sábado, 31 de diciembre de 2016

Eusko Selekzioa 3 - 1 Túnez

En la cancha todo fue a pedir de boca, pero en las gradas ya es más que evidente que algo está fallando. Falta ver que se debe hacer con respecto a la asistencia al partido pero nosotros apuntamos que si lo importante es la oficialidad el resultado en el marcador es lo de menos, por lo tanto proponemos que en estos partidos se deben alinear jugadors de todos los equipos vascos sin obsesionarse con poner a "los mejores". 

Así pues, no es necesario que la mayoría de los jugadores sean del Athletic para así presentar un equipo compacto y funcional. Si en este torneo hay cinco equipos vascos en la Liga Premier, entonces tomar tres de cada uno y reforzar con jugadores de Iparralde, con mayor enfoque en la posición que se juega que en el renombre, y poner a jugar a todos, para que así se involucre a los habitantes de toda Euskal Herria y no solo a los de Bilbo, que ni así asisten.

Habiendo dicho lo anterior, aquí la crónica del partido publicada en El País:

Euskadi vence a Túnez en un partido de guante blanco

Illarramendi, Aduriz y Oyarzabal golean para los vascos. Los cuatro goles se marcaron en la primera mitad

Eduardo Rodrigálvarez

En los partidos amistosos, a falta de validez oficial, la honrilla tiene su valor. Y resulta que Túnez era la última de las tres selecciones que habían vencido a la vasca en los 22 partidos disputados desde 1990, antes del de este viernes, que volvía a reunir a vascos y africanos en San Mamés, como en 2011. Cada cita de la selección de Euskadi tiene el paisaje natural de las reivindicaciones permanentes y el cultivo de la autoestima de lo que la tricolor seria capaz de hacer en competiciones oficiales. Luego está el partido. Y el encuentro en Euskadi y Túnez resultó divertido, por libertino, y entretenido, en su primera mitad, por alternativo.

Allí fraguó Euskadi su victoria (3-1). Túnez, dirigida por el polaco Kasperczak, está ultimando su preparación para la Copa de África, cuya primera cita será en Senegal el 15 de enero. O sea que se juega los cuartos. Venía de ganar a penaltis a la selección catalana y dos días después se encontraba en Bilbao, con un clima gélido y unas gradas mitad y mitad. Pero una cosa es que esté en preparación y otra muy distinta que su competencia sea arriesgada.

Todo era de guante blanco. Y de pronto, a los seis minutos marcó Illarramendi en un disparo que golpeó en la cabeza de un central y despistó al portero tunecino. Jugaba bien Euskadi, gobernada por el realista, pero era el día de las circunstancias aleatorias. Y empató Túnez en una jugada que fue una amalgama de errores y coincidencias. Despiste defensivo, disparo, despeje de Iraizoz hacia adentro, disparo, despeje de Iraizoz hacia adentro, disparo al poste y finalmente gol de Sassi. Pocas veces un gol concita tantas emociones juntas. Tantas coincidencias. Pero siempre está Aduriz para resolver los crucigramas. El delantero del Athletic marcó su gol, el que lleva su firma,el salto espectacular con un defensa al que le gana la acción y cabecea al lado contrario del que habita el portero. Gol de nueve. Y todo en 20 minutos. Y aún antes del descanso, Oyarzabal cabeceó otro centro de Xabi Prieto en un desajuste de los tunecinos, propio de un partido de cumpleaños.

Hasta ahí llego la cota. Euskadi cambió a los 11 jugadores en el descanso. Es decir fue la otra Euskadi frente a la misma Túnez, que solo cambió a uno. Distintos intereses: festivos, para uno, estratégicos para el otro. Y el asunto decayó. Solo la pasión porque marcase Toquero iluminaba San Mamés. Y lo hizo, pero en fuera de juego previo de Sabin Merino. Y Túnez tuvo dos ocasiones clarísimas que falló por exceso de calma. El interés estaba liquidado. Si Túnez ganó en 2011 por 0-2, Euskadi venció en 2016 por 3-1. La honrilla estaba a salvo.





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