lunes, 12 de diciembre de 2016

Lakua Premia el Colaboracionismo Papal

Es de todos sabido que el principal aliado de la sublevación militar comandada por Emilio Mola y Francisco Franco fue Achille Damiano Ambrogio Ratti, mejor conocido como Pío XI, uno de los dos papas promotores del fascismo de los años 30 del siglo pasado. Fue él quien se encargó de sumar a Benito Mussolini y a Adolph Hitler a su muy particular cruzada en contra de los rojos españoles y sus aliados bárbaros en Catalunya y Euskal Herria.

Dicho lo anterior, les compartimos este artículo de El Correo Vasco aclarando que no nos sorprende en lo más mínimo que El Aburrido, a cinco años de Aiete y del inicio del proceso de DDR de ETA, decida premiar a un grupo vaticanista que trabajó más a favor de los designios de Washington en Madrid que a favor de una auténtica mesa de paz.

Lean ustedes:


Este colectivo ligado al Vaticano -experto en la resolución de conflictos y al que los etarras consideraban manipulado por la Policía- recibe el premio René Cassin junto a los grupos que trabajan en el Egeo para aliviar la crisis de los refugiados

Óscar B. de Otálora

El Gobierno vasco entregará mañana su premio René Cassin a la comunidad de San Egidio, un colectivo religioso con sede en Roma y considerado la diplomacia extraoficial del Vaticano. No obstante, esta comunidad, a la que el Ejecutivo autónomo reconoce su labor a favor de los refugiados que intentan llegar a Europa a través del mar Egeo, forma parte de la letra pequeña de la historia reciente del País Vasco. La comunidad de San Egidio, en este sentido, fue uno de los grupos de mediación que en los años 90 intentó poner en marcha una negociación entre el Gobierno y ETA y que mantenía una relación fluida con el secretario de paz y convivencia, Jonan Fernández, cuando éste dirigía Elkarri y posteriormente Baketik. Como todos los intentos de mediación que se llevaron a cabo en esos años, su actuación no condujo a ninguna vía.

La comunidad de San Egidio fue creada en 1968 en Roma, como un movimiento laico católico vinculado en un primer momento a las oraciones por la paz y a la lucha contra la pena de muerte. Este grupo contó enseguida con la mediación del Vaticano en especial, cuando comenzó a intervenir, de forma muy discreta, como mediadora en diversos conflictos internacionales. Su primer éxito se produjo en 1992, cuando consiguieron mediar para poner fin al conflicto civil que vivía Mozambique. Su desembarco en Euskadi se produjo a finales de los años 90. En ese momento, ETA y la izquierda abertzale buscaban algún tipo de mediación internacional que pudiera dar amparo a sus planteamientos sobre una negociación con el Gobierno.

Su aparición se produjo a través de la Fundación Henry Carter, creada por el expresidente de Estados Unidos y que también había sido contactada por Jonan Fernández. 1995, Elkarri, con la ayuda de este órganismo, intentó organizar una conferencia de partidos. Esta iniciativa contó con el beneplácito de las formaciones nacionalistas pero con el rechazo del PP y el PSOE. La vía se cerró en 1997, cuando el propio presidente Carter, en una conferencia pronunciada en Santander, aseguró que España no necesitaba ninguna mediación internacional para buscar la paz. Un año antes, el PP había ganado las elecciones y José María Aznar gobernaba en la Moncloa, con Jaime Mayor Oreja como Ministro de Interior.

Fundación Carter

La Fundación Carter, no obstante, ya había contactado con la comunidad de San Egidio. Y un sacerdote de este colectivo había viajado hasta París para reunirse de forma clandestina con ETA, cuyos miembros le condujeron a una cita con los ojos vendados. En los movimientos previos había intervenido el que fuera obispo de San Sebastián, Juan María Uriarte. Más tarde, la propia comunidad de San Egidio se puso en contacto con Jaime Mayor Oreja, para presentarse como una vía de contacto con la banda terrorista. En ese momento, la banda terrorista había colocado al PP en su punto de mira y había asesinado ya a varios concejales de la formación conservadora.

La labor de San Egidio entró en una vía muerta en poco tiempo. En primero lugar, porque ETA desconfiaba de las reuniones que estaba manteniendo con el sacerdote de este colectivo. Los terroristas, en este sentido, creían que algunas de las citas habían estado sometidas a vigilancia policial. Por otra parte, la firma del pacto de Lizarra entre los partidos nacionalistas y ETA hizo que comenzase una mecánica distinta, en la que los mediadores internacionales no tendrían protagonismo.

La Comunidad de San Egidio, implicada a partir de ese momento en grandes conflictos internacionales en los que volvió a actuar de mediadora, no desapareció del todo de la política vasca. En 2002 recibió el premio Sabino Arana que entrega la fundación del PNV. Asimismo, formaría parte del consejo asesor de Baketik, el grupo de estudio sobre conflictos que Jonan Fernández creó en el monasterio de Aránzazu. Sin embargo, no volvió a intervenir en cuestiones relacionadas con ETA.

Mañana volverá a Euskadi, esta vez, para recibir el premio René Cassin del Gobierno vasco por sus tareas para abrir un corredor humanitario para los refugiados sirio que huyen de la guerra en su país. San Egidio, mientras tanto, es uno de las comunidades más respetadas en Italia, ya que el actual Papa confía en ella para la organización de encuentros por la paz. E incluso el actor Richard Gere, cuando visita Italia, se reúne con miembros del colectivo, a quienes alaba por su labor en favor de los más desfavorecidos.






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