jueves, 29 de septiembre de 2016

Somos Adorables

Les compartimos este texto satírico publicado en La Voz de Almería que, afortunadamente, no tiene nada que ver con eso de los ocho apellidos vascos:


Antonio Jesús García 'Che'

Conocen el chiste de aquél que va al médico para ver si podía hacerse vasco y el médico le contesta que claro que sí, que bastaba con operarle y quitarle un poco de cerebro; tras la operación, y con acento vasco, el individuo inquiere de nuevo: ¿Podría ser un poco más vasco aún? Y, tras una nueva operación, le dice al doctor: collons, maco, t’has passat.

Pues bien, sin chiste alguno, yo quiero ser vasco.

Cuando se plantea, por ejemplo, posibilidad de un referéndum sobre la independencia de Cataluña respecto al resto del Estado español, no falta quien se apresura a decir que sí, que se vote, pero que no lo hagan sólo los catalanes, que ellos también quieren votar.

Mientras que el previsible ascenso de la abstención en las próximas elecciones se vislumbra como un reflejo del hartazgo entre la población de este clima de elecciones infinitas en el que nos encontramos imbuidos (pre-campaña, campaña, generales, autonómicas, locales, europeas…), resulta curiosa la animosidad con la que se estaría dispuesto a votar en una ocasión así. Al margen de la falacia que eso significaría, cabe recordar que en el referéndum celebrado entre Escocia y el Reino Unido sólo votaron los del kilt.

En vez de preguntar si se estaría dispuesto a conceder la independencia al País Vasco, se podría formular el sufragio al revés, porque al igual lo que yo quiero es ser vasco. Por qué no voy a querer forma parte de una región que a todas luces funciona de forma mucho más eficiente que el resto de España. Los números así lo demuestran: mientras la tasa de paro para el conjunto de Estado se sitúa en torno al 20%, la de Andalucía lo hace sobre el 30, en el País Vasco está en el 12. Su sistema foral le permite, por ejemplo, gestionar un 83% más de recursos que Galicia. Euskadi disfruta de una financiación cercana a los 5.000 euros por habitante mientras la media del resto del Estado no llega ni a la mitad. Duplica de más en recursos a comunidades como Madrid, Baleares, Andalucía o Valencia, lo que le permite ser mucho más ambiciosa en el gasto público y mantener  unos mejores servicios. Por ejemplo, el gasto educativo por estudiante, el más alto del país, casi duplica al de la media nacional y la inversión per cápita en recursos sociales casi triplica la media española. Y otra cosa, ¿se han fijado que no se conoce ningún caso de corrupción en Euskadi? ¿Quién no querría ser vasco con estos avales?

Aunque, puestos a pedir votar en unas supuestas próximas elecciones, abogo por hacerlo en las próximas presidenciales de los Estados Unidos o las de Alemania de 2017, comicios en el que de verdad se deciden asuntos que afectan directamente sobre nuestro futuro.




Solo una cosa estimado 'Che'... en la CAV sí que ha habido casos de corrupción con todo y puertas giratorias incluídas, que los jeltzales sean más discretos que sus contrapartes españoles es otra cosa.






°