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miércoles, 1 de abril de 2026

Gernika Pide el 'Guernica'

Circula un reel en redes sociales en el que se hace la mención de que Gernika no fue arrasada durante una batalla durante los meses que siguieron al alzamiento fascista, sino que la villa fue arrasada con el objetivo de servir como experimento belicista para los nazis. También se aduce que en el relato oficial del españolismo se culpó a los propios vascos de haber quemado la villa.

En ese contexto, compartimos este artículo que Deia ha publicado acerca de la solicitud para mover el mural 'Guernica' de Pablo Picasso de su muy indigna locación en el Museo Reina Sofía de Madrid a la villa de Gernika. También recordemos que en años recientes el españolismo ha insistido en que Picasso no se inspiró en el bombardeo para pintar su obra.

Lean ustedes:


Gernika se suma a la petición de traslado del 'Guernica' de Picasso

La villa foral reitera su histórica reivindicación para la cesión temporal del cuadro en un acto institucional en el que se ha alzado la voz contra la guerra

Eguzkiñe Salterain

Este 1 de abril es la fecha marcada como el final de la Guerra Civil Española en 1939. En este contexto, el Ayuntamiento de Gernika-Lumo ha querido expresar su 'No a la guerra' y el respeto al derecho internacional, como ha recordado el alcalde José María Gorroño, "Gernika es un pueblo de paz y reconciliación y queremos expresar nuestro rechazo a la violencia y crear conciencia en apoyo a las víctimas y en la defensa de los valores democráticos". 

De esta manera, la villa foral ha querido volver a situar el mensaje pacifista en el espacio público con la colocación de dos paneles de gran formato (4 metros de ancho) en la fachada del Ayuntamiento con el lema 'No a la guerra', en una intervención que apela al papel de Gernika como símbolo internacional frente a la violencia.

 El primer edil advirtió además de las consecuencias globales de los conflictos armados. “Las guerras generan un desequilibrio global que se traduce en hambre, pobreza, exilio y muerte en muchos lugares del mundo”, ha señalado, para subrayar a continuación la voluntad del municipio de “mandar un grito desde aquí en favor de la paz, la reconciliación y los derechos humanos”.

'Guernica Gernikara', histórica y persistente reivindicación

Además de las declaraciones centradas en el significado de la efeméride y en la vigencia del discurso contra la guerra en el contexto actual, Gorroño ha aprovechado la ocasión para sumarse a la petición del Gobierno Vasco y recordar el lema 'Guernica Gernikara', en relación con el futuro del 'Guernica', actualmente expuesto en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. 

Tal y como ha recordado "dentro de 25 días recordaremos el bombardeo, y el 'Guernica' de Picasso llegó del Museo Moma de Nueva York al Casón del Buen Retiro de Madrid en 1981. El pueblo de Gernika sigue reclamando bajo el lema 'Guernica Gernikara' que el cuadro regrese. De hecho, tenemos una reproducción en cerámica como homenaje a las víctimas del bombardeo, las cuales según el Lehendakari Agirre y el alcalde Jose Labauria ascendió a más de 1.654 muertos, y mas del 85 % de Gernika quedó destruido en llamas".

Cabe recordar, que el lema 'Guernica' Gernikara' es una histórica y persistente reivindicación del municipio donde se ha que se ha recordado en numerosas ocasión con exposiciones y todo tipo de iniciativas. 

Una reivindicación muy arraigada que se incluye en la reproducción gernikarra, porque como destacan “es nuestro cuadro”, y porque según han subrayado, "refleja el dolor de nuestro pueblo desde las entrañas y al igual que Picasso hizo suyo nuestro dolor, los gerniqueses hacemos nuestro el cuadro que representa la masacre y la injusticia". Y añaden: "¿Quién mejor para contarlo que el pueblo de Gernika? No hay mejor sitio que el de la memoria para observar el cuadro y para que quienes se acerquen puedan escuchar y comprender de primera mano el significado del mismo". 

 

 

 

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miércoles, 11 de febrero de 2026

Defender la Ikurriña en Idaho

Allá en 2013, el conocido y reconocido vasco-estadounindense David Bieter se apresuró a publicar un artículo en el que asumía, sin cortapisas, el relato del régimen español con respecto al proceso de desarme, desmovilización y reinserción de ETA; que se trataba de una total derrota policíaca. Al mamotreto Bieter lo tituló 'Rise and Fall of ETA".

Los argumentos utilizados en aquel texto acercaron a Bieter más a su identidad estadounidense - adoptando esa falsa superioridad ética con la que se pronuncian ante procesos internacionales - que a su identidad vasca.

Leer el texto llevaba a cualquiera a pensar que a Bieter le urgía agradar a José María Aznar y a Javier Rupérez.

Trece años después, a Bieter le ha quedado medianamente claro que Madrid, como Roma, no paga a traidores.

Por medio de Noticias de Gipuzkoa traemos a ustedes seguimiento con respecto al intento por ilegalizar la ikurriña en Idaho, específicamente, en Boise:


La diáspora vasca responde a la polémica en EEUU: “La ikurriña fue legal en Idaho antes que en Euskal Herria”

La diáspora vasca acoge con enfado la decisión de los republicanos de prohibir izar la ikurriña en edificios oficiales

Jurdan Jurdan Arretxe 

Enfado y ganas de trabajar por que la ikurriña siga siendo legal en los edificios oficiales de su casa, Idaho (EEUU). Así acogió la diáspora vasca de este estado la decisión de la comisión de Asuntos Estatales de dar luz verde a la tramitación que prohibirá, entre otras, izar la tricolor en las sedes institucionales. Así lo aseguró la investigadora Gloria Totoricagüena Egurrola, que recordó que la ikurriña "fue legal antes en Idaho que en Euskal Herria".

Su voz no es cualquiera. Una de las siete hijas de un matrimonio que emigró de la recién bombardeada Gernika-Lumo en abril de 1937, compareció en la Cámara de Representantes de Idaho. Allí puso voz al sentir de la diáspora, y también de muchos vascos y vascas que ven con asombro la iniciativa estadounidense.

Identidad plural

"Mis padres dedicaron sus vidas a enseñarnos a mis seis hermanos y a mí a mantener nuestra identidad vasca y al mismo tiempo nuestra identidad americana", espetó a los 14 electos de la comisión, ante quienes defendió que "se puede ser más de una cosa a la vez. Tenemos estos derechos y queremos protegerlos para nosotros y para otros en nuestro país", añadió en referencia a las muchas mayorías que viven en EEUU.

"En 1780 los fundadores de este país enviaron a John Adams al País Vasco a estudiar las leyes de la sociedad vasca y nuestras constituciones", repasó Totoricagüena, que explicó que el que sería segundo presidente de los EEUU "encontró más de 500 años de gobierno representativo democrático".

"Tienen elecciones democráticas para el Parlamento, para elegir a su presidente, sus alcaldes...", enumeró la investigadora, antes de mostrar en su atril una ikurriña y hacer a los parlamentarios una interpelación directa: "Esta es nuestra bandera, la bandera que ondea en nuestro ayuntamiento (de Boise)". 

"Durante 100 años ha ondeado en varios ayuntamientos, parques, edificios residenciales y otros edificios históricos del Estado de Idaho. Estamos muy orgullosos de ella", señaló sobre un símbolo que "crea comunidad. No así este proyecto de ley y su lenguaje. Hablamos de tener un símbolo bajo el cual reunirnos y que otros que no son vascos puedan unirse a nuestra comunidad". 

¿Una ley contra Boise?

Totoricagüena se pronunció así el lunes, cuando la comisión deliberaba dar luz verde a la conocida como Ley 561, que enfrenta a republicanos y demócratas, en especial, la alcaldesa de Boise, Lauren McLean. “Impulsan la ley para evitar que una sola ciudad ondee una sola bandera”, denuncia la primera edil sobre lo que en el fondo esconde una batalla ideológica más que la izada de un emblema u otro, y la debida neutralidad de las instituciones oficiales. Y detrás de ello, o por encima, la lucha entre un Parlamento de mayoría republicana (61 a 9) y que tendrá elecciones en noviembre, frente a una Alcaldía demócrata que afrontará sus comicios en 2027. 

El origen de esta polémica se encuentra en la propia capital de Idaho, que decidió mantener izada la bandera LGTBIQ+ más allá del denominado Mes del Orgullo. Los republicanos se opusieron y aprobaron una ley para que solo se pudieran izar emblemas oficiales. Hecha la ley, hecha la adaptación: el Ayuntamiento de Boise declaró oficial dicha bandera y la mantuvo.

Ante esta respuesta se sitúa la iniciativa del representante Hill, que busca que permanezcan solo las banderas oficiales anteriores a 2023, cuando el Consistorio sumó la bandera LGTBIQ+. La primera propuesta incluía la opción de algunas excepciones, como la ikurriña en un estado donde la migración vasca y la diáspora se dejan notar, pero en la reformulación de la propuesta de ley (la primera vuelta de tuerca decayó por empate a 7 representantes), eliminó cualquier excepción. 

 

 

 

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domingo, 28 de diciembre de 2025

Egaña | El Año que se Va

Se acerca el 31 de diciembre de 2025 y con ello, según el calendario, se cierra este año.

En ese tenor, nuestro amigo Iñaki Egaña nos comparte este texto con el que desmenuza los avatares que han caracterizado a los últimos doce meses.

Adelante con la lectura:


El año que se va

Iñaki Egaña

No ha podido ser más sintomático. Naciones Unidas había señalado a 2025 como el de la Paz y la Confianza. Justo lo contrario. El hombre es un lobo para el hombre, señaló ya hace casi cuatrocientos años Thomas Hobbes en su “El Leviatán”, y la frase sigue en vigencia. Thomas More, siglo y medio antes de Hobbes, había ilustrado esa isla posible llamada Utopía. Lezo Urreztieta intentó comprar la isla Gudalupe, en el Pacífico mexicano, para establecer a toda la diáspora política vasca que había huido aterrada de Euskal Herria tras el bombardeo de Gernika, y establecer en ella una comunidad solidaria y en libertad.

En esta globalidad planetaria, la modernidad nos acerca hoy a los rincones más insospechados del planeta y nos enseña las frivolidades dramáticas que nos deja el presente, cuando, dicen, nuestra generación es la más preparada académicamente de la historia, la más avanzada técnicamente de siempre. El de la estirpe Borbón se iba a abatir elefantes a Botsuana mientras que otras elites más refinadas se dedicaban a cazar civiles en Sarajevo por el módico precio de cien mil euros. Este pasado verano, soldados sionistas hacían tiro al blanco con niños gazatíes por una cantidad más modesta, en esta ocasión haciendo valer una leyenda de hace nada menos que tres mil años. El supremacismo, la hipermasculinización, el cuento de las razas, el fanatismo religioso, siguen tan en boga que parece mentira que la física cuántica, la teoría de cuerdas y la Inteligencia Artificial naveguen en las mismas aguas que la de algunos sátrapas que continúan dirigiendo el planeta con códigos milenarios.

La reflexión anterior, sin embargo, no debería esconder esa pugna histórica entre feudales y siervos, burguesía y proletariado, amos y esclavos. Cambian las circunstancias, se renuevan las elites económicas, pero en el fondo continúa el eco primigénico. Los nuevos especuladores de la vida se rigen por los viejos axiomas emotivos, sustentados en fábulas, mitos religiosos, narrativas sin soporte objetivo y un supuesto derecho natural creado para avalar sus expolios económicos y territoriales. Hoy, los fakenews, el control de los medios, las redes, alimentan la trayectoria supremacista. Han desaparecido todas las reglas del mundo unipolar y ante la constancia de uno nuevo, multinodal, surgen los monstruos, como adelantó Gramsci. La izquierda también tiene su parte de culpa. El caudillismo y el populismo han generado desiertos posteriores con la desaparición de los líderes, originando luchas fratricidas por la herencia y alentando la llegada de las corrientes ultra conservadoras. La fortaleza revolucionaria se debería exhibir desde los cimientos y no desde el tejado.
Y así, han dejado de existir esas zonas templadas que algunos aún reivindican en casa, como si la marmota viviera en un sueño interminable. A pesar de nuestra masa crítica insignificante en el mapa global, cada vez sufrimos más las consecuencias de ese viejo mundo que se muere y ese nuevo que tarda en aparecer (de nuevo Gramsci). Ya lo adelantaba Telesforo Monzon: “La causa nacional vasca no es una causa solitaria y extraña. No se trata de un problema singular, de naturaleza desconocida. El caso es mucho menos original y mucho más universal que todo eso”. Añadan los destrozos sociales de la modernidad -personalmente lo hago sin nostalgia por el pasado- y la frase adquirirá una dimensión presente. Con el añadido de que los monstruos que vaticinaba Gramsci se han multiplicado exponencialmente.

En esa línea, nos han llegado las últimas apuestas de exterminio político, lanzadas sin recato, para avanzar que ese viejo mundo se aferra al clásico de “morir matando”. La experiencia nos demuestra recientemente que, ante los cambios que se avecinan, ante el declive de los imperios, ante el surgimiento de nuevas alternativas, los que desaparecen han intentado en todas las ocasiones agitar su propio avispero y neutralizar el que llega: la llamada Transición española, los prolegómenos de la caída del imperio británico... La otra apuesta es la de bajar la testuz, por complicidad histórica (Ursula Von der Leyen), por inercia a la sumisión (los del Espíritu del Arriaga) o por simple desgana, como si el mundo planeara sin vientos que agiten su equilibrio. Otros han hecho lecturas, y en consecuencia respuestas en 2025, como si los tiempos en que vivimos fueran un calco del inicio de la revolución industrial o del franquismo tardío.

La publicación del Informe de Seguridad Nacional por Washington ha sido una señal más de ese vuelco en las relaciones internacionales que identifica el fin del hegemón y notifica un nuevo puzle multinodal (en este caso tripolar). Europa, en cuyo flanco sur estamos ubicados, sale malparada, confirma su decadencia y anuncia su intrascendencia para un futuro cercano. Circunstancia que ya nos está afectando, a pesar de mantener un narrativa que no se ajusta a la realidad. Esa huida hacia adelante dejará daños colaterales de gran magnitud. ¿Qué hacer? “Libres son quienes crean, no quienes copian, y libres son quienes piensan, no quienes obedecen”, escribía Eduardo Galeano. En nuestro caso, la exigencia pasa por efectividad y reforzamiento de la comunidad.

El año que se va ha mostrado las contraseñas de los movimientos de unos y otros. Gaza, la prolongación inhumana del conflicto bélico Rusia-OTAN, el cierre de fronteras a la migración en Europa y EEUU, la recuperación de la doctrina Monroe (con los ataques en el Pacífico y Caribe para desestabilizar Colombia, Venezuela y por extensión Cuba, a la espera del gran plato, Brasil, cofundador de los BRICS)… Mientras que en nuestro territorio la marmota, a pesar de los cambios nominales, se ha atascado en la autorreferencia, cuando hoy más que nunca, las alianzas son necesarias para enfrentar a lo que viene con una velocidad que inquieta. Con la percepción de que 2026 ya no será un año de transición, sino el de ese nuevo escenario que hará estallar el vigente desde el fin de la Segunda Guerra mundial. Escenario complicado, donde se abrirán nuevas oportunidades, pero también fracasos rotundos si no acertamos en el diagnóstico.

 

 

 

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sábado, 20 de diciembre de 2025

Egaña | El Tecnicolor de Peixoto

Iñaki Egaña ha dedicado este texto a la memoria de José Manuel Pagoaga, conocido como Peixoto, así como a las mujeres y hombres de su generación.

Aquí lo traemos a ustedes desde Facebook:


El tecnicolor de Peixoto

Iñaki Egaña

Por esas casualidades que se dan, que no son pocas, Peixoto nos ha dejado exactamente 60 años después de que fuera detenido por vez primera, torturado y encarcelado en Larrinaga. Fue acusado, junto a compañeros, de pintar a brocha gorda las siglas ETA en una pared. En esos días de diciembre de 1965, la prensa anunciaba el procesamiento inminente de Kristian Etxaluz y de Jokin Garate, que iban a ser juzgados bajo la acusación de haber colocado una bomba en el llamado Monumento a los Caídos de Iruñea, donde estaban sepultados, entre otros, Emilio Mola y José Sanjurjo, artífices del golpe de estado de 1936 que provocó decenas de miles de muertos vascos, centenares de miles en el Estado, cárcel, exilio y una dictadura fascista. Jokin, militante de ETA y herido de gravedad unos meses antes en una razia policial, era hijo de José Mari Garate, presidente del BBB del PNV al comienzo de la República y autor de la letra del "Eusko Gudariak", el himno del soldado vasco, rescatado por mendigoizales y luego oficial del Ejercito vasco durante la guerra. Aquel “Eusko gudariak” fue restituido por los condenados a muerte en el Proceso de Burgos de 1970 y, su primera estrofa, el último aliento de Jon Paredes, Txiki, antes de su ejecución por un pelotón franquista en 1975. Paredes y Angel Otaegi, fueron juzgados oficialmente por un tribunal militar ilegitimo y su condena anulada 50 años más tarde.

La prisión de Kristian Etxaluz suscitó un movimiento de solidaridad con un grupo de escritores y músicos, dirigidos por Paul Legarralde que pidieron su libertad. Legarralde había creado el coro Gernika, en recuerdo de la población bombardeada por la aviación nazi y, años más tarde, junto a Telesforo Monzon y Piarres Larzabal, crearía la asociación Anai Artea de ayuda a los huidos de la represión. Etxaluz, también años más tarde, sería pareja de Alfonso Etxegarai, militante de ETA como Jokin Garate, deportado a Ecuador en 1985, torturado salvajemente por agentes españoles en Quito, y trasladado meses después a la isla de Sao Tomé, en calidad de rehén. Etxegarai y Etxaluz, que le acompañó en su confinamiento, regresaron a Zuberoa en 2019. Como una causalidad más, el día que Peixoto ingresaba en prisión en aquel diciembre de 1965, Koldo Etxabe era condenado por el TOP por repartir, desde su restaurante en Arrasate, la revista Lan Deya del sindicato ELA. Iñaki Etxabe, hermano de Koldo, sería muerto por un grupo parapolicial con color de charol diez años más tarde. Aquel TOP, por cierto se transformó en unas horas en Audiencia Nacional, aún vigente, cuando el Estado español se convirtió de una “democracia orgánica” (que la RAE en 2014 cambió su naturaleza para llamarla “dictadura de carácter totalitario impuesta”) por una monarquía parlamentaria. En 1978, otros paramilitares segaron la vida en Donibane Lohizune de Agurtzane Arregi y dejaron malherido a su pareja, Juanjo Etxabe, hermano de Koldo.

Demasiadas casualidades, demasiadas coincidencias.

La generación de Peixoto ha sido descrita metafóricamente con tonos ajados, en blanco y negro, como la televisión y el cine de la época. Tal vez alguna tonalidad gris, con manchas verdes, excelsas en el control social, en el político y sindical. La generación de la guerra conspiraba sobre la caída del dictador y el sentimiento de derrota ahondaba el desasosiego. Martín Ugalde, que fue vicelehendakari en el Gobierno de Leizaola en el exilio, alertaba desde su desarraigo en Venezuela, de la “apatía del pueblo vasco” y a su regreso en 1969, de que la derrota tenía visos de ser total. Una tragedia. Le embargaron sus cuentas cuando la Guardia Civil entró a saco en Egunkaria en 2003.

Sin embargo, una nueva herencia había coloreando aquel universo mustio. Zeruko Argia, Goiz Argi, Anaitasuna, Herria… devolvieron al euskara a la plaza pública, mientras Koldo Mitxelena, Txillardegi y otros sentaban sus bases de modernidad. Del “Harri eta Herri” de Aresti al “Quosque Tándem” de Oteiza, del “Vasconia” de Krutwig al “Ikimilikiliklik” de Ez dok amairu, presentada en sociedad en aquel diciembre de 1965 en Hernani, el mes del encarcelamiento de Peixoto. Sincronicidad. Fernando Larruquert y Nestor Basterretxea con su “Ama Lur”. Primeras comisiones de fábricas frente al sindicato vertical, huelga de Bandas, nacimiento de Enbata y un esfuerzo ingente para crear una comunidad de niños educados en euskara, las ikastolas. Apenas unos centenares, unos miles posteriormente, clandestinos, apaleados, peleando con un papeleo eterno para eludir las normas lingüísticas y los anillos de la pesadilla. Seminaristas en rebeldía, denunciando la tortura desde Derio. Y un grupo que no fue organización, sino movimiento, casa común. ETA. “Sólo en los sembrados, no nacidos hay algo que yo espero”, escribía un joven Txabi Etxebarrieta. Félix Likiniano, exiliado de la guerra en Miarritze, lo definió de forma certera: décadas esperando la ayuda internacional para proseguir la lucha y, al final, “los que han llegado son los de mi pueblo”.

De aquellos colores acromáticos, sin tono ni saturación, la generación de Peixoto recuperó los once básicos. Miles de hombres y mujeres que fueron aspirados por la historia y otros, en cambio, que por alguna casual singularidad, en ocasiones sin pretenderlo, han dejado una huella colorida. Hace unas semanas, en una de las última visitas a Peixoto, nos juntamos en Sara junto a él, alrededor de una mesa. El genocidio en Gaza, el cambio climático, la guerra en Sudán, las embestidas de Trump, Milei. Conversaciones habituales en los tiempos que corren. Y comparaciones. Vivimos en Occidente, acaparamos el 75% de la riqueza económica de la humanidad, a pesar de nuestra trivialidad cultural. “Nosotros -añadió Peixoto- vivimos en tecnicolor”. Y esa reflexión, me ha golpeado hoy de nuevo, para trasladarla a su época, que también es la nuestra. Gracias a muchos y muchas Peixotos circulamos de una sociedad vasca plomiza y grisácea a otra en tecnicolor. No hay casualidades, sino sincronización. Mila esker.

 

 

 

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miércoles, 3 de diciembre de 2025

Lakua Pisoteó a Sobrevivientes de Gernika

Unos se dicen nacionalistas vascos, otros, insisten en que son socialistas y obreros españoles.

La realidad es que tanto unos como otros son lacayos de La Zarzuela, politiqueros de tercera funcionales al franquismo en su derivación borbónica.

Solo así se puede entender esto ocurrido durante la profanación con su sola presencia de Felipe Borbón y Grecia a la memoria de las víctimas del régimen del que él es heredero y que se denuncia en Naiz:


Acusan a Lakua de acallar a una víctima en el acto de Gernika

Monika Aperribai ha denunciado que los organizadores del homenaje a las víctimas del bombardeo de Gernika trataron de acallar a su padre, un superviviente del ataque fascista que «no olvidará lo que le han hecho aquellos a los que se les llena la boca cuando hablan de reconciliación y perdón».

El pasado 28 de noviembre, el cementerio de Zallo acogió un homenaje a los supervivientes del Bombardeo de Gernika. Un acto al que acudieron el presidente de la República Federal de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, que realizó una petición de perdón ante el brutal crimen fascista, y el monarca español, Felipe de Borbón, que se limitó a guardar silencio, inmóvil a unos metros. 

Allí estaba Emilio Aperribay, un superviviente del ataque al que los organizadores del evento, entre ellos el Gobierno de Lakua y el Ayuntamiento de Gernika, trataron de acallar, tal como ha denunciado su hija Monika Aperribai en una carta publicada en NAIZ. 

«Lo que hicieron con un hombre nonagenario no tiene ninguna justificación», ha destacado, haciendo hincapié en que su padre cuenta «con una trayectoria de reivindicación, defensor nato de la paz, de la verdad, la justicia, de la reparación. Una víctima que acude y se implica en casi todos los actos relacionados con la Memoria Histórica y se preocupa por transmitirla, alguien que padeció una guerra, un exilio, silencio, miedo, una dictadura, alguien que se emociona porque tiene sentimientos».

Ha señalado que en el acto solo había tres supervivientes, dos mujeres y su padre; «y hubo algunos, muy pocos son los que quedan ya, que quisieron asistir y no se les permitió». «Pues bien, a Emilio le invitaron finalmente desde el Gobierno Vasco la víspera del acto a última hora de la noche porque yo, su hija, llevaba quince días gestionando para que él acudiera al acto y entregarle al presidente de Alemania un mensaje de agradecimiento por volver a manifestar su empatía con la Villa y repulsa por lo que sucedió hacía 88 años», ha apuntado.

Y ha censurado que «esto es lo que pasó porque lo pensaron así: Bueno, te invitamos, Emilio, eso es lo que quieres y creemos que te lo mereces, pero tú confórmate con ir, nada más porque no contábamos contigo. Eso sí, que no se te vea, tú no existes, no tienes voz y no eres nadie».

«A Emilio se le ninguneó, se le arrinconó», ha señalado, y ha criticó que el viernes «quedó claro lo que ya, por desgracia, sabemos. Hay categorías  de víctimas. Hay víctimas importantes, y las hay invisibles. Hay víctimas que no hacen sombra a los políticos y otras que pueden ser incómodas».

«A Emilio aquel día de 1937 unos pilotos nazis, con la connivencia del dictador, le quisieron aniquilar con bombas como al resto de los habitantes de la Villa. Este pasado viernes, unos señores con traje y corbata, algunos de ellos a los que él da su voto porque confía en ellos, le aniquilaron con balas directas al alma. Qué poca humanidad, qué poca moral», ha subrayado antes de advertir de que «Emilio no olvidará lo que le han hecho aquellos a los que se les llena la boca cuando hablan de reconciliación y perdón». 

«Sería coherente que los que fueron conocedores y permitieron aquello reflexionaran, aunque sea en su fuero interno, aunque eso suponga no ser capaces de verbalizarlo ni reconocerlo abiertamente. Que fueran conscientes de que lo que hicieron fue un error, una torpeza y una carencia de valentía por parte de alguno de ellos que no fue capaz de imponer justicia e igualdad».


Aquí la carta íntegra:


Homenaje a los supervivientes Bombardeo de Gernika 

Monika Aperribai

El viernes pasado, 28 de noviembre del presente, en el cementerio de Zallo (Gernika) se homenajeaba a los supervivientes del Bombardeo de la Villa.

La presencia del presidente de la República Federal de Alemania, D. Frank-Walter Steinmeier, fue un hecho muy significativo.

Iba a renovar el gesto que en 1997 tuvo su homólogo Roman Herzog, al pedir perdón por la masacre que la Legión Cóndor de la Alemania nazi realizó sobre Gernika el 26 de abril de 1937.

También apareció por allí, con cara de póquer y sin despegar los labios, el hijo del emérito y heredero del franquismo.

No sabemos a qué vino..., ¿a provocar? ¿A ver qué pasaba? ¿A lavar la imagen de la monarquía? ¿A pasearse? 

En fin, sin más.

El caso es que la organización del evento, entre ellos el Goberno Vasco y el Ayuntamiento, cometieron una gran torpeza y una gran falta de educación y respeto. Lo que hicieron con un hombre nonagenario, Emilio Aperribay, superviviente del bombardeo de Gernika, no tiene ninguna justificación.

Una víctima de aquel cruel ataque con una trayectoria de reivindicación, defensor nato de la paz, de la verdad, la justicia, de la reparación. Una víctima que acude y se implica en casi todos los actos relacionados con la Memoria Histórica y se preocupa por transmitirla, alguien que padeció una guerra, un exilio, silencio, miedo, una dictadura, alguien que se emociona porque tiene sentimientos.

En el acto solo había tres supervivientes, hubo algunos, muy pocos son los que quedan ya, que quisieron asistir y no se les permitió. Dos mujeres encantadoras y Emilio.

Pues bien, a Emilio le invitaron finalmente desde el Gobierno Vasco la víspera del acto a última hora de la noche porque yo, su hija, llevaba quince días gestionando para que él acudiera al acto y entregarle al presidente de Alemania un mensaje de agradecimiento por volver a manifestar su empatía con la Villa y repulsa por lo que sucedió hacía 88 años.

Este mensaje se lo hizo llegar, finalmente, al presidente Alemán, el cónsul de Alemania, Michael John Voss, que se portó como un señor desde el comienzo de las gestiones y al que estamos muy agradecidos.

Y esto es lo que pasó porque lo pensaron así: Bueno, te invitamos, Emilio, eso es lo que quieres y creemos que te lo mereces, pero tú confórmate con ir, nada más porque no contábamos contigo.

Eso sí, que no se te vea, tú no existes, no tienes voz y no eres nadie.

Es más, en el cementerio, además de haber cantidad de gente, también había unos quince jóvenes, algunos eran alemanes y otros euskaldunes que pertenecían a un grupo de intercambio cultural.

Es decir, se había decidido invitar a personas más importantes que a los pocos supervivientes que se quedaron fuera.

Pues así fue, en este caso, a Emilio se le ninguneó, se le arrinconó.

Quedó claro lo que ya, por desgracia, sabemos. Hay categorías  de víctimas. Hay víctimas importantes, y las hay invisibles.

Hay víctimas que no hacen sombra a los políticos y otras que pueden ser incómodas. 

A Emilio aquel día de 1937 unos pilotos nazis, con la connivencia del dictador, le quisieron aniquilar con bombas como al resto de los habitantes de la Villa. Este pasado viernes, unos señores con traje y corbata, algunos de ellos a los que él da su voto porque confía en ellos, le aniquilaron con balas directas al alma.

Qué poca humanidad, qué poca moral.

Sería coherente que los que fueron conocedores y permitieron aquello reflexionaran, aunque sea en su fuero interno, aunque eso suponga no ser capaces de verbalizarlo ni reconocerlo abiertamente.

Que fueran conscientes que lo que hicieron fue un error, una torpeza y una carencia de valentía por parte de alguno de ellos que no fue capaz de imponer justicia e igualdad.

Emilio no olvidará lo que le han hecho aquellos a los que se les llena la boca cuando hablan de reconciliación y perdón. 

 

 

 

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domingo, 30 de noviembre de 2025

Zaldua | Las Cuentas Pendientes de España

Desde la página de La Jornada traemos a ustedes la opinión de Beñat Zaldua con respecto a la visita del presidente alemán Frank-Walter Steinmeier y su acompañante Felipe Borbón y Grecia a Gernika para pedir perdón al pueblo vasco por el bombardeo, aderezado con un análisis de la rocambolesca actualidad política del estado español.

Adelante con la lectura:


Las cuentas pendientes de España con la historia

El presidente de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, visitó por primera vez Guernica, villa vasca bombardeada en 1937 por la aviación de Hitler, y pidió perdón por ello. Foto Afp / archivo

Beñat Zaldua

Noviembre está echando toneladas de historia sobre la actualidad española. Ayer, el presidente de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, visitó por primera vez Guernica, villa vasca bombardeada en 1937 por la aviación de Hitler, y pidió perdón por ello. Lo hizo al lado del rey español, Felipe de Borbón, que volvió a hacerse el loco para no asumir su parte de responsabilidad como heredero directo de la dictadura de Franco. 

De hecho, con la cara que sólo puede tener un Borbón, dio las gracias a Steinmeier por el acto de desagravio. Es decir, un alemán se siente responsable de lo que sus antepasados hicieron en Guernica, pero un español no. La diferencia entre ambos es una: en el primer caso hubo una ruptura con el régimen que cometió aquellos crímenes; en el segundo, no. 

Ocurre exactamente lo mismo con el pasado colonial español, ahora que el tema vuelve a estar de actualidad en México. Pedir disculpas siempre es más sencillo cuando uno no siente que esté traicionando a sus antepasados; cuando no hay línea directa, orgánica e incluso sanguínea con los responsables de crímenes pasados. 

El régimen franquista y el sistema de baja intensidad democrática actual, por llamarlo de algún modo más o menos elegante, no son la misma cosa. Afirmarlo es hacer el ridículo. Pero esa línea directa entre los poderes del pasado y del presente volvió a quedar de manifiesto el pasado 20 de noviembre, otra jornada en que las cuentas pendientes volvieron a ponerse encima de la mesa. Ese día se cumplió medio siglo de la muerte del dictador Francisco Franco, y el Tribunal Supremo quiso celebrarlo a su manera. 

La más alta institución del poder judicial, un estamento que pasó de la dictadura a la democracia como quien pasa de una habitación a otra sin siquiera cambiarse de ropa, decidió que el 20 de noviembre era un buen día para dar a conocer la condena –que no la sentencia– al fiscal general del Estado por un caso de revelación de secretos que no tiene ni pies ni cabeza. Un golpe de lawfare de manual con el que los jueces castigan a un Pedro Sánchez cuya mayoría de investidura –con partidos independentistas vascos y catalanes– se sitúa fuera de lo que la judicatura conservadora considera aceptable. 

De paso, confirman el carácter intocable de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, que aguarda el momento para merendarse al líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo. Fue la pareja de Ayuso, defraudador confeso, quien denunció al ya ex fiscal general, que ha acabado condenado sin pruebas por haber filtrado, supuestamente, la propuesta del denunciante para llegar a un acuerdo con la fiscalía en el caso que se sigue contra él por fraude fiscal. 

Sin salir de los tribunales españoles, esta semana ha arrancado otro juicio que rasca en el pasado. En el banquillo de los acusados se sientan Jordi Pujol, presidente de Cataluña durante una eternidad que va de 1980 a 2003, sus siete hijos y una decena de empresarios. Se les acusa de asociación ilícita y de haber acumulado un patrimonio millonario mediante el cobro de comisiones a cambio de adjudicaciones de obra pública. La familia lo atribuye a una herencia del padre del ex presidente, pero lo cierto es que los indicios de corrupción son abrumadores, lo cual no debiera impedir ver el trasfondo político del caso. 

Pujol lo fue todo en la política catalana durante casi un cuarto de siglo. Fue el constructor de ese sistema por el cual Cataluña ganaba competencias a cambio de garantizar la estabilidad del Estado, garantizando que todo se desarrollaba dentro del cauce autonómico. En Madrid lo odiaban y lo necesitaban. Fue la máxima expresión, en Cataluña, del régimen que siguió a la muerte de Franco. 

El caso que ahora se juzga empezó a fraguarse en 2012, año de la primera gran manifestación independentista catalana, cuando la policía al servicio directo del gobierno de Mariano Rajoy y su ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, arrancó unas investigaciones prospectivas que buscaban minar el auge soberanista. En su miope lectura de la situación, en Madrid siempre interpretaron que el deseo de los catalanes por la independencia fue resultado de años de cesiones a los gobiernos de Pujol. No en vano, eran sus herederos políticos quienes ahora trataban de pilotar la ola independentista. 

Ha pasado una década larga desde entonces, el proceso catalán acabó y Pujol es un anciano de 95 años con deterioro cognitivo, pero el ánimo vengativo de los tribunales españoles lo mantiene en la causa. No lo quieren castigar por corrupto, eso hace tiempo que lo podían haber hecho, sino porque creen que así castigan a la Cataluña que, hace una década, abandonó el consenso del 78, igual que ahora castigan a Sánchez por el mismo motivo. Pujol, sin embargo, es la quintaesencia de aquel régimen esencialmente corrupto. 

La paradoja, por lo tanto, está ahí para quien quiera disfrutarla: quieren castigar a Jordi Pujol para castigar el giro independentista, pero no hay condena posible al ex presidente catalán sin condena indirecta al sistema que emergió tras la muerte de Franco.




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sábado, 29 de noviembre de 2025

Felipe VI el Acompañante

Pues resulta que Felipe Borbón y Grecia ha desperdiciado la magnífica oportunidad propiciada por el presidente alemán Frank-Walter Steinmeier para abdicar en el inmejorable escenario provisto por la martirizada villa de Gernika.

Aquí lo publicado por La Jornada: 



Representantes políticos del nacionalismo vasco exigieron al rey de España, Felipe VI, que, como “heredero” de la dictadura franquista, pida perdón a la ciudadanía de la localidad de Gernika, donde en 1937 se registró el primer bombardeo indiscriminado contra una población civil, perpetrado en plena Guerra Civil por el ejército nazi a petición del entonces general sublevado Francisco Franco.

Al igual que ha ocurrido con los reclamos de perdón a los pueblos originarios de América Latina en general, y de México en particular, por los abusos y excesos cometidos durante la Conquista y la Colonia, ni la Casa Real ni el gobierno español han aceptado tener este gesto de contrición y reconciliación, como en cambio sí lo hizo, en un acto público histórico, el presidente alemán Frank-Walter Steinmeier.

El bombardeo de 1937

El 26 de abril de 1937, con la plaza del pueblo repleta de comerciantes y vecinos, la ciudad de Gernika fue bombardeada sin piedad por la Legión Cóndor alemana, apoyada por la aviación italiana, a petición del bando fascista español en plena Guerra Civil (1936-1939).

El saldo del ataque, según los informes más recientes publicados por el gobierno vasco, fue de mil 654 personas asesinadas y 889 heridas, además de la destrucción casi total de la pequeña localidad de la provincia de Vizcaya.

Ese episodio histórico, uno de los más graves del cruento enfrentamiento civil en España, también pasó a la historia como el primer bombardeo indiscriminado contra una población civil por un ejército, lo que a su vez inspiró al pintor español Pablo Picasso para la creación de una de sus obras más importantes, el mural Guernica, que se convirtió en poco tiempo en símbolo de inspiración en la lucha pacifista y antibelicista.

Steinmeier, presidente y jefe de Estado de Alemania, visitó la localidad vasca para pedir perdón por ese episodio y lo hizo acompañado del rey Felipe VI.

De ahí que representantes del Partido Nacionalista Vasco (PNV), y de la coalición de la izquierda separatista Euskal Herria Bildu (EH-Bildu) aprovecharon su visita para reclamar también un perdón público por parte del monarca español, en su calidad de heredero del régimen que apoyó esa masacre.

Un mero acompañante

Aitor Esteban, del PNV, señaló que el gobierno federal alemán actual “no tiene nada que ver con la Alemania nazi, pero la jefatura del Estado en España procede de una transición en la que la monarquía fue puesta por el régimen de Franco. Por eso es incomprensible que el rey venga a Gernika y no haga el mismo gesto de petición de perdón. Que venga aquí tiene que ser para significar algo, no sólo para venir de mero acompañante”.

“El franquismo y Franco, que incluso después de muerto dejó todo atado y bien atado, es responsable de lo que ocurrió aquí, por lo que sus herederos también son responsables”, declaró por su parte Oskar Matute, diputado de EH-Bildu, .

Agregó que “hoy es un día significativo para el pueblo de Gernika y para toda Euskal Herria. Y hemos querido estar aquí, una vez más, para reivindicar el antifascismo y una memoria completa. La memoria y el reconocimiento a las víctimas del bombardeo han sido, durante décadas, un clamor en este país”.

 

 

 

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viernes, 28 de noviembre de 2025

El Gesto Alemán

Noticias de Gipuzkoa cubre las reacciones de la visita del presidente alemán Steinmeier a Gernika por parte de los sobrevivientes y los descendientes de quienes ya han partido:


Emilio Aperribai, superviviente del bombardeo de Gernika: "Hoy es un día de emoción y agradecimiento por el gesto de Alemania"

El tono emotivo protagoniza la visita del presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, a la villa foral para rendir homenaje a las víctimas del bombardeo y a sus familias y pedirles perdón

Eguzkiñe Salterain

Emoción, contención, solemnidad y algo de indignación han sido alguno de los sentimientos que se han percibido en Gernika-Lumo este viernes al mediodía. La llegada del presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, el primer jefe de Estado germano que ha visitado la villa foral para homenajear y pedir perdón a las víctimas y a sus familias por el bombardeo ocurrido el 26 de abril de 1937, ha sido un acontecimiento histórico lleno de simbolismo que ha provocado diferentes reacciones entre las y los gernikarras, de los cuales quien más quien menos, todos tienen recuerdos de lo que sucedió hace 88 años, algunos como supervivientes y otros porque lo saben por lo que les han contado sus padres y abuelos.

Este viernes por la mañana Crucita Etxabe y María del Carmen Agirre, dos de las supervivientes de aquel ataque aéreo, se acercaban ya desde bien temprano con sus familiares al Cementerio de Zallo, donde han visitado la capilla para acudir después al acto institucional, con la presencia del presidente alemán, el lehendakari y Felipe VI. 

Otro superviviente presente en el acto ha sido Emilio Aperribai, que ha acudido acompañado de su hija Monika. Visiblemente emocionado y nervioso ha atendido amablemente a los medios de comunicación señalando la importancia de que Steinmeier haya acudido en persona oficializando desde Gernika la petición de perdón de Alemania a las víctimas del bombardeo de la Legión Cóndor alemana y la Aviación Legionaria italiana que, con el apoyo de las tropas franquistas, asoló hace 88 años la villa foral durante la Guerra Civil.

“Hoy es un día de emoción y agradecimiento”, ha manifestado. “Me parece muy positivo y agradecemos muchísimo la visita". Aperribai, que cuando ocurrió el bombardeo tenía solo 8 meses, se ha mostrado orgulloso de que el primer mandatario alemán haya estado en Gernika-Lumo. “Es muy significativo y lo ponemos en valor, es renovar de nuevo la voluntad del perdón que ya hizo Herzog (Roman) en el 97. Es afianzar esta voluntad” remarcaba su hija Monika, al tiempo que señalaba que lo que no valoran tan positivamente es la presencia de Felipe VI. "El Estado español nunca ha pedido perdón y al fin y al cabo la monarquía es heredera del franquismo y nunca se ha mostrado en contra de lo que sucedió”. 

 Este viernes, los actos en Gernika han empezado con más de una hora de retraso porque el monarca español ha salido de Madrid más tarde de lo esperado. En cualquier caso, no se ha suspendido ninguno de los actos programados, puesto que el presidente alemán tenía muy claro que quería escenificar todo su apoyo a las víctimas del bombardeo y a sus familiares.

Aprender la lección

Emilio Aperribai agradecía esta petición de perdón del jefe del Estado alemán y agradecía el apoyo del Gobierno vasco por haber hecho posible este homenaje. Además, este superviviente del bombardeo se ha mostrado esperanzado que lo ocurrido entonces "sirva de lección para que no ocurra en ningún otro sitio más", aunque ha lamentado que hoy haya personas en lugares como Gaza y Ucrania que tengan que enfrentarse a situaciones tan trágicas como la que le tocó vivir a él.

Por otra parte, también ha habido familiares de víctimas que, pese a estar de acuerdo con el homenaje y acto simbólico, han optado por no acudir al cementerio, en parte porque las medidas de seguridad y el protocolo no han puesto las cosas fáciles para acercarse al camposanto de Zallo. 

Gustavo ha recordado como a su madre los bombardeos le destrozaron la casa y tuvieron que cruzar a Francia. "Ama estuvo con el grupo Elai Alai en París, pero el resto de la familia izekos, osabas y amama estuvieron en el refugio del Pasealeku”. En opinión de este vecino de Gernika, además de pedir perdón se debería “reparar el daño causado, no solo actos simbólicos. Ya que lo destruyeron todo, podrían impulsar la industria y podrían aportar centros tecnológicos o de educación; ya que este es un lugar histórico, podrían crear centros históricos”.

Además, se ha mostrado indignado con la ausencia del presidente del Gobierno español y la presencia de Felipe VI. “Aunque mandó Franco, los ejecutores fueron alemanes, pero aquí hoy tenía que haber estado Sánchez. Aunque digan que eran de la República, como ellos están mandando deberían haber venido aquí. En cuanto a lo del rey, me parece una payasada porque viene a hacer el numerito. Lo primero que tendría que hacer es ir a la Casa de Juntas, ponerse de rodillas y jurar los fueros, y después reconocer que somos una nación sin Estado".

Ha sido, en definitiva, un día lleno de emoción que se ha resumido en el protocolario acto institucional, donde al toque de las cinco campanadas, Frank-Walter Steinmeier ha realizado de manera solemne la ofrenda floral, y con un minuto de silencio roto solo por la coral de Gernika-Lumo interpretando de fondo la obra 'Gernika', de Pablo Sorozabal.

 

 

 

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jueves, 27 de noviembre de 2025

EH Bildu Dice No a Felipe Borbón

Desde este blog de la diáspora vasca y para la diáspora vasca opinamos que no hay mejor escenario en el mundo para que Felipe VI abdique que Gernika.

Ahora bien, si no va a abdicar, por lo menos que aproveche el momento para pedir perdón al pueblo vasco por todos los crímenes de lesa humanidad cometidos por el españolismo en general y el  españolismo franquista en particular.

Mientras tanto, hacemos saber que celebramos la decisión por parte de EH Bildu de no legitimar la presencia del heredero político del quien ordenase el bombardeo de la villa y el acribillamiento de sus habitantes.

Aquí lo publicado por Naiz al respecto:


EH Bildu no participará en el acto de Gernika al considerar «hiriente» la presencia del Borbón

Aunque ha celebrado la presencia del presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, EH Bildu ha criticado la presencia en Gernika de Felipe de Borbón, al que consideran «jefe de un Estado reinstaurado por Franco». Por todo ello, la formación no acudirá a los actos previstos en Gernika.

EH Bildu ha anunciado que no estará presente en la visita que el presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, realizará este viernes a Gernika para rendir homenaje a las víctimas del bombardeo del 26 de abril de 1937, debido a la presencia junto al mandatario germano del rey español Felipe de Borbón.

Si bien la formación soberanista ha celebrado el gesto del presidente alemán, ya que «es un paso en la buena dirección y estas muestras de cercanía hacia las víctimas del bombardeo son bienvenidas en nuestro país», también ha denunciado que el Estado español «sigue sin asumir la responsabilidad que le corresponde respecto al bombardeo de Gernika».

En este sentido, ha calificado como «hiriente» la presencia de Felipe de Borbón en el acto de este viernes. «Quienes bombardearon Gernika contribuyeron a construir el régimen franquista, que a su vez reinstauró la monarquía borbónica de la que el rey Felipe VI es heredero», ha criticado.

«El pueblo de Gernika fue bombardeado en 1937 por la Legión Cóndor alemana, en connivencia con el régimen franquista y con el beneplácito de Francisco Franco, el dictador que murió hace cincuenta años en su cama y que dejó todo “atado y bien atado”. Las heridas de aquel bombardeo –que tenía como objetivo último la humillación del pueblo vasco y atacar su corazón simbólico– siguen aún abiertas», ha expresado EH Bildu en un comunicado.

Para la formación, la asunción de responsabilidades y el perdón siguen siendo «un ejercicio pendiente por parte del Estado español, que intenta ocultar sus propias responsabilidades»: «El rey Felipe VI tiene la oportunidad de pedir perdón al pueblo de Gernika; no hacerlo supone seguir huyendo de sus responsabilidades como jefe de un Estado reinstaurado por Franco».

Por todo ello, EH Bildu no estará presente en dicho acto y reitera que la monarquía española «no es bienvenida en Gernika, símbolo de nuestras libertades nacionales, de la paz mundial y referencia internacional de la lucha antifascista». 

 

 


 

 

 

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¿Honrar o Profanar?

Felipe Borbón, conocido alrededor del mundo como Rey Felipe VI de España, es heredero político del dictador genocida Francisco Franco por línea directa de su padre, Juan Carlos Borbón, conocido  como Juan Carlos I.

También presume de linaje nazi por conducto de su madre, Sofía de Grecia.

Y resulta ser que - en un hecho que tiene muy molesto al vasco colaboracionista Alberto Alonso, Director del Instituto Gogora - en cuestión de horas se presentará en Gernika, supuestamente para honrar a las victimas del españolismo en su vertiente franquista.

De lo anterior nos habla este artículo en Público:


Un acto impulsado por Alemania en Gernika arrastra al rey a homenajear por primera vez a víctimas de Franco

Felipe VI y Frank-Walter Steinmeier, jefe del Estado de la República Federal, organizan una visita a la localidad vasca sin citar al dictador español y a Hitler, cuya aviación bombardeó y destruyó la ciudad en 1937.

Juan Oliver

La Corona española participará este viernes activa y explícitamente y por primera vez un acto de restauración de la memoria democrática por los crímenes del franquismo, cuando Felipe VI acompañe el próximo viernes al presidente de la República Federal de Alemania (RFA), Frank-Walter Steinmeier, en el homenaje que éste ha impulsado en Gernika-Lumo (Bizkaia) para recordar a las víctimas del bombardero nazi de la ciudad el 26 de abril de 1937.

En las respectivas convocatorias de la Casa Real y de la presidencia alemana, sin embargo, se obvia cualquier referencia a Francisco Franco y a Adolf Hitler, los dos dictadores fascistas responsables de aquella matanza que causó miles de muertos y heridos entre la población civil, cuyo horror captó Pablo Picasso en su obra más conocida, que lleva precisamente el nombre de la localidad.

Frank-Walter Steinmeier, que ocupa la jefatura del Estado en Alemania con una responsabilidad institucional equiparable a la que la Constitución Española reserva a la figura del monarca, aterrizó el pasado miércoles en Madrid en compañía de su pareja, para dar comienzo a un viaje oficial de tres días que incluye, entre otros eventos, reuniones con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y con Felipe VI. El rey y la reina lo recibieron en Madrid y le dieron audiencia en el palacio de la Zarzuela, cenarán con él este jueves en El Pardo y lo acompañarán el viernes en la ofrenda floral en el cementerio de Zallo de Gernika-Lumo y en una visita posterior al Museo de la Paz de la villa.

La Legión Cóndor

El centro, ubicado en la Plaza de los Fueros y que alberga también un archivo documental y bibliográfico, exhibe contenidos destinados a difundir la memoria del bombardeo de 1937 a manos de la Legión Cóndor –la fuerza aérea con la que Hitler apoyó a Franco–, así como la de las víctimas de la guerra civil y de la represión fascista en Euskadi durante la contienda y la dictadura.

Es la primera vez que un presidente de la RFA visita Gernika, aunque no la primera en la que Stenmaier pide perdón por los crímenes nazis en otros países –lo hizo en Polonia, Grecia y Austria en memoria del exterminio judío–. Sin embargo, el comunicado institucional sobre la visita difundido por la presidencia alemana no hace alusión al carácter fascista del ataque sobre Gernika acordado por Hitler y Franco, a quienes ni siquiera cita, y se limita a explicar que el presidente de la RFA "conmemorará la historia compartida y el papel de Alemania en la guerra civil española".

En cuanto a la monarquía, Felipe de Borbón había asistido a algunos actos de recuerdo a exiliados del franquismo y a funerales y exequias religiosas, y ha participado este año en los aniversarios de la liberación de los campos de exterminio de Auschwitz (Polonia) y Mauthausen (Austria), donde murieron republicanos españoles a manos de los nazis. Sin embargo, nunca antes había acudido a un homenaje expreso a víctimas de Franco, ni ha condenado formalmente la dictadura.

Alabanzas de Juan Carlos de Borbón a Franco

Tampoco lo hizo su padre, Juan Carlos de Borbón, quien recientemente ha alabado la figura de Franco y su supuesta intención aperturista, y quien sólo visitó Gernika en 1981, cuando fue abucheado e interrumpido cuando daba un discurso en la Casa de Juntas en su primer viaje oficial a Euskadi como jefe del Estado tras la muerte del dictador. En noviembre de ese mismo año, visitó oficialmente la sala del Casón del Buen Retiro de Madrid donde se exponía el cuadro de Picasso, que había sido devuelto a España dos meses antes.

En su discurso del pasado viernes en el acto de conmemoración de la coronación de su padre, Felipe VI tampoco tuvo palabras de recuerdo para las víctimas del franquismo, aunque sí para las de "la violencia terrorista y extremista", a las que definió como "caídos por la democracia, la libertad y el Estado de derecho" que "nunca deben estar ausentes de nuestra memoria colectiva".

En el comunicado con el que la Casa Real ha anunciado la visita de Steinmeier a Gernika, la Zarzuela también ha evitado explicitar que el rey estará con él, y se limita a anotar que se trata de un homenaje del presidente de la RFA a las víctimas del bombardeo", sin citar tampoco a Franco, ni a Hiteler ni al fascismo.

Pradales y Esteban

En el acto de la localidad vasca sí estará el lehendakari, Imanol Pradales, que recibirá antes a Stenmaier en la sede del Gobierno Vasco, junto a representantes de otros partidos políticos y de asociaciones de memoria. Fuentes del PNV han confirmado a Público que el presidente de la formación de Pradales, Aitor Esteban, acudirá también al homenaje y hará declaraciones a los medios.

Público se ha dirigido a la Casa Real para preguntar si la asistencia de Felipe VI al acto de Gernika supone un cambio en la política de la Corona con respecto al reconocimiento de las víctimas del franquismo, pero al cierre de este artículo no había obtenido respuesta. Este diario también se dirigió sin éxito al Ministerio de Asuntos Exteriores para saber cuándo supo el Gobierno de la propuesta alemana para celebrar el homenaje.

Por otro lado, el Bloque Nacionalista Galego anunció este miércoles que no participará en la sesión plenaria conjunta de las Cortes Generales prevista para este jueves con motivo de la visita de Estado de Steinmeier, a quien acusa de haber mantenido una postura "favorable a las políticas de exterminio y genocidio llevadas a cabo por el Estado de Israel". El BNG explica que Steinmeier visitó el país para expresar su apoyo al "Gobierno sionista de Netanyahu" en mayo de 2025, en uno de los momentos más duros de la masacre israelí en Gaza.

 

 

 

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miércoles, 26 de noviembre de 2025

¿Y Madrid para Cuándo?

Con respecto a la visita del presidente alemán Frank-Walter Steinmeier ocasión en la que se escenificará una solicitud de perdón por parte de Alemania al pueblo vasco, aquí les dejamos con esta punzante opinión de la pluma de Ramon Sola, publicada en Naiz:


¿A quién interpela Gernika: al Gobierno actual, a PP-Vox, a los Borbones?

La visita del presidente alemán a Gernika para pedir perdón por la matanza de 1937 reabre un debate sobre quién debería hacer lo mismo en Madrid. Mientras el PNV señala hacia el Gobierno Sánchez, este emplaza a mirar a PP y Vox. Y entre medio, Felipe de Borbón, este sí heredero franquista.

Ramon Sola | Aktualitateko erredaktore burua / Redactor jefe de actualidad

El presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, se convertirá este viernes en el primer jefe de Estado alemán en visitar Gernika, ciudad masacrada en 1937 por la Legión Cóndor alemana y la Aviación Legionaria italiana, aliadas de Francisco Franco. Lo hará para pedir perdón por el bombardeo. Y ello ha reabierto un debate siempre latente sobre cuándo hará lo mismo Madrid y, más complejo, quién debería hacerlo.

Steinmeier ya pidió públicamente perdón en Varsovia en 2023 por los crímenes perpetrados por el régimen nazi en la capital polaca contra los judíos. Asistirá también en Gernika al Museo de la Paz. Y este mismo miércoles, a su llegada, irá a ver el ‘Guernica’ de Picasso, que sigue en el Reina Sofía de Madrid pese a las demandas vascas para que recale en el lugar que debiera ser más natural, algo a lo que todos los diferentes gobiernos españoles siempre se han negado alegando cuestiones técnicas.

El viernes, el lehendakari Imanol Pradales animó en el Parlamento de Gasteiz al «Estado español» a emular el gesto alemán, sin señalar qué instancia debería hacerlo pero apuntando hacia el Gobierno español, en estos términos: «El pueblo vasco viene reclamando esa misma conducta por quienes hoy asumen la representación de lo que aquellos que cometieron semejante agravio vinieron a simbolizar durante tantos años. Nadie duda de que aquel Estado español nada tiene que ver con el actual. Simplemente, se trata de hacer presentes la verdad y la justicia desde el compromiso con la libertad y la democracia que debiera guiar su actuar».

Desde el PSOE no tardaron en revolverse contra esta apelación, comenzando por la propia estructura de Lakua, puesto que el director de Gogora, Alberto Alonso, respondió que en 1937 «en el caso de España, el Gobierno español era el atacado, un gobierno plural donde había diferentes sensibilidades. La Segunda República era la atacada».
Este martes ha sido el ministro de Exterior español el que ha considerado que no puede ser el gobierno actual el interpelado, sino en todo caso el PP, que asiste como convidado de piedra a esta situación. Para José Manuel Albares, «menuda lección de memoria para los señores del PP» será la que dará el presidente alemán en la villa vizcaina este viernes.

Más paradójico aún que todo lo anterior resulta que entre los interpelados directamente no esté Felipe de Borbón. Y es que el monarca español sí estará en Gernika, pero aparentemente por mero protocolo, dado que debe acompañar a su homólogo alemán según los estándares al uso. Si el Gobierno español actual muy difícilmente puede entenderse como heredero del franquismo, sobre el hilo conductor que une a la dictadura y la monarquía actual no hay duda alguna.

En esta contradicción flagrante ha incidido Pello Otxandiano (EH Bildu) este miércoles en Euskadi Irratia: «Si el Rey de España no tiene que pedir perdón, el presidente de Alemania tampoco –ha considerado–. El actual Estado alemán no es heredero del régimen nazi. En el caso de España, si hacemos caso a la historia, la restauración borbónica llegó de la mano de Franco, es decir, Felipe VI no sería Rey de España si Franco no hubiera bombardeado Gernika o si no hubiera muerto en la cama», constata Otxandiano. Así las cosas, «sabemos cuál es el propósito de la visita del presidente alemán y es bienvenido, pero desconocemos a qué viene el Rey de España, por lo que hay que hacer una interpelación al Estado español y a su jefe de Estado», ha planteado.

La sucesión directa es un hecho revivido estos días por los recuerdos del 50 aniversario de la muerte y de Franco. Y el propio padre de Felipe de Borbón lo ha subrayado sin tapujos en sus recientes memorias, contando cómo ocurrió en primera persona: «Un día Franco me hace ir a su despacho. Yo no sabía nada. Me lo dijo sin rodeos: ‘Te voy a nombrar sucesor como rey. ¿Aceptas? Me quedé estupefacto, pensé en mi padre. Pregunto si tengo tiempo para pensármelo, pero él esperaba mi respuesta rápidamente. Estoy entre la espada y la pared. Reina el silencio, solo escucho mi respiración. Acepto. Como un deber y una obligación. ¿Tenía otra opción?».

Desde entonces, explica esta biografía autorizada, Juan Carlos de Borbón nunca permitió que alguien hablara mal de Franco en su presencia. Menos aún hizo un reconocimiento sobre el bombardeo de Gernika. Pudo ser en 1981, cuando visitó la Casa de Juntas de Gernika y tuvo que escuchar el ‘Eusko Gudariak’ entonado por electos de HB. Entre 1981 y 2025, por cierto, ya ha pasado tanto tiempo como entre 1931 y 1981... y el mismo silencio.

 

 

 

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lunes, 24 de noviembre de 2025

Vascófobo de la Semana | Alberto Alonso

Desde el momento mismo de su creación el Instituto Gogora ha estado lastrado por las fobias y complejos de los jeltzales, que aunque se digan el único bastión en contra del fascismo, la realidad han sido instrumentales para algunas de las acciones más nocivas por parte del régimen español en contra del pueblo vasco.

Pero si el panorama en ese entonces ya no era para nada prometedor, con la llegada del sociata Alberto Alonso las cosas han ido de mal en peor. 

Ya lo decía Simone de Beauvoir: "el opresor no sería tan fuerte si no tuviese cómplices entre los propios oprimidos".

Tal parece ser el caso no solo de Alberto Alonso sino de todos los sociatas vascos, gente que simplemente no entienden ni lo más básico de los principios del socialismo y que militan en un partido cuya sigla E lejos de significar Euskadi en realidad, y de eso no tenemos duda, significa españolista.

Y es que eso de andar por ahí diciendo que Madrid no debe ofrecer disculpas por el bombardeo de Gernika porque para Alonso ese día los alemanes bombardearon al gobierno español es insultante para cualquier persona pensante. Si a eso agregamos que se atrevió a decir que el actual gobierno alemán es una continuación del gobierno alemán de 1937 y no así el gobierno español es obviar que el bombardeo de Gernika lo solicitaron los sublevados fascistas, no la Segunda República, misma que fue suplantada por la dictadura franquista y posteriormente, por la monarquía borbónico franquista.

Pero el tema no queda ahí, resulta que Deia, medio afín al PNV, ese que pactó con el PSOE y con el PP para nombrar al actual Ararteko... se ha sumado alegremente al engañoso planteamiento de Alonso.

Lean ustedes esto que han publicado con respecto a la próxima visita de Frank-Walter Steinmeier a Gernika, en lo que será una ocasión más en la que Alemania reconoce su involucramiento en la masacre llevada a cabo en esa localidad allá en 1937:


Alemania muestra el camino del perdón por el bombardeo de Gernika

La visita al municipio del presidente alemán el día 28 reabre el debate sobre si el Estado español debería pedir disculpas

H. Kareaga

Este viernes el presidente de la República Federal de Alemania, Frank-Walter Steinmeier, llegará a Gernika-Lumo para realizar un acto de desagravio por el bombardeo de la aviación nazi al servicio de los golpistas franquistas el 26 de abril de 1937. Su llegada, aún por confirmarse del todo, ha levantado mucha expectación en el municipio, pero también entre los agentes políticos vascos y ha vuelto a poner sobre la mesa el debate de si el Estado español también debería hacer un gesto de perdón por el bombardeo de Gernika. 

El sentir general en la localidad es partidario de un reconocimiento del dolor causado y una declaración de desagravio por parte del Estado español. También una buena parte de la población de Euskadi lo ve así, aunque un sector de la sociedad vasca opina en términos parecidos a los expresados recientemente por Alberto Alonso, director del Instituto vasco de la Memoria-Gogora, y considera que el Estado español no debe seguir los pasos de Alemania.

Sostiene el director de Gogora –entidad dependiente del Departamento de Justicia y Memoria del Gobierno vasco, en manos del PSE– que hay una “gran diferencia”, ya que, al contrario que en el caso alemán, “el Gobierno español era el atacado” por los aviones de la Luftwaffe. Añade que resulta “paradójico que cuando volvemos a tener un sistema democrático se le exija que pida perdón a aquel mismo gobierno que fue bombardeado y atacado en su momento”.

Desde esta perspectiva, el Gobierno español de entonces era una víctima que se defendió de los ataques de la Legión Cóndor alemana y era una República presidida por Manuel Azaña, que contaba incluso con un ministro del PNV, Manuel de Irujo, el primer y único ministro abertzale en la historia de España. 

Frente a estos argumentos, el consistorio de Gernika-Lumo y el Gobierno vasco han venido reclamando desde hace décadas un gesto de perdón que emule a los pasos dados por Alemania. El primero en reclamarlo fue el Gobierno Ibarretxe en el año 2007 solicitando al Gobierno español que también pidiera perdón al ser, de alguna forma, heredero del régimen franquista, dado que durante la transición no hubo una ruptura con el pasado, sino una reforma, y por tanto tiene una responsabilidad subsidiaria. 

En el caso alemán, la línea continua deriva de que el bombardeo de la Legión Cóndor fue ordenado por un gobierno elegido en las urnas con Adolf Hitler al frente. Y en el caso español, la línea de enganche es que la Jefatura del Estado (el rey) fue elegido por Franco. La Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado aprobada en julio de 1947 restableció formalmente el reino de España estableciendo que Francisco Franco era jefe de Estado vitalicio y que nombraría sucesor. En julio de 1969 el caudillo designó como su sucesor, con título de rey, al nieto de Alfonso XIII, Juan Carlos de Borbón y Borbón, nombramiento que fue ratificado por las Cortes españolas el 22 de julio de 1969. Buena parte de su biografía ha estado muy ligada al dictador y sus terminales políticas, lo que a los ojos de la historia visualiza a la Jefatura de Estado como heredera de la dictadura. 

El próximo viernes el presidente de Alemania y también jefe de Estado visitará Gernika en homenaje a las víctimas del bombardeo de la Legión Cóndor y la aviación italiana, dentro de la visita de Estado que realizará a España entre los días 26 y 28 de este mes. Será la primera vez que un presidente de Alemania se traslada a la localidad, por lo que la cita cobra un gran valor simbólico y político.

Verdad y justicia

En el debate también ha terciado el lehendakari Imanol Pradales que destaca que será un gesto de “reconocimiento y reparación” que el Estado español “todavía no ha hecho”. Aunque reconoce que el actual “no tiene nada que ver” con el de entonces, cree que le corresponde dar un paso: “No reclamamos al Estado español ni más ni menos que lo que hará el presidente de Alemania, mirar a la propia historia reivindicando verdad y justicia”.

La visita de Steinmeier, del partido socialdemócrata SPD y en el cargo desde 2017, es un nuevo paso del Estado alemán en sus gestos hacia la población de Gernika y de Euskadi. En 1997, Alemania pidió perdón a las víctimas a través de una carta del entonces presidente Román Herzog, leída por el embajador alemán en España, Hening Wegener, en el que asumía en nombre de su país la responsabilidad del ataque aéreo de la Legión Cóndor. Herzog reconoció “la culpa de los aviones alemanes” y pidió perdón. Fue una declaración de reconocimiento del daño causado, en el que se solidarizó con las víctimas, compartió su dolor y extendió su mano como gesto de reconciliación. Un año antes, en 1996, Alemania aprobó enviar 252 millones de pesetas (millón y medio de euros) a Gernika para construir el polideportivo municipal como gesto de resarcimiento.

Posteriormente, la Cámara baja del Parlamento Federal o Bundestag también pidió perdón oficialmente por el bombardeo en una moción presentada por el Partido del Socialismo Democrático (SPD), y en la que todos los grupos parlamentarios del Bundestag votaron ayer en forma unánime una declaración de perdón por lo que fue el primer ataque aéreo masivo de la historia contra la población de una ciudad. La iniciativa señalaba que es “vergonzoso” que las víctimas del terror hayan tenido que esperar tanto e instaba al gobierno a sumarse al Bundestag y presentar “excusas oficiales a la población de Guernica”.

Casi tres décadas después, Alemania va a reforzar su compromiso con el resarcimiento de las víctimas causadas en 1937 y una nueva petición de disculpas con Steinmeier como protagonista. Por el momento se desconoce su agenda en tierra vasca, aunque se apunta como posibilidad una reunión con el lehendakari Imanol Pradales. Su visita se enmarca en un viaje de Estado a España donde, según algunos medios, se reunirá con su homólogo español, el rey Felipe VI. Aún se desconoce quién acompañará a Steinmeier por parte del Gobierno español en su visita a Gernika.

Uno de los nombres que se han barajado es el del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez. Su participación junto con el presidente alemán en un acto de desagravio a Gernika haría más elocuente su negativa a pedir perdón. No se espera que lo haga y menos aún en su situación de debilidad por los casos de corrupción que merodean su gobierno, agravada con la reciente sentencia del Tribunal Supremo condenando al fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, por revelación de secretos. 

Moncloa se ha desentendido históricamente de cualquier responsabilidad moral, político o legal por el bombardeo de Gernika. Con la llegada de Sánchez al poder, esta posición ha cambiado y ya en 2022 envió al secretario de Estado para la Memoria Democrática, Francisco Martínez, al responso anual en recuerdo a las víctimas del bombardeo que se celebra en el cementerio local. Al siguiente año, sin llegar al desagravio del Estado al pueblo de Gernika y mucho menos a una petición expresa de perdón, Sánchez dio un paso adelante al “condenar sin paliativos” el ataque con una declaración institucional aprobada por el Consejo de Ministros. 

Ningún Ejecutivo español había ofrecido un mensaje de ese tipo desde la restauración de la democracia. Además, envió por primera vez a un ministro a los actos que conmemoran el aniversario del ataque aéreo en la villa foral. Fue el titular de la cartera de Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática, Félix Bolaños, que frente al mausoleo donde descansan los restos de las víctimas del bombardeo dijo que “como ministro del Gobierno de España es un honor estar aquí representando también al Gobierno legítimo que en aquel momento fue atacado”, en un intento de zanjar el debate y rechazar la petición del entonces lehendakari Iñigo Urkullu de que el Estado hiciera un gesto de reparación.

Los gestos de Alemania con Gernika | El presidente y el parlamento

Perdón y reparación. La República Federal de Alemania no ha escatimado gestos de desagravio y reparación hacia Gernika-Lumo por la participación de los aviones nazis de la Legión Condor en el bombardeo de la localidad vizcaina el 26 de abril de 1937. A las autoridades alemanas no se le han caído los anillos por reconocer que fueron sus compatriotas los que soltaron las bombas sobre Gernika. Primero fue en 1996 cuando donó un millón y medio de euros para la reconstrucción del polideportivo local. Al año siguiente, el presidente Roman Herzog reconoció en nombre del pueblo alemán la culpa de los aviones alemanes y pidió perdón. Poco después, se sumó el Parlamento alemán a una nueva muestra de desagravio.

Otros perdones

México. El pasado octubre España reconoció el “dolor” causado a los pueblos originarios en México durante los años de la Conquista. En la historia reciente hay varios ejemplos de gobiernos que han hecho gestos de reconocimiento y perdón. La propia Alemania ya pidió perdón en el 2000 ante el Parlamento israelí por los crímenes nazis en el Holocausto judío. En 2013, Países Bajos se disculpó por las ejecuciones sumarias en Indonesia. En 2020, Bélgica reconoció su profundo pesar por la violencia y crueldad ejercidas en Sudán. 




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martes, 18 de noviembre de 2025

La Saña del Franquismo

Les recomendamos ampliamente la lectura de este reportaje acerca de los desmanes del españolismo en su vertiente franquista, mismo que ha sido redactado con un tono poco usual para el medio de comunicación en el que se ha publicado. 
 
Nos referimos a Deia.

Lean ustedes:


Euskadi, castigada con saña por Franco desde el golpe militar al fin de sus días

Desde el bombardeo de Gernika hasta los fusilamientos de Txiki y Otaegi, el tirano actuó sin piedad contra el pueblo vasco

Joseba Fonseca

La célebre frase de “España, antes roja que rota” se le atribuye a José Calvo Sotelo. El por entonces líder de Renovación Española, partido que defendía una monarquía autoritaria, la pronunció el 5 de diciembre de 1935, durante en una sesión parlamentaria, en la que expresaba su temor por el auge de nacionalismos como el vasco y el catalán. Unos meses después, el 13 de julio de 1936, el dirigente derechista fue asesinado por un militante socialista llamado Luis Cuenca. Aquel suceso hizo que Francisco Franco, reacio inicialmente a sumarse a la rebelión militar que desde hacía tiempo se fraguaba para acabar con la República, decidiera sumarse a ella, desencadenando los acontecimientos que culminaron con la sublevación del 18 de julio que dio inicio a la Guerra Civil. Y pese a que esta fue concebida como una cruzada contra los rojos, a Franco, al igual que a su paisano, el también gallego Calvo Sotelo, le inquietaba más el avance de lo que él daba en llamar los “separatismos”, cuyo “fomento libre” situaba entre las causas que desembocaron en el levantamiento armado. Por ello, desde el primer momento, castigó duramente a Euskadi, donde a la acción del pujante movimiento obrero se sumaban las aspiraciones de un nacionalismo con gran implantación social e institucional. Una inquina que se prolongó hasta el final de sus días.

Ya desde la Guerra Civil se pudo comprobar la saña con la que Franco castigó a la resistencia vasca. El máximo exponente de ello es, sin duda, el bombardeo de Gernika. La villa carecía de relevancia estratégica en el plano militar en aquel momento, más allá de la presencia de soldados que se retiraban ante el avance franquista para preparar la defensa de Bilbao. Por tanto, su elección como escenario de la masacre que Picasso inmortalizaría en su monumental cuadro respondía exclusivamente a su fuerte componente simbólico como cuna de las libertades vascas, representadas por el Árbol de Gernika. 

Dos días antes de aquel fatídico 26 de abril de 1937, el bando sublevado advertía en un comunicado emitido por radio: “Franco se dispone a propinar un fuerte golpe contra el que es inútil cualquier resistencia. ¡Vascos! Rendíos ahora y se os perdonará la vida”. Lo que nadie podía imaginarse es que un infierno de fuego caería precisamente sobre la villa foral en un lunes de mercado, día en el que acogía a numerosas personas procedentes de los pueblos cercanos. Y es que Gernika fue también el escenario escogido por la Legión Cóndor alemana que apoyaba a Franco para el primer ensayo de guerra total. Fue la primera ciudad destruida sistemáticamente, un precedente de lo que luego ocurriría en la Segunda Guerra Mundial. Se utilizaron más de 30 toneladas de bombas, las primeras de ellas rompedoras, para destruir los edificios. Después cayeron otras incendiarias, para asegurarse de que la devastación fuera total. Como remate a tal muestra de sadismo, los cazas se lanzaron a un vuelo casi a ras de suelo para ametrallar a todo superviviente que intentar huir.

Por si no fuera suficiente, en un alarde más de bajeza moral, el bando franquista proclamó que el incendio de Gernika fue provocado por las fuerzas republicanas. Pero la verdad imperó gracias, en buena parte, al testimonio de George Steer. La crónica que el corresponsal británico realizó para The Times y New York Times permitió que el mundo conociera lo que realmente lo que allí sucedió, desmontando la falacia de los golpistas.

Hubo en la Guerra Civil otros importantes bombardeos sobre objetivos civiles, como el de Durango, perpetrado unas semanas antes –el 31 de marzo de 1937–y que causó también en torno a 250 muertes, o del Otxandio, cometido el 22 de julio de ese mismo año, pocos días después de que cayera Bilbao ante las tropas insurgentes, en el que fallecieron algo más de 80 personas, entre civiles y militares. Acciones también sangrientas e indiscriminadas, pero que nunca alcanzaron la repercusión que, por su simbolismo, adquirió la destrucción de la villa de Gernika.

El pueblo de las viudas 

Bizkaia, al ser el último territorio en ceder ante el empuje del ejército de Franco, pagó un alto precio por ello. Pero no fue el único. Todos los herrialdes sufrieron el azote de los sublevados, incluso los que cayeron rápidamente, como es el caso de Nafarroa. Allí, la represión contra todo aquel que apoyara a la República fue brutal y tiene como emblema lo ocurrido en Sartaguda. Allí, en la localidad ubicada en la Merindad de Estella, fueron asesinados 84 hombres, de los cuales estaban casados 65, dejando huérfanos de padre a 135 criaturas. Por ello, se le dio a conocer como el pueblo de las viudas. Por aquel entonces, Sartaguda contaba con una población de en torno a 1.200 habitantes. Las primeras detenciones se produjeron a los dos días de estallar la Guerra Civil y las ejecuciones extrajudiciales realizadas por escuadrones de falangistas y requetés se extendieron hasta bien entrado el otoño. La tasa de 67’6 asesinados por cada 1.000 habitantes la convirtió de largo en la población navarra con un mayor índice de represaliados.

Además de las pérdida de vidas humanas, del encarcelamiento que durante años padecieron muchos luchadores del bando republicano y del exilio al que se vieron condenadas miles de personas, entre ellas los célebres niños de la Guerra que se criaron en países como Bélgica, Reino Unido o la Unión Soviética, Euskadi también fue víctima de un castigo político una vez Franco se alzó con el poder. El dictador estableció diferencias y reprendió la resistencia exhibida en Bizkaia y Gipuzkoa, declarándolas como “provincias traidoras” y privándolas de su régimen foral y del Concierto Económico. En cambio, se mantuvieron en Araba y Nafarroa como premio a su rápido alineamiento con los golpistas.

A partir de ahí, vendrían cuatro décadas en los que Euskal Herria sufriría una férrea y constante represión en todos los ámbitos. Se sucedieron los estados de excepción, muchos vinculados a protestas convocadas por los movimientos obreros. Bizkaia fue escenario de la primera gran huelga general del franquismo en mayo de 1947, centrada fundamental en la siderurgia de la Margen Izquierda. Con los años, las movilizaciones fueron ganando en frecuencia e intensidad, alcanzando uno de sus puntos álgidos con la Huelga de bandas, la más larga de la dictadura. Aquel conflicto laboral en la fábrica Laminación de Bandas en Frío de Etxebarri duró 163 días, de noviembre de 1966 a mayo del 67 y levantó una ola de solidaridad, con paros en otras empresas como La Naval y Euskalduna y manifestaciones duramente reprimidas por la Policía Armada.

Proceso de Burgos

El franquismo se encaminaba a su final, pero no estaba dispuesto a aflojar la presión. La actividad armada de ETA llevó a que la endureciera, abriendo en 1970 un Consejo de Guerra a 16 activistas, seis de los cuales fueron condenados a muerte. Entre ellos estaban figuras que, finalizada la dictadura, tendrían un papel destacado en la política vasca, como Mario Onaindia, Teo Uriarte o Jokin Gorostidi. Lejos de ser una muestra de fortaleza del régimen, el Proceso de Burgos marcó el principio de su fin. Aquel juicio despertó una inusitada reacción popular que derivó en una presión internacional, con marchas de protesta contra la España franquista en muchos países europeos. Ello obligó al dictador a conmutar las penas capitales por prisión.

Por aquel entonces Franco ya sufría de forma evidente los efectos del Parkinson, pero ni siquiera en los últimos días de vida aparcó su crueldad. Gravemente enfermo y apenas dos meses antes de su fallecimiento, firmó sus últimas sentencias de muerte. Entre los cinco ejecutados se encontraban dos militantes vascos de ETApm, Juan Paredes Manot Txiki y Ángel Otaegi, fusilados el 27 de septiembre de 1975. Aquellas muertes, que tanta indignación popular provocaron, avanzaron la propia defunción de un régimen que, de principio a fin, tuvo a Euskadi como objetivo prioritario de su brutal represión. 

 

 

 

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