Un blog desde la diáspora y para la diáspora
Mostrando las entradas con la etiqueta ETA. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta ETA. Mostrar todas las entradas

sábado, 14 de febrero de 2026

Fallece la Garzonesca Murillo

Justo en el día en el que en Euskal Herria se conmemora el Día Contra la Tortura, ha fallecido uno de los pilares de la represión más brutal desde el ámbito judicial en contra del pueblo vasco, Ángela Murillo.

Fiel a la escuela del 'todo es ETA' de Baltasar Garzón, Murillo protagonizó algunas de las acciones más grotescas y aberrantes que puedan ocurrir en un juzgado.

Aquí lo que nos informa Naiz:


Fallece la jueza Ángela Murillo, protagonista de varios juicios contra la izquierda abertzale

La magistrada Ángela Murillo, primera mujer en ingresar en la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, en 1993, ha fallecido a los 74 años de edad. Protagonizó algunos de los juicios más mediáticos de los últimos años y, entre ellos, varios de casos de persecución de la izquierda abertzale.

La magistrada Ángela Murillo, primera mujer en ingresar en la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, en 1993, ha fallecido este viernes a los 74 años de edad.

Ángela Murillo, jubilada desde septiembre de 2024, pasó 31 años a este tribunal, protagonizando algunos de los juicios más mediáticos de los últimos años, como el caso Nécora, los de las tarjetas black o la salida a bolsa de Bankia o la célula de Al-Qaeda en el Estado español.

Al jubilarse hace algo más de dos años, confesaba que el de Bankia era el que mejor recuerdo le había dejado pero en Euskal Herria dejó en la memoria varios casos de persecución a la izquierda abertzale.

Uno de los más conocidos fue cuando le respondió «por mí como si bebe vino» a la abogada Jone Goirizelaia cuando le preguntó si su defendido, Arnaldo Otegi, podía beber agua, ya que se encontraba en huelga de hambre.

Esta actitud de Murillo supuso que el Tribunal de Estrasburgo anulase la condena por el «caso Bateragune», al estimar que la jueza no garantizó la imparcialidad necesaria ya que el Supremo, al revisar un juicio anterior contra él por «enaltecimiento del terrorismo», consideró que la magistrada prejuzgó a Otegi al preguntarle si «condenaba rotundamente la violencia».

Se encargó también del macro juicio 18/98 contra militantes de la izquierda abertzale, donde mostró su desprecio a los encausados vascos, como recogió Iker Bizkarguenaga, quien siguió de primera mano el macrojuicio del 18/98.

Murillo también fue la encargada de presidir la vista del sumario 13/13, dirigido contra la asistencia de abogados a presos vascos. Este juicio estuvo marcado por la denuncia de irregularidades en el procedimiento. Pese a ello optó por continuar con la vista.

«Mítines, aquí no», les soltó a dos anarquistas chilenos acusados de atentar contra la basílica del Pilar de Zaragoza.

En el juicio por el atentado mortal de ETA contra el edil de UPN de Leitza José Javier Múgica, la juez Murillo llamó directamente «cabrones» a los enjuiciados Xabier García Gaztelu, Oskar Zelarain, Andoni Otegi y Juan Carlos Besance.

Agencias españolas han descrito este hostigamiento en los obituarios como «fruto de su espontaneidad», su «gracejo extremeño» y su «carácter campechano» que «creaba un ambiente relajado en sala».

Cuando se jubiló, aseguró que no le da pena irse y que sentía la satisfacción del deber cumplido, de haber hecho siempre lo que «le dio la gana», y se jactó de no haber recibido nunca presiones de ningún tipo,

Pionera en la carrera judicial, fue la primera en presidir, en 2008, una sección de lo Penal de la Audiencia Nacional, la cuarta, que abandonó en septiembre de 2024 al jubilarse tras emitir sus últimas resoluciones.

Una de ellas dirigida a enmendar la primera sentencia del caso Tándem, referido a los negocios de espionaje de Villarejo.

 

 

 

° 

lunes, 9 de febrero de 2026

ETA Anticristiana

A falta de ases desde la derecha españolista se ha optado por usar el comodín de ETA a cada oportunidad que se presente.

Ya lo hizo Feijóo en contra de Oskar Matute con la DANA de Valencia como marco.

Ahora lo hace Mayor Oreja en su defensa de los "valores cristianos".

Aquí lo que nos informa Naiz al respecto:


Jaime Mayor Oreja dice que «ETA se creó para terminar con las ideas cristianas»

Jaime Mayor Oreja afirmó la pasada semana en Mallorca que «ETA se creó para terminar con las ideas cristianas», a lo que añadió que «cuando nació ETA la represión franquista era muy leve y no se perseguía a los nacionalistas como nos han hecho creer».

Iñaki Iriondo

Durante años se extendió la teoría de que «ETA nació en un seminario», enmarcada bien en el libro amarillo de Álvaro Baeza que lo vendía como «el gran secreto». Pero incluso años antes de este sacacuartos, desde la derecha española siempre se apuntó al clero vasco como concomitante con la organización armada. La personificación más habitual de este tipo acusaciones fue el obispo José María Setién, fallecido ya en 2018.

Y ahora resulta que hay que revisar toda esta teoría porque Jaime Mayor Oreja, al que desde la prensa mallorquina se le ha nombrado «experto en ETA», acaba de hacer público que «ETA se creó para terminar con las ideas cristianas». Esta no la habíamos visto venir.

Jaime Mayor Oreja es en la actualidad presidente de la Fundación Neos, que se define a sí misma como «un movimiento de la sociedad civil que defiende la alternativa cultural basada en los fundamentos del humanismo cristiano como solución para una sociedad que ha perdido el rumbo». Explica que su nombre «surge de las iniciales de los cuatro puntos cardinales» y añade que «nuestro símbolo es una brújula».

Presentación en Mallorca

Y para presentar esta fundación, el Círculo Mallorquín –fundado en 1851– invitó la semana pasada a Palma de Mallorca a Jaime Mayor Oreja, que dijo cosas que nunca se le escucharon mientras fue ministro de Interior. Ante decenas de personas, que según las crónicas locales llenaron la sala donde se celebró el acto, afirmó que ETA no se creó para hacer frente al franquismo. «Era un movimiento político y cultural que se creó para terminar con las ideas cristinas. Cuando nació ETA la represión franquista era muy leve y no se perseguían a los nacionalistas como nos han hecho creer», aseguró.

El presidente de Neos mostró «la convicción que tenemos de que la crisis que sufrimos no es política, económica, ni social. La crisis está en los fundamentos de la sociedad». Cuenta ‘Diario de Mallorca’ que Jaime Mayor Oreja destacó que «cuando el nacionalismo abraza a la sociedad, esta termina siendo de izquierda o de extrema izquierda» y como ejemplo de esta transformación se refirió a Catalunya y Euskal Herria. «El problema de Euskadi es la falta de fe. ETA fue un proyecto político que pretendía terminar con los principios cristianos», llegó a decir.

«ETA no ha desaparecido»

Según la crónica del acto, en el que Jaime Mayor Oreja estuvo acompañado de un exconcejal de Vox, comparó los movimientos políticos independentistas que han nacido en el Euskal Herria y en Catalunya, asegurando que «son lo mismo. Mientras unos sacuden el árbol los otros recogen las nueces».

En opinión de Jaime Mayor Oreja ETA no ha desaparecido. Acepta que han dejado la lucha armada, pero anuncia que los herederos de la organización terrorista en breve se harán con el poder en Nafarroa.

Ante un público que el periodista define como «entregado a sus ideas», habló de la violencia y recordó los actos que a su juicio cambiaron el rumbo de la historia del Estado español: el atentado contra Carrero Blanco y el 11-M. Refiriéndose a este último atentado, aseguró que a partir de él, que llevó al PSOE a recuperar el poder político, «Zapatero se abrazó a ETA y a partir de ese momento la mentira sustituyó al crimen».

Abismo, clima y fe

En la fundación Neos, Mayor Oreja está acompañado de María San Gil, que es su vicepresidenta. Ambos estuvieron recientemente en Bilbo presentado el informe ‘España en el Abismo’, que fue conducido por Rafael Carriegas, responsable de Neos en Bilbo.

Y para dentro de unas semanas se anuncia que se celebrará, también en Bilbo, el acto ‘Cambio climático y fe política: cuando discrepar se convierte en herejía’. En su presentación, la fundación afirma que «a lo largo del encuentro se abordará cómo el debate sobre el cambio climático ha ido adquiriendo rasgos propios de una ortodoxia política y cultural, en la que la discrepancia es frecuentemente descalificada o excluida del espacio público».

Jaime Mayor Oreja fue ministro de Interior hasta 2001, cuando el PP lo devolvió a la CAV para que, en tándem con el PSE de Nicolás Redondo Terreros, lograra asaltar Ajuria Enea. No lo consiguió.

Aguantó en el Parlamento de Gasteiz hasta 2004, cuando fue elegido diputado en el Congreso y a los pocos meses encabezó la candidatura del PP al Parlamento europeo. En la actualidad es presidente de la Red Europea de Ideas, el think tank creado por el grupo popular en el Parlamento Europeo para «encauzar el pensamiento del centro-derecha europeo».

 

 

 

° 

domingo, 8 de febrero de 2026

“La Ikurriña es Revolucionaria”

Estamos de vuelta en los tiempos del hoy criminal de guerra José María Aznar y su impresentable embajador en los Estados Unidos de nombre Javier Rupérez, quienes movieran cielo, mar y tierra en contra del Memorial del Estado de Idaho que reconocía el derecho a la autodeterminación del pueblo vasco.

Ahora la embestida es en contra de la ikurriña.

Aquí lo que nos reportan desde Noticias de Gipuzkoa:



EEUU quiere prohibir la ikurriña en organismos oficiales: “Es ilegal en España”

La Cámara de Representantes del Estado de Idaho (EEUU) debate una ley restrictiva de banderas

Jurdan Arretxe

Pocos años después de que una región de Islandia aboliera la ley que amparaba el asesinato de los vascos, en Estados Unidos quieren aprobar otra que ilegaliza la ikurriña en los organismos oficiales. Y el debate no ocurre en cualquier estado, sino en Idaho, adonde miles de vascos emigraron en el siglo XIX y parte del XX. Su capital, Boise, acoge el Jaialdi que une a la diáspora vasca. Su última edición fue en 2025, cuando este debate legislativo ya estaba abierto.

Una deliberación que, más allá del hecho de ondear banderas, tiene un innegable cariz ideológico entre la formación a la que también representa Donald Trump y la alcaldesa de Boise, la demócrata Lauren McLean. El Consistorio decidió izar la bandera LGTBIQ+ más allá del mes del Orgullo y el Capitolio de Idaho legisló para que solo algunas enseñas pudieran ondear en los edificios gubernamentales.

Ante esta decisión que obligaba a retirar la bandera LGTBIQ+, el Ayuntamiento de Boise declaró la bandera del Orgullo Progresivo como bandera oficial de la ciudad. Hecha la ley, hecha la adaptación, que tampoco gustó a los republicanos de Idaho, que volvieron a la carga con una nueva vuelta de tuerca legislativa liderada por Ted Hill. Este lunes la comisión de Asuntos Estatales de la Cámara de Representantes de Idaho abordará de nuevo el debate. Si tiene luz verde, se elevará al pleno de la Cámara. 

“La ikurriña es revolucionaria”

En un debate reciente con la parlamentaria demócrata Anne Haws, el republicano Ted Hill respondía por qué proponía suprimir la excepción sobre la ikurriña, que había existido en propuestas legislativas anteriores.

Hill consideró que “al no ser una bandera de Estado-nación, no sería apropiada, como tampoco lo sería la bandera palestina” (EEUU es uno de los pocos países que no reconocen a Palestina, frente a los 155 que sí).

Haws mostró su preocupación por la ambigüedad que encierra el término “apropiado”, y le invitó a concretarlo: “Como sabe, la bandera vasca ondea durante el Jaialdi, cuando la delegación vasca viene a nuestro estado y honramos esa profunda herencia en Idaho. Para mí, es una forma, un motivo y una ocasión muy apropiadas para ondear la bandera autonómica de la comunidad vasca. Me pregunto en qué se diferencia de ondear la bandera de otro país para una ocasión especial”.

Y ahí es cuando Hill mezcló la ikurriña, con ETA, España y de nuevo Palestina. Hill reconoció cómo al principio había contemplado poder permitir la excepción de izar la tricolor (“esa razón que usted dice es la inicial por la que la incluimos, pero, para ser coherente, no es una bandera reconocida”). El final decidió eliminar cualquier salvedad para la ikurriña: “Es una bandera revolucionaria. He estado en tierras vascas, pasé un tiempo y allí existía ETA, y era lo que ondeaban”. 

Desaparece la excepción vasca

Este último texto solo permitiría izar la bandera estadounidense, la bandera del estado de Idaho, las banderas militares oficiales, las banderas tribales reconocidas y la bandera oficial de una universidad o colegio de Idaho; además de banderas de la ciudad y del condado designadas como tales antes del 1 de enero de 2023 (para esquivar la aprobación de Boise sobre la bandera del Orgullo Progresivo).

A finales de enero se votó una propuesta inicial (la que contemplaba la excepción a favor de la ikurriña) que dividió a los republicanos, puesto que no incluía la posibilidad de izar las banderas oficiales de las ciudades y condados. Un empate a siete hizo decaer el primer texto de Hill.

Incorporada esta idea, el parlamentario ha suprimido en su nueva propuesta la excepción que permitía ondear la bandera vasca. 

“La ikurriña es ilegal en España”

El republicano, en su comparecencia en comisión el pasado 28 de enero, fue más allá y asegura que “es ilegal ondear esa bandera en España, por cierto. Creo que permitirla aquí sería ir demasiado lejos, porque entonces debería permitirse la bandera palestina”.

Con esta propuesta de prohibición, todo lo demás quedaría fuera: ni banderas especiales que se puedan diseñar en julio para conmemorar el 250º aniversario del nacimiento de EEUU, ni izar banderas de países en solidaridad por una catástrofe que hubieran sufrido.

Hill calificó esta cortapisa como “daños colaterales insignificantes”: “El objetivo principal es la unidad bajo una bandera y la bandera estadounidense es la clave”.

La nueva vuelta de tuerca pretende perseguir “a los funcionarios insubordinados”, en palabras de Hill, e impone una multa de 2.000 dólares por cada día que una “bandera no oficial” ondee en una sede oficial. 

Otra iniciativa legislativa paralela busca además habilitar al fiscal general de Idaho, Raúl Labrador, para emprender las acciones judiciales necesarias, puesto que la ley de 2023 no tenía contemplada la manera de hacer cumplir las prohibiciones.

Si esta propuesta de Hill supera la votación de la Cámara de Representantes, también deberá conseguir el visto bueno del Senado, y evitar por último el veto del gobernador, el republicano Brad Little. 




°

sábado, 7 de febrero de 2026

Entrevista a Ramón Zallo

Les recomendamos la lectura de esta entrevista a Ramón Zallo publicada en el portal de Viento Sur:


“Retrovisor y bisturí. Memoria crítica de una resistencia”

Begoña Zabala González

[La editorial Alberdania acaba de publicar el libro cuyo título encabeza este artículo. Un libro, el último por ahora, de Ramón Zallo, que es, efectivamente, la memoria de una resistencia. Una memoria personal, pero, como dice su autor, también, “una contribución a la memoria colectiva crítica de mi generación, una generación de izquierda y abertzale”, aunque esa experiencia militante “es distinta a la de la izquierda abertzale convencional desde la ruptura de 1970”.

Ramón Zallo ha sido y es un activista político y social, un revolucionario, con un sólido pensamiento crítico, libre y creativo que es la auténtica forma de serlo. Y ha sido y es, trabado con ello, un intelectual radicalmente democrático. Su actividad intelectual es su faceta pública más conocida, llena de conferencias, libros y artículos de los que en el libro se recogen referencias (desde que en 1995 escribió, junto a Pedro Ibarra, Comunidad, nación y federalismo, ha sido un colaborador muy habitual en  viento sur). Un intelectual con el que es indispensable reflexionar y conversar, sobre el pasado, el presente y las miradas al futuro de Euskal Herria, a sus debates y a sus compromisos, a sus confrontaciones y a sus encuentros, e incluso más allá de Euskal Herria. Conversación indispensable, también, sobre la(s) cultura(s) y las políticas culturales, territorios en los que su análisis riguroso y su pensamiento crítico, son una referencia muy importante.

De todo eso va la memoria de una resistencia vital, vivida con pasión, de Ramon Zallo que en este libro lo cuenta y analiza utilizando para ello el retrovisor y el bisturí. Habla de todo ello aquí conversando con Begoña Zabala.]

Begoña Zabala. De entrada, preséntanos el libro: qué te ha llevado a escribir este libro de memoria crítica personal y colectiva.

Ramón Zallo. Las circunstancias. Nunca tuve la intención de escribir unas memorias. Es más, decía que nunca las escribiría. Pero como escribí algunas páginas para tres grabaciones que me requirieron un testimonio y todo lo preparo por escrito, pensé en completarlas al constatar que una parte de mi generación política carecía de testimonios públicos explicativos sobre sus trayectorias especialmente en los años 70 y 80. Así pretende ser una memoria personal, pero también una contribución a la memoria colectiva crítica de mi generación, una generación de izquierda y abertzale. Especialmente la militante es bastante desconocida, y distinta a la de la izquierda abertzale convencional desde la ruptura de 1970. Tiene bastante de memoria política personal con retratos y debates de época. Por fuerza conjugo en primera persona, lo que me es completamente inhabitual. También le he añadido un tono de humor en algunos temas.

B.Z. Como género literario parece que cabalga entre la memoria y el pensamiento crítico, dentro de lo que se conoce como temas de ensayo. Pero no es un libro de historia, esto lo tienes claro.

R.Z. No es un libro de historia. Solo se trae a colación la vinculada a mi memoria. Es una peculiar intersección entre lo biográfico y lo ensayístico, incluyendo ocasionalmente artículos de prensa de antaño al hilo de la narrativa. También menciono cosas de mi vida en el campo -40 años- huertas, plantas y jardines, perros y gatos, txakoli, monte y la identificación de los pájaros. Mas rural que urbano en forma de vida, fui más urbano que rural en pensamiento.

En lo que se refiere a la estructura y contenido, está dividido en dos partes. La primera, desde 1965 a 1985, relata los años de militancia organizada. Fui detenido en varias ocasiones, con sus consiguientes maltratos, tuve varios juicios y viví un tiempo en la clandestinidad. En 1985, abandoné la militancia política organizada, pero no el activismo de las ideas y movimientos: universidad, por la paz, sistema mediático. En esa segunda larga etapa, desde el 85 hasta hoy, primero publiqué mi tesis doctoral y después me impliqué mucho más en la construcción democrática, progresista y euskaldun de la Euskal Herriko Unibertsitatea (Universidad del País Vasco). Se había fundado no hacía mucho: 1980. En 1990 volví a escribir sobre política.

Aunque los 20 primeros años fueron más duros y me marcaron más, los 40 siguientes fueron más fructíferos. Mi vuelco sobre la academia con 40 años de trabajos en ciencias sociales ha absorbido más dedicación, y el libro, al ser más de biografía y temática política, no lo enfatiza. Mis campos han sido la Economía de la Comunicación y la cultura y las Políticas Culturales y Comunicativas, sin abandonar por ello el análisis político en artículos, medios o libros.

De hecho, la militancia política organizada la sustituí en 1985 -tras el fracaso electoral de Auzolan, que no de Batzarre- por una militancia social e ideológica. En mi labor no había tema de actualidad que no analizara en los media. Era un francotirador, pero se hizo cierta escuela en la Universidad, o en la corta experiencia en el diario El Mundo del País Vasco (1994-1996), o en Elkarri. Me leían, veían u oían tirios y troyanos en Radio Euskadi o ETB. Me vi a mí mismo más como un educador y un militante social sin privarme de apoyar organismos (Elkarri) o montarlos (Elkarbide, Erabaki) estructuras que plasmaban esas ideas. El libro Euskadi o la Segunda Transición” (Erein, 1997) fue mi aportación de época, así como el libro que coordiné El País Vasco en sus encrucijadas: diagnósticos y propuestas (Ttarttalo 2008) con 32 universitarios/as robando la supuesta supremacía del españolismo en el pensamiento universitario. Dediqué mucho esfuerzo a teorizar el “tercer espacio”, un espacio de paz a través del dialogo y la negociación para acabar con la violencia y canalizar la cuestión nacional. Hay un momento en que ese pensamiento fue mayoritario. De alguna manera el acuerdo de Lizarra primero, y el preacuerdo de Loiola después, tienen un eco de aquellas tesis. La apuesta por el soberanismo con una relectura a la vasca de la experiencia y doctrina quebequesa, también llegó en esos años 2000.

B. Z. Sin duda, te ha servido, en parte, para hacer algo de balance de tu vida. ¿Sería un balance positivo, satisfactorio contigo mismo?

R. Z. No me puedo quejar, he tenido una vida rica, moralmente gratificante y sencilla; he hecho lo que tenía que hacer y mi libertad de pensamiento ha sido lo que más he protegido. Gracias a eso, aprendí a dialogar y a ser pluma de una inteligencia colectiva. Habré escrito más de 100 borradores de manifiestos colectivos que, luego, había que pulir colectivamente. Esa dedicación intensiva la han pagado en falta de atención a la vida familiar Maite y Doltza.

B. Z. En tu libro relatas dos luchas destacadísimas de Euskal Herria en el ámbito ecologista, como son la de la central nuclear de Lemoiz y el macroproyecto cultural Guggenheim Urdaibai. La primera se sitúa casi en las primeras luchas ecologistas en Euskal Herria protagonizadas por un naciente y potente movimiento ecologista, y la segunda, de ahora mismo, donde el movimiento reivindicativo y de defensa de la tierra también ha sido central. ¿Quieres hacer paralelismos, distancias, discordancias y protagonismos de estos dos hitos movimentísticos?

R. Z. Hay continuidad en el propósito de defensa de la tierra y de la vida, y en el logro de parar ambos, pero hay mucha discontinuidad por contextos, tipo de conflictos, dimensión y madurez.

Lemoiz cabalgó el franquismo y la Transición, una democracia incipiente que no sabía manejarse, con una oposición muy masiva en Euskal Herria a la Central Nuclear, que era entendida como una amenaza colectiva para los núcleos urbanos próximos, incluido el Gran Bilbao, de imposible evacuación en caso de emergencia. Era una defensa elemental. De ahí que se apuntara ETA con atentados mortales y sabotajes, con el contradictorio efecto de reducir los apoyos sociales, pero, en cambio, asustó a las élites. Con todo, en el libro introduzco la hipótesis de que para cuando el presidente español Felipe González mandó parar (1984), a las eléctricas ya no les interesaba la sobreoferta de energía. Lo dijo Eguiagaray: que les salía más a cuenta cobrar indemnizaciones que continuar.

En cambio, la lucha contra el proyecto Guggenheim Urdaibai, se produce en el contexto de una democracia madura en normas e instituciones, en pleno rendimiento y sin marcos de violencias. El conflicto ha sido más territorial (Busturialdea) aunque con ecos para toda Euskal Herria. Aquí, la amenaza ha sido menos a la vida humana como a la naturaleza protegida -la Ley de Urdaibai (1988) suministraba una panoplia de normas para la defensa de eventuales desmanes- y a un modo de vida. En cambio, las aportaciones del movimiento opositor -ya que debate no ha habido al rehuirlo las instituciones- han sido especialmente ricas al combinarse las dimensiones ecológicas, económicas, urbanísticas, la legislación protectora de estuario, fauna y flora, la cuestión de los accesos, el estado del estuario, la financiación, la situación de okupa del Astillero… Aún no ha acabado (recuperación de la marisma y de la zona del astillero, Plan económico comarcal..) a pesar de la cancelación institucional declarada del proyecto por presión popular. Las “explicaciones” argüidas por las instituciones las desmonté, punto a punto, en esta misma revista.

B. Z. Aparece de forma recurrente en el libro el tema de los movimientos sociales, especialmente los nuevos movimientos, como se les llamó, pero también de las luchas sindicales. Destacas la importancia que han tenido en tu trayectoria y práctica política y social y también en los años de militancia, especialmente en la LKI. ¿Puedes comentarnos un poco el papel de los movimientos en Euskal Herria y su importancia para la transformación social y la estrategia política?

R. Z. Euskal Herria ha sido pródiga en crear movimientos sociales y sindicales con poder de influencia y de negociación, cuya influencia desbordaba el ámbito militante en el que operaban. Generaron una cultura política multisectorial (vecinal, feminismo, vivienda, ecología, internacionalista, movimientos por la paz, gobernanza…) y colectiva que empapó a todos los partidos, y a la ciudadanía. Fueron educadores colectivos y condicionado los programas y argumentaciones de todos los agentes. Junto a los nacionalismos, también el éxito de los movimientos, explica la marginalidad del fascismo por estos lares. Hicieron mucha pedagogía; contaban con cuadros y militantes formados, en aprendizaje permanente con las luchas y el seguimiento de las experiencias internacionales, dedicando a eso su energía. Su procedencia mayoritaria era la izquierda radical que, de forma temprana, se quedó fuera de las competiciones electorales y muchos prefirieron no dar el salto a los partidos con votos, para zambullirse en crear tejido social progresista y arraigado.

B. Z. Aunque midiéndolo en tiempo de años, has estado más años de independiente (con respecto a los partidos concretos) que de militante, los años de militancia aparecen con mucha enjundia en la historia, quizás por la época, o por la relativa importancia de las organizaciones, ETA, ETA VI y LKI. Coméntanos cómo ves el papel de estas organizaciones en esos tiempos, hasta que LKI se disuelve.

R. Z. Las veo como adelantadas e innovadoras en pensamiento político, que va calando en otros programas, especialmente en la Izquierda Abertzale con la que se tenían relaciones privilegiadas y de unidad de acción, ­de hecho, una alianza implícita bastante estable­ al margen del discurso sobre la coyuntura o sobre el rol de las violencias. La influencia sobre la Izquierda Abertzale en una visión democrática nacional de la cuestión vasca en claves de autodeterminación fue clara, así como en los discursos sociales que tardaron algo más en manifestarse en tanto la corriente se había monotemizado en la cuestión nacional y encajonado estratégica y tácticamente por la persistencia de ETA y el obligado esfuerzo antirrepresivo.

Se abrió paso la conciencia de que la legitimidad en una cuestión nacional viene de la democracia y de que la extensión de un proyecto nacional significa ir más allá de los perfiles culturales, idiomáticos o ideológicos de sus bases tradicionales, para ahondar en el patriotismo político que hunde sus raíces en el apoyo social, la voluntad mayoritaria y un proyecto ilusionante que, de todos modos, serían imposibles sin la base de una herencia cultural y territorial movilizadora y compartida.

B. Z. Con el tiempo que ha pasado ya desde el abandono de la lucha armada por parte de ETA y la evolución que han seguido EH-Bildu y Sortu, el análisis de las diferencias con la izquierda abertzale, y especialmente el análisis de la violencia política, desde tu perspectiva y la de la izquierda radical a la que haces referencia, parece que se puede relatar con más tranquilidad. Cómo ves desde esta perspectiva las diferencias que separaron a estos dos mundos y la supervivencia del tercer espacio, o algo parecido. O si no, más sencillo: Uno de los elementos de diferenciación de tus posicionamientos y los de tu corriente, fue esencialmente la violencia política dentro del conflicto vasco y su utilización, no solo por ETA sino por el Estado. ¿Puedes hacer una referencia a estas disidencias?

R. Z. ETA (VI) abandonó la lucha armada en 1970 aunque no las acciones puntuales de propaganda armada o de financiación. Apostó por la organización de cuadros y estructuras de los movimientos, o sea, la estructuración del tejido social de oposición al franquismo, para lo que las organizaciones armadas de acción intensa eran un inconveniente para la acción, organización y reclutamiento, pues una organización armada urbana requiere mucha militancia y entorno durmiente con mucha militancia durmiente no implicada en luchas. Tanto ETA Militar como ETA Político-Militar eran de la trinchera antifranquista, así que podías criticar o alabar una acción u otra, pero entendíamos su legitimidad como defensiva contra el tirano más allá de la utilidad, crueldad, proporcionalidad o impacto de cada acción. Tenía un efecto propagandístico de empoderamiento popular vicario: un “sí se puede”. Nuestro enfoque crítico con las acciones y la estrategia no era de denuncia de las organizaciones –eran del bando antifranquista- , y había cobijo para las escapadas de sus huidos; pero a partir de que se acaban la institucionalización vasca y la Transición, homologado el régimen del 78, con elecciones sucesivas de representantes, la entrada en Europa, incluido el triunfo del PSOE y desaparecida ETA (PM) en 1982 …- hay un punto de deslegitimación creciente de la lucha armada que viene acompañada de hitos duros como el asesinato de Yoyes o la bomba de Hipercor (indicando crueldad y falta de evaluación de las consecuencias), y de un mal cálculo sobre lo que se podía esperar de las conversaciones de Argel con la oposición añadida de todo el arco vasco alrededor de la Mesa de Ajuria Enea.

El Régimen del 78, como ya era evidente en los 90, no era un neofranquismo aunque estuviese trufado de dominación y violencia. Los 90 podían haber sido los del cierre, ya sea con paz por negociación (ahí estaba Elkarri) o, en el peor de los casos, paz por presos. La espiral que siguió fue, en cambio, de fuga hacia adelante con acciones más limitadas pero duras, traumáticas, contra electos, periodistas, y de más impacto emocional social. Se entra en un terrorismo selectivo. Yo ya no militaba en LKI. Personalmente respecto a ETA, ya no tengo solo un desacuerdo sobre la estrategia y su horizonte, sino que sus acciones tampoco pasan los filtros (justicia, proporcionalidad, ética, oportunidad, alternatividad, utilidad, acumulación de fuerzas). El sentido mismo de ETA estaba en cuestión. Mí crítica se globalizó sin dejar por ello de denunciar con igual énfasis los abusos del poder, torturas o la involución política o de facilitar una salida política. La pinza PP-PSOE puso en riesgo al nacionalismo entero, con dos momentos para una salida digna: el acuerdo de Lizarra (1998) para afrontar el antinacionalismo (desaprovechado) y el interesantísimo preacuerdo de Loiola (2006). Ambos rechazados por ETA. Quería más sin tener relación de fuerzas para ello.

B. Z. ¿Y el momento actual?


R. Z. Vivimos un unilateral y ya avanzado proceso de paz sustentado sobre renuncias de ETA (cese el fuego, entrega de armas y disolución), sí, pero también en el más que mejorado peso social de la Izquierda Abertzale. Hubo un armisticio por abandono, eso sí, forzado (o, si se quiere, por impasse militar y fracaso estratégico). El último y mejor cartucho se gastó en Loiola. Ahora el país se centra ya más en sanar heridas tras 40 años de violencias y que se construye sobre la triple vía del reconocimiento y reparación de las víctimas, la sanación de dolores vivos –presos, presas y exilio– y la construcción de discursos sobre lo ocurrido con pretensiones de fijarse en la memoria colectiva. Es el tiempo de la verdad, la justicia y la reparación para todas las victimas producidas en este largo conflicto y la canalización de la situación de las personas encarceladas. Queda pendiente un balance crítico y autocrítico de la trayectoria estratégica de todas las fuerzas políticas, especialmente desde la Transición. Tampoco fracasó el imaginario de base: la emancipación nacional. Al contrario, con la paz, recobró vida y margen social. Su corriente más afín, EH Bildu, no solo sigue siendo una parte poderosa, votada e imprescindible del país, sino que tiene un proyecto, y hace un esfuerzo de respetabilidad institucional.

Ahora se está de nuevo al alcance de un hipotético acuerdo entre las fuerzas vascas un “nuevo estatus político” – tengo casi terminado un libro sobre el soberanismo y el nuevo estatus desde el punto de vista político y jurídico- pero ese acuerdo no parece tener tiempo de consolidación y habilitación ante el ascenso de la derecha extrema y la extrema derecha que tienen vetado el tema. ¡Ojalá me equivoque!

B. Z. Has tenido una experiencia gubernativa con el tripartito, cuando menos interesante, que hace un paréntesis en tu dedicación universitaria. Da la impresión de que limitaste mucho tu quehacer en los temas a tu especialidad de cultura y medios de comunicación.  ¿Haces un balance positivo de ello?

R. Z. Así es. Fueron 7 años intensos. Los que nos hemos educado en una cierta izquierda no entramos en gobiernos que no sean de izquierdas El de Ibarretxe era de centro (PNV y EA) y de izquierda (Izquierda Unida/Ezker Batua), o sea de centro izquierda pero de una gran valentía en temas democráticos. Aunque mi puesto era de asesor (de cultura), y aunque tenía categoría de viceconsejero, exigí no estar en la línea ejecutiva y decisional. Y así fue. Trabajé en mi especialidad: políticas culturales y comunicativas. Todo un campo para aplicar mis tesis y propuestas. Preparé informes, decretos, resoluciones, leyes, el Plan Vasco de Cultura, la coordinación permanente interinstitucional, normativa audiovisual que sentó precedentes hasta hoy, decreto y concurso de Televisión Digital Terrestre Local (incluido Hamaika). En general me hicieron caso y si algunas cosas no salieron fue por cortocircuitos del PNV, no del gobierno. El balance, aunque agridulce, es positivo. Ayudé en los ratos libres a la apuesta soberanista. En esa etapa también eché una mano apoyando el Plan Ibarretxe o en el caso del diario  Egunkaria. Me volví a la Euskal Herriko Unibertsitatea a tiempo, estaba cambiando todo el sistema de comunicación con el alumnado y la docencia. Conseguí, con cierta torpeza, adaptarme.

B. Z. Y también te metes en el diario El Mundo del País Vasco en un momento de una política editorial en el medio muy favorable a tesis negociadoras en el conflicto vasco.

R. Z. El Mundo del País Vasco se fundó en 1991. Tres años después lo dirigía Melchor Miralles quien, mandatado por Pedro Jota Ramírez y siguiendo las 100 ideas para la regeneración democrática de Javier Ortiz (subdirector de la edición central del diario) era partidario de la consulta democrática para el País Vasco y de la negociación para la paz.  Entramos entre otros Mariano Ferrer, Pedro Ibarra, Iñaki Lasagabaster y yo al Consejo Editorial de El Mundo de País Vasco de 1993 a 1995. Los editoriales y artículos pasaron a ser favorables al derecho a decidir y a la negociación con ETA para la paz. Duró la experiencia dos años y pico, con un éxito imponente y un pico de ventas de 28.000 ejemplares en Euskal Herria. Hasta que el comandante Pedrojota mandó parar y se alió del todo con Aznar. Nos fuimos porque cambió la línea y la autonomía del medio. Ya solo era látigo del PSOE de González con el asunto GAL y otros, dejándole un poco de margen, poco, a la Izquierda Unida de Anguita.

B. Z. Hay un tema en el que estás muy implicado que es el de las presas y presos políticos vascos. Y te implicas marcando la decepción por la continuidad de las medidas excepcionales contra estas personas. ¿Cómo ves el tema de las cárceles y la actuación del gobierno central y de los autonómicos afectados? Y claro unido a esto, están los temas de verdad, justicia y reparación.

R. Z. Me apunté como colaborador de SARE desde el principio. Entiendo que la salida de las personas presas es central para la pacificación y convivencia del país y que el modo en que se produjo el final de ETA, por desestimiento, autodesarme y sin negociación por no haber interlocución, ha tenido que derivar en que sea la sociedad la que facilite el proceso, echando mano de la movilización y de la negociación así como de los recursos jurídicos de reducción de penas y de beneficios penitenciarios que la ley ordinaria habilita. Es un tema que va para largo. El primer éxito fue el fin de la dispersión y del alejamiento. Todas las personas presas están en Eukal Herria, salvo 2 en Lannemezan (Francia). Hay 120 presos y presas. Aunque los terceros grados son numerosos, y el cumplimiento de penas desde casa (37) también. Hay otras 36 a las que pudiendo aplicárseles los beneficios del tercer grado no se los aplican. Las resistencias están en las derechas, que se engorilarán en las siguientes elecciones. Por su parte, no ayudan, más bien lo contrario, las asociaciones de víctimas de ETA – creyentes en la ley del talión– y mucho menos la mayoría de los aparatos de Estado y judicial que instalados en la vendetta, impugnan o retrasan las decisiones técnicas de las Juntas de Tratamiento.

 

 

 

° 

jueves, 5 de febrero de 2026

Nueva Absolución a Iparragirre

Los medios de comunicación afines al régimen español acostumbran usar, a la fecha, una muletilla que oculta una verdad lacerante; los presos de ETA.

Dicha muletilla no solo es un atentado en contra de los principios propios del ejercicio periodístico, es también un atentado a la semántica. Lo anterior por una sencilla razón, su lectura indicaría que ETA mantiene a personas privadas de su libertad. Imposible, de entrada, porque ETA ya no existe.

¿Pero qué oculta la muletilla?

La calidad de preso político que se debe adjudicar a quienes, acusados de pertenencia a ETA o de coadyuvar con la organización antifascista hoy fuera de funciones, se encuentran privados de su libertad.

¿Y que les confiere esa calidad de presos políticos que el régimen español insiste en no utilizar?

Acciones como las emprendidas en contra de Marixol Iparragirre, la más reciente descrita a continuación en este artículo de Naiz:


La AN vuelve a absolver a Iparragirre por un caso que el Supremo insistió en juzgar de nuevo

El empecinamiento de los tribunales españoles en forzar condenas contra la presa vasca Marixol Iparragirre ha vuelto a quedar en evidencia. La AN la ha absuelto por falta de pruebas de un atentado en Oviedo del que ya había sido exculpada, pero que el Supremo insistió en juzgar otra vez.

La Audiencia Nacional (AN) ha absuelto nuevamente a la presa vasca Marixol Iparragirre de un atentado de ETA con granadas perpetrado el 21 de julio de 1997 contra una comisaría de Oviedo ante la falta de pruebas en su contra y al concluir que ya fue juzgada en el Estado francés por los mismos hechos.

En el fallo, al que ha tenido acceso Europa Press, la Sala de lo Penal afirma que «debe apreciarse la excepción de cosa juzgada europea». Y en paralelo, indica que «del análisis de la prueba relevante practicada en el acto del juicio no resulta la existencia de prueba de cargo suficiente para enervar la presunción de inocencia».

La sentencia, fechada en diciembre de 2025, llega después de que el Tribunal Supremo ordenase en abril de 2023 redactar una nueva al alegar «importantes grietas de motivación» en la que fue dictada por la Audiencia Nacional en enero de 2021.

Entre medias, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) concluyó (en setiembre pasado) que Iparragirre no podía ser enjuiciada en el Estado español por los mismos hechos por los que ya fue condenada por los tribunales especiales de París, aunque dejó en manos de la Audiencia Nacional aclarar si se daba esta circunstancia en el caso.

La Sala de la AN, en un fallo ponencia del magistrado José Ricardo de Prada, analiza un informe de inteligencia que apuntaba a Iparragirre como responsable de ETA. Ese documento, indican los jueces, «no proporciona la corroboración externa cualificada que permitiría afirmar, con el grado de certeza exigible, que la acusada ordenó el atentado de Oviedo o entregó el material para su ejecución».

La sentencia deja claro que «el informe de inteligencia no puede operar como elemento sustitutivo de la corroboración que falta», puesto que «admitirlo equivaldría a invertir el orden lógico del razonamiento probatorio, haciendo descansar la condena en una elaboración policial que no puede superar, por sí sola, la ausencia de hechos-base probados con garantías».

La Fiscalía pidió condena

Cabe recordar que la Fiscalía pidió condenar a Marixol Iparragirre por tres «asesinatos en grado de tentativa», «estragos» y «lesiones» por este atentado contra la comisaría de Buenavista de Oviedo, que no causó víctimas mortales.

El Ministerio Público sostenía que la presa vasca entregó en una fecha indeterminada de 1997 a Kepa Arronategi y Eneko Gogeaskoetxea, integrantes del 'comando Katu', material explosivo, detonadores, temporizadores, granadas, dos pistolas y un subfusil «con indicación expresa de que las granadas fueran usadas de forma inmediata en la campaña de atentados» de ese verano.

Este era uno de los doce juicios a los que se enfrentaba Marixol Iparragirre en la Audiencia Nacional española, después de que las autoridades francesas la entregaran en 2019 tras cumplir allí casi 20 años de prisión.

 

 

 

° 

martes, 3 de febrero de 2026

La DANA y el Comodín de ETA

Han estado circulando los videos del enfrentamiento que han sostenido el catalán Gabriel Rufián y el vasco Oskar Matute con el españolista carpetovetónico Alberto Núñez Feijóo, a quien se ve desplegando la chulería y el cinismo que caracteriza a quienes saben que las instituciones del estado español están hechas a la medida de quienes, como él, han perpetuado el franquismo hasta la fecha.

Ha ocurrido durante una sesión de control con respecto a la DANA en Valencia y a su pésima gestión por parte de su compinche de partido, Carlos Arturo Mazón Guixot, quien esa fatídica noche se fue de juerga aún a sabiendas de lo que se avecinaba.

Pues bien, desde Naiz traemos a ustedes la relatoría completa de lo visto en los videos:


Comisión de la dana: Feijóo enfanga con ETA y la tragedia de Adamuz y reivindica a Mazón

El líder del PP se encara con dureza con Oskar Matute y Gabriel Rufián y discute con los portavoces de PNV y Junts, en una comparecencia cuyo pleno ha parecido por momentos un patio de escuela. También se deja abrazar por Vox, que no le hace ninguna pregunta.

Daniel Galvalizi

«Creo que vengo a mi primera sesión de control», ha dicho esta mañana de lunes Alberto Núñez Feijóo a la prensa en un pasillo de la segunda planta del Congreso, segundos antes de entrar a la Sala Prim, en la que se esperaba su comparecencia. Su media sonrisa e ironía han sido el prólogo perfecto para lo que acabarían siendo casi cuatro horas de riña, insultos cruzados y griterío entre diputados.

Un desafiante presidente del PP ha enfangado el pleno utilizando como bazas especialmente a ETA, cuando buscó pelea con Oskar Matute (EH Bildu), y al accidente ferroviario en Adamuz, mencionando incontables veces la necesidad de que dimita el ministro de Transportes, Oscar Puente, y echando en cara a los grupos parlamentarios del bloque de investidura que son «valientes con un presidente dimitido pero cobardes con un presidente en ejercicio».

También, como era de esperar, se ha encargado de machacar («su mantra», como ha dicho el diputado de Junts) con la idea de que el mayor responsable de lo sucedido era el Gobierno central, que la Confederación Hidrográfica del Júcar no dio la información que tendría que haber dado y que consideraba insólito que él compareciera antes que la exvicepresidenta tercera, Teresa Ribera (también ha cargado contra Defensa Civil y el servicio meteorológico).

Pero como le ha remarcado el diputado de Sumar Nahuel González, Feijóo «no ha dejado de abrazar a Mazón» en toda su comparecencia y de hecho, lo ha reivindicado como «el único que ha asumido responsabilidades», mientras que en el Gobierno central «no dimite nadie». Ha respondido que como líder del partido no pidió la dimisión del expresident de la Generalitat porque la reconstrucción estaba en marcha y, en su último minuto antes de concluir, se ha preguntado: «¿De verdad el problema es que este señor [Mazón] debía estar allí o aquí a las 7 o a las 8?».

Patio de escuela

La primera en hacerle preguntas ha sido la diputada por Compromís, Agueda Micó, con quien los interrogantes y respuestas han derivado en una discusión agria casi de manera inmediata, cuando la valencianista ha leído las competencias del presidente del PP según su carta orgánica para preguntarle por qué no pidió la dimisión de Mazón al frente del PP valenciano.

«Usted tiene que velar por los valores del partido. ¿Por qué no le pidió a Mazón el día siguiente de la dana que subiera el nivel de emergencia para que fuera el Estado el que se hiciera cargo? ¿No tenía capacidad de sugerir o vehicular las decisiones? ¿Para qué sirve el líder del PP entonces?», ha dicho Micó, quien también ha cargado contra Feijóo por sus mensajes de texto al expresident: «Usted no le dio indicaciones sobre la emergencia, pero sí le dijo sobre cómo ejercer la comunicación política». 

Tras tacharlo Micó de «cómplice de la gestión homicida» de Mazón (lo que ha disparado las quejas y golpes en mesa de los diputados del PP), ha sido el turno de Javier Sánchez Serna (Podemos), quien también ha hecho hincapié en que en los mensajes que Feijóo entregó a la jueza que investiga la gestión de la dana él le hace sugerencias sobre comunicación: «Le dijo eso después que Mazón comentara que habría decenas de muertos. ¿No cree que el foco era otra cosa?».

El líder de la oposición se ha defendido contraatacando y ha dicho que ya le gustaría «saber cómo son los mensajes de la vicepresidenta tercera» y además ha recordado que esa noche estaba compartiendo «una cena institucional con un ministro del gobierno de España». Serna ha ignorado ese dato y Feijóo lo ha frenado: «¿Me ha oído lo que dije? ¿No quiere preguntarme sobre eso?».

Idoia Sagastizabal (PNV) ha comenzado preguntando por los «datos verificables» con los que contaba en las primeras horas de la tragedia y sobre su conocimiento de la normativa en emergencias. «¿Creen que el líder de la oposición tiene que tener conocimiento de las las leyes de emergencia de todas las CCAA?», ha respondido Feijóo, tras lo que se han enzarzado en lo que cada uno creía que era coherente conocer para un jefe de la oposición.

La estrategia de dilatar el tiempo de los portavoces ya era evidente y Sagastizabal, visiblemente molesta, le ha dicho que «aquí cada uno viene cuenta su propia película» y que su labor era «analizar las discrepancias y entender quién está mintiendo o diciendo la verdad».

Feijóo ha citado el ejemplo de las inundaciones de Bilbo en 1983 y que el entonces presidente del Gobierno Felipe González «desplegó el ejército» inmediatamente, a lo que Sagastizabal le ha objetado: «El mando único en esa oportunidad lo tuvo todo el tiempo el lehendakari y además todavía no existía la ley de emergencias». Feijóo ha ironizado con su «sorpresa» por que los partidos aliados del Gobierno no pidan la dimisión del actual ministro de Transportes y Sagastizabal ha concluido expresando su decepción porque «vuelve a perder una oportunidad» de explicarse y solo quiere «implicar todo el tiempo al Gobierno de España».

El momento más candente ha llegado con Matute. Feijóo no ha esperado ni un minuto y ante la primera pregunta, lo ha confrontado: «¿Usted tiene alguna información para esclarecer los asesinatos de ETA pendientes de resolución?». «No, no la tengo, ya apareció el comodín de ETA», ha respondido Matute. «Escucharlo a usted hablar de mentiras y verdades es un insulto», ha añadido el líder del PP.

Allí han comenzado a hablar al mismo tiempo, con griterío del PP y de la izquierda hasta que la presidenta de la comisión, Carmen Martínez, ha intervenido y pedido que todos se atuvieran al tema de la dana. Sin éxito, porque Feijóo repetiría en otras tres oportunidades lo de ETA.

«Cuando sea presidente, no voy a blanquear a Bildu. No es ningún comodín», ha añadido, para embestir a continuación: «¿Usted me puede preguntar si estoy orgulloso de mi gestión? ¿Usted, que sigue instrucciones de Otegi?». Mas tarde ha agregado: «Escucharlo a usted hablar de cuerpos sin vida, es que me pone los pelos de punta». Martínez ha llamado al orden a Feijóo, en un hecho muy inusual para con los comparecientes en comisiones de este tipo (de hecho la representante del PP en la mesa de comisión se ha quejado argumentando no podía llamar al orden a alguien que declaraba no como diputado sino como líder partidario).

Matute, visiblemente cansado de las interrupciones y desviaciones, ha invitado a Feijóo a que presente un proyecto de ilegalización de EH Bildu. Feijóo también le ha echado en cara que el día de la tragedia «ha asaltado el Consejo de RTVE» con un pleno en el Congreso, a lo que Matute le ha recordado que su formación renunció a tener representación que por ley sí le corresponde en ese organismo. «Háganos un favor y siga eligiendo no ser presidente porque no quiere», concluyó.

Choque también con Rufián

En su turno, Gabriel Rufián (ERC) ha comenzado señalando «seis mentiras» que a su entender ha dicho Feijóo, quien lo ha llamado «colaborador necesario del Gobierno» y «demagogo», además de «cobarde con un presidente en ejercicio y muy valiente con uno dimitido».

La conversación no ha podido fluir porque los 20 minutos han sido una pelea constante en la que Feijóo acusaba a Rufián de no respetar a las víctimas de la tragedia ferroviaria, y el republicano le ha recordado que «su jefa Ayuso» llamó «plataforma de frustrados» a los familiares de los muertos en las residencias por el covid.

El griterío era tal que Martinez ha debido volver a interrumpir el pleno, y un diputado del PP le ha gritado «copia barata de Armengol». Estupefacta, le ha dicho que lo iba a llamar al orden y el diputado ha subido la apuesta: «Como presidenta deja mucho que desear».

Josep Cervera (Junts) ha mantenido un tono cordial pero que ha durado poco, además de que la comunicación se ha visto dificultada porque Feijóo se negó a utilizar pinganillo para entender catalán (de hecho, en un momento eso se hizo evidente). El líder del PP se ha quejado de que los soberanistas apoyen a Sánchez y ha defendido que «los únicos que asumieron responsabilidad» son los de la Generalitat valenciana. Ante la pregunta de Cervera, Feijóo ha defendido la permanencia de Mazón por más de un año después de la tragedia porque su partida «hubiera perjudicado la reconstrucción».

Sobre el final, el diputado de Vox Ignacio Gil Lázaro no ha hecho preguntas a Feijóo, ha pedido al PP que rompa todo vínculo con el PSOE y que convoque a una moción de censura con llamado a elecciones y ha dicho que el bloque de investidura lo convocó a comparecer para crear «morbo chismoso».

Por el PSOE ha preguntado la valenciana Marta Trenzano, con quien el ida y vuelta ya era insostenible. «¿Puede citar un solo recurso solicitado por la Generalitat que haya sido negado por el Gobierno central?», le ha preguntado, a lo que Feijóo ha responddio con la chicana de que «cobraron el IVA» a los que tenían coche damnificados. «Eligieron la desidia y la manipulación, como siempre, antes el partido que las víctimas», ha concluido la diputada.

Por el PP ha hablado la portavoz del grupo, Esther Muñoz, que ha hecho una frenética embestida contra la izquierda y el Gobierno y criticando a Rufián y Sagastizabal, y le ha permitido a Feijóo ser el último en tener la palabra al preguntarle «qué hubiera hecho» si fuera el presidente del Gobierno durante la tragedia.

Tras acabar uno de los plenos de comisión más broncos que se recuerdan en las Cortes, Génova ha dejado trascender que Feijóo estaba «muy satisfecho» con cómo había sido su labor y que había sido todo un intento de las izquierdas por ponerlo a él en el banquillo. «Ha sido un ensayo para cuando sea presidente», filtraban con ironía. Sin dudas, se ha tratado de una de las jornadas más desafiantes y furiosas desde que el expresidente de la Xunta volvió a Madrid. 




°

viernes, 16 de enero de 2026

No al Racismo en Nafarroa

Damos seguimiento al sintomático caso que involucra a Cristina Ibarrola y Carlos García Adanero con este artículo publicado por Naiz.

Y le llamamos sintomático porque las declaraciones de este par de personajes dejan en claro la deriva por parte de la derecha navarra atrincherada en UPN y PP hacia posiciones sumamente peligrosas para la sociedad así como una amenaza constante para las personas migrantes.

Aquí la información:


El Pleno de Iruñea pide la dimisión de Ibarrola y Adanero por «incitar al racismo»

El Pleno del Ayuntamiento de Iruñea ha probado una declaración en la que pide la dimisión de los portavoces de UPN y PP, Cristina Ibarrola y Carlos García Adanero, por «incitar al racismo» y criminalizar a los migrantes tras la agresión sexual en el entorno de la carpa universitaria.

El pleno del Ayuntamiento de Iruñea ha aprobado este jueves una declaración institucional en la que se solicita la dimisión de la portavoz de UPN, Cristina Ibarrola, y el portavoz del PP, Carlos García Adanero, por «incitar al racismo» tras la denuncia de agresión sexual en el entorno de la carpa universitaria en octubre pasado.

EH Bildu, PSN, Geroa Bai y Contigo-Zurekin han votado a favor y UPN y PP se han opuesto, en un tenso debate en el que se ha rechazado también una declaración presentada por UPN en la que se denunciaba «el incumplimiento del protocolo de actuación frente a agresiones sexistas y la ocultación de información por parte del equipo de Gobierno».

La declaración aprobada rechaza la estrategia de utilizar informaciones falaces para criminalizar a una parte de la población, en este caso, a las personas migrantes. Además, exige la dimisión de los portavoces de UPN y PP por ​haber «inducido, sustentado y mantenido conductas, mensajes y posicionamientos que legitiman el discurso racista de la extrema derecha y su marco distorsionado en el tratamiento y denuncia pública de agresiones machistas».

El texto añade la petición del compromiso de los grupos para «actuar con prudencia, recabar datos reales y no usar filtraciones o informaciones no contrastadas para hacer discurso partidista». Al mismo tiempo, «rechaza este tipo de comportamientos que tratan de transmitir con fines meramente electoralistas, una imagen irreal y negativa de la ciudad». 

El concejal de EH Bildu Joxe Abaurrea ha alertado de la peligrosidad de los discursos xenófobos y ha acusado a UPN y PP de fomentar estrategias de confrontación con falsas informaciones.

Txema Mauleón, representante de Contigo-Zurekin, ha acusado a la presidenta de UPN de llevar una deriva hacia la ultraderecha. «Han tirado de manual, vinculando delincuencia y emigración y usar bulos» ha señalado.

Desde Geroa Bai, Mikel Armendariz ha indicado que «el daño ya está hecho e Ibarrola habló de una violación grupal. Lo ocurrido no fue un error verbal».

Marina Curiel, del PSN, ha acusado a los portavoces de UPN y PP de airear el caso pese a los deseos de la víctima y de utilizar la violación para un interés partidista.

Por su parte, Ibarrola ha señalado que fue la Policía Municipal la que detuvo a cuatro migrantes y que fue la jueza quien los envió a prisión –luego quedaron en libertad–, antes de defender que no ha hecho ningún «discurso xenófobo, porque hubieran traído literales y hubieran denunciado ante la Fiscalía».

Además, ha criticado que el equipo de Gobierno no hubiera levantado el campamento en el que vivían estas personas «porque se podía haber evitado las detenciones». Ha culpado al alcalde, Joseba Asiron, de que en la zona en la que ocurrieron los hechos hubiera personas viviendo en la calle.

Por su parte, Carlos García Adanero ha señalado que la intención del equipo de Gobierno es que «desaparezca la oposición» y ha criticado que se le «señale». «Esto hace veinte años hubiera supuesto el asesinato de Ibarrola y mío», ha llegado a decir, recordado el atentado mortal contra Tomás Caballero a manos de ETA. «Primero los señalaban y luego los asesinaban y no han cambiado porque siguen siendo los mismos». 

El proceso judicial por esta denuncia se ha archivado provisionalmente, a falta de autor conocido, sin perjuicio de seguir investigando la autoría.




°

lunes, 12 de enero de 2026

Curar el Sufrimiento

Desde Gara traemos a ustedes la traducción de este reportaje centrado en un colectivo muy particular que año con año participa en la movilización anual de enero por la calles de Bilbo en solidaridad con los presos políticos vascos; sus hijas e hijos, a su vez represaliados políticos y víctimas de las políticas penitenciarias de excepción que se han aplicado a sus madres y a sus padres como parte de una estrategia diseñada por el estado español para infligir el mayo daño posible a la sociedad vasca.

Recuerden, esos jóvenes vivieron sus infancias sometidos a las inclemencias causadas por medidas como la dispersión, el aislamiento, la ampliación de las penas y la negativa a la concesión de segundo y tercer grado, etcétera.

Vaya, hasta la prohibición de hablar euskera durante sus visitas a los centros penitenciarios.

Adelante con la lectura:


Volver a casa para cerrar el ciclo del sufrimiento, la demanda de los más jóvenes

Los jóvenes nacidos en torno al año 2000 siguen sufriendo las consecuencias del conflicto y las siguientes generaciones se movilizaron ayer en Bilbao para no sufrirlas. “No se puede alargar más”, lo tienen claro, y para ello consideran necesario acabar con la legislación de excepción, que todos vuelvan a casa y que ellos mismos cuenten lo ocurrido.

Iraitz Mateo Gogorza

Conocen bien la calle Autonomía de Bilbao Eztizen Artola Iturrate, Amaiur Iragi Viso y Peru Del Hoyo Sánchez. Recuerdan a la gente, el frío, los aplausos, las pegatinas, los familiares, los ojos mojados y los rayos de luz. No recuerdan cuándo acudieron por primera vez a la movilización de enero en favor de los presos y exiliados vascos, pero saben que fue «muy niño». Cuando empezó el año pasado le preguntaba a su madre, nerviosa: «¿ Vendrá la gente? ¿Cuántos autobuses vendrán ?». La propia movilización se ha sentido “compañera de viaje”, ya que el calor de la gente ha sido grande todos los años. Artola también tiene recogidas entre sus recuerdos de infancia las concentraciones de Etxerat que celebraban todos los martes en el Arriaga, y Del Hoyo también tiene solidaridad y apoyo desde la infancia, ya que su padre ingresó en prisión cuando él tenía mes y medio.

Desde niños han sido niños con mochila y conocen bien los achaques provocados por la legislación de excepción, las prisiones, los viajes y el nerviosismo y la fuerza que les ha dado la cita anual en Bilbao. “No se puede alargar más”. Ese ha sido el lema y la exigencia de este año, los tres jóvenes se suman totalmente al clamor. Están convencidos de que su generación debe ser la última en sufrir estas consecuencias. Porque ya se ha alargado demasiado, y no, no se puede alargar más. Pero, a la verdad, les cuesta mucho imaginar la “solución”, dibujar el día en que puede existir una verdadera paz, aunque enumeran los pasos a seguir inexorablemente.

“Los niños con mochila hemos sufrido en carne y hueso el hambre de venganza de los estados español y francés desde el momento en que nacimos y sabemos para qué son capaces. Cuando hablamos de solución, además, yo no hablo sólo de una Euskal Herria sin presos, exiliados y deportados políticos, yo hablo de una Euskal Herria libre ", ha explicado Artola. Y Iragi añade que algunos de los que están actualmente en prisión están siendo abuelos, “está sumando otra nueva generación, algunos de los que fueron niños con mochila están siendo madres, es el caso de un compañero que iba conmigo a las visitas, y el padre todavía está en prisión”. No obstante, Iragi destaca que en los últimos años se ha “avanzado mucho” y considera que dar continuidad al camino recorrido debe ser responsabilidad de todos.

Quince años después del fin de la lucha armada de ETA, el hecho de que la gente no tenga derecho a volver a casa "no tiene sentido" para Del Hoyo: "Yo siempre he pensado que la cárcel no sirve para nada, menos cuando se pone de rabia, no son un instrumento de reinserción, aunque algunos así lo venden, las cárceles son una venganza. Y hoy en día, mantenerlo en la cárcel por motivos políticos no tiene sentido. Si se quiere acabar con la violencia, lo que está claro es que una de las partes ha terminado, y la otra lo sigue haciendo ". Para Artola, a pesar de que las condiciones penitenciarias han mejorado, “la cárcel sigue siendo una prisión”: “Acabada la lucha armada hace quince años, ¿cómo puede entender que los niños que hoy tienen siete años van a mantener a su padre o a su madre en la cárcel?”.

La ignorancia, tan grave como natural

Para el niño de siete años la situación puede ser incomprensible, el joven de diecisiete años, igual no conoce esa realidad o se le queda lejos, así lo cree Del Hoyo: «Es natural, la gente que no ha sufrido no ve el sufrimiento, y a lo mejor lo estamos olvidando. La juventud en general no sabe lo que ha pasado, los padres no se lo han contado, en la ikastola tampoco, si no tienen algún compañero muy politizado o víctima, no se habla de eso. Eso me da pena, ¿en qué película aparece nuestra vida ?». Y al mismo tiempo le parece «natural»: «Cuando murió mi padre, pensando en mi salud, me aparté un poco, no directamente, pero sí un poco. Y ahí entendí lo fácil que es no mirar, o no ver, y seguir haciendo tu vida».

A Artola le preocupa ese desconocimiento, «no tanto el desconocimiento de lo que hemos vivido los niños con mochila, sino el hecho de no cuestionar el relato de ‘delincuentes y víctimas 'que se ha construido sobre el conflicto. Muchos de mis mayores han visto ‘Patria ',‘ La Infiltrada', ‘La línea invisible '... y cosas así de principio a fin. Y al terminar, ¿qué habrán pensado? ¿Habrán buscado algún otro relato? ¿Cuántos de ellos han visto ‘Inviernos Cercanos ',‘ Canción de cuna de cebolla', ‘Carpetas Azules ',‘ Nuestras Palabras', por ejemplo? ¿Cuántos han leído ‘Gurpilak 'o‘ Sorginak, putak, terroristak' de Olatz Dañobeitia ?». Cuando acude a los institutos a presentar la novela ‘Gurpilak 'que publicó el año pasado con Txalaparta, cuenta que la mayoría le mira “atónita”, “les cuesta entender que se haya alargado hasta la actualidad, y quién sabe cuándo se puede alargar. Precisamente por eso debemos seguir contando lo que está sucediendo, completando el relato, profundizando en la historia reciente de este país expresando nuestras verdades y nuestros dolores ”. La misma preocupación tiene Iragi, que dice que “en el momento en que se interrumpe la transmisión también se interrumpe la lucha” y advierte: “Yo, como familiar, como reconozco y entiendo los dolores de los demás, no podemos permitir que nuestro relato quede fuera, todos tienen que estar encima de la mesa”.

Relatos plurares

Los tres consideran que todos los relatos deben ser escritos y difundidos, y lo sitúan entre las prioridades en la lista de tareas, pero al hacerlo consideran imprescindible acabar con la legislación de excepción y «volver todos a casa». Forman parte de la generación politizada en el nuevo ciclo político y necesitan acabar con las consecuencias de la anterior para seguir adelante, para esa Euskal Herria libre antes citada. Artola lo tiene claro: "La vuelta a casa es el paso básico para empezar a curar el sufrimiento, son los cambios reales los que abrirán nuevos caminos".

En ese camino, el reconocimiento para cerrar el ciclo del sufrimiento juega un papel importante. Pero no el reconocimiento vano, Artola no lo quiere, pero "el reconocimiento, la reparación y las garantías de no repetición, hacen suyas esas exigencias".

Tras confesar que lo de la confesión le produce «pereza», Del Hoyo habla desde dentro: «A mí el perdón no me sirve de nada, un perdón no devolverá a mi padre. Pero me gustaría al menos pasar a la historia y que la gente supiera que España ha torturado; que la dispersión no ha tenido sentido, o que si lo ha tenido, no han sido motivos éticos, y que España ha asesinado». Cuenta cómo para un documental le preguntaron si sabía lo que había hecho su padre, contestó honestamente: «Pues no, porque no he tenido la oportunidad de mantener una conversación con mi padre los dos solos y sin que haya nadie, y yo no quiero saber lo que dice ‘El Correo 'sobre mi padre, yo quería hablar con él».

Su padre murió en la cárcel de Badajoz en julio de 2017, o como él mismo ha dirigido, «fue asesinado por la cárcel», sin embargo no tiene hambre de venganza, «la venganza o el odio acaba haciendo más daño a uno mismo. El odio beneficia a los responsables de estas políticas de excepción y penitenciarias, a los que instrumentalizan ese odio para ganar más votos». En consonancia con el lema de que no se puede alargar más, cree que el odio tampoco puede pasar de generación en generación, "quizá algunos ya tenemos ese odio y no podemos hacer nada, pero transmitirlo no traerá nada bueno".

Convencido de que estamos en el camino y en la época del desalojo de las cárceles, el golpe ha sido la sentencia confirmada esta semana por el Tribunal Supremo contra los abogados del caso 13/13. Iragi no entiende que ahora que se están vaciando las cárceles se vuelva a encarcelar a esos miembros. “En 2026 ingresarán en prisión cuatro abogados, Arantza [Zulueta], nuestra vecina durante siete años y medio. Es inaceptable, nos hablan de paz mientras las cárceles se llenan ", dice Artola con dolor.

De qué y de dónde salen los jóvenes

En la de ayer pasó la cita anual en el álbum de su memoria desde pequeños, volvieron a sentir la Autonomía llena de solidaridad, escucharon los aplausos y dieron los abrazos. Con la esperanza de que sea la última generación que sufra ligada al conflicto de muchos años y a la resolución de sus consecuencias, y con el compromiso de seguir luchando, han hecho un llamamiento al nuevo año. Iragi: «Cada uno en la medida de lo posible, tanto joven como adulto y anciano, debemos avanzar todos juntos. Y creo que pronto tendremos que volver a ver esa colectividad, porque está claro que no vienen tiempos tiernos».

Considerando que existe un abismo entre la resolución de las consecuencias del conflicto armado y las generaciones más jóvenes, Eztizen Artola tiene clara la función de los jóvenes: tomar las calles. «Me parece que es responsabilidad de los jóvenes poner las calles patas arriba cuando van a seguir llenando las cárceles [se refiere al asunto 13/13]. Nos toca organizarnos y luchar para que todo esto acabe de una vez».

El galdakoztarra también ha hecho un llamamiento a la lucha: "Cada uno sabrá cuál es su lucha, pero nos toca seguir luchando y tenemos que unirnos, la lucha personal está bien, pero colectivamente tenemos más fuerza. Y hay que elegir bien contra quién o contra qué luchar». Del Hoyo ha concluido con el mismo clamor adoptado ayer por las calles de Bilbao para seguir adelante con los procesos y proclamas del nuevo ciclo político: «Denak etxera».




sábado, 10 de enero de 2026

Mojarse por los Presos

Con la resolución en contra de los indiciados en el sumario 13/13 en la mente, miles de personas han desafiado las inclemencias del tiempo para marchar por las calles de Bilbo reclamando el final de la legislación de excepción que el estado español mantiene en contra de decenas de presos políticos vascos. 

Si a eso agregamos que se reporta en varios medios del estado español que José Luis Rodríguez Zapatero se ha dedicado los últimos meses a negociar la liberación de golpistas detenidos en Venezuela, el asunto pasa de los paradójico a lo irónico.

Aquí la crónica publicada por Naiz:


Una multitud se moja en Bilbo por el fin de la «injusta legislación de excepción» carcelaria

Acabar con las legislaciones y prácticas de excepción carcelaria es la demanda que ha unido en Bilbo a decenas de miles de personas a convocatoria de Sare, unas 65.000 según el recuento de NAIZ, en un contexto de avances pero también de riesgos. «No se puede alargar más», han proclamado.

Marcel Pena

La lluvia no ha servido de excusa para que, un año más, decenas de miles de personas hayan respondido este sábado en Bilbo a la convocatoria de Sare y hayan salido a la calle para pedir el fin de la «injusta legislación de excepción» que sufren los presos vascos. La calle Autonomía se ha vuelto a llenar, esta vez para expresar la reivindicación de que ya es hora de sellar las consecuencias del conflicto, con tres claves: «Resolución, paz y convivencia».

La mañana ha estado marcada en Bilbo por la intensa lluvia, pero no ha sido impedimento para que a las 17.00 decenas de miles de personas hayan tomado la calle Autonomía desde La Casilla, mientras algunas otras han preferido esperar en la zona del Ayuntamiento, donde ha concluido.

La marcha ha ocupado unos dos tercios del recorrido. Cuando la cabeza ha llegado al Ayuntamiento, exactamente a las 17.59, las últimas filas estaban todavía en la calle Autonomía, a la altura del cruce con la calle Ávila. Ello supone una ocupación espacial algo mayor que la del año pasado, cuando llegó hasta la calle Enrique Eguren, algo más cerca de Zabalburu.

Calculando que la densidad ha podido ser esta vez algo menor por la proliferación de paraguas, NAIZ estima una participación de unas 65.000 personas, muy similar a la de los tres últimos años, confirmando que esta reivindicación social es muy estable. Ha vuelto a ser la mayor movilización política del año en Euskal Herria. Y con la dificultad añadida de la mala climatología, que ha podido hacer retraerse a muchas personas.

Minutos antes del inicio, los representantes de las formaciones políticas y organizaciones sociales y sindicales que han acudido a Bilbo han hecho declaraciones a los medios, en las que han coincidido en su deseo de que este sea el último año en que tengan que acudir a esta movilización.

EH Bildu, que ha enviado una amplia delegación encabezada por su secretario general, Arnaldo Otegi, el portavoz parlamentario, Pello Otxandiano, el senador Gorka Elejabarrieta, la portavoz de la formación en Nafarroa, Laura Aznal, y la secretaria de EH Bildu en ese herrialde, Miren Zabaleta, entre otros, ha puesto en valor «la apuesta de la sociedad vasca por la paz, la resolución y la convivencia» y ha destacado que, «un año más, una amplia mayoría de la sociedad vasca ha expresado su firme compromiso en favor de la paz, la resolución y la convivencia». La coalición soberanista se ha comprometido a «seguir trabajando para que se haga realidad» y ha subrayado que «la paz, la resolución y la convivencia requieren necesariamente que no haya presos políticos en las cárceles».

El secretario general de ELA, Mitxel Lakuntza, ha señalado que no «hay ninguna explicación política ni jurídica para justificar la excepción penitenciaria» y ha reivindicado que «la ley tiene que ser igual para todos, por razones democráticas y de derechos humanos».

Su homóloga de LAB, Garbiñe Aranburu ha recordado que hace 15 años que ETA finalizó su actividad armada y que es «está fuera de lugar que todavía tengamos que estar aquí» y que «no se adopten medias para superar los obstáculos para que los presos y exiliados vuelvan a casa». Ha mencionado también la ratificación de la sentencia del sumario 13/13 esta misma semana, «otro anacronismo», y ha llamado a reforzar la presión social. «para obligar a los gobiernos» a dar pasos.

Desde Catalunya, el diputado de Junts Josep Pagès ha señalado que en Catalunya la situación de los presos «nos concierne de forma muy directa». «Sus derechos tienen que ser respetados, no es aceptable este régimen penitenciario especial. Que termine de una vez», ha revindicado.

Kènia Domenech, de ERC, ha querido acompañar al pueblo vasco en esta reivindicación y ha tenido un «pensamiento especial» para la presa Lola López Resina, vecina de Granollers, «la pesa política del Estado español con más edad». 

El secretario primero de la Mesa del Congreso español, Gerardo Pisarello (Catalunya en Comú), ha destacado que es importante acompañar a Sare «en un momento en que la internacional del odio intenta desplegar sus políticas de utilización arbitraria de la violencia» y, tras exigir que «se aplique la ley penitenciaria a los presos y presas vascos de manera garantista», ha mostrado su deseo de que esta marcha se convierta «en un antídoto contra esos discursos represivos que la ultraderecha está intentando imponer en el mundo entero. Bilbao es hoy esa capital antireprresiva que todos necesitamos».

Por parte de la CUP, Su Moreno ha dicho que «es momento de defender los derechos básicos que están siendo cuestionados». «No valen medias tintas, hay que seguir luchando por los derechos de todos y todas y por libertad y soberanía de los pueblos».

Desde Catalunya también han tomado la palabra representantes de la ANC y de Òmnium Cultural, para destacar que «hasta lograr la autodeterminación y la libertad de los presos no habrá justicia», y reivindicar «los derechos fundamentales y el fin del sufrimiento provocado por las políticas penitenciarias, que son una cara más de la represión contra la disidencia».

Asimismo, Cèsar Lagonigro, de la Coordinadora de la Advocacia de Catalunya, ha apoyado la «reclamación legítima» de que se aplique a los presos la ley penitenciaria de forma ordinaria. «Que sea la última vez que venimos».

Desde Galicia, Paulo Ríos (BNG), ha afirmado que «tras los pasos dados por la sociedad vasca en los últimos años es necesario que las instituciones respondan a esta necesidad de democracia, paz y convivencia» y «es fundamental que los derechos básicos de los presos sean respetados».

Pancarta plural

La cabecera ha arrancado puntual, cuando pasaban pocos minutos de las 17.00. En ese momento, miles de personas ya abarrotaban la plaza de la Casilla y los primeros metros de acera de la calle Autonomía, tomada por la reivindicación y los gritos de «Euskal presoak etxera!». Mientras tanto, los colaboradores y encargados de la organización de la marcha abrían paso por delante del grupo de zanpantzar que animaba el paso y la pancarta principal, llevada por personas que reflejan la pluralidad de esta reivindicación. En ella estaban Arantxi Padilla (periodista), Olatz Iglesias y Amaiur Iragi (familiares de presos), Rosa Rodero (víctima de ETA), Ixone Fernandez (víctima del Estado), Eba Ferreira (Harrera), Fouad Baker (jurista palestino), Garazi Hanch Embarek (activista saharaui), Xabier Amuriza, Xabat Illarregi y Aitor Etxeberriazarraga (bertsolaris, los dos últimos han intervenido al final de la marcha), Francis Diez (cantante de Doctor Deseo) y Hur Gorostiaga (director de Seaska).

Detrás se han colocado los familiares de presos y presas. Y junto a ellos, miles de personas de todas las edades, muchas de ellas jóvenes. Sare y Etxerat han hecho hincapié esta vez en la idea de que este problema no debe pasar a otra generación más.

La marcha ha sido apoyada desde el ámbito político por EH Bildu, Podemos Euskadi, Sortu, EA, Alternatiba, EH Bai, Junts, ERC, CUP, BNG, Més Per Mallorca y Catalunya en Comú. El respaldo sindical resulta más abrumador: se han adherido ELA, LAB, ESK, Steilas, Hiru, EHNE, CGT, CNT y Etxalde.

La espectacular fotografía desde Zabalburu que cada año da fe del grito unánime por un futuro sin presos políticos ha estado esta vez protagonizada por los paraguas. La lluvia no ha dado tregua en todo el recorrido, lo que no ha servido como excusa para que decenas de miles de personas hayan salido a la calle un año más respondiendo a la convocatoria de Sare. Un día gris y frío que multiplica el valor de la imagen que hemos visto en Bilbo.

Como viene siendo habitual, a su llegada a la plaza Zabalburu, la marcha ha parado unos instantes para que los portavoces de Sare Bego Atxa y Joseba Azkarraga hicieran declaraciones. «Esta es la expresión democrática de una reivindicación democrática, cuando decenas de miles de personas, año tras año, salen a la calle reivindicando derechos para los presos y presas, es porque se están vulnerando esos derechos. Hace 15 años que ETA tomó decisión de poner fin a su actividad, y 15 años después se siguen vulnerando los derechos de los presos y presas vascos; hay que poner punto final a esta vulneración», han proclamado.

Han recordado que en estos momentos hay 120 presos y presas todavía en las cárceles; y que entre ellos hay 40 presos que llevan más de 20 años privados de libertad y hay más de 21 que están por encima de los 25 años de cumplimiento de las penas», por lo que muchos de ellos podrían estar en régimen de libertad condicional o régimen abierto «si no estuvieran bajo la aplicación de medidas de carácter excepcional». Por ello, han reclamado al «ámbito legislativo y al ámbito político poner fin a esta situación».

Junto a ello, han destacado que hay que «diseñar un marco final de resolución de este conflicto», que tiene que contemplar el fin de las medidas de excepción, la salida de todos presos mediante la aplicación ordinaria de la legislación penitenciaria, y un tratamiento «homogéneo y respetuoso» de las víctimas de todas las violencias.

Denominador común

El denominador común de la protesta es combatir unas leyes y prácticas «ad hoc» contra estos presos y presas, que hacen que hoy haya todavía 67 entre rejas desde hace más de 20 años, 44 a quienes se niega la opción de cualquier tipo de salida, 15 mayores de 65 años... Todo ello en una semana en que se ha confirmado además la condena de cárcel a abogados que les asisten. Y sin perder de vista la posibilidad de que se produzca un vuelco político en el Estado español que complique aún más la que debiera ser «recta final» de este conflicto.

En Hurtado de Amézaga, donde acaba la plaza Zabalburu y la calle se ensancha, las aceras aparecían más despejadas de gente, lo que quiere decir que el grueso de la marcha ya estaba formado tras la pancarta. Aquí, ante la estación de Abando, militantes de Ernai han encendido varias bengalas tras una pancarta en la que se podía leer «Iraganera iltzatuta biziko den azken belaunaldia».

Como también viene siendo habitual en esta cita solidaria, reivindicaciones internacionalistas se han intercalado a lo largo del recorrido. En concreto, en la plaza Circular un grupo de personas con banderas de Venezuela y una pancarta con los ojos de Hugo Chávez denunciaba la «agresión imperialista yanqui», mientras sostenían carteles que pedían la libertad del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. Pocos metros más adelante, las banderas palestinas hacían acto de presencia para denunciar el «negocio» de CAF con el «genocidio».

La movilización ha continuado bajo la lluvia y la cabecera ha llegado al Ayuntamiento a las 18.00. Antes, en el puente que une la calle Buenos Aires y la plaza Ernesto Erkoreka, los zanpantzar han formado un pasillo de antorchas, manteniendo encendido el fuego bajo la lluvia de la misma forma que miles de manifestantes han desafiado la tormenta con su presencia en Bilbo.

Ambos lados del puente del Ayuntamiento se han llenado rápidamente para escuchar, en primer lugar, a los bertsolaris Xabat Illarregi y Aitor Etxebarriazarraga, quienes han mencionado en sus bertsos a los abogados Arantza Zulueta y Jon Enparantza, que esta misma semana han visto confirmadas las condenas por el Tribunal Supremo español.

A continuación han tomado la palabra Bego Atxa y Joseba Azkarraga, que han intercalado su discurso en euskara y castellano y que han insistido en que la excepcionalidad penitenciaria no se puede prolongar más y «hay que darle salida ya» porque «hablamos de la vulneración de derechos humanos, de parar las injusticias y las legislaciones de excepción» y porque «hablamos de tejer la convivencia reconociendo nuestra pluralidad». 

«En la recta final»

Atxa y Azkarraga, que también han trasladado su solidaridad a Zulueta y Enparantza, han puesto en valor que desde 2023 se han ido dejando atrás el alejamiento, la dispersión y el cumplimiento en primer grado penitenciario de las condenas de las presas y presos. Ahora «estamos en la recta final» y «vamos consiguiendo los objetivos que nos marcamos en 2014: el fin de la vulneración de los derechos de los presos y presas vascos, y la aplicación de una legislación penitenciaria ordinaria que posibilite su regreso a casa para poder rehacer sus vidas».

Pese a ello, han advertido de que este es «un proceso inacabado», por lo que «solo si reivindicamos juntos los derechos humanos pondremos punto final a décadas de confrontación y sufrimiento». En ese sentido, se han mostrado convencidos de que «el compromiso de la sociedad vasca hará posible la resolución, la paz y la convivencia».

«No se pueden alargar más situaciones injustas. Son demasiados años de confrontación y sufrimiento que han abocado a nuestro Pueblo a una convivencia quebrada», han subrayado.

Los coportavoces de Sare han incidido en la necesidad de construir una «convivencia democrática y normalizada, basada en el reconocimiento y respeto del otro, y en los derechos de las personas», un objetivo en el que solo sobran «quienes se empeñan en utilizar el dolor y sufrimiento de las víctimas por intereses partidistas o se empeñan en defender diferentes categorías de víctimas», «quienes se empeñan en mantener la vulneración de los derechos penitenciarios», «quienes piden autocrítica a otros pero se niegan a realizar su propia autocrítica, sea por torturas sistemáticas practicadas, sea por terrorismo de Estado, sea por leyes especiales», y «quienes basan su estrategia en la venganza y el odio».

Atxa y Azkarraga han destacado que una sociedad «que aspira a ser verdaderamente democrática no puede negar el derecho de los presos a normalizar sus vidas, a abandonar las celdas, a cumplir penas en régimen abierto o simplemente a volver a sus casas». «No se puede exigirles nada que vaya más allá de lo que la legislación ordinaria requiere de toda persona privada de libertad», han insistido, para reivindicar a continuación la aplicación de una política penitenciaria ordinaria que permita «abrir las puertas de las celdas».

En su intervención, han apelado también a hacer «una reflexión colectiva» para poder construir «una memoria colectiva del conjunto de vulneraciones de derechos en nuestro país», porque «una paz sin violencia, pero con injusticias y desmemoria, no sirve». Así, han citado las 16 personas fallecidas en las carreteras cuando acudían a visitar a sus seres queridos, los 35 presos muertos en prisión... y han exigido respeto al dolor de las víctimas, no minusvalorar ni «instrumentalizar su sufrimiento por intereses partidistas», así como «el mismo reconocimiento para las miles de personas torturadas; a las asesinadas por las fuerzas de seguridad, para las víctimas de todas las violencias, incluidas las víctimas de una política penitenciaria diseñada para quebrar el alma y los cuerpos de los presos vascos y de sus familias». «Estas víctimas existen y muchas estáis hoy aquí, aunque quieran haceros invisibles», han proclamado.

Para terminar, han instado a «sellar y poner fin a todas las consecuencias del conflicto». «Enfilamos la recta final de un proceso muy largo y dificultoso. Aún nos queda un camino por recorrer. Y si en algún momento sentimos que nos cansamos, aprendamos a descansar, pero nunca a renunciar. Se lo debemos a las generaciones pasadas, pero sobre todo debemos dejar a las generaciones futuras una sociedad mejor que la que nosotros recibimos de nuestros mayores. Ezin da gehiago luzatu. Preso, iheslari eta deportatuak etxera», han concluido.

Un Pantxoa Carrere emocionado y Olaia Inziarte han puesto colofón al acto final interpretando la canción ‘Azken dantza hau’.