viernes, 23 de diciembre de 2016

Luhuso, la Otra Punta del Iceberg

Tal como en su momento se denunció con respecto al manejo represivo que se llevado a cabo metódicamente en el caso de la trifulca en Altsasu, lo sucedido hace una semana en Luhuso nos muestra cuán profunda es la apuesta por la violencia por parte de los gerifaltes del régimen borbónico franquista, apoyados en todo momento por lo más rancio y retrógrada del jacobinismo galo.

Les invitamos a leer este artículo publicado en Naiz:


El sindicalista Mixel Berhokoirigoin, uno de los detenidos en la operación de la pasada semana en Luhuso, ha revelado este viernes en los micrófonos de Euskal Irratiak que «al día siguiente de la redada iba a llegar una delegación internacional para verificar» la destrucción de las armas.

El que fuera presidente de Laborantza Ganbara ha explicado que su objetivo «no era llevar a cabo una acción clandestina, por eso quería filmarla y enviarla a los estados. Hemos corrido importantes riesgos pero nos pareció que había llegado el momento».

«No basta con decir que la sociedad civil ha de hacer algo, hay que hacerlo. Creo que lo que hemos hecho es algo que la gente esperaba, no hay más que ver las movilizaciones», ha añadido.

A su juicio, lo acontencido en estos últimos días puede marcar un punto de inflexión. «Me parece que Fracia ha decidido tomar algo de autonomía respecto a España, de lo contrario estaríamos en prisión».

En este esquema enmarca también la comparecencia conjunta de este jueves en Bilbo entre representantes políticos y sindicales. «Luhuso ya ha tenido un fruto, y eso es motivo de alegría. El mañana no será como el ayer, y una prueba de eso es la foto que vimos en Bilbo».

Posteriormente, en otra entrevista en Euskadi Irratia, ha remarcado que «lo hicimos por iniciativa propia. Propusimos que estábamos dispuestos a hacer algo y no dejar pasar los años uno tras otro. Nosotros debíamos neutralizar y destruir las armas, dejarlas de manera que no pudieran volver a utilizarse. Cuando un conflicto se da por finalizado de mala manera, existe siempre el riesgo de dejar algunas semillas que crecen y el peligro de volver a tiempos pasados. Si el proceso de desarme se hace mal, no se cumplen las condiciones para acometer otras cuestiones, como, por ejemplo, la cuestión de las víctimas de todas las partes y de los presos».

El ministro Le Roux sigue a lo suyo

Pese a todo, el ministro de Interior francés, Bruno Le Roux, se mantiene en sus trece y el lunes insistió en declaraciones a ‘Le Monde’ en que «no hay proceso de paz», al tiempo que resaltaba la «perfecta» colaboración entre las fuerzas policiales de ambos estados. «Desde el Estado español no nos imponen nada».





°