua han sido, en total, 28, y ha habido algunas otras que se han organizado gracias a la iniciativa de agentes sociales independientes.

No han sido pocos los que, además de celebrar Korrika y leer un manifiesto, han organizado eventos de todo tipo. Entre ellos, el organizado en Ciudad de México sirvió para reivindicar los idiomas minoritarios, tomando el arte creado en estos idiomas como excusa. Unas 40-50 personas corrieron y para la comida popular se juntaron 130; hay que tener en cuenta, que en esta ciudad se organizaron dos Korrikas. En el Centro Vasco también se reunió mucha gente, que tuvo la oportunidad de disfrutar del concierto ofrecido por Izaro Andres.

En otros, se decantaron por invitar a reconocidos artistas vascos para ambientar la fiesta. Esne Beltza y Ezetaerre en Madrid, Gatibu y Elepunto en Paris, el grupo de baile Korosti, Garikoitz Knörr y DJ Soinu Gorriak en Valencia, Berri Txarrak en Ámsterdam y Berlín, en este último acompañado por Zea Mays, los bertsolaris Arkaitz Estiballes y Fredi Paia en Mallorca… En cambio, en Madrid y en Barcelona, por ejemplo, fueron los grupos de baile del propio Centro Vasco los encargados del espectáculo.

Korrika también sirve para juntar a estudiantes vascos que están en el extranjero con los integrantes de la diáspora vasca; es este el caso de los Centros Vascos de Chile. Una vez más, tanto en Viña del Mar como en Santiago de Chile, numerosos estudiantes de intercambio se han sumado a la Korrika junto a los lugareños, para así, con la excusa de la reivindicación a favor del euskera, interactuar entre diferentes culturas y conocer gente nueva.

En todo caso, no hay que dar valor sólo a los eventos más grandes y numerosos, puesto que aquellos que se juntan en cualquier rincón del mundo tienen tanto (o más) merito que los demás. Es el caso del grupo que celebró Korrika en Liverpool. Gracias al evento, los vascos que viven en los alrededores se conocieron entre sí, para después vestir los petos, coger la pancarta y la ikurriña entre las manos y correr a través del campus de la universidad, con almuerzo final incluido.

Se dice que la forma más fácil de reunir a los vascos es entorno a una mesa comiendo y bebiendo, y varios organizadores lo tomaron en cuenta: se han celebrado comidas en Shanghái, Nueva York o Buenos Aires, incluso poteos en Bruselas o Washington.

Entre los diferentes Korrika que se han organizado fuera del marco de Etxepare Euskal Institutua, ha sido muy sonado la nueva versión del videoclip de Korrika que han grabado en Nueva Caledonia algunas asociaciones que trabajan a favor de las lenguas austronesias.

Korrika ha cumplido con su deber internacionalmente. El manifiesto leído en el Centro Vasco de Buenos Aires nos da una idea de lo que supone este evento para los integrantes de la Diáspora Vasca; entre otras cosas, destacaban que Korrika sirve para “reunir las emociones en torno a la lengua vasca” y para “hacer llegar a todos los rincones del mundo nuestro idioma y señas de identidad”.













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jueves, 4 de abril de 2019

Korrika Internacional

Inicia 21.Korrika Klika y desde EiTB traemos a ustedes este artículo acerca de las korrikas dislocadas que se han estado llevando a cabo en diferentes puntos del planeta y que continuarán durante la duración de la carrera entre Gares y Gasteiz.

Aquí la información:


En alguna de las ciudades del mundo ya se han hecho celebraciones en el mes de marzo. Pero la mayoría de las actividades se agruparán entre los días 4 y 14 de abril, y serán eventos de un solo día.

La 21ª edición de Korrika comenzará en el pueblo navarro de Puente la Reina el 4 de abril. Durante los próximos 10 días, el testigo recorrerá las carreteras de todo Euskal Herria hasta llegar a Vitoria-Gasteiz. Pero, una vez más, el mensaje de Korrika se extenderá por todo el mundo, gracias a los euskaltzales que viven en diversos rincones del planeta.

Se realizarán actividades relacionadas con este evento en 28 ciudades (de las cuales algunas ya se han realizado). Serán 15 ciudades europeas (en Alemania, Reino Unido, Polonia…) y 11 de América del Norte y del Sur; especialmente en Argentina, EE. UU. y Chile, ya que la diáspora vasca es muy extensa en estos países, según ha informado en una nota Etxepare Euskal Institutua. En Asia y Oceanía, realizarán dichas actividades los centros Vascos de Shanghai y Sídney.

Son dos los orígenes de los grupos encargados de organizar las actividades en torno a Korrika en estas ciudades: los Centros Vascos y las universidades.

Los Centros Vascos han organizado un total de 16. Etxepare Euskal institutua tiene una relación estrecha con todos ellos, ya que promueve la enseñanza del euskera en ellos, tanto mediante el programa Euskara Munduan como por el envío de material didáctico.

En la red universitaria de Etxepare Euskal Institutua, por otro lado, se han organizado seis. Y en las seis restantes, las actividades han sido el resultado de la relación de estas dos entidades con la comunidad vasca de su entorno.

A diferencia de Euskal Herria, en alguna de las ciudades del mundo ya se han hecho celebraciones en relación a Korrika durante el mes de marzo. No obstante, la mayoría de las actividades se agruparán entre los días 4 y 14 de abril, y serán eventos de un solo día.

Cada una de las actividades tiene una programación propia, aunque en casi todas comprenderán una carrera, lectura de manifiestos, distintas expresiones culturales vascas (música, danza, juegos…) y comida y bebida en apoyo a la reivindicación del euskera.

El objetivo de Etxepare Euskal Institutua es promover el euskera y la cultura vasca por todo el mundo, y ese mismo objetivo lo comparte con Korrika: difundir y fortalecer por todo el mundo el mensaje a favor del euskera.

Además de las mencionadas, también se realizarán Korrikas organizadas por otros grupos en varios rincones del planeta; entre otros, Ámsterdam, Lisboa, Banyoles, Noumea-Kanakyn, Graz, Alicante y Munich.





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miércoles, 28 de marzo de 2018

Autodeterminación Kanak

Es al mismo tiempo indignante e hilarante el doble rasero que las potencias centrales europeas utilizan con respecto a la descolonización y autodeterminación de los pueblos.

Aplicando a rajatabla eso de "colonia es la parte del estado que está separado por un cuerpo de agua", tanto Inglaterra como los estados español y francés han hecho hasta lo imposible porque las naciones europeas bajo su dominio imperialista no sean caracterizadas como colonias y así evitar que se acojan al programa de descolonización diseñado por la ONU tras ser constituida en la estela de la Segunda Guerra Mundial.

Así, lo que el estado francés no permite en lo que respecta a Alsacia, Corsica, Breizh, Ipar Euskal Herria y Rosselló, si lo permite en Kanaky, mejor conocida como Nueva Caledonia.

Lean ustedes esto que nos presenta Naiz:


El primer ministro francés, Edouard Philippe, ha presentado esta madrugada la pregunta que se formulará a los habitantes de Nueva Caledonia en el referéndum sobre la independencia que tendrá lugar el próximo 4 de noviembre: «¿Quiere que Nueva Caledonia acceda a la plena soberanía y sea independiente?».

«¿Quiere que Nueva Caledonia acceda a la plena soberanía y sea independiente?» es la pregunta que ha propuesto el primer ministro francés, Edouard Philippe, a las fuerzas políticas de la colonia francesa del Pacífico para el referéndum de independencia del próximo 4 de noviembre.

Esta formulación, que será sometida al dictamen del Consejo de Estado, «tiene un sentido político profundo» porque permite a las fuerzas políticas posicionarse, según el dirigente galo.

Los independentistas querían que se hiciera referencia a la «plena soberanía» y no a la independencia, mientras los grupos de derecha favorables a mantener los vínculos con el Hexágono se decantaban por que se planteara la disyuntiva entre «independencia» y «mantenimiento en Francia».

Philippe ha afirmado que en el trabajo para llegar a esa redacción, que estaba enmarcado por los conocidos como los Acuerdos de Numea, ha estado guiado por los principios de «claridad, sinceridad y lealtad».

El primer ministro ha explicado que de aquí a agosto se tendrá que establecer de forma precisa la lista electoral y que el Estado tiene intención de «garantizar la seguridad» en Nueva Caledonia.






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