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lunes, 9 de febrero de 2026

ETA Anticristiana

A falta de ases desde la derecha españolista se ha optado por usar el comodín de ETA a cada oportunidad que se presente.

Ya lo hizo Feijóo en contra de Oskar Matute con la DANA de Valencia como marco.

Ahora lo hace Mayor Oreja en su defensa de los "valores cristianos".

Aquí lo que nos informa Naiz al respecto:


Jaime Mayor Oreja dice que «ETA se creó para terminar con las ideas cristianas»

Jaime Mayor Oreja afirmó la pasada semana en Mallorca que «ETA se creó para terminar con las ideas cristianas», a lo que añadió que «cuando nació ETA la represión franquista era muy leve y no se perseguía a los nacionalistas como nos han hecho creer».

Iñaki Iriondo

Durante años se extendió la teoría de que «ETA nació en un seminario», enmarcada bien en el libro amarillo de Álvaro Baeza que lo vendía como «el gran secreto». Pero incluso años antes de este sacacuartos, desde la derecha española siempre se apuntó al clero vasco como concomitante con la organización armada. La personificación más habitual de este tipo acusaciones fue el obispo José María Setién, fallecido ya en 2018.

Y ahora resulta que hay que revisar toda esta teoría porque Jaime Mayor Oreja, al que desde la prensa mallorquina se le ha nombrado «experto en ETA», acaba de hacer público que «ETA se creó para terminar con las ideas cristianas». Esta no la habíamos visto venir.

Jaime Mayor Oreja es en la actualidad presidente de la Fundación Neos, que se define a sí misma como «un movimiento de la sociedad civil que defiende la alternativa cultural basada en los fundamentos del humanismo cristiano como solución para una sociedad que ha perdido el rumbo». Explica que su nombre «surge de las iniciales de los cuatro puntos cardinales» y añade que «nuestro símbolo es una brújula».

Presentación en Mallorca

Y para presentar esta fundación, el Círculo Mallorquín –fundado en 1851– invitó la semana pasada a Palma de Mallorca a Jaime Mayor Oreja, que dijo cosas que nunca se le escucharon mientras fue ministro de Interior. Ante decenas de personas, que según las crónicas locales llenaron la sala donde se celebró el acto, afirmó que ETA no se creó para hacer frente al franquismo. «Era un movimiento político y cultural que se creó para terminar con las ideas cristinas. Cuando nació ETA la represión franquista era muy leve y no se perseguían a los nacionalistas como nos han hecho creer», aseguró.

El presidente de Neos mostró «la convicción que tenemos de que la crisis que sufrimos no es política, económica, ni social. La crisis está en los fundamentos de la sociedad». Cuenta ‘Diario de Mallorca’ que Jaime Mayor Oreja destacó que «cuando el nacionalismo abraza a la sociedad, esta termina siendo de izquierda o de extrema izquierda» y como ejemplo de esta transformación se refirió a Catalunya y Euskal Herria. «El problema de Euskadi es la falta de fe. ETA fue un proyecto político que pretendía terminar con los principios cristianos», llegó a decir.

«ETA no ha desaparecido»

Según la crónica del acto, en el que Jaime Mayor Oreja estuvo acompañado de un exconcejal de Vox, comparó los movimientos políticos independentistas que han nacido en el Euskal Herria y en Catalunya, asegurando que «son lo mismo. Mientras unos sacuden el árbol los otros recogen las nueces».

En opinión de Jaime Mayor Oreja ETA no ha desaparecido. Acepta que han dejado la lucha armada, pero anuncia que los herederos de la organización terrorista en breve se harán con el poder en Nafarroa.

Ante un público que el periodista define como «entregado a sus ideas», habló de la violencia y recordó los actos que a su juicio cambiaron el rumbo de la historia del Estado español: el atentado contra Carrero Blanco y el 11-M. Refiriéndose a este último atentado, aseguró que a partir de él, que llevó al PSOE a recuperar el poder político, «Zapatero se abrazó a ETA y a partir de ese momento la mentira sustituyó al crimen».

Abismo, clima y fe

En la fundación Neos, Mayor Oreja está acompañado de María San Gil, que es su vicepresidenta. Ambos estuvieron recientemente en Bilbo presentado el informe ‘España en el Abismo’, que fue conducido por Rafael Carriegas, responsable de Neos en Bilbo.

Y para dentro de unas semanas se anuncia que se celebrará, también en Bilbo, el acto ‘Cambio climático y fe política: cuando discrepar se convierte en herejía’. En su presentación, la fundación afirma que «a lo largo del encuentro se abordará cómo el debate sobre el cambio climático ha ido adquiriendo rasgos propios de una ortodoxia política y cultural, en la que la discrepancia es frecuentemente descalificada o excluida del espacio público».

Jaime Mayor Oreja fue ministro de Interior hasta 2001, cuando el PP lo devolvió a la CAV para que, en tándem con el PSE de Nicolás Redondo Terreros, lograra asaltar Ajuria Enea. No lo consiguió.

Aguantó en el Parlamento de Gasteiz hasta 2004, cuando fue elegido diputado en el Congreso y a los pocos meses encabezó la candidatura del PP al Parlamento europeo. En la actualidad es presidente de la Red Europea de Ideas, el think tank creado por el grupo popular en el Parlamento Europeo para «encauzar el pensamiento del centro-derecha europeo».

 

 

 

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domingo, 9 de noviembre de 2025

Egaña | Herencia Nostálgica

Les compartimos la respuesta por parte de nuestro amigo Iñaki Egaña a quienes se han desgarrado las vestiduras derivado de las declaraciones llevadas a cabo por José Manuel Albares con respecto a la violencia generada por España en contra de las civilizaciones que habitaban el continente que hoy se denomina América.

Lean ustedes:


Herencia nostálgica

Iñaki Egaña

La semana pasada, José Manuel Albares, ministro de Asuntos Exteriores de la Unión Europea, lamentó la injusticia cometida contra los pueblos originarios durante la conquista del continente americano que comenzó a finales del siglo XV. La disculpa fue una ruptura con la posición histórica de Madrid que ha mantenido durante décadas, siglos, la posición de su monarquía, expresada explícitamente en Puerto Rico por Felipe VI en 2022, la defensa del “modelo de presencia de España en América. Los latinoamericanos deberían sentirse orgullosos por la herencia que dejó España durante la conquista”. Semejantes y continuas declaraciones supusieron que en la investidura de Claudia Sheinbaum, México no invitara a la misma a la corona española, lo que provocó un aluvión de críticas desde todos los ámbitos nostálgicos hispanos. Con la declaración de Albares, la salida al ruedo de los seguidores del lema “Proud of Spain's history” ha vuelto a colmar medios y redes.

La reacción ha tenido una cuádruple vertiente. Por un lado, los negacionistas que han rechazado que hubiera cualquier tipo de violencia. Nada nuevo. Son los mismos que han escrito una historia impoluta de España y en otros aspectos similares de Francia en sus colonizaciones, y que en muchas ocasiones han tenido como soporte academias y universidades. Conocemos bien a esta turba, imbricada en el Estado profundo, que ya negaron el bombardeo de Gernika, que aquel 11M trasladaron al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que ETA había sido la autora de la masacre de Madrid, que con motivo de la Declaración de Aiete en 2011 dijeron que España había causado cero víctimas en el conflicto, que, en la actualidad, a pesar de seis mil evidencias, niegan las torturas.

Por otro, los supremacistas culturales, revestidos de ilustración y erudición, apologetas de la expansión de una supuesta civilización contrapuesta a la salvaje con la que etiquetaron a los pueblos originarios. Tal y como machacaron a nuestros antepasados hasta hace bien poco llamándolos cavernícolas, al igual que despreció quien lleva el nombre del aeropuerto madrileño al euskara cuando dijo que no podría ser universitario, del mismo modo que el líder del PSE calificó como un sinsentido que el Gobierno español pidiera perdón por identificar a la Legión Cóndor qué lugar pulverizar para hacer mayor daño a la comunidad vasca, que los maquis que mataban guardias civiles en León eran héroes y Txabi Etxebarrieta, Txiki y Otaegi eran terroristas a pesar de que enfrentaban al mismo enemigo.

Un tercer sector, emotivo e irracional. La comunicación de Albares ya fue respondida por Alberto Núñez Feijóo: “Yo no me voy a avergonzar de la Historia de mi país". Poco antes, con motivo de la celebración de la Fiesta Nacional española, Feijóo, ya había ensalzado "el orgullo de ser españoles" y la "cultura en común forjada con los hermanos en Hispanoamérica". Son los mismos que narraron que España “resistió” durante ocho siglos la ola musulmana, que crearon el mito cristiano de Pelayo, que convirtieron en apátridas a los republicanos derrotados en la guerra civil, que ante las protestas y el apoyo internacional a los imputados en el Proceso de Burgos se enfundaron la capa de “España reserva espiritual de Occidente”.

Y el cuarto argumento no es menos embaucador. La historia compartida. Un considerando que, lamentablemente, muchas veces lo hemos podido escuchar desde posiciones de izquierda. Una línea que evita las políticas extractivas de Repsol, Telefónica o Iberdrola al otro lado del Atlántico o lingüísticas como la del Instituto Cervantes siguiendo la línea de Nebrija de convertir el castellano en lengua del imperio. La historia compartida que relanzan en la actualidad para citar la historia de España en cooperación con el pueblo romaní durante 600 años. Una explicación que esconde injusticias, genocidios. Que hace bien poco fue utilizada también en el 500 aniversario de la conquista castellano-aragonesa del Reino de Nafarroa. Ya en 1992, España instauró el lema de “encuentro de culturas” al referirse a los cinco siglos de la conquista. Enrique Moradiellos, catedrático y Premio Nacional de Historia, aseguró que con la conquista “Europa pasaba a compartir culturas con la Américas”. Tal y como el Gobierno Foral de Navarra, entonces dirigido por UPN, citó 1512 como el año de “la incorporación del Reino de Navarra a la Monarquía Hispánica” y marcándolo como “el momento decisivo de un proceso de signo benéfico, que se consolidó pronto porque suponía la restauración de la unidad originaria de España”. No se rían. Hace unos años, el diario monárquico ABC decía que “Los españoles de la Edad de Piedra descubrieron América”, apuntando que cruzaron el Atlántico helado a pie hace 20.000 años. España eterna.

Cualquiera de los cuatro argumentos anteriores guarda un terrible shock colectivo, la “pérdida” de un imperio que dio una posición hegemónica a España en la historia. Un imperio que se desmoronó por la bancarrota económica de la monarquía hispana y su ambición desmesurada por conquistar nuevos territorios. Ayer en el top mundial, hoy uno más. Este complejo sigue presente en la narrativa de la corte madrileña y ha sido recientemente origen de aberraciones como la firma en las Azores del entonces presidente Aznar con los mandatarios de Washington y Londres para la desestabilización militar de Oriente Medio.

Esta herencia nostálgica ha llegado hasta nuestros días y es utilizada como arma de confrontación. Es notorio que tiene trampa. Pero también entre nosotros. El pasado fue el que fue, con claroscuros. La línea del tiempo nos muestra comunidades en supervivencia, luchas de liberación, matxinadas y levantamientos y también luchas de clases, supremacismo de género, elites monárquicas y económicas, jauntxos. Una pelea constante, con aciertos y errores. No existieron ni Shangri-la, ni Karamablu, ni las arcadias de Pierre Loti. Me atrevería a decir que la herencia nostálgica (no confundir “herrimina, dolor de pueblo” traducido del euskara como nostalgia) es habitualmente, reaccionaria.

 

 

 

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jueves, 3 de julio de 2025

Fase «Agotada»

Naiz dedica este artículo al análisis que Arnaldo Otegi hace de la crisis que enfrenta el gobierno de Pedro Sánchez.

Adelante con la lectura:


Otegi ve «agotada» una fase en Madrid y propone un proceso «para resolver los problemas del 78»

El secretario general de EH Bildu, Arnaldo Otegi, considera «agotada» la fase en la que han sostenido la acción política del Gobierno de Pedro Sánchez y propone «un proyecto de regeneración que aborde los problemas que quedaron sin resolver en el 78», incluido el modelo de Estado.

Aitor Agirrezabal

Arnaldo Otegi, secretario general de EH Bildu, ha comparecido este jueves para valorar la situación política en el Gobierno español, marcada por el llamado «caso Koldo» y el encarcelamiento este lunes del exsecretario de organización del PSOE, el navarro Santos Cerdán.

«La gravedad es notoria», ha señalado, preguntando a ver «a quién sorprende» que haya casos de corrupción en el Estado español. Sin embargo, ha subrayado que «todavía no están demostradas», por lo que ha reclamado «huir del amarillismo y centrarnos en los datos», dada cuenta de dónde vienen los informes inculpatorios. «Que en Euskal Herria se le dé pábulo en el minuto 1 al informe de la Guardia Civil o a lo que dice el Tribunal Supremo, me extraña. Nosotros tenemos ciertas prevenciones».

A pesar de ello, ha insistido en que «la corrupción forma parte de la transición, es parte de la naturaleza del régimen del 78». «Si el que se supone que salvó el régimen está exiliado por corrupción, artífice de la gloriosa transición», ha recordado en referencia a Juan Carlos de Borbón.

Por ello, ha puesto sobre la mesa dos conclusiones de la coalición soberanista: la corrupción está en la naturaleza del régimen, es un factor estructural del mismo; y la fase en la que el motivo para sostener en Madrid la acción política del Gobierno de Pedro Sánchez «está agotada».

Otegi ha recordado que en su día, a la hora de abrir la puerta al Ejecutivo de Sánchez, «dijimos que se daba una oportunidad en el Estado español, desde la II República era la primera vez una que gobernaba una coalición con un partido que defendía, en teoría, la plurinacionalidad y el derecho de autodeterminación, además de un programa social socialista».

«Esa fase se ha agotado. La fase de decir que la alternativa era peor, se ha agotado», ha insistido. «Ya no vale seguir solo porque la alternativa es peor. Que son bastante peores. Y que no están, en absoluto, libres de casos de corrupción», ha apuntado Otegi.

Más allá de la corrupción, un caso político

Por ello, para el secretario general de EH Bildu, es importante «el contexto» en el que se da este último caso. «Más allá de la supuesta corrupción, hay un caso político. La judicatura política, la conferencia episcopal... tienen un objetivo que es salvar el régimen. Esa fase la inauguró Aznar y ahora es una operación política con un objetivo político concreto», ha subrayado.

Otegi entiende que EH Bildu tiene «algo de autoridad» para poner en duda tanto los informes de la UCO como los del Supremo. «O ahora Felipe González, la UCO y compañía trabajan para acabar con la corrupción o trabajan para acabar con ese gobierno. En la transición nos dijeron que el rey salvó del golpe del 81 y nosotros dijimos que era una operación de blanqueo, para legitimar un rey puesto por Franco. También dijeron otras cosas el 11-M. Hay una operación política de calado a la que se ha apuntado hasta la conferencia episcopal que buscar terminar con un gobierno que ha abierto las puertas al diálogo con las fuerzas independentistas».

Así, ha reclamado «acabar con los corruptos y con los corrompedores», para lo que propone «una iniciativa radical, popular y plurinacional» y no apunta a «una legislatura o unas siglas», haciendo que caigan «todos los que deben caer. Entre otros, muchos de los que están en el Ibex».

Un proceso discreto

«Hay que hacer lo que no se hizo en el 78, un proyecto democrático y popular y plurinacional que ponga en marcha un escenario verdaderamente democrático que haga frente al bloque de la derecha, que combata de manera estructural la corrupción y construya mayorías en Euskal Herria, Catalunya y otros pueblos del Estado». Para Otegi, esto no se hará con comisiones de investigación, a pesar de que ha remarcado que EH Bildu, «con sus 0 casos de corrupción», presidirá la comisión del Parlamento navarro. «Esto no se resuelve al modo clásico».

Y en ese camino se ha puesto a trabajar EH Bildu, entablando conversaciones con los agentes del bloque de investidura. También ha pedido «intensificar» las relaciones entre abertzales en Euskal Herria. «Debería ser posible crear unos mecanismos de autodefensa para esa política que viene de Madrid».

Preguntado por los entresijos de este proceso, Otegi ha abogado por actuar «con absoluta responsabilidad, como siempre», ya que no mira a corto plazo. «O abordamos ese debate con tranquilidad o no le vamos a dar un horizonte a la gente», por lo que cree que este debate debe ser discreto. «Estuve ocho años hablando con el PSOE sin que nadie lo supiese», ha recordado.

Otegi, preguntado por las declaraciones de Cerdán en las que aseguró que el propietario de Servinabar, Antxon Alonso, fue quien le presentó al líder de la formación soberanista, ha asegurado que no tiene «grandes cosas que decir» al respecto. «Se está diciendo por ahí que soy íntimo de Alonso, cosa que es absoluta mentira». Otegi ha explicado que, cuando abandonó la cárcel de Logroño, un amigo común con Antxon Alonso le propuso mantener un encuentro con él porque tenía «una oferta» que proponerle. «La oferta es que hay un miembro del Partido Socialista de Navarra que quiere estar conmigo», ha puntualizado. 

 

 

 

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viernes, 27 de diciembre de 2024

Sare | Acelerar, para Culminar

Les compartimos esta misiva publicada en las páginas de Noticias de Navarra por parte de Sare en la que se expone la necesidad de atender el tema pendiente de los represaliados políticos vascos que tras años de la culminación del desarme de ETA continúan siendo machacados un día sí y otro también por las instituciones españolas.

Adelante con la lectura:


Acelerar, para culminar

Mikel Mundiñano Larraza, Beñat Uribe-Etxeberria, Eñaut Landa, Xabi e Iñaki Bidaurre, Naikari Iturbe, Ion Marauri, Bego Atxa y Joseba Azkarraga | Miembros del Elkargune de Sare Herritarra

El tiempo, la distancia, y el mirar a lo que está sucediendo en el mundo, ayudan a ponderar en su justa medida la dimensión de los cambios operados en la vida política y social vasca en los últimos quince años. Que en medio de una escalofriante escalada belicista a nivel planetario que oscurece con los más negros nubarrones imaginables el horizonte de la humanidad entera; el que un conflicto de profundas raíces históricas como el vasco haya encontrado un sólido cauce de canalización política y haya sido capaz de eliminar de la ecuación muchos de los factores que durante décadas han sido fuente de trágicos y multilaterales sufrimientos, hay que ponerlo en valor.

Sobre todo, para tomar consciencia de que los cambios de los que hoy “disfruta” la sociedad vasca no son cambios que hayan caído del cielo. No. Los factores generadores de sufrimiento que han ido paulatinamente desapareciendo de la ecuación política vasca han ido despejándose gracias al encomiable esfuerzo de muchas personas y agentes que, durante todos estos años, han sido capaces de salir de sus particulares “zonas de confort político” para explorar en espacios de colaboración no sólo con las y los diferentes sino también, y, sobre todo, con los y las contrarias. Espacios capaces de concebir soluciones colectivas e imaginativas a problemas largamente enquistados. Un ejercicio éste no exento de riesgos, y muy poco agradecido muchas de las veces. Sobre todo, por parte de las respectivas “hinchadas”, más acostumbradas a buscar razones que retroalimenten su arsenal argumentario que a comprometerse en vías de acuerdo que siempre obligan a dejar pelos en la gatera.

Cierto que en el caso vasco los pasos dados en el camino hacia las soluciones han contado con el apoyo abrumadoramente mayoritario de la sociedad vasca, que ha ido muy por delante incluso en su voluntad de superación de los problemas, señalando siempre el camino a agentes políticos y sociales. A la vista del camino ya recorrido, no cabe duda de que la sociedad vasca no solamente avala, sino que desea y exige un último esfuerzo colectivo para eliminar definitivamente de la ecuación política vasca los factores que a día de hoy siguen generando sufrimiento. En particular, las políticas de excepción que están ralentizando de forma exasperante e injusta los itinerarios de reintegración social y vuelta a casa de las presas y presos de motivación política y desterrar para siempre la utilización que del dolor y sufrimiento algunos hacen de las víctimas de todas las violencias. Las víctimas, de manera individual no están pidiendo venganza. Nos están diciendo a todos, respaldo y reconocimiento de su dolor. Y es eso lo que nos comprometemos a seguir haciendo.

Creemos que es momento de señalar a quien sigue empecinado en poner palos en la rueda de las soluciones. Es momento de decir alto y claro que las presiones para bloquear lo que debiera ser una dinámica normalizada de excarcelaciones no responden a las necesidades de ninguna víctima. Es una evidencia constatada que un avance en cualquiera de los temas de la agenda de resolución repercute positivamente en los demás. Porque da seguridad y confianza a los agentes que deben dar los pasos. Los impulsos de bloqueo obedecen pura y simplemente a intereses políticos partidistas. No es de recibo que sean precisamente quienes no han puesto nada de su parte para que las cosas cambien quienes exijan más y más condiciones a quienes desde hace ya tiempo avanzan en posiciones constructivas y de empatización con los demás sufrimientos. No es de recibo que quienes encendieron la mecha de la guerra global en las Azores, quienes mintieron de forma ignominiosa tras el 11-M, o quienes desaprovecharon oportunidades como la ventana diplomática abierta en Oslo, pretendan erigirse ahora en “tutores morales” del proceso de soluciones. Como artífices de aberraciones jurídicas como la Ley 7/2003, verdadera cadena perpetua encubierta, o de la ya felizmente superada Ley 7/2014 que ha privado a las y los presos vascos el acceso a las prerrogativas de cumplimiento de condenas vigentes en toda la Unión Europea, debieran ser ellos los primeros en hacer autocrítica y ofrecerse para allanar el camino a un escenario de paz y convivencia definitivos.

La sociedad vasca no está ya para más excusas ni para más dilaciones. Urge diligencia en el desmantelamiento de las políticas de excepción todavía vigentes. Se trata ni más ni menos que de adecuar el ordenamiento jurídico a la demanda mayoritaria de la sociedad. Se trata de ejecutar la ley atendiendo a criterios profesionales, sin privilegios, pero también sin discriminaciones. Se trata de culminar cuanto antes el camino iniciado hace ya quince años. Será una victoria colectiva. Una victoria a ofrecer a las generaciones venideras y también, en un momento crítico, al mundo entero. El 11 de enero lo volveremos a reclamar en las calles de Bilbo.





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martes, 26 de noviembre de 2024

25 Años de Gara

Este blog vio la luz hace ya veintitrés años.

Una par de años antes el periódico vasco Gara había sido presentado a la sociedad vasca como heredero del periodismo ejercido antes desde Egin y siempre con la amenaza represiva españolista, sofocante, dispuesta siempre a cercenar la libertad de prensa y el derecho del pueblo vasco a estar informado.

Sobra entonces decir que mucho del material compartido en este blog proviene de Gara y más recientemente, de Naiz.

Así que habiendo reconocido lo anterior, les presentamos este texto dado a conocer en la plataforma de dicho medio:


Artefaktua: El futuro ya está aquí

Artefaktua ha publicado un libro con el trabajo de todo este año que ha comenzado ya a distribuirse. Su prólogo, que reproducimos a continuación, está escrito por Iñaki Altuna, que hasta el pasado mes de octubre fue director de NAIZ.

Iñaki Altuna

La proximidad del vigésimo quinto aniversario del nacimiento de GARA alumbró la idea de hacer este enorme ejercicio de memoria de la mano del periodismo vasco, ese que adquirió forma diaria tras la muerte del dictador Francisco Franco, cuando aparecieron en los kioscos las cabeceras de ‘Deia’ y ‘Egin’ en un breve lapso de tiempo allá por 1977.

La necesidad de hacer dicho ejercicio no respondía solo al impulso de celebrar aquel parto realmente esperanzador para nuestra comunidad y el país que supuso la aparición de GARA el 30 de enero de 1999. Estaba motivado también por la punzada de la injusticia que de nuevo había sufrido este proyecto con la imposición ya efectiva del pago de la deuda de ‘Egin’ a la Seguridad Social española, atribuida torticeramente a nuestro periódico. La espada de Damocles caía por fin sobre nuestras cabezas, aunque ya para entonces el plan pergeñado en su día desde las cloacas del Estado para provocar una nueva clausura de un periódico vasco –sería la tercera tras la del mencionado ‘Egin’ y la de ‘Euskaldunon Egunkaria’– hacía agua. La herida a esas alturas no iba a ser mortal, aunque el esfuerzo para sanarla se antojaba titánico.

Aquel expolio de tres millones de euros condicionó la actividad del proyecto de forma permanente desde 2018 hasta 2021, cuando se abonó el último plazo. Las dificultades se acumulaban en plena pandemia. Por ello también nos citamos para este veinticinco cumpleaños, como aquel que quiere respirar a pleno pulmón sin más límite que su propia capacidad.

Porque nuestro objetivo último no era solo pagar la deuda, sino dimensionar a futuro este proyecto comunicativo. Si nos hubiéramos limitado a abonar religiosamente aquella ingente e indecente cantidad de dinero sin ningún otro plan, habríamos muerto desangrados. Por ello, miramos más al futuro que al pasado, con una auténtica vocación de renovación que, entre otros avances, llevó a un cambio y modernización del funcionamiento de la redacción, a un nuevo diseño y modo de elaboración de NAIZ y a la salida de NAIZ Irratia, todo ello en medio de una campaña para lograr 10.000 nuevo suscriptores. «Suscríbete al futuro» fue su significativo lema.

La cita para este 2024 tomó cuerpo mediante la iniciativa de Artefaktua, que venimos desarrollando de forma permanente durante todo el año y que también ha permitido confeccionar este libro que ahora tienes entre manos.

Los datos no pueden ser más elocuentes: está previsto que hagamos para final de año cerca de 1.000 artículos, muchos de los cuales, además de en internet, estamos llevando al papel en GARA o en los suplementos ZAZPIKA y GAUR8, además de a la radio. Un reto que incluye vídeos, audios, fotografías y reproducciones de primeras páginas o portadas. Son miles los archivos que pueden consultarse en este enlace.

Hemos realizado crónicas de cada uno de los 365 días, de los 366 contando los bisiestos, y de cada uno de estos 47 años, hemos recuperado artículos de tiempo atrás –auténticas joyas del periodismo– y hemos recogido testimonios actuales de los protagonistas para valorar con perspectiva algunos de los acontecimientos más relevantes. Una labor en la que han participado más de 50 periodistas, colaboradores, fotógrafos, diseñadores e informáticos, entre otros.

Artefaktua comprende el periodo que va desde el nacimiento de ‘Egin’, el 29 de septiembre de 1977, hasta la actualidad. La elección de la fecha de inicio venía dada. Porque, si no hubieran cerrado ‘Egin’, esta línea del tiempo habría sido otra. Ni siquiera 2024 habría sido un aniversario redondo.

Así, al celebrar los veinticinco años de andadura de GARA, debíamos indefectiblemente recoger también contenidos de las dos décadas anteriores, para tener una visión suficiente de lo que ha sucedido y de cómo se ha contado.

Y la conclusión no puede ser más clara: sin estos medios de comunicación la realidad informativa habría sido mucho más sesgada, insoportablemente adulterada. Las fotografías de las torturas a Joxe Arregi mostradas en ‘Punto y Hora’, la información ofrecida para hacer frente a la patraña del 11-M, la publicación de la ponencia política que abogaba por el cambio de estrategia de la izquierda abertzale cuando ya se llevaban detenidos a Arnaldo Otegi y sus compañeros o los audios de las comunicaciones de la Ertzaintza el día que cargaron con todo hasta provocar la muerte de Iñigo Cabacas son algunos ejemplos.

Desde nuestras propias empresas y participando o colaborado con otras, tampoco cabe pasar por alto la contribución hecha a la construcción de la nación vasca, con medios que abarcan todo el territorio, de forma determinante en Ipar Euskal Herria gracias a Mediabask, o con la promoción del euskara, cuyo uso no ha hecho más que crecer con el desarrollo de NAIZ. En la línea monolingüe nos encontramos, además, con el semanario GAUR8, NAIZ Irratia, la revista de viajes Bidaiari, el diario digital Kazeta o Hamaika TB.

Artefaktua muestra el tamaño de la contribución del proyecto que echó andar con GARA, y lo hace en un momento en el que se debe resaltar la importancia que tiene contar con medios de comunicación rigurosos, que respondan a la pluralidad de la sociedad vasca. Una prensa solvente es sinónimo de salud democrática, por lo que su sostenibilidad debiera ser también motivo de preocupación para los poderes públicos.

Es curioso que, vista la contribución del proyecto iniciado con GARA, este grupo reciba cuatro veces menos de dinero público que cualquier otro. La diferencia en los recursos recibidos puede llegar a ser aún muchísimo mayor respecto a determinados medios.

Porque, como queda atestiguado en este Artefaktua, no aportamos ni representamos menos que nadie. Obviamente, no existe la suficiente ecuanimidad en las políticas públicas en este ámbito. La prensa y, en general, los medios de comunicación necesitan apoyo desde una apuesta decidida por la ya señalada pluralidad, lejos del clientelismo o el favoritismo para la financiación de los afines. No debieran ser políticas partidarias, sino ponderadamente equitativas con criterios de servicio público.

Con todo, hemos cumplido 25 años, y en esta última fase, además, hemos completado con éxito –relativo, para que no suene presuntuoso– una importante modernización, con hitos como los ya señalados y que ha cristalizado incluso en la renovación física de las redacciones. Se podría decir que se ha concluido otra etapa y que, desde el estadio alcanzado, es momento de volver a repensar el proyecto para fijar nuevos objetivos. Pero para empezar a hablar de ello será mejor leer primero el epílogo de este libro, a cargo de la nueva directora de NAIZ, Ane Urkiri, quien ha tomado mi relevo en el cargo. El cambio generacional es también un hecho.

 

 

 

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sábado, 12 de octubre de 2024

Justicia para Ángel Berrueta

En los minutos y horas posteriores a los ataques yihadistas el 11 de marzo en Madrid, tanto José María Aznar como Ángel Aceves se dedicaron a envenenar la atmósfera con desproporcionados ataques en contra del pueblo vasco. Los movía un interés muy particular, que el pueblo español no conectara tan cruel masacre con la 'photo opportunity' del propio Aznar en Las Azores con George W. Bush y Tony Blair en los prolegómenos a la genocida invasión a Irak.

Como resultado directo de las acciones de Aznar en Irueña se asesinó al panadero Ángel Berrueta y, horas después, la Ertzaintza se mantenía impávida mientras a Kontxi Sanchíz se le escapaba la vida en Hernani durante una manifestación en protesta por lo ocurrido.

Pues bien, desde Naiz traemos a ustedes información acerca de un capítulo más en este caso:


Una placa en homenaje a Ángel Berrueta «cierra por fin un duro ciclo de dolor y resistencia»

Veinte años después de que le mataran en la panadería que regentaba en el barrio iruindarra de Donibane, «por fin» una placa recuerda a Ángel Berrueta como víctima de motivación política para «cerrar un duro ciclo de dolor y resistencia», como ha señalado el alcalde, Joseba Asiron.

Pello Guerra

Con un sencillo, pero muy emotivo acto, este viernes ha sido inaugurada una placa en homenaje a Ángel Berrueta como víctima de motivación política frente al número 18 de la calle Martín Azpilcueta del barrio iruindarra de Donibane, donde se encontraba la panadería que regentaba y en cuyo interior le mataron el policía español Valeriano de la Peña y su hijo.

Al acto han asistido la Corporación del Ayuntamiento de Iruñea, salvo UPN y PP, además de la vicepresidenta segunda y consejera de Memoria y Convivencia del Gobierno de Nafarroa, Ana Ollo, como muestra del apoyo del Ejecutivo a esta iniciativa que ha partido del Consistorio gobernado por Asiron.

Junto a ellos se encontraban la viuda de Berrueta, Mari Carmen Mañas, y sus hijos Aitziber, Imanol y Aitor (Enekoitz no ha podido asistir), además de numerosos amigos y vecinos del barrio, muchos de los cuales les han acompañado en su lucha de dos décadas por obtener finalmente este reconocimiento para Ángel.

En su intervención, Asiron ha recordado que el pasado 17 de junio de 2024, el Gobierno de Nafarroa reconocía oficialmente a Ángel Berrueta como víctima de motivación política, «un paso definitivo en un demasiado largo periplo de veinte años en busca de verdad, justicia y reparación». Y por ese motivo, «con la colocación de esta placa en su memoria, cerramos un duro ciclo marcado por el dolor y la resistencia».

Asiron ha recordado que «atrás quedan años de amenazas, de acoso, de cargas policiales que llegaron incluso a ensombrecer el duelo mientras velabais todavía el cuerpo de Ángel. Atrás quedan las roturas de cristales en la tienda, las pintadas en la puerta de casa, el desamparo y el desprecio institucional. Quedan atrás, pero no se olvidan, porque no olvidar es también reparar, es una cuestión de justicia».

Ha insistido en que «Ángel fue una víctima política y vosotros, su familia, solo habéis pedido una cosa, algo tan sencillo y profundo como el reconocimiento de vuestra verdad».

Han sido veinte años de lucha en la que, «frente a la frialdad demostrada en ocasiones por algunas instituciones, habéis contado con algo mucho más importante y profundo: el apoyo de vuestros vecinos del barrio de Donibane, con el calor, la cercanía y la humanidad de miles de personas que, de un modo u otro han estado a vuestro lado, en este largo camino».

«Aunque aquellos años de sufrimiento queden atrás, no podemos dejar que caigan en el olvido, porque sin memoria, estamos condenados a repetir nuestro pasado. La memoria y la justicia siempre tienen que caminar de la mano y hoy, con esta placa, queremos recordar a nuestro vecino Ángel como muestra inequívoca de que esta Pamplona de hoy en día, afortunadamente no es la misma Pamplona de hace veinte años», ha añadido el alcalde de Iruñea.

Honrar a todas las víctimas de motivación política

Asiron ha resaltado que «hoy aquí honramos a todas las víctimas de motivación política con el mismo respeto, con el mismo reconocimiento, porque todas son iguales ante las instituciones. Recordamos por quienes, como Ángel, desgraciadamente ya no pueden hablar ni contarnos su verdad. Hoy su verdad ha quedado grabada definitivamente en esta placa, pero sobre todo en nuestros corazones».

En nombre de la familia, Aitziber Berrueta ha dado las «gracias por estar a nuestro lado una vez más» y ha puesto de relieve que «este año por fin ha sido reconocido el aita como víctima de motivación política».

La hija de Ángel ha agradecido especialmente al Ayuntamiento de Iruñea «que haya hecho este acto oficial y público. Tener una placa en la que dice que aquí asesinaron a Ángel Berrueta, para la familia y el barrio es importante, porque así perdurará la memoria y el recuerdo».

Por su parte, dos integrantes de la plataforma Angel Gogoan, Itxasne Zabalza e Irati Vidal, han leído sendos textos en castellano y euskara, en los que han recordado que «Ángel fue un hombre valiente cuyo legado sigue vivo en nuestra memoria colectiva».

Desde la plataforma han agradecido el reconocimiento otorgado a Berrueta como víctima, lo que hace que pase a ser «parte real de una historia que hoy es un poco más objetiva. La colocación de esta placa es un hito significativo en nuestra historia local, porque a pesar del tiempo que ha pasado, recordamos con firmeza la tragedia que marcó a nuestra comunidad».

El acto se ha cerrado con un aurresku bailado por Asier Mañas, sobrino de Ángel, y los gritos emocionados de las numerosas personas congregadas ante esa placa, que, una vez más, han lanzado al viento el lema «Angel, gogoan zaitugu».


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domingo, 6 de octubre de 2024

Egaña | Begoña

Por enésima ocasión nuestro amigo Iñaki Egaña pone a descubierto la podredumbre que caracteriza al estado español con un escrito que nos ha compartido en su muro de Facebook:


Begoña

Iñaki Egaña

La ofensiva mediático-judicial contra la pareja del presidente del Gobierno español ha revelado para un sector de la elite política hispana lo que llevábamos padeciendo en nuestro país desde hace décadas. Que la magistratura hispana es un poder en sí mismo, que marca tiempos, que provoca terremotos en la agenda política y que, en términos de medición, tiene más recursos y autoridad que las Cortes o La Moncloa. El Supremo y el Constitucional son los últimos eslabones de una cadena que se nutre de la derecha y la ultraderecha, de un corporativismo atávico y de un tendencia sistémica a conservar los valores clásicos del Estado profundo.

No voy a hacer una lista de agravios, ni tampoco a referir quién es más que quién en padecimientos. Es evidente que, en situaciones extremas, las posturas se definen con mayor nitidez. Y nosotros hemos vivido en ellas. Tal y como lo hizo Catalunya hace ahora ya siete años. Aquellos lodos nos han traído a estos barros, y viceversa. La rueda que no se detiene y que muestra que en estas dos últimas décadas varios agentes sociales se han convertido en políticos sin serlo. Políticos de primera magnitud.

Todo comenzó -por no viajar en el tiempo más allá de lo exigible para que no parezca un discurso de abuelo cebolleta-, hace exactamente 20 años, cuando el actual presidente hispano ingresó en el Ayuntamiento de Madrid en sustitución de Elena Arnedo, que acababa de dimitir. Fue su entrada en la arena política. En marzo de ese mismo año, la derrota de Aznar en las generales, tras los atentados yihadistas, unida a la creación de un gobierno de coalición en la Generalitat en el que entraban los republicanos de ERC, fueron el punto de partida para un acoso mediático y judicial desde la derecha hacia el PSOE liderado por Zapatero. Que se ha prolongado hasta hoy. Buena parte de la culpa la tuvieron los propios socialistas, que en 2001 habían firmado un nuevo Pacto Antiterrorista, con el que suponían neutralizar al PP, y que en las legislaturas de Felipe González se habían sumado a las líneas de intervención clásicas de los sectores más tenebrosos de la política española. Tortura y guerra sucia, entre otros temas, inducidos desde palacio. Después de haber sido derrotados y machacados en la guerra civil y el franquismo, bienvenidos a la España rojigualda.

Dos años después, 2006, la pareja de novios se casaba en el Hipódromo de la Zarzuela. En esos meses, el presidente Zapatero dirigía un intento de negociación con ETA que llevó a sus emisarios a entrevistarse con delegados de la organización armada, en tregua permanente, en Lausana, Ginebra y Oslo. Todo muy ordenado, con el Centro Henri Dunant haciendo labores de intermediación y recogiendo actas. En representación de Zapatero, Javier Moscoso, antiguo fiscal general del Estado y miembro del Consejo del Poder Judicial. Un cuadro de categoría.

Aquellas conversaciones que fracasaron un año más tarde, sirvieron para que el PSOE, el nuevo equipo de Zapatero al menos entre los que se encontraba el actual presidente del Gobierno, realizara un ejercicio de realismo. En teoría, la política la pivotaba el Gobierno, en la práctica se le escapaban numerosos flancos. Fue en esas reuniones, y tras los acuerdos firmados entre el Gobierno de Zapatero y ETA a finales de 2005, que Moscoso, Eguiguren, Rubalcaba y el núcleo duro de los negociadores, comprobaron que desde la judicatura, la iglesia, las asociaciones de víctimas del terrorismo, y el propio partido, boicoteaban cualquier intento de normalización política. La crispación era y es elemento natural para la derecha hispana.

Aquellas actas guardadas en el ministerio del Interior y ocultadas por la ley de secretos oficiales, descubrieron las sorpresas de los delegados del PSOE. En Ginebra y Oslo se mostraban aturdidos por los torpedos que la judicatura les lanzaba. Detenciones, torturas, prohibiciones de actos políticos… Llama la atención que el único territorio que el Gobierno hispano reconocía controlar era el de la Policía. Ni siquiera la Guardia Civil cuya autonomía era “peligrosa” y que, decía el PSOE, “únicamente obedece al Duque de Ahumada”.

Una ojeada a la hemeroteca nos permitiría descubrir entre los jueces quién era el abanderado contra la normalización política que perseguían entonces tanto un sector del PSOE como la izquierda abertzale: Fernando Grande-Marlaska. Y, me remito a las actas, se trataba del mayor actor incontrolado que ponía contra las cuerdas a los delegados socialistas desplazados a Suiza y Noruega. Un juez contrario a acuerdos de pacificación y exponente de la casta judicial de la más pura tradición hispana. Desde Estrasburgo le han reiterado varias veces que los malos tratos hay que investigarlos, aunque los denunciantes sean vascos. Más aún desde que España había firmado ya en 1985 la Convención contra la Tortura. Grande-Marlaska, como tantos otros, un valor pre-Constitucional, predemocrático en lenguaje socialista.

Sin embargo, aquel misil judicial, aquel torpedo que al equipo de Zapatero le impedía tener credibilidad, se incorporó a la lista de los ministros del actual presidente hispano. Una carrera brillante. De enemigo de la paz a ministro. De exponente de la tendencia política autónoma de la judicatura, a sufrir su acoso. ¿Se podría aplicar con aquello de “Cría cuervos y te sacarán los ojos”? En absoluto. Lo que padecen unos y otros, entre ellos la pareja del presidente español, forma parte de ese magma político en el que se han rebozado los apoderados de los regímenes del 36 y del 78, que para el caso son los mismos. Cuando interesaba ya estaban los vascos para recibir los palos. Cuando no interesaba llegaba la denuncia, con minúsculas por si en alguna ocasión habría que retomar los zarpazos. Ahí andan preparando a Eneko Andueza para mantener el nivel, llegado el caso. Y entonces no se sorprendan, como ha sucedido con Begoña. Y que no venga el Moscoso de turno para decir, lo tienen en sus apuntes, que “Marlaska ha sido un accidente”.

 

 

 

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domingo, 25 de agosto de 2024

Egaña | Espías

Desde su página en Facebook traemos a ustedes este texto de Iñaki Egaña con el que nuestro amigo, inspirado por el caso del periodista vasco Pablo González, arroja luz sobre un tema bastante polémico, adelante con la lectura:


Espías

Iñaki Egaña

Un tema frecuentado tradicionalmente en tono folletinesco, con el rigor más o menos escorado, que cada novelista imprime a sus trabajos. Difícil de abordar en un mundo caótico, dividido en los bloques de ese axioma ya avanzado por George Bush, el Bien contra el Eje del Mal. ¿Dónde se sitúan los personajes? ¿Conmigo o contra mí? ¿Carta blanca a las veleidades, por no decir fechorías, de cada uno de los clanes? La realidad es mucho más compleja, los límites inescrutables y la propia esencia del trabajo una incógnita como para sentar unas bases entendibles. Si algo presentan en común los servicios de espionaje es su acientifismo, su movimiento perpetuo por un interés determinado. La CIA “encontró” en Irak las armas de destrucción masiva que no existían. La sede del CNI en Gasteiz, según el informe 101L0400250 de la Ertzaintza, intentó ligar a ETA con Al Qaeda tras los atentados yihadistas del 11M en Madrid. La propia Policía Autonómica se nutre de sistemas de Israel para espiar por su cuenta. ¿Cómo abordar cada caso descartando la coyuntura? Muy complicado.

El reciente intercambio de periodistas o espías, según la fuente, entre EEUU y la Federación de Rusia, nos ha dejado un reguero de reflexiones e interpretaciones a cada cual más esclarecedora. En la cercanía, por eso de su ascendencia y residencia, nos ha alcanzado el caso de Pablo González. No tengo ni idea si Pablo trabajaba para alguien en concreto. Sí, en cambio, había seguido su trayectoria periodística, como otros tantos, en la prensa europea. Me ha llamado la atención, por el contrario, que cuando hemos asistido a ese intercambio en directo, los medios generalistas citaban la recepción de Vladimir Putin en Moscú, a los “espías rusos”, entre ellos González hasta entonces sin acusaciones fiscales, mientras que cuando Joe Biden hacía lo propio cuando llegaban a Myreland, la noticia refería a “periodistas”, a pesar de que, previamente, habían sido condenados por espionaje. Una más en ese sesgo permanente de las agencias que acaparan la información planetaria.

El caso ya había sido previa y abundantemente rellenado con algunas informaciones que abrumaban. Ese diario madrileño que nació en la Transición, auto titulado como “el periódico global”, nos sorprendió, ya hace unas semanas, con una detallada información sobre los contactos de González con la inteligencia rusa. Información que únicamente podía proceder de servicios de contraespionaje, como el CNI, la CIA o la NSA. Apabullante. ¿Era la periodista que firmaba la noticia una colaboradora más de los servicios citados? ¿O se trataba únicamente de una firma añadida? Estas cuestiones de informaciones supuestamente confidenciales han sido filtradas habitualmente por medios españoles y franceses durante las últimas décadas, con la excusa del conflicto vasco. ¿Son los receptores-periodistas espías al servicio de potencias extranjeras? Alfredo Grimaldos escribía hace ya unos años, que medio centenar de periodistas españoles trabajaban para la CIA. No sé si el dato es correcto, pero, en esa proporción, los que lo hacían o hacen para otros como el Mossad, el MI6 o el CNI deberían ser escandalosos.

Dicen que el espionaje es una de las profesiones más antiguas de la humanidad. Las mismas leyendas contenidas en la Biblia sobre Moisés, apuntaban que el conductor de los hebreos mandó a las tierras de Canaán a doce espías para que efectuaran un reconocimiento exhaustivo e informasen luego al pueblo elegido. El egipcio Ramsés II, doce siglos antes de nuestra era, apuntaba también que en las escaramuzas contra los hititas, liberaba prisioneros engañados con falsas noticias. Los Césares romanos, tampoco daban una orden a sus legiones sin consultar antes con sus informantes. Sun Tzu lo redondeó. Entre la crónica histórica, la frivolidad y la novela, personajes como Mata Hari o Magda Andurain, por citar una de casa, han creado fábulas bien creíbles, como las que dictaron Graham Green o John Le Carré.

Pero esas historias no son precisamente novelescas. Los espías, mezclados y confundidos durante años con confidentes, chivatos, traidores y una retahíla de conceptos ligados a las miserias políticas, tuvieron su máxima expresión a partir del siglo XX, alcanzando nuestros días. El espionaje a Herri Batasuna en su sede de Gasteiz fue uno de los muchos. En 2009, la sede de Abertzaleen Batasuna en Baiona fue asaltada y sus soportes informáticos robados. La coalición lo denunció como "espionaje político". En 1987, Carlos Garaikoetxea y su nuevo partido fue espiado por los que resistieron con el nombre original. En el Bilbao republicano, la Ertzaña descubrió una red de espionaje de apoyo a los golpistas y el Gobierno autónomo ordenó su ejecución. Jesús Galíndez, delegado vasco en Nueva York, espiaba para el FBI y cuando la guerra, Delia Lauroba y sus compañeras lo hacían para los aliados. El director de la red, el gasteiztarra Luis Álava ejecutado por Franco. Félix Likiniano, autor de aquel símbolo que unía el hacha con la serpiente, espió para esos mismos aliados durante la Ocupación. Y el PNV de Agirre tejió, gracias a sus redes del exilio, una de las mallas más sólidas de la Guerra Fría en aquella cruzada anticomunista que recorrió el mundo capitalista. Antenas no sólo en Latinoamérica, sino también en Europa: Chekia, Bulgaria, Hungría, Yugoslavia… La sede clandestina de sus servicios en París, la de la calle Quentin Brouchard, semejaba una réplica en minúscula de Quantico.

El quid de la cuestión es quién dirime cuál es el Bien y cuál el Mal. Quién pertenece a una facción y quién a otra. La llamada geoestrategia mundial aboca a las partes a no ser neutrales. Las divagaciones aventureras de Graham Greene, perseguido o perseguidor, no tienen cabida. Y en esas circunstancias el dilema se agranda. Que se lo pregunten a Edward Snowden, que de antiguo agente de la CIA y de la NSA, se convirtió en periodista. Y entonces su papel transmutó para ser tachado de “criminal”.

 

 

 

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viernes, 28 de junio de 2024

Víctimas de la Violencia Policial

El discurso de odio hacia todo lo vasco generado por José María Aznar y Ángel Acebes en los minutos y horas posteriores a los atentados del 11-M en Madrid se materializó en la violenta muerte de dos ciudadanos vascos; Ángel Berrueta y Kontxi Sanchíz.

Como en todo acto de terrorismo de estado, los autores intelectuales y materiales de la muerte de ambos gozaron de todos los beneficios que el régimen borbónico franquista otorga a quienes violentan el día a día en la sociedad vasca.

Dos largas décadas después, tenemos por fin un atisbo de justicia para Ángel y para su familia, lean ustedes lo que nos informa Naiz:


Ángel Berrueta y su familia, reconocidos como víctimas de violencia policial

Ángel Berrueta y su familia han sido reconocidos como víctimas de violencia policial por el Gobierno navarro. El reconocimiento se ha hecho extensivo a la viuda y a los cuatro hijos e hijas del panadero iruindarra por las agresiones y amenazas recibidas durante años.

Marxelo Díaz

Entre los reconocidos como víctimas por el Gobierno navarro se encuentran Ángel Berrueta y su familia. El panadero del barrio iruindarra de Donibane murió a manos del policía Valeriano de la Peña y su hijo tras tener una discusión con María Pilar Rubio, quien pretendía colocar en su tienda un cartel que atribuía a ETA los atentados del 11-M de 2004, que se habían registrado dos días antes. La sentencia del TSJN ya reconoció que había motivaciones políticas.

En esta ocasión, además de Ángel Berrueta, el Gobierno navarro ha reconocido como víctimas también a su viuda, Mari Carmen Mañas, y a sus cuatro hijos e hijas, por las agresiones y amenazas que sufrieron tras la muerte. El reconocimiento se ha realizado este viernes, en un acto privado al que han asistido la vicepresidenta segunda del Gobierno navarro y consejera de Memoria y Convivencia, Ana Ollo, y el director general de Memoria y Convivencia, Martín Zabalza, además de varios miembros de la comisión de memoria.

Ollo, que ha sido la encargada de entregar el informe a la familia, ha querido, además, pedir «perdón por parte de las instituciones por todos estos años» en los que la familia Berrueta ha sufrido el silencio. «Durante años hemos sido ninguneados», ha explicado Aitziber Berrueta, hija de Ángel, a NAIZ tras el acto de hoy.

Según ha señalado, para la familia la de hoy ha sido una jornada «tranquilizadora», pero es «un punto y seguido». «Desde hace muchos años hemos pedido ser reconocidos y ahora lo hemos sido. El aita y la familia también hemos sido reconocidos. Esto supone una gran tranquilidad. Ya está. Pero digo que es un punto y seguido porque seguiremos luchando por todas esas víctimas que siguen sin reconocerse», ha señalado Aitziber.

La hija de Berrueta, asimismo, ha querido agradecer el apoyo recibido durante estas dos décadas y se ha querido acordar «del barrio de Donibane, de la plataforma Angel Gogoan y de toda la gente, de toda Iruñerria, que durante estos largos años nos han mostrado su solidaridad y nos han arropado».

Amenazas desde el primer día

En una entrevista con NAIZ en marzo pasado, cuando se cumplían veinte años de la muerte de Berrueta, Mari Carmen Mañas relató cómo se produjeron las amenazas, desde el mismo día en el que enterraron a su marido.

«Ya desde el primer día empezamos a tener llamadas. La primera fue a las doce de la noche. Cogí yo el teléfono. Lo primero que me dijeron fue ‘sois unos hijos de puta. Vais a morir igual que Ángel. Tú vas a ver morir primero a tus hijos y luego te mataremos a ti’. ‘¿Pero qué estás diciendo? ¿Quién eres?’ ‘Un policía nacional’. Les respondí que cómo podían hacer eso el día que le habíamos enterrado. Eso fue durísimo. Y a continuación sucedieron todas las demás. Esa fue la primera. Eran llamadas continuas por teléfono a las noches. Tuvimos que desconectar el teléfono porque no podíamos vivir. Continuamos con la rotura de cristales en la tienda. Tiraban las flores. Brindaron con unas copas de vino que luego rompieron allí en la tienda. Todo eso es horroroso. Sales de casa y te encuentras la figura de un ataúd en el que han escrito ‘Aquí vais a terminar todos’. Te hacen sentir tan mal. Son cosas que no se pueden olvidar», relató Mañas en esa entrevista.

La familia de Berrueta, como ha repetido en numerosas ocasiones su hija Aitziber, está muy agredecida del arrope popular que ha recibido, tanto en el barrio de Donibane como en el resto de Iruñea y de Euskal Herria. Lo que sí han echado en falta ha sido la falta de reconocimiento por parte de las instituciones. El Ayuntamiento de Iruñea gobernado por UPN, por ejemplo, no tuvo mejor idea que retirar la placa que en recuerdo de Berrueta colocaron los vecinos frente a la panadería.

Arrope popular, olvido institucional

Este arrope popular se ha demostrado, año tras año, en el acto que en Donibane se ha organizado para recordar a Berrueta y también a Kontxi Sanchiz, muerta tras una intervención de la Ertzaintza en Hernani contra una movilización para denunciar lo que había ocurrido en Iruñea.

En el aniversario de este año, el vigésimo, la Junta de Gobierno Local reclamó al Gobierno navarro que se reconociese a Berrueta como víctima de violencia policial. Destacaba que, pese al tiempo transcurrido, la familia no había obtenido todavía verdad, justicia ni reparación.

No se puede olvidar, sin embargo, que en 2012, el Pleno del Ayuntamiento de Iruñea rechazó una moción que presentaron Bildu y Geroa Bai a instancias de la familia en la que se pedía verdad, justicia y reparación y la colocación de una placa. La abstención del PSN y el voto en contra de UPN y PP la echaron atrás. I-E votó a favor del reconocimiento pero en contra de la placa. Es un ejemplo del abandono institucional del que se ha quejado durante estos años la familia Berrueta.




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sábado, 18 de marzo de 2023

Egaña | Terrorismo

Les recomendamos la lectura y análisis de este texto de Iñaki Egaña:

 

Terrorismo

Iñaki Egaña

No voy a entrar en una valoración del término, cuando ni siquiera la comunidad internacional tiene una definición unificada para el mismo. La voladura del Nord Stream ha sido un acto legítimo, para Biden y sus aliados, mientras que, según las crónicas, la del oleoducto de la hoy Repsol en Tarragona por ETA en 1987 fue un acto terrorista. Hay numerosos puntos de vista y centenares de flecos. Pero sí, en cambio, quiero poner el acento en esas “celebraciones” que hace la Comunidad Autónoma Vasca a cuenta del concepto “víctimas del terrorismo”, al que dedica tres días al año: 11 de marzo, 27 de junio y 10 de noviembre.
Los dos partidos de Gobierno de la CAV en la actualidad, PNV y PSOE, sacaron adelante en cada ocasión la elección de las tres fechas. La de marzo por ser el aniversario de la matanza yihadista en Madrid, la de junio por ser supuestamente el día en que ETA se cobró su primera víctima mortal (una mentira trasmitida precisamente por los dos socios de Gobierno en Gasteiz) y la de noviembre “elegido por ser el único del calendario en el que tras décadas de terrorismo no se produjo ninguna víctima”.

La del 11 de marzo lo ha sido en memoria de las que ocasionaron diez bombas yihadistas en Madrid, en 2004. El Gobierno del Partido Popular achacó la autoría a ETA, negando otra posibilidad y calificando de "intoxicadores" y "miserables" a quienes la sugirieran. El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, en su Resolución 1530, reprobó unánimemente a ETA por el atentado, tras propuesta conjunta de España y Francia. Dicen que las resoluciones del Consejo de Seguridad son eternas y que no se pueden borrar, aunque sean mentira. De esos recuentos, faltan Ángel Berroeta y Kontxi Sanchiz, que pagaron con su vida la búsqueda de la verdad.

Estas “celebraciones” son de parte. Sin ningún tipo de equidistancia y menos de asunción de responsabilidades. Siguen existiendo víctimas de diversa categoría y otras que ni concurren. Del 10 de noviembre, en el que el Instituto Gogora se encarga de lanzar a los cuatro vientos que ese día fue afortunado porque no hubo víctimas de ETA, al menos 94 hombres y mujeres vascas tendrán un recuerdo dramático, con secuelas de por vida. Porque ese mismo día, en diferentes años, estaban siendo torturados por agentes policiales, según informes de Euskal Memoria y del IVAC, estos últimos encargados por el Gobierno Autonómico de Gasteiz y el Foral de Nafarroa. Ayuntamientos de localidades como Barakaldo, Usurbil, Donostia, Zornotza, Urnieta, Bilbo, Iruñea, Getxo, Zumaia, Oñati, Lasarte, Lakuntza, Durango, Azpeitia, Arbizu, Ordizia, Hernani, Orereta… podrían salir a la calle y desplegar una pancarta con todos sus ediles detrás de ella, para denunciar que un 10 de noviembre, hijos e hijas de su pueblo estaban siendo salvajemente torturados. Golpes, bolsa, electrodos, intentos de violación…

Con motivo del 11M, la primera de las conmemoraciones anuales, el mensaje transmitido desde la lehendakaritza de la CAV ha seguido también las pautas de invisibilizar un terrorismo que tiene lazos tan poderosos como para apoderarse del relato institucional. El lehendakari, para empezar, ha utilizado el relato de una de las partes, el de Covite, la asociación que preside Consuelo Ordoñez, dando la espalda a los generados por su propio Ejecutivo. Dice Covite que “las consecuencias del terrorismo de ETA fueron 853 asesinados –la cifra que da por válida Urkullu, más abultada que la de su Gobierno-, 2.597 heridos, 10.000 extorsionados y 100.000 forzados al exilio”.

Así, cuando el lehendakari hace la referencia a las víctimas no mortales, se acuerda únicamente de la extorsión a los empresarios. Hubo otra extorsión multimillonaria e invisibilizada a través de los impagos a las asociaciones electorales legales, a través de los costes del alejamiento de los presos, a través de las multas sistemáticas desde llevar un kaiku en tiempos de Melitón Manzanas, hasta pedir a un agente ser dispensando en euskara, esta vez ya en 2018. El 10 de noviembre, por cierto, fue la fecha elegida por Patxi López cuando las expresiones de un sector del pueblo vasco relacionado con la izquierda abertzale habían sido ilegalizadas.

También quedan fuera de estos recuentos los miles de heridos en dependencias policiales, en manifestaciones, en atentados soportados por el Estado. El abogado Miguel Castells apuntaba que entre junio de 1977 y el mismo mes de 1981, las fuerzas policiales habían herido a 807 personas, y los grupos paramilitares a 166. Hagan una extrapolación. Asimismo, hubo decenas de secuestros de ciudadanos sin juzgar que fueron enviados a países de América y África, abandonados a su suerte. Sobre la política penitenciaria, la más dura de Europa a decir de sus impulsores, poco más se puede añadir que no sepa el lehendakari, cuyo partido fue uno de los más fervientes defensores.

Es evidente que, al margen de la utilización fraudulenta de las cifras, la actividad de ETA causó dolor y generó víctimas. Esperarán el “pero” que lo hay. Y ese “pero” se refiere al tratamiento de todas las víctimas. Hubo vulneraciones de derechos humanos y civiles. Hubo una utilización de fondos públicos para ayudar a delinquir en nombre de la “razón de Estado”. Y todo eso merece ser también reconocido. En la misma medida de resarcimiento que a las llamadas “víctimas del terrorismo”, las de parte.

Sin embargo, continúa la utilización torticera del relato. Con un discurso del lehendakari cuyo objetivo es sacar rédito electoral, para recolectar 85.000 votos de en los caladeros de los votantes de la derecha española en la CAV. No estoy sugiriendo, que podría, que Gasteiz dedique tres días al año al llamado Holocausto Victoriano (colonialismo) u otros tantos a las víctimas de los últimos conflictos a los que los jóvenes vascos fueron obligados a guerrear (servicio militar). Simplemente que, si queremos un futuro compartido, seamos capaces de que esa empatía que pedía Urkullu sea sincera y no una nueva trampa demagógica.

 

 

 

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viernes, 14 de octubre de 2022

Egaña | El Lobby de la Venganza

Les dejamos con este excelente texto de la autoría de Iñaki Egaña, lectura recomendada:


El lobby de la venganza

Iñaki Egaña

Desde que ejecutaron en 1963 al comunista Julián Grimau por hechos sucedidos en la guerra civil, no he dejado de encontrar pasajes de lo que Foucault llamó justicia vengativa. Como recordarán, el trato a Grimau fue el mismo que se prolongó durante décadas. Torturado hasta la extenuación, fue juzgado por militares disfrazados de jueces, condenado a muerte y ejecutado.

Tengo la impresión que, en esta democracia monárquica, secuestrada por élites económicas y multinacionales bélicas y empresariales, la venganza continúa siendo uno de los pilares de la justicia. Porque la experiencia de estas seis últimas décadas, las que van desde la muerte de Grimau, o si quieren desde aquel mugarri que supuso la detención de los arrasatearras Juanjo Etxabe y Juan Manuel Ozaeta haciendo una pintada en 1960 en la que ponía “Euzkadi askatuta”, exhibe precisamente la venganza como plus punitivo al hecho de internamiento carcelario.

Para no aburrir al lector más joven con batallitas del pasado, voy a recurrir a un ejemplo muy reciente. Desde que se diera inicio a los intentos por devolver a los presos políticos vascos al marco de la legalidad penitenciaria, las actividades contrarias a esta aplicación se han reunido en un lobby en el que participan empresas de comunicación, agencias de seguridad, partidos políticos, asociaciones de víctimas y grupos policiales. Antes de cualquier aplicación, siempre en el marco legal, el lobby de la venganza saca a pasear sus armas para frenar cualquier avance en el tema penitenciario.

Comenzaron ya con los traslados a las cárceles próximas a Euskal Herria, continuaron con los retornos a los penales vascos cercanos a los domicilios de los encarcelados. Y siguieron, obstaculizando los permisos ordinarios de salida y el tercer grado. Se siguen acumulando los ataques al uso de su propia legislación, la que aplaudieron y Rubalcaba calificara como la más severa de Europa. Se siguen orquestando campañas y sincronizando iniciativas del lobby ultra-reaccionario, con el objetivo de que no se concedan a los vascos los permisos ordinarios de salida correspondientes y de que se les revoque el tercer grado cuando lo logran.

Hace unos días, una cabecera del grupo Vocento daba portada a una de estas campañas orquestadas por el lobby citado. Con el objetivo de influir en las decisiones de los jueces de vigilancia penitenciaria, ministros y consejeros del ramo. Ya hemos visto emerger en los medios, a la defensiva y tratando de justificar la aplicación de la ley y el derecho, a Fernando Grande-Marlaska y a Beatriz Artolazabal, por ejemplo.

El artículo del grupo Vocento tenía un único interés. Tratar de crear alarma social y cambiar el marco discursivo, que no se hable de excepcionalidad penitenciaria sino de privilegios cuando en la realidad se les aplica la legislación vigente. Alarma para seguir con la venganza. Su autor, por cierto, antiguo consultor de comunicación de una organización judicial, recupera la falacia de la autoría del 11M para argumentar por qué a un preso le debe ser revocado el tercer grado concedido. Luego, afirma que otro de los que obtuvieron el grado, Iñaki Bilbao, amenazó a un tribunal y aseguró que si saldría en libertad “retornaría a la lucha armada”, lo que para el escribidor es una amenaza “con volver a matar tan pronto como pudiera”. La afirmación es radicalmente falsa y la manipulación burda, la fotografía que acompaña al texto, como las declaraciones en sede judicial, corresponde a otro preso, también llamado Iñaki Bilbao.

La mentira, sin embargo, tiene y tuvo recorrido porque a Iñaki Bilbao Gaubeka, imputándole tales declaraciones, le fue inmediatamente revocado el tercer grado por el juez de vigilancia penitenciaria de la Audiencia Nacional, a instancias de otro de los sistemáticos recursos de grado de la fiscalía de la AN. Una fiscalía que, con su proceder, ha llevado a otros cuatro presos, a volver al régimen cerrado de prisión: Gorka Martínez Ahedo, Iñigo Gutiérrez, Unai Fano y Jon Crespo. Regresión al segundo grado tras la alarma social creada por el lobby vengativo.

En estas guerras de baja intensidad, el lobby ultra, conocido también como el “lobby de Madrid”, ¿por qué será?, mantiene la presión en los círculos de decisión. Como hace años, cualquier disposición contraria a sus objetivos era y es destilada como la del “amigo” de los masones, de los comunistas, de los etarras, de los separatistas, según épocas. Resultado: más de 130 permisos favorables de salida propuestos por cárceles vascas y periféricas denegados en el JCVP de la AN, docena y media de recursos en la AN a los terceros grados propuestos por las cárceles y concedidos por la SGIP o el departamento de justicia de Lakua.

La fiscalía y la AN no son sino el brazo ejecutor del lobby tras haber instalado un marco discursivo sobre “privilegios”, una confusión generalizada sobre “beneficios penitenciarios” (acortar condena) para obviar la existencia de la excepcionalidad penitenciaria (hurto del tercer grado), el menoscabo de derechos y la no aplicación de la legalidad.

Las maniobras del lobby madrileño., junto al objetivo del alargar el castigo, intenta asimismo levantar nuevas barreras que anteriormente, con el alejamiento, la dispersión y el castigo del aislamiento y primer grado eterno, no existían. También, como es obvio, influir en la política penitenciaria de los Gobiernos de Madrid (Unidas Podemos y PSOE) y el de la CAV (PNV y PSOE). Influir desde posiciones externas a los gobiernos, internas a los estados.

Tal y como hemos asistido perplejos en estos últimos años, este lobby quiere cargarse, asimismo, el reconocimiento y resarcimiento de todas las víctimas, de las otras víctimas. La venganza como elemento estructural para la batalla del relato y seguir negando la mayor, la no existencia de conflicto político alguno. Cuando el recorrido se estreche, pedirán marcar a los prisioneros como hacían los nazis en los campos de concentración. Al tiempo. 




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martes, 19 de abril de 2022

Mortadelo Cabalga en Pegasus

Es escándalo político causado por las nuevas revelaciones del espionaje en contra de referentes del independentismo tanto catalán como vasco está haciendo olas.

Desde Naiz traemos a ustedes más información, en especial con respecto a Arnaldo Otegi y a Jon Iñarritu.

Lean ustedes:


Arnaldo Otegi ha sido espiado a través del sistema Pegasus

Arnaldo Otegi, coordinador general de EH Bildu, ha sido objeto de espionaje a través del sistema Pegasus, creado por la empresa israelí NSO, según ha confirmado el laboratorio Citizen Lab, que revela asimismo la identidad de más de sesenta políticos catalanes que han sido víctimas del mismo spyware.

Iker Bizkarguenaga

Arnaldo Otegi, coordinador general de EH Bildu, ha sido víctima de espionaje a través del sistema Pegasus, uno de los más avanzados del mundo y producto estrella de la compañía israelí NSO Group.

La información la ha revelado esta misma mañana de lunes Citizen Lab, un laboratorio interdisciplinar radicado en la Escuela Munk de Asuntos Globales de la Universidad de Toronto, que explica que más de sesenta teléfonos móviles habrían sido objeto del mismo sistema de spyware, probablemente usado por los servicios de inteligencia del Estado español.

Según se apunta en el documento, titulado «Extensive Mercenary Spyware Operation against Catalans Using Pegasus and Candiru», y del que también se hace eco la publicación estadounidense “The New Yorker”, entre los afectados, además de Otegi, también estaría el diputado de EH Bildu Jon Iñarritu, además de un nutrido grupo de conocidos representantes del espacio político y social del independentismo catalán.

Se trataría de Anna Gabriel, Antoni Comín, Artur Mas, Carles Riera, David Bonvehí, David Fernàndez, David Madí, Diana Riba, Elisenda Paluzie, Elsa Artadi, Ernest Maragall, Ferran Bel, Gonzalo Boye, Jaume Alonso Cuevillas, Joan Matamala, Quim Torra, Jordi Sànchez, Jordi Solé, Josep Costa, Josep Lluís Alay, Josep M. Ganyet, Josep Maria Jové, Josep Rius, Laura Borràs, Marc Solsona, Marcel Mauri, Marcela Topor, Marta Pascal, Marta Rovira, Meritxell Bonet, Meritxell Budó, Meritxell Serret, Míriam Nogueras, Oriol Sagrera, Roger Torrent, Sergi Sabrià, Xavier Vendrell y Xavier Vives.

Son, como destaca también la revista neoyorquina, más de sesenta personas, entre las que también se encuentran abogados como Gonzalo Boye y Andreu Van den Eynde, que han representado a varios encausados en el proceso abierto contra el independentismo catalán.

Hace dos años “El País” ya había informado de que los servicios de información españoles disponían del programa espía israelí, y que había sido utilizado para espiar al expresident del Parlament Roger Torrent y el exconseller Ernest Maragall, entre otros, algo que queda corroborado ahora, aunque llama la atención el enorme número de personas afectadas.

Controla tu vida a través del móvil

Pegasus es un software de vigilancia creado, según sostiene la compañía israelí –calificada por “The New Yorker” como «quizás la empresa más exitosa, controvertida e influyente de una generación de startups israelíes que han convertido al país en el centro de la industria del software de espionaje»–, de forma específica para gobiernos y agencias gubernamentales, de modo que es fácil intuir que probablemente es el CNI el que ha hecho uso del mismo para espiar a Otegi, Iñarritu y a los políticos y políticas de Catalunya.

Para poder activar su sistema de espionaje, Pegasus lanza algún mensaje o realiza una llamada al teléfono que le interesa, de modo que se instala en el dispositivo sin que sea necesario que la víctima abra el mensaje o atienda la llamada para que se active.

Una vez este software se instala en el teléfono, este es dirigido por un panel de control remoto a través del cual se puede activar el micrófono, la cámara y además herramientas, y se puede acceder a la geolocalización de este para localizar a su propietario.

El método más utilizado para infectar un teléfono mediante este spyware son las llamadas a través de Whatsapp –aunque el software puede adecuarse para otras redes sociales o aplicaciones–, que no quedan registradas en el historial y pueden ser borradas de forma inminente. Y una vez dentro, se trata una tecnología muy difícil de detectar, ya que funciona como una aplicación más del smartphone, y lo único que puede provocar es que el procesador vaya más lento, se consuma más batería o desaparezcan datos, algo que puede pasar desapercibido o parecer normal si el móvil no es nuevo.

Un largo historial de espionaje

«Yo he sido espiado y no tengo dudas de que sigo siendo espiado. Esto en Euskal Herria ha existido desde siempre, lo conocemos bien». Arnaldo Otegi dijo estas palabras hace tres años, en una charla con estudiantes de la UPV-EHU en vísperas de las elecciones del 28 de abril.

El dirigente de EH Bildu constataba algo que, por sabido, no deja de ser escandaloso: la sistemática labor de espionaje que el Estado español ha ejercido contra partidos y militantes vascos, que, como se puede apreciar, se ha extendido en los últimos años al independentismo catalán.

El episodio más conocido hasta ahora, porque llegó a juicio, fueron las escuchas a las que el CESID –precedente del CNI– llevó a cabo durante años en la sede de Herri Batasuna en la calle Ramiro de Maeztu Gasteiz.

Aquel episodio, que se descubrió cuando varios técnicos que había contratado la formación abertzale para la realización del cambio de centralita, entre ellos un trabajador de Telefónica, se dieron cuenta de varias anomalías en la sede, se saldó con la condena por parte de la Audiencia Provincial de Araba de los ex directores generales del CESID Emilio Alonso Manglano y Javier Calderón a tres años de prisión como autores de un delito de “interceptación ilegal de comunicaciones telefónicas”. Sin embargo, el Tribunal Supremo absolvió después a ambos.

Otras sedes de esa misma fuerza política –también de otros organismos, como Ernai, en 2013–, como la de Bilbo o Baiona han sido igualmente objeto de espionaje, así como un número importante de militantes independentistas, algunos de los cuales han hallado artilugios instalados en sus vehículos.

Es el caso, por ejemplo, de Unai Fano, asesor de la comisión negociadora de la izquierda abertzale en el proceso desarrollado entre 2006 y 2007.

Es conocido, asimismo, que el CNI estuvo al tanto de las conversaciones entre el propio Otegi y Josep Lluís Carod-Rovira el 11-M, en una trágica mañana en la que el dirigente abertzale fue el primero en asegurar que no contemplaba ni como hipótesis que ETA estuviera detrás de los atentados de Madrid.

El tiempo le dio la razón, igual que cuando hace tres años dijo no tener dudas de estar siendo espiado. Porque los poderes del Estado son tan previsibles como su actuación escandalosa y antidemocrática.

«Extremadamente grave»

El diputado de EH Bildu, Jon Inarritu, ha pedido este lunes al Ejecutivo español que aclare «el ataque masivo a la disidencia política».

«Mi nombre aparece en la lista de 65 personas espiadas con Pegasus. El Gobierno está tardando en aclarar este ataque masivo a la disidencia política y cesar a sus responsables inmediatamente», ha escrito en su cuenta de Twitter, donde haa vanzado que tomará «las medidas jurídicas y políticas oportunas».

 


 


El expresident de la Generalitat Carles Puigdemont, el líder de ERC, Oriol Junqueras, el diputado de la CUP Carles Riera y los presidentes de la ANC y Òmnium Cultural, Elisenda Paluzie y Xavier Antich, participarán en una rueda de prensa unitaria para referirse a lo ocurrido. En la comparecencia, prevista en el Parlamento europeo, participaránel investigador de 'Citizen Lab' John-Scott Railton y el exrelator especial de la ONU sobre libertad de expresión David Kaye.

El president de la Generalitat, Pere Aragonès, dará otra rueda de prensa, a las 16.30 junto al  conseller de Políticas Digitales y Territorio, Jordi Puigneró, para analizar un «ataque extremadamente grave» a la democracia y a los derechos fundamentales.

«Este programa de espionaje solo puede ser adquirido por los estados. El Gobierno español tiene que dar explicaciones inmediatas y llegar hasta el final. Sin excusas. Espiar a representantes públicos, abogados o activistas de los derechos fundamentales civiles es una línea roja», ha apuntado Aragonès en un mensaje difundido en redes sociales, en el que advierte de que la Generalitat apoyará a los afectados y evaluará las acciones a tomar: «Llegaremos hasta donde sea necesario».

Desde el grupo parlamentario europeo Los Verdes/ALE también han reclamado una investigación sobre lo ocurrido. Y la eurodiputada Hannah Neuman ha incidido en que se trata de «un ataque a al nucleo de nuestra democracia parlamentaria».

Asimismo, Amnistía Internacional ha pedido medidas a la Unión Europea (UE) para «poner fin a los abusos» cometidos con el sistema Pegasus. Ha recordado que en octubre de 2020 pidió al Gobierno español datos sobre todos los contratos con empresas privadas de vigilancia digital, una información que no fue revelada.

«El Gobierno español debe aclarar si es o no un cliente de NSO Group», ha apuntado Likhita Banerji, investigadora de Tecnología y Derechos Humanos de Amnistía Internacional.

Desde el Ministerio del Interior ha insistido en negar cualquier relación la empresa israelí NOS Group, desarrolladora del sistema Pegasus.




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domingo, 17 de abril de 2022

Egaña | Aberri Eguna 2022

Hoy se celebra el Aberri Eguna por toda la geografía de Euskal Herria así como en los distintos rincones del mundo con presencia de la diáspora vasca.

Desde su cuenta de Facebook traemos a ustedes el texto que Iñaki Egaña dedica a la ocasión:


Aberri Eguna 2022

Iñaki Egaña

La efectos y ecos pandémicos, la guerra en la cercanía, el auge del nacionalismo reaccionario, los cambios en los hábitos sociales, la degradación de nuestro hábitat, el fin de la historia como valor objetivo y un sinfín de novedades que arrastramos con celeridad cada año que pasa de este vertiginoso siglo XXI, nos están llevando a un cambio de paradigma. La patria vasca que delimitó Sabino Arana en su concepción simbólica a través de aquel primer Aberri Eguna de hace exactamente 90 años, no es la misma que la que manifestamos en este 2022. Ni en su continente, ni en su contenido.

Esperar en los tiempos que corren una respuesta común a una pregunta del porqué celebramos un día patrio como hoy, concitaría numerosas dudas e incertidumbres. Más allá de la reivindicación de la Euskal Errepublika, tengo la impresión de que el sentimiento de pertenencia está más desperdigado que nunca.

Cierto sector del pueblo vasco ha vivido la nacionalidad bajo aquel paraguas que tan certeramente definió José Martí: “El amor, madre, a la patria no es el amor ridículo a la tierra, ni a la yerba que pisan nuestras plantas; Es el odio invencible a quien la oprime, es el rencor eterno a quien la ataca”. Se refería a España y a sus crímenes en Cuba. No le faltaba razón. Hoy, aquel argumento centenario tiene su réplica en la naturaleza política de España, con una constitución en la que su Ejército es el garante de la no aplicación del derecho de autodeterminación.

Un derecho recogido en la Carta de Naciones Unidas, institución a la que Madrid, a pesar de pertenecer tardíamente, pero de pleno derecho desde 1955, se la cisca. Como acaba de suceder con los mandatos del referéndum para el Sahara de Naciones Unidas a los que España niega validez. Hace unos días, precisamente, la página del Ministerio de Exteriores español acaba de borrar la línea fronteriza que separaba Marruecos del Sahara. Como también sucedió en aquel engaño monumental que provocó España en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas cuando aseguró que ETA estaba detrás de los atentados del 11M de 2004. La Resolución 1530, la de la vergüenza.

No estaría demás, tampoco, ese odio a la naturaleza francesa que acaba de elegir para una segunda vuelta a dos miembros de la ultraderecha, como los más votados en la consulta del domingo pasado. Uno, Macrón, perteneciente a la ultraderecha económica, que en su legislatura ha superado incluso las peticiones de la patronal francesa. La otra, Jean Marie Le Pen de la ultraderecha política. Para calibrar la liquidez de nuestras sociedades, recordar que en la legislatura anterior a la de Macron, François Hollande era presidente de Francia, por el PSF. En la consulta del domingo pasado, el PSF obtuvo el 1,9% de los votos emitidos.

Ambos, España y Francia, son productos antaño imperiales y hoy claramente Estado-Nación, proyectos fallidos en el sentido que necesitan de la coerción para mantener su estatus. Como Ucrania con Donbás, como Rusia con Ucrania. El odio, en los picos represivos, explica escenarios coyunturales en la actividad de las naciones periféricas.

Prefiero, sin embargo, en este 2022, volver al “nasci” original, esa comunidad que se define a sí misma por voluntad. A medio de camino entre aquella que alumbraron Sabino Arana, Arturo Campión o Agusti Xaho, fruto del romanticismo alemán con un espacio común (territorio), una lengua (euskara, con las dos impuestas en un escenario de poliglosia) y otros factores no determinantes, aquellos que en sus rasgos conforman a la comunidad. Para unos serán culturales, para otros históricos, para otros en cambio estarán ligados a los valores de las relaciones sociales.

Hemos creado un cuerpo, o vamos camino de ello, de comunidad autoconsciente que en época de Sabino Arana no existía. Al menos en los términos de aceptación social actual. Y el éxito de la 22 edición de Korrika nos ha demostrado los enormes pasos que se han dado desde entonces. Tengo también la impresión, de que nos falta un punto en la autoestima. Y esa falta de autoestima se nota en la relajación de una confrontación nacional que sigue abierta.

La confrontación propone que el sentimiento nacional vasco continúe siendo, al margen de otras características, un proyecto de autodefensa. Porque la crónica cercana y lejana nos demuestran que, universalmente, la única convivencia pacífica ha sido la basada en la cultura. Con muchos reparos, además. El resto ha estado marcado por la conquista y la guerra.

Así, la única salida de supervivencia para los pueblos y naciones es el aval de poseer su propio Estado. En esta idea se encuentra precisamente el postulado del derecho de autodeterminación. Si estamos con la democracia debemos reconocer una premisa convertida en revolucionaria: no se puede ir contra la voluntad de los pueblos.

Este Aberri Eguna 022 coincide con una jornada planetaria, la del Día Internacional del Preso Político. En los últimos años, los gobiernos de Madrid y París han intentado conducir la solidaridad con los casi 200 presos políticos vascos a escenarios reducidos, para evitar la externalización de un debe social. Otra pelea más y tema, asimismo, para la des/conexión nacional.

Hace unos días, frente a la prisión de Lannemezan, se concentraron numerosos solidarios con la causa de Georges Abdallah, un comunista libanés encerrado desde 1984. Comparte escenario con presos vascos y cumplió su castigo ya hace dos décadas. Washington mantiene el veto a su excarcelación. Jakes Esnal y Jon Parot, sufren, asimismo, en las prisiones francesas, una cadena perpetua camuflada. Como otros vascos al sur de la muga.

Más al norte, en la prisión polaca de Rzeszów, el periodista vasco Pablo González, permanece aislado, frente a la indiferencia de muchos de sus colegas que únicamente reaccionan cuando circulan los fondos reservados. Todos ellos, son presos nuestros, de ese “nuestro” nacional que confirma la voluntad emancipadora en un día tan especial como el que reivindica nuestra patria.

 

 

 

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