miércoles, 26 de octubre de 2016

Primos Hermanos

Sin mayores preámbulos les compartimos esta nota publicada en Deia:

Alberto Díez publica una obra sobre la historia de los vascos

El escritor de Berango repasa la relación en el último milenio con burgaleses y riojanos

Carlos Zárate
El documentalista y escritor afincado en Berango, Alberto Díez Saiz, ha publicado un nuevo libro titulado Vascos, burgaleses y riojanos, primos hermanos (1016-2016). En esta obra, el autor de Berango, 40.000 años de Historia, una auténtica joya editorial que documenta a la perfección la dilatada trayectoria de este municipio vizcaino, entre otras muchas publicaciones, intenta “demostrar que los burgaleses, riojanos y vascos de hoy en día estamos más estrechamente emparentados de lo que se suele suponer”. Para demostrarlo, Díez presenta “diversos estudios, algunos de ellos muy recientes, que parecen confirmar esa cercanía familiar, desde tiempos prehistóricos, entre vascos, burgaleses y riojanos”. Asimismo, detalla de manera gráfica las distintas fronteras del euskera y los vascos.

En este sentido, el escritor asegura que “tal y como confirma la Historia, hace ahora un milenio, los vascos, la práctica totalidad de los riojanos y muchos de los burgaleses llegaron a formar parte de aquel extenso reino de Pamplona, regido por Sancho III el Mayor, que llegó hasta las puertas de las ciudades de Burgos y Soria. Reino del que el ilustre filólogo español Menéndez Pidal llegó a decir que fue predominantemente vascón por su lengua”, señala.

Sobre esta línea, Díez explica que: “somos los descendientes de aquellos antepasados que hubo un tiempo en el que formaron parte de un gran familia que se entendía en vascuence”.

Para ello, subraya que “hay autores de prestigio, que no dudan en señalar que fueron los vascos quienes se extendieron por buena parte de Europa en épocas prehistóricas”.

Edición

A través de 27 capítulos y 189 páginas, Díez desgrana un periodo histórico que comprende el último milenio: 1016-2016. De este modo, el inicio del libro describe la profunda motivación que le ha llevado a indagar en esta interesante relación histórica entre territorios vecinos. “Pienso que debe ser perfectamente compatible el amor a la tierra en la que uno ha nacido y ha crecido, con el amor a la tierra de la que uno procede. En mi caso, nací en Gorliz, región histórica de Euskal Herria, la tierra en la que ha discurrido mi ya larga existencia y a la que amo profundamente, pero como, por otra parte, soy de origen burgalés por casi todos mis antepasados conocidos, aunque siempre me ha apasionado conocer a fondo el pasado de esta tierra vasca, ello no me ha impedido apasionarme también tratando de descubrir mis raíces, ni me ha impedido sentir un cariño especial por la tierra de donde procedo”, detalla.

Posteriormente, realiza un repaso a los orígenes de los primeros homínidos; los primeros europeos; el Homo sapiens sapiens; el hombre de Cromañón y los vascos; para después adentrarse en los romanos y las tribus vascas; el Ducado de Vasconia; el reino de Pamplona y el condado de Castilla; la Navarra a partir de Sancho III, el Mayor.

Asimismo, también dedica un apartado especial al grupo sanguíneo y RH de los vascos en el que destaca que “se observa una relación entre el idioma que hablan los vascos y sus características genéticas porque, por un lado, los vascos hablan una de las poquísimas lenguas no indoeuropeas que quedan en Europa, y por otro, su alta incidencia del gen RH negativo es poco frecuente entre los europeos, así como es significativa la mayor proporción del grupo sanguíneo 0 y la muy baja del grupo B. Ello hizo que Kauffman llegara a manifestar que los serologistas tienden a atribuir a los antepasados de los vascos actuales la presencia del RH negativo en los pueblos de Europa”.

Igualmente, otros de los apartados del libro hace referencia a la antigüedad y extensión del euskera, su influencia en el castellano. “Para el filólogo español Alarcos el castellano es, en el fondo, “un latín vasconizado, una lengua que crearon unos vascos romanizados”, indica.

Por último, Díez también repasa en su libro aspectos como la toponimia vasca en La Rioja y en Burgos, así como ofrece algunos ejemplos de los vasco-burgaleses y vasco-riojanos más ilustres para terminar concluyendo en el apartado de algunas consideraciones: “Nos preguntamos si la razón por la cual Sancho el Mayor fijó la frontera occidental de su reino por donde precisamente la estableció no pudo ser porque hasta allí se mantenía aún vivo el euskera por aquellos tiempos”.





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