viernes, 16 de septiembre de 2016

El Entenado Incómodo

Y bueno, ahora que hace furor entre la fachongada el proyecto para desalojar los huesos de los matarifes Mola y Sanjurjo de suelo vasco, es bueno recordar que desde la caverna españolaza nos han impuesto a verdaderos indeseables, como es el caso del aragonés Jose María Escrivá Albás.

Les invitamos a leer este artículo publicado en el blog Iruindarra de Naiz:

El fundador del Opus es «Hijo Adoptivo de Pamplona» desde 1960

El 21 de setiembre de 1960 el Ayuntamiento de Iruñea acordó conceder al fundador del Opus Dei, Monseñor Escrivá de Balaguer, el título de «Hijo Adoptivo de Pamplona». Este título lo sigue conservando en la actualidad, a pesar de que la ley obliga a anular «distinciones, nombramientos, títulos y honores institucionales» a personas que apoyaron el franquismo.

Iñaki Vigor
«El mayor enemigo de Dios es la ignorancia; estoy convencido de ello. Por eso quiero que los míos den la batalla de la doctrina; por eso me entusiasma el pensar que vosotros, que habéis estado siempre en vanguardia a la hora de defender con las armas nuestra Santa Fe Católica, vais a figurar a la cabeza de los que la defienden con la inteligencia».

Este párrafo es parte del discurso que Josemaría Escrivá de Balaguer pronunció en el Ayuntamiento de Iruñea cuando recogió el título de «Hijo Adoptivo de Pamplona» en octubre de 1960, en pleno franquismo. Al acto asistieron el entonces alcalde de la ciudad, Miguel Javier Urmeneta, el Nuncio de Su Santidad, el arzobispo de Iruñea, autoridades provinciales y locales y un selecto grupo de invitados.

En su discurso, el Fundador del Opus Dei también dijo que «queremos hacer de Navarra un foco cultural de primer orden al servicio de nuestra Madre la Iglesia», y añadió lo siguiente: «No os quepa duda: hoy, Pamplona es más conocida en el mundo por su Estudio General que por los sanfermines, con ser éstos muy célebres».

El Estudio General había sido implantado por la Diputación franquista en 1952, bajo el impulso del propio Escrivá de Balaguer, y unos años más tarde se convertiría en la Universidad del Opus Dei.

El acuerdo de conceder dicho título al fundador de esta Prelatura personal de la Iglesia católica había sido adoptado el día 21 de setiembre de 1960 por unanimidad del Pleno de la Corporación, y así quedó recogido en un pergamino que fue entregado a Escrivá de Balaguer en el acto celebrado en la Casa Consistorial.

Después de recoger el pergamino, el fundador del Opus Dei salió al balcón principal del Ayuntamiento y fue ovacionado por numerosas personas. En el recibimiento también participaron bandas militares, agrupaciones musicales, tunas universitarias y grupos de danzas.

El 23 de mayo de 1958, dos años antes de su discurso en el Ayuntamiento de Iruñea, Escrivá de Balaguer ya había expresado su felicitación al dictador Francisco Franco. Mediante una carta enviada desde Roma, donde se encontraba en aquel momento, el fundador del Opus Dei decía textualmente lo siguiente: «No quiero dejar de unir a las muchas felicitaciones que habría recibido, con motivo de la promulgación de los Principios Fundamentales, la mía personal más sincera».

«Aunque apartado de toda actividad política –añadía Balaguer en la misma carta– no he podido por menos de alegrarme, como sacerdote y como español, de que la voz autorizada del Jefe del Estado proclame que ‘la Nación española considera como timbre de honor el acatamiento a la Ley de Dios, según la doctrina de la Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana, única y verdadera y Fe inseparable de la conciencia nacional que inspirará su legislación».

Y concluía la misiva con estas palabras: «Pido a Dios Nuestro Señor que colme a Vuestra Excelencia de toda suerte de venturas y le depare gracia abundante en el desempeño de la alta misión que tiene confiada. Reciba, Excelencia, el testimonio de mi consideración personal más distinguida con la seguridad de mis oraciones para toda su familia».

La Ley Foral de 2013
La concesión del título de Hijo Adoptivo de Pamplona al fundador del Opus Dei podría ser anulada en aplicación de la Ley Foral 33/2013 de 26 de noviembre, que fija las «obligaciones públicas y de las entidades privadas en la retirada de los símbolos, leyendas y menciones franquistas», así como en la «anulación de distinciones, nombramientos, títulos y honores institucionales».

En concreto, el artículo 11 de esta ley establece que «el Gobierno de Navarra, en ejercicio de sus competencias, tomará las medidas oportunas para la retirada de escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil y de la represión».

Y el artículo 12 todavía es más concreto: «Las Administraciones Públicas de Navarra procederán, en el plazo de un año a partir de la publicación de esta Ley Foral, a revisar e invalidar todas las distinciones, nombramientos, títulos honoríficos y demás formas de exaltación de personas vinculadas con el régimen franquista, procediéndose en dicho plazo a realizar diligencias oportunas que lo certifiquen».

En virtud de esta Ley Foral, el Gobierno de Nafarroa ya revocó el acuerdo de la Diputación de diciembre de 1974 por el que nombraba a Franco como «Hijo Adoptivo de Navarra». Del mismo modo, revocó otros acuerdos similares que la Diputación tomó en 1939 y 1969, por los que nombrada «hijos predilectos» o «hijos adoptivos» a diversos militares franquistas, como José Solchaga, Ricardo Rada, Conde de Rodezno, Tomás Domínguez Arévalo y Luis Arellano, entre otros.

Sin embargo, no revocó el título de «Hijo Predilecto de Navarra»  concedido en 1966 a Miguel Gortari, que había sido alcalde de Iruñea entre 1949 y 1952 y vicepresidente de la Diputación franquista entre 1952 y 1964.

El título de «hijo predilecto» se concede a personas nacidas en Nafarroa, y el título de «hijo adoptivo» es para las foráneas, pero ambos títulos tienen el significado de otorgar un honor a alguien que se ha distinguido en una causa determinada.

Diversos ayuntamientos vascos, como Urduña y Otxandio, ya han tomado este año acuerdos municipales para revocar los honores que se concedieron a personas de ideología franquista. Por el contrario, en febrero de este mismo año el Ayuntamiento de Gasteiz no pudo nombrar «hijo adoptivo» a Lluis Llach, autor de la canción ‘‘Campanades de Morts’’ –dedicada a los cinco obreros abatidos por la Policía española el 3 de marzo de 1976– debido a que el PSE decidió cambiar su criterio y votar en contra de la propuesta.





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