viernes, 19 de septiembre de 2014

El Miedo Paraliza

Hay procesos de autodeterminación todavía en marcha, el de Catalunya y el de Euskal Herria por citar dos ejemplos.

La derrota del Sí a la independencía en Escocia llama a la reflexión, a hacer un alto para realizar un análisis del cual extraer las lecciones necesarias para así poder fortalecer las demandas de autodeterminación por parte de otras naciones sin estado en Europa.

En ese afán es que compartimos esta nota publicada en la página de RT:


Ocho razones por las que los escoceses votaron 'No' a la independencia

El 44,7% de los escoceses votaron a favor de la independencia, pero la mayoría de los ciudadanos, no obstante, optaron por permanecer en el Reino Unido. ¿Por qué Escocia decidió escoger ese camino?

'Mejor juntos'

La campaña 'Mejor Juntos' ('Better Together') destacó los lazos históricos que Escocia comparte con sus vecinos de Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte. El referéndum planteó preguntas de introspección sobre lo que significa ser británico. Estos lazos históricos compartidos, sin duda, influyeron en la elección de algunos votantes.

El miedo  
Muchos escoceses tenían miedo de cómo una Escocia independiente podría afectar sus vidas cotidianas. Aunque la campaña por la independencia logró atraer a millones de votantes, la tarea de construir una nación viable e independiente resultó ser demasiado intimidante para muchos.

El lema de la campaña del 'No', '¿Por qué correr el riesgo?', contribuyó a fomentar este punto de vista. Los partidarios del 'Sí', a su vez, argumentaron que otros países con una población o territorio similares a Escocia han prosperado después de proclamar la independencia, refiriéndose a los países que utilizan el 'modelo escandinavo'.

El 'statu quo' 
A pesar de que los partidarios de la independencia afirmaban que esta podría haber permitido crear más puestos de trabajo, proteger el Servicio Nacional de Salud, aliviar la pobreza y proteger los servicios públicos, numerosos ciudadanos sintieron que en un momento de inestabilidad financiera mantener el 'statu quo' era la apuesta más segura.

Este punto incluye también la cuestión de la moneda. El ya ex primer ministro escocés, Alex Salmond, abogó por una unión monetaria con el Reino Unido y el uso de la libra esterlina. Los principales partidos de Westminster anularon esta opción dejando a Escocia la elección entre una nueva moneda propia del país o la adopción problemática del euro. Esa incertidumbre también ha convencido a muchos para que rechacen la independencia.
 
Prestigio y orgullo  
En caso de victoria, los independentistas también esperaban buscar la membresía escocesa en la Unión Europea. Sin embargo, la UE es un tema divisivo en el Reino Unido. Algunos políticos, entre ellos el líder del Partido por la Independencia del Reino Unido, Nigel Farage, argumentaron que una Escocia independiente podría romper lazos con Londres tratando de acercarse a Bruselas.

Los partidarios escoceses de la UE también se podrían haber enfrentado con ciertas dificultades, ya que algunos líderes europeos, incluido el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, abogaron por bloquear la entrada de Escocia en el bloque.

Fuera de Europa y siendo parte del Reino Unido, Escocia también se beneficia de un asiento en el grupo G7 y en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. La división de esa unión podría haber conducido a que Escocia careciera de una voz en la arena global. Por lo tanto, ese miedo al aislamiento convinció en parte a algunos votantes para que dieran su 'No'. 

Más poderes para el Parlamento escocés
Para rescatar la unión, los líderes de los tres partidos más grandes del Reino Unido firmaron un compromiso para otorgar a Escocia poderes totalmente descentralizadas sobre los impuestos, el gasto y el bienestar.

Apoyo a los partidos de Westminster
Es evidente que los opositores a la independencia apoyan a los tres principales partidos políticos del Reino Unido: los conservadores, los laboristas y los demócratas liberales. No cabe duda que hay numerosas personas en sus filas que genuinamente creen que Escocia puede obtener la mejor representación política bajo un gobierno de Westminster. Por su parte, Alex Salmond y el Partido Nacional Escocés trataron de sembrar desconfianza entre varios sectores de la sociedad escocesa.

La economía
El Gobierno del Reino Unido trató de promover el mensaje de que después de la independencia los escoceses se encontrarían en peores condiciones financieras. Los independentistas indicaban que Escocia podría asegurar su futuro compartiendo los recursos comunes del Reino Unido. Pero el miedo a dejar de ser parte de esa riqueza común probablemente también convenció a algunos votantes para que se opusieran a la independencia.

La campaña del 'Sí' ha apuntado desde el principio a las vastas reservas de petróleo en los territorios escoceses del mar del Norte.

Muchos opositores a la independencia no estaban muy convencidos con ese argumento, señalando que el petróleo no va a durar para siempre, y que las fuentes alternativas de ingresos, incluyendo una mayor presión fiscal, podría haberles afectado después de la decisión a favor de la independencia. 

Defensa y las armas nucleares

El Gobierno escocés se había comprometido a eliminar las armas nucleares del Reino Unido de sus costas si se hubiera conseguido la independencia escocesa. Había planeado utilizar la mayor parte de su presupuesto de Defensa en el campo de salud, educación y otros servicios públicos.

Sin embargo, los expertos en defensa advirtieron a lo largo de la campaña que la actual tensión en las relaciones con Rusia y la amenaza del terrorismo global han convertido los gastos de Defensa del Reino Unido y las armas nucleares más pertinentes y necesarias que nunca.

Para algunos votantes, la necesidad de seguridad unificada en un mundo amenazador triunfó sobre el deseo de eliminar las armas nucleares. 

Texto completo en: http://actualidad.rt.com/actualidad/view/140770-razones-escocia-referendum-no-independencia


No vemos ocho razones, vemos varias excusas para una sola razón: el miedo.

En ese caso, la arenga del William Wallace de Mel Gibson sí que venía a mano. Por lo tanto, recomendamos ver el documental La Doctrina del Shock de Naomi Klein:

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Adelante, que inicie el debate.





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