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jueves, 20 de noviembre de 2025

Guerra | La Cara B de Franco

En favor de la memoria, esa que tanto manipulan quienes quieren blanquear su figura, traemos desde Naiz este retrato esclarecedor del dictador español - y españolista - Francisco Franco:


La cara B de Franco: estudiante mediocre, con un solo testículo y apodado ‘Paquita, la Culona’

Francisco Franco es considerado «caudillo por la gracia de Dios» por la derecha o dictador sanguinario por el resto del mundo. Pero el general golpista tenía también una cara B menos conocida en la que emerge un estudiante mediocre, con un solo testículo y que fue apodado ‘Paquita, la Culona’.

Pello Guerra

Un estudiante mediocre, con un solo testículo y que fue apodado ‘Cerillita’ y ‘Paquita, la Culona’. Estos son algunos de los datos que integran la menos conocida cara B de Francisco Franco, el sanguinario dictador fallecido hace 50 años.

Franco nació el 4 de diciembre de 1892 en El Ferrol en el seno de una familia vinculada con la Armada española. Sus padres eran muy diferentes, ya que Nicolás era liberal y simpatizante de los masones, mientras que Pilar era conservadora y religiosa.

Tras tener cuatro hijos, el matrimonio fracasó y el padre se marchó a Madrid, donde vivió una segunda vida hasta que falleció en esa ciudad en febrero de 1942. Siendo ya dictador, Franco organizó y presidió su entierro, al que no permitió que asistiera Agustina Aldana, pareja de su progenitor durante 35 años.

A raíz del abandono del padre, Pilar tuvo que hacerse cargo de la prole, lo que le ganó la adoración de su hijo Francisco quien, siguiendo su ejemplo, fue conservador y ultrarreligioso, al tiempo que odiaba todo lo que representaba su padre, el liberalismo y la masonería, con esta última como una de sus grandes obsesiones.

El 251 de 310

El segundo hijo del fallido matrimonio era un niño introvertido, enclenque y de voz aflautada que quería seguir la tradición familiar e ingresar en la Marina, pero que no logró entrar en la Escuela Naval del Ferrol.

Si no podía ser en el mar, el militarizado Franco se decantó por el Ejército de Tierra, y con 14 años se inscribió en la Academia de Infantería de Toledo. A causa de su baja estatura y su complexión débil, sus compañeros le llamaban ‘Cerillita’.

Franco no era un estudiante brillante, como lo evidencia el hecho de que en su promoción fue el número 251 de 310, es decir, estaba muy por debajo de la media.

El nuevo oficial intentó paliar su condición de estudiante mediocre mostrándose especialmente temerario en la guerra que libraba el Estado español en África a comienzos del siglo XX, a la que se incorporó en 1912.

En ese conflicto se empezó a ganar fama de afortunado, ya que, por lo general, salía bien librado a pesar de los riesgos que asumía en los combates, lo que hizo que la población marroquí dijera que tenía ‘baraka’, buena suerte, algo que la propaganda franquista no se cansaría de repetir a lo largo de su vida.

Pérdida de un testículo

A lo que no se dio publicidad fue a lo que sucedió el 29 de junio de 1916, durante la conquista de El Blutz, un pequeño poblado cercano a Ceuta. Ese día, la ‘baraka’ no le sonrió como siempre y el capitán Franco cayó herido mientras lanzaba a sus hombres con un fusil con la bayoneta calada contra el enemigo para evitar ser embolsados.

Varios disparos alcanzaron al oficial de 23 años en el bajo vientre y, a consecuencia de esas heridas, perdió un testículo, convirtiéndose en monórquido, como Napoleón o Adolf Hitler, tal y como descubrió su urólogo, el doctor Antonio Puigvert, según reveló su nieta muchos años más tarde.

Tener solo un testículo no entraña ser estéril, pero en el caso de Franco sí que debía de ser así, según la misma fuente. Entonces, ¿cómo es posible que tuviera una hija?

Franco se casó en octubre de 1923 con Carmen Polo, una joven de la alta sociedad de Oviedo a cuyo padre no le hacía ninguna gracia que su hija uniera su destino a un militar africanista de futuro incierto, a pesar de que para entonces ya era muy conocido y de que ofició de padrino de la boda el rey español del momento, Alfonso XIII.

Carmen, ¿hija de su hermano Ramón?

Tres años más tarde se supone que nació su hija Carmen, aunque no hizo una aparición pública hasta 1936. Además, no se conocen fotografías de la madre embarazada, ni de Carmen Polo y la pequeña juntas durante su primera infancia, a pesar de la notoriedad que tenía la familia del ascendente Franco, que en 1925 alcanzó el grado de general con 33 años.

La explicación a estos llamativos vacíos sería que, en realidad, Francisco y Carmen no eran los padres de la criatura, sino Ramón, el hermano del general, según lo han llegado a asegurar el escritor aristócrata José Luis de Villalonga y el falangista Ángel Alcázar de Velasco.

Ramón Franco se había convertido en un héroe popular tras ser uno de los tripulantes del Plus Ultra, el primer vuelo entre el Estado español y Sudamérica, realizado en 1926. De ideología republicana, se casó con Carmen Díaz Guisasola, de la que se divorció para contraer matrimonio civil con Engracia Moreno, con la que tuvo una hija, Ángeles. 

De acuerdo con la versión de Villalonga y Alcázar de Velasco, en realidad, la pequeña Carmen habría nacido en 1928 y sería fruto de la relación del aviador y una prostituta gallega apodada La Gaviota y La Garza, por sus largas piernas, a la que Ramón conoció en Algeciras en el burdel La Inglesa y del que la sacó para llevarla a su casa.

La prostituta se quedó embarazada y murió a los cinco días del parto, y Carmen Polo habría decidido hacerse cargo de la niña para frenar un nuevo escándalo en torno a la vida de su cuñado, tan parecida a la de su suegro Nicolás Franco y tan alejada del ideal de familia tradicional que tanto se empeñó en cultivar el generalísimo cuando se hizo con el poder.

De hecho, el dictador nunca aceptó el segundo matrimonio de Ramón y se dedicó a vilipendiar a su ‘cuñada’ Moreno una vez fallecido su hermano, cuando llevaba a cabo una misión aérea para el bando sublevado en octubre de 1938.

El aviador se había sumado a los militares golpistas siguiendo la estela de Francisco, que fue uno de los últimos generales en unirse a la sublevación, a pesar de que posteriormente fue su gran beneficiario.

Seis días antes de la fecha elegida para el golpe de Estado, Franco se mostraba reacio a secundar la rebelión contra la República al considerar que no contaba con suficientes apoyos y podía fracasar. Ese modo de proceder cauteloso exasperó al general Mola, que desde Iruñea estaba dirigiendo la asonada, y le llevó a apodar a Franco ‘Miss Islas Canarias 1936’, ya que en esos momentos estaba destinado en el archipiélago.

Sacrificar el bigote

Finalmente, el gallego se decidió a dar el paso y se presentó en Marruecos gracias a la ayuda inglesa, que le trasladó al continente desde las Canarias a bordo del avión Dragon Rapide para hacerse cargo de la rebelión en el protectorado.

En un intento por no ser reconocido, se afeitó su característico bigote, una «pérdida» que otro destacado general golpista, Queipo de Llano, calificó como «el principal sacrificio que hizo Franco el 18 de julio».

Queipo no le tenía muchas simpatías a Franco, ya que se consideraba por encima de él y, en la intimidad, le llamaba ‘Paquita, la Culona’, porque era bajo y rechoncho, y por su voz atiplada.

Este general no era el único cabreado con su compañero de conspiraciones contra la República, ya que Franco se la jugó a todos nombrándose a sus espaldas jefe de Estado por tiempo ilimitado en el Boletín Oficial, cuando lo acordado por la cúpula militar sublevada era que sería jefe de Gobierno y solo mientras durara la guerra.

Era un modo de proceder muy suyo, ya que llegó a decir que «si se toma el mando, hay que recibirlo como si fuese para toda la vida», y que no sorprendió a otro general, Miguel Cabanellas, que le conocía muy bien de la época africana.

Este último había advertido al resto de mandos sublevados de que «si se le da España, va a creerse que es suya y no dejará que nadie lo sustituya en la guerra ni después de ella hasta su muerte». Visto lo sucedido a posteriori, está claro que sabía cómo se las gastaba.

Ya como generalísimo, al principio de la guerra llegó a decir que en un mes estaría oyendo misa en Madrid, ciudad que terminaría resistiendo dos años y medio. Sin embargo, más adelante imprimió un ritmo tan lento a las operaciones militares que exasperaba a sus aliados alemanes, pero que le sirvió para aplicar una sistemática y brutal represión con el objetivo de erradicar toda resistencia a su régimen.

El ‘mesías’ Franco

Esa ayuda de las dictaduras nazi alemana y fascista italiana fue representada en un particular belén elaborado con ninots en la Valencia todavía republicana durante la contienda y que aparece en una de las filmaciones que sobre la guerra del 36 guarda la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA).

En el mismo, se ve a Franco como un hormonado niño Jesús y con ese Queipo de Llano que tan poco le apreciaba como un pastorcillo más adorándole con sus característicos bigotes. También aparece Cabanellas como una especie de San José y una pareja de la Guardia Civil custodiando el conjunto.

Hitler, Mussolini y un Baltasar con aires árabes que recuerdan a la Guardia Mora son unos reyes magos ataviados con capas adornadas con la esvástica, el fascio y la media luna, y que llevan como ofrenda aviones y tanques al particular ‘mesías español’, que terminó creyéndose «un enviado de Dios», según aseguró años más tarde su ‘presunta‘ hija.

El apoyo de Berlín al que hacía referencia de manera sarcástica el belén valenciano se lo quiso cobrar Hitler a Franco durante la Segunda Guerra Mundial. Después del encuentro que mantuvieron el 23 de octubre de 1940 en Hendaia, el dictador español aseguró que se había resistido como gato panza arriba ante la insistencia de su homólogo alemán de que combatiera a su lado contra los Aliados.

Pero esa fue otra burda mentira del régimen ya que, en realidad, Franco estaba dispuesto a entrar en la guerra a cambio de recibir el Marruecos francés y otros territorios africanos, armamento y alimentos. Unas peticiones que Hitler consideró desmedidas, porque «su ayuda cuesta más de lo que vale», y que le exasperaron, ya que llegó a decir que antes de volver a tratar con el gallego, «prefiero que me saquen una muela».

Al igual que al dictador nazi, a Franco le gustaba pintar y el cine, como lo acreditan las más de 2.000 películas que llegó a ver en la sala privada que tenía en su residencia oficial de El Pardo. También le encantaba grabar películas domésticas y cuando empezaba a hacerse conocido, salió interpretándose a sí mismo en la película ‘Lamalcasada’, de 1926.

Ese gusto por el séptimo arte le llevó a escribir el guión de la película ‘Raza’, aunque lo firmó como Jaime de Andrade. La verdadera autoría se destapó en 1964, cuando Franco solicitó el ingreso en la SGAE por ser obra suya. En 1922 ya había hecho sus primeros pinitos con la pluma al escribir ‘Diario de una bandera’, una crónica sobre sus comienzos en la Legión.

Además, redactó medio centenar de artículos periodísticos que firmó con el pseudónimo de Jakim Boor y que tenían como principal objetivo atacar a la siempre presente en su mente masonería.

Aspirante al Nobel de la Paz

Ese ramalazo de escritor no le supuso ningún reconocimiento, aunque en 1964 el Colegio de Gestores Administrativos de Madrid le propuso nada menos que para el premio Nobel de la Paz, que evidentemente no le fue otorgado.

Era una época en la que su esposa se había convertido en el terror de los joyeros. A Carmen Polo, que era apodada ‘La Collares’ por su afición a las largas cuentas de perlas, le encantaba pasearse por las joyerías a la caza de piezas que le llamaran la atención para desgracia de los propietarios del establecimiento de turno, que no se atrevían a cobrarle por ser la esposa de Franco. Para paliar las pérdidas, los joyeros llegaron a crear un fondo común con el que afrontar esas particulares requisas.

De esta manera fueron pasando los años para un dictador omnipresente en el NO-DO al que terminó afectándole el párkinson. Esta dolencia se le diagnosticó a mediados de los 60 y a partir de ese momento, se le fue viendo cada más decrépito, hasta el punto de que se dormía en las audiencias.

Sus médicos necesitaban activarle y que hiciera ejercicio, algo que nunca le entusiasmó demasiado, ya que Franco siempre practicó actividades que no le exigieran demasiado esfuerzo físico, como la caza o la pesca. Así que para conseguir que caminara, le ponían marchas militares, que le empujaban a desfilar por sus habitaciones como en los dorados tiempos de África.

Pide «perdón» ya muerto

A pesar del empeño de sus médicos, los problemas de salud se fueron agravando hasta que a primeros de noviembre de 1975 fue ingresado en la Ciudad Sanitaria de La Paz. En su habitación tenía la reliquia del brazo incorrupto de Santa Teresa y hasta le llegaron a llevar el manto de la Virgen del Pilar.

Toda esa ayuda divina no le sirvió de nada y el 20 noviembre terminó falleciendo, dejando un testamento en el que aseguraba que «pido perdón a todos como de todo corazón perdono a cuantos se declararon mis enemigos sin que yo los tuviera como tales. Creo y deseo no haber tenido otros que aquellos que lo fueron de España, a la que amo hasta el último momento y a la que prometí servir hasta el último aliento de mi vida».

A su entierro solo asistió un jefe de Estado, otro militar golpista, el chileno Augusto Pinochet. Era el acompañante más apropiado para el último viaje de aquel estudiante mediocre, enclenque y de voz aflautada que terminó convirtiéndose en uno de los dictadores más sangrientos de la historia.





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lunes, 15 de noviembre de 2021

Perico Arburua Sala

Ya hemos publicado alguna entrada anterior con respecto al Hotel Vasco ubicado en la ciudad mexicana de Cuautla.

Pues bien, desde las páginas de Noticias de Navarra traemos más información a ustedes de su fundador, Perico Arburua Sala.

Lean ustedes:


La epopeya existencial de Perico Arburua

Fue un personaje controvertido, una de las figuras más singulares de Baztan, emigró a México, creó el Hotel Vasco, se enriqueció y arruinó dos veces, y siempre fue generoso y amante de Elizondo

Lander Santamaría

Lo primero que cuentan de Perico Arburua quienes le conocieron y trataron es que, al menos en una ocasión, encendió un cigarro puro con un billete de 500 o de 1.000 pesetas, según versiones. Fue un personaje controvertido, ostentoso para algunos, afectuoso, amistoso y muy generoso para muchos, emigró a México, se enriqueció y arruinó dos veces y amó profundamente a Elizondo y Baztan, sus usos y costumbres hasta su muerte en 1965.

En el aspecto social y humano, en lo popular, Pedro (Perico) Arburua Sala fue una de las figuras más singulares de Baztan, de auténtica leyenda. Nació en la casa Ardandegia (luego Cortea) en Elizondo, en plena plaza de los Fueros, el 19 de noviembre de 1880, hijo de Eusebio y Claudia, bautizado con los nombres de Pedro Francisco Acisclo.

La familia

Perico, todos le decían así, era hijo de Eusebio Arburúa Altamira, natural de Doneztebe, destacado veterinario que ejerció en Baztan. Su madre, Claudia Sala, de Elizondo, se casó en segundas nupcias ya que era viuda de Juan Blas Iribarren, de Amaiur.

Perico Arburua en una de las comidas que obsequiaba a la Casa de Misericordia.

Los elizondarras recuerdan a tres hermanos, en el Registro Civil constan seis que el archivo de los mormones amplía a nueve, Manuel (no llegó al año de vida), Sinforiano, María Carmen, María de la Concepción (Concha), Evencio (murió al día de nacer), José Antonio y otro Manuel que falleció con 61 años.

En México

Perico llega a México, con un hermano, Eusebio (¿?), a trabajar con algún baztandarra (¿Braulio Iriarte?), se independiza pronto y trabaja por su cuenta. Como otros baztandarras, se asocia a Euskal Etxea, el Centro Vasco del Distrito Federal, que en 1934, lo expulsa por motivos desconocidos lo que ocasiona que, en solidaridad, otros socios, los navarros Victoriano Loperena y Martín Oyamburu entre otros, pedirán también su baja.

Pronto inicia su actividad comercial y forjará su leyenda. Representante de la fábrica de armas Astra de Eibar, y otras estadounidenses para lo que viaja en ocasiones a Estados Unidos. y de calzado de campaña. Sabido es que no hubo una revolución mexicana, sino la de Francisco Madero, otra de Emiliano Zapata, otra más de Francisco (Pancho) Villa y la triunfante constitucionalista.

Y, de acuerdo con el mito que le rodea, Perico Arburua hace su primera fortuna vendiendo las mismas armas a unos y otros y entregando botas camperas del pie derecho a unos y del izquierdo a otros, mientras le llegan nuevas remesas y soluciona el presunto "error". Igual se le atribuye que al entregar pistolas y fusilería a unos y la munición a otros, lo que sí hizo la fábrica Astra en 1936.

El Hotel Vasco

Finalizada la contienda mexicana, llega el momento de dirigir sus negocios a otro sector, la hostelería. En Coautla, estado de Morelos, abre el Hotel Vasco en 1939, incluye cuatro salones llamados Navarra, Álava, Guipuzcoa y Vizcaya, y logra gran fama al filmarse en él unas 300 películas en la época del Cine de Oro mexicano y estadounidense.

Allí estuvieron Jorge Negrete y María Félix, Mario Moreno Cantinflas, Emilio El Indio Fernández, Pedro Armendáriz y hasta Gary Cooper. Cientos de turistas de Estados Unidos y naturales del país llegaban al hotel, atraídos por los estrellas del cine y por sus magníficas instalaciones y sus inmensos jardines

El regreso

Perico Arburua volvió a Baztan varias veces, en las que llaman la atención sus flamantes Cadillac y más su chófer, un mexicano que en Elizondo pasaba por negro en razón de su tez oscura, que le quería y respetaba con toda el alma. Él guardaba el fenomenal anillo de oro de Perico al jugar un partido de guante, la modalidad que más le gustaba, o en sus juergas que "duraban ocho días", si bien la persona que más lo hacía era Paquita S, una mujer vecina de toda su confianza.

Más que cazar, le gustaba ver hacerlo, cuentan que en una ocasión fueron a la pasa de palomas a Belate, donde se juntaron otros amigos. Al volver, no cabían en el coche y Perico decide conducir y que su chófer fuera ¡en el portamaletas! Llegan a Elizondo hubo fiesta y al día siguiente no aparecía el conductor, hasta que Perico recordó lo ocurrido, abrieron el maletero y... ¡allí estaba, dormido y tan tranquilo! Su último coche fue un Studebaker negro largo como una Semana Santa y su chófer, Jerónimo Zaldua.

Un sobrino nieto, le recuerda: "Era un gran hombre ayudaba a la gente necesitada siempre", lo mismo que hacía en Elizondo, cuando lo primero al llegar era regalar calzado a todos los acogidos en la Casa de Misericordia e invitarles a una comida. Asimismo, ya una vez retirado, las comidas del día de Santiago y Navidad corrían de su cuenta, refiere la señora Bernardita que le sirvió hasta sus últimos días.

Cuando festejaba se perdía. Invitó como tantas veces a sus amigos, Pedrito Casas era su más íntimo, y en la sobremesa quiso como un mago retirar el mantel sin que cayera la vajilla...¡que quedó echa añicos! De él cuentan rasgos contradictorios, ejemplares unos y otros no tanto, que han quedado en la memoria popular como para un libro.

Falleció el 31 de marzo, a los 85 años. Nos contaron de viva voz que murió "rogando que no le dejaran solo", lo que ahora descubrimos que no era cierto. En realidad, falleció en la Clinica San Ignacio, en el alto de Ategorrieta, de San Sebastián. Otra cosa es que se le trasladó a Elizondo, como consta en el Registro Civil, a causa de "arterioesclerosis" como certificó Eusebio Urrutia, el recordado médico de Elizondo. Un tipo de leyenda.

 

 

 

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sábado, 17 de abril de 2021

Virgilio Leret Ruíz

Si la ocupación colonialista española de Euskal Herria, Catalunya, Galiza, Andalucía e Islas Canarias resulta insultante por anacrónica, lo de la Isla Perejil, Ceuta y Melilla es simplemente delirante.

Pero es precisamente de allí desde donde por conducto de Noticias de Navarra nos llega un breve apunte biográfico de un vasco que se merece la etiqueta Kurlansky por cuenta doble.

Primero por ser la primera víctima del terrorismo fascista y segundo, por haber inventado el primer motor a reacción para uso en la aviación.

Lean:


El aeropuerto de Melilla llevará el nombre de un navarro, primer oficial fusilado por Franco

El comandante Virgilio Leret, inventor de motor a reacción que patentó en 1935, murió el 18 de julio de 1936 en Melilla

La delegada del Gobierno en Melilla, Sabrina Moh, ha agradecido este viernes que el ministro de Transportes, José Luis Abalos, haya aceptado la propuesta de poner al aeropuerto de Melilla el nombre del comandante e ingeniero Virgilio Leret, fusilado en Melilla el 18 de julio de 1936 tras la sublevación de Francisco Franco, convirtiéndose de este modo en el primer oficial represaliado por las tropas "nacionales" en el inicio de la Guerra Civil e inventor de motor a reacción que patentó en 1935.

Sabrina Moh ha manifestado que "creemos que Melilla y todo el país le debe un reconocimiento a Virgilio Leret y, por ello, desde la Delegación del Gobierno aplaudimos la iniciativa del ministro de Transportes, José Luis Abalos, de poner su nombre a nuestro aeropuerto".

La representante del Ejecutivo central ha explicado que esta cuestión fue abordada con el ministro, aprovechando la última visita que éste hizo a la ciudad, el pasado mes de febrero, "y por eso le agradezco que haya hecho suya la propuesta y que el aeropuerto de Melilla vaya a contar con el nombre de Virgilio Leret".

Militar e inventor

Tal y como ha recordado la máxima representante del Gobierno PSOE-Unidas Podemos en la ciudad española del norte de Africa, Virgilio Leret fue un capitán del ejército, aviador e ingeniero mecánico electricista, que inventó y patentó en 1935 el motor turbocompresor a reacción. "Aunque nació en Pamplona (Navarra), desarrolló buena parte de su vida aquí, en Melilla, donde murió defendiendo la legalidad democrática frente a los golpistas en julio de 1936", ha explicado.

Moh ha destacado que Virgilio Leret "no solo fue un gran aviador y un demócrata leal, fue un hombre que se adelantó a su tiempo en la concepción de un motor a reacción, aunque su muerte prematura impidió que su invento fuera una realidad con el consiguiente honor para su autor y para España", ha apostillado.

La delegada del Gobierno ha apuntado que "junto con el autogiro de Juan de la Cierva y la escafandra estratosférica de Emilio Herrera, el motor Leret es considerado un hito de la aeronáutica española. De hecho, y debido a sus muchos méritos, a título póstumo, en octubre de 1936, fue ascendido al grado de comandante por el Gobierno de la Nación" ha concluido Sabrina Moh.

El aeropuerto de Melilla tiene enlaces aéreos con Málaga, Almería, Sevilla, Granada, Madrid, Barcelona, Palma de Mallorca y Tenerife. 


Esto es lo que nos dice Wikipedia acerca de la ejecución de Virgilio Leret: 


El 17 de julio de 1936 ejercía la jefatura accidental de la Base Aeronaval El Atalayón. Al iniciarse la sublevación en Melilla que daría origen a la Guerra Civil Española defendió la base del ataque del 2º Escuadrón del Tabor de Caballería de Regulares, al mando del capitán Corbalán.​ Durante este ataque, el fuego de Leret y sus hombres causó la muerte de un sargento y un soldado marroquíes de la unidad atacante, que fueron los primeros muertos de la guerra civil española. Ante la resistencia de la base, el 2º Tabor de Infantería de Regulares, al mando del comandante Mohamed ben Mizzian, interrumpió su marcha hacia Melilla para cooperar en el asalto, pero antes de que este se reanudara Leret y sus hombres se rindieron, ante la evidente desproporción de fuerzas. Según los sublevados, fue hecho prisionero, lo trasladaron al fuerte de Rostrogordo donde fue fusilado el 18 de julio de 1936, en compañía de dos alféreces de aviación que se habían significado en la defensa de la base, así como de los capitanes Luis Casado Escudero y Joaquin Fernández Gálvez. Sin embargo, el informe oficial era falso y se supo más tarde por un informe secreto de un teniente sublevado que Leret había sido pasado por las armas "al amanecer del 18 de julio, semidesnudo y con un brazo roto", junto con los alféreces Armando González Corral y Luis Calvo Calavia.​ En reconocimiento a su hoja de servicios y a su heroica resistencia en Melilla, el gobierno de la República, lo ascendió, a título póstumo, al grado de comandante.

Su esposa Carlota, que había desarrollado su trayectoria feminista como dramaturga y como directora del periódico Nosotras, fue detenida, como muchas otras hijas y mujeres de republicanos, y separada de sus hijas, María Gabriela (Mariela) y Carlota (Loti), perdiendo su custodia. Ellos se habían casado cuando estaban esperando a su segunda hija. Fue juzgada por un tribunal militar dieciocho meses después de su detención y condenada a seis años de prisión, por saber ruso, por subversiva y por su responsabilidad en los actos de su marido.​

Tras su salida de la cárcel en 1940, Carlota O'Neill llevó los planos del Mototurbocompresor de Reacción Continua a la embajada británica para dárselos a James Dickson, agregado de aviación, con la idea de que pudieran ser útiles a la causa aliada.​ Los descendientes de los hermanos de Virgilio aún conservan copias manuscritas del plano.​

Su mujer se instaló en Barcelona, en casa de su hermana Enriqueta O'Neill, quien la ayudó a recuperar la custodia de sus hijas. En 1949, con sus hijas ya mayores partió hacia Venezuela, y más tarde México.




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sábado, 16 de enero de 2021

Rafael de Garitano-Aldaeta

Agradecemos a Deia el rescate histórico de mujeres y hombres que empeñaron su vida en favor del pueblo vasco y que por ellos han sido borrados de los anales por parte de los revisionismos español y francés.

Hoy, desde sus páginas, traemos a ustedes estos apuntes biográficos de un personaje al que le toco vivir tiempos coyunturales muy importantes en la Europa de la Ilustración:


Rafael de Garitano-Aldaeta: bibliófilo, vascófilo e innovador agrario (1736-1784)

Pese a pasar discretamente por la historia, Rafael de Garitano-Aldaeta vivió plenamente imbuido del espíritu de la Ilustración, dedicándose a la optimización de la agricultura, convencido vascófilo y apasionado de los libros

Juan Madariaga Orbea

Fue Garitano-Aldaeta uno de esos personajes que pasan discretamente por la historia, dejando apenas rastro, completamente desconocido para la mayor parte de la población, incluso de la de la propia localidad donde vivió y murió y que, sin embargo, son enormemente representativos de su tiempo, de su entorno cultural y social, de las preocupaciones e intereses del momento histórico que les tocó vivir. La mejor comprensión de su vida, de sus gustos, de sus afanes, nos ayuda a conocer mejor su propia época, época, por cierto, apasionante para la historia de Bergara, de Euskal Herria y de Europa en general: la de la Ilustración. Garitano-Aldaeta fue párroco de la iglesia de Santa Marina de Bergara entre 1762 y 1784, justo en el momento de máximo esplendor de la Sociedad Bascongada de los Amigos del País y del Real Seminario Patriótico, instituciones innovadoras que impulsaron la modernización del conocimiento científico entre nosotros, atentas a cuanta novedad técnica proveniente del norte pudiera aprovecharse para mejorar en ámbitos como el de las ferrerías, la explotación forestal, la minería, la agricultura, la educación, etc.

Por lo que hace a Garitano-Aldaeta, no fue un ilustrado de primera línea, pero sí vivió plenamente imbuido del espíritu de este movimiento y aunque algunas de las características de su personalidad están claramente vinculadas a la tradición y ortodoxia, en otras se nos muestra como plenamente innovador y moderno. Habría que fijarse en tres de estos aspectos. En primer lugar, dedicó parte de sus esfuerzos a la optimización de la agricultura, en concreto al cultivo y consumo de la patata. Como es sabido, en Europa empezó a generalizarse el sembrado de este tubérculo a partir de 1756 tras una ordenanza dada por Federico de Prusia. En el País Vasco empezó a cultivarse en la década de 1760, aunque inicialmente no se empleaba para consumo humano sino para engorde de ganado y para uso medicinal. No fue hasta las guerras de 1808 y 1833 cuando, ante el hambre imperante, los vascos se decidieron a incorporarla a su mesa. Pues bien, Garitano en 1776 empezó a sembrar patatas en su huerto y experimentar con ellas. Mandó noticias de cómo iban sus pruebas a la Sociedad Bascongada de Amigos del País que las publicó en sus Extractos de 1777, 1779, 1780 y 1781. Aparte de ensayar fórmulas innovadoras para el consumo de ganado, mezcladas con maíz, lo más interesante es que se animó a consumirlas él mismo ("Se aprovechó de ellas, comiéndolas guisadas con frecuencia y señaladamente en los días de vigilia, en que le suplieron la falta de pescado"), siendo, por lo tanto, uno de los primeros en comerlas en nuestro país, treinta años antes de que los soldados de Napoleón hicieran lo propio por falta de otros suministros.

El segundo aspecto que llama la atención de su personalidad es la de su vascofilia. En primer lugar esta se manifiesta por la cantidad de libros escritos en euskara que poseía. Aunque está por hacer la historia de las bibliotecas vascas tenemos algunos datos como para valorar las de la segunda mitad del siglo XVIII. Está claro que las grandes bibliotecas eran las de los conventos de las órdenes religiosas –jesuitas, franciscanos, capuchinos y dominicos, fundamentalmente– y en ellas se encontraban, sobre todo en las de las dos primeras órdenes, las pocas obras que se habían publicado en lengua vasca. Las bibliotecas públicas, tal como hoy las conocemos, eran inexistentes y las privadas que merecieran la pena de ser llamadas así, escasísimas. Más aún, la aparición de libros vascos en estas bibliotecas privadas era una rareza, si acaso, en poquísimos casos incluían un catecismo o librito de piedad. La biblioteca que mayor número de libros vascos contenía, por aquellas fechas, era la del jesuita Manuel de Larramendi, que podemos considerar como privada, porque era la que tenía en su celda de Loiola, pero gestada en un contexto conventual. Tenía 25 libros vascos. Tras ella vendría la de nuestro Rafael de Garitano-Aldaeta, esta sí estrictamente privada, con 17 títulos y con lo más granado de los escritores vascos hasta la época: Bernard Larreguy, Mixel Xurio, Joannes Haraneder, Martin Harriet, Jean Tartas, Joannes Etcheberry, de Ziburu; Piarres de Axular y, cómo no, Agustín de Cardaberaz, Sebastián de Mendiburu y Manuel de Larramendi.

Pero el asunto en que más se evidencia el carácter vasquista de Garitano es el de la polémica que mantuvo con la Bascongada entre 1772 y 1775 a causa del Plan de Fomento de Escuelas y Letras impulsado por esta institución en 1771. En el contexto de la Real Cédula de 1770 dada por Carlos III para erradicar los idiomas indígenas de sus dominios de Hispanoamérica y lograr que el castellano fuese la lengua única y universal, la Bascongada elaboró un plan que pretendía potenciar el uso y conocimiento del castellano en las escuelas vascas. Un anónimo Amigo Alabés envió a la Sociedad una carta oponiéndose frontalmente a esta pretensión. Esta le respondió muy agriamente y Garitano terció con unas Reflexiones sobre el medio de fomentar las escuelas, apoyando al Amigo Alabés y rechazando la pretensión del conde de Peñaflorida de favorecer la lengua castellana en detrimento de la vasca: "Y V. S. va a introducir un medio de que todos la abandonen, introduciendo en las escuelas de primeras letras los extractos de una lengua extraña [la castellana, claro], que cada día va ganándole terreno". La reacción de la Sociedad y del conde de Peñaflorida en particular fue de enorme desagrado y de tratar de ningunear a Garitano renunciando incluso a responderle. Pero este no se amilanó y cuando vio que no le contestaban, hizo copias manuscritas de sus Reflexiones (lo que en época pre-fotocopiadora tiene su mérito) y las repartió por Bergara y los pueblos colindantes, aumentando el enojo de los Amigos.

Apasionada bibliofilia

Pero si hay un campo en el que Rafael de Garitano-Aldaeta destaca es en su apasionada bibliofilia. A poco de fallecer se elaboró un detenido inventario de sus bienes, con el resultado de que estos se valoraban en unos 19.000 reales, de los cuales unos 8.500 –de los que 1.200 provenían de una herencia– correspondían a sus muebles, ropas, ajuar de casa, caballo, etc., mientras que los otros 10.500 correspondían al valor de su biblioteca. De hecho, no tenía casa propia ni bienes de consideración y todo lo que fue ganando a lo largo de su vida lo invirtió en su manutención y en libros. Tenía Garitano la desgracia de que su sueldo dependía del patrono laico de la parroquia que era el conde de Oñate, el cual no era demasiado generoso, por lo que la paga, según el cura, era misérrima. Así las cosas, se pasó los 22 años que duró su curato pidiendo aumento de sueldo, fundamentalmente para poder tener un caballo (cosa que consiguió en los últimos años de su vida) y sobre todo, para comprar libros. El argumento principal esgrimido era que "un eclesiástico sin libros es como un soldado sin armas". Pues bien, al final de su vida logró reunir 636 obras en 1.016 volúmenes. Por aquella época, el tamaño medio de las bibliotecas particulares en Gipuzkoa era de unas setenta obras, siendo lo normal que estas se compusiesen como mucho de un par de docenas de libros. Por lo demás, solo se encontraban libros en las casas curales, en las torres y palacios de acaudalados mayorazgos y en las viviendas de algunos profesionales, médicos y abogados, sobre todo. Campesinos y artesanos, analfabetos en su mayor parte, no conocían libro alguno. Pero es que incluso la mayor parte de los sacerdotes se conformaban con el breviario, un misal y algún librito piadoso.

Aparte del tamaño desusadamente grande de esta biblioteca hay otras dos características que la hacen singular; una ya va arriba insinuada: la de la distribución lingüística de los libros que contenía, la otra la de su reparto temático. Por lo que hace a lo primero, Garitano leía al menos en cuatro lenguas: francés, castellano, latín y euskara, pero también debía de defenderse con el italiano, el portugués y el griego clásico. La mayor parte de sus libros están en francés, la lengua internacional de cultura a la sazón. En cuanto a los temas de las obras que atesoró, como no podía ser de otra manera, la mayoría, casi un 60%, correspondían a su profesión: sermonarios, teología, moral, etc. pero lo verdaderamente excepcional y más si tenemos en cuenta la profesión de Garitano, es el relativamente elevado porcentaje de libros que podríamos calificar de científicos: la agricultura y jardinería, la medicina y veterinaria, la enseñanza, la geografía, las ciencias puras (física, química y matemáticas), además del derecho, la filosofía, la caligrafía o la literatura de los clásicos. Es decir, que algo más del 40% de los libros de la biblioteca estaba compuesto por temas diversos ajenos a la religión, lo que es extraordinario para un sacerdote de su época.

Y así, contaba con obras célebres de ilustrados, novatores o simplemente científicos, como: el Traité du mouvement des eaux et des autres corps fluids, de Edme Mariotte (1700); el Traitez de méchanique, de l'équilibre des solides et des liqueurs, de Bernard Lamy, (1679); la Arithmetica demonstrada theorico-practica, de Juan Bautista Corachán, (1699); el Arte nueva de escribir, de Francisco Xavier de Santiago Palomares; la Opera medica, de Thomas Sydenham (1757); el Cours de Chymie, de Nicolás Lemery (1756); la Geographia Generalis, de Bernard Varen (1681); la Introduction a la Geographie, de Nicolás Sanson d'Abbeville (1681); el Viage de España (1776), de Antonio Ponz; la Teórica y práctica del comercio y de marina, de Gerónimo de Ustariz (1742); el Tratado de la regalía de amortización, de Pedro Rodríguez de Campomanes (1765); el Traité du choix et de la méthode des études, de Claude Fleury (1759); el Libro de los secretos de la agricultura, de fray Miguel Agustín (1722), y, por supuesto, el Examen chimique des pommes de terre (1773), de Antoine-Agustin Parmentier, por citar algunos ejemplos.

A la muerte de Garitano, sus libros fueron vendidos en almoneda y se dispersaron por toda Bergara y alrededores.

 

 

 

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sábado, 2 de enero de 2021

Joseph Ygnacio de Urrutia

Para entender su actualidad los pueblos deben de tener un profundo conocimiento de su historia y el pueblo vasco no es la excepción.

Es por ello que desde las páginas de Deia traemos a ustedes este rescate histórico que nosotros consideramos primordial para entender la complejidad y diversidad del pueblo vasco al que la propaganda españolista ha intentado desdibujar para retratarlo como un pueblo atrasado, unidimensional, monofacético, sin mayores pretensiones que la defensa a ultranza de un lenguaje milenario  e inoperante.

Lean:


Joseph Ygnacio de Urrutia, una vida y una obra truncadas por el destino

La figura del lekeitiarra Joseph Ygnacio de Urrutia resulta una gran desconocida para la generalidad del país, pero en su corta trayectoria profesional, debido a su prematura muerte en el ejercicio de su profesión, dejó trabajos en cartografía, pintura, dibujo y arquitectura que bien merecen ser recordados

Jabier Aspuru | Exprofesor de Enseñanza Secundaria en el Instituto Zaraobe, de Amurrio

Hay personajes de nuestra historia que, aun siendo importantes, por un motivo u otro, no han sido tratados como se merecen. En el caso de Joseph Ygnacio de Urrutia (en adelante, José Ignacio de Urrutia) ello puede deberse a su súbita muerte, que provocó que su obra se quedase corta, aunque no exenta de importancia y simbolismo.

José Ignacio Urrutia y Chopitea nació en Lekeitio en 1750. Hijo de Joseph Agustín Urrutia Saraspe, natural de Irun, y de Michaela Chopitea Coscorrotza, de Lekeitio, su progenitor trabajó de tallista y ensamblador de retablos, además de realizar labores de peritaje junto al arquitecto durangarra Juan de Urquiza en la zona de Busturia, Lekeitio y Durango.

Poco se sabe de su formación académica. El que una de sus obras, el mapa de Durango, lo dibujase en Madrid, con 28 años, permite suponer que algún tipo de estudios realizó en la capital del reino. Sin embargo, su nombre no aparece entre las búsquedas efectuadas tanto en las academias de la Historia y de Bellas Artes de San Fernando como en la Biblioteca Nacional.

En sus obras, José Ignacio Urrutia desarrolló las artes de la pintura, la arquitectura y el dibujo cartográfico. Sin embargo, el único título oficial reconocido del que se tiene referencia es el de maestro agrimensor, como queda reflejado en el siguiente documento de 1782:

Josef Ignacio de Urrutia humilde hijo de la Noble Villa de Lequeitio con la más profunda veneración. Diré que de algunos años a esta parte se ha dedicado al Arte y Pericia de medida de heredades y terrenos, reconocimiento de Mojones y Apeos, separación de casas, Molinos y otras fábricas y edificios y su valoración y deseando ejecutarlo en lo sucesivo con legítimo título.

Don Ignacio de Albiz vecino de Bilbao maestro de Náutica y Examinador general del Señorío€. Declaro haber examinado a Josef Ignacio de Urrutia y he hallado que el susodicho está hábil en la dimensión de tierras, valoración de ellas y circunstancias de Apeos y Mojones como también en la dimensión de edificios y maderamen y que siendo del agrado de los señores de la Diputación General podrán mandársele despache para los citados fines el correspondiente título".

En 1773, con 23 años, realizó una copia al óleo del cuadro de Francisco de Mendieta Jura de los Fueros de 1609, en un tamaño más reducido (114,5 x 200 centímetros) que el original, al que, además, modificó ligeramente el estilo de la cartela donde aparece el texto en euskera, en el que se explica el motivo de la pintura. Urrutia, para evitar confusiones, indicó claramente su autoría y expresó que se trataba de una copia, resaltando además la fecha de la réplica. Esta copia, actualmente, se encuentra en el despacho oficial de la Presidencia de las Juntas Generales de Bizkaia.

Esta obra de Urrutia no es la única réplica del original de Francisco de Mendieta (158 x 300 centímetros), actualmente en el salón de plenos de la Casa de Juntas de Gernika. En este sentido, cabe decir que de la pintura de Mendieta existen varias copias más, entre ellas, una de Enrique Nieto Ulibarri, de 1941 (170 x 260 centímetros), expuesta en el vestíbulo de la primera planta del Palacio Foral de Bizkaia, en Bilbao. Otra se halla en el vestíbulo del Palacio Foral de Gipuzkoa, en Donostia, junto a otra pintura de Mendieta titulada Boda en Begoña, pintada en 1600. En esta pintura de los esponsales de Begoña, al igual que en el cuadro de la jura, aparecen los tocados coniformes femeninos característicos de varias localidades vascas. Basándose en esta copia, el pintor de Hondarribia José Echenagusia pintó la obra Alfonso VIII jurando los fueros de Gipuzkoa en 1200, motivo que, llevado al vidrio, actualmente se puede contemplar en una vidriera que ocupa la escalera central del Palacio Foral.

Vista de Durango

Cronológicamente, su segunda obra más interesante por su valor cartográfico es un dibujo acuarelado sobre una vista elevada de todo el valle de Durango, realizada en Madrid en 1778, según consta en la cartela en la que se menciona su autoría. Lo tituló Vista de la Villa de Durango en el M. N. Y. M. L. Señorío de Vizcaya. En el dibujo ubica y describe en un faldón inferior 27 motivos de la villa: iglesias, conventos, plazas, ermitas, casas palaciegas, casas torre y puentes. Como fondo aparece el imponente cresterío del Duranguesado que envuelve al valle surcado por el río Ibaizabal. En el centro del dibujo, Urrutia representó el entramado urbano de Durango con sus calles alineadas. Muchos de los elementos que se reflejan en la pintura han desaparecido devorados por el desarrollo urbanístico y ello hace que el valor del documento sea excepcional. Para situar su importancia hay que tener en cuenta que por aquellas fechas Tomás López, cartógrafo bajo mandato de la corte, preocupado por el atraso de la cartografía hispana, hizo una solicitud mediante una encuesta dirigida a las parroquias para que fuera respondida por los escribanos y clérigos. Las respuestas de numerosos lugares de Bizkaia fue importante, aunque algunos de los bocetos y de los mapas remitidos fueran realizados por manos no adiestradas en la cartografía, lo que no mengua su interés y valor histórico. De esa época son también algunos interesantes planos y óleos de zonas de Bizkaia pintados por motivos litigiosos y de delimitaciones territoriales dirimidos en la Chancillería de Valladolid.

En este contexto, la vista de Durango de José Ignacio de Urrutia es una perla extraordinaria por su factura panorámica y precisión, lo que nos lleva a preguntarnos con más interés sobre los motivos que le llevaron a realizarla y de quién partió el encargo. En Bizkaia, solamente la villa de Bilbao, por su importancia comercial y de comunicación con Europa, dispone de vistas panorámicas de la ciudad anteriores y de semejante valor: Vista del Civitates, de 1544; Plano de Bawdin, de 1739, y Vista de Joseph Antonio de Rementería, de 1737. También de esa época y de un valor descriptivo importante, aunque en otro estilo y formato, contamos con el cuadro de Luis Paret del puerto de Bermeo, actualmente expuesto en el Museo de Bellas Artes de Bilbao.

El mapa de Durango de José Ignacio de Urrutia ha sido un documento no muy conocido y sobre el que no abundan los estudios e investigaciones a pesar de lo extraordinario de la obra. Este hecho, tal vez se ha debido a que el cuadro se ha movido en manos privadas y muy exclusivas, además de no haber sido editado y publicado hasta el siglo XX. En el número 11 de la revista Vizcaya, editada por la Diputación, un número extraordinario correspondiente al segundo semestre de 1958, se incluye un desplegable a color del mapa. La reproducción se presentó en la revista como una cortesía del señor Rotaeche, director de Celulosas del Nervión. bajo el título: Panorámica, grabado siglo XVIII.

En 1989, el departamento de Cultura de la Diputación Foral de Bizkaia dentro de la exposición Bizkaia 1789-1814, editó un libro y un catálogo con los elementos de la exposición en el que figura el mapa de Durango de Urrutia. Asimismo, en el año 2000, el museo de Arte e Historia de Durango hizo una segunda impresión en gran formato con vistas a su divulgación.

Una nueva reproducción del dibujo de Urrutia se halla en el cuaderno monográfico sobre la Cartografía histórica de la Merindad de Durango, editado por Gerediaga Elkartea en 2015. Junto a la citada vista de Urrutia, aparece otro importante plano en planta con mucho detalle del entramado urbano de Durango de 1772, con una cartela donde se describen quince edificios y lugares de Durango. El plano lleva la firma de Joseph Santos Calderón, presbítero ingeniero perteneciente a los ejércitos reales que participó en los proyectos y diseño de los caminos de acceso de Bilbao a la meseta por Orduña y por Urkiola. Al mismo ingeniero corresponden varios planos descriptivos del camino de Bilbao a Pancorbo, entre los que se encuentra el del puerto de Orduña, que se corresponde con el diseño de la carretera actual.

Arquitectura

Para terminar con otra faceta artística de José Ignacio de Urrutia, es necesario mencionar su dedicación a la arquitectura. En este sentido, diseñó y dirigió la obra de construcción del tabernáculo, sillería y colocación del órgano en la colegiata de Zenarrutza en el presbiterio, modificando el altar mayor. De esta obra, se conservan tres planos a color en acuarela firmados por Urrutia con fecha de 9 de febrero de 1782. Según Juan J. Mugartegui, con este nuevo proyecto desaparecía todo el retablo, la mesa del altar mayor y los dos altares colaterales, colocándose en su lugar una lujosa sillería. En el centro del presbiterio se levantaba un templete circular formado por ocho columnas pareadas con capiteles corintios.

Ese mismo año de 1782 fue construida la casa abacial. Según cuenta Juan R. de Iturriza, el 13 de mayo de 1783, hallándose en el balcón de esta, el abad Andrés Nabajas de Barrenengoa, en compañía del canónigo Juan Manuel Uriarte y Ansotegui y del maestro arquitecto José Ignacio de Urrutia, cayeron los tres, juntamente con el balcón, falleciendo en el acto José Ignacio de Urrutia, sepultado por el peso de las piedras. 17 horas después murió el abad Andrés Nabajas, habiendo tenido tiempo de testar y de recibir los sacramentos. El canónigo Juan Manuel Uriarte fue el único que salió del trance, aunque con varias fracturas, y fue quien reemplazó al abad fallecido. Los finados tenían 33 años de edad y fueron enterrados en Zenarrutza.

De esta forma tan traumática, en el ejercicio de su profesión, en su entorno y a una edad muy joven, murió José Ignacio de Urrutia, un personaje que de haber tenido una vida larga, habría aportado grandes obras a la historia de nuestro país. Aun así y a pesar de todo, su legado merece un recuerdo. A pesar de algunas incógnitas sobre su vida y obra, es seguro que habrá nuevas investigaciones que aportarán más luz sobre la importancia de la obra de José Ignacio de Urrutia.

 

 

 

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lunes, 18 de mayo de 2020

Despidiendo a Julio Anguita

Les compartimos esta editorial que Gara ha dedicado a la memoria de Julio Anguita González, fallecido en días recientes.

Aquí el texto:


El histórico líder de Izquierda Unida Julio Anguita falleció ayer a los 78 años en Córdoba, donde había sido ingresado la pasada semana a causa de una parada cardiorrespiratoria. Anguita había sufrido ya varios ataques al corazón que le llevaron a ser intervenido quirúrgicamente en dos ocasiones. El primer infarto lo sufrió en el año 1993 en Barcelona. Incluso publicó ‘Corazón rojo. La vida después de un infarto’, donde relataba su propia experiencia.

Hijo de militar, bisnieto y nieto de guardia civil, nació en Fuengirola (Málaga) en 1941 pero estuvo afincado en Córdoba desde la infancia, Anguita se licenció en Historia en Barcelona y ejerció como maestro y profesor de secundaria.

Tras militar en grupos clandestinos bajo la dictadura franquista, ingresó en 1972 en el Partido Comunista de España (PCE) En las elecciones municipales de 1979 fue el candidato a la Alcaldía de Córdoba, cargo que alcanzó y ostentaría hasta 1986 en una etapa en la que fue apodado como el ‘califa rojo’ al ser el único alcalde comunista de una capital del Estado español.

Diputado en el Parlamento andaluz, fue candidato a la Presidencia de la Junta en 1986 al frente de la coalición Izquierda Unida, que se estrenó como marca en dichos comicios autonómicos logrando 19 escaños.

En febrero de 1989 fue elegido secretario general del PCE y un año después se convirtió en coordinador general de IU, con quien fue candidato a la Presidencia del Gobierno, llevando a la coalición a obtener sus mejores resultados electorales en las generales de 1993 y 1996, año en el que alcanzó el 10% de los votos y 21 diputados.

Su posición política se caracterizó por supeditar cualquier tipo de pacto con el PSOE a acuerdos programáticos concretos, haciendo famoso el lema ‘Programa, programa, programa’, y defender tanto la teoría de las «dos orillas», en la que equiparaba las posiciones de PP y PSOE, como el «sorpasso», según la cual IU debía aspirar a superar al PSOE para convertirse en fuerza hegemónica de la izquierda en el Estado español.

Anguita dejó los cargos en el PCE e IU alegando razones de salud pero nunca ocultó su oposición a la decisión de concurrir electoralmente junto al PSOE.

La muerte de uno de sus hijos, Julio Anguita Parrado, reportero de guerra del diario “El Mundo”, cuando cubría la guerra de Irak el 7 de abril de 2003, le marcó profundamente y le confirmó en sus convicciones.

Jubilado de su actividad docente en el curso 2003-2004, se siguió distanciando de las posiciones políticas de sus antiguos compañeros, protagonizando en paralelo acercamientos al entorno de Podemos desde el primer éxito de la formación morada en las europeas de 2015.

La dirección federal de IU despidió a «un hombre incorruptible que, en un sistema corrupto, hizo de los principios una de las armas más poderosas que puso al servicio de todas las personas». reza el comunicado.

El vicepresidente español y líder de Podemos, Pablo Iglesias, le definió como «el mejor referente político», una persona que le marcó el camino y que siempre «se atrevió a señalar al poder».

El presidente español, Pedro Sánchez (PSOE), elogió a «un hombre coherente, honesto, siempre crítico», que defendió «de manera incansable la igualdad y la justicia social».

Hasta los presidentes del PP y de Ciudadanos, Pablo Casado e Inés Arrimadas, respectivamente, se sumaron a las condolencias por la muerte

El «califa rojo» tuvo puntualmente relación con Euskal Herria. En su etapa de máximo dirigente de IU tuvo una posición muy crítica con HB, pero también fue prácticamente el único dirigente estatal que denunció la caza de brujas del verano de 1997 y se posicionó contra la ilegalización en 2002-03.

El fallecido dirigente español nunca ocultó su admiración por la trayectoria de lucha política de Euskal Herria, como reconoció en una entrevista a Julio Flor para GARA en diciembre de 2017.

Esta concepción hizo que Anguita hiciera público un mensaje de despedida a Jon Idigoras en 2005 y que denunciara también el encarcelamiento de Arnaldo Otegi y sus compañeros. El coordinador general de EH Bildu le despidió ayer en las redes sociales con la imagen de un apretón de manos entre ambos y el ‘Agur eta ohore’.

El lehendakari de la CAV, Iñigo Urkullu, destacó su «honestidad, más allá de aciertos y errores. Goian Bego».

El PNV despidió con el mismo lema a un «referente de la política con mayúsculas».






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miércoles, 22 de abril de 2020

Fidel Acerca de Lenin

Para recordar a un grande en su fecha, recurrimos, vía Granma, a otro grande.

Lean por favor:


Hay que decir que no solo ha sido Lenin uno de los hombres más creadores, más luchadores y más geniales, sino uno de los hombres más valientes, moralmente valiente. Valentía que demostró en pruebas dificilísimas, en decisiones dificilísimas, a lo largo de su vida y a lo largo del proceso revolucionario

Fidel Castro Ruz

Pocas veces en ningún proceso –y tal vez nunca en un proceso político– un pensamiento, una mente, una inteligencia haya sido capaz de hacer un aporte tan grande. Y es que Lenin fue un infatigable investigador, un incansable trabajador. Y puede decirse que desde que tuvo conciencia política no descansó un solo instante a lo largo de su vida, no descansó un solo instante de investigar, de estudiar y de trabajar en el camino de la revolución.

No ha habido gladiador que haya librado más combates ideológicos que los que libró Lenin. Es asombrosa la cantidad de batallas en el campo ideológico libradas por él.  Y su historia no es en este caso comparable con la historia de otros hombres que hicieron hechos extraordinarios como méritos personales.

Lenin es de esos casos humanos realmente excepcionales. La simple lectura de su vida, de su historia y de su obra, el análisis más objetivo de la forma en que se desenvolvió su pensamiento y su actividad a lo largo de su vida, lo hacen en realidad ante los ojos de todos los humanos un hombre verdaderamente –repito– excepcional.

A Lenin le tocó la posibilidad no solo de desarrollar la teoría, sino encontró el campo de acción concreto y la oportunidad de llevarla a la práctica.

El homenaje a Lenin se le puede brindar con el sentimiento. Pero cuando se estudia su obra y su vida, cuando se estudia su pensamiento y su doctrina, los pueblos adquieren lo que pudiera llamarse un verdadero tesoro desde el punto de vista político.

Cuando se haga una evaluación superior de las personalidades –repito– de la historia, Lenin, junto con Marx, descollarán entre los hombres, los pensamientos, las inteligencias, las conductas que mayor trascendencia habrán tenido en la historia de la humanidad.

Recordamos cuando por aquellos meses que precedieron al 26 de julio de 1953, la mayor parte del pequeño grupo de compañeros que estábamos dedicados a aquellas tareas andábamos siempre con los libros de Marx y de Lenin. Y recordamos que algunos de esos libros de Lenin –porque fueron los de Lenin– cayeron en manos de la policía, en los registros que hicieron después del Moncada. Y recordamos cómo en el proceso del Moncada, un fiscal paniaguado, entre sus más graves acusaciones, entre sus más –digamos– capciosas preguntas, hizo la pregunta de si era verdad que nosotros teníamos aquellos libros de Lenin y si eran nuestros aquellos libros de Lenin.

Lenin fue desde el primer instante no solo un teórico de la política, un filósofo de la política, sino un hombre de acción, un hombre de práctica revolucionaria constante e incesante, y le correspondió desarrollar aquella doctrina y aplicar aquella doctrina en condiciones tan difíciles, que resulta verdaderamente imposible imaginársela en situaciones peores.

De las obras de Lenin nosotros sacamos conclusiones que fueron decisivas –desde luego, cuando hablo del leninismo hablo del marxismo, de las ideas esenciales de Marx desarrolladas por Lenin–, y una muy específicamente de Lenin, que fue El Estado y la Revolución, que nos esclareció tantos conceptos, que nos dio tanta luz a la hora de elaborar la estrategia revolucionaria, la lucha por la conquista del poder revolucionario, y que tan decisiva fue para poder elaborar esa estrategia.

Cuando las lumbreras del pensamiento revolucionario de Europa no tomaban para nada en cuenta a los revolucionarios rusos, cuando miraban con cierto desdén incluso a aquellos revolucionarios, cuando muchos de ellos no se habrían ni siquiera dignado a tomar en cuenta para nada el pensamiento de Lenin e incluso la posibilidad de una revolución marxista en aquella Rusia de los zares, emprendía Lenin su largo peregrinar, su largo y prolongado combate por llevar adelante la revolución marxista en las condiciones de aquel país.

Pero es que un estudio realmente objetivo de la historia no admite comparación posible, ¡no admite comparación posible!, no admite poner al lado de Lenin ningún otro pensamiento, porque el pensamiento de Lenin descuella desde el principio hasta el final y es la espina dorsal, el alma de ese proceso.

Y es precisamente en el seno de ese país, en el seno del imperio de los zares, donde surge este hombre genial, verdaderamente genial, y desarrolla allí y aplica allí, con un sentido extraordinariamente creador, la doctrina marxista.

Defendió la doctrina de Marx frente a todas las mistificaciones, tergiversaciones y deformaciones. La defendió y demostró cuánta razón tenía. Los hechos históricos demostraron cómo todas aquellas corrientes contra las cuales combatió Lenin condujeron, en los distintos países de Europa, a la crisis del movimiento revolucionario, al fracaso del movimiento revolucionario, a la traición al movimiento revolucionario.

Lenin dijo que una revolución valía cuando era capaz de defenderse. A decir verdad, nuestra Revolución ha demostrado que es capaz de defenderse. Y se defiende con poderosos instrumentos.

No dejaremos de admirar a Lenin, y cada día lo admiraremos más. ¡Cómo le echamos de menos!

¡Ni ellos se podían imaginar jamás que un país tan pequeño aquí, al lado del monstruo y por su propia cuenta, sin la mayor ayuda, ni un centavo, ni un arma, ni nada, sino por nuestras propias conclusiones, hubiese hecho una Revolución social tan radical y tan profunda como la que hicimos en nuestro país, inspirados en las ideas patrióticas tradicionales de nuestro pueblo y de nuestros grandes próceres, en Martí, pero también en Marx, Lenin, Engels y los demás que nos hicieron –a mí por lo menos– tener una idea de lo que era la sociedad y el mundo!».

Hay que decir que no solo ha sido Lenin uno de los hombres más creadores, más luchadores y más geniales, sino uno de los hombres más valientes, moralmente valiente. Valentía que demostró en pruebas dificilísimas, en decisiones dificilísimas, a lo largo de su vida y a lo largo del proceso revolucionario.

Fuentes: Fragmentos de discursos del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz en los años 1970, 1981, 1992 y 2001.






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jueves, 21 de enero de 2016

Bosquejan a Iñaki Gil de San Vicente

Todo el asuntito "destapado" por Antena 3 ha llevado a que se "despierte el interés" por quienes supuestamente participaron en la "conspiración hispano-chavista". Uno de ellos es el intachable intelectual vasco Iñaki Gil de San Vicente.

Les compartimos este apunte biográfico publicado en la página de El Diario:

Gil San Vicente, un referente del sector duro contra Sortu y crítico con Podemos porque "no se atreve a romper"

Ve un "fracaso" la estrategia abertzale y censura a Iglesias porque "no cuestiona la monarquía, el ejército, la iglesia y la prensa"
Marxista ortodoxo, independentista vasco y crítico con la estrategia de Sortu y la izquierda abertzale oficial hasta el punto de ser uno de los referentes de su sector duro, así es Iñaki Gil San Vicente. Este veterano teórico anticapitalista de 63 años acompañó a la portavoz de la CUP Anna Gabriel y a una dirigente de Podemos en Castilla La Mancha a Venezuela en el avión fletado por el presidente de ese país, Nicolás Maduro.

Nacido en San Sebastián, es padre de Kizkitza Gil, quien cumplió una condena de cuatro años en Francia por integración en ETA. Fuentes de la lucha antiterrorista recuerdan que no desempeñaba ningún papel relevante en la banda, aunque mantuvo una relación sentimental con el último jefe terrorista, David Pla, detenido el año pasado. Tienen un hijo en común de 12 años.

"Todos sabemos que en el Estado español no ha habido una revolución burguesa clásica, no se han cortado cabezas de reyes, por ejemplo. Tampoco una decapitación de las propiedades de la Iglesia, es una potencia económica e ideológica con un terrorismo moral impresionante". Así comenzaba San Vicente el análisis de las últimas elecciones generales en España cuando la misma noche electoral del 20D fue consultado por Telesur para dar su opinión sobre el resultado de los comicios.

Entre quienes leen o han leído sus artículos, se impone la etiqueta de marxista ortodoxo a la hora de describirle, aunque tachan sus postulados de anacrónicos. "Te felicito si logras acabarte un texto suyo", ironiza un conocedor de su trayectoria al igual que otro de los consultados, que advierte de su prosa excesivamente barroca. Sigue teniendo predicamento entre los sectores izquierdistas latinoamericanos.

Entres sus preocupaciones abunda la temática marxista, la situación de "Euskal Herria", la crítica al capitalismo, ETA... En 2008 firmó un artículo titulado "¿Que por qué soy comunista e independentista?" en la que explicaba: "la forma más coherente de ser de izquierdas en una nación oprimida, aquí y ahora en Euskal Herria, es ser independentista y comunista".

Trostky, Mao y Gramsci

Tras el anuncio del cese definitivo de ETA San Vicente escribió un artículo que arrancaba con citas de Trotsky, Mao y Gramsci y que finalizaba así: "ETA, como proceso histórico complejo pero activo y actual, permanente, ha sido y es el factor decisivo para la supervivencia del Pueblo Vasco, aunque no actúe con las armas".

En los últimos años, su posición crítica hacia Sortu le ha situado como uno de los referentes de la minoritaria corriente interna de rechazo a la estrategia de la izquierda abertzale oficial. Sus textos son compartidos entre foros del sector duro, sin que Gil San Vicente haya llegado nunca a abogar por una vuelta a la violencia terrorista.

Precisamente, uno de sus últimos artículos publicados se titula "Situación actual de Euskal Herria" y dice que uno de los "puntos críticos que ahora mismo determinan el contexto vasco" es "el fracaso de la 'estrategia' oficial de la izquierda abertzale iniciada hace un lustro".

Sobre la actual situación política, San Vicente exponía así su escepticismo la misma noche electoral en Telesur: "las nuevas fuerzas jóvenes no se atreven tampoco a romper, Podemos no cuestiona la monarquía, el ejército, la iglesia como poder material materializado, no cuestiona la prensa en el Estado español".

A su juicio, "este malestar profundo que está empezando a emerger aún no tiene una expresión política revolucionaria coherente, ni en Europa ni en el Estado Español" y ponía como ejemplo Portugal por haber "marginado a la derecha".






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viernes, 20 de noviembre de 2015

El Revolucionario Zapatista Olvidado

Hoy es 20 de noviembre y México conmemora un aniversario más del inicio de la Revolución.

Este proceso histórico enorgullece a la diáspora vasca mexicana pues dos de los máximos representantes de este movimiento eran de origen vasco. Por el lado de los Convencionalistas podemos encontrar a Doroteo Arango Arámbula, mejor conocido como Pancho Villa y por el lado de los Constitucionalistas nadie más y nadie menos que Venustiano Carranza.

Pero hay un tercer mexicano de origen vasco que junto con su padre y su hijo fueron borrados de la historia de nuestro país, negando así su participación en la gesta revolucionaria. Parece que tal omisión fue llevada a cabo en benficio del General Felipe Ángeles, así suele ser la "verdad histórica".

Ese personaje lleva el nombre de Rafael Eguía Lis Salot, y si su nombre suena conocido es porque era hijo de el doctor Joaquín Eguía Lis, primer rector de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Aquí les presentamos su biografía, disponible en Wikipedia:



El general Rafael Eguía Lis Salot (1864-1917) fue un militar mexicano de origen vasco que participó en la Revolución Mexicana.
Nació en Cuautitlán, Estado de México, el 29 de noviembre de 1864. Fue el segundo hijo de Joaquín Eguía Lis (primer rector de la UNAM) y Dolores Salot Márquez.

Sus hermanos fueron Ana María Eguía Lis Salot (1862-); María Mercedes Eguía Lis Salot (1866-); Isabel Eguía Lis Salot (1869-); Juan Manuel Eguía Lis Salot (1872-); Rosa Eguía Lis Salot ( 1876-); Alfonso Eguía Lis Salot (1879-); Rosario Eguía Lis Salot (1880-); Felipe Eguía Lis Salot (1880-); Paz Eguía Lis Salot (1884-); Leopoldo Eguía Lis Salot (1884-); Joaquín Mario Eguía Lis Salot (188-); Bernardo Eguía Lis Salot (-?).

Se casó el 4 de diciembre de 1891 con María Gómez Zamorano (1871-). Tuvo varios hijos entre ellos María Eguía Lis Gómez, Joaquín Eguía Lis Gómez (muerto junto con su padre en batalla), Gabriel Eguía Lis Gómez, Rafael Eguía Lis Gómez, Martha Eguía Lis Gómez, Rosa María Eguía Lis Gómez, Dolores Eguía Lis Gómez, Roberto Eguía Lis Gómez.

Tras el asesinato simultáneo de Rafael Eguía Lis Salot y su hijo brigadier Joaquín Eguía Lis Gómez, su esposa María Gómez Zamorano (1871-) pide una pensión como viuda de militar, pero se la niegan durante la presidencia de Carranza. El secretario particular del ciudadano presidente de la República (Carranza) envía, con su oficio número 5,554 fechado el día 4 de noviembre de 1920s, por acuerdo de aquel funcionario, un escrito en que la señora María G. viuda de Eguía Lis, solicita pensión como esposa del general Rafael Eguía Lis." a la Primera Comisión de Peticiones. Pero se le niega la pensión. En mayo de 1920 Carranza es asesinado y durante la breve presidencia de Adolfo de la Huerta la viuda solicita su pensión en documento fechado 30 de octubre de 1920 a la cámara de diputados. Éste es leído en la sesión del día 9 de noviembre de 1920, pero también le es negada la pensión al tomar la palabra el C. Espinosa Luis en contra del trámite.

La solicitud leída ante la cámara de diputados se reproduce a continuación:

Octubre 30 de 1920. "Señor presidente Adolfo de la Huerta."Señor de todo mi respeto:"Suplico a usted se digne perdonar si soy imprudente con mi súplica, pero lo amargo de mi situación es ya terrible."Señor presidente: Hace cuatro años que pereció mi esposo en Oaxaca, como usted sabrá, por manos del señor general Santibáñez. Mi esposo era el señor general Rafael Eguía Lis, y mi hijo general Brigadier Joaquín del mismo apellido...." Fuente: Diario Num 63 de la Cámara de Diputados, 9 de noviembre de 1920. http://cronica.diputados.gob.mx/DDebates/29/1er/Ord/19201109.html

Su viuda e hijos huérfanos terminaron en la pobreza extrema ante la negativa de la autorización de apoyo económico por parte del gobierno federal. Se puede inferir que hubo razones políticas para esta negativa. Una de ellas radicó en el humanismo de Rafael Eguía Lis Salot quien prefiriera el diálogo pacífico a las balas en enfrentamientos contra diversos enemigos del estado federal como en el caso los Mayas rebeldes de Quintana Roo. Otra fue su afiliación con Emiliano Zapata.

En el Colegio Militar

Hizo su carrera en el Colegio Militar de Chapultepec. Gozó de gran prestigio por sus conocimientos técnicos de la artillería. Fue profesor en el Colegio Militar y en la Escuela Militar de Aspirantes; autor de varias obras sobre artillería. El periódico "Oaxaca en México" cita sobre su personalidad que se destacó: "por su caballerosidad y su pericia en las armas".

En el año de 1900, el entonces capitán Rafael Eguía Lis mandaba la primera compañía en el Colegio Militar. Al frente de la segunda se encontraba el capitán primero Felipe Ángeles. En aquella época los oficiales comisionados en el Colegio Militar eran los más distinguidos del ejército, por su conducta, por su talento y por su sabiduría.

En la Revolución Mexicana con las fuerzas federales

En 1910, al mando de fuerzas federales, combatió contra los revolucionarios maderistas en el estado de Chihuahua. El 10 de marzo de 1911, sustituyendo al coronel Samuel García Cuellar, el aún coronel Eguía Lis, secundado por el mayor de Ingenieros Vito Alessio Robles, derrotó a las fuerzas de Francisco I. Madero alzándose con la victoria de la Batalla de Casas Grandes, Chihuahua. Su participación en la batalla de Casas Grandes fue documentada en el periódico norteamericano de Texas llamado "El Paso Morning Times" con fecha del 20 de marzo de 1911. Por su participación en el combate de Casas Grandes le fue otorgado el grado de general brigadier el 6 de marzo de 1911. En junio de ese año lo comisionó el jefe de la Zona Militar para recibir en Chihuahua a las fuerzas revolucionarias comandadas por Pascual Orozco, hijo.

También derrotó al general zapatista Ángel Barrios, haciéndolo prisionero y llevándolo a la Ciudad de México, quien fue confinado al cuartel de San Ildefonso.

En la Revolución Mexicana con los Zapatistas

En agosto de 1911 tomó partido por el Zapatismo. El 24 de abril de 1912 fue designado por Francisco I. Madero como Jefe Político y comandante militar de Quintana Roo en sustitución de Manuel Sánchez Rivera. Recién llegado a cumplir su comisión inició el reparto de ejidos en Payo Obispo.

El General Rafael Eguía Lis estableció los lazos de comunicación entre la gente de San Antonio Muyil, quienes deseaban reconocer al gobierno. La política hacia los mayas se caracterizó por verdaderos intentos de acercamiento y el establecimiento de lazos de confianza, tanto que el presupuesto de egresos anual destinaba una cantidad de dinero para regalo y ayuda hacia las "tribus indígenas".

También en esa época le concedió la libertad a Ignacio Muñoz, quien siendo militar, publicó el periódico "El Mosquito" en Santa Cruz de Bravo, publicación desde la que criticaba los excesos porfiristas por lo que fue arrestado por orden del jefe de la guarnición militar, Víctor M. Morón.

El 9 de septiembre de ese mismo año entregó el poder a Alfredo Cámara Vales y quedó únicamente al frente de la comandancia militar de la zona.

Rafael Eguía Lis Salot colaboró con el ejército de Emiliano Zapata con sus conocimientos de artillería al ayudarlos a fabricar balas a partir de los cables de los tranvías que eran de 7 milímetros los cuales fueron cortados y se les sacó punta. Esto se cita en el libro Bartra, Armando. " México Historia de un pueblo: Tomo 18: Tierra y Libertad". Mexico D.F. 1a edición: SEP, 1982. Print. pp. 66.

Relación Humanitaria de Rafael Eguía Lis Salot con indígenas Mayas de Quintana Roo

Fue Jefe Político del Territorio Federal de Quintana Roo (1912). Ayudó a la pacificación de las tribus mayas de Santa Cruz de Bravo y de otros lugares que se mantenían en rebelión y a las que el General Victoriano Huerta había combatido con verdadera crueldad y por medios de condenable salvajismo. Rafael Eguía Lis Salot opinó que para la pacificación de esas tribus no se necesitaban balas sino hombres de buena voluntad y al efecto se presentó sólo sin armas en el campo rebelde tal como lo había prometido a los jefes enemigos para escuchar sus proposiciones de paz. Esta actitud valerosa le granjeó la estimación de los mayas a quienes sometió y más tarde ayudó para que mejoraran su sistema de vida. Su participación humanitaria hacia los indígenas Mayas es citado en el periódico "Oaxaca en México" con el título" El General Rafael Eguía Lis Salot": Algunos apuntes de su vida de militar y En qué forma ocurrió su muerte" p.11-12 de 191?.

El General Rafael Eguía Lis Salot se entrevistó con los mayas rebeldes de Muyil y este hecho se documentó en Revista Peninsular el 8 de noviembre de 1912. p. 5. Varias personas acompañaron a Eguía Lis incluidos el traductor Patricio Rivero, el presidente del ayuntamiento José Martín y el cura Francisco Palau, así como el fotógrafo Federico Alcerreca y el periodista de -La Revista Peninsular-. La narración de lo ocurrido se documenta también en el libro -Cozumel, Vida Porteña, 1920-de Martín Ramos Díaz. ISBN 968-7864-03-6. Impreso en Chetumal Quintana Roo. Editorial: Universidad de Quintana Roo, 01/01/1999 - 130 páginas.

Últimos años

El 22 de junio de 1915, durante el enfrentamiento entre Convencionistas y Constitucionalistas, los carrancistas bajo el mando de Pablo González tendíanse de San Juan Teotihuacan a Azcapotzalco. Los zapatistas, en cambio, hallábanse parapetados en Cerro Gordo, utilizando el Gran Canal del Desagüe. El general Rafael Eguía Lis, por entonces Convencioncita, con su cuerpo de artillería, detenía sin gran esfuerzo a las tropas carrancistas que pretendían llegar a Los Reyes y San Cristóbal.

En 1917 fue traicionado y fusilado por Alfonso Santibáñez.




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jueves, 8 de octubre de 2015

El Guerrillero Heroíco

Hoy, 8 de octubre, les compartimos este texto publicado en Radio Rebelde:


Ernesto Che Guevara: hombre de ideas y de acción

Al hacer referencia a las cualidades de Ernesto Che Guevara, el máximo dirigente de la Revolución Cubana Fidel Castro señaló en la velada solemne que se efectuó en la Plaza de la Revolución “José Martí”, en La Habana el 18 de octubre de 1967 en homenaje al Guerrillero Heroico: “Porque Che reunía, en su extraordinaria personalidad, virtudes que rara vez aparecen juntas. Él descolló como hombre de acción insuperable, pero Che no solo era un hombre de acción insuperable: Che era un hombre de pensamiento profundo, de inteligencia visionaria, un hombre de profunda cultura. Es decir que reunía en su persona al hombre de ideas y al hombre de acción.

Víctor Pérez Galdós
Diez días antes elche Guevara había librado su último combate, desde el punto de vista físico, en la Quebrada del Yuro, en Bolivia. Al ser herido y quedar su arma inutilizada fue capturado y trasladado hasta la escuelita de la Higuera, una pequeña localidad ubicada en el municipio de Pucará al sur de la provincia de Vallegrande en el Departamento de Santa Cruz. Allí fue vilmente asesinado al día siguiente. Se trató así de hacer desaparecer su ejemplo y sus principios pero como expresara posteriormente el poeta cubano Nicolás Guillén no porque hubiese caído su luz es menos alta.

En las fechas anteriormente citadas el Che Guevara creció en dimensión histórica al haber hecho realidad, una vez más, lo que proclamara en la carta de despedida que le escribiera a sus hijos, es decir la ser un hombre que actúa como piensa y leal a sus convicciones.

Nacido en la ciudad de Rosario, Argentina, en el año 1928 con el decursar de su existencia decidió estudiar medicina pero ya desde su etapa de estudiante en un gran recorrido que hiciera junto a su amigo Alberto Granado por varios países de América Latina comprendió que más allá de las enfermedades que podían afectar a las personas había un mal mayor que lastraba la vida de los pueblos y agobiaba la existencia de millones de hombres y mujeres, de modo muy especial los que resultaban explotados y padecían la miseria, el analfabetismo, la insalubridad y la ignorancia.

Con respecto a ello llegó a afirmar, ya convertido en un prestigioso dirigente de la Revolución Cubana, en agosto de 1960 cuando les habló a un numeroso grupo de médicos cubanos en la sede del Ministerio de Salud Pública, en La Habana: “Y empecé a ver que había cosas que, en aquel momento, me parecieron casi tan importantes como ser un investigador famoso o como hacer algún aporte substancial a la ciencia médica; y era ayudar a esa gente”.

El joven Guevara comprendió que para resolver esos problemas era necesario la existencia de una Revolución.

En 1953 tras graduarse de médico decidió iniciar otro viaje por América Latina con la intención de dirigirse hacia la capital venezolana para reencontrarse con su amigo Alberto Granado.

Más cuando se hallaba en Ecuador declinó seguir hacia Venezuela y entonces decidió trasladarse hacia Guatemala interesado por conocer de modo directo lo que sucedía en ese país centroamericano donde había un gobierno progresista encabezado por Jacobo Arbenz.

En Guatemala a mediados de 1954 tuvo una vivencia singular, ya que fue testigo de cómo elementos reaccionarios con apoyo internacional desataron una agresión que provocó el derrocamiento de Arbenz. incluso él puso de manifiesto su disposición de empuñar las armas para repeler a los agresores.

Poco tiempo después tuvo que trasladarse hacia México y fue en dicho país donde se reencontró en forma casual con Antonio “Ñico” López, quien había participado en las acciones del 26 de julio de 1953 en Cuba, y que él había conocido en Guatemala.

A través de Ñico pudo relacionarse con Fidel Castro y vincularse al grupo de cubanos que se preparaban en una finca cercana a la capital mexicana con el objetivo después de trasladarse hacia Cuba para reanudar la lucha contra la dictadura militar reaccionaria existente en el país.

Fue así como el ya identificado como Che Guevara, por su procedencia argentina, formó parte de los 82 expedicionarios que bajo la dirección de Fidel Castro viajaron hacia Cuba en el pequeño yate Granma y desembarcaron por la costa sur de la zona oriental el 2 de diciembre de 1956.

Tres días después los expedicionarios sufrieron el ataque sorpresivo de las fuerzas de la tiranía en la zona de Alegría de Pío, lo que provocó su dispersión. Sólo un pequeño grupo pudo eludir la persecución y reagruparse con Fidel en el transcurso de los siguientes días en la Sierra Maestra, entre los que se encontraba el Che.

Con el decursar de poco tiempo el Che evidenció, más allá de sus funciones como médico, sus cualidades como combatiente y fue el primero de los integrantes de la tropa rebelde a quién Fidel le confirió el grado de Comandante.

Durante los dos años de lucha revolucionaria fue capaz de cumplir misiones complejas como la de conducir en forma exitosa una columna desde la Sierra Maestra hasta las zonas montañosas de la provincia de Las Villas, e incluso en ese territorio dirigir batallas y combates y también realizar una gran labor política.

Desde 1959, posterior a la victoria revolucionaria, el Che Guevara sobresalió como un gran dirigente de la Revolución. Desempeñó varias e importantes responsabilidades, tales como Jefe del Departamento de Industrialización del Instituto Nacional de Reforma Agraria, Presidente del Banco Nacional de Cuba, Ministro de Industrias, así como miembro de la Dirección Nacional de las Organizaciones Revolucionarias Integradas y del Partido Unido de la Revolución Socialista de Cuba.

Pero sobre todo se ganó un gran prestigio por su manera de actuar en plena correspondencia con sus principios, por ser un gran trabajador, por representar a cabalidad a Cuba en tribunas internacionales, en las que con la fuerza de la palabra igualmente combatió en defensa de la causa de los pueblos.

En abril de 1965 decidió salir de Cuba para seguir dando su contribución a la lucha revolucionaria de otros pueblos.

En carta de despedida dirigida a Fidel Castro, que se hizo pública el tres de octubre de ese año, cuando éste explicó a que se debía la ausencia del nombre del Che entre los miembros del Comité Central del Partido Comunista de Cuba que se habían elegido en una gran asamblea partidista efectuada en La Habana, el Che señalaría: “Otras tierras del mundo reclaman el concurso de mis modestos esfuerzos.”

Y más adelante al referirse a la posibilidad de morir en las nuevas batallas que emprendía, enfatizó: “Que si me llega la hora definitiva bajo otros cielos, mi último pensamiento, será para este pueblo y especialmente para ti.”

Durante varios meses estuvo en Congo Leopoldville y después en noviembre de 1966, tras una estancia primero en Praga y después en Cuba, sin hacerse pública en ninguno de los dos casos, se trasladó a Bolivia.

El siete de noviembre de ese año comenzó a escribir lo que fue su Diario en el que fue reflejando vivencias, comentarios sobre sus compañeros, otros acerca de su salud y también reflejó principios significativos.