martes, 27 de diciembre de 2016

Presencia Non Grata del Maccabi

Con Tel Aviv en su habitual actitud amenazante tras el dictamen del Consejo de Seguridad de la ONU con respecto a la ilegalidad del expansionismo territorial sionista en tierras palestinas, es bueno reactivar la solidaridad desde Euskal Herria, tal como lo hace Amparo Lasheras con un llamado al boicot en la página de Info 7 Irratia:


Amparo Lasheras

Jesús Núñez, Director del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria, hace dos años, participó en Gasteiz en unas Jornadas sobre Periodismo de Calle, centradas sobre todo en la grave situación de Oriente Medio y en particular sobre Palestina. Al pedirle uno de  los asistentes su opinión sobre la campaña de boicot a Israel por su política genocida con el pueblo palestino, la respuesta y el posicionamiento de  Núñez fue tajante y comprometida. Se mostró partidario del boicot y, además, aseguró y explico muy bien, con mucha pedagogía, la importancia de la acción, afirmando que  se trataba de una medida muy directa y efectiva y  muy preocupante para al gobierno israelí, debido a la incidencia negativa que podía tener en su economía y en la vida de la sociedad israelí.

La pregunta apareció en el debate porque ese mismo verano, justo un mes antes, la cantante Noa había actuado en el Festival de Jazz de Gasteiz. Su presencia en el programa provocó una polémica que la artista zanjó con rapidez, al hacer público, antes del concierto, un comunicado muy evasivo y poco creíble.  Y aunque  en él aseguraba desear la paz  con Palestina, no olvidó defender la seguridad de su país, amenazada por la violencia desatada por el pueblo palestino y Hamas. A pesar de la protesta de Askapena y otros colectivos, activistas del Boicot a Israel, lo cierto es que Mendizorrotza se llenó y, desgraciadamente, los cinco mil espectadores que pagaron por escucharle ofrecieron un efusivo aplauso a Noa, una de las artistas más internacionales y fieles al gobierno de Israel y a  favor de esa “paz” que siempre olvida los derechos del pueblo palestino.

Dos meses después y con motivo de la publicación del libro de Jesús Valencia sobre la campaña de boicot a Israel, escribí  una columna en la que planteaba hacer boicot a todo acto o espectáculo que, a su vez, se negara a llevar cabo el boicot. En concreto me referí al Festival de Jazz y al baloncesto, en los partidos en que el Baskonia  jugase con el Maccabi de Tel Aviv, el equipo más representativo de la propaganda en favor del Gobierno de Israel. He recordado todo esto, porque el próximo jueves, 29 de diciembre, el Maccabi volverá al Buesa Arena y, como es costumbre, el Mossad  dirigirá la seguridad del pabellón, se prohibirán las banderas palestinas y cualquier acción solidaria con Palestina será castigada y sancionada. Las protestas, organizadas para ese día a las puertas del estadio, visualizarán en Gasteiz la solidaridad y el rechazo a la política de Israel, pero mucho me temo que pese a ello el Buesa Arena completará el aforo (15.500 espectadores).

Ante estas situaciones, los organizadores de los eventos, los medios de comunicación y parte de la opinión pública repiten lo que dicen siempre. Que la política no se debe de mezclar con el deporte ni con la cultura. Mentira. No es una opinión inocente. Se trata de algo más profundo que tiene que ver con un posicionamiento político, escondido, a favor del sistema, donde la cultura y el deporte se construyen y organizan en base a sustanciosos rendimientos económicos, con la complicidad de la indiferencia de la sociedad, la mouvaise foi, la “mala fe” que diría J.P Sartre. Hay una idea de Antonio Gramsci, fundador del Partido Comunista italiano, que, en este momento y al terminar estas letras, suscribo con un empeño muy beligerante contra los que el jueves acudirán al Buesa Arena, indiferentes  al  genocidio del pueblo palestino por parte de Israel. “Odio a los indiferentes –afirmó- vivir significa tomar partido”. 

Aun así, en ese recóndito y extraño lugar que es el optimismo rebelde o revolucionario, pienso lo precioso que sería el día 29  ver el Buesa Arena vacío y  el paseo de Betoño, repleto de hombres y mujeres portando pañuelos y banderas palestinas. Al señor Kerejeta, presidente del Baskonia, le podría dar un infarto.





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