sábado, 3 de diciembre de 2016

Origen del Séptimo Arte en Euskal Herria

Hoy se celebra el Día Internacional del Euskera, cimiento de la identidad vasca... del "diferencial" vasco vaya.

Ese "ser vasco" que termina por dotar de una identidad muy particular a todo lo que se produce en Euskal Herria como parte de la fuerza creativa, del trabajo pues, de las mujeres y de los hombres que día a día construyen su quehacer social y político.

El cine, el séptimo arte, no podía ser la excepción, como nos relata este artículo publicado en Gara:


Filmoteca Vasca, junto con GARA y EKHE, propició ayer un encuentro histórico de ocho de los quince cineastas que entre 1979 y 1984 participaron en el proyecto «Ikuska» bajo la coordinación de Antxon Ezeiza. La cita tuvo lugar en vísperas de la publicación de los 21 documentales cortos que este diario y su grupo reeditan para el gran público.

Ariane Kamio

La “culpa” fue de Antxon Ezeiza. Era la época del post franquismo. Se abría un tiempo de esperanza en Euskal Herria. El ámbito político, social y cultural vasco esperaban aires de nuevos tiempos. También la cinematografía vasca, que hasta entonces casi no contaba con un sustrato que fijara unas bases de futuro. Antxon Ezeiza fue el artífice del proyecto “Ikuska”, cuyo objetivo era afianzar las bases de la cinematografía vasca y definir qué debía ser de ella, cuál sería su composición. El proyecto, formado en total por 21 documentales cortos dirigidos por quince cineastas vascos, se forjó entre los años 1979 y 1984. 32 años después de que viera la luz aquella idea, GARA y EKHE lanzan una reedición de “Ikuska”, que incluye el documental piloto llamado “Erreferenduma”, que permanecía inédita dada la polémica que suscitó la temática que abordaba, el referéndum de la Constitución española.

Tabakalera fue el escenario elegido por GARA, su grupo y la Filmoteca Vasca para hacer pública esta nueva edición digitalizada. El consejero delegado de EKHE, Gorka Altuna, resaltó la importancia de este proyecto en la construcción de conciencias en Euskal Herria. «No fue algo de una sola oportunidad. Sus creadores mostraron que en este país había cosas para contar y capacidad para hacerlo». El máximo representante del grupo recordó las figuras de algunos artistas ya desaparecidos, como Fernando Larruquert y Néstor Basterretxea, autores de una de las películas más emblemáticas de la cinematografía vasca, “Ama Lur”, y otros como Eduardo Chillida, referente en la escultura, o Francisco Escudero, en la música. Y lanzó una pregunta: «¿Hemos promocionado a nuestros artistas en el extranjero? ¿Y entre nosotros? Los directores que tenemos entre nosotros son la energía de nuestro pueblo», enfatizó.

La reedición llega gracias a la colaboración con Laboral Kutxa y la cesión de derechos por parte de Xabier Iriondo, de Bertan Films. A ellos se suma la labor de restauración llevada a cabo en su día por Alfonso del Amo, quien realizó una copia en positivo de los negativos en los que fueron rodados los 21 documentales cortos del proyecto “Ikuska”. En esta ocasión, se han empleado esos positivos para reeditarlos y digitalizarlos en formato de alta definición. El producto se venderá a partir de hoy en la Feria de Durango en formato DVD+libro y próximamente estará a la venta en formato digital (USB) bajo petición.

Continúa el debate

A raíz de la reedición de “Ikuska”, la Filmoteca Vasca, en colaboración con EKHE y GARA, organizó ayer por la tarde una mesa redonda en la que participaron nueve profesionales implicados en el proyecto. Estuvieron presentes Iñaki Eizmendi, José Luis Egea, Pedro Olea, Juanba Berasategi, Juanmi Gutierrez, José Julian Bakedano, Imanol Uribe, Mirentxu Loyarte y Javier Agirresarobe, que se encargó de la fotografía de todos los documentales, excepto el decimoctavo y el decimonoveno.

Para situar al lector, algunos detalles. Los cortometrajes documentales abordaron cuestiones de intenso debate en la denominada Transición, en cuanto al aspecto político y social. Y, cómo no, también del cine. ¿Qué debería ser el cine nacional vasco? Era una de las grandes preguntas que intentaron responder en su labor, que se sustentó en tres puntos imprescindibles. Debía ser realizado en euskara, contaría con una estética propia y defendería la inexistencia de un arte neutral. Los “ikuskas” debían entender que Euskal Herria era una nación, que llega del Aturri al Ebro. Es por ello que los cortometrajes tratan sobre temas estratégicos como las ikastolas, el bombardeo de Gernika, el bilingüismo, Joxe Miguel barandiaran, Araba, arte contemporáneo vasco, la mujer vasca, la nueva canción vasca, los pastores de Zuberoa, la lucha de Matxitxako, el euskara a través del euskara de Bernat Etxepare, el bertsolarismo o el epílogo del ikuska 20 –cuyo audio ha sido trascrito en el cuadro que continúa a este texto–.

Moderado por Maialen Beloki, el debate reunió a un grupo de viejos amigos que, con “Ikuska” como eje principal de debate, discutieron sobre aspectos que abordaron hace ya más de treinta años. Todos los participantes coincidieron en que Antxon Ezeiza fue el motor del proyecto, y junto a él, Luis Iriondo que, junto con José Luis Egea, formaron la productora Bertan Filmeak. La mayoría eran directores que acababan de iniciar su carrera, o que veían su primera oportunidad para aprender un oficio que hasta entonces poca o ninguna infraestructura contaba en Euskal Herria. Así hablaba Javier Agirresarobe: «Para mí los ‘ikuskas’ fueron una puerta hacia un tipo de fotografía». El debate sobre cine y euskara no se evitó. Alguno incluso recalcó que un mayor respaldo institucional en su momento hubiera cambiado mucho las cosas. Pedro Olea: «No pude hacer más películas con equipo vasco generando estructura cinematográfica por culpa del Gobierno Vasco de entonces». José Luis Egea: «Cuatro intentos he hecho de hacer películas en Euskal Herria y se me han cerrado todas las puertas. La historia de ‘Ikuska’ es inseparable de la historia de Euskal Herria».

Como colofón, Juanmi Gutiérrez destacó que muchos cineastas noveles vascos «casi-casi» no conocen la existencia de “Ikuska”, «y hay un sustrato que ha empujado por debajo». Mirentxu Loyarte remató: «Es curioso. Estamos un poco como al principio». Una reunión de amigos que no se veían en más de tres décadas. Eso también es cine.






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